All language subtitles for The abominable snowman (1957).es

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Original subtitles

EL ABOMlNABLE HOMBRE DE LAS NlEVES

¿Ha visto estas venas?

Sí, una variedad de Nardo Status Jacamandus.

No está catalogada.

-Dr. Rollason, su bebida. -Muy amable.

¿Está absorto en lo que le he mostrado?

Es cierto.

Creía conocer las plantas de la región...

Esta planta cura la enfermedad de la piel.

¿Dónde crece?

Los monjes salen en batidas para buscarlas, tardan varios días.

-¿Podrían llevarme? -Ahora no es el momento.

Pronto llegarán las nieves y será arriesgado bajar a los valles.

-Coja lo que necesite. -Son sus remedios.

Disponemos de gran cantidad.

-¿En serio puede dármelas? -Coja lo que desee.

-Así tendrá todas las ''especis''. -Especies.

Estudié su lengua hace mucho tiempo.

Nuestra fundación le está en deuda.

Sr. Fox, no toma su té.

Sí lo tomo. Quiero decir, lo tomaré.

Voy a por tarros.

Se enfriará.

Me gusta frío. Discúlpeme.

Al Sr. Fox no le gusta cómo preparamos el té.

Creo que le parece amargo, grasiento y desagradable.

-¿ Y a usted? -Ha empezado a gustarme.

Y a su mujer, ¿también le gusta?

-En ello está. -Es muy valiente al haber venido.

No estará cómoda en las estancias que les he proporcionado.

Es un sitio pensado para hombres.

Ha sido muy atento.

Dígame, ¿se encuentra a gusto aquí, con la gente, las costumbres?

Eso creo, conozco el Himalaya por la escalada y este proyecto.

¿Escala los picos altos?

Antes sí. Tuve un accidente estúpido, pero grave, y lo dejé.

¿ Su mujer está aquí para asegurarse de ello?

Helen es investigadora. Trabajamos juntos.

¿ Cuánto lleva esperando al otro equipo?

-Seis días. -¿Lo sabe su mujer?

¿ Sabe que vienen?

-A ayudarle en su labor. -Por supuesto.

Para cuando lleguen ya habrá acabado su trabajo.

Querrán verlo por sí mismos. ¿Me permite?

A estos hombres, ¿les envía su fundación o no?

No.

-¿ Sabe algo de ellos? -Sé que llegarán esta noche.

Unos guías han salido a su encuentro. ¿Le molesta?

Es estupendo, no sabía que les hubieran visto.

No les han visto, pero estarán aquí...

en unas horas.

¿Helen?

-¿ Sí? -Tarros.

El viejo nos ha obsequiado lo mejor de su colección.

-¿Lo sabe John? -Está esperando los tarros.

¿Por qué esta repentina generosidad?

Quizá quiera librarse de nosotros.

Por mí, podemos irnos ya de este país...

y dejar el frío, los malos olores, la superstición...

Tómatelo con calma.

-Y la miseria y este frío infernal. -Y el té tibetano.

Dime, ¿ estás ocupada?

-Sólo me quedan unos diagramas. -Sé buena y llévaselo a John.

Así seguiré reindexando los nuevos especímenes.

-Foxy, tengo otro brazo. -Claro, lo siento.

Espero recabar más información.

-La elevación a la que se hallan... -Dr. Rollason.

¿ Qué sabe de los hombres que vienen?

¿ Que qué sé? No mucho.

Me llegó un mensaje citándome aquí.

-¿De su líder, un tal Friend? -Eso es, ¿ha oído hablar de él?

Ya pasó por aquí hace unos meses.

No vino a verme como es la costumbre.

-Quizá no quiso molestarle. -Y ahora vuelve.

¿ Qué busca ese hombre?

-No lo sabré hasta que hable con él. -Dígamelo ahora.

Dr. Rollason, ¿por qué quiere ayudar a esas personas?

-En aras de la búsqueda del saber. -¿De quién, sólo el suyo?

-El saber de la humanidad. -¿El de la humanidad?

¿Eso basta?

Abusamos de su tiempo.

-¿ Qué retendrá a Fox? -No vendrá, sino ella, su mujer.

-Ya se acerca. -¿ Cómo lo sabe?

-Lo he oído. -¿Eso es todo?

Aquí uno desarrolla los sentidos. Se es consciente de muchas cosas.

¿No le parece?

-Pase, sea bienvenida. -Gracias.

-Foxy te manda esto. -Mira qué especímenes.

Sí, Foxy me lo ha dicho.

No hemos coincidido, Sra. Rollason.

No, es cierto.

-Sólo he hablado con su marido. -Lo siento, he estado ocupada.

Temía que no estuviera a gusto...

Ya le hemos causado...

Ruego acepte mi protección...

mientras su marido esté de escalada.

-¿Escalada? -A los picos.

Y ahora discúlpenme, pero mis obligaciones me reclaman.

Debo irme.

-¿ Qué expedición? -Ha sido intencionado.

-Ha adivinado que no lo sabías. -Cuéntamelo.

-Te lo iba a contar, pero ellos... -¿Ellos?

Friend y sus colaboradores llegarán pronto.

-¿ Vas a unirte a ellos? -En principio, sí.

No tenía sentido hablar de ello, no se lo he dicho ni a Foxy.

-¿Me pones a su altura? -No te lo tomes así.

¿Lo has ocultado a la Fundación Botánica?

No tiene nada que ver.

Financian el proyecto, y vamos retrasados.

Lo sé.

Seré pesada, pero ¿no deberíamos continuar?

Helen, trata de comprender.

Lo intento.

En esta época de nevadas, ir de escalada para...

Quizá no vengan.

-¿Por qué vinimos? -¿Por qué?

A este sitio tan alejado.

No era para buscar plantas extrañas.

¿No es cierto?

-No. -Lo sabía.

No quería recordarte lo que escribiste...

Ojalá hayas olvidado...

tus teorías de lo que pueda haber en los valles altos.

Escucha.

-Te estás alterando. -No lo hagas.

¡ No lo soporto!

¡ No quiero que te aventures por ahí en busca de esa criatura!

Helen, Helen.

-¿A qué viene todo esto? -Es una de sus ceremonias.

¿Habrán escogido esta noche adrede?

Tal vez.

¡ Entrad y cerrad!

-¿ Cómo lo mantengo caliente si no? -¿ Cómo va?

-Hay para cuatro más. -Quizá vengan más.

No cocinaré para sus porteadores.

-Qué desperdicio si no aparecen. -¿ Sabes una cosa?

Nada me complacería más que tirarla.

Ahí están.

¿ Cuántos son?

¿Tu jefe por aquí? ¿Hablas mi idioma?

-¿ Y el guía? ¡ Kusang! -Viene el último.

-¿ Conoces al Dr. Rollason? -¡Tom Friend!

Hola.

-¡ Kusang! -Aquí estoy, señor.

Pon las provisiones y los ponis a cubierto.

-¿Es en nuestro honor? -No lo sé.

No te alejes, te devorarán.

-Sr. Friend. -El Dr. Rollason, ¿no?

-Creía que no venían. -Hemos tenido mal tiempo.

Pensábamos que se habría ido. Ed Shelley y Jock, el fotógrafo.

Peter Fox, mi ayudante.

¿Tienen apetito? Hay un banquete.

-Me comería un yak. -Ya conocerá sus modales.

Mi mujer, Helen. Tom Friend. El Sr. Shelley y Andrew McNee.

Mucho gusto. Compartirán 4 raciones, subamos.

Le tomo la palabra. ¡Vamos, comida casera!

-No contaba con su esposa. -Trabajamos juntos.

No puede ir.

Se queda con Fox, ya está arreglado.

Bien.

-Si voy. -¿ Cómo?

Esta expedición no fracasará.

Daremos con esa criatura llamada el yeti.

Ah, sí.

-¿Dejamos los ponis ahí debajo? -Para eso está.

¡ Kusang!

Hemos hecho un largo recorrido.

-¿ Cuánto? -Unos 1 6 km.

Mi trasero me dice que unos 1 00,

por estos caminos pedregosos.

A Ed le molestan los primitivos. Muévete.

¿Primitivos? No sé qué es lo peor.

El mal olor, la ignorancia o la asquerosa comida. ¿ Qué opinan?

-A mí este país me atrae. -¿Le atrae?

¡ Déjalo ya!

Lo que buscamos es abominable,

el abominable hombre de las nieves.

-No existe. -Helen.

-¿No suscribe la teoría de su marido? -No.

-¿ Sobre esa criatura? -Yo tampoco.

Escépticos en casa.

Sobre todo al basarse sólo en unas huellas en la nieve.

-¿Las ha visto, Sr. Fox? -No.

Yo sí.

-¿Dónde? -En el glaciar Rankaposhi.

Con una expedición hace dos años.

Vi un rastro de huellas recientes,

parecidas a las humanas, pero mayores y más anchas.

¿No vio qué las causó?

Las seguí un kilómetro...

y se perdieron en un peñasco.

Me bastó para formarme una idea de lo que iba rastreando.

Se deja impresionar fácilmente.

-Es una impresión que no se olvida. -También hay fotografías.

Como las de la expedición Shipton de 1 951 , publicadas en el Times.

-Podrían ser de un oso. -No lo eran.

En su mensaje dijo que tenía una prueba, ¿por qué no la muestra?

Esto cayó en mis manos hace poco. Artesanía local de plata.

Lea lo que pone, tradúzcalo.

La protección del gran...

no, de los seres poderosos es implorada...

por el lama de Rong-ruk.

-Este monasterio. -Sí.

Un explorador alemán lo robó hace años.

Se referirá a los dioses locales.

Miren.

Los adornos ocultan la ranura, pero se desenrosca y, ¿ ven?

¡ Un diente!

En la Edad Media se solía conservar los huesos o dientes de los santos.

Es un relicario, usted conoce el tema.

Es increíble.

Su tamaño parece auténtico.

Lo es, mandé comprobar una muestra.

Es como el colmillo de un mono, un gorila.

Tres veces mayor.

Déjame ver.

He leído sus teorías sobre el tamaño y la estructura ósea de esa criatura.

-¿Encajaría? -Sí, y no es un fósil.

Es marfil vivo.

¿Es una danza guerrera?

Son budistas, no creen en la guerra.

Santones bailando una danza santa. ¡ Haz una foto!

No está permitido.

-¿No darán problemas? -Le doy mi palabra.

Ojalá así sea.

No quiero que acuchillen a los porteadores.

Su religión les prohíbe dañar a nadie.

Que lo recuerden. ¿ Queda estofado?

¿He oído bien?

-¿No irán los porteadores? -No.

-¿Escalarán solos? -Sí, los cinco.

Cuéntenos sus planes.

Ninguna expedición ha visto al yeti, ¿saben por qué?

lban con decenas de porteadores como un ejército invasor.

Eso asusta a cualquier bicho. No ocurrirá, iremos sólo cinco.

-¿ Viviremos de vitaminas? -¡Cuéntaselo!

-Vinimos el verano pasado. -Lo sé.

Fuimos con 50 porteadores al valle del norte.

Dejamos las provisiones en cuevas a lo largo de la ruta.

Y cree que siguen ahí sabiéndolo 50 hombres.

No lo saben. Hicimos turnos.

Las ocultábamos cuando las descargaban.

-Era arriesgado. -¿El valle del norte?

Abrupto y aislado por un terrible glaciar.

¡Como las Montañas de la Luna!

Si huyera del hombre, ahí me ocultaría.

¡ Es una locura! ¡Sin porteadores ni guía!

Se equivoca. lremos con un nativo, Nima Kusang. Le ha visto abajo.

¿ Y cuáles son sus méritos para ocupar ese puesto?

Ha visto un yeti.

-¿Ah, sí? -Este es el momento.

Cuando la nieve obliga a bajar al valle a por comida.

Será duro, lo sabemos.

Nos será útil como escalador y científico, ¿ qué responde?

Sí, ¿ qué respondes?

Quiero mostrárselo a alguien.

-¿A quién? -A su legítimo propietario, el lama.

-Cuando desee. -Ahora.

-Caliente la comida. -Yo también voy.

-¿ Cuánto dura esta danza? -A veces horas.

Guárdalo.

Sí, lo conozco.

Nos lo robaron hace años.

Sea como sea que haya dado con él, le agradezco que lo devuelva.

Es un placer.

¿ Sabía que se abre?

El diente tallado.

¿Tallado?

Es obra de un monje que vivió hace mucho tiempo.

Representa un diente del dios Manjusri.

¿Es una talla?

-¿ Creía que era de verdad? -Creíamos...

A los occidentales les pierde la curiosidad.

Arriesgarían sus vidas en esos desiertos de hielo y frío...

en busca de ese...

-Animal. -Lo sabía.

Existe sólo en su imaginación.

-No cree en su existencia. -No hemos firmado ningún contrato.

No tiene por qué venir cuando partamos.

Pero nosotros iremos y si es posible lo encontraremos.

lré.

No se preocupe por él...

En nombre de mi equipo, le agradezco su hospitalidad.

Es poca compensación...

por esto.

Dr. Rollason.

Espere, por favor.

Está decidido a ir con ellos.

-Sí. -Pues escúcheme.

Cuando busque esa criatura,

recuerde que actúa en nombre de la humanidad y sea humilde.

El hombre puede ejercer su derecho a gobernar el mundo.

Pero no debe distraerle la ambición.

Cuando un rey está cercano a su muerte,

no debería intentar expandir su reino,

sino reflexionar...

en quién tendrá el honor de sucederle.

Recuérdelo.

No creo comprender.

Y ahora váyase en paz.

Mochila de emergencia comprobada.

-¿ Qué más? -Grampones.

Se encarga Kusang. ¡ Kusang!

-Vigile a estos tipos. -No creo...

¡Vigílelos!

Vamos, dame.

-¿Has hablado con los porteadores? -Sí, quieren cobrar.

Cobrarán a la vuelta.

-¿Tres mochilas sólo? -Rollason lleva sus cosas.

Adiós, Foxy. Cuídala. Hasta la vista.

Volveré a esos informes.

-Foxy no lo aprueba. -Ponme a su misma altura ahora.

-Creía que... -Lo sé.

Esos hombres, Friend y Shelley, no me fío de ellos.

-Si no les conoces. -No, en serio.

Friend es ambicioso, Shelley podría ser más educado,

y yo ronco, allá ellos.

No bromees.

Helen, cariño. Compréndelo.

He escrito mucho sobre esto.

Debo aprovechar esta ocasión para comprobarlo.

Vamos, ayúdame.

Te pido por última vez que no vayas.

Cariño.

No regresarás, no volveré a verte.

¡ Doctor! ¡ Kusang! En marcha.

-Ten cuidado, cariño. -Puedo cuidar de mí, lo sabes.

¡ Rollason!

¿Tenemos que seguir a este paso?

Hay que llegar antes del anochecer.

La otra vez fuimos por las crestas.

-Ahora están nevadas. -Mira esos, se las arreglan bien.

No van al mismo sitio.

-¿ Va bien, doctor? -Sí.

-Sigamos a paso firme. -¿Por qué no cantamos?

Adelante. ¡Canta!

El cadáver de John Brown...

¡Canten!

El cadáver de John Brown yace en la tumba.

El cadáver de John Brown yace en la tumba.

El cadáver de John Brown yace en la tumba,

y su alma sigue caminando.

Mary, una taberna en la ciudad, en la ciudad...

-Calla y respira. -Vamos bien de tiempo.

Espera a comenzar a subir.

¿ Qué tal?

Recobrando fuerzas. Si esto es viajar ligero...

-McNee. -¿ Qué?

Esos tres hombres. En el horizonte, nos siguen.

¡ Friend, espere!

Debemos continuar.

Creo que nos siguen.

-Esos tres nos pisan los talones. -Sí, son los de antes.

Avancemos, es lo mejor.

Avancemos.

¡ Bandidos!

Esos, bandidos. Nos matarán.

¡Al suelo todos!

-¡ Están muy lejos! -Ya está bien.

-De estar más cerca... -Ahora saben que vamos armados.

-No se lo esperaban. -Nos creían presa fácil.

-Querían asustarnos. -Han destrozado nuestro equipo.

Esos hombres, bandidos.

-¿ Se ha fijado en ellos? -No, sólo tengo una ligera idea.

En marcha.

-Ten a mano ese rifle. -Y que lo digas.

-Ed, hay que mantener el ritmo. -Métete con Pies Pesados.

-A ti te necesito. -Basta.

En dos horas tenemos que haber acampado.

-Hay que llegar al refugio. -¿Dónde está?

Sobre ese risco.

Nos queda un trecho difícil.

No llegaremos si no tomamos un atajo.

-¿Por dónde? -Por ese flanco.

Es muy escarpado. lntentémoslo.

Usted es el escalador. ¿Por qué no me releva?

-Nos encordaremos. -¡Cuerda!

-Será breve. -Eso espero.

Póngase en medio para su seguridad.

¿ Y yo?

Llegaremos bien si nos concentramos.

Démonos prisa.

Tú primero.

-En marcha. ¡Venga, Ed! -Ahora vamos.

¡Jock!

¡ Deja espacio!

¡ No empujes!

¡ Un alud!

-¿ Qué ha pasado? -Nada, sólo un desprendimiento.

-Creí que iba a haber un alud. -¡ Ha sido por gritar así!

-¿Des varías? -No.

Ha ido de poco, así que no griten si no es crucial.

-¿Entendido? -Bien, bien.

Vamos.

Ahí está el refugio.

Sólo quedaba lo que había en los envases.

Rellena el agujero.

Los pastores creerán que han sido los demonios.

Rellénalo, o les asustarás, y tú eres un hombre civilizado.

Mañana.

-Si seguimos así, con escondites... -No podríamos llevar esto encima.

-¿ Quién quiere más? -Yo no.

-¿La altitud no les abre el apetito? -Habla como si fuera broma.

¿Ha pensado qué pasaría si...?

He conocido a personas que se rendían por lo que pudiera pasar,

mientras yo lo hacía.

Escuchen. Nos esperan verdaderas despensas.

Esto sólo era un aperitivo.

-¿ Qué más ocultó aparte de comida? -Desde tiendas hasta combustible.

A 5.500 m instalaremos el primer campamento...

y buscaremos al pie del glaciar.

A 6.000 m haremos lo mismo y de nuevo a 6.500 m.

Hay oxígeno si es preciso.

Tenemos cuanto necesitamos para vencer a esta criatura,

cercarla en su propio terreno.

-Ahora le toca a usted. -¿ Cómo?

lnfórmenos.

Describa al enemigo. ¿De qué se alimenta?

De alimañas, ratones, liebres...

No se ven, pero están ahí como dice.

-¿Es carnívoro? -No a la fuerza.

Hay plantas bajo la nieve, se adapta como el hombre.

Como el hombre...

Su teoría sugiere una especie de eslabón perdido.

Digamos que un desarrollo paralelo.

¿Paralelo al del hombre?

Estamos al norte de la lndia.

Hace millones de años era el hábitat de simios gigantes, antropoides.

A veces aparecen fósiles.

Según la última teoría evolutiva, se dividieron en dos ramales.

Uno derivó en los grandes simios y chimpancés,

y el otro, en el hombre.

La teoría de Darwin actualizada. ¿ Y?

¿ Y si hubo una tercera línea?

El antropoide X, tan distinto a nosotros como los simios.

Hace falta imaginación.

¿ Qué le habrá pasado?

¿ Se ha extinguido a causa de los enemigos?

-lncluido el hombre. -Sí.

Sólo sobrevivieron unos cuantos.

Se adaptaron a medios inhóspitos, a estas montañas.

¿No hay pruebas?

Hace cien años no las había del hombre primitivo.

¿ Cómo es?

-¿Es bípedo? -Las huellas lo demuestran.

Revelan un pie de 33 cm de largo y muy ancho.

Su zancada es la de un hombre de 1 ,80,

de piernas más macizas y cortas.

-Es muy alto. -De 2 a 2,5 metros.

-¿ Qué opinas? -lntentémoslo.

-Sácalo, es buen momento. -No les sigo.

Le revelaré un secreto, doctor.

Ed es un trampero experto.

Desde zorros hasta osos.

Es una trampa de acero tungsteno, una pequeña muestra.

-¿Eso retendrá a uno? -Si no, tenemos otras cosas.

¿Más armas? ¿ Se trata de una batida de caza?

¿Esperaba mirarlo con prismáticos?

¿Fotografiarlo?

-¿No era una investigación? -Lo es, quiero uno vivo.

-¿ Se mueve por interés? -Es legítimo.

-¿ Y el secretismo? -Oiga...

Hubo indignación, quise...

-Escuchen. -¿ Qué?

He oído algo mientras hablaban tan alto.

-¿Afuera? -¿ Qué?

Una especie de aullido.

-¿ Ven algo? -Bajen la voz.

El hombre de las nieves.

-¿ Seguro? -Del todo.

-No es nada. -¡ He oído algo!

¿Alguien más lo ha oído? ¿Kusang?

Falsa alarma.

Todos necesitamos dormir. Vamos.

Apaguen luces y tápense. Mañana madrugaremos.

-Yo iré solo, luego les alcanzaré. -¿ Qué?

Me quedaré para investigar.

-¿ Qué buscará? -Plantas, pistas de su hábitat.

-Vine en una expedición científica. -Es cierto.

Jock, quédate con él para encordaros. Eres el más lento.

No sea intransigente, es un tipo ex cepcional.

-Es cuestión de aceptar sus manías. -Gracias por el consejo.

Qué estrecho. Ahora sólo me falta una mujer.

Tom, ¿recuerdas esa vez...?

¡Calla ya!

¡ Felices sueños!

Doctor, ha parado el viento. ¿ Un cigarrillo?

De acuerdo.

Siento haberle gritado.

Todos estamos nerviosos, será la altura.

Le debo una explicación.

Me he embarcado en esto por dinero.

Eso no resta importancia a mis motivos.

¿ Qué hay al final? ¿ Un circo, un zoo?

No.

Gracias.

No soy precisamente un santo.

Tras la guerra hice contrabando en Europa.

Armas para países violentos.

Vivo de dos instintos del hombre.

El miedo y el hambre.

Cuando se me agotaron, busqué otro.

La curiosidad humana.

-¿Nunca ha pensado en ello? -La he sufrido.

Abundan las personas curiosas, informadas, ávidas de nuevas ideas.

La radio y la televisión invaden los hogares de la gente...

y espolean su curiosidad.

Para ellos trabajo.

Si puedo, les llevaré estas criaturas.

Y se beneficiarán de ello.

-¿En serio lo cree? -Claro, doctor.

Esto podría aportar una nueva visión,

una nueva interpretación del hombre.

Nos ayudará a conocernos.

¿ Saldría con esta criatura por televisión?

Esos son los medios, los utilizaré.

¿No lo comprende?

Dr. Rollason, escribir libros eruditos ya no basta.

Es la era del conocimiento, es una gran era.

Hay que estar a la altura.

Acuéstese, mañana ha de madrugar.

Piénselo.

¡ No comprendo, por favor!

¡ Foxy, Foxy!

Entra. ¿ Qué ocurre?

Muy bien, cobraréis cuando vuelva el sahib.

¡Callad!

Marchaos.

Son sólo amigos porteadores, no han cobrado.

¿Te han asustado?

Siéntate y toma esto. Te sentirás mejor.

¿Por qué crees que no les ha pagado?

Para asegurarse de que estén a su regreso.

-Es lo lógico y normal. -¿Por qué se han comportado así?

No tienen nada que hacer. Discuten y se exaltan entre sí.

-¿Tú crees? -¿A qué te refieres?

Es como si supieran que Friend no volverá,

ni John ni ninguno de ellos, morirán y lo saben.

Deja de decir tonterías. Toma esto.

No dormiste anoche, ¿ verdad? Tienes que dormir, toma pastillas.

Pasé la noche pensando. Nunca me he sentido tan sola.

Oía el gong en el patio y el viento.

Foxy, sabes que esta gente...

cree en la clarividencia y la telepatía.

-Es una farsa. -¿Lo es?

Este país está corroído por la superstición.

Es peligroso porque esta gente la considera real.

También podemos acabar así. Acábatelo, te sentirás mejor.

Para que no te vuelvan a molestar los aldeanos, hablaré con el lama.

-Te acompaño. -Quédate aquí.

Si te apetece un trago, nadie te lo reprochará.

Hola.

¿Hay alguien ahí?

Señor.

Señor.

-Casi ya no les veo. -Sí, llevan buen ritmo.

-¿Le queda mucho? -He encontrado lo que quería.

Pruebas de una fuente de alimento, una especie de musgo muy nutritivo.

-¿Eso es comida? -Podría serlo.

Sigamos, no quisiera perder de vista a ese canalla.

-¿No se fía de él? -No más que usted.

No es usted buen escalador. ¿Por qué ha venido?

-Era preciso. -¿Preciso?

Desde aquella vez hace dos años...

he creído que debía hacerlo.

Es una obsesión.

Quizá un psicólogo pueda explicarlo.

Sólo sé que debo encontrarlo.

-¿Acercarse a él suscitó su afán? -Sólo eso importa.

Me ofrecí para incorporarme a toda clase de expediciones,

esperando que podría hacerlo.

Me rechazaron todas las veces.

-¿ Y luego oyó hablar de Tom Friend? -No era tan exigente.

Le pagué para que me dejara venir.

¿Le pagó?

Soy útil, sé fotografiar.

Pero no utilizar el piolet. Es un peligro.

Procuro no serlo.

Vamos.

¡ Hola!

¡ Friend, Friend!

Dijo que acamparían en el glaciar.

Ya estamos en él. No estarán lejos.

¡ Hola!

Un momento.

Creo haber oído algo.

Voces delante de nosotros.

¿Está ahí?

¡ Hola!

¡ Friend!

Es una trampa de resorte.

-Ábrala, inténtelo. -¡ No puedo!

Está fijada a la piedra.

No la destroce, cuesta dinero.

-Déjeme a mí. -¿La ha puesto usted?

-¿ Qué cree? -¿ Sin avisarnos?

¿ Quiere que le ponga una bandera? ¿ Sabía que vendrían por aquí?

¡ Libérelo!

Saque el pie.

No está malherido. La perfeccioné para capturar osos.

Aprisiona pero no desgarra. No ha traspasado ni la bota.

No he oído nada más estúpido.

-¿ Qué pretende? -Lo hemos logrado.

Antes de que reviente, escuche.

Ha funcionado. Hemos capturado uno de ellos.

¿No me cree? Venga a verlo.

Cuidado, hay hielo aquí.

Deme una mano.

Hemos visto huellas pequeñas, así que he puesto las trampas.

-¿Pequeñas? -Sí, espere y verá.

-¡Tom, aquí están! -Bien.

¡ Kusang!

Estira. Échame ese cabo.

Lo han logrado.

No podíamos esperar. Aquí está.

No es muy grande.

No supera 1 ,20 metros, pero Kusang no lo duda.

-Diles qué es. -¡ El yeti!

-El mismo que habías visto. -El mismo.

Ese es el experto. Se habrá equivocado, doctor.

-Vamos a cubrirlo. -Suéltelo.

-¿ Cómo dice? -Es un langur, está en muchos zoos.

-¡ Kusang...! -¡Olvídelo!

Nunca ha visto el ser que buscamos.

-Yeti, yeti. -¡Calla y cúbrelo!

Sólo ha conseguido lastimarle.

-¿Jock? -¿Puedo curarle aquí?

No, es una despensa.

Llevémosle a la tienda.

Venga, Jock. Te pondrás bien.

¡ Kusang, asegúralo!

¿ Cómo está?

Aparte de la hemorragia puede haber una fractura ósea.

¿Le duele?

-¿ Seguro que la has sintonizado? -Creo que sí.

Les pedí que nos dieran el parte.

Y ahora el parte meteorológico para los escaladores.

Primero para la expedición Friend en el Himalaya.

Se prevén nevadas ocasionales y ventiscas mañana por la noche.

Seguirán las fuertes nevadas.

A continuación, para la expedición Simons en...

-Ventiscas, lo que nos faltaba. -Tenemos 24 horas.

Él no podrá caminar mañana.

-¿ Y si sacamos el trineo? -¿Tienen uno?

-No es para él. -¿Para qué pues?

Esta expedición cuesta mucho dinero. No volveré de vacío.

Dice que el animal de la jaula es un mono.

Pues es el yeti.

Está demostrado y Kusang lo confirma.

-¿ Y? -Pienso vender ese hecho.

Llevaré a la lndia ese ejemplar verificado del yeti.

-Como promoción. -Sé cómo hacerlo.

-Como con Francini. -¡Calla!

-¿Estuvo implicado en ese caso? -Ed des varía.

-No se llama Tom Friend. -Me llamo como quiero.

-¿A qué caso se refiere? -Al de los niños lobo indios.

Criados por lobos y resultaron ser deficientes mentales.

-Eso es lo que pedía la gente. -Otra visión del hombre.

No es más que un embaucador de feria.

-¡ No me gusta su soberbia! -¡ La radio!

¡ Fuera!

Ya podemos olvidarnos de los partes.

Es... Es la altura.

Le hace perder a uno los estribos.

-Lo siento. -Olvídelo.

¿ Cómo se siente?

¿McNee?

-¿ Qué oye? -¡ Escuchen!

¡ La jaula! ¡ Ed, la linterna!

¡Trae bengalas!

¡ Échanos una mano!

-La jaula está destrozada. -Se ha ido.

Se ha escapado.

Y han arrancado la puerta.

No lo entiendo.

Busquemos el rastro.

Hay pisadas por todas partes. ¡ Miren, aquí hay huellas!

¡ Fíjense, hay de dos tipos!

-Miren qué grandes. -Unos 38 ó 40 centímetros.

-No hay duda, había algo más aquí. -¡Apáguela!

¿Los seguimos?

¡ Kusang! ¡ Los rifles!

¿ Qué ha sido eso? Enciende la bengala.

-J unto a la tienda. -¡ Kusang!

¡ Kusang!

¿ Qué ha pasado? ¿Has gritado tú?

-Tom, está lleno de esas huellas. -¡ McNee!

¿McNee?

¿Está bien? ¿ Qué ha sido?

¡ Deme el rifle y bengalas! ¡Vamos!

-¿Le basta? -¡Sí!

¿ Cómo era? ¡ Kusang, dímelo!

¡Yo ver...

lo que el hombre no debe ver!

¡Yo ver verdadero yeti!

¡ Usted hacerme ver!

¡ Kusang!

¡Vuelve, Kusang!

¡ Kusang, vuelve!

¡ Kusang!

-¿Le has encontrado? -No, he encontrado otra cosa.

Una trampa hecha trizas.

Vamos.

Ya está. ¿Algún rastro de Kusang?

No, estará de camino al pueblo. Sólo tardará unas horas.

Ha enloquecido.

No me extraña, si ha visto lo que hizo esto.

Dada su fuerza y sus huellas, uno puede imaginar su peso.

-Tenía razón. -En parte.

No olviden lo esencial.

Podría ser afín al hombre, ser parecido a nosotros.

-Recuérdenlo antes de disparar. -Claro.

-¿Delira? -Eso me temo.

-Le ha curado el tobillo. -Debería estar en un hospital.

-Dele otra dosis. -No puede ser.

Ya está, duérmase. Está a salvo.

¿Me ha oído, McNee?

Está en estado de trance. Así estaba tras venir eso.

-¿ Qué insinúa? -No lo sé.

¿ Que le ha afectado?

Era hipersensible a su presencia.

¿ Cuando está así es que están cerca?

Es una suposición.

McNee. Sus ojos, su piel...

Está en un profundo estado de trance.

¿Puede entenderme? ¿Puede oírme?

Su pulso.

Tom.

¡Creo que hay algo en el hielo!

¡Tom, le he dado!

¡Cuidado!

Está muerto.

Así que es este, realmente este. El abominable hombre de las nieves.

Qué cuerpo tan grande.

Lo ha subestimado. Medirá 3 metros o un poco más.

Sí.

Su cara.

Son otros.

Lo saben.

Le llevaremos al campamento. Tendríamos que arreglárnoslas.

Ve a por el trineo. Dame el rifle.

Bien.

¡ Foxy!

-Levanta. -¿ Qué?

Ha vuelto el porteador. El que se llevaron, Kusang.

-Lo has soñado. -Le he visto en el patio.

Apenas se mantenía en pie.

Ya no está. Se lo han llevado.

Estaba ahí. Han entrado.

Averiguaré qué ocurre.

-Voy a ver al lama. -No te atenderá.

Beba esto, bébaselo.

Se ha llevado un susto.

Uno de mis criados la ha encontrado en la parte secreta.

-Quería verle. Kusang ha vuelto. -¿Kusang?

El porteador de la expedición. Le he visto en el patio.

Se ha confundido.

No me he confundido, estaba en el patio.

No era Kusang. Está preocupada por su marido.

-Está en peligro, lo sé. -¿En peligro? Sí.

Todos están en peligro a causa de sus acciones.

No comprendo, pero debe hacerles venir.

-No puedo hacer nada. -¿Por qué?

No es posible torcer el destino del hombre.

El destino de su marido se regirá por su propia naturaleza.

Sr. Fox,

lleve a esta dama a sus aposentos.

Lo lamento. Vamos.

Sácame de aquí. Sácame de aquí.

¿No ves que no hay nada que hacer?

-Debemos encontrarles. -No sabemos dónde están.

Lo lograremos con guías locales. Hablaré con ellos.

No te llevarán a los valles altos. ¿ Y si el lama se lo prohíbe?

Quieren dinero, ¿no? Puedo dárselo.

-Por Dios, no les darás todo eso. -Les daré todo lo que tengo.

Pues déjame a mí o la organizaremos. Ahí hay uno.

¿ Y los demás? ¿ Y los demás?

Llámales, llámales.

Muy bien, quiero cuatro porteadores.

Habrá dinero, ¿ de acuerdo? Un momento.

¡ Doctor!

-''Oíd un son en alta esfera.'' -¿ Qué ocurre?

-¡ Doctor, venga! -¡ lré cuando pueda!

Nos trasladamos a la cueva. Nos protegerá de las nevadas.

-¿Friend espera a que me recupere? -No está satisfecho con el botín.

-En dos días podrá caminar. -Gracias a usted.

Dígame.

-¿ Cómo es? -¿El muerto?

Confirma mis hipótesis.

Es macizo, mide unos 3 metros, pesa 300 kilos.

-No sabría decir su edad... -No me refería a eso.

-¿Ha visto qué aspecto tenía? -¿ Su cara?

Sí. No es simiesca, tampoco humana. Creo que transmitía...

Siga.

Tristeza, quizá era un atisbo de sabiduría.

¡ Rollason, le necesitamos!

-¿ Cómo está? -Mejor.

Aflójese la bota. Llevaré esto y volveré a por usted.

Aguante por ahí.

Venga a este lado.

A ver si podemos avanzar.

Ahora le llevaremos...

¿McNee?

¡ McNee!

¿ Qué pasa?

Se ha ido. Sin esto ni los guantes.

¡Ahí arriba!

¡ McNee!

¡ McNee!

¡ McNee!

¡Cuidado!

Se ha golpeado. Habrá sido instantáneo.

Le han matado.

Ha sido ese aullido.

Le enloquecía.

Se ha caído porque no podía caminar.

Le han matado.

Ed, ¿ estás bien? ¿ Qué ha pasado?

-¡ He cogido a tiempo el rifle! -¿ Qué ha pasado?

¡ Me han atacado dos!

-No sabes cómo es tenerlos delante. -Toma un trago.

-¿ Cómo ha pasado? -Cálmate. Sigue.

¡ He salido de la cueva y se han abalanzado sobre mí!

¡ No imaginan lo rápidos que son! ¡ He cogido el rifle!

¡Casi provocas un alud, pero no les has dado!

¡ El sol me deslumbraba y estaba aterrado!

Vienen a por mí. ¡Saben que yo le maté!

¡Vienen a por todos! ¡ Han matado a McNee!

-Ha sido un accidente. -Yo seré el próximo.

Ya he pasado por esto.

Luché con un oso todo un invierno. ¡ Podré con ello!

¡Tenemos que actuar, ahora mismo!

¡Tom, entremos en acción! ¿Por qué esperar?

Están ahí, ¿por qué no los buscamos?

Tengo una idea.

-¿Aceptarás otro trabajo difícil? -¡ Eso es lo que quiero!

¿Podrás fijar la red en la cueva?

-Supongo. -Que atrape lo que entre.

Sí, podré. ¿ Y quién monta la red?

Ya lo capto, me toca a mí.

-Haré de cebo, ¿no? -Sí.

Menudo eres, Tom.

¡ Lo haré, eso quería!

¡Allá voy, antes de que me arrepienta!

-Despejemos. -Deme una pala.

¡Aquí tiene! ¿Para qué la quiere?

Para Jock.

Foxy, un envase. Han estado aquí.

-Debemos seguir. -No podemos.

¡Acamparemos aquí!

Como trates de convencerles, desertarán y no volverán.

-Tom, ya está. Ven a mirar. -Bien.

Aquí la tienes. Un tirón y se viene abajo.

-¿Funcionará? -Está probada. Buen trabajo, ¿ eh?

No me gusta este plan, su parte la que menos.

-Si quiere mi consejo... -No lo necesita.

Puede irse cuando quiera.

No sabe a qué se enfrenta.

Cuando eso caiga quedará aprisionado.

Es acero tungsteno, con una resistencia de 9.000 kilos.

Si se revuelve, le aprisionará más.

-Aquí tienes, limpio y cargado. -Gracias.

-Por si lo necesito. -Eso es.

Confía en mí.

Confiaré cuando aparezca ese bicho.

Empieza a nevar.

Te cubriremos desde la tienda. Miraremos cada media hora.

-Si pasa algo, avísanos. -Y tanto que avisaré.

¡ Esto es una locura y lo sabe!

Tranquilícese. No disparará.

-¿Puede ver la cueva? -De momento, sí.

Suspéndalo.

Quizá esta nevada sea lo que esperaban.

-¡ Ed depende de nosotros! -Si está en apuros, le ayudaré.

-Confórmese con el que tiene. -No.

Ha demostrado su existencia. Confórmese.

¿Llevarnos el muerto?

¿ Y que lo embalsamen, escriban artículos...

y lo pongan en un museo?

Yo no busco la fama.

-Es mío. -¿ Como los niños lobo?

Manténgase al margen. No es una farsa. No me rendiré.

-Podré llevar el verdadero. -No se lo tome como algo personal.

-Esto le supera. -A mí no.

Es una criatura enorme.

Es fuerte, inteligente y otras cosas que ignoramos.

Quizá ha dominado el mundo.

Aquí está el último vestigio de una especie que se oculta de usted.

Aguardando la extinción.

¡ No necesito decir más!

Si tiran la bomba de hidrógeno sus hijos también acabarán así.

¿ Ve algo?

Creí...

No.

Fumemos un cigarrillo.

¡Tom!

¡ Ed, ya vamos!

¡ No se ve nada! ¡ Rollason, vamos!

¡ Ed!

Está destrozada.

¡ Ed!

-Está muerto. -¿Muerto?

-¿ Cómo le han matado? -No veo señales, parece un infarto.

-Su cara... -Ha sufrido un shock.

¿Por qué no lo ha utilizado? ¡ Espere!

La recámara está vacía.

Qué extraño. Los cartuchos no han salido.

No han salido.

Usted lo cargó. ¿ Con balas de fogueo?

No quería otro muerto.

lba a disparar, estaba asustado.

Buscaban esto. El rifle les ha ahuyentado.

-Esto era. -¿No iban a por Ed?

-Le han matado. -Ellos, no.

Ha sido usted.

¿Eso les detendrá?

-Nos dará ventaja si nos atacan. -Si lo hacen.

¿ Cree que no lo harán? Le diré algo.

No me arriesgaré.

-Me contentaré con el que tenemos. -Un poco tarde para esa decisión.

Hace frío.

-¿ Quiere un trago? -No, gracias.

Hay que mantenerse espabilado.

Quizá no tengamos otra oportunidad.

-¿En qué piensa? -En qué se propondrán.

-Saben qué hace ese rifle. -¡ No temían el de Ed!

¿ Y si sabían que era inofensivo?

¿lnsinúa que usan la telepatía? No me venga con eso.

Aclarémoslo.

Son animales, asesinos. Y punto.

McNee ha muerto por un accidente. Shelley ha muerto de miedo.

El peligro no son ellos, sino lo que hay en nosotros.

¿ Qué hace?

Me pregunto...

qué edad tendrá ese rostro.

Parece mayor que nosotros.

1 00 años, quizá más.

No es el rostro de un salvaje. Hay dulzura en él.

¿ Y si no es un ser que espera a extinguirse,

sino que espera a que desaparezcamos?

¿ Que la humanidad se extinga?

El lama dijo que nos diéramos cuenta de nuestros ex cesos.

-¿ Y si somos nosotros los salvajes? -¿ Qué? ¿Está loco, doctor?

Quizá estemos estancados en la prehistoria...

y no seamos Homo sapiens, el hombre inteligente.

¿Lo somos? Sólo somos Homo vastens,

el hombre destructor.

Cuando el mundo los conozca, serán destruidos.

Somos hombres, sólo podemos destruirlos.

-Ellos lo saben. -¿ Somos el enemigo?

Si nos eluden, su secreto perdurará y ellos sobrevivirán.

-¿Aquí en el hielo? -Hasta que llegue su momento.

Tome un trago.

Comamos algo.

Bien. Luego vigilemos por turnos. Páseme una lata de sopa.

-Esto es un iceberg. -Ahí va una sopa.

Y ahora el parte meteorológico en inglés para los escaladores.

Primero para la expedición Friend en el Himalaya.

Vuelvan a la base de inmediato. Abandonen el equipo.

Repito, abandonen el equipo y vuelvan.

-Friend. -¿ Sí?

-¿ Y la radio? -Ahí, está inservible.

Si quiere arreglarla, olvídelo.

-¿No lo ha oído? -¿El qué?

Es sólo chatarra.

¡ Debemos irnos de aquí!

¿ Qué le pasa? ¡ Nos iremos cuando sea de día!

¿Ha perdido el juicio?

Quizá sea un síntoma del mal de altura.

Tome oxígeno. Está ahí.

-Gire el tapón e inspire. -Lo haré.

No se ponga enfermo.

No será fácil manejar el trineo con tanta nieve.

-¿ Se encuentra mejor? -Sí.

Será duro, saldremos del glaciar y caminaremos sin parar.

¡Socorro!

¡Socorro!

¿Ed?

¡Tom, socorro!

¡Tom, socorro!

¿ Qué le pasa? ¿No lo oye?

¿ Qué oye?

¡Tom, socorro!

¡ Es Ed gritando! ¡ Lo tienen!

-¡Quédese! -¡ Ed, ya voy!

-¡ No es Shelley, no es nadie! -¡Oigo su voz!

¡Se lo imagina como me ha pasado a mí!

-¡ Debo salvarle! -¡ Está muerto!

-¡ Es un error! -¡ Párese a pensar!

¡ Ed!

¡ Ed, ya voy!

¡ Friend!

¡Tom, socorro!

¡ Ed!

No lo comprendo.

Ed, ¿ dónde estás?

¡ Ed! ¡ Estoy aquí!

¡ He venido a ayudarte esta vez!

¡ Friend! ¡ No dispare!

¡ La nieve! ¡ La nieve!

¡Socorro, Tom! ¡Socorro!

¡ No puedo verte!

¡ No dispare!

¡Vuelva!

¡ Ed, Ed! ¿Dónde están?

¿Dónde?

¿Dónde están?

¡Vuelva! ¡ Un alud!

¡ Póngase a cubierto!

¡ Friend!

¡ Friend!

¡ Friend!

Friend.

¡ Helen!

¡ Helen!

¡ Helen!

¡ Despertad! ¡Coged uno y seguidme!

¡John!

¡John!

¡ Helen!

Lamento que haya sido una dura prueba para usted.

Tantos accidentes y muertes.

Y a pesar de los padecimientos,

no ha hallado lo que buscaba.

-Estaba equivocado. -¿Equivocado?

Lo que buscaba no existe.

¿Está seguro?

Sí.

No existe...

el yeti.

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