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(Música)
(Disparos y relinchos)
(Disparos y relinchos)
He estado en la tienda, me he comprado un cinturón y es así.
¿Te gusta? -¿Comprendes?
-De acuerdo.
(Disparos)
-Vamos, rápido.
(Relincho)
-Quieto ahí, no te muevas.
Te quiero vivo.
¿Eres Sam Madison?
Vamos, suelta ese revólver.
-Le costará esta vez la horca.
-Acompáñanos.
Y ojo con lo que haces.
"Sam Madison,
el más joven de los hermanos Madison has sido detenido
por intento de robo en el banco de Denver.
Será colgado el jueves".
Ha querido hacerlo todo solo
y se ha dejado caza como un conejo.
Qué imbécil.
¿Me hablas a mí, querido?
"Mientras el verdugo prepara el patíbulo,
el pueblo se pregunta: "¿Qué hará Dean Madison?".
(Música de piano)
Veinte dólares.
-No, no. No.
Veo.
Full.
-Oh.
(Música de piano)
Juego.
Digamos más.
Cien dólares.
-Yo paso.
-No, no. Lástima.
No. No tengo dinero.
Entonces, amigos, puedo decir que me siento satisfecho
por haber conseguido ganas a una profesional.
Un momento.
¿Y si me ofreciese a mí misma sobre ese plato?
En caso de que la fortuna me volviese la espalda,
bueno,
sería,
sería... ¿Cómo diría yo?
Podría sacrificar algo muy delicado.
(ACENTO FRANCÉS) Agnes. Pero, Charlie.
¿Vas a aceptar?
-Cállate, muchacho, eres demasiado fino.
El póker es un juego de hombres curtidos.
(RÍE) Carta.
Oh, "mais oui, monsieur".
Ya recordaréis siempre
esta magnífica partida. Menos charla, las cartas.
Suerte.
¡Alto ahí!
Te he visto, ¿sabes?
Hacer trampas en el juego es una cosa innoble.
-Muchachos,
hay una sola regla
para los que quieren ser demasiado listos.
Lo que reservamos a los tramposos
ya lo conocéis.
-Me alegro.
Ya era hora de que empezáramos a eliminar a las mujeres.
-Aunque en esta ocasión podríamos reservar
a la amiguita un castigo menos doloroso y más divertido
con permiso del monsieur.
-Yo les colgaría a los dos.
Sin distinción de sexo.
Es justo, ¿no? No.
No lo es.
¿Por qué? ¿Lo vas a impedir tú?
Sí. Oh, es muy atrevido
este chiquito.
¿Tú qué dices? -Sí, es muy caritativo
y muy valiente.
Les hago una propuesta.
Ganarán el doble de los dólares que han perdido
a condición de que les dejen en libertad.
O si prefieren divertirse un rato,
entréguenme al francés
y retengan a la dulce corderita para divertirse un rato.
No es un mal negocio.
¿Qué les parece?
¿De acuerdo?
¿Necesitan tanto tiempo para decidir?
(RÍE)
¿No les interesa?
Bueno, lo siento.
(DISPARA)
(Relinchos)
Será...
Otra de tus grandes ideas. Qué inteligente.
"Ma chérie", ¿quién podía imaginarlo?
Encontrar un finolis así en el salvaje oeste.
En cambio el pistolero no está nada mal.
¿Por qué razón nos habrá evitado la horca?
No lo sé.
Pero su rostro no me es desconocido.
Debo de haberlo visto en algún sitio,
pero no recuerdo dónde.
Buenas noches.
Por lo que veo tiene la costumbre
de robar el caballo a quien le salva.
Les felicito.
Bueno, me presentaré yo mismo.
Soy Dean Madison. Hay una buena recompensa por usted.
(RÍE) Pues la que ofrecen por el franchute y su sobrinita
no está nada mal.
Mil quinientos por cada uno.
Para dos expertos dinamiteros como vosotros
se ve que el Estado no repara en gastos.
¿Cómo es que habéis dejado la dinamita por las cartas?
Los explosivos están pasados de moda.
Demasiado ruido. Muy molestos.
Ahora nosotros, monsieur,
trabajamos con un sistema nuevo e infalible.
"C'est" un gran recurso de nosotros los europeos,
la "psychologie".
El póker.
Exacto, eso es.
El póker y ella.
La posibilidad de pasar una noche de "amour"
con mi sobrinita trastorna de tal manera a los jugadores
que no se dan cuenta de mis juegos de manos.
Naturalmente,
con este ingenioso sistema
el jugador completamente trastornado
termina sin blanca. "Et voilà".
Sí, pero esta vez si él ni hubiese intervenido,
"voilà", nos habrían ahorcado.
Efectivamente, es una época en la que las cosas no van muy bien.
Entonces, ¿por qué no probar
con los bancos? ¿"Pourquoi"?
Bueno, pues
sería un buen trabajo para los tres.
Fácil, original.
¿Qué hay que hacer?
Tranquilamente volar la caja fuerte.
Interesante.
(RÍE) ¿Verdad que sí?
"Excusez-moi, monsieur",
¿y dónde está ese banco?
En Denver.
No.
No estoy de acuerdo.
Estoy harta de esta vida.
Me voy a hacer vieja antes de tiempo.
Yo regreso al este.
A la civilización.
Quiero encontrar un marido antes de que sea demasiado tarde.
También se puede encontrar un marido aquí, ¿no crees?
Tal vez uno como tú, ¿no?
Mis gustos son muy refinados. Sí,
pero no empieces a pensar cosas extrañas
solo porque nos has salvado la vida.
Lo único que pienso es en esa caja fuerte.
Eres muy libre de marcharte si quieres, Agnes,
pero me das un disgusto.
Bueno, creo que ahora lo que debemos hacer es descansar.
Mañana nos espera un viaje muy largo.
Tal vez yo en una dirección,
vosotros en otra.
En fin, es una lástima dejar tanto dinero encerrado
en esa caja fuerte.
¡So! ¡Eh!
Hemos llegado, amigo.
Dame eso, rápido.
Hay una hora de descanso durante el cambio de caballos.
Gracias por la compañía.
Gracias.
Pienso marcharme.
-Cuidado con la cartera.
¿Comprendido?
-Espero que tu hermano se deje ver.
Le he preparado un recibimiento muy divertido.
¿No estarás exagerando?
"Chérie", no te preocupes.
¿Alguna vez he fallado un golpe?
¿Y nosotros? Fuera todos.
¡Sheriff!
¡Sheriff!
¡La caja fuerte del banco! ¡Va a saltar!
(Explosión)
¡Vamos, vamos! -¡Seguidme!
(Gritos)
-Por aquí.
Maldito granuja, nos ha plantado.
Ya te dije que terminaría mal.
Venga, escapemos.
¡Salid fuera!
¡Será peor para vosotros!
¡Fuera! ¡No tenéis escape!
(Disparos)
¡Dean!
Hola, hermanito.
Has llegado a tiempo.
Ya lo veo. Anda, sube, idiota.
Deprisa.
¡Se me acaba la paciencia!
"Cochon".
Dentro de poco les tendremos encima. ¿Qué hacemos?
Tú lárgate al refugio.
Nos encontraremos allí.
Está bien.
(Disparos)
(Disparos)
¡A por ellos!
Ah, ¿conque se trata de un asunto amoroso?
Ahora piensa en el pellejo.
¡Vamos!
Desmonta. No, no me convence.
No quiero que me atrapen por culpa suya.
¡Ah, ah! Quieta.
Ella se viene conmigo. Hasta luego.
Fuera los caballos.
Ahí detrás, vamos.
¿Qué pasa?
¿Has perdido la costumbre?
¿De escapar? No, no. Estoy acostumbrado.
(RÍE)
Es la silla.
Oye, esa chica.
¿Agnes? Sí, Agnes.
¿Ha trabajado siempre contigo? Oh, "mais oui".
Es la hija de Bluette Persone.
Cómo bailaba.
Qué mujer era.
Me confió a Agnes antes de morir.
Ha crecido bajo mis ojos.
Y cuando me di cuenta de que era una mujer,
pensé en lo del póker. El resto ya lo sabe.
Vamos.
Vamos.
Ahí viene.
Dean.
Dean.
Hay alguien en la casa. Vaya.
Grandísimo estúpido, por tu culpa...
Espera. Vamos. (CHISTA) Sígueme.
¿Tengo razón o no?
Qué extraño.
¿Quién puede ser?
Ahora veremos.
Vosotros, quedaos aquí y cubridnos la espalda.
Atentos, ¿eh?
Sam, cúbreme.
Buenas tardes, amigos.
Los hermanos Madison.
¿Me equivoco?
En persona. Mi nombre es Felipe.
Estaba esperándoles.
Perdone el retraso.
He oído hablar mucho de vosotros en El Paso
cuando intentasteis el robo del tren.
Sí, intentasteis es la palabra adecuada.
Entonces no erais gran cosa como bandidos,
pero creo que habéis mejorado bastante.
Ya, nosotros dos somos como el tequila.
Según envejecemos vamos siendo mejores.
¿Cómo sabías que vendríamos aquí?
Mi oficio es contar historias, ando por ahí
y viajando por el mundo se aprende mucho.
¿Qué quieres de nosotros?
Tengo que haceros una propuesta, muchachos.
Es un secreto que nunca he revelado a nadie.
Ay, ya no puedo más.
Ah.
Qué reunión.
Caballeros,
voy a sentarme.
Ay.
Estoy rendida.
Siéntate o haz lo que quieras, pero no nos interrumpas.
Continúa, Felipe. ¿Qué estabas diciendo?
¿Delante de ellos?
Escuchad, si tenéis que discutir asuntos familiares,
salid vosotros. Yo no me muevo de aquí.
Ya os ha dicho Dean que no interrumpáis.
Continúa, Felipe.
De acuerdo.
En la tierra donde yo he nacido
un maldito renegado, aprovechando la anarquía del momento,
se ha apoderado con engaños y violencia del poder
proclamándose él mismo
excelentísimo gobernador.
Incendiando y saqueando sus propiedades
ha torturado y llevado a la horca a ciudadanos indefensos.
A otros los ha metido en prisión.
Así ha acumulado una inmensa cantidad de riquezas
que está protegida por su guardia personal
en la fortaleza donde vive.
Esa fortuna está encerrada en una caja fuerte
tan grande como una habitación.
Qué extraño. ¿Cómo es que no se ha hablado de ese tesoro?
Ningún hombre ha salido vivo de esa fortaleza,
excepto yo.
Siguiendo un antiguo pasaje secreto
que atraviesa toda la montaña conseguí escapar,
pero tantos años de encierro trascurridos
en la más absoluta oscuridad,
me han debilitado la vista
y al salir de nuevo a la luz del sol
me quedé ciego.
Ese tesoro está todavía allí.
Perlas, joyas,
oro, mucho oro
que aumenta cada día más y más
esperando solamente
a que alguien vaya a por él.
Yo os puedo conducir a la fortaleza
y luego ayudaros en la fuga.
Esta es mi proposición, amigos,
que vale un millón de dólares.
Cuenta conmigo. ¿Y esa fortuna dónde está?
Ya lo verás más tarde, imbécil.
Tanto oro que una vida no bastaría para gastarlo.
Yo estoy de acuerdo. Pues yo no.
"Ma chérie". No, querido tío.
No sé cómo quieres trabajar de nuevo con estos inconscientes
después de la marranada que nos han hecho.
ahora se nos agrega este cieguecito sarnoso.
Pero, Agnes, no hables así.
Eres una verdadera señora. Toda una señora.
Lo siento, amigos.
En estos casos no dejo testigos.
O todos conmigo
o ninguno.
pero ciego y todo no fallo un solo disparo.
Me basta oíros respirar
para saber dónde estáis cada uno.
De manera que pensadlo bien y decidíos pronto.
(TITUBEA) No te pongas nervioso.
Estoy seguro de que se trataba de un malentendido.
¿Verdad, André? "Mais oui", es justo.
(RÍE NERVIOSO) Agnes. ¡Agnes!
Estoy aquí.
Bueno, lo he pensado mejor.
El viaje será muy agradable.
Estoy segura.
Eso que veis ahí es Río Grande.
Al otro lado está el oro.
¡Ah! ¡Ah!
¿Por qué te detienes? Vamos a cambiarnos, ¿no?
Bueno, tal vez tu hermano
no quiere compartir su caballo conmigo.
¿Tú crees?
Está esperando. Cámbiate.
So.
¡Ya!
"Mon Dieu, des mexicans". Estad preparados para disparar.
¿Cuántos son? ¿Muchos?
Cinco. Son rurales.
"Ils sont là".
Buenos días, gringos.
Hola.
¿Adónde van ustedes?
Pues estábamos...
Estábamos dando un paseo.
Bueno, muchachos, los matamos y así liquidamos a nuestro hombre.
Quieren al mexicano. (RÍE)
Bueno, muchachos, ¿qué os parece?
Vamos a ver cómo mueren los gringos.
(Relinchos)
-¿Todos muertos?
Sí. Cuantos menos testigos dejemos,
será mucho mejor para todos.
Claro.
Yo creo que esos te buscaban a ti, ¿verdad, Felipe?
Quién sabe. ¿Eso qué importa ya?
¿Entonces a qué esperamos?
¿Tienes prisa?
Claro, también tengo derecho a tener mi caballo, ¿no?
Hola. ¿Tú qué haces aquí?
Nada.
Nos estamos calentando un poco, ¿verdad?
¿Y tú?
¿Yo?
Yo no...
Oye, Felipe,
¿cuánto nos falta para llegar?
Ya estamos en territorio del gobernador.
Dentro de pocas horas habremos llegado a su madriguera.
Tened paciencia.
-Mi general.
-¿Eh?
-¿Qué hacemos con esos gringos?
-Les acompaña una muchacha, ¿no?
-Su excelencia, es todo un conquistador.
Justo a tiempo para la fiesta. Bienvenidos a este pacífico lugar.
Todo listo, señor.
-Campesinos,
este es el castigo que tengo reservado
a todos aquellos que se atrevan a robaros vuestro grano
sustrayéndolo de los almacenes de vuestro gobernador.
¿Y Felipe? ¿Dónde está Felipe?
Será un ejemplo.
Y será el mismo grano el que haga justicia.
(Música mexicana)
Qué refinado es el gobernador.
¡Atención!
¡Carguen!
¡Apunten!
¡Fuego!
(DEJAN DE TOCAR)
¡Carguen!
¡Apunten!
(Disparos)
¡Carguen! ¡Apunten!
¡Fuego!
-No quiero volver a oír más letanías. Música.
Vamos. -¡Carguen!
-¡Tocad! -¡Apunten!
-Vamos, música. -¡Fuego!
(Música mexicana)
(GRITAN)
(GRITAN)
Quieto.
Estás loco.
¿Quieres que te maten?
Adelante.
¡Vamos, rápido!
Verdaderamente es una bonita fiesta, "chérie",
pero veo que en este asunto se está esfumando.
Felipe. Es verdad, "mon ami".
La guitarra. No os olvidéis de la guitarra.
-Vamos, sigue. No te pares.
Qué lástima. Está desafinada.
Si no os daría una bonita serenata.
Deja eso
o la voy a afinar en tu cabeza. No, no, la guitarra no.
Debemos conservarla intacta.
Ya oíste lo que dijo Felipe.
¿Qué me importa su guitarra?
Yo me marcho. ¡Estoy harta!
Y tú te vienes conmigo.
Nos hemos hecho cisco la parte inferior de la espalda
cabalgando para recorrer 500 millas de este sucio país
y hemos llegado a tiempo para ver a ese imbécil
dejarse cazar como una liebre.
Se escapó una vez. ¿Por qué no una segunda?
¿No? ¿Qué os parece?
Lo único que debemos hacer es
esperar.
(Llaman a la puerta)
¡Ey! ¡Lo ha conseguido!
Su excelencia, el comandante general gobernador de todo este territorio
se inclina ante la belleza y la gracia de la señorita...
Agnes.
Y tiene el honor de invitar
a la señorita junto con sus compañeros
en su modesta residencia.
Espero
que su invitación no sea rechazada.
-¡Viva nuestro gobernador!
(TODOS) ¡Viva!
"À votre santé, monsieur".
Ah.
-Chiquita, ¿qué haces esta noche?
(RÍEN)
-Vino.
¿Cuánto tiempo piensan estar aquí?
Nos vamos enseguida.
Mañana
por la mañana, ¿verdad, tío?
(TOSE) "Oui, monsieur, oui, monsieur".
Debemos marcharnos. Tengo asuntos muy importantes que resolver.
Muy importantes. Ah, ¿sí? ¿De qué clase?
Me dedico a vender cajas fuertes.
(RÍE) ¿Y quién compra cajas fuertes?
¿No será el gobierno? Todo el oro que había por aquí
ya lo he requisado yo.
Naturalmente por cuenta del estado.
Paquita.
La llave que abre la caja fuerte más grande del país.
Nunca me separo de ella, ni de noche ni de día.
"Oh là là". Además está mi guardia personal.
Y dígame, ¿usted cómo protege sus dólares, caballero?
Yo tengo dos llaves, señor.
Cuando disparan, oh, "pardon",
cuando abren agujeros,
es muy difícil volvernos a cerrar.
Exacto, amigo.
Dos buenos pistoleros valen su peso en oro.
Es precisamente lo que esperamos.
¿Verdad, hermano?
Claro. Excelencia, para una ciudad tan pequeña
como esta, la guarnición me ha parecido numerosa.
¿Por qué razón?
No queremos que entre ningún indeseable.
¿Se refiere usted a nosotros?
Al contrario, quiere decir que nosotros somos sus amigos.
Si no, no podríamos aceptar la exquisita hospitalidad
de su excelencia el gobernador.
En cierto modo, la hospitalidad la llevo en la sangre.
Sobre todo con las damas como usted.
Es una verdadera lástima que tengáis que iros tan pronto.
Tiene razón, excelencia.
Por este país no se encuentran a menudo
a personas tan distinguidas como su excelencia.
esta magnífica velada con algo divertido?
¿Saben jugar al póker? Una idea maravillosa.
Paquita, las cartas.
-¿Necesitas algo más, querido?
-El juego del póker es como el juego con la mujeres,
siempre llueven las sorpresas.
Entonces deberá estar muy atento, excelencia.
Abro con 20 dólares.
Digamos 40.
Cuarenta dólares...
La décima parte de lo que pago habitualmente a un pistolero.
No me olviden cuando pasen de nuevo por aquí, compañeros.
La generosidad es uno de mis grandes defectos.
Quinientos dólares.
Yo paso.
Oh, yo también.
Una cifra demasiado alta para mí.
Señor, cuando se viaja es imprudente llevar encima demasiado dinero.
Eso no es problema, yo se los prestaré.
Y en caso de que pierda,
me dejará como garantía a sus dos pistoleros.
Preferiría
ofrecerme yo misma en garantía.
Al menos mis amigos se verían obligados
a retrasar su viaje una noche.
Oh.
Qué mujer. Qué mujer.
Escalera.
"C'est la vie". ¿Y bien?
No sería correcto por nuestra parte dejar la partida.
Debemos darle la revancha a su excelencia.
¿Mañana?
Oye, ¿por qué no...? Es nuestra costumbre.
¿Verdad, excelencia? -(RÍE) Costumbre.
Es ley
en esta casa.
Volveremos a vernos mañana, ¿verdad, querida?
(RONCA)
(RONCA)
Agnes.
Anda, abre.
Sé que no estás durmiendo.
Agnes.
Vamos, abre.
He tenido una idea.
Agnes.
Anda.
No estoy vestida.
Es una idea,
una idea que nos interesa a los dos.
He pensado que huyamos juntos.
¿Y abandonar a Dean?
¿Cómo? Pues claro que sí.
Ese maldito granuja no nos dejaría en paz ni un minuto.
Ya me conoces.
No debieras hablar así de tu hermano.
Preciosa,
¿es que vas a dejarme fuera toda la noche?
Abre. Abre, no pienso moverme de aquí.
Será mejor que te vayas a dormir.
No, ábreme.
Por favor.
¡Esto por lo que has dicho de mí!
¿Qué querías hacer, canalla?
¡Y esto va a ser...! Quieto. Quieto, Dean.
No has entendido nada.
Claro, claro, no he entendido anda. Yo soy sordo.
¡Sinvergüenza!
Un momento, calma.
¿Qué estabas haciendo aquí?
¿Me lo puedes explicar?
Te estaba esperando a ti.
Eres un puerco. Sí.
¡Ah!
Te voy a romper la cara.
No, no, no. Defiéndete.
Has aprendido mucho, ¿eh? Sí.
(GRITAN)
"Mon Dieu", el gobernador.
No pasa nada, André.
Hablábamos de nuestro plan.
¿"Oui"? (ASIENTE)
Todo bien. Sí, lárgate.
"Oui, ma petite".
Ha llegado tu hora.
(Llaman a la puerta)
Un momento.
Las mujeres.
¿El coche está listo?
Todo está listo, "ma chérie".
¿Y los americanos?
No tienen dinero.
-A palacio.
-Bienvenida.
He esperado con ansia este momento, señorita.
Por favor. -¡A las caballerizas!
-¿Para qué vamos a desensillar?
Los gringos no estarán toda la noche. -No lo sabes.
Al jefe le interesa demasiado esa señorita tan guapa.
Verás cómo se quedarán.
-¿Qué dices? A lo mejor se casa con ella.
-Tal vez esta vez caiga.
¿Quién sabe?
Hay que darse prisa. A medianoche es el cambio de guardia.
¿Seguimos con el horario previsto?
Llevamos bastante retraso.
Nos ha hecho perder mucho tiempo.
Todo listo, Dean.
Recuerda que no quiero líos.
Dispara solo si es necesario.
¿Entendido?
Trío de ases.
Cuatro damas.
Mejor dicho, cinco.
Gonzalvo, que no me molesten bajo ningún pretexto.
-Sí, señor gobernador.
(RÍEN)
-Tengo mucho calor. -Siéntate, preciosa.
La noche es nuestra.
-(RÍE) Qué cosas dices.
¿Pasamos al otro lado?
Antes voy a hacer una cosa. ¿Crees que es el momento?
Se me ha ocurrido una broma de esas que le gustan al franchute.
Buena idea.
(RÍEN)
-Muy bonito. ¿Es de oro?
"Oui", naturalmente que es de oro.
Y es un recuerdo muy preciado para mí.
No por mucho tiempo. ¿Nos lo jugamos?
"Avec plaisir, monsieur".
(RÍEN)
-No seas así, no.
-Por favor, terminemos de una vez.
Me estoy poniendo muy nervioso.
¿Es indispensable que siga metido en el baño?
Absolutamente indispensable.
¿Por qué?
La higiene es fundamental en todo.
Y tú has debido ver el agua por última vez cuando te bautizaron.
Siempre me han encantado las mujeres graciosas.
Espero que estés menos oxidado que la llave.
Sé amable. Si te quedas conmigo,
te daré todas las joyas que desees.
Te convertiré en mi reina.
Te cubriré de oro. Serás mi dueña.
¿Quieres casarte conmigo? ¿Quieres casarte?
Estaba esperando que me lo pidieras.
Creí que no ibas a hacerlo nunca, eres tan tímido.
Me gustas para marido.
¡Eres una preciosidad!
-¿Eres tú, Sebastián?
Felipe.
¿Qué tal te encuentras? Bien, bien.
¿Puedes andar? Sí, sí. No te preocupes.
¿Y mi guitarra dónde está?
¿Dónde está? Aquí la tienes.
En cuanto a la llave no te preocupes, llegará.
Rápido, muchachos, o no lo conseguiremos. Vamos.
¿Me ayudas? Claro que sí.
Qué cintura.
Qué piel tan suave.
Eres una delicia.
Ay.
El póker más bello de mi vida.
Eres maravillosa, maravillosa.
Ay.
-¿Hay algo que va mal?
Oh, no, no. "Rien", nada.
Felipe.
Aquí está la ventana.
Cuidado.
Confiamos en ti.
Adiós, palomita.
Ya es la hora.
Vamos. Sí.
Ay...
Ah...
Ahí están.
¿Qué hacemos?
Maldito sea el francés y su palomita.
(Explosión)
¡Allí, mira! ¡Hay fuego!
¿Qué habrá pasado? -¡Al caballo! ¡Vamos!
-Vamos corriendo. Vamos. Ay, Dios mío.
-¡Vamos!
Perfecto.
¡Vamos!
¡Adelante!
Vaya, una llave y tres cerraduras. ¿Será posible?
Maldita sea.
Tú no sabías nada de esto, ¿verdad? ¿Ahora qué hacemos?
Abandonemos el negocio.
Tenemos que irnos de aquí.
¿Cuánto tiempo nos queda según tus cálculos?
Bueno, veamos. Tardarán unos ocho minutos
en darse cuenta del truco.
Otros ocho en regresar a la fortaleza.
Yo creo que nos quedan unos 16 minutos.
Dieciséis minutos para ponernos a salvo.
Bueno, ¿a qué estamos esperando? Vosotros tres haced lo que queráis,
yo me largo con ella.
Bien, haz lo que quieras, Sam.
Si has decidido abandonar a tu hermano,
eres muy dueño de tus actos.
No me quedaré.
No, no, qué va. Vete, vete.
Sam.
Sam, cuidado con los jugadores profesionales.
Sobre todo si son mujeres.
Felipe,
si abriéramos esa puerta,
¿conseguiríamos el tesoro
y podríamos huir?
Sí, seguro. Hay un pasaje subterráneo.
Lo descubrí cuando me fugué.
No.
Es una locura.
Deja en paz la dinamita.
¡Saltaremos todos en pedazos!
¿Es que no lo comprendes?
¡Hazme caso, testarudo!
Han pasado cuatro minutos. Si Felipe ha dicho la verdad,
es el único recurso que tenemos para salvar la piel.
¿Por qué no se lo dices tú? No hay tiempo que perder.
Vamos. "Vite, vite".
(Explosión y relinchos)
(Explosión)
¡Rápido, a la fortaleza!
Fantástico.
¡Cien pesos de recompensa
a quien llegue primero a la fortaleza!
¡Seguidme!
Felipe, ¿dónde está el pasaje subterráneo?
No te preocupes, lo encontraré.
Vosotros id llenando los sacos.
Hay que darse prisa.
Venga, venga, muchachos.
Aquí está. Detrás de esta piedra.
Bravo, Felipe.
Échale una mano, Sam.
(DISPARA)
Ven.
Estamos perdidos.
Tengo una idea. Monta ese cañón que hay ahí.
Trataré de ganar tiempo.
¡General!
-¡Esa maldita mujer! ¡La quiero viva!
¡Vamos, muévete, imbécil!
¡Al subterráneo, deprisa!
¿Está cargado? Sí.
Ya están aquí, deprisa.
Maldita sea.
Es imposible.
¡Jamás lo conseguiremos!
¡Al suelo! ¡Dean!
No lo conseguimos, Dean. Es el final.
Pero si estás herido.
Por aquí.
No es nada, solo un arañazo.
Maldita sea.
Lo siento mucho, Dean.
Quisiera... Ahora no hay tiempo para hablar.
Vuelve ahí dentro.
¡Adelante! ¡Moveos, malditos!
André, ayúdame a retirar esto. ¡Empuja!
(DISPARAN)
-¡Puercos!
¡Gringos!
¡No saldréis de ahí vivos, despojos!
¡Malditos hijos de perra! ¡Basura!
Queríais llevaros mi oro, ¿verdad?
¡Yo os voy a llenar la barriga de plomo!
Venga, venga. -No, es un suicidio.
-¡Adelante, seguidme!
¡Acabemos de una vez con estos malditos bastardos!
(GRITA)
Oh. Oh, oh.
Oh...
El oro, las joyas.
André,
dame la dinamita.
¡Dámela!
Venid.
El oro es mío.
(Explosión)
Andando.
Vamos, deprisa.
(SUSPIRAN)
¡Somos ricos! ¡Somos ricos!
Ay, lo hemos conseguido. ¡Hemos triunfado!
(RÍEN)
Somos ricos.
(RÍEN)
Bueno, vamos a recoger. Sí.
Tenías razón, Felipe. Esta vez lo hemos conseguido.
Oye, André, ¿cuánto valdrá todo esto?
No lo sé, ¿un millón de dólares?
¿Un millón? Sí. "Oui".
¿Y el oro?
Llegó la hora de decirnos adiós, amigos.
Nuestros caminos
se separan para siempre.
(RÍE)
(RÍE)
(RÍE)
¡Quietos!
Felipe, nos has engañado.
Canalla.
Vaya con el ciego.
No merecíamos ese pago, Felipe.
Esto sí que está bien. (RÍE)
Demasiado bien.
Un plan verdaderamente perfecto.
Con óptimos resultados.
¿Verdad, Felipe?
¡Muchachos!
-Quita de ahí.
Bueno, ahora que tienes todo este oro,
necesitarás a alguien para ayudarte a gastarlo.
No te molestes, preciosa,
pero conmigo no te valen tus encantos.
¡Bandido! ¡Sucio traidor!
¡Canalla!
La chica me gusta. ¿Por qué no me la dejas?
-No. El oro y las mujeres
son dos cosas que nunca están de acuerdo.
¡Fernández, mi caballo!
Compañeros, el oro que contienen esos sacos
pertenece a la revolución.
¡Todos a caballo!
Amigos, no os podéis quejar.
Os dejo nada menos que la vida, que no es poco.
Y muchas gracias por todo.
¡Viva la revolución! (ARREA AL CABALLO)
Qué mala suerte.
Si hubiésemos continuado jugando al póker, no me encontraría así.
Estarías encinta.
No, Dean. Eso no está bien. Déjame en paz.
Esto ha sido alguno que me ha gastado una broma.
"Moi, je ne"...
"Moi"... (TITUBEA)
Después de todo ha sido una suerte
haber salvado, ¿no os parece?
Dice Rousseau que es mejor vivir
para pensar en el futuro.
¿Eh? ¿Habéis comprendido?
Os aviso. No, no.
No, no, no. "Attendez un moment".
"Attendez un moment". Es que yo he pensado en vosotros.
Por eso he cogido todas estas cosas, para que os sirvan de reserva.
Porque quién sabe. ¡Ven aquí!
(RÍEN) Tened compasión.
Lo que decía Rousseau, ¿eh?
(Música)
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