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NO ES NUESTRO DEBER DECIDIR AHORA QUE ESTE HOMBRE, GILMAN HANLE Y

FUE UNA VÍCTIMA DE UNA INJUSTICIA NACIONAL NO DELIBERADA.

NUESTRO DEBER ES QUE SU DESTINO NO RECAIGA NUNCA MÁS SOBRE NADIE.

OLIVER WENDELL HOLMES TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA

LA PUERTA DEL INFIERNO

KANSAS, 1867. UN ESTADO GOBERNADO POR LA GUERRILLA

AL COMIENZO DE LA GUERRA CIVIL

Tranquilo.

¿Quieres que me cojan otra vez? Le puedo dar.

No te dejaríamos a merced de esa chusma para que te cojan de nuevo.

La gente de la ciudad quiere quemarme.

Quemarme vivo.

Has tenido una mala caída. Puede ser más grave de lo que crees.

¿Por qué? Podemos hacer un alto en casa de Wilson.

Tómatelo, Vern.

No podremos parar en casa de Wilson. Ha muerto.

Vi su tumba. Hay otra gente viviendo ahí.

- Está bien. Seguiremos. - Los caballos no aguantarán mucho más.

Y tú tampoco.

Dije que siguiéramos.

GILMAN S. HANLE Y VETERINARIO

Lamentamos molestarla, pero este hombre está herido.

Por favor, entren.

Por aquí.

Voy a buscar a mi marido.

Gil.

- Gil. - Ellie, tenemos problemas.

- Gil. Hay un hombre en casa. - La yegua debería haber parido.

El hombre está herido, Gil.

- Buenas tardes. ¿Qué ocurre? - El caballo le tiró.

Le duelen tanto las costillas que no puede hablar.

Respire hondo.

Tranquilo, tranquilo.

Levántese.

Muy bien.

Tiene que levantarse.

Supongo que no viven por aquí, si no, no hubieran venido.

Gil...

Estamos de paso.

Deben ir a la ciudad. Van a quemar a un delincuente.

Íbamos hacia allí.

Aguante esto por mí.

Fuerte.

- Si no puede, mi mujer... - Yo puedo hacerlo, dese prisa.

Gracias.

Supongo que ese hombre se merece lo que le hagan.

¿Lo supone?

No somos nosotros quien lo hacemos.

Para eso tenemos las leyes y el gobierno.

Se hará justicia si le damos una oportunidad.

Yo lucharé por la justicia.

- Aunque luché antes en contra. - Lo hizo, ¿eh?

Bueno, ya está.

- ¿Cuánto le debemos? - Nada. No soy médico.

Será mejor que en la ciudad vaya a ver al Dr. Jennings.

¿Por qué no habríamos venido si viviésemos por aquí?

Por aquí todo son yanquis. Yo luché por el sur.

Es difícil para los vencedores que admiremos por lo que lucharon.

Algún día se convencerán de que soy humano.

- Falta un caballo. - Los de la cuadra estaban frescos.

Mott ha ido a buscar al último.

Vern, no los mates.

Estás tan loco como dicen.

Deprisa. Alguien se acerca.

¿Hay alguien en casa?

- Neill Price. - Ellie. Gil.

Hola, Neill.

Ya sé. Alguna de tus reses ha enfermado y necesitas a Gil.

Es el único que viene a vernos y es para cuidar a sus reses.

¿El único? Alguien se iba cuando he llegado.

Iban a la ciudad para ver qué ocurría con Brechene.

Por eso vine. Podemos ir juntos.

A mí me parece que no hay razón para ir esta noche.

¿Ninguna razón?

Bueno. Puede que tú no lo creas, pero yo sí.

- Buenas noches, Gil. - Buenas noches.

Buenas noches, Ellie.

Las cosas serían más simples si yo fuera como él.

Será cuestión de esperar.

Y también de acostumbrarse.

- Buenas noches, Ellie. - Gil.

¿Es esto lo que quieres? ¿Esperar a ver qué pasa con la yegua?

Lo que quiero, ya lo tengo. Tú.

Y ahora, ve a la cama.

- Gracias. - Déjatela puesta.

Es como en todos los sitios.

Si has estado en uno, has estado en todos.

Espero que los otros tengan más suerte.

Aquí vive el veterinario.

- ¿Quieres hablar con él? - Tenemos que hablar con todos.

Echa un vistazo por ahí.

Por favor, entren.

¿Es usted Hanley?

- Así es. ¿Puedo ayudarles? - Puede.

- ¿Le importa si echamos un vistazo? - Ustedes mismos.

¿Qué ocurre?

Ayer un asesino disparó contra un teniente y un guardia.

Un asesino llamado Brechene.

¿Y se escapó?

¿Qué le hace pensar eso?

No están aquí para pasar el tiempo. Deben estar buscando algo.

Fue un rebelde durante la guerra.

Luché por el sur.

¿Ocurrió algo inusual ayer por la noche?

Sobre las 4h, nació un potrillo.

Antes, vendé las costillas a un hombre que cayó del caballo.

Estaba medio muerto de dolor.

- ¿Todo bien? - Eso parece, señor.

Un veterinario curando a un hombre, ¿no es algo inusual?

Cuando alguien no puede ir al Dr. Jennings, acude a mí.

No hago mucho por ellos, pero tampoco les cobro.

Gil. ¿Le hecho una manta al potro hasta que llegue el Sr. Barrett?

- Gracias, Ellie. - Vámonos.

Espere un momento, teniente.

- ¿Ha visto esto antes? - No creo. No.

- ¿Esos caballos de ahí son suyos? - Pues claro.

- Díselo. - Tienen el hierro de Randall.

Hace dos semanas, Brechene robó el ganado de Randall.

Lo que dice no tiene sentido.

Un hombre estaba herido y no encontró otro lugar al que ir.

Supongo que nunca antes vio a Vern Brechene.

No sabía qué aspecto tenía. Vaya respuestas que tiene.

¿Lo ha visto usted alguna vez? ¿Sabe qué aspecto tiene?

- No le he ayudado a escapar. - ¿Está diciendo que yo sí?

¿Está diciendo que no le ha pagado por los caballos frescos que tenía?

Lo dejó como un regalo.

- ¿No es así? - ¿Qué significa todo esto?

Simple. Hace un año que buscamos a quien ha escondido a Brechene.

Y ya le hemos encontrado.

Está arrestado por conspirar con Brechene contra el gobierno de EEUU.

- ¡No! - ¡Están locos!

Váyanse antes de que...

Y por el hecho que está acusado de ayudar un desertor,

del ejército de los Estados Unidos,

no tiene derecho a ser juzgado por un jurado civil.

Aquí se probará, sin ninguna duda,

que este hombre es culpable.

Vi a esos extranjeros yéndose de casa de Hanley.

Gil no dijo quienes eran sólo que uno era un paciente.

Dijo que no había razón para ir a la ciudad.

Eso no le hace culpable.

Los únicos caballos que había son los que Brechene robó a Randall.

Esta es la bolsa que el cabo Vincent encontró con 5000$ dentro.

El jurado, considerando las pruebas aportadas,

encuentra al acusado, Gillman S. Hanley,

culpable.

- El único culpable son ustedes. - Silencio.

Ahora van a escucharme a mí.

¿Ha probado algún testigo que vi a Brechene antes de esa noche?

Sólo Brechene puede decir eso o uno de sus hombres.

Encuentren a Brechene. Encuentren a alguno de sus hombres.

Declararán que nunca en su vida han tenido que ver conmigo.

El prisionero permanecerá en silencio.

De pie, Hanley.

Hanley, póngase de pie.

Tienes visita.

No puedo abrir la puerta, que sea rápido.

¡Gil! ¡Gil, cariño!

Ellie. Tienes que conseguir hablar con los de arriba.

Que sepan qué ocurre. Ni que sea demasiado tarde.

Habla con ellos.

¿No lo has oído? ¿No te lo han dicho?

¿Qué debo saber?

Han cogido a Brechene, le han cogido.

Llevaos a estos dos.

Brechene. Este hombre dice que nunca ha tenido tratos contigo.

¿Niega o confirma su afirmación?

Dile la verdad.

No hice un buen trabajo, ¿verdad?

Con el dinero que te dejé, podías haberte ido lejos.

Usted no puede salvarse. ¿Qué daño le hará decir la verdad?

Y salvar a un hombre que le ayudó cuando estaba herido.

¿Por qué te enfadas conmigo?

No querrá que mienta, ¿verdad?

Póngalo en una celda.

Tengo cientos de hombres que lo pueden encontrar.

Dígales dónde están y qué harán ahora.

Usted mismo pidió que Brechene le identificara.

¡Gil!

Gil, Gil.

Se ha acabado el tiempo. Vamos.

- ¡No, no! - Vamos.

BRECHENE Y TERRORISTAS MORIRÁN EL DESTINO DE HANLEY SIN REVELAR

Pero mi marido está vivo. No fue ejecutado con los demás.

Eso prueba que no es culpable, es libre para volver a casa.

Bajo qué ley se niega a decirme qué ha ocurrido con él?

¿Tan poco significa una vida humana para usted?

He hecho lo que he podido por él. Conmutando su pena por prisión.

Acepte mi consejo. Olvídese de él.

LA PUERTA DEL INFIERNO

¡Vamos, gandules! ¡Seguid caminando!

¡Vamos, seguid!

¡Seguid, seguid! ¡Vamos!

¡Llega la carreta con el agua! ¡Llega la carreta con el agua!

¿Dónde está Malone? Llegan más miserables en la carreta del agua.

Trae 10 hombres para descargar la carreta.

Aún te da miedo entrar dentro, ¿no, Frank?

Me pagan para traer el agua a la prisión, no dentro de ella.

Aquí tienes el papel.

Echaré un vistazo al ganado.

Seis nuevos criminales.

Eso significa seis barriles menos de agua.

Sacadlos de ahí.

Muy bien. Fuera de la carreta. Vamos, todos fuera.

Vamos, miserables, salid de ahí. Moveos.

Vamos, moveos. Vamos.

Vamos, moveos.

De pie. Si alguno de vosotros hace algo raro, verá qué le espera.

- Muy bien. Id adentro. Rápido. - Vamos, moveos. Moveos.

¡Prisioneros! ¡Alto!

Los trajes no están mal.

Ahora, quitaos los sombreros.

Vais a conocer a alguien.

Conocerán al comandante.

Al lugarteniente Voorhees.

Puede que no os guste.

Y lo más importante. No le vais a gustar.

¡Todo el mundo firmes!

Cuidado con esos barriles. Tened cuidado con el agua.

La remesa de Port Jackson y Jefferson, señor.

¿Jackson? Así que tenemos el placer de tener a Gillman Hanley.

- ¿Quién de vosotros es Hanley? - Aquí estoy.

¿Por qué no fusilaron a un perro como tú?

Eche un vistazo a todos, doctor.

Así es Gil Hanley.

En esta lista hay un desertor, un amotinado, un ladrón y un asesino.

Pero eres el único que figura como rebelde.

Los rebeldes quemaron casas con mujeres y niños dentro.

Verá que tengo un trato especial para los rebeldes.

Como sois nuevos, y porque queremos que seáis felices aquí,

os daremos una vuelta.

Muy bien, miserables. ¡En marcha!

El punto más bajo de esos riscos está a 60 metros de altura.

Ni que encontréis un camino fuera y seáis capaces de escalar esto,

Cientos de km. en cada lado del desierto más seco que hayáis visto.

Ningún hombre que haya estado aquí, ha llegado a la frontera de México.

Meteos en la cabeza que ningún hombre lo ha conseguido.

Y ninguno de vosotros será el primero.

Digamos que alguno se las arregla para llegar hasta el desierto.

¿Creéis que os dejaríamos morir de sed?

No seríamos tan desconsiderados.

¡De pie!

Parecen apaches.

A su lado, los apaches son inofensivos.

Son Pimas. ¿Y cómo se ganan su salario?

Por cada prisionero que traigan del desierto vivo, les damos 25$.

Por los muertos, 50$.

Les gustaría veros en el desierto.

Podéis sentaros.

Como un servicio extra, tenemos lo que los visitantes llaman:

el gran horno.

Podéis ver los efectos con vuestros propios ojos.

Con estas paredes majestuosas y el desierto,

podéis ver porque no usamos mucho las celdas y numerosos guardias.

También os hago saber que aquí no tenemos agua.

Ni una gota.

Sin embargo, estamos buscando una fuente en nuestro terreno.

Necesitamos agua aquí, desesperadamente.

Porque, ocasionalmente,

nos visita la fiebre.

Y eso lo hace más difícil todavía.

Pero hasta que descubramos una fuente de agua,

recibimos nuestra provisión una vez al mes de Cooper City.

Bien...

esto finaliza nuestra visita.

Les damos la bienvenida. Disfruten de su estancia.

Llévate a estos miserables. Márcalos y asígnales unas celdas.

A todos menos al rebelde. Quiero que venga conmigo.

¡Vamos!

¡Blacksmith! ¡Hellowon!

Ya podéis poneros los sombreros.

Te han enviado aquí para mantenerte con vida.

Eso me ata de brazos, ¿verdad?

¿Por qué quieren que sigas con vida?

Estoy aquí porque no podían matarme con las pruebas que tenían.

De verdad crees eso, ¿no?

No te preocupes, no estarás mucho tiempo.

Si me trajo aquí para decirme eso, está perdiendo el tiempo.

Hace unos años, cargaba con bayoneta contra ese uniforme.

Me ha costado mucho tiempo cambiar de opinión.

Usted no es quien para decir que cometí un error.

Bien. Está claro que no te quieren muerto.

Sí, señor.

Pero estas órdenes no se aplican a un hombre que trate de escapar.

¿Quiere forzarme a intentarlo?

Bien, yo...

Debo admirar tu espíritu, Sr. Hanley.

Ese espíritu hizo que quemaran casas sin sacar a mujeres y niños.

¿Y si quemaste la mía? Con mi mujer y mi hija dentro.

No te gustará lo que te pase aquí, rebelde.

Te querrás buscar una salida.

Quítale los grilletes y mételo en una celda.

En la misma que Redfield.

Esta será tu casa de campo. ¡Abrid la puerta!

Métete dentro.

A la derecha, rebelde.

Ahora a la izquierda.

¡Abre la 17!

Como ya dijo el comandante: bienvenido.

Una de las razones por las que tendréis menos agua.

Háblale, Jumper.

Soy Jumper Hall. Si crees que nos alegramos que estés aquí, no es así,

no lo estamos. Pero ya que estás aquí, te presento a la familia.

Él es el Nye, de la quinta de Ohio.

- Se acerca mucho a las armas. - Haces demasiado ruido, Jumper.

Gundy Boyd, de la infantería de N Y.

Hola. Lamento verte.

¿Viste a los Pimas afuera?

Este está dentro.

¿Has visto alguna vez a un indio deforme? Mató a uno de los suyos.

Ahora nadie te quiere, ¿verdad, Hunchy?

Vamos, ya basta.

- Lo siento, Hunchy. - No te metas con él.

Está bien, Red.

Ya ves que somos una familia feliz. Soy el único que puede salir de aquí,

pero puede que ni siquiera llegue a tiempo.

Ven por aquí.

¿Has tardado mucho en venir?

- Pues no mucho. - Como yo.

Menos de un año.

No pediste que te pusieran aquí y nosotros no te hemos pedido.

Lo mejor es que esto salga bien, ¿verdad?

¿Qué significa eso?

No digas nada de lo que ves a nadie. Ni siquiera a nosotros.

- ¿Tenemos un acuerdo? - ¿Quién dice que lo necesitemos?

Está bien. Tenemos que respirar juntos aquí para poder vivir.

Y tú no quieres respirar con nosotros.

¿Qué haremos contigo?

Eso lo decides tú.

¡Abre la 17!

Vuestro compañero de juegos, Red.

Si alguien se queja de la ración de agua, decídselo a él.

¿Ves a alguien corriendo hacia el agua?

Los tienes bien entrenados delante de mí.

Por una vez, no de un portazo.

Sargento, déjeme ver al doctor.

No te sacará del trabajo en la cisterna.

- Puede si sabe qué me hace el ruido. - Ya lo sabe.

- Es como miles de explosiones. - ¿Algún rebelde?

- Soy un artillero. - Lo fuiste.

Lo que sabe Voorhees es lo que hiciste al desertar de la artillería.

Quiere que te acostumbres a este ruido.

Nunca más trabajaré en esa cisterna.

Preparad los vasos.

¿Y él?

No te preocupes por el asesino.

Apuesto a que le gusta esto más que el agua.

Sangrado de nariz y orejas significan lesiones internas.

Un hombre puede morir así.

No vuelvas a darle una patada.

¿No quieres?

Vienes nuevo aquí y me dices lo que quieres.

¡Red!

Déjale que se vaya.

¿Con lo del acuerdo te referías a esto?

Coge tu vaso.

Tú, ¡contra la pared! ¡Vamos!

¡Gírate!

Apóyate.

¿Va todo bien, Red? Sin problemas.

Sí, todo bien.

¿Sabes? Les gusta practicar el tiro al blanco.

Si se te ocurre huir.

Gracias.

¿Aún quieres ayudarle, rebelde?

El hombre se está muriendo.

Será mejor que no se muera.

He oído decir que eres una especie de doctor.

- ¿Lo mantendrás vivo? - Lo haré mejor que tú.

Si lo haces, arreglaremos lo nuestro más tarde.

¡Vamos!

Ya te dije que no volveré a esa cisterna.

- Vamos, dispárame. - ¡Cómo te...!

¡Un prisionero se escapa!

No disparéis.

No disparéis. ¡A los de arriba! ¡No disparéis!

¡Vamos! ¡Adelante, disparen!

¡Adelante! ¿Por qué no disparan?

Todos los rebeldes quieren fugarse para recoger su dinero.

¡Adelante, disparen! ¿Por qué no disparan?

¿Por qué no disparan?

Está bien, sargento.

Disparen. ¡Disparen!

- Bájenlo, sargento. - Biebs, Keller, ¡a la carrera!

Ese ha terminado como uno de tu clase, como un rebelde.

- Que se pongan en marcha. - ¡Vamos! ¡Continuad! ¡Rápido!

¡Vamos!

¡Seguid, seguid! Vamos.

¡Deprisa!

¡El primero! ¡Pare!

Tómatelo con calma. He estado cavando durante años.

Es como nos mantienen ocupados. Sólo hay tierra.

¡A la derecha!

¡Empezad a cavar!

¡Puesto número 4! ¡Sin novedad!

¡Puesto número 4! ¡Sin novedad!

¡Puesto número 1! ¡Sin novedad!

¡Puesto número 1! ¡Sin novedad!

¿Cómo está?

Aquí dentro no se mejorará.

Así es, asesino.

No queremos perderte para siempre.

- Eres un perro repugnante. - Cuidado, Mud.

Mud no quería ser un soldado. Vivía a unos 20 km de aquí.

En Cooper City. ¿Sabes de qué trabajaba?

Hacía prospecciones.

¿Sabes dónde exploraba? En el desierto.

- Nunca irás a... - Tranquilo, Mud.

Es el único que ha estado aquí. Conoce el camino a la frontera.

Y Mud me lo dirá cuando yo esté preparado.

Primero tienes que salir al desierto.

Te enseñaré cómo se hacen las cosas por aquí.

Ven, quiero que veas algo.

- ¡Eh, Red! Vigilaré la puerta. - No, no lo harás.

Hunchy, vigílala tú.

Fíjate. Hace años los indios hacían fuego aquí mismo.

Y pensé que el humo tenía que irse por algún lado.

He tardado más de un año para saber que ninguna grieta era la salida.

¿Sabes por dónde salía el humo?

Salía por estas hasta que encuentra por esta grieta más grande.

¿No crees que merece la pena? Vamos a empezar.

Seguidme todos.

Hemos llegado hasta aquí.

Picos rotos.

Me las apañé para conseguirlos. El coronel aún los busca.

Hoy nos encargaremos de esta parte.

Ni que salgas de aquí, aún están el desierto y los Pimas.

Tres días antes de irnos, escribiré una carta a Cooper City.

Una carta inocente a un zapatero. Le diré que necesito unos zapatos.

A la tercera noche, ¿sabes qué habrá escondido en esas rocas? Caballos.

Y en esos caballos habrá un armamento entero.

Espero que lo consigáis.

Entonces, ¿vas a trabajar con nosotros o no?

Sólo hace falta que Voorhees crea que tengo algo que ver con esto.

Es importante que Voorhees no se entere de nada.

Gundy, di a Mud que suba.

Puede trabajar en lugar del rebelde.

Este tipo de trabajo no será bueno para Mud.

Puedes arriesgarte a que Mud muera.

Eso no funciona así.

Míratelo de esta forma: llevamos mucho tiempo aquí.

Así, tenemos una oportunidad. Quédate despierto todas las noches,

porque los seis te vigilaremos.

Y una mañana verán que has tenido un accidente.

Y no podrás probar lo que quieres probar.

No habrás ayudado a Mud, ni a nosotros, ni a ti mismo.

"Querido,

"Querido,

"Está oscuro afuera, y el amanecer está aún muy lejos.

"Mañana iré a St. Louis y gracias a Neill, veré al senador Cornwall.

"Nos quedaremos allí antes de volver a Washington.

"Neill dice que el senador es un gran hombre y tiene influencia.

"Puede que nos ayude.

"Si es necesario, iré a Washington yo misma. "

Sr. Hanley.

Tengo una carta del Lt. Woods. El juez que te procesó en el juicio.

Quiere saber si tienes alguna inclinación a hablar.

- ¿Tienes alguna inclinación? - ¿Hablar sobre qué?

Brechene tenía unos 100 rebeldes. Quieren saber dónde está el resto.

¿Eso es todo?

Bien. Bien.

Me alegra que no tengas inclinación, si no, te tendría que haber devuelto.

Espero que no hables, rebelde. No hasta que sea demasiado tarde.

Eso es todo.

¿Y las cartas de mi mujer?

- ¿Seguro que tenías cartas? - Estoy seguro.

Como estas, puede.

Mira, te ha escrito una de nueva.

Creí que así no te molestaría con...

Cartas como ésta.

¿Dice algo de si reabrirán el caso?

Sí, ha escrito a Washington, Ha estado en Washington.

Ha hecho lo que ha podido por ti.

Dime, rebelde, ¿ya te estás cansando de nuestra cisterna?

¿Me va a dar mis cartas?

Llévenlo a su celda.

¡No!

Vas a romperlo.

Algunos niños aprenden aritmética, yo a abrir cerraduras.

- ¿Puedes abrir ése? - Claro.

¿Dónde irás si la abro?

Los guardias de este nivel piden a los de arriba que abran la puerta.

Y que los guardias del túnel y los de arriba decidan ir a dormir.

Estáis vencidos.

No aguantaréis muchos días el turno doble en la cisterna.

Por eso, merece una sorpresa.

Me acostumbraré.

¿Te sientes algo mejor?

- Voorhees. - No, túmbate.

Dibujé en la puerta por dentro el camino para salir del desierto.

Rascando. A la altura de los ojos.

¿En qué puerta?

Se lo has dicho, ¿verdad?

Le he dicho que te cuezas en el horno hasta que...

Haz lo que te dé la gana, pero dime lo que te ha dicho.

Dijo algo de unas marcas en la puerta.

No hay nada aquí.

¡Puesto número 6! ¡Sin novedad!

¡Puesto número 6! ¡Sin novedad!

¡Rebelde! ¡Vamos! Ya no trabajaremos más en la cisterna.

Ya hemos llegado. Lo hemos logrado.

Fíjate.

¡Ya está! Dentro de poco seremos libres.

Y el resto es ya muy fácil.

Y el resto depende de ti.

No depende de mí.

Ya hemos llegado y no pararemos aquí mientras tú te decides.

- ¿Cuánto falta para salir? - Ya está.

- ¿Pueden intentarlo ahora? - No hay nada en su camino.

Excepto subir arriba, los guardias, los riscos, el desierto y los Pimas.

- Sí, pueden intentarlo. - ¿Les has contado lo que dijo Mud?

Mira, ¿puedes abrir esa puerta esta noche?

¿Para qué?

Sólo te llevará al otro lado de la puerta.

Después de eso, no puedes ir a ningún sitio.

Hay cosas que quiero de la oficina del comandante.

¿La oficina del comandante? ¡Estás loco!

- Ábrela. - No ahora.

En menos de una hora, tienen relevo de la guardia.

Dejan abierta la puerta de arriba durante 8 min.

Lo que sea que debas hacer, tienes ocho minutos.

Esto es una locura. Teniendo la oportunidad de salir de aquí.

Si Voorhees te coge...

¿Quién hay ahí?

¿Es usted, cabo?

¡Alto!

¡Llama al sargento!

Aquí dentro.

- Uno de esos, sargento. - Abridla.

¿Quién ha sido?

No me digáis: "no lo sé".

¿Quién acaba de entrar aquí?

- Nadie. - ¿Sabes qué les pasa a los mentiros?

Se lo tendré que repetir.

Dije que nadie ha entrado.

Y quería decir: "nadie".

Tú, tú y tú. Afuera. Sabéis qué va a ocurrir.

¿Por qué ellos?

¿Y qué diferencia hay? Antes o después, alguno hablará.

Tendrá que hacerlo.

Puedes ahorrarte el esfuerzo. Yo fui el que salió.

Me mentiste, Gundy. Sabes el castigo por mentir.

Sal fuera.

Ya te dije que es a mí a quien quieres.

Claro. Sólo que Voorhees se encarga de ti él mismo.

Quítate la camisa, mentiroso.

Y quiero saber cómo abristeis la puerta.

Todo depende de ti.

¿Merece tanto la pena?

- Esto podría durar toda la noche. - Tú también espera a los demás.

¡Basta ya! ¡Es suficiente!

¡Canalla! ¡No le pegues! ¡Parad ya! ¡Está bien, está bien!

¡Está bien! ¡Parad ya! ¡Bajadle de una vez! ¡Ya basta!

¡Acabad ya! ¡Acabad ya!

¡Ya basta, canalla!

¡No! ¡Bajadle! ¡Bajadle!

¿Nos ayudarás o te gusta lo que estás viendo?

¡Bajadle!

¡Parad!

Está bien.

- ¡Está bien! - ¡Abre!

No conseguirás nada. Nos eres más útil vivo.

Ya ha tenido bastante por mi culpa. ¡Vamos, abre!

¡Vamos!

¡Salgamos de aquí!

¡Coged antorchas! ¡Vamos! ¡Vamos, moveos!

¡Abrid la puerta!

Espera, van a conseguir que te mate.

¡Estás loco! ¡Suéltale!

¡Espera! ¡Mira lo que hay ahí!

Levántate. ¿Quién es el responsable de esto?

Él es el responsable.

Provocando un motín, ¿no?

Puesto que no hay muertos, pasarás mucho tiempo sin ver la luz del sol.

Pero la sentirás.

¿Está vivo aún?

No come mucho, pero no deja ni una gota de agua.

Un par de días más y podrás beberte su agua.

El camino para salir del desierto, lo rasqué, a la altura de los ojos.

Adelante, Neill.

Recuerda al Sr. Price del juicio.

El coronel Woods, uno de los jueces.

Neill, ha ocurrido. Dejarán que Gil vuelva a casa.

¿Para un juicio justo?

Como ya dije a la Sra. Hanley, su marido no ha sido absuelto.

Estará bajo mi custodia. Debe presentarse a mi 2 veces al mes.

Quiero vigilar todos sus movimientos y una lista de sus visitantes.

- Eso no será liberarlo. - Estará en casa, es lo importante.

Parece como si usáramos a Gil como cebo.

¡Neill!

Espera que los rebeldes de Brechene contacten con Gil y así atraparlos.

- Esa es su propia conclusión. - Por favor, Neill. Está bien.

No obligamos a Hanley a salir. Se le presentarán todos los hechos.

Si decide colaborar, puede que le rebajemos la sentencia.

Me pregunto si Gil se lo agradecerá.

Buenos días, Sra. Hanley. Sr. Price.

- ¿Cuándo estará aquí Gil? - Enviaré hoy la orden.

Llegará mañana a la prisión.

Oficialmente, la decisión se toma en 3 semanas, si hay informes buenos.

Gracias.

Abre la puerta.

Vamos, vamos.

Bueno, Hanley.

El médico dice que morirás si te dejamos ahí más tiempo.

No podemos dejar que ocurra eso dentro de la prisión.

Sacadle.

¡De pie!

3 o 4 días en la cisterna y podrás volver al horno.

Está bien, bajadle.

Tranquilo.

Lo has pasado mal.

Bienvenido.

No creímos que lo conseguirías.

En cuanto estés listo, envía esa carta al zapatero.

Tendrás que decirme el camino.

Te lo voy a enseñar.

¡Puesto número 1! ¡Las nueve! ¡Sin novedad!

¡Puesto número 1! ¡Las nueve! ¡Sin novedad!

Exactamente, ¿dónde?

Justo encima de ese risco.

- ¿Y cómo saben por dónde saldrán? - Ya tienen un piquete en el borde.

- ¿A qué hora esta noche? - Después del cambio de medianoche.

¿Por qué estás tan seguro que Mud le contó a Hanley lo del camino?

No estoy seguro, pero lo siento así. Es suficiente para mí.

Está bien. Devolvedlo a su celda.

No va a ponerme ahí de nuevo, ¿no?

Pero yo no quiero intentarlo. Quiero irme andando de aquí.

En menos de un año y quiere que vaya con ellos hoy.

- No les dejará vivos allí arriba. - Llevadlo a su celda.

Bueno, querías vengarte de los rebeldes.

Uno de los que se escapa hoy es un rebelde.

Eh, Red. ¿Y si Voorhees sabe algo? Nos disparará al salir.

- No puede saberlo. - ¿Y si lo hace?

Y nos espera ahí fuera a que salgamos.

Eso quiere decir que alguien se lo dijo.

Si te preocupa tanto, mejor si sales tú primero.

Sólo pensaba en qué podía ocurrir.

Te seguiremos a ti, Jumper.

¿Ahora, Lugarteniente?

Aún no está fuera. No disparéis.

Quiero que esté más lejos para mandar a mis sabuesos tras ellos.

¡Jumper!

- ¡Asqueroso soplón! - ¡No! Yo no he contado nada.

¡Vamos!

- ¡Vámonos! - ¿Dónde está Jumper?

- No lo ha logrado. - Éramos 5, sólo hay 4 caballos.

- Y dijiste agua y armas. - Lo tengo yo.

¡Vámonos de aquí antes que lo sepan y vengan los Pima.

- ¿Y bien? -25 km. más y estaremos a la mitad.

¡Sigamos!

¿Estás loco? Sólo me has dicho que debemos ir en línea recta.

Si perdemos la línea, ¿qué haremos? ¿Regresar y volver a empezar?

- No, esperaremos a los Pima. - Van a pie.

Está bien. Quedaos aquí. Diles que me he ido para ser libre.

¿Crees que no acabaría con pieles roja inmundos con cara de rata?

Te esperarás hasta que yo diga.

Hemos malgastado mucho tiempo. No vas a hacernos perder.

Entonces, encuentra el camino tú mismo.

- ¡No disparéis! - ¡No disparéis!

Baja ya, Hanley.

- ¿Dónde están los demás? - Están muertos.

Casi no llego a tiempo. Eso me habría costado muy caro.

He recibido esta carta. Oficialmente, te quieren libre.

Pero me lo han dejado a mí.

Buen trabajo, chicos. Se os pagará bien, ni que salga de mi bolsillo.

¡Soldado! ¡Recoge su caballo!

- ¿Cuánto les falta? - Dos horas.

Volverán con las manos vacías como los otros destacamentos.

Si vuelven.

Un hombre aguanta 3 semanas sin comer y 3 días sin agua.

- Mañana será el segundo día sin agua. - Teníamos agua para 2 semanas.

Los barriles están vacíos gracias a ti.

La fiebre tifoidea es muy peligrosa. Mató a 10 legiones romanas.

Uno de los guardias cae muerto ahí fuera y ya la tenemos aquí.

¿La cogió en la inmundicia de abajo o respirando este aire?

Puede contaminar el agua que bebemos. Por eso vacié los barriles.

- Y a no ser que venga agua... - ¡Aléjate de mí! ¡No me hables!

Y dale una píldora, es lo único que sabes hacer.

Los buenos ciudadanos tienen derecho a poner barricadas en su ciudad.

Tienen miedo que les contagiemos a sus mujeres y a sus niños.

Disparan a todos los destacamentos que hemos enviado a por agua.

¡Señor! ¡Entra la patrulla!

No hay agua, señor.

Tiene que darme a más hombres. Dispararon a dos en la barricada.

Necesitamos una compañía para lograrlo.

¡Guardia!

Llevadle al dispensario.

Está contagiado, no podemos tocarle.

Haced lo que os digo. Llevadle al dispensario.

Vamos, deprisa.

Vuelve. Vuelve y diles que la mitad están enfermos de tifus.

Con 50º a la sombra y sin agua.

Que deben estar orgullosos de si mismos disparando a mis hombres.

Sólo les pedimos agua.

¡Vete!

No, déjalo, soldado. Déjalo. Desmonta.

No importa. Descanse.

Hay una forma de conseguir agua.

¿Estás soñando?

Hay un prisionero que sabe ir por el desierto hasta México.

Podría traernos suficiente para ir tirando.

- ¿El rebelde? - Podría hacerlo.

Agua, por favor.

- Me muero. - Agua, por favor.

- Un poco de agua. - Dadnos agua.

Me moriré sin agua.

No te diré que debes hacerlo por ellos.

Hay tres veces más enfermos.

No hemos podido subirlos aquí, de las celdas de abajo.

No significan nada para ti.

Sólo piensas que puedes ayudarme a mí.

Y eso es lo último que quieres hacer.

Yo sentiría lo mismo si estuviera en tu lugar.

No te puedo prometer la libertad.

No puedo decirte honestamente,

que cambiará mi opinión sobre ti.

Porque eres un rebelde.

Sólo puedo pedirte que decidas por ti mismo.

Agua.

Agua.

¿Cómo está este hombre?

Puede o no que recobre el conocimiento antes de morir.

Si lo hace, puede decir que nunca antes había visto a Brechene.

No sé cómo se llama. Pero estaba con Brechene cuando lo vi.

Tú decides si vas o no.

¡Habla!

Si no se va, ¿dejarás que se quede aquí en la tienda?

¿Para que este hombre se recupere lo suficiente para aclararlo todo?

¿Para probar que no fue un rebelde?

Sí.

Aquí hay dinero suficiente para pagar el agua.

Y una carta para las autoridades por si la necesitas.

Y puedes necesitar esto.

Aún me quedan algunos guardias que podrían acompañarte.

Le dije que iría solo o no iría.

Cuento con que vayas hacia el desierto.

Y no irás a la ciudad en cuanto salgas de aquí.

Decida usted.

Está bien. Irás solo.

Recuerda, Hanley. Directo hacia el desierto.

Vamos, vete.

¡El prisionero se escapa!

No le alcanzamos, señor.

Está bien. No disparen.

Así que Hanley ha decidido escapar.

Si va a Cooper City, no lo logrará.

Le dispararán en la barricada.

Vine a decirte que el hombre con el que contaba Hanley ha muerto.

Sin recuperar el conocimiento.

Soltad los rifles.

- Ahora, venid aquí. - Es uno de los prisioneros.

Ya basta.

Si me disparáis, todos vosotros moriréis en 24h.

¿Qué quieres decir?

Quiero que todos escuchéis qué quiero decir.

Ahora, caminemos hacia la barricada.

¡Un momento!

Si disparáis, también lo hará él.

Pudo habernos matado y no lo hizo. Debe decirnos algo. Dadle un momento.

No os culpo. Sois como yo. No confiáis en lo que no conocéis.

Tenéis razón en asustaros de mi, he estado en contacto con la fiebre.

Les dije a estos hombres que si me matáis, moriréis todos.

Y eso es verdad.

Si estáis aquí armados, teméis que la fiebre llegue a vuestras familias.

¿Cómo? No lo sabéis.

Las barricadas y las armas no detendrá la fiebre hasta aquí.

Pasará por encima o por debajo de esos muros, da igual.

Sólo podéis parar la fiebre de una forma.

Aniquilarla dónde está: en la prisión.

No le deis la oportunidad que venga hacia aquí.

Lo que necesitamos es agua fresca.

Pude haber ido a México, pero son 6 días de ida y vuelta.

Vine aquí porque es cuestión de 1 día para nosotros y vosotros.

Una carreta con barriles de agua.

Y la pararéis donde se debe parar, dónde empezó.

Y si se para, no os puede tocar.

Es vuestra decisión.

¡Lugarteniente! ¡Lugarteniente Voorhees!

¡Lugarteniente! ¡Lugarteniente Voorhees!

¡Lugarteniente! ¡Mire quién está llegando!

Has vuelto, Hanley.

¿Y ese hombre? ¿Ha vuelto en sí? ¿Ha dicho algo?

- Y has podido traer agua. - Lo siento, murió antes de...

Antes de poder firmar lo que me ha dicho a mí.

Te ha absuelto completamente. Me dijo que nunca fuiste un rebelde.

Y yo le creí. ¿Entendido?

Sí. No sólo lo entiendo si no que me siento bien.

Reabriré tu caso. Yo mismo seré tu testigo.

Estarás en casa antes que nadie lo sepa.

¡Guardia! Bajemos ese agua.

FIN

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