All language subtitles for Emperor.Of.The.North.Pole.1973.DVDRip.XviD-FRAGMENT.SPA

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Original subtitles

1933 - EN EL PUNTO MÁS ÁLGIDO DE LA GRAN DEPRESlÓN

Los vagabundos deambulaban por el país en tren, en su búsqueda de empleo.

Rechazados por la sociedad, aislados e indigentes, crearon su mundo aparte.

Eran nómadas que despreciaban la ley pero hacían valer la suya.

Dedicado a destruirlos, estaba el Hombre del Ferrocarril...

quien les obstruía el acceso a su única posibilidad de sobrevivir: Los trenes.

Despacio. Despacio.

Detente. Detente aquí.

¿Está brotando bien?

Sí.

¿Cuánto va?

La mitad.

- Con tres cuartas partes basta. - Bien. Tres cuartas partes.

- ¿Ya casi? - Ya son tres cuartas partes.

- Vamos a arrancar. - Bueno.

Listos para partir, Shack.

Maldito vagabundo.

Retrocede. Retrocede un poco.

Retrocede, viejo infeliz. Anda, rápido.

¡Alto!

¡Ahora!

¡Atáquenlo!

- ¡Niños, agarren ese maldito pollo! - ¡Cielos!

¡Agarren el pollo! ¡Atrápenlo!

Yo se lo quitaré.

Maldición.

Fuera de aquí.

Hijo de perra.

- Miren, es la 19. - ¡Hola, maquinista! ¡Hola!

¿A quién le dices tonto?

Si me llamas tonto, te destrozaré la cara.

Cuando agarre al tal Shack, le voy a dar una buena golpiza.

- No pensarás encenderlo aquí, ¿verdad? - ¿Y por qué no?

Porque incendiarás el coche.

No importa, muchacho.

Estamos perdidos, no lo dudes.

No es más que un viejo transporte de cerdos.

Los cerdos comen maíz. Esto es heno.

No es más que un viejo transporte de reses.

Hasta luego, muchacho.

Si mueres tú primero, rezaré por ti.

No me salgas con esas estupideces. Te diré algo.

¿Cómo que "hasta luego"?

Van a subir a las reses dentro de dos horas.

¿Y eso qué?

Las reses tienen cuernos, muchacho, y tú no.

No se atreverían a hacernos eso.

- ¿Cómo que "hacernos"? - Llamaré a la policía.

90 días picando piedra es mejor que los cuernos.

En esta parte del país, no te pondrán a picar piedra, muchacho.

Y tampoco son 90 días. Te meten en el fondo de un foso...

mientras el sheriff se embolsa los 2 dólares que le pagan por ti.

Y no es cuento.

El país está en plena depresión económica.

Dos dólares por día son mucho dinero, y hasta la policía está en apuros.

Al país se lo llevó el carajo.

No podrían hacerlo impunemente estando Cigaret de por medio.

¿Cigaret?

- Sí te acuerdas de Hee-haw Mike. - Aquel viejo ladrón.

No estoy tratando de asustarte, pero no has visto a Mike últimamente.

Supe que le rompieron el cuello en Texas.

Así fue.

¿Tú mataste a Mike?

Ya me conoces.

¿Cómo estuvo Texas?

Ahí está todavía, y él también.

A Hee-haw Mike lo mataron a balazos en San Francisco, no saben quién.

¿Cómo vamos a salir de aquí?

No te preocupes, muchacho. No te dejaré enfrentarlo solo.

Moriremos iguales, ¿me entiendes?

Ven acá, ven acá. Maldita sea.

Gallo hijo de perra.

Los cuernos no nos encontrarán vivos.

¡Estás loco! ¡Provocarás...!

Oiga, revisor.

¡Maldita sea!

- Se va a poner como un malvado demonio. - ¿Cómo era antes?

Quítate de ahí.

Santo Dios.

¡Ciérrala con llave!

Maldito vagabundo hijo de perra.

- ¡Sr. Logan, el 19 se incendia! - ¡Recórcholis!

¿No entiende? ¡El 19 está en llamas!

¡El 19 está en llamas!

¡Hijo de perra! ¡No te vas a deshacer de mí!

¡Traigan agua acá! ¡Traigan agua!

Vamos.

- ¡De pie, vagabundo! - ¡Esperen, señores!

- ¡Esperen! ¡Esperen! - ¡Andando!

- Esperen, señores. - Con esto te bastará.

¡Encargado! ¡Encargado del patio! ¡Trae los extintores de incendios!

¡Espera! ¡Espera!

Trae cubos de agua. ¡Cubos de agua!

¡Espera! ¡Espera! ¡Cubos de arena! ¡Cubos de arena!

¡Se está incendiando el tren!

¡George, trae el extintor de incendios! ¡Rápido!

Si lo ponen junto al tanque de petróleo, explotará todo.

¡Santo cielo!

¿A qué diablos estás jugando?

¡Maldición! Listo. ¡Frena ya!

Baja la velocidad, prepárate para frenar.

Trae bombas de mano. ¡Bombas de mano! ¡Bombas de mano!

¡Vamos! ¡Frena ya!

- ¡Maldito...! - Bien. Frena.

Vamos, Bill. ¡Aléjate! ¡Todos!

- Suéltalo. - Trae todos los cubos que puedas.

- ¡Apúrate! - Suéltalo.

Y frena.

¡Rápido! ¡El vagón contiene paja! ¡Apaguen el fuego!

¿Quién olvidó aceitar las cajas de engrase?

A la próxima que recoja un vagón vacío, no dejaré que se incendie...

¡porque un maldito encargado olvidó aceitar la caja de engrase!

Ve a limpiar esos bastidores. ¡Lubrica los soportes, las cuñas, todo!

No vuelvas a provocar un incendio.

- No sucedió así. - ¡No me importa!

No permitirás que vuelva a suceder. ¡Nunca! ¡Dilo!

Nunca volverá a suceder.

Lleva la máquina a la torre...

y llénala de agua, ¿entendiste?

Desgraciado. ¡Lo pondré en su lugar! Quítenme las malditas manos de encima.

Espera, cálmate. Queremos decirte algo.

¿Qué quieres para Navidad, Leach? Te diré qué:

Lo único que nunca le han hecho a Shack. Piénsalo, Leach.

Un vago que le quite la corona a ese maldito hijo de perra.

Un miserable e infeliz vagabundo que viaje en su tren.

- Nunca sucederá. - Quizá ya sucedió.

¿Alguno de ustedes es bautista? Mi padre es bautista.

Voy en camino a casa, a verlo.

Está moribundo.

- Pasarás un año en la cárcel. - Tu madre.

¿Dejarás que te hable así?

- Tiene razón. Óyeme bien, insolente. - Detente.

- ¿Cómo subiste a ese tren? - Tan fácil como a cualquier otro.

- Nadie se sube a ése. - Es un tren local, no es nada.

- El 19 no es cualquier tren local. - ¿No has oído hablar de Shack?

- El 19 le pertenece. - ¿Y qué?

Que no sobrevivirás esta noche.

Fue fácil. El tren pasó una curva, encontré un punto ciego.

Me recosté ahí. Vi al ferroviario, con los faldones al aire.

Sentí curiosidad, y subí para ver de frente al hombre.

Como se imaginarán, no conversamos.

Él agitaba el martillo y gritaba como todo un bautista...

así que me deshice de él y me acomodé en el vagón vacío.

Le di una buena golpiza. Un miserable vago...

apareció en el dintel, y nos encerró a los dos.

Así que tuve que incendiarlo para salir; él quedó en cenizas, sin duda.

Leach, como te dije, tendrás tu regalo de Navidad en pleno octubre.

Maldita sea.

Estamos apostando sobre seguro. Vamos a proponérselo.

¿A qué hora parte el tren de Shack?

- A las 7 a.m. - No me lo perdería por nada.

- Llevo años esperando. - Y no eres el único.

No olvides a Cracker. Podrás conseguir que apueste unos 20.

Ni que me lo digas.

Sí, señor. Es como dinero en el banco.

- No sé qué, pero algo anda mal. - Deja de preocuparte.

Tú mismo lo dijiste. Estamos apostando sobre seguro.

Sí... es como apostarle al caballo de carreras de ayer.

No abras la boca...

hasta que nos hayamos divertido y hayamos cobrado.

Ve al entronque y dile a tus amigos vagabundos...

que tenemos un nuevo rey de las vías.

Amigos, la manera más efectiva de prevenir esos males...

en este programa de empleo...

será la constante vigilancia del pueblo estadounidense.

Hago un llamado a mis conciudadanos...

para que cooperen conmigo para hacer de éste el más eficiente...

y limpio ejemplo de proyecto público...

que el mundo haya visto.

- ¿Sonrisas? - Ha llegado la hora...

de dar una respuesta avasalladora a esos cínicos...

que dicen que una democracia no puede ser ni honesta ni eficiente.

Si ustedes ayudan, lo podremos lograr.

Por lo tanto, espero que vigilen las obras en cada rincón de la nación.

Critiquen con toda libertad.

Comuníquenme los ejemplos donde el trabajo podría hacerse mejor...

o donde aún persistan los usos inadecuados.

Ni ustedes ni yo queremos críticas...

que surjan solamente de un ánimo mezquino o partidario.

Pero yo quiero defender el derecho de todo ciudadano...

de llamarle la atención a su gobierno y hacerle ver...

los ejemplos donde los dineros públicos puedan gastarse más eficazmente...

para beneficio del pueblo estadounidense.

Nunca antes...

Sonrisas.

Hola, Número Uno.

Supe que venías. Le ganaste a Shack.

- Viajaste en el 19, ¿eh? - Pues, no precisamente.

Era de esperarse. Algún día tenías que enfrentarlo.

30 km en un vagón jaula vacío no es enfrentarlo.

Fue apenas un manoseo.

Sigues siendo el Número Uno.

¿Qué...?

Es de hace una semana.

Eres un hombre veloz y considerado. ¿Te lastimó Shack?

- Nunca te burles del diablo. - No me estoy burlando.

Qué bueno.

Bien, ya que le ganaste a Shack...

y llegaste al cielo, ¿por qué no sientas cabeza?

Como yo. Mira, hablé con Roosevelt...

peleé al lado de Pershing, me acosté con Harlow...

domé tigres, bebí veneno...

vi al elefante y me lancé por las cataratas.

He andado por todos los caminos...

y no me he movido ni un metro de aquí durante el último año.

- Ésa no es una pregunta. - Tiene la respuesta.

Unos chicos me robaron mi atado.

Bien, ¿nos reunimos con ellos?

Reunámonos con ellos.

¡Silencio, señores! Silencio.

Pongan atención, señores. ¡Vengan acá!

Acérquense. Tengo noticias. ¡Tengo un mensaje!

¡Vengan! Acérquense, vagabundos alcoholizados. Acérquense.

Vengan todos, los que viven aquí y los que son vendedores itinerantes.

Se creen los dueños de las vías, ¿verdad? Pero él es el dueño.

Es el Emperador del Polo Norte.

¡Llegó en el 19!

Vengan. Vengan.

Vi a Shack lanzar a Shine bajo las ruedas del tren.

Yyo vi a un vagabundo al que atacó.

Lo golpeó con su martillo.

Dicen que ha eliminado a 11 vagabundos.

A dieciséis.

- ¿Qué tanto te le acercaste? - Lo suficiente para viajar.

Tengo un solo ojo y una sola pregunta:

¿Usó su martillo?

Usa el martillo casi solamente para espantarlos.

Te tienes que cuidar de sus manos. Y de su cerebro.

Ningún vagabundo ha viajado con Shack.

Nunca ha sido logrado. Nunca.

- Lo estás viendo con tus propios ojos. - ¿Ves lo que te dijimos?

- Lo estás viendo con tus propios ojos. - ¿Ves lo que te dijimos?

Si lo hacemos bien, podemos sacarle un mes de paga a Cracker.

Quédatelo; tú eres más guapo que yo.

Oye, Número Uno.

Ven a probar mi guiso. Llevo tres días hirviéndolo.

- No has probado algo igual. - Buena idea.

- Es basura hervida. - Mejor sería un plato de metal guisado.

- ¿Qué, crees que es tu cumpleaños? - Tranquilo, tío. Él derrotó a Shack.

- Viajó en el vagón vacío del 19. - Claro que no.

El que le ganó a Shack fue un muchacho; lo tienen en el patio.

- ¿Un muchacho? - Él echó todo a perder.

¿Qué muchacho?

Nadie más que Número Uno podría enfrentar a Shack.

¿Qué respondes, Número Uno?

Ten cuidado. Trae una navaja.

No le dices nada que no sepa ya.

- El hijo de perra va a hacerlo. - Sí va.

¡Suerte, Número Uno! ¡Suerte!

- Dales algo para recordar. - Oye, vago.

¿Adónde vas?

Número Uno va a Portland, en el 19.

Ése es el tren de Shack.

Anótalo.

Así se hace, muchacho.

Con letras grandes.

NÚMERO UNO

NÚMERO UNO A PORTLAND EN EL 19

A mí me suena muy dudoso. Simplemente, no puedo creerlo.

¿Me quieren decir que nadie ha viajado en el tren de Shack?

Nadie.

Por favor, no puedo creer que nadie.

- ¿Nadie? - Nadie.

- Alguien. - ¿Quién?

SkysailJack. Él lo logró.

- Claro que no lo logró. - Sí lo logró.

- Pregúntale a él. - ¿Qué?

Anda. Dile si SkysailJack ha viajado en el tren de Shack.

¿SkysailJack? Sí, en un ataúd.

Ningún tren es invencible.

El de Shack sí, estos hombres no pueden con él.

Sería lo mismo que ganarle a Jack Dempsey.

En algún lugar, hay un vagabundo que puede hacerlo o ya lo ha hecho.

¿Ah, sí? Yo apuesto cinco dólares a que no.

Yo apuesto diez a que sí.

¡Cincuenta dólares! Págalos u olvídalo.

¡Acepto!

Bien. Vuelvan a trabajar, señores.

- Cracker quiere un hombre más. - Tengo a mi equipo; nada de estudiantes.

Quería ayudar a que no se te suba nadie.

Nadie se sube a mi tren, encargado... Ni siquiera tú, si no llevas boleto.

¿Qué me ve, señor?

Aprendí mi oficio en los duros caminos.

- Tú no eres ningún vagabundo. - Claro que sí soy.

Habla, muchacho. ¡Dile!

- Eres un novato. - ¡Mentira! Él llegó en el 19.

Viajó gratis en el especial; ellos lo vieron bajar del vagón.

¿Sabes lo que le hago a los que dicen lo que tú dijiste?

Es verdad. Viajé en su maldito tren.

Sólo hay un vagabundo que tiene con qué enfrentarme.

Y tú no estás en la lista.

A cualquier vago que ponga un pie en mi tren...

¡lo sujeto y lo sacudo hasta que muere, como una víbora!

Sí. Ya te descubrí, muchacho.

No eres más que un pobre vaguito.

Viajé gratis en su tren, y no fui el único.

- ¡Cuéntamelo todo! - No importa.

A mí sí me importa.

Vamos a caminar...

para platicarlo, solos tú y yo.

¡Número Uno! ¡Número Uno! ¡Su nombre está en la torre, yo lo vi!

Ese tío dijo que llegó en el 19. Yviajará mañana de nuevo.

En dirección a Portland.

¿Número Uno? ¿Quién es Número Uno?

No lo conozco... todavía.

Cinco dólares a que llega hasta Portland.

- ¿Cinco dólares? - ¿Cómo que hasta Portland?

Lo del muchacho fue una chiripa. Cierto, era una apuesta segura...

pero ningún vagabundo irá con Shack hasta Portland.

- Haría falta más que un milagro. - Número Uno no es cualquiera; 5 dólares.

- Acepto. - QueJack guarde el dinero.

- Bien. Toma. - Yo no quiero participar.

- ¿Quién lo guardará? - ¡Está bien! ¡Yo lo guardo!

Miren. Yo odio a Shack tanto como Uds...

pero apuesto 5 a que ese vagabundo...

no saldrá de los patios.

- ¿Cinco? Tómalo. - Si hay niebla, tiene posibilidades.

- Acepto la apuesta. - Yo apuesto siete dólares.

Dile al operador del telégrafo que avise a los demás operadores.

Que en North Plains sepan qué esperar.

También avisen a Eugene, Albany y Salem.

Cottage Grove acepta apuestas hasta por $600...

a favor o en contra de Número Uno.

Atención, Cottage Grove. North Plains apuesta...

- $85 a Shack, $ 78 a Número Uno. - Aquí Albany. $ 177 a Número Uno.

Atención: Portland avisa que es delito federal...

usar la línea del telégrafo para hacer apuestas.

Portland también avisa que le apuesta $255 a Shack.

Bien, señores. Apuesto la paga de una semana a que Shack gana.

- ¿La paga de una semana? - Veinte dólares: Una parte o todo.

Ya tienes cliente.

- Yo te apuesto la mitad. - Hecho.

- Déjenme algo. Yo apuesto dos. - Trato hecho.

Yo apuesto 75 centavos. Anótame.

- No hay confianza, Harry. Muéstralo. - Yo apuesto 50 centavos.

Acepto.

¿Y bien?

El otro lado. Anda.

Cielos.

- Prueba con los punzones. - Dame un agujón.

- Sólo tiene dos volteadores. - ¿Tú qué sabes de eso?

- Anda. - Despacio, con cuidado. Eso es.

Sabes, Cracker y Shack están cebando la trampa con todo.

Shack preferiría matar a alguien que llevarlo gratis.

Eso es. Con cuidado.

Va ser un muy mal día para el maldito Shack.

- Sí, señor. - Cuidado, Sonrisas; es como una mujer.

Si lo tocas bien, se abre por completo.

¡Ya se abrió!

Me siento orgulloso de este infeliz.

Los dedos mágicos producen esto.

Bien. A las trincheras. A ocultarnos. Vamos, vamos.

- ¿Y bien? - Todo está listo.

- Me encantaría ir con él. - A mí también.

Casi se me antoja volver a viajar.

Es un tren grande.

Hazlo bien, vagabundo.

Ponlo de cabeza, que diga: "Hecho en el infierno".

Tu trabajo será muy difícil.

Un tren correo pasará el entronque a las 7:10.

- A 11 minutos de aquí. - Yo llegaré en 4.

¿Cinco km? No a la velocidad de patio.

No iré a velocidad de patio; iré a toda velocidad.

- ¿A toda? Por supuesto que no, Shack. - No regalaré otro viaje gratis.

No veo ni dónde acaba mi tren en esta niebla.

Iré a 30 km por hora antes de que él tenga su primera oportunidad.

Si así intenta lanzarse, acabará completamente mutilado.

Este patio es mío, yo señalaré tu velocidad...

o enviaré un telegrama a la División.

Adelante, envíales un telegrama.

¿Qué les vas a decir? ¿Qué vas a abrir la corrida para los vagos?

Toma.

Quítate.

- 6:59. - 6:59.

Ahí viene.

Tú puedes, Shack. Apostamos a que tú ganas.

- No nos falles, Shack. No nos falles. - Eso es.

¡Eres un perdedor, Shack! ¡Número Uno hará el viaje gratis en tu tren!

Olvídalo, Shack. ¡Número Uno hará el viaje gratis!

El infeliz irá a toda velocidad.

- ¿Qué esperabas? - ¡A toda velocidad en el patio!

- Naturalmente. - Pero ¿en la estación?

¡Qué bien! ¡Más velocidad!

Maldito seas. Más velocidad.

¡Shack! Shack, el tren es viejo, debería estar en el taller.

¡Shack, los empaques del cilindro están desgastados!

¡Shack! ¡Escucha, Shack!

Mantelo abierto y dale todo el vapor que aguante.

¡Shack, la varilla lateral hace mucho ruido! ¿No la oyes?

Shack, ¿no lo oyes? ¡Se está trabando!

- ¡Se arruinará! - ¡No oigo nada!

¡Mantenlo abierto! ¿Oíste? Mantenlo bien abierto.

La máquina no lo soporta, Shack.

¡Shack! ENTRONQUE A 3,2 KM

¡Ven, Shack! Número Uno te está esperando.

ENTRONQUE A 1,6 KM

- Ahí viene. - Agáchense. Agáchense.

¡Y ahí pasó!

¡Obtúrala! ¡Obtúrala!

¡Ten misericordia, Señor!

¡Santo Dios!

Cielos.

Adivina quién, Shack.

Es el vagabundo grande y malo, Shack...

y va a hacerte pedazos, por malo que seas.

- El cambio de vía estaba abierto. - Oye, Shack, ¿te arruinamos el día?

¿Dónde diablos está Shack?

Está vía arriba, pero no lo veo.

7:02. ¡Ocho minutos! Maldición.

Shack, ya no eres tan poderoso, ¿eh?

¿No sabe Shack que el tiempo se agota?

Estamos encajonados...

por el frente y por detrás.

Nunca oí hablar de algo igual.

Arrancar a toda velocidad, pasarse los cambios de vías. Cielos.

¡Oye, se te quedó colgando el vagón de cola!

Espero que hayas pagado tu pensión, Shack.

Santo cielo.

Oye, vigilante, ahora ya aprendiste cómo es que te hagan pedazos.

Seis minutos.

Descuida, Shack. No está tan mal. Te guardaremos un lugar en la jungla:

¡tres... metros... bajo tierra!

Oigan, hay que retroceder. Aún no estamos a salvo.

Si tienes oportunidad, ponlo a buen uso, ¿está claro?

Apúrense. Hay que sacar a esta maldita de aquí.

¡Oye, Shack! Tienes las mismas probabilidades...

que un hombre cojo en un concurso de patadas.

Número Uno no es cualquier vagabundo, Shack.

¡Oye, Shack! Te espera una gran sorpresa.

Te guardaremos un lugar en la fila de beneficencia, Shack.

- Nos quedan 4 min. - Avanza vía arriba.

- ¿Y si no lo logramos a tiempo? - No hay alternativa.

3 km atrás, 1,6 hacia adelante. ¡Andando!

- ¡Adiós! ¡Hasta luego! - ¡Shack!

¡Shack! ¡Shack! ¡Shack!

¡Shack!

¡Del lado derecho! ¡Del derecho!

¡Oye! ¡Oye!

¡Para el tren! ¡Para el tren!

Maquinista, en reversa. ¡Retrocede!

¡Oye, vagabundo!

¡Vagabundo!

¿Me oyes? Dentro de tres malditos minutos, vas a oír un silbido...

que significa que el tren correo va a pasar por el entronque.

¡Será un choque de frente con diez personas a bordo!

Me suena a puro cuento.

Nos vemos, Shack.

Rápido, rápido. Muevan este maldito tren.

Bien. ¡Muévanlo! ¡Andando! Vamos...

- ¡Está perdiendo velocidad! - ¡Arena! ¡Arena! ¡Dale arena!

¡Cuidado con el acelerador, Shack! ¡Cuidado con el acelerador!

¡Muévete! ¡Arena! ¡Más arena!

¡Maldita seas! ¡Muévete, hija de perra!

¡Muévete! ¡Arena! ¡Arena!

¡Más rápido!

¡Más rápido!

¡Palea, negro hijo de perra! ¡Palea! ¡Palea!

- ¡El entronque! ¡El entronque! - ¡A toda velocidad!

¡Quiero más velocidad! ¡Más velocidad!

¡Palea más carbón!

¡Cielos!

Bien. Arranca. ¡Dije que arranques ahora mismo!

Cielos.

- ¿Y bien? - No vi nada.

¿No viste nada? ¡Vuelve a revisar!

¡Andando! ¡Maldita sea!

Maldición, qué hijo de perra más tonto eres.

- Si quieres pelea, la tendrás. - ¡Esto no es ningún juego!

Claro que sí.

- Creo que eres un mal perdedor. - Sí.

Engrásalo.

¡Con la grasa de la caja de engrase!

Hijo de perra.

Dame acá.

En reversa.

¿Qué hay?

Todavía nada.

¿Nada en el vagón vacío?

Aquí tampoco está.

¿Lo estás buscando bien?

Claro que lo estoy buscando bien.

Retrocede un poco.

No sé por qué no se deja de tonterías el revisor.

Bien sabe que los vagos no cuentan.

- Paren. Paren. - Para.

Bien. Retrocede.

- ¿Y? - Nada.

¡Claro que no hay nada!

- ¡Nunca viste nada! - ¡Claro que sí!

¡Un sombrero! ¡Un maldito sombrero!

- Que cayó de un vagón a toda velocidad. - ¡Un trapo, un empaque!

- ¡No, maldita sea! - ¡Un maldito periódico, eso viste!

- Puede ser. - ¿Puede ser?

No sé.

¿Algo o nada? ¿Qué viste?

¿Y bien?

- Nada. - ¡No me mientas con que nada!

¡Viste un maldito sombrero!

Cabeza de mierda.

¡Jerónimo!

Como te decía, hubo una época en que los basureros tenían calidad.

Pero por Dios que la basura de este país ha empeorado mucho.

¡Eres un hijo de perra!

Creí que éramos amigos.

Me dejaste a mi propia suerte.

Ponte de pie.

- ¿Quieres una lucha normal? - Sí, y nunca la olvidarás.

Entonces, se acabó el juego, ¿no?

- Hasta el final. - Haré mi parte.

Adelante.

¿Has viajado en el mítico tren Wabash?

¿Has subido al de Kansas City, que no tiene de donde sujetarse?

Un momento. Espera. Escucha.

No, espera. Escucha.

Hay que darles algo de que hablar. Tomemos el 19 y acabemos con Shack.

¿Quién conoce este oficio mejor que nosotros?

¿Por qué no te das por vencido, muchacho?

Camina al siguiente pueblo y compra tu boleto.

Ve a conocer el lado francés... Montreal.

Basta con que te sobes la panza...

para que las monjas te den carne de puerco y un pedazo de pan.

Y te dejan dormir con las mulas.

He vagabundeado por este país durante cinco años.

Mi apodo está escrito en torres desde Seattle hasta Miami.

He estado en los sitios más difíciles, y así me gusta.

Pero en este hotel no podrás hospedarte.

Es mi hotel. Yo coloqué las estrellas de la noche.

Conozco a todos los presidentes y voy adonde me da la gana.

Ni el director del ferrocarril puede hacerlo mejor.

¡Son mis vías, muchacho! Y no doy clases ni tengo socios.

Tú no viajarás en este tren.

Óyeme.

Desgraciado infeliz.

Bien.

Apártate de mi camino, infeliz.

Así está muy bien.

Por el costado no, intenta por el techo.

- ¿No me oíste, muchacho? - Sí te oí.

Pero no me importa. A Cigaret no le importa lo que digas.

- Dame la mano. - No.

Anda. Coloca la mano en esta varilla. Sujétate.

Dame la otra mano. Anda, pásala al otro lado.

Anda. Ahora, pasa por la varilla.

Sobre la varilla. Ahora, levántate.

El viejo Hee-haw Mike no te enseñó a viajar así, ¿verdad?

Anda. Levanta el otro brazo.

Y sigue hasta llegar al techo.

Anda, muchacho.

No te quedes ahí. Sigue subiendo.

Mira. Si crees que voy a...

- ¿Qué diablos estás haciendo? - Te estoy enseñando.

- ¿Por qué? - Aún no lo entiendo.

¿Qué diablos está pasando aquí?

- ¿Para qué nos detenemos? - Todo está en orden, señores.

Quédense en el tren. No tardaremos.

Bien. Vuelvan todos a sus asientos.

Sr. Collard, tenemos que cumplir con el horario.

¡Los malditos vagos engrasaron las vías!

¡Me importa un comino si son demócratas! ¡Avance!

- Ponle más arena. - Vuelvan a sus asientos.

Ya vamos a avanzar.

¡Más arena!

¡Más arena! ¡Malditos vagos!

Haz exactamente lo mismo que yo, nada más. Aunque no te guste, hazlo.

Aquí. Sujétate.

Maldición.

Muchacho, no escuches las ruedas...

a menos que estés atado y quieras dormir.

Cuando tu sangre comience a espesar...

te asomas y les echas un vistazo.

La sangre volverá a correr.

- Es bueno comer con el tren detenido. - Sí, tienes razón.

Por como andan las cosas hoy en día, es bueno comer, punto.

Qué bonito paisaje, ¿no, muchacho?

Claro que viajaremos en ese tren.

Eso te mantendrá vivo hasta llegar a Salem.

Ahí viene.

Aléjense del tren hasta que se detenga.

Date prisa, cariño. Sólo para unos minutos.

Voy, pero quiero comprar el periódico.

- Apúrate. - ¡Todos a bordo! ¡Todos a bordo!

Apúrate, cariño.

¿Qué?

¿Qué pasa? ¿Nunca habías visto a alguien afeitarse?

- ¡Todos a bordo! - ¿Qué te parece? Ahí viene.

- ¡Adiós! - Buen viaje.

Adiós.

Adiós. ¡Adiós!

- Adiós. - Adiós.

- Voy a confiar en ti. Cúbreme. - ¡Óyeme! ¡Regresa!

¡Suélteme! ¡Suélteme!

¡Oye! ¡Detente!

¡Detente! ¡Para!

Oye, oye.

Miren quién es.

¡Caramba! Ése es Número Uno.

- ¿Qué hace aquí? - ¿Qué sucede?

Silencio.

¡Para! ¡Irás a la cárcel!

¡Regresa acá! ¡Ven!

¡Métete al furgón, muchacho! ¡Al furgón!

Debe de estar loco.

Tiene que estar loco.

En efecto, creo que no está aquí.

¡Díganle que irá a la cárcel 90 días si le echo la mano encima!

- Ya está tranquilo. - Dame eso.

Es mío.

Quédate el pavo, pero me llevaré al muchacho.

¿Pavo? ¿Cuál pavo?

¿Quién ve un pavo? Éste es un perro.

¡Yo sólo obedezco órdenes! ¡Tienen que entenderlo, señores!

¿Ya viste lo que provocaste?

- ¿Qué hice? - Ahora se cree pavo.

Será mejor que le ladres.

- ¿Qué? - Que le ladres.

¿Qué?

Debo de tener cera en los oídos.

Bueno, está bien.

Denle un trago a este amante de los perros. Es un buen hombre.

Yo soy abstemio.

Yo también. Esto es casi como para amantar bebés, ¿verdad? Bien.

Anda. Se vive solamente una vez.

Son indicios de los tiempos que corren.

El gobernador del estado puede robar, pero un hombre decente no.

Y tenemos un policía que no bebe.

¿Cómo llegaste?

En un compartimiento del correo del Norte.

Fueron tontos al creer que podían con él.

- No hay quien pueda con Número Uno. No. - Ni el mejor de ellos pudo.

Bien, muchachos. ¿Se les antoja cenar perro?

Es hora de cenar.

Traeré una olla.

Haremos una buena fogata.

Pareces el presidente del ferrocarril, muchacho.

¿Por qué no te quitas el sombrero?

Entras como si fueras un millonario.

Pero no lo eres. Tuviste suerte.

Aún no has visto al vagabundo de primera clase.

¿Dónde has dormido?

En montones de paja y graneros.

Has dormido al aire libre. ¿Por qué no lo dices?

- ¿Traes dinero? - Un par de centavos.

¿Estás dispuesto a que te registre?

Eres un niño, un sanguijuela.

Ningún vagabundo de verdad permitiría que lo registraran.

¿Hace cuánto que saliste? ¿Treinta días?

¿Dónde crees que estás? Dejas que te gane un policía de pacotilla...

¿y crees que vas a venir a vencernos a Shack y a mí a la vez?

Maldición, muchacho.

No estás listo ni para una niña adolescente.

Si te tomara una mujer de Nueva Orleáns, llamarías a tu mamá.

Pero es claro que ya has llamado a tu mamá llorando.

Levanta la cabeza.

¿Qué has aprendido? Escúpelo. ¿Cuánto?

Te lo voy a decir una sola vez, así que pon atención.

Tienes posibilidades de ser un buen vagabundo.

Puedes comer carne, muchacho... Y me refiero a la gente, no a su basura.

Quiero verte tan salvaje como un felino.

Sigue como vas. Continúa recibiendo golpes...

en los mismos lugares hasta que no te duelan más.

Entonces, podrás viajar en el tren. Recuérdalo.

Pero nunca intentes sujetarlo si no estás seguro de poder aguantar.

Si alguna vez lo sueltas, te arrollará.

¿Quieres ropa nueva para el muchacho?

¿Qué tan buen ladrón eres?

¿Eres bueno para robar?

Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su único hijo...

para que quien crea en Él nunca muera y obtenga la vida eterna.

Yo les digo que no disgusten a Dios.

¿Les dirá Él: "Bien hecho, buen y fiel siervo.

Has sido leal con algunas cosas...

y te haré soberano de muchas cosas"?

No, hermanos y hermanas.

El Señor dijo: "Por sus palabras se les conocerá".

Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su único hijo.

Y si es bueno para Jesús, también es bueno para Pablo.

Y es bueno para ustedes y para mí, hermanos y hermanas.

Porque aquí encuentro la puerta de la esperanza y de la salvación.

- ¿Te regocijas en Dios, hermana? - Sí, me regocijo.

Aleluya, hermanos y hermanas.

Aleluya, hermanos y hermanas. Aleluya.

- ¡Aleluya! - Aleluya.

- ¡Aleluya! - Escucha mi plegaria, Virgen santa.

Revela tu sabiduría.

- Qué hermosa es tu revelación. - Amén.

- Señor, he pecado. - Esfuérzate por ser perfecta, hermana.

Confiesa tus corrupciones. Confiesa tus licenciosos descarríos.

Confieso mis pecados, Señor.

Aleluya, hermanos y hermanas. Aleluya.

¡Aleluya! ¡Aleluya!

Porque al sumergirte en el río...

eres, en nombre Dios, pura de alma.

Alabado sea el Señor y denme a otro pecador. Sigues tú, hermano.

Sigues tú, hermano.

Y dijo Cristo: "Acérquense a mí los débiles y los agobiados".

Señor, ¿hay verdad entre nosotros? Santifica esa verdad.

- ¿Has pecado, hermano? - He pecado.

¿Cómo puede el Señor aprobar semejante abandono?

Prefiero sumergirte a que te vayas con los presbiterianos.

Sálvame de los presbiterianos.

Señor, dale el mundo a este pobre pecador.

- ¡Santo Dios! - Así es.

Confía en el Señor, hermano.

- Ya lo siento en mi interior. - Él es tu salvador.

¡Jesús te oye! Confiesa, pecador.

¿Estás decidido a dedicarle tu vida a Cristo y a su obra?

El Señor es mi refugio.

Y su nave está repleta de oro.

Zarpemos para las puertas del cielo.

- Aleluya, hermano. - ¡Aleluya!

¡Reverendo! ¡Reverendo!

¡Reverendo! ¡Un hijo de perra nos robó la ropa!

¡Tras él! ¡Tras él!

¡Atrápenlo!

¡No lo dejen escapar! ¡Encuentren al ladrón!

¡Tras él!

Bien. ¿Me estás escuchando?

- ¿Estás poniendo atención? - Sí, te escucho.

Ajústate el cinturón, álzate el cuello...

obedéceme en todo, y serás Emperador del Polo Norte.

Si no me obedeces, estás acabado. ¡Acabado!

- Los emperadores saben mucho, ¿eh? - Saben mucho, muchacho.

Número Uno sabe más. Andando.

Vamos. Rápido.

Y así fue todo el camino. Creer que podría con nosotros fue una locura.

- Gracias, Cracker. - Carajo.

Enfrentar a Shack es como enfrentar a Dempsey.

- Tuvo suerte de que Shack no lo matara. - Santo Dios. En la torre.

¡En la torre!

Qué agallas tiene.

- Dejen que Shack lo vea. - Ese Número Uno es todo un vagabundo.

Si llega hasta Portland, hará historia.

Le apuesto al vagabundo.

NÚMERO UNO A PORTLAND EN EL 19 8 a 5 a favor de Número Uno. Apuesten, apuesten.

- Yo apuesto 2 a 1 al vagabundo. - Acepto. Diez dólares.

6:40.

6:40. Me imagino que querrás ir a toda velocidad.

No, no quiero ir a toda velocidad. Iremos a la velocidad normal.

- ¿No iremos a toda máquina? - No, no iremos a toda máquina.

A la velocidad normal.

Haz como si estuvieras registrando el tren.

Haz como si estuvieras registrando el tren. ¿Entendiste?

Sí. Que registre el tren.

Andando.

Ajá.

¡Sujeta la cuerda!

¡Anda, sujétala!

Cracker.

¡Cracker!

¡Maldito seas, Cracker, hijo de perra! ¡Eres un imbécil!

¿Qué te dije que hicieras...?

Pobre infeliz inútil.

Espera. Traeré aceite.

Espera, carbonero. Tranquilo. Con calma.

Tranquilo, carbonero. Calma.

Maldición.

¿Qué pasa?

Luces acabado.

¡Puedo pelear con todo! ¡Estoy listo!

Sí estás acabado.

Te vas a rendir.

Mejor regresa con los predicadores.

Ofrécete para cantar en el coro. Este vagabundo se marcha.

Voy en camino.

Y no sólo para admirar el paisaje.

Voy a desfilar.

Enlodaré todo. Soy el vago real.

¡El Emperador del Polo Norte!

Navajearé a izquierda y derecha.

Le daré puñetazos a más caras de las que te puedas imaginar.

Hasta que queden tan golpeados que se rindan ante mí...

sin condiciones, al instante.

Mucho se hablará de mí.

No habrá jungla a la que pueda llegar sin que conozcan mi nombre.

Tendré las mejores cartas en mi mano y seré el jefe de todos.

Nada será demasiado bueno para mí.

Van a rodar algunas cabezas.

Oye.

¡Óyeme!

Estoy hablando en serio. Ponme atención.

No pienso seguir contigo.

Tú no sirves para esta vida, no eres suficientemente duro.

Tú no puedes ganarle a Shack. Aléjate de sus vías.

Calma. Calma. Tranquilo.

Calma, carbonero. Ya sé que te duele.

¡Ay, Dios, me duele! ¡Me duele mucho!

¡Colócate ahí! ¡Sácanos al diablo de aquí!

¡Ahora mismo!

¡Auxilio!

Eres un hijo de...

Desgraciado.

Te lisiaste la pierna, ¿eh, muchacho? Deberías haber saltado.

Eso habría sido lo más inteligente.

¡Deberías haber saltado, muchacho!

Tengo que reconocértelo, muchacho. Sí, señor.

Nos enfrentaste a los dos para tu beneficio.

Y te divertiste muchísimo mientras duró.

Sí, pero ya duró lo suficiente.

Puedes seguir corriendo, muchacho, pero se te está acabando el tren.

Y no hay dónde ocultarse.

Mi guardafrenos se rompió el cuello...

al negro se le está cayendo la piel, y el maquinista irá a dar al manicomio.

Y todo gracias a ti.

Es bastante trabajo en un solo día para un novato.

Pero ahora te voy a enseñar qué le pasa a la gente...

que viaja en mi tren sin boleto.

Lástima que no acabaste conmigo también.

Lástima que no dejaste que la clavija te hiriera en lugar de a mí.

Porque ahora voy a esparcir tus pedazos por todas las vías, como estiércol.

¡Shack! Tu pleito es conmigo.

Cielos.

¡No te me acobardes, vagabundo! ¡Me prometiste pelea!

Puros cuentos, ¿eh? Te crees muy listo.

Recógelo. Recógelo.

¿Quieres jugar? ¿Quieres jugar, vagabundo?

Lánzate.

Te crees muy listo.

¡Oye!

No, no te irás, Shack. Como dijiste, te prometí pelea.

Sube tu maldito cuerpo...

cerdo miserable, hijo de perra inútil.

Maldición.

¡Oye, vagabundo!

¡Me volverás a ver!

¡Me volverás a ver!

Sí, señor.

Vaya. Tú y yo somos todo un equipo.

Podemos ir a la cárcel a liberar a los presos.

Podemos capturar México. Y también a Roma y sus mugrosos italianos.

Arrasaremos con todo a nuestro camino, siendo los reyes.

Cigaret y Número Uno.

Sí, señor.

Muchacho, no tienes clase.

¡Quédate en los graneros, muchacho!

¡Corre como alma que lleva el diablo!

Consigue una lata y dedícate a pedir limosna. Toca puertas pidiendo caridad.

¡Cuéntales la historia de tu vida! ¡Hazlos llorar!

¡Pudiste ser un carnívoro, muchacho!

¡Pero no hiciste caso a mis enseñanzas!

¡Olvídate de las vías! ¡Olvídalas!

¡Es un mundo de vagabundos, sólo para vagabundos!

¡Nunca serás Emperador del Polo Norte, muchacho!

¡Tenías la energía, mas no el corazón!

¡Y es necesario tener ambos!

¡Tienes mucha labia pero nada de sentimientos!

¡Y eso nadie te lo puede enseñar! ¡Ni siquiera Número Uno!

¡Así que no te le acerques al tren o te echará bajo sus ruedas!

¡Recuérdame por eso!

¡Hasta luego, muchacho!

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