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El invierno dur� ochenta mil a�os.
Un manto de hielo cubr�a el continente.
En estas condiciones hostiles
los animales luchaban contra las temperaturas glaciales.
En esta inmensidad, escasos eran los rastros de la especie humana,
s�lo unos cuantos montones de rocas.
Y sus confines que nunca acababan.
Imperceptiblemente,
la Tierra se inclin�, y se ofreci� a si misma un poco m�s al Sol.
Unos pocos grados de cambio
y todo sufri� un vuelco.
Acantilados enteros se desmoronaron
y hundieron en el oc�ano,
revelando las costas europeas.
Para los animales de la Edad de Hielo
comenz� un largo viaje al circulo polar.
Hace doce mil a�os,
el suelo se estaba calentando.
Brotaba agua.
Una nueva vida comenzaba.
Los arboles comenzaban su conquista del continente.
En unos pocos siglos,
Europa se convirti� en un oceano de verdor.
Y as� comenz� la edad dorada de los bosques.
Y nacieron las estaciones.
El bosque estaba lleno de animales,
hombres,
y dioses.
Durante miles de a�os, nada cambi�.
Fluyeron los d�as y noches,
siguiendo el ritmo de las estaciones.
Bajo el cielo inmutable,
la vida continuaba, con el curso de las estaciones
y de los siglos.
Pasaron miles de a�os,
y aparentemente, nada hab�a cambiado.
Una nueva �poca llegaba.
Aquellos que veneraban los manantiales y los arboles
cedieron su lugar a nuevos hombres
que trabajaban la tierra y domesticaban animales.
Los lobos se ocultaron en lo m�s profundo del bosque,
y los cazadores-recolectores se desvanecieron sin dejar rastro.
La edad dorada de los bosques
hab�a acabado.
Los bosques retrocedieron.
Los campos comenzaron a rodearlos.
Los grandes animales retrocedieron, dejando sus territorios.
Un mundo desapareci�.
Por primera vez,
los territorios animales estaban fragmentados, divididos.
El paisaje se hab�a metamorfoseado.
El campo hab�a nacido.
Nuevas plantas sustituyeron a los �rboles de los bosques
Un nuevo entorno,
nuevas oportunidades.
Los bosques se volvieron menos densos,
y buscar refugio en ellos se volvi� dificil.
Los animales se aventuraron fuera de su protecci�n.
Los floridos jardines sustituyeron lentamente a la naturaleza.
Los manantiales todav�a flu�an.
En cuanto a los densos bosques, su tiempo estaba contado.
Los bosques fueron podados,
readaptados para la caza.
Tres mil robles apenas bastaban
para construir un s�lo barco para la Flota Real.
El tributo pagado por los bosques pronto se volvi� insostenible.
En este nuevo mundo,
los lobos hab�an perdido su lugar.
Rastreados, cazados,
padecieron una guerra despiadada.
De ahora en adelante,
los animales fueron declarados utiles no deseados
o...
s�mbolos de mala suerte.
Con sus territorios en desaparici�n,
los grandes animales salvajes
se refugiaron en las �reas m�s remotas.
La monta�a todav�a era salvaje.
En las planicies,
el campo ofrec�a a una multitud de animales
nuevos espacios de libertad.
Los pajaron pod�an apreciar ahora el sol de verano.
Donde sol�an vivir los bisontes y los caballos salvajes
ahora las abejas y mariposas estaban atareadas.
En el tiempo que necesita un pajaro para cantar,
a veces, la guerra se queda en silencio.
Los gases de guerra han encontrado un nuevo uso.
Los hombres, aprendices de brujo,
se volvieron una fuerza geol�gica.
Modificaban la naturaleza,
y las estaciones.
�Qu� queda de la edad dorada de los bosques?
Aqu�, hace diez mil a�os,
habr�amos encontrado un bosque poblado por animales salvajes.
Si somos capaces de construir ciudades eternas,
debemos ser capaces de conservar la parte salvaje de nuestro mundo.
�C�mo consideramos a nuestros compa�eros en la Tierra?
Aquellos con los que debemos compartir los territorios.
Amenazados, atacados desde todos los lados,
nuestra naturaleza todav�a no ha abdicado.
No es demasiado tarde.
Est� resistiendo.
Nuestra historia en com�n con los animales
ha sido larga y tumultuosa.
En el comienzo de este nuevo siglo,
una nueva alianza todav�a es posible.
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