All language subtitles for La mujer infiel (1969) (Dual FR+Subt.ESP-FR)(WEBDL)(1080)

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Original subtitles

¿Verdad que estaba delgado?

- Eso fue justo antes de conocerle. - Muy delgado.

Aún así, no puedes decir que esté gordo.

No, pero está regordete. Entre el trabajo y el jardín,

- ...no hace el suficiente ejercicio. - Creo que ha perdido algo de peso.

Pues la verdad, a mí no me lo parece.

Eso fue cuando...

nació Michel.

Toma, unas flores.

¡Oh, qué amable eres, Michel!

LA MUJER INFIEL

- ¿Dónde están mis gafas? - Están en el salón. Iré a por ellas.

Sobre la repisa de la chimenea. Gracias, querido.

Ahora no puedo hablar. De ninguna manera...

Mamá olvidó sus gafas.

Se ha equivocado.

- Aquí las tienes. - Gracias, querido.

¡Vamos, baja!

¿Me quieres?

¿Por qué me preguntas eso?

- ¿Me quieres? - Sí.

- ¿Recuerdas la historia de aquellos cuadros? - No.

Dicen que si el tipo se las apañó para conseguir certificados falsos.

- ¿Puedo irme a leer en la cama? - Puedes irte a la cama.

- ¿No quieres ver la tele? - Me aburre.

Sabia decisión.

- Buenas noches, mamá. - Buenas noches.

- Buenas noches, papá. - Buenas noches, hijo. ¿Qué lees?

- "Orígenes de Dios". - ¿Qué tal está?

No está mal.

- Deberías seguir el ejemplo de tu hijo. - Es mi vicio. Cuanto más la veo,

más me gusta verla.

- Es estupenda, tu madre. - Sí...

Estupenda, pero un día tendrá un accidente.

- Es una excelente conductora. - Pero no a nivel de rally.

¡Eso me parece magnífico!

¿A qué hora te vas mañana?

¿Por qué?

Porque... tengo que hacer unos recados, para ir contigo.

- Sobre las diez, o más tarde si quieres. - No, está bien.

- ¿Quieres un café? - No, gracias.

¿Qué tienes que hacer... en la ciudad mañana?

Tengo cita para una limpieza de cutis.

- ¿De qué te ríes? - Me hace gracia, ya sabes.

Después la peluquería...

Y luego, tal vez vaya al cine.

¿Ponen algo bueno?

No lo sé. Me lo dirán en la peluquería.

Almorzemos juntos.

No voy a tener tiempo. No creo que me sea posible.

- Te esperaré para traerte de vuelta. - No te preocupes, cogeré el tren.

Sí, te esperaré en la oficina. No te preocupes.

ROGAMOS DISCULPEN LA INTERRUPCIÓN MOMENTÁNEA DE NUESTRA EMISIÓN

¿No hace calor? Abramos la ventana.

Si quieres.

Buenas noches, cariño.

Buenas noches.

¿Duermes?

- ¿No estás dormido? - Te iba a preguntar lo mismo.

- ¿Enciendo la luz? - Si quieres...

Estás muy irritable, eres un manojo de nervios.

Estás cansado, querido.

Un poco. Creo que podré dormir ahora.

- Lee si quieres. - No.

Puedes apagar si quieres.

¿Te dejo donde siempre, en Quentin-Bauchard?

Sí.

¿Qué ocurre?

- ¿Vendrás luego a la oficina? - Claro.

- Hasta la tarde. - Hasta la tarde.

- Hoy estás fumando demasiado, ¿no? - ¿Tú crees?

Estoy seguro.

- Toma. - Gracias.

- Tomemos algo. ¿Tienes sed? - Yo, siempre.

Ah, cada día más cortitos... Estamos sedientos, Brigitte.

- ¿Qué quieren beber? - Cerveza para mí.

- Para mí también. - ¿Bien fría?

- Creo que va detrás de ti. - Ya lo ha conseguido.

¡Qué bribón! ¿Y qué tal es?

Pone más entusiasmo que destreza.

La mayoría de las mujeres creen que el sexo les importa...

pero, en realidad, les trae sin cuidado.

¿Qué hora es?

- Las 3,30. Voy a renovar el ticket. Me toca. - No, iré yo.

Me duele la cabeza. Necesito aire fresco.

Aquí tienen, están casi heladas.

- Mal hecho así no saben a nada. - Cerveza congelada del polo norte.

♪ Soy un completo y absoluto francés ♪

♪ Completa y absolutamente francés ♪

♪ Tengo excelente tabaco en mi petaca ♪

♪ Pero es todo para mí y nada para ti ♪

♪ Pero es todo para mí y nada para ti ♪

♪ Si alguien atacara mi querido país... ♪

♪ Cantaré la Marsellesa... con mis puños al aire... ♪

♪ Cantaré la Marsellesa... en los Campos Elíseos ♪

¿Y sabe lo que le dije? Le dije: "¡Váyase al infierno!"

- Una ficha para el teléfono, por favor. - ¡Una ficha!

Al final de las escaleras, junto a los servicios.

Sí... ¿qué podía hacer yo?

Hola, ¿"Carita"? Quiero hablar con la señora Desvallees, por favor.

Hola, ¿"Carita"?

Con la señora Desvallees, por favor. Es de parte de su marido.

Bueno. Está bien.

No... no tiene importancia. Gracias.

- ¿Tienen cigarrillos? - Cigarrillos, por favor.

- ¿De cuáles, señor? - Celtas.

¡Celtas!

Aquí tiene, señor.

- Buenos días, señora. - Buenos dias.

La señora Desvallees está aquí.

Gracias, Brigitte. Pasa, cariño.

¿Llego muy pronto? ¿No has terminado aún?

Sí, sí, he terminado.

- ¿Te apetece tomar algo? - Sí.

- ¿Whisky? - Sí.

Brigitte, dos whiskies, por favor.

- No está mal, la chica. - Paul dice que no es de su agrado.

A propósito, ¿dónde está Paul? ¿Por ahí, de caza?

No, está ocupado con su asuntos.

lntenté telefonearte a la peluquería.

- ¿Para qué? - Para decirte que terminaría temprano.

Vaya...

- Pues no me lo dijeron. - No, ya habías salido.

- Ah, fui a ver "Doctor Zhivago" otra vez. - Pensaba...

que no te había gustado.

Ya, pero quería verla de nuevo.

Esta vez sí me gustó mucho más.

Gracias, Brigitte.

Por una vez, no hace falta que me la cuentes.

Es cierto.

"Desde 1852 hasta 1860,

Napoleón III gobernó Francia,

como su tío Napoleón I.

- Y reconoció... - Y reconoció...

- ...el derecho... - ...el derecho...

- ...de los franceses... - ...de los franceses...

- ...al sufragio... - ...¡al sufragio universal!"

"Pero, antes de las elecciones, le dijo a la gente...

a quién debía votar. Aquellos candidatos fueron elegidos."

Muy bien.

- Repásalo otra vez antes de acostarte. - ¿Puedo leer ya mi libro?

- No, no, no, te leerás esto. - Pero si voy a sacar igual la mejor nota.

- Y me darán el premio de la excelencia. - Anda, márchate ya.

- Buenas noches, papá. - Buenas noches, hijo.

- Helen... - ¿Sí?

- Quiero hacer algo para que te diviertas. - Eso es muy amable de tu parte.

Vayamos a algún club nocturno.

- ¿Qué dices? - ¿Esta noche?

No, esta noche no. Mañana, o pasado...

Muy bien.

Podemos avisar a más gente.

Paul... George y su mujer...

- Frederick y Marianne... - Frederick ya no sale con Marianne.

¿De verdad?

Claro.

Pues entonces Frederick sin Marianne.

¿Qué te parece?

Sabes bien que me encantará.

No hace falta flambearlo tanto.

Es mejor con un fuego más suave...

- ...para que conserve su aroma natural. - Es cierto que es un cocinero excelente.

- Qué bien. - Pero me temo que he perdido práctica.

En cualquier caso, ¡la cena es excelente!

- No está mal. - Charles...

has tenido una idea magnífica.

- ¡El ermitaño ha abandonado su cueva! - La idea fue de Helen.

- No, la idea fue tuya. - Lo leo en tus ojos.

Pues a medias.

Buenas noches...

- ¿Les ha gustado la cena? - Sí, muchísimo.

Gracias.

¡Ven! ¡Ven a bailar!

No, gracias. Me divierto. Estoy bien, tranquila.

- ¿Bailas? - Por supuesto.

¡Trae la botella del señor!

Usted parece un... ¡idiota!

Yo no podría decir lo mismo de usted.

- ¿Has visto a Helen? - ¿A Helen? No.

Ahora estoy muy ocupado.

- George, ¿has visto a Helen? - ¿Helen? No.

¿Pero dónde estabas?

- Quiero bailar. - Espera un poco, estoy cansada.

Estás fuera de práctica, ¿eh?

Estoy avergonzado.

¿Has visto la muñeca de Paul?

- ¿Qué? - ¡La chica de Paul!

¡Caray, es asombrosa! ¿Me pones un poco?

- ¡Frederic! - ¡Françoise!

- ¿Cómo estás? - Bien. Siéntate con nosotros.

Menudo bronceado que tienes.

- Te presento a Charles y Helen Desvallees. - Buenas noches.

- ¿Qué hay de ese baile? - Vamos.

Se acabó la canción.

- ¡Oh! ¡Qué mala suerte! - No, de eso nada.

Bueno, es hora de despedirse.

Adiós, cariño, ¡ha sido una noche estupenda!

- Nos veremos pronto. - Ha sido un placer.

Métela pronto en el coche, está que no puede más.

Bien, hasta luego.

Adiós, hasta otra.

- Dale un beso a Maude de mi parte. - ¡Menuda borrachera!

¿Te has divertido?

Eres un encanto.

- ¿Qué haces tú levantado? - No podía dormir. Os esperaba aquí.

- Pero, ¿qué está pasando aquí? - ¡Vaya ideas tienes!

Quiero que estéis aquí conmigo.

¡Estás un poco majareta, pequeño! ¡Venga, a tu habitación!

- Mañana estarás cansado. - Mañana no tengo clase.

- Odio cuando no estáis aquí. - Buenas noches. Ahora, a dormir.

Sí.

Anda, que ya eres un niño de diez años...

y no parece que los tengas.

- Gracias. - ¿Gracias por qué?

Por esta noche... por Michel...

por todo.

¡Para! Michel nos escuchará.

- No va a oírnos. - ¿Y si se levanta otra vez?

No lo hará.

Brigitte, ¿quieres llamar a mi mujer a casa...

y preguntarle qué me pidió que le llevara?

Sí, señor.

¿Hola?

A ver, ¿han encontrado ya el informe?

¿No tendrías un pañuelo por ahí?

- He cogido un buen resfriado. - Tú mismo.

Ah, ¡aquí está!

¡Ya era hora!

He hablado con su criada. Dice que la señora está en París hasta la tarde.

Gracias, Brigitte.

Entonces ya se encargará ella. Será que no se fía de mí.

Ah, y pida que traigan algunos paquetes de pañuelos.

Oh, yo tengo aquí.

Gracias.

¿Hola, Bignon?

Soy Desvallees. Del gabinete Desvallees, al aparato.

¿Podríamos vernos ahora mismo?

Un segundo...

- ¡Aquí tiene! - Gracias, Brigitte.

¿Cuándo puede usted?

Perfecto.

No, en la oficina no. No puedo. Es por... ya se lo explicaré.

¿Conoce usted la cafetería de aquí al lado?

Le veré allí dentro de media hora.

De acuerdo.

Gracias.

Hola, señor. ¿Lleva mucho esperando?

No, no, tranquilícese. Venga por aquí.

- ¿Qué va a tomar? - Una cerveza Cassis.

Una cerveza Cassis, y un café para mí.

¡Una cerveza Cassis y un café!

Siento mucho lo de esos cuadros, pero se los enseñé a varios expertos,

y me dijeron que los certificados estaban bien, que eran auténticos.

Sí, lo sé, los cuadros eran falsificaciones, pero los certificados eran auténticos.

Pero no se trata de eso, sino de...

Sí, señor...

un asunto personal.

Discúlpe, señor. ¿La cerveza Cassis?

El café para el señor.

Gracias.

Esto sería para investigar...

cómo una determinada persona emplea su tiempo. ¿Me comprende?

Sí, señor.

¿Usted conoce a mi esposa?

Sí, señor, me la he cruzado un par de veces en su oficina.

Me gustaría saber qué es lo que hace cuando va a París...

a dónde va, a quién ve... ya sabe.

¿Lo comprende?

Sí, señor.

¿Acepta usted?

Sí, señor.

Pero el encargo no es de su agrado, ¿no es cierto, Bignon?

Después de todo, es su trabajo.

Desde luego, señor.

Sospecho que ella... me está siendo infiel.

Y quiero conocer el nombre de su amante.

Sobre todo, quiero saber quién es.

Sí, entiendo. Y, ¿cuánto tiempo quiere...

- ...que le dedique? - No lo sé... el tiempo...

tres días, cuatro días.

Entonces nos reuniremos dentro...

de cuatro días.

- Sí. - ¿Dónde quiere usted?

Pues no sé... ¿aquí?

No, no, aquí no. Hemos de encontrar un sitio más discreto, más desierto.

- Yo encontraré un lugar, pero... - ¿Sí?

suponga que no averiguo nada, por ejemplo.

Quiero saber la verdad, Bignon.

Bien. Muy bien, señor.

Procura no retrasarte esta tarde. He preparado una sorpresa.

Hasta la tarde.

- Buenos días, señor. - Buenos días.

Esta vez ha sido usted quien ha tenido que esperarme.

No tiene importancia.

¿Y bien?

¿Ha averiguado algo?

Sí. Sí, señor.

¿Conoce usted... al señor Víctor Pegala?

No.

¿Es él?

Sí, es él.

Su mujer va a verle cada dos o tres días.

Unas tres veces por semana.

Se suele quedar alrededor de dos horas. Nunca salen.

Es todo.

¿Cómo es él? ¿Le ha visto?

Tengo su foto. ¿Me permite?

Este es.

¿A qué se dedica?

Es escritor, señor, pero... posee una gran fortuna.

¿Dónde vive?

En Neuilly. En el 27, de la calle Bois de Boulogne.

Lo siento, señor.

¿Cuánto le debo?

Aquí están los justificantes.

Son 500 francos, con todo incluído.

Gracias, señor.

- ¿Va a quedarse con la foto? - Sí.

- Adiós, señor. - Adiós.

Supongo que... ya no volveremos a vernos más.

¡Buenas tardes, papá!

Buenas tardes, hijo.

Mamá, ¡papá está aquí!

¡Llegas demasiado pronto! Ve al salón y sírvete una copa.

Pero, ¿qué es lo que pasa?

¿Qué es todo esto?

Tenemos algo que celebrar.

¿Algo que celebrar?

Sí, voy a tomar champán.

- ¿Tú, champán? ¿En honor de qué? - Anda, díselo.

Saqué la mejor nota en Historia, me dieron el premio de la excelencia.

- ¿Estás seguro de eso? - Sí, estoy seguro.

Pues entonces, nada...

¡Hay que beber champán! ¡Vamos!

¡A tu salud!

¡Por tu triunfo hijo mío!

¡Por este maravilloso día!

- ¡Por este maravilloso día! - ¡Por este maravilloso día!

¿Quieres un poco de esta...

- ...tarta de coco? - Sí.

¿Puedo mirar en este cajón?

Pues claro.

¿Eres tú el de esta foto?

¿Qué foto?

Ese es mi hijo.

- ¿Tienes un hijo? - Sí.

¿Un niño?

Tengo dos. Un niño y una niña.

¿Te sorprendes?

No, pero...

Nunca me lo habría imaginado.

El niño tiene siete años.

Y la niña tiene... cinco.

Pero, ¿estás casado? ¿Divorciado?

Estoy divorciado. Estuve casado cinco años.

Fue un verdadero infierno.

¿Tus hijos viven con tu mujer?

Sí, es lo mejor. Pásame un cigarrillo,

por favor.

- Gracias. - ¿Los ves a menudo?

Sí, todos los meses.

Algunas veces paso una semana entera con ellos.

¿Están contentos contigo?

Sí.

Soy un buen padre. Vaya conversación...

Yo no podría vivir sin mi hijo.

Es lógico.

Y mi marido tampoco podría.

Eso es perfecto. ¿Quieres...

- ...un poco más de té? - No.

¿Qué hora es?

Las cinco en punto.

Tengo que irme.

¿Te vas ya?

Sí.

- ¿Cuándo te veré de nuevo? - Pasado mañana.

¿Por qué no mañana?

Porque no puedo.

Pasado entonces.

Adiós.

- ¿Te llamo a un taxi? - No.

Lo cogeré en la parada.

Pero está lloviendo.

No importa.

El encuentro imposible de ámbitos...

existenciales ocurre aquí.

Pasado y futuro son reconciliados.

¡He perdido el tren de las siete!

Como no pude encontrar un taxi...

fui a coger el autobús, y he tenido que esperar 30 min. en la estación.

¡Qué horror!

- Voy a tomarme una copa. - Yo te la preparo.

Deberías haberme llamado a la oficina.

Hubiésemos vuelto juntos.

No sabía lo que hacía.

Te voy a poner una gran barba.

Y ahora, un bigote.

Eres un hombre.

Un hombre pequeñito.

Bueno, me marcho. ¿Hoy no tienes que ir a París?

No. Hoy me quedo...

con mi hombrecito.

- Van a venir mis amigos. - Ah, qué bien.

¿Crees que me traerán regalos?

Escucha, no hay que ser tan interesado. Lo importante es pasarlo bien.

¿Les vas a preparar algo?

Sí, he contratado a un prestidigitador, ¿te parece bien? ¿O no?

- Pues claro. - No vuelvas muy tarde.

Vale. Bueno, os dejo.

¿El señor Víctor Pegala?

- ¿De qué se trata? - Esté tranquilo,

No soy un vendedor... ni tampoco pido limosna.

Bueno, es un alivio... pero tampoco responde a mi pregunta.

Me temo que es difícil de responder, su pregunta.

Si le dijera quién soy... podría usted reaccionar mal.

Dígamelo de todas formas.

Soy el marido de Helen.

- ¡Anda! - Ya le he dicho...

que no saque conclusiones precipitadas.

Bueno, pero permita que me sorprenda.

Pero, pase.

Por favor.

Tome asiento.

¿Quiere tomar algo...

de beber?

Un whisky estaría bien.

¿Escocés o Bourbon?

Bourbon... para variar.

Por las mañanas, va mejor.

Gracias.

- Ahora, me explicaré. - Sí, por favor.

Yo no sé si Helen se lo habrá dicho.

Nosotros no interferimos en nuestras vidas privadas.

Todavía nos queremos mucho.

Aunque no vivimos atados el uno al otro...

- ¿Me sigue? - Sí,

- ...perfectamente. - En pocas palabras,

hemos ideado un proyecto común como usted debe haber comprendido.

Nos lo contamos todo. Ella me habló de usted...

y yo quería conocerle.

Escuche...

Yo me... alegro por ello...

aunque estoy un poco...

sorprendido.

Jamás habría pensado que dijera eso...

pero creo que está bien.

- ¿De veras? - Sí... sí...

Sí.

¿Sabe? A uno siempre...

le asaltan dudas, cuando se trata de...

acostarse con una mujer casada.

Uno no quiere problemas, escándalos...

ni nada parecido.

Así es como lo siento.

Pero usted...

Usted me ha tranquilizado.

Sí, aunque el suyo es un caso...

- ...muy particular. - ¿Y eso?

Helen ha tenido muchas aventuras, desde luego...

no con cualquiera.

Pero en general, no suelen durarle mucho.

así que es usted un privilegiado.

Bueno, verá...

Yo no la conozco... muy bien. Hará dos o tres semanas.

¿Cómo la conoció?

¿Tiene fuego?

No... Sí, tengo fuego.

No fumo, porque...

nunca fumo por las mañanas.

Sucedió...

por casualidad... en el cine.

Me senté al lado de ella. Percibí...

cierta clase de...

disponibilidad.

Ya sabe a lo que me refiero.

En fin, la película era horrorosa.

Los dos coincidimos en ello.

Luego salimos del cine juntos...

a tomar una copa.

Al día siguiente...

Yo le di mi dirección, y ella vino. Así de simple.

Es muy gracioso.

Pasa todos los días, ya sabe.

Así que...

les va bien.

¿Perdón?

Quiero decir... ¿está satisfecho con ella?

Bueno...

No está mal.

No del todo mal.

Sin complicaciones.

Ahora sé por qué.

¿Ah, sí?

Usted no ha desarrollado su sentimiento de culpa.

No, eso es verdad.

Es una buena mujer.

- Llevamos once años casados. - ¿Ah, sí?

Tenemos un hijo.

Lo sé, lo sé.

Me lo dijo.

¿Otra copa?

- Con mucho gusto. - Lo siento.

Tiene suerte de...

tener organizada su vida.

Yo estuve casado con una zorra.

Un verdadero horror... increíble.

No lo dudo.

¿Sabe lo que me gusta de Helen?

Su... suavidad.

No lo parece, pero...

ella es muy dulce...

y tierna.

Extraordinaria.

¿Vive usted por los alrededores?

Sí, cerca de Versalles.

¿No es una lata venir a París todos los días?

Acabas acostumbrándote.

Le contaré algo que puede que no sepa.

Es una pesadilla para Helen.

¿Habla usted en serio?

Absolutamente... ella está hecha para París.

Pero, si fue ella quien quiso vivir en el campo.

¿En serio? Me dijo que había sido idea suya.

- ¿Hablan de mí con frecuencia? - No,

Muy poco. Nosotros...

solemos evitar el tema.

Mi consejo: deberían vivir en París.

O aquí. Neuilly es casi como vivir en el campo.

¿Cuántas habitaciones tiene?

No es muy grande.

Esta sala de estar...

un dormitorio pequeño, un bonito cuarto de baño...

una cocina, unos armarios y poco más.

¿Le gustaría echar un vistazo?

Mucho. Me ayudará a imaginar.

¿No será un pervertido?

No, sólo me divierte.

Bien, es por aquí.

Por ahí.

Aquí está el dormitorio.

Como ve...

no es muy grande.

Respecto a Helen...

Realmente me gusta mucho.

Pero no piense...

que estoy enamorado.

Me resulta difícil enamorarme.

Creo que...

¿Qué está mirando?

Lo ha reconocido.

Helen me lo regaló.

Dijo que usted lo habría olvidado.

¿Por qué se lo dio?

No tengo la más mínima idea.

¿Para darse una satisfacción?

¿Por qué se lo dio usted a ella?

Por nuestro tercer aniversario de boda.

Estábamos viviendo en París.

¿No le habrá molestado?

Fue ella quien lo eligió.

Ah, bueno.

Vamos. Venga por aquí.

No puedo más.

- ¿Cómo ha dicho? - Disculpe...

no me encuentro bien.

- ¿Qué le ocurre? - No lo sé.

La cabeza me da vueltas.

¿Habrá sido el whisky?

No estaba habituado a él.

- Siéntese. - No, gracias.

Se me pasará.

¿Quiere una aspirina?

No, no, gracias.

Dios,

- ...tiene mala cara. - Sí, lo sé.

Mierda, ¿se puede saber por qué ha frenado tan bruscamente?

Le ruego me disculpe. Deme su dirección, yo le daré la mía.

- Un momento por favor. - ¡Tengo prisa, tengo prisa!

- Iba conduciendo usted... - ¡No fue como dice!

¡No se meta donde no la llaman!

¡Yo le vi, yo le vi!

Estoy asegurado a todo riesgo. Solo deme su dirección.

- No, así no se hace. - ¡Soy agente de seguros!

¡No me haga usted perder el tiempo!

- Voy a redactar un parte. - Señores...

- ¿Ha habido algún daño? - No, ninguno.

¿Alguien tiene un bolígrafo?

¿Qué le ocurre al maletero?

Está atascado.

Nada... son sólo unas planchas metálicas.

No sea tonto. ¿No ve que él también está asegurado?

Quiero un parte oficial, o de lo contrario...

no pienso pagar esto de mi bolsillo.

¡Siempre pagando de mi bolsillo!

¡A él le da igual, es agente de seguros!

¡Callaos, todos!

Anote "maletero dañado". Eso es todo.

¡Vamos, circulen, muévanse!

¿Y Ud. qué ha visto?

¡Aquí lo tiene, aquí lo tiene!

Está bien, gracias.

¡Qué pena que no estuvieras aquí antes...

para verles comer!

Por desgracia, alguien me golpeó por atrás con el coche.

Oh, por eso estás tan pálido.

¿Quieres alguna cosa?

- Mi marido, la señora Thomas. - Encantada.

Un placer, señora.

Creo que me voy a preparar un whisky.

Antoine, el hijo de la señora Thomas, es el mejor amigo de Michel.

- Es adorable. - No siempre,

y no es tan trabajador como el suyo.

Seguro que, en un mes o dos, será al revés.

Disculpadme.

Buenos días, señora.

- ¿Mi marido aún está ahí? - Sí, señora.

Hola.

Buenos días, Helen. Vaya sorpresa.

- No nos habíamos visto en una semana. - Sí.

- ¿Podemos irnos? - Por supuesto, querida.

¿Has tenido un buen día?

Sí...

pero agotador.

Estoy destrozada.

Podemos irnos. He terminado.

- Llegas tarde, papá. Ya acabé. - Espérame.

- Serán solo dos minutos. - Pero voy a llegar tarde.

Te llevaré en el coche.

Bah, total si está muy cerca.

Venga, nos vemos.

- Adiós, hijo. - Adiós, mamá.

Hasta la tarde.

¿No quieres huevo?

No, gracias. Sólo un poco de té.

- ¿Cómo va tu dolor de cabeza? - Ya se me ha pasado.

¿No vas a ir hoy a París?

No, creo que me quedaré aquí a descansar.

Eso te sentará bien.

- ¿No quieres una tostada? - No, gracias. Nada más.

Cuando a ti te duele la cabeza, yo pierdo el apetito.

Hasta la tarde.

Señora, necesito algo de dinero.

Venga a mi habitación y se lo doy.

Para almorzar, ¿le parece bien hígado de ternera?

Haz lo que quieras. No tengo hambre.

Pues haré hígado. Es muy saludable,

y al niño le gusta mucho.

Muy bien, hígado entonces.

Soy yo, señora. ¿Puedo entrar?

Sí.

Señora, son dos caballeros que quieren verla.

¿Que quieren verme?

¿Qué quieren?

Estoy cansada.

Son de la policía, señora.

¿La policía?

- ¿Por qué? - No lo sé.

Les he dicho que iba a avisarla.

Diles que ahora mismo bajo.

Bien, señora.

Señores.

Perdone que la molestemos, señora.

Soy el oficial de policía Duval. Y mi compañero... el oficial Gobet.

Señora.

Perdonen que les reciba así, es que estoy enferma...

y había decidido no salir.

Le ruego disculpe las molestias, señora.

lntentaremos ser lo más breve posible.

Por favor, síganme.

- Siéntense, si son tan amables. - Gracias.

Para no alargarnos,

iré directamente al grano.

¿Conoce usted a Víctor Pegala?

Sí. Bueno, sí... un poco.

¿Por qué me lo preguntan?

¿Sabe dónde lo podemos encontrar?

Pues no sé.

En su casa, supongo.

¿Sabe usted su dirección?

Vive en Neuilly, ¿no?

Hemos encontrado su nombre, su dirección, y su número de teléfono...

en la libreta de direcciones del señor Pegala.

Estamos haciendo indagaciones...

entre los nombres que aparecen...

para saber dónde se encuentra el señor Pegala.

Pero no comprendo. ¿Ha hecho algo malo?

Debería haberse encontrado con su ex-mujer...

para pasarle la pensión de sus hijos,

a su regreso de vacaciones. Pero no apareció.

La señora se quedó preocupada...

y fue a su piso... pero no había nadie.

Telefoneó varias veces...

día y noche... ninguna respuesta.

¿La conoce usted?

No, en absoluto.

Esa mujer sabe lo que quiere. Vino a vernos ayer.

Pero no quisiera preocuparla. Sólo un par de preguntas.

¿Cuándo vio usted al señor Pegala...

por última vez?

Pues no sé.

No sabría decirle.

Sí...

comprendo.

Perdone que hayamos tenido que molestarla...

Y más sabiendo que no se encuentra bien.

Estamos haciendo progresos, pero...

sin pistas, damos palos de ciego,

¿lo comprende?

En fin, por ahora no la entretendré más.

No obstante,

si por casualidad, nunca se sabe,

tuviese alguna noticia,

por favor, avísenos a la Jefatura de Policía.

Oficial de policía Duval...

o el oficial Gobet.

¿Creen que le ha podido suceder algo al señor Pegala?

Tan sólo es una investigación rutinaria.

Pero no es descartable que haya muerto.

Aunque, con el paso del tiempo, ya me he ganado fama de pesimista.

Bien,

lamento de nuevo las molestias.

Es papá.

Hola.

Hola.

Y bien, ¿vamos avanzando?

No puedo encontrar esa pieza.

¿Cómo te encuentras?

Ahora estoy mejor. ¿Quieres beber algo?

Sí, sí, pero no te molestes.

Este mediodía he recibido una visita, de la policía.

¿La policía?

Nada importante pero...

¿Qué querían?

Acerca de una desaparición.

¿De quién?

- Tú no le conoces, Víctor Pegala. - No le conozco.

Es un escritor.

He olvidado dónde me lo encontré.

¿Quieres beber algo?

No, gracias.

Me pregunto por qué vinieron a interrogarte.

Porque mi nombre estaba en su libreta de direcciones.

Ah... ¡eso es comprometedor!

¡Es absurdo! Voy a preparar la cena.

¿Me ayudas, papá?

¿Cómo es posible que no pueda encontrar esa pieza?

- No lo sé, hijo. - He probado todas las piezas.

- ¿Puede ser que se haya perdido? - Puede ser.

¡Ese maldito puzzle! ¡Solo sabes hablar de eso!

- De algo tendremos que hablar. - ¡Cállate!

Creo que voy a tener que despedir a Brigitte.

- Oh, ¿de veras? ¿Por qué? - Desde su aventura con Paul,

no se le puede hacer ninguna observación.

Obviamente.

Él está muy pesado con eso.

Siempre está con eso.

Bueno, Paul tiene otras cualidades.

¿Cómo puede alguien desaparecer de repente?

Ese hombre que desapareció. No es normal.

Pues no sé... supongo que puede pasar de vez en cuando.

- ¿Alguien ha desaparecido? - ¡Sí, la pieza de tu puzzle!

Y esta noche tendremos al Sr. Grimaud junto a Léon Zitrone.

Toma.

Esa tiene que ser ahí.

¡Que no! ¡Es imposible!

Sí, es posible. Aquí está la prueba.

- ¡No está por ninguna parte! - Tranquilízate.

- ¡Tú la has escondido! ¡Estoy seguro! - ¡Qué no la he escondido!

- ¡Sí lo hiciste! ¡Eres un cabrón! - ¡No...! ¿Qué?

¿Me has llamado cabrón? ¿Estás loco o qué? ¡Vete!

- ¡Tú la escondiste! - ¡Vete a la cama! ¡Inmediatamente!

¡No!

¡Estoy harta de tu puzzle!

¡Se acabó!

- ¡No! - ¡Vamos, a la cama!

Estáis locos, los dos. Os odio.

¿Quién será?

No lo sé.

Son los dos caballeros de este mediodía, señora.

Dígales que pasen.

¡Dígales que pasen!

Señora, perdone que la molestemos de nuevo.

Y menos a estas horas, disculpe.

No sé qué más decirles. Es mi marido.

Buenas noches, señor. Los oficiales de policía Duval y Gobet.

- Señores. - Caballero.

Y mi hijo... que ya se iba a la cama.

- Buenas noches, señor. - Buenas noches, señor.

Buenas noches, papá. Buenas noches, mamá.

Buenas noches, hijo.

Señora,

señor,

he tenido que venir a verles esta noche...

para aclarar algunos puntos... oscuros.

Y pienso que existe la posibilidad de que igual usted, Sra.,

- ...o usted, Sr., los puedan aclarar. - Discúlpenme.

Buenas noches a todos...

¿Conoce usted al Sr. Pegala, señor?

No.

Mi mujer me contó lo de su visita.

No, no le conozco.

Bien.

Señora, debo pedirle que haga un esfuerzo por recordar...

dónde exactamente...

conoció al señor Pegala.

Ya se lo he dicho... No me acuerdo.

lnténtelo, señora.

No lo sé.

En un cóctel literario.

Ya...

¿En cuál?

¡No sé!

Julliard.

Julliard.

Digo Julliard, pero no lo sé. No lo recuerdo.

Comprendo que le resulte difícil, señora.

¿Y usted, señor? ¿Asistió a ese cóctel?

Sí. Estuve. Sí.

¿Y no habría podido conocer usted al señor Pegala?

- No creo. El nombre no me dice nada. - ¿Y qué hay de su cara?

Puedo enseñarle una fotografía.

Si quiere...

No, su cara no me suena.

Es tan sólo para estar seguros. ¿Es él?

Sí, es él.

¿Ha estado alguna vez en su casa?

¡No!

Inspector, yo apenas le conocía.

Ni siquiera sé por qué tenía mi dirección.

Quizá... le gustaba usted.

Puede ser.

lnspector,

no quiero parecer grosero...

pero comprenderá usted...

que esta clase de interrogatorios resultan bastante desagradables.

No quisiera entrometerme...

en su trabajo,

pero son casi las diez.

Sí, está usted en su derecho,

pero esta clase de desaparición...

nos obliga a mirar por todas partes.

¿Estuvo alguna vez en Neuilly, señor?

¿Pero por qué en Neuilly?

Me refiero al domicilio del señor Pegala.

Pero si ya le he dicho, inspector, que ni siquiera lo conocía.

Sí, ya lo sé, señor... que usted no sabe nada...

Esto no me facilita las cosas, créame.

Lo siento mucho. ¿Pero qué puedo hacer yo?

Bien, no les haré perder más tiempo.

Sé muy bien que están haciendo su trabajo.

Sí.

Son esta clase de asuntos los que hacen desagradable nuestra labor.

Les acompañaré.

Gracias.

Por favor.

Señor,

espero no verme en la obligación de tener que venir de nuevo...

pero no se lo puedo prometer.

- Compréndame. - Sí.

Adiós, inspector.

Ven, quiero que veas una cosa.

- ¿Qué cosa? - Ven.

Mira.

¿Me perdonas?

¡Te quiero!

¡Otra vez esos dos señores!

Sí.

lré a ver lo que quieren.

Te quiero.

Te quiero.

Te quiero con locura.

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