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HÉRCULES CONTRA EL TIRANO DE BABILONIA
EN BABILONIA, HACE 3.000 AÑOS
Salmanasar, mi señor, tengo que hablarte.
Te concedo la palabra.
Desde hace tiempo, la captura de esclavos lejos de nuestra frontera
se ha vuelto difícil.
¿A causa de un ejército enemigo?
No, mi señor. Los soldados que han vuelto de la última expedición
afirman que no se trata de un ejército precisamente.
- Su labor la impidió un solo hombre. - ¡Un solo hombre!
¿Pero qué bestialidad es esa?
Tu hermano Asur aconseja que intervenga todo el ejército.
Hay que eliminar el peligro antes de que sea demasiado tarde.
¿Un ejército contra un solo hombre? Nunca oí nada igual.
La caza debe continuar fuera de nuestras fronteras.
Necesitamos nuevos esclavos cada día, y recuerda,
te juegas la cabeza por la cobardía de tus soldados.
- ¿Debo cruzar el río otra vez? -Te lo ordeno.
¡Ahí están!
No vaciles. Prefiero morir antes de ser esclava de los babilonios.
Si me amas, mátame.
Vete y dile a tu amo que su final está cerca.
Seguidles, es mejor estar seguros de que cruzan el río.
Nada tenemos para demostrarte nuestra gratitud.
Sólo nuestras lágrimas por la libertad recuperada.
- No te olvidaremos jamás. - ¿Cuál es tu nombre?
-¿Qué importa mi nombre? -Rogaremos a los dioses por ti.
Vengo de Hélade, un lejano país del Mediterráneo.
Estuve tres años ausente de mi patria.
Al volver encontré que los babilonios habían atacado nuestras naves
y raptado a las mujeres. Una de ellas es muy importante para mí.
Sé que las quieren como esclavas.
El imperio babilonio es grande. No será fácil encontrarla.
Los esclavos están concentrados en los subterráneos de las ciudades
de Babilonia y Nínive. Todos los días los sacan a trabajar.
No podemos ayudarte. Debes levantarte solo.
¡Vamos, seguid!
No queremos que corras ningún riesgo.
- Hay momentos en que no lo resisto. - Debes aguantar.
Estamos dispuestas a morir antes de que te toquen.
¡Malditos!
Monsor, se ha dejado derrotar por segunda vez.
Merece la muerte.
Deberías saber, mi noble hermano Salmanasar,
quién le ha derrotado.
Para justificar
el fracaso en la captura de esclavos ha contado una historia increíble.
¿Cuál, la del hombre capaz de luchar solo contra todo un ejército?
- No es la primera vez. - ¡Pero es un impostor,
desencajado por el miedo!
Monsor ha sido un comandante valiente.
No podemos decidir su condena nosotros dos solos.
¡Es una cuestión militar!
Tanit, nuestra hermana, no tiene nada que ver.
¿Quién lo ha dicho?
Yo cuento en todas las cuestiones que conciernen a nuestro imperio.
Nuestro padre, Nabur II, antes de morir, dividió el imperio babilonio
en tres partes iguales, entre sus tres hijos.
No debéis olvidarlo.
En su lecho de muerte no hizo más que recomendarnos la concordia.
Invito a mis hermanos a respetar la voluntad de nuestro padre.
Noble y querida Tanit, nadie tiene la voluntad de pisotear su voluntad.
Y yo menos.
Fue nuestro hermano quien tomó la iniciativa de condenar a este hombre.
Levántate.
Y vosotros, desatadle.
Sabéis muy bien que está protegido por mí.
Aunque así sea, está manchado de cobardía.
Es la primera vez que mis oídos oyen esa palabra unida a Monsor.
¿No será que no estás bien informada sobre Monsor?
-Yo no me equivoco. -Y yo no miento.
Nuestra hermana cree el relato del comandante Monsor.
He oído hablar de un hombre de fuerza legendaria.
Pero según los rumores está empeñado en empresas de fuerza sobrehumanas,
a millas de marcha de aquí, así que es poco probable que sea él,
desgraciadamente.
Ahora fingiremos pelearnos. Escapa.
-Debes avisar a Hércules. -Que los dioses me ayuden.
Tan pronto como lo encuentres, dale la libertad.
La hemos domesticado y alimentado a escondidas.
Volverá aquí, será la señal de que lo has conseguido. Ve.
Mi señor Falek, rey de los asirios, viene a reinar pleitesía
a los tres reyes de Babilonia.
Es un honor encontrarme con mis poderosos vecinos de Babilonia.
- Bienvenido, poderoso Falek. - Nos alegramos de verte.
Que tu estancia en Babilonia sea serena y feliz.
Jamás había visto brillar la luna en pleno día.
Esta es para ti, valeroso Salmanasar.
Que jamás esta espada pueda dirigirse contra tus vecinos,
tus amigos los asirios.
Asur, que tu sabiduría y tu astucia
nunca golpeen a tus amigos asirios.
Esto es para ti, divina Tanit.
Pero a ti te diré lo contrario de lo que le he dicho a tus hermanos.
Golpea cuanto quieras con tus encantos a tus amigos, los asirios.
Pero esto no es nada en comparación con la oferta que he venido a hacer.
Todo vuestro.
Oro sólo a cambio de...
A cambio sólo quiero todas las esclavas que haya en la ciudad.
- ¿Todas las esclavas? -Todas.
- ¿Absolutamente? - No debe faltar ni una.
Es una petición lógica.
- Un poco fuera de lo habitual. - Perfectamente inocua.
En Asiria escasean las mujeres.
No veo nada malo en contentar a nuestro amigo.
Agradecemos tu oferta, pero...
- ¿La aceptáis o no? - ¡Falek!
Queremos pedirte que aceptes ser nuestro invitado.
Ya no creo que falte mucho.
Vosotros, seguidme.
No creo que esas esclavas le sirvan para repoblar Asiria.
Nadie puede querer una esclava si no es como esclava.
No se puede despreciar ese oro.
La exigencia de Falek oculta algo que ignoramos, pero que debemos impedir.
Si existe una ocasión para estar unidos, es esta.
- ¿Debemos decir que no? - No es difícil decir que no.
Ni es difícil decir que sí.
Sólo quisiera saber la razón de tan insólita petición.
Hay un solo modo de conocerla.
Hace tiempo que sabía de las disputas entre tus hermanos y tú.
Si algún día decidieras enfrentarte a ellos,
me pondré de tu parte, incluso con las armas.
No veo natural que dos hombres y una mujer
-deban reinar sobre un imperio. - ¿De veras?
Es más natural que quienes reinen sean un hombre y una mujer.
Entre dos se puede reinar sobre un imperio, y sobre dos.
¡Dos sobre dos!
¿Crees que asirios y babilonios pueden estar de acuerdo?
¿Por qué no?
¿Entonces por qué no empezamos a estarlo nosotros dos?
Nunca me había sentido así.
Me parece estar caminando por las nubes.
Tengo... muchas ganas de descansar.
Ningún secreto se me ha resistido.
Dime, ¿por qué quieres a todas las esclavas?
¿Por qué? ¿Por qué, Falek?
¿Cuál es tu plan?
Quiero casarme con una,
y lo voy a hacer por las buenas o a la fuerza.
Es el único modo de poder presentarme en la Hélade sin provocar
una guerra de resultado incierto.
No quiero arriesgar mi caballería contra aquellas gentes.
Sé que ella se encuentra entre las esclavas de Babilonia.
- Debo identificarla. - ¿A quién buscas?
A la reina de Hélade.
Llegan nuevas esclavas.
¿Cuándo se acabará esto?
Rápido, encadenad a las recién llegadas.
Perdona.
- ¿No puedes dormir? - No.
- ¿Por desesperación o porque esperas? - Porque espero.
¿Quién eres?
Una esclava, como todas. ¿ Ytú?
Me llamo Gita, y soy adivina.
Tres veces cambiará tu destino.
Te ha sucedido una vez.
Y está a punto de suceder de nuevo.
Dentro de no mucho llegará la tercera.
Pronto estarás junto a tu hombre.
¡Elfugitivo está allí!
Hércules, Hesperia, todos esclavos. Nadie lo sabe.
Yo huí con su ayuda.
- Me envió a buscarte. - ¿Dónde está? Dímelo.
- Sálvala. - Dime, ¿dónde se encuentra?
¿En Nínive o en Babilonia?
Allí está Babilonia. Allí está Nínive.
Hesperia está en Babilonia.
Algún día me la pagarán.
Hay que seguirle, no perseguirle,
y atacarle, antes de que cruce la frontera.
Nuestro gran amigo Falek conoce un secreto,
pero lo secretos, cuanto menos gente los sepa, mejor.
Por lo tanto, el destino del rey Falek está marcado.
Desaparecido Falek, deberá tener un heredero que haga realidad su idea.
No cabe duda de que tendrá un heredero.
Y yo tengo el honor de inclinarme ante él.
Me alegro de que todo haya terminado.
-Tranquilo, Falek no me gusta. - Pero has estado en su aposento.
No te permito que juzgues lo que hago.
Te lo advierto, Monsor, si no quieres perderme.
En los subterráneos de Babilonia, vive entre las esclavas una mujer
que uniéndose a uno de mis hermanos podría convertirse en mi rival.
Si fueras tan fiel como dices, ya la habrías descubierto.
-Pero yo no lo sabía. -¿Aqué has venido?
He venido a decirte que tus hermanos desean verte.
¿Así que la reina de la Hélade se esconde entre nosotros?
Claro que para mí, este asunto no tiene la menor importancia.
Por lo demás, será mejor eliminar este peligro,
siempre que mis nobles hermanos estén de acuerdo.
También pienso lo mismo.
Eliminémoslo y no se hable más.
¿Qué piensas, Tanit?
No temo a ninguna rival.
Pero me adhiero a la decisión de mis hermanos.
Entonces hay que actuar cuanto antes para aplastar a la víbora
que anida en los subterráneos de Babilonia.
Y por lo tanto, a quien indique quién es, de entre las esclavas,
la reina de Hélade, se le concederá de inmediato la libertad.
Nuestros reyes os están dando la prueba de su benevolencia,
pero esperan de vosotras un comportamiento honesto.
Tenéis de plazo hasta mañana, y habrá premio para todas:
un grupo de 30 de vosotras no irá a trabajar.
¿Habéis comprendido?
30 de vosotras no irán a trabajar,
descansarán.
Déjalas así día y noche,
sin beber ni comer.
Pero cuidado, ninguna debe morir.
Debes empujarlas hasta el límite del sufrimiento,
pero sin llegar a lo irreparable.
¡Traición! ¡Vamos, atacad!
Babilonios. Mis enemigos.
Me has salvado la vida, no lo olvidaré jamás.
Vamos, hay que ayudar a mi rey.
A él le debemos nuestra salvación.
Debo darte las gracias.
¿Qué te importa mi nombre?
Son mis músculos lo que te interesan.
Quienquiera que seas, me has dado la prueba que puedes desempeñar
la empresa que me propongo. Y cuando lo consigas
tendrás de mí todo lo que quieras.
Pero te pongo una condición: deberás traer a la mujer respetándola
y pensando desde ahora que ella es mi esposa.
No estarás solo en esta empresa. Vear y alguno de mis hombres irán.
Mientras, haré llamar de Asiria a mi caballería, y esteré dispuesto
a intervenir en Babilonia en el momento oportuno.
Así podré ayudarte.
-Acepto. -Desempeñarás la empresa en mi nombre
y para mí. Me serás fiel.
Júralo.
Lo juro.
Es una empresa que no puedes llevar a cabo solo.
Estos hombres te acompañarán.
Vear, para que no le reconozcan se dejará crecer la barba.
He mandado preparar una tienda para que descanses.
Sólo un hombre podría haber acudido en nuestra ayuda
contra los babilonios haciendo lo que él ha hecho:
Hércules.
Es verdad, no puede ser más que él. Todo corresponde a las descripciones
-que nos hicieron. - Si es él,
¿qué crees que ha venido a hacer a Babilonia?
Sólo una cosa:
intentar liberar a la reina de la Hélade, que es su reina.
Así que Hércules es el único que entre las esclavas
-puede reconocerla. -¿Cómo vas a fiarte de él?
En parte me fío y en parte no necesito tener confianza en él.
Te confío una misión.
El día en que Hércules salga de Babilonia con la reina de la Hélade
el sol no deberá ponerse antes de que Hércules haya muerto.
El momento en que seré rey de la Hélade no está lejano.
- ¡Yo soy la reina! - ¡Soy yo!
- ¡Soy yo! - ¡Yo soy la reina!
¡Soy yo!
Son todas dignas de ser reinas.
Desatadlas.
¿De verdad has podido oír ese nombre con tus orejas?
Lo juro.
Pienso que este soldado dice la verdad.
Las pruebas de que Hércules se acerca a Babilonia son muchas.
No permitiremos que entre en nuestra ciudad.
Hay una coincidencia que debe hacernos reflexionar.
Hércules viene hacia nosotros justo cuando buscamos a su reina.
¿No os parece extraño?
¿No os parece que Hércules quiere encontrar
lo mismo que el rey Falek?
Sólo existe un modo de resolver esta complicada intriga.
Eliminar a Hércules.
Y así cada vez será mucho más difícil encontrar a la reina.
- ¿Qué es lo que pretendes? -Acoger a Hércules como invitado.
- Así le podremos controlar. - ¡No estoy de acuerdo!
Yo sí, estoy de acuerdo con mi hermano Asur.
¿Qué mercancía traes contigo, noble extranjero?
Me interesa todo aquello que viene de muy lejos.
Debo hablarte. Puedo serte muy útil.
Mirad qué magnífico ejemplar de esclavo.
Deteneos. Deteneos a admirarle.
¿Sabes cómo me llamo? Crisipo. Hace tanto tiempo que te espero.
Soy heleno, como tú. Te he reconocido enseguida.
En estos días corrían rumores de que debías llegar.
Y no me he equivocado.
- ¿Qué quieres de mí? - Echarte una mano.
¿Qué queréis?
Dejadle.
Bienvenido, Hércules.
Bienvenido a Babilonia.
Tenía pensado hacernos apresar para entrar en los subterráneos,
- no que nos dieran esta bienvenida. - Los babilonios son muy listos.
- ¿Debemos aceptar su hospitalidad? -Claro.
- Pero nos vigilarán. - Eso mismo haremos nosotros.
Seguiremos a Hércules.
¡Esperadme, también voy!
Bienvenido, Hércules, tú y tus seis amigos.
¿Seis?
En nombre de todos, te lo agradezco.
- ¡Hércules está aquí! -Eso te hace feliz, ¿verdad?
Lo sabía.
Escuchadme todos. Esta es una ocasión única.
No puedo privar a mi hermana Tanit
ni a mi hermano Asur, ni a todos vosotros,
del espectáculo de la fuerza, que ya casi se ha convertido
en una leyenda célebre en todo el mundo,
de nuestro invitado Hércules.
Seis campeones de tierras lejanas han manifestado el deseo
de medirse con Hércules.
Naturalmente, Hércules no querrá renunciar a esta oportunidad.
No renuncio. Acepto el reto.
Como sabéis, nuestro invitado posee una fuerza demasiado grande.
Por lo tanto, supongo que aceptará el reto, no sólo contar un hombre
sino contra tres a la vez.
Yahora os toca a vosotros tres.
Las armas son inocuas porque el desafío no es a muerte.
Fingí no darme cuenta de la trampa.
Uno de los tres te odia más que los otros.
Conviene apresurarse. Crisipo,
has afirmado que puedes conducirnos a los subterráneos.
Cierto.
-¿Ahora mismo? -Ahora mismo.
Tú quédate aquí. Es más prudente. Vamos.
No, por ese lado no. Ni que estuviera loco.
Aquí está.
Conozco bien todos los secretos. Durante algunos años fui prisionero.
Algunos esclavos amigos tuyos me curaron cuando estaba enfermo.
Juré que nada más salir les ayudaría como ellos a mí.
Seguro, es este de aquí. Sólo tú serás capaz de moverlo.
-Gracias, Crisipo. - ¿Le conoces?
Crisipo juró no delar Babilonia hasta que tú no hubieras llegado.
Aún es pronto para liberarte. No debemos precipitarnos.
Debo salvarte a ti y a todas las demás.
Sin riesgo para vosotras.
He oído pasos. Vamos.
Cada cadena lleva hasta un edificio de la ciudad.
Y cada una de ellas está firmemente fijada al pilar central de cada cimiento.
Como sabes, Babilonia está construida sobre las arenas del desierto.
Ahora observa. Todas las cadenas llegan aquí
y se enganchan a un garfio.
Aquí es donde empiezan.
Con cien esclavos es posible mover esta árgana.
Las cadenas se enrollan, se tensan, tiran.
Todo puede desplomarse.
Babilonia está en mis manos.
- ¿Quién construyó todo esto? - Dédalo,
el que construyó el laberinto de Creta.
Yo lo supe por uno de sus descendientes.
Me llevaré fuera de Babilonia el tesoro y su elército.
Tú me acompañarás. Dejaré en el subterráneo a los esclavos
con la orden de poner en marcha la árgana.
Apenas estemos fuera, daremos la señal.
Y la ciudad se derrumbará con mis hermanos y sus secuaces.
Nos trasladaremos a Nínive. Será la nueva capital.
No tendré ningún competidor. Reinaré sola sobre el imperio.
Debo salvarte a ti y a todas las demás.
Rápido, hay que avisar a Asur.
El plan de fuga está preparado. Lo pondremos en práctica mañana.
Cada instante es una eternidad.
Mientras estabas en el subterráneo un soldado ha venido a avisarte
-que Tanit, la reina,te espera. -Yo no me fiaría.
-No me fío. -Site sucediera algo,
- nos encargaríamos de Hesperia. - No te preocupes.
Yo puedo ayudarte a huir con la esclava que buscas.
- Pero tú debes ayudarme a mí. - ¿De qué modo?
Conducirás a 100 esclavos a los subterráneos,
a un lugar que te indicaré.
-Allí harás funcionar una árgana. - ¿Por qué?
Es una árgana que abre una pesada puerta de bronce.
Detrás de la puerta está el tesoro común, mío y de mis hermanos.
Pero quiero apropiármelo yo sola.
Nos están vigilando, por lo que parece.
¿Aceptas?
Está bien, estoy de acuerdo.
Creo que será mejor que me vaya.
Hércules, se han llevado a Hesperia.
Hélade ha encontrado a un rey mejor que Falek: yo.
-Jamás serás rey de la Hélade. - ¿Por qué?
¿Es que soy peor que Falek, el rey de los asirios que aspiraba a ti?
Dejando a un lado que Falek ya no está en este mundo.
Tu belleza sólo tiene un rival, que es mi astucia.
Conviene que se alíen.
Te llevaré a la Hélade como mi esposa.
Uniremos la Hélade a Babilonia y no habrá imperio más grande.
¡Tienes razón!
No habrá imperio más grande,
pero habrá que ver quién es su emperador.
No es momento de discutir.
Vamos a la Hélade, después decidiremos.
¡Lo sé todo! ¡Falek está vivo!
¡Nos has traicionado! ¡Todos nos han traicionado!
No tienes necesidad de la astucia, sino de la espada.
- Huyamos. -Os cubriremos.
Amigos, os confío a Hesperia. Me reuniré con vosotros más tarde.
-Quiero quedarme aquí. - No.
Debo impedir que los babilonios nos persigan.
Es un mal que hay que extirpar de raíz.
¡Avisad a toda la guardia, a todo el ejército!
¡Alertad a toda la ciudad, nadie debe escapar!
- Es el momento. - Haz que carguen el tesoro.
Vamos.
Aún es pronto. ¿Quién ha dado la orden?
-Yo no. -Alejémonos.
Ayúdame, Tanit. Ayúdame...
Coge un caballo y ve a advertir a Falek. Está al otro lado de la colina.
¿Cómo? No lo harás.
Quiere advertir a Falek para entregarte a él.
¡Es un traidor!
Siempre lo sospeché.
Encárgate tú de ella.
Celebro volver a verte.
Mi señor, la reina está en manos de Vear.
Como había previsto.
Rápido, rodead la ciudad destruida.
Te he traicionado. He mandado advertir a Falek.
Pronto llegará con la caballería.
Y por ello te pido perdón. Tenía orden de matarte
tan pronto hubieras liberado a Hesperia.
¿ Y Hesperia, dónde está?
Tanit, Tanit... Se la ha llevado con ella. Allí.
¿Quién es esta?
¿Si te lo digo, salvaré la vida?
No hace ninguna falta que lo digas.
Ella es la reina.
Hércules te liberó porque yo se lo pedí.
¡Eso no es verdad!
Fingí aceptar para así poder desbaratar tus planes.
- ¡Traidor! - ¡Tú me traicionaste!
Yo te había salvado.
Y le habías encargado a Vear que me eliminase,
después de eliminar a Hesperia.
¡Los esclavos se han liberado!
¡Retirada! ¡Falek ha muerto!
Nuestra tierra.
Ahora es muy fácil predecirte una larga vida feliz.
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