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Original subtitles

Tres, dos, uno...

¡despegue!

¡Nos estamos acercando al sol!

¡Dame las gafas!

¡Me estoy acercando al sol! ¡Rápido, rápido!

¡Veo un alien! ¡Veo un alien! ¡Toma!

Cuidado, se nos acaba la batería, Iris.

Gracias.

¡Pásame el bidón!

¡Rápido, rápido!

¡Gasolina, gasolina, gasolina!

¡Gasolina!

¡Gasolina!

¡Rápido! ¡Gasolina!

¡Ya está la gasolina acabada!

¡Es un túnel! No habléis, no habléis.

No podéis decir nada, porque si no, ¡pam!, disparan.

¡Meteorito!

¡Fuera, niños!

¡Mariona!

¡Mariona!

¡Mariona!

Hay una grúa en el pantano.

-¿Cómo que una grúa? -Sí, una grúa enorme, así.

¿Pero por qué?

¿Papá?

¿Papá?

¿Dónde están, Mariona?

No lo sé.

¿Papá?

¡Papá! ¡Mamá!

¡Papá! ¡Mamá!

-Mamá, nos han quitado el coche. -Tía Dolors.

Mamá, ¿me llevas al pueblo, porfa?

Mamá, nos han quitado el coche del pantano.

Lo siento. Sentaos.

Hazte a la idea de que no encontrarás nada.

Aquí no hay nada.

Lo dejáis todo patas arriba. No puede ser.

A ver, miraos esto.

Esto es una...

factura.

Sí, ahora saldrán cuarenta cosas.

-Esto igual sirve. -No, hombre.

Esto no son contratos, papá.

Lo que nos piden es un contrato

en el que salgas tú que diga que las tierras son tuyas,

y no lo tenemos.

Un contrato firmado de las tierras.

¿Cómo tengo que decíroslo?

No hay ningún contrato firmado.

Con el Pinyol viejo lo tenía de palabra, como su padre con el mío.

Pero con el Pinyol joven no tienes nada.

-Con el Pinyol joven, también. -No digas eso, papá.

Con el Pinyol joven, no tienes nada.

¿No ves lo que está haciendo?

Si hubieras firmado algo cuando tocaba, no estaríamos así.

Antes se hacía sin firmas. Si no, papá lo habría hecho.

¿Tú sabes la amistad que teníamos?

Entonces no estaríamos así, papá.

La casa sí la firmamos.

Ya, pero no vivimos de la casa.

Bueno, papá.

Lo que dice la carta claramente

es que a finales de verano hay que dejar las tierras, y punto.

No hay más.

Y ya está.

Nos guste o no, cuando acabe el verano, adiós muy buenas.

Es lo que hay, papá.

Papá, nos han quitado el coche del pantano.

¡Hostia!

-Joder, papá. -Vamos. Poco a poco.

Para, que ahí hay uno.

Para, para. Míralo allí. ¿No lo ves?

-Me cago en la puta. -La puta no tiene ninguna culpa.

Joder.

Hoy no tengo el día, papá. -Concéntrate, hombre.

Míralo.

-Hostia, tío. -Míralo.

Arrasarán todo.

Roger.

Me cago en la puta.

Trae, hombre.

Hay que hacértelo todo.

-Toma. -Dame la luz.

Se comerán los melocotoneros.

Al final nos entrarán en casa.

-Hoy estás fino, ¿eh, cuñado? -Puta plaga.

Para, para, que bajo.

Para ahí.

¡Quimet!

Está nervioso.

¡Cuñado! Vente, hombre. Vámonos a tomar algo.

Vamos lo más rápido posible.

Pues deberíais ir más.

Joder, macho. Qué agonía.

¡Cisco!

Cámbiate ya de árbol.

No estéis los dos en el mismo árbol, coño.

-Y te habías dejado tres o cuatro. -Seguro.

Tío.

Tu padre es un negrero.

Hoy, sí.

-Cisco, ¿quién ha cogido este cubo? -Tu hijo.

-Roger. -Quimet.

¡Quimet!

Mira lo que te traigo.

Mira qué cara.

-¿Qué hacéis aquí? -Cosechar.

-¿No lo estamos haciendo nosotros? -Y nosotras. Mira qué fichajes.

Dolors, ¿qué hace aquí el Cucurucho?

-Ayudar. -¿Yo os he pedido ayuda?

El niño también está aquí, ¿no?

Si me falta gente, les diré a los morenos que corran.

Roger, tráele un cubo a tu hermana.

Toma, Mariona.

A cosechar.

Aquí huele a conejo muerto.

Serás tú, que te has cagado encima.

Venga, Mariona. Espabila.

Tienes dos manos, ¿eh?

Toma.

Están bonitos, ¿eh?

Preciosos.

Anda, vamos.

¿Vienes?

Roger.

¿De qué te ríes? Serás sinvergüenza.

Vas recogiendo los perdigones. Parece que empezaste ayer.

Lo único que comía era tuétano de los huesos de las vacas.

Y tía...

Mataron tantas vacas que al final no quedó ninguna vaca.

Ni en Alcarràs, ni en Aitona ni en Castellserà.

-Entonces, tía... -Dime, cariño.

-¿Solo quedó Margarita? -Claro.

Acabó tan, tan pobre,

que se quedó sin nada para comer.

¿Sabes qué tuvo que hacer? -Detrás.

Tuvo que salir a pedir limosna

a las mismas personas a las que no había tratado bien.

Pero la gente la perdonó.

Le dieron comida. Si no, se habría muerto de hambre.

Y claro, ¿sabéis qué le dieron?

Tuétano, no.

Le dieron pan con nueces.

Y ella pensó...

"Si llego a saber antes lo rico que estaba el pan con nueces,

seguiría siendo ahora la señora de Torrebesses.

¿Qué te parece?

¿Por qué solo le daban pan con nueces?

Porque los que la ayudaron también eran pobres.

¡Roger, rápido!

¡Más rápido!

Damos los pasos.

Ahora, la vuelta.

Y abajo.

Ahora, la pistola.

Y volvemos abajo.

Los brazos arriba.

Yo lo hago así.

Yo así.

Venga, Roger, que esto ya está en marcha.

Ponlas bien juntas.

La clave es el goteo.

¿Están bien puestas? -Sí.

Mira por dónde me llegan.

Y en un mes.

Ahora hay que quitar esta hierba

porque le hace mucha sombra.

Crecen folladas y de puta madre.

¿Sabes quién es mi amigo Solde?

Él usa fertilizante, pero yo creo... -Qué va.

...que crecen mejor solas.

Es tu padre. Tu padre, tío.

-Tío, ¿crees que se chupa el dedo? -Calla, que me matará.

Se ha levantado sola.

¿Cómo ha llegado ese ahí arriba? La madre que os parió.

Pau.

Papá, de todos los botones que hay, no he tocado ninguno.

Lo juro. -¿Qué habéis hecho? Hostia.

"¿Lo juro?". -Sí.

Se ha encendido sola. Con magia.

Siempre estáis liándola.

Me cago en Dios.

Sujétate fuerte, Pau.

-¿Te has hecho daño? -¿Te has asustado?

¿Qué hace aquí la llave?

¿Estás bien?

Venid aquí.

-Papá, es que antes estaba el coche. -Ni "papá" ni "papó".

Os tengo dicho que ya no podéis jugar aquí.

¿Quién estaba arriba de los dos?

¿Qué?

¿Querías matarte, Pau?

¡Hombre! -¿Y el coche, qué?

El coche ya no está. ¿No lo veis?

¡Iris!

-Mira qué tomates tengo, Pinyol. -Preciosos.

Estos tomates los planta mi nieto.

Totalmente ecológicos.

Qué rojos están.

Se ha aficionado a lo ecológico.

Han salido bastantes, y muy sanos.

Estas tomateras están cargadísimas.

Y muy dulces, ya los probarás.

Niños.

Traednos las cebollas.

-No hace falta. -Que sí.

-Que no. -Si hombre, sí.

De verdad.

Quiero que pruebes las cebollas, y deberíamos ir a la higuera.

La higuera que plantó tu abuelo. -Sí.

A tu padre, le encantaban esos higos. Ahora verás.

Otro día, Rogelio.

-Es que hoy están al punto. -Hoy tengo una reunión.

¿Has hablado con tu hijo lo de las placas?

-Algo hemos hablado, sí. -¿Y qué?

Bueno, lo hemos hablado, sí. Pero...

¡Pinyol! ¿Qué te trae por aquí?

-Hola, buenas tardes. Dolors, Nati. -Hola.

El otro día estuve hablando con Rogelio

sobre las placas solares. Ya que venís, os cuento.

He pensado que una forma de ayudaros

con todo esto de que dejáis las tierras

sería que vuestros maridos lleven el mantenimiento.

Como son de confianza, me gustaría que fueran ellos.

Los melocotones no dan dinero.

Sería trabajar menos y ganar más.

Te pillarás los dedos, Pinyol.

-No sé. -Ya hablaremos con Quimet y Cisco.

-Ya me diréis algo. -Vale.

-Gracias. Adiós. -Adiós.

Mariona, por favor, ¿me traes la crema?

Mariona. -Iris, pásasela tú.

Está en la bañera.

Cómo te complicas la vida, hija.

Por favor.

Ayer me llamó la madre de Gal·la.

Ya ha comprado los libros del instituto. Son un montón.

Nosotros en el cole no pedimos tantos.

Encima, se ha ido al Abacus en vez de al AMPA.

Pero bueno, ella puede porque los dos trabajan en las placas.

Pueden permitírselo.

Y además han alquilado una casa en Sicilia.

Roger, ¿hoy has estudiado?

Más libros y menos plantar tonterías.

Ya lo dicen: con esto de las placas,

trabajas menos y cobras más.

No como tú, aquí partiéndote el lomo.

No empecemos, ¿eh, Dolors?

-¿Qué pasa ahora? -Hostia.

Quimet.

-Acabaremos mal. -¿Pero dónde vas?

-¿Y tú qué haces aquí? -Sulfatar, que tú no puedes.

Te he dicho que a estudiar.

-¡Si te hago un favor! -¿Qué favor ni qué hostias?

Estás hecho mierda.

Vete a casa. Me cago en Dios.

-Además, sulfatar no sirve para nada. -Dame eso.

Para, hostia. -Lo jode todo.

Aparta, Cisco.

Hostia.

Mierda.

-Salvador, lo siento. -No pasa nada.

En cuatro días estará subsanado.

Se habrá secado la tierra y ya está. -Ya veremos.

Me da una rabia...

No es el primero al que se le escapa el agua.

Mi padre a mí me habría metido una leche...

¡Eran otros tiempos, hombre!

¿Otros tiempos? Es más fácil criar cerdos que hijos.

Mira que se lo dejé claro. -¿Y qué quieres hacer?

No sé si se morirán,

pero si se te mueren, dímelo, y te pagamos lo que sea.

Ya lo tenéis lo bastante complicado, no te preocupes.

El chaval hizo lo que pudo. -Quimet, Salvador.

A ver qué dicen estos.

Lo que haga falta... -¿Vamos a la manifestación?

¡Roger!

¿Vendrás a la manifestación? -Hombre, claro.

-¿Sí? -Claro, a dar guerra.

Tenemos que liarla. Hay que ir al súper...

Están arrancando Ramón, Toni... Todos. Al final no quedará nadie.

Y Pinyol detrás poniendo placas solares.

Acabará con un imperio solar.

-Descarga. -¿No voy a por palots vacíos?

Tira, hombre. Hostia.

Saca las sogas.

-Placas y placas. -Y nosotros, dejando la tierra.

Hombre...

Acabaremos cegados de tanto sol.

Bueno, chicos. Voy a ver cómo van los palots.

"Cosechad, cosechad", y al final, un bocadillo.

La cuestión es hacer ruido y salir en todos los medios.

¡Roger, Cisco!

Daos prisa, que esto ya debería estar.

Los verdes, solo si están blanditos.

-Toma, abuelo. -Muy bien.

¿Ves? Estos.

Aquí.

Esos de ahí arriba ya están buenos.

-Mira este. -Este, sí.

-Qué buena pinta. -Muy buena, sí.

¿Ves? Los has cogido perfectamente.

¿Sabes quién plantó esta higuera?

-Sí, los Pinyol. -La plantaron...

-Ya me lo has dicho alguna vez. -...hace muchos años.

Fueron afortunados de tenerla durante la guerra.

No había comida.

Mis padres los tuvieron escondidos en el sótano

para que no los mataran

por ser terratenientes.

-¿Este también? -También.

Mi padre era muy amigo de los Pinyol.

A cambio de ese favor, nos dejaron cultivar sus tierras.

Abuelo, eso también me lo has contado muchas veces.

Sí, puede que te lo haya dicho alguna vez.

Dame ese palo.

Voy a triturar los melocotones.

La cabaña destacará más. Será de color melocotón chillón.

¡Contraseña!

¿Podéis abrirme?

Es la del coche: "Cachipuchi".

¡Mira qué diente!

Mira.

Lo llevamos a la nueva cabaña.

¡Rápido, id a por pastillas! ¡Creo que no está muerto, está herido!

-Yo sé dónde están. -Así lo curamos.

Sé dónde están.

Como las del abuelo, las redonditas.

¡Corre, corre!

¡Las redondas!

¿Está muerto?

Sí.

Nalawal adjum.

"Lagala a...djum".

-¡"Motherfucker", eres un crack! -Normalmente, lo ponen ahí

y lo hacen bombear desde abajo.

Es mejor bombear desde arriba para que salga mejor el aire.

-Ah, claro. -Me lo enseñó un mecánico,

y desde entonces, a la primera. -¡Papá!

¡Papá!

¡Mira qué camiones más chulos!

-¡No! -¡No! ¡La cabaña, no!

-Ya está bien. -La cabaña, no.

Venga, ni "papá" ni "papó".

¡Me cago en Dios! ¡Son para la cosecha!

Mariona, aparta.

Me cago en Dios.

¡Toma!

¡Toma!

¡Toma castaña!

-¡Ahora te enterarás! -¡Me toca!

¡Rock and roll!

¡Rock and roll!

¿Estás bien, Iris?

¡Qué bueno! Y el jugo está calentito.

Claro.

No, espera.

No, me toca. -¡Niños!

¿Qué hacéis?

¿Qué hacéis? ¡Me cago en la madre que os parió!

¡Corred, vamos!

¡Como os pille, os doy una hostia! ¡Fuera de aquí!

-¡Corred! -¡Corred!

¡Vamos!

Putos críos de mierda.

¿Qué coño hacéis aquí? -¡Corre!

¡Fuera de aquí! ¡Me cago en todo lo que se menea!

Ya está, abuelo.

¿Cómo que "ya está"? ¿No ves que no?

Limpiad bien. -Te he dicho que no estaba, Iris.

Esto por destrozar el huerto del vecino.

¿Qué le pasa, abuelo?

No lo sé.

¿Qué pasa, Margarita?

Abuelo, mira.

¿Quieres que haga de mozo en mi propia casa?

No es hacer de mozo. Es llevar las placas.

¿Hacer de mozo como los demás?

¿Qué más te da cuidar melocotones que placas?

De eso nada. Soy agricultor, no operario de placas.

Tranquilo, ya aprenderás.

A mi edad, no tengo por qué aprender a cuidar placas.

Aún eres joven, hombre.

¿Joven?

Lo que debería haber hecho de joven es ahogarte en el pantano.

Me cago en Dios. -Te habrías arrepentido.

Mira, mientras esto siga siendo mío, no quiero volver a verte por aquí.

Así que fuera. -Son mis tierras.

No, son mías hasta que acabe la cosecha.

¿Y ahora qué haces?

Se acabó el coche, papá.

Te lo ha dicho el médico.

¿Qué quieres?

¿Acabar como el tío Pepe? ¿En el canal?

Si hubieras firmado algo cuando tocaba, no estaríamos así.

Y tú haciéndole regalos.

Como vuelvas a llevarle higos, corto la higuera.

Papá, tómate la medicina.

Toma.

Coge el agua. -Venga, abuelo.

Por favor.

Como no se tome el vaso de agua, se lo daré yo.

Si no, estarás toda la semana con vértigo.

Venga, abuelo.

Mariona, ¿podrías traerme perchas, que no tengo casi?

Que vaya Roger.

Roger está cosechando, hija. Ve.

Y yo abanicando al abuelo.

Dolors.

¿Qué?

-¿Por qué no hay camisas blancas? -Están en el baño.

¿Qué hacéis?

No gritéis, que el abuelo está enfermo.

¿Cómo vais tan sucios?

Sucios van ellos. Yo, no.

Como los tres hermanos de Cal Canyissaire.

Se los comió la mierda.

-¿Se los comió la mierda? -Desde luego.

Tenían una hermana que se fue a trabajar a Barcelona,

y se quedaron solos.

Y como estaban solos, tenían la casa hecha una mierda.

Esa mujer era una fresca. -¿Una fresca, por qué?

No, señora. Hizo bien en irse.

Se dice que era la querida de Pinyol. No sé, eso dicen.

Si lo viera papá, con lo que hizo por ellos, ¿eh, Rogelio?

Durante la guerra.

Ojalá se quede solo

y no encuentre a nadie que quiera trabajar con él.

Me pondría la mar de contenta.

Encontrará, tía, porque es un tío con pasta,

y eso está muy bien pagado.

Oye, un desastre.

Dejad eso. Era de mi madre. No quiero que se rompa.

Un puñado de conejos muertos, le llevaría a Pinyol.

Sí, con eso de no tenerte a ti de maestra...

Niños, ya sabes.

Ponme unas aceitunas gazpachas de estas.

-Todos los maestros son buenos. -Sí.

-¿Estáis cosechando? -Sí.

Sí. Melocotones.

Muy bien.

Muy bien.

Abre, anda. Ponme cuatro arenques para el abuelo.

Sí.

-Yo esta tarde no pienso ir al campo. -Haz el favor de quitar la bolsa de ahí.

Estás aplastando el género. Coge eso.

Estos jóvenes no quieren hacer nada.

Ya crecerán los tuyos, ya.

¿No tendrás un tupper?

-No. Te lo pongo en la bolsa. -Vale.

-Te pongo aquí las cuatro. -Perfecto.

¿Cuánto te debo? -Mamá, mira quién está allí.

Abre la bolsa.

Mira quién es. Es Pinyol.

No me lo puedo creer.

Pero mamá...

¿Qué hacen los tíos con Pinyol?

-Ni una palabra de esto a tu padre. -¿Por qué?

-Porque no, Mariona. -12,75.

Toma, Núria.

"I wasn't prepared for the event of that day, but...

it was relaxing sunny afterwards." -Está bien.

-¿Esta está bien? -Sí.

Yo no canto por mi voz

Ni al alba ni al nuevo día

Yo canto por mi amigo

Que por mí perdió la vida

Que por mí perdió la vida

¡Más, más, más!

Sin vergüenza, que hay confianza.

Ponle un poco más de emoción.

¿Quién es la patrona?

¿Quién es la patrona?

La Mariona.

¿Animamos a Mariona? -Mira este paso, tía.

¡A ver!

¡Muy bien!

¡Ay, la zapatilla!

Tengo que hacer un poquito de palito.

¿Qué hay aquí? ¿Aquí pone "azúcar"...?

Azúcar. -¿...o "tomate"?

-"Azúcar con tomate". -"Azúcar con tomate".

-A ver, que tienes un moquito. -Quiero bajar.

Sería mermelada de tomate.

Para Quimet.

-A ver, prueba. -Pincha un poco.

Así. -¡No!

Yo lo pincho.

-Pincha, pincha. -Quiero yo.

Toma, señorita.

Bajar, bajar, bajar.

Es el tío Quimet.

-Venga, que la tapa está aquí. -No, un poquito más.

¿Teia podrá?

A ver, a ver.

-¿Puedes sujetarlo fuerte? -Sujétalo fuerte.

Glòria.

Dime.

Mira.

Mira lo que se pierde tu mujer. Esto en Barcelona no lo encontrará.

¡Familia, foto! Mirad hacia aquí.

-¡Foto! -¡Corred!

Muy bien. Papá, a ver cómo te ríes.

Mirad hacia aquí.

¡Pere, Pau!

¡Solé!

Papá, sonríe un poco.

Ay, qué guapos.

Muy guapos. -Eso, siempre.

-¡Salud! -Pero tú no saldrás en la foto.

Bueno, saldré en la próxima.

-¿Quieres un caracolito? -Sí.

Tía, ¿qué me decías de Albert el de Tresona?

Ay, espera que trague.

Iris, cómete tres o cuatro caracoles, anda.

Estoy haciendo el ramadán de caracoles.

Cariño, que en África pasan hambre.

Albert el de Tresona

es el que se casó con una chica de Cal Tano.

¿No te acuerdas?

Pero si lo habrás visto 50 veces.

Papá, uno de los días que mejor te han quedado los caracoles.

Sí, mujer.

La hija de Tresona se casó con un chico de Bellvís.

-No, fue soltera toda la vida. -¡No!

Se casaron y tuvieron muchos críos. -Todo niñas.

Y se lo llevó todo el chico.

Como tiene que ser.

Y vino aquí.

Porque lo perdió todo el año de la helada.

¿Ese es el que se retira?

Sí, tiene toda la familia en Barcelona.

-Dame eso. -¡Que no! No soy manca.

Que no puedes, dame eso.

Verás.

Mariona, Cucurucho.

¿Quieres más caracoles? Están muy buenos.

-Ahora va a los jubilados. -No, no quiero más.

Se pasa el día allí.

Papá, tú también podrías ir. Te encanta jugar a las cartas.

Allí solo van viejos.

Tú aún eres joven para ir.

Ya irás, hombre.

Sí, el abuelo es joven.

Claro que sí.

-Es un dandi. -Prefiere la discoteca.

¿La discoteca?

Me lo llevaré yo de fiesta.

Al bolero, venga.

Llévatelo a bailar, a ver si le gusta.

Que se busque una rumana como Pinyol.

Se lo pasará de bien...

Qué tonterías decís.

Venga a cotorrear. Comed y callaos, leche.

Pues no tiene ropa de discoteca. Tiene que prepararse.

¿Y nosotros somos familia lejana de los Tresona?

Somos primos segundos.

¿Verdad, Rogelio? -Sí.

¿Y no podemos comprarle nosotros las tierras a Tresona?

-Mamá, ¿podemos bañarnos? -No. Hay que hacer la digestión.

Papá, ¿podemos bañarnos?

-¿No la habéis oído? -Quimet.

Jolín.

Oye, Quimet. ¿No podéis comprarlas vosotros?

Cuestan una pasta.

Que yo sepa, aún no nos ha tocado la lotería.

Ahora toca cosechar.

No comprar.

-¿Cuántos años tiene Teia? -Tiene tres.

El que las comprará será Pinyol.

Se cree el Rey Sol.

Solo le faltaba la rumana.

-Bien dicho, tía. -Sí.

Lo de las placas deberíamos planteárnoslo.

Si no, a ver qué hacemos.

¿Quién quiere longaniza?

Tiene una pinta...

Yo quiero longaniza.

-Pásamela. -Me ha quedado muy buena y tostadita.

Es del huerto del abuelo.

Esta cree que está en las Ramblas.

Qué burro.

-Gracias, abuelo. -Roger, tú, no.

Anda, vamos.

-Qué bonitos están los de arriba. -Pues venga, sube.

¿Qué hacéis?

¡Vamos, Cucurucho!

¡Que se escapa!

¡Quimet, que me arrancas el brazo!

¡Cógelo, cógelo!

¡Bomba va!

¡Quimet, no!

¡Mojad a vuestro tío!

-¡Tírala! -¡Sí, sí!

¡Quimet!

¡Quimet, hombre, para!

¡Ya está bien!

Espera, que voy a por ti.

Mariona, ayúdanos.

¡Mariona!

Está buena el agua, ¿eh?

¡Te vas a cagar, "Kaymet"!

¡Sí, hombre!

¡No!

¡No, no!

¿Cómo que no? ¡Te toca!

¡Corre!

¡Muy mal!

Mira cómo me han dejado, cuñado. Me cago en Dios.

Mira a las marranas estas. -No me quiero bañar.

¡Papá, cuidado!

A mí no me líes.

¡Tíralo, tíralo!

Que no, que no.

¡Que no, que no!

¿Qué? ¿Está buena el agua, cuñado?

Eres un cabrón.

¡Cabrón!

¿Vas a bajar al pueblo mojado?

¡Cobarde!

-¡Muy bien! -¡Bravo!

¡Guapas! ¡Bombones! ¡Tías buenas!

¡Roger!

La camisa de mamá.

A ver, a ver.

-¡Bravo! -¡Viva el Padrino!

Si el sol fuera jornalero

Se te cae la baba, ¿eh?

No madrugaría así

Si el marqués fuera quien trillara

De hambre moriríamos ya

Yo no canto por la voz

Ni al alba ni al nuevo día

Yo canto por mi amigo

Que por mí perdió la vida

Que por mí perdió la vida

El abuelo coge la hoz

Para el trigo segar

Con el trigo hace gavillas

El grano toca tamizar

Yo no canto por la voz

Ni sereno ni marinada

Por quien canto es por mi tierra

Tierra firme Casa amada

Tierra firme Casa amada

He visto gente más rápida en el paro.

¿Qué haces aquí?

¿Y tú?

Yo nada, ¿qué haces tú? Deberías estar cosechando.

Me cago en Dios. Que hay que cosechar.

Te daba una... -Espera, Quimet.

-¡Oye, oye! -¿Qué haces, Quimet?

Quita, hombre. Vete, anda. Me cago en Dios ya.

¡Me cago en todo! -Quimet, por favor.

¡No quiero pelea!

¿Qué haces, tío?

¿Se te va la olla?

¿Qué coño haces?

¡Papá! ¿Qué haces?

¿Qué haces, coño? -¿Qué haces? Por favor.

-¡Papá! -¿Qué haces?

¡Para, para! -¡Papá! ¿Qué haces?

Que no me toques. ¡Suéltame!

¿Qué haces?

¿Qué haces, imbécil? Veníamos a preguntar.

Déjalo estar.

Déjalo estar.

Pregunta bien, porque no quiero veros más.

-Venga ya, ¡estás pirado! -A la mierda.

-¡Imbécil! -Vamos.

¡Roger! -¿Estás bien?

Venga.

Vámonos.

Te dolerá la espalda seguro.

No. Esto es mejor y es más grande.

¿No lo ves?

Mira.

Esto no se aguanta.

Si lo clavaras bien,

así...

Y además, si pones aquí otro palo...

El coche era mucho más grande.

¡Pau, Pere!

-No te puedes quejar. -Nos vamos.

Te dejo, que ha llegado Nati.

Pau, Pere. Nos vamos.

-¡No! -Sí.

Nos vamos a casa. -¿Qué pasa?

Que nuestro hermano es imbécil. Eso pasa.

Pau y Pere, no pienso perseguiros.

Tranqui, Nati, después los llevo.

-Nos vamos, Glòria. Ya hablaremos. -No...

-¿Pero así, sin más? -Sí.

Ya hablamos. -Iris, ven.

-Tía... -Adiós, cariño.

El próximo día buscáis una cabaña más chula.

Iris, cariño, ven.

Iris.

Ya volverán otro día.

¿Dónde van?

¡Lejos, lejos, lejos!

¿Qué haces ahí?

Tira, hombre.

Si no, marihuana.

A plantar marihuana como los jóvenes. Ellos sí que saben.

De una forma u otra, algo tendremos que hacer.

Quimet.

¡Quimet!

Ven. Vamos a hablar de la manifestación.

-Id vosotros, nosotros no vamos. -Me cago en la puta.

Seremos los que seamos.

Por favor...

¿Qué coño hace?

Hostia.

-¿No se cansa de hacer tonterías? -Nunca. Déjalo.

Está zumbado.

A mí me agota.

Me agota mucho. -Normal.

Esta no contesta.

¿Cómo va a contestar?

¿Crees que va a contestarte? Seguramente están en el hospital.

Yo llevo días diciéndote que esto no funciona.

Aquí cada uno va a la suya. ¿No, Mariona?

Sí.

Mamá, ¿si haces ramadán de agua, te mueres?

-Claro, cariño. -Así.

No sé, Dolors.

Tienen que buscarse la vida, y vosotros también deberíais.

¿Qué haréis?

¿Vivir rodeados de placas solares?

Quimet, ¿por qué la quitas?

Porque es una mierda.

¿Una mierda? Cuesta dinero.

Que cueste lo que quiera.

Quimet, para empezar, apaga el cigarro, por favor.

¿Quieres que entremos al establo con velas?

Estoy hasta los cojones de las placas.

Roger.

Roger.

Haz el favor de apagar eso.

Dolors.

¿Por qué no tengo camisas limpias?

Están aquí planchadas.

Venga.

Mamá, podríamos decirle a Cisco lo de las placas.

Él las tiene gratis. -El abuelo.

-Dolors. -Me he quedado enganchado.

Mira quién sale en la tele.

A ver.

Estira la pierna.

Si te hago daño, avisa. Levanto. Poco a poco.

¿Ese es Antonio?

¿Antonio está tan gordo?

Ya paro, ya paro. Vamos a ver la otra...

Con el de Cal Torrat.

Y Joan de Cal Colomero.

Mira, Rogelio, mira.

No lo habría reconocido, pero ahora que lo dices...

Tienes que hacer reposo. Gírate un poco.

Y el del fondo es el de Cal Pascualín.

¡Fíjate!

Qué mayor está. -Dame el mando.

-Sí, está muy mayor. -Estoy harto de la tele.

No la apagues.

Deberías bajar el ritmo.

Dolors, ponle algo de picar a la doctora.

-¿Un café? -No, gracias.

¿Y qué hacemos contigo, cariño? ¿Haremos los ejercicios?

Sí.

Cervical, dorsal y lumbar.

Sí, mejor.

-¿Y parches? -No, no le pongas parches.

-¿No? -No.

¿Alguna crema?

Quimet, tienes que hacerle caso a tu mujer.

A mi mujer no me la merezco, pero tengo trabajo.

Papá, cuando Boubou acabe la cosecha, vendrá a jugar conmigo, ¿vale?

Sí.

-Haz reposo y te pinchamos. -¿Me irá bien?

Mañana lo vemos.

Pues ponme dos, hostia.

La preparo.

Y quiere cosechar, está como para cosechar.

No sé qué ha hecho Cisco. Estos hombres están hechos polvo.

A ver qué hacemos con ellos.

Hechos polvo.

¿Listo para la inyección?

Hostia.

Venga.

-Hola. -Hola.

-¿Cómo va? -Te echábamos de menos.

-¿Cómo va eso? -Bien.

¿Bien?

Menos bailes y más melocotones.

Las mujeres podemos hacer las dos cosas.

-Como lo vea tu padre, irá a por ti. -Sí.

-Estás tú a cargo. -Yo los selecciono, tía.

¿Ya está lleno, abuelo?

-Sí, ya está. -Muy bien, me lo llevo.

Hoy recogeremos un montón de kilos.

¡Rogelio!

-Toma, abuelo. -¿Has visto a estos chicos?

Con jersey con el calor que hace.

Ya no sé cómo decírselo.

-¿Te subo? -Sí.

Sube, sube.

Cosechadora nata. Ostras.

Ya está.

-Cuidado, estáis cogiendo pequeños. -Sí, hombre. Somos el mejor equipo.

Pues venía de vuestro cubo.

¿Cómo ponéis este? -¡Eso no es nuestro!

Suben pequeños, ¿eh?

Tened cuidado con los pequeños, pero bien.

-¿Cómo va el palot, abuelo? -Bien.

¿Puedo ayudaros?

Sí, saca los pequeñitos.

-Pon los grandes arriba. -Este vale.

A ver, échalos.

A ver si podemos decirles algo.

-¿Qué vas a decir? -Cuidado.

-Más abajo. -Están perfectos.

Sujétate, ¿eh?

¡Abuelo!

¡Abuelo!

¡Hoy hemos hecho todos los kilos del día!

-Tu padre estará contento. -Espero.

¡Quimet!

¡Mamá!

Hemos hecho los kilos. En la cooperativa me han felicitado.

Muy bien.

¿Y tu padre? -¿En la cama?

No. ¡Quimet!

¡Quimet!

¡Quimet!

¡Quimet!

¿Qué haces aquí, papá?

Ven aquí, Roger.

Se ha vuelto a estropear este trasto.

Deberías estar en la cama.

No sé qué cojones arreglasteis.

Tenemos que arreglarlo.

¡Papá, hoy hemos hecho los kilos!

Papá, hemos hecho todos los kilos.

Los de la cooperativa han felicitado a Roger.

¿A Roger?

Roger debería aplicarse.

Deberían felicitarlo en clase, no en la cooperativa.

¿No lo ves, ahí arriba?

-Es un avión, bobo. -Que no. Está quieto.

¿Cómo va a ser un ovni? Será una estrella.

Que no, que ha hecho un círculo.

No me lo puedo creer, Quimet.

¿Lo dices en serio?

-¿No lo ves? -Sí, tienes razón.

Es un ovni, ha abducido a la vaca Margarita.

Tú sí que estás hecha una margarita.

Un día te llevaré a regar y verás.

¿Qué veré?

-Que se quedan ahí quietos vigilándonos. -No puede ser.

Te lo juro.

¿Desde cuándo crees en eso?

¡Los veo siempre que riego!

Se te está yendo la olla. ¡Qué susto!

"Mira, un ovni". -¿Qué haces despierta?

Faltaba la más guapa de la casa.

¿Estáis borrachos?

No, estoy cuidando a tu tía.

Desde que es urbanita, le dan miedo todos los ruiditos.

No, Mariona, al contrario. Lo cuido yo.

Si aflojaras la cuerda, estarían todos más tranquilitos en casa, orejotas.

¿De qué te ríes?

Adiós.

-¿Otra? -¿Qué hacéis todos despiertos?

¿Nos has oído?

¿Adónde vais?

No te sientes. -Porfa, papá.

A la cama. No, no, no.

A dormir.

-Por favor. -Venga, cariño.

Venga, a dormir las dos.

¿Y por qué vosotros sí?

-A dormir, pero ya. -Buenas noches.

Definitivamente están fatal.

Es que he tenido una pesadilla.

La casa salía volando

y de repente se caía al pantano.

Pues a dormir.

Papá, ya estoy aquí. ¿Qué hago?

¡Papá!

Ya estoy.

Pues tira para arriba.

Empezaremos en el campo de arriba.

Venga.

Tu padre no tiene nariz Tu madre es chata

Y tu hermano menor Y tu hermano menor

Tiene nariz de rata

Tu padre hace la comida Tu padre hace la comida

Tu madre friega

Y tu hermano menor Y tu hermano menor

Corta verduras

Tu padre no tiene nariz Tu padre no tiene nariz

Tu madre es chata

Un momento, paramos el ensayo. Señoras, descansad.

Me quedo con los hombres.

Hombres, ¿qué pasa?

¿Qué pasa aquí?

No una, no, se ha roto las dos costillas.

-¿Eso se puede escayolar? -No, eso no se escayola.

Con lo quejicas que son los hombres, imaginaos cómo está Cisco.

Del sofá a la cama y de la cama al sofá. -Tía Nati.

¿Por qué no puedes traer a Pau y a Pere?

No puedo. Están con su padre.

Te he dicho que hoy no vendrían.

¿Pero por qué?

Tienen que pasar tiempo con su padre.

-Pero quiero que vengan. -Siéntate aquí.

¿Dónde vas con dos sandalias distintas?

Quería ponerme estas, pero no he encontrado las dos.

¡Venga! ¡Volvemos al ensayo!

"Alamaya Alajana".

Iris, ¿qué haces ahí?

Sube, anda.

¿No me oyes?

Venga, mujer, sube.

Iris, que me esperan los trabajadores.

¿Y ahora adónde vas?

Iris.

¿Vienes o no?

Mira, hija, ya te apañarás.

-¡Para! -Mariona, lo quiero yo.

¡Tío! No cambies.

Yo sí quiero que cambie.

Yo quiero esta.

Estoy harta.

Lo que tienen que hacer tus hermanos es sentarse a hablar.

Claro. Como si mis hermanos hablaran.

Los dos son mudos y cabezotas.

Nati y Quimet están cortados por el mismo patrón.

Estoy harta, me toman por el pito del sereno.

Puedes decir que no de vez en cuando. No pasaría nada.

No lo hago por ella, sino por los niños.

Me llama: "No he llegado. Recógeme a los niños del autobús".

Que no me lo diga más.

Estoy cansada. Tengo tres hijos, no cinco.

Todo el día igual.

Hazles la merienda, hazles la cena, recógelos.

¿Y este no para nunca?

¿Cómo va a parar? Mal de la espalda y mi pobre hijo detrás.

Pobre Roger.

¿Y el otro? ¿Dónde está Cisco ahora?

Ese es el peor de todos, te lo digo.

Va de alternativo, y mira. -Sí, y mi hermana, otro tanto.

-¿Qué quieres? -¡Quiero un helado!

Aunque no pueden estar sin trabajar.

¿Se ha acabado la película, Mariona?

No.

Sí, claro. Normal que no puedan estar sin trabajar.

Y se han metido en un lío...

-¿Qué lío? -Los ha metido en la escuela de pago.

Mariona, para. Ya tienes hecho el vestido para el Escala en Hi-Fi.

Te lo tendré que retocar.

Déjala, que coma.

Ya, pero...

Pero bueno...

Es que ya está bien.

Claro que sí.

Quien me preocupa es tu padre.

Es el que peor lo pasa. -Y a mí.

Mi padre no es tonto.

Él sabe que pasa algo.

Sí, pero creo que piensa otra cosa.

Porque...

Tú no ves muchas cosas porque no estás aquí.

Ya sé que no estoy.

Y papá, siempre con disgustos. -¿Quién lo paga todo?

No lo sé, pero a llorar, a papá.

Un café, por favor.

Un café.

-Se ha cogido él las cartas. -Yo no he cogido nada.

-¿Qué es esto? -Dame cuatro.

Te has pasado, Tresona. ¿No lo ves?

Pero bueno, Tresona. Qué pocas luces tienes hoy.

¿Cuántas tienes tú?

¿Cuántas te quedan?

Ya lo sabes.

-A ver qué tiras. -Pinta bien.

¿Sabes qué podríamos hacer hoy que nos va bien?

Podríamos jugarnos la copa, hoy que vamos bien.

Sí. Va bien, desde luego.

Podríamos jugarnos tus tierras, Tresona.

Sí que va fuerte.

Déjame acabar la partida.

Voy a pensármelo.

Tira. -Venga, vale.

Esta.

Ya no puedo.

Esta es tuya.

Esta es mía.

No puedo jugármelas porque las he vendido.

Se las he vendido a Nufri.

Se quedan casi todo lo que sale.

Él y dos o tres marcas más.

Se lo quedan casi todo.

Aquí no, pero en La Segarra y Les Garrigues, todo.

En Torres, también.

Hay tres o cuatro propiedades que también se venderán.

¿Las venderán?

No sé si las venderán o las malvenderán.

Tendrán que abandonarlas.

A este paso, no les quedará otra.

¿Sí?

-Fuimos a por pollo asado. -¿Y qué hiciste con el fricandó?

-No lo hice. Pero me sale riquísimo. -¿Sí?

Coges dos bistecs.

-Sí. -Los sazonas, preparas el sofrito...

con cebolla, un poco de tomate...

y si tienes caldo, mejor.

-Yo no le pongo tomate. -Yo sí.

-Para mí, lo estropea. -No, no.

Escúchame.

A mi madre le salía todavía mejor que a ella.

-Pero si lo hago igual. -No.

Tú lo haces con minipímer y mamá, con mortero.

Porque aún no había minipímers.

-Por eso le salía delicioso. -Antes se picaba con el mortero.

Llévaselo al abuelo.

-Déjame explicarte la receta. -Sí, cuéntanos.

-Ya está, abuelo. -Ostras.

Hay un montón.

¿Puedo probarlo?

Sí, claro.

Póntelo tú.

El plato de nuestra casa es el lenguado con gambas.

Cuéntanos cómo lo haces.

Será Glòria.

Creo que sí. Es el coche de Glòria.

-Sí, porque es blanco. -Sí.

Aún podrá llevarse uvas.

Estos racimos están madurísimos.

Hola.

¿A qué jugamos?

-¿Quién os ha comprado las pistolas? -Mamá.

-Mira a los niños. -Pau, Pere.

¿Y vuestra madre?

No ha podido venir porque tenía mucho trabajo.

¿Cómo que no ha podido? ¿Se ha olvidado de su padre?

Lleva días a tope, papá.

Dadle un besito a la tía Pepita.

Cuánto tiempo sin veros.

¡Corred, amigos!

¡Estamos en guerra! ¡Rápido!

¡Rápido!

No, por la puerta, que es más guay.

Entrad por la puerta.

¡Corred, amigos! -¿Podemos pasar?

¡Sí, sí!

Corred, amigos.

Estamos agotados. Venimos de la guerra.

Sí.

La guerra es muy dura.

Por suerte, yo tengo un sótano. Os llevaré comida.

Cuando se acabe la guerra, saldremos.

Todo saldrá bien.

¡Toma!

¡Así, que pueden dispararnos!

¡Rápido, rápido!

¡Corre!

¡Iris!

¡Iris!

¡Iris! -¡Estoy aquí!

Hemos encontrado una nueva cabaña. ¿Quieres verla?

Mira.

-¿Qué hacéis aquí? -Jugar.

¿Qué hacen aquí Pau y Pere?

Nos ha traído la tía Glòria.

¡Mira, papá!

Se me ha caído un diente.

A ver.

¿Dónde lo tienes? Guárdatelo. -Aquí, mira.

Ahora no lo encuentro.

Subiendo a la máquina...

Don't stress about the dress

We'll dress you to impress

Don't stress about the dress

We'll dress you to impress

Don't stress about the dress

We'll dress you to impress

Listen, mama!

Don't stress about the dress

We'll dress you to impress

Parad.

¿Quién es?

¡Iris!

Don't stress about the dress

We'll dress you to impress

Listen, mama!

Don't stress about the dress

We'll dress you to impress

Muy bien, cariño.

Ese vestido es mío, no te lo pongas.

Te queda pequeño.

Me lo ha dado mamá.

Se me ha caído un diente

y el Ratoncito Pérez no me ha traído nada.

Me pongo este.

No, mamá. El negro te queda superbién.

El negro es muy serio.

Este lo compré para la confirmación de Roger.

Hay que amortizarlo.

No, el negro. Te queda genial.

Este es muy mono.

-El corto es el mejor. -No, que parezco una salchicha.

Voy a ponerme este con una chaquetita.

Con esta.

¿Qué os parece?

Qué va, el que llevas está bien. ¿Eso de ahí son pintalabios?

No sé qué hacer. ¿Me pongo este?

A ver.

¿Qué te parece? -Déjate el que llevas.

No te pongas ese, que iremos las tres de rosa.

No he terminado de maquillarme.

¿Adónde vas con los pintalabios?

¡Roger! -Son de tu madre.

¡Roger!

¡Roger!

¡No me escuchas! No los quiero ver más aquí.

-¿Que no escucho? Tú sí que no escuchas. -¿Yo?

¿No ves que los tienes a todos preocupados?

Haces lo que te da la gana. -El único preocupado soy yo.

¡Me cago en Dios! -¿No ves cómo tienes a tu familia?

-¿Qué les pasa? ¿No están bien? -No, no están bien.

Tu hija lleva días sin ver a los mellizos.

¡Para algo está su hermana!

Claro, de la misma edad. Todo normal.

Llevas aquí dos días. No te metas, hostia.

Serás manipuladora... -¿De verdad?

-¡Pues claro que sí! -¿En serio?

¡Hostia!

Me estás recordando por qué no vengo nunca.

Pues venga, aire.

Quimet, no te vayas y me dejes...

Mariona, Cucurucho, estás guapísima.

¿Tendré que sacar la escopeta?

Vaya, al final se ha ido Glòria, y se me ha olvidado darle

el brazo de gitano para su amiga, con lo que le gusta.

No es su amiga, es su novia.

Putos conejos.

-¿Qué haces, Quimet? -La madre que...

-¿Adónde vas? -Ahora vengo.

Ven aquí, que te mancharás.

-Pues que se la limpie él. -¿Adónde vas?

¿Adónde vas? ¡Ven aquí!

Como los plásticos están mal puestos, se lo comen todo.

La tía se ha ido porque la ha echado papá.

Será torpe.

Papá dice que son una puta plaga y se lo comerán todo.

-Pasa, venga. -No hables así.

Cómo llevas los pies... -Lo ha dicho papá.

Cuidado con los zapatos.

Mira que vas guarra. Qué cochina.

Mira qué pies. Estás toda sucia.

¡Ya tenemos campeón!

¡Quimet, Quimet!

Ya tenemos campeón.

¡Muy bien! ¡Las Deblas! ¡Sí, señor!

¡Qué poderío y qué arte tienen estos chicos!

¡Muy bien!

Muy bien, y a continuación...

Mariona, ¿por qué no vas?

Sí, ¿por qué no vas? -Déjame.

Ahora, Ivet, Ona, Gal·la, Mariona y Núria

del grupo "La patrona",

bailarán, cómo no, La patrona .

¡Un fuerte aplauso!

Sube, anda.

Llevas ensayando un montón de días.

Bueno, son cuatro.

Sube a bailar, mujer.

Venga, Mariona. No te hagas de rogar.

Estoy harta de oíros. Sube a bailar de una puñetera vez.

Hazle caso a tu madre.

Te grabo con el móvil, y se lo mandamos a la tía.

Baila, venga.

-Vaya drama con bailar o no. -Eso.

-Como no subas, voy yo. -Y yo.

-Hombre... -¿Subimos las dos?

Sois unas pesadas.

¿Cómo estáis?

-Bien. -Bien.

-¿Habéis venido a verlas bailar? -Sí.

Eh, ¿qué hay?

Anímate, hombre, que aquí somos todos amigos.

Venga, hombre. Me cago en Dios.

-Oye. ¿Quieres ser mi cuñado? -Que solo estamos hablando.

Es mi hermana, tío.

-Solo estamos hablando. -¡Que es mi hermana, tío!

-Solo estamos bailando. -¿Y qué pasa?

-¡Para! -Para tú.

-Sé defenderme sola, ¿vale? -Para.

No me pegues.

Eres imbécil.

¿Dónde estabas?

Bailando en la Fiesta Mayor.

Pero como tenemos un hermano imbécil, he tenido que volver antes.

Mira lo que me ha traído el Ratoncito Pérez.

Qué chula.

Mañana la estrenamos, ¿vale?

Ahora, a dormir.

Buenas noches. -Buenas noches.

Cisco.

Cisco.

¿Has visto a mi hijo?

¿Has visto a Roger?

Mételo tú, que yo no puedo.

Podríamos irnos al Caribe a plantar mangos, que están carísimos.

Sube al coche.

Hombre, tía. Cuánto tiempo.

¿Cómo estás?

-¿Adónde vas? -¡Máquina!

-¿Qué pasa? -¿Qué tal, Roger?

Sube, anda.

Sal del barro.

Vas hecha un asco.

Es que...

Me cago en Dios. Como lo pille...

Saca los pies del barro. Fuera.

Es que...

Su puta madre.

Me cago en Dios.

Boubou, ¿cuando acabe la temporada...

-Me cago en la madre que lo parió. -...te quedarás aquí?

No, tengo que ir a trabajar a otro sitio.

¿Será posible...

...trabajar así?

Hostia.

Menudo desastre.

¿Tú crees...? Ojo, Iris.

¿Te parece normal?

Me cago en Dios.

Mira que se lo dije.

Hostia. -Un fallo lo tiene cualquiera.

Si llega a pasarme a mí... La madre que lo parió.

Se nos morirán todos los árboles.

No se morirán.

-Ya veremos. -Para la siesta ya no queda agua.

Iris, en serio. Ya está bien.

Dolors.

Quítale la flauta a la niña.

No me oigo ni pensar, joder.

No sé cómo decírselo.

Iris, basta. Dame la flauta.

Mira, Dolors.

Ya lo tenemos aquí,

al muy desgraciado.

¿Puedes?

Menuda pinta.

Hijo.

¿Cómo quedamos?

No te aguantas de pie.

¿No ibas a cambiar la compuerta?

¡Marrano!

¡Se morirán los árboles!

Como hoy haga mucho calor, se quedará...

Gracias.

Papá, te dejo aquí el agua.

Papá, cuidado.

¡Papá!

Espera, papá. El palot.

¡Papá!

La madre que me parió.

Me cago en Dios.

Mierda.

La cabeza. Baja los cuernos.

Trae otro palot. Me cago en Dios.

Cuidado, baja los cuernos.

La madre que me parió...

Ayuda a tu hermano, anda.

¡Ahí!

¡Ahí, mira!

¡Corre!

Dame la escopeta.

-Dámela. -Corre.

¡Corre, va!

Míralo.

Vete a por él.

¡Mira!

Vale, va.

Mételo.

Toma.

¿Lista? -Sí.

Coche, coche, coche.

Ya ha pasado.

¿Llamo al timbre? -Sí.

Corre, corre.

¡Corre!

YA ESTÁ BIEN

BASTA DE MENTIRAS, QUEREMOS PRECIOS JUSTOS

PRECIOS JUSTOS EN EL CAMPO Y EN LA CIUDAD

Compañeros, estamos delante de la gran distribución

para denunciar lo que quieren hacernos.

Quieren pagarnos 15 céntimos

cuando producir nos cuesta más de 30.

¿Creéis que podemos vivir con 15 céntimos de esta fruta?

¡No!

¡Es su forma de exterminar la agricultura!

El Gobierno quiere que se lo queden todo las grandes empresas.

Con 15 céntimos, nos harán desaparecer.

Con 15 céntimos, los jóvenes no pueden quedarse aquí.

Con 15 céntimos, los especuladores se quedarán la tierra.

Con 15 céntimos, nos harán vender las casas.

¡No podemos permitirlo!

¡Queremos vivir de la tierra!

¡Viva la tierra y abajo la gran distribución!

¡Viva!

¡Ladrones!

¡Ladrones!

¡Queremos precios justos!

¡Queremos precios justos!

¡Queremos precios justos!

Que nos paguen la fruta.

BASTA DE VENDER LA FRUTA SIN PRECIO

¡Queremos precios justos!

-Yo le enseñaré. -Ya toca.

Sí, ya la enseñaré.

Yo lo marco con un Taker y apañado.

¿Qué se ha creído?

No me esfuerzo más.

Yo se los traigo y le digo: "Tía, los nombres en la ropa".

Si solo fueran los nombres...

-Te lo traigo todo. -Todo.

¿Lo hacéis a propósito?

Pásame aquel, anda. -Toma, mandón.

"Arréglame estos pantalones.

Se los ha rasgado por la rodilla".

-¿Bien, mamá? -Toma.

-¿Más tarros? -Sí.

¿Cómo van esos? -A ver. ¿Cómo lo ves?

A ver.

-Sácalos ya. -¿Sí?

Sí.

Ayúdanos, Teia.

Sujétalo de la punta.

No, no, no...

Sí, mira.

Espera.

Venga, vamos.

Ahora hacia allá.

-¿Podríamos llevarlo a la nueva cabaña? -No.

¿No?

¡Mira, abuelo!

Abuelo, hemos cazado un conejo que se había ahogado en la piscina.

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