All language subtitles for Helsinki Crimes - S01E06 - Harjunpää and the Bullies 2+2

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Original subtitles

Bueno, ¿qué tenemos?

Tenemos un cadáver,

pero la muerte se debió a un accidente.

Un millonario que está perdiendo la razón y a su mujer.

Y tenemos un trol o troles, aún desconocidos.

¿Alguna relación con el ataque a nuestros servidores?

Ni idea.

Aquí están los fraudes en línea de la semana pasada.

Hay miles cada año.

Gracias. ¿Algo que destaque?

Una pauta en ventas de iPhone.

El vendedor entrega siempre una caja vacía.

Podría ser un experto en fraudes.

Nuestro ataque DoS se ha extendido a todo.

La red de la policía se ha caído.

No pueden ponerse quejas en línea.

-Estupendo. -Qué guay.

No aparece nada de alguien caído de un tejado.

Iré a ver si está vivo.

-Si hubiera muerto, habría noticias. -Iré de todas formas.

¿Te han dejado libre?

No tienen pruebas contra mí.

También los has convencido.

-¿Qué quieres decir? -Nada.

Me voy a Yyteri para unas fotos en bikini.

¿Con el tío ese?

Es mi fotógrafo. Sí.

Sanna, escucha...

-Sanna. -No, déjalo.

No puedo seguir mintiendo por ti.

-No puedo hacer nada más por ti. -No digas eso.

Esto no puede afectarnos, todo se arreglará.

Sanna...

¿En qué estás piensas?

En posibles catástrofes. Deformación profesional.

¿De qué tipo?

Que Pauliina se caiga, que se le rompa el casco,

que los caballos la pisoteen,

que se la lleve la ambulancia, yo voy con ella...

Cosas así.

-Eres una compañía muy amena. -La equitación tiene sus riesgos.

No montaría ni por todo el oro del mundo.

¿Qué?

¿Eso es Blizzard?

-¿Qué? -Quítate los cascos.

-Espera. -No, ahora.

-¿Qué quieres? -¿Eso es Blizzard?

Es Overwatch.

-¿Qué es Blizzard? -La empresa de juegos que lo hizo.

¿Sabes algo de un pago de 80 euros con tarjeta?

No.

Alguien se los ha pagado a Blizzard.

-Ni idea. -A través de mi PayPal.

-Mikko... ¿Puedes hacer compras ahí? -Sí.

¿Cómo puede haberme cargado Blizzard 80 euros en mi cuenta de PayPal?

Si compras una caja de botín por 80 euros,

te dan gratis todas las fichas para la partida.

-Tendrías que pedirme permiso. -No me lo habrías dado.

80 euros son mucho, ¿y te lo gastas en unas fichas para un juego?

-Los necesitaba para las armas. -No me importa.

Me has robado la contraseña, y no puedes hacerlo.

Nunca estás, y no me habrías dado el dinero.

Castigado sin juegos una semana.

-No puedes hacer eso. -Sí que puedo.

¡Mamá!

Una semana sin jugar, y me llevo esto.

-No puedes cogerme dinero. -¡Estoy de vacaciones!

La mujer se ha ido con un tío.

Genial, su vida se va a tomar por saco.

-¿Pedimos el dinero en bitcoins? -Sí.

¿No tienes miedo de que acuda a la policía?

Qué va, vendrá solo.

O se arriesgará a que la tortura no pare nunca.

Nos pagará.

Solo hay que pedir la cantidad adecuada,

para que vea lógico que es mejor pagar que seguir así.

-Uno, dos. Uno. -Vale.

Te habla el Sindicato. Te habla el Sindicato.

Te habla el Sindicato.

Te habla el Sindicato.

Vale. Añade el logo.

¿Te gusta este?

-¿Podría explotar? -Claro.

Te habla el Sindicato. Si quieres que la tortura acabe,

ve a la ubicación que te enviaremos a las 11:33 de la noche.

Trae medio millón en bitcoins en un USB.

Espera en el coche. El Sindicato contactará contigo.

-¿Diga? -Soy Onerva Nykänen, de la policía.

-Ah, hola. -Estamos investigando su caso.

¿Podría ser que quieran chantajearlo?

-¿Por qué motivo? -Usted es rico y su mujer famosa.

Puede que estén haciendo de su vida un infierno

para chantajearlo. -Pues no sé qué decir.

¿No hay algún indicio de eso? ¿Mensajes o algo?

No, nada.

-No. -Vale. Gracias por atenderme.

A usted.

Dice que no ha recibido ningún chantaje.

¿A quién le escribes? ¿A otra mujer?

Le compro a mi hija una Switch. La recogeremos de paso.

-Espero aquí. -Vale.

-Hola. -Hola. Soy Timo.

-¿Tienes la Switch? -Sí, en la funda lo tienes todo.

-Vale. ¿Tienes la factura? -No, me la regalaron.

-¿Tienes el dinero? -Sí.

Eran 80 euros, ¿no? Ahí tienes.

Vale, gracias.

-¿Todo bien? -Sí, sí. Claro.

-Que la disfrutes. -Vale, gracias.

Ya la tengo.

-¿Por qué estaría tan nerviosa? -Te habrá visto la pistola.

Ay, joder.

Venga, vamos a Marjaniemi.

¿He hecho mal uso de un vehículo policial?

Sí.

-Nos quedaba de camino. -¿Qué haces?

Hacerle una foto. Es para Pauliina, mujer.

Claro.

¡Mamá, adivina!

-Hola. -Tengo derecho a defenderme.

¿Qué dices?

Es mi deber. Sí, es casi un deber.

¿Estás bien?

Los débiles se vuelven víctimas. Voy a defender a todo el mundo.

Jari...

Ahora lo veo todo claro.

¿Sabes qué pasará ahora?

-No, no tengo ni idea. -Voy a matarlos.

¿Qué dices?

Se acercarán a mi coche pensando que tengo el USB.

Jari, llama al médico ahora mismo.

También oigo otra voz.

Me dice que se lo diga a la policía,

que mi carrera se ha acabado y que Sanna ya no va a volver.

¿Qué tienes que decirle a la policía?

-¿Dónde está Sanna? -Esto tiene vida, habla conmigo.

¿Y sabes qué me dice?

Me dice que los mate.

Oye... Jari, voy para allá. Espérame.

¿Te has fijado alguna vez en que la noche está viva?

Respira, tiene estómago y boca.

Se traga todo lo que se adentra en ella.

Vale...

Voy a ir a verte ahora mismo.

El cargo de PayPal no fue un error.

Mikko se las arregló para robarme la contraseña.

-Tienes un jáquer en casa. -Esto no es una broma.

-¿Sabes lo que es Overwatch? -Claro que lo sé.

-¿Juegas? -Por supuesto que no.

Solo juego al FIFA, NHL y CS.

Overwatch celebra un evento de verano,

así que ha comprado una caja por 80 euros

para tener todas las fichas.

-¿Y sin pedirte permiso? -Sí, y lo he castigado sin jugar.

Veremos qué veranito me espera.

A veces desearía compartir esta responsabilidad.

Llevamos aquí varias horas. Voy a echar un vistazo.

Espera. Ahí está.

Va a algún sitio.

Vamos a seguirlo.

-El objetivo está en marcha. -¿Necesitaremos otra unidad?

No, no sospecha que lo seguimos.

¿Dónde estará su mujer?

-No la hemos visto. -¿Crees que la habrá matado?

Qué tontería. Elisa siempre dice que soy muy negativo.

De acuerdo.

-Dime. -Hola.

-¿Ves a alguien por ahí? -No hay movimiento.

Si hubiese llamado a la policía, nos habrían tendido una emboscada.

-Creo que ya viene. -Vale.

-Alguien lo sigue. -¿Qué?

El objetivo ha parado.

¿Qué hará ahí?

Joder, lleva una escopeta.

No la he visto, pero tenía algo en la mano.

Yo la he visto bien. Con el cañón recortado.

¿Querrá suicidarse?

¿Suicidarse aquí? ¿Y si está esperando a su mujer?

¿Se le habrá ido la pinza?

Cúbreme.

¡Policía! ¡Suelte el arma!

¡Lehikoinen, suelte el arma!

¿Qué ha pasado, Dodo? Creí que te habían cogido.

-Qué haces con eso? -El tiro era para mí.

Iba a matarme. ¿Cómo puede ser capaz de algo así?

Solo lo hemos toreado un poco.

Y además, tiene dinero de sobra para pagarnos.

Lo hemos presionado demasiado.

Ese no es motivo para matar a alguien.

Ya. Hay gente muy agresiva.

Sobre todo los cabrones de los ricos narcisistas.

Ellos consumen más y arruinan el planeta.

El parabrisas se hizo añicos. Podría haber sido mi cabeza.

¿Qué haremos ahora?

Aparcaremos lo del Sindicato por un tiempo.

Limpiaremos nuestro rastro. No contábamos con esto.

Empezaremos de nuevo, tarjetas de crédito en cafeterías.

¿Nos olvidamos del medio millón?

Me acerqué al coche.

Quizá me vio en los espejos retrovisores.

Se inclinó hacia el asiento y cogió la escopeta.

Le grité que la soltase.

Se quedó quieto, pero no me apuntó.

El cañón apuntaba hacia el parabrisas, y disparó.

Fue accidental, se dispararon los dos cartuchos.

-¿Es que iba a suicidarse? -No lo sabemos.

-¿Quieres presentar una denuncia? -No, no.

Solo me dio un susto de muerte.

Tendré que emitir un comunicado de prensa.

Gracias.

-¿Por qué? -Por la Switch.

Correos de trabajo y los típicos vídeos porno.

Y un vídeo de YouTube

sobre cómo serrar el cañón de una escopeta.

Y luego estaba esto. Ven a verlo también.

Un correo enviado a través de un servidor extranjero,

y no tiene relación con el trabajo.

Allá va.

Te habla el Sindicato. Si quieres que la tortura acabe,

ven a la ubicación que te enviaremos a las 11:33 de la noche.

Trae medio millón en bitcoins en un USB.

Espera en el coche. El Sindicato contactará contigo.

-Venga ya. -Ya ves.

Investiguemos ataques DoS recientes y los casos de jaqueo.

-Quizá han intentado extorsionarlos. -Sí.

Y busquemos a algún jáquer para preguntarle.

Suelen conocerse bien todos estos frikis.

-Dime. -Hola. No iba a suicidarse,

sino a entregarles bitcoins a los chantajistas.

¿Y la escopeta?

Sería para asustarlos. O quizá para acabar con la tortura.

Opino lo mismo que tú, no apuntó hacia mí.

-Voy a ir para allá. -Vale.

Adiós.

¿Hablabais del tiroteo de ayer? ¿Estuviste implicado en él?

Pues sí.

Un millonario que le disparó a un policía.

¿A ti?

Yo estuve allí y se le disparó un arma.

-Tu trabajo es de locos. -Es cierto.

Hay quienes cogen vacaciones en verano.

¿Qué será eso?

-¿Cuándo iremos a navegar? -¿El finde?

Vale. ¿A qué hora llegarás?

En el tren de las 8:30.

-Calentaré la sauna. -Bueno.

-¿Recuerdas que hoy tengo la eco? -Sí, claro.

¿A qué hora era?

Trae medio millón en bitcoins en un USB.

Espera en el coche. El Sindicato contactará contigo.

Tiene veintipocos,

provocó un aterrizaje forzoso de un avión en EE. UU.

y jaqueó expedientes del FBI.

Fue condenado a un año de condicional por ser menor

y multa de 600 euros. Ahora es experto en ciberseguridad.

No los castigan de forma muy severa.

Las ciberestafas son el delito más común.

Quizá nos enfrentamos a unos profesionales.

¿Sabes algo del ataque DoS de ayer?

Fue bastante potente, no sé quién lo hizo.

¿Lo reivindicarán?

Suele hacerse para publicitar tu pericia.

Es como tu currículo.

Tú provocaste un aterrizaje forzoso.

Tenía que llamar la atención.

-¿Quién pudo hacer lo de ayer? -¿Por qué iba a decíroslo?

Quizá puedas ayudar a alguien que es como tú eras antes.

En la red oscura hay muchas cosas.

Por cierto, tu Gmail está en la lista de jaqueados.

-¿Qué significa? -Que todos saben tu contraseña.

-Como un tercio de las de Finlandia. -¿Y la mía?

Deberías controlar lo que hace tu hijo.

Podría acabar haciendo lo que yo antes. Es bueno.

Está cobrando fama.

¿Puedes rastrear el tráfico en línea de mi casa?

Por tu dirección IP, sí.

¿Y el acceso remoto?

¿Es difícil secuestrar un ordenador?

Tu hijo sabe cómo hacerlo.

Antes descubríamos los puntos débiles de las empresas.

Lo hacíamos para luchar contra el corporativismo global.

-El chantaje no era lo nuestro. -¿Conoces a Jari Lehikoinen?

Buscáis a una persona que todavía no está dentro.

Intenta labrarse un nombre,

pero las generaciones de ahora también quieren dinero.

Los vuestros son de poca monta, no jáqueres.

Os enviaré una dirección.

-Vale, te doy mi número. -No hace falta.

Así que Mikko se está labrando un nombre.

No pierde el tiempo con el gaming .

La poli.

Quieto, deja eso.

¡Suéltala!

Necesitamos refuerzos. Han disparado.

Uno ha salido.

-¡Policía! ¡Las manos a la vista! -¡No disparen!

-¿Dónde está el arma? -Dentro, la tiene Dödö.

¡Policía! ¡No te muevas!

¡Quieto!

-¡Policía! -¡Tira el arma al suelo!

¡No te muevas! ¡Suelta el arma!

-¡Suelta el arma! -¡Quieto!

Ahora, tranquilo.

Graduado en seguridad empresarial.

Te revocaron la licencia por un delito con armas de fuego.

Fue una tontería, heredé una pistola sin permiso de armas.

¿Era la pistola de hoy?

Me la dio un amigo. La guardé por si acaso.

Fraude con tarjeta de crédito, robo de identidad.

Petición de créditos con identidades falsas,

estafas, obstrucción a la justicia.

-Solo intento sobrevivir. -¿Por qué estás aquí?

Supongo que será por el iPhone que vendí en línea.

¿Tienes novia?

-No. -¿Y tus padres?

-Pasan de mí. -¿Desde cuándo?

Desde que se divorciaron. Yo tenía cinco años.

Creo que empezaste con los videojuegos.

-Sí, es cierto. -¿Se te da bien?

Es lo único que se me da bien.

La pasada Navidad hiciste caer los servidores de PlayStation.

Les arruinaste el día a muchos.

¿Que yo se lo arruiné? Ellos mismos lo hacen,

si se dedican a jugar en lugar de estar con la familia.

Por entonces no buscabas ganancias.

¿Cuándo empezaste a hacer esto por dinero?

No sé a qué se refiere.

¿Sabes algo sobre las Switch?

-¿Qué? -Mi hija quería una.

Un nuevo trasto para jugar. ¿Para qué necesitáis más?

Estás hasta el cuello de deudas.

Siempre he tenido problemas financieros.

-¿Préstamos rápidos? -Debo unos 30.000 euros.

No me dan tarjetas en el banco ni seguros,

no puedo alquilar un piso ni contratar un teléfono.

No tengo acceso a la reducción de deudas sin empleo fijo.

Es la primera vez que te detienen, Anu.

Anttu.

Métame en la cárcel, será todo más fácil.

Mi vida es un suplicio.

¿Y pensabas resolverlo de esta manera?

Pienso suicidarme en Navidad.

Tengo tiempo hasta entonces.

No aguanto más. Total, el mundo se va a la mierda.

-El capitalismo lo destruye todo. -Anttu...

-¿Sabe dónde estoy? -Dímelo.

En el hoyo.

Si me condenan por un delito, se acabó todo para mí.

-Pero Anttu... -Será el fin.

Llevas acosando a este hombre desde mayo.

-No he acosado a nadie. -Lo has chantajeado.

Bueno, eso puede ser que sí.

Pero lo del que se cayó del tejado no fue culpa nuestra.

Estabas allí. Llamaste a Urgencias.

Tengo imágenes del dron, el tío se cayó solo.

Necesitamos esas imágenes. El hombre ha muerto.

Lo siento. No fue culpa nuestra.

Le pedisteis a Lehikoinen 500.000 euros en bitcoins

para dejar de acosarlo.

Pero apareció la policía y se fue todo a la porra otra vez.

Usted era el que estaba al lado de aquel coche.

Un puto héroe.

Querías ser un jáquer famoso, pero eres un delincuente.

He bloqueado la red de Sanidad, los servidores de los bancos

y ayer los de la policía.

He entrado en todo tipo de sitios, pero sin conseguir nada.

Y pensé: Seré un delincuente. Dinero fácil.

-Y has acabado aquí. -Sí, ya.

Me caerá un año de servicio comunitario

y una pequeña multa, nada más.

Y seguiré hasta que me conozcan en todo el mundo.

-Has acabado aquí por tus decisiones. -Soy tan buena como Dödö.

Hicimos todo juntos. En eso soy buena.

Sí, sí, te creo.

Yo propuse destruir a Lehikoinen, acosarlo hasta volverlo loco.

Ahora su vida es un infierno, todo se le ha vuelto en contra.

Yo encontré a Lehikoinen y a esa zorra de las redes.

Tus padres nunca se han ocupado de ti. Estás solo.

No tienes a nadie.

Solo tienes tu ordenador. ¿No te parece patético?

Puedo entrar en la vida de cualquiera.

Puedo jaquearle la cámara y robarle la identidad.

¿No es un poco patético lo indefensos que estáis?

-¿Qué pasa? -No, nada.

Jari...

Jari, soy Timo.

No ha pasado nada irremediable.

Está vivo, y yo también.

Se acabó el castigo.

¿Qué?

Me han dicho que se te da bien esto.

-¿Quién? -¿Puedes enseñarme?

¿Qué quieres saber?

Pues a qué sitios puedes acceder,

quién es bueno en esto y qué tipo de juego es Overwatch.

Empezaremos por mi alias: SilverGhost.

-¿Lo has pasado bien? -Sí, hemos saltado.

¿En serio?

-Papá, mueves los labios. -¿Qué?

Mueves los labios, como si dijeses tacos.

Estaba pensando en un caso del trabajo.

En el que te dispararon.

-¿Cómo lo sabes? -Os oí a mamá y a ti ayer.

Y lo de la familia asesinada en el cole.

Mira, hay personas que enferman.

-Promete que no te pasará. -No, claro que no.

-¿No deberías ir al médico? -¿Por qué?

-Quizá estés deprimido. -¿Yo?

Sí. El padre de una amiga estaba deprimido y se suicidó.

-Vale. -A lo mejor te tocó ir a su casa.

No creo, solo trabajo en Helsinki.

Pero vas a casa de alguien cuando se suicida.

Sí.

-¿Y eso no te deprime? -Bueno, podría ser.

¿Te apetece ir al barco?

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