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LA INVASIÓN DE LOS LADRONES DE CUERPOS
- Dr. Hill. - Dr. Bassett.
¿Dónde está el paciente?
Siento haberle sacado de la cama.
¡Déjenme salir antes de que sea demasiado tarde!
Pronto verá por qué lo hice.
¡Dígales a estos idiotas que no estoy loco!
¡Escúchenme antes de que sea tarde!
Yo le escucharé.
Soltadle.
- ¿Quién es usted? - Soy el Dr. Hill, psiquiatra.
- ¡No estoy loco! - ¡Soltadle!
Doctor, tiene que escucharme. Tiene que entenderme.
También soy médico. No estoy loco.
- ¡No estoy loco! - De acuerdo.
Sentémonos, Dr. Bennell, y cuénteme qué ha ocurrido.
Bien, todo empezó...
Para mí, empezó el pasado jueves...
después de oír un mensaje urgente de mi ayudante.
Regresé rápido a casa de un congreso de medicina.
A primera vista, todo parecía normal.
Pero no lo era.
Algo horrible se había apoderado de la ciudad.
Éstas dos.
- Aquí tiene. - Gracias, señor.
Gracias.
Buenos días, Sr. Fisher.
¡Doctor!
- Qué tal, Sally. - Hola.
- Me alegra que haya vuelto. - ¿Qué tal Mickey y el bebé?
Bien, pero el resto en Santa Mira necesita un médico.
- Su sala de espera está llena. - ¿El mismo día en que llego?
Algunos llevan dos semanas esperándole.
¿Por qué no los mandó a Pursey o a Carmichael?
No irían. Quieren verle a usted.
- ¿Y qué les ocurre? - No lo dicen.
A la gente le suele encantar explicar sus achaques.
Por ejemplo, Wally Eberhard vino dos veces y llamó otras tres.
- Pero no dijo qué le pasaba. - Qué curioso...
Ninguno habla. Desde Becky Driscoll hasta ese gordo guardia de Sam Janzek.
¿Becky Driscoll? Creía que estaba en Inglaterra.
Volvió hace unos días, y quería verle.
¿Todavía le interesa?
Las mujeres casadas solo me interesan profesionalmente,
sino, usted lo hubiese sabido hace tiempo.
- ¿Cómo fue el congreso? - Maravilloso.
Se morían de envidia con mi conferencia.
¡Vuelve aquí!
¡Jimmy!
¿Qué pasa, Sra. Grimaldi?
Nada. No quiere ir al colegio.
Si yo fuera usted, hablaría con su profesor.
Lo haré cuando tenga tiempo.
¿Joe está enfermo?
No. Hemos cerrado la tienda.
Demasiado trabajo.
Debería haber notado que no era el colegio lo que el niño temía,
y también la frutería cerrada debió hacerme sospechar.
Hace menos de un mes, era la mejor tienda de la carretera.
Qué extraño.
Ella vino a verle también, el viernes.
Intenté enviarla al Dr. Pursey, pero se negó.
Dijo que sólo usted podría ayudarla.
Fuera lo que fuese no debía ser muy grave.
Una leve contusión, dos resfriados,
y seis citas canceladas.
Parece que me llamó para nada.
No lo entiendo. No podían esperar a verle.
Pero aún tiene la tarde completa.
Creo que no vendrán. Mire.
Ahí está Wally Eberhard vendiendo un seguro.
No le pasa nada.
Bill Bitner va a comer con su secretaria.
Hablando de comida, diga que he salido a comer.
¿Está el Dr. Bennell?
Sí. Está aquí.
¿Tiene tiempo de atenderme?
Si no lo tiene, es que está enfermo.
Becky.
- Casi cinco años. - Es magnífico estar de vuelta.
Casi me siento como una extraña en mi propio país.
- ¿No te importa que venga sin cita? - Para nada.
¿Qué te apetece? Esta semana quitamos apéndices.
Oh, Miles.
Tal vez hago demasiadas bromas.
Pronto no confiarán en mí ni para una aspirina.
En serio, ¿qué problema hay?
Mi prima.
¿Wilma? ¿Qué le ocurre?
Tiene...
lo que llamarías alucinaciones.
¿Conoces a su tío Ira?
Claro, soy su médico.
Está convencida de que no es su tío.
¿Cómo? ¿No son parientes de verdad?
Cree que es un impostor, alguien que se parece a Ira.
- ¿Tú le has visto? - Vengo de allí.
¿Y? ¿Es el tío Ira, o no es el tío Ira?
Claro que lo es. Se lo dije a Wilma, pero fue inútil.
Por favor, ¿podrías hablar con ella?
Tengo la tarde llena pero...
¿por qué no la pides que venga a verme?
Lo intentaré.
¿Te apetece comer algo?
He quedado con papá en la tienda.
¿Cuándo viniste?
Regresé de Londres hace un par de meses.
- Estuve en Reno. - ¿Reno?
Reno.
Papá me dijo que también estuviste allí.
Hace cinco meses.
- Lo siento. - Yo también.
Esperaba que funcionase.
Supongo que eso nos hace tener algo en común.
Sí.
Salvo que yo pago una pensión y tú las recibes.
Miles...
- Doctor. - ¿Qué tal?
¡Sam!
- Hola, doctor. - ¿En ello de nuevo, eh?
Mi enfermera me dijo que te urgía verme.
No era importante.
¿No vino a la universidad con nosotros?
Lo dejó el segundo año para casarse...
como yo quería que hiciéramos.
Alégrate de que no te tomara en serio.
Alégrate tú.
La mujer de un doctor necesita el cerebro de Einstein
- y la paciencia de un santo. - ¿Y amor?
No sabría decirte.
Sólo soy un simple médico.
El amor es cosa de especialistas.
Bien.
- Aquí te dejo. - ¿Sabes una cosa?
Aquí es donde me dejaste la última vez.
Hola, Johnny.
Sally, me voy.
Estaré en casa.
- Buenas noches, doctor. - Buenas noches.
¡No pienso entrar!
¡Basta ya de tonterías! Entra.
¡Tranquilo!
- ¿No es éste Jimmy Grimaldi? - Sí. ¿Puedo hablar con usted?
Claro. Casi te atropello esta mañana. Cuidado cuando salgas a la carretera.
Vamos.
Para ya. El colegio no es tan malo...
El colegio no es lo que le molesta. Es mi nuera.
¡Dice que no es su madre!
¡No lo es! ¡No es ella! ¡No deje que me lleve!
Nadie va a llevarte, Jimmy.
- ¿Cuánto hace que está así? - Una hora, lo encontré en el sótano.
No dijo nada hasta que decidí llamar a su madre.
Fue cuando dijo que Anna no era su madre.
- ¿Puede quedarse con él un día? - Por supuesto.
Déle una de éstas cada cuatro horas.
- Llámeme mañana. - Bien, doctor. Gracias.
- ¡No deje que me lleve! - Nadie va a hacerte nada.
Bien, Jimmy. Abre la boca.
Cierra los ojos.
En palabras del poeta, "con esto te haré más sabio".
Eres un buen chico, Jimmy.
No voy a volver a casa.
Te quedarás con tu abuela. Llame a su madre...
- ¡Ella no es mi madre! - De acuerdo. Váyase.
Todo estará bien. Sé un buen chico.
- Buenas noches, doctor. - Buenas noches
He cambiado de idea. Pasaré a ver a Wilma Lentz.
¿Llamo a la madre del niño?
Sí. Cuéntele lo que ha pasado y que sugerí...
que esta noche se quedase con su abuela.
Hola, Miles.
Me alegro de verte, Wilma. Becky.
Vayamos al grano.
Has hablado con él. ¿Qué piensas?
Es él. Es tu tío Ira.
No lo es.
¿En qué ha cambiado?
Es eso. Realmente no se nota ninguna diferencia.
Se parece, suena, actúa y recuerda como el tío Ira.
Entonces es tu tío Ira.
¿No lo ves? No importa lo que creas, es él.
Pero hay algo que no encaja.
Ha sido como un padre para mí desde pequeña.
Cuando me hablaba, sus ojos brillaban de un modo especial.
Y ya no lo hacen.
¿Y los recuerdos?
Debe haber cosas que sólo tú y él sabéis.
Las hay.
Ya he hablado con él. Lo recuerda todo hasta el último detalle.
Como lo haría el tío Ira.
Miles...
No hay emoción. ¡Nada!
Sólo una intención.
Sus palabras, sus gestos, su voz...
nada ha cambiado, ¡excepto sus sentimientos!
Con recuerdos o sin ellos, no es mi tío.
Wilma, estoy de tu lado.
Ayudo a las personas en apuros y quiero a ayudarte.
Nadie podría suplantar a tu tío Ira sin que tú,
o tu tía, o incluso yo notásemos muchas diferencias.
Quiero que te des cuenta. Piensa en ello.
Y entenderás que el problema está en tu mente.
Wilma, ¿dónde estás?
En el jardín.
No le digas nada.
Miles, no sabía que estabas aquí.
- Bienvenido. - Hola, Sra. Lentz.
¿Has invitado a Miles a cenar?
- No puedo. - Estoy haciendo bizcocho.
- Por favor, no me tiente. - Quizás otro día.
Wilma, ¿has visto mis gafas?
Creo que están sobre la chimenea. Te acompaño.
¿Me estoy volviendo loca?
- Sé sincero. Necesito saberlo. - No, no lo estás.
Uno no se vuelve loco de la noche a la mañana.
Pero no significa que no necesites ayuda psiquiátrica.
Me gustaría que fueses a ver a un amigo mío.
- ¿Un psiquiatra? - Dan Kauffman.
Te pediré cita para mañana.
De acuerdo.
Pero es una pérdida de tiempo. No me pasa nada.
Mejor lo dejamos, o empezará a hacerse preguntas.
- ¿A preguntarse qué? - Si no sospecho nada.
Has sido de gran ayuda y no quiero que os preocupéis por mí.
- Estaré bien. - Seguro que sí.
¿Te llevo a casa, Becky?
- ¿Necesitas que me quede? - Por supuesto que no. Buenas noches.
Buenas noches.
Qué bien tener a Becky de vuelta, ¿eh?
Pues sí.
En el fondo de mi mente sonaba una señal de alarma.
Enfermos que no podían esperar a verme de pronto se encontraban perfectamente.
Un chico afirmando que su madre no era su madre.
Una mujer diciendo que su tío no era su tío.
Pero no escuché.
La madre del chico era su madre. Yo la había visto.
Y el tío Ira era el tío Ira.
Después de hablar con él lo tenía claro.
Miles, ¿es Ira?
Por supuesto. ¿Qué quieres decir?
Es que Wilma está tan convencida...
- ¿Estará bien? - Eso creo.
Soy doctor pero no tengo ni idea de que le pasa a Wilma.
Podría empezar a hablar como los psiquiatras,
pero no es mi especialidad y sí la de Kauffman.
¿Tienes que ir a casa a cenar?
No. Papá está comiendo con un amigo.
Podría recogerte a las siete.
Bueno...
"Es verano, y hay luna llena.
Conozco una orilla en la que crece el tomillo silvestre."
No has cambiado nada.
- ¡Cuidado! - Perdona.
- Miles, ¿cuándo has vuelto? - Esta mañana.
¿Qué tal, Danny?
La Srta. Driscoll. El Dr. Kauffman, gran psiquiatra.
- ¿Qué tal? - Cuida lo que dices.
- ¿Se acuerda de Becky? - Claro, la traje a este mundo.
- Nos hizo a todos un favor. - Hola, Dr. Pursey.
Esto me ahorra una llamada.
Tengo un niño y una mujer que necesitan un hechicero.
¿El chico reniega de su padre y la mujer de su hermana?
Anda cerca de eso.
Sabía que había estudiado hipnosis, no a leer mentes.
No lo hace, le he enviado una docena de pacientes.
¿Y qué es? ¿Qué está pasando?
No lo sé. Una extraña neurosis evidentemente contagiosa.
Una histeria colectiva que ha atrapado a toda la ciudad.
¿Cuál es la causa?
¿Preocuparse por lo que pasa en el mundo?
¿Podrías ver a Wilma Lentz mañana?
Que venga sobre las dos.
- Buenas noches. - Hasta luego.
Es lo más raro que he oído nunca.
Esperemos no cogerlo nosotros.
No me gustaría levantarme una mañana y ver que tú no eres tú.
Ya no soy la chiquilla a la que conociste.
- ¿Cómo te darías cuenta? - ¿Quieres saberlo?
Eres Becky Driscoll.
Santa Mira va mejorando.
Sí, desde que has vuelto.
¿Te comportas así con tus pacientes?
No. Eso viene después.
Buenas noches, doctor.
- ¿Dónde está la gente? - No sé. Llevamos así semanas.
Al menos tendremos una mesa.
Elijan. Allí o aquí.
Aquí mejor.
¿Vamos?
¿Y la banda?
El negocio se hundía, se fueron. Ahora hay una juke-box.
¿Bailamos?
Espero que no se fuera el camarero.
Yo soy el camarero. ¿Martinis?
Dos. Secos.
Extra secos.
Miles, diga lo que diga el Dr. Kauffman, estoy preocupada.
Estás en las buenas manos de tu médico personal.
¡Doctor!
Ahí va nuestra noche.
Perdona.
Gracias.
Dr. Bennell.
Jack Belicec quiere que vaya a su casa ahora mismo.
Dice que es urgente.
Gracias.
Mejor guarda esas bebidas.
Una emergencia.
Al menos llamaron antes de pedir la cena.
- ¿Estás hambrienta? - Puedo esperar.
- Puede durar mucho. - Iré contigo.
Lo siento. Volveremos más tarde.
Ahí está Jack.
Hola. ¿Teddy está enferma?
No.
Gracias a Dios. ¡Pensé que no llegarías!
- ¿Quién está enfermo entonces? - Nadie.
¿Entonces por qué interrumpisteis mi cena?
No lo creerás hasta que lo veas.
Hola, Becky.
- Hola, Becky. - Hola, Teddy.
- ¿Podrías olvidar que eres doctor? - ¿Por qué?
No quiero que llames a la policía.
Deja de hacer de escritor, ¿qué pasa?
Tal vez me lo digas tú. Eres el médico.
Enciende esa luz sobre la mesa de billar.
Adelante. Retíralo.
¿Qué opinas?
- ¿Quién es? - Ni idea.
Su cara... Está borrosa.
Parece un boceto. Como si no estuviera terminada.
Exacto.
Hay todo pero faltan detalles, carácter, líneas.
No es un cadáver.
- ¿Tienes algún tampón de tinta? - En mi escritorio. ¿Por qué?
Para tomar sus huellas.
Si no es un cadáver, ¿qué es?
No sé, algo me dice que...
Suena extraño, pero si le hiciese una autopsia,
creo que encontraría los órganos en perfecta condición.
Tan perfectos como el cuerpo externo...
dispuestos a funcionar.
Todo preparado. Acerca eso.
Están borradas.
Esperando a tener la cara definitiva para estamparlas según ella.
¿La cara de quién?
Decídmelo.
Creo que nos iría bien una copa.
- ¿Bourbon? - Bien.
Para mí no. Contéstame. ¿La cara de quién?
No tengo la más mínima idea. ¿Y tú?
¿Cómo de alto dirías que es?
1,75 m, más o menos.
¿Cuánto pesa?
Es muy delgado. Tal vez 70 Kg.
Jack mide 1,75 m y pesa 70 Kg.
Teddy, ¡no digas tonterías!
- Lo siento, cariño. - Déjame ver tu mano.
¡No son tonterías!
Becky, ¿crees que son tonterías?
Claro. Jack está aquí mismo, delante de ti.
Por supuesto, ¡y desangrándome!
Perdón.
¿Sabes?
Me temo que vivirás.
Eso debería bastar.
¿No deberíamos llamar a la policía y que se lleven este cadáver?
Me temo que no es un cadáver.
Gracias.
Me pregunto si...
- si hay alguna conexión. - ¿Qué quieres decir?
Pasa algo extraño en Santa Mira.
El Dr. Kauffman lo llama...
epidemia de histeria colectiva.
La prima de Becky la tiene.
Ella cree que su tío y su tía no son ni su tío ni su tía.
Hay varios casos de esa alucinación.
Esto aún no es como tú pero...
hay algunas semejanzas.
Es fantástico. Tiene que haber una razón para que esté aquí.
¿Podrías quedarte levantado para ver cuál es su próximo movimiento?
Si no ocurre nada, llama a la policía.
Y si ocurre...
llámame.
Lo haré.
- Buenas noches. Y tranquila. - Claro.
No pasará nada.
Buenas noches.
Sería una espeluznante historia de misterio.
Tuve cuidado de que Becky no lo notara pero tenía miedo.
La explicación de Kauffman sobre lo que pasaba, histeria colectiva,
no podía aclarar lo del cuerpo sobre el billar de Jack.
Pasa, encenderé las luces.
Eres muy atrevida llevándome a un vestíbulo oscuro para besarme.
Lo hago porque esta noche me da miedo la oscuridad.
Mejor me quedo y te acuesto.
Eso sería una locura.
¿Qué tiene de malo la locura?
La locura. Buenas noches.
Ya era hora de que volvierais.
Papá, ¿qué haces en el sótano tan tarde?
Trabajando en mi taller. ¿Una copa, doctor?
No, es un poco tarde. Mejor en otra ocasión.
- Buenas noches. - Buenas noches.
- Buenas noches. - Buenas noches, Miles.
¡Mira, Jack!
¡Eres tú! ¡Eres tú!
¡No! ¡No te acerques!
¡Vámonos! ¡Por favor!
¡Por favor!
¡Miles!
¿Qué pasa, Jack?
Teddy dice que esa cosa soy yo, hasta en el corte de mi mano.
No pude verlo.
¡Está vivo! ¡Está vivo!
¡La mano tenía el corte sangrando!
¡Y la postura del cuerpo había cambiado!
Toma esto.
Llamaré a Danny Kauffman.
¿Diga?
- Hola, ¿Danny? - ¿Sí?
Ha ocurrido algo. Tengo que verte.
¿Puedes venir rápido? Es importante.
De acuerdo.
Está en camino. Voy a preparar café.
Buena idea. Gracias.
¿Y Becky? ¿Nada que temer?
Papá, ¿qué haces en el sótano tan tarde?
Trabajando en el taller.
No sé qué fue, llámalo premonición, pero...
de repente sentí que Becky estaba en peligro.
Tenía que llegar a ella lo antes posible.
Iba a llamar, pero pensé que sería mejor tener más cuidado.
Algo pasaba en la casa.
¡Becky!
Miles, ¿qué ha pasado?
Lo mismo. Encontré otro...
en el sótano de Becky, cobrando vida ante mis ojos.
- Era Becky. - ¿Sí?
- Quiero ver uno de esos cuerpos. - Muy bien.
Tú vete a la cama, y tú quédate con ella.
Vístete. Iremos a ver el de Jack primero.
¿Tienes café?
Sí, en la cocina.
Él no me cree, Beck.
Lo hará.
¡Debe de ser una broma!
Una sin gracia.
Hay una mancha de sangre.
Lo que visteis era el cuerpo de alguien asesinado.
- ¿Lo examinasteis bien? - Sí.
No sé qué le ha pasado.
No era un cuerpo normal. No tenía marcas.
Yo lo vi también. Ni un rasguño.
Clavar un punzón en la base del cráneo
deja un pinchazo invisible a primera vista.
No era un cadáver normal. ¿Qué dijo Teddy sobre la mano?
He oído lo que ha dicho y nada tiene sentido.
Oye, yo también estaba aquí.
Y Miles...
Mira, tomamos sus huellas.
Mira eso. Dime por qué no tenía.
No las quería, se las quitó con ácido.
No trates de razonar todo.
Estamos ante todo un misterio.
Seguro. Uno grande.
¿Quién era y donde está?
Un misterio muy normal.
Sea lo que sea, debe haber una explicación racional.
No saquéis las cosas de quicio.
No lo haría si no hubiera estado en casa de Becky.
- ¿Cómo explicas el cuerpo que vi allí? - No creo que lo vieras.
¿Tampoco el de aquí?
Sé que lo viste. Otros tres lo vieron.
¿Y me inventé el segundo?
Los médicos también tienen alucinaciones.
La mente es extraña y maravillosa. Nunca llegará a comprenderse del todo.
El resto, quizás sí, del átomo al universo, pero la mente no.
Sin embargo, vi a la doble de Becky,
y el cuerpo que vimos aquí tenía un inquietante parecido a Jack.
Muy inquietante.
Bien. Vamos a echar un vistazo a casa de Becky.
¿Dónde está el doble de tu novia?
Muy bien, escéptico, levanta la tapa.
- Aquí está el cuerpo. - Es la doble de Becky.
- Lo es. - Echad otro vistazo.
¿Lo veis o no lo veis?
¡Estaba ahí! medio tapado por la manta.
Dijiste que lo viste hace un momento.
- Eso pensé. - ¿Por qué viniste aquí?
Habías visto un muerto en casa de Jack.
La cara era lisa y poco marcada,
inexpresiva, como ocurre a veces.
Te habían hablado de una extraña epidemia de histeria colectiva.
Hombres, mujeres y niños
convencidos de que sus familiares ya no lo eran.
Así que empezaste a darle vueltas y lo real dejó de serlo.
El muerto pasó a ser el doble de Jack.
Déjalo ya.
Sé que es difícil de creer pero estas cosas pasan.
Incluso a hechiceros como yo.
¡La vi aquí! ¡Era real!
La viste tan claramente como uno puede llegar a ver,
pero sólo en tu mente.
Puedes seguir hablando, pero no me convencerás.
¿Qué diablos hacen en mi sótano?
Usándolo como consulta.
Estos caballeros necesitan tratamiento psiquiátrico.
- ¡Tonterías! - No. Han tenido pesadillas.
Si están borrachos, espabílense. Viene la policía.
- No estamos borrachos. - Nada más simple.
Traiga una silla.
¡Están locos!
¿Qué está pasando ahí?
Hola, Nick. Me alegro de verte.
Les ahorraste a éstos dos un viaje a la comisaría.
Han encontrado un cuerpo...
y lo han perdido.
¿Dónde? ¿Cuándo?
En mi casa, sobre las siete.
¿Por qué han esperado tanto?
Usted sabe de esto, doctor.
Era un cuerpo algo extraño...
y luego desapareció.
Tengo una buena razón para meterles entre rejas.
Si lo hubiera visto, entendería por qué esperamos.
¿Hombre delgado, 1,75 m?
¿Huellas borradas con ácido?
Acabo de verlo en el depósito.
Apareció en un pajar en llamas
en las tierras de Mike Gessner hace dos horas.
¡Se acabó el juego!
¡Váyanse a casa!
Bien. Tú ganas. Recoge las canicas.
- Buenos días. - Buenos días.
Zumo de naranja.
Gracias.
¿Cómo te gustan los huevos?
Como a ti te gusten.
- ¿Cocidos, dos minutos? - ¿Dos minutos?
De acuerdo.
¿Sabes?
Sacarte de la cama anoche fue arriesgado...
- Pero valió la pena. - En serio, Miles.
¿Qué ha sido eso?
¿Quién es?
El empleado del gas.
Hola, doctor.
Buenos días, Charlie.
Estoy un poco nervioso.
No he dormido lo suficiente.
No les molestaré más.
Estoy poniendo un contador en el patio.
Muy bien.
Los huevos deben de estar duros.
¿Hacías esto para tu marido?
¿Y tu mujer para ti?
Sí. Le gustaba cocinar.
Es una de las razones por las que estoy soltero.
Nunca estaba a la hora de la cena.
Acepta un consejo y no te juntes con un médico.
Nunca están en casa.
¿Qué dirías si te contara que ya estoy con un médico?
Que es demasiado bueno para ser cierto.
Cosas así pueden ocurrir de repente.
¿Qué hay de repentino entre dos que se conocen desde la infancia?
- Buenos días. - Buenos días.
He olido café. ¿Por qué no me llamaste?
- No quería despertar a Teddy. - Está bien despierta.
- Durmió perfectamente. - Bien.
Pero no creo que deba ir a casa aún.
¿Te importaría que nos quedásemos un tiempo?
¿O tienes algo en mente?
Se me había ocurrido algo, pero podéis quedaros.
Toma, Jack.
Gracias, preciosa. Se lo llevaré a Teddy.
Miles, ¿me pediste cita para el psiquiatra?
Sí. A las dos.
No lo necesito. Me siento como una estúpida.
Me levanté esta mañana y todo estaba bien.
- No sabes qué alivio. - Lo supongo.
¿Llamarás a Becky? Estaba preocupada.
De acuerdo.
- Está en mi casa. - ¿En tu casa? ¿Por qué?
Es una larga historia, ya te contará.
Becky está aún en su casa.
Está bien.
Buenos días.
Buenos días, Sally.
Mire lo que hay en la sala de espera.
Mamá, ¿vamos a casa?
Espera un poco, Jimmy.
Se ha recuperado muy rápido.
Todos lo hemos hecho, supongo.
Pero volviendo a casa tenía muchas preguntas sin respuesta.
¿Cómo parecían tan normales Jimmy y Wilma?
Yo no había hecho nada para curarles.
Quizás querían tranquilizarme. Pero ¿por qué?
Bueno...
- ¿Te acordaste de los bistecs? - Yo nunca olvido nada.
No te preocupes por él. Está completamente desvalijado.
Necesito un Martini, Beck.
¿Cebolla o aceituna?
Lo que sea. Es para echarlo al carbón. No se enciende.
Un Martini no es muy seco. Tengo algo mejor.
Esto sólo para beber.
- Estás perfecta. - Gracias.
Aquí está.
¡Jack! ¡Jack!
¡Son como vainas enormes!
Así se habrá formado el cuerpo de mi casa.
- ¿De dónde vienen? - No sé.
Si son semillas o vainas deben de crecer en algún sitio.
Y alguien o algo alienta esta duplicación.
¿Y qué sucede con nuestros cuerpos?
No lo sé.
El original debe ser destruido al final del proceso.
¡Espera!
Perdona, pero no quiero observar mi propia destrucción.
No hay peligro mientras no estén completamente formados.
Lo vimos anoche en tu casa. Tu esbozo no cambió de repente.
No hasta que te dormiste.
Miles, cuando el cambio tiene lugar...
¿crees que hay alguna diferencia?
Tiene que haberla.
Wilma la notó. También el pequeño Jimmy.
Y yo.
Mi padre.
¡Eso debía hacer en el sótano!: colocar una de éstas.
Lo siento.
Pensé que era yo porque había estado fuera tanto tiempo.
Deben ser destruidas, ¡todas ellas!
Lo serán. Cada una de ellas.
Vamos a tener que buscar en cada edificio, en cada casa.
Hombres, mujeres y niños deben ser observados.
- Me quedaré a vigilarlas. - Me quedo contigo.
¡No llaméis a la policía!
Nick Grivett no encontró ningún cuerpo en un pajar ardiendo.
Llama a Danny. Podría ayudarnos.
¿Danny?
No.
Me temo que también es demasiado tarde.
- ¿Y qué vas a hacer? - Pedir ayuda.
¡Espero que sea lo que sea sólo ocurra en Santa Mira!
Operadora.
Soy el doctor Bennell. Es una emergencia.
Quiero hablar con el FBI de Los Ángeles.
- ¿Puedes convencerles? - Debo hacerlo.
¿De dónde salieron?
Se ha descubierto tanto últimamente. Todo es posible.
Tal vez los resultados de la radiación atómica en plantas o animales.
Un organismo alienígena, alguna clase de mutación.
¿Por qué toman forma humana?
No sé.
Cualquier inteligencia o instinto que sea...
capaz de crear carne y sangre humanas de la nada,
es fantásticamente poderosa, incomprensible, maligna.
Aquel cuerpo de tu sótano solo necesitaba una mente y...
Y estaba tomando la mía mientras dormía.
Podría coger esa horca yo misma, y...
No responden a su llamada a Los Ángeles, doctor.
¡Pruebe de nuevo! Está abierta día y noche.
Si controlan la oficina de teléfonos, estamos perdidos.
¿Eso soy yo?
¡Es una urgencia! ¡Urgencia!
Mire, ha habido...
Operadora, déme una conexión mejor.
Lo intentaré, doctor.
No funciona. Todas las líneas de Los Ángeles están cortadas.
¡Pruebe con Sacramento!
Póngame con el capitolio. Quiero hablar con el gobernador.
Las líneas de Sacramento están ocupadas.
Le llamaré más tarde.
De acuerdo.
De acuerdo. Espero su llamada.
Cogeré el teléfono fuera.
¡Jack! Tienen los teléfonos.
Tú y las chicas coged tu coche. Pide ayuda en la primera ciudad.
¿Tú qué harás?
Ese teléfono sonará pronto. Si nadie contesta, bloquearán las carreteras.
- Los entretendré. - ¿Y luego qué?
- Averiguaré qué hay detrás de esto. - Yo me quedo.
- ¡No! - No me pidas que te deje.
¡Jack, vete!
- Miles, no puedo... - ¡Tienes que ir a buscar ayuda!
¡Por favor, salgamos de aquí!
Tened cuidado.
Ve al teléfono. Quédate allí.
Si suena, llámame.
Hola.
- ¿Está el Dr. Bennell? - Sí. Le paso.
No importa. Dígale que las líneas siguen ocupadas.
¿Quiere que siga probando?
Un momento.
¡Miles, las líneas siguen ocupadas!
¡Que siga intentándolo!
¡También con San Francisco y Washington!
Vámonos de aquí.
- ¿Dónde vamos? - Con Sally.
No podemos contactar con Los Ángeles. ¿Sigo intentándolo?
¿Dr. Bennell?
¿Dr. Bennell?
Necesitaba a alguien en quien poder confiar. Sally era la mejor opción.
Decidí telefonearla para ver si estaba en casa.
Quizás no habían tomado aún los teléfonos públicos.
Probaré con el teléfono público.
¡Mac!
Hola, doctor. ¿Cómo está?
¿Me pones unos litros? Tengo prisa.
¡Martha, el doctor tiene prisa! Ocúpate del parabrisas.
Necesito las llaves para abrir el depósito.
¿Hay alguien enfermo?
Ha habido un accidente.
Vaya, no nos hemos enterado.
Acaba de ocurrir.
Antes de llamar a Sally, vi a Mac cerrar mi maletero.
Podría haber revisado la rueda de recambio pero no lo creí.
- Ya está. - Gracias.
- ¿Listo? - Listo.
Bien, gracias.
- Ponlo en mi cuenta. - Sí, doctor.
¿Qué ocurre?
Tenemos que llegar a casa de Sally.
Ya no estaba seguro de nadie, pero me arriesgué y fui a casa de Sally.
Cuando vi varios coches delante de la casa,
decidí tener precaución.
¿Pasa algo?
Seguramente no. Pero prefiero tomar precauciones.
Coge el volante y arranca si sale alguien a buscarnos.
¿Duerme el bebé, Sally?
No, pero pronto. No habrá más lágrimas.
- ¿Pongo esto en su habitación? - Sí. En su parque.
No, espera. Será mejor que lo coja.
¿Por qué no entras? Te hemos estado esperando.
¡Becky, arranca! ¡Rápido!
Becky, sal de aquí.
Atención a todas las unidades. Atención a todas las unidades.
Detengan y arresten al Dr. Bennell y a Becky Driscoll,
camino del norte en un Ford Sedan blanco y negro.
Matrícula 2-X-3-7-7-9-6.
Todas las unidades de control vuelvan a sus posiciones.
Es urgente.
Estas dos personas no deben salir de Santa Mira.
Repito...
...un Ford sedan blanco y negro de 1955.
Matrícula 2-X-3-7-7-9-6.
Intentaremos llegar a mi consulta. Ve por ese callejón.
¿No volverá?
No creo que vuelvan hasta por la mañana.
Para entonces, Jack llegará con ayuda.
¿Y si Jack no lo consigue?
Lo conseguirá.
Toma dos de éstas. Te mantendrán despierta.
No podemos cerrar los ojos.
Puede que nos despertemos convertidos...
en algo inhumano y malvado.
En mi trabajo he visto cómo la gente ha dejado escapar su humanidad.
Lentamente, en lugar de golpe.
No parecía importarles.
Pero sólo algunos.
Todos nosotros, en menor medida,
endurecemos los corazones y crecemos insensibles.
Luchar por nuestra humanidad nos hace conscientes
de lo valiosa que es.
Tan querida...
Como lo eres tú para mí.
Tal vez sea Jack buscándonos.
Sabría hacerlo mejor que telefoneando.
¿Dónde está?
¿Por qué no viene?
Como cualquier mañana de sábado.
Len Peariman, Bill Bittner...
Jim Clark y su mujer Shirley con sus hijos,
gente que conozco desde siempre.
¿Qué hora es?
7:45.
Sí, lo sé.
Demasiado pronto para estar ocupados.
¿Qué hacen aquí?
Ésa es la respuesta.
Debe ser gente de fuera.
Esperan al autobús para irse.
No pasará otro hasta las once.
Granjeros.
Grimaldi, Pixley...
Gessner.
Crescent City.
Si tienen familia en Crescent City vayan al camión uno.
Crescent City, primer camión.
Redbank.
Todos con familia o conocidos en Redbank,
vayan al número dos.
Todos con familia o conocidos en Redbank,
camión dos.
Havenhurst: tercer camión.
Mill Town: tercer camión.
Mill Town: tercer camión.
Valley Springs: tercer camión.
Valley Springs: tercer camión.
Primero nuestra ciudad...
y luego las colindantes.
Es una epidemia maligna extendiéndose por todo el país.
Es todo por hoy.
Vuelvan mañana.
No puedo esperar más a Jack. Quédate.
- ¿No irás a salir? - ¡Tengo que detenerlos!
¡Espera! ¡Aquí estamos a salvo!
No están aquí. Espero que no sea tarde.
¡Jack! ¡Gracias a Dios!
Toda la ciudad ha sido invadida por las vainas.
Aún no. Quedáis tú y Becky.
Habría sido mucho más fácil si hubierais dormido anoche.
Tranquilo. Venimos a ayudarte.
Ni lo intentes.
- ¿Dónde las ponemos? - ¿Os gustaría verlas crecer?
- No, gracias. - Póngalas allí.
No hay nada que temer. No vamos a haceros daño.
Cuando lo entendáis, lo agradeceréis.
Recuerda cómo Teddy y yo luchamos. Nos equivocamos.
¿A Teddy no le importó?
No. Se siente exactamente como yo.
- ¡Déjanos ir! - No volveremos.
No podemos. Sois peligrosos para nosotros.
Déjalo, Miles. Es inútil.
Tarde o temprano, tendréis que dormir.
Los esperaré a la entrada.
Miles.
Tú y yo somos científicos. Lo que está sucediendo es milagroso.
Piénsalo.
Hace apenas un mes, Santa Mira era como cualquier ciudad.
La gente tenía problemas.
Entonces desde el cielo vino el remedio.
Semillas que vagaron por el espacio durante años arraigaron en un campo.
De las semillas salieron vainas que tenían el poder de reproducirse
con la apariencia de cualquier forma de vida.
Así es como empezó...
Del cielo.
Vuestros nuevos cuerpos crecen aquí.
Se apoderan de vosotros célula por célula, átomo por átomo.
Sin dolor.
De repente, cuando duermes absorben tu mente,
tus recuerdos, y renaces en un mundo sin problemas.
¿Dónde todos son iguales?
Exacto.
Menudo mundo.
No somos los últimos humanos.
¡Os destruirán!
Mañana no querrás que lo hagan. Serás uno de nosotros.
Yo amo a Becky.
Mañana, ¿sentiré lo mismo?
No hay necesidad de amar.
¿Sin emociones?
Entonces no tenéis sentimientos, sólo instinto de supervivencia.
No podéis amar ni ser amados.
Lo dices como si fuese terrible. Créeme, no lo es.
Ya estuviste enamorado.
Y no duró. Nunca dura.
Amor, deseo, ambición, fe...
La vida es tan sencilla sin todo eso. Créeme.
No quiero formar parte de ello.
- Olvidas algo, Miles. - ¿El qué?
No tenéis elección.
Supongo que no hay otra opción.
Bien.
Yo quiero amar y ser amada.
Quiero hijos tuyos.
No quiero un mundo sin amor, ni dolor, ni belleza.
Prefiero morir.
No.
No.
A menos que no haya otro camino.
¿Por qué no nos dispararon o nos durmieron, o algo?
Las drogas anulan la mente. Tal vez sea la razón.
No. No funcionaría.
Podría cargarme a uno o dos, pero no a tres.
Olvidas algo cariño: yo.
No son tres contra uno. Son tres contra dos.
Dame un cuchillo.
No.
Ve al escritorio.
¿Qué pasa ahí dentro?
¡Miles! ¡Abre la puerta!
¡Abre la puerta!
¡Abre la puerta, Miles!
¡Abran la puerta!
Nuestra única esperanza es llegar a la autopista.
Nos queda la puerta principal, pero seguro que está vigilada.
Tendremos que arriesgarnos.
Mantén los ojos abiertos. No muestres interés ni emoción.
Sam, finalmente somos de los vuestros.
Se supone que me lo dirían. El jefe dijo que nos llamaría.
Llamó pero estaba comunicando. Volverá a llamar.
¡Cuidado!
Lo siento, Miles.
Aquí Janzek. Han huido. Den la alarma principal.
¡Las escaleras!
Sólo unos pasos más.
¡Vamos! ¡Se fueron por aquí!
¡Están allí!
No puedo más. No puedo seguir.
Sí puedes.
¡Es su jersey! ¡Tienen que estar en el túnel!
Tommy, ve por allí.
¡Rendios!
¡No podéis escapar!
¡No vamos a haceros daño!
¡Rendios!
No están en el túnel. Todos fuera. Vamos.
Busquemos en las colinas. Moveos.
Miles, no puedo estar despierta por mucho tiempo.
Creo que todos se han ido.
Pongámonos en marcha, o no llegaremos a la autopista.
Nunca he oído algo tan bonito.
Significa que no somos los únicos que saben lo que es el amor.
Quédate aquí, y reza por que sean tan humanos como suenan.
Adiós, querida.
Ésta es la emisora KCAA, la radio 24 horas,
la emisora de la música...
Becky.
Becky, ¿dónde estás?
Estoy aquí, Miles.
- ¿No habrás dormido? - Estoy muy cansada.
No eran personas. Eran más de ellos.
Cultivan miles de vainas en invernaderos. Tenemos que salir de aquí.
Estoy exhausta, Miles. No puedo hacerlo.
No podemos hacerlo sin dormir.
Sí podemos.
Me dormí y ocurrió.
Becky...
Tenían razón.
Nunca debí dejarte sola.
Deja de hacer el tonto y acéptanos.
No.
¡Nunca!
¡Está aquí!
¡Está aquí!
¡Atrapadle! ¡Atrapadle!
He tenido miedo muchas veces en mi vida,
pero no supe el verdadero significado del miedo...
hasta que besé a Becky.
Dormida un instante, y la mujer que amaba...
era una enemiga inhumana ansiosa por destruirme.
Ese instante supuso la muerte del alma de Becky,
como lo había sido para Jack, Teddy, Dan Kauffman y los demás.
Ahora sus cuerpos hospedaban una forma de vida alienígena,
que debía apoderarse de todo ser humano, para sobrevivir.
Así que corrí, corrí...
Corrí como el pequeño Jimmy corría el otro día.
Mi única esperanza era huir de Santa Mira y alcanzar la autopista,
advertir a los demás.
- ¡Atrapémoslo! - ¡Dejadle! Nunca le creerán.
¡Ayuda! ¡Ayuda!
¡Esperen!
¡Ayuda! ¡Ayuda! ¡Esperen!
¡Esperen!
¡Espere! ¡Pare! ¡Pare y escúcheme!
¡Escúcheme!
¡Esas personas que me persiguen no son humanas!
¡Escúcheme! ¡Estamos en peligro!
¡Apártese! ¡Váyase!
¡Están en peligro! ¡Por favor!
¡Váyase! ¡Déjeme en paz!
¡Nos persiguen a todos!
¡A todos!
¡Escúcheme!
¡No queda un ser humano en Santa Mira!
¡Por favor!
¡Pare!
¡Deténgase! ¡Necesito su ayuda!
¡Ha ocurrido algo terrible!
¡Estás borracho! ¡Sal de la calle!
¡Fuera!
¿Estás loco, imbécil?
¡Estúpidos, están en peligro!
¿No lo ven? ¡Los quieren a ustedes!
¡A todos nosotros!
¡Nuestras mujeres, nuestros hijos, a todos!
¡Ya están aquí!
¡Usted es el siguiente!
¡Usted es el siguiente! ¡Usted es el siguiente!
¡Usted es el siguiente! ¡Usted es el siguiente!
No me creen, ¿verdad?
Es increíble, ¡pero ha ocurrido!
¡No se queden sentados midiéndome para una camisa de fuerza!
¡Cojan el teléfono! ¡Pidan ayuda!
¿De qué sirve?
¿Puede la psiquiatría ayudarle?
Si todo es una pesadilla, sí.
Por supuesto que lo es.
Plantas de otro mundo apoderándose de los humanos.
Está loco de atar.
- ¿Qué tenemos? - Se saltó un semáforo en rojo.
Un autobús lo embistió por el lateral y lo volcó.
Llévale al quirófano.
- ¿Se ocupará del Dr. Bennell? - Por supuesto.
¿Cuál es su estado?
Las piernas y un brazo hechos añicos.
Tuvimos que sacarle de debajo de un montón de cosas raras.
¿Qué cosas?
No sé. Nunca había visto nada igual.
Parecían...
vainas gigantes.
¿Vainas?
¿De dónde venía el camión?
Santa Mira.
Cojan su radio y den la alerta general.
Que bloqueen las carreteras y llamen a todas las comisarías.
Operadora, póngame con el FBI.
¡Sí, es una emergencia!
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