Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
French
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
En la noche del 14 de junio de 1941, ...
... m�s de 40.000 inocentes fueron deportados de Estonia, de Letonia y de Lituania.
El prop�sito de esta operaci�n encubierta, ordenada por Stalin, ...
... fue la limpieza �tnica de los pueblos originarios de los pa�ses b�lticos.
Entre esos miles de personas se encontraba Erna Tamm, ...
... cuyas cartas desde Siberia han inspirado esta historia.
Heldur, ...
... recib� tu carta.
Estoy en nuestra patria.
Este a�o, ...
... al comenzar el verano, parec�a el mejor de todos.
Nuestro manzano silvestre, que creci� en el medio del prado, ...
... estaba cubierto con una alfombra blanca, ...
... como si quisiera ocultar con flores sus pocas hojas.
Ese siempre tan delicado aroma de sus flores ...
... est� en mi nariz hasta estos d�as.
Esos deliciosos perfumes matinales, ...
... tu voz y la de nuestra peque�a Eliide, ...
... eso no ha cambiado.
En mis pensamientos, te veo observ�ndome.
Te veo acarici�ndome suavemente la mejilla con la mano ...
... y atando una cinta alrededor de mi cintura.
Todav�a puedo o�r tus palabras, ...
... de que ese v�nculo nos mantendr� eternamente unidos.
Que t� nos mantendr�s ...
... bajo tu ala protectora.
Que somos libres.
Pero, �qu� vale la libertad, Heldur?
Heldur, ...
... espero que mi carta te encuentre.
Eliide est� debilitada por el calor de aqu�, ...
... pero, por lo dem�s, lo estamos haciendo bien.
Hay esposas de otros hombres de la Liga de Defensa estonia aqu�.
Estamos codo a codo.
Cuando cruzamos la frontera estonia, la campana de la iglesia son�, ...
... �la escuchaste?
Era por un entierro.
Me preguntaba si alguien realmente hac�a su �ltimo viaje en ese momento, ...
... o si sonaba por nosotras.
Despu�s alguien en el vag�n de ganado enton� una canci�n patria.
Y todos, en los otros vagones, se unieron.
Heldur, eso fue ...
... el coro m�s poderoso.
Un impulso del alma.
En ese vag�n oscuro, las mujeres en las literas de arriba, eran nuestros ojos.
Esas ventanas estrechas ...
... eran como un marco que encuadraba nuestra patria, ...
... convirti�ndola en una pintura que estaba m�s all� de nuestro alcance.
Muchas de nosotras pensamos que todo esto es un gran error.
Una mujer de la capital, Hermiine, ...
... escuch� a los guardias rusos diciendo que la guerra hab�a estallado.
Si eso es cierto, regresaremos pronto ...
Esta misma mujer, Hermiine, comparti� su pan con nosotras, ...
... ya que el nuestro qued� en tu equipaje.
No puedo comprender ...
... cu�l es el mal que nosotras, ...
... gente sencilla, ...
... hemos hecho a la enorme Rusia.
Un r�gimen no puede robar a miles de personas ...
... todo lo que ellos creen ...
... y todo lo que ellos aman.
Heldur, ...
... te envi� una carta a trav�s de la rendija en la ventanilla de nuestro vag�n de ganado.
Despu�s nos enteramos que los vagones hab�an sido desacoplados ...
... y que t� ibas en otra direcci�n...
Seguramente, estar�s ya intentando encontrarnos.
Hoy es 9 de julio.
Llevamos ya 26 d�as en los vagones de ganado sobre las v�as, ...
... sin que nadie haya podido cambiarse de ropa o lavarse.
Estas semanas sobre las v�as le han quitado la salud a Eliide.
Ella ha tenido disenter�a.
Est� d�bil y no deja de preguntar por ti.
En uno de los pueblos, cambi� tus pantalones por leche.
Compraremos unos nuevos cuando volvamos a casa.
Viajamos por el r�o durante 4 d�as y 4 noches hacia al norte.
Y despu�s hicimos unos 60 kil�metros a pie, vigiladas por guardias armados.
Con Hermiine, la otra estonia, ...
... nos alojaron a 3 km del pueblo, en una solitaria choza de barro.
Como castigo, es lo que nos dijeron.
Por haber intervenido ...
cuando el jefe del kolj�s local castigaba a un chico de Tartu.
Estamos mal vistas, ahora.
Por la noche, tuvieron alg�n tipo de reuni�n.
Nos sermonearon sobre lo que podemos y no podemos hacer.
Ma�ana nos asignar�n los trabajos.
A aquellos que no trabajen no se les dar� pan.
Heldur, ...
... de las 51 mujeres y ni�os de nuestro vag�n, ...
... s�lo 42 llegaron aqu�.
Anoche, ...
... una mujer se quit� la vida.
La suya y la de su hija.
�Es que la muerte ser� realmente m�s f�cil de lo que nos espera?
Heldur, ...
... el tiempo ha adquirido otra dimensi�n.
Lo provisorio se ha instalado.
Medimos el tiempo por las noticias que nos llegan.
De esa manera, los d�as y las semanas parecen m�s cortos.
Eliide est� d�bil.
Hace ya m�s de un mes que ella no se levanta.
Sus piernas se hinchan por el hambre.
Recibimos 200 g de pan, apenas un pu�ado, ...
... por hacer el trabajo de le�ador.
Esa es nuestra raci�n diaria.
A veces nos dan harina.
Pero s�lo si cumplimos nuestra cuota de trabajo.
No hay pan para los ni�os.
Hermiine ...
... me mostr� donde guardan el pan.
Heldur, ...
... hace una semana que le pregunt� a Eliide ...
... lo que ella querr�a como regalo para su cumplea�os.
Y ella me respondi�: "Una barra de pan".
Le pregunt�: "�Y si tuvieras lo suficiente para comer?"
Heldur, ella empez� a llorar y seguidamente dijo:
"Pan".
A causa del hambre constante, ella no sue�a con otra cosa que no sea pan.
Cada dos semanas tenemos que registrarnos en la comisar�a del pueblo.
As� controlan que no hayamos hu�do.
Algunas mujeres sin hijos han tratado de escapar.
Todas han sido tra�das de regreso y castigadas.
Somos prisioneras de la naturaleza.
Me pregunto si alguna vez ha habido alg�n prisionero ...
... con tanto espacio que anhele l�mites.
... por incumplimiento del poder militar de la URSS, ...
... de su independencia o de la integridad territorial, ...
... por espionaje, por traici�n de los secretos militares o estatales, ...
... por deserci�n al lado enemigo y por hu�r al extranjero ...
... ser�n sentenciados a muerte por fusilamiento ...
... y todos sus bienes ser�n confiscados, ...
... o sufrir�n la privaci�n de libertad durante 10 a�os ...
... junto con la confiscaci�n de todos sus bienes.
Por favor, perd�name, Heldur.
El jefe del kolj�s local me convoc� a su oficina, el domingo.
Puso una rebanada de pan en su mesa.
La que yo hab�a robado para Eliide.
Y un poco de vodka.
Tuve que elegir ...
... entre ...
... ser castigada y enviada m�s al norte ...
... o ...
... beber vodka con �l y ...
Heldur, es como si vivi�ramos en la oscuridad aqu�.
Y un mont�n de cosas se hacen de manera diferente en la oscuridad que a la luz del d�a.
Dime, Heldur, hay una palabra ...
Una viuda es una mujer que pierde a su marido.
Un hu�rfano ...
... es un ni�o que pierde a sus padres.
Pero, �c�mo se llama a la madre ...
... que pierde a su hijo?
No hay una palabra para eso.
El clima es muy sombr�o.
Las nubes ocultan el sol.
Y me largo a dar un paseo.
Mis pasos siempre me conducen a donde los lugare�os pelan la corteza del abedul.
All� donde los troncos blancos se convierten en negros.
Sin embargo, esos �rboles color holl�n siguen creciendo ...
... en ese suelo rico y fertilizado.
Hermiine dijo que no deber�a ir m�s sola al bosque.
Pero, �d�nde tendr�a que ir ...
... despu�s de que me han despose�do ...
... de todo aquello en lo que cre�a y de todo aquello que amaba?
Me queda Hermiine ...
... y las otras estonias.
Me quedas t�, Heldur.
A menudo te veo en mis sue�os.
A veces, cuando trabajo en el bosque, te percibo entre los �rboles.
A veces, en la mirada de los extra�os, ...
... en la oscuridad de la habitaci�n.
Este a�o, cuando en secreto celebramos Nochebuena, detr�s de las ventanas cubiertas, ...
... y un estonio lleg� a nuestra aldea.
Eso le dio esperanzas a todos.
A m� tambi�n.
Te prometo, Heldur, ...
... que cuando est� en libertad, ...
... te buscar�.
Donde quiera que est�s.
Dime, �d�nde est�s?
Cada noche, todo a mi alrededor se vuelve aburrido, ...
... una imagen tenue y sin brillo en blanco y negro.
El cielo tambi�n pasa del azul al negro absoluto.
Y, a la noche, vuelvo a casa ...
... en mis sue�os.
Esta noche, so��.
Era primavera y est�bamos en nuestro huerto.
Podaba las ramas de los manzanos.
Y, encaramado al manzano, se�alando una rama ...
... con la sierra en la mano, dijiste: "�Esta rama?"
Pero yo apunte a otra, diciendo: "Esa"
T�, sentado entre tres ramas, te re�ste ...
... de t� y de m�.
Y de repente, te hab�as ido.
Corr� bajo el manzano, pero no estabas m�s all�.
Te llam� y me respondiste, ...
... pero desde arriba de otro manzano.
Corr� hacia �l, pero ya no estabas.
Y, de pronto, ya era verano.
Y segu� corriendo y llam�ndote ...
... pero s�lo el viento soplaba y las hojas cruj�an.
No estabas en ninguna parte.
No pude m�s y empec� a llorar.
La sierra estaba en el suelo.
Quer�a recogerla ...
... y de repente saltaste desde atr�s de un manzano ...
... y me hiciste caer de risa.
Y grit�: "No vuelvas a hacerlo de nuevo, ...
... no puedes volver a desaparecer".
Pero s�lo te re�as.
Y te dije que te fueras, ...
... pero por dentro no quer�a que te fueras.
Empezaste a besarme ...
... y besaste todas mis l�grimas.
Pregunt� si eran saladas y me dijiste que no, ...
... que eran dulces como gotas de jugo de manzana.
Tu cabeza descansaba sobre mi pecho ...
... y me promet� que nunca te dejar�a ir ...
... para que no volvieras a desaparecer.
Pero desabrochaste mi vestido y ...
Y despu�s las manzanas ya estaban maduras.
Est�bamos tumbados en el suelo, ...
... con manzanas maduras en torno nuestro.
De repente, una rama llena de manzanas se rompi� por su peso.
Y dije: "Ya ves, es tu culpa por no podarla".
"�Por qu� desapareciste?"
Me pediste que no me enojara, ...
... suspiraste y sonre�ste.
Heldur, creo que nunca te dije que tienes una sonrisa hermosa.
Despu�s, no dijiste nada m�s.
Y cuando mir� de nuevo en tu direcci�n, ...
... ya no estabas all�.
Ya era oto�o.
H�medo y sombr�o.
Me qued� sola bajo el manzano.
Bajo el manzano silvestre que crece en medio de nuestro prado.
Me despert� ...
... y me estremec�.
Heldur, te prometo que, cualquiera sea nuestro futuro, ...
... no me enojar� contigo.
�D�nde est�s, Heldur?
Ven, entremos a casa ...
Querido Heldur, ...
... los a�os despu�s del final de la guerra ...
... no han tra�do los cambios que esper�bamos.
Aunque en el fondo todos est�n nost�lgicos todav�a, ...
... cada d�a que pasa nos ayuda a vivir m�s en el presente.
Hemos aprendido a llevarnos bien incluso con aqu�llas que no frecuentar�amos.
He intentado tambi�n seguir las reglas.
Las relaciones y los contactos cuentan, ...
... incluso m�s que el poco dinero.
Algunas mujeres buscan la seguridad ...
... de estar bajo el ala protectora del jefe del kolj�s.
No podr�s culparme de eso.
He cumplido todas mis cuotas de trabajo, incluso m�s de lo que se requiere.
Me las arreglo bastante bien.
Han publicado los nombres de las mejores trabajadoras del distrito en el peri�dico mural.
Se olvidaron del m�o.
Al parecer no se felicita a los enemigos del pueblo por escrito.
Nuestro jefe de brigada estaba furioso ...
... y jur� que ir�a a la sede del Rajon a arreglar las cosas.
Regres� con el rabo entre las piernas, molesto.
Pero me elogi� por mi trabajo ...
... y prometi� que me tendr�a en cuenta cuando repartan los bonos.
Eso me vendr� bien.
He estado esperando desde hace ya meses por una respuesta ...
... a mi solicitud de informaci�n sobre ti.
Se dice que mientras Stalin est� en el poder, no vamos a salir de aqu�.
Pero te prometo que ...
... cuando llegue el permiso, te buscar�.
Pienso en ti constantemente.
Tal vez ...
... hayas sido liberado y est�s en alg�n lugar ...
... de la inmensa Siberia.
Ac�, muchos estonios han comenzado a tener nuevas familias.
Yo no deseo hacer eso.
Pienso sin descanso ...
... en nuestra peque�a Eliide.
Estoy obsesionada por nuestros �ltimos d�as, ...
... por esos d�as antes de que nos llevaran.
Esos �ltimos d�as en nuestra patria.
Estoy obsesionada por esa decisi�n que tom� en nombre del resto de nuestra familia.
Parece que los a�os se han llevado todo lo dem�s con ellos.
Todav�a pienso en esas cartas ...
... que enviamos a nuestros parientes.
Observo a nuestro manzano silvestre ahora.
Las hierbas est�n crecidas a su alrededor.
Sus ramas ya no se elevan hacia el cielo.
Est�n inclinadas hacia el suelo.
�Ser� que anhelan el suelo donde sus ra�ces se esconden ...
... o todav�a tienen la esperanza de estallar en floraci�n?
Si las personas se parecen a sus opciones, ...
... dime, Heldur, entonces ...
... a qui�n me parezco, ...
... que los he privado a ustedes dos de la oportunidad de volver a ver esas flores de nuevo.
A qui�n me parezco, ...
... que pens� que ten�a raz�n en no huir a trav�s del mar, ...
... el coraje de creer que no nos llevar�an, ...
... el coraje de quedarnos en casa.
Los a�os m�s hermosos de mi vida pasaron como si estuviera congelada, ...
... lamentando que no haber hu�do cuando tuvimos la oportunidad, ...
... lamentando de haber tomado nuestra vida como reh�n.
Heldur, ...
... finalmente tuvimos unos d�as de descanso ...
... a principios de marzo.
Cumplimos nuestras cuotas de trabajo antes de tiempo para ganarlos.
Hermiine ahora pertenece al jefe del kolj�s.
Se casaron.
Nos propuso matrimonio a varias, ...
... a m� tambi�n.
Finalmente, Hermiine acept�.
Escuchamos m�sica y risas por primera vez en mucho tiempo.
Adem�s de Hermiine y el jefe del kolj�s, hay otros ...
... que se han encontrado entre s�.
Es m�s f�cil de a dos.
Las personas necesitan el uno del otro, a pesar de los tiempos que vivimos.
A m� tambi�n la fortuna me ha sonre�do.
Tuve la oportunidad de pedir un mes de salario por adelantado.
Hab�a superado mi cuota de trabajo y me lo dieron.
Y me compr� una vaca.
Heldur, ahora tengo mi propia leche y manteca en la mesa.
Incluso puedo vender un poco.
Probablemente est�s pensando c�mo me las arreglo con la vaca.
Pero he aprendido a hacer todo tipo de trabajo aqu�.
Mi coraz�n est� lleno de alegr�a ...
... por no tener que andar pidiendo m�s leche por la aldea.
Todos vinieron a ver la vaca cuando me la trajeron.
Los hombres de nuestra brigada ayudaron a traerla.
C�mo me observ� con sus grandes ojos ...
Seguramente no comprend�a mi alegr�a.
Hermiine consigui� al jefe del kolj�s, ...
... y yo, una vaca.
En la recepci�n de la boda, las estonias bromeaban ...
... que la m�a era de m�s pura raza.
Y predec�an que nuestra vida juntas ser�a m�s f�cil ...
Con una gran tristeza ...
... anunciamos al Partido ...
... y todos los trabajadores de la Uni�n Sovi�tica, ...
... que el 5 de marzo, a las 21:50, ...
... ha fallecido a ra�z de una enfermedad grave ...
... el presidente del Consejo de Ministros de la URSS ...
... y secretario del Comit� Central del Partido Comunista, ...
... Josif Vissarionovich Stalin.
No lo olvidaremos.
�l permanecer� en nuestros corazones para siempre ...
... como muestra de nuestra gratitud por la dicha eterna ...
... que nosotros, el pueblo sovi�tico, hemos tenido la suerte ...
... de experimentar primero en la historia de la humanidad.
Todos los pueblos del mundo est�n celosos de nosotros por eso.
Juramos llevar con honor y para siempre ...
... los estandartes de Lenin y Stalin ...
... y salvar a los pueblos del resto del mundo ...
... para que puedan disfrutar de la misma buena fortuna ...
... que disfrutamos aqu�.
Y el mundo entero se convertir� en una gran familia.
Heldur, los a�os que han seguido a la muerte de Stalin ...
... nos han tra�do los cambios que anhel�bamos y so��bamos.
El jefe de nuestro kolj�s ...
... ha sido enviado al lejano norte como castigo ...
... por haberse casado con una enemiga del pueblo.
Y tambi�n porque utiliz� el busto de yeso de Stalin ...
... como sombrerero.
Se comenta en la aldea que han estado buscando una excusa por largo tiempo.
Hermiine fue enviada a un campo de trabajo.
Realmente no entiendo a este pa�s.
Este oto�o comenzaron a enviarnos a nuestra patria de a poco.
Gradualmente empezaron a emitir pasaportes tambi�n.
Como yo estaba en buenos t�rminos en nuestra brigada, ...
... tambi�n recib� el permiso oficial para irme.
Heldur, la felicidad ...
... de ser liberada ...
... es m�s grande de ...
... lo que podr�amos haber imaginado.
Nuestro nivel de vida es diferente ahora de lo que era hace poco.
Nos pagan por nuestro trabajo y la mayor�a de nosotros tiene una parcela de tierra.
Ahora hay comida en la mesa ...
... suficiente para vender a otros.
Algunos han recibido encomiendas de nuestra patria.
Independientemente de todo lo que ha ocurrido, ...
... nos sentimos ahora como si estuvi�ramos ... en casa.
Un buen n�mero de estonios han decidido quedarse ac�.
As� que ...
... madres, ...
... hijas, ...
... hijos ...
... y padres podr�an compartir el mismo suelo ...
Heldur, me promet� cuando llegu� aqu� que ...
... te iba a buscar.
Pero, �c�mo has cambiado en estos a�os?
�C�mo te ves?
Tal vez ...
... est�s de pie, junto a m�, aqu� mismo en la estaci�n de tren ...
... y no te reconozco.
Dime d�nde debo buscarte.
�En el suelo, bajo mis pies, como cuando camino en el bosque?
�En una brizna solitaria de hierba? �En el vuelo oto�al de un p�jaro?
Heldur, mi coraz�n no te ha olvidado.
Todav�a hay un lugar en mi alma que te pertenece.
Tengo tus palabras, ...
... tus caricias en mi mejilla ...
... y una parte de ti alrededor de mi cintura.
Pero eso es todo ...
... lo que tengo de ti.
La esperanza de que alg�n d�a voy a verte ...
... caminando hacia nuestra casa, ...
... o sentado bajo nuestro manzano silvestre, ...
... probablemente nunca desaparecer�.
Entonces, ...
... por favor, perd�name.
Esta vez, no me quedo ac�.
Voy a volver a nuestra patria.
Para m�, t� est�s all�.
Y si t� no est�s, ...
... una parte de m� permanecer� aqu� para siempre.
Contigo.
Y con Eliide.
Me voy a casa.
Porque, �qu� vale la libertad ...
... si tienes que pagarla ...
... con la soledad?
Querido Erna, ...
... si tus ojos leen estas l�neas, ...
... ser� porque t� y Eliide ya estar�n en nuestra patria.
Como no s� a d�nde escribirte en Siberia, ...
... le escrib� a nuestros parientes en Estonia.
Seguramente ellos te har�n llegar esta carta.
Estoy bien.
Tan bien como se puede, dadas las circunstancias.
Estamos en el mismo lugar desde hace cinco meses.
Estamos en una celda en un campo de prisioneros.
Los hombres de la Liga de la Defensa han sido enviados al tribunal, uno tras otro.
Erna, ...
... ma�ana es mi turno.
Te escribo porque ...
... ninguno de nuestros hombres ha vuelto despu�s del tribunal.
Algunos piensan que est�n siendo enviados al frente, ...
... pero mi coraz�n no me deja mentirte.
No esperes que vuelva.
Cuando recibas esta carta, �nete a nuestros parientes en Occidente.
Probablemente todav�a puedas alejarte en tren.
Y un d�a nos reencontraremos.
Entonces, vendr�s del oeste como un viento fresco y libre.
Y yo ir� desde aqu� como el viento del este.
Y nos encontraremos en el cruce de los vientos, ...
... all� donde los vientos se encuentran, ...
... cerca de nuestro manzano, ...
... bajo el ala del Creador.
Con todo mi amor, ...
... Heldur.
Heldur fue ejecutado sin proceso, ...
... cinco meses despu�s de su llegada al campo de prisioneros en Siberia.
Erna recibi� la confirmaci�n oficial de la muerte de Heldur ...
... despu�s que Estonia recuper� su independencia, ...
... 47 a�os m�s tarde.
En Estonia, Letonia y Lituania, m�s de 590.000 personas ...
... fueron v�ctimas de esta represi�n en masa ...
... durante la ocupaci�n sovi�tica.
Un gran n�mero de mujeres y de ni�os deportados ...
... murieron de hambre y de agotamiento.
Muy pocos retornaron a su patria.
Esta pel�cula est� dedicada a las v�ctimas del holocausto sovi�tico.
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.