All language subtitles for Unidentified Flying Oddball (Russ Mayberry, 1979) [RePoPo].Spanish

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Original subtitles

Menos cinco, menos cuatro... tres, dos, uno.

Ignición.

Separación.

¿De qué es capaz?

La misión Stardust se propone explorar el espacio incluso más allá de esta galaxia.

Eso ya lo sé, pero ¿qué velocidades alcanzará?

El Stardust debería viajar más rápido que la velocidad de la luz,

que, como es sabido, es de 299.792,5 km/seg.

¡A toda máquina! ¡Habrá que echarle mucho carbón!

No consumimos carbón, senador Milburn.

El Stardust recogerá átomos durante el viaje,

ionizará el medio que tenga por delante y depositará los iones

en la zona de toma aquí.

Se logra este fin mediante el uso de campos magnéticos intensivos.

En apenas cuatro años y medio, la nave alcanzará la estrella Alfa Centauri.

¿A esas velocidades vuelve al pasado o se crea un salto en el tiempo?

Este vuelo pondrá a prueba la teoría de la relatividad.

- La tripulación no se dará cuenta. - ¿Ha dicho "tripulación"?

- La nave está diseñada para dos personas. - Esto es el colmo, doctor.

¿No pretenderá enviar a dos patriotas dentro un artilugio de dudosa eficacia

a una misión al país de la fantasía?

- En otras palabras, sí. - No lo hará.

No mientras yo presida el comité de financiación de este proyecto.

- Menos aún a puertas de unas elecciones. - Hay mujeres en el programa. Quizá...

¿Mujeres? No, señor.

Como no se le ocurra otra idea brillante, esta nave no saldrá de estas paredes.

- Aquí Trimble. - ¿Qué está haciendo?

- Meditación trascendental, señor. - Olvídese de ese proyecto.

- Dedíquese a los humanoides. - ¿Huma?

- ¿Humanoides? - ¡Quiero un robot que ande, hable y trabaje!

¡Sí, señor!

UN ASTRONAUTA EN LA CORTE DEL REY ARTURO

Es un medio de transporte llamado avión.

Sirve para viajar por el aire.

Ella es una mujer. Yo soy un hombre. Tú eres como yo. Ella es del sexo opuesto.

Le hemos llamado Hermes en honor al dios griego de la velocidad.

Hemos logrado imitar un cuerpo humano normal y corriente.

Hermes parece humano y además posee reflejos

que responden ante una situación dada.

Como por ejemplo...

- ¿Cómo te encuentras, Hermes? - Bien, gracias.

Habla y responde ante estímulos.

Puede transmitir datos de compensación anatómica humana en un vuelo espacial

tan bien como una persona.

¡Caballeros, levántense y saluden!

Bien, senador, lo hemos logrado.

La nave espacial que viajará más lejos que cualquier creación humana.

El Stardust se ha diseñado y equipado para la exploración de planetas lejanos.

El control de tierra ha dado luz verde a todos los sistemas,

pero seguimos esperando debido a un problema técnico.

Hermes, el presidente está esperando.

¿A qué viene este retraso? Ahí fuera hay invitados importantes.

- Hermes no quiere ir. Tiene miedo. - ¿Miedo? ¿De qué?

De que nunca vuelva.

Es posible. Hermes se lo ha pensado muy bien.

Walter quiere saber qué ocurre.

Dile que es un problema técnico y que lo estamos arreglando.

Zimmerman, he respaldado el programa y me juego la presidencia del comité.

Como meta la pata, el próximo presupuesto no le dará ni para hacer un avión de papel.

Smedley, trae a Trimble, a ver si le hace entrar en razón.

- ¡Date prisa, que va a caer una buena! - Sí, señor.

Hermes, quiero hablar contigo. Cierra la escotilla.

No entiendo por qué no quieres ir.

- Tengo miedo de no volver. - Claro que lo harás.

No digas tonterías. Ponte tu precioso traje espacial.

El Dr. Zimmerman quiso darle bombo publicitario. Esto es un bochorno.

¿Qué va a pensar la gente si suspendemos la misión porque tienes miedo?

Vamos, ponte el traje... ¿Y esto qué es?

¡Hermes!

Bueno, 30 años son muchos años.

Da igual el traje. Hermes, hemos perdido mucho tiempo y dinero en esta misión...

- ¿Eres tú, Hermes? - No, soy Tom Trimble.

Apártese de la cámara, Trimble, está horrible. ¿Dónde está Hermes?

Aquí. Creo que está herido... roto. ¡Tiene que aterrizar la nave!

Imposible, Trimble. No podemos detener la misión. Póngase cómodo.

- ¿Durante 30 años? - A usted no le parecerá para tanto.

- Ahí fuera serán como 10 años. - ¡Tengo agorafobia y estoy que me muero!

Relájese o no tendremos lecturas precisas de usted.

Y algo más, Trimble.

Cuando regrese, se llevará una agradable sorpresa cuando vaya al banco.

- ¡Una recompensa póstuma! - Bueno, yo ya me voy.

No habrá mucho de que informar hasta llegar a la estrella Vega. Hasta luego.

Pero...

¡Hermes, haz algo! ¡Tenemos que aterrizar este chisme!

¡Para algo te habrán programado!

Tu pulso estático se habrá obstruido cuando te golpeaste la cabeza.

Tranquilo, con un buen soldador y un desatornillador se arregla todo.

Tengo que ponernos en órbita.

¡No!

Vaya, hombre. Perdemos potencia.

¡No! ¡El Sol sale y se pone todo el rato!

Tengo que aminorar la marcha.

Pasaremos aquí la noche y mañana emprenderemos viaje a Camelot.

¿Qué ha sido eso?

¡Viene a por nosotros!

¡Silencio!

¿Por qué nos saca la lengua?

¿Qué es eso?

¡La has hecho buena! ¡Sal volando!

¡Por favor, llevaos a mí en su lugar!

¡Qué dice! Señora, no se va a creer lo que me ha pasado... ¿Dónde estoy?

Bodney-on-Trent, Langdale Walk, Bennington Green, Cornwall, Inglaterra,

año 508 después de Cristo... monstruo.

¡508! ¡Anda! ¡Sí que se podía volver atrás en el tiempo!

Tome.

¡Albert Einstein, eras un as!

¿Qué buscáis vos?

Intento encontrar el modo de volver a la órbita y volver a Cape del futuro.

Ya. Bueno, nosotros nos vamos.

- ¿Adónde? - A Camelot. Está a 4 leguas... monstruo.

- ¿Por qué me llamas monstruo? - Porque no tenéis ni cara ni orejas.

Si pudiera quitarme este chisme, podría enseñarle mi cara.

No tengo ganas de verle por dentro. ¿Nos podemos ir ya?

¡Espere! ¿Quién está al mando?

Yo. Mi madre murió en una peste hace tres años.

Y éste es mi padre. Vamos.

- ¿Ella está confraternizando con qué? - Un gnomo sería más pequeño.

Por extraño que parezca, no es violento.

¿Seguro que queréis ir al castillo? No suelen tratar bien a los...

- Desconocidos. - Tengo que irme de aquí.

Puede que en Camelot encuentre a alguien que no crea que soy un extraterrestre.

- ¿Y qué sois entonces? - ¡Oiga, cuidado con la lanza!

- ¡Soy un amigo! - El encubrimiento se castiga con la muerte.

- No estoy encubriendo a nadie... - ¡Sois mi prisionero! ¿Alguna objeción?

No. La discreción es la mejor expresión del coraje.

Muy bien pensado. Se lo diré al rey. ¡En marcha, prisionero, a Camelot!

- Siga contándome su historia. - Veréis...

Sir Mordred quería poseer las tierras de mi padre, pero él se negó.

Mi padre creía que todo hombre libre debería poseer la tierra que trabajase.

¿Qué pasa? Aquí todo el mundo se echa a gritar.

Cree que sois un duende. Los duendes hacen travesuras de noche.

- ¿Cree que soy un duende? - ¡Dios nos libre!

Ni se me había ocurrido. Los duendes no vuelan.

¿Cuándo se convirtió en oca su padre?

- ¡Un ganso! - ¡Es increíble!

- Pero es la verdad. - No, me refiero al castillo. ¿Es Camelot?

- En efecto. - ¿Camelot del rey Arturo?

Vamos.

Cuando volví de la siega, el ganso estaba en la silla de papá

comiendo migas de la mesa.

Así que creyó que una bruja malvada había convertido a su padre en ganso.

¿Qué más pudo ocurrir? No encontramos a papá y la puerta estaba cerrada.

Si pudiera hablar con Merlín. Sé que podría romper el hechizo.

- ¿Merlín? ¿El mago? - Sí.

- Pero ¿cómo conocéis vos a Merlín? - Sólo de oídas.

Y ahora, por la gracia de Su Majestad, convertiré esta rata de ojos rosas

en vino tinto.

Puede que no haya más interrupciones si le convierto en piedra, sir Gawain.

¡Abracadabra... pata de rata!

¡En el caldero estira la pata!

¡Desaparece, sésamo!

¡Por las barbas del profeta! ¡Es vino! ¡Vino!

Y con esto concluye mi deslumbrante despliegue de magia negra. Para servirle.

No temáis, he sojuzgado a la bestia.

- Su Majestad. - Mordred, ¿qué nos traéis esta vez?

Rey Arturo, después de la ceremonia...

Su Majestad, con ánimo de cometer un hurto, una cuadrilla de criaturas

me tendió una trampa en el bosque con fuego y lanzas.

He despachado a los demás y perdonado la vida de este ser para Su Majestad.

Su cabeza se asemeja a la de un bicho, pero no había visto jamás tales tentáculos.

Es un traje espacial, Su Majestad. Con alpargatas, pantalones y camisa...

¿Qué piensa hacer con él? Es muy pequeño para ser burro de carga.

Pensé que una quema sería más indicado para la ocasión.

¡Una sugerencia excelente, Mordred!

Con el permiso de Su Majestad, yo podría hacer algo

fuera de lo común con esta criatura.

¿A qué se refiere con quema? ¿Por qué me iban a quemar en la hoguera?

- Sería un castigo justo para el crimen. - Pues mañana lo quemamos en la hoguera.

- ¡Quemadlo! - ¿No me permiten defenderme?

¡Esperad! Que hable el prisionero.

- Escucharé vuestros planes. - Puedo convencer mejor sin el casco.

- ¿Tienen alguna llave inglesa por aquí? - ¿Una ama de llaves?

Tenemos doncellas. No solemos ponerlas al servicio de cosas cautivas.

Aunque en este caso... ¡Peg! ¡Atiende a sus deseos!

Dentro de lo que cabe...

Creo que si me hace una llave alrededor de mi cuello, si lo tuerce...

No os preocupéis, no sentiréis nada.

¡Su rostro!

Hola.

Quería que le contara mis planes.

Empezaré a contar la historia, en su caso, a contar el futuro.

En... 1492,

un hombre llamado Cristóbal Colón va a descubrir América.

América es otro continente a unos 4.827 km de aquí.

Las naves se llamarán la Niña, la Pinta y la Santa María.

Hay quien opina que Leif Ericson la descubrió primero, pero no sé.

Lo único que sé es que los bancos cierran en el día de Colón no en el de Ericson.

¡Día de Ericson!

Volvamos atrás unos 200 años...

Cuando el Stardust arrancó antes de tiempo, yo me quedé atrapado.

Recuerden mi explicación sobre la ley de la gravedad

y cómo se aplica la misma a los objetos en órbita.

- Verán, el Stardust... - Sí, nos acordamos, madame Curie...

...y el barco a vapor de Fulton... y aquel imbécil que creo las cometas.

Imaginaos lo que podríamos hacer en nuestros días

¡con las maquinaciones de su desquiciado cerebro!

Así son los hechos. Sucedieron tal y como les he contado.

¿No espera que creamos en que estará vivo dentro de 1.400 años?

- ¿Cómo es que no tienes 1.400 años? - Eso es un poco difícil de explicar.

Con su permiso, sugiero que pongamos fin a esta parodia.

- Me parece bien. Lleváoslo. - ¡Un momento!

¡Puedo contarles cómo acabaron las Cruzadas!

¡Y le advierto que Mordred intentará apoderarse de su reino!

¡Con una ayudita histórica, podría echarle una mano, rey!

¡Se me dan muy bien los destornilladores! Tiene que escucharme...

¡Comida para el último prisionero de sir Mordred!

Sandi... aquí.

¡Cosa! ¡Casi no te conocía sin tu cabeza puesta!

No me llames cosa. Esto se ha complicado. Mañana me pondrán en una hoguera.

¿Os lo podéis creer? ¿Yo? ¿Quemado en la hoguera?

Eso dicen. Pero os he traído algo.

El martillo de Clarence os liberará de las cadenas.

- ¿Ha hecho eso por mí? - Bueno, no habéis hecho daño a nadie.

Deberían soltaros para que volváis a vuestro hábitat.

- O sea, a Estados Unidos. - Sí.

O al cielo. Adónde vos queráis.

Cuando se le mete una idea en la cabeza, cuesta quitársela. Míreme bien.

¿Le parezco a usted un monstruo?

Ahora ya no, pero cuando salió de su cascarón echando humo, sí.

No, vapor. Hacía un montón de calor en la cápsula, por eso volví.

- ¿Cómo podéis vivir en un horno? - Este traje es resistente al calor.

Tiene un regulador de temperatura propio, una especie de aire acondicionado.

Entre eso y el material de amianto... ¡El material de amianto!

Necesito una cerilla.

- ¿Os ha dolido? - No. Mire, sostenga esa vela.

¡Y eso tampoco!

- Debo irme. - No se asuste. No me pasará nada.

Este material está hecho de una mezcla de calcio y magnesio.

¡No conduce el calor! ¿Lo entiendes?

Desde luego.

No, Sandi, soy igual que usted o cualquier otro... ¡Ay!

- ¿Qué ha sido eso? - En la mazmorra de al lado.

Tiene dolores del crecimiento. No durará mucho.

¿Se encuentra bien?

¿Quién pregunta semejante estupidez?

- Tom Trimble, prisionero de sir Mordred. - El mismísimo diablo.

Quiere que confiese que maté uno de sus ciervos.

Si confieso ante su acusación...

...tendré que ceder mis bienes a su nombre.

Es mi único legado a mi amada hija Alisande.

- ¿Es usted el padre de Sandi? - ¿Conoces a mi hija?

- ¡Sí! - Pobrecita, cree que su padre ha muerto.

- En realidad cree que usted es un ganso. - ¿Un ganso? ¿Su propio padre?

- Ella debe hablar con nuestro soberano. - No se preocupe.

Después de que me quemen, le contaré toda la verdad al rey Arturo.

¿No sería más lógico contárselo antes de la quema?

Me invaden las pesadillas cuando duermo, Gawain.

Decidme, ¿fueron los hermanos Wright los que descubrieron la radio?

Creo que no, Su Alteza Real. El de la radio...

Se llamaba Babe Ruth.

Y el tío Milty fue... el primer hombre en volar, ¿verdad?

Creo que inventó el carruaje sin caballos, pero me quedé dormido durante esa parte.

Podríamos enseñarle a ser el bufón de la corte. Miente mejor que nadie.

- Es verdad. - Mejor que sir Mordred.

- ¿Decíais, sir Gawain? - Cuando digo mejor, quiero decir "distinto".

Contáis las mentiras más destacadas, sir Mordred. ¡Sin duda alguna!

¡Verdugos, por la gracia de Su Majestad,

traed a la criatura!

- ¡Fijaos en su envergadura! - Sí que ha comido en su última cena.

Clarence, ¿puede mirar dentro de mi pierna?

Guárdemelo hasta que vuelva. Hay cosas muy buenas ahí dentro.

Es muy valiente, ¿verdad, papá?

Oiga, rey Arturo, ¿le importaría si charlamos un rato después de la quema?

¿Después de la quema?

Si aún está en condiciones, no veo por qué no.

Aseguraos de que está atado firmemente.

Parece que se está consumiendo. Deberíamos dejar algo a las llamas.

¡Encended la hoguera!

¡Cáspita!

Mordred, casi nunca no tenéis nada que decir.

¿Qué decís ahora?

Está claro que su raza es resistente, Su Majestad.

¡Merlín, avivad el fuego!

Merlín.

¿Creéis que esta criatura tiene poderes profanos?

¡Es imposible!

Digo, Su Majestad, mi señor, puede que yo lo haya subestimado.

- Prefiero que esté de nuestra parte. - Me temo que ya hemos agotado tal oferta.

No puedo permitir que ande suelto por Camelot. Mordred, vos lo habéis traído.

Y yo pienso deshacerme de él. ¡No temáis!

¡Aún nos queda por ver si la criatura resiste el filo del acero! ¡Paje!

- Tráeme mi espada. - ¿Yo?

- ¿Bromeáis? - ¡No os burléis! ¡Obedeced!

- Estáis en un lío. Mordred os busca. - ¿Por qué no escondemos al monstruo?

Tengo que encontrarlo y ayudarlo.

No sabrá defenderse contra las armas que hemos visto.

- ¿Y a vos por qué os preocupa? - Clarence, quizás no sea un monstruo.

¿Habéis visto aquello?

Con mis propios ojos, pero mi corazón no quiere creerlo.

Vamos... debemos ayudarle a escapar.

Vamos, papá.

- ¡Sandi! Vi a su padre... - ¡No hay tiempo para explicaciones!

- Sir Mordred os atravesará con su espada. - Clarence, écheme una mano.

- ¡Paje, quiero mi espada! - ¿Hay una puerta de atrás?

No, y sólo el rey puede ordenar que bajen el puente levadizo.

¡Pienso cortar esa criatura como si fuera un filete!

¡Está cerrada!

¡Seguro que podéis defenderos de algún modo! ¿Mordéis?

Tenemos la mejor colección de espadas del país en este castillo. Probad una.

¿No es la espada del rey Arturo?

¡Lo sabía! Vuestro corazón es puro.

No hay tiempo para eso. Marchaos antes de que llegue Mordred.

De todas formas, no quisiera verlo.

¡Clarence, no sé pelear!

Debo darle a sir Mordred su espada.

- Si sospechara que os hago favores... - ¡Tiene que ayudarme!

- ¡Ni hablar! ¡Mordred me herviría en aceite! - ¡Nunca se enterará!

- Sólo soy un paje, pero haré lo que pueda. - ¡Bien! ¿Hacia dónde está el norte?

- ¿Tiene un martillo? - En el taller del herrero.

Cualquier cosa pesada. Intento magnetizar la espada.

- ¿Matizarla? - Un martillazo reorganizará las moléculas.

¡Dése prisa!

¿Por qué tardáis tanto? ¡Os partiré en dos!

Se ha ido por ahí.

- Se refugia en la gran sala. - Allí perecerá.

Se ha oxidado.

He estado utilizando más mi lanza últimamente.

Mordred, permitidme, tengo un don para estas cosas.

¿Es para hoy? Se está retrasando el almuerzo.

Ruego a su indulgencia, señor...

...pero mi espada y yo estamos enfrentados.

Parecen muy unidos.

No quiero molestaros, Su Majestad, ¿pero me haríais el favor?

¡Os cortaré en rodajas!

Os recuerdo que sois un caballero de la Mesa Redonda.

- ¿Tendría la amabilidad? - ¿Es eso justo?

- Un buen caballero se las arreglaría solo. - Sir Mordred es uno de los nuestros.

- ¡Soltadlo deprisa! - Me resulta imposible ayudaros.

Atrae el metal.

- No toquéis ningún metal. - ¡Su cabeza no es de metal!

¡Alto, guardias! ¡Mordred, termina este asunto!

Qué lástima.

- ¡Sir Lancelot! ¿Está aquí? - Está de vacaciones.

- Creo que fue a rescatar a una doncella. - Sí, lo he oído.

Sir Brandel.

- Ah... Sir Galahad. - Sir Galahad.

Estoy deseando irme a casa y contarle todo esto a mi gente.

- Tengo que volver al siglo XX. - Siempre decís lo mismo.

¿Cómo vais a volver al siglo XX cuando todavía estamos en el siglo VI?

- Ya lo pensaré. - Decidme, Tom.

Os juro que no saldrá de esta sala. ¿De dónde venís exactamente?

¿Recuerda lo que le conté sobre Colón?

Dejadlo. No puedo oírlo dos veces.

- Los Beatles, la música rocambolesca... - No, el rock 'n' roll.

Lo entenderá mejor cuando vea el Stardust.

Ah, sir Mordred.

Rey... No importa.

¿Qué ocurre?

No me gusta meterme en política, pero Mordred tiene una actividad suplementaria.

- ¿Suplementaria? - Está pluriempleado.

Tiene a un tío en el potro de tortura para que confiese un delito

que permita a Mordred apropiarse de sus tierras.

¿Qué? Estáis levantando una seria acusación. Espero que tengáis pruebas.

- Las tengo. Sígame. - ¡Alto!

Un rey no sigue a un cautivo, por muy raro que éste sea.

Perdón, rey, usted primero.

Abajo a la izquierda, rey.

Sir Mordred lo puso aquí. El pobre estaba en los huesos.

- Tanto que se ha evaporado. - Si es que estuvo alguna vez aquí.

Mordred, me han dicho que estabais involucrado en un... ¿qué?

- Apropiación indebida. - Habéis desapropiado a hombres libres.

¡Qué desfachatez, Su Majestad! Mi honor está en entredicho.

- ¡Exijo recibir satisfacción! - ¿Otra vez?

Está en su derecho, aunque he perdido muchos caballeros de ese modo.

Puede que me haya equivocado. Quizá haya dicho Moorhead, no Mordred.

- ¡Una justa hasta la muerte! - ¿No prefiere una partidita de ajedrez?

- ¿Ajedrez? ¿Hasta la muerte? - ¡Exijo recibir satisfacción!

Vaya, hombre. Que así sea. Mañana se decidirá todo.

- ¡Le diré una cosa! ¡Se acabó el buen trato! - Creo que estáis en lo cierto.

- Clarence, ¿está usted solo? - Alejaos de mí.

Mis horas están contadas.

He venido a proponerle un trato.

Le daré esto si me ayuda a escapar.

Si no os enfrentáis a sir Mordred, no podréis regresar a Inglaterra.

Prefiero eso a que me atraviesen el pecho.

¿Qué dice?

Hay una cuerda junto a la vieja capilla. Estaré allí a las...

- ¿Cuándo? - A las 9.

De acuerdo.

- ¿Qué hay de mi honorable rival? - Creemos que huyó por la noche.

Seguro que hechizó a los guardias y huyó, lo cual no me deja ninguna satisfacción.

Si no se presenta enseguida, lo declararemos derrotado.

Y ello conlleva un atroz cargo contra sir Mordred, mi señor.

¿Qué es eso?

¡Padre, está muy elegante!

Todo de blanco, con banderita roja, azul y blanca.

Debemos darle algo para el combate y el más allá.

No tendréis una victoria sin derramamiento de sangre.

¡Con mucho gusto! ¡Acabemos de una vez!

Thomas, sería un honor para mí que llevarais algo mío en la batalla.

Por favor, poneos esto.

- Es de parte de mi padre. - Gracias.

- ¿Aún no han terminado? - No.

Pero la doncella Alisande está hablando con su gemelo.

- No es mi hermano. ¿Sandi? - Sí.

Es un humanoide, un robot.

Cuando ajustamos su estatizador, lo programé para que combata por mí.

Si vos lo decís...

Thomas...

No me atrevería a hablaros así si tuviera que volver a veros.

Pero como os van a matar, no me importa confesar lo siento por vos.

- ¡Clarence, creo que le gusto! - No hay tiempo que perder.

Si uno de los sirvientes de sir Mordred nos encuentra, no contendrá su ira.

Está bien.

Está bien, Hermes, ya es suficiente.

Suelta a la chica y empieza la justa.

Está programado para acatar órdenes, pero esto es una insubordinación supina.

Hermes, suelta a la chica y ve a la justa. Esto es una orden.

Eres muy suave.

¿Que soy suave?

- ¿Ya está? ¿Sólo me decís eso? - Hasta luego.

De eso nada. ¡Yo te puedo apagar tan rápido como ella te puede encender!

Proceda con su cometido y desalojemos estas cámaras.

Tiene razón.

Arre.

¿Creéis que alguien debería decirle que ha perdido el brazo?

No puedo interceder. Yo mismo dicté las reglas del juego.

¿Qué tal?

Vaya...

Hermes, da la vuelta y hazlo de nuevo.

Tienes que seguir adelante hasta que no puedas más.

- ¿Qué tal le va a Hermes? - Por desgracia, no muy bien.

- Ha perdido la cabeza. - Hermes no haría eso.

¡Ah, la ha perdido de verdad!

Lo siento, Hermes, pero esto es por Inglaterra.

He visto fenómenos similares en las gallinas, mi señor.

Estamos en Inglaterra, señor.

Sir Mordred.

¿No podéis rematar esta sangría? Ya no hay deportividad.

Como bien sabéis, Su Majestad, la tradición exige que se rinda o muera.

Bueno, por lo menos ha puesto fin a su sufrimiento. Vamos.

- Se ha terminado la justa. - ¿Qué tal Hermes?

- Para el arrastre. - Puede que lo vuelva a montar.

¡Ni todos los hombres del rey podrían hacer eso!

¡Fíjese! ¡Ya verá cuando el rey Arturo se entere de esto! ¡Vamos!

Es una lástima. Había empezado a cogerle cariño a esa cosa.

No será una fuente de problemas. Ya no estará jamás entre nosotros.

Con vuestro permiso, guardaré los restos en mi laboratorio...

...y exploraré sus orígenes y hábitos alimenticios.

Haced lo que os plazca, Merlín, pero no dejéis restos.

Merlín... Perdonad.

Me pregunto si podré convenceros de romper el encantamiento de mi padre.

- Por lo visto... - ¡Ahora no, hija mía!

¿No veis que tengo otros asuntos más importantes que atender?

Vuestro padre y vos podéis esperarme en mis aposentos.

¡Un momento! ¡Que nadie se mueva!

¡Merlín, quite sus manazas de Hermes!

- Sandi, estoy bien. - ¿Lo estáis?

¡Esto es el colmo! ¡Os habéis reproducido como la cola de una lagartija!

- ¡Cambiáis de color como un camaleón! - Presento pruebas escritas de que Mordred

ha adquirido territorios y ejércitos para dar un golpe militar.

¿Cómo habéis adquirido estas tierras? Veo que habéis cobrado un impuesto propio.

¿Con qué propósito, sir Mordred? Responded.

Para tomar Camelot y con él, Inglaterra. Quiere sentarse en su trono, rey.

- ¡Capturad a ese caballero! - ¡Muerte al rey Arturo!

¡Detenedlo!

Gawain, esto parece un sacrilegio. ¿No deberíamos dejarlo descansar en paz?

Quizá se cure con una cataplasma de diente de león.

No es tan grave como yo creía.

Puedo hacer un bypass en su sintetizador y mantener su mando de voz activo.

- Después podréis ayudar a papá. - Lo he visto, hasta he hablado con él.

¿Estáis seguro de que era él? Pesa 75 kg y mide 1,75.

Puede que ahora sea un poco más alto.

¿Cómo podemos agradeceros por haber descubierto los planes de Mordred?

No tienen por qué.

Debemos inspeccionar el castillo. Me preocupa que Mordred ataque.

Yo podré ayudarles.

Aguanta, Hermes, pronto estarás bien.

- De acuerdo. - ¿No me guardas rencor por la justa?

Os habéis portado como un valiente.

No se preocupe, está muy cómodo.

Clarence, ¿no iba usted a esconder los objetos de valor?

Bueno...

...¿le apetecería dar una vuelta en el Stardust?

No, creo que no.

Tengo unos discos que no habrá oído. Fleetwood Mac, Rolling Stones.

No, gracias.

¿Por qué es tan fría de repente?

¿No dijo antes de la justa que sentía punzadas?

Oh, Thomas, hice el ridículo. No sabía con quién estaba hablando.

Entregué mi corazón a... vuestro hermano,

pero resulta que está lleno de cosas torcidas y humo.

Sandi, soy tan humano como usted.

Tengo una madre y un padre. Es un oftalmólogo en Poughkeepsie.

Aprobé el bachillerato por los pelos,

pero hice un master y jugué en la liga de béisbol.

Llevé a Mona Shanks al baile de fin de curso y ahí también triunfé.

Tengo un buen trabajo. ¿Qué más se puede pedir?

¡Soy un americano medio! ¿No lo entiende?

¡No!

Vamos, papá. Quizás Merlín te reciba ahora.

Mantened los ojos abiertos.

No tema, señor, defenderemos el castillo a toda costa.

Lucharemos en mar y tierra,

en los patios y pasillos, ¡no nos rendiremos!

- ¡Que me maten si me lo esperaba! - ¡Bien dicho, Winston!

- Seguramente vendrán del norte. - Vendrán del sur.

Mordred asaltará los muros con arietes y nos superará en número.

Primero tendrán que hacer un puente por el foso. Y tengo una solución.

- ¿En serio? - Sí, señor.

- ¿Ven ese montón de heno ahí abajo? - No estamos ciegos.

- ¿Qué brujería es ésa? - Se llama pistola láser.

Hermes iba a utilizarla en otros planetas para recoger muestras de rocas.

Se aprieta el gatillo y no apunte a nada que quiera conservar.

El heno es pan comido. Veamos si produce el mismo efecto en los muros de Camelot.

Un momento.

- Ya está. - ¿Ya?

- ¿Qué le parece? - Bueno...

Siempre os he tenido en gran estima, Tom.

Tiene en mí, señor, su más fiel servidor.

Gawain, por favor, no seáis pelota.

Esta arma es muy peligrosa. No debe caer en las manos equivocadas.

No se preocupe, rey, yo se la guardo.

Bruto... A Mordred le resultará imposible apoderarse de Camelot

con ese americano y su vela mágica rondando el castillo.

¡Bruto matar!

No. Arturo ordenaría una investigación sumaria.

Hay otras formas de salirse con la nuestra sin mojarse los pies.

Encuentra a esa chica demente y dile que el mago la recibirá

en los aposentos inferiores.

Yo me encargaré de ese americano.

¿Sabéis lo que tenéis que hacer, bruto?

Pórtate bien con el mago. Te va a ayudar.

Merlín nos espera.

La primera visita cuesta dos monedas de oro por el tratamiento.

El mago os recibirá ahora.

¿Qué ocurre, querida?

Yo estoy bien. El problema es papá...

¡Soltadme! ¡Soltadme!

¡Deshaceos de esa detestable oca!

¡No os lo comáis! ¡Dejaríais plumas por todas partes!

¡Soltadme!

- ¿Dónde está ella? - No lo sé, señor.

Me dijo que vendría a este lugar. Quería escuchar algunos de sus... discos.

Gracias.

El americano es diabólicamente listo. ¿Quién más lo escondería ahí?

¡Pero no contaba con los poderes clarividentes del invencible Merlín!

- ¿Volverá a hacer aquel ruido? - Esperemos que no.

Antes le metí mucho algodón. Por eso explotó.

Intenta buscar una fuerza que lance la nave. ¿No lo entienden?

- Muy bien, Hermes. - ¿Dónde está Sandi?

Olvídate de ella. La esperé tres horas y me dio plantón. Se acabó.

- Quítatela de la cabeza. - No resulta fácil.

Muy bien, ya está.

¡Oiga!

Lo siento mucho.

- Espero que sepáis empuñarla mejor. - Puedo arreglarla.

- ¿Qué tiene usted ahí? - Una oca, salta a la vista.

- Es un ganso. ¿De dónde lo ha sacado? - Del foso.

Voló hasta el parapeto. Lo asaremos para la cena.

No, debe permanecer bajo custodia.

Y, no es que me importe, pero... ¿dónde estaba la chica?

No he visto ninguna chica.

- Aunque he oído el grito de una mujer. - He visto como la llevaban a Merlín.

¿Ese patoso?

Rey, creo que tenemos problemas.

- A lo mejor la habéis perdido por ahí. - Se han llevado la pistola.

- ¿Quién? - ¡Merlín!

Me tendió una trampa para que saliera del castillo a ver a Sandi.

- ¿Merlín y Mordred? - ¡En efecto! ¡Están compinchados!

- ¿Dónde están? - Se han asociado. ¿Adónde se la llevaría?

Se está muy bien en la costa en esta época del año.

- ¡Por favor! - ¡Esto es grave!

- Sin duda al campamento de Mordred. - Hay que hacer algo.

- A mí no me mires. - Yo me encargaré esta vez.

- ¿No iréis a buscar a la doncella? - ¡La pobre necesita ayuda!

¡Ya lo sé! Rey, necesito su armadura.

¡No me digáis! Os olvidáis de que sois un prisionero.

No voy por ahí prestando armaduras a los prisioneros. La respuesta es no.

Entonces, Mordred reducirá Camelot a cenizas.

De acuerdo, pero no mi armadura de los domingos.

¡No, tiene que ser la mejor que tenga!

Paje, traed la armadura.

- Parece la lengua de un gato gigante. - Jamás había visto nada igual.

¿Qué está escupiendo?

- Parece un buen carro, ¿y los bueyes? - Rey, esto es un motor lunar.

Esto recoge muestras de la tierra. Ya se lo explicaré. Clarence, la armadura.

No sé a qué viene tanto empeño. Puedo ofreceros a la chica que queráis.

- Pero no tan deslucida. ¡Abajo el puente! - ¡Yo doy la orden de bajar el puente!

- ¿No os lo dije? - Es que tengo prisa.

¡Bajad el puente!

Resistid hasta que vuelva.

¡Ay! No volveremos a verlo.

Este pasadizo nos conducirá al castillo.

Al amanecer, entraréis en combate hasta que bajen el puente levadizo.

- ¿No vigilan el pasadizo? - Es mi pasadizo secreto.

- El rey no sabe que existe. - Haremos todo lo que podamos.

Limitaos a presentaos con vuestros hombres cuando levantemos el rastrillo.

- ¡Aplastaremos al que se resista! - ¡Señor!

- Señor, se acerca una cosa. - ¿Una cosa?

Tiene dos ojos y se enciende por la noche respirando sonidos.

¡Llamad a los guardias! Es el americano. Ha picado el anzuelo.

- Es el rey Arturo en persona. - No, soy Tom Trimble.

- He venido a buscar a Alisande. - ¡No debisteis haber venido! ¡Os matarán!

- ¡Con las armas de vuestra elección! - Póngase detrás de mí.

De poco os servirá. Hemos visto el poder de la vela mágica.

Os aniquilará a los dos. Mordred, haced los honores.

- ¿Unas últimas palabras, americano? - Quisiera hablar con Sandi.

- Que sea breve. - Está bien.

Sandi, por si esto no sale bien, sólo quería decirte que me gustas mucho.

Estaría en el paraíso si pudiera compartir contigo una pizza delante de la tele,

y quizás besarte en el descanso del partido.

- ¿Qué te parece? - ¿Se sabe algo de mi padre?

- ¿No me has oído? ¡Acabo de declararme! - No quiero volver a pasar por esto.

Por otro lado, si tuviera que elegir entre vos y el bruto...

...os elijo a vos. - ¡Bien! Baja mi visor y ponte detrás de mí.

Sí.

¡Fuego a discreción, Mordred!

Mordred, no destruyáis vuestro propio ejército.

¡Lo ha encantado!

¡Detenedlos!

¡Bruto, vigiladlos! ¡Ya les ajustaré las cuentas! ¡Al pasadizo!

¡Seis de la mañana y todo va bien!

¡Vamos!

¡Bruto! Mira.

Comer. Tú... comer.

- ¡Siéntate en mi regazo! - ¡No!

¡Siéntate en mi regazo!

Rodéame con el brazo. Estarás más segura.

- ¿Me llevaréis a vuestro nido? - No, a Camelot.

¡Espero que aún esté el mismo dueño cuando lleguemos!

¡Tomad la torre del guardián!

¡Mirad, es Tom!

¡Enhorabuena!

¡De nuevo a la torre del guardián!

¡Vamos!

¡Desenfundad la espada!

¡Bajad el puente!

¡Levantad el rastrillo!

Gracias, Tom. Buen trabajo.

Jamás tantas personas tuvieron tanto que agradecer a uno solo.

Qué gran verdad.

¡Toma ya!

¡Cuidado!

¡Parad el rastrillo!

¿No lo había dicho? No se debe dar la espalda al enemigo. Es peligroso.

No es forma de acabar un combate.

¡Clarence! ¡Sandi! ¡El torno!

¡Vamos, Clarence, daos prisa!

¡Liberad el torno!

¡No! ¡No, no!

Bájeme hasta la cornisa.

Debemos bajarle hasta la cornisa.

¡Que paguen por cada centímetro!

Hermes...

...activa todos los sistemas.

Enciende motores uno, dos y tres.

Hay que cortarle las alas al americano o estaremos perdidos.

¡No temáis sus artimañas! ¡Son inofensivas!

Activa propulsor de estribor.

Activa todos los propulsores en cuanto percibas un peligro inminente.

- ¡Eh! ¡Subidme a la cornisa! - ¡Pesáis demasiado!

Oh, acaso no veis...

Hermes, cierra la escotilla.

¡Más despacio!

¡Acabad con el americano! ¡Es el enemigo!

Hermes, pon ambos campos magnéticos en cadencia.

¡Debemos reducirlo! ¡Atacad!

¡Atacad!

¡Una recompensa para el que acabe con él!

Aumenta la potencia de los campos.

¡Clarence, es muy pesado!

El rey dijo que la armadura era de oro macizo. Pues no lo es.

- Creo que está en peligro. - ¿Qué ocurre?

No sé qué deciros. No miréis, Sandi.

¡Hermes, apaga los sistemas!

Vamos, padre.

- Rey, ya sabe qué hacer con ellos. - Gracias, Tom.

Os debo mi reino.

¡Por la victoria!

¡Hurra, hurra!

No sé qué decir ante tan distinguida compañía.

El rey Arturo, sir Lancelot, sir Galahad...

- Sir Gawain. - Sir Gawain.

Retiraré esta silla y cuando volváis, ya sabéis cuál es vuestro sitio en la mesa.

¡En Cape no se lo van a creer! ¡Sí que lo harán!

Júntense todos. Voy a hacer una foto.

- ¿Qué? - Ahora le enseño.

Todos juntos. Sandi, tu padre y tú de este lado. Clarence, junto al rey.

Rodéele con el brazo, rey. ¡Venga! ¡Y decid "33"!

¿33?

A eso me refería con lo de hacer una foto.

- ¡Soy yo! - ¡Sí, todos nosotros!

Rey, quédesela. Cuando la vea Merlín, se subirá por las paredes.

- ¿Se subirá por las paredes? - Sí.

Sandi, ¿puedo hablar contigo un momento?

Bueno...

...me tengo que ir.

Ojalá pudiera llevarte conmigo.

Me gustaría enseñarte muchas cosas.

Mi viejo MG, mi motocicleta...

El Space Mound, el Gran Cañón.

No estaría mal.

Pero no sé si resistirías el viaje.

Podrías envejecer mil años antes de volver al siglo XX.

Lo comprendo.

Gracias por convencer a Merlín de que me devolviera a mi padre.

De nada.

¿Os importaría darle esto a Hermes?

Claro que no.

Adiós.

Clarence, quiero darle las gracias. Ha cambiado la historia.

- ¿Yo? - Sí, usted.

Gracias, Hermes. Esto es una muestra de nuestro agradecimiento.

- Si no funciona, ¿se quedará por aquí? - Le pondremos en la capilla principal.

- Pero... - No molestéis. Tengo cosas que hacer.

- De parte de su tío Sam. - ¿De verdad? Qué bien.

Cuenta atrás. 10...

- 9, 8... - A ver si podemos levantar vuelo.

...5, 4, 3, 2, 1.

Ignición.

Adelante.

Efectuado el lanzamiento.

¡Lo hemos logrado!

De parte de Sandi.

"Querido Hermes, creo que sois un encanto, nunca me olvidaré de vos,

pero nunca podrá haber nada entre nosotros.

Lo he estado pensando mucho y quiero más a Tom.

Que conste que no ha sido fácil decidirme. Alisande".

¿Preparado?

Espero que no nos equivoquemos.

- Año 680. - Así se hace, hombre.

Robot.

¿Vamos a 470.000 km/seg y alguien quiere que nos apartemos?

¡Mira dónde te habías metido! Fíjate. ¡Su padre ha puesto un huevo!

- ¿Cómo no nos dimos cuenta? - No está mal para tener cien años.

Tienes razón.

¡Tienes razón! ¡Ella no ha cambiado! ¡Mírale las plumas, mírale los ojos!

¡Sandi no hubiera envejecido! ¡Hermes, propulsor derecho a 180 grados!

- ¿Qué vas a hacer con ella? - La llevaré a mi casa.

Y viviremos felices para siempre. ¿No es lo esperado en uno de estos casos?

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