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LENFILM
Trubetskaya - Irina KUPCHENKO
Trubetskoy - Alexéi BATÁLOV
Volkónskaya - Natalia BONDARCHUK
Volkonskiy - Oleg STRIZHENOV
Gebl Ánnenkova - Eva SHIKULSKA (Polonia)
Ánnenkov - Igor KOSTOLEVSKIY
Rayevskiy - Lev IVANOV Rayévskaya - Raisa KURKINA
Ánnenkova - TATIANA PANKOVA
Ryléyev - O. YANKOVSKIY Ryléyeva - T. FIÓDOROVA
Péstel - A. POROJOVSCHIKOV Kajovskiy - V. KOSTETSKIY
Nicolás I - V. LIVANOV
Tséydler - I. SMOKTUNOVSKIY Laval - V. STRZHÉLCHIK
Milorádovich - D. SHILKO Lebtséltern - I. DMÍTRIEV
Alejandro I - V. DÚBENSKIY Levashov - V. TÉREJOV
Voshé - L. MAKAROVSKIY Fiódor - A. TRÚSOV
Nikitico - M. KOKSHÉNOV Pafnuti - A. KOZHÉVNIKOV
Este filme está dedicado a las mujeres de Rusia
LA ESTRELLA DE LA FELICIDAD ENCANTADORA
Guión: Vladimir MOTYL y Oleg OSETINSKIY
Cámaras: Dmitri MESJÍYEV
Decorados: Valeri KOSTRIN
Música: Isaac SHVARTS.
Sonidos: M. LÁZAREV Versos del romance B. OKUDZHAVA
Subtítulos en español Pablo Enrique López Rodríguez
Realización: Vladimir MOTYL
- ¿Está durmiendo Nikolái Nikoláyevich? - No está aquí.
Sofía Alexéyevna y él tienen a bien visitar la Iglesia Blanca.
Retírate.
¡Masha!
Perdona, que no viniera antes. No podía.
Toma, aquí hay cartas de Pushkin.
Créeme, Mari'ta, yo te añoraba.
¡Han arrestado a Péstel!
¿A Pablo Ivánovich?
¿Por qué?
El regimiento confiado a mí arrestará
al comandante en jefe y al jefe del Estado Mayor.
La Sociedad del Norte conserva a la monarquía.
La Sociedad del Sur pretende abolirla.
Es imposible abolir a la monarquía en un santiamén,
en especial aquí, en Rusia, tan sólo se puede limitar con leyes,
como se hizo en Gran Bretaña.
Pues, que sea una república, príncipe.
Ustedes discuten por gusto. La ignominia de la servidumbre nos asquea...
Péstel está soltero.
Está soltero... Péstel...
Kajovskiy también.
Y Muraviov Apóstol.
Pero Ryléyev... su esposa... su hija...
Diré que sirvan el almuerzo.
El soberano asistirá al pase de revista a las tropas.
La muerte del zar será la señal para actuar.
Los Sureños quieren saber si los Norteños aceptan el regicidio.
Estoy satisfecho con tu brigada, príncipe.
Es una lástima que no hayas acabado todavía con ese espíritu de vértigo.
Príncipe, para ti sería más útil dedicarte al regimiento.
Mi Soberano...
- Yo estoy informado, a qué debo... - Eres un pícaro, príncipe Volkonskiy.
Mira lo que haces, príncipe, cuando aún estabas en París tu cabecita
andaba por donde no debía.
Hubo un tiempo en que yo mismo fomentaba ideas descabelladas,
llegué incluso a ordenar hacer una constitución.
Pero ahora veo que la monarquía ilustrada no la necesita.
Además, la prohibición de la sociedad a la que perteneces, no lo niegues,
no la he anulado.
La sangre del tirano liberará a la patria de la autocracia.
El plan de la Sociedad del Sur debe ser aceptado, príncipe.
Si antes de la primavera el soberano no concede la constitución prometida...
¿Y si no la concede?
Señores, yo esperaré hasta el año 26
Y en el pase de revista, declinaré sumiso mi cabeza ante el soberano.
El zar me ejecutará.
Pero, concede a Rusia leyes y derechos, lo que ustedes no son capaces de lograr.
¡La tortilla se volverá, caballeros!
Probablemente, merezco ser reprobado...
Si llega a ocurrir lo peor,
espero, que al menos trates de entendernos a nosotros.
¿A nosotros?
¡Dios mío! ¡A nosotros?
¡María!
¿Qué significa esto?
¡Dios mío! ¿Qué significa esto?
¡María! ¡Masha!
¡Dios mío! ¡Es una señal!
¡Es una señal!
¡Una señal de mal agüero! ¡Dios mío! ¡Perdóname!
¿Estará cerca de los columpios?
¡María!
¡Mari'ta! Masha, ya pasó, cálmate.
En sí no ha pasado nada, tranquilízate.
No pensé...
Anda, Mari'ta, cálmate. Fue algo insignificante.
¡De verdad que sí, no sigas Ilorando!
¡Dese la vuelta!
¡Dese la vuelta, su excelencia!
Un soldado vigila su casa.
¡No viaje a Umán! Desde San Petersburgo, Feldeguer...
Hay una orden del soberano, de arrestar...
Dese la vuelta, su excelencia.
Ya es tarde para que me de la vuelta.
¡Hipólito!
Hipólito, hazme un favor...
Aquí hay varias cartas a mi esposa.
Repártalas, para que las envíen de diferentes lugares.
Mi esposa aún está muy débil.
Que se entere de esto lo más tarde posible.
Así se hará.
¡En marcha!
El invierno de 1825 a 1826 dividió a la nobleza de Rusia.
La llegada de Nicolás I al trono,
quien sustituyera al emperador Alejandro,
fue marcada por la sublevación.
¿Quién informará al soberano de mi presencia?
¿Qué bromas son esas capitán? No hay órdenes de arrestarlo.
El día del juramento a su majestad, usted estaba en su regimiento.
¿Acaso no es así?
Pero me uní a los rebeldes, cuando les apuntaron con los cañones.
Usted se está calumniando.
Yo pertenecía a una sociedad secreta y he de compartir la suerte de ellos.
Ha perdido mucha sangre y lleva dos días sin comer.
Entregó la espada sin necesidad de coaccionarlo,
pero cuando fue llevado a la celda de castigo,
se resistió y por eso fue atado.
Como el hambre provocó su desmayo...
El está herido, que se quede sentado.
Sabía que estarías aquí.
¿Fuiste tú quién dijo: Hay que eliminar a la familia imperial? ¿Fuiste tú?
No, nunca se lo he dicho a nadie.
Sigan alimentándolo.
No se lo he dicho a nadie, pero siempre lo he pensado.
¡Párate!
¡Te atreves a ofender a su majestad imperial?
¡Perdone! ¿Cómo puedo ofender a su majestad?
Si tiene fortalezas, el ejército y la flota. ¡Me respondería con metralla!
¿Qué tiene que ver si yo digo: Nicolás Pávlovich, usted es un cerdo?
Como te atreves a sentarte en presencia...
¡Canalla! ¡Cerdo! ¡Mamarracho! ¡Mamarracho!
¡Encadénenlo, de manera que no pueda moverse! ¡Sinvergüenza!
Cuando estaba en el regimiento, usted insultaba mejor.
¡Catrín!
- Si te dicen algo de nosotros... - ¡Cállate!
¡Sólo Dios puede juzgarte! A ti y a tus amigos.
Señor embajador, perdone, llegaron unos funcionarios rusos,
el ministro de relaciones exteriores, en persona...
¿Qué pasa, señor ministro? ¿Me visita tan temprano?
Me lamento de tener que molestarle en tiempo tan inoportuno,
pero en su casa
pasó la noche su pariente, el príncipe Trubetskoy.
Si usted lo deja en la embajada, se le entregará una nota de protesta.
Yo mandé a buscar al príncipe, pero si no desea salir...
- ¡Es horrible! - Quizás todo se arregle.
¿A qué debo este honor, caballeros?
El emperador quiere verlo.
¿Cuándo?
Ahora mismo.
¿Qué hace príncipe!
Espero, Ludovico, que usted cuidará de Catrín.
¡Catrín! ¿Qué haces aquí?
¡Se puede esperar cualquier cosa de estos soldados!
¡Papá, por favor! ¿Dónde está Sergio?
¡Trubetskoy no está aquí!
¿Dónde está Sergio?
¡Vete pronto, son los rebeldes!
¿Rebeldes? ¿Aquí? ¿Dónde está Sergio! ¡Dime por favor!
¡Vete de aquí rápido! ¡Ahora mismo!
¿Tienen ustedes aunque sea un escuadrón?
Majestad, la artillería juró fidelidad, ya sacaron los cañones. Pero sin obuses.
¡Su majestad!
En el patio están los granaderos. ¿No será mejor volver, su majestad?
Son los rebeldes.
Se atrasó con su consejo, general.
¡Salud, muchachos!
¡Cómo! ¿No me admiten ustedes?
Su majestad, llegó un escuadrón del regimiento 1ero de Preobrazhenski.
Pero, por equivocación, sus armas no tienen balas...
- ¿Busca usted a alguien, lugarteniente? - ¡A los míos, su alteza!
Si es así, sigan su camino, pasen.
¡Abran paso!
¡Abran paso por el medio!
¡Viva la Constitución!
¡Trubetskoy!
¡Soldados! ¿Será posible que ninguno de ustedes me haya visto
u oído antes?
¿Quién de ustedes se acuerda de mí? ¿Quién me conoce?
¡Soldados, díganme! ¿Tampoco se acuerdan los que combatieron junto a mí?
Ni los moscovitas...
Ni los granaderos imperiales...
¿Y si les nombro los lugares en que he estado con ustedes, las batallas...
las campañas...
donde juntos nos helábamos en la nieve?
Por lo visto, no entienden a quién jurar fidelidad.
¡Por el zar y por la patria!
O al zar o a la Constitución. No entiendo quién es esa...
¿Quién de ustedes estuvo junto conmigo en los combates de Kulm, Leipzig,
Amshtedten,
Brienna, Preshampenuaz y Krems,
Bucarest, Obeleshti,
del lago Oberalt, en Tarutin,
Vilna y Borodinó?
¿Ninguno estuvo?
¡Alabado sea Dios! Aquí no hay ni un solo soldado ruso.
¡Si aquí estuviera aunque sea un sólo oficial, algún soldado,
entonces ustedes supieran quién es Milorádovich!
¡Aquí sólo hay chiquillos! ¡Revoltosos! ¡Bandoleros! ¡Canallas!
¡Han deshonrado el uniforme ruso!
¡El honor militar del soldado¡
¡Ustedes son una mancilla para Rusia!
¡Son unos delincuentes ante el zar y la patria!
¡Ante Dios!
¿Qué han tramado?
¿Qué han hecho?
¡Pónganse de rodillas ante el soberano leg'timo, Nicolás Pávlovich!
¡Pónganse de rodillas, muchachos! ¡Todos!
¡Han herido al general!
Sí, Eugenio.
¡Compartimos tus puntos de vista, pero nos mantenemos fieles al trono
y al soberano, a quién detestamos por embustero!
La costumbre lo es todo para el hombre ruso, estimado Sergio.
Tú dijiste eso hace poco.
¡Príncipe Trubetskoy! ¿Conoce usted estas hojas?
¡Príncipe Serguéi Petrovich! ¡Responda!
Manifiesto.
"Salva, Señor a los hombres tuyos y bendigas tus predios.
Derrocar el gobierno anterior...
Acabar con el derecho a la posesión de otras personas...
Igualar las clases sociales ante la ley...
El noble, el mercader, el burgués, el campesino...
¿tienen los mismos derechos?
¿Escribió usted eso?
Por favor, trate de recordar.
"El pueblo de Rusia no es una pertenencia o propiedad
de ninguna persona o familia.
La esclavitud del siervo de la gleba debe ser abolida..."
Es su letra.
La Revolución en Rusia
es una cosa tan absurda como la existencia de una mujer granadera.
¿Para qué el burgués coge un puñal en Europa?
Para usurpar los derechos que no tiene y saquear propiedades.
Si forman una sociedad es de tipo masónico, ya he estado en algunas.
¡Cuánto ruido hacen, con qué vivacidad y determinación verbal!
Pero, en cuanto se separan vuelve a reinar la calma.
¡Su majestad imperial, el soberano Alejandro Pavlovich!
Envejecemos, Milorádovich.
Rusia necesita nuevas fuerzas y energía.
Son tiempos difíciles, los campos están mal labrados por escasear los cereales.
En casa de los campesinos escasea la comida, no hay pan.
Los venden al por menor, separan a las familias y pervierten a las esposas,
violan a las vírgenes.
¡Todo esto es obvio! ¡Los déspotas no temen a nada y a nadie!
Los hidalgos disponen de su honor, sus propiedades y sus vidas mismas!
Los esclavos negros de las plantaciones viven mejor que nuestros campesinos.
Hay monstruos que obligan a las campesinas
a dar el pecho a los cachorros de galgos.
Todo noble que se oponga a la abolición.
No es otra cosa, que un enemigo de la patria.
Y el emperador es el enemigo número uno.
Estoy cansado.
Mi esperanza es el Señor, pues las Escrituras dicen:
Me congratulo a sí mismo, cuando me siento débil,
porque entonces Dios me da fuerzas...
¿Es su letra?
La mía.
¿Qué hizo?
¿Qué fue lo que usted hizo?
¡El príncipe Trubetskoy! ¡Qué apellido más noble!
¡Un coronel de la Guardia!
¿Qué había en esta cabeza...
cuando usted relacionó su nombre con tal basura!
¡Dejennos solos!
Usted correrá una suerte terrible.
Muy terrible...
Teniendo una esposa tan encantadora.
Usted ha estropeado la vida a su esposa.
Dios mío...
Puedo ordenar que lo fusilen ahora.
Seguir viviendo sería un castigo para usted.
Fusíleme.
¡Levashov!
Es una suerte para usted, príncipe Serguéi Petrovich, el no tener hijos.
¡Que sea lo que sea!
No temas, madamisela, mi brazo es fuerte, ¡a lo mejor pasamos el hielo!
¡A lo mejor!
¡Que sea lo que sea! ¡A lo mejor!
¿Pensaba aniquilar a la guarnición de la fortaleza, madamisela?
¿y todo esto por la reclusión del lugarteniente Annenkov?
Por cierto, usted vino a tiempo.
Hoy quitamos a su amigo un dogal del cuello.
¡Dios mío!
¡Alto! ¿A Dónde va!
¡Alto!
¡Suéltenla!
Tranquilícese, la toalla se rompió y lo reanimaron.
No se atreva a retenerme. Llevo dos días en Moscú.
Dos días, caballero.
¡No tiene usted corazón!
¡Cómo han cambiado los rusos!
Pudiera pensarse que la guillotina la inventaron en Kostromá.
En su país, los participantes del motín habrían sido ejecutados ya.
¡Tiene razón, caballero! Pero ellos hubieran tenido abogados.
La petición de una cita se entrega a la comisión investigadora,
y esta la eleva a instancias superiores.
- ¿Me comprende? - No.
Si hablaras ruso, ya te explicaría.
Caballero, usted es tan fuerte y yo tan débil...
pero así y todo, llegué hasta aquí.
¿Será posible que usted, un hombre tan fuerte,
no ayude a esta mujer, solitaria en un país extraño?
Esto es todo lo que me quedaba.
Esto me lo dio mi madre.
¡A lo mejor!
¡A lo mejor! ¡Que sea lo que sea!
¡Trofinote!
¡Diga, su señoría!
¡Madamisela Polina!
Es corta la vida del húsar, Por eso es tan amena.
El corneta toca: "¡A montar! Y en una carpa un sable resuena.
Todavía una guitarra brama, pero el jefe a caballo ya está.
No prometa a una joven dama, que su amor terrenal eterno será.
Por fin.
Lugarteniente, ¿qué hace usted aquí?
Excúseme, madamisela, pero yo estoy en mi casa.
¿Cómo es eso? ¿No estoy en la hostería?
Es un pequeño contratiempo. Descanse esta noche de ese chinchero local.
No entiendo, ¿Es esta su casa?
Es un feudo de mi madre.
Hay unos 978 kg de plata en cubiertos... Estoy sola, temo a las cucarachas...
y a los grillos...
Ya hicimos el vino, para la presentación de la virgen... ¿Qué hará tu mamita?
Mi mamita azotará...
A excepción de esta sorda, en la casa no hay nadie.
Nadie la molestará a usted aquí.
En vano trata usted de prolongar lo que de joven le haya divertido:
Una gloria fiable no ha de lograr, mientras su sangre no haya vertido.
Aunque amena sea la noche a quien ama, Su frente la alarma marcará.
No prometa a una joven dama, que su amor terrenal eterno será.
Andar a pie 20 verstas es un placer dudoso.
Se está haciendo tarde.
Sería razonable regresar.
¡Dejeme! ¡Insisto!
¡Ah, así! Si usted no me ama...
¿Qué hará entonces usted?
- ¡Retaré a duelo! - ¿A quién?
¡Al que la mire a usted!
¿Y si me miran varios?
¡Me batiré con todos!
¡Lo matarán y lo tendrá bien merecido!
¡La amo con frenesí!
Aquí perdieron la vida miles de rusos y de compatriotas suyos.
En el año 12 por aquí pasó la guerra.
¿Quién sabe... a lo mejor en estos lugares yacen los restos de mi ti'to,
el hombre más alegre de la tierra.
Mi tío y mi padre sirvieron en las filas del ejército de Bonaparte.
Su padre... ¿combatió contra Rusia?
No, el pereció en el Reino de España.
Me quedé huérfana, cuando tenía nueve años.
¡Cállese! Desde niña me estremezco al oír esa melodía.
Mi padre odiaba a Bonaparte.
El realista que expresara sus simpatías por los Borbones, lo pagaba con su vida.
Por cierto, toda revolución provoca matanzas, orfandad y sufrimientos.
Pero, si no hubiera ocurrido ese cataclismo en Francia,
nunca me hubiera encontrado con usted en Rusia.
¡Juan! Organizaré tu fuga.
Sobornaré a los soldados y le daré un sopor'fero al oficial o lo envenenaré.
Usted huirá al extranjero.
No puedo, debo compartir la suerte de mis compañeros.
¡No, eso es imposible! ¡Ya lo he preparado todo!
Debo compartir la suerte de mis compañeros.
Así es mejor.
El destino nos ha juzgado claramente.
Y liberó a usted de la suerte cruel de ser esposa de un siervo de la pena.
¡Está usted loco!
Me sentiría feliz de que me dijeran esposa de un convicto,
si esto aliviara sus sufrimientos.
¿Es verdad eso?
¿Es verdad!
Se casan el siervo de Dios Yoan
y la sierva de Dios Paraskeva.
¿Lo hacen por un deseo noble y voluntad propia?
- Perdone, ¿qué significa todo esto? - ¿Cómo?
Ahora volvemos.
¡Madamisela Polina!
Explique, ¿qué pasa?
Oiga, yo no me caso con una bolsa de dinero,
incluso si me estuviera muriendo de hambre.
Buen viaje, madamisela.
¡Adiós!
O sea que... ¿no le gusto?
¡Bravo, lugarteniente, por fin usted ha mostrado interés por tal nadería!
Usted está demasiado seguro de sí mismo. ¡Lo desprecio!
¡Es un señoritingo seguro de sí mismo y presumido!
¡Dios mío! ¡Que burro soy!
- ¡Dejeme en paz, fuera de aquí! - ¡Madamisela Polina, no le creo!
¡Cállese!
¡Le odio!
¿Es verdad?
Es verdad, Juan, quiero ser su esposa.
Ahora, nadie puede sospechar que lo hago por interés.
Incluso, en la casa de modas donde aún trabajo.
Su bolso, madamisela.
Oiga... oiga, Juan...
¡Se lo agradezco, Polina! Pero no merezco su amor.
¡Ya pondrá usted en orden su vida! ¡Y será muy feliz!
¡Olvídese de mí! ¡Olvídeme para siempre!
¡Juan! ¡Juan, no se atreva a hablar así!
¡No podré ser feliz sin usted!
¡Para mí, todo a terminado! ¡Adiós!
Viviré en el mundo y cuando el ángel de la muerte llegue, le daré mi mano...
Madamisela, está amaneciendo ya. La barina quiere verla.
No la había recibido, porque toda la noche estuvo comiendo.
...Deseo conservar un lugar para un hombre así,
junto a quién estaré para siempre e inseparablemente.
¡Ah, amable amigo! ¿Qué sufrimientos han torturado mi corazón?
¡Oh, milord! Todo está perdido, mi hermano
se casará pronto con la señora Clementina!
¡Pobre Enriqueta!
Que mala suerte para una joven doncella,
que es el ornamento del universo...
Me da mucha pena señora,
pero debo decir que su hijo está preso en la fortaleza.
La madamisela dice
que el señorito Iván Alexandrovich, está preso en la fortaleza.
¿Probablemente ha contraído deudas?
Señora... señora... su vida corre peligro.
¡Escuche lo que él escribe!
"No hay ni un alfiler al alcance de la mano,
para acabar con esta existencia...
Iván Alexándrovich piensa suicidarse.
¡Cómo se alegrarán los parientes! Lo heredarán todo.
Sólo usted puede comprar un pasaporte para su hijo.
Yo organizo lo demás.
...un pasaporte y el barín fugarse...
¿Que mi hijo sea un fugitivo?
¡Nunca lo será!
Su respuesta es digna de los romanos, pero sus tiempos ya han pasado.
Juan es un niño.
Iván Alexándrovich es un niño pequeño.
¡Qué buen niñito! Los franceses le contagiaron con la infección masónica
y le dio la idea de casarse con una francesa.
¿No será contigo?
Señor, danos fuerzas.
Mi corazón ha sido lacerado.
Usted debe casarse con una inglesa y no con una italiana.
No haga una elección que deshonre a Clementina.
Mi corazón es orgulloso.
Deseo que usted se acuerde de mí con cariño.
Ni el sofocante calor de verano, ni el frío invernal...
Mamita, yo...
Mamita ya es hora de que yo piense en organizar mi familia.
Mi espíritu se ha elevado...
¿Quién te dijo que vinieras a Moscú?
Mamita, tengo una novia. Por favor, escúcheme.
¡Vaya, vaya! ¿Echaste el ojo a alguien en San Petersburgo?
Usted ya la vio, pero difícilmente la recuerde.
Ella trabaja aquí, en la casa de la moda francesa.
Sólo yo sabía que eres un tonto, ahora quieres que lo sepa todo Moscú.
Quisiera que me cure su mano amable.
La marquesa besó repetidas veces a su tierna hija,
empapándola con sus lágrimas.
Mamita, no me obligue a tomar medidas extremas.
Mi intención es premeditada y no retrocederé.
Pues no retrocedas, ¿piensas asustarme? Cásate, así sea con una sirvienta.
¿Me niega usted la herencia?
Tu belleza ha cautivado a Clementina. Yo soy indigna de tu...
- ¡Mamita! Usted, ¿me maldice? - ¡Lárgate!
Usted no me ha respondido.
¡Fiódor!
¡No le des caballos a Iván! ¡Que se vaya como pueda!
Igualito a mí, no es como Grigorote.
Habrá a quién dejar la herencia.
- Pídale perdón a su madrecita... - ¡Oye, Fiodorito!
¿Puede llamarse "bolsa de dinero" el que es desheredado?
¿Por qué, barín? ¿Acaso? ¡Barín! ¡Oh, dios!
¡Así mismo!
¡Detente!
¡Vamos, agárrenla!
¿Qué significa!
¡Dejenme, suéltenme!
¡Miserables, monstruos asquerosos! ¡Suéltenme!
¡Bestias!
No se indigne.
Vas a vivir aquí y te casarás con un general.
Pero olvida al necio, hijo mío.
¿Sabes cuantos brillantes llevas encima?
Por unos cien mil, si no cuestan más.
Daré bailes.
Devuélvame mi vestido.
Desdeña.
Basta, Príncipe, no busco culpabilidad.
Al contrario, doy posibilidad de justificarse.
Pero, mi situación es poco envidiable, cuando me privan de su confianza.
Entretanto, sólo soy el primer ciudadano de la patria.
Ustedes se alzaron en armas, contra un amigo de su causa
y de esa manera trabaron mis propósitos.
En la altura en que me encuentro, es imposible que no vea,
que si bien algunas personas fueron culpables,
existieron algunos motivos generales para la indignación.
Pues, muchas personas están involucradas.
Para mí más importante es saber eso y no la culpabilidad de una u otra persona.
Usted tiene esposa, la hija de Rayevskiy.
Hace poco, nació su hijo.
Usted puede no preocuparse, príncipe, sus hijos son mis hijos.
Si promete ser fiel al trono, lo puedo perdonar.
Gracias a Dios, ya pensábamos que había pasado algo.
¿Cómo está ella? ¿Ya vino el médico?
Calma, príncipe, el médico ya la vio. Además, sin médico se sabe lo que tiene.
- ¿Qué se sabe? - Las náuseas se repetirán.
Si dios quiere, en invierno tendremos un nieto.
Serguéi Grigorievich, le pido que, de ser posible,
no me abandone por mucho tiempo.
Casi nunca estamos juntos.
Es algo terrible, pero yo apenas lo conozco a usted.
Levashov.
Por favor.
Yo puedo perdonarlo, príncipe Serguéi Grigorievich.
Majestad, esa es la desgracia: Usted lo puede todo, está por encima de la ley.
Yo desearía que sus súbditos dependieran de la ley
y no de lo que le convenga a usted, de sus caprichos o de su estado de ánimo.
Hay que encadenarlo y encerrarlo como un malvado.
¡Es un tonto de remate ese príncipe!
O un mentiroso y sinvergüenza, en el sentido pleno de...
¡Oh, princesito! ¡Oh Mijailito!
¡Mijailito! ¡Así!
¡Egor!
- ¿Por qué la puerta está cerrada? - Han ordenado cerrarla por la noche.
Pues ábrela.
Enseguida, su excelencia, pero primero informamos a Alexandr Nikolayevich.
¡María! ¡María!
¿Qué tienes?
¡María!
¿Esconde las cartas? Sólo por rumores me entero de los hechos invernales.
No he recibido ni una carta de Serguéi. ¡Y ahora estoy arrestada en casa!
Basta, María. ¿por qué inventas eso?
Quizás el príncipe esté en la frontera con los turcos. Cuando regrese papá...
Pero papá está en San Petersburgo y no en Besarabia.
Estoy cansada, Alexandr.
Desde los primeros días de este año terrible, vivo angustiada,
y usted me da informaciones falsas.
Eso viola las reglas de nuestra amistad. Al fin y al cabo, es algo cruel.
Comprenda, que ningún tormento se puede comparar con la incertidumbre.
Si no me dices qué pasa con Serguéi, partiré a San Petersburgo.
Sabes bien, que no hablo por hablar.
Serguéi Grigórievich... ¿Cómo decírtelo?
¿Qué tiene?
Bueno... Lo enviaron a San Petersburgo.
En general...
¡Hable de una vez!
El participó en una conspiración antigubernamental.
¡Gracias!
- ¿A quién anuncio? - El coronel Péstel.
Pase, por favor.
Le pedimos mil disculpas, por molestarlo a hora tan temprana...
- ¿A pasado algo? - Sí, por la mañana debemos estar en Uman.
Permita que le presente: El príncipe Yablonovskiy y el señor Grodetskiy.
- Ustedes deben dormir aquí. - Eso se excluye, Serguéi Grigórievich.
A usted lo solicitan con urgencia en Varsovia.
La Sociedad Polaca espera su respuesta.
¿Debo partir del altar al regimiento?
Pero otra oportunidad así no habrá en un año, sino es en más tiempo.
¿Cuándo y dónde?
Mañana en Uman, en su apartamento, a la una de la madrugada.
Esta bien, estaré allí.
Gracias, Yo sabía que puedo contar con usted.
¡María!
¡Gracias!
¿Te alegras?
No hay cosa horrible en la que Volkonskiy no esté involucrado.
Lo meterán en la fortaleza, o le darán algo más terrible: Cadena perpetua.
Lo más terrible para nosotros ya ha pasado.
Ahora le haré falta.
En la noche del 12 al 13 de julio de 1826.
Estos delincuentes estatales,
condenados a muerte pol'tica,
mediante la privación de cargos, órdenes y t'tulos nobiliarios,
¡deben ser desterrados a trabajos forzados, según su condena!
¡Lugarteniente Ánnenkov! ¡Cese ya!
- ¿Qué pasa? - ¡Lo limaron mal!
Propuso privar de libertad al emperador
y a la familia imperial, cuando se tome el palacio.
Dirigía la Sociedad secreta del Norte,
con el objetivo de comenzar un alzamiento.
Aceptó ser el jefe y líder del motín militar,
aunque no participó en el mismo.
¿quién podría saber, que con los maderos habrá tal retraso?
- ¿Qué pasó? - La carreta se deshizo a medio camino.
Y bien, compadres...
Halamos juntos. Es necesario que halemos todos juntos.
¡Las sogas son cortas!
¡Qué barbaridad!
¿Qué pasó?
¡Tráiganlo para acá, rápido!
¿Para qué te trajeron a Rusia?
Hace medio siglo que aquí no se ejecuta, y tú sueco ¿a dónde mirabas?
Habrá que esperar, su eminencia.
El se equivocó, cavó los postes a poca profundidad.
¡Traigan bancos, rápido!
¡Pobre imperio! Ni siquiera saben ahorcar como es debido.
¡Su excelencia Ilama al comandante!
Si no actuamos, merecemos ser Ilamados canallas.
¡Eso es lo que yo consideraría un fracaso!
Hay que comenzar, nuestras fuerzas alcanzan para eso.
La valentía militar y el atolondramiento pol'tico no son la misma cosa.
¡En nuestras circunstancias una sublevación sería fatal!
Sí, pereceremos.
Pero el ejemplo quedará.
...a la pena de muerte
a Pavel Péstel, Condrati Ryléyev, Serguéi Muraviov Apóstol,
Mijail Bestuzhev Riumin y a Piotr Kajovskiy.
La condena del tribunal es determinante.
Estos delincuentes deben ser ahorcados por los graves crímenes cometidos.
¿Qué día es hoy?
¡Señor, recibe a los siervos tuyos,
perdónales todo pecado e instálalos en la patria celestial!
Deme la mano. ¿Lo siente? ¿Late más fuerte?
¡Denme a mi esposo!
¡Denme a mi esposo! ¡No lo maten, no!
¡Nástenka! ¡Pide a tu papá! ¡Pide que venga tu papá, Nástenka!
¡Para ti y para mí, pídelo!
Señor nuestro, Jesucristo, Dios Todopoderoso,
Con los mandamientos divinos a tus discípulos y apóstoles...
¿Dónde está el comandante?
¡Su excelencia, reciba un paquete del soberano!
¡Su alteza exige que vaya!
¡Sinvergüenza! ¡Gendarme oprichnik!
¡Qu'tate los cordones que adornan el uniforme!
¡Estrangúlanos con esos cordones! ¡Quizás sean más fuertes!
¡A sus órdenes!
Usted general... ¿quizás vino a ver como estamos muriendo?
Alegre a su soberano, dígale que su deseo se cumplió,
pues estamos muriendo sufriendo.
¡Acabe de colgarlos, rápido!
¡Las sogas no sirven para nada! ¡Hay que comprar otras!
¡Muero sufriendo!
¡Pero soy feliz, porque moriré dos veces por la patria!
En Rusia siempre se ha perdonado al que se descuelga. ¿Preguntamos al zar?
¡Ahórquenlos!
Perdona a quienes nos odian y nos ofenden,
Para que ninguno de ellos muera por nosotros...
Señor, salvador de todos, por tu voluntad divina
Dios misericordioso, salvador de todos, por tu voluntad divina, ¡Oh, Dios!
¡Señor, Dios misericordioso!
¡Su majestad!
¡Su majestad!
¡Ya terminó, su majestad!
Nos preocupamos por la situación en que están sus familias,
pues sus familiares y allegados no tienen nada que ver con el crimen.
El parentesco transmite a los hijos, la gloria de las acciones de sus padres,
pero no los deshonra, por los pecados o crímenes personales de sus antepasados.
A nadie.
Y nadie se atreverá a reprocharle a alguien su parentesco.
Esto lo prohíbe la ley civil y más aun: La cristiana.
¿Qué querías contarme?
Su majestad por ahí se murmura algo de humor muy mordaz.
En Europa los zapateros se sublevan porque quieren hacerse nobles y ricos.
Entonces... ¿qué desean nuestros hidalgos revolucionarios?
¿Será que anhelan hacerse zapateros?
Al general Rayevskiy hay que hacerlo senador y miembro del consejo estatal.
Príncipe, respóndame, ¿cuál es su reacción ante tal antojo de mi hija?
Dile a Mari'ta, que no aceptas su sacrificio.
Escríbale sobre las privaciones a que se enfrentará, si lo sigue a usted.
Esa carta le quitará toda ilusión y esperanza, y al fin se tranquilizará.
O sea...
O sea, ¿me olvidará?
San Petersburgo, San Petersburgo, San Petersburgo, Chernigov...
¡Repita otra vez!
Está claro, a la princesa Ekaterina Trubetskaya, en el Malecón Inglés...
¡No hemos viajado ni cien verstas y esta es la tercera carta que envía!
Príncipe Serguéi, sea hombre y cristiano.
¡Has estropeado su vida, no seas su asesino!
Está débil de salud, no soportará los horrores de ese viaje.
¡Príncipe Serguéi, no seas egoísta!
Tu deber de padre y cónyuge...
¿Acaso no son las intenciones de ustedes abolir la autoridad del soberano?
¿Y sustituir al monarca con los conspiradores?
¿De dónde sacó eso usted?
Si llegamos a tener éxito,
los miembros de la Sociedad se retirarán de inmediato de la pol'tica.
¡Aguárdate, príncipe! O sea, que te enfrentarás fríamente al peligro
de ser deshonrado y pasar vergüenza, o quizás, de perder la vida...
¿Y si tienen éxito? ¿No recibirán nada en pago por el riesgo?
El agradecimiento de los descendientes, eso es todo lo que esperamos.
Y si mi participación en las acciones de la Sociedad
llegan a ser un impedimento a la felicidad familiar,
yo, aunque me duela el corazón, preferiría renunciar a esa felicidad,
y no a mis convicciones, ni al cumplimiento de mi deber.
¡Que Dios te perdone!
¿Cómo se te ocurrió casarte, con ese pecado encima?
¡Qué duerma bien!
Haré todo lo que usted me pide.
Adiós.
¡Que Dios te proteja!
Y perdóneme...
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