All language subtitles for Tarsilinha.2022.1080p.AMZN.WEB-DL.DUAL.DDP5.1.H.264-THR

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Original subtitles

¡Tarsiliña, vamos!

¡Ya voy!

¡Ven, Agenor!

¿Hay arañas ahí?

No, tranquila. Y aunque hubiera, son inofensivas.

¿Mamá?

¡Mamá! ¡Mamá!

Ven, cariño.

Sin guayabas, no podremos hacer el postre.

Ya, vamos.

Mira cuántas guayabas tiene este árbol.

Listo, puedes subir.

¿Yo?

Pues, ¿quién más? ¿Ves a alguna otra persona?

Anda, sube tú, mamá.

Sabes escoger las guayabas mucho mejor que yo.

¿Y si se me caen?

Sí, pero ¿no quieres aprender?

Sí, pero hoy no.

La próxima vez, ¿sí? Subiré la próxima vez.

De acuerdo, yo comienzo. Si cambias de opinión, puedes subir, ¿sí?

Cuidado, mamá.

Todo está bien, amor. La escalera está firme, no te preocupes.

Quiero ser tan valiente como tú cuando crezca. ¿Siempre fuiste así?

Supongo que sí, amor.

¿En serio? ¿Cómo eras cuando eras pequeña, mamá?

Me metía en muchos problemas. Casi volví loca a tu abuela.

¿En serio? Cuéntame más.

Sí, siempre estaba corriendo, me encantaba jugar en el lodo.

Ven conmigo, vamos a casa, quiero mostrarte algo.

Guardo algunos recuerdos en esta caja. ¿Quieres ver?

¿Recuerdos?

Sí, mira esto.

¿Estás lista?

¡Vaya!

Esta es Nanica. Solía llevarla conmigo a todos lados.

¿Nanica? Qué nombre.

Sí. No recuerdo cómo se me ocurrió.

Hola, Nanica.

Hola, Tarsiliña. ¿Quieres jugar?

Mamá.

¡Vaya, una brújula!

Era de mi padre.

La llevaba en nuestros viajes para no perdernos.

Vaya, eso es genial.

¿Qué es eso, mamá?

Es la pluma que mi abuela usaba para escribir.

¡Vaya!

¡Un diario!

Es muy especial.

¿Puedo leerlo? ¿Puedo?

Déjame pensar.

Adelante, puedes leerlo. Pero no le cuentes a nadie.

¿Qué es esta flor, mamá?

Manacá.

¿Mana... qué?

Es una flor de manacá. Tu papá me la dio en nuestra primera cita.

Qué romántico.

Tu papá es muy romántico.

Tú también lo eres. Guardaste la flor.

Sí, supongo que también lo soy.

Vaya, mira esto.

Esos aretes son muy especiales. Eran de tu bisabuela.

Ella se los dio a tu abuela. Y ella a mí.

Y algún día serán... tuyos.

¡Muy bien!

Bueno, vamos, o no terminaremos el postre. Ven, seguiremos viendo más tarde.

¿Qué pasa, Agenor?

Vaya, qué viento tan extraño.

Sí.

Cerraré la ventana.

¡Mamá!

-¡Mamá! ¿Qué está pasando? -¡No! ¡Mis recuerdos! ¡Tómalos!

¡Estoy tratando, mamá!

¡Agenor!

¡No! ¿Qué está pasando?

¡Todo está volando!

¡Sí, mamá!

¡Ayúdame!

¡Mira allá!

¿Viste? ¡Por allá!

¡Se fue por ahí!

¡Mamá, ven conmigo!

¿Mamá?

Mamá, ven. Esa cosa se fue corriendo con tus recuerdos.

¡Ven, mamá!

¿Recuerdos? Yo no tengo ningún recuerdo.

¡La caja, mamá!

¿Caja?

¡Sí, las cosas que me estabas mostrando! ¡Los aretes, la brújula...!

¡Todas tus cosas, mamá!

¿De quién son esas fotos?

¿De quién es esta casa?

¿De qué hablas? ¡Es nuestra casa!

¿Ves, mamá? Mira, es nuestra familia.

¿Qué pasó, mamá? Estás extraña de repente.

-¿Cómo llegué aquí? -¡Mamá!

¡Tarsiliña! ¡Tarsiliña!

Tenemos que ir tras ella.

Mamá. Ven, mamá.

Ayúdame, no sé qué hacer.

Claro. Solo dime una cosa.

¿Qué cosa? Dime.

Niña, ¿quién eres tú?

¿Que quién soy?

Yo soy Tarsiliña. ¡Tu hija!

¿Mi hija?

Agenor, dile que ella es mi mamá.

¡Mamá! ¡Mamá!

Mamá.

¿Qué fue lo que te pasó, mamá? Habla conmigo, por favor.

Mamá.

¡Tarsiliña!

¿Qué hago ahora?

Ya sé. Iré a encontrar esa cosa que te hizo esto.

¿Vendrás conmigo, Agenor?

Mamá.

Sí. Es mejor que te quedes aquí con mamá.

Trataré de encargarme de esto yo sola.

Andando.

¡Adiós, Agenor!

¡Vaya!

Conque tú eres quien me imita.

Sí, fui yo todo el tiempo.

Yo hice los "ñac" y los "toc". Fui yosito.

Un sapo imitador. Eso es nuevo.

¡Oye, vuelve aquí!

¿Dónde estás?

¡Señor Sapo! ¡Vamos, sal!

Oye, nunca te había visto. Eres del otro lado, ¿no?

¿Lado? ¿Qué lado?

Espera, déjame adivinar.

No eres un gato, no eres un sapo,

no eres una mariquita, no eres un escarabajo.

¡Ya sé!

¡Debes ser una niñiteca!

¿Niñiteca?

¡Sí, una niñiteca perdídula! ¿Verdad? ¿Verdad?

Bueno, ya basta. Silencio.

Ven aquí.

Oye, no sé cómo explicar esto, pero necesito ayuda.

¿Y cuál es tu problemacio? ¡No, no, espera! ¡Quiero adivinar!

Arreglado.

No estoy enferma, Sapo. Lo que necesito...

¡Ya sé! ¡Un policiáparo hablado! Tu nombre, por favor.

Tarsiliña.

Tarsiliña. ¿Y cuál es tu problemacio? ¿Es hombre o mujer?

No sé.

¿Es triangulágico, circulozo o cuadrágico?

Sapo, perdemos el tiempo.

¡Minutillo!

Esta cosa que buscas, ¿es caminoza, locomotible o arrastrágica?

Déjame contarte una historia.

¡Una historia, bien! Adoro las historias.

Alguien robó los recuerdos de mi mamá.

¿Quién? ¿Quién fue? Te ayudaré, Tarsileca.

Eres mi amígula. Nadie le hace eso a una amígula mía.

¿Quién fue? Dime.

Era como un animal, pero largo y colorido. Y hacía un sonido así...

¡Ya sé! ¡Ya sé quién fue!

¿Lo sabes? ¿Estás seguro?

Segúrico. ¿Quieres atraparlo?

¿Que si quiero? ¡Por eso vine aquí!

Bien, pero antes de eso, debes prometerme una cosilla.

¿Qué?

Tienes que darme un beso.

¿Por qué quieres un beso?

Estoy cansado de ser un sapo, sapero, sapolacio.

Quiero ser un príncipe.

Así que, cuando resolvamos tu problemacio, tú me darás un...

y estaremos a mano. ¿Trato?

¡Trato!

Pues ven. Atrapémoslo entonces.

¡Vamos, vamos!

¿Estamos en el lugar correcto?

Calma, Tarsilépida. Atraparemos el bicho del que me contaste.

¡Hurra! ¡Viva, viva!

Oye, ¿vas a quedarte ahí? Ven, sube. Hay que en-tren-ar.

¿Para qué quieres subir a ese tren, Sapo? ¿Estás loco?

¡Este es el bicho del que me hablaste!

¡Mira! Es largo, colorido, y cuando se mueve, hace...

El bicho del que te hablé es en realidad un bicho, Sapo.

Esto es un tren.

-Oye, ¿adónde vas? -No sé.

Pero ¿qué hay de mis besuchos?

Nada de besos, no cumpliste tu parte del trato.

Nuestro álbum.

Eso, mamá. Trata de recordar todo.

¡Sapo! ¡Tengo que hablar con él!

Perdón, perdón. Disculpe.

¡Sapo, espera!

¡Tarsileca! ¿Qué pasa?

¡Perdón, me porté mal contigo!

¡Ya nadie puede parar este bicho! ¡Si me necesitas, solo di "yuyuba"!

¿Qué?

¡Yuyuba!

¿Quieres el beso? ¡Te daré un beso!

¡Solo vuelve, necesito tu ayuda! ¡Que alguien pare este tren!

¡Sapo! ¡Ayúdame, Sapo!

¡Sapo!

Señor. Señor. Por favor.

¿Puede ayudarme, por favor?

Hola, estoy buscando un bicho. Y es...

¡Oigan! ¿Nadie habla en este lugar?

Buenos días, señorita. ¿Tienes un boleto?

¿Adónde quieres ir? ¿Piauí, Parati o Juqueí? ¿O Sapucaí?

Pero no puedes quedarte aquí. Estás estorbando como un objeto.

¿Tienes un boleto?

¿Tienes uno o no?

Si no me das el boleto ahorita, no podrás subir, niñita.

¿Niñita?

¡No soy una niñita! ¡Y no abordaré el tren!

Estoy buscando un bicho, largo, colorido y...

¿Y que pagó su boleto con esto?

¡La brújula!

Bueno, ya es casi mediodía, señorita. ¿Sabes a dónde quieres ir?

Hay un tren para Oiapoque, otro para Chui...

¡Oye! ¿Adónde se fue?

¿Quién?

El bicho que te dio esa brújula.

No era hombre, era mujer. Y se fue al Valle Sin Fin.

¿El Valle Sin Fin?

¡Entonces, voy para allá!

¿Irás en el tren azul, en el rosado o en el morado con lunares verdes?

Pero rápido, por favor. El tren va a salir.

¡Última llamada para partir!

Oye, quítate de ahí.

Tengo un problema, señor. No tengo dinero y...

Y sin un boleto, no puedes abordar. ¿No tienes nada con qué pagar?

Pensándolo bien...

Tengo un valiosísimo, rarísimo, sabrosísimo caramelo de kiwi.

-¿Kiwi? -Sí.

Odio el kiwi.

Pero también tengo de piña, de mora y de frambuesa.

¿Piña, mora y frambuesa? ¿Y de fresa?

No, pero también tengo un supercaramelo de tutifruti.

¡Tutifruti! ¡Yupi!

Adoro el tutifruti. Pero odio los caramelos.

¿Caramelo? ¿Dije "caramelo"?

¿En qué estaba pensando? Esto no es un caramelo.

Es un cara-chicle.

Luce como un caramelo, pero sabe a chicle.

¿Chicle? Yo adoro el chicle. Vaya, necesito masticar un chicle.

Dime, ¿qué quieres por ese chicle?

Quiero la brújula.

Trato hecho.

Oye, ¿cuál tren abordo?

Está por partir, ese de ahí.

¡Tren saliendo! Solo tienes que pagar por tu boleto y...

¿Pagar? ¡Pero ya te pagué!

-¿Ya? -¡Con el cara-chicle!

Sí, lo olvidé. ¡Cielos, tengo la cabeza en las nubes!

¡Muchas gracias!

¡Oigan, esperen! ¡Debo abordar ese tren, alto!

Boletos. Boletos, por favor.

Silencio, haces demasiado ruido.

¡Mira, te dije que estaba viva!

-Es verdad. -Sí.

Pero ¿qué es ella?

Es una niña, te lo dije.

Claro.

¿Y qué es una niña?

Ignora a mi marido. Está muy olvidadizo últimamente.

Una niña es una persona, ¿entiendes?

¿Él perdió la memoria?

Sí, pequeña, él y muchos otros que conozco.

Nadie puede explicar lo que está pasando. ¿Qué es lo que querías, amor?

Quería hacerte una pregunta. ¿Quién eres tú?

Aquí vamos de nuevo.

¿Ves esto? Es nuestro anillo de bodas.

Esta es la llave de la casa. Esta es la loción de tus cuernos.

Y este es tu postre favorito, pudín de pasto.

Ahora recuerdo. Eres mi esposa.

Yo la adoro.

¿Eso siempre funciona?

Así es.

Cielos.

Entonces, si hago lo mismo con las cosas de mi mamá...

¿Tu mamá?

Sí. Le robaron sus recuerdos. Y ahora voy al Valle Sin Fin para...

¿Valle Sin Fin?

Sus boletos, por favor.

¿Dónde está?

Su boleto, señorita. No tengo todo el día. Vamos, vamos.

Yo tendría cuidado con esa niña, oficial. Ella dice que va al... Valle Sin Fin.

-Podría ser peligrosa. -Imagínatelo.

Sin boleto, no irá a ninguna parte.

-No la deje ir, oficial. -Sí.

Vamos.

Ven conmigo, pequeña.

¿Y ahora? ¿Dónde estoy?

A quien no le gusta la samba No tiene alma

Está mal de la cabeza No la tiene en una pieza

¡Y, por cierto, buen aterrizaje!

¿Quién eres tú?

Soy un mono que canta a tono Vivo calmado, colgado y soy muy amado

¡Y ahora...!

Bailar samba, mover el cuerpo Sacudir, menear y girar

Siriquitún, telecoteco, Balacubaco, chacundún, baticundún

Te daré dos buenas pistas

¿Pistas?

Pero para poderte hablar Tienes que rimar

Quiero oírte cantar

Pero yo no sé cantar.

Hola, hola, atención Debe haber rimas en la canción

De acuerdo, señor Mono Trataré de rimar

No entiendo por qué Pero vamos a cantar

Ya estás entendiendo Es divertido, como ves

Ahora sacude el cuerpo y mueve los pies

Tres vasijas te mostraré Y el trato explicaré

Si cantas y bailas Dos abrirás y sus pistas verás

De acuerdo, todo bien Entendí esta vez

Muéstrame lo que quiero ver Escojo la vasija número tres

Ella vive en un lugar muy alto.

Ahora piensa con cuidado No escojas al azar

Tras elegir una vasija tu elección no podrás cambiar

Muy bien, ya entendí No hay problema alguno

Ahora escogeré la vasija número uno

Cuando el día acabe, todos los recuerdos serán de ella.

¿Ella? ¿Cuál "ella"? ¿Quién es "ella"?

Como dije Solo dos tú puedes consultar

Lo siento, son las reglas Ya no te puedo ayudar

Ahora y no después

Quiero ver tu cara sin arrugas

La vasija número dos

Dice que fue la Oruga

Conque fuiste tú.

"Día 21 de febrero: salí con mis amigas

y comimos mucho algodón de azúcar en la plaza".

Eso debió ser genial.

"17 de abril: hoy salí con él.

Fuimos al cine y vimos 'Peztronauta'. Creo que nunca me había divertido tanto".

Miren lo que tenemos aquí. Una linda flor de manacá.

Qué dulces recuerdos debes guardar.

Sí, qué delicia.

Fue a tantos bailes con estos aretes.

En cuántos momentos especiales los usaste.

Y ahora, todo será mío.

Cuando sea medianoche, todos los recuerdos serán míos.

Hola.

¿No sabes tocar antes de entrar?

Disculpe.

¡No lo olvides la próxima vez!

Pero ni eso podría molestarme en este día.

Usted es increíble.

Toma.

Vaya, muchas gracias. ¿Segura que no la quiere?

No, no me gustan las muñecas. Estoy en una fase preadolescente.

¿Eso es grave?

Limpia esto. Más tarde voy a jugar con mis juguetes nuevos.

Estos objetos traen recuerdos deliciosos.

Recuerdo de una propuesta de matrimonio. Qué romántico.

Un regalo de un padre amoroso para su hija.

Este recuerdo es tan suave y adorable.

Y ahora todo será mío, Narizón.

Soy Barrigón.

Me llamo Barrigón. Ni siquiera tengo nariz.

En verdad tiene mala memoria.

No necesito tus chistes tontos ahora. Aunque he escuchado peores.

Mamá.

Cuánto me gustaría que estuvieras aquí.

¡No, no salgas de casa, mamá!

¡Eso, sujétala, Agenor!

¡Cuidado! Yo...

¡La pluma de mi abuela!

¡Te atrapé!

Hora de que los niñitos se vayan a la cama.

¿Quién eres tú?

Ya lo sabrás, pequeña.

¿Y ahora? ¿Ya sabes?

¡Ya sé quién eres! ¡Eres el Coco, de la canción de cuna!

¡Ya no soy un bebé! ¡Suéltame!

¡Más respeto, pequeña!

¡Déjame!

Ya es la hora de dormir.

¡No voy a dormir!

¡Espera y verás quién es el que manda aquí!

Hora de comer.

¿Y qué es lo que hay para cenar?

Sopa de insectos.

¡Qué delicia!

¡Qué asco!

Y ahora, es el momento en que la niñita debe dormir, pero no puede.

Me encanta ese momento.

Ya es tarde, niñita.

Es hora de dormir.

No.

Yo no quiero dormir.

Tarsiliña. Tarsiliña.

No te duermas, Tarsiliña. No te duermas.

Ahora, tú me perteneces.

Amor.

Despierta, amor. Hora de ir a la escuela.

¿Mamá? ¡Mamá! ¿Eres tú?

¿Qué pasó, cariño?

¡Eres tú! ¡Estoy tan feliz! ¡Muy feliz!

¿Está todo aquí?

Ven aquí, cariño. Abrázame.

Tuve una pesadilla horrible. Hubo un viento fuerte, tú te perdiste...

¿Y luego? ¿Qué pasó?

Cielos, qué bueno que solo fue un sueño.

¿Qué pasa, Tarsiliña? ¿No te gusta la caja?

¡Eso no era lo que estaba en la caja!

Eres mía, pequeña.

¡No!

¡Dame eso! ¡Devuélvemelo ahora!

Pero ¿qué tiene este espejo de especial? Quiero saber.

¡No te incumbe! ¡Dámelo ya!

¡No! ¡Era la única forma de ver a mi...!

Jengibre... Jen...

Yen... Yan... ¡Yu!

¡Yuyuba!

¿Alguien me llamó?

¡Sapo! ¡Sabía que no me abandonarías!

¡Dijiste la palabrilla mágica, yuyuba! ¡El héroe sapoleo llegó!

¡Qué bueno, qué bueno! ¡Tú me salvaste, Sapo!

¡Pues no lo sé! ¡Mira atrás!

¡Toma! ¡Distraeré al Coco loco!

¡Pero yo no sé conducir!

¡Yo tampoco, cielo santo! ¡Ven aquí, Coco loco!

¡Ven, dientoso feo! ¡Eres un viejo y enorme tontoso!

¿Qué? ¡No creo que eso ayude!

¡Vamos, lentoso! A que no me atrapas.

¡Oye! ¿Te han dicho que pareces una bananosa gigántica?

¡Creo que empiezo a aprender!

Pisé el pedal equivocado.

¡Diablos! ¡Los atraparé!

"Diablos. Los atraparé".

¡No atraparás a nadie, Coco loco!

Aquí vamos.

Hola, pequeños.

-¡No! -¡No!

¡Ponte el cinturón, Sapo!

¿Para qué?

¿Cómo podemos salir de aquí?

¡Por allá!

¿Allá? ¡Nos vamos a estrellar!

¡No frenes!

¡Demonios!

¿Y ahora? ¿Adónde vamos?

¿Con este es-tanque? No llegaremos lejos.

Creo que se acabó el combustible.

Qué mal.

¿Qué pasa, Tarsilusa?

Nada.

¿Nada? No tengo dónde nadar. Pero me ahogaré en tus lágrimas pronto.

Cuando entré en este lugar tan loco, encontré un espejo.

Podía ver a mi mamá con él.

Pero se me cayó cuando estaba huyendo y el Coco lo rompió.

Y no puedo encontrar ninguno de los otros recuerdos.

Nada me sale bien.

Vamos, Tarsilíquida. Tú eres geniálica.

Digo, estás haciendo de tódico para salvar a tu mamá.

Todavía me debes unos besillos. Pero incluso así me agradas, ¿sabes?

Cielos, es verdad. Quieres convertirte en príncipe, ¿no?

No lo necesito.

No, claro, pero te lo mereces.

¡Nanica!

¿Estás loca, Tarsiloca? ¿Quién es Nanica? Me llamo Saponaldo.

Ven, te lo explicaré luego.

¿Estás segura de que es ella? ¿Es Nanica?

Sí. La vi justo esta mañana. ¿Cuánto por la muñeca, señor?

Para ti, son 10 000, pequeña.

¡No, no, no! No pagaremos eso. Esa muñécola era de su mamá.

¿En serio? En ese caso, les costará más. 50 000.

¡Pero se la robaron!

¿Es robada? ¿Están seguros?

¡Sí!

En ese caso, el precio es otro. ¡100 000!

Bueno. ¿La quieres o no?

-Mejor no. -¿No?

Pero no puedes perderte una oferta así. Muñeca Nanica.

De 100 000 a 99 999, sin impuestos.

Además, incluye un maravilloso peine.

Pero escucha, esta oferta es solo para el primero que llame, ¿bien?

¿La quieres?

Gracias. El precio está bien, pero...

-¿Pero...? -¿Pero...?

Pero no la compraré. Imagínate. Qué bueno que mi mamá se deshizo de ella.

Sí. Mejor así. Esa Nanica es de mala suerte.

¿Mala suerte?

Así es. Mientras mi mamá la tuvo, le pasaron muchas cosas malas.

Pobrecita.

Y como mi mamá es tan lista, se la dio a la niña mala de la escuela.

¿Y qué le pasó a esa niña?

Se le cayeron los dientes.

Los ojos se le torcieron así, ¿ves?

Y ahora es sorda.

-Sí, pero no se queja. -¿Qué?

-¡Dijo que ella no se queja! -¿Y por qué?

No puede hablar.

¡Fuera de aquí, muñeca maligna!

Muy bien. Ahora, señor, tendrá buena suerte. ¡Adiós!

Cielos.

Qué bueno que me deshice de esa muñeca.

Qué bueno que te encontré.

A ver si entendí bien.

¿Reúnes esto para recuperar los recuerdancios de tu mamá?

Funcionó con el esposo de la Coneja. Funcionará con ella también.

Ya tienes la brujúsula, la pluma y la muñequilla, ¿cierto?

¿Qué recuerdo te falta ahora?

El más importante, los aretes. Ella debe tenerlos.

¿Y dónde vive la orugátula?

En el Valle Sin Fin.

Va... Va... Va...

¿El Valle Sin Fin? ¿Estás loca?

¿Por qué? Además, ¿qué tiene ese Valle Sin Fin?

Es que nadie de aquí ha ido allá jamás.

Mejor. Nosotros seremos los primeros. Resiste un poco, mamá. Lo lograré.

¿Cómo te atreves? ¿No sabes tocar?

Es que necesito hablar con alguien y usted es la única aquí.

¿Y qué es lo que quieres?

Decirle que tiré esa muñeca embrujada.

¿Qué muñeca? ¿La que yo te di?

Sí, descubrí que está maldita. La niña de afuera me lo dijo.

¿Qué niña de afuera?

Era una niña bajita, con cabello largo y liso, que camina así.

¿Cómo es que esa alimaña llegó hasta aquí? No me gusta cómo luce esto.

A mí sí. Ahora, ella tendrá mala suerte.

¿Tú podrías hallarla de nuevo?

Por supuesto, pero ni piense que tocaré esa muñeca.

Pero antes, dame mi toalla.

¡Pero date vuelta!

Necesito saber adónde va.

¿Ahora?

¿Qué te acabo de decir?

Increíble. ¡Sal de aquí!

¡Y la próxima vez, toca antes de entrar!

Tenemos que hallar ese valle pronto, Sapo. Empiezo a sentir hambre.

También yo-mí.

Si al menos supiéramos en qué dirección ir.

¡Mira allá! ¡Un mercado!

¡Bien, y es un mercado grándule, míralo!

Vamos. Quién sabe, tal vez averigüemos algo.

Está caliente.

Haz esto.

-Oye, ¿qué haces? -¡Oye!

Nada, solo veía tus zapatos.

Son una belleza, por cierto. ¿Eres de afuera?

Tengo pares nuevos, si quieres.

Botas, tacones, sandalias, aletas y pantuflas. ¿Te interesa?

Genial.

Tienes buen gusto.

Combina bien con este, y con este, y este también.

Oigan, chicos.

Pero son diferentes.

Es la última moda.

Uno con otro y al revés, zapatos distintos en los pies.

Claro, tienes un solo pie.

No, señor. Una pierna. ¿De casualidad tienes una pierna?

Tengo cuatro patículas y cada una vale más que tu piérnica.

¡Oigan, suficiente!

Eres Sací Pereré, ¿verdad?

El mismo. Quiero decir, yo mismo. ¿Quieres un autógrafo?

No, no quiero un autógrafo.

Una orugosa se robó los recuerdos de su mamá.

¿Oruga? ¿Dijiste "oruga"?

En realidad, dijo orugosa.

Esa ladrona. Vino aquí hace rato y me robó un zapato.

Y, luego, cuando quise hacer que pagara,

puso cara de pobrecita.

Dice que, cuando usa los zapatos, se siente como otra persona.

Continúa, Sací. Continúa.

A esa oruga le gusta tanto no ser ella que el otro día dijo:

"Algún día, iré al otro lado y me robaré una vida para mí".

¡Sapo, debe ser ella!

Dinos, pierna sola, ¿sabes dónde vive la orugática?

Nos dijeron que tenemos que ir al Valle Sin Fin.

¿Quién vive ahí? ¿Ella?

No, Perereco, mi abuela.

¿Sabes cómo podemos llegar a ese lugar?

Sé que es en esa dirección,

pero ¿quién estaría tan loco para ir?

Espera, ¿adónde vas, niña? Oye, ¿qué le sucede?

Le queda pouco tiempísimo para hallar a la orugosa, Sacildo.

Pero allá está el Valle Sin Fin.

Vamos, pierna sola.

¿Que vaya?

Sí. Así recuperarás tus zapátigos también.

Sí. Y ya me ha robado como 20 zapátigos. Quise decir zapatos.

¡Pues vamos, Sacildo!

Oye.

Vamos, entonces. Yo los llevaré.

¿En verdad es tan difícil tocar?

Disculpe, es que... ¿Ha visto a Oruga por aquí?

¡Yo soy Oruga, tonto!

Vaya.

Le queda bien esa peluca.

¿Qué quieres?

Pues me pidió que mantuviera vigilada a aquella niña de afuera, ¿verdad?

Bueno, ahora viene hacia acá con un sapo y Sací.

¿Sací?

Parece que quiere recuperar sus zapatos.

¿Esos zapatos viejos? Ese Sací es todo un fastidio.

¿Cuánto falta para media noche?

Seis horas.

¡Mon Dieu!

Es tiempo de sobra para que la niña venga.

Toma, llévate estos adornos.

Pero no es Navidad.

¡No son para eso, no son bolas de Navidad! Colócalos en su camino.

Bueno.

Y mientras tanto, yo llamaré a un amigo.

¡Rápido, llévale esos aretes!

Creí que eran adornos.

¡Y no azotes la puerta!

Perdón, ¿dijo algo?

¡Que cierres la puerta con suavidad, tonto! Debes cerrarla lentamente.

Pero en seis horas, su vida será mía. Solo seis horas más.

¿Aló? ¿Hablo con Dillo?

Tengo un trabajo para ti.

Creo que tomamos el camino equivocado.

¿Equivocádico? ¿De qué hablas?

El Valle Sin Fin es un lugar desierto.

Sí, pero este es un lugar desierto.

No, este lugar es refinado. Mira, hasta los cactus tienen aretes.

¡No puedo creerlo!

¡Vaya, son estos!

El recuerdo más importante.

¡Ahora puedo regresar a casa!

¡Muchas gracias, Pereré! Sin ti, nunca los habría hallado.

Vaya, me vas a hacer sonrojar.

Prepárate, Sapeco. Es hora de los besuchos que querías.

¡Viva, viva! ¡Seré un príncipe!

¿Escucharon eso?

Yo sí, lo he escuchado antes. Es el Pájaro Armadillo.

Come sapotes, sapitos y sapos de mi tamaño.

¡Miren, se lo dije!

No. ¿Y ahora?

¡Corran, chicos!

¡Espérenme!

Cielos, eso estuvo cerca.

¡Oye, bravu-dillo, métete con alguien de tu tamañoso!

¡Cuidado, chicos!

¡Tengo muy mal sabor!

¡Sapo!

¡No, no, no!

¡Sací! ¡Sapo!

¡Volví! ¡Oye, estoy aquí!

¡Sací! ¡Sací! ¿Estás bien?

Di algo, Sacildo.

¡Ven y te mostraré qué es una revancha!

¡Mira aquí! ¡Sabrás cuántas piernas tiene Sací!

¿Una sola?

Estoy cansado. Tu turno, Sapo.

Calma, Sací. Ya vencimos al Pájaro Armadillo.

Sí, está derrota-dillo.

¿Y está todo bien?

Sí, claro. Si esa cosa despierta, seremos su almuerzo.

Esperen. Cuando vine aquí, pasé por un lugar así.

¿Así cómodo?

Blanco, todo blanco.

¿Crees que puedas volver a casa por aquí?

De acuerdo. Anda, Tarsilenta. Puedes irte. Adiós.

Pero...

Recuperaste todo lo que la oruga te robó, ¿no?

Así es.

Entonces, ve. Se está haciendo tarde.

Pero ¿y ustedes?

Estamos hechos de los colores que ves. Verde, amarillo y azuleo.

Si tocamos ese blanco, nos esfumaremos. Hasta nunca.

Sí. Tu mamá mamita te necesita.

Sí, ve. Date prisa.

Adiós, Pereré. Adiós, Sapo.

-Adiós, Tarsiliña. -Carámbolas.

¿Qué pasa?

¡Mis besuchos!

¡Oye, Tarsilabios! ¡Olvidaste mis besuchos!

¡Es cierto! ¡Espera, Sapo!

¡No puedo regresar!

¡Nos vemos, chicos! ¡Adiós!

¡Mamá!

¡Mamá! ¡Mamá!

¡Mamá!

Tarsiliña.

¡Lo logré! ¡Los conseguí, Agenor!

¡Mamá! ¡Mamá!

¡Mami!

¿Me recuerdas?

¿Quién eres tú?

Espera un momento, ya lo recordarás. Tengo todo aquí, tus recuerdos.

Qué linda. ¿Es tuya?

No, no, es tuya. Es Nanica.

¿Nanica? Qué nombre.

Sí.

¿Y esto? Lo recuerdas, ¿verdad? Es la brújula del abuelo.

Calma, calma. Tenemos mucho tiempo, ¿verdad, Agenor?

Sé que recordará.

Mira esto, mamá. La pluma.

La que mi abuela usaba.

Pero qué tonta.

¿Tonta?

Sí, claro.

Tenía que comenzar con lo más importante, el recuerdo más preciado.

¿Entiendes, Agenor?

No puede ser cualquier cosa. Tiene que ser algo especial.

Mamá, despierta. Tengo una sorpresa para ti.

Oye, ten, mira.

Recuerda, mamá.

Tu abuela se los dio a tu mamá y ella te los dio a ti.

Son lindos.

¡Eso!

Creo que estás confundida, estos no son míos.

¿Qué? ¡Claro que lo son!

¿Míos?

Los aretes, mamá.

Mamá.

No lo entiendo. ¡No entiendo!

¿Qué fue lo que hice mal, Agenor?

¡Pero claro! ¡Claro!

¡La flor de manacá! El recuerdo más importante.

Te quiero, mamá. Te quiero.

Agenor, cuida de mamá. Volveré antes de medianoche.

Adiós.

¡Yuyuba!

¡Yuyuba!

-¡Oye! ¡Aquí! ¡Por aquí! -¡Aquí, Tarsileca! ¡Ayuda! ¡Aquí!

¡Calma, chicos! ¡Los bajaré de ahí!

Cielos, ¿qué les pasó?

Pues, después de que te fuiste, alguien apareció por detrásiu

y nos dio un golpetazo en las ideas.

Tiene que haber sido esa horrible oruga.

¡Sací!

¿Y tu mamá? ¿Recordó todo?

No, pero fue porque olvidé la cosa más importante.

El día que mi papá la conoció,

él le dio una flor de manacá.

Y ella guardó esa flor dentro de su diario.

Ese es el recuerdo más importante. Y es el único que olvidé.

¿Crees que, si vuelve a ver esa flor, será la misma de antes?

¡No lo creo, estoy segurosa! Digo, segura.

-¿Y el diario? ¿Orugátula lo tiene? -Debe tenerlo.

Entonces, ¿qué hacemos aquí esperando? ¡Tenemos que darnos prisa, chicos!

¡El expreso huracán viene en camino! ¡Todos a bordo!

¡Vamos al Valle Sin Fin!

He conocido a muchas personas, pero a ninguna tan necia como ella.

¿Qué? Pero ¿cómo se bajaron del cactus? Los amarré muy bien.

¡Se nota! Pero no importa.

Será muy divertido verlos acercarse tanto y tener que irse con las manos vacías.

¡Silencio!

¿Cuánto falta, Sací? ¡Oye, Sací!

Llegamos.

¿Es aquí?

Aquí no, allá.

¡Cielos!

El mono tenía razón cuando dijo que vivía en un lugar muy alto.

Parece que una torméntula se acerca.

¿Cuánto tiempo tenemos aún?

Unas dos horas.

Vamos, démonos prisa.

¡Vaya, qué genial!

Anda, date prisa, Sapo. Es peligroso.

Solo única más.

¡Oye, oye! ¡Tómale una foto a este galán!

Romperás la cámara.

Suficiente. Vamos. ¿Quieres convertirte en príncipe o no?

¿Yo? Desde el princi-pio.

Vaya, qué agotador.

¿Alguien tiene oxigenosio?

No entiendo. ¿Cómo se entra aquí?

Abaporu.

¿Quién dijo eso?

Fue esa cavernia parlante de arriba.

¡Eso es! Ogura vive dentro de ese gigante.

¿Y nosotros vamos a entrar?

Su boca se abre a veces. Cuando dice esa palabra.

¿Qué palabra?

Era... ¿Pacaembu?

Abaporu.

Cielos.

Sean valientes, chicos. ¡Vamos!

¡Vamos o se cerrará, pierna sola!

Vaya. ¿Están bien los dos?

Estoy biencito.

Yo también.

Miren esto. Cuántas cosas.

Recuerdos de la familia Malfatti.

Recuerdos de la familia Andrade.

¿Recuerdos de la familia Anfibios?

¿Creen que mí termine así?

Tú ya eres así.

Mariposa, ¿adónde te fuiste?

Ya no importa Vete por donde viniste

Mariposa, quieres huir

Si no te cuidas, podrías morir Así

¿Quién diría que un simple diario podría tener tantos recuerdos?

¿Quién necesita objetos cuando se tiene toda una vida aquí?

Y pensar que todos estos recuerdos vivirán en mi cabeza.

No puedo creerlo.

Espera. ¿Está hablando de tu mami mamita?

Le daré una lección a esa oruga.

¡Oye, cierra la boca, Oruga!

En mis días, la gente tocaba la puerta antes de entrar.

¡Devuélveme el diario o haré que te arrepientas!

¡Qué miedo!

¡No es tuyo, es de mi mamá!

Solo hasta medianoche.

Después de eso, los recuerdos serán de moi.

Tu mamá tendrá que empezar una vida nueva.

¡Te atraparé!

Yo los atraparé a ustedes.

¡Silencio!

Lleva a nuestros invitados al cuarto de los malos recuerdos.

No. ¿A mi cuarto?

-¿Qué esperabas? ¿Llevarlos al mío? -No, pero...

-Rápido, anda. Tienes espacio de sobra. -¿Por qué siempre tiene que ser mi cuarto?

-¡Y llévate esta mariposa horrible! -Todo yo, siempre yo. Siempre mi cuarto.

¡Silencio!

Esa música me va a volver locástico.

¿Aló? ¿Aló? ¿Aló?

Barrigón, prepárame un baño en la bañera de la familia Gonçalves.

Enseguida, jefa.

Y no olvides esos jabones de lavanda de la familia Silveira.

Entendido.

Qué alíviolo.

Cielo santo, todo esto son cosas robadas.

Sí, pero es un montón de basura.

Sí, son cosas que no sirven para nada.

No todo.

No fue nada. Estoy bien, estoy bien.

¿Se detuvo? Qué raro, nunca se acaba.

Vengan.

¿Qué fue eso?

-¡Corran! -¡Vengan aquí! ¡Regresen!

¡Corre, corre, corre!

¡Los atraparé!

-¡Vamos, chicos! -¡Rápido!

¡Vamos, vamos, vamos!

¡Vengan, vengan!

¡Vamos, vamos!

¡Vuelvan aquí!

¡Bien!

¡Vamos, vamos, vamos!

¡Corran! ¡Corran, chicos! ¡Rápido!

¡Vamos, vamos!

¡Vamos, corran, chicos!

¡Ustedes de nuevo!

¿Será que Barrigón no puede hacer ni una cosa bien?

Eres una bebé muy molesta.

¡No soy una bebé!

Creo que llegaste tarde, cherie.

Ya casi se te acaba el tiempo.

¡Eres una vieja oruga envidiosa!

¡Estoy de acuerdo, niñiteca!

¡Yo también, Tarsiliña!

¡Barrigón, tú deshazte de esas alimañas mientras yo me encargo de esta bebé!

¿Alimañas?

¡Puedes contar con nosotros, Tarsiliña!

¡Andando, pierna sola! ¡Acabemos con ese barrigón!

¡Vengan, vengan!

Qué recuerdos tan hermosos.

¿Quieres este diario, bebé?

¡Pues ve a buscarlo!

¡No, no, no!

Para cuando encuentre el diario, se habrá acabado su tiempo.

Quédate quieto. ¡Quédate quieto! Deja de brincar. ¡Quieto!

¿Qué pasa, Barrigón? ¡Atrápanos si puedes!

¡Es muy lentoso! ¡No puede ataparnos!

Te atrapé, pequeño.

¡Calzón chino! ¡Eso!

¿Dónde está? ¿Dónde está?

¡Lo tengo! Sabía que te hallaría.

¡Vamos, Sacinaldo! ¡Mostrémosle al barrigón cómo se juega!

¡Mira mis patadas, y con una pierna!

¡En el travesaño!

Fallaste.

¿Eso crees?

¡Pero qué gol!

¡Cuidado!

¡Sapo!

¡Suéltame!

De todas formas, ¿por qué quieres los recuerdos de otras personas?

Porque soy coleccionista de recuerdos. Y eso no es asunto tuyo.

Pero ¿qué caso tiene tener recuerdos de cosas que nunca viviste?

Ya tienes los tuyos.

¿Los míos?

¿Sabes lo que es ser una oruga?

¿Sabes cómo es estar en tu cama y solo tener dos tipos de recuerdos?

Caminar en ramas y masticar hojas.

¡Aguanta, amigo! ¡Este tipo pesa mucho!

¡Sapo! ¿Estás bien? Despierta, Sapo.

¡Di algo, Sapo!

Un día, robé una bufanda de seda. Fue maravilloso.

Y, después, no pude parar.

Robé un collar de perlas, una obra de arte...

Esos recuerdos iluminaron mi vida sombría.

Entonces, ¿quieres recuerdos fuertes?

¡Entonces, toma!

¡Eso dolió!

Este es un recuerdo de la familia Pestana.

Y este es de la familia Baccará.

¿Qué es esto? ¿Estoy de nuevo en mi capullo?

Solo debo ser paciente, esperar un poco. Y mis hermosas alas se abrirán.

¡No! ¿Dónde están mis alas?

¡Sácame de aquí! ¡Quiero olvidar todo eso!

Sácame de aquí, quiero salir de aquí.

Vaya, pobrecita.

¡Sácame de aquí! ¡No soporto estar aquí adentro!

¡Sácame, por favor!

Calma, te voy a sacar de ahí.

Por favor, por favor, no me metas en ese capullo.

Yo solo quería tener mis alas y ser libre.

Pero nunca serás libre con los recuerdos de otros.

Tienes que devolverles sus recuerdos a todos.

¿Devolverlos?

Pero, sin ellos, soy solo una simple oruga, nada más.

La más bonita de todas las orugas.

Mire todos esos lunares.

Barrigón, ¿estás bien?

Sí. Cuando estoy con usted, siempre está todo bien.

Mire todos esos lunares.

Combinan muy bien con sus ojos.

Qué tierno. ¿Eso crees?

Es la cosa más tierna que me han dicho.

Tarsiliña, tenemos que salir de aquí. Sapo necesita aire fresco.

¡Sapo! ¿Qué te sucedió?

Oruga, tienes que ayudarnos. Si no, Sapo va a morir.

Devolveremos todo.

¿En serio?

Sí.

-Creo que tienes razón, Barrigón. -Sí.

-Vamos, debemos deshacernos de todo. -Bien.

¡Lo devolveré todo!

Aprovechen el viento y salgan de aquí.

¡Tu mamá tiene poco tiempo! ¡Ve, Tarsiliña!

¡Vamos, Sací! ¡Trae a Sapo!

¡Deprisa, Tarsiliña!

Sapo.

-¿Será que él...? -¡No, no puede ser!

Pobre pequeño saltador. Era un sujeto genial.

Y nunca le di ese beso que quería.

¿Tienes otro besucho de esos para mí?

¡Sapo! ¡Claro que sí, Sapo!

¡Te quiero tanto!

¡Vaya, Tarsilady, me convertí en príncipe!

Mira eso, es el príncipe Sapo.

No te convertiste en un sapo apuesto como yo.

¿Quién querría?

Yo nací apuesto.

Chicos, me harán mucha falta los dos. Los extrañaré.

Lo sé, Tarsilécula, pero deja el discurso para otro día.

Casi se acaba el tiempo.

Sí, casi es medianoche.

¡Adiós, Sapo!

Adiós, Pereré.

Adiós, Tarsiliña.

¡Adiós, Tarsileca!

¡Los quiero a los dos!

Y nosotros a ti, Tarsiliña.

¿Mamá? ¿Dónde estás?

No, es casi medianoche.

¿Mamá?

Soy yo, mamá.

¿Quién eres?

Una cosa a la vez. Mira lo que te traje.

¿Para mí? Vaya, pero...

No, no. Nada de peros. Ábrelo.

Anda, pasa la página.

No, no. Anda, continúa.

¿Yo?

Sí. Anda, tú puedes.

¿Bien? ¿Recordaste?

¿Qué pasa? Es la flor seca de manacá, del día en que conociste a papá.

No, no es posible. Hice todo bien.

Oye, ¿por qué no vuelves? ¡Estoy aquí!

No es justo. Tienes que salir de ahí. ¡Tienes que regresar a mí!

No lo entiendo.

Mamá.

Mamá.

¡Mamá!

¿Mamá?

Hola, amor. Qué bueno que despertaste.

Hago el postre de guayaba.

¿Tú ya eres la de antes? ¿No eres el Coco?

¿El Coco? ¿Crees que tengo cara de ser el Coco ahora?

¡Mamá!

Solo tú dirías eso. ¡Oye, cuidado con la olla!

¡Mamá, te quiero mucho!

Yo también te amo, cariño.

Eres lo más preciado que tengo en el mundo, ¿sabías?

Mamá, ¿cómo me llamo? ¿Cómo se llama nuestro loro?

Dime en qué lugar estamos.

Pero ¿por qué?

No, solo dilo. Dímelo todo para poder escucharlo, anda.

De acuerdo.

Te llamas Tarsiliña, nuestro loro es Agenor,

estamos en nuestra casa de campo y tu papá llegará pronto,

así que hago un postre de guayaba delicioso.

Olvidé el limón.

¿Limón?

Sí, para el postre.

No pasa nada.

Quédate aquí batiendo, buscaré algunos rápido.

¿Irás a traer limones, de nuestro limonero?

Claro, mamá. Tranquila. Déjamelo a mí.

Tarsiliña.

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