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Las maletas, aquí.
Ésas blancas.
Ésa también.
- ¿Taxi, señora? - No,hay alguien esperándome.
Con todos ustedes.
- Buenos días. - Una hora de retraso.
- ¿Ginger? - sí, soy yo.
En realidad, me llamo Amelia Bonetti.
- Ahora, ¿adónde vamos? - Al hotel.
- ¿Fred ya está ahí? - No lo sé.
Esperemos que sea un mozo de verdad.
¡Es Navidad! Al llegar a la estación...
¿Quién os recibe?
El cochinillo de Fulvio Lombardoni.
Acercaos, hay cochinillo y lentejas para todos.
Y no hay que pagar nada. ¡Acercaos!
¡Señorita! ¡Señorita!
Un momento. ¡Espere!¡señorita!
Servilletas de papel. Kleenex a mil liras.
Servilletas de papel a mil liras.
Déme, ésta la llevo conmigo.
Por favor, llevo dentro todas mis pelucas.
- Buenos días. - Buenos días.
Aquí están las otras dos. Súbalas también.
Si subimos al tejado de casa corremos el riesgo...
- Habría que darle propina. - corre de nuestra cuenta.
Por favor, señora, siéntese. Vamos ya con retraso.
Los dobles de Lucio darla.
Buenos días.
Les felicito son ustedes idénticos. ¿También cantan como él?
En mitad del correr de nuestra vida...
Me vi confuso en una selva oscura...
Ya que la senda justa había perdido...
Pero con el reloj y brújula ya nunca abandonados...
El sendero perdido fue pronto encontrado.
Centro espacial televisivo.
Aquí Estefanía de "con todos ustedes.", dejamos la estación.
Nos dirigimos a Cristoforo Colombo, vía Tormarancio...
A recoger al Almirante Aulenti. Cambio y corto.
¿Sabe con quién está hablando esa señorita?
Dios mío, qué organización.
¿No quieres responder ni siquiera a una pregunta?
El director me despedirá.
Amelia Bonetti. Nombre artístico, Ginger.
¿Está vd. casada, señora? Hable aquí, por favor.
Soy abuela, tengo dos nietecitos preciosos.
Luisetta y Paolino, que están siempre pegados al televisor.
La abuelita bailarina. Enhorabuena.
vd. y su pareja Albert Lait imitaban a los famosos bailarines...
Perdone, pero debo advertirle...
Que ése no es su verdadero nombre, él se llamaba...
Se llama Pippo Boticella.
Imitaban a los famosos bailarines Fred Astaire y Ginger Rogers.
Era el plato fuerte de nuestro show.
Como con esa imitación teníamos tanto éxito...
El empresario quiso que figurásemos con los nombres de Ginger y Fred.
¿Cuántos años hace que se retiró, señora?
¿20? ¿25?
Cuantos más confiese, su vuelta será más noticia.
No trate de convencerme. En nuestros tiempos, éramos muy populares.
Incluso, en santa Margarita, donde vivo...
me paran porque se acuerdan de nosotros.
¿Y por qué ha aceptado? ¿No teme defraudar a sus viejos fans?
Sinceramente, no lo sé.
Tal vez, para contentar a los nietos y a los amigos que han insistido.
Y por ese mito de la televisión que nos fascina a todos.
Sea como sea, aquí estoy.
Siempre me ha gustado el riesgo.
No soy de las que se echan atrás.
Pippo dice siempre que el verdadero artista es como el lobo.
Cuando oye la llamada del bosque...
¿Es que quieres atropellarme?
Con esta ropa no se puede ni andar.
- ¿Ya hemos llegado? - No, esperamos al heroico almirante.
¿Un almirante? ¿Por qué? ¿Qué ha hecho?
¿Qué ha hecho? Almirante Athos Aulenti.
Condecorado con la gran cruz de oro.
Arriesgando su vida, se metió en la sala de máquinas...
que los marineros habían abandonado porque estaba en llamas...
salvando la nave y la tripulación...
de una explosión que habría causado destrozos y víctimas...
Incluso en la ciudad de Taranto, en cuyo puerto estaba anclada.
Se supone que son flores.
Qué detalle tan delicado. Muchas gracias.
- ¿de verdad sois de la televisión? - sí.
¿No necesitáis un Papa Noel?
No, no nos hace falta.
Allí está. Ya llega.
Sí, somos nosotros. Suba.
Buenos días.
- Buenos días a todos. - Buenos días tenga usted.
No molesto, ¿verdad?
Almirante, ¿tiene frío? ¿Quiere la manta?
No, gracias. No necesito nada.
- Hace un día magnífico. - Es que es Roma.
Pero puede que hoy no tanto.
Centro espacial televisivo. Tenemos a bordo al almirante.
Sr. Almirante, sólo una pregunta.
¿Usted se imaginaba que se convertiría en héroe?
¿Qué pasa? si cambias de idea, yo no me muevo de aquí.
Sr. Almirante...
Estas señoras y estos señores...
son todos artistas.
Lo sé, amo a los artistas.
Son benefactores...
de la humanidad.
Sí, lo amo.
Perdón, voy a descansar.
Dios mío, ¿se encuentra mal?
Cuidado, está húmedo.
- Apóyese en mí. - ¿dónde está mi yogur?
- ¿Qué quiere? - Yogures...
Exijo una respuesta.
- Quiero mi yogur. - Enseguida lo tomamos.
¿Qué tiene que ver el almirante con nuestro programa?
- Actúa con ustedes, ¿no? - Nosotros bailamos.
Jugando así no vamos ninguna parte.
Hombre, aquí está caperucita roja. ¿Y estos quiénes son?
Salvatore, dos más.
- ¿Quiénes son? - El Almirante y Ginger.
- Ahora nos sentamos aquí. - Esta noche no serán tan amargas.
- Un vaso de agua, por favor. - Habitación.
No son ellos. Llegarán más tarde.
- Por favor, que no esté helada. - Estamos en el Hotel Manager.
Manager.
Sr. Almirante, ya le tapo yo la nariz.
Vamos, que luego su señora se enfada...
- No. - Y me echa a mí la culpa.
Es bonito el hotel. ¿No te gusta?
Cuántas preguntas.
Te lo dejo todo firmado. Tal vez, llegue alguien más.
Los traerá Fiorenzo. Ciao, Salva.
Señorita, espere...
- Tú debes ser Avelina Polino. - sí.
- ¿Qué tengo que hacer ahora? - Lo que quiera.
Si lo desea, puede subir a su habitación y ahí está el comedor.
Pero Fiorenzo se ocupará de todo.
- ¿Y quién es Fiorenzo? - El ayudante.
Pero, ¿dónde está el Sr. Boticella?
- Qué flores tan bonitas. - Encantadoras. ¿Damos un paseo?
No puedo, tengo que escribir una carta.
Oiga, ¿podría decirme si Ha llegado el Sr. Boticella?
¿Boticella ha llegado?
- Estás que trinas, ¿no? - Estoy que la armo.
- ¿Boticella? - sí, Pippo Boticella.
- No, aún no. - ¿No?
Cuando llegue, tenga la bondad de decirle que me llame a la 306.
La Sra. Bonetti. Es muy urgente, por favor, no lo olvide.
Sí. El equipaje de la señora. Acompáñale.
- Pero que cambien a ése. - Mis maletas son aquellas dos.
La blanca y el neceser, y coja también la sombrerera.
Nos vamos...
"Tralala, hay que ver cómo están los impuestos.
Sigo aquí, no se puede vivir."
- ¡Han marcado¡ - ¿de verdad? ¡Campeones¡
Es aquí, con permiso.
- Bette Davis. - ¿cómo?
- La doble de Bette Davis. - Pero, ¿qué dice?
Yo no soy la doble de nadie.
"Frankly, my dear, l don't give a damn."
- soy el doble de Clark Gable. - ¿de veras?
- ¿dónde metiste los zapatos? - Y éste, ¿sabe quién es?
- No. - Marcel Proust.
Famoso escritor francés.
Pero, ¿qué coño has escrito?
- Los zapatos. - Están en la maleta.
- con permiso. - señora, un momento.
En la intimidad, soy como una estatua de bronce.
Entonces, váyase al museo. Ese es su sitio. Buenas noches.
- señora, la luz es regulable. - Ya veo.
Me despido antes de que me dé un infarto.
Hoy en día, ya no quedan jugadores de fútbol.
No les interesa más que el dinero, sólo el dinero.
- Tenga. - Gracias.
Lo tiene todo a punto. Todo está en orden.
Sí, está muy bien. Váyase.
- ¡Me cago en la...¡ - deje usted que cierre.
Cometiste un error.
Cuando la policía encuentre mi cuerpo, sabrá que fuiste tú.
Ya está listo. ¿Saben cuánto he tardado?
Querido Enrico, tu Amelia siempre fue un poco locuela.
- Por favor, con santa Margarita. - ¿Número?
-5431173 - Un momento.
Gracias.
La vejez ya no existe. Lección 22.
En la lección 21, habíamos quedado en el ejercicio boca grande pez.
Abrir boca.
Más.
Abridla más, más. Ciérrenla.
Otro ejercicio que aconsejo realizar diez veces al día.
Cierren labios adelante, como si fuesen a dar beso...
y muévanlos rápidamente hacia la derecha, izquierda.
Derecha, izquierda, derecha, izquierda...
derecha, izquierda, derecha...
y vuestra cara quedará tan tersa como la mía.
Ahora levanten las cejas hasta el nacimiento del cabello...
- Santa Margarita en línea. - sí, gracias.
Soy yo. Hola, Anna. ¿Estáis todos a la mesa?
¿Quién ha preparado la cena?
¿Qué tal le ha salido a Luisetta?
Mañana, encárgate de recoger los pedidos.
Guárdalos en el almacén, ya me encargaré yo.
No te has atrevido a decir que estoy aquí para bailar en televisión, ¿eh?
Pero tendrías que haberme visto hace 20 o 25 años.
Dicen que el programa de mañana será extraordinario.
Habrá incluso almirantes.
Almirantes.
¿Cómo que no sabes lo que son almirantes?
Sí, tienen que ver, claro.
Todos personajes extraordinarios, muy importantes.
Yo, nosotros, almirantes...
En fin, ya lo veréis, Anna.
¿Fred? No, todavía no, pero hay un tren cada hora.
Llegará más tarde.
Te dejo. El ayudante de dirección me espera.
Llamaré para daros las buenas noches.
¿Quién me ha mandado venir?
El servicio de restaurante...
Buenas tardes, el Sr. Boticella ya debe haber llegado.
No, señora, todavía no ha llegado.
- ¿cómo? - El tren no llega hasta las once.
A las once. Está bien.
Ahí hay un señor que la está esperando.
- ¿Quién es? - El Sr. Fiorenzo.
Prosigamos.
Te han traído el cetro, ¿me lo regalas?
¿Es vd. el Sr. Fiorenzo, ayudante de dirección?
- No, es ése. - Hola. Soy Amelia Bonetti.
Las fotos.
Deje que le explique, ésas...
Nos las hicieron en Navidades en el Teatro Margarita de Milán.
¡Qué gran público el milanés¡Qué aplausos¡
Bueno, ¿qué más? Los granaderos...
- son 24. - Yo soy la reina de Inglaterra.
Francamente, no encuentro que se le parezca tanto.
¿Está de coña?
Espere. Con la corona puesta.
"God save our gracious queen.
Long live our gracious queen. "
- Y ahora, ¿qué coño pasa? - Ya es la tercera vez que pasa.
- Salvatore, las linternas. - Enseguida, Sr. director.
Disculpen, no sabemos si es fallo nuestro o de la central.
- con permiso. - Pase, pase.
- Maximiliano, tráete unas velas. - Aquí me tiene.
Alumbre aquí.
Maximiliano, las velas.
1952...
Ya sabe, los años no pasan en vano.
Mire, ésa es de otro número. Pasodoble.
Aquí, Fred estaba arrollador con su popurrí gitano.
Acrobático, lánguido, tierno, salvaje...
Espere, mire, todavía tengo un cartel.
- Aquí está. Porque éramos... - Perdonen, tengo que...
No, está eligiendo las fotografías. Y, como decía...
Éramos famosos por el claqué, pero nuestro repertorio...
era bastante ecléctico y Fred me demostró...
que el flamenco y el claqué tienen muchas afinidades.
La base es la misma. ¿Me permite?
Es sólo un momento. Se lo demostraré.
No, aquí no. En la moqueta, no suena.
Eso es.
Pero, ¿su pareja dónde está?
Yo también le espero. Pero sé que continuamente llegan trenes...
- ¿No han venido juntos? - No.
- ¿No están casados? - disculpe.
No, yo estoy casada, pero no con él.
Después de años de vida un poco nómada...
viajando sin una casa propia, ni una familia...
Cuando apareció el pobre Enrico...
Lastima, si estuviesen casado, sería mejor.
- Pero no comprendo por qué. - Funciona.
El público ama eso de compañeros en la profesión y en la vida.
Es verdad, pero no ha sido así.
- La veré mañana por la mañana. - ¿cómo mañana?
¿Y cuándo ensayamos? Hace años que no bailamos juntos.
No podemos hacer nuestro número sin ensayar.
Dos horas bastan. ¿La habitación del almirante?
La 36, tercera planta.
Sr. ayudante...
Tenemos que velar por nuestra dignidad profesional.
- Claro. - ¿Me devolverán las fotos?
Si las señoras desean pasar, el primer turno está preparado.
Ustedes son de la tele, ¿verdad?
- Por favor. - Gracias.
¿Les gusta esa mesa del fondo a la izquierda?
¿Les apetece una entrada?
Yo tomaré un poquito de jamón.
Volviendo a lo nuestro...
- El magistrado... - Puede decir lo que quiera.
Yo sólo soy el abogado que pagó el rescate a los secuestradores.
En cuanto a sus preguntas, no puedo responderlas...
Hablan del que tuvieron seis meses en un pozo.
Pregúntaselo a mi cliente.
Se ha encerrado en su habitación y no le abre a nadie.
20 mil millones. Y aún así le cortaron un dedo.
¡Pues no¡
- Pero usted, Sr. abogado... - debe ser muy gracioso.
Es usted realmente una buena bailarina.
Siento no haberla visto nunca actuar, pero yo aún tenía que nacer.
Es lógico.
- ¿Puedo desahogarme un poco? - Pues claro, adelante.
Me siento tan triste, tan sola, Sra. Ginger.
La gente no me comprende.
Es sólo por eso que he aceptado toda esta publicidad.
El proceso será un verdadero escándalo.
- ¿Qué proceso? - Ni siquiera usted lo conoce.
Sin embargo, el mes que viene en Bolonia se verá mi proceso.
¿Y sabe cómo van a llamarme? No me haga decir esa palabra...
Porque usted es una señora, pero ya nos entendemos.
- Un poco de vino. - sí, gracias, un traguito.
¿Y usted, Sra. Ginger?
- sí, yo también. - Enseguida.
Qué vida ésta. ¿Quién se acuerda de esos pobres chiquillos?
¿Le parece justo que nadie se acuerde de ellos?
Perdone, si no he entendido mal, se ocupa de la infancia abandonada.
Buen provecho, señora.
Aquí me tiene con el Proust, el Kafka y el Martin Feldman.
Buenas noches.
Qué bueno el rock. Me gusta tanto.
- Me entra una cosa por dentro. - A mí también.
Mi tragedia es ésta. Todos esos jóvenes sanos...
fuertes, hermosos, encerrados en la cárcel...
tantos años pasando hambre y frío, sin amor. ¿cómo pueden vivir?
Lo mío fue una llamada. ¿ cómo decirlo? Una vocación.
- Existe la vocación, ¿no? - Pues sí, claro.
Una noche en sueños...
vi a un hermosos joven moreno que me miraba tras las rejas.
Sólo movía los labios. Así, así...
Pero, ¿usted ya le conocía?
Aún se me pone la piel de gallina, nunca le había visto, lo juro.
Escuche bien lo que sigue, Sra. Ginger.
Un día, acompañé a un amigo que tenía a su hermano en la cárcel.
Y ocurrió el milagro. Estaba ahí y, ¿a quién veo?
- ¿A quién? ¿A él? - En persona. Moreno.
El mismo que soñé. ¿ Y no es esto vocación?
Tal vez, no sabría decírselo.
Me presentó a un compañero suyo y a otros compañeros...
Me procesan por lo que yo les daba a esos pobres.
- Pero, ¿qué es lo que les daba? - ¿Qué les daba?
Las nalgas les daba, señora. Ésta es su vocación.
Ríete, guapo. Mientras los americanos...
investigan el transplante abdominal del feto...
para hacer posible el embarazo en los transexuales, por fin.
si dios quiere, también nosotros podremos concebir a nuestros niños.
Sangre de nuestra sangre. En nuestro propio cuerpo.
Esos americanos. Unos genios.
Un amigo mío está ya en Baltimore y le dan un montón de dinero.
Más adelante puedo probar yo también, ¿qué me dice?
Chicos, os invito a todos al nightclub de aquí enfrente.
- ¿Viene usted también? - Lo siento.
- Se divertirá, señora. - No puedo irme del hotel.
Espero una llamada. Gracias.
Les deseo que lo pasen muy bien.
Lástima, esta noche estoy animado.
Kafka... Proust...
Os invito a todos, periodista incluido.
Yo me apunto para ser el padrino en el bautizo del bebé de la dama.
- Esta Navidad parece verano. - Que me caigo.
Quieto con esas manazas. ¡Guarro¡
Mételas donde te quepan.
¿Qué te has creído?
Venid para acá, capullos. Esta noche será sonada.
No soporto los bigotitos, y menos en tu cara.
- Señora, se lo suplicamos. - Espero a alguien.
Se baila así.
¡Llega también John Travolta¡
A mí, ése loco me turba.
Le juro que no me había sucedido en la vida.
Qué cosas.
Estoy por hacer que me detengan, así vendrá a visitarme a la cárcel.
Es una idea estupenda.
¡ven acá, descarado¡
¿Me das cien liras?
- ¿cien liras? - sí, dámelas.
Yo también salgo mañana por televisión.
¿cómo? ¿Por qué?
- Dame cien liras. - Paciencia, las estoy buscando.
- Dámelas, las necesito. - Aquí están.
- Vamos allá. - señorita, ¿ha llegado? ¿Está aquí?
No lo sé, mírelo usted misma.
Pippo.
Fuera ya, delincuentes.
- Llévame en brazos, anda. - despacio, despacio.
Bienvenida, señora. ¿Quién es vd.?
Abajo, despacio.
Mi novia guapa. No me muerdas la oreja.
Pulgarcito, ven aquí.
¿Qué es lo que han hecho?
No quiero bañarme, quiero comerme un flan.
No, te baño yo.
El baño.
Me pondría a llorar de rabia.
Esto es un manicomio, un circo...
enanos, travestíes y, ¿qué pinta aquí ese almirante?
No lo entiendo. dicen que aparecerá con nosotros, ¿quién es?
Si Pippo no ha llegado todavía.
¡Me vuelve loca la pizza¡
Que todavía no ha llegado.
¿Con quién bailo yo?
Pues no es listo ni nada. No tendríais que haberme convencido.
Ya sabía yo que no tenía que venir.
Ya me hubiese escapado esta misma noche.
Aceite de oliva.
Mañana, me voy en el primer vuelo y vuelvo por Navidad.
Los planto a todos y que se las arreglen.
Que se apañen y saquen a bailar al almirante.
¿cómo quieres que me calme? No te preocupes ya se me pasará.
A lo mejor, veo un poco la tele. Luego, me acuesto y en paz.
de acuerdo. Recuerdos a todos. Buenas noches.
sí. Ciao. Ciao.
Coloquen la mano sobre los grifos.
Adelante con la salsa. Muy bien.
Y ahora concéntrense, reflexionen.
Venga, que quedan sólo 27 segundos.
Nuestra nueva azafata, Esmeralda, ¿por quién apuesta?
Por Carmela. Yo por la Srta. del público.
Receta para el invierno.
300 gr. de harina...
300 de mantequilla y huevos batiendo, batiendo...
Es ésta. Es ésta.
He aquí a nuestra ganadora, la Srta. Carmela.
Extraordinaria, espléndida. ¿ Cómo lo ha conseguido adivinar?.
Me he encontrado con mi pobre madre esta noche.
Me dijo que ganaría mucho dinero. Sí mucho. Lo menos 20 millones.
Vamos, despídase. Venga, que no hay tiempo.
Vamos, vamos.
Con la satisfacción de haber premiado con justicia...
nos complace despedirnos con nuestra frase de rigor...
Salsa Svitz y, masticando, será usted feliz.
Adiós...
- ¿Quién es? - Una que quiere dormir.
¡No aguanto más¡
¿Quién es?
Señor, aquí no hay quien duerma. Esto parece un aeropuerto.
Está bien, pero yo también tengo que dormir.
Pippo...
¿eres tú?
Vaya...
¿Cuándo has llegado?
Había dejado dicho que me llamaras aquí. A la 306.
Y, ahora, nos vamos a dormir.
- sí, claro. - Hasta mañana.
¿Qué pasa?
Amelia, no te había reconocido.
Pippo.
El autocar llega dentro de 10 minutos.
- Los dos dalla. - El baño.
Brigitte Bardot. Marlene Dietrich.
- ¿dónde está el mozo, por favor? - Estoy aquí.
¿Por qué no te has vestido de cowboy?
Te vestimos nosotros.
No podemos darles trabajo hasta dentro de 6 meses.
Tenga en cuenta el convenio.
Buenos días, ¿dónde puedo encontrar al Sr. Fiorenzo?
- Laurentina... - ¿Qué pasa?
- Esta señora. - ¿Qué señora?
- ¿Qué quieres? - No tengo baño.
será que no te lo mereces. No habrá más habitaciones.
- ¿Y cuándo me baño? - Pues no te bañes.
Woody Allen sin baño.
- ¿Mi vestuario? - Al estudio.
¿Tiene usted un minuto? ¿cuándo ensayamos?
Es nuestra melodía.
- ¿Dónde está ese piano? - Allí.
Cucurucú, ¿dónde estás?
Aquí, soy yo.
Señor mío, baje de ahí.
Tú todavía te meabas en la cama.
¿Cuándo naciste?
Podéis decir que ahora soy yo el que se mea en la cama.
Podéis decir que ahora soy yo el que se mea en la cama. ¿Y qué?
Sí, efectivamente. Algunas veces me pasa.
La próstata.
Amelia, hemos ido a dar con una panda de amateurs.
¿Quién te crees que eres tú? ¿Quién eres?
Imbécil, soy Pippo Boticella. Artísticamente, Fred.
- Puedo imitarlo todo. - Magnífico. Magnífico.
La máquina de escribir.
La ametralladora.
Estilo clásico y moderno. Ritmos lentos, moderados, rápidos...
romántico, cómico romántico...
pastoral, cómico pastoral romántico.
"vous comprenez?"
Puntera acharolada, atmósfera creada.
Aunque ahora estoy un poco bajo de forma.
si estás bajo de forma y te meas en la cama, estate calladito.
¿sabes quién es?
Hizo "Risa de noche" en el 82 y el show del 84.
Qué cojones.
Amigos, serios, no. No nos pongamos serios.
Aquí somos todos unos fenómenos.
"Nalga redonda, picha cachonda."
seguimos como siempre.
Anoche anoté un pareado que, modestia aparte, no está nada mal.
Yo tengo la partitura. vd. es el maestro. Enhorabuena.
Yo soy Amelia Bonetti, Ginger. Mucho gusto.
- Aquí tiene. - Aquí está.
"Una mujer sin culo es como un escalador sin muro."
Éste es el popurrí de los famosos temas americanos...
que un gran maestro arregló exclusivamente para nosotros.
Un momento. Fíjese bien.
Este pasaje deberá repetirlo uno, dos o tres veces...
porque debe darme tiempo para salir y cambiarme.
Se lo muestro. Empiezo, "hesitation"...
Uno, dos, tres...
corner... A la esquina.
La televisión.
dos y uno, dos, tres, cuatro...
y fuera que voy.
No, querido, no soy celosa.
Elígela a ella.
Es mortadela Lombarda.
- ¿Te acuerdas, Pippo? - No.
¿cómo que no?
Lo sabía. Al llegar aquí, siempre te equivocas.
En los pasos, no. En la expresión facial.
sonríes y es todo lo contrario. Mira que te lo he explicado veces.
La cosa tiene muchos más matices.
Aquí termina durmiendo. Envolvente, difuminado.
Un sueño, ¿comprendes?
¿Quién te ha pedido que nos des esta especie de conferencia?
El maestro solamente quería saber...
- Maestro, - ¿sí?
- ¿seguimos ensayando? - ¿se acuerdan de los pasos?
sí, pero piense que han pasado ya algunos años.
Necesitamos ensayar...
son unos irresponsables. Y a ti te da el calambre.
Ni siquiera te has puesto de pie. Vamos bien.
- ¿A ti ya te han dado el dinero? - ¿El dinero?
Pippo Boticella. Amelia Bonetti.
- Bonetti. - Presente.
- Ginger. - Aquí los tiene.
Vamos, el autocar nos está esperando.
Bien.
Menudo cuentista está hecho.
siempre dice que le va a rajar y no lo hace.
Es un bocazas.
Amelia, ¿te has dado cuenta de cómo se te parece?
- ¿Quién? - La enanita de naranja. sois iguales.
Y yo tratando de verte después de 30 años para oír un piropo así.
Ponte de una vez el zapato.
coged alguno, que sólo tengo un par de brazos.
¿Dónde tienes el frac?
Lo tengo bien doblado, así no se arruga. Al contrario.
Al contrario. ¿Has vuelto a beber?
Hola, Kojak. Tú eres Toro sentado.
- dime, ¿has vuelto a beber? - No digas disparates.
Todos los demás, que suban al autocar más grande.
Ahora voy.
Cucurucú, es verdad, descrifra la boca de la gente.
Alto.
Cuando se me cae algo al suelo, antes de inclinarme a recogerlo...
tengo que pensarlo un momento, ¿a ti también te ocurre?
Estaba pensando si no sería mejor eliminar alguna figura.
Por ejemplo, cuando tú me levantas.
No querría correr el riesgo de acabar en el suelo.
Pero siempre entre mis brazos.
No te encuentro demasiado estropeado. El pelo, tal vez un poco...
- Es cierto. - Bebes un poco menos, ¿no?
¿o no? Porque anoche ibas un poco embalado.
Tenía mucho sueño. Hice todo el viaje de pie con un chiquillo en brazos.
- ¿Tienes un hijo? - dijo...
"¿Puede tenerme a la criatura que tengo que ir al lavabo?"
se quedó allí tres horas. 20 kilos la criatura.
El teniente alcalde me presenta a mí...
y yo, como alcalde, hago el discurso.
déjese de discursitos. No hace falta.
Usted sólo tiene que hacer una buena reverencia...
Todo esto es publicidad.
Lo ven 25 millones de personas, ¿lo sabía?
Nuestro hotel no necesita esa clase de publicidad.
Les hemos dado permiso para entrar con el autocar, pero no con una vaca.
Fíjese qué porquería. Llévensela ya.
Encima, una vaca. Todavía no sé si me voy a quedar.
¿Qué clase de espectáculo es éste? ¿El de un parque zoológico?
Amelia, yo he firmado por 800 mil liras más los gastos.
Tú puedes prescindir del dinero, pero yo no tengo tus recursos.
- Mis recursos, Pippo. - Mira.
Mirad, son 18, como nosotros.
Una teta para cada uno. Todos a chupar.
Enhorabuena. Eres como el sol.
- Es mi esposa. - Y yo le envidio.
"Mujer tetona, castaña juguetona."
No acaba de gustarme, se puede mejorar.
¿La ordeña usted sólo? No, digo a la vaca.
¿Quieres callarte? Están llamando para el autocar.
¿Y tu escuela de baile? ¿Todavía la tienes?
La he traspasado a José, aquel de Zaragoza.
- después, ¿qué hiciste? - Un poco de actor con algún éxito...
- ¿Y ahora? - vendo enciclopedias a plazos.
sólo quedan dos minutos. No hay tiempo.
No consigo distinguir una de las condecoraciones...
Pippo, déjale en paz.
- se lo preguntaba en serio. - siempre serás el mismo.
Quería preguntártelo desde anoche. ¿cómo es que has venido solo?
¿Por qué no has venido contigo tu mujer?
No me ha acompañado. Mejor así, ¿no?
Yo subo aquí.
¿De verdad que anoche no me reconociste?
Gracias.
Vamos, sube. si sigues siendo una niña.
¿No han pasado demasiado aprisa todos estos años?
No para mí. Me casé. Nació Anna.
Después me quedé viuda. He tenido nietos.
- Son lágrimas de alegría, señora. - ¿Sí?
Ha sucedido algo más allá de lo comprensible.
- ¿Verdad, mamá? - Más allá...
- Sí. - Sí.
¿Cómo habrán podido...?
Una de las voces, esta vez...
se ha grabado directamente, sin micrófono.
Mi madre graba en cinta magnética...
voces de difuntos.
Por lo menos, así lo creemos. Hace años que viene sucediendo.
¿cómo lo hacen? Explíquemelo mejor.
Con una grabadora.
Se deja funcionando en un cuarto cerrado con el micrófono conectado.
Después, se escucha la cinta y se oyen estas voces...
registradas con una fidelidad impresionante.
Pero esta vez se han grabado sin micrófono. ¿comprenden?
sin micrófono. Escuchen.
Os he dicho el autocar, abajo.
Perdone, pero ésa es la voz del jefe de producción.
Eso parece espere.
Siempre al final del paseo. Tú eres Pippo.
- ¿Lo oye? - ¿Qué ha dicho?
Ha dicho "Pippo".
Es una voz que ya conocemos. No ha hablado otras veces.
Llama siempre a Pippo. ¿Quién sabe por qué?
- ¿Quién será? - Él se llama Pippo.
Yo no he oído nada. Una especie de zumbido.
Sí. Es justo eso, un zumbido...
Porque es un salto de frecuencia de una dimensión a la otra.
Es decir, de su dimensión a la nuestra.
Esto les cuesta mucha energía a ellos.
- ¿Ellos? - A los muertos.
Aunque intenten que no se les note, pobrecillos...
están siempre tan alegres, divertidos...
se ríen, sueltan cada carcajada.
No hace falta decir que todo ha sido analizado.
Técnicos, testigos, todo está bajo control.
No existe posibilidad de manipulación. Escuchen.
Pippo.
¿Ha oído? Ha sido clarísimo: Pippo.
Qué atentos. Me quieren dar la bienvenida.
¿Qué te pasa? ¿No te habrás dejado impresionar?
Piensa cuántos Pippos habrá en el mundo...
Millones, ¿y van a dirigirse a ti?
sí, pero a veces, tal vez, presiento que pronto...
¿Qué dices?
Es difícil describir esta sensación...
pero es como si de un tiempo a esta parte, las cosas...
me mirasen de una forma extraña.
¿Quién te mira de una forma extraña?
Las cosas. como si quisieran despedirse.
Adiós, Pippo. Adiós. Adiós.
Adiós Pippo.
¿Y eso no le reconforta? Eso es que le quieren.
Madre, no insistas.
A quienes quiero recordar que a las 16:30...
se emitirá un excepcional programa navideño.
Ha llegado antes que nosotros. cuántos policías.
¿Quieren asustarnos?
durante la transmisión, te quitaré las esposas.
con los problemas que tienes, no te conviene hacer locuras.
- Hola. - Hola.
se ha preparado incluso una cancioncita.
Aquí sólo faltan los tanques.
¿Qué quieren?
¿Qué será?
seré tonta, no me he traído el teleobjetivo.
A ése le conozco. Lo he visto en los periódicos.
- ¿No es ese tal...? - Es Catanzaro. delincuente, mafioso.
¡Un verdadero líder del hampa¡
Especialista en secuestros y atracos. Le han caído 30 años.
¿Y qué viene a hacer aquí? ¿ va a salir también en la tele?
A su manera, él también es una estrella.
Hemos obtenido un permiso especial del ministerio.
sale también en nuestro programa.
Así acabarás tú.
Perdone, ése que acaba de pasar, el que va esposado...
¿me puede decir quién es?
Hemos hecho una apuesta.
¿Qué nos importa a nosotros?
¿Me puedes echar una mano? Al menos, ésta que es más ligera.
Sra. Ginger, les he visto allí y también allí. El pasa control.
- capitán, hago una foto a la policía. - No.
dejen las cosas sobre la cinta y pasen por aquí. Gracias.
- Estamos todos fichados. - "voilà ".
Me gusta ese muchacho. Muy inteligente.
¿Qué estás diciendo? ¿de quién hablas?
del muchacho.
seguidme, nosotros por aquí.
- Adriano me miró y me dijo... - señorita...
Estoy desarmado, ¿eh? Estoy desarmando.
Lo he dejado todo en casa.
¡Manos arriba¡
¿Me invita a un pitillo, comisario?
Gracias.
Qué chico tan guapo. Parece un actor.
Pero ya has oído drogas, secuestros, atracos...
Todo un criminal y tan joven...
- Chapo, amigo mío. - Y a cuántos habrá matado.
Chapo, amigo mío.
Tú, querida mía, con tu cabecita de muñequita burguesa...
aunque no lo parezca, explotas a los demás para ganarte tu dinero.
- ¿Qué murmuras? - "One moment"...
Ese señor no se deja explotar, se rebela.
Yo estoy a su favor, porque la suya es también una batalla...
sacrosanta contra los abusos de esta sociedad y punto.
Esto parece un delirio senil y tú estás en pleno climaterio.
¿Yo formo parte de una sociedad opresora?
¿No tienes una empresa con operarios y empleados que trabajan para ti?
Yo que me levanto a las 6:00 y me acuesto a las 24:00...
para sacar adelante una industria insignificante con cuatro gatos...
¿yo soy una explotadora?
Amelia, tenemos que rebelarnos. Yo estoy con los rebeldes.
Tenemos que rebelarnos ante esto, porque yo reviento.
Frente a tanta injusticia, yo reviento.
Pues revienta. Revienta.
- Por favor, pase por aquí. - Encantado.
Liviana... Liviana...
Señor, por favor venga aquí.
- venga aquí. - No me pongas las manos encima.
- Pero yo tengo que registrarle. - No me pongáis las manos encima.
- Angelo. - No se mueva.
- Nadie me pone las manos encima. - ¿Qué ocurre?
- No quiero que me toquen. - El detector ha sonado.
seguramente lleva algo encima. Regístrale.
vuélvase.
vuélvase.
Pero, ¿qué tiene aquí? ¿Qué es esto?
¡Una herradura¡
- ¿La lleva siempre encima? - Es supersticioso, ¿eh?
- supersticioso. ¿Qué pasa? - Tenga.
Ya vale. ¿Todos satisfechos?
- ¿viene el ventrílocuo o no? - Le Llamo y llamo...
- ¿No hay bar aquí? - Por allí.
Catanzaro, ¿qué vas a contar en el programa?
La verdad.
- Que todo es una gran mentira. - Vaya descubrimiento.
- Éste al presidente le cae mal. - Ya le ha firmado el contrato.
Ése es un actor.
cuando está enamorado, ¿qué hace?
cuando está enamorado, hace...
Yo quiero el libro con el autógrafo. ¿dónde puedo encontrarlo?
Amigos radioyentes...
les hablo desde el abarrotado bar del centro espacial televisivo...
para anticiparles algunos chismes e indiscreciones...
del especial navideño de "con todos ustedes."...
Los personajes que van a intervenir son el ingeniero Armando Vitossi...
que ha batido todos los récords de secuestros...
en cuanto a tiempo de reclusión y a la cantidad del rescate.
11 mil millones. Entre la cuarta y la quinta entrega...
le fue amputado el dedo meñique y enviado por correo a su esposa.
Puedo ver también a la Sra. Selma Parentica...
que abandona marido e hijos, porque se enamoró de un extraterrestre.
- ¿Podría decirnos de que planeta es? - Eso sí puedo decirlo.
- viene de siri. - de siri...
Pero, ¿dónde se encuentran? dice que le ve todas las semanas.
disculpen, pero es un asunto privado.
¿En qué se diferencia de los hombres? Quiero decir, de nuestros hombres.
- Me comprende. - Eso es fundamental.
- ¿Es aquí donde esperamos? - sí, aquí hay un self-service.
- Yo no tengo apetito. - Un bistec, ensalada y agua mineral.
- ¿Ha pedido también para mí? - sí, ya he pedido.
- ¿Bucatini? - Hoy no hay bucatini.
¿cómo que no hay bucatini?
Amelia, estoy aquí. Por favor, un capuchino sin espuma.
- sin espuma. - comprendido.
¿cómo se comunican?
- ¿Usted es la del perro? - ¿de qué perro habla?
La del perro que gime desde que murió el Papa.
- ¿Yo? No. - No quiere decírmelo...
Bárbara, deja que te meta mano al culo.
Puedes irte, hija mía, ¿qué más quieres de mí?
Ya te he dado la bendición. Vete.
Dime, ése es Fray Jerónimo de Provento, ¿verdad?
Sí, salvó a mi madre que estaba a punto de morir.
Fui a verle llevando sólo una fotografía de ella.
A penas la tocó, mi madre se curó en casa.
En su pueblo muchos dicen que rezando ante el altar...
más de una vez se ha elevado desde el suelo...
y ha alcanzado el cristo que está en lo alto, suspendido de la bóveda.
"Volare"... Aquí está el capuchino.
Ése que está con él es todo un sabio, un parapsicólogo.
- Son las mejores. - ¿Le gusta ésta?
No, con papel rosa.
Perdone mi asombro y una cierta incredulidad...
Pero, ¿es cierto que ese frailecito vuela?
Puede ocurrir, ocurre. Es la levitación.
Algo raro en el mundo occidental.
- ¿Lo ha visto alguna vez? - No.
Aquí está.
Qué bonito. dámelo.
Queridos y asiduos telespectadores, feliz Navidad.
El programa de hoy, "Ed ecco a voi"...
que estará en su pantalla dentro de tres horas...
no será solamente un desfile de personajes extraordinarios.
Además de los conjuntos más modernos, actuará...
Qué suerte ha tenido ésa. Ha subido enseguida.
como esa amiga del doctor general...
Y actuará la pequeña banda compuesta por los músicos más viejos de Italia.
Aquí los tienen a su llegada a nuestros estudios.
Sumándolas una tras otra...
sus edades alcanzan los 620 años.
Se les puede calificar como la banda de los centenarios.
Inmediatamente después de su actuación...
tendremos al ex reverendo.
No sé si se le puede llamar así.
Pero yo soy aún sacerdote. ¿Qué está diciendo?
Se trata de un sacerdote que ha colgado los hábitos...
para hacer realidad su gran sueño de amor...
con una mujer que conoció dos años atrás...
y, a continuación, una entrevista con el hombre más deseado...
por las mujeres bellas que desean ser todavía más bellas...
el profesor Carl Rudolf...
el mago de la cirugía plástica.
- ¿Qué dice? - No sé, es alemán.
- Dura ocho horas cada vez. - ¿Ocho horas?
Pero fíjese cómo he cambiado.
Ha valido la pena.
Me quitaré las vendas durante el programa...
y cuando se sepa la edad que tengo...
se cometerá un milagro...
y todo eso gracias a este hombre.
Disculpe, me llamo Esmeralda.
¿Puede firmarme un autógrafo con una pequeña dedicatoria?
- A mí, también me secuestraron. - ¿sí?
- No es que me cortaran... - Tu capuchino.
- Pero si te dije que sin espuma. - Pues me lo han dado así.
Fue por culpa del empresario que no pagaba la cuenta del hotel.
Permanecimos encerrados diez días en una habitación.
Menos mal que ella cocinaba. ¿Te acuerdas?
¿Por qué no llamó inmediatamente a su esposa cuando fue liberado...
y no pidió auxilio a nadie?
Estuve andando toda la noche por los campos hasta que...
¿Por qué siempre tienes que contar mentiras?
¿Te has ocupado de algo? ¿Has buscado a alguien?
¿dónde está nuestro camerino? Tengo que planchar el vestido.
¿Y el electricista para los haces de luz?
- sino, ¿quién nos verá? - Yo me acuerdo de todo.
"one, two, three, four, five, six, seven, eight..."
- "one, two, three, four..." - ¿Estáis casados?
¿Nosotros? No.
soy Bárbara de Teleflash.
Querría hacer algunas preguntitas a Ginger y a Fred.
- Muy bien. - Os separasteis en el 39l40.
Ahora, ¿a qué os dedicáis? ¿Qué bailaréis esta noche?
¿Qué opináis de los bailes actuales?
¿Por qué habéis aceptado venir a este programa?
¿Y por qué precisamente claqué?
Ésta es una pregunta inteligente.
Ya sería hora de hablar por fin, en serio, sobre el claqué.
- Muy bien. - El claqué...
no es solamente un baile, es algo más...
- Más, más... - Bueno, pero explícate mejor.
verá, también pienso que el claqué es...
es algo más.
sí, es algo más. sí.
- ¿Está claro? - Pero, ¿en qué sentido?
El claqué, en sus orígenes, no era ningún baile.
¿No era un baile? Entonces, ¿qué era?
Era el alfabeto morse de los esclavos negros...
una especia de telegrafía sin hilos.
otra trola más.
En las plantaciones de algodón...
los esclavos negros no podían hablar entre ellos...
porque si hablaban en vez de trabajar, el capataz...
les arrancaba la piel a latigazos, a tiras...
y, entonces, ¿qué es lo que hace el esclavo negro?
se comunica con su compañero de desgracia de esta manera.
"cuidado, viene el capataz."
"Yo tengo el cuchillo."
"Nos lo cargamos." o bien...
"Te amo."
"Y yo también."
Muy interesante, un lenguaje de amor y de muerte.
- claqué, claqué. - ¿Quién te ha contado estas cosas?
Lo he sabido siempre, incluso pensé escribir un libro.
15 años bailando juntos claqué y nunca me dijo nada.
Escucha, Pippo, esto es algo muy importante. Hermosísimo.
- Tengo la piel de gallina. Mira. - Estos maridos...
- No es mi marido. - ¿No?
- No. - Muchas gracias por la entrevista.
- Ha sido muy interesante. - sí.
El libro salió hace 3 meses, ¿por qué su presentación no se hace hasta hoy?
- Los típicos retrasos técnicos. - comprendo.
¿Es cierto que tuvieron grandes dificultades?
Yo no diría precisamente dificultades.
¿Podría decirme algo sobre su amistad...
con un influyente político de un importante partido?
Es muy cierto.
Nuestra intervención en el programa ha sido impuesta por él...
pero aquí lo digo y aquí lo niego.
- ¿El nombre de esta preciosidad? - Shenia.
- Camila, qué tetas. - Las de siempre.
Un relato de política.
- No entiendo lo que escribió después. - Para que no me olvide.
- ¿Y este número? - Mi teléfono.
La nostalgia siempre existe.
- ¿Y usted? - Gracias, maestro. Ya lo he leído.
- Bravo. - Es bueno, muy bueno.
Moderno, actual.
- Lástima que el final sea un poco... - ¿El final le decepciona?
No lo sé, perdone. La narración empieza a gran nivel, ¿no?
En cambio, en la segunda parte, va así...
- Así... - No, no hay que exagerar.
digamos así.
- ¿Y cómo lo hubiese terminado usted? - Me honra usted demasiado.
No lo sé. La historia termina en el río, ¿no?
- ¿No le gustan los ríos? - Al contrario, me gustan muchísimo.
- ¿Y entonces? - Es el símbolo de vida, ¿no?
Y en su libro precisamente el río es simbólico...
sí, simbólico. Bravo.
Entonces, en ese momento, había que...
Usted es un escritor, confiéselo.
Me abruman ustedes...
No hay duda, comprendí enseguida que no era sólo un agudo lector.
Me interesa mucho, estoy tomando notas...
trate de sugerirme otro final. Ya sé.
- La segunda edición... - No hablemos de segunda edición.
¿Qué es lo que escribe? cuéntenos.
Yo no soy escritor. Qué tontería.
Escribo algunos divertimentos a veces...
como definirlos...
aforismos con rima...
La rima está ya un poco superada, ¿no?
- sí, pero la rima ayuda al lector. - Naturalmente.
- Ánimo, recítenos alguna cosa. - No, verá...
Las mejores cosas las hace el subconsciente.
Yo intento cambiar ciertos ecos, reflejos...
entre el cuerpo femenino y el deseo que despierta en el hombre.
- ¡El reflejo reflejado¡ - No es el camino más fácil.
Un crítico me dijo una vez que mi estilo se parece a Marziale.
- Nada menos. - deléitenos un poco.
de acuerdo.
Pero, temo defraudarles, porque les repito que es un divertimento.
Pippo, sería mejor que nos fuésemos.
El tiempo corre y tenemos que ensayar.
Amelia, ¿no ves que estoy hablando con intelectuales?
No, tiene razón. Aún tenemos que ensayar el claqué.
Me siento obligado a hacer una pequeña introducción.
Han visto esta mañana a esos enanitos.
- sí, muy graciosos. - Pues, verán.
Me muero de curiosidad.
- Adelante. - ¿de verdad quieren darme ese placer?
- Lo estamos deseando todos. - ¿Le ha recitado alguna a usted?
sí, conozco alguna, pero no sabría juzgarlo...
A mí, también se me resiste la poesía.
"Nalga de enanita el pito te necesita."
Pero si es él, es Marziale.
Tiene también un no sé qué de Horacio.
No, de Marziale, es inconfundible.
se sobrentiende que se espera que la enanita crezca.
Está clarísimo. ¿sabe a quién me recuerda también?
A Giovanni Pascoli.
¿Podemos irnos?
saludos de un amigo.
A ver, te las das de listo y no ves que te toman el pelo.
- ¿Qué pintaba Giovanni Pascoli? - ¿Qué pintabas tú?
- ¡No es posible¡ - Amelia, ¿quién es éste?
- ¡Toto¡ - Amelia. cuánto tiempo.
Nuestro querido Toto.
se me va la memoria, me tiro pedos, no fumo, no bebo y ya no pito.
- ¿"Ready"? - "Yeah ".
"one, two..."
- ¡Pippo¡ - os vais a matar.
- ¿Te has hecho daño? - No me he hecho nada.
- ¿Lo dices de verdad? - Nada.
- ¿Te has hecho daño? - No, nunca.
La foca, la foca, la foca, que aviva el ingenio, la carne provoca.
De buena gana doy la vida toda...
por un pedazo, pedazo de foca. La foca, la foca...
¿Yo también tengo que ir por ahí?
- sí, a maquillaje. - Gracias.
¿Has tomado las gotas? ¿cómo que no?
- ¿Le duele aquí? - sí, pero está muy bien.
- ¿Y aquí? - Aquí es un poco peligroso.
- ¡Dorothy¡ - ¿sí?
señorita, ¿puede sacarme también una a mí?
Póngase ahí.
- ¿Quiere hacerse una foto conmigo? - claro.
Gracias. Es para mi nietecito que quiere ser fuerte como él.
- Que la cojan en brazos. - ¿En brazos? ¿Y por qué no?
con cuidado, por favor.
- Olé. - Mira la pequeñita.
¿Te gustan los cachas? Pero si son como armarios.
Quiero que me hagan una foto para mi nietecito.
si esta muchacha sigue así, no respondo de mis actos.
¿Usted sabe dónde puedo encontrar hielo?
En el bar y tráigame una barra a mí, porque estoy ardiendo.
Pero si usted está mejor que yo.
No te aguanto más. Estoy harto de ti.
se nota que volver a verte le sienta bien.
¿Tú crees?
¿sabes que hace más de 30 años que no os veía juntos?
No.
se hizo el duro, pero le sentó muy mal que le dejaras.
Pobre Pippo. Le sentó muy mal. Muy mal.
¿Qué le sentó mal?
Que tú le dejaras. Yo no lo supe hasta después...
cuando ya le habían internado. Iba a verle en cuanto podía.
¿sabes que la primera vez ni siquiera me reconoció?
Pero, ¿dónde? ¿Qué fue lo que le ocurrió?
- Amelia, venid a ver esto. - Ahora vamos, Pippo.
- ¿Es que tú no lo sabías? - ¿El qué?
Entonces, no le digas nada.
Quieto, deja mis zapatos. Amelia, me los quiere quitar.
- ¿cuántos años tiene? - siete.
Escucha, amigo. dime la verdad.
- ¿Qué piensas de mí? - Es idéntico a mi cuñado.
Que todo el mal está aquí, ¿eh?
Hasta la vista.
Ya me alegro de que descendamos de los monos.
Lo malo es que no seamos capaces de regresar hasta ellos.
- ¿En qué sentido? - Recuperar...
esas dotes instintivas de inocencia natural.
¿sabes lo que decían esos ojos con que nos miraba?
- No. - cómo habéis degenerado.
- sí, pero se refería a ti. - sí.
- ¿Y a quién sino? - señoría.
Por favor, señoría. ¿ Quiere usted pasar aquí?
Nos queda una horita.
Hace 45 días que ayuna.
- ¿Y por qué no come? - Para protestar.
- Para no disparar a los pajaritos. - Pues tiene razón.
Que ayunemos nosotros, que no tenemos un céntimo, vale...
pero ése, forrado de dinero, está a punto de morirse de hambre.
¿sois muertos de hambre auténticos? ¿No os han dado la merienda?
Por suerte, habéis encontrado a Toto.
Yo no soy nadie aquí, pero conozco todos los rincones.
os encontraré un sitio tranquilo para que ensayéis en paz. seguidme.
Toto, entonces, te esperamos aquí.
La ensalada de atún era buenísima.
Pero la gabardina me ha hecho pasar toda la noche en el water.
- ¿Qué es esto? ¿Para qué sirve? - Es un difusor. Favorece mucho.
Rogamos disculpas a nuestros telespectadores...
la transmisión será reanudada dentro de breves minutos.
- ¿cómo lo he hecho? - Maravillosamente.
- ¿Qué te ocurre? - Nada.
- El león marino de las Azores... - ¿Y esta otra?
La pluma de plata...
Y para la ocasión, se las ha puesto todas.
Por dios, necesitaría un sayo para ponérmelas todas.
Quizá sea pesado, creo que le falta una condecoración muy importante.
¿cuál, por favor?
La del gran cordón umbilical de la orden del Esfínter.
Me parece abyecto que se tome a broma mis condecoraciones...
y a la persona que con ellas ha sido distinguida.
- déjeme pasar. - cálmese señor, perdónele.
- ¡Imbécil¡ - Madre mía, cómo está.
cálmese, señor, se lo ruego.
Ya verá como muy pronto le concederán ésa también.
- Ya está bien. - Vamos.
Aquí nadie vendrá a molestaros. Ensayad con tranquilidad.
He dejado ahí tu maleta.
Todavía queda una horita larga de tiempo.
Yo mismo vendré a buscaros para ir a maquillaje.
Qué tiempos. Ginger y Fred.
Estoy viendo vuestro número como entonces. Empezaba así, ¿no?
Ginger vuelve a Londres. El gran amor ha terminado tal vez para siempre.
supongo que harán el zumbido...
El zumbido es fundamental porque el baile parte de ahí.
Pero ya le habéis entregado la partitura al maestro.
Gracias a que yo la conservaba.
Adiós, adiós, mi amado Fred.
Ginger está llorando, sobre el barco que parte.
Pero aquí llegas tú, tiras el cigarrillo y...
Fred.
La verdad es que le echáis valor a la cosa.
Ensayad tranquilamente, que luego vengo yo.
- ¿Ensayamos con los trajes? - sí, mejor.
- ¿Qué pasa? ¿Tienes asma? - No.
- ¿No habías vuelto a ver a Toto? - No.
- Es decir, sí. Una vez. - ¿dónde?
Bueno, no me acuerdo.
No sé por qué siento vergüenza.
Hemos estado tantas veces en la misma cama...
Qué delicado eres...
pero nos hemos estropeado tanto, ¿verdad?
Ahora, cuando, tengo que desnudarme delante de una mujer...
lo evito si puedo. ¿Y tú?
¿Y yo qué tengo que ver? Yo no tengo esos problemas.
Mira que haces cada pregunta...
Pardonnez-moi, madame.
No, quería decir que ya no es como antes.
Cuando me desnudaba...
provocaba inevitablemente los aplausos de la moza afortunada.
No era nada despreciable, el viejo Pippo, artísticamente Fred.
Por eso, soporté durante 15 años la compañía del nómada sexual...
como te definías tú.
- ¿Cómo te fue con tu marido? - ¿En qué sentido?
- En todos. - Fue todo muy distinto.
Tú y yo éramos tan jóvenes entonces...
¿cómo estoy?
- ¿Por qué no? - "The steps".
- ¿Qué ocurre con los "steps"? - Inexistentes.
Tenemos que demostrar quiénes somos.
- Tienen que ver quién es Fred. - Y yo.
También.
¿Qué se han creído meternos en medio de los demás como focas amaestradas?
¿Hemos venido aquí a bailar para presentar a un almirante?
Tú has venido aquí para presentar a un almirante.
Francamente, a mí todo esto tampoco me convence mucho...
pero, Pippo, estos son sus sistemas.
Pero no conmigo.
deja que me suba al escenario.
deja que me suba al escenario. deja que me suba al escenario.
- sí. - Y verás lo que hago.
Porque yo esta noche hablo. Lo digo todo.
A 60 millones de italianos...
se lo digo todo.
Pero, ¿qué les dirás?
sois borregos.
Borregazos. Borregazos.
Borregazos. Borregazos. Borregazos.
¡Borregazos¡
¿Tú crees que yo he venido por las 800 mil liras?
A mí me la sudan.
¿Habéis inventando la televisión?
¿Estáis todos ahí siempre viendo la televisión?
¿Queréis escuchar sólo la televisión?
Pues esta noche, me escucháis a mí.
¡A mí¡
ven aquí. ven.
Te he dicho que vengas.
vuelta.
- cabeza. La pierna. - sí.
Quieta.
El loco, ¿no?
Ahora hay que acabar de una vez con esa historia del loco.
Madre, qué barbaridad. Qué fuerte estás.
Basta, Pippo.
Me voy a hacer daño.
A todos los actores e invitados del programa "Ed ecco a voi"...
Pippo, nos llaman. Tenemos que ir a maquillaje.
sí. sí...
cálmate...
Atención, se ruega...
Todos los actores a sus puestos.
- ¿dónde está el resto del traje? - Estoy repasándolo todo.
Las señoras que van a maquillaje, que vengan por aquí.
Marlene y Sofía Loren. ¿Para quién son?
Aquí todos son americanos. ¿ cómo es que te han contratado?
Bueno, mi abuelo estuvo dos veces en Filadelfia.
¡Sra. Ginger¡
Estamos aquí. La necesito.
Amelia, es ahí. Ésa es la sala de maquillaje.
Sra. Ginger, tengo un gran problema.
según usted, ¿así o así?
- Yo creo que está mejor así. - Pues no lo sé.
A mi también me lo parece. La larga.
- señora, siéntese. - Me comería un poco de cuello.
como que yo voy a dejar que tú me muerdas.
Yo me voy ya.
- ¿Qué está haciendo? - La peluca.
- ¿Qué peluca? Ya tengo una. - ¿No eres el gato Paulino?
- ¿Qué gato Paulino? - ¿Quién de aquí es el gato Paulino?
Qué maja eres.
- ¿Bette Davis ha terminado? - ¿Por qué?
- La llama Fiorenzo. - Está en el secador.
- Tiene que ensayar. - Más tarde.
¿Quién ha pedido tres grappas?
son mías. Aquí.
Esta calva se la tapamos con un buen tupé.
- No... - Parecerá más joven.
¿cuánto es? despierta, despierta.
Quédate el cambio. disfrútalo.
¿cómo que lo disfrute? Faltan 1000 liras.
- A tu salud. - ¿Qué?
A tu salud, a la nuestra y a la de todos.
será el triunfo de mi vida.
Me arranca todos los pelos. Lo haré sola.
¿Habéis visto esta loca?
Yo renuncio. No me atrevo.
Perdone, quiero volver a casa.
¿A quién debo decir que me voy?
- Ya se lo pongo yo. - No, quiero marcharme.
Lo siento, señora. soy sordo. sordo como una tapia.
dios mío.
¿A quién tengo que decírselo? Quiero irme a casa.
¿A quién tengo que decírselo?
si me permiten, empezaremos por la sala de maquillaje...
¡Feliz Navidad a todos ¡Por favor, sigan.
Sr. Presidente, es un honor para nosotros.
- ¿Quién es? - Es el presidente.
Tenga la bondad de seguirme.
si me lo permite, le presentaré al acalde de Borgosole.
Esta señora es la esposa del afortunado propietario...
de una vaca prodigiosa, que tiene nada menos que 15 tetas.
Fiorenzo, no. ¡si son 18¡
La tenemos abajo en el plató.
Presidente, el programa de hoy nos ha costado un gran esfuerzo...
pero va a ser...
Pero qué maravilla.
- Borgosole. - sí...
8.000 habitantes, campesinos y artesanos...
que fabrican pipas, tapones artísticos...
y las características cazuelas.
¡Magnífico! ¡Buenos días. No soy un obispo.
¿Qué hacen?
son vagabundos para la serie "En los márgenes de la metrópoli"...
que pretende plantear los dramáticos problemas de nuestra ciudad...
que, a veces, tendemos a ignorar.
Había que hacerlo.
- Por aquí, por favor. - Y, además, presidente...
Qué guapo es...
En el programa volveremos a tener al Sr. Tartina.
- ¡otra vez¡ - Ha venido con su médico.
discúlpenos si hay un poco de confusión...
pero dentro de nada entramos en antena y...
Aquí tiene a las famosas cantantes.
- Por fin hemos conseguido traerlas... - Las conozco.
Las admiro desde siempre, muy amables.
Y ahí está la señora que ha sido elegida para presentar...
de una forma sugestiva al heroico Almirante Aulenti.
Hemos pensado evocar aquella época...
a través de los temas musicales de dos personajes...
que por los años 40 fueron muy famosos.
Fred Astaire y Ginger Rogers.
La señora y su pareja imitaban a los dos bailarines americanos.
Quizá la señora sea un poco más menuda que la actriz...
pero es tan graciosa y simpática como ella.
Yo, de muchacho, me pasaba tardes enteras...
en mi habitación de estudiante...
tratando de imitar al divino Fred Astaire.
con permiso.
Queridos telespectadores, esperamos que la Navidad...
haya llevado a sus casas alegría, buen humor y regalos.
Ahora, el centro espacial televisivo quiere también obsequiaros...
con una extraordinaria emisión de vuestro programa favorito...
"Ed ecco a voi", que dentro de una hora estará en sus pantallas.
Bueno, mis queridos amigos. El show está a punto de empezar.
Lo disfrutaré desde mi despacho.
Ha sido un placer, señora.
¡Felicidades¡Feliz Navidad a todos¡
- Buena suerte. - Presidente...
¿Podría decirnos cómo un programa como el "Ed ecco a voi"...
puede saciar la sed cultural de todo un país?
Amelia, tienes que hacerlo. No puedes abandonar ahora.
Menudo ridículo. Piensa en lo que se dirá de ti.
Ha salido hasta en los periódicos.
Ánimo Amelia.
"Llueve sin cesar...
sobre los ásperos pinos y las flores silvestres..."
Silencio.
Ahora empieza la Bonetti.
¿Quién es esa Bonetti? ¿La conoces?
- Es ésa de ahí. - Sra. Bonetti.
- ¿Es a mí? - Escuche.
¿cuántos años tiene?
¿cuántos años tiene?
- Perdone, ¿eso qué importa? - Le importa a usted, y mucho.
El público que ve a una señora de su edad bailando claqué...
- Usted baila claqué, ¿no es así? - Pues sí.
Entonces, créame. Nos conviene decir su edad.
El público es sentimental. se conmueve y apluade.
Por su propio interés. Hágame caso.
señora, ánimo. ¿cuántos años tiene?
Los suficientes para hacerme aplaudir.
Hace frío, ¿no?
Me tomaría un coñac.
Vamos, muchachos. seguidme.
de puntillas, como en la iglesia.
despacio, despacio.
Avisa a dirección, ya están todos.
- oiga, ¿me deja hacer fotos? - No.
¿Quién ha dejado entrar a ésta?
Pasad, no os apelotonéis en la puerta. despacio.
venid, venid.
¿dónde te metes?
Los dobles. ¿dónde están?
¿dónde estáis? venid aquí.
chicas, por aquí. Vamos, subid.
Esperad. Esperad.
Éste está tan colgado como tú.
Pippo.
¿Me pongo la peluca?
Esperad ahí, en la casilla 10.
Usted señora. ¿Qué hace aquí?
- Tengo que ponérmela. - Maquillaje es allí.
¿Allí? Gracias.
Vamos, moveos. venid a la casilla 8.
El fraile. ¿dónde está el fraile?
- Está aquí. - Estamos aquí.
- Preparaos. Yo os llamo. - Para servirle.
Aurelio. Aurelio.
No me toques los cojones. A tomar por culo.
A tomar por culo tú.
Feliz Navidad.
Estas dos mágicas palabras, admitámoslo...
nos convierten otra vez hoy a todos en niños...
como cuando esperábamos con ilusión esa noche extraordinaria...
que nos hacía creer que...
alguien en lo alto del cielo estrellado...
había escuchado nuestra voz y podía complacer nuestros deseos...
en un mundo de fiesta y de paz.
- Qué bonita peluca. - ¿de veras?
da enseguida al personaje.
si supiese cuánto tiempo hace que no me la pongo.
¿se cree que ése deje embarazadas a las mujeres sólo con mirarlas?
- ¿Quién? - Ese faquir.
dicen que estudió magia negra en el Amazonas.
¿Y las embaraza con la mirada?
será más práctico, pero algo se pierde.
Mira todo lo que quieras que conmigo no hay peligro.
... a propósito del amor, recibamos con un aplauso...
a un hombre verdaderamente enamorado.
- Buenas tardes. ¿cómo está? - Buenas tardes.
- ¿Y su prometida? - Aquí la tenemos.
Aquí está. ¡Es guapísima¡
Gracias. Necesitaba que su historia llegase a todos los corazones.
Él es un sacerdote que ha colgado los hábitos para unirse a esta joven.
se aman y, ante el amor, no existen barreras.
¿Quieren saber dónde encontró a la que será la compañera de su vida?
Pippo, ¿cómo me sienta? ¿Bien?
- dime la verdad, ¿estoy bien? - sí.
- después de la Sra. silvestre. - ¿Quién?
La Sra. silvestre. ¿ Y yo qué sé quién es?
Están en la 6, luego pasen a la 4. Atentos al panel de mando.
Yolanda, toma.
Póngalo junto al mío, por favor. Es el de ahí.
¿Qué les parece? ¿Les pedimos que se den un besito?
Vamos, ánimo, reverendo. Tienen que darse un besito.
venga, sin miedo. ¡Alegría¡Felicidad¡
¿Qué más queréis de la vida?
Sigamos con el programa.
Él ya no se acuerda de mí.
cuando el famoso apagón, se lío a puñetazos por mí...
con el empresario que no me quería pagar.
Lo siento, no puedes fumar. Está prohibido.
Mucha suerte, muchachos. Me ha alegrado mucho volver a veros.
Ha estado muchas veces en tantas cárceles italianas.
Ustedes se preguntarán, ¿detenida en una cárcel?
Pues sí, queridas amigas y amigos...
entraba en las cárceles, no como condenada...
sino por motivos benéficos.
dejemos que nos lo cuente ella.
Eran las 19:00 del 28 de octubre de hace algunos años.
Estaba haciendo no sé qué en la cocina...
cuando escuché una voz, como diría, mística.
Me parece que no he comprendido bien.
Mi prometida dice que en el corazón no se manda...
y que la edad no importa cuando el corazón es joven.
¡Qué bonito¡¿Es la primera vez que se casa?
se quedó viuda dos veces, pero pensamos ser muy felices.
sólo tiene dos minutos. ¿Qué va a decir?
Nos presentaremos. Yo como fabricante de las bragas comestibles...
y él como el genial inventor de tan delicioso pasatiempo.
Gabriela, mucho gusto.
Todo tipo de frutas.
Hay algunos clientes que lo piden incluso al atún y a la cebolla...
pero lo estamos pensando.
son dos hemisferios, melocotón, albaricoque...
es cuestión de gustos.
El amante elige...
Quietecita guapa. Muerde...
Mastica... Todo cosa buena.
He conseguido un cierto grado de excitación.
Pensamos añadir también algunos elementos medicinales...
vitaminas, sales minerales, reconstituyentes...
¿de verdad la harán con atún y cebolla?
El frailecillo de los milagros, acompañado del profesor Denitis...
y del padre celador de su convento.
Fray Girolamo, gracias. Gracias.
de nada.
- Por favor, tome asiento. - No.
cuánta humildad. No quiere sentarse en el trono.
- cámbiales de casilla. - Las de la 6, pasad a la 4.
- Ustedes, por favor, allí, a la 2. - sí, sí, vamos.
Éste es la 2, después tendremos que pasar allí.
Ánimo.
dios mío, empiezo a no entender nada.
A veces, me pregunto qué estoy haciendo aquí...
y luego, me parece que nunca lo hemos dejado...
y que se trata de un debut en otro teatro un poco más grande.
¿Y tú? ¿Te sientes bien?
No se puede fumar aquí. Anda, sé bueno.
¡Pippo! ¡Mira!
Mira, está ahí, es el frailecillo, ¿lo ves?
El frailecillo que vuela.
Ánimo hijo, habla tranquilamente, para acercarse a la verdad...
incluso la experiencia del mal puede ser un camino.
Un auditorio mucho más amplio, el de la humanidad entera...
En mi pueblo, también tenemos un santo como éste.
Mi madre me dio una medallita suya.
La llevo siempre en mi pecho, no me la quito nunca.
En estas cosas, sí creo.
Conociendo sus poderes milagrosos...
estoy aquí para rogarle en este santo día...
no que mueva montañas, pero sí que nos haga...
No, no, no. Un pequeño milagro...
que nos abra el corazón a la esperanza de lo eterno.
No, no, no. ¿Por qué no?
¿Tal vez no lo merecemos?
En esta vida, todo es milagro.
Sólo depende de nosotros el saberlo ver en todo que acontece.
No somos demasiado pequeños para comprender las cosas...
Buena suerte.
Mucha suerte, señora.
- Hemos recibido otro mensaje. - ¿sí?
ven, mamá.
si persiste en su actitud de no tomar alimentos...
el Sr. Floris Tartinas traspasará el punto fatal del no regreso.
Me hago portavoz de cuanto el Sr. diputado...
dada sus condiciones de postración desde hace varias semanas...
no puede decirles con su propia voz...
lo que ha estado pensando durante años...
es decir, llamar la atención del país y del parlamento...
sobre la necesidad de una ley...
para suprimir la caza y la pesca.
Basta ya de caza que fomenta...
Los instintos agresivos del hombre.
dice que siente por todas partes...
el perfume de la albahaca.
Qué simpática es esta chica.
A mí, me da miedo.
- ¿Quiénes serán? - No lo sé.
Otra estrella de nuestro programa. ¡Los liliputienses¡
24 bailarines: el más alto mide 42 cm.
Aquí, con ustedes., los mini bailarines. Más minis imposible.
Vamos, pasen a la otra casilla.
Esperen aquí, en silencio.
Gracias.
- ¿Está mejor? - Ningún problema. se ha repuesto.
¿Todo bien, Almirante? dentro de 10 minutos, le toca.
disculpe, un poco de agua para darle el cardiodónico.
- Enseguida. - Gracias.
- Pasen a la 3. - No, no.
- ¿Es para el Almirante? - Está usted loco. Fuera.
- Es para mí, gracias. - No, Pippo, no.
- Te sentará mal. - siempre me sienta bien.
...Y entre ellos, no dudo en incluir a una humilde ama de casa...
que se prestó para un experimento remunerado...
a estar sin televisión durante un mes.
Les contaré cómo. Firmó con nosotros un contrato...
y, días después, le mandamos unos técnicos...
que sellaron su televisor y procedieron a quitar...
la antena del tejado de su vivienda...
aislando así la casa de cualquier posible contacto...
con las imágenes de televisión.
Ustedes, se dirán, "¡No es posible¡"
Ni siquiera yo podía creerlo.
No obstante, esta criatura existe.
Aquí, con ustedes, Pietrucia Silvestri.
Por favor.
dígame la verdad, señora. ¿volvería a hacerlo?
Jamás.
Jamás. Ha sido algo terrible.
Nos han dado mucho dinero.
Es cierto, pero es dinero maldito.
No hay que hacer experimentos abusando de la pobre gente...
sobretodo cuando en las casas hay viejos y niños pequeños.
Perdone, señora, por el timbre de su voz...
me da la impresión de que usted ha estudiado canto.
¡Jamás¡
Muy bien, señora. Estamos todos con usted.
Nunca más sin televisor.
Cochinillo Lombardone. Por una Navidad mejor.
Espero que eso que has dicho antes lo hayas dicho en broma...
porque si tienes la intención de hacer discursitos...
yo me marcho y tú bailas solo. ¿Está claro?
Un salto atrás en el tiempo, queridos amigos.
Muchos de ustedes recordarán los años 40...
años de guerra, de la censura, de miedo...
pero, como siempre, a pesar de los tiempos difíciles...
Ya nos toca. Nos llaman.
... Vuelven a nosotros a través de un tema musical...
y ese tema musical nos trae a la memoria...
a Fred Astaire y Ginger Rogers.
¿Los recuerdan?
Nuestro programa ha conseguido recuperar a dos bailarines...
que en los años 40, por los escenarios de revista...
y, con el nombre de Ginger y Fred, se hicieron famosos...
imitando a la célebre pareja americana.
Aquí, con ustedes, Ginger y Fred.
Salid.
¿saben cuántos años tienen esta señora y este caballero?
Iba a decírselo, pero he hecho un pacto con Ginger...
de no revelarles su edad hasta después de su actuación.
Y, ahora, en su extraordinario número de claqué...
aquí, con ustedes, Ginger y Fred.
Adiós.
Fred.
calma señores. No se muevan.
En la pista tampoco. No se muevan.
Permanezcan en sus asientos.
Estamos conectando el generador de emergencia.
No se levanten. No abandonen sus sitios.
Podrían caerse, pisar cables eléctricos...
Es peligroso. se lo ruego...
Pedimos excusas a los espectadores.
Les rogamos esperen pacientemente sentados en sus puestos.
No se levanten.
Ven a buscarme. No veo ni torta.
¿Es que pretendéis que me escoñe?
Pues llama tú.
- ¿Qué coño quiere que hagamos? - Si fuese siempre así, yo lo vería.
Para, está el presidente.
Fred.
Fred.
Fred, ¿qué te ha pasado? ¿Te has caído?
Amelia, ¿qué demonios hemos venido a hacer aquí?
Hemos sido realmente un par de locos.
Vayámonos ahora. Antes de que vuelva la luz.
Podemos bajar por ahí. Agáchate.
Ha sido una suerte este apagón.
Payaso.
Eres un auténtico irresponsable.
Payaso.
Amelia, cuidado que te puedes caer.
Amelia.
¿Dónde vas? ¿No has oído que es peligroso?
Espérame aquí, voy a buscar a Toto.
¿A dónde? Puedes caerte tú también.
Me mareo con tanta oscuridad.
Entonces, siéntate un ratito.
Te pongo el pañuelo.
Se me arrugará la falda.
Cuando vuelva la luz, voy a estar hecha un desastre.
La luz no volverá.
¿Por qué no va a volver?
Primero, porque ésta es una organización de mierda.
El famoso gigante de los pies de barro.
Además, se puede tratar de un acto terrorista.
Uno de esos típicos atentados y, de un momento a otro...
saltamos todos por lo aires.
Entonces, vámonos de aquí.
Amelia, sería una historia fantástica.
Piensa en los titulares.
"se habían separado 30 años antes...
y volvieron a encontrarse para morir juntos."
Ahora, estas historias ya no impresionan a nadie.
Además, a mí tampoco me haría ninguna gracia.
¿sabes que no me siento nada mal aquí?
Es como en los sueños, alejado de todo.
Un lugar que no sabes bien dónde está ni cómo has llegado.
Toto te ha dicho que estuve en un manicomio, ¿no?
Y es verdad.
No sé qué fue lo que me dio cuando me dejaste.
síndrome de abandono, de soledad...
Te juro que no lo supe nunca. Hubiese corrido en tu encuentro.
¿Y para qué?
Nuestra historia había terminado e incluso nuestro trabajo.
sólo esta panda de locos podía acordarse de nosotros.
somos fantasmas que vienen de las sombras...
y, en las sombras, se van.
Tienes toda la razón.
Me digo a mí misma que he venido por mis nietos...
que mis amigos me han convencido por esa chaladura mía...
Pero la verdad es que tenía muchísimas ganas de verte.
"Very romantic".
Debo confesarte que a mí también me apetecía verte otra vez.
Ésta es la señal de la retirada. Vámonos.
sí.
Hay que saber captar a tiempo las señales.
¿Quién sabe lo que puede intuir esta vaca?
Cuidado hay un escalón.
Teledependientes.
¡A su sitio¡
¡A su sitio¡
señores, rogamos disculpen esta breve interrupción...
que quizá haya hecho más sabrosa la espera.
El espectáculo se reanuda donde se interrumpió.
La nave estaba a punto de partir, la sirena suena por última vez...
pero Ginger baja precipitadamente de la escalerilla...
y, ahora, abrazados el uno al otro, prometen no abandonarse jamás.
La música, cómplice como lo fuese el libro para Francesca...
envuelve a los compañeros de profesión y de vida...
mientras ellos bailan juntos una vez más.
- No me acuerdo de nada. - dos "steps", luego de perfil.
Tú sígueme.
Despacio. Súbele.
Izquierda.
Ahora, al otro lado y sujétame fuerte.
- ¿Y ahora? - dos giros.
- Más despacio. - El calambre.
Bravo.
Claqué.
Muy bien, Pippo.
¿Se ha hecho daño? ¿Desea continuar?
Sí.
Quiere continuar. Un fuerte aplauso para animarle.
¿seguimos?
Está Dodo, ¿te acuerdas? El violinista.
Me dan ganas de llorar.
Baja el brazo. siempre me tapas la cara.
Tengo una pluma en la nariz.
- Pero si no tienes nada... - voy a estornudar.
Todo marcha.
Muy bien.
Bien.
Pippo, lo hemos conseguido.
¡Bravo¡
oyendo estas notas musicales, siento un nudo en la garganta.
damas y caballeros...
Bravo, señora.
siéntese. Ha gustado mucho.
Pippo, Amelia, fantástico. ¡Fantástico¡
Muy bien, muy bien.
señora, no puede quedarse ahí. Levántese, entorpece el paso.
- Muy bien, Sra. Ginger. divina. - Me ha hecho llorar.
- Todo el mundo lo dice. Muy bien. - Gracias.
Qué pesada. Ya lo ha oído. Han gustado mucho, pero levántese.
No he comido nada en todo el día.
¿No te comerías un poco de cochinillo...?
No creo que me dé tiempo.
Mi tren sale en 15 minutos. Tengo que darme prisa.
No puedo hacerte compañía. Pero ve tú.
Todavía te queda más de una hora.
si se trata de eso, más. Me quedo en Roma unos días.
Estoy en casa de Toto. después ya veremos.
se me ha ocurrido una idea. ¿viste el dinero que ganó el presentador?
- Yo lo haría mejor, ¿no? - sí, claro.
- ¿Has avisado a tu mujer? - Vaya, no te lo había dicho.
Me dejó hace un par de años.
- ¿Usted es Ginger? - sí, Ginger y Fred.
- ¿Me firma un autógrafo? - claro. ¿cómo te llamas?
Diego.
Les hemos visto bailar en la tele.
"Yo he visto tú tele. ¿Me hace un firmo?"
Gracias.
- Ahí tienes. - Gracias, amigo.
¿Me firma usted también un autógrafo?
- Gracias. - ¿Y a mi?
- Gracias. - ¿Has visto?
Ginger y Fred.
¿cuándo nos mandarán el dinero? Yo creía que enseguida.
Me parece que han dicho que dentro de dos o tres semanas.
Hubiera sido mejor cobrar esta noche.
Yo te lo puedo anticipar, si quieres. Ya me lo devolverás cuando puedas.
Vale.
Tienes que devolvérmelo.
No sé cuánto será, pero bueno...
Aquí tienes.
- Me lo devuelves, ¿vale? - sí.
Amelia, no te acompaño hasta el tren, perdona.
A mí, los trenes que parten no me gustan nada.
Bueno, entonces, despidámonos aquí.
Escríbeme o, mejor aún, ven a verme. Me gustaría mucho.
- De verdad. - Muy bien.
- cuando quieras. - sí.
No creo que tengamos ocasión de volver...
a bailar juntos.
Querido Pippo... Adiós.
Amelia, pero démonos un beso al menos.
sí.
Adiós.
¡Amelia¡
Una vez puesta en su tejado, sólo debe orientarla adecuadamente.
En Roma, tenemos 16 canales y 67 repetidores repartidos en la comarca.
Montecompatri, Montecarlo... Mencionarlo todos sería imposible...
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