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Original subtitles

Mira esta pieza de hierro.

¿A qué velocidad puedes compilar software a 600 megahercios?

Puede que no me quede mucho tiempo.

Dímelo a mí.

¿Por qué leo sobre chips DRAM si hay cosas mejores que ver?

- Un claro ejemplo de pulcritud femenina. - Sí. Tiene algo.

¿Por qué estará aquí?

Está fuera de mi alcance.

Aunque, lo creas o no, en esta fase de mi metamorfosis,

me he vuelto como un imán de chicas.

Por algún extraño motivo, en la ecuación "chico conoce chica",

lo único que he deducido es: a las chicas les pone el cáncer.

O no.

No. Mira las pelis de chicas.

La fuerza del cariño. Elegir un amor.

La canción de Brian. Historia de amor.

Kevin Quoss, Hodgkin.

¿En serio? Yo también. Hodgkin. Soy Charlie Salinger.

Bueno, ¿y qué tal llevas todo esto?

Es todo un rollo, ¿no?

Pues yo, sinceramente, casi estoy deseando venir.

Es un poco raro.

En casa, soy el único con cáncer.

Ya. Te entiendo.

Se ponen...

"¿Cómo estás?".

- Lo llamo "cara de cáncer". - Es bueno.

- ¿Señor Salinger? - Eso es lo que me espera en casa.

Caras de cáncer.

El aseo de señoras, al fondo a la izquierda,

la fotocopiadora, justo al lado.

No hace falta código para entrar. Es evidente.

Hoy toca bizcocho, chicas. Lo dejo en la sala de reuniones.

¡Aléjate de mí, Satán!

Siéntate por aquí.

Pedí a la agencia alguien eficaz. Lo eres, ¿verdad?

65 palabras en un minuto, un error.

Eso es mecanografía. Esto son tarjetas. No puntuamos la velocidad.

Cualquier duda, pregunta a Jeannie Pettit. Lleva aquí toda la vida.

Jeannie, Julia Salinger. Va a trabajar con los morosos.

- Si necesita algo... - Por supuesto.

Intentemos localizar a la "Q" hoy.

Tenemos que cotejar ya-sabes-cuánto.

¡No me imaginaba que era tan erótica la literatura francesa!

¿Crees que escribía sobre ella misma con esos jóvenes?

Entiendo lo que hacía. Pero es que podrían ser sus hijos.

Sorprendido, de verdad.

Dime.

¿Alguna de las mujeres que has conocido eran mayores?

Pues la compañera de mi hermana cuando fui a visitarla en Nueva York.

¿Y eso la hacía diferente?

Ya sabes, el que tuviera más experiencia.

Pues digamos que no le avergonzaba pedir lo que quería.

Pero, de verdad,

era un experimento de lujuria, en serio.

¿Es eso lo que dirás de mí algún día?

Ya sabes, un experimento de lujuria.

¿Tú? Venga ya. Nunca.

- Me tengo que ir. - ¿Sabes qué?

- ¿No quieres venir a mi casa a estudiar? - Tengo clase de química.

Puedes experimentar en mi casa también.

Te guardo la palabra.

CINCO EN FAMILIA

CINCO EN FAMILIA

Se llama bádminton.

Es como el tenis, pero mejor, porque puedes jugar donde sea.

Y si coges una de estas y la aprietas muy fuerte contra la cara,

conviertes la mejilla en un gofre.

Las raquetas son de nenas.

Eso decía papi.

Natalie.

Dale las gracias a Bailey por el regalo y pídele perdón.

Quítate la cinta.

No pasa nada.

Vale, de acuerdo. A tu cuarto.

Nada de quedarte a dormir con Elizabeth este fin de semana.

¿Ves lo que has hecho?

¿Tenías que hacerlo?

Quería hacer las paces.

Tiene que saber que no puede tratarse así.

Sí, vale,

pero piénsalo.

Soy el vecino que ahora duerme en la cama de su madre.

- ¿No tiene derecho a estar molesta? - Sí que lo tiene.

No tiene derecho a ser maleducada.

- Perdona. ¿Puedo...? - No, no pasa nada.

Es que me ha llamado y...

Un amigo suyo tiene dos entradas para ver a Michael Jordan esta noche.

Toma.

Gracias.

¿Estaría bien que fuera?

¿Para qué pregunta? ¿Qué espera que diga?

"No puedes ir a ver a Michael Jordan jugar al baloncesto".

¿Te molesta que vaya al partido?

Hoy es nuestro décimo aniversario.

Bueno, lo siento.

No pasa nada.

Podemos salir el sábado.

- Pues no lo entiendo. - Claro que no.

¿Cómo vas a entenderlo? Eres una cría. Es que...

Mi marido y yo llegamos a un punto en el que ni hablamos.

Es solo: "¿qué hay de cena?", "¿qué ponen en la tele?".

Sexo cuando él quiere.

Aquí te pillo... y gracias por dejarme entrar,

porque después de un tiempo es eso, seguir con la inercia.

¿Y para qué?

No te cases.

Ya es tarde.

¡Vaya!

No pasa nada.

Has tenido suerte. La bujía estaba fallando,

por eso no funcionaba bien el motor.

- ¿Miss Lata de Aceite? - ¿Qué?

Sí, perdona. Me lo dio un colega.

Es por los clientes.

A ver, Griffin, eres un hombre.

Pues... sí.

Vale. ¿Qué crees que significa, ya sabes, en teoría,

cuando un chico sale con una chica y él de pronto deja de intentar...?

Bueno, ya sabes.

¿Te refieres a...?

- Espera, hablas de sexo, ¿no? - Sí, sí.

¿Qué crees que significa que él ni lo intente?

A ver, no significa que haya perdido interés en ella, ¿verdad?

Perder... Vaya.

¿Eso cree ella?

¿Él deja de intentarlo, y por tanto, ha perdido el interés en ella?

Bueno, sí.

¿Qué más podría pensar?

¿Charlie?

- ¿Eres tú? - No, soy yo.

- ¿No ha vuelto del tratamiento? - Todavía no.

- ¿Y no era a las...? - A las 15:00, sí.

¿Aún no ha llamado?

¿No suele venir a casa después del tratamiento?

Suele estar tirado en el sofá a las 16:00 y ya son casi las 19:00.

Debería llevar horas aquí.

¿Dónde está?

Sí.

- Sí. - ¡Genial!

Sí.

Buena.

- ¡Genial! - Sí.

¿Seguro que no has jugado desde que eras niño?

También le has dado a varias.

Para defenderme.

Están volando hacia mí a 80 kilómetros por hora.

Te entiendo. Cuando jugaba en la liga,

me dio en el ojo una dura, que me tiró como un saco de patatas.

Eso es lo que siempre me ha asustado. Eso, esquiar...

...lo que tenga una tasa negativa de diversión y riesgo.

Dos horas patinando, semanas de brazo roto.

Escalada, algo de muerte.

Pero cuando el doctor dijo cáncer...

Bueno, aquí estoy. ¡Batea!

Siempre paso con el coche de camino al mercado

y he pensado en pararme, pero lo veía una pérdida de tiempo.

Es una pérdida de tiempo. Ahí está el encanto.

¿Otro cubo de pelotas?

Vamos a subirlo a 90 ahora.

- Hola. - Hola.

- ¿Y Nat? - En su habitación.

Dile que salga. Tiene que tomar algunas decisiones.

Vainilla con salsa de chocolate,

vainilla con virutas, virutas con virutas...

- Espera. - Es bajo en grasas y sin azúcar.

No, no.

Es que, cada vez que vienes, le traes un nuevo regalito.

Es como si la sobornaras para gustarle.

No es un soborno. Soy amable.

Eres un desesperado y mentiroso, y no va a funcionar.

Vale.

- Pues dime qué funciona. - El tiempo.

Dale tiempo. Ya se convencerá. Debe hacerlo.

No lo hará. Siempre dices que hay que poner reglas,

que no dejarás que viva tu vida amorosa,

y eso es lo que está haciendo.

Me siento completamente apartado. Cada vez te veo menos.

Mira, solo digo que conozco a mi hija.

No va a ceder a esta actuación.

¿"Actuación"? A mí me gusta ella, Annie.

Tengo que hacer algo para que me acepte.

Sea lo que sea, voy a hacerlo.

¿Vale? Voy a hacerlo.

¿Charlie?

Hola. Perdona que llegue tarde. ¿Me habéis dejado algo de cena?

¿Qué te ha pasado?

- ¿Estás bien? ¿Dónde estabas? - Íbamos a llamar a la policía.

¿En serio?

Estaba jugando al béisbol con un chico de radioterapia.

- Perdí la noción del tiempo. - ¿Al béisbol?

¿Con este tiempo? ¿Y solo con esa ropa?

Espera. Estabas jugando al béisbol mientras nosotras...

- ¿No había teléfono allí? - Lo siento.

Hemos llamado a todas partes preguntando por ti.

Bailey y Kirsten y el restaurante y...

Tenía otras cosas que hacer, como poner tres lavadoras,

el baño de Owen y un millón de cosas más.

- Mira, he dicho que lo siento. - Tu sistema inmune está débil.

Eres propenso a muchas cosas.

Golpear pelotas, sudar, y coger un resfriado.

Solo me divertía.

Prepararé un baño caliente, y tomarás más vitamina C.

Es una orden.

Hola, aquí estás.

- ¿Con la colada? - Sí.

Me preguntaba si ibas a dormir dentro esta noche.

¿Por qué?

Porque sí.

Estaba pensado que hace tiempo que no nos vemos...

...y estaba pensando que quizá podrías volver un rato.

Si quisieras.

¿Si quisiera qué?

Vamos, ya sabes.

No has bajado aquí para ayudarme con la colada.

¿Has venido a preguntarme si quiero acostarme contigo?

Pues, esa era la idea, supongo.

¿Eso es todo lo que...?

La única conversación que hemos tenido en dos semanas

es "¿qué cena hay?" y "¿dónde está el mando?".

¿Y crees que puedes bajar...? Olvídalo, Griffin, olvídalo.

Nada como el beicon friéndose para activar las glándulas salivales.

Pues sí.

¿Qué es eso?

¿Es beicon? ¿Quién eres?

Kevin, el amigo de Charlie, del béisbol.

Es mi otra hermana, Claudia.

Dime que no te lo vas a comer. No puede comerse eso.

Hay estudios. La grasa ayuda a extender el tumor.

Necesito las calorías. Vamos a subir hasta la bodega para pescar en el muelle.

Charles, ¿qué te parece esto? Medianoche en la sierra.

El mejor lugar para la lluvia de meteoritos.

Es una broma, ¿no? No puedes ir de camping. No puede.

¿En pleno invierno en mitad de la nada?

Podrías perderte. Podría pasar algo.

¿Como que nos dé cáncer?

No sé qué te pasa.

Siento que estés enfermo, pero Charlie ha estado bien solo.

Su doctor dice que lo hacemos bien.

Podría haber una nevada. Podríais quedar sepultados.

Os volveríais caníbales.

A ver, escuchadme, si quiero ir, iré.

Vale.

Vale.

Ahora te entiendo. Caras de cáncer graves.

Mira, tengo una idea.

Esta noche voy a eso del restaurante,

"la noche del hielo" para los aficionados al hockey.

- ¿En serio? Porque el hockey y yo... - Me refería a Nat.

Tiene una luz nocturna con forma de disco de hockey.

Quizá quiera venir.

- Bailey. - ¿Qué dices, Nat?

- Tiene que acostarse temprano. - Terminará a las 22:00.

Le pediré al chef que te haga un bocadillo con queso a la parrilla.

Y te haré un zumo con doble de cereza.

¿Puedo, mami?

- Bueno, supongo. - Genial.

Oye, gracias por tu hombro. Siento haber tenido que llorar en él.

No, no pasa nada.

En realidad, es curioso porque llegué a casa y mi marido,

de repente, sin venir a cuento, quería... ya sabes...

Como dijiste, con una idea fija.

Dos ideas. Sexo y tecnología audiovisual.

¿Has intentado alguna vez una conversación seria

mientras cambiaba de canal?

No recuerdo la última vez que pasé una bonita noche.

Esa en la que llegas al trabajo a la mañana siguiente,

y no tienes nada por lo que quejarte.

Oye.

¿Me dejas que te invite a salir en una noche de chicas?

- ¿Tú y yo? - Claro. ¿Por qué no?

Trabajamos duro. Merecemos pasarlo bien. Que las bestias se cuiden solitos.

Igual que nosotras, saben leer las instrucciones del microondas, ¿no?

Mira esto.

- ¿Cuánto mide una pista de hockey? - Sesenta metros.

- ¿Y de ancho? - Veinticinco.

- Las faltas: dar con el stick... - Agarrar.

- Zancada. - Golpe bajo.

- ¿Es increíble o no? - ¿Quién crees que va a ganar?

Dios. Esto está abarrotado.

¿Este era el plan de esta noche? ¿Esta es nuestra noche especial?

Es por Bailey. Temía que no viniera nadie.

Está claro que no tenía motivos, así que, ¿podemos...?

- Esto no es romántico. - No. Vine a ver el partido.

¿De hockey?

¿Desde cuándo te gusta el hockey?

No te he oído nunca hablar de hockey. Odias la violencia.

Nunca has estado en Canadá. Y yo preferiría ver el tiempo.

Vale, nadie te lo impide. Si te quieres ir, vete.

¿Quieres que me vaya?

Quiero que hagas lo que quieras, y me gustaría hacer lo que quisiera

sin que me hagas sentir estúpido por quererlo.

- ¡Gol! ¿Has visto, mami? - ¡Qué bien, cariño!

A Bailey siempre se la cuelan. Es un colador. ¡Hola, colador!

Ten cuidado o te pongo un mote.

- ¿Qué mote? - Natty-natty-Bo-batty

Banana-fanna-fo-faddy

Me-my-mo...

¡Natalie! ¡Nat!

- ¿Qué? ¿Qué he hecho? - Jay le cantaba esa canción.

- Vaya. - Bailey, no eres su padre, ¿vale?

No intentes serlo, ¿de acuerdo?

Dios, olvidé que Bailey hacía eso de promoción de la noche del hockey.

Puedo soportar a los hombres viendo deportes

mientras no estén desmayados en una butaca de mi salón.

¡Fuera de juego!

¿Porque no hay jugadores tras esa línea?

¡Julia! ¿Me echas una mano? Por favor...

- Hola. - Hola.

- No sabía que estarías aquí. - Griffin, ¿lo has visto? ¡Han marcado!

- ¡Los Dogs han vuelto a marcar! - ¿Quién? ¿Dominic?

Quiero presentarte a alguien, es mi amiga Jeannie Pettit del trabajo.

Él es mi...

Hola. Soy Sarah.

- Encantada. - Igualmente.

- ¡Es la zona neutral! - Estoy intentando presentarte a alguien.

Y yo intento ver el partido.

¿No puedes dedicar diez segundos a conocerla?

Hola. Un placer.

Eso no es... Griffin, ¿qué te pasa?

- Llevan toda la noche así. - ¿Sabes qué?

¿Qué quieres de mí? No me dijiste que ibas a venir.

He venido a ver el partido. ¿Te parece mal?

- No dije eso. - Olvídalo.

Te vas a mosquear conmigo haga lo que haga.

Me voy a buscar un sitio para tomar una cerveza tranquilo. ¿Vienes?

Claro.

Pantalones de pescar. Nunca me imaginé con unos.

Nunca me vi como un tipo que pesca con mosca.

- ¿Llevamos móvil? - ¿Para qué?

No creo que nos traigan una pizza tan lejos.

Es que estoy mirando el mapa. Vamos a estar en medio de la nada.

De eso se trata, huir de la ciudad.

Ya, pero estaremos a horas del hospital más cercano en coche.

Y el agua en la que estaremos estará casi congelada.

- Pues los peces estarán deseando salir. - En serio. Hablo de nosotros.

No estoy en mi mejor momento de forma.

No pasa nada. Relájate.

Solo quiero asegurarme de todo.

El equipo adecuado, el momento adecuado.

- Oye, si no quieres, no vengas. - No, quiero ir.

Quiero ir. Es que...

Me parece increíble que se fuera así.

Me parece increíble que no dejara de mirar a la tele para saludar.

Me parece increíble que haya comido tantas alas.

Un momento. Esta es la moto de Griffin.

- No han ido muy lejos, ¿no? - Les daba igual dónde ir.

- Mientras no estuviéramos cerca. - Sí.

Que les den. Vámonos.

No. ¿Sabéis qué?

Si cree que va a volver en moto...

Bien dicho. ¿Para qué está el tren?

¿Están aquí? ¡Vaya antro!

Fíjate.

- Dios mío. - Dios mío.

Seguro que no son suyas.

¿Vamos a hablarlo?

Aparcaste la moto enfrente.

¿Sabías que te encontraría? ¿Lo hiciste para hacerme daño?

No lo hice para hacerte daño. Lo hice para huir de ti.

Vale. Entonces, ¿por qué allí, Griffin? ¿Por qué fuiste a un sitio así?

Estuve en la marina mercante. He visto cosas peores.

¿Sueles ir a bares así?

No mucho. A veces.

¿Te gustan?

Sí, me lo paso bien.

¿Qué? No le hace daño a nadie.

- ¿Intentabas enfadarme? - Sí, claro. Acabábamos de discutir.

- Bien. - Mira, lo siento.

Ya sabes, los chicos, el hockey, las alitas, la testosterona.

- Me dejé llevar. - Ya, claro.

- Era un sitio horrible. - Ya te digo.

Dos copas mínimo, y la cerveza costaba seis pavos.

- No me refiero a eso. - Lo sé.

- Deshumanizan a las mujeres. - Sí. ¿Y qué tiene de interesante

mirar los pechos de unas mujeres a las que ni conoces?

¿No?

- ¿Eso te pone? - Pues, bueno, un poco.

¿A qué tío no le gusta?

¿Seguro que el siguiente inquilino no lo querrá?

- El 2o B tenía demasiados muebles. - Dios mío.

¿Dónde está Natalie?

¿Natalie?

- ¿Nat? - ¿Nat?

Pregunta a los vecinos.

¿Nat?

¿Nat?

- ¿Natalie? - Estoy buscando a mi padre.

- ¡Sí que vive ahí! - ¿Qué haces, cariño?

Dígale que soy yo. Es mi padre. Diles que se ponga mi padre, Bailey.

¿Hola?

Sí, pregunto por Jay Mott.

¿Nat? Cariño, ¿qué ha pasado?

He encontrado el número de papá. He llamado, pero no me lo pasan.

¿Cuándo ha cambiado de número? ¿Es este el correcto?

Vale, muchas gracias. Adiós.

¿Dónde está papá?

Bueno, parece que papá ha cambiado de número.

- ¿Por qué? - No lo sé.

Quizá por muchos motivos.

Pero a lo mejor por eso nos llamará y nos dará el nuevo.

¿Por qué no nos ha llamado?

A lo mejor es que ha estado muy liado.

Ya conoces a papá.

¿Se ha olvidado de nosotras?

No.

Nunca, cariño.

No es eso.

Oye.

¿Qué tal?

Estaba viajando con la imaginación por el río Yangtsé.

Mira esto.

No tienen capital para excavadoras,

y emplean a gente para construir presas. Miles de personas. Decenas de miles.

Es China. Vaya.

Es la otra parte del mundo.

Kevin, mira, siento no ir a lo de los meteoritos.

- Olvídalo. - Ya, pero...

- No es que no quisiera ir. - Charles, vamos, no le des más vueltas.

- Encontraré a alguien que me acompañe. - ¿Señor Quoss?

Si hay algo que aprender de esta mierda, es "haz lo que puedas".

No te sientas obligado conmigo.

Ahora mismo, solo tienes que sentirte obligado contigo mismo.

Julia, muchas gracias por lo de anoche.

No sé cómo llamarlo. Tu ejemplo, supongo.

El modo en que saliste de ese garito ruin,

- sin discusión, sin peleas. - Créeme, no fue...

No. Fue alentador. De vuelta a casa, pensaba

en todas las veces en las que debería haberlo hecho.

En las que debería haber dicho "basta"

o "trátame como si te importara", pero no lo hice. Lo soportaba.

Hasta anoche. Se acabó, Julia.

¿Qué? ¿Así sin más?

Debería haberlo hecho hace mucho.

- ¿Ni siquiera habéis hablado? - ¿Con qué sentido?

¿Qué quieres decir? Tu matrimonio es el sentido.

¿No merece la pena hablarlo? No puedes dejarlo sin más.

- Tienes que intentarlo. - Ya hemos pasado por eso.

¿Hablar? Eso ya no lo hacemos.

Y, créeme, cuando ya no habláis, se acabó.

Julia, no pasa nada. Me siento mejor que hace mucho tiempo

y te doy las gracias por ello.

- Hola. - Hola.

- ¿Cómo está? - Durmiendo.

Pobrecilla.

- Verla pasar por esto... - Lo sé.

Te hace sentir...

- Impotente. - Enfadada.

- Espera. ¿Enfadada? - Sí.

Con ese pringado de su padre.

No digas eso, Bailey.

- Tienes que entender... - ¿Entender? No quiero entender.

Ese tipo le ha fallado de todas las formas posibles.

Abandona a su familia, no puede dejar la bebida,

¿y ahora la deja plantada?

- Bailey... - ¿Y quién tiene que soportar todo eso?

Yo. El único que quiere de verdad estar con ella.

Quizá tiene suerte si se va. Quizá sea lo mejor que puede pasar.

No digas eso.

Jay ha cometido muchos errores, pero no es un mal tipo.

Una vez nos quiso y nosotras a él.

Solo es alcohólico.

- Como si eso fuera una excusa. - Y es su padre. ¿Me oyes?

Es su padre. Nadie está mejor sin su padre.

Tú sobre todo deberías saberlo.

¿Charlie? Bien, has llegado. Te he comprado esto en la tienda.

- El río de la vida. - Sí.

Como al final no fuiste a pescar, va sobre pesca.

Lo sé. La vi en el cine. Gracias.

- ¿Cómo fue el tratamiento? - Bien.

Charlie, te he hecho sopa. ¿Quieres tomártela

aquí o viendo la tele?

- Comeré más tarde. Gracias. - ¿Seguro?

Porque si te duermes, no vas a querer despertar

en mitad de la noche para comer. Sería mejor que comieras ahora.

Sí, y no te puedes permitir perder más peso.

¿Te han pesado? Parece que has perdido algunos kilos.

¿Podéis...? Estoy bien.

Deja de rondarme y vigilar todos mis movimientos.

Solo quiere saber si estás bien.

Si os dijera que lo estoy, ¿qué haríais?

¿Qué clase de pregunta es esa?

Si os dijera que estoy bien, que me encuentro bien, ¿qué pasaría?

Vamos, Charlie. Eso es lo que más queremos en el mundo.

- ¿Sí? - Por supuesto. ¿Por qué piensas...?

Porque estáis genial cuando estoy hecho una mierda...

...tumbado o con la cabeza en el váter.

Me hacéis la cena, me traéis paños fríos,

me enchufáis a la tele, pero dejadme sentirme bien por un día,

querer hacer algo que no sea estar enfermo.

¿Lo dices por lo de la pesca?

¿Te has enfadado porque no te dejáramos meterte

en agua congelada en medio de la nada?

Vosotras hacéis que tema intentarlo.

- Podrías haberte puesto enfermo. - ¡Claudia, ya estoy enfermo!

¡De estar todo el día en la cama tapado hasta el cuello

y vosotras dos dándome de comer sopa de pollo!

¡Quizá si saliera de vez en cuando y viviera un poco,

sería diferente! Pero no lo entendéis.

- No es cierto. - Sí que lo es.

Porque aquí estoy, cocinando y limpiando, y encargándome de tus cosas.

Y de verdad que no me importa...

...porque haré todo lo que pueda para ayudarte a pasar por esto.

Pero no puedo ser la única que se tome en serio tu cáncer.

Si te vas a jugar al béisbol o a pescar en la nieve,

no es justo que yo lo deje todo para que puedas salir por ahí.

Julia, cuando estoy en esa cama...

...estoy esperando reponerme o esperando morir.

No estoy viviendo. Estoy esperando.

Nat... ¿puedo pasar?

Sé que no soy el hombre con el que quieres hablar ahora...

...pero me gustaría hablar contigo.

Puedo hablar yo solo.

Yo...

¿Cómo te lo digo?

Quiero que sepas...

...que entiendo por qué estás enfadada.

Creo...

Sé que yo sentí lo mismo.

No es exactamente lo mismo

porque tu padre está en algún sitio no muy lejos,

pero, hace un par de años, mi padre murió,

y eso me hizo mucho daño porque lo quería mucho.

Y lo echo de menos.

Pero sé que, esté donde esté ahora,

aunque ya no pueda verlo,

todavía piensa en mí y todavía me quiere mucho...

...igual que tu padre piensa en ti...

...e igual que tu padre te quiere mucho.

Y tengo estos recuerdos de mi padre en mi cabeza y en mi corazón,

y me aferro a ellos muy fuerte y nunca los dejaré ir, igual que tú.

Y jamás querría ocupar ese lugar que tiene tu padre en tu corazón.

Eso es lo que compartís entre vosotros,

y debéis cuidarlo como lo hacéis.

Que te enfades conmigo, que eches de menos a tu padre

y te sientas reprimida es normal.

Ya está. Eso es todo lo que quería decir.

Hola, tío.

Mira, ¿el número cuatro

de tu lista de las diez formas de arriesgarte?

He llamado, y está decidido. Salimos mañana al amanecer.

- Vaya, el número cuatro. Bien hecho, tío. - Sí, y va a estar genial.

Va a ser una pasada.

No estoy bien para ir, pero ve tú.

- ¿Qué? - Es que...

Lo estoy pasando mal ahora mismo.

¿Mal...?

Vaya. ¿En serio?

Dicen que es acumulativo, y ¿sabes qué? Tienen razón.

Parece que no puedo retener nada, y no consigo dormir lo suficiente.

Vale. Bueno, no pasa nada. Lo haremos en otro momento.

¿No hay un combate este fin de semana en Atlantic City?

Pagaré para verlo por cable y pasaremos el rato.

No. Adelante. El número cuatro. No te lo puedes perder.

No me importa, en serio, y hago un batido cojonudo.

A mí me salvó. Es lo único que pude retener en una semana.

Charles, la estás poniendo. La cara de cáncer, ¿recuerdas?

Vale. Es verdad.

¿Señor Salinger?

El número cuatro. Adelante, tío, adelante.

¿Qué haces?

¿Qué te parece?

¿Podemos hablar? Quiero hablar contigo.

Pues habla.

¿Podrías dejar la revista un segundo?

¿Qué? Vas a tardar más de un segundo en gritarme

a menos que hayas pensado qué vas a decir.

- Griffin... - ¿Sabes qué? Déjalo.

- No quiero discutir. - Yo sí. Quiero discutir contigo.

- Genial. - Quiero discutir contigo

y quiero que discutas conmigo y quiero que discutamos esto.

Sea lo que sea, quiero saber cómo arreglarlo.

No estamos discutiendo, ni hablando y no se está solucionando.

Lo único que hay es silencio.

Silencio entre los dos.

Estoy harto de disculparme siempre.

Ya ni me acuerdo de por qué pido perdón.

Estás siempre enfadada conmigo.

¿Por qué estás enfadada? ¿Me lo puedes decir?

¿Y tú puedes decirme por qué intentas hacerme daño?

Dios, ¿qué he hecho?

No lo sé.

¡Hola!

¿Sabes qué? Creo que ya sé lo que pasa aquí.

¿Qué? ¿Pasa algo?

Conmigo. Contigo. Con nosotros.

Es que no he tenido tanta experiencia,

y sé que tú sí.

Me has dicho que lo has hecho un montón de veces.

- Sarah, mira... - No. No pasa nada. Lo entiendo.

Cuando hay un desequilibrio entre dos, puede ser muy incómodo.

Es como: "Ella es virgen, y no estoy preparado para eso".

Sé que no siempre te lo pongo fácil. A veces soy muy estirada y tímida.

- No eres tan tímida. - Déjame acabar, ¿vale?

No quiero ser la amiga con el traje de franela

el resto de mi vida. Puedo ser divertida. Puedo ser libre.

He estado pensando, ¿cuál te gusta?

- Sarah, no tienes que hacerlo. - Sí.

Pero hará que sea más relajado. Dime cuál te pone.

Sarah, de verdad... Es... Vaya.

¿El de tigresa? ¿En serio?

- Pero es que no es necesario. - Sí, porque quiero probar cosas.

Quiero aprender cosas. Quiero que me enseñes todo lo que sabes,

pero tendrás que ser comprensivo si no soy perfecta al principio.

- No puedo. - ¿Por qué no?

No ha habido mujeres mayores, ni más jóvenes, ni siquiera de mi edad.

Ni siquiera había ido nunca a un bar de striptease.

No quería que creyeras que era un pringado.

- Un pringado. ¿Como yo? - No. No quería decir eso.

Entonces, los dos somos vírgenes.

Salvo que yo soy la virgen sincera.

Y tú eres el virgen mentiroso, rarito y asqueroso.

Exactamente.

Vale, lo soportaré.

"Es como el conejito que perdí cuando tuve escarlatina,

pero nunca supo que realmente era su conejito,

que volvió para ver al niño que lo ayudó primero a ser real".

Fin. Cabezota, a dormir.

- Te quiero, cariño. - Y yo a ti.

- ¿Abierta o cerrada? - Mitad y mitad.

Vale.

¿Bailey?

Dime.

¿Estarás aquí cuando me despierte?

Sí. Claro que sí.

Buenas noches, Bailey.

Buenas noches, Nat.

Bailey Bailey Bo-Bailey

Banana fanna fo-failey

Fee fi mo-mailey

Bailey

Subtítulos traducidos por: Cristina López López

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