Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
English
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
French
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
Iremos al manicomio a ver qu� nos dice el orfebre,
y cruzaremos ese bosque.
-Es el camino m�s corto. -Y el m�s peligroso.
No se conoce a nadie que haya entrado y salido de �l.
A m�, la guardia!
Silencio.
Un hombre nos atac� y me rob� tu medalla.
Mi padre y mi t�a, se iban a casar?
Hoy vamos a hablar del miedo.
Pues, porque no tienen explicaci�n!
Ese bosque est� maldito, todo el mundo sabe que el que entra no sale.
Amo, amo!
Le voy a incluir en mi pr�ximo experimento.
-D�nde estoy? -En una de las celdas de castigo del manicomio.
Traedme la cabeza viva del bastardo que os� tocar a mi sobrina.
Mis investigaciones van a revolucionar la ciencia m�dica.
Hab�is puesto en peligro la vida de mi sobrina,
con qu� motivo?
Busco a quien ha osado agredir a la marquesa de Santillana,
y a la sobrina del cardenal Mendoza.
A m�, es que me gustar�a como este, pero m�s sencillo,
sin tanto adorno.
-Como el de tu hermana. -Con �l se han casado todas las mujeres de mi casa.
Esto es tuyo, tu madre te lo regal� a ti primero.
Para casarme contigo.
-Te duele mucho? -No es la herida del cuello lo que me duele, Mart�n.
Tu padre y yo s�lo �ramos amigos.
Erais novios.
Fuisteis novios antes de que se casara con mi madre,
lo s� todo.
S�, tu padre y yo fuimos novios.
J�rame que ya no le quieres como antes.
Si se puede volver a querer tu primer amor.
El primer amor no se olvida,
no se olvida jam�s.
Para Irene mi sobrina. -Fuiste t�!
Vamos a morir a manos de no se sabe qui�n,
encerrados como animales,
y sin almas.
Lo que sea que nos haya encerrado va a volver, as� que lev�ntate y �chame una mano.
Belladona. Estoy haciendo unos experimentos muy interesantes con la espina dorsal.
Fue �l, �l atac� a Irene.
Qui�n te orden� que atacaras a mi sobrina?
Contesta!
Quien consiga las dos partes podr� abrir el medall�n y ver lo que esconde dentro.
Le he cortado la lengua.
Me he encontrado con un gigante,
grande, grande, grande como una monta�a.
C�mo anda usted por aqu�, mi buen hombre?
Cuando le cortas la lengua a alguien es para que no hable, no se me ocurre otra raz�n.
Todav�a est� usted consciente?
La mayor�a claudican antes.
Se lo merec�a.
El �guila roja era tu amo?
No se preocupe, tendr� noticias m�as.
Amo, no se me enfade, pero �ltimamente est� usted que no tira una.
Lo que nos ha costado encontrar el dichoso medall�n,
la �nica pista que ten�amos, y va al loco ese, y...
se lo roba.
No creo que el orfebre ese estuviera tan loco,
alguien lo ha tenido encerrado all� m�s de 20 a�os,
y a�n no s� por qu�.
Lo que usted diga, pero al final estamos como al principio de los tiempos,
y vaya usted a saber d�nde est� el orfebre ese.
Si es que s�lo imaginar la siguiente en la que nos vamos a meter y me tiemblan las manos!
Habr� que empezar de nuevo, S�tur,
pero te aseguro que averiguar� qui�n soy.
Seguro.
Antes de eso tengo que ir al doctor.
Es que las hierbas que me dio, no sab�a si ten�a que frotarlas o morderlas,
el caso es que lo que probado todo, y nada.
Muchas gracias, padre Jos�, y no se preocupe que a las ocho clavaditas tiene ah� a mi hijo.
-Buenas noches, Catalina. -Buenas noches, con Dios, padre.
Entonces, lo he hecho bien, madre?
C�mo? Pero si me has tenido toda la misa con el pelo erizado!
Parec�as un angelito subido all� arriba.
Anda, dame un apret�n.
Hijo m�o, hueles a choto que tiras de espaldas,
anda, tira y tr�eme eso que lo lave,
que a misa hay que ir, pero muy limpio,
y date prisa que ma�ana madrugamos.
La virgen!
Pero, qu� haces aqu�?!
Nada, he venido a ver si estaba el doctor.
Que te vayas!
Que no he visto nada de nada.
Pero, que te vayas, guarro, tira de aqu�!
Que he venido a ver al doctor, por lo de...
La virgen sant�sima!
Gracias, Catalina.
Tira de aqu�, guarro, tira!
Cochino!
Amo, me he curado, mire!
S�tur, S�tur!
Catalina, que estaba lav�ndose ah�, por provincias,
no sabe lo que esconde esa mujer, amo!
Qu� cordillera, mire!
Saturno, as� no entres, as� no entres!
Mire, mire!
Esto le queda peque�o, mire!
Me he curado!
Majestad, he venido en cuanto he recibido su misiva.
Ha ocurrido algo?
Tengo algo para ti, marquesa,
digamos que se trata de una recompensa,
por los favores prestados a la corona.
Servir a su majestad ha sido siempre un grand�simo placer,
claro est� que si su majestad desea premiarme
no ser� yo quien me oponga a sus deseos.
Voy a darte un marido.
Un marido?
Quiero que te cases con don Hernando de Ortu�o,
mi valido.
Pero, majestad, apenas le conozco.
Y, cu�ndo ha sido eso un inconveniente para ti?
Llevas muchos a�os sola, y una mujer necesita a un hombre a su lado.
Mi valido es uno de los hombres m�s importantes del reino, posee t�tulos,
y un patrimonio nada despreciable.
Por supuesto, majestad.
Ya hemos iniciado los tr�mites para el enlace.
Tan s�lo falta tu r�brica.
Espero que no oses contradecir a tu rey.
C�mo dispong�is, majestad.
Pod�is retiraros, se hace tarde y la reina me espera.
Por supuesto, majestad.
-Quedad con Dios, buenas noches. -Buenas noches, padre.
Por qu� hab�is vuelto, qu� quer�is?
D�nde est�?
No lo s�.
Marchaos, marchaos o llamar� a los guardias.
D�gamelo, d�game d�nde est�n y no le har� da�o.
No lo s�.
-D�nde est�n? -No lo s�!
Qu� pasa?
Llamad a la guardia!
Dios m�o, ayuda!
Socorro, ayuda, por favor, ayuda!
Pobre padre Jos�.
No hay nada que hacer, ha muerto.
Pero, qui�n ha podido hacer algo as�?
Ha sido un morisco, lo he visto, un morisco.
Bueno, bueno, est� segura?
Estoy segura.
Que Dios nos pille confesados,
�sos empiezan matando curas, y acaban reconquist�ndonos.
Qu� ha pasado aqu�?
-Ha sido un morisco. -Lo ha matado un moro.
Que lo busquen por todas partes, que no escape.
S�, se�or.
No hay derecho, hombre, por Dios!
Lo buena persona que era el padre Jos�, hombre, que estamos en un reino cat�lico!
Ya no se respeta nada!
Todo este revuelo?
Os pago por trabajar, no por contar los chismes del barrio.
Catalina, qu� hay en la olla?
Pollo, se�ora, lo �bamos a guisar con unas verduras.
Hoy tenemos una visita muy importante, t�ralo,
que preparen otra cosa.
Oye, no lo vayas a tirar, eh?
C�mo voy a tirar el pollo!
Bonito estar�a!
Y, qui�n ser� ese tan importante?
S�, yo que s�, hija, entre inquisidores y cardenales,
como no sea el Papa...
Buenos d�as, princesa.
Bueno, bueno.
Bueno, d�nde vas as� vestido?
-Est�s... -Est�s que pareces un... bueno, lo que �l es:
un grande de Espa�a, pareces!
Escuchad esto: voy a solicitar tu mano ante el rey.
C�mo ante el rey?
Es que hay que pedirle permiso al rey para casarse?
Es un tr�mite por el que pasamos todos los nobles, tranquila.
A m�s ver.
Catalina, y si no nos lo concede, qu� hacemos?
Muchacha, c�mo no te lo va a conceder?
Es su primo.
Para qu� est�n las familias? Para estas cosas.
Han cogido al morisco.
Los guardias del comisario han cogido al morisco y los llevan a los calabozos.
Me voy para all� ahora mismo, quiero verle la cara a ese desgraciado.
Madre de Dios!
Que este hijo suyo, lo tiene que ver todo.
Ahora, le digo yo una cosa, en cuanto le encontremos yo me voy,
a m� estas cosas no me van.
Y vosotros, qu� hac�is aqu�?
Estamos esperando a que traigan al morisco.
Lo traen al calabozo, ah� se pudra.
Hab�is visto a Alonso?
Voy a ver si lo encuentro.
-Un morisco? -S�, un morisco.
Ya lo traen.
Asesino!
Vete de esta tierra!
Asqueroso!
Aqu� ten�is al asesino.
Ya no vas a matar m�s curas.
Vu�lvete a �frica.
Las Espa�as son nuestras!
Por los actos de conspiraci�n, herej�a y asesinato,
el morisco queda condenado a morir lapidado,
para escarnio p�blico, y ejemplo de comportamiento.
S� se�or, para eso est�n las leyes!
Eres t�?
Por qu� te mira as�? Parece que te conoce.
A m�, ese moro? Qu� me va a conocer a m�!
-Pero, si no nos para de mirar. -Se habr� confundido con alguien, vamos.
-Vamos, he dicho! -Haz lo que dice S�tur.
Esto no es ning�n espect�culo.
Buenos d�as, madre.
Buen d�a, hijo.
C�mo has dormido, bien?
-S�. -S�? Me alegro.
Ven, si�ntate, hay algo que me gustar�a contarte.
El qu�, madre?
Ver�s, Nu�o, yo...
tengo una buena noticia que darte.
Voy a casarme.
-De verdad? -S�.
Por fin!
Madre, no sabes cu�ntas veces he so�ado con esto, es que yo...
yo siempre vi al comisario como un padre.
Nu�o, no, no es con el comisario con quien me voy a casar, es...
con alguien mucho m�s importante,
con el valido del rey.
S�, pero, por qu� tienes que casarte con ese hombre? Yo prefiero al comisario.
Olv�date del comisario, Nu�o.
Ya, pero es que yo no quiero que ese hombre se convierta en mi padre,
yo no quiero ning�n padre que no sea el comisario.
Nu�o...
Se�ora, don Fernando de Ordu�o desea verla.
Comp�rtate.
Cuanto gusto.
Marquesa.
Le presento a mi querido hijo, Nu�o.
Nu�o, saluda.
Me voy a la escuela.
No te preocupes, es normal que necesite su tiempo.
Tengo algo para ti, Lucrecia.
Es una joya preciosa, exquisita!
Es la �nica joya que no desentonar�a en ti.
"Muerte a los moriscos. Lapidaci�n ma�ana en la plaza de la villa."
Ma�ana lapidan al morisco que mat� al padre Jos�.
Pues, entonces, esta tarde, hay que ir por piedras.
Bueno, bueno.
Como veo que est�is tan interesados en el tema, hoy vamos a hablar de los moriscos.
Id entrando.
Sin empujaros.
A ver, alguien sabe qui�nes son los moriscos?
Pues, unos, que son muy descuidados porque nunca se lavan.
Una explicaci�n muy cient�fica, Gabi.
Los moriscos son musulmanes que han nacido en las Espa�as y que fueron obligados a cristianizarse,
y que despu�s, fueron expulsados de este reino.
Pero, si les expulsaron, para qu� han vuelto?
Pues, porque quieren quitarnos lo que nos pertenece,
pero el imperio espa�ol es nuestro, y no nos lo van a robar.
Ellos tambi�n han nacido aqu�, y tienen el mismo derecho que todos nosotros a vivir en esta tierra,
o es que vosotros os cre�is superiores a ellos?
A m� esa gente no me gusta, padre,
no s�, no son de fiar.
Yo no quiero convivir con moriscos.
Pues, para no querer convivir con ellos, utilizas muchas cosas suyas.
-El qu�? -Pues, por ejemplo, el calendario,
el n�mero cero, nuestra forma de contar,
los molinos, el papel,
y muchos avances en medicina y en geometr�a.
Pero, aparte de todo eso, son todos unos asesinos.
Alonso, gente mala y que se equivoca, hay en todas las razas,
pero eso no significa que todos los moriscos sean unos asesinos.
Gonzalo, unos moros han entrado al monasterio donde est� mi Murillo velando al padre Jos�,
me lo van a matar!
No sab�a que estuvieras enamorada, Lucrecia,
has sido muy discreta.
Y, qui�n ha hablado de amor?
Esto no es m�s que un negocio. Aunque, la verdad, creo que podr�a llegar a enamorarme de �l.
Qu� quieres, Lucrecia? Tengo mucho trabajo.
Pues, nada. Preferir�a que te enteraras por m�,
pero si tienes tanto trabajo, ya te enterar�s.
Qu� pasa?
Que la pr�xima vez que vengas a palacio, habr� otro hombre.
Con permiso, se�ora.
Me caso. Me caso con el valido del rey,
ya hemos iniciado los tr�mites para el enlace.
Puede saberse a qu� se debe tanta premura?
Hern�n, t� ya has hecho tus planes con Irene,
no veo en qu� pueda afectarte esto.
Yo no he dicho que me afecte.
S�, est� claro que mi vida hace tiempo ha dejado de importarte.
La gente cambia, Lucrecia.
Si en alg�n momento vuelves a sentir lo mismo,
ya sabes que cuando viv�a el marqu�s,
tampoco tuve ning�n inconveniente.
Te dije que no te compartir�a ni con el mism�simo rey,
no lo har� con el valido.
Fernando!, creo que ya os conoc�is,
Fernando de Ordu�o, ni prometido, Hern�n Mej�as, un buen amigo.
Se�or.
Debe ser usted un muy buen amigo de mi prometida cuando lo recibe en su alcoba.
Comisario!,
un grupo de moriscos ha tomado el monasterio de San Esteban.
Vamos, fuera!
Quietos!
Silencio!
D�nde est�?
-Yo no s� nada. -D�nde est�?
T� sabes!
Su�ltalo!
S�lo queremos que nos digan d�nde est�,
y que nos lo devuelvan.
Que os devuelvan qu�?
Qu� est�is buscando?
Matadlos a todos!
Disparad!
Un regalo? De qui�n?
Lo desconozco, su majestad.
Os recuerdo que tan s�lo me falta vuestro apoyo
para empezar la vida que me corresponde en el Vaticano.
Don Juan de Calatrava, duque de Velasco y Fonseca.
Majestad.
�ltimamente os veo mucho por palacio,
a qu� se debe esta vez vuestra visita?
Vengo para rendirle lealtad,
y solicitar su benepl�cito para contraer nupcias con mi prometida,
Margarita Hernando.
Nos gustar�a, si fuera posible, comenzar cuanto antes la vida que nos corresponde.
Antes de firmar vuestro permiso
tendr�a que conocer a vuestra prometida.
Conocerla.
Como comprender�is, los Austrias no podemos permitir
que en nuestra familia se instale cualquier desconocida.
Como dispong�is, majestad.
Por mi calavera!
Qu� ha pasado?
No, un plato que se me ha ca�do.
Se me caen las cosas, amo, soy de dedos cortos.
Ya sabe que este mundo no est� hecho para los dedos cortos, amo.
S�tur, creo que tendr�amos que liberar al morisco.
El morisco?
El que mat� al padre Jos�.
C�mo?
Quiere soltar usted a ese hombre?
Si ha matado un cura!
No, yo no voy a ir de ninguna manera, amo.
S�tur, aqu� hay algo muy raro,
y ese hombre es el �nico que puede decirnos por qu� han vuelto los moriscos,
tenemos que hablar con �l.
Y dale!, que a m� no me hace falta hablar con ning�n moro!
Que s� perfectamente a lo que han venido.
A nada bueno han venido.
No, S�tur, est�n buscando algo,
los moriscos del monasterio parec�an desesperados, necesito saber por qu�.
Deje usted a ese morisco donde est�, que ah� donde est�, all� est� bien.
T� te est�s escuchando?
Qu� pasa? Que no llevo raz�n?
No, y no te reconozco, S�tur.
No crees que se merecen por lo menos el beneficio de la duda?
Ni el de la duda ni ning�n otro beneficio.
Es moro.
D�nde se esconde tu gente?, responde.
Contin�a.
No podemos permitir que se repitan sucesos como los de esta ma�ana.
Tienes que hacerle confesar antes de su lapidaci�n.
Eminencia, he torturado a muchos hombres en mi vida y s� cuando no van a hablar.
Este infiel no traicionar� a los suyos aunque le arranquemos la piel a tiras.
Pues, arranc�dsela si es necesario.
Debemos preservar nuestra posici�n ante el Vaticano,
no voy a consentir nuevos ataques a miembros del clero.
Como algunos sab�is,
Fernando de Ordu�o y yo vamos a contraer nupcias en poco tiempo,
y eso significa que �l ahora ser� el se�or de la casa.
Espero sep�is atenderle como se merece.
Se�or, ser� un placer servirle en todo lo que podamos.
El placer ser� m�o por teneros a mi servicio.
Ven, querido, te seguir� mostrando mi palacio.
-Por aqu�. -Se�oras, se�ores...
Encantado.
Bueno, bueno, qu� hombre, que porte, qu� clase!
Hija m�a, por Dios, alto, guapo, educado,
yo me pensaba que de �stos no quedaban.
-Margarita! -Juan!
Qu� te ha dicho el rey?
Ha dicho que s�?
No. Bueno, no ha dicho ni que s� ni que no,
ha dicho que antes quiere conocerte.
Pero, c�mo va a querer conocerme a m� el rey?
Digo yo que tendr� cosas m�s importantes que hacer ese hombre, no?
Ni�a, por Dios, esta boda cada d�a es un obst�culo.
Vamos a ver, Juan:
es normal eso de que yo tenga que ir, o son cosas de nobles...?
Tranquila, que todo va a salir bien, eh?
-Se�or. -Catalina, eres, verdad?
-S�, se�or. -Quer�a preguntarte algo.
Lo que usted quiera, se�or.
Mi futura esposa recibe muchas visitas?
Huy, visitas? Pues, s�, d�a s�, d�a no.
Vamos, que ella es muy de invitar a cenas, a fiestas,
es muy espl�ndida mi se�ora.
Ya. Creo que no me est�s entendiendo, Catalina,
me refer�a a visitas en su alcoba.
Se�or, con todos mis respetos,
las cosas de la alcoba de mi se�ora se quedan en su alcoba.
Eso te honra, s�lo que no debes olvidar que a partir de ahora su alcoba es tambi�n mi alcoba.
-S�, se�or. -Ah, s�, y otra cosa:
quiero la llave de todas las puertas del palacio.
Se�or, deber�a hablarlo con la se�ora, porque yo tengo �rdenes...
A partir de ahora soy yo el se�or de esta casa y es a m� a quien debes obedecer.
S�, se�or.
Las llaves.
Me gustas. Eres de las que aprenden r�pido.
En la boca!, intenta darle en los ojos.
Alonso! Se puede saber qu� est�is haciendo?
Justicia, estamos haciendo justicia.
Justicia?
No podemos dejar que los moros se salgan con la suya.
Es que no hab�is escuchado nada de lo que os he contado en la escuela?
Pues, claro que te hemos escuchado,
pero estos no son como t� dices, estos est�n matando gente,
gente inocente.
Y lo vais a arreglar tir�ndoles piedras?!
Hay que defenderse, no podemos quedarnos sin hacer nada,
porque una cosa es ser bueno, y otra muy distinta es dejar que maten a los tuyos.
Vamos.
Cu�n parecido es el sonido de la cascabel
al de las monedas de oro al caer.
Tr�igame el oro que me prometi�, y le dar� el medall�n.
Le espero dentro de dos noches
frente a la iglesia de San Felipe.
No dir�s que no te hemos dado la oportunidad de hablar.
Quiero que quede expuesto sin comida ni bebida hasta que yo de la orden de su lapidaci�n.
Y vosotros, seguid buscando moriscos,
en alg�n sitio tendr�n que estar.
S�, se�or. Vamos.
M�rchate.
Sab�a que eras t� cuando te he visto, cu�ado.
Yo no soy nadie, no s� de qu� me est�s hablando, venga!
Todos pensamos que hab�as muerto.
No me toques.
No me conoces de nada.
Venga, vamos.
No vuelvas.
Adelante.
-Da su permiso, se�ora? -S�.
Pasad.
Dejadlo ah�, y a continuaci�n el otro.
Qu� pasa, Catalina, qu� es todo esto?
Sus nuevos vestidos, se�ora.
Mis nuevos vestidos?
S�, el se�or nos orden� retirar sus antiguos trajes y colocar el nuevo vestuario.
Hab�a olvidado que llegaban hoy.
-Volved m�s tarde, quiero acabar de desayunar. -Muy bien.
Vamos.
Se�ora, con su permiso.
Buenos d�as, querida.
Buenos d�as.
No te gustaba mi vestuario, querido?
No creo que fuera del todo apropiado.
No te gustan los vestidos que te he mandado hacer?
Son del mejor sastre de la corte.
Conozco a ese sastre, es muy popular entre las novicias y las beatas.
Vas a ser la mujer del valido del rey,
no puedes pavonearte como si fueras una cortesana.
Hay una gran diferencia entre una cortesana y yo.
La hay?
Voy a tomar un ba�o.
Todav�a no.
Soy tu prometido, y como futuro marido,
tengo algunos derechos.
Si te mueves...
Dile al hombre que te acompa�aba ayer que no le olvidamos, entiendes?
Que no lo olvid�is.
Como sigas frotando as�, vamos a tener que volver a barnizar la mesa.
Ah, que no te gusta como froto?
Pues toma, coge el pa�o y dale t�.
Te pasa algo?
A m� no, no me pasa nada.
Bueno, s�, s� me pasa.
Me pasa que el rey quiere conocerme antes de darnos el permiso para la boda,
eso me pasa, Gonzalo.
Conocerme a m�,
que, t� dime a m�, de qu� hablo yo con el rey?
El se�or y yo no tenemos nada que ver.
Qu� le cuento, con qu� le hago el frunce?
Qu�, te hace gracia?
-No, no, no. -Que te est�s riendo!
No, no me estoy riendo, de verdad, te entiendo.
A ver, Margarita, t� lo que tienes que hacer es esperar a que �l te pregunte,
y con que seas sincera...
Ya estamos, con la sinceridad y con el "s� tu misma"?
Gonzalo, �stos no son los padres de Juan,
es el rey.
Que el rey... como que no.
Bueno, yo me voy, que llego tarde.
Padre, d�nde est� S�tur?
Y eso?
El morisco, el morisco que se ha escapado!
Est�n buscando a S�tur y quieren matarle!
Me ha dicho que le diga que no lo olvidan,
y me ha dado esto.
Vale, vale, tranquilo, me ocupo yo,
de acuerdo?
S�tur, S�tur, quieren matarte!
A m�? Ya estoy muerto.
Alonso, d�janos solos.
Ve a tu habitaci�n.
Est�s borracho.
Qu� avispado es usted!
No se le escapa ni una.
Qu� pasa? No me puedo dar unos vinos?
Claro, como usted es tan perfectito...
S�tur, sabes que si tienes alg�n problema puedes confiar en m�.
Yo, fuera de mis horas de trabajo, puedo hacer lo que quiera, amo.
S�tur, qu� te est� pasando?
T� no eres as�.
Usted qu� sabe de m�?
Usted no sabe nada de m�.
Vale, muy bien, te echas un rato y luego hablamos.
D�jeme en paz!
Oc�pese de lo suyo, que bastante tiene.
Buenos d�as, se�ora.
No me ha dado tiempo de...
Quer�a yo, si usted me lo permite, felicitarla por su matrimonio con el valido,
que se le ve que es un hombre como Dios manda.
D�jame sola, Catalina.
No quiere que la enjabone, se�ora?
Sal de aqu�!
S�, se�ora.
Con su permiso.
C�mo est� esta ma�ana!
Ni con el pedazo de valido que se ha echado esa mujer por esposo se le suaviza el car�cter.
Pues, tengo que llevarle el vestido.
Pues no te arriendo las ganancias.
Vete, sal de aqu� ahora mismo.
Perd�n, se�ora marquesa.
Con su permiso, se�ora marquesa,
no deber�a dejar que nadie la trate as�,
por muy valido del rey que sea.
Si permite que le ponga la mano encima una sola vez
no va a dejar de hacerlo nunca.
Cr�ame que s� de lo que hablo.
Ese hombre, mi futuro marido,
s�lo ha cogido a la fuerza lo que ya le pertenec�a, y yo no puedo hacer nada al respecto.
Vete, por favor.
Algo habr� que pueda hacer.
Qu� quieres que haga?
Enfrentarme al rey?
�l ha impuesto este matrimonio.
Usted es la marquesa de Santillana.
Soy s�lo una mujer,
y una mujer no es nada.
Noble, plebeya,
en esto somos todas iguales, Margarita.
Qui�n liber� al morisco?
Nos golpearon la cabeza con piedras,
no vimos nada.
Est� bien, sacadle tambi�n los ojos, est� claro que tampoco le sirven para nada.
Dije que iba a lapidar a un morisco y lo voy a lapidar.
Buscadlo debajo de las piedras si es necesario, en alg�n sitio tendr�n que estar.
Soltadme, que me solt�is! Comisario!
Dejadlo pasar!
Qu� haces aqu�, Nu�o?
Tienes que ayudarme, es por el valido.
Nu�o, tu madre es libre para casarse con quien considere,
tienes que ser fuerte y afrontar esto como un hombre.
No, no es eso, esta ma�ana he visto a mi madre en la ba�era,
y ten�a el cuerpo lleno de golpes,
se lo ha hecho �l.
Tienes que ayudarme, por favor.
No podemos volver sin ellos.
S�lo queremos saber d�nde est�n.
Hemos hecho un viaje muy largo.
-S�lo los queremos recuperar. -T� debes saber d�nde est�n.
Su�ltalo!
No, no!
No les hagas da�o, �guila,
es mi padre.
Mi t�o.
Y ella...
es mi madre.
Tu madre?
Y, qu� hacen aqu�?
Ten�a raz�n, han venido por algo,
han venido por sus hijos.
Cuando los expulsaron dejaron los beb�s con los curas,
que prometieron que cuidar�an de ellos...
-El padre Jos�. -Y el padre Ram�n.
Ayer fueron a buscarlos,
al monasterio, pero,
bueno, t� ya sabes lo que ha ocurrido.
Nos han robado a nuestros peque�os,
y no nos dicen d�nde est�n.
S�lo quieren recuperarlos e irse.
No quieren nada m�s.
Se�or comisario, la marquesa no puede atenderle en este momento,
det�ngase, por favor.
Se�or comisario,
el nuevo se�or ha ordenado que no entrara nadie,
y m�s vale no hacerle enfadar.
Por Dios, det�ngase.
El se�or ha dicho que nadie puede ver a la marquesa esta noche.
Pues dile al se�or que salga �l a dec�rmelo personalmente.
Por Dios, comisario!
Por Dios, se�or comisario,
v�yase, v�yase, por Dios!
Basta.
Sacadlo de palacio.
Todo bien?
S�.
Entonces t� eres morisco?
No, en realidad no, amo.
Cuando llevaba seis a�os en el orfelinato, y me hart� de dormir con las manos atadas,
y de que me dieran palizas, un d�a dije:
yo me voy de aqu�.
Y, dicho y hecho.
Pas� un tiempo en la calle, que no me miraban ni los perros,
hasta que un buen d�a apareci� una mujer
y me ofreci� algo de comida.
Era mora.
Todav�a recuerdo la sonrisa de aquella mujer.
Nunca nadie me hab�a sonre�do as� en la vida.
Tu madre?
Pues, qu� quiere que le diga, amo? S�.
No era mi madre, pero era como si lo fuera,
me llev� a su casa y enseguida pas� a ser uno de ellos.
Pero ten�ais que vivir en la clandestinidad.
No sabe usted que angustia,
cada d�a cog�an a uno y nunca sab�amos qui�n era el siguiente,
era algo inhumano.
Y, si ellos huyeron a �frica, t� por qu� te quedaste?
Pues, porque con 15 a�os me alist� en el ej�rcito,
de tamborilero, ya ve usted.
Las tropas estaban bajo m�nimos y cog�an a cualquiera.
Y un d�a, batallando en Flandes, contra los franceses,
un compa�ero m�o, un chaval como yo, muri� abrasado,
hab�a que ver la cara del pobre, como para reconocerle!
As� que no lo dud�, le puse mi traje,
le cambi� mi cadena con mi nombre,
y hasta le puse el tambor con los palillos, que no vea lo que me cost�.
A�n no s� si fue la mejor decisi�n de mi vida
o la m�s cobarde, amo.
Pero supe que a partir de ese momento
empezaba mi vida de nuevo,
y ya no tendr�a que esconderme nunca m�s.
Ten�as 15 a�os,
no puedes culparte por eso.
Le hice creer a mi familia que estaba muerto,
y, hay algo m�s duro para una madre
que enterrar a su hijo?
Acab� con la sonrisa de aquella mujer para siempre, amo.
Amo, tiene usted que ayudarme a encontrar esos ni�os,
ya s� que lo m�o �ltimamente es un no parar de pedirle cosas, pero
despu�s de lo que hicieron por m� lo menos que puedo hacer es devolverles a sus hijos.
Al menos ya les has devuelto a uno de ellos.
Comisario,
se encuentra usted bien?
-Qu� le ha pasado? -Re�ne a tus mejores hombres a primera hora de la ma�ana.
Vamos a entrar en el palacio de la marquesa de Santillana.
Buenos d�as, S�tur.
Qu� tal?, est�s bien?
Pues claro, no me ves? Estoy perfectamente.
Oye, S�tur,
si alguna vez necesitaras que yo
te ayudara en algo
t� me lo dir�as, verdad?
Pues, claro que s�, Alonso, ser�as el primero.
Anda, tira para la escuela, que me ha dicho tu padre que te espera all�.
Toma, para el camino.
Vamos, Alonso, que te acompa�o yo.
Qu� guapa!
Madre de Dios! Perm�tame usted, pero, parece usted la Venus de...
Bueno, el que pintara la Venus.
Muchas gracias, S�tur.
Voy al palacio real, el rey tiene que darnos el permiso para poder casarnos.
-El rey? -S�.
Entonces, si no os da el permiso, no...
no os pod�is casar?
Bueno, esperemos que nos lo d�.
Anda, vamos a la escuela que vas a llegar tarde.
Con Dios.
Madre!
Madre, qu� hace usted aqu�?!
No ve que no puede pasar por la calle?
A ver si por llevar esto en la cabeza la gente no se va a dar cuenta de que usted es morisca!
S�lo he venido a despedirme, Abdul,
nos vamos.
Os vais?
Pero, y los ni�os?
Ya no sabemos en d�nde m�s buscarlos,
seguro que han muerto.
Perd�neme, madre,
perd�neme por todo lo que le he hecho.
Abdul, Abdul, no te imaginas lo feliz que me ha hecho volver a verte,
y saber que al menos t� est�s vivo.
S�lo por eso s� que ha merecido la pena todo lo dem�s.
Mi peque�o Abdul!
Debe tener mucho que expiar cuando se flagela con tanto �mpetu.
Qui�n sois, qu� quer�is de m�?
Sabe perfectamente a qu� he venido,
d�game d�nde est�n los ni�os de los moriscos.
Nosotros solamente cumpl�amos �rdenes.
Padre, no intente limpiar su conciencia conmigo,
y d�game d�nde puedo encontrarles.
Yo no quer�a, no quer�a, pero no pod�amos hacer otra cosa,
eran �rdenes de la inquisici�n.
D�game d�nde fueron a parar esos ni�os,
o le aseguro que acabar� con usted aqu� mismo.
Comisario!
Nu�o.
Lucrecia, c�mo est�s?
Me ha dicho Nu�o...
No voy a permitir que nadie te haga da�o.
Estoy bien, Hern�n, vete.
-Pero, madre... -He dicho que estoy bien.
No necesito nada.
Hombre, comisario, cu�nto tiempo.
Justo le estaba comentando al comisario que nos dispon�amos a salir de cacer�a.
Y, si viene con nosotros, madre?
Lo siento, pero es una cacer�a s�lo para nobles.
Que teng�is una buena cacer�a.
Un placer, como siempre, se�or.
Ya sabes que siempre es bienvenido en palacio.
Lucrecia.
Nos vamos.
Murillo est� muy triste despu�s de lo que pas� en el monasterio,
hay que hacer algo para animarle.
Tendr�amos que apedrear a un morisco de verdad,
eso s� que lo animar�a.
No s�, Gabi.
T� no digas nada que es un morisco, vale?
Mira qu� piedra!
Mira la piedra que ha encontrado Gabi.
Toma, es toda tuya.
Maestro, mire.
Tiene un grabado.
D�nde estaba?
Pues aqu�, con las dem�s piedras.
Qu� te pasa?
Nada, Juan, que me entr� un sofoc�n de calor.
Bueno, tranquila!
Est�s preciosa, preciosa!
Tranquila.
Don Juan de Calatrava,
duque de Velasco y Fonseca,
y Margarita Hernando.
Majestad.
Acercaos.
Qu� os parece?
Virgen santa, pero si parece de verdad!
-Yo creo que por hoy est� bien. -Gracias, se�or.
Venid, Margarita,
dejad que os mire.
Veo que ten�is muy buen gusto, duque de Velasco.
Ahora que os conozco estoy seguro
de que mi familia mejorar� con vuestra belleza.
Firmar� vuestro permiso.
Gracias, majestad.
Muchas gracias.
Antes de marcharos,
os pongo al tanto de nuestro problema con Portugal.
Conozco vuestra carrera militar,
y necesito hombres de confianza en las primeras l�neas de batalla.
Pero, majestad, yo no...
Hace a�os dej� las armas para salvar vidas.
Ir�s a la guerra,
y cuando vuelvas podr�s casarte.
C�mo dispong�is, majestad.
Vas a ser una excelente esposa, sin duda, Lucrecia.
Se�or.
Est�s bien, madre?
S�, estoy bien.
Fuego.
El dibujo de la piedra, es un fuego.
Conoces este s�mbolo?
Es una se�al �rabe para pedir socorro.
De d�nde ha salido esa piedra, amo?
Vienen de la cantera que est� junto al monasterio.
Qu� hace ella aqu�?
Ha venido a despedirse,
es que pensaban marcharse.
No, es muy arriesgado,
mejor que se esconda en mi alcoba hasta que regresemos.
Lo siento.
Que no vuelva a repetirse.
No te preocupes, Murillo, ya ver�s como mi padre ha guardado tu piedra en su alcoba.
Es una morisca.
No voy a haceros da�o.
Madre, madre!
-No se mueva. -Guardias!
Guardias, una morisca, guardias!
No se mueva.
Hijos de mala madre!
Les han tenido todos estos a�os trabajando como animales.
Vamos, he dicho que te levantes!
Sois libres, vamos!
Quietos, quietos!
Amo! Vamos, sois libres!
Vamos, fuera!
M�relos, pobrecillos,
llevan tanto tiempo atados que no saben ni correr.
S�tur, ve a buscar a tu madre,
yo les llevar� con sus padres.
-Luego limpio el traje. -Vamos, corre!
Qu� vas a hacer?
Ibas a dispararme, zorra?
Ibas a dispararme?
S�tur!
Alonsillo, est�s aqu�?
Anda, ve por un poco de agua, corre.
No, no, S�tur, ya no te tienes que preocupar m�s por ellos.
Ya no te van a hacer m�s da�o.
Qui�nes son ellos?
Los moriscos esos.
Quer�an matarte.
-Gabi y yo... -Vosotros qu�?
Qu� hab�is hecho?
Nos encontramos una morisca en la habitaci�n de mi padre.
Llamamos a la guardia.
Pensamos que quer�an matarte.
Matarme, a m�?
Es mi madre, Alonso.
Ya sale, ya sale!
Que le vea la cara a esa mora!
Asesina!
Guardias, retiraos.
Matadla!
Esa mujer es inocente!
Gracias a Dios!
Mi hijo y yo tardaremos en reponernos de esta p�rdida.
Sin duda sois desafortunada con vuestros maridos, marquesa.
Retiraos a descansar,
debes estar exhausta.
Gracias, majestad.
Majestad, lamenta la muerte de su valido?
No tanto, ten�a una relaci�n sospechosa con el reino de Francia.
Lo ha hecho matar?
No, s�lo quer�a tenerlo controlado,
su muerte ha sido un afortunado accidente.
Adi�s, hijo.
Buenas noches.
Buenas noches.
Est�s bien?
Qu� pasa, por qu� lloras?
El rey...
que me mand� a Juan a la guerra, Gonzalo.
Nu�o!
Qu� pasa?
Que quiero pasar la noche con Juan.
Qu� le pasa a mi hijo, Hern�n?
Ordene que suelten a mi hermano de inmediato, comisario!
Que no puedo mover las piernas.
Podr�a quedar inv�lido.
Tiene una combinaci�n secreta.
Hern�n!
Si no puedo andar, no quiero vivir.
Sal ahora mismo de mi casa,
y no vuelvas jam�s.
Ll�vatelos a la tienda,
hasta que llegue su hora.
Qu� hora, qu� dice de la hora?
La hora de qui�n?
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.