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NETFLIX Y TYLER PERRY STUDIOS PRESENTAN
CONDADO DE HOPEWELL, GEORGIA, 1987
Mire a la cámara y háblele a la gente de Georgia.
¿Por qué los georgianos deberían votar por usted?
Mi familia es parte de la política y de la estructura de Hopewell
desde hace generaciones,
y no renunciaremos a ello
por un tipo que nació en Atlanta.
No conoce nuestras costumbres.
No es de aquí.
Solo quiere robar a los contribuyentes honrados
para dárselo a unos inútiles que no lo merecen.
¿Qué le dice a la gente que lo acusa
de tener opiniones racistas y retrógradas?
¿Por qué siempre acusan a los blancos de racismo?
No soy racista.
Es que no me parece justo.
Es discriminación positiva.
Y si llego al Congreso, mi prioridad será acabar con eso.
Y con las paguitas.
Ya estoy harta del blanco este.
BIENVENIDOS AL CONDADO DE HOPEWELL
Lo siento, pero no se quiere ir.
- ¿Qué quiere? - No me lo dice.
Lleva horas ahí sentada.
Pues estoy ocupado.
Sí, señor.
Lo siento, pero no puede pasar.
No pasa nada, Joan.
Gracias.
¿Qué puedo hacer por usted?
Estoy ocupado.
Quiero que investigue un asesinato sucedido en Hopewell.
- ¿Ha hablado con el sheriff? - No me sirve.
Lo mataron aquí, en esta ciudad, en 1947.
¿Quiere que investigue un caso de hace 40 años?
Lo siento, doña…
Me llamo Hattie Mae.
Lo siento. No creo que pueda ayudarla.
¿Por qué no habla con el sheriff?
Yo nunca escribí nada.
La vida es muy larga.
Pero él lo escribió todo.
Todo lo que necesita saber.
Aquí está.
¿Leanne Harper?
"Querida Li'l Ann:
La prima de mi madre está enferma y tuve que llevarla a Summerville,
a unas cuatro horas de casa.
Espero que te haya llegado nuestra nueva dirección en Hopewell.
Pasamos por delante de la antigua casa de mi madre.
Está que se cae,
pero me trajo un bonito recuerdo.
El día que nos conocimos.
Aún recuerdo el olor a lavanda y a aguardiente casero".
Si ves mi gallo,
tráelo a casa, por favor,
que no hay huevos en mi cesta
desde que se marchó.
He oído cantar al gallo
esta mañana, antes del amanecer.
¿Quién es esa?
Es la hija de Ethel Lee. La llaman Balde.
¿Por qué la llaman así?
Su madre la dejó aquí en un balde y se fue al norte.
Vive con su abuelo.
Es un viejo malísimo.
¿Por qué trabajo tanto? Para eso tuve hijos.
Bueno, solo uno ha salido a mí.
Ven aquí, Bayou.
Ven a tocar la trompeta.
- Venga. - Míralo.
- Tócala como te enseñó. - Eso.
Venga.
¡Eso es!
Ahora veréis lo que es bueno.
- ¡Para! - ¿Qué?
¿Os gusta?
- ¡No! - ¡No!
Intento enseñarle,
pero el chaval es un poco corto.
Cállate, Buster.
Siempre estás de su lado.
Ven, Willie.
¡Venga, Willie Earl!
Enséñales cómo se hace.
¡Vamos, Willie Earl!
Atentos.
A ver qué sabes hacer.
Dale, Willie Earl.
Si ves a mi gallo,
tráelo a casa, por favor.
Deberías haber cantado.
¿No sabes hablar?
Cantas muy bien.
Gracias.
Me enseñó mi madre.
Ya te digo que deberías haber cantado.
A mi padre no le gusta como canto.
Quiere que toque.
Quizá tocar no sea lo tuyo.
Me llamo Horace John Boyd, pero todos me llaman Bayou.
¿Por qué te llaman así?
Según mi padre, tengo la mirada profunda como el pantano.
Déjame verte los ojos.
Son normales.
Parece que tu padre no sabe mucho.
Un respeto, que es mi padre.
Lo siento, Horace John.
Prefiero que me llames Bayou, Balde.
Me llamo Leanne Jean Harper y prefiero que me llames así.
Como me llames Balde, no volveré a hablar contigo.
Tengo que irme.
Lo siento. No quería ofenderte.
A ver si se te ha pegado algo del golpe con el libro.
- ¿Volveré a verte, Li'l Ann? - Aprende a decir mi nombre.
Cuando notes que viene el bebé, ven enseguida.
Sí, señora. Eso haré.
Estaré aquí. Cuidaos.
¡Pero qué guapo estás!
Se nota que te gusta mucho.
No dejaste nada para los demás.
Cómo corría.
Willie Earl ha cazado la cena.
Hijo mío.
Lo hace todo bien.
Toma.
Despelléjalos.
Ya lo hago yo. Vete, Bayou.
¿Adónde vas?
Déjalo en paz. Venga, Bayou.
¿Adónde va?
A pedirle salir a la chica esa.
¿A qué chica?
¿A Balde?
No irá a ninguna parte con él.
- ¡Oye, Bayou! - Déjalo en paz.
Espera.
¡Que esperes!
¿Vas a pedir salir a Balde?
- No se llama Balde. Déjame. - ¿Qué?
Fíjate. ¿Ahora eres un hombre?
No saldrá contigo. Mira qué pinta.
He dicho que me dejes en paz.
Vale.
¿Qué te pasa? Déjame en paz.
- ¡Quita! - ¿Cómo le vas a gustar?
No le gustas a nadie. A nadie.
- ¿Cómo ibas a gustarle? - ¡Willie!
¡Te dije que lo dejaras!
El chaval tiene que espabilar, Hattie.
Buster, entra en casa y déjalo en paz.
Y tú, Willie Earl.
Vamos, Willie. Te voy a enseñar una canción nueva.
Déjala aquí con este desgraciado.
Vamos.
Venga.
¿Por qué me tratan así?
No les hagas caso.
Ni a nadie.
¿Me has oído?
Ve allí
y pídele salir.
Espera, que estás lleno de tierra.
¡No le vas a gustar!
¿Qué quieres, chaval?
Hola, señor.
Desembucha.
Quería…
Mi madre es lavandera
y quería saber si tenía algo que lavar.
¿Me tomas por tonto, chaval?
No.
Buscas a Balde, ¿no?
No, señor.
Lárgate de aquí.
¡Vete antes de que te mate!
¡Media vuelta!
Qué callado estás.
¿Dijo que sí?
No.
¿Por qué le tratáis tan mal?
No está bien.
Me da igual.
- No está bien. - No pasa nada, mamá.
Sé cuidarme solo.
¿Has oído, Willie Earl?
Bayou,
eso me gustaría verlo.
Buster, vale ya.
Diré lo que me dé la gana en mi puñetera mesa.
Vamos, Willie Earl.
Willie se va a acabar la cena.
Vamos.
Cómete la cena.
¿Leíste la carta?
¿Qué?
Es que…
No sabes leer.
Pone: "Nos vemos en el tejo".
Vamos.
No deberías estar aquí.
Tu abuelo se enfadará.
Bebe hasta perder el sentido todas las noches.
Pero, si quieres, me voy.
No quiero.
¿Por qué has venido?
Para invitarte al baile.
Gracias, pero no me dejará.
No me deja acercarme a nadie.
¿Por qué?
Es malo.
Es como si me odiara.
Ya.
Sé lo que es eso.
No sé ni por qué he venido a verte.
Sé que no es apropiado.
No pienses mal de mí.
No, me alegro de que vinieras.
- Prométeme que no lo contarás. - Vale.
Si se entera, me mata.
No lo contaré.
¿Cuántos años tienes?
Diecisiete.
Yo tengo 16.
¿Por qué no sabes leer?
Dicen que soy corto.
No hagas caso. Puedes aprender.
Estabas preciosa con aquella luz.
Yo te enseño.
Nadie me había animado nunca, salvo mi madre.
Y ella no me hacía sentir como tú.
Gracias.
Pasamos horas hablando bajo el árbol,
casi hasta el amanecer.
Te lo agradezco.
Y todas las noches
esperaba ansioso a que entrara un avión por la ventana.
Era algo inocente y puro.
Había…
Ambos necesitábamos aquello.
Nos reíamos.
Nos reíamos mucho.
¡Vocaliza!
Compraste un libro y me enseñaste a leer.
- "Un verano largo y caluroso". - ¡Bien!
Mi madre no sabía qué me pasaba,
pero se alegraba tanto de que leyera que no me preguntó.
Se enfadaría si le decía que me escapaba por las noches,
y tú me pediste que no lo contara.
Pero quería que el mundo lo supiera.
No entendía por qué temblabas.
Me parecía que querías decir muchas cosas,
pero, por alguna razón, no lo hacías.
Temblabas como un flan.
Vale, mira esto.
A veces temblabas aunque hiciera calor.
¿Estás bien?
Como si tu alma quisiera sacudirse algo.
Pasamos el verano bajo aquel árbol.
Me preocupaba qué pasaría cuando llegaran las lluvias.
Pero fíjate.
Ahí estabas.
Pensé que estabas loca.
La verdad es que empezábamos a estar locos el uno por el otro.
Nos entendíamos de sobra
sin decir una palabra.
¿Puedes quedarte un poco más?
Mi madre se despertará pronto.
Vale.
Ese fue nuestro primer beso.
No me había sentido tan bien en toda mi vida.
Fui a casa flotando, como si mis pies no tocaran el suelo.
Pero no duró mucho.
¡Venga!
- Ven aquí. - ¡Déjame!
Que vengas.
Vuelve a ponerme la mano encima y te juro que te mato.
¿Dónde estabas? Ven.
Como lo toques, te mando de cabeza al infierno.
Eres un mierda.
Igual que tu padre.
Buster.
Willie Earl.
Ese sí es mi hijo.
Me hace sentir orgulloso.
Lárgate ahora mismo.
Voy a irme a Chicago.
Y voy a tocar…
en el Capitol Royale.
Os vais a enterar.
Es mi dinero, Buster.
- No te lo lleves. - También es mío.
¿Cómo voy a llegar si no?
¡Buster, es todo lo que tenemos!
Oye, papá.
Quiero ir contigo.
No, hijo.
Esta vida no es para ti.
- Eres muy joven. - ¡Papá, por favor!
Willie Earl, ven aquí.
- Es culpa tuya. ¡Y tuya! - Willie Earl, basta.
¡Me lo contó!
Te voy a cruzar la cara.
¿Dónde estabas?
Mi padre se ha largado.
Lo siento, Bayou.
No pasa nada.
Es lo mejor, supongo.
Tendré que ayudar a mi madre a lavar.
Y ella trabajará hasta tarde.
Ya no podrás venir.
No, sí podré.
Podré. Pero llegaré tarde.
Pareces triste.
No lo estés.
Ponte contento, porque no podemos estar los dos tristes.
Vale.
Las chicas del pueblo se reían de mí por lo que mi hermano les contaba.
Pero tú no.
Me hacías sentir como un hombre.
Me hacías sentir bien.
Me hacías…
Estoy enamorado de ti.
Tengo que irme.
Pero…
- Li'l Ann. - No.
Tengo que irme.
Fue una noche horrible.
Estaba muy confuso.
Quizá no debería haberlo dicho.
¡Espera!
¡Tú te has vuelto loco!
Mamá, me voy.
Me voy. No me necesitas.
Este es mi sueño. Tienes a ese inútil.
- Que te ayude. - ¡No le llames así!
Tengo 19 años. No puedes detenerme.
Me iré a Chicago, encontraré a papá y tocaré con él.
¡Willie Earl!
¡No sabe nada de Chicago!
Déjalo, mamá.
Mamá lloró toda la noche.
Venga, entra en casa.
Habría dado cualquier cosa por no verla triste.
La oía llorar hasta quedarse dormida todas las noches.
Y me quedaba esperando un avión de papel.
O esperándote bajo el árbol.
Pasamos de hablar todas las noches
a que no vinieras.
Estaba muy preocupado.
Así que fui a tu casa una noche.
Nunca te lo dije, pero lo vi.
Me odiaba por dejar pasar los días sin matarlo.
¿Qué clase de hombre era si no hacía nada?
Quizá mi padre tenía razón.
Quizá era débil.
Qué carta tan bonita.
Me alegro de verte.
¿Estás bien?
Quizá no debí decirte que te quiero, pero es la verdad.
Es lo que siento.
- Pero si dejas de venir… - No es eso.
Yo también te quiero.
Pues cásate conmigo.
Es que…
No soy pura.
Me da igual. Te quiero.
Te quiero.
Podemos escaparnos.
A donde sea. Nos irá bien.
Soy yo.
- No me dejará. - Oye.
Yo me encargo de él.
Dime que sí.
- ¿Sí? - Sí.
- ¡Sí! - ¡Sí!
Nada os retiene aquí.
Mudaos a Hopewell.
Allí hay trabajo para gente de color.
- Podrías abrir una cantina musical. - Citsy.
¿Qué te retiene aquí?
Buster se ha ido y Willie Earl también.
Yo voy a mudarme allí.
Mi prima dijo que puede conseguirme trabajo.
No sé.
No es como Atlanta. Sé que no te gusta la gran ciudad.
Te va a gustar.
Tú también deberías venir. Convéncela.
Venga.
- ¿A qué distancia está? - A cuatro horas en tren.
- ¿El condado de Hopewell? - Sí.
A los negros de allí les va muy bien.
- Venga. - Quizá deberíamos ir, mamá.
¿Quieres irte de aquí?
Sí, bueno…
Quería decirte algo.
- He estado quedando con Leanne. - ¿Balde?
No la llames así.
Algo me olía.
Te escapabas por la noche.
¿Lo sabías?
Sí.
Pero no sabía que era ella.
Le pedí que se casara conmigo y su abuelo dijo que no.
Pero es mala persona.
- Quiero que venga con nosotros. - Balde se va.
- ¿Qué? - Se marcha.
Ha venido Ethel para llevársela al norte.
¡Bayou!
- ¿Por qué se lo dices? - Ya no llega.
Seguro que ya se han ido.
Leanne, no te vayas. No te vayas.
Leanne.
No.
Mi padre me lo ha contado todo. Agradece que no llame al sheriff.
- Vete y déjala en paz. - No te vayas.
- Sube al coche. - Leanne, no.
- ¡Ya! - No te vayas.
- Tengo que irme. - No.
¡Largo!
Te quiero. Leanne, no te vayas.
- Lo siento. - No te vayas.
No. Te quiero.
Por favor, no. ¡No te vayas!
Te quiero, Leanne. Sal del coche.
¡No te vayas, Leanne!
Leanne, no te vayas.
Te dije que la dejaras en paz.
"Querida Leanne:
Llevo un año escribiéndote cada día".
Izquierda, derecha, izquierda.
"He escrito a todas las direcciones de Boston con tu apellido
por si te llegaba alguna carta.
Quería decirte que me han reclutado.
Estoy en Fort McPherson, Georgia.
No creo que manden a negros a la guerra,
pero, si voy y no vuelvo,
quiero que sepas que te quiero mucho
y que te echo de menos.
Me haría feliz saber que estás bien".
Señor Waters.
¿Sí, señora?
¿Sería tan amable de devolvérsela al remitente?
Claro.
Y todas las que vengan de esa dirección.
- Sí, señora. - Gracias.
DE COLOR
Me lesioné en un simulacro de explosión.
Nada grave.
Me recuperaré en unos meses.
Voy a casa con mi madre, que lo cura todo.
Sabe mucho y ha asistido muchos partos.
Me han dado la baja.
CONDADO DE HOPEWELL, GEORGIA, 1947
La verdad,
Hopewell me sorprendió la primera vez que fui.
¡Condado de Hopewell!
Mi madre y Citsy se habían mudado a Hopewell
y les iba bastante bien.
Cuidado con la pierna.
Mi madre nunca dejaba de sorprenderme.
Había abierto una cantina musical.
Era como si toda la gente de color del condado
viniera los fines de semana.
Ojalá pudieras ver lo bien que le va a mi madre.
Lavaba por las mañanas y yo la ayudaba.
Asistía algún parto
y cantaba blues toda la noche.
Escuchad todos.
Vamos a pasarlo bien.
Cuando te mueres, se acabó. Solo se vive una vez.
Que empiece la fiesta ya.
Que empiece ya.
Joven o viejo, ¿qué más da?
Que empiece la fiesta ya.
No te quedes ahí sentado
diciendo bobadas.
Si quieres pasarlo bien,
sal y gástate la pasta.
Que empiece la fiesta ya.
Que empiece la fiesta ya.
Joven o viejo, ¿qué más da?
Vamos a juntarnos y a empezar la fiesta ya.
Señor casero,
cierre bien la puerta.
Si viene la policía,
diga que la cantina no está abierta.
Que empiece la fiesta.
Que empiece la fiesta ya.
Joven o viejo, ¿qué más da?
Venga, que empiece la fiesta ya.
Decídselo a todo el mundo.
Ha llegado Willie Earl.
¡Mi niño!
Tengo un dólar y cuarto, y voy a pasarlo bien.
Pero no dejaré que nadie
me intente timar.
Tengo 50 centavos más que me voy a quedar.
Que empiece la fiesta ya.
Joven o viejo, ¿qué más da?
Vamos a juntarnos y a empezar la fiesta ya.
Pase lo que pase.
Aunque llueva sin parar,
Dios nos cría y nos tenemos que juntar.
Hay que espabilar.
Salid y reuníos,
y que empiece la fiesta ya.
¿Qué tal?
¡Es mi hijo!
Mi hermano siempre tenía muchas anécdotas.
Como mi padre.
No se sabía qué era verdad y qué no.
…uno de los mejores.
Mi padre había muerto.
Todavía me queda.
Willie no lo mencionó.
Este es Ira.
Es mi agente. Sí.
Es europeo.
Ha estado en París y en Londres.
Sí.
¿Por qué estás tan nervioso?
Es que me alegro de verte.
Eso es todo.
Ahora vuelvo.
Tengo sed.
¿Qué haces?
Estoy bien.
¿Aún le escribe a Balde?
En casa hay un montón de cartas.
¿Y todas las chicas que vienen aquí?
¿Tienes hambre?
¿Quién es y dónde lo has conocido? No me mientas.
No te miento.
Es un agente musical europeo.
Lo conocí en Chicago hace unos años.
Dijo que quería llevarme a tocar en Europa.
Perdimos el contacto un tiempo
hasta que un día apareció de la nada con mal aspecto.
Dijo que me compensaría si le ayudaba a recuperarse.
Así que te lo traigo.
- ¿Qué le pasa? - ¿Y yo qué sé?
La gente siempre acude a ti cuando enferma o va a tener un bebé.
- Esto no me gusta. - ¡Ayúdalo!
¿Adónde va esto, mamá?
Coge el saco.
Llévalo a la casa de los Clayton. Es esa casa tan grande.
- Citsy trabaja ahí. Estará atrás. - Vale.
Si se nos muere aquí, nos la cargamos.
Pues no lo dejes morir.
- Hola, Bayou. - Hola.
Me alegro de verte.
Déjalo ahí. Te he hecho limonada.
Siéntate un rato.
No sabía que trabajabas aquí.
El sheriff de aquí se apellida Jackson.
Me pidió que atendiera a su hermano pequeño.
Acepté y aquí estoy.
Jackson me trata bien.
Citsy.
Sí, sheriff Jackson.
Levántate.
Los negros no pueden sentarse ahí.
Lo siento. Trajo la colada y le dije que se sentara.
Levántate y vete, que ha venido mi hermano.
Mi hermano John y su preciosa mujer…
Leanne.
Esta es Citsy.
Le he pedido que prepare la casa.
Me ha dicho que han tenido un viaje largo.
¿Les preparo algo?
Esta casa es preciosa.
Está vacía desde que murió mi padre. Se la dejó a John.
Y a mí, casi todo el dinero.
Pues me encanta.
Largo de aquí.
Sí, señor. Lo siento.
¿Qué les pasa a estos negros?
Los mantenemos a raya.
Venga, te enseñaré tu habitación,
porque eres la mejor suegra del mundo.
¿Todo bien, cariño? Estás pálida.
Está bien.
Estará cansada del viaje.
Tu hermano conduce como un loco.
¿Quiere comer algo?
No, gracias.
¿Vamos?
Mamá.
Vamos por aquí.
Necesito leche y más aceite de ricino.
Coge un boli y apúntalo.
¿Y estas cartas?
Bayou le escribe a su chica.
¿A qué chica? ¿A Balde?
Sí.
¿Ese idiota sigue escribiéndole aunque se las devuelva todas?
Apunta harina. Y azúcar.
- ¿Te has librado de la lluvia? - Sí.
- "Querida Li'l Ann. Te quiero mucho". - Dame eso.
"Te echo de menos".
- "Escríbeme." - Dame eso, gilipollas.
- ¡Es mío! - Vale.
- Estoy de broma. - Dámelas.
Vamos, llévame a comprar.
Y tengo que ir a correos.
- Que vaya Bayou. - Lleva todo el día ayudando.
¿Sabes tú cuidar de ese hombre? Porque Bayou sí.
Vamos.
Ahora volvemos.
No puedo hacer esto.
¿A qué te refieres?
Estamos en el sur.
A unas horas de donde nacimos.
Alguien nos reconocerá.
- No lo harán. Míranos. - Lo harán.
¿Qué quieres que hagamos?
- ¿Volver a Boston? - Sí.
¿Sin nada?
Ese hombre me dejó sin nada.
Por eso viniste a por mí
y me convertiste en tu fuente de ingresos, ¿no?
No te atrevas a hablarme así.
Con todo lo que he hecho por ti.
Compórtate. Esta es una familia pudiente.
He visto a Bayou.
¿El hijo de la lavandera?
¿Dónde?
Desde el coche.
Creo que era él.
Te lo habrás imaginado.
Venga.
- Hola. - Hola.
Oye.
¿Dónde estoy?
En casa de mi madre.
Acuéstate. No estás bien.
No, estoy bien.
Estoy bien. Estoy vivo.
Sí.
Toma, bebe esto.
Te hará sentir mejor.
Bien.
¿Dónde está tu hermano?
Ha salido con mi madre.
Deberías comer algo.
Ahora vengo.
Leanne, qué vestido tan bonito.
Gracias.
Tienes suerte de que mi hermano vaya a ser el nuevo alcalde.
Así te seguirá comprando vestidos.
Jackson, deja de alardear de tu familia.
Solo lleva aquí unas horas
y ya sabe que eres sheriff, que tu padre fue alcalde hasta que murió,
y que John será el próximo alcalde.
Sinceramente, menos mal que no creciste aquí.
Eran unos gamberros.
¿Ah, sí?
Ya lo creo.
Sobre todo Jackson. Siempre se metía en líos.
Sí, bueno, lo llevo en los genes.
Mi hermano se quedó con el gen empollón.
Estoy orgulloso de ti.
Ojalá mamá y papá pudieran verte casado.
Sé que estarían orgullosos.
Menos de que os casarais sin avisar en Yankeetown.
Leanne insistió en que quería algo discreto.
Pues debería haber salido en la prensa.
A ella solo le importaba él. ¿Verdad?
¿Cómo os conocisteis?
En la universidad.
Yo trabajaba en la biblioteca.
Fue amor a primera vista.
Recuerdo la primera vez que vino a hablarme de él.
Supe que era especial.
Lo supe.
Y ya llevan casados tres meses.
Quiero hacer un brindis.
Por vuestros padres
y por mi George.
Que descansen en paz.
¡Amén!
Está muy bueno.
¿Qué día es hoy? Tengo que hacer una llamada.
No tenemos teléfono.
¿Puedes llevarme a uno?
La tienda está cerrada.
Willie Earl puede llevarte mañana, pero no estás bien.
Le prometí a tu hermano
que conseguiría que tocara en el Capitol Royale de Chicago.
Tengo que llamar para preguntar.
Pues ahora no.
Cómete la sopa.
Ponme un jergón
en el suelo.
Venga, ponme un jergón
en el suelo.
Ponme un jergón…
Me dijiste que tenías contactos y que me meterías en el Capitol Royale.
Muchos negros han triunfado allí.
Lo conseguiré.
Llamaré mañana, pero creo que buscan algo distinto.
- Especial. - No, yo soy lo que buscan.
¡Bayou! Ven a cantar.
Ven, cielo.
Ponme un jergón en el suelo.
Ponme un jergón en el suelo.
Ponme un jergón
blando y bajo
cuando sea pobre
y no tenga adónde ir.
Me marcharé hacia el norte,
muy lejos de aquí.
Sí, me marcharé al norte,
muy lejos de aquí.
Me marcharé al norte.
Frío, granizo y nieve encontraré.
No sé lo lejos
que llegaré.
¿Cómo va todo, Hattie?
Bien.
Nadie te da problemas, ¿verdad?
Nada grave, sheriff.
Pues así seguirá.
Tú sigue pasando este dinero.
Sí, señor.
Bayou.
Sube.
Como me vea alguien, estoy muerto.
No eres de aquí. No deberías estar aquí.
- Es un barrio negro. - Por favor.
Por favor.
Hay un antiguo molino.
Aparca detrás.
Apaga las luces cuando llegues.
¿Cómo estás?
Doña Leanne.
Una blanca no debería preguntarle eso a un negro.
- Te crees blanca. - Lo explicaré.
Estaba ahorrando para ir a Boston a buscarte.
Creía que te había pasado algo.
- Ahora me va bien. - Te escribí.
Pues no me han llegado.
Te escribí cada semana.
Mandé cartas a todo Boston.
- Hasta cinco a la semana. - No me llegaron.
Creía que te habías olvidado y te habías casado con otra.
Mi corazón solo latía por ti.
¿Por qué no te fuiste conmigo?
Por mi madre.
Me dijo que te denunciaría al sheriff por hacerme cosas
si no me iba con ella y dejaba de hablarte.
Te habrían matado y quemado la casa de tu madre.
Te habría denunciado.
Lo sé.
¿Qué opción tenía?
No quería que te pasara nada.
Tienes que irte.
- Si se enteran, os matarán. - Se lo he dicho.
Prefiere morir en una casa grande
que vivir siendo pobre en Boston.
Y quería que me casara
con un blanco rico.
No sé ni cómo he acabado metida en esto.
Pero quiero salir.
Tenía 17 años.
¿Lo quieres?
¿Lo quieres?
No como te quiero a ti.
Eso no es un no.
No me hace sentir como tú.
Ha cambiado desde que llegamos.
- Me trata mal. - No te conozco.
Antes solo tenías ojos para mí.
- ¿A qué has venido? - No te pongas así.
- Esto es duro. - ¿Cómo crees que me siento?
Viendo cómo te abraza ese cabrón.
Citsy viene a buscarme.
No para de ir y venir. Tengo que irme.
¿Citsy? ¿Mi Citsy?
Empiezas a sonar como ellos.
Oye.
Venga.
Para el coche, Citsy. Venga.
Hola.
Conduce tú.
¿Vas a obligarme? ¡Quita!
Venga. Para ya y sube al coche.
¿Dónde andabas?
Haciendo pis.
¿Vale? Qué cotilla eres.
Ya me lo agradecerás.
- ¿Por qué llegas tarde? - No es asunto tuyo.
- Señor. - ¿Qué?
Vamos a parar.
Dile que venía a buscarte.
- ¿De qué hablas? - Por favor.
- Dile a Jackson que ella vino a buscarte. - ¿Quién?
¿Qué hace ella aquí?
¡Citsy!
Hola, doña Leanne.
Siento no haberle dicho que me llevaba él
y hacerla venir hasta aquí.
Le prepararé el desayuno en cuanto llegue.
Hola, sheriff.
Citsy.
Ha venido a buscarme.
No se lo dirá a John, ¿verdad?
Bueno…
Los dos sabemos lo que hace usted aquí abajo.
Ándate con ojo.
Que no te vuelva a ver por aquí, Leanne, o se lo diré a John.
Sí, señor sheriff.
Los negros se cuidan solos.
Ay, madre.
Sí, no. Estupendo.
Vale, gracias. Sí.
Entendido. Sí, eso haremos.
Gracias. Sí, a usted.
Sí, gracias.
Sí.
Hola.
- Lo conseguimos. - ¡Bien!
Sí. Es solo una audición.
- No necesito más. - ¡Apártense!
Vamos.
¿Qué hace despierta tan tarde?
¿Adónde te crees que vas?
De noche trabajo en la cantina.
Necesito que me ayudes a limpiar.
Fregué el suelo hace una hora, señora.
Pues no está limpio.
¿Qué haces ahí parada? Ayúdame a quitar esta mancha.
No veo ninguna mancha, señora.
Haz lo que te digo.
Sí, señora.
¿Adónde te crees que vas?
A cambiarme de ropa.
He dicho que limpies esto ya.
Doña Leanne, este es mi vestido bueno.
¿Cómo te atreves?
Lo siento.
Doña Balde.
¿Qué haces despierta tan tarde?
¿Tienes calor?
Dice que no puede dormir, señor Clayton.
Siéntese aquí, doña Leanne.
Le prepararé algo que le ayude a dormir.
Y limpiaré la mancha
en cuanto me cambie de ropa.
¿Estás bien?
¿Es por el calor?
Te despiertas todas las noches.
Ya te acostumbrarás.
Esta es mi casa.
Nuestra casa.
No es mi casa.
Me vuelvo a Boston.
Vaya.
Cariño, si te vas,
¿sabes la vergüenza que me harás pasar?
¿Qué le diré a la gente?
A Jackson.
Para defender mi buen nombre,
tendría que decir que fuimos a bañarnos
en el río Chattahoochee
y que había tanta corriente…
que te ahogaste.
Puedes tener una buena vida aquí…
o no tener vida.
Nos vamos mañana.
Voy a Chicago.
A tocar en el Capitol Royale.
¿Lo conseguiste?
Solo una audición.
Estoy preocupado. Necesitamos…
algo más que él.
Ven aquí, mamá.
Usted no quiere venir, ¿verdad?
Jamás de los jamases.
Bayou,
quítame eso del fuego, anda.
¿Y Citsy?
Otra vez llega tarde.
Me dijiste, cariño,
aquel lejano día,
que, si yo era tuya,
mío tu serías.
No pasa nada.
Sé que ya no me quieres, cariño.
Pero no pasa nada.
Noche y día me pregunto
con quién estás en la cama.
Te lo ha contado.
Bayou no ha dicho nada.
No estaba segura de que fueras tú.
El suelo está limpio.
Ya lo sé.
¿Por qué te portas así conmigo?
Antes me tratabas bien.
¿Qué pasa?
Dímelo.
Te vi con él.
Subida a su espalda.
¿Y estás celosa?
Te quiere como a nadie.
No ha hablado con otra chica desde que te fuiste.
Hasta enfermó.
Leanne, mírame.
Estás jugando a algo peligroso.
No puedes hacer esto. No podéis seguir.
Tomaste una decisión.
La vida de una mujer negra es difícil.
Y me pregunto:
si pudiera pasar por blanca, ¿lo haría?
Una parte de mí no te culpa.
Pero temo por ti.
Citsy, espera.
¿Me haces un favor?
- Dáselo. - No te ayudaré con esto.
Por favor.
Vas a hacer que lo maten.
Por favor.
Mierda.
Lo siento.
¿Por qué llegas tan tarde?
Más te vale saber lo que haces.
Como en los viejos tiempos.
Para nada.
¿Aún quieres que me vaya contigo?
Con toda mi alma.
Creo que me dejará si le digo que soy negra.
No, no hagas eso.
No hagas eso.
Esa familia tiene más orgullo que toda Georgia.
Prométeme que no lo harás.
Lo pagarán con todos los negros
si se sienten engañados.
Como te pase algo, me matarán.
- No. - Pues no se lo digas.
Y no puedo…
No puedo verte más.
Así no.
Bayou, eres lo único que tengo.
Eres la única persona que me hace sentir segura.
Esto no es seguro.
No puedo verte así.
Para escaparnos, primero tengo que ahorrar.
Y nos iremos.
Tenemos que dejar de vernos de momento.
¿Esperas a alguien?
No.
Jackson, ¿qué pasa?
El hijo de la lavandera.
Me han dicho que hoy le silbó a tu mujer.
No es verdad.
Aquí solo estábamos Citsy y yo.
- ¿Quién lo ha dicho? - Yo.
Lo vi.
- El hijo de Hattie Mae. - Sí.
Vamos a llamar a los muchachos.
No es verdad.
No hizo nada.
- ¿Dices que tu madre miente? - Sí.
Leanne.
Mi mujer siempre defiende a los negros.
Vamos.
Cariño, te llevaré a casa.
No pasa nada.
Los negros se han vuelto locos.
- Páralos, Margaret. - Cielo.
Nada en este mundo puede impedir que un caballero sureño
defienda el honor de su esposa.
¿Qué has hecho?
¿Qué has hecho?
Te vi.
Te seguí hasta el molino.
Dejaste que ese mono se te pusiera encima.
Ya te lo advertí.
No nos arruinarás la vida.
- ¿Adónde te crees que vas? - A contárselo todo.
- ¡Todo! - Leanne. ¡No!
¿Y las llaves?
¿Dónde están las llaves?
¿No ves que tu marido nos matará?
Mira a los negros con odio. Nos matará.
Eres…
malvada.
Entra en casa.
Entra en casa.
Citsy.
Escríbeme cuando lleguéis, ¿vale?
Sí, señora.
Y Willie,
deja lo que sea que tomes.
Estoy bien, mamá.
Estoy bien.
Adiós, doña Hattie Mae.
Y gracias.
Ira.
Nos vemos.
¡Vete!
¿Qué le pasa?
- ¡Tienes que irte! - Citsy, ¿qué pasa?
- ¿Qué? - Vienen a por ti.
¿Quién?
- ¿Qué pasa? - Su madre.
Su madre dijo que le silbaste.
- A Leanne. ¡Vete! - ¿Dónde está?
- ¿Dónde está? - Está bien.
No saben que he venido.
¿Y tú?
Pago al sheriff. No me pasará nada.
¡Corre! No lo saben.
Dios mío.
Señor.
- Y eso es lo que pasó. - Señor.
Dios mío.
Las van a matar.
Lo sé.
Ahí están.
- ¿Dónde está? - ¿Quién?
No juegues conmigo. Tu hijo.
Mis hijos no están. ¿Qué quieren?
¿Nos estás mintiendo?
No, señor. Se fueron esta mañana.
Se han ido al oeste. A California.
¡Vamos a quemar la casa!
No deje que quemen mi casa, sheriff.
Con todo lo que ganamos en la cantina.
Esa boca.
No está.
Vamos a quemarla.
No está aquí.
Vamos a la estación y a la carretera.
No puede andar lejos.
- Vamos, chicos. - ¡Vamos!
Por favor, Señor.
Citsy.
Imagino que siguen buscándolo,
pero se ha escapado.
Gracias a Dios.
Estaba rezando.
Si le hubieran hecho algo,
lo habría lamentado toda la vida.
Y sería lo que me merezco.
Dimito.
No.
No puedo seguir aquí.
No puedo.
Lo siento, Leanne.
- Te deseo lo mejor. - Por favor.
Si te vas, no me queda nadie.
Citsy, no te vayas.
No me dejes sola, por favor.
¿Tienes hambre?
No puedo comer.
Quiero volver.
Me he ido como un cobarde.
Las he dejado tiradas.
- Para el coche. - ¿Qué?
¡Espera!
¡Bayou!
Toma.
Espera.
Cuando vivía en Alemania, no hace mucho,
a mi familia y a mí nos mandó a un gueto
el ejército alemán
por ser judíos.
Las condiciones eran…
horribles.
Nos lo robaron todo y nos moríamos de hambre.
Una mañana, los nazis nos despertaron gritando:
"Arriba, judíos.
Arriba, judíos asquerosos".
No lo sabíamos entonces, pero les habían dado órdenes.
Matarían a los judíos que no pudieran trabajar.
Así que…
nos prometieron
que nos iban a llevar
a un sitio mejor.
Y nos metieron
en trenes de ganado, a mucha gente.
Mucha gente.
Durante días.
En un vagón diminuto.
Mi mujer y mi hijo estaban conmigo, y nos llevaron
a unos…
campos.
Y nos hicieron pruebas
para ver si podíamos trabajar.
A mi mujer, Franca,
no podían hacerle pruebas con la niña en brazos,
así que las mataron a las dos.
Delante de mí.
Esto no me hace sentir mejor.
Te lo cuento
porque a veces hay que seguir adelante
para poder volver a ayudar.
Yo no pude ayudar a mi familia.
Pero ayudé…
a mucha gente.
Tu madre es lista.
Sabe cómo sobrevivir.
Y una vez que tú también aprendas
a sobrevivir,
podrás ayudarla.
Vámonos.
CAPITOL ROYALE Y LA REVISTA CAFE AU LAIT ¡ESTA NOCHE!
Querida mamá:
Hemos llegado a Chicago.
Este sitio es todo centro.
No había visto nada igual en toda mi vida.
Ira está muy nervioso por algo llamado "audición"
para conseguir el trabajo.
Esperad aquí.
- Ira, eres persistente. - Sí. Gracias.
- ¿Son ellos? - Sí.
- Han venido y son excelentes. - Sí, vale.
Tenemos ensayo. Llámame la semana que viene.
Sí, vale, pero creía…
- Es que… - Estoy ocupado. ¡Tenemos ensayo!
Es increíble.
¿Adónde vas? ¡Willie!
- ¿Adónde ha ido Willie? - No lo sé.
Vale, sal a cantar.
¿Qué? No, esto no es una cantina.
¿Quieres ayudar a tu madre? ¿A Leanne?
Pues canta.
Piensa en ella y canta. ¿Vale?
¿Qué canto?
Lo que quieras.
Algo que te haga pensar en ella.
Tú canta.
- Vale, ya está. Buen trabajo. - Vamos.
Vamos. No pasa nada.
Cuidado.
Ya.
Los poetas dicen
que están ciegos quienes aman,
pero yo estoy enamorado
y sé muy bien lo que pasa.
La Biblia dice:
"Buscad y encontraréis".
Yo busqué
y vaya si encontré.
¿Conocéis esta canción? Vale.
Mi vida es como el clima,
con las horas va cambiando.
Cuando ella está, brilla el sol.
Cuando se va,
gris y diluviando.
Nunca me trata
con dulzura
como debería ser.
Lo estoy pasando mal
y eso no está bien.
Mi pobre corazón,
tan sentimental,
de piedra no es.
Lo estoy pasando mal
y eso no está bien.
- Qué miedo. - Has estado genial.
Llevo semanas cantando aquí y sigo temblando como…
¿Como qué?
¿Alguna carta de mi madre?
Le he escrito.
Toma.
Haberlo dicho.
"Querido Bayou: Tu madre me ha pedido que te escriba.
Quiere que sepas que está bien,
y que te quiere y te echa de menos.
Todo parece haberse calmado por aquí
y la vida ha vuelto a la normalidad.
Y dice que no te preocupes por ella, sino de cuidarte tú.
Espera que tú y Willie Earl estéis bien.
Te echamos de menos y te queremos.
Citsy".
- Está bien. - Sí.
Menos mal.
No ha mencionado a Leanne.
Seguro que está bien.
Seguro.
Tengo que enviarle dinero a mi madre.
Y escribirle.
Ira. ¿Qué coño es esto?
La marquesina debería poner Willie Earl, no Bayou.
La gente viene a ver a tu hermano.
Carney dice que gana un 30 % más desde que canta él.
Dijiste que nos querían a los dos en el Capitol Royale.
No, dijeron que les gustaba Bayou y que lo querían a él.
Tú te fuiste, ¿o no te acuerdas?
No fue fácil. Llegué a un acuerdo.
Pues voy a tener que hablar con ellos.
No lo hagas.
¿Vas a decirme con quién hablar?
Habla con quien te dé la gana menos con Carney.
No te cargues esta oportunidad.
Por favor.
No la tomes conmigo.
No te he hecho nada.
Estás intentando ponerte al mando.
Ser el negrito bueno.
Ira piensa por sí mismo.
Sí, también fue Ira el que metió a mamá en aquel lío.
Willie Earl.
Le iba muy bien
hasta que empezaste a verte con la puta esa.
No la llames así,
- o te parto… - ¿Quién coño te crees que eres?
- Debería ser yo el protagonista. - ¡Vale ya!
¿Me has oído?
¡Nadie quiere quitarte el trabajo!
¿Y qué pretendes entonces?
Me he dejado el culo para llegar hasta aquí.
Y ahora,
en vez de mi nombre,
ponen el de mi dichoso hermano.
Si algo tiene la culpa
es esa porquería que te pinchas.
A la raza negra le iría mucho mejor
si te volvieras a Georgia.
Para…
que te cuelguen.
Querida mamá:
Nos va bien en Chicago.
BAYOU BOYD Y SU BANDA
Te escribo cartas siempre que puedo.
Espero que te lleguen.
Ira me ha conseguido un piso.
Ojalá pudieras verlo.
Es muy bonito. Mejor que nuestra casa.
Cada noche hay más cola en el Capitol Royale.
Viene gente de todo el mundo, mamá.
Muchos blancos.
Me recuerda a cuando la cantina se llenaba de negros.
Es algo digno de ver.
Sí, es digno de ver.
Espero que te esté llegando el dinero.
Seguiré mandándolo.
Cuéntame cómo está Leanne.
Nadie me dice nada.
Espero que esté bien y a salvo.
GRABANDO
He grabado un disco titulado Avión de papel.
Tengo muchas ganas de que lo escuches.
Dicen que está teniendo éxito.
Y Willie Earl, mamá…
Seguimos discutiendo sin parar.
Eso hace que te eche aún más de menos.
Y, mamá,
está muy enganchado.
Tengo que irme. Acaban de llamar a la puerta.
- Lo siento. - Otra noche con aforo completo.
Se han agotado las entradas.
- Añadiremos más fechas. - Quiero verte.
- ¡Gracias! - Te echo de menos y te quiero.
- Tu hijo, Bayou. - Todo vendido.
¡EL NUEVO ÉXITO DE CHICAGO!
¿De qué sirve la melodía?
¿De qué sirve la música
si no tiene algo dulce?
No es la melodía
ni la música.
Es otra cosa
la que completa una canción.
No sirve para nada
si esa chispa le falta.
No sirve para nada.
Tú solo canta.
Dulce o picante, eso da igual.
Dale al ritmo lo que puedas y más.
No sirve para nada
si esa chispa le falta.
Dulce o picante, eso da igual.
Dale ritmo lo que puedas y más.
No sirve para nada
si esa chispa le falta.
No sirve para nada.
Por todos será cantada.
Muchas gracias.
Un aplauso para Laura Brazel y su danza africana.
¿Quién es? He dicho que quién es.
Hattie, abre.
¡Citsy! ¿Qué haces aquí a estas horas?
Necesitamos ayuda.
¿Para qué la traes aquí?
Llévala al médico de los blancos.
- Ayúdame. Ya viene. - ¿Por qué la has traído aquí?
Vino a buscarme.
No quería avisar a John ni a su madre, ni ir al médico.
Ponla ahí.
- Respira. - Me duele mucho.
Algo no va bien. Lo sé.
Dile a John que la lleve al médico.
Tienes que ayudarla.
Hattie.
¡Hattie Mae!
¡Respira!
Venga, uno más. Un buen empujón.
Vamos.
Un, dos, tres. Empuja fuerte.
Dios mío.
Voy a cortar el cordón y te la llevas al hospital.
Diréis que ha nacido allí.
¡Leroy!
- ¡Hola! - Hola.
¿Qué haces aquí?
Hola. Me alegro de verte.
Venía a Chicago a visitar a mi primo
y oí en la radio que cantas aquí.
Decían: "Todas las noches en el Capitol Royale".
Qué bien os va, ¿no?
No nos quejamos. Siéntate.
Te veo bien.
No tan bien como tú.
Me encantaría verte actuar, pero no nos dejan entrar, ¿no?
No.
¿Va a venir Willie?
Sí, en cuanto acabe.
Oye, ¿has visto a mi madre?
No, ya nadie va a la cantina.
¿Nadie?
Después de lo que pasó, teníamos miedo.
¿Le está llegando el dinero?
No. Le abren el correo.
Ha empezado a cultivar una huerta para poder comer.
¿Puedes llevarle dinero?
Bayou,
no soy de fiar con el dinero.
Me gustan mucho el vino y las mujeres.
He oído que Leanne acaba de tener un hijo.
¿Sí? Pasa.
No sabía que tenías un invitado.
No pasa nada.
¿Qué ocurre?
¿Nos disculpa un momento?
Claro.
Dile a Willie que estoy fuera.
Espérame. Te daré una carta para mamá y Citsy.
Vale.
Buenas noches.
Ira. Necesito unos días libres.
¿Qué?
Mi madre lo está pasando mal y debo ir a Georgia.
¿Estás loco? Esa gente intentó matarte.
Sé lo que vas a decir.
Pero estoy harto de huir.
Voy a ir a verla.
Bayou.
Es culpa mía. Mi madre es orgullosa.
¿Y si…
tocamos una noche en su cantina?
Solo una noche.
Así volvería a tener clientes y dinero.
No tardaremos nada.
Iré a buscarla.
No quiere. Tengo que ir yo.
No me parece buena idea.
Tú mismo dijiste que ya no soy el pobre negro que huyó de allí.
¿Y si se enteran?
A esos blancos no les importa quién canta en una cantina negra.
- ¿No? - No.
Iré a ver a mi madre.
Contigo o sin ti.
¿Te preocupa tu madre
o Leanne?
Ira.
Ira, todo saldrá bien.
Organízalo.
Solo una noche.
Solo una noche.
Tu correo.
¿Por qué están abiertas?
Llegaron así.
¿Vas a comprar algo?
Acaban de oír a Bayou Boyd con su nuevo éxito, "Avión de papel".
Hola, doña Leanne. ¿Cómo está?
Bien, Lincoln.
¿Y el bebé?
- Muy sano. - Bien.
¿Solo esto?
No puedo fiarte más.
Siempre te he pagado a tiempo.
No en los últimos meses. Solo efectivo.
Lo pago yo.
Son unos desagradecidos.
- ¿Qué desea? - Solo esto.
Te he comprado comida. Es lo menos que puedo hacer.
También te he traído la colada.
¿No sabes que los blancos ya no me traen la colada?
Si quieres trabajo…
No pienso cocinar para unos blancos.
Solo quería darte las gracias por ayudarme con el parto.
Estoy ocupada.
Vale.
¿Cómo está tu hijo?
Bien.
¿Y el tuyo?
Bien.
Tiene los ojos de su padre.
Yo…
no quería que las cosas fueran así.
No puedo dejar de pensar en Bayou.
Rezo todos los días para que esté bien.
¿Sabes algo de él?
No.
¿Y una carta?
Si le escribo una carta, ¿se la mandarás?
¿Estás loca?
Casi matan a mi hijo por tu culpa.
Quiero a tu hijo.
Pues déjalo en paz.
Solo piensas en ti misma.
Y no en la gente a la que haces daño.
¿Qué habrías hecho si el niño fuera negro?
¿Cuál es tu problema?
Lárgate de aquí.
Y llévate la compra.
Mi chica siempre me hace esperar
cuando vamos a quedar.
Pero la quiero.
Sí, la quiero.
A su puerta voy a llamar
porque me tengo que aclarar.
Porque la quiero
y le voy a preguntar:
"¿Eres mi chica o no?".
Este es mi hermano.
Te portas de una manera
que me hace sentir mal.
- ¿Y esa cara? - ¿Tú qué crees?
A Carney no le gusta tu hermano.
No quiere que cante.
Y siempre llega tarde.
Pues habla con él.
Pide adelantos todas las noches.
Le debe mucho dinero al local.
Es adicto.
Tengo que ayudarle a dejarlo.
Si fuera tan fácil,
lo habría hecho yo hace tiempo.
¿A que es bueno?
Una mujer es una criatura
que siempre ha sido peculiar.
Cuando crees que conoces a una,
cambia sin parar.
¿Eres mi chica o no?
¿Habrá encontrado a alguien nuevo
o seguirá siendo mi chica?
- Tenemos que hablar. - Ahora no.
Oye, Willie.
Bajaré un día a casa
para que mamá recupere a su clientela.
¿Te vienes?
Sí, Leroy me contó que no le va bien. Iré.
Nos vamos en dos días.
Vale.
¿Buscas esto?
¿Qué haces con eso?
Espera.
¿Qué haces con eso? No es asunto tuyo.
- Déjalo. - ¿Has hablado con Ira?
- Quiero ayudar. - No hace falta.
Dámelo.
Vale.
Dame esa mierda.
Más te vale dármela. Contaré hasta tres.
Uno.
¡Abrid la puerta!
¡Te mato!
¡Devuélvemelo!
Willie.
- Bayou. - Me ha robado.
Bayou, dáselo, por favor.
Willie, por favor.
Vale.
¿Qué narices está pasando?
¿Estás loco?
Ira. No lo aguanto más.
Estás despedido.
- Espera, ¿qué? - Ya me has oído.
- No. Empezó él. - Coge tus cosas.
- No entiende… - Ira.
Ira.
¿Dejas que me despidan a mí y no a este tío?
Llevamos juntos mucho tiempo.
- Venga ya. - Oye.
No puedo ayudarte.
- Pues yo te ayudé a ti. - Sí.
Te ayudé y ahora vas a dejar que me hagan esto.
Vale.
Me has traicionado.
¡Sujétalos!
- ¡Basta! - No. Me has tendido una trampa.
Haces esto desde que éramos niños.
No.
Que te quede clara una cosa, hijo de puta.
Esto no ha terminado.
Te odio, cabrón.
Buenos días.
- Citsy, míralo. - ¿Qué pasa?
Tiene la piel más oscura.
Yo lo veo como siempre.
Igual que ayer y que anteayer.
- Y que el día anterior. - No.
Tiene la piel más oscura.
Tranquila.
¿Te traigo algo?
No, no puedo comer.
Lee esto y devuélvemelo.
"Querida Leanne:
Estaré ahí dentro de dos sábados.
Prepárate para irte conmigo.
No pienso discutirlo.
Te vendrás conmigo.
Citsy te dirá dónde quedamos".
Viene a buscarme.
Viene a buscarnos, cariño.
Menudo favor te hace Bayou, ¿eh?
Sí, pero no me gusta.
Quiero que se vaya en cuanto acabe.
¿Los Clayton no lo saben?
Hija,
están tan ocupados mandando que no piensan en nosotros.
No se lo habrás dicho a ella, ¿no?
- Lo siento. - ¿Por qué lo has hecho?
Tiene derecho a saber que es hijo suyo.
Que cierre la boca.
¿Willie Earl?
Willie, despierta.
Despierta.
¿Qué haces en mi casa?
Vamos. Venga.
- ¿Adónde vamos? - A ver a mamá. Venga.
Levántate.
¿Mamá está aquí?
No, está en Georgia.
Vamos a verla. Venga.
- Vamos, Will. Vístete. - Te matarán.
Vístete.
Te van a matar.
Y me alegraré mucho cuando lo hagan.
Te odio, cabrón.
- Me despidieron por tu culpa. - No.
Te despidieron porque te drogas.
Anda, siéntate. Vamos.
Estabas celoso porque me vine a Chicago con él.
Y tú tuviste que quedarte con mamá.
Bastardo.
Tú. Mi padre no es tu padre.
Mi padre me lo enseñó todo.
Me enseñó a tocar.
Me enseñó a colocarme.
Ya vale.
Se pegó un tiro delante de mí.
Sus sesos me salpicaron.
Ojalá no hubiera visto todo lo que vi con él.
Mamá te querrá más a ti,
pero mi padre…
Mi padre me quería mucho más a mí.
Vale.
- Vamos. - Espera.
- No puedo irme sin mi mierda. - Te conseguiré más.
¿Dónde está mi trompeta?
Aquí. Vamos.
- Mamá. ¡Hola, mamá! - ¡Bayou!
Fíjate.
- Te he echado mucho de menos. - Y yo a ti.
Willie Earl.
Hola, mamá.
Madre mía, qué guapo estás. ¡Pareces rico!
Qué va. Me alegro de verte, Citsy.
Avión de papel, 12:30 en el autobús.
¿Vale?
Ira.
Doña Hattie Mae.
- Mi banda. - Señora.
Los ha traído Ira.
Id preparándoos.
Será breve. Anochecerá pronto.
- ¿Adónde vas, Willie? - A tomar el aire.
Disculpe, señor.
¿Qué quieres, chico?
Vengo a decirle…
¿Anda buscando a un negro llamado Bayou?
Gracias por venir.
De verdad.
Sé que queréis saber cuál es la gran sorpresa.
Pues aquí está.
Han venido mis hijos.
Bayou y Willie Earl.
Gracias a todos.
Muchísimas gracias.
Me alegro de veros en el bar de Hattie Mae.
Venga, mamá. Vamos a cantar.
Vamos, chicos.
El corazón me pesa en el pecho
porque lo que este blues ha hecho
es llenar de piedras mi lecho.
¿Sí?
No.
Hola, Jackson.
De toda la gente que veo,
pobre de mí, ¿qué habré hecho
para tener piedras en mi lecho?
De noche lloro sin parar.
¿Cómo voy a descansar
con estas piedras en mi lecho?
Ahora tú, mamá.
El corazón me pesa.
Me pesa en el pecho,
porque este blues…
¿Adónde vas?
Al baño.
Los guardaespaldas irán contigo.
Sé sujetármela yo solito, Ira.
Te acompañarán,
y, cuando vuelvas, nos iremos.
Vale.
Vale.
Toda la noche.
Voy un momento al autobús. No pasa nada.
Li'l Ann.
Hola.
- Te echaba mucho de menos. - Y yo a ti.
Tienes un hijo.
- Quédate aquí todo lo que puedas. - No. Quédate.
Tengo que irme.
No dejaré que le hagan daño a mi madre.
- Quédate, por favor. - No puedo seguir huyendo.
No. No te vayas.
Leanne, por favor.
No. Por favor.
No.
Jackson.
¡Ahí está!
- ¡Cogedlo! - Escucha.
Hay algo… ¡Espera!
¡Esperad!
Willie Earl.
¡Se lo han llevado al campo!
¡Dios mío! ¿Qué?
¡Bajadlo!
¿Dónde estabas?
Lo siento. Se me hizo tarde.
Tu madre lleva aquí un par de horas.
Oyendo la misma canción de siempre.
Eres la canción
que anhelo oír una vez más.
Eres la luz
que no dejo de buscar.
Hoy no habla mucho, don Jonathan.
Doña Leanne.
Y tú…
Su hijo está aquí.
Lo conseguiré.
Doña Leanne.
Y me pasaré la vida
Es Jonathan.
mandando aviones de papel
a la luna
rezando para que te lleguen.
Y pasaré el resto de mis días
sumido, por ti, en la locura.
Mandando aviones de papel
a la luna.
Un amor divino.
Recuerdos compartidos.
La verdad he encontrado
en tus ojos dorados.
Aunque haya pasado el tiempo,
en tu sonrisa aún pienso.
Cada noche, cuando duermo,
te vuelvo a ver en mis sueños,
en el bosque, a lo lejos.
Y me pasaré la vida
mandando aviones de papel
a la luna,
rezando para que te lleguen.
Y pasaré el resto de mis días
sumido, por ti, en la locura.
Mandando aviones de papel
a la luna.
Subtítulos: Alba Vidal
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