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En este undécimo día de 1761 y por orden de su Majestad Carlos III
rey de España, concedo tierras a Rafael Delmonte por los servicios
prestados a nuestro monarca.
Esta concesión, que será llamada "Concesión de la Princesa", constará
43.000 acres como figura en el mapa adjunto.
Este documento declara que la "Concesión de la Princesa" pertenecerá
a Rafale Delmonte y a sus herederos hasta el fin de los tiempos.
Firmado por el Marqués de Cruellas. Virrey de Nueva España.
Nuestra historia comienza en 1848, 87 años después de la sesión.
- ¿ Qué está haciendo aquí? - ¿Dónde está Don Miguel?
¿Ha ocurrido algo en casa?
Es un nuevo juego muy popular en Méjico.
Beben para poder poner más botellas en el estante.
Pero se van emborrachando a medida que lo hacen.
Hemos ganado. Miles. Sólo Eduardo ha apostado 50 caballos.
- Ha ganado... - Lo siento amigos.
Se han acabado las apuestas. No sería justo.
- ¿Pero por qué? - ¿ Qué quieres decir?
- Pero si has ganado tú. - He ganado porque estaba sobrio.
De repente vi al vaquero de mi padre y
lo que leí en sus ojos me despertó la sangre
y me despejó la mente. Con su permiso caballeros.
Has cabalgado deprisa. Debe ser una mala noticia.
- ¿Mi padre? - Sí patrón.
Le dispararon y murió.
- ¿Pero cómo? - No sé como ocurrió.
Su hermana me ha enviado para enviarle a California.
Felipe te atenderá.
Prefiero volver con mi patrón.
Voy a partir ahora. Has cabalgado mucho. Necesitas descansar.
Soy un vaquero de Delmonte.
Ya lo creo. Por eso sé que acatarás la primera orden de tu nuevo patrón.
Te quedarás aquí una semana a descansar.
Y Felipe me acompañará a California y a "La Princesa".
Te veré en "La Princesa".
¿ Qué hace aquí?
¿ Y a usted qué le importa mejicano?
Resulta que estas son mis tierras.
No me haga reír.
Tú lo has querido. ¡Philip!
Anselmo que vuelvan.
No he vuelto para perseguir a nadie.
¿Dónde está la madera que me prometiste?
¿ Qué te ha ocurrido Goheen?
Me atacó un español. Dijo ser el dueño de las tierras.
- ¿ Quién era? - No sé. El hijo del viejo supongo.
Llegaron como un maremoto afirmando que según la ley el oro era suyo.
En un día no quedó nadie en Monterrey.
Estaban todos aquí. Luchamos contra ellos.
Pero era como enfrentarse a un ejército de locos.
Hicisteis todo lo que pudisteis.
No. No pudimos con ellos porque no teníamos un líder.
María Antonio Pepi... Vaqueros. Gracias.
Has debido de sufrir mucho. No sabes como siento no haber estado.
¿ Cómo podrías saberlo? Padre quería que visitaras a sus amigos.
- Te limitaste a cumplir sus deseos. - Todos envían sus condolencias.
Nuestro padre era muy querido.
- ¿ Quién lo mató? - No lo sabemos.
Fue poco después de que descubrieran oro en nuestras tierras.
Y de que nos invadieran los yanquis.
Anselmo me lo ha contado todo.
Si hubieras estado aquí los vaqueros les habrían echado.
Pero tú hiciste algo mejor. Lo más sabio.
- Miguel ¿no piensas expulsarlos? - Parece que ya no queda ninguno.
Todavía hay yanquis. Encontrarás alguno que no quiere marcharse.
Están levantando una ciudad en nuestras tierras.
¿ Una ciudad en "La Princesa"?
Parece que tenemos visita.
¿ Quién es?
Creo que es el español que se peleó con Goheen.
Prohibido el paso. Soy el único propietario.
Poseo una escritura legalizada de estas tierras. Miguel Delmonte.
Delmonte no tiene nada a que agarrarse.
El juez Jeffers estará de acuerdo conmigo caballeros.
Es cierto. El Sr. Bynum patentó esta ciudad antes de vender las parcelas.
Garantizaré personalmente hasta el último trozo de tierra que he vendido.
¿ Y si el gobierno reconoce las viejas concesiones españolas?
No será tan ingenuo como para creer que eso va a ocurrir.
- Pero en el tratado de paz... - El tratado sólo es un papel...
que el senado se ha negado a ratificar.
Si de verdad estáis preocupados mi banco garantizará las escrituras.
A cambio de una pequeña cantidad.
Jeffers ¿qué pasa con el senado?
¿No pensará que el senado fallará en contra de sus ciudadanos
y a favor de un puñado de antiguos enemigos?
No pero esto podría retrasar la venta de los terrenos.
Parece que tiene usted problemas.
Nada que pueda usted solucionar.
- ¿ Cuanto ganará con eso? - McCracken le pago todas las semanas.
Sí pero teniendo en cuenta lo que le pagan por las parcelas
considero que no es suficiente.
¿ Cuánto quiere?
A cambio de un trabajo limpio que no ponga en peligro
sus títulos de propiedad tendrá que pagarme diría unos 1.000 $ .
- Está loco. - Bien.
Espere. Espere un momento. De acuerdo.
- Por adelantado. - Cuando haya hecho el trabajo.
Supongo que no se largará antes de que yo haya cobrado.
Este es mucho mejor que el que vende en el bar.
¿Sabes a dónde va Don Miguel?
Ha ido a buscar algunas cabezas de ganado que se han extraviado.
- ¿ÉI sólo? - Sí.
Don Miguel no es mi marido es mi hermano.
- Traigo un recado para él. - No está. ¿ Quiere esperarle?
Me encantaría pero el mensaje no puede esperar.
- Acaba de partir. Lo siento. - Tal vez pueda alcanzarle.
No si no conoce bien la maleza.
Tenemos todo tipo de maleza en donde nací. En Tejas.
Eso explica su acento. No habla español. Es como... un yanqui.
Yanqui es un término peyorativo en mi pueblo.
Si no consigo encontrar al patrón ya volveré.
Ese ternero le costará exactamente 20 $ .
Debería ser más precavido. Interrumpir de esa forma es peligroso.
Recoge a tus amigos y sal de las tierras del Sr. Delmonte.
Gracias pero ¿por qué me ha ayudado?
Digamos que no me gustan los carniceros torpes.
- ¿ Quiere tomar una copa conmigo? - ¿Por qué no?
Sr. McCracken antes mencionó que era de una parte de Tejas.
En donde yanqui es un término peyorativo.
- ¿Es cierto eso? - Sí señora.
Hay mucha gente en mi estado que opina que se traicionó a Tejas
anexionándolo a los EE. UU.
- Gracias amigo. - Por una vida larga y saludable.
Se llama Jack ¿no es un nombre francés?
¿Francés? No señora. Es el diminutivo americano de John.
Igual que Juanito.
La cena está servida señora.
Espero que el mensaje del Sr. McCracken haya sido bien recibido.
¿ Qué mensaje? ¿Me ha traído un mensaje?
Sí más o menos.
Es lógico que en esas circunstancias el Sr. McCracken lo olvidase.
¿Puede decirlo ahora o es algo personal?
Pues es un asunto personal sí. Vine hasta aquí para matarle.
¿ Qué le hizo cambiar de idea?
Tendría sus motivos
pero fueran cuales fueran le estoy muy agradecida.
Gracias señora.
- Buenas noches señor. - Buenas noches gracias.
No has debido pedirle que se quedara.
- Es un pistolero a sueldo. - Me da igual.
Le estoy agradecida por haberte salvado la vida.
¿Por qué crees que lo hizo?
Vio que te habían tendido una emboscada y decidió ayudarte.
Después de seguirme durante dos millas.
No deberías hablar de esa forma.
Podría haberme matado. No le oí acercarse a mí por la espalda Felicia.
Entonces ¿por qué si es como dices cambió de idea?
- Porque decidió subir el precio. - ¿A Bynum?
Probablemente.
Le estoy tremendamente agradecida.
Vi luz por debajo de la puerta.
Confiaba en que aún no se hubiera dormido.
Estaba fumando un cigarrillo.
Mi hermano dice que es usted un pistolero.
Así es como me llaman.
Y que vende sus servicios al mejor postor.
No puedo decir que se equivoca.
¿No estará tratando de convertirme?
No. Quisiera contratar sus servicios.
Esta cruz pertenecía a mi abuela. Su padre era el virrey.
Fue el regalo de bodas de el rey.
Dudo que el Sr. Bynum logre superar mi oferta.
Ya tendrá noticias mías.
Ven aquí.
Espérame fuera anda.
- ¿ Qué se te ofrece? - ¿A qué clase de juego estás jugando?
- ¿De qué estás hablando? - Sal fuera.
- ¿ Quién lo ha hecho? - Tu pistolero de Tejas.
Iba con Delmonte.
Es una pieza muy antigua.
Nunca había visto piedras talladas de esta forma.
- Los rubís las esmeraldas... - ¿ Vale 1.000 $?
- Deje que me lo lleve a San Francisco. - No. Ya me ha dicho suficiente.
- Buenas noches. - Buenas noches.
¿ Qué ocurre?
Escuchad un momento.
¿Hasta cuándo vamos a tolerar esos brutales asesinatos?
Ha llegado el momento de que esta comunidad ponga fin al desorden.
Vox populi la voz del pueblo. ¿ O será el whisky el que habla?
El caballero de Tejas se fue en su caballo poco después de medianoche.
- ¿ Qué le dijo? - Sólo adiós señorita.
¿Por qué se marcharía en mitad de la noche?
Seguro que no fue debido a su conciencia.
- ¿Se ha ido a Monterrey? - No. Cabalgó hacia la ciudad yanqui.
Creo que va a tener compañía. Buenos días señorita.
- La gente de la ciudad está furiosa. - Entra en casa Felicia.
No se producirá ningún tiroteo. Sólo habrá balas de papel.
- Adelante sheriff. - ¿Es usted Miguel Delmonte?
Sí.
Se le ordena presentarse el 7 de junio de 1848 ante el alcalde de
Bynumville y un consejo de ciudadanos importantes que... actuarán...
Como un tribunal provisional de todavía no organizado territorio de California.
Para que demuestre por qué no debe entregar sus derechos sobre
la concesión de "La Princesa".
- Al alguacil. - Alguacil entréguele la citación.
Aquí tiene. La citación judicial.
Son todos testigos de que la citación ha sido entregada adecuadamente.
Le sugiero que lleve un abogado y todas las pruebas que tenga de su
reivindicaciones Sr. Delmonte.
Ese tribunal podría juzgarle por asesinato.
Dispararle a ladrones de ganado no es asesinato.
Cuando están dentro de las tierras de uno.
Ese documento dice que su escritura es cuestionable
así que legalmente está acorralado.
Esa acción es un acto de desacato a este tribunal.
Y le coloca fuera de la ley.
Ustedes no representan ninguna ley.
Hola Jack. Tengo entendido que has cambiado de bando.
- ¿ Qué te ha hecho traicionar a Bynum? - ¿ Quién le ha dicho eso?
Sr. Delmonte soy Hank Moe. El editor del "Sierra Bugle"
el periódico de la ciudad.
¿No tendrá alguna buena fotografía que pueda usar para mis archivos?
No señor. Me temo que tendrá que publicar mi necrológica sin fotos.
Adivino gracias a nuestros últimos visitantes
que a Bynum no le ha interesado un acuerdo con usted Sr. pistolero.
Para ser un hombre que necesita toda la ayuda del mundo lo pone difícil.
Vine para ofrecerle mis servicios. Los va a necesitar.
- Y se lo agradecemos. - Era mi intención ayudarle señorita.
Yo les pago 6 dólares mensuales a mis vaqueros.
Trato hecho.
Delmonte ha desafiado la autoridad de vuestro tribunal.
Rompió la citación y se la tiró a los funcionarios de la justicia.
- ¿ Qué vais a hacer al respecto? - Ahórrate el discurso Jeffers.
Sabes como yo que el tribunal temporal de un territorio no organizado
no tiene ninguna autoridad. Y Delmonte también lo sabe.
No habrá ninguna ley aquí hasta que se reconozca California
- como un estado o un territorio. - La mayoría es la ley.
- Y nosotros somos la mayoría. - Eso ya lo he oído antes.
En Pennsylvania de donde vengo se llamaba la "Ley de Lynch".
No son más que un puñado de cobardes.
Además no queremos sacarle las castañas del fuego Bynum.
Edificó la ciudad. Nos vendió los solares sobre los que levantamos
nuestros comercios. Y después garantizó las escrituras.
Si el senado decide finalmente a favor de Delmonte
todo lo que tenga que pagarle a él saldrá de su bolsillo.
Debemos hablar con el Sr. Krandle. No es más que un alborotador.
Pero antes debemos liquidar una cuenta pendiente con el Sr. McCracken.
Sr. McCracken... Es todo vuestro muchachos.
Machacadlo.
Montad en los caballos. Larguémonos.
La fiebre ha remitido. Se está recuperando.
- Tranquilo. - Felicia Felicia...
No. Va a pillar un resfriado. Tiene que recuperar fuerzas.
Felicia te quiero... Te quiero...
- ¿ Qué está diciendo? - Se pondrá bien.
- Se pondrá bien. - Felicia te quiero...
Ahora dormirá profundamente.
- ¿Por qué ha hablado de esa forma? - Estaba delirando.
¿Hay algo entre vosotros?
Si hablar con alguien o decirle buenos días o buenas noches
significa que hay algo entre nosotros entonces soy culpable hermano.
Adorada madre de nuestro señor Jesús aunque mi hermano me acusa injustamente
mira dentro de mi corazón. Pienso mucho en ese hombre.
Aún sabiendo lo que es.
Si me pidiera que fuera acudiría a él.
Querida y sabia madre guíame y guíale a él.
- ¿Estas tierras son suyas? - Sí y está prohibido el paso.
Hemos hecho un viaje muy largo. Nuestro ganado está en las últimas.
Hemos tenido que comernos gran parte de nuestras semillas.
¿Nos dejaría acampar aquí y cultivar algo en sus tierras?
Nos marcharemos en el otoño.
Hace meses que los niños no prueban la leche. Sólo han bebido agua.
Hay un campo en el que pueden sembrar a unas dos millas.
Que Dios le bendiga.
Anselmo que traigan mantas. Y leche y fruta para los niños.
Señor la última vez que nos atacaron los indios alcanzaron al padre
de esta niña con una flecha. No podía viajar por los dolores.
Permanecimos a su lado hasta que sólo nos quedó agua para un día.
Nos marchamos. Si no hubiéramos muerto.
La madre de Vicky no quiso abandonarlo.
- ¿Dónde están ahora? - Aún siguen en el desierto.
¿ Y por qué no ha vuelto nadie a por ellos?
Si hubiéramos perdido algún caballo no podríamos sobrevivir.
Llena unas cantimploras y busca dos jinetes.
Es una tumba reciente.
Tomó el camino equivocado.
Russell Russell Russell... Pobres almas.
Russell mi nombre... Mi nombre es Russell.
Beba sólo un poco cada vez.
La manta.
Mi nombre es Sue Russell.
Lo sé Sra. Russell. Su hija Vicky se encuentra bien.
- ¿ Vicky? ¿La conoce? - Sí. Dame.
Beba. Esto le dará fuerzas.
Me he olvidado de las orejas.
Gracias.
Le gustan los caballos ¿ verdad?
Sí desde que comencé a caminar.
Siempre le daba la lata a mi padre para que me regalara uno.
En mi octavo cumpleaños me dijo
"Si tuvieras más brío no me pedirías un caballo."
Así que me busqué uno yo mismo.
¿Le dejó entrar en el corral a elegir uno?
- No fue exactamente así señora. - Felicia.
Felicia. El caso es que no fui a su corral.
- ¿Le dio dinero para que lo comprara? - No señora Felicia.
El dinero era algo que nunca le regaló a nadie.
Así que capturó uno salvaje usted solo.
Uno no coge caballos salvajes cuando sólo tiene ocho años.
No señora. Un día vi una potra atada a un poste y decidí llevármela.
- ¿La robó? - Sí señora.
Cuatrero a los ocho años.
No era peligroso. La edad mínima para colgar a los cuatreros era de 12 años.
Es la primera vez que la veo reír.
Supongo que se debe de sentir muy sola aquí.
Sólo un poco. Cuando vivía mi padre celebrábamos fiestas.
Teníamos amigos.
- ¿Alguno en particular? - Varias personas en particular.
Para no comprometerse.
Cuando murió mi madre me dediqué por completo a mi padre y mi hermano.
No tenía tiempo para pensar en un marido.
¿Por qué se hizo usted pistolero?
lmagino que todo empezó cuando vi como mataban a mi padre.
Lo perseguían cuatro hombres. No tuvo la menor posibilidad.
Yo tenía unos nueve años.
Supongo que crecí pensando en cómo vengarme.
Bien... Ha sido un placer hablar con usted.
Su compañía es muy agradable.
Pero debo empezar a ganarme esos 6 dólares al mes.
Quisiera darle las gracias por todo. Le estoy muy agradecido.
Necesita que la cuiden.
Señor gracias. Muchísimas gracias.
Ni niña mi niña...
Sr. Delmonte no sé como expresarle la gratitud de mi gente.
Si sus amigos necesitan algo hágamelo saber.
Aquí la hierba es buena.
Hola Jack. Me alegra verle recuperado.
Gracias. Si quiere mi opinión se ha metido en un buen lío.
No se la he pedido.
Le está dando municiones a Bynum
echando de estas tierras a mucha gente y admitiendo a otros.
Son seres humanos. Mujeres y niños enfermos.
Sí estarán enfermos pero más tarde podrían darle una sorpresa.
No consigo entender a Delmonte.
Permite que esos colonos estén en sus tierras y mantiene al resto a raya.
Se está enrollando como un puercoespín y no dejaremos que se salga con la suya.
¿ Quiere que nos enfrentemos a toda esa gente?
- No tendríamos nada que hacer. - Hablas igual que un tendero.
No. Pero no voy a coger un puercoespín con las manos desnudas.
Los puercoespines sólo son temibles cuando están enrollados.
- Lo desenrollaremos. - ¿A dónde pretendes llegar?
Obligaremos a Delmonte a batirse en campo abierto.
- ¿ Y acabar con él? - Esa es la idea.
Sr. Delmonte. Hay yanquis en South Vega.
Tenemos problemas. Echemos un vistazo.
- Vaya si es el patrón en persona. - Eso parece.
Felipe quédate con los caballos.
Hola Delmonte. Sabíamos que acabaría viniendo.
Tenemos unas concesiones mineras. Y además legales.
No hay nada que pueda hacer al respecto. Salvo que desee enfrentarse al gobierno
y al ejército de los EE. UU.
Si sus amigos han venido a presentar alguna reclamación
también serán bienvenidos. Este es un país libre.
Tienen una hora para salir de mi rancho.
Mis hombres se preocuparán de que así sea.
Un pistolero profesional. Estos hombres sólo han venido a cubrirle las espaldas.
No sabíamos nada de esto sr. Delmonte.
¿De dónde han sacado las provisiones?
Bynum financia a quien presente una reclamación sobre "La Princesa".
Recoja sus cosas y lárguese de aquí.
- Nunca había visto un disparo igual. - Es un viejo truco.
Ellos observan la mano con el arma. ¿Lo ve?
Y creen que tienen tiempo. Siempre hacen lo mismo.
Fuera como fuera gracias.
¡Todo el mundo alerta!
No era mi intención alarmarles.
He venido a decirles que no tienen que quedarse en estas pobres tierras.
- ¿ Quién es usted? - Rufus Bynum de "Terrenos Bynum".
Podrán tener tierras más fértiles y la ley estará de su parte.
¿ Qué hay de Delmonte?
Presenten una solicitud. Si Delmonte les hace algo se saltará la ley.
¿ Qué ley? La ley aún no ha llegado a esta región.
La ley de la que hablo y que el Sr. Delmonte haría bien en reconocer
entrará en vigor en cuando el senado no ratifique el tratado firmado
con Méjico revocando las concesiones españolas.
Hasta entonces las tierras pertenecen al Sr. Delmonte.
Eso no es cierto. Esto es territorio de los EE. UU.
El senado no discriminará a americanos en favor de unos pocos españoles.
Piénselo amigos. Estas tierras le pertenecen.
¿ Qué ha sido esa explosión?
Alguno de los hombres de Bynum estaban excavando en nuestras tierras.
Les hemos obligado a irse.
De no haber sido por Jack ahora tendría una bala en la espalda.
Gracias de nuevo amigo.
Ha vuelto a salvar la vida de mi hermano. ¿ Cómo podré agradecérselo?
- No será necesario señora. - Ya ha vuelto a llamarme señora.
Cuando estaba delirando me llamaba Felicia.
Incluso llegó a decir "Felicia te quiero. Te quiero".
Es que la amo demonios.
¿ Cómo puede decirme que me ama darse media vuelta y marcharse?
- Así es como debe ser. - ¿ Qué clase de hombre es usted?
Ni yo mismo estoy seguro señora.
Tiene que buscarse una cartuchera como la mía.
Y debe practicar.
- ¿La podrás arreglar mamá? - Quedará como nueva.
- Hola Sra. Russell. - Don Miguel.
- Hola Vicky. - Hola.
- No creo que me recuerdes. - Sí. Fue al desierto y salvó a mamá.
Veo que te acuerdas. ¿ Qué pasa?
Ahora no deja que mamá arregle mi muñeca.
- Es cierto mamá. - Hay que decir siempre la verdad.
Puesto que el patrón soy yo le ordeno que arregle la muñeca.
Yo puedo esperar.
Mi padre dice que usted cree que posee todas estas tierras.
Nosotros las conquistamos y son nuestras.
- Tu padre se equivoca. - Es un cochino mentiroso.
Suéltame maldito mejicano.
Quítele las manos de encima al chico.
Le aconsejo que le enseñe mejores modales a su hijo.
- ¿A qué se refiere? - Ha sido muy grosero.
Ve a jugar con Mary Lou.
Lo siento mucho. Ya sabe cómo son los niños.
Sólo aprenden lo que hacen sus padres.
Si esa gente me guarda rencor cometí un error al dejar que se quedaran.
No debe juzgarnos a todos de la misma manera.
Algunos le estamos muy agradecidos.
Por favor trate de comprender cómo nos sentimos.
La mayoría de nosotros abandonamos nuestras granjas y hogares.
Hemos recorrido un largo camino esperando encontrar una tierra libre.
Confiábamos en asentarnos en alguna parte. Tener nuestras tierras.
Y la oportunidad de una vida nueva.
Sé que debe de ser difícil para alguien como usted
poder entender todo esto.
No se puede imaginar lo que es el haber venido desde tan lejos.
Sólo para descubrir que todo lo que ansiábamos era un sueño vacío.
Ahora sólo podemos sobrevivir gracias a su generosidad.
- Siento mucho si la he molestado. - Disculpe.
El senado de los EE. UU. ha reconocido las concesiones españolas.
Sr. Moe. Es para usted.
Eso significa que Delmonte es el dueño de la ciudad.
No quiero que se quede con mi casa. ¿ Qué ocurriría con nuestras tierras?
El oficial de justicia está controlando disturbios en otras ciudades.
Aquí no hay ningún oficial de justicia.
¿Para qué esperar?
Acabemos con Delmonte antes de que él acabe con nosotros.
¿No podemos bailar con los demás mamá?
Ya es hora de que te vayas a la cama.
Los otros niños aún están levantados.
Me ha asustado.
Es para ti Vicky. Se llama Isabela. Dice que tiene ganas de ser tuya.
- ¿En serio? - Oh no por favor.
- Es tan bonita y tan cara. - Tenemos montones de ellas.
De mi madre de mi hermana de mi abuela y se llenan de polvo.
Son recuerdos de familia. No puedo permitir que lo acepte.
- ¿Te gusta la muñeca? - La quiero la quiero.
- Me ha dicho que ella a ti también. - Yo no lo he oído.
Es que me lo ha dicho en español muy bajito.
Un momento.
- ¿ Qué ha dicho ahora? - Que tiene mucho sueño.
- Quiere irse a la cama. - Muy bien Isabela. Te acostaré.
- Buenas noches. - Buenas noches Vicky.
Ha sido muy amable con nosotras.
- ¿Puedo sentarme? - Desde luego.
Es agradable sentarse y disfrutar de la noche y la música.
Me temo que no será tan buena como la que está acostumbrado a oír.
Es diferente. A menudo eso es lo que más me atrae.
Vaya conozco ese baile. ¿ Querría bailar conmigo?
- Gracias pero será mejor dejarlo. - ¿Por qué?
No creo que fuera correcto tan pronto.
Comprendo sus sentimientos. Pero le vendría muy bien.
Y a mí me agradaría enormemente.
¡Adelante!
¿Dónde está Don Miguel?
- Creo que está en la caravana. - Van a venir a quemar la hacienda.
Vaya a buscarle. Me quedaré aquí vigilando mientras tanto. Rápido.
Perdona. Los disturbios no tardarán.
He mandado por Miguel.
Me quedaré con usted hasta que vuelva.
No creí que deseara volver a bailar otra vez.
Los españoles decimos que bailar es vivir.
Y uno tiene que seguir viviendo.
Tiene razón desde luego. Pero no es fácil olvidar.
- El tiempo lo cura todo. - Supongo que sí.
Tiene mucho valor cuidando de usted misma y de Vicky sin ayuda.
Me alegro de que haya trabajo. No te deja tiempo para pensar.
¿ Qué hará cuando se marchen en otoño?
Bien todavía no me lo he planteado. Prefiero vivir el día a día.
No tiene por qué irse.
Si decide quedarse será bienvenida.
Gracias pero los otros quieren ir a buscar tierras propias.
Vicky y yo no podemos quedarnos aquí solas. Debemos asentarnos.
Eso trataba de decirle. No pretendía que se quedaran solas.
Las dos necesitan un hombre que las cuide.
Yo... no creo que pueda volver a amar a nadie nunca.
No podrá seguir sintiendo eso eternamente.
Nadie está hecho para vivir solo. Usted es joven y cariñosa.
Tan llena de amor como un jardín lo está de flores.
- Y muy guapa. - Por favor.
Demasiado hermosa.
No Don Miguel. Es inútil.
Esa parte de mi vida está enterrada en el desierto.
La gente de la ciudad va a venir a destruir la casa.
Es una noticia maravillosa. Significa que esta tierra será nuestra.
¿ Cómo puedes decir esas cosas?
Hace poco os arrastrabais con el ganado agonizante ante Delmonte
con vuestros parientes medio muertos.
- ¿Por qué no te callas? - Sí muy bien. Me callaré.
A ver si sois capaces de vivir con la conciencia tranquila si no le ayudáis.
Lo que ha dicho es cierto. Gracias Sra. Russell.
Apresurémonos si queremos llegar a tiempo.
- Tal vez le sirvan nuestras carretas. - Le aseguro que nunca lo olvidará.
- Que entren. - Traed a los niños.
¡Juanito apaga las luces!
Dale un poco de fruta a los niños.
Sr. Delmonte. Ya sabe a qué hemos venido.
Entréguenos todos sus documentos y los quemaremos.
¿ Y qué pasa si me niego?
Le prenderemos fuego a la casa y a los establos
y dispararemos a cualquiera que salga huyendo.
Bynum. Si quiere un derramamiento de sangre aquí estamos.
¡Vamos muchachos! ¡A por ellos!
Escúchenme. Un momento.
No tengo ninguna intención de desahuciarlos.
Compraron sus tierras de buena fe.
Mi cuenta es pendiente con el hombre que se las vendió. Bynum.
Me enfrentaré con él ante los tribunales cuando se hayan establecido.
Sus hogares son suyos.
No le escuchéis. Está tratando de engañaros.
Bynum queda detenido por incitar a la violencia.
Que no escape. ¡Cogedle!
He matado a un hombre.
Alguien tenía que hacerlo. Vamos tiene que descansar.
¿A dónde va?
Ha llegado el momento de que me vaya.
¿Sabe Felicia que se marcha?
¿Por qué no se asocia con nosotros?
Ya sabe lo que son las sociedades.
Dos hombres buscando la mejor forma de engañarse el uno al otro.
Y además yo no soy hombre para Felicia. Y usted lo sabe.
- Quizá he cambiado de opinión. - Pues yo no.
- ¿ Quiere una copa? - No puedo negarme.
Es usted muy generoso regalando una ciudad entera.
Bueno brindo por mi viejo patrón.
El señor de la sierra. Salud.
Quietos. Las dos ratas en el mismo agujero.
- Es su día de suerte Bynum. - ¿Eso cree?
Ya le dije que debía practicar.
Tranquilo. No se mueva.
¿No le resulta gracioso?
Estaba esperando que alguien le matara para quedarme con sus propiedades.
Era el juego que me traía entre manos.
Sólo que me he enredado en mi propia tela de araña.
Jack no creo lo que estás diciendo.
Jack te quiero. Y sé que siempre me has amado.
Sí desde la primera vez que te vi.
Ni siquiera pude llegar a decirte lo bonita que eres.
Estaba equivocada Miguel. Ahora ya lo sé.
Nunca podré olvidar las cosas del pasado.
Pero no tienen nada que ver con nosotros.
Ya no.
Un corazón puede amar de muchas formas.
No quiero abandonarte nunca. Jamás.
Y nunca lo harás amor mío.
Ya todo es historia perdida en la dorada neblina de la leyenda.
De la vieja California, ya sólo quedan las campanas de la misión
y un cementerio en una colina.
Felicia aquí hay otra lápida con ese nombre McCracken.
John McCracken Delmonte. Primogénito de Miguel y Susan Delmonte.
Murió en Gettysburg el 2 de julio de 1863.
Hermana Felicia de la Cruz. 1820 - 1884
John McCracken. 1810 - 1849
No es curioso. Era monja y a pesar de todo están enterrados juntos.
Subtítulos adaptados por Juan Antonio Ribas.
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