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En verdad no se por que estoy tan triste.
Me fatiga,
os fatiga a vosotros,
pero como me ha dado o venido, en que consiste, de donde salio
lo ignoro.
y esta necia tristeza hace que apenas me reconozca.
Vuestra mente se balancea en el mar.
alla vuestros galeones de esplendido velamen, cual senores y ricos ciudadanos de las aguas,
o bien como carrozas de la mar, descuellan sobre el pobre barquichuelo
que se inclina, les hace reverencia, cuando pasan volando con sus alas tejidas.
Creedme Senor, si yo hubiera emprendido tal empresa,
mis sentidos estarian lejos, con mis esperanzas.
No cesaria de comprobar de donde viene el viento,
escudrinaria los mapas en busca de puertos y caminos,
y cualquier cosa que me hiciera temer
por mi ventura, por fuerza me entristeceria.
Mi aliento al enfriar mi sopa
me daria fiebre al pensar en una galerna en el mar.
Viendo caer la arena del reloj, pensaria en bancos y bajios,
y veria embarrancado a mi rico San Andres inclinando su mastil mas abajo que el casco
Y al ir a la iglesia y ver el sagrado edificio de piedra,
?como no pensar en rocas peligrosas, que, con tocar de costado mi noble bajel,
dispersarian las especias por las aguas vistiendo la mar brava con mis sedas,
y, en suma, de tanto tener no tendria nada?
?Como puedo pensar en todo esto sin pensar que estaria triste si ocurriera?
Vamos, vamos: se que Antonio esta triste pensando en sus mercancias.
No, de veras. En esto soy afortunado
No he fiado mi comercio a un solo barco ni a un mismo lugar;
ni he dejado mi hacienda a los azares de este ano
Asi que mis mercancias no me entristecen.
- Entonces, estais enamorado.
?Tampoco?
Entonces, digamos que estais triste
porque no estais alegre.
Podriais estar saltando y brincando, y decir que estais alegre porque...
... no estais triste.
?Por Jano bifronte!
La naturaleza produce tipos raros:
hay unos que, con ojos entornados, se rien como loros al oir la gaita,
y otros con cara de vinagre, incapaces de esbozar una sonrisa,
aunque Nestor nos jure que la broma era graciosa.
Aqui llega Bassanio, vuestro nobilisimo pariente
con Graciano y Lorenzo.
Adios. Os dejamos en mejor compania.
Hubiera seguido hasta alegraros,
mas se me han adelantado amigos mejores
Tu eres buen amigo para mi.
Mas veo que tus asuntos te reclaman y aprovechas la ocasion para marcharte.
Buenos dias, senores.
Caballeros, ?cuando reiremos? ?Eh? Os veo muy extranos. ?Como es eso?
Concertaremos nuestros ocios con los vuestros.
Mi senor Bassanio, puesto que has hallado a Antonio te dejamos,
mas recuerda que nos vemos a la hora de la cena.
No faltare.
No teneis buen aspecto, Signor Antonio.
Os tomais el mundo muy en serio, y lo pierde quien tan caro lo compra.
Os digo que os veo muy cambiado
Para mi el mundo solo es el mundo, Graciano.
Un escenario en que cada uno representa su papel.
Y el mio es triste.
Dejadme ser el bufon, que vengan las arrugas
con risas y alegria,
y que el higado me arda con el vino
antes que helarme el corazon con quejidos que matan
?Por que ha de estar quien siente hervir la sangre
igual que su abuelo tallado en alabastro,
dormir estando en vela y pillar la ictericia de puro mal humor?
Os digo, Antonio, ya que os aprecio, y es mi afecto el que os habla:
hay hombres cuya cara se espesa y recubre como el agua estancada,
y que guardan un silencio incorregible con el fin de revestirse de una fama
de prudencia, gravedad y hondo pensamiento
cual si fueran a decir: �Soy Don Oraculo, y no se oiga una mosca cuando hable�.
Querido Antonio, se que a algunos de ellos los reputan de sabios solo porque callan,
y seguro que si hablaran, se atraerian los insultos de sus semejantes,
que, al oirlos, los llamarian tontos.
Pero, seguire en otra ocasion.
No querrais pescar el pececillo de la fama con un cebo melancolico
Vamos, buen Lorenzo.
Terminare mi exhortacion despues de la comida.
Os veremos a la hora de la cena.
Yo debo de ser uno de esos sabios mudos, porque Graciano no me deja hablar.
Pues como sigas conmigo otros dos anos no conoceras el sonido de tu voz.
Adios. Ahora hablare sin parar.
Se agradece, que el silencio solo es elogiable en lengua de vaca curada y en las solteronas
Y todo eso, ?que?
Graciano dice muchas vaciedades.
Mas que nadie en toda Venecia.
Lo que dice es como un par de granos escondidos en una fanega de paja:
hay de buscar todo el dia para encontrarlos, y cuando se los tiene se ve que no valen la pena.
?Y bien?
Dimelo ahora,
quien es esa dama a la que juraste secreta peregrinacion
y de la cual prometiste hablarme hoy.
Antonio, bien sabeis como he debilitado mi fortuna
ostentando un lujo mas alto del que mis medios permitian mantener.
Y no me quejo de tener que reducir tan fastuoso dispendio:
Pero mi gran preocupacion es saldar las deudas
en las que mi juventud
demasiado prodiga
me ha sumido.
A vos es a quien mas debo en dinero
y en afecto.
Y vuestro afecto me autoriza a develar todos mis proyectos.
Como pagar todo cuanto debo.
Hazmelo saber todo, querido Bassanio.
Y si se trata de algo que, como vos,
es honorable, puedes estar seguro
de que mi bolsa, mi persona, todos mis recursos
estaran a tu servicio.
En mis anos escolares, si perdia alguna flecha,
disparaba con mas tiento otra de su alcance en la misma direccion:
arriesgando las dos, encontraba las dos
Menciono este recuerdo de mi infancia porque lo que sigue es pura ingenuidad
Os debo mucho y, cual joven descarriado, he perdido lo que debo,
mas si quereis disparar otra flecha en la misma direccion de la primera,
estoy seguro, pues voy a poner tino, de que hallare las dos,
y, si no, de que podre devolveros la segunda y quedar agradecido deudor de la primera.
Me conoces bien, y pierdes el tiempo rodeando nuestro afecto con tanto circunloquio.
Te aseguro que mucho mas me duele el que dudes de mi entera voluntad
que si hubieras gastado todo lo que tengo
Conque dime ya que debo hacer
que, segun tu, este en mi mano;
estoy dispuesto a ello. Vamos, habla.
En Belmont hay una dama, rica heredera,
y es hermosa.
Y mejor aun, colmada de virtudes
A veces he recibido provenientes de sus ojos, mudos mensajes
Su nombre es Portia.
en nada inferior a la hija de Caton, la Portia de Bruto.
El mundo no ignora su valia, pues los cuatro vientos
llevan ilustres pretendientes de todas partes.
Sus rubios cabellos le cubren las sienes como un vellocino de oro,
y Belmont es la playa de la Colquida a la que tantos Jasones ponen rumbo
?Ah, Antonio!
Si tuviera los medios para ser un rival entre ellos,
me augura el corazon tanta buena suerte
que seria, sin duda, el afortunado.
Sabes que mi fortuna esta en el mar.
y no tengo dinero ni mercaderias
con que reunir una suma hoy
Asi pues, ve.
Averigua hasta donde llega mi credito en Venecia.
Lo estiraremos al limite para llevarte a Belmont
y a la bella Portia.
Tu corre a averiguar, y yo tambien, donde hay dinero
porque, de verdad, lo tendre por solvencia o por amistad.
Te aseguro, Nerissa, que mi pequena persona
esta cansada de este gran mundo.
Lo estariais si vuestras desdichas
fueran tantas como vuestra fortuna.
Mas por lo que veo, tan enfermos estan
quienes tienen demasiado como quienes nada tienen.
Asi que no es poca felicidad encontrar el justo medio:
el exceso envejece muy pronto; la templanza vive mas.
Buenos aforismos y bien formulados.
Mejores seran si los observamos.
Si hacer fuera tan facil como saber que hacer,
las capillas serian iglesias y las cabanas palacios.
Es un buen sacerdote quien cumple su propia doctrina
Me cuesta menos ensenar a veinte lo que es justo
que ser uno de los veinte que han de seguir mis ensenanzas.
La cabeza podra dictar leyes contra la pasion,
pero el temperamento puede mas que la frialdad de una sentencia:
Claro que estos razonamientos no me sirven para elegir marido.
?Ay de mi, elegir!
Ni puedo elegir al que quiera ni rehusar al que aborrezca:
la primera voluntad de una hija viva tropieza con la ultima de un padre muerto.
?No es duro, Nerissa, no poder elegir a uno
ni rechazar a ninguno?
Vuestro padre siempre fue virtuoso,
y los hombres santos se ven inspirados al morir.
La loteria que ideo en esos tres cofres
de oro, plata y plomo
para que quien acierte os gane,
solo podra resolverla el hombre a quien podreis querer de verdad,
porque quien acierte lograra vuestro amor.
?Que afecto profesais a los pretendientes
que ya han acudido?
Dime sus nombres, ?quieres? Conforme los dices, yo hare un comentario
y tu podras adivinar mis sentimientos.
Primero esta el principe napolitano.
Ese es ciertamente un potro: no hace mas que hablar de su caballo
y anade a sus prendas el saber herrarlo el solo.
Sospecho que su senora madre se entendia con un herrero.
Despues, el conde Palatino.
Siempre poniendo mala cara, como diciendo: �Si no gusto, a tu gusto�.
Prefiero ser la esposa de una calavera con un hueso en la boca
que la de uno de estos. ?Dios me guarde de los dos!
?Que me decis del caballero frances, Monsieur le Bon?
Dios le creo y le deja hacerse pasar por un hombre.
Se que es pecado burlarse, pero, ?el?
Su caballo es mejor que el del napolitano y pone mejor mala cara que el conde Palatino.
Es todos y ninguno. Al canto del tordo se pone a bailar.
Se pelea con su sombra.
Casarme con el seria como casarme con veinte
Y no me importaria que me despreciase,
pues si me amara con delirio no podria corresponderle.
?Que decis de Falconbridge, el joven baron ingles?
Nada, porque ni yo lo entiendo a el ni el a mi:
no sabe latin, ni frances, ni italiano, y tu puedes dar fe
de que yo no se casi nada de ingles.
Es un modelo de apostura, pero, ?quien puede conversar con una estatua?
?Y que indumentaria!
?Que os parece el joven aleman,
el sobrino del Duque de Sajonia?
Horrible por la manana, cuando esta sobrio,
y aun mas por la tarde, cuando esta ebrio.
Cuando esta mejor es algo peor que un hombre,
y cuando esta peor, algo mejor que un animal.
Si ocurriera lo peor, confio en que sabre arreglarmelas sin el.
Si se ofrece a elegir y elige el cofre acertado,
desobedecereis a vuestro padre si no le aceptais.
Asi pues, por si acaso,
pon un vaso de vino del Rin en el cofre equivocado, porque
aunque el diablo ande dentro y la tentacion fuera, seguro que lo escoge
?Hare cualquier cosa
antes que casarme con una esponja!
Perded cuidado, senora: estos caballeros me han hecho saber
su intencion de regresar a su tierra y no importunaros mas con su peticion
si no hay otro modo de conseguiros
que el acertijo de los cofres que dispuso vuestro padre.
Aunque viva tantos anos como la Sibila
morire tan casta como Diana
si no me consiguen como ordena el testamento de mi padre.
Me alegro de que todos estos pretendientes sean tan razonables,
pues no hay uno de ellos por cuya ausencia no suspire. Que tengan un buen regreso.
Senora, ?no os acordais de un veneciano, hombre de armas y letras,
que en vida de vuestro padre vino aqui acompanando al marques de Monferrato?
?Si, si, Bassanio�!
Asi creo que se llamaba.
Si, senora. De todos los hombres que hayan visto mis torpes ojos
el era el mas merecedor de una bella dama.
Le recuerdo muy bien y recuerdo que era digno de tu elogio.
?Alguna novedad?
Senora, los cuatro extranjeros desean despedirse,
y ha venido el correo de un quinto, el Principe de Marruecos
para anunciar que su senor llega esta noche
Si pudiera acogerle con tanto placer como despido a los otros cuatro,
me alegraria su llegada.
Y si es un santo con cara de diablo, que venga a confesarme
no a cortejarme. Vamos, Nerissa.
Tu, ve delante.
Sale un pretendiente por la verja, y ya hay otro llamando a la puerta.
?3.000 ducados?
Bien...
Si, senor; por tres meses.
Tres meses.
Bien...
De los que, como os dije, Antonio saldra fiador.
?Antonio saldra fiador?
Bien...
?Podeis ayudarme?
?Me dareis lo que necesito? ?Que respondeis?
Tres mil ducados por tres meses y Antonio fiador.
?Que respondeis?
Antonio es un buen hombre.
?Habeis oido algo en sentido contrario?
No, no, no, no, no.
Al decir que es un buen hombre
quiero deciros que su credito es bueno.
Aunque sus bienes estan en cuestion.
Ha enviado un barco a Tripoli
otro a las Indias.
dicen en el Rialto que tiene un tercero en Mexico
y un cuarto a Inglaterra,
ademas de otras empresas allende los mares.
Pero... los barcos solo son madera, los marineros hombres.
Habra ratas de tierra y ratas de agua.
Ladrones en el agua y en la tierra.
Es decir, "pi-ratas".
Y esta el peligro
de las aguas, los vientos, las rocas.
Pese a ello, el hombre goza de buen credito.
Tres mil ducados.
Creo que puedo aceptar su garantia.
Podeis estar seguro.
Me asegurare de que puedo.
Me asegurare de que puedo y para asegurarme lo considerare
?Puedo hablar con Antonio?
Si teneis a bien cenar con nosotros�
Si, oler cerdo,
comer el cuerpo en que vuestro Nazareno metio al diablo.
Con vosotros comprare, vendere, hablare, paseare y asi sucesivamente;
pero con vosotros no comere, ni bebere, ni rezare
?Alguna novedad en el Rialto?
Mirad quien viene aqui
Es el Signor Antonio.
?Shylock!
Estoy considerando mis reservas
y segun mi memoria
no puedo reunir inmediatamente
tres mil ducados.
Pero Tubal,
un hebreo rico de mi tribu, me los proporcionara.
Pero, alto, ?cuantos meses deseais?
Dios os guarde, signor. Hablabamos de vuestra merced.
Shylock, aunque no presto ni tomo prestado
recibiendo o pagando usuras,
por atender la urgencia de mi amigo faltare a mi costumbre.
?Sabe ya cuanto necesitas?
Si, si,
tres mil ducados.
Y durante tres meses.
Si, lo olvidaba. Tres meses, dijisteis.
Muy bien, vuestra garantia. A ver�
Pero antes,
?no deciais que jamas prestais o pedis con intereses?
Jamas lo hago.
Cuando Jacobo apacentaba las ovejas de su tio Laban...
este Jacobo, merced a la prudencia de su madre, fue el tercer heredero
Si, el tercero
?Y que? ?Cobraba intereses?
No, cobrar intereses, no; lo que diriais intereses directos, no.
Mirad lo que hizo Jacob:
Laban y el convinieron que todos los corderos
que naciesen rayados o con manchas serian la paga de Jacobo.
A fines del otono, ya en celo,
las ovejas buscaron a los machos,
y, cuando estos lanudos animales realizaban el acto procreador,
el astuto pastor pelo unas varas
y, en pleno apareamiento, las planto frente a las ardientes ovejas,
que, habiendo concebido,
parieron en su dia corderos variopintos, todos para Jacobo.
Asi pudo ganar y ser bendecido,
y ganancia es bendicion si no se roba.
Eso fue un azar, y Jacobo el instrumento;
algo que no estaba en su mano realizar
y que el cielo dispuso y goberno.
?Se menciona esto para justificar los intereses?
?O son ovejas y carneros vuestro oro y plata?
No lo se. Conmigo crian igual de rapido.
Pero atendedme, signor.
Fijate, Bassanio:
el diablo cita la Biblia en su provecho.
El alma perversa que alega santo testimonio
es como un canalla de cara sonriente
o una hermosa manzana podrida por dentro.
?Que buena presencia tiene la impostura!
Bueno, tres mil ducados son una buena suma.
Tres meses de doce.
Dejadme ver la tasa.
?Y bien, Shylock?
?contamos con vos?
Signor Antonio,
muchas veces, con frecuencia, en el Rialto
me habeis insultado
por mis dineros y mis intereses.
Y yo lo soporte encogiendome pacientemente de hombros,
pues el sufrimiento es el emblema de nuestra raza.
Me llamais infiel,
perro asesino,
y escupis sobre mi gabardina judia.
Y todo por hacer uso de lo que es mio.
Bien,
al parecer ahora necesitais mi ayuda.
Acudis a mi y decis:
"Shylock, precisamos dinero".
Eso decis, vos
Vos, que la barba me pringais de escupitajos
que me apartais a puntapies como a perro ajeno en vuestro umbral;
Pedis dinero. ?Que deberia deciros?
No deberia deciros: "?Tienen dinero los perros?
?Puede un perro callejero prestar tres mil ducados?"
O deberia inclinarme y con tono servil,
y en voz baja, murmurar humildemente:
"Senor, vos me escupisteis el miercoles pasado,
tal dia me disteis de patadas, tal otro me llamasteis perro
Y por esas gentilezas os presto dinero".
Volveria a llamaros perro, escupiros y daros de patadas.
Si prestais ese dinero, que no sea a un amigo.
Pues, ?cuando la amistad saco al amigo una cria del metal?
Prestadselo a vuestro enemigo.
si se arruina vuestro deudor, podreis exigir la multa sin reparos.
?Como os alterais! Yo deseo ser amigo vuestro, tener vuestro afecto.
olvidar los ultrajes que me habeis infligido,
Atender vuestra actual necesidad
y todo ello sin cobraros ni un apice de interes.
Y no quereis oirme. Es una amable oferta.
Si es amable.
Os lo mostrare: venid connmigo a un notario.
Y sellad alli vuestro unica garantia.
Y, como una alegre broma,
si no me pagais tal dia y en tal lugar
la suma o sumas que se especifican,
que se establezca como sancion
una libra de vuestra carne,
que podra cortarse y extraerse de la parte del cuerpo que me plazca.
Conforme, a fe mia.
Sellare esa garantia.
Y dire que hay mucha amabilidad en el judio.
No firmareis esa garantia por mi.
Antes seguire con mi penuria.
No temais.
No la pagare.
En dos meses, un mes antes del plazo,
espero recibir tres veces la cuantia de esa garantia.
Padre Abraham, como son estos cristianos,
cuyos asperos tratos les ensenan a desconfiar de los demas.
Decidme una cosa.
Si no cumple el plazo, ?que ganaria yo exigiendo la multa?
Una libra de carne de hombre no es tan estimable,
ni valiosa tampoco, como la carne de cordero, vaca o cabra.
Deseo comprar su favor,
ofrezco mi amistad. Si acepta, bien. Si no, adieu.
Y por mi afecto os ruego que no me agravieis.
Shylock. Sellare esa garantia.
Pues id presto a ver al escribano, y que prepare este gracioso documento.
Yo corro a sacar los ducados y a mirar por mi casa,
que ha quedado en manos de un inutil de criado, y en seguida me reuno con vos.
Corred, gentil judio.
Este hebreo se hara cristiano: esta mas bondadoso
No me gustan las bondades de un malvado.
Vamos, tu por el trato nada temas: mis barcos volveran antes de que venza.
?Bassanio!
- ?Graciano! - Tengo algo que pedirte.
Concedido.
No puedes negarmelo. Debo acompanarte a Belmont.
Entonces iras. Pero escucha.
Eres demasiado salvaje, aspero, de voz tonante.
lo cual se ajusta bien a tu caracter
y que a nuestros ojos no son defectos.
Pero donde no te conocen, aparecen como demasiado
desenvueltas.
Te lo ruego, esfuerzate por templar el ardor de tu espiritu
con unas gotas de moderacion
no sea que donde voy me juzguen a mi por tus excesos
y arruine mi esperanza.
Oyeme, Bassanio:
Si no me pongo un sobrio traje,
hablo con respeto y juro solo a veces,
si no llevo encima el devocionario, miro con recato,
y si, al bendecir la mesa, no me tapo los ojos asi con el sombrero
suspiro y digo "amen",
si no cumplo las reglas de cortesia
como aquel que sabe estar serio para gusto de su abuela,
no confies mas en mi.
Bien, veremos como te comportas.
Pero esta noche, no. No me juzgaras por lo que hagamos esta noche.
No, seria una lastima.
Prefiero rogarte que te pongas tus galas de alegria inmoderada,
pues hay amigos que quieren regocijo.
Y ahora, adios. Tengo que hacer
Y yo voy con Lorenzo y los demas; te veremos a la hora de la cena.
Lamento que dejes asi a mi padre.
En este infierno eras un diablillo
que aliviaba algo el tedio.
Bueno, adios. Aqui tienes un ducado;
Y Lancelot...
Pronto veras a Lorenzo, es huesped de tu nuevo amo.
Dale esta carta.
Hazlo en secreto.
Y adios.
Mi padre no debe verme hablando contigo.
Adios.
Las lagrimas hablan por mi, bellisima infiel, queridisima judia
Mucho me equivoco si algun cristiano no trama un enredo para haceros suya.
Bueno, adios. El llanto me ahoga la hombria. Adios.
Adios, buen Lancelot
?En que pecado tan horrendo he caido que me averguenza ser hija de mi padre!
Pero, aunque sea hija de su sangre, no lo soy de su espiritu.
?Ah,Lorenzo! Cumple tu promesa y me haras dichosa:
sere cristiana y tu devota esposa.
Si, nos escabullimos durante la cena, nos disfrazamos en mi casa,
y en una hora ya hemos vuelto.
?Si no lo hemos preparado bien!
Ni tenemos portadores de antorchas
Sera fatal si no esta bien dispuesto. Por mi mas vale no intentarlo.
Apenas son las cuatro. Tenemos dos horas para proveernos.
Amigo Lancelot, ?hay noticias?
Dignaos abrir la carta y habra un significado.
Conozco la letra. Hermosa letra,
y la hermosa mano que la ha escrito es mas blanca que el papel de la misiva.
Misiva de amor.
Con permiso, senor.
?Adonde vas?
Pues, senor, a convidar a mi antiguo amo el judio
a cenar esta noche con mi nuevo amo el cristiano.
Toma, ten. Di a la gentil Jessica que no faltare. Diselo en secreto.
Vamos, senores. ?Quereis prepararos para la mascarada de esta noche?
Yo ya tengo portador de antorcha
Si, claro. En seguida.
Al momento.
Nos veremos en casa de Graciano dentro de una hora.
La carta, ?no era de la bella Jessica?
Sera mejor contartelo. Me dice el modo de llevarmela de casa de su padre;
que se ha provisto de oro y joyas y se ha preparado un disfraz de paje.
Si el judio de su padre gana el cielo sera gracias a la gentil de su hija.
Venga, y lee la carta mientras vamos.
La bella Jessica portara mi antorcha.
Bien. Ya veras,
tus ojos seran el juez,
la diferencia entre el viejo Shylock y Bassanio.
?Eh, Jessica!�
Con el no podras cebarte como hacias en mi casa.
?Eh, Jessica!�
Ni dormir, ni roncar, ni destrozar la ropa.
?Jessica digo!
?Jessica!
?Quien te manda llamar?
Yo no te he mandado.
Vuestra merced me decia que no sabia hacer nada si no me lo mandaban.
?Llamabais? ?Que deseais?
Debo salir a cenar, Jessica. Mis llaves.
?Por que he de ir?
No me invitan por afecto.
Me adulan.
Ire por odio, por comer a las expensas del prodigo cristiano.
Jessica, hija mia, cuida de mi casa.
Soy reacio a marchar. Algun mal amenaza mi sosiego:
Pues esta noche he sonado con sacos de dinero.
Os lo ruego, senor, id.
Mi amo espera vuestros reproches.
Y yo los suyos.
Pues los dos se han conjurado
No digo que vayais a ver mascaras, pero si las veis,
no por nada sangro mi nariz
el ultimo lunes de Pascua, a las seis de la manana.
?Hay mascaras?
Escuchame, Jessica.
tranca las puertas y, al oir el tambor
y el misero chillido de los pifanos,
no te subas a las ventanas, ni asomes la cabeza a la calle
para ver a los estupidos cristianos con caretas.
Tapa los oidos de mi casa
quiero decir las ventanas
que el ruido de la vana ligereza no entre en mi digna casa
Por el cayado de Jacobo,
que no tengo ganas de festejos esta noche.
Pero ire.
Ve tu delante,
senor, di que ya llego.
Ire delante, senor.
Senora, mirad por la ventana.
Vendra un cristiano digno de ser mirado.
?Que dice ese necio de la raza de Agar?
Sus palabras fueron: "Adios, senora". Nada mas.
Ese bobo es amable, pero traga mucho,
aprovecha poco y duerme de dia mas que el gato montes
Conmigo los zanganos no hacen colmena.
Asi pues, me deshago de el.
Que se vaya. Y que ayude al nuevo amo a vaciar la bolsa prestada.
Bien... Entra, Jessica.
Quiza vuelva sin tardanza.
Haz lo que te digo.
tranca las puertas.
Quien cierra, no yerra. Refran que buena economia encierra.
Adios,
y si no se tuerce mi suerte,
yo perdere un padre, vos una hija.
No me rechaceis por mi color,
oscura librea del sol esplendente, de quien soy vecino y allegado.
Traedme al ser mas hermoso del Norte,
donde el fuego de Febo no ablanda carambanos,
y cortemos nuestra piel por vuestro amor
para ver el que tiene la sangre mas roja, el o yo
Yo os digo, senora, que mi rostro espanto al valeroso
y juro por mi amor
que las virgenes mas nobles de mi tierra lo han amado.
Solo cambiaria este color por robaros el pensamiento, reina mia.
En mi eleccion no me guian solamente unos ojos de doncella delicada.
Ademas, la loteria de mi destino me veda el derecho de elegir.
Si mi padre, en su prudencia, no me hubiera restringido para darme por esposa
a quien me gane del modo que os he dicho,
vos, insigne principe, seriais tan claro a mis sentidos como todos los que he visto
Os doy las gracias por ello.
Por esta cimitarra, que mato al Sofi y al principe persa
que vencio en tres batallas al gran Soliman,
rendire la mirada mas severa, ganare en valentia al pecho mas bravo
arrancare los cachorros de las mamas de la osa
y me reire del leon que ruge hambriento
para conquistaros, senora.
Debeis correr el riesgo, y si no renunciais a elegir,
debeis jurar antes de elegir que, si fallais,
jamas pedireis en matrimonio a otra mujer. Conque, pensadlo.
Asi sea. Llevadme a mi suerte.
Ahora, elegid.
El primero, de oro, lleva esta inscripcion:
�Quien me elija tendra lo que muchos desean�.
El segundo, de plata, hace esta promesa:
�Quien me elija tendra todo lo que merece�.
El tercero, rudo plomo, habla muy claro:
�Quien me elija debe darlo y arriesgarlo todo�.
?Como saber si elijo el correcto?
Uno de ellos contiene mi retrato.
Si elegis ese, sere vuestra yo tambien.
Que un dios dirija mi juicio.
Veamos.
Voy a releer las inscripciones.
?Que dice el cofre de plomo?
�Quien me elija debe darlo y arriesgarlo todo�.
?Darlo a cambio de que? ?De plomo?
?Arriesgarse por plomo?
Este cofre amenaza.
El hombre que lo arriesga todo lo hace por un gran premio.
Una mente dorada no se doblega a la escoria.
No me arriesgare por plomo.
?Que dice la plata de color virginal?
"Quien me elija
recibira lo que merece".
Detente aqui, principe,
y sopesa ecuanime tu valia.
Si te valoras por tu propio renombre mereces mucho
y, con todo, ese mucho podria no llegar hasta la dama.
Sin embargo, dudar de mis meritos seria un menosprecio de mi mismo.
Todo lo que merezco� Pues, ?la dama!
La merezco por mi cuna, por mi fortuna,
por mis cualidades, por mi educacion.
pero, aun mas, la merezco por amor.
?Y si no prosigo y elijo este?
Veamos otra vez la leyenda del oro:
�Quien me elija tendra lo que muchos desean�.
?Eso es la dama!
?Dadme la llave! Este es el que elijo,
y que la suerte me acompane.
Tomadla, principe.
Y si mi retrato esta ahi, vuestra soy.
?Demonios!
?Que tenemos aqui?
Una calavera, y en su ojo vacio, un manuscrito.
A ver lo que dice:
�Que no es oro cuanto luce
ya te han dicho y repetido.
Tras el oro del sepulcro vive el gusano escondido.
Id en paz, vuestro cortejo acabo".
El cortejo y todo mi anhelo. Adios, ardor, y venga el hielo.
Portia, un breve adios. Estando afligido no puedo extenderme y parto vencido.
?Feliz viaje!
Que toda su apariencia vaya con el.
Vamos, deprisa. El Principe de Aragon ha prestado el juramento
y ya viene a hacer la eleccion.
Mirad, noble Principe: ahi estan los cofres.
Si elegis el que guarda mi retrato, las bodas se celebraran sin mas demora.
Pero si fallais, senor, sin mas palabras saldreis de aqui inmediatamente.
A tres cosas me obliga el juramento:
Son las condiciones que jura todo aquel que se arriesga por mi humilde persona
Y yo las he aceptado.
Y ahora, ?la fortuna acceda a mi deseo!
Oro, plata y plomo vil.
�Quien me elija debe darlo y arriesgarlo todo�.
Mas bello has de ser para que de o arriesgue.
?Que dice el cofre de oro? A ver�
�Quien me elija tendra lo que muchos desean�.
Lo que muchos desean�
Por �muchos� se puede entender la necia multitud
que elige la apariencia y solo sigue lo que ensena la estupida vista,
que no cala el interior y, como el vencejo
anida a la intemperie en muro exterior, en medio de la via del azar.
No pienso elegir lo que muchos desean:
no me avengo con espiritus vulgares, ni soy parte de la zafia muchedumbre.
Asi que tu, joyero de plata, dime otra vez tu inscripcion:
�Quien me elija tendra todo lo que merece�.
Muy bien dicho, pues,
?quien se propone burlar a la suerte en pos del honor
sin la marca del merito?
Que nadie se arrogue dignidad inmerecida.
?Ojala patrimonios, titulos y cargos se alcanzaran limpiamente,
y el claro honor de una persona emanase de su merito!
?Cuantos serian amos que ahora son criados!
?Cuantos mandarian que ahora son mandados!
?Cuanto villano podriamos separar del legitimo grano de nobleza!
?Y cuanta nobleza entre la paja y desecho de este mundo para volver a brillar!
Pero volvamos al cofre:
�Quien me elija tendra todo lo que merece�.
Me atengo al merito. Dadme la llave,
que al momento descubra mi fortuna.
?Que es esto?
?El retrato de un idiota de ojos entornados ofreciendome un escrito!
�Quien me elija tendra todo lo que merece�.
?No merezco nada mas que el retrato de un tonto?
?Es esta mi paga? ?Son estos mis meritos?
Quien es parte ya no es juez. Ambos se oponen por naturaleza.
Con la cabeza de un idiota vine a cortejar, y ahora me voy con dos.
?Adios, mi amor! Cumplire el juramento de llevar con paciencia mi tormento.
Y la llama quemo a la polilla.
Senora, se ha apeado a vuestra puerta un joven veneciano,
que viene a anunciar la llegada de su senor,
de quien trae saludos visibles,es decir, regalos valiosos.
Nunca he visto emisario de amor tan halagueno.
Jamas llego tan grato un dia de abril anunciando al esplendido verano
como este heraldo precede a su senor.
Basta, te lo ruego. Temo que me digas que es pariente tuyo,
despues de esos elogios tan galanos.
Vamos, Nerissa, que ya suspiro por ver al gentil mensajero de Cupido.
?Sea Bassanio, al dios Amor le pido!
?Que hay de nuevo en el Rialto?
Pues corre suelta la historia de que un barco de Antonio
ha naufragado en el Estrecho con toda su carga;
los Goodwins creo que llaman el lugar
un bajio peligroso y aun fatal, cementerio de barcos magnificos,
si hemos de creer a dona Noticia.
?Asi fuera tan falsa como esas que mascan jengibre
o hacen creer a los vecinos que han llorado la muerte de su tercer marido!
Pero, sin caer en la verbosidad ni cruzar el lindero de la palabra llana,
es cierto que el bueno de Antonio, el honrado de Antonio�
?Ojala me viniera un buen adjetivo para unirlo a su nombre!
Vamos.
Pero, ?que dices?
Que termines de una vez.
Bien, el final es que Antonio ha perdido un barco.
Espero que sea el fin de sus perdidas.
Deja que diga �amen� antes que el diablo me estropee la plegaria:
aqui viene en forma de judio.
?Que hay, Shylock? ?Que noticias se traen los mercaderes?
Sabeis muy bien, vosotros mejor que nadie, que mi hija se ha fugado
Pues, claro. Y, por mi parte, yo conocia al sastre que le hizo las alas con que volo.
Y, por su parte, Shylock sabia que el pajaro era volandero
y que por naturaleza todos dejan el nido.
?Pues se ha condenado!
?Claro! Si la juzga el diablo.
?Sublevarse mi carne y mi sangre!
?Vamos, quita, vejestorio! ?A vuestra edad se os subleva eso?
?Digo que mi hija es mi carne y mi sangre!
Menos se parece vuestra carne a la suya que el azabache al marfil,
menos vuestra sangre que el vino tinto al blanco fino.
Pero, decidnos, ?sabeis si Antonio ha sufrido alguna perdida en el mar?
Otro mal negocio. Un insolvente, un prodigo,
que apenas se atreve a asomar por el Rialto.
Un mendigo, que aparecia tan recompuesto en el mercado.
Que cumpla su garantia.
Me llamaba usurero: que cumpla su garantia
Prestaba dinero por caridad cristiana: que cumpla su garantia.
Pero, si no lo cumpliera, tu no querrias su carne. ?Para que serviria?
Para cebo de peces.
Me deshonra y me fastidia medio millon,
se rie de mis perdidas, se burla de mis ganancias,
se mofa de mi pueblo, me estropea los negocios,
enfria a mis amigos, calienta a mis enemigos.
?Y por que? Soy judio.
Un judio, ?no tiene ojos?
Un judio, ?no tiene manos, organos, miembros, sentidos, deseos, emociones?
Si nos pinchais, ?no sangramos?
Si nos haceis cosquillas, ?no reimos?
Si nos envenenais, ?no morimos?
Y si nos ofendeis, ?no vamos a vengarnos?
Si en lo demas somos como vosotros, tambien lo seremos en esto.
Si un judio ofende a un cristiano, ?que le espera?
La venganza.
Si un cristiano ofende a un judio, ?como ha de pagarlo segun el ejemplo cristiano?
?Con la venganza!
La maldad que me ensenais la ejercere, y malo sere superando al maestro.
Senores, mi senor Antonio esta en su casa y desea hablaros.
Le buscabamos por todas partes.
Aqui llega otro de su estirpe.
Un tercero no se encuentra, a no ser que el diablo se vuelva judio.
?Que hay, Tubal?
?Que noticias traes de Genova?
?Has encontrado a mi hija?
He oido hablar de ella con frecuencia, mas no la halle
?Como?
Vaya.
Vaya, vaya.
Un diamante perdido.
Me costo dos mil ducados
en Frankfurt.
La maldicion no habia caido sobre nuestro pueblo hasta ahora
Yo no la habia sentido hasta ahora,
Dos mil ducados, y otras joyas valiosas, valiosisimas
Preferiria que mi hija estuviera muerta a mis pies
con las joyas en sus orejas.
?Ojala la viera en su ataud, y los ducados dentro!
Y de ellos no hay noticia, ?eh?
?Con lo que va gastado en la busqueda! ?Ay, perdida tras perdida!
El ladron se lleva tanto, y tanto lleva para encontrar al ladron.
Y no hay satisfaccion, ni venganza,
ni mas desgracia que la que cae sobre mis hombros,
mas suspiros que los de mi boca, mas lagrimas que las de mis ojos.
Otros tambien sufren desgracias.
Antonio, segun oi en Genova�
?Que?
?Que, que mala suerte?
� ha perdido un galeon que venia de Tripoli.
?Gracias a Dios!
Gracias a Dios.
?Es verdad, es verdad?
Me lo dijeron unos marineros que se salvaron del naufragio.
?Mil gracias, Tubal! ?Que buena noticia, que buena noticia! ?Ajaja!
?Que mas has oido en Genova?
Tu hija gasto en Genova, segun he oido
ochenta ducados en una sola noche.
Me clavas un punal.
No volvere a ver mi oro.
?Ochenta ducados de una vez!
?Ochenta ducados!
Venian conmigo a Venecia algunos acreedores de Antonio
y juraban que acabaria en la ruina.
?Cuanto me alegro! Le acosare, le atormentare. ?Cuanto me alegro!
Uno de ellos me mostro un anillo
que tu hija le habia dado... por un mono.
Era mi turquesa.
Lo recibi de Lia, su madre, cuando era soltero.
Yo no lo habria entregado
por una selva entera de monos.
Pero sin duda Antonio esta perdido.
Si, es verdad, es verdad.
Tubal, ve, buscame un alguacil.
Avisale con quince dias de antelacion.
Tendre el corazon de Antonio si no cumple.
Ve, Tubal.
Nos vemos en nuestra sinagoga.
Ve, Tubal; en nuestra sinagoga, Tubal.
Os lo ruego, esperad un dia o dos antes de arriesgaros.
Aguardad, que, si fallais, pierdo vuestra compania.
Algo me dice, mas no es amor,
que no deseo perderos.
Y vos sabeis que el odio no aconseja en ese sentido.
Por si no me entendeis -pues las doncellas tienen pensamiento, mas no lengua-,
Quisiera reteneros unos meses antes de que os arriesgueis.
?Si pudiera deciros como acertar!
Mas romperia mi juramento.
Eso no lo hare jamas.
Asi, podreis perderme.
Y entonces pecare al desear haber roto mi juramento.
?Ay, esos ojos,
que me tienen hechizada y partida en dos!
La mitad de mi es vuestra, la otra... vuestra.
Diria que mia, mas si es mia es vuestra.
Asi pues, toda vuestra.
?Ah, mundo cruel, que pone barreras entre el dueno y sus derechos!
Asi, aunque vuestra, no soy vuestra
Si asi fuera, la fortuna se condene, que no yo.
Hablo demasiado, pero es por alargar el tiempo,
por aumentarlo y estirarlo, por retrasar vuestra eleccion.
Permitidme elegir.
pues, tal como estoy, vivo en el suplicio.
?En el suplicio, Bassanio?
Entonces confesad que traicion se ha mezclado en vuestro amor
Solo la traicion de la desconfianza,
que me hace temer no gozar de mi amor.
El fuego y la nieve podrian congeniar igual que mi amor y el delito.
Ah, pero temo que hablais desde el suplicio,
donde los hombres se ven forzados a decir cualquier cosa.
Prometedme la vida y dire la verdad
Bien, entonces, confesad y vivireis.
�Confesad y amad� habria sido la esencia de mi confesion.
?Feliz tormento, si quien me tortura me ensena la respuesta salvadora!
Dejadme afrontar mi destino y los cofres.
Marchad pues.
En uno de ellos estoy encerrada.
Si me amais, me encontrareis.
Nerissa y los demas, apartaos.
Que suene la musica mientras hace la eleccion.
Si pierde, acabara como el cisne, que muere con musica.
O, para que el simil sea mas acertado:
mis ojos seran su rio, su liquido lecho de muerte.
Y si gana, ?que sera la musica?
Sera como un toque de clarines
cuando los subditos fieles reverencian al rey coronado;
como el son apacible que, al amanecer,
halaga el oido del novio durmiente y le llama a las bodas.
?Ve, Hercules! Si vives, vivire.
Y, mientras luchas, mayor sera mi angustia que la tuya.
�Dime donde nace el Amor.
?Es en el corazon?
?o en la mente?
?Como crece la ilusion?
?Es en el corazon?
?o en la mente?
?Como crece la ilusion?
Contesta...
Contesta...
Nace en los ojos el Amor;
mirando vive, y morira
en la cuna en que nacio.
Doble la campana ya.
Yo primero:
ding, dong, dang.
La apariencia no es siempre la verdad: al mundo lo engana el oropel.
Mira la belleza y veras que la compran al peso,
por lo cual se origina un prodigio: las mas cargadas son las mas livianas.
No hay vicio tan simple que por fuera no muestre senales de virtud.
El adorno es la perfida orilla de un mar peligroso,
el velo atrayente que oculta una oscura belleza;
en suma, la falsa verdad con que el mundo taimado atrapa al mas sabio.
Asi que contigo, oro ostentoso, duro alimento de Midas,
no quiero nada;
ni contigo, vulgar y palido esclavo de todos.
Pero tu, pobre plomo
que prefieres amenazar a prometer,
tu sencillez me mueve mas que la elocuencia;
te elijo a ti, y el gozo sea la consecuencia.
?Que hay aqui?
?La efigie de la bella Portia!
?Que semidios se habra acercado tanto a la creacion?
?Se mueven estos ojos?
?O parece que se mueven porque giran sobre los mios propios?
A estos labios los separa un aliento suave;
tal carino solo puede desunirlo la dulzura.
Con los cabellos el pintor hizo de arana,
tejiendo una malla de oro que atrapase,
como la tela al insecto, el corazon de los hombres.
?Y los ojos? ?Como veia para pintarlos?
Pinto uno capaz de robarle los suyos y quedar sin companero.
Aqui esta la carta, la cifra y compendio de mi suerte:
�Al no elegir la apariencia acertaste en la eleccion.
Tras la feliz consecuencia no tengas otra ambicion.
Si todo esto te agrada y hallas dicha en el suceso,
acercate ya a tu amada y reclamala con un beso�.
Mi bella senora, con vuestra venia
vengo a dar y recibir esta cuenta.
Dudando, lo que veo no puedo creerlo
hasta que no sea confirmado, firmado, ratificado por vos.
Aqui me veis, noble Bassanio, como soy.
Y, no siendo ambiciosa, en el deseo de ser mas de lo que soy,
por vos quisiera ser tres veces veinte lo que soy,
mil veces mas bella, diez mil veces mas rica;
y ojala, por crecer en vuestra estima,
pudiera rebasar estimaciones de virtud y belleza, de bienes y amigos.
Mas la suma total de mi persona asciende a algo,
que viene a ser una joven sin escuela, estudios, ni experiencia;
dichosa por no ser muy mayor para aprender;
mas dichosa por no ser tan torpe que no pueda aprender nada;
la mas dichosa porque va a someter su dulzura a vuestro animo
para que la rija como dueno, rey y senor
Mi ser y todo lo mio a vos se transfiere.
Hasta hace poco era duena de esta hermosa casa,
ama de mis siervos, reina de mi misma;
desde ahora esta casa, estos siervos
y mi propia persona son vuestros, mi senor.
Os los entrego con este anillo.
Perderlo, regalarlo o separarse de el
presagiaria el fin de vuestro amor y me daria derecho a reprobaros.
Senora, me habeis dejado sin palabras.
Solo mi sangre habla en mis venas,
y siento en mi animo tal confusion
que la alegria no se expresa con palabras.
Mas cuando este anillo
deje este dedo,
lo dejara la vida.
No temais entonces decir
que Bassanio esta muerto.
Senores, ahora somos nosotros,
que lo hemos presenciado y vemos cumplidos
nuestros deseos, los que os deseamos toda dicha
?Tened dicha mis senores!
Noble Bassanio, gentil senora
os deseo toda la alegria que podais desear,
pues seguro que la mia no la habeis menester.
Y cuando vayais a celebrar vuestra alianza de fidelidad
dadme licencia para que yo pueda casarme al mismo tiempo.
De todo corazon, si encuentras esposa.
Vuestra senoria me ha encontrado una.
Mi mirada es tan veloz como la vuestra.
Vos visteis a la senora,
yo a la doncella.
Tu amaste, yo ame; pues mas tregua que tu no suelo darme, senor.
Tu fortuna pendia de estos cofres; la mia tambien, como quiso la suerte.
Pues, haciendo la corte con sudores y jurando mi amor,
al fin, si las promesas tienen fin,
esta bella prometio ser mia si el azar te deparaba a su senora.
- ?Es cierto eso, Nerissa? - Si, senora, si os complace.
Y tu, ?hablas de buena fe?
A fe que si, senor.
Nuestra fiesta se vera honrada con vuestra boda.
Apostaremos mil ducados a quien tiene el primer varon.
- ?Y una apuesta mas baja? - No.
Para ganar en ese juego no puede ser baja.
Pero, ?quien viene? ?Lorenzo y su infiel!
?Y Salerio, mi viejo amigo veneciano!
Lorenzo y Salerio, bienvenidos�
si mi nueva posicion en esta casa me permite acogeros.
Querida Portia, con vuestra licencia doy la bienvenida a mis buenos amigos.
Yo tambien, mi senor. Sed bienvenidos.
Muchas gracias,
No tenia pensamiento de venir, pero me encontre con Salerio
y, sin que valieran excusas, me pidio que le acompanase.
Es verdad, y tenia mis motivos. Antonio se encomienda a ti.
Antes que abra la carta, dime como esta mi buen amigo.
Ni mal, senor, si no es de animo, ni bien si esta desanimado.
Su estado lo explica esta carta.
Nerissa, da la bienvenida a la extranjera.
Esa mano, Salerio. ?Que hay de nuevo en Venecia?
?Como esta el regio mercader, el buen Antonio?
Seguro que se alegrara de nuestra suerte.
Somos los Jasones, hemos ganado el vellocino.
Ojala hubierais ganado el vellocino que el ha perdido.
Hay terribles contenidos en ese papel
que han robado el color de las mejillas de Bassanio.
Permitidme, Bassanio:
soy vuestra mitad y debo libremente compartir lo que os anuncie esa carta.
Querida Portia, son de las palabras mas ingratas que papel hayan manchado.
Lo cierto es que estoy endeudado con un buen amigo,
a quien he endeudado con su peor enemigo para ampliar mis recursos.
Esta carta es como el cuerpo de mi amigo
y cada palabra una herida abierta que mana sangre de vida
Pero, ?es cierto, Salerio??Fracasado todo su comercio? ?Ni un solo exito?
?De Tripoli, Mejico, Inglaterra, de Lisboa, la India y Berberia,
y ni un solo barco ha escapado a esas rocas que son terror de mercaderes?
Ni uno, senor.
Ademas, aunque tuviera dinero contante para el pago, el judio no lo quiere
Jamas he visto un ser de forma humana tan avido y dispuesto a hundir a un hombre.
Al Dux lo atosiga dia y noche, y duda de las libertades de un Estado que le niegue justicia.
Veinte mercaderes, el propio Dux y los senadores de maximo rango le han hablado
pero nadie refrena su perfida exigencia de justicia, de sancion y de su garantia
Cuando yo estaba con el, oi que les juraba a Tubal y a Cus,
hombres de su estirpe, que preferia la carne de Antonio
a veinte veces la suma que le debe;
y seguro, senor, que si la ley, la autoridad y el poder no se lo impiden,
el pobre Antonio lo va a pasar muy mal.
?Es vuestro querido amigo quien corre peligro?
Mi mejor amigo, el hombre mas bueno, el ser mas generoso e incansable haciendo favores.
El que muestra el antiguo honor de los romanos como nadie que aliente en Italia.
?Que suma debe al judio?
Por cuenta mia, tres mil ducados.
?No mas?
?Pagadle seis mil y romped la garantia!
Duplicad los seis mil, triplicad eso,
antes de que tal amigo
pierda uno de sus cabellos por causa de Bassanio.
Venid a la iglesia y hacedme vuestra esposa, y despues id a Venecia con vuestro amigo;
pues junto a Portia nunca yacereis con el animo inquieto.
Tendreis oro para pagar veinte veces tan mezquina deuda.
Cuando este pagada, traed a vuestro amigo.
Entre tanto, Nerissa y yo viviremos como viudas y doncellas.
Vamos, venid, que el dia de la boda habeis de partir.
Poned buena cara, acoged a los amigos; si caro os compre, tendreis mi carino.
Mas leedme la carta de ese amigo vuestro.
�Querido Bassanio: Mis barcos se han perdido, los acreedores me hostigan
mi hacienda se consume.
Mi garantia con el judio ha caducado y, como no vivire despues de pagarlo,
todas nuestras deudas quedaran saldadas si puedo verte antes de morir.
Vigiladle, carcelero. No me hableis de piedad.
Este es el necio que prestaba dinero gratis.
Vigiladle, carcelero.
Escuchadme, buen Shylock.
Tendre mi garantia. No hableis en contra de ello.
He jurado que se cumplira la garantia.
Me llamasteis perro
antes de tener motivo, mas ya que soy un perro
cuidaos de mis colmillos. El Dux me otorgara justicia.
Me asombra, carcelero, que seais tan inutil y tan bobo
que le dejeis salir cuando lo pide.
?Os lo ruego, dejadme hablar!
?Quiero mi garantia! ?No quiero oiros! ?Quiero mi garantia, asi que no hableis mas!
A mi nadie me vuelve un blando o un tonto
que menea la cabeza, lamenta, suspira
y cede a suplicas cristianas
No me sigais. No quiero escuchar; quiero mi garantia.
Es el perro mas inexorable que jamas ha vivido con el hombre.
Dejale en paz.
Ya no voy a seguirle con ruegos inutiles.
Quiere mi vida y conozco el motivo:
he librado de sanciones a muchos de sus deudores que me han pedido ayuda.
Por eso me odia.
Estoy seguro de que el Dux jamas permitira que se cumpla esta sancion
El Dux no puede impedir el curso de la ley.
Seria negar los derechos de que gozan aqui los extranjeros,
y empanaria la justicia del Estado,
pues el comercio y los ingresos de Venecia estan ligados a todos los pueblos.
Asi que dejalo.
Mis penas y mis perdidas a tal punto me han menguado
que manana apenas sobrara una libra de carne para mi sanguinario acreedor.
Vamos, carcelero.
Dios quiera que Bassanio venga a verme pagar mi deuda.
y, entonces, ya nada me importa.
Senora, lo digo en vuestra presencia: teneis un sentido noble y verdadero
de la divina amistad, y lo habeis demostrado aceptando la ausencia de vuestro esposo.
Mas si supierais a quien haceis tal honor, a que leal caballero socorreis,
a que buen amigo de vuestro esposo mi senor,
se que estariais mas orgullosa de lo que os hace sentir vuestra bondad.
Jamas me ha pesado hacer el bien, y menos ahora;
pues, entre amigos que pasan el tiempo en compania,
cuyo animo comparte el mismo afecto,
seguro que ha de haber identica armonia de rasgos, habitos y espiritu.
Por eso creo que este Antonio, este amigo entranable de mi senor
por fuerza ha de parecersele
Siendo asi, ?que precio tan bajo he pagado
por rescatar al retrato de mi alma del dominio infernal de la crueldad!
Pero esto me acerca demasiado al elogio de mi misma, conque a otra cosa.
Lorenzo, dejo en vuestras manos el cuidado y gobierno de mi casa
hasta que vuelva mi senor:
Yo por mi parte al cielo le he hecho promesa
de vivir en la plegaria y la meditacion, en la sola compania de Nerissa,
hasta que vuelvan su esposo y mi senor.
A dos millas hay un monasterio; en el residiremos
Os suplico que no os negueis a un encargo
impuesto por mi amor y la necesidad.
Senora, os obedecere de todo corazon.
Ya todos los de casa conocen mi intencion y van a aceptaros a vos y a...
Jessica
en el lugar de Bassanio y el mio propio.
Quedad con Dios hasta que volvamos a vernos.
Que os acompanen horas felices y gratos pensamientos.
Y vuestros deseos se vean realizados.
Os lo agradezco, y me complace desearoslo igualmente. Adios, Jessica.
Baltasar, siempre me fuiste honrado y leal,
y espero que ahora tambien. Toma esta carta
y pon todo el empeno humano por llegar a Padua cuanto antes.
Haz llegar esto a mi primo, el doctor Belario.
y, con toda la presteza imaginable, lleva las notas y la ropa que te de
a la barca de pasaje que hace el servicio de Venecia.
No pierdas tiempo con palabras y vete.
Alla te espero.
Senora, salgo al instante.
Vamos, Nerissa. Lo que llevo entre manos no lo sabes.
Veremos a nuestros maridos antes de lo que se imaginan.
Conque aprisa, porque hoy nos esperan veinte millas.
?Esta aqui el Sr. Antonio?
Presente, Excelencia.
Os compadezco. Os enfrentais a un cruel adversario,
un desalmado, falto de lastima, vacio de la minima pizca de clemencia.
Me consta que Vuestra Excelencia se ha esforzado por templar el rigor de su empeno,
pero, ya que se obstina y no hay medio legal que me libre de su odio,
opongo mi paciencia a su furor,
y estoy dispuesto a responder con presencia de animo a la sana y violencia del suyo.
Que el judio sea llamado a la sala.
Esta a la puerta. Aqui viene, Excelencia.
Dejad paso, que comparezca ante nos.
Shylock.
todos creen, y yo tambien,
que deseais aparentar ese rencor hasta el ultimo momento
y que despues demostrareis una clemencia mas notable
que la insolita crueldad que manifestais,
y que, si ahora exigis la multa,
esa libra de carne de este pobre mercader, despues no solo pensais desistir,
sino que, movido de benigna humanidad,
le eximireis de una parte de la deuda
al dirigir una mirada compasiva a las perdidas que se han acumulado sobre el,
que hundirian a un regio mercader y habrian de conmover al pecho de bronce,
al turco y al tartaro inclemente, incapaces de todo acto de afable cortesia.
Esperamos una respuesta amable, judio.
He informado a Vuestra Excelencia de lo que pretendo.
Y por el sagrado Sabbath he jurado exigir la pena debida de mi garantia.
Si me lo negais,
?caiga el mal sobre las leyes y derechos de Venecia!
Me preguntais por que quiero una libra de carnaza
en lugar de los tres mil ducados. No voy a responder.
Digamos que me ha dado por ahi. ?He respondido?
?Y si en mi casa hay una rata que molesta
y me complace gastar diez mil ducados en envenenarla?
?He respondido ya?
Hay quien no soporta ver un cerdo asado.
Otros enloquecen al ver un gato,
y otros, al oir una gaita, orinan sin poder contenerse.
Pues el afecto, amo de la pasion,
decide lo que ama y lo que odia.
Y ahora vuestra respuesta.
asi como no hay una razon de que este no pueda soportar un cerdo asado,
o ese un gato inofensivo y util,
o aquel una gaita lanuda, y a la fuerza caiga en la verguenza inevitable de ofender,
ofendiendose a si mismo,
tampoco yo puedo dar razon, ni quiero,
fuera del odio arraigado y el firme rencor que guardo a Antonio
de por que llevo contra el una ruina de pleito. ?Respondido?
Eso no es respuesta, despiadado, que disculpe el curso de tu odio.
No estoy obligado a complaceros con mis respuestas.
?Mata el hombre todo aquello que no ama?
?Odia el hombre lo que no quiere matar?
Ninguna ofensa es odio desde un principio.
?Dejariais que una serpiente os mordiera dos veces?
Te lo ruego,
no quieras discutir con el judio.
Seria como ponerse en la playa pidiendo a la marea que baje su altura;
como preguntarle al lobo por que hace que la oveja bale por su cria;
como prohibir a los pinos de montana mover las altas copas
y hacer ruido cuando los agitan las rafagas del cielo;
como intentar lo mas penoso: querer ablandar algo tan duro como es su corazon de judio.
Por tanto, te suplico que no le ofrezcas mas,
ni pruebes otros medios, y que, con la debida sencillez y brevedad,
yo sea juzgado y el judio complacido.
En vez de tres, aqui hay seis mil ducados.
Si cada uno de los seis mil ducados tuviera seis partes
y cada parte un ducado, no los tomaria. Quiero mi garantia.
?Como esperais clemencia si no la practicais?
?Que juicio he de temer si no hago nada malo?
Vosotros teneis esclavos comprados, que, como vuestros asnos, perros y mulas,
os hacen trabajos serviles y abyectos porque los comprasteis.
?Y si yo os dijera?: �?Liberadlos! ?Casadlos con vuestras hijas!
?Por que hacerles sudar bajo pesadas cargas?
?Que duerman en blandos colchones y se deleiten con viandas de las vuestras!�.
Vosotros diriais: �Los esclavos son nuestros�.
Pues lo mismo digo yo.
La libra de carne que exijo me ha costado cara.
Es mia y la tendre.
?Ay de vuestra justicia si me la negais!
Las leyes de Venecia no tendran valor.
Aguardo la sentencia. ?Vais a pronunciarla?
En uso de mi autoridad, aplazare la audiencia,
A menos que Belario, un sabio doctor que he llamado,
venga hoy aqui.
Excelencia, hay un mensajero que ha llegado de Padua con una carta del doctor.
Traedme la carta. Llamad al mensajero.
?Animo, Antonio! ?Valor, buen amigo!
Al judio dare mi carne, mi sangre antes que tu viertas ni una gota por mi.
Soy la oveja enferma del rebano, la primera en morir.
El fruto mas debil cae antes al suelo; asi sea conmigo.
Bassanio, mejor servicio no puedes hacerme que seguir con vida y escribir mi epitafio.
?Venis de Padua, de parte de Belario?
De ambos, Excelencia. Belario envia sus respetos.
?Por que sacais tanto filo a tu cuchillo?
Para cortar la perdida de esta bancarrota, senor.
Ni el metal ni el hacha del verdugo tienen la mitad del filo de vuestro odio.
?Ningun ruego podra conmoveros?
No. Ninguno que invente vuestro ingenio.
?Ah, maldito seais, perro abominable!
?Vuestra vida es el baldon de la justicia!
De mi fe casi me haceis descreer para opinar, como Pitagoras,
que las almas de las bestias se introducen en los cuerpos de los hombres
Vuestro espiritu perruno fue el de un lobo que, ahorcado por sus crimenes,
exhalo su alma feroz en el patibulo y se introdujo en vos
cuando estabais en el vientre de vuestra impia madre;
pues vuestros deseos son lobunos, sanguinarios, hambrientos y voraces
Mientras vuestros gritos no anulen mi garantia,
solo estareis lastimando vuestros pulmones.
Apanaos el ingenio, buen muchacho, no sea que se estropee sin remedio.
Me atengo a la ley.
Esta carta de Belario
recomienda a este tribunal a un joven y sabio doctor. ?Donde esta?
Aguarda aqui al lado para saber si le admitis.
De todo corazon. Que tres o cuatro de vosotros lo escolten a este lugar.
Mientras, el tribunal oira la carta de Belario:
�Sepa Vuestra Excelencia que al recibo de vuestra carta me hallaba enfermo
Pero, cuando llego vuestro mensaje, estaba conmigo un joven letrado de Roma.
Se llama Baltasar
Le hice saber el pleito que enfrenta al judio con Antonio, el mercader.
Hemos consultado muchos libros. El conoce mi opinion,
que, mejorada con su ciencia, cuyo alcance no sabria ponderar lo bastante,
acude en mi lugar respondiendo a la solicitud de Vuestra Excelencia.
Os suplico que no considereis su juventud como impedimento de una digna estima,
pues nunca conoci persona mas joven.... con cabeza mas juiciosa.
Le someto a vuestra benevolencia. Sus hechos confirmaran mi recomendacion�.
Ya ois lo que escribe el sabio Belario;
y aqui parece que llega el doctor.
Vuestra mano. ?Venis de parte de Belario?
Si, Excelencia.
Bienvenido.
Ocupad vuestro sitio.
?Estais informado del litigio que ocupa a este tribunal?
Estoy plenamente informado del caso. ?Quien es el mercader y quien el judio?
Antonio y Shylock, adelantaos.
- ?Es Shylock vuestro nombre? - Shylock es mi nombre.
Extrana es la indole del pleito, pero esta en orden,
y las leyes de Venecia no pueden impedir que siga su curso.
Vos estais a su merced, ?no es cierto?
Si, eso dice.
?Reconoceis la garantia?
Si.
Entonces el judio debe ser clemente.
?Quien me obligara a ello? Decidme.
El don de la clemencia no se impone.
Como la lluvia suave, baja del cielo a la tierra.
Imparte doble bendicion, pues bendice a quien da y a quien recibe.
Suprema en el poder supremo, sienta al rey entronizado mejor que la corona.
El cetro revela el poder temporal, signo de majestad y de grandeza,
que infunde respeto y temor al soberano.
Mas la clemencia esta por encima del cetro
su trono esta en el corazon de los reyes;
Es un atributo del mismo Dios,
y el poder terrenal se muestra mas divino si la clemencia modera a la justicia.
Conque, judio, aunque pidais justicia,
considerad que nadie debiera buscar la salvacion en el curso de la ley.
Clemencia pedimos al rezar, y la oracion nos ensena a ser clementes.
Os digo todo esto por templar el rigor de vuestra demanda.
Si la sosteneis, la recta justicia de Venecia tendra que condenar al mercader.
?Caigan mis actos sobre mi! Exijo mis derechos: el cumplimiento de mi garantia.
- ?No puede pagar el dinero?- Si: aqui ante este tribunal yo ofrezco el triple de la suma
Si no basta, me comprometo a pagar
diez veces mas bajo fianza de mis manos, mi cabeza y corazon.
Si no basta, esta claro que lo justo sucumbe a lo perverso
Os lo suplico, forzad la ley con vuestra autoridad por una vez;
haced un gran bien con un pequeno mal y frenad la voluntad de este demonio.
Imposible. No hay poder en Venecia que cambie lo dispuesto por la ley.
Sentaria un precedente y, siguiendo el mismo ejemplo,
pronto los abusos inundarian el Estado. No es posible
?Un Daniel que viene a hacer justicia! ?Ah, juez joven y sabio, como os honro!
Permitidme que lea la garantia.
Aqui, dignisimo doctor, aqui lo teneis.
Shylock, os ofrecen tres veces vuestro dinero.
?Lo he jurado, lo he jurado ante el cielo!
?Voy a manchar mi alma de perjurio? ?Ni por toda Venecia!
Pues el plazo ha vencido, y por ley el judio puede exigir una libra de carne,
que ha de cortarle al mercader lo mas cerca del corazon.
?Ah, noble juez! ?Ah, dignisimo joven!
Sed clemente, tomad tres veces vuestro dinero
y decidme que rompa la garantia.
Cuando se pague segun lo estipulado.
Parece claro que sois un digno juez; conoceis la ley y la habeis interpretado rectamente.
En nombre de la ley, de la que sois columna benemerita, dictad sentencia.
Juro por mi alma que no habra lengua humana capaz de convencerme.
Me atengo a mi garantia
Ruego encarecidamente al tribunal que dicte sentencia.
Pues la ley autoriza a que se cumpla la pena estipulada en la garantia.
Gran verdad. ?Ah, juez integro y sabio! Sois mucho mayor que vuestro aspecto.
Asi que debeis preparar vuestro pecho para su cuchillo.
Eso, el pecho, como dice el trato.
?Verdad, noble juez? �Lo mas cerca del corazon�. Eso es lo que dice.
Cierto. ?Hay aqui una balanza para pesar la carne?
Aqui la tengo.
Y encargaos, Shylock, de que haya un medico
que cure las heridas, y no muera desangrado.
Eso, ?viene estipulado en la garantia?
Expresamente, no. Pero, ?que importa? Se debe hacer por caridad.
No lo encuentro. No figura en la garantia.
Vos, mercader, ?teneis algo que decir?
Muy poco.
Estoy preparado para el golpe.
Dame la mano, Bassanio.
Adios.
No te aflijas si por ti he llegado a esto:
la fortuna se porta mejor que de costumbre,
pues deja al desgraciado con mas anos que dinero para que,
con ojos hundidos y arrugas en la frente,
sufra la pobreza en la vejez, mientras que a mi me libra de esa angustia interminable.
Lamenta unicamente perder a un amigo
que el no se lamenta de pagar tu deuda,
pues, si el judio clava hondo, al instante pagare con todo el corazon.
Encomiendame a tu noble esposa;
cuentale como Antonio llego a la muerte;
di cuanto te he querido y habla bien de mi cuando haya muerto
Acabada la historia, que juzgue si Bassanio no tuvo un amigo.
Antonio,
estoy unido a una esposa tan querida para mi como la vida;
mas la vida, mi esposa, el mundo entero, no valen para mi lo que tu vida.
Los perderia todos, si, los sacrificaria a este demonio con tal de librarte.
Bien poco agradecida estaria vuestra esposa si pudiera oir lo que ofreceis.
Yo tengo una mujer y la quiero de verdad.
En el cielo la quisiera, implorando a los poderes que cambiasen al perro judio.
Menos mal que lo decis a sus espaldas,
que, si no, peligraria la paz de vuestra casa.
?Mira los maridos cristianos!
Yo tengo una hija.
?Ojala se hubiera casado con cualquiera de la cepa de Barrabas, y no con un cristiano!
Perdemos tiempo. Os lo ruego, dictad sentencia.
Vuestra es la libra de carne de este mercader:
lo concede el tribunal y lo autoriza la ley.
?Rectisimo juez!
Y la carne habeis de sacarsela del pecho: lo permite la ley y lo concede el tribunal.
?Sapientisimo juez! ?La sentencia!�
?Vamos, preparaos!
Un momento: hay algo mas.
El contrato no os da ni una gota de sangre:
dice expresamente �una libra de carne�.
Conque llevaos lo vuestro, vuestra libra de carne;
mas, si al cortarla vertis una gota de sangre cristiana,
vuestras tierras y bienes seran confiscados, segun las leyes de Venecia,
?Ah, integro juez! ?Toma, judio! ?Ah, sabio juez!
?Es esa la ley?
Leed el decreto vos mismo:
ya que pedis justicia, tened por cierto que tendreis mas justicia de la que deseais.
?Ah, sabio juez! ?Toma, judio! ?Que juez tan sabio!
Entonces acepto la oferta. Pagadme tres veces la deuda y soltad al cristiano.
- Aqui esta el dinero. - Alto. el judio tendra toda la justicia.
Despacio:
tendra la multa y nada mas.
?Ah, judio! ?Un juez integro, un juez sabio!
Conque disponeos a cortarle la carne.
No vertais sangre, ni corteis mas o menos de una libra de carne.
Si cortais mas o menos de una libra cabal,
sea lo justo para que suba o baje de peso o la fraccion de un vigesimo de gramo;
mas aun, si se inclina en un pelo el fiel de la balanza,
morireis y todos vuestro bienes seran confiscados.
?Un Daniel, judio! ?Un segundo Daniel! Infiel, ahora te he pillado.
?Por que duda el judio? Tomad la multa.
Devolvedme mi dinero y dejad que me vaya.
Lo tengo preparado. Tomadlo.
Ante este tribunal lo ha rechazado. Tendra solo justicia y su garantia..
Lo repito: ?Un Daniel! ?Un segundo Daniel! Gracias, judio, por ensenarme el nombre.
?No vais a darme siquiera el capital?
Tendreis solamente la multa, judio, que podeis llevaros a riesgo propio.
?Que el diablo haga que le aproveche! No discutire mas.
Esperad, judio. La ley os reclama algo mas.
Segun consta en las leyes de Venecia,
si se demuestra que algun extranjero
atenta, por medios directos o indirectos,
contra la vida de cualquier ciudadano,
la mitad de sus bienes pasara a la parte amenazada,
la otra mitad se ingresara en las arcas del Estado
y la vida del culpable quedara a la clemencia del Dux, sin posible apelacion.
Afirmo que tal es vuestro caso,
pues del curso de los hechos se evidencia que, indirecta y tambien directamente,
habeis atentado contra la vida de la parte demandada,
siendo reo de las penas legales antedichas.
Conque al suelo, y pedid clemencia al Dux.
?Rogad! Pedidle permiso para ahorcaros;
aunque, con todos vuestros bienes confiscados, no podeis pagaros ni la soga.
Habra que ahorcaros a expensas del Estado.
Para que veais que distinto es nuestro animo, os perdono la vida antes que lo pidais.
La mitad de vuestra hacienda pasa a Antonio, y la otra va al Estado.
Vuestra humildad podria convertirla en una multa.
La parte del Estado, no la de Antonio.
Quitadme tambien la vida, no la perdoneis.
Me quitais mi casa al quitar el puntal que la sostiene;
me quitais la vida al quitarme los medios con que vivo.
?Que clemencia le dispensais, Antonio?
Una soga gratis. ?Nada mas, por Dios!
Si Vuestra Excelencia y todo el tribunal
le eximen de la multa que reemplaza a la mitad de sus bienes
me complacera poder administrar la otra mitad para entregarla,
a su muerte, al caballero que se llevo a su hija
Dos condiciones mas: que por esta merced al instante se convierta al cristianismo;
y que firme, aqui ante el tribunal, que, cuando muera,
dejara todos sus bienes a su yerno Lorenzo y a su hija.
Asi lo hara o, si no, revocare la gracia concedida.
?Aceptais la sentencia, judio?
?Que decis?
La acepto.
Escribiente, redactad la donacion.
Os ruego me permitais marchar.
No me encuentro bien.
Mandadme a casa el acta, que la firmare.
Podeis iros, pero hacedlo.
En el bautizo tendreis dos padrinos.
Si yo soy el juez, os pongo otros diez para llevaros a la horca,
y no a la pila.
Senor, os ruego que en la cena seais mi invitado.
Pido humildemente perdon a Vuestra Excelencia.
He de salir hacia Padua esta noche y mas vale que me ponga ya en camino.
Siento que no dispongais de mas tiempo.
Antonio, recompensad al caballero, pues me parece que mucho le debeis
Insigne caballero
gracias a vuestro saber mi amigo y yo nos hemos salvado de penas muy graves.
En recompensa de vuestros gentiles esfuerzos,
aceptadlos tres mil ducados debidos al judio.
Y en afecto y gratitud, os debemos mucho mas, ahora y siempre.
Esta bien pagado quien esta satisfecho.
y yo estoy satisfecho de haberos redimido, asi que me doy por bien pagado:
espiritu venal yo nunca tuve.
Cuando volvamos a vernos, conocedme. Os deseo buena suerte y me despido.
Senor, permitidme que insista.
Aceptad algun recuerdo nuestro
como tributo, no como pago.
Concededme dos cosas, os lo ruego: su aceptacion y mi disculpa.
Ya que me apremiais, consiento.
Dadme vuestros guantes, que los llevare en recuerdo vuestro.
Y, por tanta gratitud, me llevo este anillo.
No quiteis la mano, que no os pido mas, e ingrato seriais si me lo negarais.
Senor, ?este anillo? Es una menudencia. Si os lo diera, tendria que avergonzarme.
Pues no quiero otra cosa, y la verdad es que tengo ese capricho.
Hay mas en este anillo que su precio.
Os dare el mas rico de Venecia y dispondre una proclama para hallarlo.
De daros este dispensadme, os lo suplico.
Senor, veo que sois muy generoso en las ofertas.
Primero me ensenais a pedir y ahora, como se responde a un pedigueno.
Gentil senor, este anillo me lo dio mi esposa
y, cuando me lo puso, yo le prometi no venderlo, ni darlo, ni perderlo.
Esa excusa ahorra a muchos hombres el regalo.
Si vuestra esposa no es una demente, sabiendo que merezco vuestro anillo,
no os tendra perpetua malquerencia por habermelo dado. En fin, quedad con Dios
Bassanio, dale el anillo.
Que los meritos del joven y mi afecto pesen mas que el mandato de tu esposa
Anda, Graciano; corre hasta alcanzarle.
Dale el anillo y, si puedes, haz que venga a casa de Antonio.
Vamos, de prisa.
Ven, ahora vamos alla tu y yo
y manana temprano salimos volando para Belmont.
Vamos, Antonio.
Pregunta por la casa del judio, dale el acta y que la firme.
Salimos esta noche y llegaremos un dia antes que nuestros maridos.
Lorenzo agradecera la donacion.
Senor, me alegro de alcanzaros.
El senor Bassanio, tras reflexionar, os envia este anillo
y solicita vuestra compania en la cena.
No es posible. Su anillo acepto agradecido, y os rogare que asi se lo digais
Tambien os rogare que indiqueis a mi escribiente la casa de Shylock.
Con mucho gusto.
Senor, deseo hablaros.�
Vere si mi marido me da el anillo que me ha jurado conservar por siempre.
Tenlo por seguro. Mil veces juraran que han dado los anillos a unos hombres.
Venga, deprisa, ya sabes donde espero.
Vamos, senor, ?me indicais la casa?
?Como brilla la luna!
En una noche como esta, en que un aire suave besaba los arboles
y los dejaba en silencio, en noche asi subio Troilo a los muros de Troya,
y el alma se le iba en suspiros a las tiendas griegas, donde Cresida dormia aquella noche
En noche asi, Tisbe pisaba medrosa el rocio,
cuando, al ver la sombra del leon, huyo asustada.
En noche asi, con el sauce en la mano estaba Dido
a la orilla de la mar bravia rogando a su amor que volviese a Cartago.
En noche asi, Medea cogio las magicas hierbas que reavivaron al viejo Eson.
En noche asi, Jessica huyo del rico judio
y con su prodigo amor escapo de Venecia hasta Belmont.
En noche asi, el joven Lorenzo juro que la queria,
robandole el alma con promesas de amor, y ninguna sincera.
En noche asi, la linda Jessica calumnio a su amado
como una viborilla, pero el la perdono.
Te ganaria en noches si nadie viniera, pero, escucha: oigo los pasos de un hombre.
?Quien viene tan deprisa en el silencio de la noche?
Un amigo.
?Un amigo? ?Que amigo? ?Como te llamas, amigo?
Me llamo Stephano y vengo a deciros
que mi ama estara en Belmont antes del amanecer.
Se va parando en las cruces del camino
y de rodillas implora un feliz matrimonio.
?Quien viene con ella?
Solo un santo ermitano y la doncella. Decidme, ?ha vuelto mi amo?
No, ni sabemos nada de el.
Pero entremos, Jessica, y preparemos
alguna solemne bienvenida para la duena de la casa.
Ven, vida mia, vamos a esperarlos dentro.
No, dejalo. ?Para que vamos a entrar?
Amigo Stephano, entra en la casa a anunciar que tu senora ya se acerca
y di a los musicos que salgan.
?Que apacible reposa la luna en esta loma!
Sentemonos aqui, y que la musica nos acaricie los oidos.
La calma suave y la noche convienen a las dulces melodias.
Sientate, Jessica.
Mira como esta engastado el firmamento de claras patenas de oro.
En su giro, la mas pequena esfera canta como un angel,
uniendose a las voces de tantos querubines de ojos vivos.
Asi es el armonia del alma inmortal,
pero envuelta en esta caduca vestidura de barro no la oimos
Nunca estoy alegre oyendo una musica dulce.
Porque tienes ocupados los sentidos.
Observa un rebano indomito y salvaje o una manada de potros aun sin desbravar,
saltando locamente, bufando y relinchando, como es propio de la sangre que les bulle.
Si oyen un toque de trompeta o llega a sus oidos una melodia,
veras como todos se paran al instante
y se aquieta su briosa mirada con el grato poder de la musica.
Por eso fingio el poeta que Orfeo movia los arboles, las piedras y los rios
Pues nada hay tan robusto, duro ni violento que no cambie por efecto de la musica.
El hombre sin musica en el alma,
insensible a la armonia de dulces sonidos,
solo sirve para intrigas, traiciones y rapinas.
Sus impulsos son mas turbios que la noche
y sus propositos, mas oscuros que el Erebo
No te fies de ese hombre.
Escucha la musica.
Esa luz que vemos arde en mi casa.
?Que lejos llegan los rayos de esa vela!
Asi brilla la buena accion en un mundo cruel.
Cuando brillaba la luna no veiamos la vela.
El brillo mayor oscurece al menor
El sustituto luce tanto como el rey mientras el rey no se acerca,
y entonces se vacia su grandeza como un riachuelo en el mar.
Escucha. ?Musica!
Senora, son los musicos de vuestra casa.
Veo que no hay nada bueno por si solo: los sonidos parecen mas gratos que de dia.
Senora, el silencio les confiere esa virtud.
Cuando cantan solos, tan grato es el canto del cuervo como el de la alondra,
y creo que si el ruisenor cantase de dia cuando graznan las ocas,
no diriamos que es mas armonioso que el jilguero.
?Cuantas cosas deben al momento propicio su justa alabanza y completa perfeccion!
Mucho me equivoco o esa es la voz de Portia.
Me conoce como el ciego al cuco: por la mala voz.
?Querida senora, bienvenida!
Hemos rezado por el bien de nuestros maridos
y esperamos que se cumplan las plegarias. ?Han vuelto ya?
Aun no, senora. Pero ha venido un mensajero anunciando su llegada.
Entra, Nerissa. Ordena a los criados que no mencionen para nada nuestra ausencia.
Tampoco vos, Lorenzo; ni vos, Jessica.
No somos delatores, senora. No temais.
La noche parece un dia apagado; esta algo mas palida.
Es como el dia, un dia en que el sol se ha escondido.
Tendremos el dia, como en las antipodas, si quieres salir en ausencia del sol.
Quisiera lucir, mas no demasiado: la que todo lo luce ofusca al marido,
y eso no lo quiero para el mio�Pero, Dios disponga. Se bienvenido, mi senor.
Gracias, senora. Acoge a mi amigo:
este es Antonio, el hombre con quien tanto estoy en deuda.
Y debes estarlo plenamente, pues creo que el se endeudo mucho por ti.
Nada de que no me haya librado.
Senor, sois muy bienvenido a nuestra casa.
Se vera en algo mas que en las palabras, asi que voy a ahorraros ceremonias.
?Por esa luna, te juro que me ofendes!
Es verdad que se lo di al escribiente.
Que lo castren y quedo satisfecho, ya que tu te lo tomas tan a pecho.
?Rinendo tan pronto! ?Que pasa?
Es la sortija de oro, un misero anillo que me regalo,
con un lema igual que un verso en la hoja de un cuchillo:
�Amame y no me dejes�.
?Por que hablas del lema o el valor?
Cuando te lo di, me juraste llevarlo hasta la hora de la muerte
y de el no separarte ni en la tumba.
Si no por mi, por tu ferviente juramento debiste poner mas cuidado en conservarlo.
?Darselo a un escribiente! Bien sabe Dios que a ese escribiente jamas le saldra barba.
Le saldra cuando se haga un hombre.
Si, cuando una mujer se haga hombre.
Palabra de honor que se lo di a un joven; un muchacho, mas bien menudo,
no mas alto que tu; el escribiente del juez,
un mocito parlanchin que lo pidio en recompensa. No pude negarselo.
Para ser sincera, has hecho mal
en dar el primer regalo de tu esposa con tanta ligereza.
En tu dedo lo pusiste con ese juramento
y en tu carne se clavo con tus promesas.
A mi amor le di un anillo
haciendole jurar que siempre lo conservaria.
Aqui esta el,
y por el puedo jurar que a nadie lo dara,
ni del dedo se lo arrancara por todas las riquezas de este mundo.
La verdad, Graciano, que has apenado a tu esposa. A mi me habria enfurecido.
El noble Bassanio le dio el anillo al juez que lo pidio y que bien lo merecia;
entonces su joven escribiente, que tanto se afano con los escritos,
quiso el mio, y ni amo ni ayudante querian nada mas que los anillos.
?Que anillo le diste, mi senor? Espero que no fuese el que te di.
Si a la falta pudiera anadir una mentira, lo negaria;
pero ya ves que mi dedo no lleva el anillo: no lo tengo.
Ni tiene fidelidad tu corazon.
Por el cielo, que contigo no ire al lecho hasta que vea el anillo.
Ni yo contigo hasta que vea el mio.
Querida Portia, si supieras a quien di el anillo,
si supieras por quien di el anillo, y entendieras por que di el anillo
y de que mala gana me quite el anillo cuando solo me aceptaban el anillo,
el rigor de tu enojo cederia.
Si tu hubieras sabido la importancia del anillo
o la mitad del valor de quien te dio el anillo,
o tu propio deber de conservar el anillo, no te habrias desprendido del anillo.
Si hubieras querido defenderlo con teson, ?quien habria sido tan poco razonable
y descortes que se empenara en que le dieses algo tan sagrado?
Nerissa me ha ensenado la verdad: muera yo si el anillo no lo tiene una mujer.
Senora, por mi honor y por mi alma que no lo di a mujer, sino a un doctor en leyes
Que ese doctor no se acerque a mi casa:
Ya que tiene la joya que yo amaba
y que tu juraste conservar, sere tan dadivosa como tu.
No pienso negarle nada que sea mio, ni mi cuerpo, ni el lecho de mi esposo.
Voy a conocerle, de ello estoy segura.
No duermas ni una noche fuera de casa. Vigila como Argos
Si no lo haces y quedo sola, por mi honra -que aun es mia- que dormire con el doctor.
Y yo con su escribiente, conque atento si dejas que me cuide de mi misma.
Pues, muy bien. Pero, que no me lo encuentre, o le corto la pluma al escribiente
Yo soy la triste causa de estas rinas.
No os apeneis. Sois bienvenido pese a todo.
Portia, perdoname.
Perdoname y te juro que ya nunca faltare a mis juramentos.
He prestado mi cuerpo por su bien
y habria acabado mal de no haber sido por quien se fue con vuestro anillo.
Me comprometo una vez mas bajo fianza de mi alma
a que conscientemente vuestro esposo ya nunca faltara a su palabra.
Sereis su garantia.
Dadle este anillo y pedidle que lo cuide mejor que el otro.
Toma, Bassanio. Jura que lo conservaras.
?Por el cielo! ?Pero si es el que le di al doctor!
El me lo dio.
Perdoname, Bassanio: por recobrarlo tuve que dormir con el doctor.
Y perdoname tu, gentil Graciano, pues anoche,
a cambio de este, durmio conmigo ese mocito, el escribiente del doctor.
Pero, ?bueno! Esto es como arreglar caminos en verano, cuando estan en buen estado.
?Asi que cornudos antes de merecerlo?
No seas tan grosero.
Estais desconcertados.
Toma esta carta, leela sin prisas. Viene de Padua, de parte de Belario.
Por ella sabras que Portia era el doctor y Nerissa el escribiente.
Lorenzo es testigo de que sali al tiempo que vosotros y que acabo de volver.
En mi casa aun no he entrado.
Antonio, bienvenido: la noticia que os reservo es mejor de lo esperado.
Abrid esta carta: os dira que tres de vuestros galeones
han llegado a puerto de improviso con su rico cargamento.
Mas no querais saber que insolito accidente puso en mis manos esta carta.
Estoy sin habla.
?Eras el doctor y no te conoci?
?Y tu el escribiente que va a ponerme cuernos?
Si, pero que no tiene esa intencion, a no ser que se haga hombre.
Querido doctor, dormiras conmigo. Si estoy ausente, duerme con mi esposa.
Querida senora, me dais vida y fortuna
pues la carta asegura que mis barcos llegaron a buen puerto.
Y ahora, Lorenzo: mi escribiente os trae tambien un buen consuelo.
Si, y se lo doy sin honorarios.�
Lorenzo y Jessica, aqui teneis, de parte del rico judio,
un acta especial por la que os dona sus bienes cuando muera.
Mis bellas senoras, echais mana delante del hambriento.
Es casi de dia, y estoy segura de que aun no entiendes lo sucedido.
Vamos a entrar, y alli podras interrogarnos:
todas las preguntas tendran cumplida respuesta.
Muy bien, pues lo primero que Nerissa habra de responderme
es si prefiere seguir hasta la noche de manana
o acostarse a una hora tan temprana;
que, si es de dia, estare muy impaciente por dormir con el joven escribiente.
Y desde hoy jamas tomare a risa guardar bien el anillo de Nerissa
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