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Zulu
(Ladridos)
No va a ser perfecto.
Tendremos que trabajar todos los días,
pero yo quiero estar contigo...
y no solo hoy o la semana que viene,
sino...
para siempre.
¿Para siem...? ¿Para siem...?
¡Para esta mierda, David! ¡Esta película es absurda!
Para.
¿Por qué lo hacemos como "El diario de Noah"?
¿Quién es Noah, tu ex?
¡Ojalá! No. A mi ex, seguro que Noah le parece un moñas.
"El diario de Noah", la peli más romántica del mundo.
¿No te gustan las pelis románticas?
Todas las pelis románticas terminan en beso o muerte.
"Titanic", muerte.
"Pretty Woman", beso. "El diario de Noah", muerte.
"El diario de Bridget Jones", beso.
"El diario de Bridget Jones II", beso.
"El diario de Bridget Jones III", beso.
-¿Qué haces, flipado? -Como hablabas de beso...
¿No me estás escuchando?
Que yo no quiero el beso.
Prefiero la muerte, acabar a lo grande.
¿Qué pasa después del beso?
Eso..., eso no te lo cuentan, ¿eh?
Se quedan con la parte buena y chimpún.
La parte buena suele venir después del beso.
¡Que no me eches más la boca, pesado!
Necesitamos pruebas de que hay una relación
para los tipos de Inmigración.
Cómo se conocieron, qué les enamoró
y cómo te pidió la mano.
Cuando me pregunten, me lo invento y ya está.
Javier, vos no sos un romántico.
Si inventás, no te va a quedar bien.
¿Tú qué sabes si soy romántico?
Cierra los ojos.
-¿Qué? -Cierra los ojos.
¿Eh?
¿De qué color tengo yo los ojos?
No, no podés mirar.
Vale, okey.
Eh... ¡Yo qué sé! ¡Uno no se fija en los ojos de un colega!
Está bien.
¿De qué color los tiene Claudia?
Bueno, pues... tirando a verdes.
Acertó, verdes...
tirando a negros.
-¿Lo ves?
Que cierres los ojos es lo típico de la escena de amor.
Es el código, Javier.
Vos no tenés el código.
Pero ¿qué código ni qué...?
Okey, vale, ya está.
Sigamos el diario moñas del gilipollas de Noah.
¡Hala! ¡Acción!
Mira, una relación
es como una botella de vino.
Tú la descorchas, tienes muchas ganas de probarla
y de disfrutarla a tope y, luego, te la acabas...
y nadie quiere la resaca.
Esa es la trampa,
porque, después del beso, siempre viene la resaca.
(Música ambiental)
(Música de cabecera)
¡Marta!
¡Guau! Pero...
¡Qué coincidencia!
No me lo puedo creer.
El que me faltaba. ¿No me estarás siguiendo?
¿Qué? Pero ¿qué dices? ¿Seguirte yo?
No, no, no. ¿De qué vas?
No. Yo... Yo vengo mucho por aquí.
El dueño es amigo.
¿Cómo se llama el restaurante?
Pues... se llama La Taberna de Marta.
Ana. Juana.
Vale, sí, te estaba siguiendo.
¿Y? Tampoco es un delito.
-Sí que es delito. Es acoso. -Vale, muy...
Muy bien, vale, vale.
Es un delito, está bien, sí. ¿Y?
No hago nada malo, ¿eh?
Ah, es una urgencia médica.
-¿Qué urgencia médica? -Esta. Yo soy médico y...
necesitaba verte urgentemente.
¡Escúchame, por favor! Marta, he dejado a mi mujer.
Bueno, he dejado que ella me dejara,
pero lo he hecho por ti.
He cambiado. Llevo una dieta saludable.
He empezado a pintar.
Me he apuntado a bailes de salón.
Soy otra persona.
En una jubilada, enhorabuena.
Yo lo dejaría todo por ti.
¡No quiero que dejes nada por mí! ¡Quiero que me dejes en paz!
Todo esto que ha pasado ha sido por tu culpa.
No, no, paren.
Es que esto no es creíble, ¿eh?
Es el álbum de fotos de su historia de amor,
pero, si no hay amor, esto no es creíble.
Se supone que es una foto romántica en la playa.
Lo que no es creíble es que en esta foto
esto parezca una playa.
Pero eso lo arregla Rafa con el Photoshop.
Te va a quedar niquelado.
Le pongo la arena y todo a tutiplén
y la piscina parecerá la ría de Arousa.
(RÍEN) David, ¿te fías de este idiota?
En la vida, ya sabés que no,
pero para la fotografía tiene una mano...
Si fuese tu terapeuta, te diría
que es muy fácil echarle la culpa al otro de tus actos.
Pero, como no soy tu terapeuta,
acepto que me eches en cara todo lo que quieras.
(TOSE)
Perdón.
Lo siento. -Tranquila. Es...
Estoy acostumbrado.
No sabes la de embarazadas que me han vomitado encima.
¿Has dicho "embarazadas"?
Sí, ya sabes, las...
embarazadas... vomitan mucho.
Perdón, perdón, perdón.
¿Podemos seguir? Me enfrío.
Sí, vamos a seguir.
Eh... Claudia, vos quedate ahí y vos,
Javi, vení acá, a la toalla, ¿sí?
Y pongan un poquitito de amor, ¿eh?
Vos dejá el librito, que parezca realista.
Yo en la playa siempre leo. Eso es lo realista.
Si tenés que ser realista, yo en la playa hago "topless".
Me pongo con las lolas al aire.
¡No, no, no! ¡Vos sos loca! ¡No!
¿Cómo vas a enseñarlas delante de estos?
Por mí no preocupes. Soy un profesional.
Es buena idea.
Si se hace la foto así, el inspector solo se fija en ellas.
¿Pueden poner algo de su parte para que parezca realista?
¡No puedo hacerlo todo yo! ¡No puedo hacerlo todo yo!
Rafa, cuando hagas el Photoshop en la ría de Arousa,
¿pondrás gente bañándose? -Si queréis, sí. ¿Por qué?
-Por hacerlo más realista. -¡No, no, no!
¡No, no, no, no! ¡No! (GRITA)
(Cámara)
Nacho, tienes que dejar esto.
Sí, lo de Uber es temporal.
No, no, no, esto no, esto. Esto es lo que tienes que dejar.
Me lo has pedido por la aplicación.
Con la cantidad de VTC que hay por Madrid
y justo pides el mío y luego te pones aquí.
Es el sitio del copiloto, es el sitio de la parejita.
Todo son señales. -Sí,
señal de que llevas tres semanas dando vueltas en bucle
alrededor de mi calle, ¿eh?
Y, cada vez que pido un coche, me aparece tu careto.
A lo mejor, tú estás obsesionada conmigo
y, aunque te sale la foto de otro, te imaginas mi cara.
Mira, esto tiene que parar o cualquier día hago una locura.
¿Qué tipo de locura?
Coger el metro para ir al aeropuerto.
(Señal de apertura)
¿Has visto a mi padre?
¿A ti qué te importa?
Sois mi exnovia y mi padre.
Si no me importara, sería un psicópata.
Lo mío con tu padre se acabó.
Nacho, yo siento mucho todo lo que ha pasado,
pero, cuando lo conocí, no sabía que era tu padre y luego ya...
pues no podía verle como tu padre.
Ya está. Yo solo quería volver a verte para ver qué sentía.
¿Y qué sientes?
Que se acabó.
Que esto solo nos ha venido mal a los tres y ya está.
A los cuatro. Acuérdate de tu mujer.
Ya, ya.
Con los tres, me refiero a mi padre, a Míriam y a mí.
No te he contado a ti, que no eres de la familia...
ni lo vas a ser.
¿Qué haces?
Debes llevarme al aeropuerto. Te he pedido por la aplicación.
Joaquín, esto no funciona.
Yo no noto que haya tensión sexual.
Mujer, estamos en un parque.
Hace falta tiempo para conocerse. -Ya.
No van a ir...
Pero ¿tú me hablas de los perros?
Claro, sí.
Yo no... -¡Tonto!
-Yo también hablaba de los perros. -Ah.
Tienes razón.
En el parque, se sienten cohibidos.
Si les llevamos a un sitio más íntimo...
¿Quieres decir que vayamos a una de nuestras casas?
O a un hotel. Seguro que les daría más morbo.
-¿A quién? -A la perra.
-¿Y el perro? -El perro no sé.
A lo mejor, le aprieta mucho el collar y...
¿Crees que podríamos soltarle la correa?
Pues no sé.
Date cuenta de que, a lo mejor, si le sueltas la correa...,
(CARRASPEA) ...el perro se escapa.
Habrá que ver cómo retenerlo,
porque a la perra seguro que le encanta que la amarren.
(CARRASPEA)
Vamos a ver, Amparo,
yo sé que no es normal que un perro
se haga tanto de rogar teniendo delante a una perra en celo.
Pero tú piensa que este perro
ha estado mucho tiempo con un bozal y...
Y ya no sabe cómo mover la colita.
¿Perdón?
Seguimos hablando de los perros, ¿no?
-Claro. -Porque, si no,
con lo de la perra en celo te has pasado. Yo soy una señora.
¿Ser o no ser?
En mi caso, soy o no soy.
¿Te importa si hago esto con un poco de intimidad?
De todas las locuras que te he aguantado desde que nos conocemos,
esta es la única que me preocupa más que a ti.
¿Esa cara es de que no?
¿Esas dos rayitas...
soy yo?
Pero ¿no es un poco raro que tú sigas estando ahí
a la vez que estás aquí?
Igual es que quiero saber quién es mi padre.
Por no llevarme la sorpresa nada más salir.
Lo importante es que lo sepa yo.
Pero ¿tú sabes de quién soy o no?
Claro que lo sé.
¿Y mi papá es Javi... o el mexicano?
-¿Tú qué crees? -No lo sé.
Y lo raro es que es la primera vez que no sé lo que piensas.
Pues vete acostumbrando.
¿Quieres decir que, cuando nazca, ya no sabré lo que piensas?
No, que no vas a saber nunca más lo que piensa ninguna chica.
¿Qué pensaría Marta si viese esto?
Ni sé lo que pienso yo.
Ella debería pensar que es un matrimonio de conveniencia.
A ti no te conviene si quieres que Marta te perdone algún día.
No tiene que perdonarme.
Yo debo pensar si quiero perdonarla a ella.
¿Y cuál es tu plan para tenerme?
Es que igual no quiero tenerte.
Sí quieres tenerme y quieres perdonar a Marta.
Si no, yo no estaría aquí y no hablaríamos de ella.
¡Pues que te quede claro! ¡Yo ya no quiero tener hijos!
Eh... Estaba ensayando respuestas
por si pregunta mañana el inspector.
Perfecto, pero, si te pregunta algo,
no hace falta que le grites a la cara.
Pero, entonces,
¿vos no vas a querer tener hijos conmigo?
-¿Perdona? -Lo digo por el inspector,
por si pregunta, para ensayar la respuesta.
Es difícil saber qué piensa una chica,
pero a esta mosquita la tengo yo muy calada, papá.
No te vamos a dejar ir a México.
He llamado a Marta y ya viene para acá.
¡Ay!
¡Menos mal! No sé cuántas hostias más iba a aguantar.
Papá, tú no te vas a México.
¡Estoy intentando recuperar a tu madre!
O quitarme ya este collar.
¿Qué collar?
No me rindo y tú tampoco deberías rendirte con Javi.
¿Qué tendrá que ver? Tú te engañas con mamá
y a mí no me queda otra, que Javi se va a casar.
Bueno, se va a casar porque tú no haces nada.
¡Ay! Pero...
Es que las pides a gritos, hijo.
Mamá ha tenido 20 años para volver y no lo ha hecho, papá.
Y Javi ha tardado 20 días en buscarme una sustituta.
Es que sería más lógico que me fuese yo a México.
-Y, además, aquí está Amparo. -¿Y quién es Amparo?
¿A ver, a ver? Eso me lo tenéis que contar bien, ¿eh?
¿Tú le gustas a ella?
Es papá el que se hace el duro.
Amparo se deja querer y él habla de ella, pero se acojona.
Al final, te va a caer otra hostia.
Papá, tu no estás yendo a por mamá,
tú estás huyendo del amor.
Dale una oportunidad.
-Eso le digo yo. -¿Quién más te lo tiene que decir?
(Ladrido)
¡Joder! Llevas razón, hija.
Es que yo no paro de hablar de ella, pero luego me acojono.
Pero eso te lo he dicho yo.
¿Qué más dará quién diga qué? ¿Qué más dará?
Aquí lo importante es que tu hermana tiene razón.
Muy bonito, te asustas de mí,
pero no de la que se nos está instalando en casa.
Claudia no se está instalando.
El vestidor está lleno de su ropa
y hay hasta bragas suyas en el cesto de la ropa sucia.
Las habrá puesto ahí porque finge que vive aquí
porque hoy viene el inspector, pero, en realidad, están limpias.
Lo de menos es si las bragas están limpias o sucias.
Buenos días, mi amor.
Eh... ¿Qué haces aquí?
Te traigo el desayuno, cariño.
¿Y esto no es raro?
¿Y esto no es raro?
Tranquilo. Voy a hacerlo hasta que llegue el inspector,
para hacerme con la casa.
Y quería agradecerte lo que estás haciendo por mí
con una sorpresita.
¿Qué sorpresita?
¿Qué sorpresita?
Vos solo tenés que meterte en la cama y cerrar los ojos.
-En la cama no te metas. -En la cama no te metas.
Javi, solo te preparé un desayuno en la cama.
Tenés que estar en la cama para tomar un desayuno en la cama.
-Ahora sí que finge. -¿Te quieres callar un rato?
Te arrepentiste, ¿no? Normal.
Es demasiado bueno para ser verdad. Eh... Javi,
estás a tiempo de echarte atrás.
Dile que te echas atrás. Te lo ha puesto en bandeja.
No. Eh...
Espera. Eh...
Eh... Gracias.
(RÍE)
Que te lo ha puesto en bandeja, no que le cojas la bandeja.
Total, solo se trata de que se vea que tenemos una vida rutinaria...
y de que parezca que nos queremos...
y de tener claro que nada de sexo.
Acabás de hacer la definición perfecta de matrimonio.
-Buenas tardes. -Hola.
¡Uy! Tú eres David, David, el...
el amigo de Javi. -Sí, ¿qué tal? ¿Bien?
Mirá, yo..., eh...,
quería un traje para una boda.
No hacemos encargos para hombre, pero...
somos expertos en confeccionar a medida.
Contigo no tardaremos porque...
eres David, el... el amigo de Javi.
-El traje es para mi hermana. -Ah, tu hermana.
¿Tu hermana, la jardinera? -Sí.
¿Para la boda con Javi?
¿Y quieres un vestido para la boda de tu hermana?
¡Sí, bueno, basta, sí!
Quiero un vestido para la boda de mi hermana, la jardinera, con Javi.
Ya está. -¿Tú estás loca del coño?
¿Cómo vienes a la tienda de la ex del novio
a por un vestido de novia?
No, bueno, comprar comprar no.
Venía para acá y pensaba que a lo mejor me lo podían prestar.
¿De dónde vienes, hombrecillo?
-¿Eso es un chiste de bajitos? -No, de imbéciles.
Vete antes de que venga Marta.
¡Mierda!
-¿Qué? -¡Escóndete, rápido!
Aquí.
¿Te crees que el idiota de David me manda un mensaje
diciendo que viene a que le preste un vestido para su hermana?
¿En serio? ¡Qué fuerte!
Que venga, que ya verás, que le corto las pelotillas.
(DAVID GIME)
(GIME)
Marta, esto no es lo que parece.
O sea, lo mío sí.
Vine por un vestido de novia para mi hermana,
pero la boda no es de verdad.
Por eso vine a pedirlo prestado,
para no gastar tanta plata en una boda así,
así, como de broma, ¿eh?
Ah, me encantan las bodas de broma.
Mira cómo me río.
De hecho, justo esta tarde, viene un inspector
para validarlo todo a la casa...
a la...
a la casa.
Ajá. Venga, sí, te enseño los vestidos.
¿Qué?
¿Vas a dejar que se case su hermana con uno de nuestros vestidos?
¡No, no, no!
¡Eh, eh!
¡Marta, Marta! -Que no salga de aquí.
Voy a parar esa boda. -Déjenme salir.
¡Qué susto! Creí que estabas loca.
Y, sí, estás loca, pero la loca que tú eres.
¡Corre, loca, corre!
-¡Sáquenme de acá! ¡Marta!
¡Marta, ni se te ocurra!
"No va a ser perfecto. Tendremos que trabajar todos los días,
pero yo quiero estar contigo,
no solo hoy o la semana que viene, sino...
para siempre".
No sos tan mal actor como pensaba.
Si yo viese este vídeo, pensaría que la actriz te gusta un poco.
-¡Ay! -¡Oye!
¡Boludo!
Fuera de mi casa.
No la puedes echar.
Te lo decía a ti.
La mitad de esta casa está a mi nombre.
-Los dejo solos. -No, no, no.
Quédate. Vamos a aclarar esto.
Está a punto de llegar el inspector de Inmigración.
Si pillan a Claudia, la echan del país.
¡Pobrecita, qué pena!
A ver, que se volvería a Argentina.
No es que huya de un país en guerra para salvarse.
Entiendo cómo te sientes.
Si lo entendieras, no te casarías con una jardinera.
-¿Qué más da el oficio? -¿Qué?
Si me casase con una abogada, también te daría rabia.
¿Qué más da que sea jardinera?
¡Imbécil, es una forma de hablar! ¿Qué importa su profesión?
Eso te pregunto.
A lo mejor, tienes una fijación extraña con su gremio.
Si buscas que me cague en todo, lo vas a conseguir.
Yo, en su caso, ya me habría cagado en todo.
-Pero ¿tú con quién vas? -Con nadie, pero calmémonos.
El inspector llegaba a las 18:30 y...
(Timbre)
-Ya abro yo. -¡No, espera, Marta, para!
Marta, para. Piensa lo que vas a hacer. No seas...
¿Niñata?
(Timbre)
Cuando se abre la puerta, se deja de llamar al timbre.
Ah, ¿sí? Perdone.
¡Qué novia tan guapa! -¿Eh?
Claudia Sampietro, supongo.
-Eh... -No, no, no, no.
Yo no soy la que se casa.
-Claudia soy yo. -Sí.
¿Y usted, entonces, quién es?
Yo soy la jardinera.
(INTERROGA)
Solo soy la jardinera.
¿Y trabaja así en el jardín?
No, no, no. Es porque ya se iba.
Sí, ya me iba, pero me voy a quedar.
(INTERROGA) ¿No habías terminado ya con todo?
Sí, pero es que al ficus le ha salido un capullo
y, a lo mejor, tengo que cortarle la corola.
(INTERROGA)
(CARRASPEA)
Perdonen que lo mire todo,
pero es que algunos incautos
me han intentado colar un matrimonio de conveniencia.
(RÍEN)
¿En serio?
Pero eso es difícil demostrarlo.
¿Difícil? ¿Por qué?
Bueno, no sé, estamos hablando de amor, ¿no?
¿Eso cómo se mide?
Porque, o sea, esto no es la declaración de la renta.
Bueno, a alguno, si le hiciesen una inspección del amor,
si este año no ha querido mucho, le saldría a devolver.
Sí, supongo que soy como un inspector fiscal del amor.
(RÍE)
Sí, bueno, supongo que también puede haber alguno
que haya defraudado a la Hacienda del amor.
Digo, ¿no?
Y, de repente, lleve una contabilidad en paralelo,
por ejemplo, haciendo cosas en negro con...
con su terapeuta.
La metáfora ya es muy rebuscada,
pero con eso del terapeuta ya me pierdo.
En cualquier caso, por las dudas,
si quiere preguntarnos algo más o que le mostremos la casa...
o ver el vídeo de la pedida de mano, por ejemplo...
¡Uy! Si yo les contara
las veces que me han intentado colar
la pedida de mano de "El diario de Noah"...
¿Y la vuestra cómo fue?
Perdón por meterme, pero tampoco me lo han contado.
Este... Bueno, la pedida fue...
Normalita. Fue... normalita.
¿Qué? No me mires así.
En cuanto se me ocurra qué quiero decir, llamo.
No.
Igual es mejor que nos marchemos
y ya quedamos otro día como si fuera para ti con su chucho.
(Gemido de perro)
No me pongas esa carita, ¿eh?,
que no soy un acojonado. Estoy aquí, ¿no?
(MASCULLA)
Que tú, muy valiente, muy valiente,
pero tampoco te lo has montado con Cacao, hombre.
¡Amparo!
Mientras te decides, mejor pasa dentro,
que hay corriente y a lo mejor te pones malito.
Ya. No, yo es que... no sabía si llamar o no
porque digo: "Igual es muy pronto o muy tarde, según para qué".
¿Pasas o no pasas?
Paso, claro que paso.
(TARTAMUDEA) Un momento.
Paso, pero que no paso de entrar, no, paso...
de... Que entro, que entro, que sí que entro, vaya, que entro.
Con esto ya estaría todo, ¿no?
Si quiere saber algo más, pregunte sin problema.
Nos encanta hablar de nuestra preciosa historia de amor.
¿Verdad, pichón? -Sí.
Normalmente, para asegurarnos,
nos gusta preguntar a alguien que no sea un familiar,
un vecino, por ejemplo.
¿Vale una empleada?
No es lo habitual,
pero, en este caso, haremos una excepción.
¿Qué le parece esta historia de amor?
¿A mí? ¿Que qué me parece a mí?
Pues no sé yo si es amor.
(INTERROGA)
Pero, obviamente,
Javier le ha abierto su casa,
su vida, su futuro a Claudia.
(ASIENTE)
Así que, si esto no es amor,
se le parece bastante.
(ASIENTE)
Si me disculpáis, me voy al invernadero
a invernar un rato.
¡Marta, Marta, espera, Marta!
Eh...
Voy un momentito a decirle
que no se olvide de poner el riego automático.
Vuelvo en medio minuto.
¿Más café?
Gracias...
por no denunciarnos, digo.
Y, en cuanto a la casa, en cuanto termine esto,
me mudo y te la quedas tú.
No la quiero. Me voy a México a pasar una temporada allí.
Te vas por tu hermano el escultor, ¿no?
No es mi hermano y vive en Berlín.
Ya.
Pues que te vaya bonito por México.
Es un buen sitio para escapar.
Yo no estoy escapando de nadie. Me voy allí porque vive mi madre.
Cuando nazca, como no tendrá a su padre, que tenga a su abuela.
Cuando nazca...
¿Estás embarazada?
¡No, Marta, espera!
Si estás embarazada, no te puedes ir así
ni yo me puedo casar.
Tenemos que parar esto, mi amor.
Eso es lo quería que me hubieras dicho antes.
¿Antes de qué?
Si estoy embarazada, no quieres que me vaya.
Si estoy embarazada, paras tu boda.
O sea, que sabías que me hacías daño,
pero yo sola no soy motivo para pararlo todo.
Eso no es así.
Vale, paramos la boda, genial.
Y, si mañana pierdo al niño, ¿te vuelves a casar o cómo es la cosa?
Yo te quiero a ti, yo te voy a querer igual.
Me da igual que estés embarazada.
Como si son trillizos, te voy a querer igual.
¿Seguro?
Y, si no es tuyo,
¿también?
Marieta,
no te voy a contar lo que acabo de hacer porque soy un caballero,
pero hay una cosa que te quiero decir hace ya mucho tiempo.
¡Ay, qué a gusto me he quedado!
(Resoplido de perro)
¿Qué? No me mires así.
No estoy hablando con nadie.
No. Mira.
¿Ves? Claro.
Hombre...
Tampoco se lo voy a contar a Marieta,
que la pobre no tiene la culpa
de lo cretino que he sido este tiempo.
¡Madre mía!
¡La madre que me parió!
¡20 años sin...!
(Gruñido de perro)
Sin regarle la margarita.
Es que...
Se va a México.
¿La jardinera se va a México?
Sí. Eh...
Es que le apasionan los cactus.
Y otra buena noticia. Marcial se ofreció para casarnos.
¿Marcial es usted?
Sí. Además de inspector, soy concejal de distrito
y Claudia me ha dicho que aún no teníais a nadie.
Habrá que poner fecha, ¿no?
Sí.
¿Por qué no me dices quién es?
Porque no sé si él va a estar ahí cuando nazcas.
Con eso sigo sin descartar a ninguno de los dos.
Cariño, yo...
yo creo que ha llegado el momento de que siga yo sola.
¿Quieres que me vaya?
Ya estás aquí y, dentro de unos meses,
nos vamos a volver a ver.
Y ahí va a empezar de verdad todo.
Esto ha sido como... como un ensayo.
Confía en mí.
(Música de Sergio Molina)
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