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Al querer fijarme yo en la moza, es cuando le he visto el tatuaje al hombre en el hombro.
Tiene que ser el candidato de los conspiradores para el nuevo monarca.
Baloa, el rey de las Españas?
El traidor ha sido detenido.
Lo hemos conducido a las puertas de las mazmorras reales,
un laberinto obscuro e inexpugnable cuya única llave está en posesión del rey.
Necesitamos la llave para poder encerrarlo.
En estos tiempos es difícil distinguir a los leales de los traidores.
Si realmente no es una traidora, tendrá que hacerse con esa llave y entregárnosla.
Eso es muy peligroso, si me descubre cogiéndola me matará.
Si no, la mataremos nosotros.
Estás enamorada de otra persona.
Yo no tengo ningún deseo con Margarita.
Quien sí lo tiene, y no lo niega, es el doctorcito.
Yo siempre voy a estar aquí, esperándote.
Este año voy a ganar la competición de tiro con arco por ella.
Voy a colgar la medalla en su cruz.
Mis sentimientos hacia ti eran sinceros.
Yo nunca dije que fuera tu mujer.
Lo siento, Lucrecia, estás sola.
Juan me ha dicho que me quiere.
No tienes por qué darme explicaciones de nada.
Ya lo sé.
No me dirás que tienes miedo de competir con un rival de tu misma talla?
Margarita, haz lo que sientas.
Yo no comparto a mi mujer ni con el rey.
Sujetadla.
Comienza la competición.
Estás enfadado porque Nuño es tan buen tirador como tú,
y eso no es correcto.
Lo que no es correcto es que a él le trates igual que a tu hijo.
Baloa es el único que puede llevarme hasta el asesino de mi mujer.
Quiénes son los conspiradores?
Nadie ha conseguido salir vivo de ese lugar.
O quizás no soy un simple doctor.
Vas a fallar, huérfano de mierda!
Ni tú un simple maestro.
Si me cogieran, tomarían represalias contra mi familia, confío en ti.
Comisario, dónde esta mi madre?
Tu madre se ha ido.
Sátur, qué pasa, dónde está Gonzalo?
Estás viva?!
No lo puedo creer!
Le pido por Dios que confíe en mí.
Sátur!?
El niño!
Sátur!
Qué quiere, que lo dejé bien claro, esperen en la puerta de la iglesia,
pero no, este crío no...
no entiende las razones.
Obedecer para qué?
Joder, qué desastre!
Sátur, dónde estás?
Sáturno!
Sátur!
Alonso,
qué haces aquí?
Qué ha pasado, por qué huele a quemado?
No, nada, que estaba
preparando unas morcillitas para el viaje,
que luego el campo da mucha hambre.
Yo no te dije a ti que esperaras en la iglesia con tu tía Margarita?
Y mi padre?
Tu padre nos está esperando.
Venga, que no hay tiempo que perder!
Pero esto no tiene sentido.
Dónde está mi padre?
Tu padre
es muy despistado, ya lo sabes,...
Ha pasado algo malo, verdad?
No, no.
No te hagas mala sangre.
A lo mejor sólo se ha retrasado un poco...
La última vez que se retrasó alguien mi madre murió.
Verás, Alonso,
tu padre
es lo mejor que yo me he encontrado en esta vida.
Lo mejor, Alonso,
y te quería mucho.
Quería?
Has dicho quería?
Por qué no ha vuelto mi padre?
Está muerto, no?
Mi padre está muerto?!
Es eso, no?
Sátur, contéstame!
Puedes estar muy orgulloso,
tu padre era un buen hombre
y un buen maestro,
y también era un héroe.
El realmente era el... - Padre!
Amo!
Socorro!,
que se nos muere, doctor!
Doctor, que se nos muere!
Haga algo, por Dios, que se nos muere!
Haga algo, por Dios!
Qué ha pasado?
Es una herida de bala.
Se fue a cazar con el Pepe
y entre que es tuerto y
era de noche, le dió sin querer.
Esto es puntería!
El ojo bueno no sirve para apuntar.
Gonzalo!, qué ha pasado?
Que se va a cazar con el tuerto,
a quién se le ocurre? Hay que sacarle la bala.
Encima de la mesa, venga.
Padre, padre!
Qué escabechina es ésta, qué ha pasado?
Un tuerto, que le ha pegado un tiro!
Qué tuerto, qué dices?
Llévate al niño.
Quiero estar con mi padre!
Llévate al niño,
vamos, Alonso, Alonso, venga!
No!
Esto es como el remiendo de un calzón.
Padre, no!
Dos puntadas y ya está!
- Avisad por lo que sea. - Cierra, Catalina!
Por favor, no te mueras!
Agarradle, porque esto le va a doler.
La tengo.
Aguanta.
Margarita, límpiale la herida.
No le oigo el corazón.
No le oigo el corazón!
Se va!
No ha empañado el espejo, doctor!
Gonzalo!
Gonzalo, por favor!
No se vaya, amo!
Vuelve, por favor!
Apártate.
Vamos, Gonzalo.
Respira?
Respira ya!
Amo, bienvenido al mundo!
Taponadle la herida,
voy por unas vendas.
Ahí le tienes.
Vivirá.
Qué tal esto de volver a nacer?
Ha visto la luz,
amo?
La luz esa que dicen que se ve,
la ha visto?
Retiraos.
Por qué esta reunión tan urgente, qué ha ocurrido?
Es muy peligroso que nos vean juntos.
Mañana mataremos al rey.
Muerto águila roja, no habrá ningún contratiempo.
Y Felipe de Baloa ocupará el trono de España.
Es muy precipitado.
El rey apenas sale de palacio desde el último atentado,
pero además, sabe que habéis vuelto.
Cuando acabemos con su sobrino
no le quedará más remedio que acudir al velatorio.
Y ése será su final.
Osais matar al sobrino del rey?
Sólo tiene cuatro años.
Algún problema, marquesa?
Es sólo un niño!
Desde cuándo tenéis tantos escrúpulos, Lucrecia?
Pues te han elegido para matar al niño, ahora que entráis con tanta facilidad al palacio real.
Hay otras formas de matar al rey.
La decisión está tomada.
Me niego.
Me niego.
Por favor, Felipe,
os lo pido como un favor personal,
os lo suplico.
Demasiado tarde.
Amo!
Ya era hora de que despertara.
Gracias a Dios, no sabe lo mal que hemos pasado.
Una pregunta que le iba a hacer,
los bajos no se los han tocado, verdad?
Es que le tengo que dar el ungüento y
a mí en las partes nobles es como que me da reparo.
Qué hace? No se mueva, hombre de Dios,
que tiene usted un agujero que parece un pozo,
le va a salir la sangre a chorros.
Tranquilo.
Y Alonso?
Y Margarita?
Está todo controlado, tranquilo.
Margarita está en palacio,
no sabe usted lo que me ha costado convencerla,
y al chico lo he mandado afuera
por un rato.
Gracias, Sátur,
por todo.
No hay de qué.
A mandar, que esta vez se ha salvado por los pelos, eh, amo?
Vamos, que tarda un poco más y dejo esto como la Roma de Nerón.
Se ha quemado el traje de repuesto,
pero
he logrado salvar esto.
Está un poco chamuscado, pero
la cara ni tocarla.
Está guapa, eh?,
sí señor.
Aunque puestos a elegir yo prefiero,
si no le molesta, a Inés.
Toda despechugada y con
las lolas al aire.
Trae una vela, Sátur,
corre!
Ponla aquí.
Son los miembros de la logia.
Marqués de Naredo,
conde de Roda,
todos son nobles!
Uno de los hombres de esta lista es el que asesinó a mi mujer.
Los tenemos, Sátur,
los tenemos.
Y delante de nuestras narices.
Se van a enterar esos miserables!
Les vamos a meter la capucha por el culo!
Falsa alarma,
sería una rata.
Sátur, esconde esta lista hasta que hablemos con Agustín.
Cuidado!
Qué haces, que no estás en lo que estás!?
Cómo estás?
Pues quemada, cómo voy a estar?
No me estás oyendo que estoy diciendo cuidado?
Gracias a Dios que sólo ha sido la pierna,
que muy bien la podría haber desfigurado.
Es una quemadura sin importancia, no es grave.
Pues luego, hija mía, yo no sé qué tenéis en vuestra familia con los accidentes,
que es que ni que os hubiera mirado un tuerto!
Eso es verdad, Catalina,
con vosotros no me falta trabajo.
Bueno, yo me voy a ir
pues tengo mucho trabajo
y tú dale muy bien ahí unguento en ese muslo.
Sería una lástima que una carne así se echara a perder.
Esto ya está.
En un par de días ya no te duele.
Gracias.
Qué tal está Gonzalo?
Mejor.
Si no llega a ser por ti, ahora
estaría muerto.
No, es mi obligación.
Seguro que te diste un buen susto,
sé lo que significa para ti Gonzalo.
Gonzalo sólo es mi cuñado, nada más.
Juan, me gustaría hablar
de lo que me dijiste el otro día.
Ya me he decidido.
No estás obligada a decidir absolutamente nada.
Por mi parte lo único que me queda es
desearte que seas muy feliz con él.
No me has entendido lo que quiero decir.
Yo quiero estar contigo.
No sabes lo feliz que me haces!
Yo también soy muy feliz.
Cásate conmigo!
Perdón.
Hija, ya veo que estás mejor,
ese ungüento debe ser portentoso.
Me voy a llevar para casa dos frascos, no te digo más!
Piénsalo.
Gabi!,
Murillo,
hoy no hay clase, mi padre no va a venir.
Qué dices, si siempre viene!
Por qué no ha venido?
Si os cuento un secreto, me lo vais a guardar?
Sí.
Juradlo.
Lo juro.
Mi padre ha encontrado
una lista donde está el nombre del asesino de mi madre.
Y, quién es?
No lo sé,
pero estoy seguro que mi padre lo va a encontrar
y le va a dar su merecido.
Venga, chicos!,
todo el mundo dentro.
Vamos a empezar la clase, vengan!
Nuño...
Qué pasa, vas a dar clase como siempre?
Pues sí, claro, como todos los días.
Venga, entra.
Venga.
Amo!
He localizado al primer capuchino de la lista,
sé dónde está.
Perfecto, espérame junto al pulque, enseguida voy.
- Sátur! - Perdón!
Si se da un poco de prisa
lo pillamos en Pelota Pícara.
Que tiene un vicio esta gentuza,
pero vicio, vicio.
Eso es, así, así, muy bien.
Es ahí donde duele, sí.
Qué haces?
Quién mató a la mujer del maestro?
De qué demonios me habláis?
Quién la mató?!
Quién mató a la mujer del maestro?
Quién fue?
Vamos, hombre, que vais a tragar más agua que un lenguado!
Quién la mató?!
Detenéos!
Quién fue?!
Fue el comisario.
Cristina!
Amo...
No!
Lo he matado!
Lo maté!
Lo siento.
Lo he matado.
Es que no entiendo a padre,
no sé de qué tiene tanto miedo.
Pero no te preocupes, madre,
si no lo hace él lo haré yo.
Yo los cogeré.
Y no voy a parar hasta que encuentre al que te mató.
Y por dónde empezamos?
Hay que encontrar esa lista.
Margarita,
el velo de la marquesa, dónde te lo dejo?
Donde quieras.
Que quiere que le tape toda la cara.
Será para no eclipsar a la reina,
la muy descarada.
Y claro, como está tan bien relacionada,
pues tiene que estar ella allí,
en el velatorio del infante.
Cómo será acostarse con el rey?
Porque limpio, al hombre se le ve muy limpio,
las cosas como son.
Hombre, si tiene que estar limpio,
que hay que tener el pirulí real
como una patena.
Bueno, venga!
Y tú qué, no me vas a contar nada?
Si llego unas chispas más tarde, os pillo allí, en pleno ungüento.
Juan me ha pedido que me case con él.
Pero, bueno!
Eso es maravilloso!
Hija mía, cómo me alegro de que por fin te estén yendo bien las cosas.
Hija, parece que no tengas sangre,
no me digas que no te hace ilusión.
Es que no me puedo casar con él, Catalina.
Ya estamos! Por qué no te puedes casar con él?
Por qué siempre le tienes que poner peras al árbol?
Oye, que los hombres como Juan no abundan en esta corte, eh?
Es que ya estoy casada!,
o es que no te acuerdas?
Ah, es por eso...
Por eso.
Pues, a saber Dios dónde está tu marido!
A ese no le vuelves a ver tú el pelo,
eso si no está muerto, fíjate lo que te digo.
Bueno, y antes de llevarle una respuesta a Juan,
antes tengo que explicarle cuál es mi situación.
Pues espero que se haga cargo,
porque vamos, te veo de por vida viviendo con Gonzalo
allí, amarradita a tu cuñado.
Pues, no te preocupes.
Alto!
Alto, la guardia!
Alto, alto!
Ay, Dios!
Qué escabechino!
Amo!
Ahí va, que le ha amputado las manos!
Donde está el comisario?
No sé nada!
Te vas a quedar sin la otra!
No ves que va como loco?
Canta o te desmiembra!
Dónde está?!
Está en las afueras de la villa.
Dónde?
Camino de Segovia,
a dos horas hacia el norte,
antes de Sotomediano.
Toma!
Nada, en esta habitación tampoco.
Y si la ha guardado allí arriba?
Cómo llegamos hasta ahí?
Tú ayúdame a subir.
Con el hambre que pasamos,
cómo pesas!?
No llegamos.
Te ayudo?
Niños!
Dónde estáis?
Corre, acá!
Estoy seguro de que allí está la lista.
Vamos.
Amo!
Amo, pare, no vaya tan rápido, por Dios!
Margarita casada?
Qué contrariedad, verdad?
Cuando por fin decides casarte no puedes.
A veces la vida es
injusta.
Desea algo más la señora?
Sí, miel, trae miel.
Lo sorprendente es que
no supieras nada.
A ti este asunto te divierte mucho, verdad?
Por eso me lo cuentas?
En absoluto, Juan,
me entristece profundamente,
y te lo cuento porque quiero prestarte mi ayuda.
Hace años que su marido está desaparecido,
lo más probable es que esté muerto.
Y, si no está muerto?
Lo enterramos.
Tengo amigos en todas las esferas de la corte.
Puedo prestarte mi ayuda, si tú quieres, claro.
Lucrecia, una cosa. - Sí?
Qué beneficio sacas tú de todo esto?
Ninguno, Juan.
Al contrario,
en tal caso pierdo un amante.
Te vas a ir?,
sin tu regalo de boda?
Si las putas fueran barcos
esta sería la armada invencible.
No!
Ay, Dios!
Amo,
amo, yo entiendo sus prisas, pero
como sigamos a este ritmo yo me quedo sin criadillas.
Escuche un momento.
No será mejor una venganza a la vieja usanza
con su plan, su sorpresa...
Amo...
Piense las cosas por un momento con la cabeza,
que las cosas pensadas con las vísceras,
suelen ser una cagada.
Qué, era el comisario?
Por el amor de Dios!
Esto qué es?
Son mercenarios.
Son tropecientos mil, señor!
Esto es gordo!
Esto es muy gordo!
Tienen suficientes hombres como para controlar la Villa durante meses,
y están preparados para entrar en cualquier momento.
Tiendas por todas partes, cañones, arcabuces, caballos,
espadas, a cienes y cienes,
un ejército, vamos, y están ahí,
ahí a tres horas de camino,
y éstos atacan, monseñor.
Achíquese, atacan.
Cómo vamos a frenarles?
Si entran en la villa esto va a ser una masacre.
Y sabe lo que más me jode?
Que igual dejamos de ser españoles,
todos bailando minué
y haciendo gárgaras mientras hablamos.
Sátur, hay que actuar cuanto antes,
cómo habéis llegado hasta allí?
Pues a caballo, hombre de Dios, a caballo!
Buscando al asesino de Cristina.
Dale la vuelta.
Ahí tienes a los traidores a la corona,
son todos los miembros de la logia.
Es terrible, son todos grandes de España!
Son todos grandes hijos de su madre!
Con razón no entraban carretas con comida,
salían todas para alimentar a esas alimañas.
Fue el comisario.
El comisario mató a Cristina.
Sátur!
Que salga yo?
Y, por dónde?
Por el tejado.
Pues salga usted, que sí sabe volar,
que yo me voy a esconear tejado abajo.
Maldición!
En las categorías, a mí siempre el trabajo más feo!
Baja de ahí!
Que te vas a matar!
Que es ser animal, qué haces ahí?
Qué hay allí arriba?
Por qué hay un cerrojo?
Por Dios con las preguntitas, Alonso, y yo qué sé?
Pues, el palomar, será,
dónde vas a ir tú de cabeza donde no te vayas a la cama ahora mismo, venga!
Pero, si ni siquiera huele!
A la cama he dicho.
Leche de crío!
Alonso!
A la cama!
Vamos!
Quieres que llame a tu padre a ver qué dice?
Adiós.
Tira, tira.
Podría haberse matado,
el crío.
No te muevas de aquí,
y sobre todo, no toques al comisario.
Tú sabes lo que me estás pidiendo?
- Sí. - No, va a pagar por todo el daño que nos ha hecho.
Confía en mí, está en juego la vida de mucha gente.
Bueno, tengo que llevarle esto al rey cuanto antes.
Falsa alarma,
era su hijo.
Le he mandado a dormir, así que por hoy nos liberamos,
pero cuando a ese chaval se le mete algo entre ceja y ceja...
Pues, ya sabes lo que te toca.
No te muevas de aquí hasta que yo te avise.
Nos veremos al mediodía en la calle del mercado,
estaré muy ocupado hasta entonces.
Bien.
Bueno, vamos a la cama, no?
Yo tengo que ir por el comisario,
y voy a ir ahora.
El rey me ha informado que será una ceremonia íntima,
sólo asistirá la familia real
y algunos nobles cercanos al rey,
y vos, marquesa, estaréis entre ellos.
Cosa que no sorprende a nadie.
Verdad, marquesa?
En cuanto la familia real entre en la capilla de San Lorenzo
te acercarás al rey y le darás el pésame.
A continuación te dirigirás a la imagen de la virgen,
a sus pies hay una pila con agua bendita,
dejarás caer esto.
El contenido de ese saco al contacto con el agua
se convertirá en un gas letal.
Queréis matar a toda la familia real?
Qué mejor ocasión?
Así nos ahorraremos el tener que hacerlo después.
Qué pasará conmigo?
El compuesto tarda unos minutos en reaccionar,
podrás salir por la puerta tranquilamente.
Cuando hayas salido nuestros hombres la volverán a cerrar,
y entonces ya nadie podrá entrar ni salir.
El fin de los Austrias está en sus manos, marquesa,
no nos defraude.
No lo haré.
Buenas noches, caballeros,
estoy agotada.
Marquesa...
Habrá que prevenir a los hombres que custodien bien la puerta.
No va a quedar ningún cabo suelto.
Pensáis matar a la marquesa también?
Morirá ahí dentro con los demás, verdad?
No es necesario, la marquesa... - Comisario,
no es momento para sentimentalismos.
Cálmese y reflexione un poco, amo.
Sí, yo entiendo que usted quiera matar al comisario,
pero recuerde que está protegido por un ejército.
Ir allí sería una especie de suicidio.
No les tengo miedo.
Vamos a ver, no ve que está usted herido?
Que son más de tres horas de camino, que se me va a desangrar?
Yo ya le he avisado a Agustín,
ahora toca vengarme.
Si igual mañana usted está mejor,
total, se ha tardado meses en encontrar al asesino,
pues, qué más dará un día más, un día menos, no?
Sátur, déjalo.
Pues no,
le digo que no va a ir, y no irá.
Que ya está bien, hombre, ya está, y éste se queda aquí.
Sátur, dame el caballo.
No.
Te he dicho que me des el caballo!
Me da igual lo que me haya dicho!
Usted lo rige y ahora mando yo.
Que usted tiene una familia!
Mañana será otro día, se acabó!
Venga!
Que no!
Sátur, perdóname.
Tiene usted razón,
mejor le dejo que se marche y haga usted de su vida,
total, yo no soy quién para impedírselo.
No, si no pasa nada,
si he tenido ya otros amos que me han pegado,
pero de usted no me lo esperaba.
Te prometo que no volverá a suceder.
Duerme, aún es temprano.
Padre,
vas a coger a los asesinos de madre, verdad?
Sé que tienes una lista.
Te oí decirlo.
Te prometo que voy a hacer todo lo que esté en mis manos,
pero no hay ninguna lista,
esa lista no existe,
está claro?
Sí existe.
Encuéntralos.
Confía en mí.
Si no los coges tú lo haré yo.
Alonso...
Se decretan dos días de luto
por la muerte del infante don Tomás.
Dos días!
Pobre chaval!
Aunque también le digo una cosa, eso les pasa por hacer los palacios tan altos,
que me caigo yo por la ventana de casa
y ni me entero.
Habíamos quedado al mediodía y Agustín aún no ha aparecido,
esto no es normal en él.
No sea agorero, amo,
seguro que el fraile se ha encargado de hacer su trabajo,
de otra cosa no, pero de tontos no tienen ni un pelo,
que por algo son los que mejor viven de este país.
Vamos a buscarlo a su celda.
Gonzalo!
Qué pasa?
Menos mal que te encuentro!,
tengo que hablar contigo.
A solas.
Catalina, que aquí nos conocemos todos!
Venga, suéltalo rapidito que estamos de un liado...
Tengo un reconcome que
que si no lo digo mal, y si lo digo,
malo también!
Y si no lo cuenta peor, que no nos enteramos de nada!
Habla tranquila, que mi amo no tiene secretos para mí.
Es Juan,
que le ha pedido matrimonio a Margarita
y acto seguido lo he visto liado con la marquesa.
La madre que lo parió!
Gracias doctor, ha sido usted muy amable.
Juan!
Gonzalo, qué tal la herida?
Bien, no me gusta meterme donde no me llaman,
pero Margarita es mi cuñada,
y no voy a permitir que le hagas daño.
No se haga usted el tonto que sabemos que se la está pegando con la marquesa.
Yo no tengo por qué daros ninguna explicación.
Quizá a mí no,
pero deberías hablar con ella, si no lo haces tú lo haré yo.
Es lo que te molesta, no?
Que Margarita al final se haya decidido por mí.
Gonzalo, por favor!
Pregúntale a tu prometido!
Que te lo cuente él!
Que Juan se ha liado con la marquesa.
Margarita!
Vámonos de aquí,
no merece la pena.
Retírate.
Puedo saber a qué se debe esta visita?
Sólo quería asegurarme de que recordarás bien el plan,
es un cometido difícil y ha de salir a la perfección.
Alguna vez he olvidado algo así?
Me ofendes, Hernán.
Te das cuenta?
En menos de dos horas seremos los más poderosos del reino.
Sí.
Madre,
me queda bien?
Es que no sé si es adecuado para ir a ver a su majestad.
Sí.
No, no.
Qué pasa, Hernán, algún problema?
No sabía que Nuño iba a acompañarte.
Había pensado llevármelo esta tarde al cuartel a hacer prácticas de tiro.
El protocolo exige que vayamos los dos, no tenemos más remedio que hacerlo,
ya sabes lo importante que es el protocolo en este caso concreto.
Sí, sí, claro.
De todas formas, un velatorio no es el mejor sitio para un niño.
Hernán,
si pasara algo tú me lo dirías, verdad?
Por supuesto,
no lo dudes.
Recoge tus cosas, Nuño,
nos vamos.
Lucrecia,...
Qué?
No me gustaría llegar tarde por tu culpa.
Nada.
Adiós.
Adiós, Hernán,
y alegra esa cara,
que cualquiera diría que el que va a morir es de tu familia.
Bueno, qué?, hay algo?
Allí arriba no está la lista, no hay nada.
Estás seguro?
Sí, no había nada.
Estoy deslomado, amo,
no vea la de cosas que tenía usted allí dentro.
En vez de parecer la guarida del águila
parecía el almacén de un chamarilero,
con todos mis respetos.
Ha quedado eso más limpio que los calzones de un infante,
de modo que Alonsillo no va a encontrar nada de nada.
Apártate.
Ahora vemos que lo han pillado, lo han pillado y lo han matado, seguro.
Si el fraile no le ha avisado al rey se va a liar la de San Quintín!
Son todos grandes de España.
Son todos los miembros de la logia.
Tengo que llevarle esto al rey cuanto antes.
Está en juego la vida de mucha gente.
Sátur, ve por Alonso y por Margarita y llévatelos a casa,
si el ejército de mercenarios entra se va a darramar mucha sangre.
Amo, yo por su familia lo que sea, ya lo sabe,
pero creo que debería ir con usted.
Sátur, haz lo que te digo,
tenemos poco tiempo.
Amo,
se va a liar, pero parda, parda.
A casa!
Corran a casa!
Cierren puertas y ventanas y métanse en casa!
Vayan a casa!
Vamos a casa, vamos!
Señoras, a su casa!
A casa, rápido, vamos!
Sátur, por qué gritas?
Catalina, coge a tu hijo, vete a casa,
y cierra la puerta a cal y canto, y no preguntes.
Pero, qué pasa?
Qué parte de "no preguntes" no has entendido?
Venga, Catalina, vamos!
Y una cosa te digo,
coge cuchillos, cacerolas, sartenes,
y te encierras en tu alcoba.
Sátur, por Dios, me estás asustando.
Y si tienes comida almacenada,
la escondes también. Venga, vamos!
Alonso, a casa, orden de tu padre!
Lo que tiene que hacer mi padre es dejarme en paz,
y ocuparse de los asesinos de mi madre.
Vamos a ver cómo te explico yo a ti esto.
Matar al asesino de tu madre
no te la va a devolver.
Ya lo sé, pero por lo menos puedo dormir tranquilo.
Y no sé por qué no los ha denunciado.
Se ha olvidado de ella.
No vuelvas a decir eso, Alonso,
tu padre no ha acudido a la justicia porque no puede.
Algún día lo entenderás, venga.
Entender qué?
Porque esta vida es muy perra
y muy complicada,
y los que hacen las leyes son los primeros en saltárselas,
que no te puedes fiar de la justicia.
Venga, a casa, manden a casa!
Tú sabes quién es.
Yo?
Qué voy a saber, Alonso, tira para casa. - Paso a la guardia!
Y tú, qué miras?
Nada.
No miro nada.
Te acercaras al rey y le darás el pésame.
Mi más sincero pésame, majestad.
Gracias por acompañarnos en momentos tan difíciles.
Majestad, yo también le acompaño en el sentimiento.
Te dirigirás a la imagen de la virgen,
a sus pies hay una pila con agua bendita,
el contenido de ese saco al contacto con el agua
se convertirá en un gas letal.
Voy a poner una vela,
en honor del difunto, espérame.
El compuesto tarda unos minutos en reaccionar,
podrás salir por la puerta tranquilamente.
Cuando hayas salido nuestros hombres la volverán a cerrar
y entonces ya nadie podrá entrar ni salir.
El fin de los Austrias está en sus manos, marquesa.
No nos defraude.
Es un consejero del rey, quería delatarnos.
Tenía una lista con todos nuestros nombres.
Debe morir.
Tiene suerte, le concederé una muerte rápida.
Lo vas a hacer sin saber quién soy?
Agustín!
Estás con ellos?
Tú también quieres matar al rey.
Los tiempos han cambiado, Agustín.
Tu madre se avergonzaría de ti.
Siento no haber llegado a tiempo de salvar a vuestra madre.
Por qué la han matado?
Venían por vosotros.
Tengo que esconderos.
No podéis estar juntos, es muy peligroso,
podrían hacer con vosotros lo mismo que han hecho con vuestra madre.
Quienes la mataron?
Por qué nunca me lo dijiste?
Sigo sin poder decírtelo,
al menos yo os salvé,
traté de ayudarte,
traté de instruirte,
de verdad vas a ser capaz de matarme?
Tengo que hacerlo,
sabes demasiado.
Qué pasa, madre?
Qué pasa ahí?
Abrid!
Abrid la puerta, por Dios!
El rey ha muerto!
Han asesinado a la familia real!
El rey ha muerto!
Ha muerto el rey!
El rey ha muerto,
han asesinado a toda la familia real!
El rey ha muerto!
Tranquilizaos,
por ahora no puedo daros mas información.
El rey ha muerto.
Reclamo el trono de España.
Postraos ante vuestro rey.
Majestad...
Alto, alto, la guardia real!
Todos quietos!
Qué significa esto?
Significa
que estáis arrestados por conspiración,
y traición al trono de España.
No podéis luchar contra el destino,
abdica,
y evita un derramamiento de sangre.
No sois vos quien da las órdenes.
Tengo un ejército a las puertas de la ciudad
y si entran por la fuerza
seréis vos el responsable de la masacre.
Así que tenéis un ejército?
Acaso éste es vuestro general?
Arrodillaos.
Arrodillaos!
Que os arrodilléis!
Águila roja!
Lo ha matado.
Vámonos, vámonos de aquí!
Alto, alto ahí!
Monseñor, de dónde ha sacado usted este taburete, que no hay quien lo monte?
Ahora que ya han salvado ustedes a su majestad
se tomarán un descansito, no?
Yo no.
Al menos podrían decirme cómo resucitaron al rey.
Dígame usted la verdad, ilustrísima.
No, Sáturno, no, yo no he resucitado a nadie.
Pues ya me dirán como pasó,
pues si primero estaba mas tieso que la mojama
y ahora está vivo...?
El rey nunca estuvo muerto,
Agustín y yo llegamos a tiempo de salvarle.
Majestad!
Y este hombre?
Dónde narices se había metido?
La logia lo tenía retenido.
Pero un amigo me liberó.
Agustín, me dirás por fin quién te liberó?
Alguien que no tenía mucho interés en salvar al rey
pero sí en que otra persona viviera.
- Madre... - Sí?
Quién podría querer matar al rey?
Algunas personas, hijo,
harían cualquier cosa con tal de conseguir poder.
Ya, pero,
matar al rey?
Tú serías capaz de hacer algo así?
No, hijo, yo no.
Acompañadle a su cuarto.
Descansa, Nuño,
ha sido un día muy duro.
Cómo está Nuño?
Nuño está bien,
gracias.
Al liberar a ese monje has
arruinado nuestros planes.
Sólo he hecho lo que tenía que hacer.
Lo hiciste por mí, verdad?
Hernán!,
lo hemos perdido todo.
Al menos hemos salvado la vida,
ya nadie nos podrá delatar.
A ver, a ver que yo me aclare,
todo esto lo han hecho los tipos esos de las capas rojas?
Para que un francés fuera rey en lugar de el rey?
Resumiendo mucho, sí, Sátur, sí.
Vamos, que si no llegan ustedes a desmontar el asunto
nos hubiéramos pasado la vida haciendo ménage a trois.
Pues me acuerdo yo que estando en Toulouse con un par de enanas...
Sátur, atiende las heridas de Agustín,
yo tengo que salir. - A dónde vas?
Tengo que acabar con este asunto.
Espera.
Gonzalo!
Cuando se pone así, es mejor dejarle a su aire,
se lo digo yo. Siéntese.
Y usted, ha estado en Toulouse?
Me alegra que las cosas vuelvan a estar como antes.
No te equivoques, Lucrecia,
sólo quería saber cómo estaba Nuño.
Diciéndome que está bien,
ya nada me retiene aquí,
nada.
Madre,
madre, dame fuerzas, por favor!
Es mejor que no hagas nada, Alonso,
es muy peligroso.
El asesino de mi madre no se va a salir con la suya.
El comisario es la ley,
y nadie puede enfrentarse a la ley.
Alguien tiene que hacer algo.
Si no es mi padre, lo voy a hacer yo.
Gabi, tienes que ayudarme a conseguir una cosa.
Necesito darte una explicación.
Yo recibí un beso pero no lo di.
Margarita, entre Lucrecia y yo no hay absolutamente nada,
era simplemente una vieja amiga, una buena amiga.
No me preocupa el beso,
da igual.
Está todo bien,
si lo nuestro no va a ningún sitio.
No, no, no digas eso!
Lo nuestro sí tiene futuro.
No lo tiene, Juan.
Yo debería haberte dicho esto antes,
pero todo ha ido tan rápido que...
Estoy casada.
Y yo lo sé,
me lo dijo la marquesa.
Mira.
Qué es esto?
Nuestro primer regalo de boda.
Este documento acredita la muerte de tu marido.
Está muerto?
Eso dice allí, y lleva un sello del magistrado,
lo que significa que ya eres libre.
Yo, por mi parte,
voy a seguir luchando por lo nuestro,
no tengo ningún motivo para rendirme.
Ahora sólo depende de ti.
Antigua iglesia de San Felipe. Tenemos una cuenta pendiente.
No!
No lo hagas.
Te arrepentirás toda tu vida.
Él fue quien mató a mi mujer.
Él es tu hermano.
Tu hermano.
Siento no haber llegado a tiempo de salvar a vuestra madre.
Buscaré una familia para cada uno de vosotros, tened confianza en mí.
Es por vuestra seguridad.
Hola.
Hola.
Qué bien que estás aquí.
Margarita,
necesitaba hablar contigo.
Yo también tengo que decirte algo,
que me voy a casar con Juan.
Me alegro por ti,
de verdad.
Gonzalo,
estás bien?
Sí.
Quiero que lo registréis todo hasta que encontréis al águila roja,
aunque tengáis que quemar todas las casas.
Vamos!
Abran la puerta!
Nadie le ha visto la cara jamás.
Los buenos secretos no se confían más que a uno mismo.
Dime quién soy.
Quién soy?
No!
Como siga usted así
en cuanto empiecen a aparecer sobrinos, primos,
cuñados, concuñados, nueras,...
Quién mató a la mujer del maestro?
Fue el comisario.
No!
Él es tu hermano.
Tiene que ser el candidato de los conspiradores para el nuevo monarca.
Esto es un ultraje!
Si realmente no es una traidora
tendrá que hacerse con esa llave y entregárnosla.
Eso es muy peligroso,
si me descubre cogiéndola me matará.
Baloa es el único que puede llevarme hasta el asesino de mi mujer.
- Sujetadla. - No!
Anoche se llevaron a otro niño,
y qué han hecho, eh? Nada.
Hermana, eres tú?
Nuño!
Y aquello resultó ser una emboscada.
No os imaginais qué infierno.
Quieren matar al rey, mañana, en la iglesia de San Felipe.
Ese era el objetivo de los asesinos de Cristina.
Y entonces fue cuando
un general lleno de condecoraciones
y alto como un titán, a punto de morir,
me dijo: Sátur, Sátur,
el destino de las Españas está en tus manos.
El rey morirá mañana.
Os arrepentiréis de haberle puesto la mano encima a un noble.
Por favor, te lo ruego!
Y a ver si tiene un poquito más de cuidado con el traje
que me vuelve de las misiones hecho un mece-homo..
Estás tan ciega que ni siquiera te das cuenta que él aún te quiere.
Quieres que me acueste con tu costurera?
Quiero el cordón de su corpiño,
como prueba de que se te ha entregado.
Hace mucho tiempo estuve en un calabozo parecido a éste,
escapé de allí con sólo imaginar que no volvería a verte.
Con que me miraras una sola vez como le miras a él
sería suficiente.
A mí nunca me ha querido nadie.
No digas eso,
yo te quiero.
Eres sólo el capricho de una noble,
me pregunto cuándo se cansará de ti.
Hermana, por favor, hermana, hermana, por Dios no abra!
Virgen Santa!
Esta mujer es un no parar.
Yo nunca dije que fuera tu mujer.
Lo siento, Lucrecia,
estás sola.
La tía Margarita nos puede ayudar.
Somos una familia, y nuestros problemas los solucionamos nosotros.
Parece que no me quiere.
Si todo lo que tiene en su mano es tuyo,
menos las penas,
esas bien que se las guarda para él, para que tú no sufras.
Juan me ha dicho que me quiere.
Margarita, haz lo que sientas.
Suéltala!
Vamos!
Me da igual los métodos que emplees,
pero tráeme la cabeza de águila roja.
Ya sé quién es el águila roja.
Mantén a tus amigos alejados
o no lo tendréis jamás.
Dime que no eres águila roja!
Soy Gonzalo de Montalvo,
maestro de escuela.
No!
Condenáis a un inocente en mi nombre?
Le he ofrecido ser mi costurera.
Este es el más potente,
letal y sin antídoto.
Padre, por favor!
Suelta al niño.
Ponte de rodillas.
Por favor, no me haga daño.
Tu obstinación por deshacerte de esa mujer
puede poner en peligro la causa.
Mata al águila roja y tendrás un sitio entre nosotros.
Caerá en mis manos aunque tenga que levantar cada piedra de esta ciudad.
Si quieres que arreglemos esto como hombres
estoy dispuesto cuando tú quieras.
Al amanecer en el puente.
Quemad a la bruja!
Así fue, más o menos, más o menos.
Padre, he pecado,
he vuelto a matar.
Nadie llama cobarde al capitán Rodrigo.
Debéis entregarle este libro al rey.
Huid por vuestra vida!
Lo único que estoy seguro, Agustín, en esta vida,
es que quiero vengar la muerte de mi mujer.
No!
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