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(RECUERDA) "(MUJER) Alonso, ¿eres tú?
¿Eres mi ángel de la guarda?
Sí.
Lo soy y lo seré.
De vos...
y de nuestro hijo.
Me gustaría abrazaros.
Pero sois un espíritu.
Volveré a serlo endespués de que me abracéis".
(ATERRADO) ¡Ah! ¡No!
¡No! ¡No!
Ah. No, no.
No.
¡No, no!
No, no.
No, no, no.
¡No! No, no.
¡No! Ah.
No, no, no. No, no, no.
No, no.
No.
¡Ah!
Lo siento.
Oí gritos y pensé que estabais en peligro.
¿Algún problema?
¿Un mal sueño?
Sí.
Es siempre la misma pesadilla.
(Disparo)
Mi padre.
Vos cambiasteis la historia.
Le salvasteis.
A veces lo dudo.
¿Nunca has pensado en que...
que pueda haber...
distintas líneas del tiempo?
Como mundos paralelos.
En uno mi padre sigue vivo
y en otro se suicidó.
Yo es que prefiero no pensar tanto.
Con un solo pasado ya tengo suficiente.
Lo que sí que he entendido es que la historia se puede cambiar.
Lo que no hay manera de cambiar son los recuerdos.
(Sintonía "Ministerio del Tiempo")
(Sirena, cláxones, tráfico intenso)
...Cristo.
En el nombre del Padre...
Ahí va. Perdón.
Bueno, no sabía que...
Tranquilo, ya había terminado.
¿Desayunamos o qué?
Ah, ah, ah.
No dejo de sorprenderme.
Qué maravilla. Tostadora, tostadora se llama.
Siempre hay algo que me sorprende en estos tiempos nuevos.
Y a mí.
Tú no sabes lo que han cambiado las cosas desde los 80, vamos.
El Internet, que todavía no sé muy bien lo que es,
los teléfonos móviles,
el... el mando a distancia.
Es que parecen inventos de "Star Trek".
Era una nave espacial
que iba investigando nuevos mundos. Sí, sí.
Alonso.
¿Qué te pasa?
Pues que yo no pinto nada en esta época.
Y en la mía ya no me queda nadie.
Soy un hombre de ningún sitio.
¿Por eso rezas? No.
Rezo todos los días, pero porque he combatido
en 1.000 batallas y sigo vivo. Doy gracias a Dios por ello.
Está muy bien eso, está muy bien.
¿Vos no rezáis?
¿Yo? Vamos. ¿Ni os confesáis?
Es que no le veo la gracia a contarle mi vida
a un señor con falda larga.
(Buscapersonas)
El curro.
¿Vamos? No, no, no. Tú te quedas aquí.
Tienes dos días por mudanza. ¿Cómo me voy a quedar?
Tú te quedas, que si no luego me toca a mí y me los quitan.
¿Sabes lo que vas a hacer?
Estúdiate esto, las instrucciones de la lavadora y del microondas.
Y luego me lo explicas, porque no me entero de nada. Venga.
Nos ha llegado un aviso de Tordesillas.
¿Se trata de Juana la Loca? No, por Dios.
Vaya follón que tuvimos con eso. No.
No es Juana la Loca.
Tienen que viajar a un año que la señorita Folch conoce bien,
1808. La Guerra de la Independencia.
¿Otra vez el Empecinado? No.
Se trata del mismísimo Napoleón Bonaparte.
¿Napoleón? Pero ¿no me dijo que no se puede viajar fuera de España?
Napoleón estuvo en España durante la Guerra.
De hecho estuvo en Tordesillas. Me encanta, lo sabe todo.
A ver, una cosa.
¿Sabes quiénes son los Beatles? No.
Eh... ¿Serrat?
¿Señor Spock?
Superlópez. ¿Quién?
¿Lo ves? No lo sabes todo.
Celebro su conocimiento de cultura popular,
pero tenemos un asunto importante que resolver.
Claro. Con permiso.
Sí.
Bien, en las Navidades de 1808, el ejército francés del mariscal Ney
apresó a tres españoles acusados de espionaje.
Uno de ellos era el mismo cura de Tordesillas.
Los encerraron en el monasterio de Santa Clara.
¿Y qué les sucedió? Palmaron fijo.
No, no. Una nevada hizo que Napoleón se quedara allí
y se hospedase en el monasterio.
La abadesa, María Manuela Rascón, habló con él
y consiguió salvar a esos hombres.
-"Madame".
Dime qué dice la carta, hija.
Resume, que hace un frío que pela.
Sí, señora abadesa.
Y entonces, ¿qué problema hay?
Napoleón exige alojarse en este convento, madre.
(SALVADOR) La que "palma fijo" es la abadesa.
¡Madre Manuela!
Madre Manuela, ¿está usted bien?
¡Madre Manuela, dígame algo!
Escúchenme con atención.
Hay que salvar a esos tres hombres
o la España que conocemos no existirá.
¿Tan importantes son? Ni se lo imagina.
Uno de ellos es antepasado en sexta generación de Adolfo Suárez,
presidente del Gobierno de España desde 1976 hasta...
Hasta el 21 de enero de 1981,
el día que dimitió.
Esa fecha no se me olvida en la vida.
Exacto, el día que entró usted por el maldito armario. Bien.
Ese antepasado se llamaba Rodolfo Suárez.
Se casó con una tal Rosa del Amo,
a la que conoció en el mismo convento.
Si les pasa algo, Suárez no nacerá
y la reforma, la transición política se irá al carajo.
Espere un momento.
¿Conocen a todos los antepasados de los presidentes?
Y de todo el que ha marcado la historia de este país.
El Ministerio vela por su seguridad y la de sus antepasados.
¿Y estas cosas pasan a menudo?
No mucho. La última vez fue hace cinco años,
que tuvimos que salvar a un antepasado de Iniesta.
¿Quién es ese? Ni idea.
Señores, centrémonos, que debemos resolver un asunto importante.
Por la fuerza es inútil. Napoleón vendrá con un ejército.
Salvemos la vida a la abadesa. No, eso no garantiza nada.
La abadesa murió de un infarto.
Si la salvamos, dudo que su corazón resista al verse ante Napoleón.
Solo nos queda una opción, sustituirla.
Pero ¿cómo vamos a sustituir a la abadesa?
Tiene 60 años, es más lista que el hambre,
tiene un desparpajo increíble. -Sé que hay que llamar,
pero solo tengo dos manos. O llamo o traigo el café.
¿Pasa algo?
¿Quiere dejar de teclear y hacerme caso, que soy su jefe?
He dicho que no y es que no.
A... Angustias.
Angustias, no, que... que le subo el sueldo.
¿Eh? Le doy una paga extra de Navidad.
¿Y para qué me serviría el dinero? Estaré más muerta que el pavo.
Oiga, ¿me ha oído usted suplicarle algo a alguien alguna vez?
No. -Bueno, pues se lo suplico.
Si es que no va a funcionar.
La única relación que he tenido con monjas fue en el colegio
y aún tengo marcas de pellizcos. -Si tratará con ellas lo justo.
Lo importante de la misión es la conversación con Napoleón.
Ah, bueno, me deja más tranquila.
Que me pide que vaya a ver a Napoleón, no al padre Damián.
No piense en él como emperador, sino como un hombre normal.
Además, no va a estar usted sola.
Y... Y habla francés, ¿no?
Bueno, lo del francés...
Quizás cuando puse en el currículum eso de "medio-alto",
quería decir "bajo-bajo", tirando a "ni pajolera idea".
Bueno, pues le ponemos un pinganillo, leches.
No insista, por favor.
Angustias.
Angustias, voy a serle sincero.
Usted es mi secretaria, pero...
yo la considero mi amiga.
Por eso me atrevo a pedirle que... que me ayude a...
a salvar a un amigo que ya no está entre nosotros.
Verá, el presidente Suárez siempre apostó por mí.
Y yo he apostado por usted.
Si a su antepasado le sucediera algo,
usted y yo no... no nos habríamos conocido...
y ni usted ni yo estaríamos hablando aquí.
Todo nuestro pasado...
se disolvería en el olvido.
Ay, Dios mío.
Gracias, José Carlos. (CARRASPEA)
Si me viera Alonso con estas pintas...
se partía de risa. ¿Por qué, por el pelo?
Así estás más guapo. No, no, por la sotana.
Nada, cosas nuestras. ¿Cómo lleva Alonso
vivir en este tiempo? Pues regular.
Si es difícil para mí, imagínese para él.
La gente más cercana que ha conocido
la tiene pintada en el Prado. Pobrecito.
Fría...
Caliente...
Qué maravilla.
Ahora iré a verlo. Quiero hablar con él, llevarle ropa y dinero actual.
Es un detalle precioso de su parte.
Bueno, sé por experiencia que la adaptación a una nueva época
es un momento muy delicado. ¿Usted no es de esta época?
No.
Y no me pregunte de qué época soy porque no pienso responder.
Mucho tarda el jefe en convencer a Angustias.
Eso si la convence. Parece que sí.
Por ahí viene sor Citroën.
No me digáis nada. Ya sé que parezco un pingüino.
(ERNESTO) Creí que ya no venía.
Es que tenía que vestirme y documentarme un poco.
¿Sabíais que Napoleón tuvo 13 hermanos?
Pobre madre. ¿Y que de pequeño
lo llamaban Nabulio? Pobre niño.
Bien, ya es la hora.
¿Tú no querías ir a ver a Alonso? Sí.
Pues ya los acompaño yo.
Gracias.
(ANGUSTIAS) Seguro que no sabéis el plato preferido de Napoleón.
Los chopitos. No, hombre.
Le encantaba "le poulet au vin avec pommes de terre".
Lo que yo decía.
Ya hemos llegado. No puedo.
Claro que puedes. No puedo, de verdad.
Lo harás muy bien, Angustias.
No irías si no fueras la persona idónea.
Más bien la única que hay. La mejor, aunque hubiera más.
De verdad, te lo prometo. Si tú lo dices...
¿Preparada? Repasemos. Nombres.
Amelia Ruiz.
Mi nombre es Carrasco, Rufino Carrasco.
Madre abadesa María Angustias de la Esperanza.
El antepasado de Suárez se llama Rodolfo y su futura esposa Rosa.
Muy bien. ¿Vamos allá?
Qué remedio...
Bienvenidos. Soy Rosa, la demandadera del convento.
¿Hermana María Angustias de la Esperanza?
La misma, para servirle a Dios y a usted.
Yo soy el padre Carrasco.
La hermana Amelia y yo venimos desde Valladolid
acompañando a la abadesa. Yo mismo soy secretario del obispo.
Gracias.
Lástima que vengan en un momento tan triste.
Pero los franceses tienen encerrados aquí a unos presos.
¿Están bien?
Todo lo bien que se puede estar cuando sabes lo que te espera.
(Puerta abriéndose)
María Paula y María Antonia les mostrarán sus celdas.
Acompañaré al padre Carrasco a la hospedería.
Es donde se aloja el obispo cuando nos visita.
¿Vamos?
(MUJER) Gracias a Dios que han llegado a salvo.
Nos han contado cosas horribles. -Los franceses entran en los pueblos
saqueando todo, degollando a cuantas personas ven.
Sin respetar ni a las religiosas. -No son hombres.
Son auténticas bestias.
Rezamos cada día para que Dios nos proteja.
Vengan por aquí.
Es una trampa, es una trampa.
(ROSA) Yo me encargo de los recados, de recibir a las visitas...
Pero no soy monja. ¿No?
No sabe lo que me alegra.
No me malinterprete, pero es que...
No hace falta ser monja para servir a Dios,
ya lo dijo el Señor. "Creced y multiplicaos".
Y siendo monja, pues... se multiplica poco.
No se crea, que alguna vez he pensado en tomar los hábitos.
Ah, ¿sí?
Pero es que tengo tantas dudas...
Sobre todo ahora. ¿Ahora?
Sí.
Uno de los apresados por los franceses es mi...
Su novio.
¿Cómo lo ha adivinado?
Dios... me guía.
Y me instruye.
Aún recuerdo la primera vez que lo vi.
(Música de violín)
Rosa.
Rosa. Rosa.
Ay, padre, es que es tan guapo...
Ya lo veo, ya.
Y lo quiero tanto que...
Dios mío, no sé qué voy a hacer si me lo matan.
Tranquila, hija, no le va a pasar nada.
Te lo aseguro.
(SUSURRA) Muchas gracias, padre.
"Bonjour".
"Bonjour".
"Bonjour". "Bonjour".
Él es el padre Carrasco. Se alojará con nosotros unos días.
Le presento al mariscal Ney.
"Enchanté". "Enchanté bocup".
Disculpe mi francés, pero no es muy bueno.
"C'est beaucoup mieux" que mi español.
No "pgoblema".
Su "fgancés mejogagá" con la "pgáctica".
"Au revoir".
O como dicen ustedes, nos vemos.
Nos vemos.
Parece que le ha caído usted bien. Sí, eso me temo.
(SALVADOR) Sí. Sí, pero cuídese, ¿eh?
¿Por aquí? Oh, vamos tirando.
(CARRASPEA) Sí, ahora mismo voy. Hasta ahora.
Sí, ahora mismo, sí.
Perdone que entrara sin llamar. Como no está Angustias...
Discúlpeme, tengo prisa porque...
Tengo una reunión en Presidencia de Gobierno.
Vengo a por la documentación de lo de Tordesillas.
Ya, pues debe de estar por ahí.
Si no le importa, búsquela usted. Claro.
¿Hay algún problema?
Con Susana Torres siempre hay problemas.
(Móvil)
¿Salvador?
(Timbre)
(Timbre)
¿Quién vive?
Soy Ernesto.
¿Qué pasa, hay algún problema?
Tenemos una importante misión.
Están buenísimos.
La hermana Antonia es nuestra cocinera.
El dulce que has presentado es una mezcla de tradici��n,
pero además tiene personalidad.
La forma...
La forma puede ser mejorable.
Tal vez te has pasado en la cocción.
Un poquito.
Pero el sabor es exquisito.
La textura, perfecta.
Felicidades. -Gracias.
Bueno, nosotras vamos a descansar, hijas.
Mañana nos vemos para los maitines. -¿Mañana?
Será esta noche, en la misa del Gallo.
Ay, la misa del Gallo, claro.
Con el ajetreo del viaje ya no sé ni en qué día vivo.
Cantaremos el "Adeste fideles".
-Y es tradición que la madre abadesa haga el solo.
Banco,
identificación, tarjeta sanitaria,
en mercado, supermercado.
¿Banco? Muy bien.
En lo de los autobuses y los trenes y...
Muy bien, ya es usted un hombre de nuestro tiempo.
Procure no perderlas, sobre todo esta.
Pero ¿esto...?
¿Esto es dinero? Sí.
Yo creo que me va a costar acostumbrarme, ¿eh?
Quizá esto lo ayude.
Hala. Bien empezamos.
Hala. Madre del amor hermoso. Bueno, guárdela para luego.
Ahora tenemos cosas más importantes que hacer.
A ver... Déjeme ver.
Eh...
Demasiado juvenil.
A ver. No.
A ver...
Alonso. He dicho que no.
No sea tan pudoroso, hombre.
Póngase este pantalón, más grueso.
¡Ah!
Sí, así.
No sé...
No sé, puede que lo que desentone sea su pelo.
Antes me cortaréis una mano que tocarme un solo cabello.
(Puerta cerrándose)
Ay. ¿Cuándo se nos llevará el Señor?
(Ladrido)
(Ladridos)
Espere. "Allez, allez".
"Bonjour", mariscal.
"Où allez-vous? Je vais visiter les prisoneres".
Oh, ¿no confía usted en nuestra "hospitalité"?
No hay nadie más caballeroso que un francés.
Esos hombres estarán bien, seguro. No les falta comida ni agua.
No solo de pan vive el hombre, sino también de amor de Dios.
Y yo soy su representante. Oh, "l’amour".
"Lamour est tojours" lo más importante.
Me alegra que me entienda.
Yo entiendo ciertas cosas desde pequeñito.
¿Y usted?
Yo...
entiendo ciertas cosas,
pero lo justo.
Y ahora, si me disculpa... Oh, por supuesto, "mon ami".
"Au revoir".
(ANGUSTIAS) (SUSPIRA)
Nos van a descubrir por mi culpa.
Si es que yo no valgo para esto.
Angustias, no sospechan nada. Pues ya verán cuando cante.
Pero si no me sé la letra ni del "Adeste 'fideo'".
"Adeste fideles". ¿Lo ves?
Leches, que si fuera un coro, podría mover los labios, como en la tele,
pero un solo... Tú no te preocupes.
He estado buscando en la biblioteca y aquí lo tienes.
Si lo de la letra es lo de menos.
Tú es que no me has oído cantar. Mujer, no será para tanto.
Adeste fideles,
laeti triumphantes.
Venite, venite
in Bethlehem.
Natum... (DESAFINA) ...Natum videte,
regem "angelorus".
Venite adoremus,
venite adoremus.
Venite adoremus,
"dominó".
Bien.
Bien.
¿A ver?
Muy bien. No.
Así parece usted un agente.
Sostenga. Agente...
A ver, déjeme.
No sé quién inventó este artilugio del demonio.
Quieto, que lo puedo ahorcar. Es que es inútil.
Ahí, ahora. Muy bien. Oh, oh.
No, no. Me aprieta todo. Yo no... No conozco nadie
tan exigente como usted. No puedo perder más tiempo.
Mire.
Tengo algo que seguro que le va a gustar.
Ajá.
¿Adónde vas?
A llevar agua a los presos. Te acompaño.
Déjame que te ayude.
Gracias. (DESAFINA) Laeti...
(CARRASPEA)
La abadesa, que está calentando la voz. Vamos.
(DESAFINA) Adeste fideles, laeti...
¿Nos van a ejecutar, padre?
La esperanza es lo último que se pierde, hijo.
Con los franceses, esperanza es justo lo que no se tiene.
Vamos a morir. Vamos a morir.
¿Te quieres callar? Quizá tenga razón.
El mañana todavía no está escrito.
¿Puedo pedirle un favor? Por supuesto.
Esta noche será la misa del Gallo y yo no podré oficiarla.
No se preocupe. Hablaré con el mariscal Ney
para que lo deje salir.
Usted y yo sabemos que en cuanto salga por esa puerta
no me van a llevar a misa precisamente.
Quiero que la oficie usted. ¿Yo?
Pero yo... No he traído mis cosas y...
Tranquilo. Las hermanas le darán todo lo necesario.
Será... algo muy íntimo para la congregación.
Y además, a las monjas les hace tanta ilusión cantar...
De acuerdo, padre. Para eso estamos.
(Puerta abriéndose)
Buenas tardes. Buenas.
(Puerta cerrándose)
Veo que ha llegado una nueva monja.
Sí, es sor Amelia.
¿Quién es Suárez? Creo que es ese.
Ay, Rodolfo. -No.
No llores.
Si he de morir, lo haré con honor.
Te puedo prometer y prometo
que tu bello rostro será lo último en lo que piense.
-Vamos a morir.
Es ese. Y además le gustas. Vamos a morir.
Vamos a morir.
Vamos a morir.
Pero ¿cómo le voy a gustar, si es la primera vez que me ve?
(Campanadas)
¿Y no me has dicho que se ha prometido con Rosa?
Por favor, que es un tío.
Los tíos somos así. ¿Cómo?
Tú no has estado con muchos hombres, ¿no?
¿Has estado con alguno? ¿Qué tiene que ver con la misión?
Dirás las misiones, que ahora tenemos dos,
salvar a Suárez y que siga con Rosa.
¿Qué he hecho para que se fije en mí?
Lo mismo que yo para que se fije en mí el mariscal Ney, nada.
¿Le gustas al mariscal Ney?
Conmigo, el mariscal Ney es el mariscal gay.
¿Le gustan los hombres? No lo sé,
pero yo desde luego que le gusto. (ANGUSTIAS) Natum videte,
regem angelorum. Joder. Tiene...
poquita voz, pero muy desagradable. Benite adoremus.
Benite adoremus. Vamos a montarla que ni Tip y Coll.
Que Angustias y yo somos un nuevo dúo cómico.
Ella tendrá que cantar,
pero yo tengo que dar misa. ...Dominum.
Adeste fideles,
laeti triumphantes.
Venite, venite
in Bethlehem.
(DESAFINA) Natum videte,
regem angelorum.
Venite adoremus,
venite adoremus.
Venite adoremus,
Dominum.
En el nombre del Padre,
del Hijo
y del Espíritu... Santo. (MONJAS) Amén.
La gracia de nuestro Señor Jesucristo,
el amor del Padre y la confusión...
la... la comunión del Espíritu Santo
estén... con todos ustedes.
(MONJAS) Y con tu espíritu.
¿No está un poquito nervioso, madre?
Es muy joven.
Pero tiene una gracia divina.
Organiza la desaparición de un agente...
¿y luego nos encarga buscarlo?
Mañana mismo hablo con él. Será mejor que esperes.
Mañana estará ocupado con lo de Angustias.
¿Qué pasa con Angustias? Nada malo.
Es su primera misión, pero lo va a hacer muy bien.
¿Salvador va a enviar a una administrativa a una misión?
Buscábamos un agente con su perfil y ella lo cumple.
¿Perfil? Trabajar en el Ministerio es peligroso
y por eso se contratan agentes, no personas que den el pego.
Lo siento.
No es culpa tuya, tú no tomas las decisiones.
Pero me preocupa que justifiques ahora a Salvador.
Sabes que hay muchas cosas que no me gustan,
pero Salvador ha hecho mucho por este Ministerio.
Sí, pero su hora ha pasado.
(Música)
Es hora de desayunar.
¿Ya estoy muerto y estoy en el cielo?
O...
¿es solo un sueño?
No, no es un sueño. Son unas gachas. Están estupendas.
Las ha cocinado Rosa, una mujer extraordinaria.
Quien se case con Rosa, se lleva una joya.
No es una joya tan bonita como tú.
(Puerta abriéndose)
(Jarrón rompiéndose)
(Llaman a la puerta)
Adelante.
Huy, qué mala cara traes, hija. ¿Qué ocurre?
El mariscal Ney nos pide 20.000 reales para las tropas.
Eso es mucho, ¿no? -Es la ruina.
¿Qué vamos a hacer, madre?
Si juntamos algunas alhajas, podemos reunir esa cantidad.
Los candeleros, vinagreras y ciriales sumarían algo.
Podemos entregar el incensario.
¿El que bendijo ayer el padre Carrasco?
Sí. -El incensario se queda donde está.
Ay, ¿qué nos va a quedar para los pobres?
¿Sabéis qué os digo?
No vamos a entregarles ni un real.
Ahora mismo voy a hablar con ellos. ¿Dónde está ese mariscal?
En la entrada, pero... ¿no está asustada, madre?
Cuando me ofrecieron el cargo de abadesa tuve miedo,
pero si he llegado hasta aquí, no pienso huir ahora.
Porque nos podrán robar la patria, pero no la dignidad.
Esta mujer los tiene bien puestos.
¿Ves que tenía razón? Eso no importa ahora.
Sí que importa. Hay que saber leer las señales de la calle.
¿Qué quieres decir? Pues que...
Por muchos libros que tú hayas leído,
si tú no sabes que con el semáforo en rojo no se puede pasar,
y pasas,
pues te atropellan y al carajo todo.
¿Ahora eres filósofo? Yo no soy filósofo,
pero tú eres una pardilla. ¿Que soy qué?
Una...
una ingenua, una pánfila.
A ver, te lo digo desde el cariño.
(Llaman a la puerta)
Pase.
Padre, ¿puedo hablar con usted?
Claro, hija, ¿qué quieres?
Confesarme.
¿Es usted el mariscal Ney?
"Oui, comment allez-vous?". -Yo, "tres bien".
Mire, escúcheme atentamente, porque solo se lo diré una vez.
Ave María Purísima.
Sin pecado concebida.
¿Cuáles son tus pecados, hija?
He deseado la muerte de mi novio.
Pidió mi mano, me engatusó...
(SOLLOZA)
Me hizo suya. (LLORA)
Y ahora coquetea con sor Amelia.
¿Te hizo suya? Sí.
(LLORA) Y ya tengo una falta.
(SUSPIRA)
Eh... Tranquila, hija, eso es bueno.
No sé qué tiene de bueno.
Tendréis un hijo
y ese, a su vez, tendrá otro.
Y perpetuaréis la especie.
Miel sobre hojuelas.
Padre, ojalá que Rodolfo salga vivo de esta,
pero, pase lo que pase, me meto a monja.
¿Cómo vas a ser monja? ¿Qué harás con la criatura?
¿Meterla en un hospicio? Nada de eso, todo se arreglará.
¿Cómo va a dejar pasar a una mujer como tú?
Rosa, eres preciosa y una gran mujer.
Yo te absuelvo
en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
¿No me pone penitencia?
Sí, eh...
Tres "Dios te salve, María" y asunto resuelto.
Muchísimas gracias, padre.
La verdad, qué lástima que usted sea cura.
Sería un marido estupendo.
(RÍE EMOCIONADA) Ay.
Perdón.
¿Qué pasa?
La abadesa ha ido a enfrentarse a ese soldado francés importante.
¿Dónde está? En la puerta del convento.
Le he dicho que no pagamos y no pagamos.
Ustedes se creen muy diferentes con la "liberté",
la "égalité" y la "fraternité", pero luego son todos iguales,
unos tiranos. -Porque va a llegar el "empereur",
si no, la mandaba fusilar junto a los tres prisioneros.
Esto se nos va de las manos.
Mariscal.
"Je suis désolé".
"Parlaré lentament" para que usted me entienda.
Yo a usted lo entiendo... lo que haga falta.
Puedo asegurarle que yo mismo hablaré con el obispo
para pagar lo que ustedes piden.
De nosotras no conseguirá un real, eso que quede claro.
Tómeselo... como un favor personal
hacia mí.
"Parfait".
(Relinchos)
El que faltaba, Nabulio.
"Bonjour".
(Ladridos)
He metido la pata, ¿verdad? Hasta el corvejón.
¿Para qué te metes en ese lío?
Solo había que salvar a esas tres personas.
No podía dejar desvalidas a las monjitas.
Te entendemos, Angustias, pero debías hablar con Napoleón.
Exacto. ¿Qué tenemos ahora?
Al antepasado del futuro presidente lo matan mañana por la mañana.
Su futura esposa no quiere verlo porque le tira los tejos a Amelia.
¿Sí? Sí.
Para colmo le he tenido que pedir un favor personal a un pedazo de...
mariscal francés
que me tira los tejos a mí.
¿Sí? Sí.
Vaya vodevil.
Hablo con Napoleón ahora mismo. No, no, no.
No puedes. Ney te ha prohibido salir de tu celda.
Y entonces, ¿qué hacemos?
Organizar una fuga.
Es lo único que nos queda. ¿Una fuga?
Ahí fuera tenemos a medio ejército francés.
El monasterio tiene túneles subterráneos.
He estado investigando.
Siempre hay que ponerse en lo peor por si el semáforo está en rojo.
Muy bien.
Muy bien, bueno, vamos a organizarnos.
No, hay que llamar al Ministerio.
¿Sabemos algo de la patrulla?
No, pero cuando dice eso es cuando llaman,
como en las películas.
(Teléfono)
-¿Lo ve? -Sí.
(Teléfono)
Sí. Ah, hola, Amelia, un momento.
Pongo el teléfono en modo altavoz para que lo escuche Ernesto.
Hemos tenido un imprevisto.
Napoleón ha adelantado su encuentro con la abadesa
y no ha salido como habíamos previsto.
Ya. ¿Qué ha pasado?
Ha habido un conflicto con las monjas.
Ney y Napoleón han encerrado a Angustias en su celda.
O sea que la ha liado Angustias. ¿Y tienen algún plan?
Organizar la fuga de los presos, solo nos queda eso.
Ya, pero eso puede ser peligroso. Nada es nunca fácil.
Es una frase suya.
El monasterio tiene túneles subterráneos.
Vamos a utilizarlos. Estoy orgulloso de ustedes.
No hagan nada hasta que les envíe refuerzos, ¿de acuerdo?
Es hora de que Alonso vuelva al trabajo.
Tengan cuidado.
Lo tenemos crudo, ¿eh?
Voy a buscar a Alonso.
¿Viene Alonso? Sí.
La orden es esperarlo.
Mientras hablaré con los presos.
Mujer, anímate. Saldremos de esta.
Es culpa mía, lo siento.
Tenía que hablar con Napoleón y he fracasado.
Con todo lo que me había estudiado su vida en Internet...
Este atuendo es mucho más de mi agrado.
Un enlace del Ministerio lo espera a su llegada.
Le entregará un carro con comida para los oficiales franceses.
Debe dejarlo en el monasterio.
Ya dentro, contacte con sus compañeros.
Entendido. Bien, aquí es.
Toma. Ah, gracias.
Escúcheme.
Usted acompañará a los presos hasta el punto de extracción.
Sus compañeros permanecerán en el monasterio
para mantener su coartada. Muy bien.
Alonso.
Buena suerte. La buena suerte no existe.
Solo existe la mala suerte.
Procuraré esquivarla. Vaya, vaya.
(Bisagra chirriando)
(Puerta cerrándose)
So. "Arretez".
¿Qué lleva aquí? Comida para Napoleón.
Abajo.
Dejadme marchar, Napoleón está esperando este cargamento.
Napoleón... "À la merde Napoleón".
Esta comida es nuestra.
Así que vais a robarme.
A mí.
En fin, ¿qué le vamos a hacer?
(Graznidos de ánsares)
(Ladridos)
¡Ah!
(SUSPIRA) Lo siento, jefe, he fracasado.
Lo siento, jefe,
¿ve como no era buena idea que viniera a esta misión?
Ay...
Lo siento, Salvador, la he cagado del todo.
Allá voy.
(Llaman a la puerta)
Pase.
¿Puedo hablar con usted?
Siéntate.
¿Qué puedo hacer por ti?
Verá, madre,
venía a agradecerle en nombre de las hermanas
lo que ha hecho por nosotras ante los franceses.
Su llegada ha sido un rayo de esperanza.
Gracias por animarme, pero nos lo quitarán todo igual.
Van a fusilar a los presos. He fracasado.
Tengo menos autoridad que usted,
pero soy más vieja.
La vida me ha enseñado una cosa.
Solo fracasa
el que no lo intenta.
(Llaman a la puerta)
¿Se puede, madre abadesa? -Adelante.
Huy, ¿qué te pasa, hija?
Es Napoleón.
Quiere que vaya a verlo.
¿Sabéis cómo salir de aquí? Sí. Este es Suárez.
¿Qué queréis, hijo?
Me gustaría confesarme con usted, padre.
Claro. Me extraña que estando aquí el padre Víctor
no te haya confesado él. ¿Me va a negar la confesión?
Rodolfo, no la líes.
Tranquilo.
Si él quiere que yo lo confiese, yo lo confesaré.
Ave María Purísima. Sin pecado concebida.
¿Cuáles son tus pecados, hijo?
Quiero matar a un hombre.
Aunque sean tiempos de guerra, no hay que odiar al enemigo francés.
Es que no es francés, es español, y es un sacerdote.
Ah, ¿sí?
Lo han visto abrazar a Rosa en la capilla, ¿me lo va a negar?
Las monjas lo andan diciendo por ahí y aquí nos llega todo.
No te lo voy a negar, pero no es lo que tú piensas.
Ah, ¿no? No.
Se aprovecha de mujeres inocentes.
Querría saber qué piensa Dios de eso.
Dios, no sé,
pero de aprovecharse de mujeres sabes tú más que yo,
de aquí a Cuenca ida y vuelta. Si no llevara sotana...
Si no llevara sotana, ¿qué? Rodolfo, has venido a confesarte,
pero vas a salir comulgando de la hostia que te vas a llevar.
Además, no he venido a hablar de tonterías.
Vengo a deciros que os sacaremos de aquí.
Como sea otra mentira...
No es mentira ni una cosa ni la otra.
Si quieres, cuando estés libre, tú y yo nos damos una vueltecita.
¿De verdad huiremos de aquí? Sí.
Dile al padre Víctor que cuando sor Amelia le haga un guiño,
debe fingir un infarto. El otro, que se prepare también.
¿Entendido? Gracias, padre.
Te perdono en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Para no ser creyente os dais muy buena maña.
Luego nos vemos.
"Abbesse, maréchal Ney a dit
que vous refusez de contribuer à notre cause.
Cest vrai?".
No sé lo que ha dicho.
Dígale que no tenemos dinero para pagar lo que nos pide.
"Elle dit que...".
"Je l'ai compris".
Lo sé, usted hablaba italiano de pequeño.
Italiano y castellano, primos hermanos.
"Comme fai a sapere che io parlo italiano?".
Huy, si solo supiera eso...
De niño le gustaban las matemáticas, tuvo 13 hermanos.
Cinco murieron de pequeños, Dios los tenga en su gloria.
¡Es una espía! -Déjese de tontunas.
Don Napoleón es un hombre conocido en todo el mundo.
No, no, no. "Mi piace molto sapere questo".
¿Qué ha dicho exactamente?
No sé, no comprendo italiano. -Pues estamos cojonudos.
Tranquila, también "parlo" un poquito español.
Hablo español en la intimidad.
Quiero hacer un pacto "avec vous", con usted.
¿Un pacto?
"Oui".
Yo "perdonar" a usted el pago de los 20.000 reales.
"Mais...".
A cambio de una sola cosa.
¿Cuál?
Que me acompañe a cenar esta noche de Navidad.
De niño, siempre era un día especial con mi familia en Córcega.
¿Acepta?
Yo le propongo otro pacto.
Cenamos esta noche
y me perdona la deuda.
Y comemos mañana y perdona a los tres presos.
No, no, no, esos hombres son espías.
Un espía sabe lo que ocurre cuando es apresado.
Esos hombre morirán "demain", al amanecer.
¿Te han dejado salir de la celda? Ya ves.
Quiere cenar conmigo, como dice la historia.
¿Me ayudas con las cebollas?
Córtalas muy finas y pequeñita, pequeñita.
A ver qué hacemos, el plan está en marcha.
Mejor, porque yo ya lo he intentado.
Cuando le he dicho de liberarlos, se ha puesto como un "obelisco".
Ah, me he tenido que poner a cocinar.
Ney me ha puesto un soldado en la puerta,
por si me da por envenenar a Napoleón.
Desde luego, se nota que no has cortado una cebolla en tu vida.
¿Puedo ayudar en algo?
Traemos la cena.
Gracias.
Feliz Navidad, padre.
Feliz Navidad, hermana Amelia.
¡Ayuda!
¡Ayuda! ¡Ayuda!
¡Ayuda!
¡Por favor, avisen al padre Carrasco!
Avise al padre Carrasco.
¿Tú "comprenez"?
¡Avise al cura!
"Monsieur". "Qui?"
Vamos, aprovechemos el cambio de guardia. ¡Vamos!
Vamos, vamos.
Rosa os guiará por los pasadizos del convento.
No, de eso ni hablar.
Es muy peligroso, puede costarte la vida.
No me importa.
No sé si mi hijo tendrá padre,
pero nacerá en una España sin franceses.
¿Me estás diciendo que estás...?
Dejemos las discusiones familiares para más adelante.
Vamos a buscar a Angustias. Vamos.
(Música de violín)
Bueno, ya lo hemos rellenado con el sofrito
y frotado bien con aceite de oliva. -Ajá.
Ahora viene el toque final:
el romero.
¿Romero? -Ah, es mi secreto.
Le da un sabor y un aroma que ya verá, rico, rico.
¿Cocina usted... "souvent"?
"Souvent" no,
pero hago unos suflés que tiembla el Misterio.
No, no, quería decir si cocina usted a menudo.
Ah, sí, me gusta mucho, siempre que puedo.
Pollo con patatas no sé cuántas veces lo habré hecho.
Era el plato preferido de mi marido.
¿Su marido?
Perdón, mi novio, quería decir.
Uno que tuve cuando era joven, antes de vestir el hábito.
-Ah.
¿Qué ocurrió? -Me engañaba.
Oh.
Sé que, a su manera, él me quería,
pero yo no era feliz.
Yo necesitaba un hombre que me hiciera sentir especial,
que sin mí la vida no tuviera sentido.
Cuando lo dejé, traté de comprender si era culpa mía.
Quizás hice algo mal.
Y buscando respuestas recibí la llamada de Dios.
¡Bastardo!
Por su culpa usted está aquí.
Usted estaba para él, a su disposición,
y él la traicionó.
Imperdonable.
(Llaman a la puerta)
Pase.
¿Puedo hablar con usted?
Sí, sí.
Mañana he de marchar.
Bueno, es lo que tiene querer conquistar el mundo,
es un no parar.
Nunca vivas los momentos apasionantes de la historia.
Bonita frase. La decía mi abuelo.
Los libros dirán que el Ejército francés
era el más poderoso, pero no hablarán...
de la soledad de...
de tantas noches sin compañía.
Bueno, tiene que ser duro no estar con la familia,
y más en estas fechas.
Ni se lo imagina.
No se crea, me... me hago una idea.
Me hago una idea.
Ah, lo siento, lo siento.
Eh... Yo me quiero confesar.
¿Es usted católico? Sí. Siento que vivo en pecado.
Está bien, yo lo confesaré.
Ave María Purísima. "Conçue sans peché".
¿Cuáles son sus "pechés"?
Os deseo.
Gracias, es un halago, pero...
Nadie lo sabe, pero os deseo a vos y a muchos hombres.
"Moi...".
"Moi...". "Toi" queda perdonado.
No hay nada que perdonar. Es más pecado matar a una persona
que desear a un... hombre o a una mujer o a un...
mariscal.
"Vraiment?". "Vraiment!".
¿Quién soy yo para criticarlo?
Lo perdono en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amen
¿Puedo daros...
un abrazo?
Sí, pero de "amis".
Sí.
Vamos por aquí.
Ya podéis seguir por vuestra cuenta. Valladolid está en esa dirección.
Muy bien, pues vamos. Esperad un momento.
Volveré a por ti, Rosa.
Por favor, no hay tiempo que perder.
Adiós. -Adiós.
Adiós.
Me enamoré de Josefina nada más verla.
Era la mujer...
más hermosa del mundo.
Yo aún era joven.
Qué bonito.
La próxima primavera hará 12 años que nosotros...
"mariés". -Que se casaron.
Lo hicimos el día antes de partir a la "guerre, on Italie".
Así que ni viaje de novios ni nada. -No, no, no.
Apenas la veo ya.
Tanto "voyage", tanta "guerre"...
Ahora sé que me engaña con otros. -Claro.
Un matrimonio hay que cuidarlo día a día
y usted va de guerra en guerra y así no puede ser.
Hay que estar más en casa y batallar menos.
Su marido... -Mi novio.
Era mi novio. -Su novio...
era un necio.
Es usted... encantadora.
Ay, gracias, muy amable.
Pídame lo que quiera.
¿Lo que quiera, lo que quiera?
¿Napoleón va a liberar a los presos?
Sí, y me ha nombrado abadesa emperatriz.
Ha donado al convento un baúl con 1.000 monedas de oro, un fortunón.
¿Cómo lo conseguiste? Todas las personas,
por muy célebres que sean, nos parecemos.
Tenemos recuerdos, penas, alegrías.
Y en Navidad, ya se sabe, todos nos ponemos un poquito moñas.
Ay, he conseguido que la historia no cambie
y esta vez me alegro de ello.
¿Se puede saber qué os pasa?
Si la cago, me miráis mal y ahora que lo he arreglado todo...
Angustias, has estado estupenda.
Pero nosotros sí hemos cambiado la historia,
hemos liberado a los presos.
Si Napoleón sabe que se han fugado antes de irse del convento,
tomará represalias con las monjas, con el pueblo, con todos.
Ay, Dios mío.
Con la emoción se me había olvidado lo otro.
Tenemos que conseguir que vuelvan de inmediato.
(Graznido de ave nocturna)
(Vibración de móvil)
(Vibración de móvil)
¿Qué pasa?
¿Qué?
Está bien, está bien, hablaré con ellos.
Pero necesito que me hagáis un favor, si no, nunca me creerán.
Por Dios, ¿cómo que volvemos al convento?
Nos acabamos de escapar. -Estarás de broma.
Ahora somos libres. Si volvemos, nos matarán.
Napoleón ha ordenado liberarnos. Os ha perdonado la vida.
A ver, explícanos eso, porque yo no lo entiendo.
Mientras nosotros preparábamos nuestra huida,
la abadesa negociaba con Napoleón para liberarnos.
Y lo ha conseguido. ¿Cómo lo sabes,
si no te has separado de nosotros? Le pedí al padre Carrasco
que si ocurría, nos enviara una señal.
Mirad.
Mirad.
Esa es la señal convenida.
No me fío. Puede ser una trampa. No lo es.
Solo el padre Carrasco y yo conocíamos esta artimaña.
¿Qué hacemos? ¿Cómo que qué hacemos?
Esto no es una democracia. ¿Democracia?
No tengo tiempo de explicarlo. Hay que volver y volveremos.
¿Preferís que saqueen el convento, que violen a las monjas
y que arda Tordesillas? Tiene razón.
Haced lo que queráis, yo vuelvo con Alonso.
Si es mentira y mañana me fusilan, moriré con honor,
por salvar la vida de la mujer que quiero y de nuestro hijo.
Así se habla. ¿Volvemos?
Volvemos, volvemos. Vamos.
Vamos a morir.
Vamos a morir. Sí,
pero del mandoble que os voy a dar. ¡Arrea!
Buen golpe le disteis, aún no ha despertado.
Le he tenido que dar alguno más. Huele a vino de mesa.
Sí, lo he rociado un poco para que no sospechen.
Sospecharán igual. El mariscal Ney no es fácil de engañar.
De eso me encargo yo. (NEY) "C'est pas vrai".
Viene alguien, vamos. Adentro, vamos.
"Monsieur".
"Monsieur, monsieur, monsieur".
¡Mariscal! ¿Qué está pasando aquí?
Mariscal, mariscal.
No sé, me lo encontré así. Creo que ha bebido un poco.
¿Solo un poco?
Veo que atiende muy bien a esos hombres.
Es mi obligación darles consuelo,
sobre todo cuando en unas horas van a morir.
No, no van a morir.
Napoleón los ha perdonado.
Bendito sea el emperador.
Salid, sois libres.
"La prochaine fois" no tendréis tanta suerte.
No vamos a morir, no vamos a morir.
Hay una cosa que no entiendo.
Usted los podía haber liberado.
Yo solo me ocupo...
de las cosas... del espíritu.
Respecto a la conversación que tuvimos...
Mariscal, eso...
es secreto de confesión.
No se preocupe.
Puede usted estar tranquilo.
Ah... Siempre nos quedará París.
Mariscal,
presiento que esto es el comienzo de una hermosa amistad.
Ha habido cambios en el registro de Tordesillas, nada importante.
El padre Víctor escribió que, al parecer, nuestra abadesa
cocinó pollo con patatas con el emperador.
Hubo un cuarto preso que se liberó. -Perfecto, todo arreglado.
No sabe lo feliz que me siento.
Aunque la felicidad siempre es efímera.
Tengo que hablar con usted.
A solas.
Por favor.
Usted dirá.
Me temo que las noticias que trae no serán nada buenas para mí.
Desde este instante
queda relevado de sus funciones al cargo de este ministerio.
¿Cómo?
Deduzco por su silencio que no tiene nada que decir.
Y ahora, ¿qué?
En recompensa por los servicios prestados
se le ofrece un puesto en el consejo asesor de una compañía energética.
Puede elegirla usted mismo.
Gracias.
Prefiero jubilarme. -Piénselo.
Solo tendrá que ir a un par de reuniones al año.
Deje de preocuparse por mí.
Permítame adivinar quién me va a sustituir.
Enhorabuena.
Ya ha conseguido usted lo que quería.
Fuera lo espera un chófer con un coche oficial.
Gracias.
Prefiero ir en metro.
De verdad, todas rezaremos para que su tía mejore.
Madre, la echaremos mucho de menos.
-Gracias, hermanas.
Sor Flora, será una magnífica abadesa, estoy segura.
No quiero irme sin deciros que conoceros y estar con vosotras
ha sido una experiencia inolvidable.
Me llevo más de lo que traía, gracias de corazón.
Como le gustaron tanto, le he preparado unas yemas.
También hay queso y pan
por si les entra hambre en el camino.
Sois un cielo.
Cuidaos mucho y tened muchos hijos. (RODOLFO) Se hará lo que se pueda.
Gracias por todo, padre.
Y siento lo de... Nada, nada, nada.
Lo importante es que está todo solucionado.
Tenemos que irnos.
(Ladridos, graznidos)
(Música de violín)
(RODOLFO) El padre Carrasco es un gran hombre.
Sí que lo es.
(ANGUSTIAS) Para ser mi primera misión no ha estado mal.
Nada mal, ¿verdad, jefa? Has estado excelente, Angustias.
¿Sabéis de lo que más me alegro? De no fallarle al jefe.
Salvador tiene sus cosas, pero... es un gran hombre.
Y os voy a decir una cosa.
Una tontería, ¿eh? Pero yo, así vestido, siento cosas.
¿De verdad?
Felicidades por el éxito de su misión.
¿Qué hace usted aquí? Usted es...
Susana Torres, la nueva subsecretaria.
Tengo que decirles que a partir de ahora
van a cambiar muchas cosas en este ministerio.
¿Adivinan dónde los voy a mandar?
Pues hombre, yo me hago una... ligera idea.
Irene, ¿de verdad estás bien? (TOSE)
(ERNESTO) Son síntomas de gripe española.
(SUSANA) No dejaremos a Irene allí. -Se arrepentirá de esta decisión.
¿Cómo que no podemos volver?
¿Sabes el frío que hace en el Paleolítico superior?
(SUSANA) Se han suspendido todas las misiones.
Queda prohibido salir o entrar del edificio.
¡Eh, matasanos! ¡Sacadme de aquí!
Esa gripe mató a 50 millones de personas en un año.
Nunca vi morir a tanta gente en tan poco tiempo.
(ANGUSTIAS) ¡Don Diego!
Angustias, es muy peligroso. -No voy a dejarlos solos.
Ese tío esconde algo, lo sé.
Don Diego Rodríguez de Silva y Velázquez.
Después de tanto luchar,
ahora me voy a morir sin pintar "Las meninas".
Cuánto tiempo ha pasado. Toda una vida.
Doctor, tenemos una insuficiencia respiratoria aguda.
-Ese virus se extenderá por el planeta en menos de 24 horas
si cae en las manos equivocadas.
-Le traigo un traje, a ver qué maña se da.
No habrá que ir a Harvard para ponérselo.
¿Qué hacemos?
Encontrar el virus y destruirlo. Nos ha jodido mayo, ¿cómo?
Aquí morimos, tío.
¿Qué tendrá este país que cuanto más tonto eres, llegas más alto?
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