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Original subtitles

Ya pueden bajar de la lancha.

- ¿Es para mí? - Cerveza.

No es para mí, pero déjela aquí.

Gracias, muy amable.

Muchas gracias.

- Fíjese, con sombrilla rosa. - Sí, una sombrilla inútil.

¿Algún problema?

No, voy a echar un vistazo por ahí.

- Buenas noches. - ¿Cómo está?

- El Sr. de Roller. - Almirante.

- Un placer verle. - El placer es mío.

No estamos acostumbrados a tener el placer de verle aquí.

Ya veo que le han traído una copa.

¿Ha podido...?

Algunas de las mujeres que están aquí hoy

han tenido la suerte de visitar

su submarino.

- ¿Sí? - Bueno, el "suyo"...

- No lo sabía. - Eso dicen.

Ya sabe, Sr. de Roller, no ponemos límites a la felicidad.

Me gusta oírle hablar con un tono tan ligero, almirante.

- Sí. - Intento mantenerlo.

Como debe ser, pase lo que pase.

¿Llegará enseguida?

Sí, sí, dentro de cinco minutos.

Acaba de salir.

- ¿Seguro? - Sí, sí.

Este asunto tuyo no está bien engrasado.

Claro que sí.

Hola.

Hola, hola.

- ¿Ha visto esto? - Soberbio.

- Con unas conchas encima. - Nacarado, muy bonito.

- ¿No quiere probárselo? - Ahora mismo no.

- Venga, para ver qué tal. - Vale, adelante.

- A ver si... - ¿Cómo, así?

- ¿Conoce el "mana"? - Sí.

Este lo tiene.

Genial, ¿no?

No, no, es demasiado.

- ¿Quieres ponerte el collar? - No, gracias.

Pero es muy bonito, de verdad.

- ¿No serás un bailarín de Tahití? - Puede ser.

Me gusta, es muy bonito.

Muy bien hecho.

Póntelo tú.

Quedará así.

Precioso, sí.

- A ti te queda mejor. - ¿A mí?

- Sí. - Te quedaba bien.

No estoy en forma para nada.

Ven con nosotros, acabarás en forma, ya verás.

- No os molesto más. - No pasa nada.

- Son los nuevos trajes. - Muy bonitos, sí.

- Bueno, ya no os molesto. - Muy bonito.

- Hola. - ¿Qué tal?

¿Le enseño los trajes?

Muy amable, pero no puedo, tengo trabajo.

Me gusta disfrutar de este ambiente.

Has visto que encajan con nuestro físico.

Desde luego.

- Sí, es... - Vamos a ensayar ahora.

Lo veré desde un rincón, no quiero molestar.

- Ha sido muy agradable, adiós. - Gracias, hasta pronto.

Rumores procedentes de Fangataufa,

una isla cercana a Moruroa,

donde se realizaron ensayos nucleares.

- Sí, sí, claro. - En años anteriores.

Hemos oído decir que...

Parece ser que hay algún proyecto

de reestructuración del CEP, del Centro Experimental.

Nuclear.

Cabe la posibilidad

de que empiecen aquí este año.

Queríamos saber si había oído campanas.

Si sabe algo de esto, si...

Verán.

Sinceramente, estoy muy sorprendido.

También lo estamos.

Abuelo, ¿qué has hecho para defender mi tierra

y mi mar?

Abuelo, cada día al levantarme, voy al colegio

en esta tierra.

Y cuando salgo del colegio, voy a bañarme en el mar, abuelo.

¿Qué has hecho para protegerme?

Claro, claro, es evidente

que debemos anticiparnos y actuar.

- A eso hemos venido. - Actuar cuanto antes

para impedir la reactivación de cualquier ensayo.

De paso, también quiero tranquilizarles.

Imaginen el coste

que supone volver a poner en funcionamiento la maquinaria

después de todo,

de la tragedia que provocó.

Contamos con usted, alto comisionado.

- Entiendo su preocupación. - Si pudiera aclarar...

Me comprometo a hacerlo.

Gracias, Pierre-Olivier.

- Discúlpenme. - Que aproveche.

- ¿Les apetece un café? - No, ya hemos comido.

- Discúlpenme, pero... - No se preocupe.

La comida que está en su plato viene de nuestra laguna.

Sí, claro.

La laguna que le permite vivir, respirar y moverse.

Esperaba ver a Jacques.

- Jacques está enfermo. - Ya.

Jacques no se siente bien, he venido en representación suya.

Muy bien.

Digamos que soy

el representante suplente.

- Pero ¿está bien? - Sí, está bien.

¿Es grave?

No, para nada, una gripe, nada preocupante.

- ¿Seguirá con los informes? - Eso es.

Me ocuparé de todos los informes.

También esperamos verle en las siguientes reuniones.

Sí, desde luego.

Queríamos tocar otro tema.

Los nuestros tienen prohibida la entrada en el futuro casino.

Estamos bastante sorprendidos ante semejante segregación.

Bueno, ya saben

que las instituciones religiosas en este país

tienen bastante poder, peso diría yo,

en las decisiones.

Saben cómo coaccionar.

Pero también es esencial poder disfrutar y pasarlo bien.

Esto es una isla, y cuando se ha rodeado la isla...

- Exacto. - El punto A lleva al punto A.

Por eso no debe extrañar a nadie que los jóvenes

hagan tonterías.

Discúlpeme, pero me cabrean.

Ya vale, ya vale.

¿Por qué se meten? No estamos en el siglo pasado.

Si se empeñan en que sus feligreses

no tengan acceso, pues...

- ¿Por qué no? - Pues allá ellos, allá ellos.

Pero no se planea prohibir a la población de la isla

que se divierta si le apetece.

- Ni que fuera la Inquisición. - No estamos en la Edad Media.

Aunque, entre nosotros,

conozco a muy pocos que ganan en los casinos.

- El casino gana. - Es seguro, siempre gana.

- Pero van a divertirse. - Ahí está.

La verdad, los religiosos me tienen harto.

No van a tocarnos los cojones desde el otro lado del mundo.

- Desde luego. - Hablando mal y...

Discúlpeme, señora.

No pasa nada.

No, es verdad, estamos hartos.

Los Testigos de Jehová,

no puedo con ellos, no puedo.

Por algo se hizo la Revolución francesa.

Desde luego.

Por lo tanto,

para mí es un tema resuelto.

- Me ocuparé. - Bien.

Tienen mi apoyo.

Todo el mundo podrá entrar en el casino.

Es más, celebraremos allí el 14 de julio.

- La fiesta nacional. - Perfecto.

Con una apuesta gratuita para todos los residentes.

- Solo para cabrearlos. - Eso mismo, eso mismo.

Y luego iremos todos donde Morton.

Bueno, los que quieran, igual no cabemos todos.

El local es algo estrecho, pero bueno...

Anótenlo en la agenda.

No, en serio, es una promesa.

El 14 de julio.

Celebramos los valores republicanos y apostamos en el casino.

Muy bien, luego donde Morton, genial.

Gracias.

¿Los acompaña?

Adiós, de Roller.

- Gracias por escucharnos. - De nada, señora.

Me gustaría no perder los nervios

mientras se resuelve este contratiempo.

Mi pasaporte se quedó aquí.

No lo llevé conmigo al salir.

Mi documentación estaba en mi habitación.

Está claro que la han robado.

Ha sido robada en el hotel

por personal del hotel.

Tranquilícese, ya viene la policía.

Nada de policía, no harán nada, lo complicarán todo.

Es asunto del hotel.

No dispongo

de tiempo para esperar.

Esto es urgente.

Estoy aquí

por varias razones, y las razones que me han traído aquí

me obligan a llevar siempre conmigo

el pasaporte y la documentación.

Por eso prefiero mantener la calma

y hablarlo tranquilamente.

Pero debe resolverlo.

Necesito mi pasaporte y mi documentación.

- ¿Todo bien, Tico? - Sí, todo bien.

- ¿Le sirvo? - Si es tan amable.

- Aquí tiene. - Gracias.

- Verá... - ¿Sí?

Hay un hombre que dice ser portugués.

Está muy preocupado, le han robado la documentación.

- ¿Dónde, en el hotel? - Sí.

Qué raro.

¿Cuándo?

Esta mañana.

Habló de un pasaporte diplomático.

- ¿Estaba solo o le acompañaba...? - Estaba solo.

Vaya, ¿de qué irá todo esto?

Alucinante.

¿Le robaron el pasaporte?

No ha hablado con nadie desde que llegó,

por eso me extraña un poco.

Desde luego, esto no pasa nunca.

¿Han comprobado quién ha estado en su cuarto?

No ha entrado nadie.

- Dice que le han robado... - Ya.

- Tiene pinta de loco. - ¿De loco?

Pero ¿loco cómo? ¿Nervioso, enfadado?

Sí, un poco.

A ver, ¿tiene las ideas claras o...?

- Bueno, eso parece. - ¿Se ha avisado a seguridad?

Normalmente llamamos a la policía,

pero como hablaba bastante de... Actúa como si le conociera.

- ¿Cree que es diplomático? - No lo sé.

Pero prefiere

no tener nada que ver con la policía.

- Un asunto raro. - Sí.

- Igual está metido en algo turbio. - ¿Te parece?

Bueno, ya veremos.

Muy bien, muy bien.

Debes darte la vuelta.

Tienes que usar las manos, quedará mejor.

- Explícamelo. - Es muy sencillo, le ves llegar.

Él vendrá por aquí, yo te agarro.

Le apuñalas.

- ¿Así? - Eso es.

- ¿Ya sabes qué harás allí? - Tengo una idea.

¿Te han dicho dónde piensan...?

De momento me mandan a Fakarava.

Primero a Fakarava.

- Y después iré a Takume. - Sí.

Son los dos sitios que el ejército desea visitar.

- Entiendo. - Imagino que habrá más atolones.

- Pero empiezan con esos dos. - De momento.

Iré la semana que viene para instalar el sistema

de sonido y luces.

Ya, ya, ¿tardará mucho en estar operativo?

Me voy la semana próxima, necesitaré

una semana para instalarlo.

- Es bastante rápido. - Lo es.

La pista es muy corta.

- ¿Cuándo te contactaron? - Hace un mes.

- Van rápido. - Me contactaron hace un mes.

Me pasaron la propuesta y sus condiciones.

Leí el contrato y me gustó.

- Me pareció interesante. - Claro, claro.

Viene bien tener a un amigo en el ejército.

Ya sabes, es...

Ya te tengo a ti, me parece un buen comienzo.

¿Por qué le da miedo el casino?

¿Cree que irán a distraerse allí y vendrán menos por aquí?

De eso se trata, ¿no? La misa, pequeñas ceremonias...

Pequeños entretenimientos.

Trabajan toda la semana, el domingo usted les entretiene.

Ofrecemos una alternativa.

Al menos, deje que sean libres de escoger.

Voy a ser claro.

Puede estar seguro de que el casino se abrirá

y que pagará tasas como cualquier casino.

El dinero de las tasas me llegará a mí.

Y ese dinero

servirá para destruir sus capillas una por una.

No tardaré mucho, créame.

Esta quedaría muy bien como salón de eventos.

Habría talleres de cerámica.

Organizaríamos bingos.

La tercera edad también necesita divertirse.

Tenga en cuenta que su rebaño ya ha menguado.

¿Le has dicho algo para calmarle?

Bastó con escucharle y dejar que se tranquilizara.

¿Estaba enojado al principio?

- ¿Sorprendido? - Sí.

Más sorprendido que enojado.

¿Están seguros de que no dijo nada de utilidad para ayudarle?

No, señor.

Nada de nada.

¿No puede decirme nada más?

No sé, algo acerca de...

La verdad es que no.

No creo que sea tan grave.

En cuanto llegue, le avisamos.

Está siendo muy misteriosa por muy poco.

No se preocupe, no será nada.

Verá, Shannah, no me preocupo.

Dispongo de otros medios para enterarme.

No lo dudo.

¿Me da sus datos?

Nacoro.

Escríbalo usted.

- ¿Lo he escrito mal? - Falta una ene.

Un anillo precioso, me gusta mucho.

El color es perfecto.

Entonces, el apellido y...

- Nombre. - Nombre y apellido.

¿Quiere mi dirección?

¿Por qué no?

- ¿Quiere hacerme una visita? - Claro, si le apetece.

¿De verdad no me dice nada más?

No sé, un pequeño detalle, algo.

Bueno, verá...

- Quizá podamos hacer algo. - Muy bien.

- La llamaré. - Sí.

- Gracias. - De nada.

- Un tipo raro. - Sí.

Morton.

Sr. Ferreira, ¿ya está mejor?

Pobre hombre, vaya colocón.

- ¿Ha bebido mucho? - No lo sé, me lo preguntaba.

Aquí hay una botella.

Está medio vacía.

Oiga, ¿le apetece otro tequila?

- ¿Una copita? - Espera, voy a por...

Además, es ron.

Le acompañaremos.

Lois, ¿me das unas copas?

Mira.

Puedo llamar a la comisaría.

Les doy un informe.

¿Y el pasaporte qué? ¿Se lo devolvemos?

No, aún no.

Mírale, no sirve de nada, no puede ayudarnos.

Tranquilo, tranquilo.

Se recuperará.

Le daremos oxígeno y estará como nuevo.

¿Os habéis enterado de algo del almirante?

¿Como qué?

- Pues eso, la flota. - No.

- ¿No? - No, no hemos...

- ¿No os dio tiempo? - Para nada.

No nos dio para tanto.

- ¿Se puso nervioso por el pasaporte? - Nos extrañó

que se enfadara tanto.

Solo le queríamos para eso.

Debe verle

un médico cuanto antes.

No vamos a perder el día aquí.

Mírale.

Me han dicho que estuvo en un bar con el almirante.

Puede ser.

Se les ha visto juntos.

No sé si sabe algo.

Pero algo debe saber.

¿Qué tal con el almirante?

Conmigo nunca es muy locuaz, pero con usted

seguro que habla algo más.

He oído que se llevan muy bien.

Tómese una copita, venga.

Eso es, una copita.

Le sentará bien.

Está al llegar, al llegar.

Una copita.

Muy bien.

Un poquito, eso es.

Eso es, muy bien, eso es.

Eso es, otro poquito, venga.

Eso es, muy bien.

¿A que está bueno?

¿Le recuerda la velada de anoche?

Otro poquito, le sentará bien.

Vamos, eso es, el último sorbo.

Eso es, muy bien.

Su amigo el almirante ha llegado.

¿Estuvo con él anoche?

Ya ha llegado, mire.

Salude a su amigo.

- Salúdele. - Hombre, Ferreira.

Hable con su amigo el almirante.

Eso es.

¿Qué quiere contarle?

¿Recuerda lo que le contó anoche?

Tómese una copita, le sentará bien.

- Vaya pedo. - ¿Qué tal está?

- Parece que está mejor. - Vuelve en sí.

La enfermera ya viene.

No tardará en llegar.

La he avisado hace diez minutos,

enseguida estará.

Muy bien.

¿Puede traernos una botella de agua?

Bien fría para...

Le sentará bien, creo.

- ¿Agua? - Sí, agua, para él solo agua.

Sr. Ferreira, un poco de agua.

Beba un poco de agua, eso sí que le sentará bien.

Está deshidratado.

Despacito, despacito.

Bien, eso es.

- Le he oído gritar. - No.

No, está asustado, no parece tener las ideas muy claras.

Lo confunde todo.

Debe de tener problemas con el alcohol.

Si es así, nada podemos hacer ni usted ni yo.

Además, estará muy deshidratado.

Seguro que le...

En el peor de los casos, le ingresarán.

Después de un buen descanso, se sentirá mejor.

Ya está mejor, está mejor.

Morton

le ha hablado.

Morton, te quedas con él, ¿verdad?

¿Le vigilas mientras llega la enfermera?

- Así ya puede volver con... - Sí, vuelvo con mis bailarines.

- Eso es, eso es. - Llámeme si pasa cualquier cosa.

No se preocupe.

Nosotros nos encargamos, gracias.

Vigila para que no venga, quiero hablar con él.

Esto no está nada mal.

Sí, gracias.

Los camareros deberían llevar más ropa.

Verás,

el local de Morton se hizo famoso por eso.

Y también es lo que hace que se mueran de envidia

los otros locales.

Os merecéis más que esto, ¿no?

No sé qué contestarle, es...

Un local.

Morton

toma la delantera, él decide.

¿Todos admiran a Morton?

Todos le admiran, y también

está lleno cada fin de semana.

A mi modo de ver, puede considerarse admiración.

¿Has venido

¿en busca de inspiración?

No, he venido porque lo sugirió el Sr. de Roller.

Es una forma de promocionar mis libros

y de hablar de mi obra.

Siempre viene bien.

Y quizá la inspiración...

- Llegue. - Llegue o se manifieste luego.

No sé, quizá...

¿Y de qué van tus libros, así,

en general?

Escribo acerca de mi vida,

o también acerca de lo que imagino.

Depende, cambia.

- Un escritor debe probarlo todo. - Sí, tocarlo todo.

- Es verdad. - Incluso la poesía, el teatro.

Me parece genial.

¿Has publicado mucho?

Bastante.

El informe que me pidió.

Habríamos podido verlo mañana.

A ver, ¿dónde firmo?

Exacto.

Siempre me he salvado.

¿Ves a la secretaria

¿del Sr. de Roller?

- Vaya cabrona. - ¿Quién es?

Mareva, mira, está ahí.

¿Por qué lo dices?

Porque es muy rarita.

He oído por ahí

que no durará mucho, va a echarla.

Vaya, ¿y por qué?

Parece ser que también trabaja para otros.

Total,

él lo descubrió y..

Parece ser que ella no sabe nada.

¿Para quién trabaja?

Personas que más vale no conocer, creo.

Vaya...

Por eso dicen que va a echarla.

Me encantaría ocupar su puesto.

- ¿De verdad? - Sería interesante.

- Sería maravilloso trabajar con él. - Desde luego.

Creo que podría disfrutar mucho.

Bien, empecemos.

Entonces, por ti y por tu salud, sobre todo.

- Salud. - Ya estoy recuperado del todo.

- Lois. - Por Lois.

- "Manuya". - "Manuya".

¿También es amigo suyo?

Lois

trabaja con el dueño de esto.

Me enseñaron un hotel

la semana pasada edificado

en un antiguo "mahei".

- Un cementerio sagrado. - Ya.

No suele traer nada bueno, el hotel está abandonado.

Claro, estas cosas...

¿Y bien?

Buscan un inversor, alguien con dinero para...

- Ya, claro. - Para reconstruirlo.

¿Y le interesa?

- Su trabajo... - No, no trabajo.

- No trabaja. - No.

El hotel necesita una fuerte inversión.

Habrá heredado una cantidad

importante.

- Nunca se está solo en esos proyectos. - Claro.

- La gente con dinero... - Claro.

Se ayuda.

No me cabe duda de que conoce a muchas

personas interesadas que le apoyarán con esta idea.

¿Usted también?

Siempre podrá contar conmigo si necesita ayuda.

Me parece imperativo

que el hotel renazca de sus cenizas.

Nunca es bueno dejar que algo se pudra.

Por eso me esfuerzo en ser proactivo, en cuanto hay un dosier,

intento impedir que se estanque.

- Es un hombre de acción. - Sí, así es, me gusta actuar.

Por eso mismo, si puedo ayudarle

durante el poco tiempo que me queda aquí, cuente conmigo.

¿Y eso, va a irse pronto?

Bueno, ya sabe, mi cometido...

- ¿Qué tal está, Shannah? - Bien.

Discúlpeme, no la había visto.

- ¿Va todo bien? - Todo bien.

- Está preciosa. - Gracias.

Shannah, este es Olivier.

- Encantada. - Es amigo de Cyrus.

No recuerdo lo que le decía...

- Me alegro de que hayas venido. - Sí, yo también.

Te ha invitado Morton.

No necesito que me invite para venir.

Me invito solo.

No necesito a nadie.

Puede que haga uso de mis prebendas con cierto exceso.

Pero me aseguro de que todo está bien.

Me conocen.

Y saben

que me preocupo por todos.

La verdad, me enorgullece.

Me han demostrado que se fían de mí.

Y es agradable.

Es verdad que se porta muy bien con la población local.

Y la gente de aquí le aprecia.

Bueno, todo se basa en la confianza mutua.

Bien.

¿Qué planes tienes luego, de Roller?

A ver, ¿después de qué?

Pues esta noche...

- No sé, me dejo llevar. - Exacto.

Ya me llevará el viento.

El viento dirá.

Eso, ya lo dirá el viento.

Pero estoy un poco cansado esta noche.

Es él.

Bien, gracias.

Dígame,

¿toma drogas?

Sí.

Ya, entiendo.

¿Y usted?

De cuando en cuando, pero

tampoco es tan bueno.

O sea, como el café.

No del todo, el efecto no es el mismo.

- Al menos para mí. - Ya.

Obviamente, nunca cuando estoy en alta mar.

- Lo imaginaba. - Sí.

En tierra, la cosa cambia.

En tierra es para sentir como si estuviéramos en alta mar.

- ¿Me equivoco? - Lo ha entendido.

Digamos que me ayuda a mantener el equilibrio.

Reconozco que me cuesta estar en tierra firme.

Mucho.

- Se siente mejor en el mar. - Mucho mejor en el mar.

Me tranquiliza, me parece que la solidaridad es mayor

entre... entre las personas.

Entre los seres humanos, los hombres.

En tierra

me faltan asideros.

Es así de sencillo.

Y el pueblo polinesio,

como otros pueblos, podría citar a unos cuantos ahora,

fue exterminado.

Los genocidios crearon...

- El genocidio de los indios creó... - Grandes civilizaciones.

Grandes civilizaciones, un mal por un bien diría un cínico.

El comentario más terrible que he oído hasta ahora

fue de alguien que me dijo

que incluso si una bomba nuclear engendrara enfermedades,

cánceres de tiroides, malformaciones en niños,

en fin, horrores,

que pasaran de una generación a otra,

podríamos curarlos gracias al dinero de lo nuclear.

Cuando se oye un discurso semejante...

Tengo la impresión de haberles perdido.

¿Ese camarero es nuevo?

Nunca le había visto.

Una oveja descarriada de bastante buen aspecto.

Es un esfuerzo

importante y cívico estar aquí para participar

en el apoyo que prestamos al espíritu de la Srta. Attia.

Desde hace años, lucha de forma encarnizada

contra el oscurantismo,

lo políticamente correcto, el puritanismo,

los conformistas,

los idiotas útiles.

Su espíritu iluminado me recuerda a los del siglo XVIII.

Un espíritu altamente cultivado

que me recuerda al de los libertinos,

por su valor intelectual

y por cómo cuida de sus placeres.

También escribo, sí,

pero no tengo la pretensión de ser un escritor.

Todos saben que escribo, a menudo me ven

con un cuadernillo.

Me permite situar mis ideas,

aclarar las cosas,

ocuparme de los asuntos con mayor precisión

y tener más perspectiva.

Bueno, es anecdótico, discúlpenme.

Hablaba de mí.

Divago.

Divago.

Pero reconozco a un auténtico escritor.

Esos capaces de hacer existir un idioma foráneo.

De crear confusión ante las aclaraciones fáciles.

Y Romane es de esos.

A primera vista puede pensarse que es una burguesa parisina

cuya obra se ve gangrenada por la propia introspección.

Pero no.

Consigue, desde dentro de este entorno,

mostrar su cara sucia, obscena, ideológica.

Un espíritu libre e iluminado, ya lo he dicho.

No está nada mal.

Es mucho.

Bravo, Romane.

Matahi, ¿no ha presentado al almirante a Romane?

No me he atrevido, esperaba que lo hiciera usted, Sr. Comisionado.

- Creo... - Con su permiso.

Almirante, permítame que le presente a Romane Attia.

Con mucho gusto.

- ¿Me pongo de pie? - No, no.

- Señora. - Sr. Almirante.

- Un placer. - Encantado.

- Sigamos con las presentaciones. - Señora.

Espero tener la oportunidad de charlar con usted.

- Yo también lo espero. - ¿Quizá más tarde?

Y espero tener el placer de leer su nueva obra.

- De usted depende. - Me han hablado maravillas.

El Sr. de Roller lo ha puesto por las nubes

y no dudo que satisfaga sobremanera mis expectativas.

- Me he quedado. - Ha hecho bien.

Actuar es actuar.

Creo en la virtud de la acción.

Deben mandarse señales claras.

Fuertes.

Ostentosas.

Ostentosas.

Cuando vean lo que estamos dispuestos

a hacer pasar a nuestra población,

y repito, la nuestra,

¿les quedará alguna duda

¿de lo que espera a nuestros enemigos?

¿Piensan anunciar esto públicamente?

¿Tendrá el valor de hacerlo su gobierno?

- Claro. - Hará falta un par de cojones.

Ya está bien de hacerlo todo a escondidas.

Los cojones...

Claro que lo anunciaremos.

- ¿Se da cuenta de las repercusiones? - Lo anunciaremos a bombo y platillo.

Nos responsabilizamos.

Me responsabilizo.

Pero dígame,

¿qué haría con todos los enemigos?

- Amigo... - ¿Y con los terroristas?

¿Qué haría con los terrorismos

diversos y variados?

Pues sí que tiene enemigos.

- ¿Está paranoico por el alcohol? - Todos tenemos enemigos.

En Polinesia no tenemos enemigos.

Aquí al lado, Filipinas.

Indonesia.

Nadie nos ha amenazado nunca.

A ver...

Intento...

Aguanto.

Aguanto de pie.

¿Lo ve?

No del todo...

Me mantengo de pie, puedo.

- Con dificultad. - No.

Vale.

Muy bien.

Cuidado, almirante, ¿va todo bien?

Iré con cuidado.

No pasa nada, ya está, deme esto, todo va bien.

- Eso es. - El almirante tiene aguante.

- Eso es, a ver, la pajita. - Un poco, sí.

Almirante.

¿Podemos hablar un momento?

Almirante.

¿Adónde vamos?

Si le apetece, podemos prolongar la velada.

Vamos.

- ¿Vamos al Paradise, señor? - No, no.

Da miedo.

Hay muchos restos, además.

- ¡Dios mío! - Hay que verlo.

Es tremendo.

Agárrese fuerte, Sr. de Roller.

- ¿Y nuestro campeón? - ¿El más joven?

No tardará.

Su equipo de remolque lleva a alguien a la ola.

Luego le toca a él.

- ¿Puedo ir en moto de agua? - Claro, claro.

¡Thierry!

Eso es.

Cuida bien de él.

Llevas al Alto Comisionado.

Sr. Comisionado, es Heirarii Williams, un gran surfista.

Es el joven prodigio.

Me han hablado mucho de usted.

Si puedo ayudarle,

hacer algo por usted, dígamelo.

- Genial, le llamo si le necesito. - Adelante, hágalo.

- Con mucho gusto. - Esto es una competición.

- Compito en otro terreno. - ¿No viene a competir?

Compito en la política.

- Ya viene. - Es de las buenas.

- ¡Viene! - ¿Tenemos un Comisionado de recambio?

- Extraordinario. - Un subidón, ¿no?

Sí, vaya sensación, no me suele pasar.

No ocurre gran cosa en mi trabajo.

Esto es mi despacho, pero mi despacho quiere matarme.

Hay que salir del despacho.

El chico es genial.

Intentaré ayudarle, me gusta su forma de pensar.

Sí, sígale, no se arrepentirá de haberle dado la mano.

Vamos allá.

¿No hay nada para beber?

La nevera portátil.

Vaya oleaje.

- Tranquila, no pasa nada. - Es increíble.

Vaya oleaje.

Llevaba años sin ver algo así.

Adelante.

De Roller, un amigo de la causa.

Adelante, siéntense.

Hola.

Tienes una casa preciosa.

Traeré algo de beber.

No sabía que vivías en un lugar tan bonito.

- No lo sabes todo. - Una casa preciosa.

Un bonito "faré".

Sí, un "faré" muy bonito.

Esperaba ver a Jacques.

Jacques ya no está, olvídate de Jacques.

Soy tu interlocutor.

- Sencillo. - Sí.

Es la hora de los jóvenes, ¿estás de acuerdo?

Me va bien.

La primera manifestación se convocará pronto, pero tranquilo.

Ahora estamos organizando el movimiento.

Queríamos ver contigo cómo será la reacción,

si puede controlarse.

Sois conscientes

de que solo son rumores.

No dispongo

de ningún dato concreto.

De momento, no hay nada seguro.

Mira,

da igual lo que opines

o la información que hayas podido recabar.

Las primeras manifestaciones serán esta semana.

No tenemos intención de esperar a que llegue una posible confirmación.

No, vamos a actuar.

Nada de volver al año 95,

ni tampoco a los setenta.

No hicimos nada.

Y nos tragamos ensayos nucleares en casa.

Ya basta.

No estás aquí para dar tu opinión,

nos la suda.

Nos hemos reunido para pedir que hagas

lo que nos conviene,

de forma preventiva.

Puede que haya muertos, heridos, lo tenemos en cuenta.

Pero te pedimos que moderes la respuesta.

Siendo así,

tu empleador

quedará satisfecho con tu buen trabajo.

Por otro lado, la población local

no se alzará en tu contra.

Puedes jugar en ambos planos.

Tendrás que hilar fino, pero es factible.

Conseguiremos imágenes, y es lo que nos interesa.

El alboroto, las noticias falsas.

Es la época en que vivimos.

Así de sencillo.

Es el problema de los jóvenes.

- Amigo, no seas condescendiente. - No lo soy hacia ti para nada.

No hablamos entre iguales.

Acabas de nacer, sales del cascarón.

¿Y me explicas cómo funciona?

¿Crees que no estoy al tanto de lo que pasa?

¿O de quiénes son tus amigos?

¿Crees que he venido sin saberlo?

- Amigo mío, ¿debo recordarte que...? - Deja de llamarme "amigo".

Tú y yo no somos amigos.

Bájate del peldaño, no soy amigo tuyo.

"Amigo, amigo"...

Hablas con un representante del Estado.

¿Entendido? Y no me van los chanchullos.

Intento ocuparme del pueblo lo mejor que puedo.

- ¿No me digas? - ¿Te sorprende?

Pues el pueblo tiene algo que decir en este momento.

Dadme un poco más de tiempo.

Os garantizo que cuando llegue el momento,

actuaré con vosotros.

Seré consecuente.

Tengo la impresión de que no nos entendemos.

No estoy aquí para pedirte tu permiso.

Estoy aquí para avisarte

de que actuaremos dentro de unos días.

Estamos aquí para ayudarte, amigo mío, entiéndelo.

- Bien. - Hablas mucho.

- Hablo poco. - Y no sabes nada.

- Pero sé cómo actuar. - ¿Sí?

Matahi.

Ven aquí.

Hace mucho que te conozco.

A ver si lo entiendes.

Hay una cosa que me preocupa.

Una sola.

Y es que un chico como tú

es incapaz de organizar algo así él solo.

Por lo tanto,

imagino que unos intereses más elevados

que mis empleadores

se han puesto en contacto contigo.

Se me ocurre Rusia, China, incluso

el amigo americano.

Y eso sí me preocupa.

Me preocupa porque

si esa gente ha recurrido a ti en este momento,

quizá deba abandonar mi carrera, no entiendo nada.

¿Tú intentas darme lecciones de geoestrategia?

¿Hablarme de la carrera tecnológica?

¿Crees que no sé

que a China,

a Rusia, a América

les viene muy mal que se realicen estos ensayos?

Te diré lo que debes entender.

Te he oído.

Me has oído.

No voy contra ti.

Sé quién eres, sabes quién soy.

No voy contra ti ni contra la gente de aquí.

Al contrario de lo que crees,

no nos movemos por vanidad,

como se mueve tu pueblo, tu gobierno.

Tenemos convicciones.

Tenemos certezas.

El sistema es diferente, el modus operandi también.

- Adelante, ríete. - No me río.

Pero al oírte, me pareces ingenuo.

Mira,

creo que eres un cobarde.

Piensa en lo que te he dicho.

Te toca tirar a ti.

No hay nada más que decir.

Hablaremos pronto.

No sacaremos nada.

Se ve muy bien.

Sí, mucho mejor.

- Enhorabuena, es genial. - Vamos a cambiarlo un poco.

- Sí. - No es bastante agresivo.

Sí, falta un toque de agresividad en los rostros.

- De dureza también. - Vale.

- De combatividad, ¿verdad? - Sí, eso es.

Las gallinas sonríen un poco, aún no está del todo...

Le falta agresividad.

- Le falta pugnacidad. - Es un ajusticiamiento.

Hay que sentir la violencia del ajusticiamiento.

Sí, me parece que la única crítica es esa,

la falta de violencia.

- Vamos a cambiarlo. - Claro, claro.

Es una cuestión de interpretación.

Las peleas de gallos son despiadadas.

Vamos a cambiarlo.

- Genial. - Tengo una idea.

- Lo mejor sería que tú mataras a... - Sí.

Pero las gallinas sonríen, no puede ser.

Le falta violencia.

- ¿También lo ha notado? - Sí.

¿Hay gallos grandes y gallos pequeños?

- Y polluelos. - Sí, polluelos también.

Ya está.

Es el momento, aquí le mata.

Y las gallinas lo rematan.

Con sangre.

¡Ahora!

¡Mátalo!

Me gusta como acaba, está muy bien, ¡bravo!

- Esta vez sí han... - Soberbio, hay sudor, sangre.

¡Bravo! Ahora sí, ahora está perfecto.

Hay muertos.

- Sí, es... - Es muy fuerte.

Potente, bárbaro.

- ¿Te ha gustado? - Muchísimo.

- ¿Es lo que querías? - Sí, le faltaba violencia.

El "feeling", lo tenemos.

Los músicos, ¡bravo, genial!

Genial, genial.

Ahora se nota, se ve en las caras.

Lo habéis dado todo, es fantástico.

Todos se han esforzado.

Pero ¿se verá morir a los gallos?

Es bueno ver la violencia así, mostrarla crudamente.

Sin emociones, sin reparos, hay que matarlos.

Si cae, hay que rematarlo.

Rematarlo ya mismo, aplastarlo.

- Bienvenido a bordo. - Gracias.

- Adelante. - Muchas gracias.

- Señoras. - Pasa primero.

Cuidado con la cabeza, todo el mundo suele darse.

- Sería una pena empezar así. - Desde luego.

Miren, es sublime.

Nunca me acostumbraré.

Siempre que subo a un avión,

me sobrecoge.

- Fíjense qué bonita es la isla. - Sí.

Un sinfín de colores, la escala de azules.

Es divino.

- La cuna de los dioses. - De Jesús.

Es muy bueno para el alma.

Limpia un poco, ayuda a reflexionar mejor.

Necesito tener perspectiva.

La gente vive con pasión.

Todo gira en torno a la pasión.

Y eso conlleva

emoción.

Pero demasiada emoción puede con el razonamiento.

No se razona...

No se razona con emoción, es imposible.

Hay que intentar desencarnarse del todo.

Solo con la suficiente distancia

pueden tomarse decisiones para la mayoría.

Sin dejar

que te guíe el corazón.

Por desgracia, no puede ser solo eso.

Estoy infringiendo la regla.

Pero me fío de usted.

- Aterrizamos en 20 minutos. - ¿Cuánto?

- 20 minutos. - Muy bien.

Creo que le caerán muy bien.

Ya verá, en cuanto al trabajo

son muy eficientes.

Además de ser amigos,

muy buenos amigos míos.

- Gracias, comandante. - De nada.

- ¿Qué tal, Shannah, ha disfrutado? - Sí.

- Este pequeño viaje. - Genial.

Vamos.

Adelante.

- Gracias. - De nada.

- Gracias. - Un placer.

- Hasta luego. - Hasta luego.

Pásenlo bien.

- Amigo mío. - ¿Qué tal?

¿Qué tal el viaje?

No ha durado ni un segundo, ¿cómo estás?

Me alegra verte.

- A mí también. - Ha pasado demasiado tiempo.

- Hola. - ¿Cómo estás, hombre?

- Muy bien. - ¿Bien?

Qué alegría.

- Bienvenido. - Señora.

- Estás en tu casa. - Gracias.

- Bueno, cuenta, ¿va todo bien? - Sí.

- ¿Sí? - Todo va bien.

- "Yarana". - "Yarana".

Mi colega, Mareva.

Y Shannah,

que ha venido en calidad de observadora.

Bueno, me alegro mucho de que todo vaya bien.

Todo va muy bien.

Todo va bien, así es.

Hicimos un buen trabajo el mes pasado.

O sea que vendré aquí como figurante.

- No necesitas que te apoye. - Sí, un poco.

- ¿En serio? - Sí.

Entonces, lo mejor

será recorrer la isla sin prisas.

Reconozco que me siento feliz.

El alcalde saliente y el futuro alcalde.

Ganarás seguro.

Deseo ganar, de momento soy el más fuerte.

Seguiremos trabajando bien mi equipo y yo, aquí los tienes.

¿Qué dicen los sondeos?

De momento estamos en el 72%.

Pero tengo la esperanza de llegar al 80, al 99% incluso.

Cuidado, te tacharán de república bananera.

Te acusarán de amañar las elecciones.

- Lo dicen los envidiosos. - ¿Solo lo dicen los envidiosos?

Hombre, deja algo para tus oponentes.

- Tengo oponentes. - Estoy bromeando.

Solo tú sabes lo que debe hacerse.

Fue la primera persona que conocí al llegar.

Me acogió con los brazos abiertos, me invitó a su casa.

Fue de una gran generosidad.

Para mí, nuestra amistad no tiene precio.

¿Vas a quedarte unos días?

- Me voy hoy mismo, no puedo... - ¿Hoy mismo?

Podemos comer, pero nos iremos a las cinco.

En este momento debo lidiar con varios asuntos.

Me enfrento a situaciones algo preocupantes.

- ¿A qué te refieres? - A ver...

Hay rumores.

Al principio no hice caso de esos rumores, no me parecían...

- Supuse que no era... - ¿Qué tipo de rumores?

Mira...

Me... me niego a aceptarlo, es demasiado...

Me niego porque me parece una locura.

La reanudación de ensayos nucleares.

Al principio no era más que alguien

que había oído hablar a alguien...

No puede ser.

No es nada bueno.

¿Por qué no lo hacen en medio del desierto o...?

Puede que sea una paranoia mía, puede que solo se trate

de un entramado

para debilitarme.

Y tampoco consigo creerme que sea tan importante.

¿Qué poder de decisión tengo?

Soy un mero representante del Estado.

Serían ensayos aéreos o...

Ni idea.

Se han puesto en contacto con un amigo mío

para ocuparse de la instalación

de luces en algunas islas, por lo tanto, algo se mueve.

Esto es reciente.

Me preocupa porque, en cierto modo, corrobora...

- El hecho de que... - No, no te preocupes.

Hablaremos con los pescadores, estarán al tanto de todo.

Vale.

- Nuestro equipo investigará. - Hay movimiento, eso sí.

Hay muchos marinos en la isla,

de pronto.

Se nota que llevan bastante tiempo sin luz natural.

Ya me entendéis, están muy pálidos, han estado...

- Parece grave. - Sí, sí.

Lo comprobaremos.

Ya sobrevolamos,

hicimos un vuelo de reconocimiento, pero...

Pero no vimos nada, y no puedo hacerlo cada día.

No es mi cometido.

Tampoco me fío del todo

de la jerarquía.

Estoy en un aprieto.

Al principio pensé que solo eran rumores.

Están sacando

el viejo esqueleto del armario

para intentar darnos un susto, pero empieza a ser...

A ser preocupante.

Tengo la sensación de que intentan apartarme.

Desde hace algún tiempo

pienso que el ministro y el presidente son unos gilipollas.

- No es de ahora. - Sí...

Bien dicho.

Soy sincero.

Tenemos...

Sea lo que sea, hay que aclararlo.

Con discreción, pero...

Entiendo que sea molesto para vosotros,

pero si no puedes compartirlo con los amigos,

es muy duro.

Me siento bien aquí, con vosotros.

- No te has equivocado al decírnoslo. - Lo sé.

- La próxima vez ven solo a disfrutar. - Ya me gustaría.

Estarías mejor.

- Me quito el traje. - Sí, el traje, toda la parafernalia.

Lo dejas en el avión y sales con el pareo.

Estos son los mejores momentos.

Los echo de menos, pero desde hace unas cuantas semanas,

me exprimen como un limón.

Siempre me piden

que les ayude.

Empiezo a sentir la tensión.

De pronto, un tipo como Matahi

está convencido de que es un señor de la guerra.

El mundo parece ir del revés.

No le tomo muy en serio,

pero me preocupa quién anda detrás de todo esto.

Sí, ¿quién?

- ¿No quieres cantar algo, Shannah? - Venga, sí.

- Pero si no sé cantar. - Claro que sí.

- Una canción. - Del coro.

- Estás en un coro. - No.

No, lo estuve.

Solo se sabe canciones picantes.

Fijaos, se ha sonrojado.

Si canto, se pone a llover.

Como yo.

Saldrán todos los cangrejos de la isla.

"Mira, el compañero está cantando".

Ahora es cantante, seguro que le reeligen.

Es artista.

¿Avisamos a los coches para que nos recojan?

Estoy aliviado, me iré con una preocupación menos.

Sí, ahora puedes despreocuparte.

Sienta bien.

Bueno, amigos.

Un abrazo y hasta muy pronto.

Amigo mío.

Bien.

Hasta muy pronto.

Mareva, usted se queda aquí.

Estaría muy bien

si les echase una mano con las elecciones.

Ya veréis, tiene grandes cualidades.

Sobre todo la lealtad.

Amigo mío.

- Hasta pronto. - Buen viaje.

Nos vemos dentro de tres días.

Más bien dentro de tres meses.

- Muy bien. - Ya está.

- Adiós. - Buen viaje.

- No nos hemos retrasado. - No.

- Usted primero, Shannah. - Señora.

Cuidado con la cabeza.

- Que tengan un buen vuelo. - Gracias.

PROHIBIDO EL PASO

- Pero ¿qué hacen? - Cada día el mismo numerito.

- Cada día lo mismo. - ¿Sí?

¿Desde cuándo?

Pues será...

Debe de ser el sexto o séptimo viaje en los últimos diez días.

Son muchos viajes.

- ¿Las conoces? - Sí, sé quiénes son.

Una de ellas siempre es la misma.

Las otras cambian cada día.

Con un barquito así no pueden ir muy lejos.

Hay rumores...

- Dicen que las chicas... - ¿A qué estarán esperando?

- Dicen que van a un submarino. - No veo...

¿Un submarino?

No me lo creo.

Un submarino, no.

- Muy James Bond. - Eso dicen.

Van a encontrarse con los chicos, con los marinos.

Si quedan con marinos,

me pega más que sea una fragata.

- Una fragata militar. - Puede ser.

Según tú, las chicas van a un buque.

- Sería muy fácil localizarlo. - No si lo apagan todo.

Los buques de la marina saben ser discretos.

Así no veremos nada.

Ellas sí saben adónde van.

Habría que interrogarlas, o al menos al...

- Al capitán. - A uno de los dos capitanes.

Si a eso se le puede llamar "capitán", alcahuete, más bien.

Sí, alcahuete también.

En cuanto mira el móvil, se largan de golpe.

Luego me parece que como está oscuro,

el barco se acerca sin luces.

El submarino no me parece probable.

En aguas territoriales...

Estamos en Francia.

- Ya. - Están en su casa.

Ya, pero

se sabría si fuera un submarino.

Se sabe, ya se sabe.

- ¿Cómo lo sabes? - Porque ya está.

Estoy seguro.

Tienen refuerzos.

¿Quiénes son esos?

- ¿Los habías visto antes? - No, nunca.

No he traído los prismáticos.

Mierda.

- Bueno, ¿qué se cuenta? - ¿Quién?

Ferreira.

¿Acerca de qué?

¿Habló de la documentación, del almirante, de algo?

- No. - No.

Acaba de llegar.

¿No quiere irse?

No me lo dice todo.

¿Y ahora te ocupas de él?

- ¿Te ocupas de él? - Sí.

Ha venido a tomar una copa.

Me gustaría saber cuánto tiempo estará aquí.

Ni la menor idea.

No tengo esa información.

- ¿Ya sois buenos amigos? - Sí, ahora sí.

Encontramos su documentación gracias a Shannah.

Sí, me acuerdo.

Sin ella, nunca habríamos podido encontrarla.

No es fácil olvidar sus ojos.

Verla es casi tan bello como recuperar mi pasaporte.

Cuando se resuelve algo,

sobran las explicaciones.

Sé que es muy amigo del almirante.

También habría podido ayudarle.

Ignoro si existe

un motivo para que los tres trabajemos juntos.

Pero lo sabrá mucho mejor que yo, acabo de llegar.

No sea modesto.

Digamos que es infrecuente.

Sí.

Pero creo...

- Más aún porque solo faltaba eso. - Más aún.

¿Qué puede hacerse con un pasaporte en la isla?

Bueno,

todo está en orden.

Si puedo ayudarle en algo, dígamelo.

Será un placer echarle una mano si puedo.

No se me olvidará.

Está en buenas manos.

Shannah

es maravillosa.

Gracias, cuento con usted.

Adiós.

- ¿Así que le conoces? - Sí.

Por el hotel.

Un poco o...

Sí.

- Vaya. - Nos hicimos amigos poco a poco.

Se preocupó por usted.

Es posible, pero se preocupa más por ti.

Los engañaremos a todos.

Eso seguro.

No saben que cuando estés tú, estaré yo.

Cuando entres en un lugar, seré yo.

Cuando les hables, seré yo.

¿En qué sentido?

Serás mis ojos.

Mi brazo armado.

Shannah, el alto comisionado.

Ocuparé tu lugar.

- Exactamente. - ¿Sí?

Pero nadie puede adivinarlo.

Estarás en la sombra.

Me iré,

se alegrarán pensando que mi vida es un asco,

que lo he dejado todo.

Sí, todo excepto a ti.

Gracias.

Me das mucho, Shannah.

Más de lo que crees.

Eres muy amable.

Cuando menos se lo esperen,

golpearás con todas tus fuerzas.

Eres la depredadora.

Son las presas,

mis trofeos.

Te los comerás vivos.

Eres una auténtica fiera.

Una tigresa.

Una leona.

Una leona.

- ¿Te gusta? - Sí.

Mucho.

- ¿A qué hora se fue el portugués? - A las tres.

¿No dijo nada?

No.

- ¿Qué hizo? - ¿Aquí?

Tomamos una copa.

¿Le maltrataste un poco?

No mucho.

Está dando vueltas.

¿Cree que es un círculo o una espiral?

Una espiral descendente.

Algo muy oscuro controla sus emociones.

Asegurémonos de que está muy abajo.

Al fondo

de un oscuro infierno.

Pero se acerca un rayo de sol.

Parece ser que se irá pronto.

Está casi vacía.

Voy a ver.

Ayer mismo,

un chico me contaba

que su abuela

había tenido, uno tras otro,

cáncer de tiroides, de pecho, de garganta.

Dos.

Dos cánceres de pecho.

Estaba en remisión cuando detectaron otro tumor.

Le quitaron ambos pechos.

No tienen dinero para la reconstrucción mamaria.

Cuesta

mucho curar este tipo de enfermedades en Polinesia.

La gente se pone nerviosa.

Casi diría que paranoica,

pero también podría tacharse de sentido común.

Sí, tenga cuidado, la gente está un poco alterada.

Cuando se ve un uniforme como el suyo,

no es algo que guste mucho.

Yo mismo doy pie

a muchas preguntas, pero usted...

Se sabe

que un buen número de chicas va regularmente

a bordo de uno

de sus artefactos mortales.

La gente se extraña, se hace preguntas.

Se van de noche, regresan al alba bastante machacadas.

Debería decirles a sus hombres que se moderen un poco.

Les faltan modales.

Claro, sin ver mujeres

después de tanto tiempo...

Acaban

un poco tarumba, ¿verdad?

Sí, me lo pregunto.

Si hubiera un accidente, las tirarían al agua sin más.

Corramos un tupido velo por las chicas,

pero la verdad, no me gustaría

que se montase un lío

por unos rumores apuntando

a que posiblemente se reanuden los ensayos.

No me suelen tener al tanto.

Por eso mismo

me gustaría poder decirles algo.

Pero no puedo decirles mucho.

Como le decía antes,

intereses hostiles a nuestro país

empiezan a hacerse notar demasiado en la isla.

Se manifiestan con poca sutilidad.

Y estos

son menos simpáticos.

Más amenazantes.

Creo que se cabrearían

con una nueva tanda.

¿Le han amenazado?

Anímese, hombre, todo irá bien.

Alégrese.

Feliz velada, almirante.

Le doy mi palabra.

Todo irá bien.

Gilipollas.

¿Qué tal la velada?

Vamos a tu casa.

- Me quedaré con el coche. - Sí, señor.

Vamos allá.

No hay nada.

Tratándose de política es como una discoteca.

Lo han llamado "Paradise", pero son gilipollas.

Juegan con el diablo.

Ahí están, todos juntos,

con luces en la cara.

Con flashes en la oscuridad.

Luces intermitentes.

Ya no tienen referencias.

Pierden el equilibrio, pierden la memoria.

Lo pierden todo, hasta el sentido común.

Cuando llegan allí, ya no salen.

No hay ni día ni noche.

Ya no hay tiempo.

Así es la política.

Personas en la oscuridad que ni siquiera se miran.

Desconectadas de la realidad.

Se metieron allí...

Empezó con los estudios.

Muchas sociedades secretas.

Muchos clubes privados para pasar la noche bebiendo.

Les daban champán para beber, les llevaban comida.

Se les trataba como a los amos.

Perdieron la noción del tiempo.

Y esos contarán a todos lo que vieron.

Esos imbéciles, esos ignorantes.

Ignorantes.

Creen ser los amos,

pero les engañan.

Creen controlarlo todo.

No controlan nada.

Ni yo controlo algo.

Es una ilusión.

Viven en la ilusión.

Pero voy a entrar en ese club.

Encenderé la luz.

Quitaré la música.

Y miraré uno a uno sus rostros descompuestos,

abotargados por el alcohol, consumidos por el cansancio,

sus cuerpos marchitados, con la piel que les cuelga.

Como una jauría de perros que se hace pedazos.

¿Lo oyes?

Ya ves.

También notan el peligro.

Saben que se acercan.

Saben que pronto reventará.

Son más listos que sus amos.

Pues sí.

Así es la política hoy.

No queda nada.

No quedan hombres, no dan la talla.

Parecen niños.

Se mean encima pensando en una deflagración nuclear.

No son capaces de ver el peligro, no entienden nada.

No saben lo que les espera.

Recompraremos una a una las parcelas.

No habrá ensayos, esta vez tirarán la bomba.

Ya verás, los surcos se propagarán

en todo su mundo.

Pero estaremos lejos.

Sí, ya nos habremos ido.

Habremos dejado atrás su corte de los milagros.

Por eso, antes de irme

volveré a su maloliente tugurio

y lo quemaré.

Los carbonizaré a todos.

Les quemaré a todos.

No quedará nada.

Nada de nada.

Ya pueden esconderse en su submarino.

Acabarán pudriéndose dentro, en su tumba.

Cuando lancen la bomba, no quedará nada.

Cuando vuelvan a subir al cabo del tiempo,

cojan la escalera oxidada y abran la escotilla en alta mar,

¿qué crees que quedará?

Pobres idiotas, gilipollas.

Acabarán devorándose para sobrevivir.

Pero yo estaré lejos, muy lejos.

No les veré envejecer,

atrofiados,

con niños deformes,

mujeres enfermas.

De Roller, ya estamos.

El barco está.

Genial, ¿ahora?

Cuando quieras, ¿te llevas a este?

Sí.

¿Te fías de él?

Sí, mírale.

Duerme como un niño.

- Te espero en el muelle. - Vale.

¿Preparado?

Muy bien.

¿Y bien?

Nada.

- Me saca de quicio. - ¿No has oído nada?

Ni luces, ni motores, ni tías.

- Yo tampoco. - No sé qué hora es.

- Pero estamos bien. - Casi son las seis.

Casi las seis.

No sería ideal que se levantase el sol

y que nos pillasen.

Otros 15 minutos y nos vemos en la playa.

- ¿Vas hacia el este? - Sí.

Apaga el motor de vez en cuando por si oyes...

- Lo he hecho, pero... - Yo también.

Llevamos cuatro horas aquí.

- ¿Nos vemos en 20 minutos? - 20 minutos, hecho.

- ¿Está bien? - Sí.

¿Todo bien?

Sí, sí, muy bien.

Bien, bien.

Muy bien.

Escuchen, señores.

Salimos hoy hacia las islas.

No regresaremos.

Libérense de todo lo que les retiene aquí.

Recogeremos a los últimos ingenieros

indispensables para el cumplimiento de la misión.

Todo está preparado.

El primer lanzamiento será al amanecer.

El primero en 20 años.

Veinte años

es lo que llevamos esperando

para elevarnos a la altura de las grandes potencias.

Les haremos temer lo peor.

Se necesita valor

para hacer frente a lo que van a hacer.

Sí, ¡valor!

¡Y corazón!

Tienen de sobra.

Temen a su público,

pero no se preocupen.

Allí donde vamos, nadie nos reconocerá.

Porque nadie conoce nuestra misión.

Hace 20 años cometimos el error de creer

que entenderían el significado del sacrificio.

Solo los que deben temernos

verán de lo que somos capaces.

Puede que un día,

otros reconozcan su sacrificio.

Ese día, el mundo habrá cambiado.

Subtítulos: M. Grange - S. Bonet

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