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VUELVEN LOS SIETE MAGNÍFICOS
-¿Dónde es el encuentro? -En la iglesia.
¿Quintero está con ellos?
Sí.
Sólo han oído promesas durante tres años.
¿Cuándo haremos algo?
¿Cuándo nos quitaremos de encima a los soldados?
Pronto, mi amigo.
Pero primero, debemos fortalecernos.
En una semana iré a Sonora a reunirme con el concejo revolucionario.
Si puedo mostrarles el apoyo de la gente
y los jóvenes luchadores en la colina,
prometen que los generales que apoyan nuestra causa
vendrán a nuestro lado.
El Presidente huirá ante nuestra fortaleza.
Entonces podrán vivir como hombres y no como animales.
-¿Qué hay de Lobero? -Es un bandido y un ladrón.
Es difícil respetar la ley cuando sientes su peso en la espalda.
No sé si Lobero quiere lo mismo que nosotros de la revolución.
Pero dice que quiere ayudar.
Y tiene muchas armas.
¿Confías en él?
Sólo en sus armas.
Yo le vendería mi alma al diablo por la revolución,
así que ¿por qué no a Lobero?
Dejemos que se nos una. Quizá cambiará cuando ganemos.
Es hora de irme.
Por favor, tenga cuidado.
Se arriesgó mucho al venir aquí.
En estos días, uno se arriesga cada vez que se levanta.
¡Quintero! ¡Estamos esperando!
Es Diego. Están por todos lados.
¿Benito?
-¿Está muerto? -Sí.
-Te dije que debíamos traer armas. -¿Cuáles armas?
¡Quintero!
No vale la pena resistirse.
Debemos esperar nuestra hora.
Toma esto. Ayudará.
De algún modo, no sé cómo,
pero estaremos juntos.
Si vivo.
Vivirá.
¡Quintero! ¡No me gusta que me dejen esperando!
Miren a su líder.
¡El Palomito que se creía águila!
Mírenlo bien.
No lo volverán a ver.
Es a él a quien siguen, pero no van a ninguna parte.
Él habla mucho, pero no pelea.
¿Debemos enseñarles otra vez que resistirse al Presidente trae muertes?
¿Nunca lo aprenderán?
Átenlos.
No han hecho nada. ¿Por qué hacerlos sufrir por mí?
Quizá tenga razón. No hacen nada en las granjas. No harán nada en prisión.
Estamos cortos de suministros, ¿por qué alimentar bocas estúpidas?
Lobero.
Soy yo, Maximiliano.
-¿Qué pasó? -Capturaron a Quintero.
¡El Palomito está en prisión!
Les dije que no lo dejaran venir. Nadie escucha a Lobero.
Ahora tendremos que sacarlo.
Mañana.
Pero cada vez que lo hacemos, no lo hacemos.
Pero cada vez que lo hacemos, ¿no hacemos qué?
Cada vez que entramos, no regresamos.
Perdí dos hermanos intentando sacar a tu tío.
Tiene razón, Lobero. Necesitaremos ayuda.
Necesitan ayuda... Tengo hombres y armas.
-Con eso no alcanza. -¿No alcanza?
-¿Tienes algún plan? -Sé de alguien que puede ayudarnos.
Alguien que puede ayudarnos.
¿Quién es este gran genio, este gran hombre?
Nunca lo he visto. Sólo sé que es un amigo y se llama Chris.
¿Y nos ayudará porque nos quiere?
-No. Por dinero. -¿Por dinero?
-¿Cuánto dinero? -Seiscientos dólares.
¿Seiscientos dólares?
-¿De Estados Unidos? -De Estados Unidos.
¿Tienes el dinero?
¿Qué piensas tú, Miguel?
-Pienso... -No me importa lo que pienses.
Muy bien.
Maximiliano,
ve, pero será mejor que regreses
con los cañones, las armas, la dinamita y todo el armamento.
¡Cuélguenlo!
¿Tienes algo para decir, extraño?
Lo dije todo en mi juicio. No me creyeron entonces.
¡Ahórquenlo! ¡Maten al ladrón de caballos!
¿Quiere saber mi nombre antes de colgarme?
No particularmente. Sólo tus últimas palabras.
-Pido un recuento. -Ya hemos pasado por eso.
Fue tu palabra contra la de los Garrett, tres de los mejores hombres que conozco,
nacidos y criados en este mismo pueblo.
¿Tres de los mejores mentirosos que conoce?
En este país, es peor robarle a un hombre su caballo que su mujer.
Ha habido mucho de esto, y voy a ponerle fin.
¿A robar caballos o mujeres, Juez?
Acabemos con esto. Tengo que marcar unos novillos.
Muy bien. Adelante.
Soy un hombre razonable, Juez.
Denle un recuento.
Muy bien, Coley. Lo que digas.
Los que estén a favor de colgarlo, digan "sí".
-¡Sí! -¿En contra?
No.
Y ¿quién dice no?
-Yo. -¿Quién es para decir que no?
¿Quién tengo que ser para decir que no ante un tribunal corrupto
que quiere colgar a un pobre holgazán?
¿Qué sugeriría usted?
Es sólo otro caballo.
Nada especial. Podría ser de cualquiera.
Este hombre dice que es de él, ¿no?
Este hombre dice que es de él.
-Uno de ellos miente. -Será mejor que pruebe que miento.
-No puedo hacerlo. -Entonces ¿quién puede?
El caballo.
Está bien, Juez. Lleven el caballo a mitad de la calle.
Vamos, caballo.
Vamos, caballo. Ven con papi.
Vamos, Billy.
Billy. Vamos, muchacho.
Sí, ven aquí.
Vamos, Billy. Ven aquí.
Vamos.
Vamos, Billy. Ven con papi. Eso es. Vamos, Billy. Ven.
Vamos, amigo.
Sí, muy bien.
Eso es justo y honesto, es suficiente. Caso terminado.
Será mejor que nos vayamos de aquí antes de que se aviven.
¡Esperen ahí!
Revoco la decisión del juez.
Aquí pasa algo raro.
Te conozco, Chris.
Muchas personas te conocen.
En su mayoría, alguaciles.
Ese caballo es mío.
Lo quiero.
Y lo tendré.
Contaré hasta tres.
Dispararán en el dos.
Uno...
Dos...
Vamos.
¡Ese caballo es mío! ¡Vamos por ellos!
¿Es tuyo ese caballo?
No.
Coley es el ladrón. Robó mi caballo con trampa en las cartas.
Entonces robaste el de él, ¿no?
Sí.
Suena justo.
No tenías que llamarme un pobre holgazán.
Me llamo Keno.
Me gusta más que "pobre holgazán".
Te conozco de algún lado.
Fresno, Laramie, St. Joe.
¿Has sido alguacil alguna vez?
-Acabo de salir. -¿Por qué?
Sin preguntas.
Sin preguntas.
Hola, Chris.
Parece que es mi día de toparme con extraños.
Estuviste magnífico.
Ambos lo estuvieron.
Estabas ahí, parado en el patíbulo,
solo y sin amigos,
y la multitud gritaba: "¡Mátenlo!".
Pero tú estabas ahí parado, listo para morir.
Orgulloso, desafiante y sin temor.
Y de repente se oye una voz.
"No."
Chris se adelanta.
Muy tranquilo.
Un hombre contra mil.
Chris, me alegra haberte seguido.
Mi primo me dijo: "Busca a un hombre. Se llama Chris, y él te ayudará."
-¿Quién es tu primo? -Todos somos primos en México.
Y todos están en graves problemas ahora.
Capturaron a Ángel Quintero.
Él es nuestro único líder.
Con él somos algo. Sin él no somos nada.
Está en prisión. Necesitamos tu ayuda.
-¿Intentaron sacarlo por su cuenta? -Queremos, pero no tenemos los medios.
Diego, el comandante de la prisión, es un loco, y no podemos hacer nada.
Un gato con guantes no caza ratón.
¿Nos ayudarás?
Tengo dinero.
Mucho dinero.
Es todo tuyo.
-Seiscientos dólares. -¿De Estados Unidos?
De Estados Unidos.
¿Es grande la prisión?
Es la Cueva de las Ratas. Es como un fuerte.
He oído de ella.
Necesitaría ayuda. Más hombres.
Tenemos los hombres. Rápidos con armas, pero lentos de cerebro.
Seis hombres.
No es suficiente para causar sospecha, pero sí para hacer el trabajo.
Seis hombres. $100 por hombre.
¿Te interesa?
Sí,
me interesa.
-Trato hecho. -Gracias.
Chris, ¿puedo pelear contigo?
No es por el dinero, no podría tomarlo, es por Quintero.
No por la forma como te defendiste de Keno.
Pero soy joven, fuerte, estoy enojado.
Y aprenderé.
Además, mi primo dice que siete es tu número de la suerte, ¿no?
-¿Cómo te llamas? -Maximiliano Bienvenido O'Leary.
¿Por qué tienen nombres tan largos?
No lo sé. Quizá sea porque todos tenemos vidas cortas.
Y bien, ¿puedo pelear contigo?
-Bienvenido, Max. -Gracias, Chris.
¡Derrumbe!
¡Derrumbe!
Te sacaremos de aquí.
Te sacaremos.
Aguanta, te sacaremos de aquí.
¡Sácalo!
Genial. Eso sólo nos costará tiempo y dinero.
Le dije que podía colapsar. El peso de la superficie era demasiado.
Tienes espalda pero te falta cerebro. Así que guárdate tu consejo.
La compañía no debería contratar a los de tu clase.
Levanta tu tarjeta y regresa al bosque, donde perteneces...
No vale la pena matarlo, Cassie.
¡Ojalá estuviera tan seguro de eso como tú!
Estás acabado, ¿lo oíste?
¡Vete al diablo de esta propiedad antes de que llame al alguacil!
-¿Qué diablos haces aquí? -Te estoy buscando a ti.
-¿Qué quieres? -Tengo algo en mente.
Te necesito.
-¿Quién es él? -Me llamo Keno.
Esto no es nada fácil, ¿no, Cassie?
Sí.
Si continúo aquí por mucho tiempo, acabaré en prisión.
¿No preferirías volar una prisión?
-¿Por dinero o diversión? -Por lo que ganas en un año.
$100.
Pero no será divertido.
Ya no trabajo aquí.
Creo que podría
aceptar esa propuesta.
Chris, ¿cómo estás? Me alegra verte.
Pasó algún tiempo. Lamento lo del sombrero.
-Sí, yo también. -Él es mi amigo Keno.
Entonces no eres un extraño. Levi.
Pasen.
Siéntense.
Ella es mi...
Es mi esposa.
Es una buena mujer, pero no le gustan los extraños, sólo yo.
Eso veo.
¿Te sorprende que tuviera estas municiones guardadas?
-No esperaste mucho para disparar. -No tenía mucho tiempo.
La comida está casi lista. Comeremos frijoles.
-Espero que te gusten. No hay otra cosa. -Está bien.
Leche para los niños. Nada de whisky. No podemos costearlo.
-La tierra se ve dura y seca. -Como un charqui. Un pozo seco no ayuda.
-¿Por qué no cavas otro? -Falta tiempo. Debo alimentar a la familia.
¿Te ayudarían $100?
-¿Qué hay que hacer? -Entrar a una prisión en México.
No, Chris.
Ya acabé con eso.
Ahora sólo hablo con la boca.
Además, estoy viejo.
Es hora de asentarme y contemplar.
La mayoría del tiempo, al menos.
Con $100 puedes cavar un pozo nuevo.
Podrías comprar muchos alimentos.
Ya no soy tan rápido como solía serlo.
Probablemente eres más listo. Y te ves igual de fuerte.
¿Qué tal si lo definimos como lo hacíamos antes?
Uno... dos... tres.
Creo que estás siendo amable conmigo. En más de una forma.
No, tengo armas.
Pero nadie lanza un cuchillo como tú.
-¿Frijoles, Sr. Morgan? -Frijoles, Sra. Morgan.
Lo pensaré.
CONOZCAN A DIOS Y BILLY JOE HATFIELD
BÚFALO BEN HERMANO PELEADOR DE BÚFALO BILL
Búfalo Ben. Nunca oí hablar de él.
No es difícil dispararle a algo inmóvil. Además, no me gustan los soldados.
Creo que quizá deba volarle los botones a ese roñoso uniforme.
Será mejor que lleves a tu amigo al médico.
Es sólo parte del show.
Acérquense aquí y conozcan a Dios y Billy Joe Hatfield por diez centavos.
Sólo una moneda, la décima parte de un dólar.
Sí, amigos. El único e inigualable Billy Joe,
directo de una gira exitosa y colosal...
Hola, Chris.
¿No me recuerdas?
Slater.
Es inútil, Chris.
Tan inútil como yo.
He visto muchos trucos, pero tú no eres uno de ellos.
Tienes razón en eso.
-Slater, él es Keno. -Slater.
Soy un loco, Keno. Mitad hombre, mitad revólver.
No puedo pegarle a una niña de seis años,
pero puedo volarle los ojos a un hombre a cien metros en una tormenta de arena.
Sí, señor, soy toda una atracción.
Es una manera difícil de ganarte la vida.
¿Conoces alguna mejor?
Mejor que ésta.
Chris, nunca nadie oyó hablar de un soldado con una sola mano.
No hasta ahora.
¿Podemos verte en el pueblo luego?
Sí.
¿No lo haces por lástima?
Una mujer y una bandada de niños. ¿Te vendiste, Levi?
No. Compré.
Sólo un hombre de mi edad aprecia a una verdadera mujer. Ella lo vale.
Yo las aprecio, a todas las que he tenido.
No creo que hayas conocido a una mujer de verdad.
-Excepto quizá tu mamá. -Sí.
Los hombres tienen que pelear, y las mujeres tienen que llorar.
Me sentía solo. Quise decir algo en mi propio idioma.
¿Por qué los hombres deben pelear y las mujeres llorar?
No lo sé, Chris. Es sólo un dicho.
Empezamos.
Ojalá esto fuera por dinero de verdad.
No pasará mucho tiempo.
$100. Nunca había visto tanto dinero.
Puedes comprar muchas sandías con él.
Estás por acabar arruinado.
Tu brazo harapiento. Si no fueras lisiado, te mataría.
Fue una broma, Cassie. Es todo.
No veo que nadie se ría.
Quizá fue una broma de mal gusto.
Fue una broma de mal gusto. Suéltalo, Cassie.
La reina apuesta.
-Mi apuesta. -Sí.
-La igualo. -Sí.
-Otra vuelta. As con la reina. -Aquí vamos.
-Sí. -Jota, siete, diez.
¿Podemos hablar, Chris?
Ellos son mis amigos, PJ.
Reina, el as apuesta uno.
-La igualo. -Oí que estás buscando.
-Estoy buscando. -Y yo estoy preguntando.
¿Estás seguro de poder hacerlo, PJ?
Sí.
¿Quieres saber qué es?
Si tú estás involucrado, está bien conmigo.
¿Quieres saber de cuánto dinero hablamos?
Lo que tú digas.
Hay un asiento libre aquí, PJ.
Siete aquí.
Es nuestro prisionero. Deben regresar.
Se lo advierto. Apártese de mi camino.
¿Dónde vives?
En las colinas.
¿No tienes un hogar?
Ellos lo quemaron.
¿Adónde irás?
A encontrar a mi padre.
Quizá podamos ayudarte.
¿Por qué quiere ayudarme?
Haces demasiadas preguntas.
-Sólo hice una. -Entonces, yo te preguntaré algo.
¿Adónde irás si no vienes con nosotros?
Iré con él.
-¿Cuál es tu nombre? -Levi Morgan. ¿El tuyo?
-Emiliano Zapata. -Te llamaré Emil.
-Y yo Levi. -Muy bien.
Él es de quién te hablé.
Ahí está. De quien te hablé.
¿No sabe que puede ir a prisión por interferir con un guarda federal?
Cometí un error. Discúlpeme, Coronel.
¿La próxima actuará diferente?
Delo por sentado, Coronel. Muy diferente.
-¿Qué está buscando aquí? -Plata.
-¿Qué más? -¿Oro?
¿Sin suministros? ¿Sin comida o herramientas?
¿Busca plata con un arma? ¿Le dispara como a un animal?
No, pensamos en conseguir los suministros aquí.
Aquí no hay nada, señor. No hay plata en la colina, sólo rebeldes.
Me alegra enterarnos de eso, Coronel.
Si vemos rebeldes, se lo informaremos.
No se quedarán mucho tiempo.
Sólo hasta conseguir lo que vinimos a buscar.
Confío en que eso será pronto.
Todos lo esperamos, Coronel.
Un cerdo sin armadura sigue siendo un cerdo.
Yo veo y tú ves.
Todos los jóvenes están escondidos en las colinas.
Bajarán cuando Quintero esté libre, no antes.
No. Así.
Sí.
Gracias.
Es Lobero.
-¿Es una bienvenida o linchan a alguien? -Con Lobero, nunca se sabe.
Seiscientos dólares.
De Estados Unidos.
¿Dónde están los cañones? ¿Las armas? ¿La dinamita?
¿Estos pocos hombres
son los que traen para quitarle nuestro Palomito a Diego?
-No lo entiende, Lobero. -Entiendo. ¿Lo entiende él?
¿Ése?
Él es el líder.
Puedo verlo en sus ojos.
¿Entiende que deberá luchar contra soldados?
Soldados, no indios con arquitos y flechitas.
¡Soldados! Los superan 10 veces más.
20, 30 veces más.
-Él tiene un plan. -¿Lo tiene?
También tiene nuestro dinero, pero yo soy el único con hombres y armas.
¿Qué plan? ¿Dónde está el plan?
Se los diré cuando esté listo.
Cuando esté listo.
No cuando Lobero esté listo, cuando él lo esté.
-Dele una oportunidad, Lobero. -No necesito tu consejo.
Muy bien.
Esperaré.
Pero no por mucho tiempo.
¿Levi?
¿Mi padre regresará a casa algún día?
Claro que sí.
¿Levi?
¿Serás mi padre hasta que regrese?
Claro que sí.
-¿Levi? -¿Qué?
¿Por qué las personas siempre pelean?
Algún día serás viejo, como yo,
entonces quizá halles una respuesta a esa pregunta, y si lo haces,
cuéntamelo, ¿sí?
Claro que sí.
¿Max?
¿Has estado en la prisión alguna vez?
No aún.
Lo estarás.
-¿Cómo es eso? -Debemos hallar la distribución.
¿Cómo entraremos?
Cabalgando.
Soy un loco.
Hombre harapiento... brazo harapiento.
Soy un loco.
Loco.
Loco.
¿Búfalo Ben? Nunca oí hablar de él.
Estás por acabar arruinado.
Si no estuvieras lisiado, te mataría.
Era una broma, Cassie. Es todo.
No veo que nadie se ría.
Necesitamos agua para nuestros caballos.
Deben tener permiso.
Su Coronel es un viejo amigo.
Consultaré con el Sargento.
Permiso para darle agua a los caballos.
El Sargento hablará con el Coronel.
Tienen un lindo lugar aquí.
Gracias. Recibimos elogios por parte del Presidente.
-Es grande. -200 hombres.
¿Tienes que trabajar siete días a la semana?
Es un trabajo duro. Pero son sólo seis días.
El domingo no se trabaja.
-Nuestras esposas vienen ese día. -Me imagino que temprano.
Por desgracia no. Por la tarde, luego de misa.
Algunas sólo dicen que son esposas.
Yo tengo dos.
-¿Las esposas de los prisioneros vienen? -Nunca. Siete días para ellos.
Diviértete con tus dos esposas.
Los buscadores del tesoro.
Llegan justo a tiempo.
Hablarán ahora,
o no hablarán nunca más.
¿Quiénes son sus líderes de distrito?
¿Dónde están sus armas?
¿Cuáles son sus órdenes?
¿Con qué generales traicioneros se reúnen?
Repito, ¿con qué generales traicioneros se reúnen?
No puedo pedirles perdón.
Sólo puedo pedírselo a Dios.
La ceremonia acabó.
Pronto habrá otra,
otra y otra, hasta que aprenda.
¿Hallaron la plata?
-No. -¿Dónde está el resto de sus hombres?
En las colinas.
Eso es peligroso. Las colinas están llenas de bandidos y criminales.
¿Se irán pronto?
Bien. Se los recomiendo.
Ya se los había recomendado.
Sí.
Muy pocos hombres me han impresionado tanto como usted.
Teniente.
¿Notó algo inusual?
No, señor.
Por eso no es coronel.
No le dieron agua a sus caballos.
¿Para qué vinieron?
Has visto lo que yo vi, excepto que en la prisión.
Deberías alegrarte por no verlo.
Son 200.
-Eso es 30 a 1. -Pocas probabilidades.
¿Qué hay de Lobero?
Nunca sabes con él. Cambia como el viento.
-Sin él, estaríamos muertos. -Aun con él, podríamos estarlo.
¿Quieren irse? Nadie les dijo que sería fácil. Les pago por un trabajo.
Haré lo que tengo que hacer, y ustedes también.
El que quiera irse, puede hacerlo.
¿Cuándo peleamos?
Pregúntale a Chris.
Tú.
Ya lo has visto.
¿Qué estás esperando?
Yo digo que ataquemos ahora.
Te han pagado.
Gánatelo. Tomaste el dinero, pero no entregas la mercancía.
¿Qué sabes de esta tierra?
¿De mi gente y sus necesidades?
No eres más que un apestoso asesino a sueldo.
Dices que tienes un plan.
¿Cuál es el plan para mi gente?
Tú no eres uno de ellos.
Eres un mentiroso y un cobarde.
Si haces algún movimiento excepto retroceder, perderás ese ojo.
Vete de aquí.
Ahí van nuestras tropas.
Emil, ¿estás seguro de que es por aquí?
Seguro. Eso creo.
-¿Habrá tres carretas? -Eso fue lo que vi antes.
Chris.
No le creo a Lobero.
-¿Sobre qué? -Lo del dinero.
No nos ayudas sólo por el dinero.
¿Es así, Chris?
Como dice Max, haces demasiadas preguntas.
¡Suéltala!
¡De regreso a la carreta!
¡Vamos! ¡Métanse allí! ¡Métanse en la carreta!
Vamos.
Ahora tenemos algo en qué trabajar. Acorta en algo las probabilidades.
Chris, tengo 20 hombres. Uno por cada rifle y caballo. Están listos para luchar.
-Pero ¿pueden hacerlo? -Son jóvenes, fuertes, están enojados...
-Y aprenderán, ¿no? -Claro.
Bebe.
Bebe.
Está caliente.
Te hará bien.
Estás muy flaco.
Podrías ser un hombre muy apuesto.
Tienes un rostro atractivo.
¿Tu mamá nunca te alimentó?
Quizá deba engordarte.
Sobre lo que pasó anoche...
Gracias.
-Pero, de todos ellos, ¿por qué tú? -Era el que estaba más cerca.
¿Este uniforme no te molestó?
¿Por qué debería haberlo hecho?
Está muerto.
Estás usando una mortaja.
No sabes lo que se siente, Cassie.
Estar solo todo el tiempo.
La gente te mira como si fueras un animal.
Slater, eres un aficionado.
No sabes lo que es estar solo.
Si lo que buscas es conversación, dime por qué estás lisiado,
y te contaré lo que es ser negro.
-¿Siempre cubren las carretas? -Sí.
Para evitar que el azufre se vuele con el viento.
-¿Adónde van? -Al ferrocarril.
-¿Qué tan lejos? -Tres, quizá cinco kilómetros.
-¿Todos los días? -A veces dos veces al día.
-¿Qué hay en el ferrocarril? -Un lugar pequeño.
Una oficina para el ferrocarril y una cantina para los federales.
-¿Cómo va? -Es difícil.
Quieren aprender. Intenté enseñarles. Algunos podrían ser muy buenos.
Pero necesitamos más tiempo.
No hay más tiempo. Mañana es el día de las mujeres en la prisión.
No tendrán ánimos de pelea.
Lástima que Lobero no está. Podríamos usarlo.
No creo que lo quieras tener cabalgando detrás de ti.
Gabriel.
-Por las dudas. -No, Chris. Hicimos un trato. Es tuyo.
Cuando traigas a Quintero de regreso, me lo devuelves.
-¿Chris? -¿Sí?
¿Puedo ir con ustedes mañana?
-No. -¿Por qué no?
Eres demasiado pequeño.
¿Chris?
¿Qué tan grande debes ser para morir?
Ve a acostarte, Emil.
¿Tienes miedo?
No.
Yo sí.
A ti no te importa nada. ¿No es así, Slater?
No, tú no crees en la vida después del nacimiento.
¿No es así?
Creí una vez.
No puedo ni conseguir trabajo para mantener a mi esposa e hijos.
¿Y crees que tienes problemas?
Pudiste ser un soldado negro con un solo brazo.
¿Tienes esposa e hijos?
¿Qué pasó?
Encontró a un hombre completo.
Eso indica que no es una mujer completa. Tú eres mejor.
Esta gente
te tiene atrapado.
Nadie queda atrapado a menos que quiera estarlo.
Además, ¿qué más hay?
No hay más tierra abierta.
El hombre de la montaña está muerto.
Ya no hay búfalos. Pronto se irán los caballos.
Entonces será nuestro turno.
¿Conoces a alguien que se lamentará si no estás?
Quizá esta gente se lamentará si no estamos.
¿Para qué te estoy sermoneando? Te veré por la mañana.
Sí. Espero que me veas mañana por la noche también.
¡Lobero! Ahí viene Maximiliano.
Mañana es el día.
¿Te envió para que te disculpes conmigo?
Quiere rogarme para que lo ayude.
Ni siquiera sabe que estoy aquí. Me mataría.
-Es un hombre orgulloso. -Un hombre orgulloso.
Es un hombre codicioso.
Quizá lo era al principio,
pero ahora nos estima.
Entonces deja que pelee por nosotros.
Oí que tiene un ejército.
Matadores, con rifles de los federales.
Sólo son unos pocos granjeros.
Lobero, si lo que quiere es una disculpa, se las pido.
-Le ruego su ayuda. -Lobero, quizá deberíamos...
¿Qué ha hecho Quintero por nosotros?
¿Me ha hecho general?
No.
Tiene ropa elegante. Habla de manera elegante.
Sólo es un político.
¿Quién nos dará armas?
¿Un hombrecito con un sombrero gracioso,
o $600 que tú le diste a un extraño?
Chris tenía razón.
Usted no tiene grandes sueños, sólo una panza grande.
Y los demás recuerden mañana,
cuando estén medio borrachos y locos,
que sus hermanos están allá muriendo por ustedes.
Maximiliano tiene razón.
Usted no tiene grandes sueños.
Mi tiró el caballo.
Mi caballo me tiró allí atrás.
PJ.
¡Cassie!
¡Ve!
Lleva algunos hombres. Mata a Quintero, rápido.
Maximiliano.
Keno.
Sin preguntas.
Ya no les queda mucho tiempo.
¿Halló su plata?
No te preocupes, Carlotta. No nos disparará. Conozco a su tipo.
Pelea por dinero, no por pasión.
Es una cuestión de negocios para él.
Quizá podamos hacer lo que se llama
un acuerdo, ¿no?
-¿Dónde está tu héroe? -¿Lobero?
Estaba enfermo.
Una bala.
En su estómago.
Emil, te hice esto.
Es sólo una espada de mentira,
pero si un hombre usara una de verdad de la manera adecuada,
podría ayudar a su gente algún día.
-¿Levi? -¿Qué?
Chris.
Nos dispersaremos en las colinas y lucharemos de nuevo.
Los acecharemos por la noche como jaguares.
Bajaremos la montaña como halcones.
Les abriremos la garganta como lobos.
En los desiertos, en los valles, todos nosotros, Chris...
Adiós, Chris.
Max, debes detenerlos de inmediato.
-Olvidó todo el dinero. -¡Chris!
¡Max!
No lo olvidó.
¿Max? ¿Qué dijo Chris?
Que los cobardes mueren muchas muertes, los valientes sólo una.
FIN
Spanish - Latin American
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