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NETFLIX PRESENTA

ESTA PELÍCULA ESTÁ BASADA EN HECHOS HISTÓRICOS

ESCOCIA, 1304

CUANDO SU REY MURIÓ SIN DEJAR HEREDEROS,

LOS LORES ESCOCESES DESIGNARON AL REY EDUARDO I DE INGLATERRA

PARA QUE AYUDARA A ELEGIR UN SUCESOR.

EN VEZ, EDUARDO TOMÓ EL PODER Y OCUPÓ VIOLENTAMENTE EL PAÍS.

LOS ESCOCESES SE REBELARON, LIDERADOS POR SIR WILLIAM WALLACE,

Y RESULTÓ EN UNA CRUENTA GUERRA.

WALLACE FUE DERROTADO EN FALKIRK Y SE OCULTÓ.

CON LA RESISTENCIA DESTRUIDA,

LOS LORES ESCOCESES SE RINDEN ANTE EDUARDO,

QUIEN ASEDIABA STIRLING, EL ÚLTIMO CASTILLO EN MANOS ESCOCESAS.

Le prometo fidelidad y lealtad a Eduardo, Rey de Inglaterra.

Prometo jamás volver a alzarme en armas contra él o sus herederos.

Lo juro por Dios.

Quédate ahí.

Sir Roberto, su padre es un viejo y preciado amigo.

Un gran guerrero que salvó mi vida en Tierra Santa.

Peleaste bien por ocho años, pero no siempre del lado correcto.

Acojo con gusto tu renovada lealtad y acepto tu sumisión.

- ¿Es eso todo? - Sí, mi señor.

Bien.

Mis lores de Escocia, hoy todos me han prometido lealtad

como su legítimo soberano.

Todas las tierras confiscadas durante el conflicto les serán devueltas.

¿Ves? No fue tan terrible.

Espero que comprendan la inutilidad de sus años de rebelión

y acepten la responsabilidad por la matanza que pudo haber sido evitada.

Lord John Comyn y lord Roberto de Brus.

Den un paso al frente.

Entiendo que ambas familias tienen derecho a reclamar la corona escocesa.

Sin embargo, ninguna será favorecida.

Por tanto, Inglaterra seguirá gobernando su provincia

y cobrando los respectivos impuestos.

Nuestro virrey, sir Aymer de Valence...

Señor.

Liderará un nuevo consejo de administración escocés.

Ambos servirán bajo su mando con orgullo

y tomarán esa oportunidad,

sí son sabios, para dejar atrás las diferencias entre ustedes.

Dense la mano.

Seamos ahora lo que solíamos ser:

- ¡amigos! - ¡Sí!

¡Música! ¡A beber! ¡A comer!

¡Rob!

Su Majestad.

Un día para recordar, mi señor.

¡Roberto!

Debe haber sido doloroso para ti.

Me han pasado cosas peores, Su Alteza.

¿Recuerdas nuestros veranos en Westminster

cuando era un niño?

Nuestras carreras, nuestros duelos con espadas de madera...

Siempre fuiste tan bueno en todo.

Sólo tenía ventaja por ser mayor.

¿Qué dirías si te reto a un duelo ahora?

Como en los viejos tiempos.

¿Y ya romper mi juramento?

- Se le ordenó no traer armas, Su Alteza. - Silencio.

Apostemos cinco libras para quien consiga la ventaja.

Que sean diez.

Escuché que le tomaste gusto a las apuestas.

Búscale una espada, Piers.

Qué infortunio que tuvieras la noción sentimental de pelear por el prójimo.

Es comprensible.

- No fue un buen comienzo, de Brus. - Ten cuidado, hermano.

Y adorable.

Sólo quería ganar.

Entonces...

William Wallace...

el último rebelde en lucha...

¡Qué rapidez! ¡Bien hecho!

Bastardo.

¿Cuánto has bebido?

No lo suficiente.

Cálmate, Roberto.

Se dice que vive en el Bosque de Selkirk.

Algunos lo consideran un mártir.

Otros, un chiflado.

¿Qué piensas tú?

Creo que es un hombre...

que ama más a su patria que a su vida.

Dicho diplomáticamente.

Muy bien. Afortunadamente...

ustedes, nobles escoceses, no comparten esa pasión.

O tendríamos que matarlos a todos.

James Douglas. Alto.

¡Su Majestad!

"¡Su Majestad!".

- ¿Qué sucede? - Es su padre,

desea verlo de inmediato.

¡Cállate! Idiota llorón.

- Llega tarde. - Sabes cuánto significa esto para mí.

Por favor, usa el cerebro una vez. Quédate ahí.

- Gracias, Obispo. - Veré qué puedo hacer.

Tú fuiste quien se quedó despierto anoche, abrazando el orinal.

¿Qué demonios haces?

Tienes responsabilidades. Hemos tenido demandantes.

¡Siéntate!

¿Cuándo madurarás?

Roberto insistió en apostar.

Y yo ya he madurado.

Sólo no te agrado demasiado.

Perdone, mi señor,

pero hay un último demandante.

James Douglas.

¿Douglas?

Su Majestad, soy el hijo de sir William Douglas,

quien murió en la Torre de Londres.

Tu padre era un traidor.

Nuestras tierras fueron confiscadas y obsequiadas a...

- Los traidores pierden sus tierras. - Son mías, mi señor.

- Escuchaste a mi padre. Largo. - Tienes bolas, lo admito.

Ahora lárgate,

antes que haga que te las quiten.

Decreto real: no quiero volver a escuchar el apellido Douglas.

Conozco a este joven. Yo lo bauticé.

Perdóneme, mi señor, por su insolencia.

Vamos, ¡vete!

- ¡No tientes tu suerte! Hoy no. - No puede hacer eso.

Injurió mi apellido.

Así pasas un camello a través del ojo de una aguja.

Está listo, mi señor.

Bien.

Ven. Tengo algo que mostrarte, Rob.

Vengan, amigos.

Tendremos un espectáculo.

¿Acaso no hubo ya suficiente humillación?

Lord Oliphant trató de rendirse hace dos días.

Eduardo no aceptó.

Quiere asegurarse de que entendamos el mensaje.

Roberto.

Todos deben entender que esta rendición es definitiva.

Enciendan el fuego griego.

Además, su construcción llevó tres meses. No quiero desperdiciarlo.

Mis lores...

y damas...

les presento:

El Lobo de Guerra.

Ahora puedes aceptar la rendición.

Sí, mi señor.

Felicitaciones, mis lores.

Hoy están del lado ganador.

Me enorgulleces, Roberto.

Tuviste el valor para enfrentarme

y la sabiduría para rendirte.

Buen trabajo convenciendo a tu hijo, Rob.

Sir Roger de Mowbray, feroz representante del norte,

¡vencedor de Stirling! ¡Le agradecemos!

Por último, sir Richard de Burgh,

valiente mariscal, sirviente leal a la Corona.

Su Gracia.

Otorgamos la mano de tu hija, Elizabeth, mi ahijada,

a sir Roberto de Brus.

Que este emparejamiento simbolice la unión armoniosa de nuestras naciones.

Pueden besarse los padres.

Ya has llorado suficiente por ella, Roberto.

Las intenciones de Eduardo eran buenas.

Lo importante es que salimos ganando.

Este consejo con Valence...

es sólo un formalismo.

Eduardo nos ofrecerá la Corona.

Prácticamente me lo prometió.

Serías un lacayo.

Sí.

Si eso llevara a mi coronación.

Y después de mí, tú.

Rey Roberto.

LEGÍTIMO REY

Desafortunadamente, la elección era rendirnos

o ser perseguidos hasta la muerte.

- ¿Confías en la paz de Eduardo, Angus? - Nunca dije eso.

Esto no es paz. Debemos pelear.

Hicimos un juramento, Alexander, a Dios.

Si lo rompemos, perderemos nuestro honor.

¿No haremos nada, Euan? ¿Seremos unos cobardes?

- No me refería a eso... - ¡Basta!

Nuestro padre...

tomó una decisión.

Nos corresponde honrarla.

Su familia tiene vastas tierras al norte y al sur de la frontera.

Podría haberte ido peor.

¿Qué le pasó a su primera esposa?

Murió dando a luz a su hija.

¿Debo llamarla madre?

No.

Me pregunto si le agradará Jessie.

Más le vale.

¿Estás lista?

Escuché que tiene dos piernas, para variar.

- También escuché que huele como Jessie. - ¡Silencio!

Roberto.

Su Alteza.

Mi padre envía saludos.

Y ya conoces al obispo Lamberton.

- Obispo. - Felicitaciones, lord Brus.

Mi lord.

Mi lord, esta es mi hija, Elizabeth.

Mi lady.

Mi lord.

Bienvenida.

Tú debes ser Marjorie.

¿Quién es este galán?

Nuestro perro, Jessie, mi lady.

Llámame Elizabeth.

- ¿Elizabeth? - Así es.

Mi lord, sus nuevas propiedades en Irlanda,

de las que recibirá rentas.

Muy amable, mi lord.

¿Qué crees que haces?

Lord Brus nos ofreció celebrar aquí.

Regresa a la cocina.

¿Te diviertes?

Eso intento.

¿Y tú?

Yo...

aprecio tu honestidad.

Mi lord.

Es hora de retirarse a sus aposentos.

Síganme, por favor.

¡Sí! ¡Eso es, Brus! ¡A la cama!

¡Es hora del sexo!

Amén.

¿Este era su cuarto?

Sí.

Gracias por tolerar esta noche.

Sé que fue difícil.

Que duermas bien.

Eso fue... Rápido.

Sí, tú sabes de eso, Seamus.

¿Qué canción es esa?

"Alouette Moi".

Es linda.

Gracias.

Mi lord,

prometió reducir los impuestos una vez terminaran las guerras con Eduardo.

Lo sé, lain.

Lamentablemente, aún pagamos compensación a Eduardo por la rebelión.

- Sí. - Mi lady.

Una gallina. ¿Cómo estás?

Mi lady.

Animales por allá, cerca de los caballos. Todo lo demás, por aquí.

Las cestas van por allá.

¡Salgan del camino, en el nombre del Rey!

¡Háganse a un lado!

¡Muévanse!

Me encargaré, padre.

¡Agrúpenlos! Sí. Vamos.

Es nuestro deber feudal proporcionar soldados a nuestro soberano Rey Eduardo.

¡Nos aseguró que estas obligaciones acabarían!

Eso esperaba.

¡No tiene ni 14 años, bastardos!

¡Alto! ¡Basta!

Mi padre es Ricardo de Burgh, un alto mariscal en su ejército.

Imagino que ha oído de él.

Sé que prefiere estar al mando de hombres, no de niños.

Déjelo ir.

¡Déjelo ir!

Hazlo. Tenemos suficientes.

Lo que hiciste hoy fue...

valiente.

¿Algo más?

No.

Entonces, buenas noches.

Buenas...

¡Marjorie!

Me aseguraré que lord Valence

reciba los documentos de reclutamiento, mi lord.

Roberto, ¿te conté de aquella vez que fui...

a Tierra Santa a pelear?

Compré un monito encadenado.

Le nombramos Moisés.

El Rey Eduardo y yo pasamos horas entrenándolo.

Al final podía... Montar a caballo.

Incluso podía usar un pequeño arco y flechas

que Eduardo le hizo.

Sí.

Eduardo...

era mi amigo, Roberto.

Era mi compañero de armas,

pero temo que he cometido...

un grave error al confiar en él.

¿Padre?

¿Padre?

Roberto, acabas de enterrar a tu padre.

Aún tengo el deber de pagar mis impuestos a nuestro Rey.

BERWICK, FRONTERA ESCOCESA

¡Pasteles frescos!

- ¿Quiere un pastel, señor? - ¿De qué tienes, querida?

De carne, señor.

Bendita seas.

¡Apártense!

¿Es tuyo esto, amiguito? ¿Se te perdió algo?

- Los impuestos de Carrick. - Gracias, lord Brus.

¿Qué pasó?

¡Wallace! ¡William Wallace!

¡No!

- ¡Váyanse de aquí! - ¡Soldados! ¡Hagan una fila!

¡Dispérsense por orden del Rey!

- ¡Asesinos! - ¡Ahora!

¡Mantengan la fila!

Mataron a Wallace.

EL FUGITIVO WILLIAM WALLACE

¡Para atrás! ¡Apártense!

¡Muévanse en nombre del Rey!

¡Muévanse! ¡Ahora!

¡Apártense, bastardos!

¡Wallace!

¡Para atrás! ¡Dispérsense!

¡Apártense, por orden del Rey!

- ¡Apártate, Roberto! - ¡Roberto!

¡Dispérsense!

¡Bastardos!

¡No pueden hacer esto!

¡Esto es por Wallace!

¡Debemos hacer algo!

Son muchos y muy fuertes.

¡Wallace!

¡Debemos hacer algo! ¡Debemos defendernos, Roberto!

No es el momento. ¡Roberto!

¡Wallace!

¡Vamos! ¡Roberto!

¡Vámonos!

- ¿Más vino, mi lord? - Gracias, Seamus.

Elizabeth, tengo que hablar con mis hermanos.

Puedo escuchar lo que tengas que decir.

A solas.

Seamus, Gayle, Drew.

Mi lord.

Buenas noches.

Hicimos juramentos sobre la biblia del Rey Eduardo...

que debemos romper.

¿Por qué?

Wallace ha muerto.

La gente se ha levantado en armas.

Puede no haber paz.

¿Qué diría nuestro padre?

Nuestro padre se ha ido. Esta es mi decisión.

Pero son mi sangre.

Mi familia.

No puedo hacerlo sin ustedes.

Necesitamos juntar un ejército.

Es crítico poner a tantos lores de nuestro lado como sea posible,

incluyendo a John Comyn.

Siento haber sido grosero, pero...

Sé que no necesitas mi consejo.

Es verdad, he visto muy poco del mundo.

Sin embargo, una señorita de mi posición tiene mucho tiempo para leer,

para formar opiniones y...

para sacar sus propias conclusiones sobre la naturaleza del poder.

De acuerdo.

El poder es tomar decisiones.

El poder es no permitirte ser golpeado por las corrientes de la historia,

sino escoger un bote, subirse a él e izar las velas.

Te elijo a ti...

y a cualquier curso que decidas trazar.

Te elijo a ti.

Mi esposo.

Buenas noches.

Buenas noches.

No me gusta.

No podemos confiar en Comyn.

Es territorio sagrado, Angus.

Aún así no me gusta.

Él insistió.

Lo confieso, me sorprendió recibir tu carta.

"Tengo el urgente deseo de discutir un asunto muy delicado".

Es un poco críptico, ¿no crees?

Fue deliberado.

Ya veo.

Y si sospechara que tu intención es reiniciar la rebelión...

Ya lo intentamos...

por ocho años malditos.

Y fallamos.

Porque no nos unimos.

No, fue porque tu familia

estaba muy ocupada reclamando una corona que no le pertenece.

¿Dices que deseas renunciar a ese reclamo?

Digo que debemos olvidar nuestra rivalidad y recuperar nuestra nación.

Luego podemos decidir quién portará la corona.

Nosotros,

no Eduardo.

John, entre los dos, podríamos juntar a 20 mil hombres.

- Tendríamos una oportunidad. - No funcionará.

La gente está cansada de la guerra.

Wallace fue torturado y masacrado. La gente no está cansada,

está desesperada por justicia.

Wallace recibió su merecido.

No era un hombre, era una idea.

Una idea destructiva y peligrosa.

Casi tan peligrosa como la idea que propones.

Todos los Brus son iguales.

- John... - No son dignos de nuestra nación.

Y juro que haré lo que sea para evitar que seas nuestro Rey.

Y una vez le explique a Eduardo lo que significa tu carta furtiva,

pondrá una soga sobre tu cabeza

y la corona de Escocia sobre la mía.

Iba a traicionarte. No tenías otra opción, Roberto.

Debemos decirle a Lamberton. Estoy condenado ahora.

Al menos con Roberto tenemos una posibilidad.

Necesita ser excomulgado, como seguro lo demandará el papa.

¿Y dónde nos dejará eso?

Si lo renegamos ahora, quedaremos a la merced de Eduardo.

La supervivencia de la iglesia escocesa está en juego.

Eso no está en discusión, pero lo que nos pides

es que apoyemos a un asesino.

La respuesta es clara, ¿o no?

Confesarás.

Y yo te absolveré por el asesinato de John Comyn.

Si juras apoyar a la Iglesia,

apoyaremos tu inauguración como nuestro Rey.

Debe hacerse rápido. En Scone.

Scone puede ser peligroso, está al lado del fortín inglés en Perth.

Por el pueblo, debe ser en Scone.

Necesitamos legitimidad,

sobre todo ahora.

En Scone será.

LONDRES, INGLATERRA

EL FUGITIVO WILLIAM WALLACE

¡Estoy harto de Escocia!

Matar a un rival en territorio sagrado

es una locura.

Sabía que odiaba a John Comyn, pero no creí que llegaría tan lejos.

Hará que lo coronen Rey antes que el papa pueda excomulgarlo.

¿Rey?

¿Roberto? ¿Crees que se atrevería?

Sí.

Ponme a cargo de esto.

Sé que me crees incompetente, padre,

pero seré el Rey...

algún día. Tómalo como una prueba.

¿Y qué harías, hijo?

Despertaría al Dragón, padre.

Avísenle a Valence.

Se declarará fugitivo a Roberto de Brus.

Cualquier hombre o mujer que le dé cobijo a él o a cualquiera de sus oficiales,

será ejecutado sin juicio previo.

Mi hijo portará el estandarte del Dragón.

Los códigos de caballerosidad terminaron. No se dará cuartel.

¡Tú osadía nos llevará a todos a la muerte!

No si combatimos hombro a hombro.

Los obispos lo absolvieron.

Seguro ustedes también pueden.

No es así de simple.

- ¿Por qué no es tan simple? - Le prometimos paz a nuestra gente.

No debimos habernos rendido.

No tuvimos opción, porque no teníamos un líder.

Tal vez ahora sí.

Los Comyn y los Balliol jamás lo aceptarán.

Los Balliol tuvieron su oportunidad.

- Piensen en lo que hacen. - Es hora de un cambio.

Malcolm.

No será perdonado.

Roberto...

yo te apoyo.

Yo también.

Apúrate. ¡Vamos!

Debemos tener cuidado de camino a Scone.

Tenemos enemigos en todos lados ahora.

Siento mucho...

haberte arrastrado a esto.

Lo entiendo.

Y sé mi deber.

Gracias.

Estaré contigo todo el tiempo.

¿Podemos llevarlo, por favor?

Lo siento, no podemos.

- Seamus lo cuidará muy bien. - ¡Por favor!

Debemos partir.

Alto. Hay peligro adelante.

Estén listos.

¿Qué te trae por aquí?

Alto.

¡Dije alto!

Mi lord,

soy James, hijo de William Douglas de Douglasdale.

Te pareces mucho a tu padre.

He venido a comprometerme como su defensor.

Podría ser un espía leal a Comyn, tal vez. O incluso a Eduardo.

¿Qué es lo que en verdad quieres?

Quiero lo que Eduardo nos robó a mi padre y a mí.

Quiero mis tierras de vuelta.

Quiero mi apellido de vuelta.

Si me da eso,

le seré leal por siempre.

Yo asesiné a John Comyn en el altar.

Debes saber a quién le ofreces tu lealtad.

¿Es usted un buen hombre?

Eso intento.

Eso me basta.

Qué suerte tenemos.

Puedes cuidar la retaguardia.

Que este golpe sea el último que recibas sin responder.

El próximo.

La corona llevada por los Reyes escoceses ha sido robada por el Rey inglés.

También nuestra antigua piedra de coronación.

Pero aún queda en Escocia un poco de oro y buenos hombres para forjarlo.

Tenemos una corona.

Tenemos un Rey para portarla. Alabado sea Dios.

Yo te inauguro:

Roberto Brus, hijo de Roberto Brus, hijo de Roberto Brus,

hijo de Isabella Huntingdon, hija de David, Conde de Huntingdon,

hijo de Henry, Conde de Huntingdon, hijo de David, Rey de los escoceses.

Que Dios bendiga al Rey de los escoceses.

¡Qué Dios bendiga al Rey de los escoceses!

Su Majestad.

Llevo esta corona

como símbolo de mi deber de servir al pueblo escocés.

Mi título es Rey de los escoceses.

No de las tierras...

sino del pueblo.

¡Por estos cisnes,

juro tomar venganza por este terrible insulto a Dios!

Por este acto, declaro mi eterna lealtad a Roberto Brus, Rey de los escoceses.

Gracias, mi lord.

Scrymgeour, tus manos son como rocas.

Estas son garras. Mi padre era un oso.

Yo también declaro mi lealtad eterna.

Los hombres de Valence se reúnen en Perth.

Ahora comienza la verdadera prueba.

Sí.

Su Majestad.

Fuiste sabio al unírtenos.

Ese asesino no es mi Rey.

Ni el de nadie dentro de poco.

El príncipe y sus enviados vienen en camino,

libres de las cadenas de la caballerosidad.

Portan el estandarte del Dragón.

Como Rey de los escoceses, hablo por nuestra nación soberana.

Les demando que nos regresen nuestro castillo en Perth.

Les demando que regresen a su patria.

"Rey de los escoceses".

Asesinaste a mi cuñado

y convertiste a mi hermana en viuda.

Ya quiero comenzar la batalla.

Podemos resolver este conflicto con una pelea uno a uno.

Ahora.

Acepto.

Pero hoy es domingo.

Sé que no respetas mucho lo sagrado, pero yo sí.

Mañana, entonces.

Mañana será.

Ese no era el plan, Roberto.

Ese hombre es una bestia.

¿Seguro que es buena idea?

Puedo defenderme.

¿Qué pasará si te mata?

¿No deberías esperar al príncipe?

El príncipe ha servido su propósito al portar el estandarte del Dragón.

¿Seguro que es una buena idea?

El Rey dejó muy claro que debemos hacer todo lo posible.

Tratamos con fugitivos, hermano.

No tienen derechos.

¿Tratas de llevarte el dinero de todos de nuevo, Archibald?

¿Le interesaría una partida de taba, señor?

Tal vez luego. Sé gentil con él.

Idiota.

¿Los conseguiste, Drew?

Sí, mi señor.

Bien hecho.

No pude encontrar copas decentes.

- Ni vino decente. - No.

Lástima que no somos más que el Rey y la Reina de mayo.

Y mañana vendrán a quitarnos nuestras coronas.

No.

Tenemos mucho trabajo pendiente para permitir que eso pase.

¿Nosotros?

Nosotros.

¡Ay!

Ovejas en el claro

Ganado en el maíz

Tú yaces en tu cama

Bella al amanecer

Buena en la noche

Bella al amanecer

Tú yaces en tu cama

Bella al amanecer

Si muero mañana...

No, no hablaremos de eso.

Si muero mañana,

tú serás de Marjorie y ella tuya.

Haz lo que debas.

¿Lo entiendes?

¿Qué pasa?¿Roberto?

¡Emboscada!

¡Abajo!

Ven, ahora.

Arriba, Marjorie.

¿Qué sucede?

Arriba. Vamos.

¡Vamos! ¡Agáchense!

Sostente, Marjorie.

¡Abajo!

¡Neil! ¡Ahora! ¡Vamos!

Llévalas a los caballos. ¡Vayan!

¡Fuego!

¡Corre, Marjorie! ¡Vamos! ¡Necesito que corras!

¡Los caballos! ¡Preparen los caballos!

Infantería.

Los Atholl, ¡conmigo!

¡Vamos, bastardos!

Llévalas a Kildrummy. Lord Fraser es amigo mío.

No te preocupes, hermano. Estarán seguras conmigo.

¡Vamos!

Lord Fraser te llevará a Francia.

Quiero que tú me lleves.

No.

Las veré allá, ¿sí?

- Llévanos tú, padre. - Sé valiente. Te amo.

- Vamos, Marjorie. - Cuídense.

- Marjorie. - ¡Llévanos tú!

- Vengan. Rápido. - Las encontraré.

¡Papi!

¡A la carga!

¡Brus!

¡Recuerda el apellido Douglas!

¡Douglas!

¡Douglas!

¡Douglas!

¡Retirada! ¡Regresen!

¡John!

- ¡John! - ¡Vete! ¡Largo!

- ¡Muévanse! ¡Sáquenlo de aquí! - ¡Vamos! ¡Corran!

Brus no está aquí.

Mata a todos los prisioneros.

Que los escoceses entiendan lo que resulta de prometer lealtad al nuevo "Rey".

- ¡De rodillas! - ¿Qué hay de Atholl? Es un conde.

Llévalo a Londres.

Eres un bastardo, Valence.

El Rey lo colgará por traición.

Corre la voz, Percy.

Habrá recompensa para cualquiera que nos guíe a Roberto de Brus.

Tal vez, deberías decirle unas palabras a los hombres.

¿Y decirles qué?

Subámoslos a los caballos.

Estás herido, John. Ayúdame, Duncan.

Gracias.

Podemos ir a Islay, mi hogar.

Es tan remoto, que nadie pensará en ir a buscarte ahí.

Podemos reclutar a los isleños. Reponer soldados.

¿Roberto?

¿Qué piensas?

No tenemos opción, ¿o sí?

Cincuenta hombres para pelear contra el ejército más fuerte del mundo.

¡Roberto!

Lord MacDougall.

¿Han venido para unírsenos?

¿Y por qué querríamos hacer eso?

Para dejar de pagarle impuestos a Eduardo.

Para que no mueran más buenos hombres en guerras que no iniciaron.

Podemos unir a Escocia.

Podemos recuperarla.

Tienes coraje, Brus, lo reconozco.

Comyn era mi primo.

Tú no eres nuestro Rey.

Lord Fraser, venimos con la Reina.

Su Majestad...

Sígame.

Bienvenida a Kildrummy.

Tu madre creció aquí, Marjorie, ¿lo sabías?

Puedes quedarte en su cuarto.

Mi lady.

¡Quemen a los bastardos!

¡Es lo que reciben los que apoyan a Roberto de Brus!

Si vamos al sur, nos cruzaremos con los hombres de Valence.

Al norte, entramos de nuevo a las tierras de MacDougall.

Si cruzamos este lago en botes,

al otro lado de esa colina, está la costa hacia Islay.

Sí, es una idea maravillosa, Douglas, pero esto es más hoyos que bote.

Este bote sirve.

¿Y los caballos?

Necesitamos hombres, no caballos.

Euan, reúne provisiones como puedas.

James, lleva a los caballos al bosque.

Alexander, acompáñame.

Necesitamos tantos hombres en ese bote como sea posible.

Hamish, John.

¡Lleven los caballos al bosque!

Vámonos.

Volveremos por ti.

Deja a los caballos y sígueme hacia el bosque.

Bien hecho, Alex. Te veo pronto.

No vale la pena, Su Majestad. Es muy pequeño.

¡Angus!

¡Mira! ¡Los hombres de MacDougall!

¡Vamos! ¡Nada hasta el bote!

¡MacDougall!

- ¡A los botes! - ¡MacDougall!

¡MacDougall!

¡Sin piedad, señores!

¡Mantengan la formación!

¡Mueran, bastardos de Brus!

- ¡Al bote! - ¡Rápido!

¡Vamos! ¡Sube al bote!

¡Sube al bote!

¡Sube al bote! ¡Ahora!

Toma mi mano.

Ven aquí. Te tengo.

Gracias, hermano.

¿Alex?

¡No!

¡Alex!

¡No!

Alex.

¡Euan! ¡Necesitamos el espacio, chico! ¡Lo necesitamos!

Lo siento, chico.

¡Sube a bordo!

¡Brus! ¡Regresa!

¡Súbete!

¡Rema!

¡Vamos, rema!

Valence.

No me esperaste.

Atacaste por la noche, tuviste la ventaja,

tuviste el elemento sorpresa, y aún así se escapó.

La batalla fue un éxito.

Los aplastamos sin piedad.

Pocos lograron escapar.

¡Incluyendo a Brus!

Tu objetivo, nuestro objetivo,

era atraparlo, ¡y fallaste!

Mis exploradores lo están buscando, Su Alteza.

Y se ofreció una recompensa.

Perderás la cabeza si no lo encuentras.

- Lord Buchan. - Su Alteza.

¿Hay noticias de Brus?

No, Su Alteza.

De su esposa y su hija.

Marjorie, hemos montado a caballo por días.

¿No estás cansada?

No.

Se acercan soldados ingleses, debemos partir ahora.

Vayan a los árboles, enviaré caballos y hombres. Vayan, ahora.

¡Lord Fraser!

Sabemos que tienes a la esposa y a la hija de Brus.

Entrégalas y no atacaré el castillo.

¡Apunten!

¡No están aquí, Su Alteza Real!

¡Fuego!

No tiene por qué incendiarnos.

Abriré la puerta.

Neil, ¿dónde está Roberto?

No lo sé, Su Alteza.

¿Dónde están su hija y su esposa?

Se fueron a Turnberry el martes.

¿Se fueron a Turnberry el martes?

¡Ay!

¡Elizabeth!

¿Dónde está tu hermano?

Juro que no lo sé.

- Lo juro. No lo sé. - No.

- Tío Neil. - ¡Lo juro!

No me dejas opción, Neil.

¡Lo juro, Su Alteza! ¡Juro que no lo sé!

¿Qué están haciendo?

- No, por favor, se lo ruego. - ¡Tío Neil!

¡No!

¡Mírame a mí!

¡No!

¡No! ¡Alto!

¡No, Neil!

¿Dónde está tu esposo?

No lo sabemos.

Por favor, tenga piedad. Su padre es el tirano, no usted.

¿Me crees débil?

La compasión no es debilidad.

Tengo todos los atributos de mi padre, salvo uno:

La piedad.

Fraser.

Pareces ser...

un hombre razonable.

¿Dónde está Brus?

En verdad no lo sé.

Cuélguenlos a ambos,

para que todos vean lo que les pasa a quienes apoyan al fugitivo Brus.

Lleven a las mujeres a Inglaterra, y confisquen todas sus tierras.

No le dejen nada.

¡No!

Nos vemos luego.

Lord MacKinnon.

Escuché el rumor de que se proclamó Rey

y que el príncipe está destrozando Escocia, buscándolo.

He venido a pedir su apoyo.

Mis hombres y yo peleamos al lado de Wallace en Falkirk.

¿Dónde estaba entonces?

No había victoria en Falkirk. Usted lo sabe.

¿Cómo seguir a un hombre que nunca ganó una batalla abierta?

Por lo que escuché, apenas huyó de Methven con vida.

Fuimos emboscados en la madrugada.

¿Cuántos hombres tiene?

Cuarenta.

Y sigo reuniendo gente.

Le deseo suerte. De verdad.

¡Vamos, Laughlan!

Te conozco hace 25 años.

Por favor, danos algunos de tus soldados. ¡Es por tu gente!

- Hemos venido por tu ayuda. - ¡Angus! ¿Terminaste?

Creo que cambiará de parecer con el tiempo.

Estaré esperándolo.

Vamos.

¡Qué bueno verlos de nuevo!

¿Cómo te va, Hamish?

¿Cómo estás, chico?

¡Llegué! ¡Mi amor!

¿Dónde has estado?

Dijiste: "Tres semanas". ¡Han pasado cuatro meses!

Han pasado muchas cosas, amor.

Oh, Angus.

Tal vez nos veamos luego entonces.

¿Ese es Roberto?

Nuestro nuevo Rey.

Sí.

Bienvenido, Su Majestad.

Es bueno volver a verte, Aine.

Venga, necesita calor y comida.

Un hombre que mate al caballo.

Y un hombre que baje al caballero.

Y luego lo mate.

Hay puntos débiles bajo el brazo,

en el cuello... De pie. Y en la entrepierna.

Si te acercas a mi hija de nuevo, cortaré tus bolas y las usaré de carnada.

¿Me expliqué?

¿Qué haces, bastardo?

- Patearé tu trasero, Douglas. - Tu sabor es más dulce.

¿Crees que es gracioso?

Bien. ¿Quién sigue?

Gracias a Dios.

Llevaré a la niña a nuestro convento para una formación religiosa.

Sólo a la niña.

Ah.

¿No es maravilloso?

Las hermanas quieren cuidarte.

Ellas te van a cuidar muy bien.

Ven, niña.

¿Vas a venir?

No.

No, pero...

todos volveremos a casa pronto.

Estoy segura.

¿Y mi padre?

Vamos, ven aquí.

- Vamos, Marjorie. - No.

No lo hagas más difícil.

¡No! No quiero ir.

- No. - Marjorie.

Te veré pronto. Lo prometo.

Te amo.

- No. Quiero volver. - Te amo.

Estarás bien.

¡Suéltame! ¡No, Elizabeth! ¡Déjame ir!

¡Elizabeth!

Su Gracia.

Es la otra hija de Angus.

Aquí viene. Esto puede ser interesante.

Kildrummy ha caído.

Masacraron hasta al último hombre.

Tú hermano fue colgado, arrastrado y descuartizado.

¿Y mi esposa y mi hija?

Ambas vivas, en manos del príncipe.

Debemos regresar.

Querías ser el Rey.

Ahora eres el Rey.

Es el precio a pagar.

Sólo ganamos si sobrevives.

¿Piensas en venganza?

Sé cómo se siente.

Te desgarra el alma.

Pero también puede ser un arma.

No más caballerosidad.

Ahora pelearemos como lobos.

Es lain. Abran la puerta.

¿Lo conoces?

Sí.

Vamos, James.

Lord Brus.

Su Majestad.

Su Majestad.

Iain.

Llegas tarde.

¿Dónde has estado?

Lo siento, la rueda se salió. Me tomó muchísimo repararla.

Bueno, vamos.

Descarguemos esto antes que nos maten a ambos.

¡Alto ahí!

¡En la puerta!

¿Qué tienes ahí?

Avena.

Quiero un poco de eso.

Vamos, dame un tazón.

Por supuesto.

¡Garrison!

¡Vamos!

¡Síganme!

¡Muere, bastardo!

¡A las escaleras! ¡Síganme!

¡Ármense!

¿Estás bien, Seamus?

¡Su Majestad! Qué bueno tenerlo en casa.

No podemos quedarnos. Sabrán dónde estamos.

- Todos vendrán con nosotros. - Sí.

Tomaremos lo que podamos y quemaremos el resto.

No le dejen nada al enemigo.

Quémenlo todo.

Así lo hacemos nosotros.

Viajamos en silencio.

Atacamos sin aviso.

Recuperamos la tierra castillo por castillo,

destruyéndolos sobre la marcha.

No es caballeroso, pero me gusta.

¡Quémenlo todo y llévense lo que puedan!

¡Vámonos!

Roberto, las tierras de mi padre están a un día de aquí.

Significaría mucho para mí poder tomarlas yo mismo.

Sólo necesitaría dos o tres hombres.

Llévate cinco.

Y mantente alerta.

Ya perdí a dos hermanos, no soportaría perder a otro.

¡Todos afuera!

Buena suerte, chico.

Feliz domingo de ramos.

¡Douglas!

¡Douglas!

Vi una vez, desde esa misma ventana,

a mi madre y mi padre de pie en este patio.

Mi padre susurró algo al oído de mi madre.

No sé qué le dijo, pero debió ser gracioso porque ella...

no paraba de reír.

Solía beber esta agua.

Envenénenla. Lancen a esos bastardos al pozo.

¿Dónde está ese hijo de puta de Clifford?

Fue a encontrarse con Valence, mi lord.

Ya lo veré pronto entonces.

¡Por favor, no!

Amigos, no teman. Por favor, vengan conmigo.

¡No!

¡Vengan!

Disfruten este festín de domingo de ramos.

Se preparó para sus enemigos.

Ahora es suyo.

Como todo en el castillo de mi familia.

Le sirvo a Roberto Brus, ¡Rey de los escoceses!

¡Únansenos para liberar nuestra tierra!

El castillo de sir Ricardo en Escocia ha caído también.

Puede que el hombre responsable estuviera loco.

Gritaba la misma palabra una y otra vez.

Douglas.

Dijo estar peleando para Roberto de Brus.

Los fugitivos siguen saqueando sus propios castillos,

y el apoyo popular a Brus se esparce con la misma velocidad que sus hazañas.

Por supuesto, aún hay nobles leales a la corona.

Esta mañana...

me desperté...

me hice mi ablución,

y luego caminé desde mi lecho hasta el gran salón.

Y en el camino...

me tropecé.

Sin razón, sólo...

Sólo perdí el equilibrio.

Yo también pierdo el equilibrio de vez en cuando.

Especialmente por las mañanas, cuando el cuerpo aún despierta.

Tenía la esperanza de llegar a viejo y no morir en batalla.

Pero veo ahora que el mayor peligro en una muerte por causas naturales,

es que uno podría morir mientras yace en su lecho,

pensando en todas las cosas que quedaron inconclusas.

No temas, padre, no te fallaremos otra vez.

Lograste apresar a algunas mujeres.

Estos caballeros franceses estaban en las mazmorras. Desean unírsenos.

¿Es cierto?

¿Es el Rey de los escoceses?

Sí que lo es, pequeño bastardo insolente.

Oye.

Ve y dile a todos tus amigos que recuperaremos nuestro país.

Sí, mi señor. Vamos, Arthur.

¿En verdad es el Rey?

- Roberto. - Sí.

Traje más hombres.

- Drew. - Su Majestad.

- Qué alegría que estés aquí. - Estaban en el camino.

Pensamos que estaban muertos.

¡Trataron de emboscarnos!

Tengo algo para usted, mi señor.

Logré sacarlo de Methven.

De pie.

Cuídala por mí.

Lo has hecho muy bien hasta ahora.

La cuidaré con mi vida.

Qué bueno tenerte de vuelta.

Todo está bien.

Todo está bien, Elizabeth.

Estás aquí.

Está todo bien. Sí.

Elizabeth.

Tranquila.

Sé fuerte. Mírame.

Te he conocido toda la vida.

Mi padre sólo te otorga esta oportunidad

porque eres su ahijada. ¿Lo entiendes?

- Lo agradecemos mucho, Su... - Gracias, Margaret.

Elizabeth, debes renunciar al título de Reina

y el matrimonio será anulado.

¿Qué...?

Firma.

Esa lamentable unión fue una farsa.

Todo estará bien.

Haces lo correcto. No llores.

Vamos.

Roberto morirá pronto y podrás ir a casa con tu familia.

Si estará muerto pronto, entonces...

¿Por qué me fuerzan a renunciar a él?

Continúa escapándose.

¿Verdad?

¿Por qué te ríes de mí?

¡He sido amable!

¡Te he dado esta oportunidad de redimirte!

¡Firma!

- ¡Elizabeth, por favor! - Le ruego, mi lord.

Toma la pluma en tus manos y firma.

Firma.

No puedo.

Guardias.

- No, mi lord... - Elizabeth.

- ¡Vamos! - ¡No!

- ¡Basta! - ¡No!

- Bájenla. - ¡Por favor!

¡Esperen!

Es hora de salir a la luz.

Su ejército contra el nuestro.

Sí.

Nos destruirán.

No tenemos oportunidad contra su caballería.

Angus tiene razón.

Si los enfrentamos cara a cara en campo abierto,

irán por ti de inmediato.

Que lo hagan.

Estaremos listos.

Seremos como la araña y su tela.

Es mejor esperar, Roberto.

- Reunir fuerzas. - No.

Me cansé de correr y no me esconderé más.

Los provocaremos hasta que vengan por nosotros.

Roberto de Brus saqueó el castillo del conde de Hereford,

en el lago Maven,

junto con cincuenta hombres.

Adelante.

Está bien.

¡El Rey!

¡Alto!

Si muero, deben hervir mi cuerpo y llevar mis huesos con ustedes

a cada batalla...

con los escoceses, hasta que la cabeza de Roberto de Brus

yazca sobre una estaca inglesa. ¿Entendido?

Con gusto, padre.

Promételo.

Lo prometo.

¿Sabes algo?

Jamás he podido imaginarte liderando un ejército en batalla...

cabalgando al frente al sonido del tambor.

Arriesgando tu vida por el honor de la corona inglesa.

Nunca.

¿Recuerdas, padre...

cuando era un niño...

y me golpeabas?

Nunca lloré, porque sabía que te asustaba...

la idea de que fuera más fuerte que tú.

Y la verdad...

es que lo soy.

Siempre lo he sido.

Y pronto, todo el mundo lo sabrá.

Me aseguraré de eso.

Entiérrenlo aquí.

¿No deberíamos honrar sus deseos?

No.

Deben honrar los míos.

¡Marchen hacia Escocia!

Parece que conseguiste tu pelea, Roberto.

Regresa a tu casa.

¡Vienen los ingleses!

Tomarían nuestra tierra...

si la conocieran.

Aquí. Este es el lugar.

Tiene buena longitud.

Sí, esto debería bastar.

Tráelos aquí. Sácales filo.

Mi madre dice que debes regresarlo.

Prometo que lo haré.

Tengo una hija de tu edad. Seguro serían amigas.

¿Dónde está?

Ojalá lo supiera.

A veces me llaman James

Otras me llaman John

Y cuando voy por la vía del Rey

El joven Daniel, ese soy yo

Cantando di-di-ay-yo...

Han venido a pelear por Su Majestad.

¿Está él aquí?

Bajen.

Nos serviría la ayuda.

Vamos.

Bienvenidos.

Esperen a probar mi morcilla, chicos.

¡Fuera del camino!

¡Alto!

¡Alto!

Este guantelete le pertenece a Roberto de Brus,

Rey de los escoceses.

¿Ves esa colina de allá?

Es la colina de Loudoun.

Los enfrentaremos bajo esa colina mañana.

Esta gente...

Sería mejor para los dos sí la batalla fuera rápida.

Lo será.

Tenemos tres mil soldados a caballo.

Sí, y mi pelotón tendrá un único objetivo.

El hombre que se te escapó.

¿Cuántos somos ahora?

Casi 500, diría yo.

No podemos igualar su fuerza,

así que ni lo intentaremos.

Dejaremos a los caballos

y usaremos el terreno a nuestro favor.

Debemos mantener el centro a toda costa

y forzarlos hacia los flancos.

Es simple.

Si Dios quiere, con eso bastará.

Su Majestad.

Perdóneme.

Jamás debí dudar de usted.

¿Cuántos hombres tiene?

Tenemos cuarenta.

Estás aquí ahora.

Es lo único que importa.

Gracias.

Siéntate, por favor.

¿Escucharon que el Rey Eduardo no sobrevivió el viaje?

Sí. Su hijo tal vez sea más peligroso.

Toma, come.

¡Recuerden esto!

¡Los hombres contra quienes peleamos hoy

han jurado lealtad a un asesino pagano!

¡No se equivoquen!

¡Su siguiente objetivo será nuestra Inglaterra!

Podría hablarles de Dios,

pero no hay lugar para Dios adónde vamos.

Podría hablarles de honor,

pero están aquí.

Saben bastante sobre el honor.

Los conozco a todos como hombres,

pero hoy...

Hoy somos bestias.

Pueden pelear por Dios, por honor, por la patria,

por su familia, por ustedes mismos, no me importa,

¡siempre y cuando peleen!

¡A vencer!

¡Esperen mi señal!

¡Esperen!

¡Ahora!

¡Vamos!

¡Alisten las lanzas!

¡Listos! ¡Ahora!

¡Es una trampa!

- ¡Arqueros! - ¡Fuego!

¡Busquen otra entrada!

¡Adelante!

¡Tienen el centro!

¡Formen filas! ¡Vayan a los flancos!

¡Síganme!

¡Usen los flancos!

¿Qué está haciendo?

¿Qué está haciendo?

¡Valence!

¡Bajen la colina! ¡Vamos! ¡Como puedan!

- ¡Eviten el pantano! - ¡Es muy profundo!

¡Vamos!

¡Clifford!

¿Sabes quién soy?

¿Cuál es mi maldito apellido?

Douglas.

¡Sí!

¡Fuego!

¡Brus!

¡Bastardo!

¡A la carga!

¡Encuentren a Brus!

¡Rodeen el pantano!

¡Están atorados!

¡Mantengan la formación!

¡Aquí hay tierra firme!

¡No!

¡Sigan adelante! ¡Aplástenlos!

¡Caballos al medio!

¡Retirada!

¡No hay victoria posible!

¡Retirada!

¡Salgan! ¡Sálvense!

¡Retirada!

¡Retirada!

- ¡La batalla está perdida! - ¡Retirada!

¡Roberto!

¡Ayuda!

¿Lo mato, Su Majestad?

¡Ayuda!

¡Ayúdenme!

¡Ayuda!

¡Ayuda!

LA BATALLA DE LA COLINA DE LOUDOUN MARCÓ UN ANTES Y DESPUÉS EN LA CRUZADA

POR RECUPERAR EL REINO DE ESCOCIA.

ESTA PERMANECIÓ INDEPENDIENTE POR 400 AÑOS,

HASTA QUE LA CORONA ESCOCESA SE UNIÓ A LA INGLESA

PARA FORMAR BRETAÑA (ESO ES OTRA HISTORIA)

A JAMES SE LE REGRESARON LAS TIERRAS DE SU FAMILIA.

TEMIDO POR SUS ENEMIGOS, SE LE CONOCIÓ COMO BLACK DOUGLAS.

ANGUS SIGUIÓ PELEANDO JUNTO A SU REY.

SUS FAMILIARES SE CONVIRTIERON EN LORES DE LAS ISLAS.

EL PRÍNCIPE DE GALES FUE CORONADO EDUARDO II DE INGLATERRA.

FUE ASESINADO POR SUS PROPIOS NOBLES.

ELIZABETH FUE EVENTUALMENTE LIBERADA EN UN INTERCAMBIO DE PRISIONEROS.

ELLA Y ROBERTO SE REENCONTRARON Y FORMARON UNA FAMILIA JUNTOS.

JAMES VI, DESCENDIENTE DE ROBERTO, HEREDÓ LA CORONA INGLESA 300 AÑOS DESPUÉS.

SE CONVIRTIÓ EN REY DE ESCOCIA Y EN REY DE INGLATERRA.

¿Dónde está Marjorie?

Te está esperando.

Bienvenida a casa, Su Majestad.

Te traje algo.

Mi Reina.

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