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Segunda parte
Cap�tulo X: "Te pertenecemos..."
Pero intentemos descansar un rato de esta cruenta farsa.
Veamos a los ni�os del III Reich.
Hermosos ni�os.
Los peque�os.
Retozan, escuchan el organillo.
Cierto que el organillo toca el himno oficial nazi,
... pero ellos a�n no saben lo que es eso.
El sol.
La t�a.
Pap� y mam�.
La trompeta y el tambor. A los ni�os les gusta dibujar soldados, bayonetas,
... fusiles, cuchillos, tanques, sv�sticas...
Y esta es la escuela. La primera cartilla: Heil Hitler!
Es lo que primero aprenden.
Otra cartilla:
"Las secciones de asalto marchan. Nosotros saludamos la bandera."
Unos versos anotados para recitar en el santo del F�hrer:
"Est�s donde m�s fuerte palpita el coraz�n alem�n,
"Donde trabaja el brazo alem�n, Donde r�e feliz el ni�o alem�n.
"�Te llevamos en el coraz�n!
"�Eres el F�hrer, el redentor de Alemania!
"�Eres la esperanza, la lealtad! �Eres el amor, la fe!
"�Te amo de todo coraz�n!
"�Quiero pertenecerte!
�Quiero servirte cada d�a y cada hora como fiel guerrero y bravo soldado!"
La nota:
"�Son para aprenderlos, pero no de carretilla!"
Ahora hay que aprender a permanecer firmes.
... a devorarlo con la mirada,
... a asimilar cada palabra suya,
... m�xime ahora que dirigir� un discurso a la juventud alemana.
Pero �qu� quiere de la juventud alemana?
La juventud alemana debe ser fuerte,
... h�bil,
... ligera como un caballo,
... veloz como un sabueso y dura como el acero Krupp.
Es todo.
Por ahora, no se pide m�s nada de Uds.
Los ni�os est�n extasiados.
Escrito con ni�os dice:
"Te pertenecemos."
Mas los ni�os a�n no entienden que es vergonzoso pertenecer a alguien,
... aunque sea al propio F�hrer.
Lo miran con devoci�n.
Y los ni�os a�n tendr�n que escuchar cada d�a y a toda hora durante a�os,
... que �l es infalible,
... que siempre tiene raz�n,
... que es grande, que es el redentor, la fe, la esperanza, el amor,
... que es sabio.
Hitler dijo:
"El ni�o alem�n debe aprender desde la infancia a meterse en ri�as,
... y habituarse a la crueldad."
Aqu� se habit�an a la crueldad. Vean los rostros que escoge el camar�grafo.
Se habit�an a pelear.
Ley dijo en una ocasi�n:
"A los 4 a�os, le pondremos una banderita en la mano al ni�o,
"... y desde ese instante, como por descuido, emprender� un camino...
"... que continuar� hasta su propia tumba.
"Han de convertirse en una masa...
... con la que pueda moldearse lo que se desee."
En caviar.
Y esta es la fase cumbre.
Ahora har�n el juramento de fidelidad a Adolfo Hitler.
Escuchemos el juramento.
Juran los que hasta ayer eran ni�os, los que hasta ayer eran colegiales.
Ya aprendieron y memorizaron las cartillas.
Ya saben que Hitler es infalible.
Morir�n con su nombre en los labios.
En su nombre, matar�n.
En su nombre, saquear�n.
Pero no s�lo juran los soldados.
Juran las enfermeras, las sirvientas,
... los oficinistas, los carteros, los ferroviarios.
El juramento de fidelidad a Hitler lo hace Alemania entera.
Y Alemania entera ha de estar ligada con garant�as de adhesi�n.
Y desde luego, juran los miembros del Partido Nazi.
Su juramento es el m�s breve.
Este es el texto �ntegro:
"Juro fidelidad a Adolfo Hitler,
... a su persona,
"... as� como a cualquier superior que �l me designe.
Juro obedecer sin cuestionar, cualquier disposici�n de ellos."
Y ya.
Ni siquiera mientan las palabras "Alemania, patria, pueblo".
�Jura obedecer sin chistar, cualquier disposici�n de cualquier superior,
... y ya puedes ponerte la gorra!
En esencia, los hombres juran dejar de ser hombres.
Renuncian voluntariamente al derecho y al deber de amar al hombre,
... al derecho y al deber de pensar, de razonar.
Cap�tulo XI: Y en efecto, hubo otra Alemania
S�, tambi�n hubo otra Alemania.
Ellos a�n recuerdan la ca�da del Imperio del K�iser,
... la Revoluci�n Alemana del 18,
... justo un a�o luego de nuestra Revoluci�n de Octubre.
Recuerdan estos camiones llenos de soldados y obreros armados,
... el pueblo en las calles,
... los m�tines,
... el discurso de Liebknecht...
�Cu�nto se parece a nuestra Revoluci�n!
�Cu�nto se parecen a nuestra gente!
�Cu�n similar el aire de libertad!
Pero recuerdan c�mo acab� la Revoluci�n:
... con el asesinato de Liebknecht y Rosa Luxemburg,
... con cruentas represalias...
Est�n trabajando.
Siempre est�n trabajando.
El obrero alem�n:
... gran maestro, gran trabajador.
Aqu� est�n.
Todav�a recordar�n las grandiosas manifestaciones proletarias de los 20.
Eran entonces, m�s j�venes.
Cre�an en un futuro socialista para Alemania.
As� se manifestaban en las calles.
Quiz� alguno de ellos portara esta tela en la que dice:
"El fascismo es hambre y guerra",
... y viera a Thaelmann.
Pero en estos patios, recuerdan c�mo acabaron las manifestaciones.
Aqu� tra�an a los heridos...
... y a veces, a los muertos.
La clase obrera alemana es dividida.
As� es m�s f�cil golpearla.
Y as� es golpeada.
Golpeada.
Y este es el beneficiado.
No, no quiero decir que el pueblo alem�n fuera ciego.
Fue enga�ado.
De pronto se vive bajo el r�gimen de Hitler, y hay que ganarse la vida...
... en lo que sea...
... para subsistir.
Estos son obreros.
Varios de ellos tal vez a�n recuerden la �ltima manifestaci�n del Rot Front.
El Rot Front ya ha sido prohibido,
... y manifestarse en las calles, es mortalmente peligroso.
Muchos de ellos no sobrevivir�n hasta nuestros d�as.
Desaparecer�n.
Desaparecer�n tras el alambre de p�as.
S�, a pesar de todo, hubo otra Alemania.
Cap�tulo XII: "Hay que tratar a la masa como a las mujeres" Adolfo Hitler
Uno de los mandamientos del nazismo comienza as�:
"T� no eres nada".
Quisimos hallar alguna que otra toma simplemente de civiles.
Quer�amos ver c�mo viv�a el hombre com�n de esos a�os.
No estar�a chillando todo el tiempo "Sieg Heil".
Pero, en dos millones de metros de cr�nica f�lmica nazi,
... hallamos s�lo estas pocas que ahora mostramos.
Pero de hecho, �de qu� sirve filmar gente si cada uno de ellos no es nada?
Cierto que el mandamiento sigue: "No eres nada, pero tu pueblo lo es todo";
... pero �c�mo creer que el pueblo lo es todo,
... si cada integrante del pueblo no es nada?
Comienza la jornada.
En las calles irrumpen las negras turbas de las SS.
�Qu� ocurre?
Como guisantes, se desperdigan enfermeras.
�Para qu� tantas?
�Habr� ocurrido un ataque masivo de histeria?
�Ya llegan las c�maras! Est� claro:
�Viene el F�hrer!
Ya vale la pena filmar.
En fin: "T� no eres nada, pero tu pueblo lo es todo".
Y al pueblo, Hitler gusta llamarlo "la masa".
- Y a la masa -dice Hitler-, hay que tratarla como a las mujeres.
- Y las mujeres -dice Hitler-,
... obedecen gustosas por la fuerza.
Y no hay que contar con su raciocinio, basta con sus bajos instintos,
... con sus emociones primarias.
He aqu� c�mo se explotan estas "emociones primarias".
Un incidente planificado.
Le llevan dos ni�os con flores.
�Qu� tierno!
Explotando las emociones, se puede ir m�s lejos.
Un incidente no planificado: flores por propia iniciativa. �Bravo! �Qu� sigue?
Para nada planificado: - Un ruego. - �De qu� se trata! �Desapareci�!
- En todo caso, registraremos.
- �Le doy?
Sigamos adelante en la explotaci�n de las emociones primarias de esta masa.
- La masa es rutinaria y perezosa -dice, e incluso escribe, Hitler-.
No le gusta leer.
Pensar, tampoco.
Debe ver delante de s�, un solo enemigo,
... y conocer un solo dios.
(Aqu� est� ese dios)
Entonces lo seguir� a uno.
Y cada uno de ellos no es nada;
... pero juntos son la masa, y la masa hay que tratarla como a las mujeres,
... y las mujeres obedecen gustosas por la fuerza.
Adem�s -dice Hitler-, la masa siente necesidad de pelear con cualquiera.
Observaci�n para futuros candidatos a F�hrer:
Con la propaganda moderna...
... es perfectamente posible y viable...
... convertirse en un dios en el cielo e incluso en vida.
Cap�tulo XIII: "El F�hrer lo orden�, nosotros lo cumplimos"
"Por el bienestar del pueblo alem�n, debemos guerrear cada 15 o 20 a�os" Adolfo Hitler
Y ha llegado el momento en que el nazismo ha de cumplir su principal,
... su fundamental...
... y quiz�, su �nica misi�n.
Comienza en Espa�a.
�El F�hrer lo orden�? Nosotros lo cumplimos.
Ahora es Polonia.
�El F�hrer lo orden�?
Nosotros lo cumplimos.
Hicimos un juramento,
... y pensar est� vedado.
Arde Varsovia.
En el siglo pasado, el gran Rodin crea su estatua de El Pensador.
Unos 10 000 a�os antes, un escultor an�nimo hab�a tallado este Pensador...
... que mira al futuro,
... y parece interrogarlo.
Y esta es una pintura rupestre. Tiene 20 000 a�os.
El hombre a�n viv�a en cavernas,
... vest�a pieles de animales,
... trabajaba con el hacha de piedra;
... pero ya era un gran artista,
... un creador,
... un art�fice.
Comprend�a la belleza de las l�neas, las sutilezas de las formas,
... la elocuencia del movimiento.
Los colores de estos murales no se han opacado en 20 000 a�os,
... si bien ya desaparecieron de la tierra estos animales de entonces.
El hombre primitivo conoc�a incluso el arte conceptual.
Regresemos, no obstante, al siglo XX.
�Acaso ser� esta la imagen de nuestros tiempos?
�Acaso estos, los monumentos que dejemos?
Al piloto, desde arriba, las casas destruidas le resultan serenas,
... apacibles, incluso bellas;
... y la gente parece hormigas o cucarachas, y no espanta ametrallarla.
Apenas ayer, esta gente viv�a tranquilamente en su pa�s:
... trabajaban, amaban, so�aban.
Ahora est�n tras el alambre de p�as.
No comprenden ad�nde los llevan,
... y qu� ser� de ellos.
Luego nos enteraremos de qu� ser� de ellos y ad�nde los llevan.
Por ahora la guerra semeja un pase�to.
Marchan por Europa los alegres muchachos. Marchan sonrientes.
Marchan por B�lgica,
... Holanda,
... Dinamarca.
Paseamos por Par�s.
Marchamos por los Balcanes.
Y, como turistas, subimos a la Acr�polis.
Amanecer del 22 de junio del 41.
Esta serena ma�ana, los berlineses sabr�n...
... que ha comenzado la guerra contra la Uni�n Sovi�tica.
Sin embargo, esta ma�ana en nada difiere de cualquier otra.
Luce tan corriente, tan tranquila.
Y ninguno sospecha que en esta hora,
... se ha decidido la suerte del III Reich.
Y en realidad, ignoran que la guerra ha comenzado hace ya unas horas,
... que ha comenzado sin previa declaraci�n,
... que desde hace unas horas, caen las bombas sobre suelo sovi�tico.
Estos son moscovitas,
... contempor�neos nuestros.
Cada cual piensa en sus asuntos.
As� estar�an sentados y pensando...
... en sus asuntos aquella ma�ana de junio.
Y todo parec�a tan simple,
... tan habitual,
... y tan agradable, tan sereno;
... mas en el destino de todos nosotros quedar�a la llaga,
... la irremediable herida.
A unos les matar�n al hijo o al hermano;
... a otros, al padre o a la madre,
... o a la familia entera y le destruir�n la casa,
... o le quitar�n la propia vida.
Pero lo �nico que parece importar es lo que ocurre ahora,
... lo que te ocurre a ti hoy,
... ahora mismo, en este instante.
Piensan,
... aman,
... charlan,
... viven.
Y esto es lo que m�s importa.
�Qui�nes ser�n?
�Y ellos?
�Estudiantes?
�Futuros hidroenerg�ticos o qu�micos?
�Constructores de naves espaciales? �Qu� estar�n discutiendo?
�Qu� inquietar� a estos dos?
�Qu� le provocar� tal...
... desasosiego?
�Y esta muchacha estar� explicando a la otra un complejo tema cient�fico,
... o le estar� indicando c�mo llegar a la dacha?
�O estas dos?
Tal vez son colegas de la universidad y debaten algo de suma importancia.
Pero la ni�a quiere bailar.
O quiz� son amas de casa enfadadas por el mal car�cter de una vecina.
Pero la ni�a quiere bailar y no puede esperar a que se vaya esa abuela.
Y la mam� ni advierte que la ni�a se ha ido: as� de absorbente es la charla.
O estos tres.
Igual de importante es lo que pasa entre ellos ahora mismo.
�Y cu�nto desean vivir felices y en armon�a!
Y hasta yo quisiera que viviesen en armon�a y felices,
... que no les sucediese a ellos lo que a nosotros,
... en junio del 41,
... cuando el d�a...
... se hizo noche.
Cap�tulo XIV: Fascismo ordinario
Marchan los alegres muchachos sobre nuestra tierra.
�Qu� simp�ticos,
... apuestos,
... correctos!
Trabajan...
... y descansan.
De nuevo trabajan.
Sus nombres son conocidos.
En los bolsillos de sus camisas, se les hall� esas fotos...
... junto a las de ellos mismos,
... las de sus esposas, sus madres y sus hijos.
Tambi�n estas.
Las llevaban junto a las de sus hijos y sus madres.
�A qu� condici�n habr� llegado el hombre...
... que decide llevar consigo esto en calidad de gratos recuerdos?
Fotos del archivo personal de un jefe de la Gestapo.
Hermano y hermana.
La hermana ya est� desnuda.
El hermano se desnuda.
En un minuto habr�n muerto.
Vean junto a qu�, se hace fotografiar este...
... parrandero,
... lo que se llevar� de recuerdo.
Pogromo en Lvov.
Son fotos de un informe oficial.
Incluso en un momento as�, se puede seguir siendo persona.
Una santa de nuestro siglo.
La gente para nosotros, es como el ganado; y el ganado, como la gente.
Primera partida de productos ucranianos hacia Berl�n.
El mismo ministro de Abastecimiento recibe el tren.
Con motivo de tan se�alada ocasi�n,
... filman incluso en un mercado.
Obviamente para mostrar lo bien que se vive en el III Reich: la abundancia.
En estos a�os le va muy bien a la Sociedad Kraft durch Freude:
"Fuerza mediante la alegr�a".
Una Sociedad dedicada al turismo, la recreaci�n y el descanso.
Uno de sus itinerarios tur�sticos incluye la visita...
... al ghetto de Varsovia.
Este es el puente que une ambos lados del ghetto.
Aqu� est�n confinadas 500 000 personas...
... condenadas a morir de inanici�n.
Son tomas de aficionado.
No s� qui�n las film�.
No comprendo qu� "fuerza"...
... y qu� "alegr�a"...
... podr�a ofrecer...
... la visita a este ghetto.
A veces los muchachos mayorcitos...
... consiguen robar alg�n alimento que llevar...
... a sus madres y sus hermanas.
Eso acaba as�.
Pero incluso en el ghetto, el ni�o crea.
Como no hay l�pices, recorta figuritas de papel.
Cierto que estas figuritas no son del ghetto de Varsovia.
Del ghetto de Varsovia, no qued� nada. No quedaron ni las cenizas.
Estos dibujos son de otro ghetto.
Los ni�os dibujan, recuerdan el pasado.
Y el pasado les parece luminoso.
Estos ni�os hab�an nacido para ser felices.
Observan la realidad.
Sue�an salir as� del ghetto,
... pero salen...
... as�.
El insigne escritor y gran pedagogo Janusz Korczac...
... viene al ghetto y se niega a salir de �l.
Permanece hasta el final con los ni�os,
... y se lo llevan en uno de estos trenes.
Hasta el �ltimo instante permanece con los ni�os.
Les hace cuentos.
Fue hallado muerto en una c�mara de gas.
Y los ni�os muertos lo abrazaban.
Por esta puerta...
... pasaron cuatro millones de personas.
Cuatro millones.
El tren ha llegado.
Son fotos de un miembro de las SS,
... un fan�tico de la fotograf�a.
Tom� estas fotos aunque eso estaba totalmente prohibido en los campos.
Aqu� tenemos la selecci�n, la elecci�n.
A la derecha ir�n los que a�n vivir�n en el campo.
A la izquierda, los que ser�n eliminados de inmediato.
A la derecha, los sanos y j�venes.
A la izquierda, los viejos,
... los d�biles, los enfermos.
Los ni�os con menos de 1,20 m,
... a la izquierda.
Algunos ni�os ya lo saben,
... y se ponen de puntillas al llegar a la regla de medici�n;
... pero los castigan con la fusta.
�No se miente!
Luego los obligan a desnudarse.
Y entonces...
El mundo entero sabe lo que ocurr�a entonces:
Las c�maras de gas y los hornos.
Es todo lo que queda del tren.
Y aquellos que a�n vivir�n aqu�,
... vestir�n la ropa del campo.
Dentro de unas tres semanas, se ver�n as�.
A todos se les toma las fotos reglamentarias.
De perfil.
De frente.
Se han conservado miles, decenas, cientos de miles de estas...
... fotos reglamentarias.
Hemos escogido algunas...
... para que puedan ver los ojos de aquellos...
... que hallaron la muerte en Auschwitz.
Hace ya mucho que desaparecieron,
... pero sus ojos siguen vivos.
Sus ojos a�n nos miran.
Cada uno de ellos trabajar� en el campo...
... y aportar� al III Reich un beneficio neto de cerca de 1 500 marcos.
Adem�s se obtendr�n 200 marcos con el "uso racional del cad�ver"...
... y con los efectos personales.
Descontando los dos marcos por el envenenamiento y la cremaci�n,
... se obtendr�, como media per c�pita,
... 1 631 marcos de beneficio,
... sin incluir el valor del pelo,
... la dentadura,
... los huesos...
... y las cenizas.
La casa del comandante.
Su mujer.
Su pasatiempo.
Sus amigos.
Su trabajo.
Del diario del m�dico del campo,
... doctor en Medicina,
... doctor en Filosof�a...
... y profesor supernumerario, Josef Kramer.
S�lo traduciremos un par de fragmentos.
"Hoy presenci� un acto especial.
"Es m�s horrendo que el infierno de Dante.
"Encargan de Berl�n unos pantalones, unas botas y una chaqueta nuevos.
"Otro acto especial.
"Esta vez debi� ser eliminado un grupo de mujeres consumidas.
"Sab�an lo que les esperaba, y las SS tuvieron que emplear la fuerza.
"De almuerzo hubo sopa, medio pollo,
"... toda la cerveza que se quisiera y helado de vainilla.
En la velada disfrut� de la compa��a del comandante."
En Majdanek quedaron 800 000 pares de botas que no alcanzaron a enviar.
El director de una f�brica del trust qu�mico "?? Industrie", solicita:
"Ruego env�o urgente de otra partida de muchachas polacas.
"La anterior ya se agot�.
Prestar especial atenci�n al estado de salud del material escogido."
El comandante responde:
"Env�o nueva partida de muchachas. No puedo escoger un mejor material.
La mercanc�a es la normalizada."
Majdanek, Auschwitz y Treblinka eran apenas modelos operantes...
... y escuelas de cuadros con vistas a los enormes campos de exterminio...
... que Himmler se propon�a construir tras los Urales.
Estaba previsto eliminar all� en breve plazo,
... 60 millones s�lo de rusos,
... sin incluir a otros pueblos.
Ya hab�an elaborado los planes: hab�an proyectado las v�as de acceso,
... trazado los sitios de emplazamiento y encargado el equipamiento.
Las firmas del III Reich se alistaban a un arduo trabajo.
Lloran.
Lloran conmovidos.
No, no quiero decir que los conmuevan las c�maras de gas.
Probablemente no sepan de esto.
Y si se lo contaran, no lo creer�an.
Y si lo vieran con sus propios ojos,
... creo que dir�n c�modamente que es necesario por el bien del III Reich.
Es una patolog�a,
... un enfermedad de la masa.
Le tienden las manos al dios.
Les basta tocar sus dedos.
Y aun as�, hab�a otra Alemania Y aun as�, hab�a otra Alemania.
Aqu� tenemos a un joven en la picota.
En el pecho lleva un cartel:
"�Dije No! �Soy un traidor del pueblo!"
Es decir, hab�a j�venes que le dec�an "no" a Hitler.
Hab�a gente que a�o tras a�o,
... tercamente le dec�a al nazismo "�No!".
Hace falta mucha hombr�a para morir;
... pero quiz�, no menos hombr�a para decir "�No!",
... cuando alrededor dicen "s�";
... para mantenerse fiel a la humanidad,
... cuando los que lo rodean a uno, dejan de ser hombres;
... para pensar, cuando pensar est� vedado.
Y vean qu� bellos rostros.
Eran pocos,
... pero eran.
Siempre los hubo.
No son s�lo el orgullo del pueblo alem�n:
... son su esperanza;
... porque en ellos est� el futuro de Alemania.
Cap�tulo XV: El final del III Imperio
Cada a�o entrenan intensamente para la campa�a invernal.
Unas palmaditas en las rodillas. Eso es.
Unas nalgaditas. As�.
Ahora unos brinquitos.
As�.
Y listo, ya no hay fr�o que espante.
Pero la realidad resultar�a...
... un poquito diferente.
Uno de los soldados del cerco de Stalingrado, escribe a su mujer:
"Lo ocurrido es tambi�n, en parte, culpa m�a.
"Por supuesto que no es tan grande:
"... apenas la sexag�sima millon�sima parte de la culpa del pueblo alem�n;
"... pero ya estoy pagando por esta...
... sexag�sima millon�sima parte."
�Si todos hubieran pensado as�!
�Si hubieran pensado as� siempre,
... y no s�lo en estas circunstancias!
�Si todos los hombres del mundo, siempre pensaran as�!
Veinte millones de vidas.
Veinte millones de las mejores vidas de nuestro pueblo,
... entregamos para extirpar de la tierra al fascismo.
Ahora la guerra avanza al oeste.
Avanza incontenible.
Veinte millones.
Murieron...
... creyendo que el fascismo desaparecer�a...
... de la faz de la tierra,
... de todos los pa�ses,
... para siempre.
El 8 de mayo del 65,
... se re�nen espont�neamente,
... cada uno por su lado,
... en la Plaza Roja, los otrora soldados.
Buscan a sus camaradas de armas.
Algunos los encontrar�n.
Este del 21er. Regimiento de artiller�a de La Guardia, no hallar� a ninguno.
No vinieron.
Esta mujer es m�dica.
Hall� a un muchacho que entonces salvara.
Est�n recordando c�mo fue,
... y una muchacha que no estuvo en la guerra, escucha en silencio.
Otro encuentro.
�Ha encontrado a su gente!
Y quiz�s sea el mejor d�a de su vida.
Pero, �cu�nto a�n habr�a de acontecer para este d�a!
�Cu�nto a�n quedaba por hacer!
�Cu�nto a�n hab�a que recorrer!
Hab�a que llegar a K�ev y luego a Varsovia;
... llegar a Ruman�a, a Hungr�a, a Bulgaria, a Polonia;
... lanzarse sobre Alemania, llegar a Berl�n;
... y morir,
... morir,
... dar la vida.
- �Guerra total o capitulaci�n -dice Goebbles-!
- �Quieren la capitulaci�n? - �No!
- �Quieren la guerra total?
- �S�, la queremos!
�Que viva la guerra total!
La guerra total.
Cuanto han visto hasta ahora,
... a�n no era la guerra total.
Este es el rostro de la guerra total.
A esta mujer y a estos dos ni�os...
... los mataron con una pistola a bocajarro.
A bocajarro.
A bocajarro.
�Cu�ntos de estos asesinos ser�a necesario crear para matar a bocajarro,
... para asfixiar con gases, quemar vivos o ametrallar...
... a millones,
... a millones,
... a millones de mujeres y ni�os?
�Cu�ntos habr�n sido necesarios de estos desaprensivos ejecutores...
... prestos a arrasar la tierra y todo lo que en siglos creara el hombre?
Pero no ayud� la guerra total. No pod�a ayudar.
Este es el hip�dromo de Mosc� en el verano del 44.
Son prisioneros de guerra.
Son los que deb�an cumplir la "Orden de julio" de Hitler:
"Los eslavos han de quedar como reserva inagotable de esclavos,
... al estilo del antiguo Egipto o Babilonia."
Ahora los moscovitas pueden...
... ver a estos malogrados amos de esclavos,
... celadores,
... hacendados,
... gobernadores.
Y este carnicero de Prusia Oriental puede ver a los soldados sovi�ticos.
Son los hombres que decidieron el desenlace de esta porf�a.
La m�s dura,
... la m�s cruenta en la historia de la humanidad.
�Qu� tienen de notable?
Pues nada.
Ni se le ve una Orden.
Bueno, una medalla.
Alguna vez Hitler prometi�:
"Dentro de unos diez a�os, los berlineses no reconocer�n su ciudad."
En efecto, cuesta reconocer las ciudades alemanas ahora.
Pero el h�bito hace lo suyo:
... sv�sticas, un cartel:
"�Nuestras paredes est�n destruidas, pero nuestros corazones no!"
Y Goebbles vuelve a hablar de la guerra total.
El discurso es el mismo, los mismos los que escuchan.
Pero hay algo nuevo en sus rostros.
Observen.
Est�n pensando.
Es probable que ni siquiera est�n oyendo a Goebbles.
Est�n pensando.
Pero aun as�, la costumbre hace lo suyo.
Sieg Heil.
Y el mismo juramento.
El juramento es el mismo, pero la gente es otra.
Est�n pensando.
Redoblan los tambores.
Goebbles pasa revista.
Busca a qui�n a�n puede mandar al fuego...
... con tal de prolongar unos minutos m�s su existencia.
Los ni�os al fuego.
Los viejos, las mujeres.
Les ense�an a disparar los lanzagranadas Faust.
Es muy sencillo, Madame:
... apunte, enderece un poco,
... hale el gatillo. Lista.
Las �ltimas tomas de Hitler.
Tambi�n pasa revista buscando a qui�n mandar al fuego.
A este muchacho.
Y a este, por supuesto.
Ya es tarde.
La guerra ya se ha lanzado sobre Berl�n.
Se agotan los �ltimos minutos del III Reich,
... pero en estos minutos a�n morir� gente.
Fin.
Cap�tulo final, inconcluso...
Crece la hierba.
Nacen nuevas personas.
Donde antes ca�an las paredes, ahora pasan colegiales.
Es la Rep�blica Democr�tica Alemana, Berl�n.
Y a estas dos ni�as les fastidia tener que ir al colegio.
Quieren darle la vuelta a cada �rbol, a todos los que aparezcan en el camino.
Otro �rbol al que darle la vuelta.
Y aqu� viene un ni�o.
Vale la pena detenerse a observarlo.
�Qu� sabr�n del fascismo, incluso estas muchachas mayorcitas?
�Qu� sabr�n de la guerra...
... m�s all� de lo que les contar�n sus padres?
�Qu� sabr�n de la guerra y el fascismo estos j�venes parisinos?
Desean bailar.
Desean bailar y amar.
Y al fin y al cabo, tienen derecho a ello.
Es una bella juventud.
�Qu� linda muchachita!
�Y saben qui�nes est�n cantando en el club?
La sobrina de Hitler y el yerno de Mussolini.
Son otros tiempos.
�Todo pasa!
�Todo sigue adelante, todo cambia!
El deporte descubre nuevas formas.
Tambi�n el arte descubre nuevas formas.
�Y?
Precioso.
A la galer�a.
Llama la atenci�n a estos.
Particularmente el agujero.
�Comprado!
Tambi�n compran este.
Se llama "monokini".
Y esto es un concurso de culturismo masculino.
El concurso se llama "Mister Alemania".
Claro que no es el "Mister Alemania", es el Mister RFA.
Existe otra Alemania.
Efectivamente un tipo muy culturizado.
Y, donde haya un Mister RFA,
... deber� haber una Miss RFA.
El concurso se llama "Miss Alemania Occidental".
La gente desea amar.
Desea tener hijos:
... hembritas, varoncitos.
Y con el varoncito, puede pasar esto.
Es el entrenamiento de los infantes de marina.
Am�rica.
De nuevo se intenta convertir al hombre en bestia.
Quiz� no sin �xito.
Esto ya no es Am�rica.
Es Alemania Occidental. Una maniobra de la OTAN.
A veces parece que este libro ha sido exhumado.
... y que junto a �l, han vuelto de ultratumba estos...
... cad�veres vivientes con sus medallas hitlerianas.
Estos eran de las SS.
Estos, sus tiernos beb�s.
Por cierto, el alcalde de Berl�n Oeste, Willy Brandt, declara:
"Ya basta de hablar del fascismo.
"Han pasado veinte a�os,
"... y se nos ha agotado la paciencia. �Basta!
"�Para qu� revolver el pasado?
El fascismo ya desapareci� de la faz de la tierra."
Va y tenga raz�n: lo aplauden.
Entonces, �en nombre de qu� redoblan estos tambores?
�Y en nombre de qu� es este desfile...
... tan parecido a uno que ya vimos?
Se me hace que el tumor cancer�geno fue extirpado;
... pero qued� la met�stasis, y no s�lo en Alemania Occidental.
Aqu� tienen a Mosley. Inglaterra.
Ha envejecido, se ha ajado.
Ha perdido pelo y tambi�n dientes;
... pero aun as�, sigue hablando,
... y lo aplaude gente bien joven; luego, ha habido cambios.
Y la polic�a ya est� presta a protegerlo, porque ahora saldr�.
Ya sale.
Enseguida.
Quieren pegarle.
Y aun as�, es incre�ble lo inmutable de las tradiciones inglesas.
Vean qu� temperamento.
�Qu� se ha hecho de la flema inglesa?
Vean c�mo act�a esta "dama" (en una esquina de la imagen) con el bolso.
Y ahora estos polic�as: con muchos br�os.
Cierto que ahora Mosley tendr� que hablar a cubierto,
... poniendo a salvo su fisonom�a.
Desde aqu�, puede sonre�r.
Y a los ca�dos, los ponen a un ladito.
Y si aqu� se puede, �por qu� no en Alemania Occidental?
�Por qu� no profanar los cementerios jud�os, escribir esto,
... dibujar sv�sticas y "SS" sobre las tumbas,
... escribir: "Les queda poco"?
Escriben: "�Creen que el F�hrer ha muerto!
�Pues nosotros creemos que no!"
Estos s�mbolos y estos escritos refutan a Willy Brandt.
Lo mismo este revanchista que nos saca la lengua.
Es un miembro de los "Escuadrones escandinavos".
O este continuador de la sv�stica, el l�der de los fascistas americanos,
... Rockwell.
Y este es el F�hrer de los fascistas suecos.
Sv�sticas americanas, chilenas, francesas, portuguesas...
�Qu� variedad!
Cierto que las sv�sticas mudan, pero la sustancia sigue siendo la misma.
Tal vez consideren que el mundo ha cambiado,
... que es posible otro Munich,
... otra marcha hacia el Este.
Estas sv�sticas pasan frente a la Casa Blanca en Washington,
... y en las pancartas escriben: "Liberen a Rudolf Hess".
Al Rudolf Hess que ya hemos visto. A�n vive en la c�rcel.
Igual siguen vivos los monopolios de Alemania Occidental.
Observen a sus due�os.
V�anlos qu� seguros de s� mismos,
... qu� aristocr�ticos,
... qu� acicalados,
... satisfechos,
... qu� rutilantes;
... y c�mo nos miran todos estos...
... Thyssen y Flick.
S�, los negocios no van mal.
Este es un baile de la gran sociedad de la Alemania Occidental.
La verdad es que el baile no es lo bastante de gran sociedad para...
... los Krupp, los Thyssen, los Flick y semejantes.
A ellos nunca les ha gustado que los filmen.
A�n sigue sin gustarles.
Les gusta quedarse en las sombras.
Aun as�, est� aqu� la flor y nata de la sociedad: ministros, famosos actores,
... grandes comerciantes,
... negociantes bien acompa�ados, muchachas tra�das de Par�s...
Pero mientras ellas bailan, recordemos que...
... esa guerra le trajo a Krupp, Thyssen y dem�s,
...100 marcos de ganancia por muerto, independientemente de su origen:
... ruso, franc�s, americano...
... o incluso alem�n.
Si se les ocurriera escribir una nueva carta...
... a un nuevo Hindenburg,
... ya no estar�a firmada con 2 mil millones,
... sino con 20 mil millones de marcos.
Si la cuenta se sacara en infantes de marina,
... dar�a mucho en qu� pensar.
�Por qu� no mejor mirar a los delfines?
Recientemente se ha visto que su cerebro no es menos complejo...
... ni menor que el humano.
Incluso dicen que hablan su propia lengua delfinesca.
En todo caso, son muy inteligente y muy buenos.
Mejores que mucha gente.
Han propuesto usarlos con fines militares.
Como localizadores, seg�n parece.
Por ahora, tiran botecitos,
... y los generales, de momento, prescinden de ellos.
Hitler no contaba con estos medios.
Por fortuna.
Si Hitler hubiera contado con esto,
... si Hitler hubiera contado con esto,
... �creen que habr�a vacilado un segundo?
Incluso Truman se decidi�.
�La humanidad?
No s�.
Quiz� de ella s�lo quedase...
... esto.
En general, la guerra por ahora, prescinde de los delfines.
Con la t�cnica basta.
Arsenal sobra.
Y a�n as�, creo que el hombre es racional,
... que nace excelente.
Ni�os malos, no hay.
Todos los ni�os en todo el mundo, son buenos.
Todo est� en c�mo los formemos,
... en qu� los convirtamos.
Hace mucho, mucho tiempo,
Un viejito y una vieja
Ten�an una gallina bermeja.
La gallina les puso un huevito.
No uno simple, sino doradito.
El viejito lo golpe� y no se rompi�. La abuela lo golpe� y no se rompi�.
Un ratoncito pas�, Con el rabo lo roz�,
El huevito se cay� y se rompi�.
El abuelo lloraba. La viejita lloraba.
Y dijo la gallinita:
No llores, abuelita.
No llores, abuelito.
Yo les pondr� otro huevito.
No uno simple, sino doradito.
Gui�n: M. Romm, M. Tur�vskaia, Yu. Janiutin
Direcci�n: Mija�l Romm Fotograf�a: G. Lavrov
Direcci�n art�stica: L. Indenbom M�sica: A. Karam�nov
Sonido: S. Minervin, B. Venguerovski
Direcci�n orquestal: E. Jachaturian Texto: M. Romm
Practicantes de dir. art�stica: J. Stoichev, S. Kulish
C�maras: V. Zh�nov, B. Pluzhnikov
Montaje: V. Kul�gina
Astes. de dir.: S. Linkov, K. Osin Asistente de c�mara: Yu. Avd�ev Asistente de montaje: T. Iv�nova
Dise�o fotogr�fico: B. Baldin Asesor: Ernst Henri
Redactor: I. Tsizin Director administrativo: Yu. Rogozovski
Fin
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