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"Los límites que separan la vida de la muerte son,
como mucho, borrosos e indefinidos.
¿Quién puede decir dónde termina una y dónde comienza la otra?". E. A. Poe.
LOS CRÍMENES DE LA ACADEMIA.
Buenos días, caballeros.
- ¿Augustus Landor? - Así es.
¿Y usted?
Capitán Hitchcock. Segundo al mando en la academia.
Vengo a informarle
que el superintendente Thayer requiere verlo.
- ¿Por qué motivo? - Eso se lo dejo al coronel.
- ¿Cuándo requiere verme? - Cuanto antes.
¿Y si decido no ir?
Esa es su prerrogativa, usted es un civil.
Es un lindo día para un paseo.
VALLE DEL HUDSON, NUEVA YORK (1830)
El gobernador lo considera una leyenda entre los Policías de Nueva York.
Y, cuando recomendó sus servicios, resaltó sus impresionantes logros,
incluida la detención de los líderes de los Daybreak Boys,
la disolución de los Shirt Tails
y la resolución del siniestro homicidio de una joven prostituta en Elysian Fields.
ACADEMIA MILITAR DE LOS ESTADOS UNIDOS WEST POINT.
Entre sus talentos, descifrado de códigos, control de disturbios,
e interrogatorio sin guantes.
Es hijo de un pastor de Gloucester
y vino a Nueva York de adolescente.
Y es viudo, señor Landor.
Desde hace tres años.
- ¿Desea un café? - Una cerveza estará bien.
Usted...
guarda estas notas en un casillero en alguna parte, ¿verdad?
¿Qué más dicen?
¿Dicen que no he pisado una iglesia
¿en mucho tiempo?
¿Mencionan que mi hija huyó hace poco?
Sabemos de la desaparición de su hija.
Le damos nuestras condolencias.
Con todo respeto, espero no haberlo ofendido.
No.
No, lo siento. Yo debería disculparme.
Y lo hago. Por favor, continúe.
Señor Landor, estamos obligados a proceder con extrema discreción.
Buscamos a alguien.
Un civil con experiencia y tacto bien documentados
que pueda realizar investigaciones en nombre de la academia.
Son de naturaleza compleja y delicada,
y conciernen a uno de nuestros cadetes.
Un joven de segundo año, de Kentucky, llamado Fry.
- Leroy Fry. - No más vueltas.
Fry se ahorcó anoche.
Lamento escuchar eso.
Un asunto espantoso. Pero debe entender nuestra posición.
Se nos ha encargado específicamente el cuidado de estos jóvenes,
para hacerlos caballeros y soldados, y con ese fin, los presionamos.
Pero nos gustaría creer que sabemos cuál es el límite.
Un muchacho se ahorca.
- Eso le compete al forense. - Me temo que no es todo.
El cuerpo del cadete Fry fue profanado anoche
en el pabellón del Hospital.
¿Profanado? ¿Por quién?
Si lo supiéramos, no tendríamos necesidad de convocarlo.
Seguro que la academia tiene algunos bromistas.
Esto no fue una broma, señor Landor.
El corazón de Leroy Fry fue extirpado del pecho.
Doctor Marquis, ¿cómo una persona logra hacer esto?
Con un bisturí o un buen cuchillo afilado.
Pero llegar al corazón es lo difícil.
Esos tajos en los pulmones y el hígado
resultaron de inclinar la hoja para salvar el corazón.
¿Y cómo se preservaría el corazón?
En algún tipo de recipiente.
Envuelto en muselina o en un periódico.
Seguramente rodeado de hielo.
¿Qué clase de persona haría esto?
Una fuerte.
Entonces, ¿no es mujer?
Ninguna mujer como las que he tenido el placer de conocer.
¿Qué hay de su formación médica?
¿Necesitaría estar tan bien preparado y capacitado como usted?
No necesariamente.
Necesitaría mucha luz y saber dónde cortar,
pero no tendría que ser médico ni cirujano.
- Tendría que ser... - ¡Un loco!
Y aún anda suelto.
¡Presenten armas!
Tendrá que perdonarme, señor Landor.
Es una situación muy delicada.
A ciertos Senadores poderosos en Washington
nada les gustaría más que vernos fracasar y cerrarnos.
Le pido que ayude a salvar el honor de la Academia Militar de los EE.UU.
Y eso intentaré.
Estaba de guardia anoche, señor Huntoon.
Sí, señor.
Comencé a las 9:30. Regresé a la sala de guardia a medianoche.
¿Dónde está?
Número cuatro. Junto al fuerte Clinton.
Admito que no conozco bien el lugar,
pero creo que donde nos encontramos ahora mismo
no está entre el fuerte Clinton y el cuartel norte.
- No, señor. - ¿Y qué lo desvió?
En el camino escuché algo, señor.
Supuse que era un animal.
Parecía moribundo o atrapado, así que vine a ayudar.
Los animales son mi debilidad.
Corría hacia aquí cuando rocé al cadete Fry, señor.
- ¿Cómo se veía? - No muy bien, señor.
No colgaba recto.
Era como si estuviera sentado en una silla.
No le entiendo.
Los pies le tocaban el suelo, señor.
- ¿Los pies tocaban el suelo? - Sí, señor.
Bien. ¿Qué hizo después?
Corrí de vuelta al cuartel norte.
Una última pregunta, y ya no lo molestaré.
¿Vio a alguien más por aquí?
No, señor.
Señor Huntoon.
El cuello
fue lo primero que me llamó la atención.
¿Ve?
La marca de la cuerda no es clara. La cuerda lo agarró
y corrió arriba y abajo del cuello en busca de apoyo.
Como si...
Como si se hubiera resistido.
Por favor, mírele los dedos.
Hay ampollas frescas de agarrar la cuerda,
tratando de quitársela.
¿Puedo preguntar qué está pasando?
Esto es bastante irregular.
Me preguntaba si no le importaría palpar la nuca del señor Fry.
¿Examinó al señor Fry?
Por supuesto que lo examiné, es mi trabajo.
¿No hemos pasado ya por esto?
Hay una especie de contusión.
En la región parietal.
De unos 7.5 centímetros.
Debo haberla pasado por alto.
Alguien asesinó al señor Fry.
¿Eso insinúa, señor Landor?
Quizá tenga razón, Capitán Hitchcock.
Cualquiera habría pasado eso por alto, doctor.
Señor Landor.
Como es parte del equipo,
es importante establecer reglas básicas.
Usted me informará a diario, y yo, al coronel.
No debe decir una palabra de esto a nadie, dentro ni fuera de la academia.
- ¿Eso es todo? - Una última condición.
No beberá durante el transcurso de la investigación.
Su reputación lo precede.
Disculpe.
- ¿Es Augustus Landor? - Así es.
A menos que me equivoque, le han encargado resolver el misterio
que rodea a Leroy Fry.
Así es. ¿Qué puedo hacer por usted?
Me corresponde a mí y al honor de esta institución
revelar algunas de las conclusiones a las que he llegado.
¿Conclusiones?
Con respecto al difunto señor Fry.
Me interesa muchísimo.
El hombre que busca
es un poeta.
Soldado Cochrane.
Cuando el cuerpo de Leroy Fry llegó al Hospital,
¿usted fue designado para protegerlo?
Así es, señor.
- ¿Sucedió algo durante su guardia? - Hasta alrededor de las 2:30, nada.
- Entonces fui relevado de mi deber. - ¿Quién lo relevó?
- Soldado, ¿quién lo relevó? - No puedo decirle, señor.
Sólo sé que era un oficial.
- ¿Nunca se identificó? - No, señor.
Pero no esperaría eso de un oficial.
¿Qué le dijo este oficial?
Dijo: "Gracias, soldado. Eso será todo. Lo estoy relevando".
- Una petición rara, ¿no? - Sí, señor. Muy.
- ¿Vio la cara de este oficial? - No, señor.
Sólo tenía una vela. Estaba oscuro.
Dígame, entonces, ¿cómo supo que era un oficial?
Por la divisa del hombro, señor. Pero debo admitir que fue muy extraño.
- ¿Por qué? - La divisa.
Le faltaba la del hombro izquierdo.
Ahí lo tienen.
Benny sabe si un hombre necesita un trago con sólo verlo.
Con sólo mirarlo, se me calienta la sangre.
- ¡Benny! - Señor.
- Por las reglas. - Que te jodan.
Patsy.
¡Patsy!
¿Qué te aflige?
¿Oíste lo de ese pobre cadete?
- Dicen que tardó horas en morir. - ¿"Dicen"?
Él.
¿No debería estar en un recital?
Buenas noches. ¿En un recital?
No, no me extrañarán, no.
Apenas saben que estoy en la academia.
Además, aprendí más en lugares como este que en cualquier salón de clases.
No lo dudo.
Siéntese, por favor. Tome...
- ¿Asiento? - Asiento. Gracias.
Cadete de primer año Poe. E. A. Poe.
Edgar A. Poe.
Tiene mucha sed, por lo que veo.
Ayuda a aliviar el ardor de las penumbras.
Dígame, ¿cómo se enteró de lo de Leroy Fry?
Por Huntoon, por supuesto.
Ha estado anunciando la noticia cual pregonero.
Tal vez alguien lo cuelgue a él dentro de poco.
No querrá insinuar que alguien ahorcó al señor Fry.
No quiero insinuar nada.
¿Por qué cree que el hombre que le arrancó el corazón a Leroy Fry
era poeta?
Bueno...
El corazón es un símbolo o no es nada.
Si saca el símbolo, ¿qué le queda?
Un puñado de músculos sin más interés estético que una vejiga.
Quitarle el corazón a un hombre es traficar un símbolo.
¿Quién mejor para semejante trabajo
¿que un poeta?
Un poeta espantosamente literal, al parecer...
No puede fingir que este acto de salvajismo
no desató resonancias literarias en cada recoveco de su mente.
El encantador poema de Lord Suckling:
"Te ruego que me devuelvas mi corazón, ya que no puedo tener el tuyo".
O incluso la Biblia:
"Crea en mí, Dios, un corazón limpio".
"Al corazón contrito y humillado tú no despreciarás, Dios".
Entonces, bien podríamos estar buscando a un maníaco religioso.
No, verá, olvidé mencionar que yo también soy poeta,
y por eso, pienso como tal.
No se me ha dado mucho por la poesía.
¿Por qué debería? Es estadounidense.
¿Y usted?
Un artista. Es decir, sin patria.
¿Qué, señor Landor?
Ha sido de gran ayuda.
Querrá echarle otro vistazo a un cadete llamado Loughborough.
En el pasado compartió cuarto con Leroy Fry, hasta que hubo una pelea,
cuya naturaleza sigue siendo incierta.
Señor Loughborough.
Dígale al señor Landor cómo conoció al señor Fry.
Sí, señor. Éramos compañeros de cuarto.
¿Alguna vez pelearon?
Yo no lo llamaría una pelea. Sólo...
una cuestión de caminos divergentes, señor.
¿Qué lo hizo divergir?
Nada en particular...
algo que era de esperar.
Si sabe algo relacionado con el señor Fry,
debe revelarlo de inmediato.
Bien, es así, señor.
Yo diría que se asoció
con gente mala.
Al menos así la llamó él.
Ahora bien, dígame, por "gente mala", ¿se refería a otros cadetes?
Nunca lo dijo, pero lo supuse.
¿Y por qué no se presentó antes?
No creí que fuera relevante.
Sucedió hace mucho tiempo, señor.
Puede retirarse.
Señor Stoddard.
Fue el último en ver al señor Fry con vida.
Sí, señor.
- Más alto. - Estoy enfermo, señor.
Vi a Leroy tarde, la noche en cuestión.
Lo crucé de camino al cuartel, al entrar.
¿Habló con él?
Me detuvo y me preguntó si había algún oficial cerca.
¿Cómo se veía Fry?
Estaba muy oscuro. No confiaría en mi memoria.
¿Llevaba algo? ¿Un trozo de cuerda, tal vez?
Nada a la vista.
Había algo.
Cuando Fry se iba, le pregunté adónde se dirigía a esas horas.
¿Y?
Respondió: "Asunto necesario".
¿Qué entendió por eso?
No lo sé.
Puede retirarse.
- Con permiso, Capitán. - Sí.
Dios todopoderoso.
"Una vaca y una oveja han sido asesinadas y mutiladas en Cold Spring.
Sus pechos, abiertos con crueldad y sus corazones, arrancados".
¿Alguna criatura del Señor es inmune a este hombre?
No sabemos si se trata del mismo hombre.
¿Qué?
¿Es una coincidencia?
A partir de las 6:00 a. M. De mañana,
todos los hombres sólo asistirán a clases, comidas y oficios religiosos.
¡Nada más!
Si alguno le pregunta,
sólo conversamos sobre su relación con Leroy Fry.
No había ninguna relación. Nunca lo conocí.
- ¿Qué? - Nunca conocí al tipo.
- Entonces, le entendí mal. - No es el primero.
Si no hay nada que discutir, ¿qué es esto?
Una oferta de empleo.
No hay paga.
Sus compañeros no pueden saber lo que está haciendo
hasta mucho después de haber terminado.
Si se enteran, probablemente lo maldigan.
Una oferta irresistible.
No, por favor, cuénteme más.
Excelente. Necesito que descifre esto, un segmento de una nota más grande.
Tendrá que trabajar en secreto y con la mayor precisión posible.
Me complace informarle que he descifrado con éxito su mensaje.
Manuscrito, es de carácter personal.
Fry lo tenía consigo cuando murió.
De ahí, podemos suponer que fue suficiente
para sacarlo de su cuartel la noche en cuestión.
Como le arrancaron el resto del mensaje de la mano,
podemos suponer que la nota identificaba al remitente.
El uso de mayúsculas negras bastante primitivas
también indicaría que el remitente deseaba ocultar su identidad.
Una especie de invitación, o más exactamente, una trampa.
¿Una trampa?
Con eso en mente... ¿Me permite?
Concentremos nuestra labor en la tercera línea,
que sabemos que está completa.
"Llegue". Pero ¿llegar cómo?
Algo que comience con "T".
¿"Tan"? ¿"Tieso"?
No. Ninguna cuadra con la invitación.
¿"Trastornado"? No. Una construcción que no tiene sentido.
Si deseaban la presencia de Leroy Fry en un momento y lugar determinados,
sólo hay una palabra, "tarde".
"Te tardes".
Y al observar la tercera línea,
la primera palabra se vuelve ofensivamente simple de deducir, "no".
Entonces, "No te tardes".
Ahora, mire de cerca, señor Landor.
Es fácil encontrar la palabra adecuada.
Si Fry iba a ir a un lugar predeterminado,
estaba, desde la perspectiva del escritor, viniendo.
Entonces, "Ven, señor Fry".
Con eso en su lugar, es el colmo de la simplicidad
deducir la siguiente palabra. ¿Puede ser otra que "pronto"?
¡Insertamos la palabra, et voilà!
"No te tardes. Ven pronto".
Y ahí la tiene, la solución a nuestro petite énigme,
con mis respetos.
Excelente trabajo. Se lo agradezco.
- Sólo una cosa. - ¿Sí?
¿Tuvo suerte con las dos primeras líneas?
Me vi obligado a declararlas perdidas.
¿Tiene buena ortografía?
Impecable. Juzgado por una autoridad,
el reverendo John Bransby de Stoke Newington.
Asumo que nunca ha hecho lo que tantos de nosotros hacemos.
Escribir mal palabras que suenan similares.
Por ejemplo, "ay", "hay" y "ahí".
Un solecismo común.
Una invitación, de hecho. "Encuéntreme ahí."
Claro que todavía no sabemos dónde es el encuentro, ¿verdad?
Algo con "ero" detrás.
¡El embarcadero!
- Añadiría, la cala del embarcadero. - Excelente elección.
Entonces, "Estaré en la cala del embarcadero.
Nos vemos ahí a las once".
Entonces, "No te tardes. Ven a verme". Podría ser más preciso.
¿Esto le sugiere algo?
¿Por qué citar a un compañero en el embarcadero
cuando puede verlo donde sea?
Porque no es un cadete, sino una mujer.
Usted sabía la solución desde el principio, señor Landor.
Tenía una idea.
Bueno, si lo que buscamos es realmente una mujer,
creo que puedo asegurar que la he visto.
La mañana después de la muerte de Fry, antes de que supiera qué había pasado,
me desperté y comencé a recitar las primeras líneas de un poema,
líneas que hablan de una mujer misteriosa con profunda angustia.
Entonces, justo fuera del comedor, aparece la criatura más hermosa
sobre quien he tenido el placer de posar la mirada.
¿Quién era ella?
No tengo la más mínima idea.
Pero ¿por qué cree que este poema o la joven están relacionados con Fry?
El aire de violencia encubierta.
Una coacción atroz.
Una mujer desconocida.
Podría haber despertado y escrito eso otro día.
Pero no lo escribí yo. Fue dictado.
¿Dictado?
¿Por quién?
Por mi madre.
Ella está muerta.
Lleva casi 20 años muerta.
Háblame de este tal Poe.
Poey.
Un chico encantador.
Hermosos modales. Habla mucho.
Definitivamente. Y definitivamente hay algo peculiar en él.
¿Porque habla mucho?
No, porque está lleno de fantasías sin sentido.
Me habla de un poema,
afirma que tiene algo que ver con la muerte de Leroy Fry.
Afirma que se lo dictó su madre muerta, mientras él dormía.
Tú más que nadie sabes que la gente que perdimos...
está siempre con nosotros.
Los hombres harían cualquier cosa con tal de engañar a la muerte, ¿no?
En algún tipo de recipiente.
Envuelto en muselina o en un periódico.
Seguramente rodeado de hielo.
NOS VEMOS EN LA NEVERA. ÁRMESE DE VALOR.
Bien. Recibió mi nota.
- ¿Lo siguieron? - ¿Seguirme?
Qué poco profesional. Claro que no.
- ¿Qué es esto? - La escena del crimen.
El segundo crimen.
Adonde trajeron el corazón de Fry.
Mencionó que lo del corazón de Fry lo remitió a la Biblia.
Debo admitir que ya iba en esa dirección.
No a la Biblia,
sino a la religión.
Esto parece representar una ceremonia de algún tipo.
Sangre y velas colocadas de manera intencional.
- Un círculo. - Y un triángulo.
Y el corazón de Fry colocado dentro, seguramente.
Tengo un viejo amigo que podría ser útil.
El Profesor Jean Pépé, un experto en símbolos...
- ¡Pépé! - Ritos, ocultismo.
¡Profesor!
- Pépé podría ser el hombre más peculiar... - Estoy aquí.
- Perdón por interrumpir. - Que haya conocido.
Traigo algo curioso que me gustaría que estudiara.
Esto sólo puede ser un círculo mágico.
Recuerdo haberlo visto en Le Véritable Dragon Rouge.
Y si no recuerdo mal, el mago se ubicaría ahí,
en el triángulo.
¿Sólo?
Bueno, podría tener un grupo de asistentes.
Y velas y antorchas a cada lado, luz por doquier,
un festival de luz, de hecho.
Ahora, Gus, si vas al tercer estante...
El segundo desde arriba.
Ese volumen en la parte superior.
Sí.
Pierre de Lancre, formidable cazador de brujas.
- ¿Lee francés, señor Poe? - Oui, bien sûr.
Lea en silencio. Está en la página central.
De Lancre ejecutó a 600 brujas vascas
y nos legó el notable volumen que ahora usted lee.
Pero el libro que deseo darles, Discours du Diable de Henri Le Clerc,
quien ejecutó a 700 brujas antes de terminar,
supuestamente fue destruido.
Ahora bien, se dice que dejó otros dos o tres volúmenes
idénticos al destruido.
Encontrar uno se ha vuelto la idea fija de muchos coleccionistas de ocultismo.
- ¿Por qué? - ¿Por qué?
Le Clerc dejó instrucciones para lograr...
la inmortalidad.
Santo Dios.
"Es comúnmente conocido en la fraternidad de los ángeles malignos
que el contenido de un aquelarre
se limita a los siguientes artículos:
Animales inmundos como los que nunca comen los pueblos cristianos,
el corazón de los niños no bautizados
y el de los ahorcados".
Debe infiltrarse discretamente entre los cadetes
y averiguar cuál de ellos puede tener una conexión con el ocultismo.
Explíquese.
Bueno, me han hecho ciertas propuestas
más bien oscuras, diría paganas.
- ¿Paganas? - Sí.
Me han incitado a cuestionar los fundamentos de mi fe.
Y a incursionar en prácticas misteriosas y arcanas de antigua procedencia.
- ¿Prácticas arcanas? - Magia negra. ¿Quién fue?
- Exigimos saber. - Mi honor me impide revelar su nombre.
¿Quién fue?
No logrará que le diga
ni aunque Dios mismo amenace con partirme con un rayo.
- Si quiere rezar con nosotros... - No, di mi palabra.
- Le piden que cuestione su fe... - Debe ser secreto.
¿Fue Marquis?
Hamilton, ten cuidado.
Sí, tengo un nombre, pero necesito una cara que lo acompañe.
¿Vértigo?
Bueno, las cosas están dando vueltas.
Su ritmo cardíaco está bastante acelerado.
Muy bien, señor Poe, guarde reposo hoy
y cuídese.
Presente esto al Teniente Locke y su jefe de cadetes,
Artemus, mi hijo.
Él se asegurará de que sea relevado de sus deberes.
Desea ser excusado de la clase porque se sentía
¿vertiginoso?
Y una dolencia peor aún, no anotada.
Un ataque de grand ennui.
¿"Grand ennui"?
De un carácter de lo más pronunciado.
Cuidado, Poe.
Puede preguntarle al médico.
Es verdad, Teniente.
Mi padre me dijo que nunca había visto nada igual.
Muy bien.
Pero lo acuso de descaro impropio.
Tres deméritos.
Regrese de inmediato a su cuarto.
Y mejor que esté ahí cuando los oficiales vayan a inspeccionar.
- Poe, ¿verdad? - Sí.
Artemus Marquis.
Debo decir que su descaro es admirable.
Esta noche, a las 11:00. Cuartel 18 Norte.
Disculpe la tardanza. Espero no haberlo hecho esperar mucho.
Esto es adorable.
¡Libros!
Nunca me ha interesado más.
¿Dónde empezar?
El deplorable Fenimore Cooper. Supongo que en toda biblioteca hay uno.
¡Qué colección!
Historia de Egipto y de todo tipo.
Lo descubrí.
Me dio a entender que no leía poesía.
No lo hago.
¡Byron!
- Uno de mis favoritos, señor Landor... - Por favor.
Y diría, bien hojeado.
Es de mi hija.
¿Y su hija ya no está aquí?
No. Huyó con alguien.
¿Alguien conocido?
Al pasar.
¿Y nunca volverá?
No es probable.
Entonces, ambos estamos sólos en este mundo.
Pero usted tiene a su madre.
Ella aún le habla.
- Sea como sea. - Sí.
Sí, de vez en cuando.
Y agregaría, todo lo bueno que hay en mí, en persona, en espíritu, viene de ella.
Su hija. ¿Cómo se llama? Si no se opone.
Mathilde.
Mattie.
No necesita decir nada más, señor Landor.
- Entonces, dice que encontró algo. - No. Mejor que eso.
A alguien llamado Marquis.
El médico.
No. Su hijo, Artemus.
Y me he propuesto ingresar a su impenetrable círculo.
Otra buena criatura de Dios.
Cortesía de Patsy la divine.
¿Vas a denunciarnos por violar el toque de queda, Poe?
¿Te ofenden nuestras pequeñas transgresiones?
No sólo no estoy ofendido, señor Ballinger, sino...
que nos merecemos otra ronda.
Bebe.
Hasta el fondo, mujer.
Ballinger, estás hecho un matón esta noche.
Otra, s'il vous plaît.
Se lo agradezco.
Puedo seguir toda la noche.
Tranquilo, Ballinger.
Me costó mucho conseguir ese whisky.
Poe.
Entiendo que eres un poeta publicado.
Me han dicho que tengo un humilde don.
Bueno, entonces, exijo una lectura pública.
Danos el gusto.
Conocí a una nudista lasciva en las Bermudas,
que pensaba que era astuta,
pero yo lo era más.
A ella le pareció vulgar ser cortejada desnuda.
La perseguí, la sometí y la cogí.
- Bien hecho, Poe. - Bravo.
Bravo.
La carta perdedora es un siete.
La ganadora es una jota.
Bueno. Es tu día de suerte, Poe.
Gracias.
¿Es cierto, Poe, que el Detective Landor te interrogó sobre Fry?
Tenía la impresión errónea de que yo era íntimo de Fry.
¿Y lo eras?
No.
Qué oportuno que lo único que Fry pudo hacer para llamar la atención
fuera ahorcarse.
Creo que se ahorcó desesperado porque lo plantó una dama.
¿Y qué dama podría ser, Stoddard?
¿Qué hay de tu hermana, Artemus?
¿No deslumbró a Fry?
Vamos, Randy.
Estabas más cerca de Fry que cualquiera aquí.
No creo haber estado tan cerca de él
como tú.
Bien. ¿Dónde estábamos?
¡Poe!
¿El toque de queda no se aplica a usted?
Explíquese.
Las velas debían haberse apagado hace tres horas.
Lo siento, señor.
Sus disculpas siempre me resultaron falsas.
Leroy Fry conoció a su creador después del toque de queda.
Regrese al cuartel de inmediato.
Tiene suerte de no estar cavando su tumba.
Gracias, señor.
Más rápido.
¿Mattie?
"Acuérdate de mí por tu bondad, Señor".
"Porque en la muerte no hay memoria de ti:
¿Quién loará en el sepulcro?".
"Conforme a tu misericordia,
acuérdate de mí por tu bondad, Señor".
"Mi ojo consumido por la pena".
Usted es el señor Landor. ¿Verdad?
Así es.
Soy la madre de Leroy.
Me gustaría que tuviera esto.
El diario de Leroy.
Se remonta al menos a tres años.
No recuerdo...
Lo siento.
Una pérdida terrible.
No recuerdo que se haya encontrado ningún diario con sus efectos personales.
Fue el señor Ballinger quien me lo envió.
- ¿El señor Ballinger? - Sí.
Apenas supo lo que había sucedido,
fue directamente al cuarto de Leroy para ver qué se podía hacer.
El muchacho me lo envió por correo.
Ya veo.
Y ahora, apenas me vio,
dijo: "Pensé que debía tener el diario de Leroy con usted en Kentucky.
Y si tiene ganas de quemarlo, adelante".
Qué considerado.
Pero no entiendo nada.
Hay números y letras...
Pero al ver cómo el ejército confía en usted,
me parece correcto que lo tenga.
Volveré a verte todo el tiempo.
- Por sus necesidades... - Entiendo.
Estamos todos juntos en esto.
¡Doctor!
Señor Landor. Qué agradable sorpresa.
Por favor, permítame presentarle a mi esposa, Julia.
He oído mucho sobre usted.
Es un placer.
¿No es usted el caballero que investiga la muerte del señor Fry?
Así es.
Bueno, justo hablábamos de eso.
De hecho, mi esposo me informa que, a pesar de sus propios esfuerzos heroicos,
el cuerpo ya estaba demasiado deteriorado para exhibirlo en público.
Sus pobres padres.
Pobres, sí.
Este asunto nos ha conmovido.
Sepa que no descansaré hasta que lo hayamos detenido.
Encantado de conocerla.
Querida.
Tengo entendido que es viudo, señor Landor.
Así es.
Mi sentido pésame.
¿Fue reciente? ¿El paso de su esposa a mejor vida?
Hace dos años.
Sólo unos meses después de mudarnos a las Highlands.
¿Fue una enfermedad repentina?
No repentina...
Suficiente.
Sus sacrificios no pasan desapercibidos para mí.
- Mis condolencias. - Gracias.
Bravo.
Edgar, ¿no te dije que mi hermana es una prodigio?
Maravilloso, querida. Me hizo brotar una lágrima.
Sí.
Una gran interpretación, Srta. Marquis.
- De verdad. - Sí.
Tu inmortalidad está asegurada.
No se me ocurre ninguna mujer que desee ser inmortal, Randy.
De inmediato, me acordé de Sir Thomas Grey:
"Muchas flores nacen para sonrojarse sin ser vistas...".
"...y desperdiciar su dulzura en el aire del desierto".
Un favorito, Sr. Poe.
¿Y qué piensas de mi pequeño protegido?
Creo que él está más allá de ser protegido de nadie.
Ciertamente, no será corrompido por gente como tú.
Está bien, Lea.
Ya es suficiente. Necesitas descansar antes de la cena.
- Si me disculpan, caballeros. - Gracias, Lea.
Randy, sillas.
Stoddard, el tablero de ajedrez.
Bien. Estoy aburrido.
¡No me importa, rayos!
Está enferma.
En su condición, no debería recibir...
Señorita Marquis.
Perdóneme.
Nada me daría mayor placer que un encuentro con usted el sábado.
Estoy segura de que sí, señor Poe, pero temo que el sábado estoy ocupada.
Ya veo.
Entonces, ¿sugiere este sábado?
O el domingo, si eso es preferible.
O el lunes.
¿Y dónde propone que sea el encuentro?
Déjeme adivinar. ¿Gee's Point? ¿El paseo del coqueteo?
No.
Ninguno de esos, me temo.
Tenía en mente el cementerio.
¿El cementerio?
Qué interesante.
Sí, opino lo mismo.
Le deseo buenas noches.
Todo está muy desnudo ahora.
Para disfrutar de las Highlands en toda su gloria,
deben verse inmediatamente después de la caída de las hojas.
¿Por qué?
La vegetación no mejora,
sino que obstruye el diseño original de Dios.
Un romántico.
Le gusta hablar de Dios y de la muerte, ¿verdad?
En mi opinión, la muerte es el tema más glorificado de la poesía.
¿Nos sentamos?
- Qué bello lugar. - Sí, es mi favorito.
Qué bien le queda a usted la morbidez.
Le queda mejor que su uniforme.
El único que lo iguala es Artemus.
Nunca lo he visto habitar los Reinos de la melancolía.
Él acepta visitar nuestro mundo por largos intervalos.
Sabe que creo que es posible bailar sobre vidrios rotos
durante algún tiempo.
No para siempre.
Sí, veo que tienen mucho en común.
Espero que no tenga frío.
El clima gélido claramente ha llegado.
Por favor, no.
No suponga que he venido a hablar del clima. Qué prosaico.
Lo siento. Sólo me preocupaba su bienestar.
Proceda, entonces.
Declare su amor eterno, así ambos regresamos a casa ilesos.
- Sólo estaba diciendo... - Lo siento.
Perdón, estoy siendo insufrible, y no sé por qué.
Tiene frío.
Señorita Marquis, ¿puedo prestarle mi capa?
- Estoy bien. - En verdad, no...
Yo...
- ¿Qué? - Srta. Marquis.
¡Lea!
¡Lea! ¿Lea? ¿Qué sucede?
¡Lea!
Lea.
Dios mío, Lea.
¿Se encuentra bien?
- ¿Lea? - Estoy bien.
¿Está segura de que está bien? Me asusté mucho.
Sucede. No es nada para preocuparse.
Su...
Su espíritu me anima tanto que me siento libre para confesar
que mi madre tiene una especie de presencia en mi vida.
En mis sueños y en mis vigilias.
Sí.
A veces, creo que los muertos nos persiguen porque los amamos muy poco.
Los olvidamos, ya ve. No es nuestra intención, pero lo hacemos.
Creo que se sienten cruelmente abandonados y por eso claman por nosotros.
Tal vez sea mejor no pensar mucho en eso.
Quiero que sepa cuánto agradecí...
encontrarlo allí, al abrir los ojos.
Mirarlo profundamente
y encontrar algo que nunca hubiera esperado.
Ni en mil años.
Gracias.
¡Basta!
¡Desgraciado! Deberías saber cuál es tu maldito lugar.
No te acerques a Lea.
¡Déjalo!
¡Déjalo, Ballinger!
¡O serás juzgado por una corte marcial!
Engendro de mierda.
¿Se encuentra bien?
Está claro que ese salvaje sabe que Lea me prefiere a mí.
- Y que si busca asustarme... - ¿Asustarlo?
- Parecía empeñado en matarlo. - ¿Matarme?
Antes de permitir que se interponga entre mí y el deseo de mi corazón,
yo lo mataré a él.
Siempre ha sido así. La gente me subestima.
Mis amigos, mis compañeros de clase, mi propio benefactor.
- Gracias, Patsy. - Todos.
Todo el mundo...
salvo mi madre.
Y gracias por su ayuda antes.
No es común que me tomen por sorpresa.
Y usted también sorprende. ¿No es así, Landor?
Sin ánimo de ofender,
es mucho más sofisticado de lo que parece.
Ahora, dígame, ¿es verdad que una vez logró una confesión
sin más armas que una mirada penetrante?
Con suficiente paciencia,
el sospechoso a menudo se interrogará a sí mismo.
Es una compañía encantadora, Landor.
Algún día escribiré un poema.
Algo que hará que su nombre perdure durante siglos.
Incluso después de este ataque, ¿no sospechas de Randy Ballinger?
Entonces, ¿adónde conduce?
Tu investigación.
Estoy interesado en Artemus Marquis.
Supongo que lo conoces.
Bueno, ¿quién no?
Es muy apuesto.
Casi tendría que morir joven, ¿no?
Pero no lo habría imaginado un tipo violento.
Siempre es muy tranquilo.
Quizás no sea él.
Hay algo en él... En toda su familia.
Actúan como si fueran culpables de algo.
¿No son todas las familias culpables de algo?
- Capitán. - Es el señor Ballinger.
Me temo que ha desaparecido.
¡Capitán! ¡Aquí arriba!
Santo Dios.
La disección del señor Ballinger no fue tan limpia como la de Fry.
Lo que indica que fue realizada por otras manos.
En cuanto a la castración...
Bien...
¿Castración?
Dios mío, Landor.
¡No estamos más cerca de encontrar al responsable de esto
que hace un mes!
Estamos más cerca.
- Es cuestión de tiempo. - ¡Dígame!
¿Ha hallado más pruebas de prácticas satánicas?
¿Qué hay del tal oficial que convenció al soldado Cochrane
de abandonar el cuerpo de Fry?
¿O del diario?
¿Ha encontrado una sola pista que sea útil?
Hay un maníaco suelto por estas colinas, destripando a mis hombres.
Hombres que apenas cumplen con su deber, casi no salen del cuartel ni duermen.
¡Y si logran dormir, lo hacen con sus mosquetes!
Empiezo a pensar que ya no me considera competente
para realizar esta investigación.
Gracias, doctor.
No es su competencia lo que cuestionamos, sino su lealtad.
¿Existe alguna posibilidad de que esto haya sido obra del señor Poe?
¿De Poe?
Justo ayer entretenía a sus compañeros de mesa
con un relato heroico de su pelea épica con el Sr. Ballinger,
y declaró que tenía la intención de matarlo
si alguna vez volvían a enfrentarse.
Ha visto a Poe.
¿Puede decirme sinceramente que él sometió a Ballinger?
No habría sido necesario. Un arma de fuego habría bastado.
Cualquiera que sea su relación con Ballinger,
no hay señales de ningún vínculo entre Poe y Leroy Fry.
- Ni siquiera se conocían. - Pero sí.
Tuvieron una pelea el verano pasado.
Supongo que él nunca lo mencionó, ¿verdad?
Entonces, arréstelo.
Arréstelo si está tan convencido.
Sólo tenemos un motivo.
¡Esperamos que usted proporcione pruebas!
Señor Landor, ¿siente una hostilidad latente hacia esta academia?
¿Es eso?
Estoy arriesgando mi vida en nombre de su preciosa institución.
Pero sí.
Sí creo que la academia le quita la voluntad a un joven.
Lo encierra con reglamentos y reglas.
Lo priva de la razón. Lo hace menos humano.
¿Está insinuando que la academia es culpable de estas muertes?
Alguien conectado con la academia, sí. Por lo tanto, la academia misma.
Bueno, eso es absurdo.
Según su criterio,
cada crimen cometido por un cristiano será una mancha en Cristo.
Y así es.
Cuando le pedí por primera vez que aceptara este trabajo,
me dijo que nunca había tenido trato con Leroy Fry, así que...
Empecemos por ahí. ¿Bien?
- Bueno, eso no es del todo cierto... - ¡Bueno!
¿Por qué nada es simple con usted, Poe?
¿Dónde están los simples hechos?
¡Sí o no!
¡La verdad!
- ¿Conocía a Leroy Fry? - Sí.
¿Discutió con Leroy Fry?
Sí, lo hice. Sí.
¿Mató a Leroy Fry?
¿Mató a Randolph Ballinger?
¿Tuvo que ver con la profanación de sus cuerpos?
No. Que me parta un rayo si...
Pero ¿no niega que amenazó a ambos hombres?
En cuanto a Ballinger, eso fue...
No lo dije en serio.
- ¿Y a Fry? - Nunca lo amenacé. Yo sólo...
Hay un patrón muy perturbador, Poe.
Los hombres que lo contrarían terminan del lado equivocado de una soga,
con órganos bastante importantes extirpados de sus pechos.
Señor Landor...
si matara a todos los cadetes
que me maltrataron durante mi breve estadía aquí,
me temo que encontraría el Cuerpo de Cadetes
reducido a menos de una decena.
Ahora, si tanto le interesa, he sido objeto de burla
desde mi primer día aquí.
Mi estilo, mi edad, mi persona...
mi estética.
Aunque tuviera mil vidas,
no podría ni comenzar a reparar todos los daños
que me han infligido.
Sí, soy culpable de muchísimas cosas, pero de eso nunca.
Asesinato nunca.
¿Ahora me cree?
Creo que debería ser más cuidadoso con lo que dice y hace.
Por ahora, probablemente pueda mantener a Hitchcock a raya.
Pero si me vuelve a mentir,
podrán encerrarlo y no moveré un dedo para ayudarlo.
¿Me entiende?
Ahora, si me disculpa, me esperan para cenar.
Gracias por acompañarnos en el duelo por la prematura muerte de Randolph.
El pobre muchacho era como de la familia.
¿No le parece que mi hijo es excepcionalmente guapo, señor Landor?
Diría que sus dos hijos fueron bendecidos en ese sentido.
Sí, estamos hereditariamente bendecidos.
Pero debo decir que usted me parece una rareza.
Una persona de inteligencia excepcional.
Una cualidad ridículamente escasa aquí.
Y con esa inteligencia, señor Landor,
espero que, cuando termine con sus asuntos oficiales,
me ayude con un misterio propio.
- ¿Un misterio? - Un asunto de lo más extraño.
Durante el recital, el lunes,
parece que alguien registró mis pertenencias.
Bien...
- Hay gente mala en todas partes. - ¿En serio, padre?
Me inclinaba por la teoría de que fue simplemente algún grosero,
aunque no tengo idea de quién.
De todos modos, debes tener cuidado, Artemus.
- De verdad. - Madre.
Probablemente sólo fue un tipo molesto,
sin nada mejor que hacer y sin vida propia de la que hablar.
Una especie de campesino rústico.
¿No cree, señor Landor?
- Su cabaña es rústica, ¿no? - Artemus.
Quizá hasta tenga gente cercana que encaje en el patrón.
Tal vez un querido amigo al que le gusta beber en una taberna.
¡Alto! ¡Por favor! ¡Lo odio!
De veras odio cuando te pones así.
- No te sigo, madre. - No, claro que no.
Podría andar a la deriva en el Hudson y no importaría.
¡Nadie me seguiría!
- ¿Lo harían, Daniel? - Hijo, por favor.
Tendrá que perdonar a mi esposa.
La muerte del señor Ballinger
ha entristecido a nuestro pequeño y feliz clan.
Me pregunto si le gustaría acompañarme a mi estudio, señor Landor.
Estaría encantado.
Mis disculpas, agente.
Vivir en ascuas ha hecho mella en todos nosotros.
- No se disculpe. - Sí.
Y la época del año, todo este confinamiento...
Es todo muy comprensible.
No pude evitar darme cuenta, doctor.
¿Su hija está enferma?
Es bastante observador.
Sí.
Sí, ella es...
La ha pasado mal, la pobre.
Desde que era pequeña.
Una enfermedad espantosa se apodera de ella cuando nadie está mirando,
detiene su cerebro y la sacude como una calabaza.
Hermosa muchacha.
Hecha para el matrimonio, la alta alcurnia, la maternidad.
Y al mismo tiempo, la enfermedad.
Es terrible.
Caballeros, Lea está bien si desean unirse a nosotros.
Gracias, hijo.
¿Vamos?
Si no le importa, saldré a tomar un poco de aire fresco.
Por supuesto.
Padre, juega conmigo.
¿Intento con los eruditos de nuevo o algo más desafiante esta vez?
- Simplemente extraordinario. - Difícilmente.
Pasable, tal vez.
No se da cuenta del efecto que su forma de tocar tiene en mí.
En todos nosotros, realmente, yo...
- ¿Sí? - Pues yo...
No sé de qué otra manera decirlo, pero me he dado cuenta
de que haría casi cualquier cosa por usted.
Edgar.
¿Puedo ayudarlo a encontrar algo, señor Landor?
Se ha recuperado. Y muy pronto.
Perdóneme.
Temía estar por sufrir una de mis horribles migrañas,
pero parece que un momento de descanso era todo lo que necesitaba.
Y me siento bastante recuperada.
Guardemos esa cosa vieja y espantosa, ¿sí?
Estoy segura de que no le quedará bien.
El buen doctor y yo lo buscábamos.
Y lo encontré.
Mira lo que encontró el agente en nuestro armario, cariño.
¿Recuerdas cuando Artemus lo usaba de niño en la casa?
- ¿Lo recuerdas, amor? - Lo recuerdo, madre.
- Es el abrigo de mi hermano. - ¿De su hermano?
Es lo único que tenemos para recordarlo.
¿Por qué lo tiene?
Quizá Artemus pueda decirnos.
Ethan.
¿Qué te trae por aquí?
Falta otro cadete.
Y he formado un grupo de búsqueda que saldrá en una hora.
Moveremos cielo y tierra.
Dios nos ayude. Me estremezco al pensar en...
¡Caballeros!
Acabo de estar en el cuarto del señor Stoddard.
Su baúl estaba vacío. No se encontró ropa de civil por ninguna parte.
Creo que se ha escapado.
¿Escapado?
El diario de Fry afirma
que tanto Stoddard como Ballinger eran buenos compañeros de Leroy Fry.
Por miedo a ser el próximo, creo que huyó.
Puede ser, pero ¿qué pasa con Artemus y el abrigo del oficial?
Si está involucrado, ¿cómo podemos retrasar su arresto?
Es una persona muy tranquila. Todo lo que tiene que hacer es negarlo.
Hay una última vía de investigación que estoy explorando.
Dos de sus compañeros están muertos,
y pronto debo informarle al Presidente que tenemos a nuestro hombre.
Tenemos a nuestro hombre, Landor. ¿No?
Edgar.
¿Profesor?
Pépé.
La última vez que estuve aquí, mencionó a un cazador de brujas y un libro.
Sí. Discours du Diable.
Henri Le Clerc.
¿Le Clerc era sacerdote?
Uno quemado en la hoguera.
Vino a mí mientras dormía.
Abajo, abajo, abajo
llegó la ráfaga de palpitaciones
con el corazón enfermo, rogué que se diera prisa.
"Lenore".
Ella evitó responder.
La noche eterna la atrapó entonces en su lodo,
cubriéndolo todo, salvo su ojo azul pálido.
La noche más oscura, negra de infierno
encauzó la furia,
y dejó sólo
ese mortal ojo azul.
¿Lo ve?
Lenore.
Lea.
Habla de su angustia atroz.
Un final a lo que la oprime.
El poema...
nos habla.
¿Recuerda cuando dijo que haría cualquier cosa por mí?
Su adorador del diablo.
- Gracias, Pépé. - Sí.
Señor Landor.
Su familia.
Su familia ha sido
todo un misterio.
Me costaba mucho determinar quién estaba al mando.
Una y otra vez sospeché de cada uno de ustedes.
Nunca se me ocurrió
que podría ser alguien que ni siquiera estuviera vivo.
¿Cómo dice?
El padre Henri Le Clerc.
El mejor cazador de brujas,
hasta que se convirtió en el cazado.
¿De qué está hablando?
Su hija sufre de epilepsia, ¿no es así?
Y resiste porque está en contacto con alguien.
Alguien que la instruye.
Él.
No me haga dudar de su cordura, señor Landor.
¿Qué está insinuando?
El increíblemente raro Discours du Diable de Le Clerc.
Bueno, comunicarme con el diablo
no es un pasatiempo que conozca, señor Landor.
Nunca leí una página de este libro.
¿Su hija habla con los muertos?
Con los años, las convulsiones se han vuelto mucho, mucho peores.
Yo...
Yo probé todos los tratamientos médicos que se me ocurrieron.
Le dieron tres meses de vida.
¿Sabe lo que se siente irse a dormir,
sin saber si su hija sobrevivirá la noche?
Pero un día ella vino a mí
y me dijo que había conocido a alguien.
Su tatarabuelo.
¿Le Clerc?
Henri Le Clerc no era malvado.
Fue malinterpretado.
Me juraron que el señor Fry ya estaba muerto.
Juraron que nunca podrían matar a nadie.
Usted les creyó.
No tuve elección.
¡Es médico! ¡Un hombre de ciencia!
¿Cómo se atreve a poner su fe en semejante locura?
Porque...
Porque no pude salvarla yo mismo.
Mi propio arte me había fallado.
Sacrifiqué todo por mi Lea.
Entonces, ¿cómo puedo objetar que busque cura en otro lugar?
Doctor.
Comunicarse con los muertos...
no es normal. Pero asesinar...
destruir vidas inocentes...
eso es inhumano.
Alguien tiene que pagar por esto.
Sólo la complací porque, milagrosamente,
pareció mejorar.
Doctor, ¿dónde está su familia?
¿Dónde están sus hijos?
El señor Poe estuvo aquí antes.
Se fue con Artemus.
¿Por qué su capa aún está en el pasillo?
Doctor, ¿dónde está Lea?
Doctor, ¿dónde está su familia?
Está empezando a pasar el efecto.
Lea.
Continúa.
¿Qué está pasando?
No falta mucho más.
No me siento muy bien.
- Pensé... - No.
Sólo unos minutos más y seré libre.
¿Libre?
Sí.
Por favor, Lea. Estoy...
Esto debe suceder.
Entiendes.
El sacrificio es la máxima expresión del amor.
Lo supe desde el momento en que te conocí, tú eras el indicado.
Lea.
- ¿Sí? - Te amo.
¡Suficiente!
- ¡Fuera! - ¡Los colgarán por esto!
¡No debe estar aquí!
Lea, ¡termina!
Señora Marquis, ¿desea ver a sus hijos en la horca?
- No lo escuches. ¡Te está engañando! - Continúa.
- ¡Lea! - Ese es el corazón de Fry, ¿no?
- Landor. - Lea, ¡continúa!
Ballinger haría lo que sea por ti, hasta asesinar.
Y, Artemus, tú lo mataste.
Por favor, déjenos en paz. Ya casi está.
- Lea, ¡termina! - Lea, ¡ya está!
Fuiste tú.
Fuiste tú quien atrajo a Fry con una nota...
¡No fue su idea! ¡Fue mía!
- ¡Yo lo hice! - ¡No! ¡Artemus!
- No. - Por favor. ¡Deténgase!
¡Deténgase!
¡Lea!
¡Lea!
- ¡Lea! - ¡Lea!
¡Artemus!
Madre, ¡atrás!
Artemus.
Lea.
¡Artemus! ¡No!
¡Suélteme! ¡No!
¡Artemus!
¡Artemus! ¡No!
¡Lea!
¡No!
No perdió más sangre de la que le habría extraído un médico
durante una sangría.
Puede haber sido lo mejor para él.
La vida no es sólo lo que se ve a simple vista, Landor.
Coincido plenamente.
¿Y qué hay de la señora Marquis?
Está llorando como sólo una madre podría.
El juez sintió que ya había sufrido suficiente.
Pero le complacerá saber
que nuestro buen doctor ha presentado su renuncia.
Nada de esto me complace, se lo aseguro.
Landor.
Usted y yo no podríamos ser más diferentes en forma, en filosofía.
Pero deseo decirle
que si este asunto alguna vez me ha dejado...
Es decir, si alguna vez, por impertinencia, he impugnado...
su competencia...
entonces, lo siento.
Gracias, Capitán.
¿Cómo pude haber cenado y fraternizado con el hombre todos estos años?
Conocía a su familia casi tan bien como a la mía
y nunca imaginé las profundidades de su angustia.
Por su naturaleza, coronel.
Supongo que debería darme vergüenza.
Doy por sentado que Artemus asesinó al señor Ballinger
para evitar que alertara a las autoridades
y el señor Stoddard huyó para no convertirse en la próxima víctima.
Puede suponer eso, sí.
Bien, Landor,
declaro que ha cumplido con sus deberes al pie de la letra.
En este acto, lo libero de su contrato.
Espero que eso no le disguste.
Como mínimo, espero que no se oponga a aceptar nuestro agradecimiento.
Los chacales de Washington pronto estarán en retirada, espero.
Creo que hemos logrado la suspensión de la ejecución.
No. Coronel.
Se ve completamente recuperado.
Sé lo de su hija.
Muy bien.
¿Qué tiene que ver Mattie con esto?
Todo.
Como bien sabe.
Vino a mí mientras dormía.
La nota encontrada en la mano de Leroy Fry.
La nota que le dejaron para sacar al pobre tipo de su cuartel.
Fue descuidado al dármela a mí.
Esta es la otra nota que dejó usted.
¿Recuerda?
Estoy de lo más...
impactado por la forma de sus letras.
Las mayúsculas son tan condenatorias como las minúsculas.
La A, la R, la G y la E,
prácticamente idénticas a las encontradas en la nota de Leroy Fry.
Puede imaginar mi asombro.
¿Podría el mismo hombre haber escrito ambas notas?
¿Y por qué Landor tendría motivos para escribirle a Leroy Fry?
Por suerte, me encontré con Patsy la divine.
Ella me contó toda la historia.
Volviendo a casa del baile de la academia...
¡Agárrala!
- Sostenla. - ¡No!
Su Mattie fue violada...
¡No!
Y dada por muerta por tres rufianes sin nombre.
Quieta.
Julius, ¡las piernas!
- ¡No! - ¡Agárrala!
- ¡Ábrele las piernas! ¡Sujétala! - ¡No!
- ¡Por favor! - Sostenla.
Gente mala de verdad.
Tal como había dicho Leroy Fry.
¿Mattie?
¡Dios! Mattie.
¡Dios mío! Ven aquí.
Mattie.
Lo siento.
- Lo siento. - Está bien.
Todo va a estar bien.
Todo saldrá bien.
Mattie, él no puede ayudarte.
Por favor, mi amor. Deja que te ayude.
Pero ella no huyó, ¿verdad?
¿Mattie?
Mattie.
Mattie.
Mattie, por favor. Ven aquí.
Por favor, mi amor. Ven aquí. Por favor, ven.
No.
Todo va a estar bien.
Por favor, Mattie. Regresa.
Todo saldrá bien.
No.
Te quiero.
¿Por qué nunca me lo dijo?
No es una historia
que me agrade contar.
Pero yo lo habría consolado.
Lo habría ayudado como usted me ayudó a mí.
No creo que puedan consolarme con ese tema en particular.
Entonces, ¿qué hice después?
Exactamente lo que habría hecho usted.
Examiné todas las suposiciones, comenzando con:
¿Cuáles eran las chances de que dos partes
hubieran tenido planes para el mismo cadete en la misma noche?
¡Pocas!
¡Muy pocas!
A menos que una de las partes resultara estar supeditada a la otra,
o si una de las partes, digamos, Artemus y Lea,
simplemente estuvieran al acecho de un cadáver.
Y luego, mágicamente, surgiera la oportunidad,
sin importarles de quién es el cuerpo, siempre que tenga corazón.
Lo único que no harán por él es matar.
No, es la otra parte la que está lista y dispuesta a matar.
Y matar a este hombre en particular.
¿Por qué?
¿Podría ser por venganza, Landor?
¿Patsy?
- ¡Ayuda! - ¿Con quién estaba?
¿Hay alguien ahí?
Hola.
Entonces, alguien interrumpe a esa otra parte,
aunque no antes de su resolución exitosa.
Vuelve con sigilo a su cabaña en Buttermilk Falls,
adonde ha escapado desapercibido.
Pero ve con sorpresa que lo llaman de West Point al día siguiente
y se entera de que, en las horas intermedias,
el cuerpo del muerto ha sido horriblemente mutilado,
lo que encubre su crimen de manera extraordinaria.
Debió pensar que el mismo Dios estaba de su lado.
Ser contratado para resolver el mismo crimen que cometió.
Y como resultado, Artemus y Lea
serán recordados para siempre como asesinos.
No hay un para siempre.
Serán olvidados como el resto de nosotros.
¡Yo no los olvidaré!
Especialmente a mi Lea.
Iba a ser una esposa, Landor, una madre.
Tampoco olvidaré cómo nos tomó a los demás por tontos.
Tontos.
Pero yo fui su tonto mayor.
- ¿No? - No.
Siempre fue a quien yo debía entregarme.
Lo supe desde el momento en que lo conocí, y aquí estamos.
Yo...
Si quiere que diga que lo siento, lo haré.
No quiero sus disculpas.
No. Quiero respuestas.
¿Cómo supo que fue Fry quien violó a Mattie?
Las ovejas y las vacas, ¿fue usted?
- Claro. - ¿Y Ballinger?
Ballinger.
Le extirpé el corazón.
Tuve que hacer que pareciera obra de satanistas.
No fue tarea fácil para un viejo.
¿Cómo se enteró de la participación de Ballinger?
Por el diario de Fry.
¿Ballinger también confesó?
- Sí, bajo coacción. - ¡No, por favor!
¿Quién más estaba contigo?
Julius Stoddard.
Julius.
Lo siento.
Ambos...
Ambos recordaron su nombre,
y me aseguré de que recordara lo que ella vestía.
Cada detalle de su vestido.
Sólo Stoddard, al parecer, escapó a su justicia.
No tengo la fuerza ni la voluntad para perseguirlo.
Sólo espero...
que pase el resto de su miserable vida mirando por encima del hombro.
Lo que hicieron fue espantoso y salvaje.
Pero podría haber ido directamente a Thayer,
obtenido una confesión.
No quería que confesaran.
Quería que murieran.
Y ahora, ¿qué?
¿Ahora qué?
Eso depende de usted.
Tengo un par de notas...
que lo enviarán a la horca.
Muy bien.
Sabes, Edgar, a menudo deseo
que mi Mattie se hubiera topado contigo
esa noche del baile.
¿Quién sabe?
Quizá podríamos haber sido una familia.
Yo valoro mucho...
lo que nosotros...
Adiós, Landor.
Descansa, mi amor.
BASADA EN EL LIBRO DE LOUIS BAYARD
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