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JUSTICIA CUMPLIDA
�Eh, ustedes!
- �Qu� quieren? - Preguntan por el patr�n.
�Arre, seguid!
�Arre!
�Sooo!
Alto, quietos ah�, colegas. Quietos un momento.
�Es usted �variste Nicolas Malingr�?
�Por qu� lo preguntan?
Tenemos una citaci�n para usted.
- �Qu� he hecho? - Usted, nada.
Va a ser jurado en un juicio.
�Yo?
Para juzgar criminales y ladrones.
Los jurados se eligen por sorteo y esta vez le ha tocado.
Firme aqu�.
Es en Versalles, del 21 de marzo al 17 de abril.
�Est� de broma? �Ahora que estamos plantando las patatas?
�No es suficiente que haya servido en el ej�rcito y que pague impuestos?
Ahora me vienen con esto.
Pues no pienso ir.
La multa es de 12,000 francos. Art�culo 393 del C�digo Penal.
A�ada los gastos de la denuncia.
�Encima hay que a�adir gastos?
Ya entiendo.
Eso ser�a una cat�strofe.
Creen que me negar� a ir, �eh? �Pues no!
Plantar� las patatas por la noche.
- �D�nde firmo? - Aqu�.
- Buenos d�as. - Buenos d�as.
�Qu� quer�an?
�Has acabado con los cerdos? �No tienes trabajo que hacer?
No puedo perder el tiempo charlando.
Hasta luego.
- Soy la Sra. Micoulin. - La esper�bamos.
Su habitaci�n est� lista.
Ang�le, ha llegado la Sra. Micoulin.
Me quedar� 20 d�as.
- Se�ora... - Le dar�n la llave en recepci�n.
Ir y volver de Versalles a Saint Germain me cansar�a demasiado.
�Y qu� pasar� con su comercio mientras se quede aqu�?
Tengo una empleada.
Las antig�edades para m� son una distracci�n.
Servir a la justicia es otra distracci�n.
Puedo prescindir de eso.
La violencia, el derramamiento de sangre, le tengo horror a todo eso.
Incluso en las novelas.
Pero es necesario que se castigue a los criminales.
Y severamente.
Tenga cuidado con esa aventurera que va a ser juzgada.
No s� muy bien lo que tendr� que hacer.
Ha sido un verdadero drama. �No lo ha le�do en los peri�dicos?
�No sabe c�mo esa extranjera mat� al hijo de los Vaudr�mont?
Se me han olvidado las circunstancias.
Una familia tan honorable. Siempre lo fue en Versalles.
Bueno, eso si es que fu�ramos nosotras quienes tuvi�ramos que juzgarla.
Deber�an asistir al juicio para formarse una opini�n.
Voy a confiarles algunas joyas.
Son muy valiosas.
Tenemos una caja de seguridad a disposici�n de los clientes.
Los �ltimos peri�dicos llegados de Par�s, se�or.
Gracias.
- �No los hay en Versalles? - Dos se�or, pero no pens� que...
- Quiero leerlos todos. Todos. - Se los traigo enseguida, se�or.
Solo esta pulsera vale una fortuna.
- Es un recuerdo. - Aqu� tiene el recibo, se�ora.
�Ya son las 11!
Si quiere, puede pasar al comedor.
Por aqu�.
Le hemos reservado una mesa junto a la ventana.
Las vistas son preciosas.
- Aqu� los tiene, se�or. - Gracias.
- Arreglar� cuentas cuando me marche. - Como quiera el se�or.
Oiga, �podr�a conseguirme una mesa en el comedor junto a la ventana?
- He o�do que las vistas son preciosas. - Muy bien, se�or.
Adem�s dos Martinis, un Dubonnet, dos de Picon con Granadina y medio m�s.
- Cuidado con la hora. - �Philippe!
El �ltimo plato. Cuando Francia me necesita, all� estoy yo para servirla.
320.
Y aqu� tienes el dinero.
�T� te pondr�s algo rojo o ir�s con algo negro?
Llevar� un pijama verde con gorrito naranja.
As� le parecer� que la sesi�n es a puerta cerrada.
El exhibicionista de Vaucresson estar� en la funci�n.
Cu�ntanos algo.
Prudencia y discreci�n.
En mi alma y en mi conciencia, el Picon y el Martini.
F�lix, �te das cuenta de la hora que es?
Revoltosilla, la justicia est� bien, pero mi trabajo tambi�n cuenta.
�Qu� tal Sra. Michaud?
�Est�s de vacaciones?
Ver�s, he pedido unos d�as de permiso para poder estar con F�lix.
- Le he comprado una pajarita. - Le servir� el d�a de la boda.
- Es para que la lleve ma�ana. - �Qu� piensan tu padres?
No les gusta que sea un simple camarero de cafeter�a.
- �Te gusta la corbata? - Es de seda pura.
- �De qu� habl�is? - Buenos d�as, Lulu.
Deprisa, c�mbiate la chaqueta. Ponte la pajarita.
Si no me das un beso, te sentenciar� a 15 a�os de c�rcel.
�Tonto!
Desacato al Tribunal, art�culo 3.95, m�s los gastos, naturalmente.
Date prisa.
- El dinero, coge la cartera. - S�.
Toma, es un regalo.
�No es demasiado para la situaci�n?
De todos modos, no eres t� el asesino.
No, pero...
me parece realmente curioso poder ver de cerca en carne y hueso al asesino.
�Todav�a no est�s listo, F�lix?
Le pone nervioso ser uno de los jurados.
�Vaya! Fue la Revoluci�n la que le dio voz al pueblo en el sistema judicial.
Darle representaci�n del pueblo soberano. �Eso es muy importante!
Aj�state la pajarita.
Con un poquito de aguardiente, aguantar�.
- �Tengo buen aspecto? - Me gustas al 100%.
Vamos.
Un momento.
�Cre�is que es el condenado quien necesita el perd�n?
�Pues el juez tambi�n!
14, 15, 16, 17, 18
TRIBUNAL DE SENA - OISE 20 de marzo al 10 de abril 1959
- �Su nombre, se�or? - Pichon, �douard. Agricultor.
Gracias.
Diecinueve. Uno m�s y estaremos al completo.
�No dir� el reglamento que hemos de vestir de negro?
Los jurados pueden vestir como ellos quieran.
Pase por aqu�.
�Se han de quitar el sombrero las mujeres?
Como ellas quieran.
Los jurados son hombres y mujeres libres.
Pero tengan cuidado,
cuando empiece el juicio, se quedar�n en la sala que tienen reservada.
No podr�n salir.
Estoy aqu� para ayudarles.
Si quieren cigarrillos, peri�dicos...
�Alguna pregunta?
Yo.
Quiero preguntar por los bonos para comida y desplazamiento.
Deben pasarse por la oficina.
�Ah, el n�mero 20!
- Jean-Luc Flavier, impresor. - Gracias.
Atenci�n, las sesiones del juicio son largas.
�Alguien tiene que... ir al lavabo?
Si quieren seguirme, el Juez les est� esperando.
Pasen. Pasen.
Mi despacho no tiene asientos suficientes. Disculpen.
Les presento a mis dos asesores.
El Fiscal General
y el Sr. Giraud, abogado defensor del acusado.
Se�oras y se�ores, ustedes constituyen el jurado de este procedimiento.
Echaremos a suertes, como dice la norma, quienes ser�n los siete elegidos
que formar�n el jurado en este juicio.
La ley prescribe que se haga el sorteo en presencia del acusado.
As� que hagan entrar al acusado.
Voy a sacar de esta urna los nombres de los siete jurados.
Los que resulten elegidos en el sorteo, col�quense a la izquierda.
De Montesson, Gilbert.
All�, por favor.
Malingr�, �variste.
Sedan, Juliette.
Soy yo.
Recusada.
�Perdone?
La ley autoriza al fiscal a recusar 3 jurados y la defensa 4.
�Y por qu� yo? Creo que deber�an dec�rmelo.
Se�ora, no se dan explicaciones. P�ngase con el primer grupo.
Flavier, Jean-Luc.
Micoulin, Marceline.
Palatin, Eug�ne.
Recusada.
De bien poco sirve enfadarse.
Noblet, F�lix.
�A m� no me recusan?
Ya se lo dir�n.
Andrieux, Th�odore.
Caudron, Michel.
La ley nos obliga tambi�n a designar dos jurados suplentes,
para el caso de que alguien no pueda continuar por un problema grave,
ocasionado por motivos no imputables a �l.
Pichot, Eloi.
Blavette, Albert.
Se�oras y se�ores, les recuerdo que tienen derecho a formular preguntas,
pero tienen prohibido expresar su opini�n con palabras o gestos.
Un simple encogimiento de hombros que revele lo que piensan
puede comportar la nulidad de todo el procedimiento.
Mant�nganse, pues, calmados e inexpresivos.
Ahora pasaremos a la sala de vistas.
Nadie puede entrar en la sala, �verdad?
Solo quer�a preguntar una cosa.
�Tienen miedo de hablar con nosotros?
Sr. agente, �no sabe si entre los jurados se encuentra el Sr. Montesson?
No conozco a los jurados, se�ora.
�Me permitir�a echar un vistazo? Ser� solo un momento.
Tenga en cuenta que el ojo de buey est� muy alto.
Si me pongo de puntillas, alcanzar� a verlos.
Se�oras y se�ores del jurado, p�nganse en pie.
�Jura y promete ante Dios y los hombres
que examinar�n escrupulosamente las acusaciones contra Elsa Lundenstein,
que las escuchar�n atentamente sin manifestar odio ni desprecio,
que decidir�n seg�n las acusaciones y los argumentos de la defensa,
de acuerdo con su conciencia e �ntimas convicciones
con la imparcialidad y firmeza propias de una persona honesta y libre.
Gilbert de Montesson,
levante la mano derecha y diga "lo juro".
Lo juro.
�variste Malingr�.
Lo juro.
Jean Luc Flavier.
Lo juro.
Marceline Micoulin.
Lo juro.
Se�ora, debe jurar con la mano desnuda. �Quiere quitarse el guante?
Disculpe.
Lo juro.
F�lix Noblet.
Lo juro.
Th�odore Andrieux.
Lo juro.
Michel Caudron.
Lo juro.
- Eloi Pichot. - Lo juro.
- Albert Blavette. - Lo juro.
Pueden sentarse.
P�ngase en pie la acusada.
- C�mo se llama? - Elsa Lundenstein.
�Es usted francesa?
Mis padres eran lituanos.
Despu�s de la guerra de 1914, se refugiaron en Francia.
En Par�s, donde yo nac�.
- �Tiene estudios superiores? - Soy Doctora en Medicina.
Pero nunca ha ejercido como m�dico.
Aprob� los ex�menes
y luego entr� a trabajar en la industria farmac�utica.
En los Laboratorios Vaudr�mont.
S�.
�Qu� funciones desempe�aba?
Durante dos a�os estuve colaborando con Maurice Vaudr�mont.
En los �ltimos tres a�os fui, de hecho, la Directora,
dado que Maurice se puso muy enfermo.
Aparte del trabajo, �ten�a alg�n otro v�nculo con Maurice Vaudr�mont?
Era su amante.
- �Durante cu�nto tiempo? - Ocho a�os.
�Y por qu� no se casaron?
Sus padres me consideraban una extranjera.
Mi apellido y, sobre todo, mi car�cter, les desconcertaba.
Eran muy conformistas, muy cat�licos.
Mientras que yo era... en fin, yo era distinta.
�Cu�l es su religi�n?
Ninguna, Se�or�a.
Debo a�adir que nunca quise que Maurice se casara conmigo.
Al contrario,
ni en mi trabajo ni en mi vida en com�n con �l quise firmar ning�n contrato.
Lo prefer� de esa manera.
�Trabajaba con usted la hermana de Maurice Vaudr�mont?
Al principio.
Pero poco a poco, adopt� respecto a m� el punto de vista de sus padres.
�No se march� ella del laboratorio cuando usted asumi� de hecho la direcci�n?
Cuando Maurice se puso muy enfermo,
Nicole Vaudr�mont pens� que ella le reemplazar�a.
Se tom� a mal la decisi�n de su hermano de confiar en m�.
Se dir�a que, sistem�ticamente,
usted apart� a todos los Vaudr�mont del control del negocio familiar,
de modo que pudiera usted manejarlo a su antojo.
No creo que esa pregunta, Se�or�a, interese a nadie.
Yo conduzco este interrogatorio seg�n mi criterio,
para aclarar al jurado todos los aspectos de caso.
Por consiguiente, volvamos a donde est�bamos.
�Cu�ndo empez� Maurice Vaudr�mont a sentirse enfermo?
Hace cuatro a�os.
Al principio, pensamos que se trataba de tuberculosis.
No; era c�ncer de las v�as respiratorias.
Luchamos contra �l durante dos a�os, pero fue en vano.
Maurice, sabiendo que la enfermedad iba a progresar hasta la lengua y el es�fago,
dese� morir.
Le pidi� al m�dico que le trataba, el Profesor Dutoit,
una inyecci�n que pusiera fin a su vida.
El Profesor se neg�.
Entonces Maurice me dirigi� a m� el mismo ruego.
Lo hizo en una carta que obra en su poder, Se�or�a.
Si quer�a morir de verdad, �por qu� no se puso �l mismo la inyecci�n?
Maurice deseaba la muerte y, a la vez, la tem�a.
En su carta,
me ped�a que le amase tanto
como para que acabase con su vida sin avisarle.
Deb�a hacerlo cuando su horrible sufrimiento fuera ya insoportable.
Dej� en mis manos la responsabilidad del acto
y la elecci�n del momento.
Esper� dos a�os.
ya que, entre crisis y crisis, ten�a momentos de calma,
pero cada vez menos.
Entonces, Se�or�a, fui a ver al Profesor Limousin,
que hab�a sido mi jefe.
Le ense�� las radiograf�as que le hizo el Profesor Dutoit.
Le ped� su opini�n al respecto.
�l me respondi�:
"Sea valiente."
"Solo podemos darle morfina. No tiene cura."
Maurice estaba l�cido.
Cada vez que le pon�a una inyecci�n,
pod�a sentir su mirada ansiosa.
La �ltima noche,
era necesario que no fuese desagradable.
Era necesario que mi mano no temblase.
Aument� la dosis.
�Y no le tembl� la mano?
No, Se�or�a.
Maurice se durmi� sin sospechar nada.
�Sab�a usted que el hombre al que acababa de matar
le hab�a dejado toda su fortuna en el testamento?
Me lo hab�a dicho.
Cuando el m�dico vino a hacer el certificado de defunci�n,
�c�mo es que no le dijo usted nada?
Dej� que hiciera su trabajo.
De no ser por la denuncia de sus familiares,
nadie habr�a sabido en qu� circunstancias turbias y criminales...
Se�or�a, eso no es exacto.
El permiso de inhumaci�n ya exist�a cuando escrib� a Nicole Vaudr�mont
para contarle la verdad sobre la muerte de su hermano.
No se lo confes� a la justicia, pero s� a la hermana de Maurice.
Ha empleado la palabra "denunciar", as� que sabe hasta qu� punto es culpable.
Quiz�s ante la ley,
pero no ante aquellos que quer�an a Maurice.
Sinti� la necesidad de librarse del remordimiento, admitiendo los hechos.
Su conciencia se estremeci� m�s que su mano.
Mi comportamiento puede parecer il�gico,
pero me parece que fui leal con Maurice.
y leal tambi�n con los suyos.
Si hubiesen querido a Maurice tanto como lo quise yo, deber�an...
�Hab�rselo agradecido? �Eso es lo que quiere decir?
Pero no se atreve ante de una madre afligida.
Me atrevo, Se�or�a.
Deber�an hab�rmelo agradecido.
�Los miembros del jurado tienen preguntas?
El jurado n�mero 6 parece tener una.
Querr�a saber cu�nto dinero Maurice Vaudr�mont le ha dejado
en el testamento a su concubina.
�Lo ha o�do?
35 millones.
Eh, no le est� permitido al p�blico merodear por aqu�.
Disculpe.
Durante el receso del juicio, querr�a ver a un jurado, el Sr. Montesson.
Est� en la sala de deliberaciones, pero usted no puede entrar all�.
�No hay manera de que le haga llegar un mensaje?
No est� permitido.
No, no es solo que no est� permitido. Est� estrictamente prohibido.
�Puede indicarme por qu� puerta saldr�n los jurados despu�s del juicio?
Puerta F, al final de la escalera. Y no se quede aqu�.
�Va todo discurriendo con calma?
�No s� para qu� emplear dos d�as en un caso tan claro?
Espere, quiz�s se encuentren con alguna sorpresa.
Es posible, eso nunca se sabe.
La acusada actu� con malicia. No tiene religi�n, carece de sentido familiar,
y unas ideas que no son propias de este pa�s.
Para empezar, los extranjeros que se queden en sus pa�ses.
Ella naci� en Par�s.
Vaya forma de razonar. �Haber nacido en Par�s le autoriza a matar a su amante?
Yo no he dicho eso, lo que he dicho es...
Amigo, conf�e en mi experiencia.
Serv� en el Estado Mayor. Siete a�os con el Mariscal Lyautey.
Conozco a los hombres.
Por si no se ha dado cuenta, se trata de una mujer.
Muchas gracias.
Ma�ana me lo servir� tambi�n a m�.
Me han alojado en un hotel infecto.
A las 11 se han negado a servirme una tortilla.
Pues yo he tenido m�s suerte.
Una buhardilla con vistas sobre un patio infame.
Desde mi ventana puedo ver �rboles centenarios.
La justicia no es igual para todos.
Bonitas palabras, pero... peligrosas.
Tenemos derecho a sonre�r despu�s de esta terrible historia.
Pobre mujer, �no creen?
M�s bien pobre hombre.
�C�mo hace para plantar las patatas?
Tengo dos hijos conmigo y a la abuela.
Yo tengo un empleado, un muchacho cumplidor.
Me ha prometido que trabajar�a de lo lindo.
Vaya, Amadeo, �no tienes nada que hacer?
S�.
- �Y por qu� no lo haces? - Porque el patr�n no est�.
- Se enfadar� un mont�n. - S�, gritar� mucho.
Pero tambi�n grita cuando el trabajo est� hecho.
�Acaso no puedo descansar? �T� no lo haces?
- Nunca lo he intentado. - �Por qu�?
Es bueno sentarse.
Y luego decir "ser�a necesario hacerlo", pero continuar cruzado de brazos.
En mi pa�s, tumbarse en la hierba despu�s de comer no es un crimen.
�En pleno d�a? �Ponerse a dormir?
Nos gusta hacerlo.
TRIBUNAL DE JUSTICIA
Se�or�a,
tiene en sus manos las �ltimas radiograf�as de Maurice Vaudr�mont.
H�ganlas circular.
Veo todos los d�as en el hospital a pacientes con c�ncer.
Si no podemos curarles, lo que es posible hacer hoy en d�a,
y voy a ser formal en este punto, es prolongar sus vidas.
As�, Sr. Profesor, Maurice Vaudr�mont podr�a haber vivido
todav�a durante alg�n tiempo.
Sin ninguna duda.
A�adir�a que siempre es posible que se produzca un milagro,
o bien que alg�n hombre genial descubra un nuevo tratamiento.
De todos modos,
el legislador y los moralistas cristianos
est�n de acuerdo con los m�dicos en condenar la eutanasia.
Matar con suavidad
es, al fin y al cabo, matar.
Nuestro honor requiere que no capitulemos jam�s ante eso.
�Alguna pregunta, se�ores del jurado?
Le est� dando la vuelta al asunto.
- Profesor, muchas gracias. - Que entre el siguiente testigo.
- Profesor Limousin. - �Profesor Limousin!
D�ganos su apellido, nombre y ocupaci�n.
Limousin, Georges, 57 a�os, Profesor de la Facultad de Medicina.
�Jura usted decir la verdad, toda la verdad y nada m�s que la verdad?
Levante la mano derecha y diga "lo juro".
Lo juro.
Profesor, usted tuvo como alumna a Elsa Lundenstein.
Una alumna particularmente brillante.
Apreciaba su inteligencia y su car�cter.
Ella le visit� para explicarle el caso de Maurice Vaudr�mont.
Me ense�� la �ltima radiograf�a, que era de las m�s claras.
Vaudr�mont no ten�a cura.
El Profesor Dutoit cree lo contrario.
Categ�ricamente,
cuando el mal ha alcanzado las proporciones vistas en la radiograf�a,
el paciente est� condenado.
�Pueden, quiz�s, los f�rmacos prolongar su vida?
No, lo �nico que pueden hacer es atenuar el sufrimiento.
Impedir que el paciente sufra no es lo mismo que matarle.
Todos los m�dicos condenan la eutanasia.
Lo que s� hacen, en casos desesperados,
es prescribir dosis de morfina cada vez m�s fuertes.
�Qui�n puede predecir las consecuencias de eso?
Yo se lo pregunto.
Las m�s altas autoridades espirituales no han conseguido ponerse de acuerdo.
A Dios gracias, no me corresponde a m� resolver la cuesti�n.
Ha de hacerlo el jurado.
Gracias, Profesor.
Se�or�a...
Profesor, disculpe. El jurado n�mero 5 desea hacer una pregunta.
A su disposici�n.
Se�or, el primer Profesor rehus�
acceder a la petici�n de poner fin a la vida de Maurice Vaudr�mont
Querr�a preguntarle al segundo Profesor
si �l habr�a hecho lo mismo.
Es una pregunta muy delicada.
Me habr�a negado.
Pero cuando la Medicina es impotente,
puedo comprender que la amistad no quiera resignarse
y mucho menos alguien que te ama.
Ah, ya salen.
�F�lix, has estado formidable!
- No digas tonter�as. - Es la verdad, toda la verdad,
y nada m�s que la verdad.
Eso es falso testimonio y est� castigado con una multa.
Espere.
El Sr. De Montesson no ha salido.
Ha bajado por la escalera grande con el Juez.
�Le avis� usted de que una se�ora preguntaba por �l?
Tengo que hacer una diligencia. Disculpe.
Cuando alguien declara, pienso que tiene raz�n,
pero cuando otro declara lo contrario, tambi�n me lo parece.
Parece que ella dice la verdad, pero aun as� no me gusta.
- Es bonita. - No es mi tipo.
Demasiado intelectual y poco divertida.
Mira, si lo hubiese asesinado con un rev�lver, lo entender�a,
pero con una jeringa... �bah!
Algo que me ha sorprendido es que dice "Maurice" de modo distinto a los dem�s.
Ser� porque se pronuncia as� en los Balcanes.
Puede ser.
Pero cada vez que lo dice, me toca la fibra sensible.
�Ah, es el que lo escrib�a todo en un cuaderno!
Durante los recesos, su cara ten�a una expresi�n siniestra.
Puedes estar tranquilo, que la tuya era bien diferente.
Incluso si mi padre y mi madre te vieran en el estrado,
se dar�an cuenta de que a mi F�lix nada le desconcierta.
�Tus padres!
Solo pueden imaginarme detr�s de la barra de un bar.
Si fuera posible conseguirles unos pases,
podr�a invitarles a que vinieran a verte.
Podr�a traerlos ma�ana.
�Ah, el autob�s!
�Consigue los pases!
�No te preocupes! �El Juez no me las negar�!
Ya tengo las pruebas subrayadas, se�or.
Disculpe.
En la l�nea 14.
Justifica las l�neas.
- �C�mo va ese cat�logo? - Lo entregaremos ma�ana.
�Ya est�n hechas las nuevas correcciones?
Un art�culo completo, compuesto urgentemente, sobre el juicio.
Un asunto complicado.
El obispo ha cre�do necesario apelar a un principio esencial
que hemos de respetar. Aqu� hay que dejar un blanco.
Ind�quelo con una marca.
Una mujer desconcertante.
Con una moral muy distinta de la nuestra.
Pero me ha parecido que hay ciertos detalles...
Los detalles no me interesan, ni tampoco las circunstancias.
- Se trata de principios. - Por supuesto.
- �Y si tuviera que juzgarla usted? - �Cree que lo dudar�a?
Mi titular sobre dos columnas:
"Non Possumus".
Significando que no podemos hacerlo en ning�n caso.
Solo Dios da la vida y se la quita a su tiempo a quienes ha elegido.
He hecho un juramento ante Dios y tambi�n ante los hombres.
�No es mi deber intentar comprenderlo?
Lea mi art�culo y podr� juzgar como es debido.
Pero... hay algunas erratas.
- �Me permite? - Por favor.
Normalmente ponemos la direcci�n a la izquierda,
pero si el cliente lo prefiere de otra manera...
�Est� B�atrice en la habitaci�n de Mathieu?
Un momento.
- No lo s�. - Yo le confi� la llave.
�Por qu� se la ha dado?
Espere un momento. Estoy hablando por tel�fono.
Ni siquiera sabe en qu� posici�n la coloca eso. �Bravo! �Gracias!
Disculpe, Sr. Verdon.
B�atrice, sabes bien que te lo hab�a prohibido.
Pero es que...
�No te acuerdas que Mathieu se hizo da�o con ese tiovivo?
Esos animales de peluches est�n para tirarlos. Son un mal recuerdo.
�Por qu� has venido aqu�? �Para martirizarte a prop�sito?
- En vez de encolerizarte, escucha - �Qu�?
No delante de la criada.
Vengo de airear las s�banas.
No se han usado desde hace tiempo.
Ahora debo decirle a la se�ora
que hab�a llegado a pensar que Mathieu estaba muerto.
�Qu� edad tiene el peque�o?
Ocho a�os.
Nunca he visto una foto suya.
�Se parece m�s al se�or o a la se�ora?
Blanche, d�jenos solos, por favor.
- Pero, para hacer la cama... - Yo ayudar� a la se�ora. Puede irse.
�Va a volver Mathieu?
Un funcionario me ha telefoneado para que pase a buscarle ma�ana.
�Por qu�?
El Padre Superior me lo explicar� en persona.
Jean-Luc,
Nunca me llev� los juguetes con los que m�s se divert�a
para tirarlos a la basura..
Pero no tengo valor. Si quieres hacerlo t�, adelante.
Sabes bien que es necesario.
�Me esperabas?
Ella ha telefoneado. Sabe que no estaba de viaje.
Ese asunto del juicio lo ha trastocado todo.
Sabe d�nde encontrarme y se aprovecha de eso.
- �La has visto en el Tribunal? - He procurado evitarla.
Creo que se ha enterado de tu nueva relaci�n.
Tanto mejor.
No voy a andarme con rodeos. Tarde o temprano se iba a enterar.
No pod�a ocult�rselo eternamente.
Gilbert, no seas cruel con ella. Puede ser la gota que colma el vaso.
-Sus l�grimas no cambiar�n nada. - No llorar� ni lo aceptar� nunca.
�Qu� m�s puede hacer? �Una escena? Me s� sus palabras de memoria.
Gilbert, si contacta contigo no debes hablar con ella.
- �Qu� quieres decir? - Ella me da miedo.
Ten mucho cuidado.
ESTACI�N DE MARLY-LE-ROI
�Me lo vas a contar?
Tienes curiosidad por saber lo que ha pasado, �eh?
Mis colegas, unos idiotas. El Juez, un artista.
Y la acusada, como ya supon�a, una bolchevique.
- �La hab�is declarado culpable? - Todav�a no.
Un tribunal militar acaba por la tarde. Uno civil tambi�n.
Adem�s, la justicia depende de camareros de cafeter�a
entre dos rondas de aperitivos.
- Dime, �es por esto que has venido? - Para caminar hasta casa contigo.
Gracias, pero me sorprendes.
Quer�a decirte tambi�n que los chicos nos han invitado a cenar.
�Sigue con el mismo novio?
Un muchacho al que Monique conoci� jugando al baloncesto.
En mi juventud no pens�bamos en el baloncesto, sino en la Alsacia-Lorena.
Que el pa�s no tenga actualmente soldados como t�
no es raz�n para que Dani�le y Monique no se casen nunca.
�Con esos hombres esmirriados que nos trae de tanto en tanto?
A Monique ese chico le gusta mucho.
Querr�a pedirte que por una vez cierres los ojos
si los modales de ese chico te irritan.
Bebiendo en tugurios con m�sica de negros.
Si esas ideas no son las tuyas,
prom�teme que no dir�s nada.
Am�lie, el Mariscal Lyautey fue un hombre importante.
Yo serv� a sus �rdenes.
Sin embargo, un d�a le dije "no" porque se equivocaba.
Eso me cost� mi carrera.
Pero en las mismas circunstancias volver�a a decirle que no.
Ten�as raz�n en lo del Mariscal,
pero la felicidad de Monique es otra cosa.
Por una vez, Th�odore,
�pido un imposible?
�Aunque sea una sola vez?
Dime, Monique, �por qu� no quieres ir al cine?
Para no obligarte a invitar a mi hermana y mi madre.
Otra idea del comandante. En familia, firmes, marchen, derecha.
- �No hay cigarrillos en el cuartel? - Sobre la chimenea.
Pero, cuidado, pap� los cuenta.
A su edad son malos para el coraz�n.
Es el comandante cuando era joven.
Si te oye bromear as�, pap� se pondr� furioso.
- �Y si te doy un beso? - D�jame poner la mesa.
He olvidado la salsa para el conejo.
Tanto mejor. Tengo una receta formidable.
�Sabes cocinar?
Suspend� 3 veces el bachillerato, pero s� cocinar.
�Es el oporto?
- Pap� ha prohibido que lo toquemos. - Le diremos que fue la criada.
- Se enfurecer�. - S�, pero el conejo estar� estupendo.
Que nadie entre en la cocina.
- Est� loco. - Yo lo encuentro asombroso.
- Buenas noches. - Buenas noches, pap�.
�D�nde se ha metido tu caballerete?
Lleg� y se puso a preparar el conejo en la cocina.
�En mi cocina?
- Se dir�a que le divierte. - Pero es la primera vez que nos visita.
Todav�a piensas que Armand Fallieres es el Presidente de la naci�n.
�Y bien?
- D�nde est� mi oporto? - Roland lo cogi� para el conejo.
- Perfecto. - Pues yo lo prefiero con mostaza.
No, hoy no. Est� bien cambiar.
De hecho, es estupendo.
Oh, disculpen.
Encantado de conocerle.
Perdone, se�ora, pero he quemado una servilleta.
- �Que ha hecho qu�? - No importa.
- �Puedo entrar en la cocina? - Tome esto.
Y como soy honrado con usted, le devuelvo lo que ha sobrado.
Muy bien.
- �Se lo ha pasado bien en Versalles? - El juicio ser� r�pido.
- Una mujer asombrosa, �no? - �Eso cree?
A juzgar por c�mo se salta las convenciones.
La desdicha de Francia son las tradiciones.
No hay como los extranjeros para aportar sangre caliente e ideas nuevas.
�Le estoy sorprendiendo?
- �Lo has o�do? - A pap� le dar� un infarto.
�Un poco de oporto?
- A su salud. - A la suya.
Lo que me intriga es que en un caso de asesinato admitan de jurado a un militar.
Porque todos esos galones que ostenta, �c�mo los ha ganado?
- �A qu� se refiere? - Con granadas, con metralletas,
disparando sobre gente que no le hab�a hecho nada.
Y es a usted a quien llaman para juzgar a esa mujer.
Es algo de chiste. �no cree?
Si usted lo dice.
- Puedo hacerle una confesi�n. -Si hemos llegado hasta aqu�, adelante.
Despu�s de lo que Monique me ha contado,
ten�a miedo de que usted y yo no nos llev�ramos bien.
Pero me equivoqu�.
En el fondo. �No es gracioso?
Venga, Pulguita, come un poquit�n.
- Oh, no quiere. - Chuletas con mantequilla
- Jud�as verdes. - Pulguita, Pulguita...
- Quiz�s tiene sed. - �Tienes sed, Pulguita?
- �No est�s bien? - Se�ora...
Lo intimidan tantos pies desconocidos.
�Eso cree?
Ojos brillantes y patas heladas.
S�quelo a dar un peque�o paseo y comer� sin problemas.
Creo que tiene raz�n.
- Mil gracias. - No hay de qu�.
Pulguita...
Que disfrutes paseando, peque��n.
Mis respetos, se�ora.
He dejado mi s�rdido hotel y quer�a instalarme aqu�, si me lo permite.
No encuentro inconvenientes.
Acabo de descubrir Versalles, y esa ciudad me ha enamorado.
Un jurado capaz de enamorarse a primera vista, �eh?
En mi juventud so�� con grandes pasiones, con la literatura...
La vida me trajo la calma.
Pero he aqu� que el azar ha tra�do a mi coraz�n
un apasionante sentimiento al venir a esta regi�n admirable.
A�ada a eso que es primavera.
Lo enternecedor, lo po�tico se me sube a la cabeza.
He rejuvenecido 30 a�os.
Pulguita, gamberrete, no tengas tanta prisa.
Disc�lpeme por haberla entretenido.
Solo quer�a tomar un poco el aire. Si a ese coraz�n le apetece.
Ser� un placer. Deje que lleve yo la correa.
Es mi amiguito, el �nico.
Pero �aceptar� que sea usted quien lo lleve?
Mire. Ya somos amigos.
- Caramba, es sorprendente. - �Sr. Caudron?
Llaman de la Fert�-Alais.
La Sra. Caudron est� al tel�fono.
Es verdad, hab�a pedido hablar con mi esposa.
Pues deme la correa.
Lo siento mucho.
- Buenas noches, se�or. - Buenas noches.
Hola, �eres t�, Germaine?
Me alegro de o�r tu voz.
�Qu�?
�Que el Sr. Racopo no est� contento con la ba�era?
Pues tanto el lavabo como la ba�era son los que eligi� tras 3 horas discutiendo.
�Me importa un r�bano!
Perfecto, d�selo de mi parte.
�Qu�? �Qu� me pasa?
Pu... pues no me pasa nada.
Estoy como siempre.
Ese hombre que ha salido con la Sra. Micoulin, �sabe usted qui�n es?
- Un hombre que ha llegado de Par�s. - �Sabe a qu� se dedica?
Se pasa todo el d�a leyendo los peri�dicos.
�Conoce su profesi�n?
Si lo desea, puedo averiguarlo.
No, despu�s de todo, no importa. Buenas noches.
Buenas noches.
Estas notas de clase
son deplorables en todas las asignaturas.
No tiene talento para los estudios.
Y lamentablemente eso no es lo peor.
Tiene un car�cter insidioso,
vicioso.
Mathieu sale bruscamente de su postraci�n natural
para entrar en crisis violentas
que podr�amos considerar hist�ricas.
Sabemos que es un poco extra�o.
Hab�amos pensado que bajo su influencia...
Est� obsesionado por la tentaci�n de romper los cristales,
las baldosas, los espejos.
Su imagen, incluso al verla reflejada en un espejo,
lo pone en trance.
Escapando a nuestra vigilancia, tir� una piedra a la vidriera de la capilla.
Con un trozo que arranc� de una de las im�genes del altar,
le sac� los ojos a un gato.
Luego...
No.
Les evitar� ese horror.
Nos es imposible encargarnos de Mathieu.
Padre, si...
si usted abandona a este ni�o desdichado,
�a qui�n podemos confi�rselo?
A los especialistas en enfermedades mentales.
�Quiere usted decir que Mathieu...?
Padre, en nuestra casa Mathieu est� completamente solo,
mientras que aqu� est� con ni�os que juegan, que son felices.
�Conocen la par�bola de la oveja perdida?
Yo soy el pastor del reba�o.
Sean valientes. Aqu� llega. Que no vea que est�n preocupados.
- �C�mo est� usted, se�or? - �Y usted, se�orita?
A mis padres les gustar�a asistir al juicio.
�Qu� va! Fuiste t� quien insisti�.
Y no hemos querido llevarte la contraria.
Es igual. �Has conseguido...? �Ha conseguido los pases?
El Juez, en mi presencia, les neg� dos pases a unos diputados
pero me los expidi� para ustedes.
Las historias de cr�menes son las que mueven el mundo.
No son los cr�menes, es la filosof�a.
�Est� usted a favor o en contra de la eutanasia?
�La qu�?
- Oh, F�lix, no llegaremos a tiempo. - Les aseguro que no empezar�n sin m�.
�Est� seguro de que la Sra. Micoulin ha salido?
Esta ma�ana pidi� un coche para visitar el Petit Trianon y a�n no ha vuelto.
�El Petit Trianon? �Iba sola?
- �Tiene tiempo para tomar algo? - No, llego tarde.
No estoy aqu� para pasear y distraerme.
Est� para juzgar.
Lo siento por usted.
Gracias.
�Tiene los peri�dicos?
Mis respetos, se�ora. �Ha olvidado que vamos a asistir a un juicio?
�Por desgracia!
Nada de entremeses. No importa lo que traiga, pero que sea r�pido.
- �Me permite? - Por favor.
- �Ha ido bien el paseo? - Ha estado perfecto.
�Le ha gustado el Trianon?
�C�mo sabe d�nde fui?
No se f�e. Las dos chicas Pop�lier saben todo lo que pasa en Versalles.
El parque estaba espl�ndido.
Ni una hoja ca�da. Se ve�a la primavera en cada una de las ramas.
- �Estuvo sola? - Con ese caballero.
Sus conocimientos y opiniones sobre arquitectura son muy interesantes.
Est� bien aprender cosas nuevas en todos los campos.
Est� muy bien.
Me perdonar� que llame su atenci�n
sobre el peligro que supone encontrarse en un hotel
con gente
a la que no conoce en absoluto.
No todo el mundo tiene que ser un jurado.
Puede que me est� metiendo donde no deber�a, pero
si me lo permite...
Ya le he dicho que esto me divierte.
Una dama tan seductora como usted
deber�a desconfiar del inter�s que muestra hacia usted
un desconocido de 25 a�os.
Lo que quiere decir es que no parecemos una pareja
que pueda llevarse bien.
Solo quer�a prevenirla...
amigablemente.
Pues se lo agradezco...
amigablemente.
Tomar� un martini seco.
S�rvamelo en la mesa.
La barra est� demasiado sombr�a y aqu� la vista es atractiva.
�Me perdonar� si dedico un momento a echar un vistazo a los peri�dicos?
Como quiera.
Pero d�game ante todo por qu� despiertan tanto su inter�s.
Tengo curiosidad por lo que pasa en el mundo.
�Y cree que no paran de ocurrir cosas extraordinarias ma�ana, tarde y noche?
- Adem�s de los art�culos de prensa. - Tambi�n me interesan.
Como todo lo que se ha escrito sobre el caso en el que est� de jurado.
P�ginas enteras sobre la eutanasia
y las respuestas de ilustres hombres desconocidos.
que opinan rotundamente sin saber nada sobre el caso de Elsa Lundenstein,
que es apasionante.
- �Cree en su inocencia? - En su sinceridad.
�Y qu�? Sincera o no,
ella le mat�.
�l estaba condenado a morir.
Todos estamos condenados a morir.
No quiero confundir la piedad con el ego�smo.
Exactamente, ego�smo.
Quienes son testigos del sufrimiento a menudo se cansan,
se agotan tanto como quien est� sufriendo.
Maurice Vaudr�mont quer�a morir, s�.
Pero Elsa se hab�a hartado de esperar a que muriera.
Supongamos que se equivoca.
Por supuesto que tendr� en cuenta su consejo.
Querida se�ora, tengo miedo de llegar tarde.
Se�or...
Siento haber sido motivo de irritaci�n.
Es un hombre bueno y tambi�n indulgente.
No est� enfadado con usted, por lo que opina, sino por otra cosa.
�A qu� se refiere?
A que tiene usted 20 a�os menos que �l.
A MAISON LAFITTE 8 KM A VERSALLES, 11 KM
- Lo juro. - Baje la mano.
�Era usted sirvienta en casa de Maurice Vaudr�mont?
Durante cinco a�os.
Cu�ntenos algo del car�cter de la acusada.
La se�ora tiene ciertas cualidades,
pero no como nosotros.
De entrada, respecto a la cocina,
parece rusa.
Nunca come a su debido tiempo.
Toma t� y mermelada a cualquier hora de la noche.
Y, a veces, se ba�a tres veces en el mismo d�a.
Come carne el Viernes Santo.
Formaci�n le sobra,
pero respecto al coraz�n, carece de �l.
�Qu� quiere decir con eso?
Un d�a hab�a recogido yo en la cocina un perro que ten�a costras.
Le llamaba Pitou. La se�ora me orden� que lo echara.
Y como no quer�a hacerlo, lo ech� ella misma.
Y cuando Pitou se resisti� a marcharse,
lo ech� a pedradas.
Se lo juro nuevamente, ante Dios y los hombres.
�Tienen alguna pregunta?
Se�ora...
�Tiene la acusada alguna observaci�n que hacer sobre la historia del perro?
Quiz�s le convendr�a contarla.
No s� si debo disculparme, pero no me gustan los animales.
En este caso particular, no me pareci� apropiado
tener un perro en la casa de un hombre enfermo.
�No tiene m�s preguntas?
Puede retirarse.
Llamen al siguiente testigo.
Srta. Nicole Vaudr�mont.
Srta. Nicole Vaudr�mont.
D�ganos su nombre, apellido y ocupaci�n.
Nicole Vaudr�mont, 33 a�os, Doctorada en Farmacia.
- �Conoc�a a la acusada? - S�, Se�or�a.
La Srta. Lundenstein y yo est�bamos muy unidas.
Su inteligencia era atrevida y su car�cter decidido.
Esos fueron las razones por las que al principio me gust�
y luego me dio miedo.
�Miedo? �Por qu�?
Ejerc�a sobre mi hermano una influencia cada vez mayor.
Y, poco a poco, le fue separando del resto de la familia.
�Estaba �l de acuerdo en eso?
No me atrever�a a afirmarlo.
La Srta. Lundenstein despreciaba las convenciones.
Y su orgullo la conduc�a a menudo a desafiarlas.
�Compart�a su hermano ese punto de vista?
�l adoraba a la Srta. Lundenstein.
Adoptaba f�cilmente como propias sus opiniones.
Sin embargo, Maurice sigui� siendo cat�lico.
La idea del suicidio es absolutamente contraria a nuestra educaci�n.
Es imposible que a mi hermano se le pasara por la cabeza.
�l escribi� una carta a la que nadie objet�.
Eso fue hace dos a�os.
A causa del sufrimiento, Maurice tuvo un momento de debilidad.
Es comprensible.
Pero luego se reh�zo, estoy bien segura.
Afirmamos que dos a�os despu�s, Maurice cambi� de parecer.
- Quer�a vivir y morir como un cat�lico. - �Qu� pruebas tiene de eso?
Se�ores, por favor.
Conteste a la pregunta del letrado Giraud.
No tengo pruebas, he dicho lo que creo.
Cuando se enter� de la muerte de su hermano,
�crey� que fue por causas naturales?
No quiero contestar esa pregunta.
�Por qu�?
No me llevo bien con la Sra. Lundenstein.
No quiero manifestar nada de lo que no est� segura.
Cuando recibi� la carta en la que ella le contaba la verdad,
�cu�l fue su reacci�n?
Al principio pens� que era la prueba de una lealtad maravillosa
y llor�.
Luego, poco a poco,
empec� a dudar.
Puede que fuera un acto de provocaci�n.
No me atrev� a juzgarla por m� misma. Les llev� la carta a mis padres.
Ya sabe lo que ocurri� despu�s.
�Alguna pregunta?
Se�or�a, quiero hacer una observaci�n.
Proceda.
Perm�tame que recuerde al jurado
que la Srta. Vaudr�mont anhelaba dirigir el laboratorio.
Frustrada en su ambici�n,
ella guarda un profundo rencor hacia la acusada, que explica su testimonio.
Abogado, eso es abominable.
Si hubiese cedido al rencor, no habr�a dicho nada.
�Pues d�galo ahora!
La estamos escuchando.
�Y bien?
�Nada?
Entonces reconozca que la ha calumniado.
La Srta. Lundenstein ten�a otro amante.
El d�a anterior al que Maurice muri�, volviendo a Versalles por la carretera
vi junto a un coche parado a la Srta. Lundenstein.
Al despedirse de �l, le dio un beso en la boca.
Yo vi a Elsa y ella me vio.
�Acaso pens� que se lo dir�a a Maurice?
�Temi� que por eso Maurice cambiase su testamento? No lo s�.
Pero esa misma noche, ella le mat�.
Esos son los hechos.
Y yo lo afirmo.
Acusada, �qu� dice a eso?
Sr. Juez, lo que la Srta. Vaudr�mont ha contado es cierto.
�C�mo se llamaba ese hombre?
Serge Cremer.
�Su profesi�n?
Pintor-decorador.
�C�mo le conoci�?
En la inauguraci�n de un club nocturno que �l hab�a decorado.
As� que Ud. frecuentaba clubs nocturnos mientras su amante estaba enfermo.
Mis amigos intentaban a veces distraerme.
Ya veo. Contin�e.
Serge y yo bailamos.
Me pidi� que nos volvi�ramos a ver.
As� nos conocimos hace un a�o.
�Y enseguida se convirti� usted en su amante?
Pas� seis meses atrapada entre ambos hombres,
atra�da por uno de ellos cada vez con m�s fuerza,
y unida al otro por los recuerdos.
Seis meses, y luego me rend�.
Y cuando estaba en la cabecera de la cama del enfermo,
�no sent�a verg�enza al seguir representando la comedia?
No, Sr. Juez.
�Y encuentra leg�timo que sea la heredera de su fortuna?
No veo por qu� deber�a avergonzarme de ello.
Por haberle enga�ado.
Y por haberle matado.
Solo soy responsable de una cosa en lo que se refiere a Maurice.
Le evit� una horrible agon�a.
No le fall�.
Justo en el momento en que tuvo miedo de que se enterase de su infidelidad.
Justo en el momento en que empez� su agon�a.
�Menuda coincidencia!
Fue sorprendida por la Srta. Vaudr�mont en compa��a de ese caballero...
Cremer.
Y as�, de repente, Maurice Vaudr�mont no pudo soportar
el sufrimiento que hab�a padecido durante dos a�os.
Se�or�a, fue precisamente el empeoramiento de Maurice
lo que me impidi� ir a Par�s donde el Sr. Cremer me esperaba.
Vino a Versalles, y estuve hablando con �l dos minutos en aquella carretera.
As� que dej� la cabecera del enfermo para ir a ver a su otro amante.
Y le bes�.
Mientras, en la casa, Maurice Vaudr�mont agonizaba.
Se�or�a, explica usted las cosas de tal manera que...
Nada de eso. Solo las constato.
Los miembros del jurado deber�n valorar esa coincidencia y su conducta.
�Alguna pregunta?
Dos palabras, Sr. Juez.
Adelante.
Se�ores del jurado,
este es b�sicamente el problema que tienen que juzgar.
cuando la defensa les propone un debate filos�fico sobre la eutanasia,
les est� tendiendo una trampa.
Se trata claramente de un acto criminal,
con motivaci�n econ�mica,
cometido por una mujer incapaz de amar.
�Yo demostrar� lo contrario!
Se�ores del jurado, se�ora...
Por favor, los abogados podr�n argumentar m�s tarde.
�Alguna otra pregunta?
El jurado n�mero cinco.
Para verlo claro,
quiz�s ser�a �til que escuch�semos a ese Sr. Serge Cremer.
Una idea excelente la del jurado n�mero 5.
Por una vez estamos de acuerdo.
Le agradecemos la sugerencia al jurado n�mero 5.
El fiscal hace suya la sugerencia del jurado n�mero 5.
En virtud de mi poder discrecional,
pido al fiscal que proceda con la diligencia, escuchando...
1,40.
- �No es el turno de F�lix? - Calla, es una visita de inc�gnito.
La mujer del Juez vino a felicitarme.
De no ser por F�lix, el principal testigo se habr�a escaqueado.
Es evidente que ella quer�a el dinero de Vaudr�mont para disfrutarlo con el pintor.
No. Una mujer que no quiere perros en su cocina, es una mujer limpia.
No le mat� por el dinero.
Tambi�n es posible que ella quisiera el dinero
y que amara sinceramente a los dos hombres.
Tres personas, tres opiniones distintas
Usted le corta la cabeza, usted la considera inocente
y Lulu quiere complacer a todo el mundo.
- �Y usted? - �Yo?
Un encogimiento de hombros, una palabra, un gui�o, y ordenar�an un nuevo juicio.
Yo soy como esta mesa: de m�rmol.
- Felicidades, jurado n�mero 5. - Gracias, coronel.
Con las relaciones que tiene, �por qu� no se ha buscado otro trabajo?
No estoy loco. Le pregunt� al alguacil cu�nto ganan un juez o un abogado.
�Calderilla!
El fiscal estar�a contento si �l y yo intercambi�ramos el trabajo.
Reflexione: en un mundo en el que hay que espabilarse,
necesitamos un empleo que nos permita vivir con holgura.
Ocurra lo que ocurra, la gente siempre quiere m�s. Yo tambi�n soy as�.
Es un placer estar en familia.
�En familia?
No tengo la ventaja de conocerles, pero recuerden esto,
dentro de cinco a�os, F�lix ser� el nuevo Rey Sol.
�No creen que lo mejor que podr�an hacer estos dos es casarse
en lugar de ir a sentarse en la hierba y pillar reumatismo?
�T� te sentabas en la hierba?
Es bonito, es democr�tico, pero tambi�n h�medo.
Despu�s del tiempo que llevan, saliendo, ser�a lo propio.
Vamos, Gaston. Es una trampa.
Gaston, �en qu� piensas?
Pienso que soy un idiota.
- Ha dicho que s�. - �Es verdad, pap�?
Yo no he dicho que s�,
pero les invito a una botella de vino espumoso.
Etiqueta Verde. Ese es de confianza.
Gaston, me has repetido 100 veces que no ceder�as nunca.
Hortense, no soy yo el que ha cambiado.
Es �l.
- F�lix... - �Qu� quieres?
Mam� est� llorando, a pap� est�n a punto de saltarle las l�grimas y yo...
y yo te quiero.
Conseguir�s que yo tambi�n llore.
Ya no tendremos que escondernos m�s.
No es que nos escondi�ramos mucho, pero as� es mejor.
�Ser�s mi esposa, mi peque�a y verdadera esposa?
Gracias al juicio.
�Ah, la eutanasia! �Maravilloso!
�No te da pena Elsa?
En el fondo, lo que hizo no es asunto nuestro.
Es asunto m�o porque soy uno de los jurados.
Eres mi conejito, mi cari��n, pero no eres juez.
Prom�teme que no le har�s ning�n mal.
No te precipites, Lulu.
Las mujeres no lo comprenden, pero la justicia... es la justicia.
Despu�s de todo lo que ha hecho por nosotros la justicia,
t� no haces nada por ella.
No puedo prometerte nada si ella es culpable.
Pero es que ni t� ni nadie puede estar seguro de eso.
F�lix... al menos eso nos traer� felicidad.
- Es vergonzoso. - �Qu� ha pasado? �Un accidente?
Dicen que lo hizo a prop�sito.
Se asom� a la ventana y as�, sin m�s, rompi� el cristal de un pu�etazo.
Ha arrojado los trozos del cristal sobre los ni�os que jugaban en el patio.
No puede haberlo hecho a prop�sito.
Preg�nteles. Ellos lo han visto.
Tranquila, ya acab�.
Tu padre va a subir para darle una buena zurra a ese gamberro.
Menudo energ�meno. �Le conoce?
�Qu� espera para tener una conversaci�n con sus padres?
Se acab�, todo ha pasado. No tienes por qu� llorar.
�Ah, est� usted aqu�! Le ha ido de un pelo
que la cosa no sea m�s grave y se haya cortado una arteria.
- �Es grave? - Hay cristales por todas partes.
Se han necesitados dos personas para sujetarlo.
- �Ha sido una crisis? - �Yo qu� s�!
�Jes�s y Mar�a prot�genos!
No entres.
Se ha dormido.
�Qu� ocurri�?
Estaba tranquilo mirando a los ni�os del patio
y, de pronto, dio el pu�etazo.
- No me toques. - Sabes que no es culpa m�a.
Estoy agotada.
�Qu� vamos a hacer?
Es imposible que dejemos a Mathieu en su habitaci�n.
Debemos darle la nuestra, que tiene persianas de hierro.
�Qu� va a pasar con nosotros?
Mi granja es la primera. Gracias por haberse desviado.
Est� bien ayudarnos para reducir las molestias provocadas por la justicia.
Un momento, mientras saco la bicicleta.
Ya est�.
�Marie!
�Amadeo!
�Canalla!
�Qu� desastre!
Muy bien, se han olvidado de ti.
D�jalo, �variste, yo me ocupar� de la vaca.
No hay tiempo. La comida no est� preparada.
He estado ayudando a la madre de Luc que tiene a su hijo enfermo.
Has dejado abandonados los animales y la casa para irte de paseo. �A d�nde?
��variste, no me he ido de paseo!
Y esa flor... �Qui�n te la ha dado? �D�nde la has conseguido?
�No es suficiente que vaya a hacer el idiota a Versalles?
�Tienes que hacer el imb�cil t� tambi�n?
No es razonable juzgar por las apariencias.
Conque esas tenemos, �eh?
En Versalles llevo dos d�as escuchando eso.
Da lo mismo.
�Escucha eso!
Es Amadeo.
Est� contento, �eh? �La vida es bella!
Marie,
si se ha estado plantando patatas todo el d�a,
no se toca m�sica, se duerme.
�variste, tienes unas ideas...
Acaba con la vaca y prepara enseguida la cena. Yo me ocupar� del resto.
Amadeo, �d�nde has encontrado esa flor?
No me gustan los perezosos, los hip�critas y los canallas.
�Entendido?
�D�nde los ve?
Ma�ana por la ma�ana recuperar�s el tiempo perdido.
Luego te marchar�s, no quiero verte m�s por aqu�.
�O te romper� la cara!
No se excite. Me marchar�.
�Basura insignificante!
�Has vuelto sin decir nada?
He dado mi palabra de que no dir�a nada.
Ni siquiera "buenas noches".
Am�lie, admito que para casar a mis hijas, debo guardar silencio.
As� que seguir� callado hasta el d�a de su boda.
�No tienes hambre?
Comer� si en tu plan estrat�gico es la hora de sentarse a la mesa.
Y esperar� si es necesario.
La sopa est� lista.
A tus �rdenes.
�Ese joven tan interesante no comer� con nosotros?
Ha invitado a Monique a ir al cine.
No frunzas el ce�o.
Nunca te hab�as fijado en mis cejas. En adelante ser� mudo e impenetrable.
Habr�a querido que Dani�le les acompa�ase,
pero la pobre tiene migra�as.
- Buenas noches, pap�. - Buenas noches.
- Me muero de hambre. - �Est�s mejor de la migra�a?
Dije que me dol�a la cabeza para no molestarles.
�Y eso qu� significa?
Pues que es m�s divertido ir al cine en pareja.
Sean dos o sean tres, la pel�cula es la misma.
La pel�cula s�, pero la diversi�n, no.
�Os acord�is de Raymond, aquel que me cortej�?
Nunca he entendido por qu� no me dejabas que saliera con �l como amigos.
Invit� a Germaine y ahora est�n casados.
Para una a la que le ocurre...
Monique tiene una posibilidad. Yo la ayudar� a que se emplee a fondo.
�Menudas cosas dices!
Y, adem�s, delante de tu padre.
�Me he quejado alguna vez? No, porque lo entiendo.
Sacrificar nuestros propios prejuicios me parece suficiente.
Entonces... �la buena conducta y la dignidad son prejuicios?
Preg�ntale a pap� qu� entiende por el sentimiento del deber cumplido.
Th�odore, �no tienes nada que decir?
Todo cambia. Las ideas sobre el honor, tambi�n.
Las chicas de hoy quieren vivir su vida.
�Dani�le!
L�stima que todav�a hay padres que piensan
que el matrimonio es la recompensa de la virtud.
Mam�,
cuando se es pobre, has de espabilarte.
�Es suficiente! Tu padre no es rico, pero es un hombre de car�cter.
�Vaya! Le dijo que no al Mariscal Lyautey.
Pues Monique y yo habr�amos preferido que le dijera que s�.
Le habr�an nombrado coronel,
y habr�amos disfrutado de vacaciones en la playa como todo el mundo.
�No contestas nada, Th�odore?
Encuentro que...
Encuentro que la sopa es excelente.
�Ah! Ah� est�n.
Mis respetos, se�ora.
Sr. Gilbert, el baile ya ha empezado.
Por culpa del juicio, me tengo que ocupar de los caballos a la hora de comer.
Denise maldice a la acusada. Tenemos un baile de compromiso sin el novio.
Ande, dese prisa y vaya a disculparse.
Se�ora, querr�a hablar con usted.
�Sab�a usted que Gilbert telefone� a esa...
...a esa persona?
�C�mo? �Se ha enterado usted?
Ella me escribi� para ponerme al corriente.
Como si yo fuera a oponerme al amor de nuestros muchachos.
No le contest�.
Ella me telefone� esta tarde.
A m� me llama cada d�a.
La not� extra�a, con un tono de voz que me dio miedo.
A m� tambi�n.
Ten�a miedo de lo que pudiera decirle a Denise.
�Por qu� a Denise?
A Gilbert.
Quiz�s a ambos.
Sin embargo, no les amenaza.
Ella le pide a �l que la llame.
�No es l�cito que luche por �l?
�Para que �l le diga qu�? Todo se acab� entre ellos.
Escuche.
Pienso que con un gesto, un bonito gesto,
si Gilbert est� confuso por el asunto, yo podr�a ayudarle.
Para terminarlo con elegancia, en inter�s de todo el mundo.
Se lo agradezco infinitamente.
Gilbert, me habr�a gustado que este baile durase toda la vida.
Pero si va a continuar. Te adoro.
Ven a conocer a esos amigos que te quieren.
- Estoy viviendo un sue�o. - �Qui�n te env�a este jard�n?
Pero si no son para m�.
Para Gilbert de Montesson, con los mejores deseos de la Srta. Jouvillon.
Es una sorpresa.
LL�MAME O TEME LO PEOR.
�Qui�n te env�a estas flores?
Una vieja amiga de mi familia que nos desea un amor pleno de felicidad.
Me parec�a que las noches de marzo no eran tan agradables. �Qu� opina?
�En qu� piensa?
En algo que debo confesarle.
�Lo cree necesario?
�Todav�a?
Empiezas a molestarnos, Pulguita.
Se lo ruego. Coja esos guantes y l�ncelos bien lejos.
A aquellos arbustos.
As� nos dejar� tranquilos un rato.
Hay algo muy dif�cil que debo decirle.
�Por qu�?
Lo que puede entenderse de modo t�cito, incluso sin decir ni una palabra,
yo lo comprendo.
El resto me da igual.
No sabe nada de m�.
�Intenta que desconf�e de usted?
Quien sea, lo que haya hecho,
para m� no tiene la menor importancia.
Nos hemos reencontrado y eso me parece estupendo.
�A usted no?
Debo decirle qui�n soy.
Huy� de Par�s, eso ya lo s�.
Lee con ansiedad todos los peri�dicos. Lo he visto.
No me diga por qu�.
Y si quiere que le ayude,
expl�queme c�mo puedo hacerlo.
�No cree que es curioso o�r esas palabras en boca de una mujer
que ha venido a Versalles para impartir justicia?
La justicia, amigo m�o, la queremos para los dem�s.
Para uno mismo, preferimos la casualidad y el azar.
Debo decirle qui�n soy.
�Tan grave es?
Soy Serge Cremer, el amante de Elsa.
Lo que leo en los peri�dicos son las noticias
del juicio de la mujer a quien amo.
Vine a Versalles con la esperanza de quiz�s poder hacer algo por ella.
Y la encontr� a usted.
El suyo era un voto que pod�a ganar.
Para ganar un voto,
lo habr�a comprado, habr�a mentido, habr�a hecho no importa qu�.
Incluso cortejar a la Sra. Micoulin.
No sab�a que me ver�a comprometido en el asunto,
que me llamar�an como testigo.
Ma�ana me ver� en el estrado.
Era necesario que la avisara.
Y le pido perd�n.
Es extra�o una vez m�s.
Estaba dispuesta a aceptar cualquier cosa que hubiese hecho a los dem�s.
incluso lo peor.
Eso que me ha hecho,
�c�mo quiere que se lo perdone?
Le he hecho da�o.
D�game que no va a castigar a Elsa.
Si pudiera entender que la adoro,
que formamos una pareja absolutamente inseparable,
en cuerpo y alma.
Expl�quele eso al jurado.
A los dem�s.
Pero no a m�.
Puede guardarme rencor, pero
la culpa es m�a, no de Elsa.
No sea injusta.
Tenga en cuenta que Elsa no le ha hecho nada, que ella no sab�a nada de esto.
Se lo ruego,
no me hable m�s de Elsa.
Tienes que irte a dormir.
B�atrice...
No me toques.
�Tienes miedo de m�? �Por qu�?
Dame la mano.
Te noto tensa, agresiva.
Me culpas, �eh? �Me crees responsable?
No es justo. Tengo paciencia, pero todo tiene un l�mite.
He intentado comprenderte, averiguar el origen de toda esta desgracia.
Lo que m�s me preocup� fue la muerte de tu padre.
�Qu� est�s diciendo?
Pese a su fuerza y vitalidad, muri� de un infarto repentino.
Y tu t�o Andr�... ah, ese muri� siendo un anciano.
Pero se pas� 20 a�os en una silla de ruedas.
Y luego tambi�n otro infarto.
Y si Mathieu no es normal, nunca dije que fuera por tu culpa.
Es debido a un accidente en tu familia.
- �Mientes! - Prueba lo contrario.
Yo tambi�n he investigado. Y lo he comprendido.
�Cu�l es la causa? �Tu vida de estudiante? �Tu juventud?
Es absurdo... y es bonito.
Aqu� estamos t� y yo.
Sin embargo, B�atrice, fuimos felices de verdad.
Acu�rdate de la alegr�a al saber que Mathieu iba a nacer.
Rec� tanto para que fuera guapo.
�Es mucho pedir que nos sinti�remos orgullosos de �l? �Es demasiado?
�Es suficiente! Tu resignaci�n me exaspera.
Me niego a aceptar la desgracia, a que esto vaya a acabar con nuestra relaci�n.
B�atrice, yo te escog�, te am�.
Nos quedan todav�a muchos a�os para vivir juntos.
No quiero que sean de odio y pesadillas.
Esc�chame. Hemos de hacer algo.
Es preciso separarnos de Mathieu, enviarlo lejos, olvidarnos de �l.
Hemos de hacerlo.
�Por qu� no te atreves a decir lo que te atreves a pensar?
B�atrice, intento que ambos nos salvemos,
que sigamos juntos como pareja.
Me parece que si ese ni�o es incapaz de vivir una vida normal,
si va a separar a sus padres en lugar de unirlos con m�s fuerza,
ser�a mejor... mucho mejor....
�Matarle?
�Ser�s t� quien decida si tiene derecho a vivir?
La mujer que est�s juzgando tambi�n cre�a tener derecho a decidir.
Decl�rala inocente ya que piensas como ella.
Y entr�gale a Mathieu.
Esa mujer es m�dico. Con ella no vivir� mucho.
No se resignar�, es una rebelde.
Yo soy cat�lica.
Qu�date aqu�. Cuando lo haya roto todo, se calmar�.
�Y si se ha hecho da�o?
Dani�le...
�Qu� hora es?
No me preguntes la hora cada 5 minutos. Ya han dado las 2.
�Dios m�o! No son horas para volver del cine.
Han debido ir a otro sitio despu�s de ver la pel�cula.
�A d�nde?
Mira a lo que les ha llevado la amistad.
Perd�n, yo he defendido a Monique, pero no hasta ese punto.
�Crees que Monique ser�a capaz... de aprovechar la oportunidad?
Ser�a una idiotez y el mejor modo de perder a Roland.
Adem�s, una mala manera de hacerlo. Sin duda.
Y tu padre sigue durmiendo. �Qu� hora es?
Las dos y veinte.
Hay que hacer algo. Avisemos a la polic�a.
Se reir�n de nosotras.
Dani�le, asume la responsabilidad de la situaci�n.
De ninguna manera.
Entonces hemos de despertar a tu padre.
Ser� dif�cil despertarle. Dorm�a hasta en el campo de batalla.
Pap�, Th�odore...
Pap�, pap�...
Th�odore, ha pasado algo, algo...
�Otra vez me movilizan?
Monique no ha vuelto todav�a.
- �Y? - Son las 2 y media.
Es verdad.
�No te das cuenta? Tu hija no ha vuelto y estamos ya en plena noche.
�Y me despiertas por eso? �Porque Monique ha decidido vivir su vida?
Th�odore...
Las chicas bailan el bugui-bugui, pasean por el bosque, se divierten con chicos...
Am�lie, los padres demasiado estrictos hacen infelices a sus hijos.
No es el momento de condescender,
sino de tomar una decisi�n.
Un momento. Me est�s devolviendo la palabra de oficial que yo te conced�.
S�, Th�odore.
Me ped�s que vuelva a tomar el mando.
- �Y me obedecer�is? - S�, pap�.
As� sea. Asumo el mando de una situaci�n comprometida y paso a la ofensiva.
En marcha. Dani�le, mi bata.
- �Qu� vas a hacer? - No discutas.
No te comportes con violencia.
Ese tal Roland va a descubrir de qu� madera estoy hecho.
Esa no, Dani�le. La que lleva la Legi�n de Honor.
Impresionar� que un oficial haya sido elegido como jurado.
Se jura la bandera, como en el ej�rcito colonial.
He perdido una zapatilla.
Las ideas de hoy: baloncesto y fraternidad, pacifismo y diversi�n.
Y nuestra hija no es ninguna excepci�n. Ya lo ves.
Renuncia a Francia, protesta, no acepta la disciplina.
Esto empieza en el cine y acaba en los tribunales.
Todo encaja.
- Esp�rame aqu� - �No ir�s a salir as�?
Monique me necesita.
- Pero, pap�, pillar�s reumatismo. - He combatido sobre la nieve.
- Le matar�. - No lleva armas.
No sabes el esfuerzo que hizo ayer para contenerse.
En Versalles es lo mismo. Est� bajo presi�n y puede explotar.
El aire fresco le sentar� bien.
- Estar�a mejor durmiendo. - Seguramente.
- Entonces, �qu� hace aqu�? - Cumplir con mi deber.
- �Estupendo! - Te lo voy a explicar.
T� no.
�l.
- �No est� aqu�? - Espera. Muy bien, tome.
El orden reina en casa. Tu madre y tu hermana han capitulado.
- �D�nde has estado? - En la estaci�n de Lyon.
No tiene sentido. �Para hacer qu�?
�l se ha marchado a Dakar.
- �As� de repente? - Recibi� un telegrama.
Le acompa�� cuando fue a tomar el tren para Marsella.
Esper� hasta el �ltimo minuto.
�Te pidi� que te casaras con �l?
Es para morirse de risa.
- Pap�... - Se ha enrolado.
Un precioso recluta para las colonias.
Pap�, te lo ruego, no digas nada m�s.
Un pretencioso, un alfe�ique que adem�s cecea.
Pap�...
Pap�, estoy muy preocupada.
Mi peque�a, cari�o...
- �Puedes escucharme? - No, esta noche no.
Llora, peque�a, llora. No tengas miedo de m�.
Te he dicho que no dir� nada.
Me voy a Versalles a ocuparme de esa zorra.
No pedalees muy deprisa, que es malo para los ri�ones.
- Amadeo... - Patr�n.
Sigue en pie lo que te dije. Tienes que irte.
Puedes quedarte unos d�as, mientras...
...mientras terminas de recoger las patatas.
La decisi�n es suya.
Luego puedes irte a gandulear a otro sitio.
Moderno, Louis XVl, 50.000.
La cama grande, el armario con espejo y dos sillas.
Y a la presentaci�n del libro de familia,
la casa ofrece la mesilla de noche o la alfombra, a elegir.
La mesilla no la veo �til. No me gusta nada.
Eso dicen los j�venes, pero luego se dan cuenta de que es buena idea.
Ya veremos.
Y respecto a la cama de matrimonio, hay que pensarlo.
Dos camas.
Se duerme mejor.
Pero se duerme solo.
No nos olvidemos de que todos los matrimonios se pelean.
Se tarda m�s en reconciliarse de las peleas si hay dos camas.
Perm�tanme que le aconseje camas gemelas.
En caso de enfermedad, son mucho m�s higi�nicas.
F�lix, �sabes qu� hora es?
- Las 12 menos 2 minutos. -�Qu� tarde! No me di cuenta.
Eh, si me lo permiten, Lulu y yo decidiremos lo que m�s nos interesa.
- �D�nde est� mi corbata? - Aqu�.
- �Menuda prisa! - Me ir� vistiendo por el camino.
El jurado n�mero 5 va a recibir una bronce del Juez.
Imposible, amigo m�o.
Acabaremos esta tarde y, mi esposa, como de costumbre,
ha enviado ya todas las invitaciones.
Lo siento mucho. Cr�ame.
Pase.
- �Han llegado todos? - Sr. Juez, falta uno.
Me horroriza que los juicios empiecen con retraso.
Espab�lense en encontrar a ese tipo. Lo antes posible.
- �Cu�nto es? - 65 francos.
Me he cambiado de ropa y he olvidado la cartera.
Pues tiene que pagarme la carrera.
Ha sido una idiotez.
Mire, vuelva al "Rey Sol", ya sabe, el restaurante.
All� le pagar�n el viaje de ida y tambi�n a vuelta. De parte de F�lix.
Y me dar�n una patada en el culo. Volver�, pero con usted.
Me esperan en el Juzgado.
Supongamos que le condenan a 10 a�os de c�rcel. P�gueme.
Me esperan porque soy uno de los jurados.
Me importa un r�bano lo que usted sea. �Deme la pasta!
Podr�a usted ser educado y no un energ�meno.
�Energ�meno! �Quiere que le rompa la cara?
�Ahora ver�! �Sinverg�enza!
- �Muerto de hambre! - �Muerto de hambre yo?
- �Soy uno de los jurados! - �Canalla!
- �D�jeme en paz! �Su�lteme! - �Payaso! �Imb�cil!
�Le voy a dar su merecido!
- �Miserable! - �Loco! �Canalla!
Hoy llegan tarde.
No te pongas nervioso. Veremos c�mo acaba esto.
Quiz�s no han encontrado al testigo de F�lix.
Ya ver�s que han debido hacerlos desaparecer.
No tem�is. F�lix vendr�.
Sr. Secretario, es preciso que encuentren al Comisario.
Estar� en su casa a la 1.
Pero el juicio empieza a las 12. Es el �ltimo d�a, el del veredicto.
Usted no puede retenerme aqu�.
Se neg� a pagar el taxi, se li� a pu�etazos con el taxista,
insult� a los agentes, �no es suficiente?
Pero es que no pude pagarle al ch�fer. Todo ocurri� a causa de mi chaqueta.
Podr� explicarle al Comisario todo lo que ocurri�.
�Esperar? Est� obstaculizando el funcionamiento de la justicia.
Es un asunto grave. Est� en juego la vida de una mujer.
El jurado tiene suplentes. Pueden continuar con ellos.
�Pero eso lo cambia todo!
Sr. Secretario...
Los jurados hablan entre ellos. Yo no puedo revelar sus opiniones,
pero hay 3 favorables a la acusada y 3 en contra.
Un solo voto es decisivo.
El m�o o el de quien me sustituya.
Pues Pichot opina lo contrario que yo.
- Todo eso no es asunto m�o. - Exacto.
�C�mo puede alguien decidir la suerte de Elsa
sin tener ni idea del caso?
Se esconde detr�s de esos papeles que ni siquiera lee.
Cuidado, si me falta al respeto, eso le costar� caro.
No quer�a faltarle al respecto, solo explicarle una cosa.
Se escoge a siete personas al azar para que juzguen a otra,
eso es en cierto modo discutible, pero al menos,
lo hacemos lo mejor posible, honradamente.
Pero ahora es como si decidi�ramos a cara o cruz si culpabilidad o inocencia.
Eso me pone la piel de gallina. Me da escalofr�os.
�Va a seguir molest�ndome mucho rato?
Yo no soy la justicia. Soy un polic�a.
Sr. Secretario...
Cada d�a pasan cosas en el mundo, cosas feas.
Apenas nos enteramos y, en realidad, nos da igual.
Pero esta vez estoy en primera fila y no lo acepto.
No es posible que la justicia se imparta ciegamente, como si fuera una rifa.
�Lo que est� haciendo es monstruoso!
- Si no le paga, si no espera su turno... - �No!
�Es repugnante!
�Det�nganle!
No podemos esperar m�s.
- Ujier... - �Sr. Juez?
El primer suplente.
- Pichot, Eloi. - Se�or...
Perfecto. Usted sustituir� a su colega.
�Yo? Eso es imposible, Sr. Juez.
�Por qu�?
Ten�a entendido que era suplente.
Dicho de otro modo, que estaba all� pero como si no estuviera.
Estuve preocupado porque mis cerdos fueran conducidos al mercado.
As� que durante el juicio solo pensaba usted en sus problemas personales.
A menudo, Sr. Juez.
Veamos, se habr� formado una opini�n sobre el asunto.
Si usted insiste...
Pero no pondr�a la mano en el fuego respecto a haberlo comprendido todo.
Bueno, al menos usted manten�a los ojos abiertos,
no como el Sr. Clavette, que estuvo durmiendo durante todo el juicio.
Fue a causa de la calefacci�n.
La ley exige que sean ustedes siete. Vayan a la sala de vistas, por favor.
- �Ah, ya est� usted aqu�! - �Sr. Juez, menuda historia!
Yo he corrido... El comisario de la polic�a...
No tengo tiempo.
Sr. Pichot, puede usted continuar con sus meditaciones.
Venga, deprisa.
Vig�lelos. Que no se pierda ninguno m�s.
- Que entre el testigo. - �Sr. Serge Cremer!
Sr. Serge Cremer.
Se�or, ha sido usted citado en virtud de mi poder discrecional
y para aportar informaci�n adicional. �C�mo se llama?
Serge Cremer.
�Y su profesi�n?
Pintor-decorador.
Decora usted sobre todo clubs nocturnos.
No escojo mis clientes.
Nombre algunos establecimientos que usted haya decorado.
Chez Ma Tante, Le Cancrelat, La Bo�te � Ordures.
Perfecto.
Un incidente durante el juicio nos revel� ayer
el papel que tuvo usted en la vida de la acusada.
�Fue ella su amante?
S�, Se�or�a.
�Sab�a usted que ella hac�a vida marital con Maurice Vaudr�mont?
S�, Se�or�a.
�No le parece chocante esa situaci�n?
Elsa y yo hab�amos sufrido. Terriblemente.
Durante los 6 meses que precedieron al drama,
le rogu� a Elsa todos los d�as que dejara a Vaudr�mont.
Ella accedi�, luego cambi� de parecer, accedi� otra vez,
m�s tarde se desdijo de nuevo...
Lo que a usted le parece chocante, para nosotros fue atroz.
�Sab�a usted que la acusada
era la heredera del Sr. Vaudr�mont?
Naturalmente que lo sab�a, pero durante nuestras conversaciones,
nunca vi que esa fortuna fuera motivo de preocupaci�n.
35 millones merec�an una reflexi�n.
Ella ten�a un trabajo. Yo tambi�n.
Est�n hablando de c�lculos e intereses.
�Acaso pretenden considerar insensato lo que hizo?
Usted sab�a que ella le hab�a prometido al Sr. Vaudr�mont esa �ltima inyecci�n.
Se�or�a, lo sab�a todo de Elsa.
La he visto cuestion�rselo, dudar.
La he visto sollozar.
Te pido que me perdones, pero debo decirlo.
Ella sab�a las consecuencias que pod�a tener su acto.
Lo que le daba miedo no era la c�rcel o el castigo.
Era que eso nos iba a separar.
Le supliqu� que nos fu�ramos a Italia.
Sab�amos que Vaudr�mont iba a sufrir y morir irremediablemente.
Estaba listo para hacer cualquier cobard�a con el fin de salvar a Elsa.
Ella ser�a libre sin que nadie tuviera nada que reprocharle.
Elsa se neg�.
Porque para ella se trataba de una cuesti�n de honor
y de valent�a.
Se�or�a, ella no se va a defender.
Asumi� la responsabilidad del hecho y la afrontar�,
sin pedir para ella la compasi�n que tuvo para su compa�ero.
Entre Elsa que guarda silencio
y los jurados que tambi�n guardan silencio,
solo quedo yo para tender un puente.
Y estoy temblando.
Nos am�bamos.
�ramos libres de ir a d�nde quisi�semos,
libres para poder vivir juntos.
Libres para tener los hijos que ella deseaba.
Solo exist�a un impedimento. Uno solo.
Una promesa.
Habr�a sido bien f�cil olvidarla.
Bien f�cil dejar que Vaudr�mont se ahogase en su cama.
La ley, la familia, la Iglesia, todos estaban de acuerdo.
Y, una vez desaparecido Vaudr�mont, Elsa y yo ser�amos felices.
�Qu� mujer habr�a mantenido la promesa?
Elsa, que cumple su palabra.
Y cuando ella hizo eso tan sorprendente,
arriesgar su libertad para acabar con el sufrimiento de un hombre agonizante,
se le atribuyen los c�lculos m�s abominables.
Habr�a podido hacerlo por el dinero, por la herencia,
pero Elsa es la pureza.
�Y se preguntan ustedes si es un monstruo perverso?
Se�ores del jurado,
si declaran culpable a Elsa,
si la env�an a la c�rcel, es una condena a muerte lo que habr�n dictado.
�Qu� quiere decir?
No soportaremos vivir separados.
La justicia es desapasionada e ignora las amenazas y los chantajes sentimentales.
Solo puede tener en cuenta lo que usted haya visto y escuchado.
Se�or�a, no tengo nada m�s que decir.
Detr�s de la cadena, se�ora.
�No puedo entrar? Necesito informaci�n.
Ni aunque disponga de invitaci�n queda sitio.
Tengo un mensaje urgente que transmitir a uno de los jurados.
El problema es que ahora est�n deliberando.
�Tienen cigarrillos?
�No quieren algo para beber?
Atenci�n.
Cuando la puerta se cierre,
estaremos aislados del mundo
y no volveremos a �l hasta que hayamos decidido el veredicto.
�Alguien necesita alguna cosa?
Ujier...
La ley prescribe que los 3 magistrados participen en la deliberaci�n y voto.
Nuestra experiencia deber�a aportar orden a la discusi�n,
pero aqu� somos todos iguales.
Nosotros acudimos a su casa
para deliberar con ustedes.
Perm�tanme decir una cosa.
El fiscal ha solicitado un castigo ejemplar.
El defensor ha pedido la absoluci�n.
Y quien ejerce la acci�n civil reclama para la madre de la v�ctima
un franco por da�os e intereses.
Cada uno ha hecho su tarea.
Olvidemos esos torrentes de elocuencia,
y veamos, usando el sentido com�n,
a d�nde nos lleva.
Primera pregunta.
�Es la acusada culpable
de haber dado muerte voluntariamente
a Maurice Vaudr�mont?
�"Haber dado muerte"? Ella le asesin�.
Disculpe, ella le liber�.
Ella le liber� d�ndole muerte.
Asesin�ndole.
Se�ores...
Segunda pregunta.
Este homicidio voluntario,
�fue cometido con premeditaci�n?
Las pruebas lo confirman.
Lo estuvo premeditando durante dos a�os. Ella misma lo dijo.
Cuidado, si contestan "s�" a las dos preguntas,
eso conlleva la pena de muerte.
�ltima pregunta.
�Existen circunstancias atenuantes en favor de la acusada?
- Ninguna. - Espere su turno para hablar.
Sr. Juez, soy un buen franc�s, un padre de familia.
Si�ntese.
�Se�ora?
Sr. Juez, me parece, siendo totalmente objetiva,
que en todo este asunto subyace una historia de eutanasia.
una historia de herencia.
Pero eso son solamente detalles.
El verdadero drama gira alrededor de una historia de amor.
Elsa Lundenstein y
Serge Cremer ten�an en sus voces una entonaci�n
que no pueden enga�ar a una mujer.
Creo que la acusada ha sido completamente sincera.
y que sus intenciones eran puras.
Tiene que entender una cosa, se�ora.
Le mat� el mismo d�a en que fue sorprendida con otro amante.
Ella ya dio explicaciones.
�Y eso no la sorprendi�? �Eh?
�Y la manera en que trat� al perro? �Tiene algo que decir sobre eso?
No le gustan los animales. �Y qu�?
El afecto que se le tiene a un perro es solamente
un suced�neo del amor.
Se�or...
- �Puedo expresar mi opini�n? - Adelante.
Bueno, yo opino lo contrario que la se�ora.
Vaudr�mont no pod�a estar vigilando a Elsa.
Ella se escapaba del nido
como han hecho otras.
Ocurre que �l la descubre
y entonces ella le mata.
No abiertamente. Ella hab�a olido los millones.
Para m� se trata de algo f�cil de entender.
Sr. De Montesson.
Soy de la misma opini�n, si bien en otros t�rminos, naturalmente.
A las mujeres les gusta jugar a ser hero�nas.
Vaudr�mont quer�a morir. Puedo imaginarme la escena.
"Querido, te amo lo suficiente para matarte."
Un di�logo enternecedor.
Pero una dama prudente necesita una palabra para cubrirse.
No est� loca.
Incluso teniendo la carta en el bolsillo, se muestra razonable
y no le mata.
La c�rcel es h�meda y menos divertida que un club nocturno.
Encuentra un amante
y se acuesta cada vez menos con �l.
El remordimiento la destroza,
pero sigue siendo la hero�na.
En los brazos del pintor hace proyectos de futuro, un viaje a Italia...
Pero cometen una imprudencia y los sorprenden.
Aquella misma noche tiene lugar el asesinato.
Despu�s de dos a�os, pueden finalmente deshacerse de Vaudr�mont.
Pero ella escribe una carta para denunciar...
�A qui�n?
No al Comisario sino a su hermana,
exponiendo una nueva y enternecedora escena.
Siempre la hero�na.
Detenida, encerrada...
Y es el amante quien viene a declarar que se trata de un suicidio.
Lloren ustedes, buena gente, decl�renla inocente.
Y con los 35 millones, ellos abrir�n un club nocturno:
"El Alegre Entierro".
�Puedo hacer una observaci�n?
Adelante.
Se habla mucho de esos 35 millones.
Cuidado, estamos reduciendo a una cuesti�n banal de inter�s econ�mico
lo que es una tragedia de conciencia.
El caballero nos ha revelado la verdad.
Algunos miembros del jurado est�n hipnotizados por la herencia.
No imaginan que la actuaci�n de la acusada pudo deberse a otro motivo.
Creen que por 35 millones ser�an capaces de hacer cualquier cosa.
- �Eso va por m�? - Naturalmente.
La forma en que ha contado el asunto es... asquerosa.
�Caballero!
Si yo fuera uno de los clientes del "Rey Sol", ser�a usted m�s educado.
Sr. De Montesson...
Sr. Juez, voy a mantener la calma.
He vivido la vida, no soy ning�n pardillo
y he dado mi opini�n de acuerdo con mi conciencia.
No.
La Sra. Micoulin, que es una mujer honesta,
ha hecho un esfuerzo para opinar objetivamente.
Pero usted opina seg�n su temperamento.
Opino seg�n mis conocimientos. Juzgarme no le corresponde a usted.
Deber�a esperar a que yo matase a alguien.
Doy el asunto por concluido.
Sr. Flavier.
- �Y a m� no me tienen en cuenta? - Conocemos su opini�n.
�Y no me dejan explicarme?
Disculpen.
Ante todo, es una extranjera con ideas poco cat�licas, hay que decirlo.
y con dos hombres para ella sola.
A uno le mat� y el otro habla de suicidarse.
No son solo dos vidas rotas, son cuatro.
Dos de mis hijas se han quedado sin marido, para empezar.
Ella asesina: maravilloso. Ella enga�a a su amante: salud�mosla.
Ella sabe m�s de medicina que los doctores del hospital: �Bravo!
Ha separado a un chico de su madre, de su hermana, sus amigos, su religi�n...
�Am�n!
Quer�a apoderarse de la herencia sin importar los medios,
La vida es cara... �Tiene raz�n!
Se les pregunta a 7 franceses justos si esta mujer es culpable, �y se burlan?
Dos miembros del jurado a favor, tres en contra.
Sr. Flavier.
Yo creo, Sr. Juez, que estamos ante un caso pat�tico
en el que el motivo econ�mico no cuenta en la tragedia de Elsa.
La acusada ha intentado expresarse
al margen de los convencionalismos sociales y ha fracasado. Eso es fatal.
Pero ella acepta la responsabilidad.
Es la fuerza, el aprecio y la compasi�n.
Porque ella amaba a esos dos hombres.
Ella ha sufrido por mantener su palabra.
Ha sacrificado su libertad, su amor.
Y no olviden su confesi�n acerca de los hijos que deseaba tener.
Creo tambi�n que la acusada, si es que la condenamos,
es capaz de suicidarse.
Creo que es sincera, absolutamente sincera,
y, sin embargo, debo reconocer que es culpable.
Usted reproch� al Sr. De Montesson
que juzgaba de acuerdo con la concepci�n que ten�a de las cosas.
y su filosof�a.
�De qu� otra manera podemos juzgar?
Llamado a pronunciarse sobre el comportamiento de los dem�s,
un hombre justo puede responder �nicamente
en el presente caso, �habr�a yo actuado como la acusada
o de otra manera?
Pues bien, yo soy cat�lico
y nunca habr�a matado a Vaudr�mont.
Puedo admitir la piedad, la duda,
que nos revolvamos ante un sufrimiento que parece in�til.
Pero todas las pruebas tienen un significado,
incluso aunque este se nos escape.
Es Dios quien nos las impone.
Solo Dios puede poner fin a una vida.
Nosotros no podemos hacerlo, bajo ninguna circunstancia.
"Non possumus".
No podemos matar, bajo ninguna circunstancia.
De acuerdo.
Pero...
si declara a Elsa culpable,
la est� condenando a muerte.
La est� matando. Veamos, seamos l�gicos.
Bajo ninguna circunstancia, eso es lo que dijo.
Incluso aunque Vaudr�mont se lo hubiese pedido a Elsa, ella no ten�a derecho.
Porque as� como los m�dicos se equivocan a veces cuando le dan a uno por curado,
tambi�n pueden equivocarse al creer que uno va a morir.
�Est� de acuerdo?
Pero tambi�n los jurados pueden equivocarse.
�C�mo?
Los grandes sabios, que han estudiado toda su vida, tampoco son infalibles.
�Y vamos a serlo nosotros,
porque nuestros nombres fueron extra�dos de un sombrero?
Si condenan a Elsa, �est�n seguros de no equivocarse?
Nadie puede estar seguro.
Nadie puede leer lo que hay en la mente de Elsa ni en su coraz�n.
Adem�s, para una vez que soy jurado,
no cuenten conmigo para separar a dos personas que se aman.
Se�ora, est� prohibido para el p�blico.
Busco a un ujier para que le entregue un mensaje a uno de los jurados.
Es muy urgente.
Es imposible. Ahora est�n deliberando.
- Es un asunto muy grave. - No puedo hacer nada al respecto.
Ya han acabado. Ahora sabremos qu� han decidido.
Elsa Lundenstein, �es culpable
de haber dado muerte voluntariamente a Maurice Vaudr�mont?
S�, por mayor�a.
�Fue ese homicidio voluntario cometido con premeditaci�n?
No.
Atendiendo a que existen circunstancias atenuantes en favor de la acusada,
este tribunal y el jurado despu�s de deliberar,
condenan a Elsa Lundenstein a cinco a�os de c�rcel.
�Elsa!
�No haga locuras!
�Elsa!
�Elsa!
�Menuda ignominia! �No lo cree usted?
No estoy al corriente.
La justicia es algo importante y los jurados le han dado la espalda.
�F�lix!
- Mi pobre Lulu, no he sido yo solo. - �Oh!
�Toda la semana habl�ndolo para llegar a esto!
�Esos 5 a�os deber�an cumplirlos los miembros del jurado!
Gracias.
D�jate de historias. Ya me re�ir�s fuera.
Gilbert.
�Qu�?
Elisabeth se ha suicidado en su casa con un rev�lver.
Ella me hab�a avisado.
�Y t� no hiciste nada para impedirlo?
Cre� que era solo una amenaza, un chantaje.
Si su familia dice que ha sido por tu culpa, �podr�a eso traerte problemas?
No, no. Eso no es asunto de la justicia.
Hijo, ella se excitaba con facilidad.
No. Estaba calmada.
Muy calmada.
- Mam�, si lo hubiese sabido antes... - No me dejaban pasar.
Un voto m�s
y ella se habr�a salvado.
�De qu� hablas?
Cinco a�os. El drama ha terminado.
A partir de ahora se acabaron las puestas en escena, la teatralizaci�n.
Cinco a�os.
Si Elsa mat� a ese hombre para apoderarse de su fortuna, es poco.
Si ha sacrificado su libertad por mantener la palabra dada,
es mucho.
En ambos casos, es un error judicial.
Un error que los jurados, fatalmente, ten�an que cometer.
�Qui�n puede explicar realmente todas sus acciones, justificar sus reacciones?
�Qui�n conoce en profundidad a su mujer, a sus padres, a sus amigos
para que nunca le sorprenda su comportamiento?
Entonces, �qui�n puede en unas pocas horas comprender a un extra�o,
determinar a qu� motivaciones responde, decidir en qu� medida merece
ser castigado?
Cinco a�os.
1.825 d�as.
1.825 noches
a pasar lejos de quienes la aman.
Cinco a�os.
A menos que Serge Cremer no dijera la verdad,
que no soporte esa separaci�n.
Como ellos hicieron el juramento ante Dios y los hombres,
los jurados examinaron con su m�s escrupulosa atenci�n
las acusaciones formuladas contra Elsa Lundenstein.
No han traicionado ni los intereses de la acusada ni los de la sociedad.
No han atendido al odio, a la maldad,
ni tampoco al miedo o al afecto.
Han decidido seg�n sus conciencias,
con la imparcialidad y la firmeza
que les corresponde a quienes son justos y libres.
Cinco a�os.
Elsa,
�eras culpable o inocente?
Nadie lo sabr� jam�s.
Sin embargo, se ha hecho justicia.
F I N
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