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Francisco Javier, apaga la tele y despídete de tu padre.
Jo...
Javi...
Me voy a Camboya. ¿Sabes dónde está?
Está en Asia, a 10 000 km de distancia.
¡Deja de comer esas guarrerías!
Venga, no te pongas a llorar.
Es que no me gusta que comas estas guarradas.
Verás...
Este tenedor fue de tu abuelo.
Debes aprender a ser selectivo con la comida.
La comida es como el amor.
Y en la vida, vas a probar diferentes tipos de amor.
Restaurantes de cinco tenedores, comida rápida,
menú del día, platos combinados, bufé libre...
Pero lo importante, Javi, es elegir bien.
Tienes que saber qué te comes y con quién te lo comes.
Nunca olvides eso, hijo.
¡Papá, papá, no te vayas!
¡Papá, te prometo que siempre voy a comer bien, pero no te vayas!
¡Por favor, espera! -Papá, despierta.
Estás soñando otra vez con el abuelo.
¡Papá!
¡Papá, papá!
¡Papá!
Javi, estabas soñando con tu padre, otra vez.
¿Sueñas mucho con tu padre?
Hábleme de su padre.
Mi padre está muerto.
Lo siento.
Que no está muerto. No se habla con él desde hace años.
Nunca quiere sacar el tema. -Pues eso, para mí, está muerto.
¿Y sueñas mucho con él, Javi, de dónde viene eso? Reflexiona.
Haces de psicólogo con lo de los hijos, pero no te vengas arriba.
Sueña con él porque ha vuelto a Madrid.
Y su padre le llama todos los días y le manda mensajes para quedar.
¿Cómo lo sabes? No te lo he contado.
Pues... porque lo habrás dicho en sueños.
¿Todo eso he dicho en sueños?
Bueno, vale, te he mirado el móvil.
Pero no en plan loca.
Pones la letra muy gorda y cuando estamos en el sofá, sin querer...
No, claro. Ella me espía el móvil, pero no porque sea una psicópata,
es porque yo tengo presbicia.
No me cambies el tema. Tu padre te está esperando.
-¿Esperando, de qué? -Esta mañana te puso un wasap.
Dijo que ya sabía que no le ibas a contestar,
pero que él iba a estar hasta las seis en el bar que tú ya sabes.
Te acaba de enviar un mensaje para recordártelo.
¿Y tú qué coño sabes?
Es verdad, llevas la letra muy gorda.
Bueno, mira, vamos a cambiar de tema.
No te voy a dejar aquí para ver a mi padre.
¿Y si lo que pasa es que quiere verte porque se está muriendo?
Yo también creo que deberías ir.
Okey, voy a ver a mi padre.
Pero lo hago por ti. -Gracias.
-Suerte. Te quiero. -Yo también.
Le deseo suerte.
(Música de cabecera)
Pensaba que no se iba a ir nunca.
¿Qué haces?
Llevamos con esta tensión sexual desde el principio y lo sabes.
Lo del beso fue solo la confirmación.
¡Te he dicho que estaba borracha!
Claro.
Vale, okey.
Okey. Te pido disculpas por lo del beso.
Fue una cagada.
Pero no tengo el más mínimo interés en ti. Lo siento.
¿Por qué no le contaste a Javi lo nuestro?
-Porque no hay nada nuestro. -¿Y por qué sigues viniendo?
Marta, no disimules.
Yo también pienso en ti cuando le hago el amor a mi mujer.
Qué asco. Mira, para.
¿Y enrollarte con una paciente no lo prohíbe tu código deontológico?
¿Qué código? No soy psicólogo.
-Pues te vendría bien uno. -Ah, ¿sí? No creo.
¡Ah, ah!
Estoy muy nervioso. Me sudan hasta los pezones.
¿Y si sale mal?
Mal va a salir.
Llevas sin tener una cita desde el Jacobeo 93.
Va a ser un desastre. -¿Qué?
Acabas de decir que no va a pasar nada.
Pues eso. No va a pasar nada.
No creo yo que vayas a terminar mojando.
Bueno, vamos a ver. Tendría que venir muy desesperada.
Pero tranquilo, hijo.
Tú tranquilo.
Tu padre no te va a dejar tirado.
Venga, vamos.
Vamos, venga, venga.
Nos dejaste tirados.
Hijo, yo era militar.
No te ibas a la guerra, pediste el traslado a Palma de Mallorca.
Por tu culpa, mamá empezó a beber, tuvo un accidente con el coche...
Bueno, accidente... Fue un golpecito y no pasó nada.
Estaba embarazada de Nacho.
No sabemos si lo suyo son secuelas del accidente o es genética.
Pues no lo sé,
porque los hermanos de tu madre tampoco eran unos lumbreras.
Mira, es que no sé qué pinto aquí. ¿Qué quieres de mí?
Verás, yo quería verte porque...
tengo algo muy importante que decirte.
¿El qué, que te mueres?
Ya, y justo ahora te acuerdas de mí.
¿Qué crees que es esto, una película de sobremesa?
¿Y cuál es tu plan, llegar aquí en plan "Hijo, ha llegado mi hora"?
Y yo, al principio, estaré un poco en plan "Tú nos abandonaste",
pero luego me dará pena y te llevaré a mi casa, moribundo,
para recuperar el tiempo perdido.
Este es tu plan, tener una relación padre e hijo.
Y con mi mujer querrás establecer la típica complicidad.
Luego, harás una buena acción, te perdono, te cojo la mano y digo:
"Te quiero, papá".
Ese es tu plan, ¿verdad?
Y ya, poder morir tranquilo en el cuarto de invitados,
dejando una carta con un mensajito que nos cambie la vida a todos.
Este es tu plan, ¿no?
Pues no. No.
Yo me encuentro mejor que nunca.
Ah... ¿Y qué vienes, a restregarme por la cara que estás bien?
Es que esto... Es que esto ya es el colmo.
Vienes y ni siquiera te estás muriendo.
Es que flipo, de verdad. No sé qué quieres, pero da igual.
No voy a contribuir a que tú te sientas mejor.
Me ha costado años sentar la cabeza por tu culpa.
Y ahora que voy a formar mi propia familia, no te quiero en mi vida.
Yo no quiero acabar como tú,
en un bar de mala muerte, con un puto whisky, solo.
Mi café.
-¿Que te acostaste con otro? -No, que fue un besito de mierda.
Pero ¿no has dicho que hiciste algo superhorrible?
Joder, que me besé con otro.
Los cuernos son como los hoteles con spa, están sobrevalorados.
Lo importante es que no repitas. Y no se lo cuentes a Javi.
Ya se lo he contado todo. O sea, casi todo.
Igual se me olvidó una pequeña tontería: contarle con quién.
¡Eso es porque lo conoce!
(Campanilla)
¿Marta?
Pero qué casualidad, ¿no?
Pero ¿qué hace usted en mi tienda?
Anda, no sabía que esta era tu tienda.
No, nada... Yo venía porque...
quería comprarme algo para mí.
¿Cuál es tu talla de pecho? Solo vendemos vestidos de novia.
¿No nos vas a presentar?
Soy el psicoterapeuta de Marta.
Que no es terapeuta.
Y ya se iba, ¿verdad?
-¿Qué te pasa en los dedos? -Igual los metió donde no debía.
¿Esto? ¡Nada!
Peleas de enamorados.
¿Podemos hablar un segundo, doctor?
Que es esa, leche, que es tu cita.
Papá, es demasiado guapa. Esa tía es un nueve, por lo menos.
Y yo soy un cinco pelado.
Anda, hijo, no exageres.
¿Un cinco? Tú no llegas ni a un tres.
¿José Miguel?
Ah, José Miguel tú. José Miguel...
¡Qué buena idea lo de buscar un nombre falso!
Tira. -Papá, es mi nombre.
-¿Josemi no viene de José María? -¿Qué coño de José María?
Si fuera José María... -Bueno, tira.
Venga, venga. Tira, ya, tira.
Al final, te hicimos caso.
¡Hombre! Joaquín.
-Jesús. -Ajá.
Nunca olvido un nombre.
Mira, ahí anda mi hijo...
Josema.
Sí, que le hemos abierto una cuenta en Tinder.
-¡Ah! -Y yo aquí, de carabina, es que...
Los hijos nunca sabes por dónde van a salir.
-Ya. Y se sufre mucho por ellos. -Sí.
Y también se les hace sufrir.
Yo la cagué como padre y no hay marcha atrás.
Imagino que me has seguido. Tienes un minuto para explicarte.
Te doy un minuto y te largas.
-¿Qué haces? -Tú sabrás, tú me has traído aquí.
Para explicarte que lo nuestro no tiene ni futuro ni sentido.
"Lo nuestro". Entonces, hay algo entre nosotros.
¡Que no, joder, que no quiero nada contigo!
¿Y para qué me traes a tu picadero?
Pero ¿qué picadero?
No quiero que mis amigos nos oigan hablar de esto.
-De lo nuestro. -Sí. ¡No!
Marta, aclárate, ¿eh?
No juegues conmigo.
Primero, me besas. Después, me rechazas.
Luego, me lanzas señales en consulta.
¿Qué dices, qué señales?
Esta mañana, en consulta, me has guiñado los dos ojos.
Estaría parpadeando. ¡No te lo flipes!
Además, ¿tú no estás casado?
Joder, sí. Sí, sí.
Pero yo me encargo de mi mujer.
Pero tú habla con Javi, ¿vale?
No. No vale.
Mira, pírate de mi tienda. -Marta...
Tu boca dice "vete".
Pero tus ojos dicen "quédate".
Nunca es tarde para hacer bien las cosas.
Mira, a mí, a ese, nunca me ha salido quererle de manera natural.
No, pero, oye, me voy esforzando.
¿Y qué pasa? Que le voy cogiendo cariño.
Además, por un hijo, se hace lo que sea.
Tienes razón.
Seguro que eres un buen padre.
-¿Tú qué haces aquí, atontado? -Que se ha tenido que ir.
La llamó una amiga que tenía...
Tenía una emergencia,
no ha tenido más remedio que irse, pero tiene tu número y te llamará.
No me lo puedo creer. ¿Me habéis espiado?
No, hombre, lo de la amiga es un truco de Tinder.
Cuando ves a tu cita, decides si hacerlo o no.
Estarás contento. ¿Nos podemos ir ahora que ya he hecho el ridículo?
Te quedan cuatro citas aún: tienes una a las 7, otra a las 7:30,
la siguiente a las 8 y la última a las 8:30.
¿Me citaste con más chicas con media hora de diferencia?
Hijo, lo siento.
Yo sabía que la cosa iba a ir mal, pero no tanto.
El próximo día, te las pongo cada 15 minutos.
¿Qué te parece?
Eh, eh...
¿Lo has entendido ahora?
Ajá.
Pues ahora, te vas a tu casa con tu mujer y yo me voy a la mía.
Y esta misma noche, o mañana por la mañana, a más tardar,
yo le explico esto a Javi y todo arreglado.
No te lo voy a perdonar nunca.
Javi, fue una estupidez. ¿No podemos olvidarlo y ya está?
No lo puedo olvidar. No podré olvidar lo que has hecho.
Por favor, dame otra oportunidad.
¿Y para qué, para que vuelvas a hacer lo mismo?
No quiero volver a verte en mi vida.
No sé, yo creo que si le digo esto, me perdonará, ¿no?
¿Por qué no vas al salón y se lo preguntas?
¿Vas a decirle todo eso a Marta?
¿A Marta? No, a mi padre.
¿Por qué iba a decir esto a Marta? -¿El qué?
Eh...
Eh... No, nada.
Es que he quedado ahora con mis colegas y te iba a ir a avisar.
-Javi, ¿puedo hablar contigo? -Sí, claro.
¿Estás bien? -Sí.
(Móvil)
Perdona.
(Móvil)
Nada, es Nacho, que debe estar allí esperando ya.
-Es tu padre, ¿por qué no lo coges? -Me ha llamado 27 veces,
los años que llevo yo sin saber de él.
No quiero hablar de él. ¿Qué me ibas a decir?
Eh... Nada.
Hablamos luego.
-¿Seguro? -Ajá.
Bueno...
-¡Papá, te dije que no vinieras! -Has quedado con Javi, ¿no?
Si no me contesta, no tendrá más remedio que verme.
-No le enseñes el vídeo. -Me lo va a agradecer.
-Te va a odiar de por vida. -¿Más?
Me dijo que no quería acabar como yo, solo en un bar, con un whisky.
Dicho así, no me parece tan mal plan.
¡Mierda! Ni una palabra de lo de Javi.
Habla de tus batallitas de militar.
Sí, les voy a contar el conflicto palestino-israelí.
Vale. Y por eso, hay que tener en cuenta
la envergadura del movimiento sionista a finales del XIX.
Chicos, ¿qué tal?
¿Qué está pasando acá?
Aquí, hablando de Cisjordania.
Mi padre, que es un brasas. Cuéntales lo de Gaza.
Hablábamos de Javi, vi a su novia poniéndole los cuernos.
¿Qué?
¡De puta madre, papá!
Venga, que no quiero llegar tarde.
Motivación no te falta
Y eso que las citas de ayer fueron como el culo.
Es que esto no es fácil.
¡Pero si es lo más fácil del mundo!
Pero esta es un pelín madurita, ¿no?
Ah, bien pensado...
Bien pensado.
A esa edad, se conforman con cualquier cosa.
A ver si es verdad.
Ya me dirás. -Eso digo yo.
¿Cómo? ¿Cómo?
Que la cita es para ti, Joaquín.
Te he hecho un perfil en Tinder. Tu primera candidata.
Que no, que yo no quiero conocer a nadie, hombre. ¿Tú estás tonto?
A lo mejor es pronto para ti. Mamá te dejó hace solo 20 años.
No es por tu madre. No quiero yo.
Ya. Vamos, que no te atreves, ¿no?
Hostia...
Si son los amigos de Javi,
quiero saber si creen que debo enseñarle el vídeo.
Pero ¿hay un vídeo?
-Sí. ¿Queréis verlo? -No.
-Sí. -¡Sí!
No sé cómo tenéis estómago. Yo no he podido terminar de verlo.
A mí me pone los cuernos la mujer que quiero y me suicido.
Y si hay un vídeo, me suicido dos veces.
Y ya si lo ven mis amigos...
-¿Esa del final no es...? -Es mi novia.
Es guapa, ¿verdad?
No sabía que salía tu novia.
¡No, no, no!
-Pero ¿estás gilipollas? -De verdad, no.
Oye, cuidado.
¡Nacho, que no hace falta! ¡No, no!
¿Qué coño has hecho?
Lo que pasa es que tiene razón. Javier no tiene que ver ese vídeo.
No. Ni Javier ni nadie.
Pero ¿qué necesidad hay de tirar el móvil al río?
Si el vídeo está en la nube, lo descargo y se lo enseño.
¿Qué hacéis?
-Usted me va a disculpar. -Amparo.
Amparo, Amparo.
Por favor, háblame de tú.
-¿De mí? -¿Perdón?
¡Ah, ah! No, no.
Vamos a ver...
El caso es que yo no te he citado, Amparo. No.
Te ha citado el idiota de mi hijo.
Yo estoy intentando que conozca chicas y no se le da muy bien.
Y él te ha organizado a ti una cita para que veas que no es tan fácil.
Bueno, pues... me temo que sí.
Así que, si me disculpas, yo...
Pues habrá que demostrarle que está muy equivocado.
Mamá, ¿qué estás haciendo?
Pues limpiar. ¿Es que nunca me has visto limpiar?
La verdad es que no. Ni yo ni nadie.
Creo que ni estás usando los productos adecuados.
¡Qué sabrás tú!
A ver... Estás limpiando la cocina con un insecticida.
Bueno, así mato los microbios.
Pásame el nanas, aquí hay una mancha que no se va.
Mamá, tienes que decírselo.
¿A Javi? No se lo podemos decir.
Con esto, queda peor el que lo cuenta, no el que pone los cuernos.
Somos sus amigos, pero yo creo que es mejor que Javi no lo sepa nunca.
Que no sepa nunca ¿el qué?
¡Qué susto! Hay que avisar cuando se llega.
¿Qué os pasa, de qué habláis?
De nada, que...
Nada, estábamos... Eso, estábamos...
criticándote.
Sí, eso, estábamos hablando mal de vos y justo nos pillaste.
Ya está. Lo siento, Javi.
-Criticándome. -Ajá.
¿Y qué es lo que no os gusta de mí, si se puede saber?
Bueno...
Como que no nos gusta...
No...
Tu pelo.
-Mi pelo. -Ajá.
Estabais hablando mal de mi pelo. Vosotros tres.
Sí.
Sí, que no nos gusta, y ya está.
En serio, Nacho, ¿de qué hablabais?
Joder, de tu pelo.
De la mierda esa que tienes en la cabeza.
¿Qué le pasa a mi pelo?
No se lo voy a contar, mis amigas piensan que no es buena idea.
¿Elisa y Giovanni, esos son tus referentes de pareja estable?
¡Que me dejes, tengo que limpiar! Esta puñetera mancha no se va.
Ni se va a ir. ¿De verdad no te das cuenta?
Mamá, estás intentando limpiar tu conciencia.
A veces no sé si eres mi hijo o el puto Pepito Grillo.
Okey. ¿Dónde está mi teléfono?
Tú no puedes mandar mensajes, ¿no?
(Mensaje)
Te falta volumen. Se ve lacio.
¿No usas acondicionador?
Me tengo que ir, no sé qué le pasa a Marta, quiere hablar conmigo.
Y parece importante.
¡Igual no es tan importante! No hace falta que vayas corriendo.
O como si no vas.
Tampoco hay que hacer todo lo que nos dicen.
-Pero ¿qué coño os pasa? -Nada.
¿Qué nos pasa, de qué? -No sé.
Parecéis idiotas. Más incluso de lo habitual.
¿Sabéis lo que me quiere contar?
-No. -No.
Pero es que...
No, a ver, a ver... La verdad...
La verdad, fue Marta la que nos dijo lo de tu pelo.
(Mensaje)
Lo que me faltaba ahora.
-¿Qué pasa? -Papá, ahora también envía vídeos.
¡Espera, no lo abras, no lo abras!
No lo iba a abrir, siempre los borro, pero me ha dado curiosidad.
Javi, deja de mirarlo, no te tortures. Yo no pude ni verlo.
Vamos, yo veo algo así mío y me suicido.
¿Y esta del final no es...?
Sí, la novia de tu padre.
A la novia de papá sí quiero verla. Déjame ver.
¿Qué?
¿Qué coño os ha dado a todos con tirar los móviles?
Encima, me quedo con las ganas de ver a la novia de mi padre.
Mamá, lo del champán no lo entiendo.
A lo mejor, papá te perdona, pero celebrarlo...
Tu padre dice que el champán es la vaselina del alma.
Y luego, el pedante soy yo.
(Puerta)
¡Mierda!
Todo va a salir bien. Lo va a entender, no te pongas nervioso.
Yo estoy muy tranquilo.
Si tú eres yo y yo soy tú, ya te digo que tranquilo no estás.
¿Eh?
Hola.
¡No, no, no, Marta!
Marta, tenemos que hablar. No puedes hacerme esto.
Yo ya he dejado a mi mujer, como me dijiste.
-¿Tú estás loco? -Sí, sí, llámame loco, sí.
Pero loco de amor.
(GRITA) ¡Ah!
¡Ayuda, por favor, Marta!
¡Creo que me has roto la nariz!
Mamá, tienes que abrirle.
Y la muy cabrona se me vuelve a largar a México hace unos meses,
pero no solo se llevó a mi hijo, se llevó también a mi nieto.
¡Ah!
Pero, en fin, bueno, ya te he rajado suficiente de mí.
Cuéntame algo de ti, Amparo.
No sé, ¿has estado casada?
Sí.
Pero mi marido hace ya ocho años que se fue.
-¡Qué me dices! ¿Lo ves? -Sí.
-Otro hijoputa, igual que la mía. -No.
No, no, que la palmó.
Ah...
Bueno, por lo menos, el tuyo tiene excusa.
Perdóname. Lo siento.
Imagino que lo echas de menos. -No.
Porque a mí no me gusta regodearme en las cosas feas del pasado.
A mí me gusta disfrutar del presente.
Sí, que, mirándolo bien, no está nada mal.
Bueno...
Según se mire, porque...
la economía no está para tirar cohetes.
Y... -Sí.
-Y, encima, está el "brexit". -Ya.
-Y lo del cambio climático. -Ajá.
Sí, pues con más razón.
El mundo cambia, ¿no?
Para que se lo coman los gusanos, que lo disfruten los cristianos.
¡Huy!
Tú me estás haciendo a mí la cobra.
Es una pena que sigas enamorado de ella.
¿Yo, enamorado de Marieta? ¡Por favor!
¡Pero qué dices, si se nos ha hecho de noche criticándola!
Pues por eso mismo. Por eso mismo.
Por eso, y porque, después de 20 años separado,
todavía llevas el anillo puesto.
¡Ay!
¡Ah!
Perdona, no me quedaban algodones.
Vale. Muy bien, muy bien.
¿Qué hacemos con lo nuestro?
Te voy a proponer un plan.
Tú te vas a tu casa y yo no te denuncio por acoso.
¿Qué? No, no. Marta, estás reprimiendo una transferencia.
Escúchame.
Es habitual que surja el amor entre la paciente y su terapeuta.
¡No eres psicólogo, eres un psicópata, que no es igual!
Y no pareces peligroso, pero para.
Ya, vale, ahora. Ahora, no soy vuestro psicólogo.
Solo cuando os conviene.
Vale, tranquila.
Ya me voy.
Gracias.
Marta, no puedes hacerme esto.
Mi mujer me ha echado de casa.
No me obligues a contárselo yo a Javi.
¿Qué? Tú estás muy mal, ¿eh?
Pero no te preocupes, yo se lo voy a contar a Javi cuando llegue.
(Puerta)
¡Mierda!
Pero... -No.
Esto va a ser muy raro, pero se lo vamos a explicar los dos.
Espera, Marta, no tienes por qué decirle nada. Me escondo y ya está.
Pero ¿qué?
¿Tú eres gilipollas? -¿Hola?
Tranquila.
Tranquila, Marta, de verdad.
Javi no tiene por qué saber lo nuestro.
¿Qué haces, chalado? Sal de ahí.
¡Sal de ahí!
-Javi. -¿No tienes nada que contarme?
Sí, una cosa muy marciana.
¿Que te estás tirando al terapeuta?
-Aquí es. -¡Ah!
-Gracias por acompañarme. -No, por favor.
Gracias a ti por la velada.
Me ha encantado charlar contigo.
Si te apetece subir,
podemos seguir en casa con la charla.
Sí. No, no.
Quiero decir... Me gustaría, ya me gustaría.
Pero...
es que no puedo dejar a mi hijo solo como está.
Es que acaba de dejarlo su mujer.
-Ajá. -Y...
Pues que necesita mi ayuda para... para superarlo.
-Sí. -Para pasar página...
y demás.
Ya. Espero, por su bien,
que no se pase 20 años así.
Que la vida no espera.
¿Qué?
No. No, no, no...
No es lo que parece.
¿No es lo que parece? Al menos, no me digas el puto topicazo.
Déjame explicártelo.
Marta, déjalo. No sigas mintiendo.
¿Por qué te has desnudado?
Pero ¿esto qué es, una película de Pajares y Esteso?
No me lo puedo creer. ¿Te lo tiras en nuestra casa?
No estoy liada con este imbécil. Míralo.
No, si yo no me lo puedo creer tampoco, la verdad, pero es que...
está en gayumbos en mi salón y he visto el vídeo morreándoos.
¿Qué vídeo?
Javi, que no estoy liada con este.
Que es él, que me persigue. Está obsesionado conmigo.
-Marta, por favor. -Pregúntales a Elisa y Giovanni.
¿Lo sabía todo el mundo menos yo?
Javi, mírame, sabes que no sería capaz de hacerte algo así.
Es un malentendido, es este tarado, hoy me ha seguido.
Marta, déjalo. Nos ha pillado en medio del turrón.
Javi, siento...
¡Javi, Javi!
Escúchame. -¿Qué?
-Escúchame. -¿Qué?
Te juro que fue un beso.
Pero solo fue un beso, de verdad. Mira, estaba borracha.
Se me fue la olla, estaba hablando con él y pensé que eras tú.
Sé que no tiene sentido, pero tienes que creerme.
Aunque me creyese que todo esto es verdad,
no quita que me mentiste por no decirme que el del beso es él.
Y llevo haciendo el capullo todos estos días yendo a su consulta
después de que tú te liaras con él.
Aunque me creyese que no me has puesto los cuernos, esto es...
esto es una mierda muy grande.
(Tauese Tofa "Take Hold Of Me")
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