All language subtitles for Laurel And Hardys Laughing 20s (Robert YOungson) -Spain

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Original subtitles

Cruzando una puerta de atrezzo desde el pasado,

entra un cómico de 23 a?os con cara regordeta,

llamado Oliver Norvell Hardy.

Oliver está a punto de contraer matrimonio en esta comedia

titulada "Fatty's Fatal Fun".

Se filmó hace dos guerras mundiales, en 1915,

cuando la vida y el cine

eran mucho más simples.

Babe Hardy, como entonces se le conocía,

llamaba la atención

por sus pantalones a rayas y su chaqué.

Resultaba incluso un amante convincente, aunque regordete.

Pero en aquella época, era un cómico poco conocido.

Uno de los cientos jóvenes alocados que aparecían

en la avalancha de comedias que inundaban las pantallas mudas.

La fama, el estrellato

y la pareja inmortal que formó con Stan Laurel

le supusieron doce largos a?os

de incómodos batacazos, alfileres en los pantalones

y tartas estampadas en la cara.

Este era el aspecto del joven Stan Laurel

a principios de la década, cuando el apogeo de la comedia muda

la convertiría en "Los cómicos a?os veinte".

Stan encarnaba a un vendedor de medicamentos con gran desparpajo

en "Kill or Cure",

una de sus primeras comedias producidas por Hal Roach.

Laurel pulió su genialidad con la pantomima en la mejor escuela:

la compa?ía del Music Hall de Fred Karno.

Allí, se aprendió el papel como suplente de Charles Chaplin.

Tras ese espeso mostacho se esconde Oliver Hardy.

A mediados de los a?os veinte,

Hardy formaba parte de la compa?ía de Hal Roach,

donde siguió interpretando papeles secundarios

pese a la búsqueda desesperada de nuevas estrellas cómicas.

Vivian Oakland empieza a rendirse

a las habilidades musicales de su pupilo,

Milton, el maestro loco.

En esta mezcla de payasadas y farsa de alcoba a la francesa de 1926,

el marido, Glen Tryon,

completa el triángulo mientras Oliver toca el violín

y Vivian se derrite.

Seis meses después,

Laurel y Hardy aparecían juntos en la comedia de Hal Roach

"45 minutes from Hollywood",

aunque no coincidieron en ninguna escena.

Stan está casi irreconocible

tras ese enorme bigote oscuro.

Interpreta a un huésped de un hotel

a quien persiguen dos intrusos.

Hardy, envuelto en una sábana,

es el encargado de seguridad

e intenta poner fin a la pelea echando la puerta abajo.

Al a?o siguiente, en 1927,

Laurel y Hardy habían acudido a varias pruebas juntos.

Empezaban a actuar en pareja por casualidad.

En películas como "Sugar Daddies", observamos la evolución gradual

de una de las mejores parejas cómicas.

Antes de finalizar el a?o,

los nombres de Laurel y Hardy destacaban en pantalla,

como coprotagonistas de "Putting Pants on Philip",

la primera película a la altura del talento de Stanley y Oliver.

El argumento era muy sencillo.

Tío Ollie acaba de encontrarse con su sobrino Stan en el barco.

Stan ha estado de visita en Escocia.

Su llamativa falda escocesa

incomoda al peripuesto Hardy,

uno de los diez hombres mejor vestidos de su pueblo.

"Camina detrás de mí", le dice Oliver,

"bien detrás".

Tío Ollie suplica a la multitud agolpada alrededor que se disperse.

Con Hardy en un papel desenfadado y Laurel,

contra todo pronóstico, encarnando a todo un seductor,

"Putting Pants on Philip"

difiere de las películas posteriores y más conocidas de Hardy

donde Stan y Oliver habrían de crear

la pareja con bombín con la que alcanzarían fama mundial.

A?os después, una vez finalizada su carrera cinematográfica,

Stan Laurel destacaría esta como su comedia preferida.

Laurel y Hardy eran dos profesionales

que tras un centenar de películas,

se habían convertido en maestros del arte de la comedia muda.

Laurel era, además, todo un innovador.

Gran parte de los mejores gags de Stan y Oliver fueron cosa suya.

Trabajaban sin grandes pretensiones, para disfrutar del momento.

Jamás so?aron que sus comedias siguieran deleitando al público

más de veinte a?os después de que las cámaras se detuvieran

y se apagaran los focos.

Oliver corre hacia el edificio,

que quienes hayan estado en Los Angeles habrán reconocido.

El hotel Culver City.

Como tantas otras comedias de Hal Roach,

"Philip" fue rodada para ahorrar, a un par de manzanas del estudio.

"?Por qué tanto nerviosismo?", se pregunta Hardy.

El director de la primera comedia que Laurel y Hardy protagonizaron

fue Clyde Bruckman, un genio del humor visual,

que también dirigiría a Harold Lloyd.

El cámara era George Stevens,

famoso por haber producido "Raíces profundas", "Gigante"

y "La historia más grande jamás contada".

"Quieto", dice tío Ollie.

"Yo te ense?aré cómo se hace".

"Es una vieja costumbre escocesa", dice Stanley.

"Es una vieja costumbre estadounidense", dice Oliver.

Se celebra un banquete muy chic en el Medbury Frump's.

Esta pareja de nuevos ricos hace sus pinitos

en la alta sociedad.

En la puerta, el nuevo mayordomo y el camarero,

se deleitan con sus triunfos como fregaplatos

en el Dugan's Bean Wagon.

En los pocos meses transcurridos

entre "Putting Pants on Philip" y esta comedia

titulada "From Soup to Nuts",

Laurel y Hardy descubrieron el bombín

y los personajes que interpretarían el resto de su carrera.

"Me caí", admite Oliver.

La anfitriona acosada es Anita Garvin.

Una de las chicas elegidas por los estudios de Hal Roach,

que no perdería su atractivo

ante cualquier batacazo.

"Me caí de nuevo", confiesa Ollie.

Este homenaje a la pastelería

fue dirigido por E. Livingston Kennedy.

Más conocido como el actor cómico Edgar Kennedy,

un genio de las escenas de cólera.

El anfitrión Frump, interpretado por Tiny Sanford,

coge una toalla.

Pero resulta que no es una toalla, sino la camisa de Stanley.

En este momento de crisis, Stanley toma el mando.

"Venga aquí y dese prisa", dice Anita.

"?Me llamaba, se?ora?", pregunta el eficiente Oliver.

Anita le ordena: "Por favor, sirva la ensalada".

"Sin nada encima".

El maniático de Hardy sirve la sopa

mientras Laurel permanece en la cocina

preparando la ensalada.

Chippendale, fabricaste las sillas demasiado altas.

Atendiendo a la petición, Stan sirve la ensalada

"sin nada encima".

Stanley le comenta al anfitrión que si la querían "sin nada",

así es como se la serviría.

En 1927, Jimmy Finlayson, Laurel y Hardy,

y Charlie Chase, las grandes estrellas de Hal Roach

en su única aparición juntos,

improvisan comedia en directo como internos de un psiquiátrico.

En un cepo que hace de micrófono, Charlie encuentra el almuerzo.

Stan y Oliver, como Guillermo Tell y su diana.

La moraleja de este episodio es

que si te crees una carretilla acabarán tirando de ti.

Estos payasos mudos parecen de película casera

que evocan tiempos pasados, una tarde soleada

en el plató de Hal Roach.

Zarpando en un trasatlántico, el impaciente

Charlie Chase divisa a su amada,

Viola Richards, en cubierta.

Viola va hacia la izquierda

y Charlie la sigue.

Y el destino hace que Anita Garvin, que odia a los hombres,

se dé de bruces con él.

Charlie Chase era el maestro indiscutible del cine mudo

y la comedia de enredo.

También era el actor más popular de Hal Roach

hasta el éxito estrepitoso de sus amigos Laurel y Hardy,

a finales de los cómicos a?os veinte.

"Un momento", dice Charlie, "he olvidado algo importante".

"Mi sombrero".

El impulso que no puede reprimirse.

Por fin se encuentran.

Desde el plató de Roach,

Charlie dirigió comedias con su nombre verdadero, Charles Parrott.

También se hizo llamar Paul Parrot y Jimmy Jump,

antes de convertirse en el atildado e impulsivo Charlie Chase.

Un personaje idóneo para la alegre era del jazz.

Shultz, el Rey del Pollo, posa con el gallo de trofeo

por ser el ganador de la Exhibición Internacional de Aves.

Al otro lado de la verja está el vecino jardinero de Shultz.

El adorado Max Davidson, a quien persiguen las dificultades.

Al igual que Charlie Chase y Laurel y Hardy

protagonizó su propia serie de comedias,

durante la edad dorada del cine mudo en los Estudios Roach.

Si crecía alguna hortaliza por aquí

germinaría dentro del estómago de los voraces pollos de Shultz.

Como cabía esperar, de todos los pollos, Max atrapa al campeón.

Y en aquel instante,

el malvado se?or Shultz estaba espiando a través de la verja.

Al igual que la prosperidad, la radiante juventud

y la ginebra ilegal,

el cine cómico fue una se?a de identidad de los a?os veinte.

En el desfile cinematográfico que provocó grandes carcajadas

en todas las salas de cine,

estaban Laurel y Hardy con "Wrong Again".

Fue escrita y dirigida por Leo McCarey,

que posteriormente crearía clásicos como "Siguiendo mi camino".

Como compa?eros de cuadra, Stan y Oliver

hicieron que los caballos parecieran inteligentes a su lado.

Nuestros cerebros oyen

que hay una recompensa por recuperar el "Blue Boy" robado.

Y ahí está en el establo.

Silencio, no descubramos el pastel.

Que se ganen ellos solitos la recompensa.

Mientras tanto, los detectives Krovney y Freebes

capturan a los ladrones y recuperan el "Blue Boy".

El cuadro, claro.

Krovney da la buena noticia

al millonario propietario, Augustus Paddle.

"Basta de boberías", ordena Paddle.

"Traigan el cuadro de inmediato".

Stan y Oliver llegan con el caballo "Blue Boy".

Paddle, a modo de un rico excéntrico,

que tomaba su ba?o de sábado noche la tarde del lunes,

lanza la llave.

"?Quiere que lo metamos en casa?", pregunta Hardy.

Esperando su cuadro, Paddle dice que sí,

sin imaginar que este "Blue Boy" tiene cuatro patas, una cola

y quizá no haya aprendido a vivir en casa.

Paddle grita desde el balcón:

"Pongan el 'Blue Boy' sobre el piano, por favor".

Como Stan tenía entendido que los millonarios son peculiares

y piensan al revés que los demás, no le extra?ó lo más mínimo.

El estudio de Hal Roach

donde se rodó esta comedia, fue demolido.

Corrió la misma suerte que el estudio de Mack Sonnett,

derribado a?os antes.

Y así las dos principales factorías de la risa estadounidenses

desaparecieron del mapa.

Un coche llega a la mansión de los Paddle.

En él van la viuda madre de Paddle,

los detectives Krovney y Freebes

y el "Blue Boy" que no relincha.

"?Shhh!", insta Oliver, "alguien viene".

"Les daremos una gran sorpresa".

"El 'Blue Boy' está ahí", exclama Paddle.

"?Qué han traído ustedes?"

"Cometimos un peque?o error", comenta Oliver riéndose.

"No me detengan", exclama Paddle.

"?Ma?ana leerán el asesinato en el periódico!"

"No ocurre nada, se?ora", la tranquiliza Krovney,

"el detective Freebes sólo se ha desmayado".

Anders Radolf, uno de los principales malos de las películas mudas,

promovió que estrellas del glamour como Greta Garbo

actuaran como pareja de Charlie Chase.

Charlie interpreta a un tipo tan común

como la pesadilla de declarar a Hacienda.

El horror de los estornudos.

Las comedias de humor gestual, los grandes actores cómicos mudos

y los tranvías limpios y de fácil conducción como el que ven aquí

han desaparecido.

El progreso no siempre significa que las cosas vayan a mejor.

Charlie está empe?ado en salvar la vida de Anders

aunque para ello tenga que matarlo.

Laurel y Hardy, dos contratistas, llegan para terminar una casa.

Un editorial del "New York Times" a?os después

recordaba cómo el escuálido Stan, como arco,

tocaba junto al corpulento Oliver, como violín,

y evocaba la armonía y originalidad de la música del conjunto.

En "The Finishing Touch", el Gordo y el Flaco

realizaron un sinfín de escenas cómicas visuales

con una orquesta compuesta únicamente de cinco personas.

El due?o se aproxima a los constructores

y les ofrece un incentivo si acaban a tiempo.

"Lo haremos", asevera Oliver.

La enfermera Dorothy Coburn se queja al agente Edgar Kennedy.

"Usted manda. Haga que esos mentecatos dejen de hacer ruido".

"Escuchen", dice Kennedy, "si tienen que hacer ruido,

háganlo en silencio. Están en el entorno de un hospital".

El jefe Hardy ordena:

"Quita esos clavos de en medio".

"?Quién es el encargado?", pregunta la enfermera.

"Cállense ahora o se callarán para siempre", amenaza Dorothy.

"Ande, cállese", dice Kennedy.

La autoridad no aguanta más,

pero debe soportarlo de todas formas.

COLA

Con pericia, sudor y de pura chiripa,

terminaron la casa a tiempo.

El propietario llega feliz y orgulloso para pagar

a Stan y Oliver el incentivo prometido.

El primer pájaro de la primavera.

"Devuélvanme mi dinero", grita el due?o.

Por desgracia, la empresa de Laurel y Hardy

no acepta devoluciones de dinero.

HOSPITAL - SE ALQUILA

El toque final.

Miren quién está mudándose a la casa construida por Laurel y Hardy.

Es Max Davidson, con su mujer Lillian Elliot

y su hijo Spec O'Donnell.

Las vecinas chismorrean sobre los nuevos due?os

de una casa que tardó 5 días en construirse y 5 a?os en venderse.

Esta casa no sólo tiene agua corriente

sino también electricidad entrante y saliente.

Un linóleo especial para gente que cambia fácilmente de parecer.

Si no le gusta el dise?o, basta con quitarlo fregándolo.

Mamá le pide a Max que le ayude a mover el piano.

En 1927, esta comedia, "Call of the cuckoo",

irrumpió en muchos hogares cuyos castillos en el aire

se tornaron pesadillas.

Y aún hoy sigue irrumpiendo.

Se acerca una invasión familiar.

?Está torcido el suelo?

Max aporta su ingenio.

La única manera de enderezar ese suelo es inclinar el mundo.

Los buenos deseos de quienes les dan la bienvenida son superados

únicamente por su voraz apetito.

La llegada de familiares a la planta baja

provoca unas ganas enormes a Max de ba?arse, en la de arriba.

Irrumpe la horda

preguntando dónde está el comedor.

"?Te sabe diferente últimamente el café?",

le dice a su esposa.

"Con todo esto y una cuchilla, podría afeitarme".

Espíritus jóvenes animan una tarde apagada.

Sophie le dice a Samantha:

"Si no fuera una mujer, te daría una buena tunda".

"?El teléfono, no!", grita Max.

"Nos demandará la compa?ía telefónica".

Esta película se llama "Libertad".

Y libertad es precisamente en lo que Stan y Oliver más piensan.

Escrita y dirigida por Leo McCarey,

esta comedia se estrenó en 1929,

cuando Laurel y Hardy estaban en la cumbre de su carrera.

Pero los divertidos a?os veinte y la época dorada de la comedia muda

llegaban a su fin.

"Os trajimos la ropa de vuestra antigua casa", dice el fugado Gus.

A Stan le cuelgan los pantalones y a Oliver le quedan raquíticos.

"Será mejor intercambiarnos los pantalones", dice Hardy.

DISCOS DE REGALO CON EL TOCADISCOS

"Algo me ha mordido", se queja Stanley.

"Le ha mordido algo", explica Oliver.

"Ve a la escalera", ordena Hardy.

Pero no se da cuenta de que además de recuperar sus pantalones

también le acompa?a una animada cena a base de marisco.

"No es momento para pellizcos",

grita Oliver aterrorizado.

El productor Hal Roach dominaba la deliciosa combinación

de comedia y terror surgido del peligro de las alturas.

La escalera. Hardy se siente seguro al fin.

"A ver, ?por qué has hecho eso?", pregunta Oliver.

Oliver le dice a Stanley: "Sujétate a esto y relájate".

En una comedia clásica titulada "Dumb Daddies",

Max Davidson muestra los peligros

de pasear un maniquí a hombros por la calle.

La multitud se pregunta

qué lleva el asesino de Max en el saco.

Deducen que debe de ser un cuerpo.

El agente Kennedy pregunta a Max

si ha visto a un tipo sospechoso con un saco.

"?Eso es un sí o un no?", exclama Kennedy exasperado.

?Se ha evaporado!

?Esto es el fin!

En ese momento llega un caballero que ha recogido varias copas llenas

y ha depositado muchas copas vacías.

"Su pierna, se?ora".

Y para terminar, los momentos estelares de Laurel y Hardy,

considerados por muchos críticos como los momentos más cómicos del cine.

En "Double Whoopie", el príncipe de Piltzenstein,

que mamó las películas de Eric von Stroheim,

lleva el glamour del viejo mundo y la mala fama

a un hotel neoyorquino.

"Unas palabras, unas palabras".

ASCENSOR

"?Malditos!", exclama el príncipe.

"En mi país esto significaría la muerte".

En "Leave'em Laughing", como dos intrépidos motoristas,

Stan y Oliver toman una sobredosis de gas de la risa en el dentista

y explotan a carcajadas en su atasco particular.

Pero el omnipresente brazo de la ley,

el agente Kennedy, no le encuentra la gracia.

"?A comisaría!", exclama Kennedy.

CALLE CORTADA OBRAS DE ALCANTARILLADO

Como punto culmimante, en "Two Tars",

Laurel y Hardy entran en coche en un túnel ferroviario,

el peor camino para escapar de la avalancha de domingueros.

En "Habeas Corpus", el ágil de Oliver trepa por un muro.

En la década de 1920, los convictos fugados, Stan y Ollie

demuestran sus habilidades como pintores

manchando cuanto se pone a su alcance.

La película "You're Darn Tootin"

pone de manifiesto su peculiar talento

para involucrar a todo el mundo en su pelea privada.

"The Battle of the Century" transformó

el viejo número del tartazo inesperado

en una batalla campal.

En "We Faw Down", hacen de dos pobres inocentes en albornoz

que se secan tras haberse mojado al ayudar a dos damas en peligro.

"No seas convencional", dice Oliver.

Y en ese momento, ?quién podría entrar sino el novio de la chica?

Vicious Vincent, alias Matón Elegantón.

Casualmente pasan por allí las esposas de Laurel y Hardy.

Sabuesos humanos, maestras de la dominación

y unas linces.

Ni a lo lejos ni en nuestros recuerdos,

volveremos a verlos nunca más.

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