All language subtitles for Les lettres de mon moulin (Marcel Pagnol, 1954) CD1

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Original subtitles

LAS CARTAS DE MI MOLINO

Esta pel�cula llega desde el Mediod�a de Francia, regi�n donde nac�.

Les trae el calor del suelo de la Provenza, donde viv�,

trabaj� y tuve el gran placer

de realizar Marius, Fanny, C�sar,

Tempestad de almas, Manon de Manantial.

Esta vez, retrocedo un siglo.

Descubr� nuevas fuentes de alegr�a en cuatro historias

impregnadas del esp�ritu y la ternura de los Provenzales.

Estas historias �y muchas otras!

fueron escritas en un viejo molino de viento.

Las publicaron en un peri�dico, el siglo pasado,

bajo el t�tulo: Cartas de mi molino,

de uno de los autores m�s encantadores de su �poca:

Alphonse Daudet.

Durante un a�o, Daudet recorri� el campo donde naci�,

para recopilar an�cdotas.

Aprendi� a amar cada d�a m�s a su Provenza.

Las cartas de mi molino reflejan su ternura por su tierra.

Yo he ilustrado cuatro de estas "cartas"

Espero que disfruten la pel�cula,

tanto como yo, cuando la realic�.

Marcel Pagnol

LAS CARTAS DE MI MOLINO

seg�n la obra de Alphonse Daudet

El Elixir del Padre Gaucher

Y gota a gota, el cura de Graveson, me sirve dos dedos

de un licor verde, dorado, c�lido, brillante, exquisito...

Mi coraz�n qued� totalmente iluminado...

Alphonse Daudet

Padre, �qu� p�ginas leeremos esta noche?

Queridos hermanos,

hoy renunciaremos a la lectura de la vida de los santos,

porque debo deciros cosas muy graves.

Esta procesi�n, festejando a Dios,

fiesta importante y conmovedora para el alma cristiana,

esta procesi�n me ha roto el coraz�n.

Fue magn�fica, Padre.

S�, las otras cofrad�as eran magn�ficas, pero nosotros...

Ten�amos un aspecto atroz.

Con caras de hambre,

sandalias rotas, h�bitos hechos jirones.

La mitra, que confiesa no hacer sido defendida contra las polillas.

Este b�culo que ha perdido el oro,

pues bien, hijos m�os, d�bamos l�stima.

Los ap�stoles, no vest�an ropa nueva.

Bien que lo s�,

pero ellos ten�an en su interior

la luz de nuestro Se�or Jesucristo.

Y ellos,

no iban a procesiones donde hab�a benedictinos

con h�bitos nuevos,

dominicos blancos como la nieve,

�con cruces pectorales de oro!

�Y los carmelitas? �Han visto la mitra del Abad?

Una joya, constelada de pedrer�as.

Todos con caras de prosperidad:

labios rojos, cabellos brillantes y unas mejillas

como para soplar una trompeta.

As� como los tres benedictinos de la primera fila.

�Es que los benedictinos tienen su licor!

Los carmelitas, el agua del Padre Mat�as.

Mientras que nosotros, no tenemos nada.

Tenemos a la gallina blanca que est� incubando entusiastamente.

�Y a la vaca, que est� pre�ada!

Ya lo s�, cada qui�n se las apa�a como puede,

pero eso no es gran cosa.

Al ver vuestros rostros p�lidos, vuestras ojeras,

se me destroza el coraz�n.

El ayuno, Padre, es grato a Dios.

El ayuno, s�,

�pero no la hambruna!

No hay m�rito por ayunar

cuando no hay nada que comer.

Yo llamo ayunar

a privarse de comer,

�pero teniendo en frente a un pollo bien horneado!

Tres docenas de truchas con hinojo.

Un pavo bien gordo...

�En su jugo!

En su jugo...

Una pierna de cordero dorada.

�No me habl�n de eso!

No deber�amos quejarnos.

El Se�or nos ha enviado estos buenos panes y estos quesos.

�Y las cabras nos han dado cuatro litros de leche!

Muy lejos no van a llegar con eso.

Hasta el cementerio.

�Hacia all� vamos!

As� cesar�n nuestras tribulaciones.

S�, pero �qu� habremos hecho por la gloria de Dios?

Hace tiempo que tengo una gran idea,

que no me abandona ni en sue�os:

ir a buscar en la ciudad

chiquillos enfermos y abandonados

para traerles aqu�

y bajo la gu�a del hermano Silvestre,

quien es un erudito bot�nico,

ellos habr�an ido a recoger plantas medicinales

que luego nosotros habr�amos vendido a los boticarios de las ciudades.

Y con ese dinero,

nosotros les habr�amos comprado abundante comida.

Vi�ndoles engordar bajo nuestros ojos.

S�, nosotros que no tenemos hijos,

y que sin embargo nos llaman padres.

Y habr�amos creado, cada a�o,

doscientos o trescientos kilos de chiquillos,

y habr�amos salvado almas,

fortaleciendo cuerpos.

Eso, eso sirve para algo.

Porque la salvaci�n de un ni�o enfermo,

basta para hacer sonre�r a nuestro Se�or Jesucristo en su cruz.

�Y por qu� no lo hacemos?

Para comenzar, hace falta un capitaI.

Hay que reparar un dormitorio,

comprar cincuenta camas, colchones,

platos, cubiertos. �Y pagar los viajes!

Y nunca pudimos conseguir este dinero.

Salvo cuando eI Sr. Menichelli nos prometi� su herencia.

Doscientos mil francos.

�Pero el diablo vigilaba!

El pobre Sr. Menichelli, eI d�a de sus ochenta a�os,

se cas� con su criada, que era una criatura diab�lica.

En menos de seis meses, ella devor� al viejo...

y al testamento.

Vamos, vamos, hijos,

comamos esos quesos, que debemos a la caridad de un pastor.

�Venga!

�Y decir que fue un borrico como t�

que tuvo el honor y la gloria de llevar a nuestro Se�or!

Por eso no me atrevo a golpearte y t� aprovechas.

Vamos, respira.

�Hola Nicol�s!

Hola, reverendo padre.

Nicol�s, me subes demasiado de rango.

No soy un reverendo padre, s�lo soy el hermano Gaucher,

en el convento corto la le�a y cocino, menos de lo que quisiera.

�Viene del Corpus Christi?

No pude.

Estaba en Pelissanne, por la muerte de mi t�a B�gon.

Ella quiso verme antes de morir, as� que fui a verle.

�Por qu�? �La cofrad�a regres� de la procesi�n?

Acaba de pasar hace poco.

�Ah s�?

Bueno, entonces subimos.

Adi�s, Nicol�s, Dios te guarde.

Adi�s, hermano Gaucher.

Bravo, as� se debe decir.

Estos borricos, s�lo sirven el domingo de ramos,

para llevar a nuestro Se�or Jesucristo.

Venga, venga.

As� que termin� su misi�n, hermano Gaucher.

S�, padre m�o.

Saludos, reverendos padres.

Hola hermano Gaucher. �Y su t�a B�gon?

Pues la pobre ha muerto.

La enterramos ayer en la ma�ana.

Ojal� haya terminado bien sus d�as.

Eso creo.

�La confesaron?

S�, pero el cura de Pelissanne ten�a los pelos de punta.

Ella no hab�a tenido una vida muy ejemplar.

Lo que importa, es arrepentirse.

�Le dieron la extremaunci�n?

No s� si le hizo mucho efecto.

�Qu� puede saber, hermano?

Cuando le dieron los santos �leos,

ella dijo: "economizan en todo,

esto no es aceite de oliva. "

�Ella dijo eso?

El delirio de la agon�a.

Y cuando el se�or cura se fue,

ella se sent� en la cama y comenz� a cantar.

�Un c�ntico?

Ella no conoc�a c�nticos.

Cant� lo �nico que conoc�a, canciones, e incluso,

nada convenientes.

Hay una sobre padres blancos...

Seguramente, quer�a darles un gusto.

Al contrario, habla de un padre blanco

que comete muchos pecados con mujeres de mala vida.

Ella me la hab�a ense�ado cuando era ni�o.

Y eso me hizo averiguar sobre los padres blancos,

y al final, recib� la gracia,

y ustedes me acogieron

Ya est� muerta, y no hay nada que hacer.

Pero a pesar de su canci�n, hizo un bonito gesto para la abad�a.

�Cu�l?

Nos dej� toda su herencia.

- �A usted! - S�, y por tanto a la abad�a.

Bueno, es una peque�a herencia.

Primero, aqu� hay mil doscientos francos.

Y luego, el asno y la carreta, que nos servir� para el heno.

Luego, hay cuatro jamones.

Aqu� hay uno, el resto est� en la carreta.

Luego, sobre la carreta,

hay cuarenta potes de confitura, como este.

Prueben esto, padres.

Probad, padre Jacinthe y dadnos vuestra opini�n.

No es posible, que quien haya hecho esta confitura,

no haya sido buena cristiana.

Sacrifiquemos ese pote de confitura

a la memoria de la t�a B�gon.

Hermanos, cuid�monos del pecado de gula.

La gula comienza cuando no se tiene m�s hambre. Vamos.

Reverendos padres, eso no es todo.

Porque quiz�, esto es lo principaI.

Cinco botellas de licor.

- En un cordial. - Es un cordial, un estimulante.

Como el Chartreuse o el Benedictino.

Es muy superior. Mucho mejor.

Reverend�simo padre, os pido

licencia para hacerlo probar a la cofrad�a.

De acuerdo.

En memoria de mi pobre t�a B�gon.

A la prosperidad de nuestra querida abad�a.

Amen.

�Y bien, reverend�simo padre?

No soy un conocedor, pero me parece que est� muy bueno.

Le ha encantado a mi saliva.

Me ha deslumbrado la lengua.

Debe ser caro este elixir.

A mi t�a, le ha costado diez c�ntimos la botella:

el precio de medio litro de alcohol y az�car.

Sin contar el tiempo de hacerlo.

�De hacer qu�?

�Hacer el licor!

�C�mo? �Ella misma lo hac�a?

�Claro! Yo le ayudaba cuando era peque�o.

He aqu� el regalo de esa vieja granuja.

De golpe, me ha dicho:

"Escucha, especie de chupacirios, como tus padres blancos

est�n en apuros, ll�vales esta receta. "

Aqu� est� el papel con los secretos,

si fabrican este licor ser�n tan ricos como los cartujos.

�Es una buena idea!

�Y llega en un momento de necesidad!

Querido hermano, �ser�ais capaz de crear este n�ctar?

Claro, tengo la lista de las plantas, la cantidad que hay que poner

y el secreto:

que al verter el l�quido, cada gota forme una perla.

Yo la vi trabajar.

Luego, est� el gusto.

La t�a B�gon dec�a:

"El licor debe dilatarse en tu lengua,

" pincharte un poco la punta

"y luego abrirse como un abanico, que te acaricia las enc�as...

"y de hacerse terciopelo en el gaznate. "

Si quer�is fabricar, como quedan cinco botellas,

podr� hacer comparaciones.

Podremos fabricar cuando quer�is.

�Hay que comenzar hoy!

Con la lista, el padre Silvestre indicar� las plantas.

Hermanos, quisiera hacer una objeci�n.

Habla, hermano, te escuchamos.

En mi consciencia, nunca he aprobado

la fabricaci�n de licor por los benedictinos o los cartujos.

Es cierto que la venta de un licor,

no es una buena obra en s� misma.

Ya hay suficientes borrachos. Y nuestra meta no es aumentarles.

El sorbo que beb�, no me incita a la meditaci�n.

La verdad, es fuerte.

- �Hay que tomar poco! - Es evidente.

Los que beban en exceso estar�n errados.

El exceso siempre es malo.

�Hasta el agua en exceso, mata!

La prueba: los ahogados.

Hermanos, reflexionemos bien, antes de fabricar este licor.

�Es realmente un licor?

�Para nada! Es un remedio.

�Y qu� es lo que cura?

Los retortijones de est�mago, dolores de cabeza, tos ferina.

�Es importante!

El dolor de muelas, el zumbido de los o�dos,

el hipo y los sofocos.

Eso lo cambia todo.

Una copa antes de las comidas,

aleja la peste, el c�lera, y naturalmente,

la melancol�a.

�Y lo hab�is probado?

Cada vez que hab�a un enfermo en el pueblo, buscaban a mi t�a.

Cuando el Sr. Cura tuvo la inflamaci�n en el pecho,

esper�bamos al Sr. Vicario de Cabez�n con los santos �leos.

Con la primera copa, el agonizante se sent� en la cama.

Abri� los ojos y dijo:

�Qu� diablos hac�n ac�?

A la segunda copa, no pudimos impedirle vestirse

y a la tercera, bebi� con el Sr. Vicario de Cabez�n,

luego de las alcachofas en salsa, la trucha y el pollo relleno.

Por lo tanto, es un remedio.

No se le puede condenar porque sepa bien.

No tenemos derecho de privar a la gente que lo necesita para su salud.

Es un argumento de peso.

�No es cierto?

Ser� "el remedio de t�a B�gon".

El remedio de las t�as suele ser una purga.

Eso no suena atractivo.

En lugar de " remedio", propongo " n�ctar".

Reverendo padre, permitidme indicaros que " n�ctar" es un t�rmino pagano.

Una cofrad�a cristiana no puede recomendar supuestos Dioses del Olimpo.

Querido reverendo padre, ten�is totalmente raz�n.

Entonces lo llamaremos "elixir".

Aunque el t�rmino elixir sirva para designar a las bebidas m�gicas.

Lo encuentro preferible.

Pero ese regalo, de una mujer con semejante final...

Muy querido reverendo padre Silvestre,

ella recibi� la absoluci�n.

La apariencia humana que cantaba sobre su lecho de muerte,

ya no era m�s ella,

era su cad�ver.

Ma�ana diremos una misa por el reposo del alma de la t�a B�gon.

Pong�monos a trabajar desde hoy.

�Estupendo!

�No es cierto?

Es muy perfumado.

Es fuerte y al mismo tiempo suave.

- Es m�s fino que el Benedictino. - �Mucho m�s!

Menos seco que el Chartreuse,

m�s suave que el licor de los carmelitas.

Y sin embargo, tiene un lado aguardentoso, canalla.

Es perfecto para acompa�ador postres.

Y sobre todo, sus virtudes m�dicas son inmensas.

Las virtudes m�dicas, eso es interesante.

Seg�n un testigo digno de fe, esto cura...

No dig�is nada. Diremos que cura todo.

Sr. Abad, las personas que beben suelen tener remordimientos,

algo de miedo.

Si les dice que es un t�nico de la abad�a, les tranquiliza,

as� disfrutan su pasi�n por el alcohol.

Es un poco lo que temo.

Es justo lo que espero.

- Vos me turb�is, Sr. Charnigue. - �De veras?

Vos me descubr�s un aspecto que me...

Si no beben eso, beber�n otra cosa:

alcohol adulterado, digestivos con vitriolo o con ars�nico.

Por lo tanto, mejor que beban el elixir,

y no esos venenos.

Eso ya ser� una buena acci�n de la cofrad�a.

No se lo daremos a los vendedores de vino.

Se conseguir� con los boticarios.

Eso es. M�s serio, m�s noble.

Ahora un detalle muy importante.

�C�mo pens�is bautizarle? �C�mo vais a llamar a esta maravilla?

El t�tulo, el nombre.

Hemos pensado: "El elixir de la t�a B�gon".

"La t�a B�gon".

�Es la dama piadosa, que os leg� el secreto?

S�, s�.

No est� mal.

No est� mal, pero es laico.

Cualquiera puede hacer el licor de su t�a,

pero vos, que pose�is una abad�a, ser�a criminaI que no os sirvierais.

�C�mo se llama vuestro sabio,

el que fabricar� el licor?

El hermano Gaucher.

�Magn�fico!

�El elixir del hermano Gaucher! �Suena bien!

Y hac�is una etiqueta con el Padre Gaucher, pint�n,

rezando... y arriba,

un �ngel dorado que le trae el secreto.

No, Sr. Charnigue.

No mezclaremos �ngeles con una operaci�n comercial.

Es una operaci�n para ganar dinero para curar a ni�os enfermos.

Creo que a los �ngeles no les desagradar�a asociarse.

Bueno, sois vos que conoc�is a los �ngeles.

En todo caso, eI elixir es muy bueno.

No ir�is vos mismo a ofrecerlo a los vendedores de vino,

qu� digo a los boticarios.

Claro que no. Si he venido a veros,

era para tener la opini�n y el consejo de un experto.

He aqu� el consejo:

encargaos de la preparaci�n, y yo de la venta

con mis representantes,

porque fabrico una pomada para los pies irritados.

No se vende bien, pero tengo la organizaci�n.

Servir� para comenzar.

Yo ir� a buscar los pedidos y os los llevar�.

Ser� muy c�modo, en efecto.

No s� c�mo agradeceros.

Vos no sab�is, pero yo s� s�:

d�ndome treinta por ciento.

�Treinta por ciento de qu�?

�Del precio de venta, claro! �Hab�is pensado en el precio?

Parece que este tipo de licor, es decir, de elixir,

se vende hasta 5 francos la botella al por mayor.

8 francos para los borrachos,

qu� digo, para los enfermos.

Deber�amos comenzar poni�ndolo a 7 francos.

- Al por mayor. - �No, a la venta!

�Pero si me hab�is dicho que este elixir era superior a todos!

Es superior, pero no es conocido.

Veamos...

Comenzaremos a 7 francos,

7,50 francos. Eso har� 100 c�ntimos para vos.

�Y el resto?

20 c�ntimos para el cajero y 30 para m�.

- �30 c�ntimos para vos? - Claro.

Soy demasiado creyente, como para pedirle m�s.

No s� mucho sobre las cosas del dinero,

pero 30 c�ntimos me parece mucho.

Piense en los gastos que voy a tener:

las cartas, los viajes, hablar en las tabernas,

que digo, con los boticarios.

y mi agente, que va a pedirme 10 c�ntimos.

�Y nosotros, Sr. Charnigue?

Hab�is pensado en el alcohol,

la recolecci�n de las hierbas,

los alambiques, las etiquetas, el embalaje,

la restauraci�n de la abad�a.

Y los ni�os, Sr. Charnigue,

debemos instalarlos primero,

y luego alimentarles.

Tenemos la pretensi�n de que cada seis meses,

los ni�os aumenten una centena de kilos.

No, Sr. Charnigue, esos 30 c�ntimos que pide,

es una libra de la carne de un chiquillo.

�Vos no sois un ogro!

�No ir�is a devorar, bajo la vista del buen Dios,

a los ni�os en bocados!

�Me gustan los ni�os, pero no tanto!

En lugar de esos 30 c�ntimos que me reclam�is,

os propongo 20 c�ntimos.

Y tendr�is derecho a ser citado, de vez en cuando,

en las oraciones de la cofrad�a.

Adem�s, 20 c�ntimos nos facilitar� las cuentas.

�Y hab�is dicho que nunca hab�ais negociado?

�Pues ten�is mucho talento!

�De veras?

Hola Nicol�s.

Hola Monse�or. Qu� gusto me da veros tan guapos.

A nosotros tambi�n nos da gusto.

Ahora ten�is 28 ni�os.

�Los has contado?

Es la costumbre de contar ovejas.

Pues s�, 28.

Y con el pr�ximo env�o, tendremos 80.

Toma, esto es para ti.

�Qu� es, Monse�or?

Es un cuchillo de pastor, es suizo.

Tiene 12 l�minas y 22 usos.

No s� cu�les. Lo descubrir�s t� mismo.

Gracias Monse�or.

Adi�s, Nicol�s, que Dios te guarde.

Adi�s, Sr. Abad.

No debemos hacer esperar a las 2 diligencias que esperan.

Como mi plan est� bien organizado,

nos queda un cuarto de hora

para una peque�a ceremonia, a la cual es justo que asist�is.

Reverendo padre, dadme la mitra.

El renacimiento de nuestra abad�a

y la eficacidad de su obra,

de los que estos ni�os son la prueba,

todo esto, es producto de la devoci�n de todos.

Pero nada hubiera ocurrido,

sin la ciencia,

el ingenio,

y el sacrificio cotidiano de uno de nosotros.

Este hombre, es el hermano Gaucher.

Hermano Gaucher, salid de la fila,

venid frente a nosotros,

pues tenemos que hablaros.

Hermano Gaucher,

esta ma�ana, se reuni� la asamblea.

Hablamos de vuestros m�ritos, que deseamos recompensar.

No tenemos derecho,

seg�n las reglas de la orden,

de elevaros a la dignidad de padre,

ni de confiaros prerrogativas sacerdotales,

pero es permitido que podamos daros un t�tulo,

y autorizaros

a llevar el h�bito blanco de San Norberto.

Hermano Gaucher,

os llamo as� por �ltima vez,

porque a partir de hoy, ser�is el reverendo padre Gaucher,

de la cofrad�a de Saint MicheI de Frigolet.

Hermanos,

vestid al hermano con el h�bito de San Norberto.

Reverendo padre Gaucher,

recibid mi bendici�n.

�A d�nde vais, reverendo padre?

�A la capilla, padre, para agradecer a Dios por tanta bondad!

�Recreo!

Reverendo padre Gaucher, el fuego est� muy fuerte.

�Dios del cielo!

Es el orgullo que nubla mi esp�ritu.

"Reverendo padre Gaucher".

Os lo merec�ais cien veces, reverendo padre.

De todas maneras, me turba.

El reverendo padre Gaucher no dormir� mucho esta noche.

Sin contar que hay que cambiar las etiquetas.

"El Elixir del reverendo padre Gaucher" dar� a�n m�s confianza.

Un padre, es mucho m�s que un hermano.

Y mi t�a B�gon, que ve esto desde lo alto,

o desde otro lugar,

qui�n sabe lo que piense.

�La perla!

Esta vez, creo que el licor est� listo.

Debo a�adir el secreto, retiraos, por favor.

El reverendo padre Gaucher va a hacer su primera cosecha.

Iros al lado. Yo os buscar�.

No es exactamente esto.

Para la primera cosecha del reverendo padre,

hay que ser exigentes.

Veamos,

la botella para comparar.

Ya s� qu� pasa. Le falta verbena.

No tiene suficiente verbena.

Reverendo padre Gaucher,

padre blanco de Saint Michel de Frigolet.

�La cosecha est� perfecta!

En Par�s, un can�nigo blanco

Tin, tin, en su jard�n

Hizo bailar a las monjas

Tin, tin, en su jard�n

Hizo bailar hasta a las zorras

Perdonad, padre, a vuestro hijo indigno.

Yo os perdono, querido hijo.

Esta noche haremos una ceremonia de exorcismo en la capilla,

que os librar� del maligno.

�Me cre�is pose�do?

Lo demuestra vuestra conducta.

Si estuviera pose�do tendr�a una excusa,

no es culpa del maligno. �Es culpa m�a!

El elixir me pill� a traici�n.

�Hab�is bebido sin moderaci�n?

No beb�, degust�.

Lo que es beber, yo no bebo.

Ayer, luego del honor recibido,

quise sobrepasarme. Hice demasiadas comparaciones.

De manera que, un poco la alegr�a y mucho el elixir,

mi cabeza no resisti�, no supe lo que hac�a.

El orgullo me perdi�.

Soy indigno del t�tulo de padre.

Soy la verg�enza de la abad�a, tiene que destituirme solemnemente.

Padre Gaucher,

vuestra falta ha sido grave

y singular.

Pero vuestro arrepentimiento, no deja duda:

lo que importa es que no volv�is a comenzar.

Padre, �que el fuego del infierno me queme si vuelvo a tomar una gota!

No hag�is juramentos imprudentes.

Si es absolutamente indispensable,

que prob�is vos mismo este poderoso elixir,

os autorizo a beber diez gotas.

El Diablo ser� demasiado vivo si os atrapa con diez gotas.

�Qu� opin�is?

Pienso que m�s valdr�a ir a Avi��n,

para comprar instrumentos que midan bien el alcohol,

el calor del fuego, la fuerza de las infusiones.

No soy instruido, pero el padre Silvestre, me ense�ar�.

Y si es necesario probar el elixir,

cada vez lo haremos degustar por uno de los padres,

nunca el mismo, claro.

Me parecen muy buenas ideas.

Iremos a Avi��n esta tarde.

Y ahora, iros a recoger a la capilla,

pedid perd�n al bueno de San Eloy, por haberle escandalizado ayer.

Y despu�s os confesar�.

Gracias, padre m�o.

Est� bien.

Creo que qu�micamente est� bien.

Os toca a vos, padre Virgilio.

�No! Enjuagaos la boca.

Espero que no habr�is comido ajo.

No, s�lo he tomado pan y leche.

Perfecto. Vamos.

No lo tragu�is de inmediato.

Inflad los mejillas.

Bien.

Levantad la lengua para que el licor ba�e el frenillo.

Ahora, consultad las enc�as.

Consultad bien.

Cerrad los ojos. Bien...

Ahora, delicadamente,

lentamente, tragad.

Bien, ahora, respirad profundamente por la boca.

Soplad lentamente vuestro aliento por la nariz.

�Os cosquillea?

Oh, s�.

�Es agradable o desagradable?

Es agradable.

Bien.

�Y vuestra impresi�n generaI?

Es ang�lico.

Est� tan bueno, que temo cometer un pecado.

�Se le siente bien el gusto a verbena?

Ah, s�.

�Y el hinojo?

Un poquit�n, pero no demasiado.

�Qu� significa " no demasiado"?

Pues eso, " no demasiado",

no demasiado.

Esperad que os explique bien:

cuando cantamos el Veni Creator,

se escucha primero la voz del padre Silvestre.

�l canta arriba.

Esa es la verbena. Y abajo...

Es el padre Jacinthe, es el hinojo. �Entend�is?

S�, muy bien.

Y m�s bajo, el padre Honor�.

Largo, amplio, profundo, a lo lejos.

Esa es la salvia,

no debe sentirse que ella est� all�, pero tampoco que falte.

Hale, una vez m�s.

Salud, hermanos.

La paz est� con vosotros.

Hermanos, necesito que salg�is,

para una entrevista con el reverendo padre Gaucher.

Eso es, muy bien, os llamar� luego.

Sentaos, reverendo padre, y vos, Sr. Charnigue.

Mi querido amigo, el Sr. Charnigue, vino por un asunto de extrema importancia.

�l mismo, os dir� de que se trata.

Se dir� r�pidamente.

Probad, padre.

Sr. Charnigue, debo deciros que por causa de una jornada,

que deb�a ser mi d�a de gloria y acab� siendo el de mi verg�enza...

S�, lo s�, estoy al corriente.

Promet� no volver a tomar el elixir.

Sin embargo, os hab�a permitido 10 gotas.

Padre, 10 gotas, es demasiado poco.

No ba�a, ni la cuarta parte de la lengua.

Y por otra parte, es demasiado. Si bebo 10,

fatalmente terminar� bebiendo 40, luego 50...

Y el recuerdo de mi verg�enza...

Reverendo padre Gaucher, creo que por severidad con vos mismo,

exager�is un poco eI alcance de ese incidente.

En resumen, qu� fue lo que os pas�?

Probando nuestro licor,

o sea, cumpliendo vuestro deber, para con nuestra abad�a,

s�lo hab�is exagerado un poco la dosis.

�Sab�is que el c�lebre monje Schwartz,

inventor de la p�lvora, hizo estallar la mitad de su convento?

Como �l, ese d�a, fuisteis v�ctima de vuestra invenci�n.

En resumen, fue un accidente.

Adem�s, estabais emocionado por vuestra promoci�n a padre blanco,

que era la coronaci�n de una vida de devoci�n.

Y sumemos la sinceridad de vuestro arrepentimiento.

Todo eso borra el recuerdo de lo que fue s�lo un error.

Pero padre, la canci�n, �esa espantosa canci�n!

Reverendo padre, era una cancioncilla.

El Sr. Charnigue tiene raz�n.

Convengo que ella era un poco...

pero bueno, ella no representaba lo que sent�ais.

Venga, hijo, probad este licor.

Una vez dijisteis, que no se trata de beber alcohol,

sino de hacer una experticia.

Os pido que la hag�is delante de nosotros,

utilizando la cantidad de elixir que os parezca necesario.

No hubiera pedido mejor cosa.

Est� soso.

Qu� soso est�.

Ni que decirlo, parece un vermuth demasiado alcoholizado.

Le falta verbena...

y demasiado ajo.

Si pudierais analizarlo...

Y al az�car...

le falta cocci�n.

Debe estar a punto de caramelo.

- �Fecha del env�o? - Anteayer.

El padre Honor� estaba encargado de la degustaci�n.

Tiene buena voluntad, pero todo le gusta.

No es su culpa, tiene una lengua impermeable,

las enc�as de madera. Los otros tambi�n, por cierto.

Le falta miel, �no?

Todas las mieles se parecen,

pero nunca son iguales,

depende de las flores cercanas a la colmena.

Y a esta miel,

le faltaba tomillo.

�Menos mal querido amigo que probasteis el �ltimo env�o!

Eso es un principio.

Antes de cada env�o, bebo siempre media botella.

Desde la primera copa, no me pareci� muy... cat�lico.

Entonces llam� a Bistagne, el charcutero, un excelente cliente.

S�, en familia, beben una botella diaria.

Al primer trago, salt�.

Abr� otra botella, con el mismo resultado catastr�fico.

Y �l me ha dicho:

" Ahora que lo hab�an logrado, se descuidan".

No s� si os dais cuenta que es un insulto para la abad�a.

Y dijo: " Antes era una abad�a, ahora es... "

�Qu� es?

- "Una f�brica". - Una f�brica...

A�adi�: "Habitualmente es un elixir,

" pero esto es un brebaje".

Un brebaje...

Una palabra, que viene del lat�n "bibere",

y significa una bebida ordinaria.

Significa, que si perdemos calidad, tendremos que cerrar.

Por cada botella, perderemos un cliente.

Como si se tratara de un raticida.

Al menos si fuera raticida, los clientes morir�an.

Pero este brebaje, no les hace da�o.

�Y qu� hacen? �Hablar mal!

Con cada botella perderemos 5 clientes.

- �Estamos llenos de deudas! - �Eso no os ayudar� a pagarlas!

Si Dios le dio una lengua �nica en el mundo, es para que la use.

Habla la voz de la raz�n.

Evidentemente, para lograr el acabado, la cremosidad, la armon�a,

lo digo sin modestia, soy el �nico.

Hijo, os retiro definitivamente la prohibici�n

que pronunci� a la ligera,

ignorando las dificultades de vuestra misi�n.

Desconfiad, estad atento, pero haced lo necesario.

Decidme... os voy a traer las 3 cajas.

�Podr�is repararlas?

No va a ser dif�cil... si me dan la autorizaci�n...

para analizarlas.

La ten�is, hijo.

Pero padre, no tem�is que en la capilla, vuelva...

No, no tengo miedo.

Sois vos, que tem�is.

Yo voy a liberaros de esta angustia que vos honora.

Reflexionad, hijo: era porque estabais en la capilla,

que vuestra conducta parec�a escandalosa.

Pues bien,

est�is dispensado de los oficios de la noche.

Los dir�is aqu�, en este austero laboratorio.

Os har� instalar la estatua de San Eloy, que descubr� en el �tico.

Os ayudar� a evitar las trampas del maligno.

Tened, reverendo padre,

las nuevas etiquetas.

"Elixir del reverendo padre Gaucher".

Ser� bueno, padre.

Creedme, con la ayuda de Dios,

ser� bueno.

Padre, soy un miserable: hace 3 meses que os miento en confesi�n.

Me lo dir�is en el confesionario...

No, merezco una confesi�n p�blica.

Hermanos, si me apreci�is un poco,

atadme aqu�, sino voy a correr a mi laboratorio y a mi perdici�n.

Reverendo padre...

El reverendo padre Gaucher es borracho, mentiroso y sacr�lego.

Estamos para ayudaros. Vuestros escr�pulos son injustificados.

Hablemos francamente.

Creo que tuvisteis una tentaci�n.

Todas las tardes, a las 6 horas precisas.

�Hab�is excedido las 60 gotas...

o quiz� las 100 gotas!

Si cre�is que cuento en gotas.

�Cuento en vasos, de lo bien que cuento!

En vasos...

El primer trago, llama al segundo,

el segundo al tercero, y as� de seguido.

Al principio, lucho por retenerme, y digo:

Yo me condeno... me condeno.

Luego del s�ptimo vaso, el remordimiento se va,

y me olvido de contar.

Siempre repito " me condeno", o m�s bien, lo canturreo.

Eso no me impide hacer mi trabajo.

S�lo que a las 6 y 30, en lugar del oficio,

canto canciones abominables.

Lamentablemente, la conocemos.

�Ay, hermanos, s�lo conoc�is una!

Pero mi t�a B�gon me ense�� dos docenas.

�Conoc�n "Las 3 comadres que organizaron un banquete y no le hacen asco al trinquete"?

�Claro que no!

�Y la de "A Bergerette su patr�n se la mete"?

�O la de " Adelaide est� mareada, porque le gusta de agachada"?

Os comprendemos, hermano.

Es el repertorio de la t�a B�gon.

E incluso, hermanos m�os, me parece... que luego de su muerte,

ella me ha ense�ado otras nuevas.

�Ten�is alucinaciones? �Visiones?

Casi todas las noches, cuando el licor comienza a hervir,

al inclinarme sobre el barre�o, veo a la t�a B�gon

que baila de una manera indecente.

Ella se burla y me gui�a el ojo.

Se venga, porque nunca me perdon� que entrara al convento.

No me dejar� jam�s.

Se acab� el licor. No puedo m�s. �Mi alma est� en peligro!

Estoy asombrado. �Que en un lugar tan serio,

otorgu�is tanta importancia a esta miserable discusi�n!

�Es un blasfemo?

- Claro que no. - �Entonces?

Pero Sr. Charnigue, el alma de nuestro padre Gaucher est� en peligro.

�Por qu�? �Qui�n ha dicho que los borrachos no entran al para�so?

�Y No�? �No se pill� una borrachera de �rdago?

�Qui�n osar�a decir que �l est� en el infierno?

No� no sab�a qu� beb�a. El vino lo sorprendi�.

Mientras que el padre Gaucher sabe a qu� atenerse.

Claro que s�.

Vuestra decisi�n es heroica. No puedo m�s que aprobarla.

Estamos arruinados, pero os apruebo.

Vos comprender�is, que para fabricar mil botellas diarias,

he bebido demasiadas dosis.

Cada vez necesito m�s para darme cuenta.

Si comienzo a beber, nadie podr� detenerme. �Podr�a morderos!

�Y si lo encerr�ramos en una celda...?

Queridos hermanos...

Esta revelaci�n, de nuestro hermano Gaucher, llega

como un rayo en un cielo sereno.

He reflexionado largamente.

Debo decir que desde hace tiempo esperaba tama�a desgracia.

Pensad en nuestra abad�a hace un a�o.

Pensad en nuestra impotencia para hacer el bien.

Valorad el camino recorrido.

M�s de 150 ni�os, minados por la enfermedad,

viviendo en la impiedad,

eran una presa para el maligno.

Creyendo que ya los pose�a, pudimos arrebat�rselos.

Sab�a que iba a intentar algo entre nosotros.

Era inevitable.

He aqu�, lo que encontr�.

Trata de tomar aquello que nos es m�s preciado,

ataca a nuestro reverendo padre Gaucher,

orgullo y pilar de nuestra casa.

�Lo dejaremos vencer?

�Aceptaremos la victoria del esp�ritu del mal?

�No! �Jam�s!

�No es posible!

Hay que exorcizar el laboratorio, inundarlo de agua bendita.

O una misa diaria para el reposo del alma de la t�a.

Quiz�, pero me temo que eso no sirva para nada.

No toca a un pobre pecador como yo,

recordaros la existencia de todos los m�rtires.

�Qu� quer�is decir?

Que esos santos soportaron los peores sufrimientos para gloria de Dios.

Que tantos misioneros se fueron al diablo, con los salvajes,

para terminar como plato principaI.

Me parece que el hermano Gaucher,

que es hombre de gran coraz�n,

podr�a sacrificarse...

�Sacrificarme, c�mo?

A continuar sufriendo con el martirio del elixir.

Decidme, Sr. Charnigue,

�el martirio es para haceros sufrir!

�Todav�a si bebiera 10 vasos de aceite de ricino diarios,

quiz� tuviera m�ritos! �Pero el elixir?

Madre m�a, este elixir...

Adem�s, los verdaderos m�rtires, cuando sus cuerpos eran torturados,

sus almas ve�an sonre�r a los �ngeles

y estaban embelesados, mientras que a m�, es lo contrario:

mi alma s�lo ve diablos cornudos, mientras mi cuerpo disfruta.

No, hermanos, os lo suplico, retenedme a la fuerza,

porque va a sonar el �ngelus y la tortura va a recomenzar.

Hab�is hablado bien y ten�is cien veces raz�n.

Bueno, entonces cerramos.

Nunca.

Hijo, se trata sobre todo de la salud de vuestra alma, �no?

Es la �nica cosa que cuenta.

Pues tenemos armas poderosas para defenderos.

Primero, vendr�is a confesaros todas las ma�anas, al despertaros.

S�, padre.

Luego de la misa y la comuni�n, os retirar�is a vuestra celda

y dir�is una penitencia hasta mediod�a.

Bien, padre.

�Y el demonio os tienta hacia las 6?

Es a partir de las 6, padre.

Todas las noches, a partir de las 6,

en la capilla, antes de las completas,

recitaremos cuantas veces sea necesario,

la oraci�n de San Agust�n, que tiene asociada una indulgencia general.

La recitaremos por vos.

Borrar� vuestras faltas, mientras vos las comet�is.

�Es absolver al pecar!

Espero que sea eficaz.

No ten�is derecho a dudar.

Pues si Agust�n se interpone, uno de los padres de la iglesia...

yo no dudo m�s.

Son las 6, debo prender el horno.

Vosotros, ir r�pido a la capilla.

Porque la oraci�n de San Agust�n,

me har� falta, antes de que suene eI cuarto de hora.

Estoy de acuerdo para sacrificarme.

Lo �nico que lamento...

es que me d� tanto gusto.

Hermano Virgilio, id a vigilar el laboratorio.

En cuanto os parezca que lleguen las tentaciones, me avis�is.

Bien, padre.

El demonio ha llegado.

Hermanos,

digamos la oraci�n de San Agust�n,

para obtener la plena indulgencia

en favor de nuestro querido padre Gaucher,

que en este momento, arriesga tanto, por el beneficio de la comunidad.

El Secreto de Maese Cornille

Todo tiene un final en este mundo.

El mistral soplaba, pero las alas se manten�an inm�viles.

Se dir�a que el tiempo de los molinos de viento hab�a pasado.

Alphonse Daudet

Es encantadora, esa muchacha.

Es verdad.

No deben haber muchas as�, ni en Par�s.

Me ha dicho que era la nieta del molinero.

- �Le ha hablado? - Unos minutos, esper�ndole a Ud.

Ella es valiente, tiene coraje.

No deber�a hablarle como en Par�s.

Hay otras, en el pueblo, que no digo que no. Pero ella...

Intercambiamos unas frases banales.

Pero le ha hecho preguntas. Ya sabe qui�n es.

Eso prueba que le interesa. Le digo de inmediato...

Y yo le digo, que quien me interesa es su abuelo.

S�, maese Cornille.

�De verdad?

De verdad.

Hay un misterio en ese molino, cr�ame.

�De d�nde viene el trigo,que el muele? �A d�nde va la harina? �Lo sabe?

No ,me han dicho a Par�s.

En Par�s no, sabr�n en Pamperigouste.

�Qu� es lo quedicen?

Todas las tardes, como a las 5, se va con su asno.

Un burro viejo, casi tan grande como un mulo.

Y sobre el asno, lleva dos sacos de harina.

�Ud. sabe a d�nde va?

No, justamente.

Pues, yo tampoco.

Cruza el pueblo, hacia el fondo.

Entra al bosque y 3 horas despu�s,

cuando la gente honesta est� acostada,

se oye que regresa con su asno.

En lugar de los sacos de harina, tiene dos sacos de trigo.

�De d�nde viene el trigo y a d�nde va la harina?

Yo no s�, d�game Ud.

�Pero es que nadie lo sabe!

- �No le han preguntado? - Claro que s�, a menudo.

Se las da de misterioso y dice:

"Trabajo para la exportaci�n.

"Ya que son tontos, al dar vuestro trigo a la moliner�a.

"Yo, estoy obligado a trabajar para la exportaci�n".

Quisiera ver su molino.

�l no le dejar� entrar.

- �Por qu�? - Vaya Ud. a saber...

�Quiz� esconde un tesoro?

O tiene un secreto para moler.

Nunca deja entrar a nadie.

Y si alguien se acerca,

se encierra a cal y canto.

- Buenos d�as, Sr. - Buenos d�as, Srta.

Espero que no le moleste.

Claro que no, Sr.

�Est� el Sr. Cornille?

Est� por bajar. �Quiere verle?

Quisiera saludarle.

Ah� est�.

- Buenos d�as. - Buenos d�as, maese Cornille.

Casi soy su colega.

Es el se�or del molino de las cigarras.

�Ah, s�?

Hace 3 meses que veo girar las aspas,

y me dio ganas de acercarme y hacerle una visita.

No es mala idea.

Y beber una botella de vino con el �ltimo molinero del municipio.

Es una mejor idea a�n.

Conoc� bien a su molino de las cigarras.

All� hice mi aprendizaje.

- �Lo vio girar? - �Girar?

Si hac�amos al menos 20 sacos diarios.

Hace no mucho tiempo...

60 a�os, no m�s...

Hace 60 a�os que se par�.

Vinieron los franceses de Par�s

y se les ocurri� construir un molino a vapor,

en el camino de Tarasc�n.

Algunos fueron all�.

Era bonito. Luego, de la f�brica ven�an a buscar el trigo.

Y les enviaban la harina. As� prosperaron.

Y se cre� otra f�brica en Miramas,

siempre con el vapor. Era una invenci�n del diablo.

Y los molinos de viento fueron cerrando.

Hubo que vender todo y buscar trabajo en la ciudad.

Y todo eso, porque los campesinos no son inteligentes.

Nunca comprendieron que los molinos hac�an parte de su vida.

El dinero que daban al molinero,

no lo sacaban del municipio.

El molinero se lo daba al herrador, al panadero, al estanco,

al cura, al caf�...

Mientras que la f�brica, el dinero lo gasta en Par�s.

Ellos tienen grandes m�quinas,

con esos rodillos de hierro que machacan a los granos de trigo.

No necesit�bamos poner carb�n junto a la harina.

Nosotros, ten�amos a la respiraci�n de Dios, que soplaba buen viento,

que se limpiaba al pasar por la nieve de los Alpes,

perfumado con tomillo y romero,

a lo largo de la cadena de los Alpilles.

Mire qu� bien gira,

qu� tranquilo.

Esto no es una m�quina en c�lera, que se ahoga y rechina.

Ahora tendr� mucho trabajo.

�Por qu�?

Por la siega. Parece que nunca ha habido tanto trigo.

Aunque haya mucho. Nada cambiar� para m�.

Van todos a la f�brica, esos imb�ciles.

Eso ser�a un trabajo de temporada.

Para m�, es m�s regular. Trabajo todo el a�o.

Trabajo para la exportaci�n.

�Ud. recibe trigo del extranjero?

Es un secreto.

Son clientes que no quiero perder, chit�n.

Disc�lpeme, pero...

tengo que vigilar la moltura.

Oigo que la primera pasada termin�.

Tengo que pasar todo en la tolva.

�Me deja acompa�arle?

�Al molino?

Es demasiado peligroso.

Esos engranajes, como le enganchen la camisa...

No quisiera que digan, que el encantador Sr. de Par�s,

vino a molerse los huesos en un engranaje de maese Cornille.

Adem�s, el polvo de la harina, le cubrir�a por completo.

S�, comprendo.

Tiene raz�n.

Maese Cornille, como tiene trabajo, no quiero molestarle m�s.

Quisiera ver el r�o del saltamontes. �D�nde est�?

Yo iba a bajar su ropa. Puedo llevarle.

�Vivette?

�S�?

�A d�nde vas?

Al Saltamontes.

�Y qu� vas a hacer?

Tengo trabajo.

Ten cuidado con el se�or...

Yo comprendo el provenzaI.

�No es de Par�s?

Vivo en Par�s, pero soy de Nimes.

Y soy amigo de Fr�d�ric Mistral.

Mi madre...

Ud. sabe, mi abuelo es viejo...

Es viejo y misterioso, �eh?

�Por qu� no quiso mostrarme el molino?

No quiere mostrarlo a nadie. Es celoso.

�l tiene m�s de 70 a�os.

- �Vive sola con �l? - S�.

�l me cri�. Mis padres murieron durante la guerra.

Si gana tanto dinero, �por qu� la hace trabajar?

�Es bueno que una joven trabaje! Si no, �qu� har�a todo el d�a?

�Hay j�venes aqu�?

Hay demasiados.

�Por qu� se encaprich� con un viejo molino? �Est� enfermo?

No, �lo parezco?

No, pero habitualmente, la gente que viene al campo...

Yo soy todo lo contrario. Vine para trabajar.

�Pondr� a funcionar el molino?

Por eso quiere ver al del abuelo.

No, los tiempos no se prestan

y ser�a incapaz.

Soy escritor, escribo historias.

�Historias de Francia?

No, cuentos, relatos.

Como los del Almanaque Provenzal.

- �Conoce el Almanaque? - Claro que s�.

Es el �nico libro que tenemos en casa.

Cada noche, le leo al abuelo.

�Es suficiente para todo el a�o?

Cuando se acaba, leemos el a�o pasado y luego el a�o anterior.

�No le parece que es mejor cuando se conocen las historias?

S�, quiz�s.

�Y Ud. comprende el provenzal, pero no sabe escribirlo?

No, no sabr�a.

Qu� l�stima. Si pusieran sus historias en el Almanaque,

ser�a tan conocido como Roumanille o Charles Henri.

Tambi�n hay gente que lee el franc�s.

Pero no es lo mismo.

El Sr. Seguin sab�a que su cabra ten�a algo,

pero no sab�a qu� era.

Una ma�ana, luego de orde�arla,

la cabra se voltea y le dijo:

"Sr. Seguin, yo me aburro aqu�.

"D�jeme ir a la monta�a. "

Ud. es melanc�lica, para su edad.

�Yo? No.

Yo no estoy triste.

Pero a menudo reflexiono.

�Le pesa el secreto del Sr. Cornille?

No es un secreto tan terrible, �sabe?

- �Ud. lo conoce? - Desde siempre.

�Incluso cuando era peque�a e iba a la escuela,

no dijo nada a sus compa�eros?

Nunca.

Es sorprendente.

�Es un secreto muy grave?

Muy grave... para �l.

Para �l es toda su vida.

Pero a veces...

me pregunto, si �l tiene raz�n.

�Le han hablado en el pueblo?

Varias veces.

�Y qu� le han dicho?

Suposiciones, que no son muy agradables.

�Le han dicho que es trigo robado?

- S�, es lo que me han dicho. - �Y les crey�?

Ahora que vi a maese Cornille, no lo creo. Me parece honesto.

�Y qu� lo prueba?

Nada, evidentemente.

Yo voy a prob�rselo. �Puede volver al molino?

S�, �por qu�?

En vez de decirlo prefiero mostrarlo.

�Qu� cosa?

El secreto.

Mi abuelo ha ido a poner trampas. Tendremos tiempo.

Y... quiz� podr� darme un consejo.

Si puedo serle �tiI, ser� un placer.

Venga.

Es muy mona su casa, ordenada, como la m�a.

Los molinos se parecen, porque son redondos.

�Y el secreto, d�nde est�?

En el primer piso, subiendo la escalera.

Mu�streme el camino.

Las muchachas nunca pasan primero en una escalera.

Es verdad, disc�lpeme.

Este es el secreto de maese Cornille.

Sin embargo, las alas giran todos los d�as.

Las alas giran, pero no hacen girar nada.

El conserva la mec�nica, las muelas est�n limpias.

Incluso, volvi� a cortarlas hace un a�o.

Sobre la terraza, para que le vieran.

Pero hace 18 a�os que no entra un grano de trigo.

Ya no hay ni ratas.

Est� sucio, porque me proh�be subir.

Pero... �y la harina que lleva?

No hay harina, es tierra del camino.

- �Y el trigo? - Son los mismos sacos.

Pero en el bosque los pone dentro de otros sacos marrones.

Me los hace lavar cada semana, para que parezcan nuevos.

�Hace 20 a�os que �l hace eso?

18 a�os.

El molino se detuvo el d�a en que nac�.

Y todo eso...

- �por orgullo? - S�.

No, por su orgullo propio,

sino de su oficio.

Para que no sepan que eI molino est� muerto.

Es todo.

Quer�a dec�rselo, porque s� que no se quedar� mucho aqu�.

No quiero que parta pensando que mi abuelo es un pillo.

Es por eso, �qu� se puede hacer?

Oiga...

cuando �I vuelva, no diga nada.

�C�mo se le ocurre que vaya a decirle algo!

Si descubren el secreto, se muere.

Entonces, no le diga nada.

Antes de darle un consejo, quiero pensarlo bien.

Ha hecho bien en confiarse conmigo.

Volver�.

�Qu� puede hacerse?

Se lo dir� esta tarde.

Abuelo, hab�as dicho que no regresar�as a comer.

�Pues, aqu� estoy!

Y aqu� hay dos.

Le dar�s uno al Sr. de Par�s,

ese que tiene tantas camisas.

�No vino nadie?

No, nadie.

El trigo estar� magn�fico este a�o.

Toma, mira este que he recogido.

Es barbudo.

Es duro como una piedra.

Har� una buena s�mola.

S�lo que este trigo, se trabaja de noche, cuando el viento arrecia.

Porque esto arrastra las muelas.

�Subiste al molino?

Si, hace un rato.

�Para qu�?

Para ver si llegaba.

Te dije que no ven�a a comer, as� que no estoy atrasado.

- �Qu� fuiste a hacer arriba? - Ya le dije.

�Y qu� es �ste pie?

�No es el tuyo!

�Ven aqu�!

�Dime de qui�n es!

�Fue tu gal�n que vino! �Responde!

No es mi gal�n. Es el Sr. de Par�s.

Entonces, �qu� fue a hacer contigo all� arriba?

Si tu eres una muchacha de esas, pod�as haberlo hecho fuera.

En vez de traicionar dos cosas a la vez.

�As� que en un solo d�a, me has hecho perder dos veces el honor?

�Abuelo, no lo hice subir para eso!

�Y para qu�?

Para mostrarle que el molino no trabajaba con harina robada.

Todos lo dicen en el pueblo.

Para salvar el honor del pueblo, Ud. pasa por un ladr�n.

Pero al menos �l, sabe que no es verdad.

Entonces 18 a�os de miseria, no han servido para nada.

�C�mo van a re�rse todos sinverg�enzas!

�Y la exportaci�n! �Me van a hablar de la exportaci�n!

Abuelo, estoy segura que no hablar�.

�Ah, las mujeres! �Est�n hechas para traicionar!

�Y hace 18 a�os que dura!

No es posible...

- Esa s� que es buena. - Estos viejos...

Si comenz� hace 18 a�os, no era viejo, ten�a mi edad.

Y cre�amos que ten�a demasiado trabajo.

Qui�n hubiera pensado que era tan bueno y tan tonto.

Le hubi�ramos llevado 2 � 3 sacos cada uno.

�Por qu� no lo hacen ahora?

Yo pienso que hay que ir.

- Le llevaremos un poco. - Est� bien.

Le dar� mucha alegr�a.

Seguro que les dar� una buena harina.

Mejor que la de la f�brica.

�Voy a llevarle 6 sacos!

�Porque est�s perdiendo, te emocionas?

Vamos, termina la partida y luego te acompa�o.

Y no le digan nada.

Le llevan el trigo, porque dej� de trabajar para la exportaci�n.

Habr�a que ser malo para decirle que sabemos la verdad.

No se puede acusar a alguien de ladr�n sin raz�n.

T� dijiste que era trigo robado.

Ustedes lo decian y pens� que ten�an pruebas.

Las mujeres escuchan a los hombres,

y no piensan que unos grandes tontulones

puedan enlodar la reputaci�n de un pobre viejo.

Dios m�o, el pobre.

Pero linda, qui�n se lo hubiera imaginado.

�Y que haya durado tanto tiempo?

�Y ninguno de ustedes le di� su amistad!

Nadie que le llevara 2 � 3 sacos.

Vaya, ten�is tanta delicadeza como un rayador de queso.

Y cuando pienso en ese pobre hombre

y las estupideces que han dicho,

quisiera ser trigo para que me molieran all�.

Yo me encargar�a con gusto.

Otro que remplaza la delicadeza por la inteligencia.

Ah� est� el Sr. alcalde. Venid.

�Qu� te pasa Clotilde?

�Sabes qu� pasa en tu municipio desde hace 18 a�os?

Pues yo te lo voy a decir.

Mire,

es el gordito, que hace gestos.

No se diferencia de los otros. Se viste como ellos,

y recita poemas

de Fr�d�ric Mistral.

�Aviso a la poblaci�n!

El Sr. alcalde anuncia a la poblaci�n

que maese Cornille, molinero del municipio,

ha terminado de trabajar para la exportaci�n

y que acepta el trigo de la regi�n.

Segundo aviso:

como la siega ha terminado y que los graneros est�n llenos,

esta tarde a las 5 en punto,

se bailar� la far�ndula alrededor del molino de Pamperigouste

y con los tamborileros.

El Sr. alcalde, har� llevar dos barricas de vino.

Sin gasto para la municipalidad,

�l los regala.

Apuraos, por Dios.

Todo el mundo ir� y ya no llegaremos primeros.

Elz�ar, ven conmigo.

Vosotros terminen afuera,

y vamos al molino a las 4.

T�, Felix, trata de afeitarte.

Bueno.

�Ahora, por tu culpa, se detendr� para siempre!

D�game a d�nde va.

Ya que no quieres que mienta, d�jame que me esconda.

Voy a la ciudad, a la casa de mi sobrina.

S� que ella no me echar� a la calle.

Mira, uno que sube.

�Y otro all�!

Tienen apuro para burlarse.

Dios m�o, entrad, abuelo. Cerraremos la puerta.

Se ir� cuando sea de noche.

�Te hab�a prometido no decir nada?

�Y yo le cre� como una tonta!

�Los del molino!

Es el hijo de la morcillera. Un presumido, que tiene risa de tonto,

no me extra�a que sea el primero.

Venga, maese Cornille.

�Menuda siesta, que ha tomado!

�No quiere nuestro trigo?

No tiene coraz�n, para burlarse de esas cosas.

�Abuelo, pues es verdad! Trajo sacos de trigo.

Est� descargando. Vaya a ver.

Y como no sea verdad... �Lo voy a estrangular!

�Y entonces, para el final de la siega, ha cerrado su molino?

�Qu� pasa, maese Cornille, le asusta el trabajo?

�De verdad, me has tra�do trigo?

�Y qu� quer�a que trajera al molino? �M�relo!

�Y quieres que te haga harina?

Si pudiera hacerme trufas, me dar�a m�s gusto.

Abre. D�jame verlo. �D�jame verlo!

�Trigo!

�Trigo!

�Anda!, mira Vivette.

�Por qu� est�s aqu�? �Por qu� hoy?

Vine hoy, porque ayer estaba segando.

- A ti te han dicho algo. - Claro.

Me dijeron: da pena llevar un trigo tan bueno a la f�brica.

Maese Cornille es la persona ideaI.

�Anda! Saturnin ha tenido la misma idea que yo.

Pero yo he sido el primero, �eh?

Es verdad... no es verdad. �Pero qu� me pasa?

D�jame decirte

�que eres eI pr�ncipe de los tontos!

Puedes dec�rmelo... �pero por qu�?

- Por culpa de la exportaci�n. - Ah...

�Por qu� te fastidiaste todos los d�as a llevar esos sacos?

Daba buena ganancia.

Eh, eso daba buena ganancia.

Claro, era agotador, pero...

Pero si me dais vuestro trigo, yo lo prefiero.

�Has hecho una fortuna! Pero sabes, no has engordado.

Te has fijado bien.

Tengo 71 a�os ahora y...

�Pero vienen todos!

�Vienen todos!

Claro que s�, maese Cornille.

Quiz�s t� has hablado.

Les dije algunas palabras a mediod�a.

Cre�an que Ud. no quer�a molerles m�s.

Yo les dije que si insist�an un poco, Ud. aceptar�a.

Entonces el alcalde se implic�.

Abuelo, tiene que hacer el primer saco, de inmediato.

Tomar� una hora poner las velas.

�Qu� apuesta que las ponemos en 10 minutos?

�Hala!, venid. �D�nde est�n?

�Venid!

�Y la balanza para pesar el trigo?

Es verdad. No tengo balanza, porque adentro no se ve nada.

�Pero yo tengo una romana!

52.

52, venga.

Ah, Marinette. �Qu� vienes a hacer aqu�?

Le traigo sus cosas.

�Qu� cosas?

Es una sorpresa de Vivette.

Ella me ha dicho que se las comprara.

Venga a vestirse, que el alcalde viene con los tamborileros.

Si no me vuelvo loco...

�Hale! S�quese todo esto.

�Quieres que me desvista?

�He visto m�s guapos!

- Buenos d�as, Cornille. - Buenos d�as, alcalde.

Nos dijeron que aceptaba moler nuestro trigo.

As� que ah� lo tiene. Le traeremos m�s, mientras tengamos.

Alguien quiere hablarle.

Buenos d�as, maese Cornille.

�No conoce a este se�or? Es su enemigo:

es el director de la f�brica.

�Es el se�or de Par�s?

Yo soy m�s de Camarga, que de Par�s.

Mi padre, es de Baronceli...

y mi madre tambi�n es del sur.

�Y qui�n hizo una f�brica, en vez de un molino?

Fue mi padre, y creo que ten�a raz�n. Es el progreso, maese Cornille.

Ah, el progreso. �Qu� bonito! Qu� bien se le ve al progreso.

Les cost� 20 a�os entenderlo, pero por fin lo comprendieron.

Por vosotros me he hecho mala sangre.

�Ahora es a Ud. que le toca enojarse!

Me enojo tanto, maese Cornille,

que en vez de tratar de sacarle el trigo, quiero darle del m�o.

Porque moler el trigo de Pamperigouste, puede tomarle 3 meses.

As� que cuando haya terminado, cada semana,

le enviar� un cami�n de 3 caballos.

�Tanto tiene?

Rechazo barcazas llenas, que vienen de San Luis del R�dano, de Valencia...

Es una conversaci�n muy bonita.

Pero ser�a mejor hacer marchar al molino. La tolva est� llena.

�Han llenado la tolva? �Espero que lo hayan hecho bien!

Ojala que est� bien hecho.

�No toqu�is nada! Ya subo.

�Mi madre! �No va a ser f�cil, no tengo aprendiz!

�No hay un joven que quiera supervisar y tener elsaco?

Le enviar� un aprendiz, ma�ana por la ma�ana.

Pero por hoy, si Ud. quiere, yo ser� su aprendiz.

Ser� un gran honor para m�.

�Bueno!

�Vosotros no hab�is hecho tonter�as?

Esperad...

No, est� bien.

El Sr. de Par�s lo llen�.

��l lo llen�? ��l carg� el trigo?

Dios te recompensar�.

Y ahora, cuidado.

- �Muchacho? - S�.

- �Est�s listo? - S�.

No toques nada, sin que te lo diga.

�Est� bien aqu�?

�Ha perdido la fuerza? No, ha resistido, como yo.

�Tenemos buen viento?

- S�, sopla el Aure caude. - �Seguro?

- Esto ya est�. - Estamos listos.

�Es la Santa Virgen, que lo ha querido!

Este grano, virgen santa, que vamos a moler...

Podemos comenzar.

No os acerqu�is demasiado de las alas.

�Porque hoy van a girar de veras!

�Muchacho!

Amarra eI engranaje.

�S�!

Y ahora,

le quito el freno.

�Listo!

Adaptaci�n: Diana Lichy

Subtitulado: C.M.C. - Par�s

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