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Oiga, fíjese bien en esto.
- ¿No es ese...? - La Maggie.
Entra como un loco.
No creí que volveríamos a verlo en Glasgow.
¿Su capitán se llama McTaggart? ¿No provocó un jaleo en Kyles?
Si, pues en este momento también se lo está buscando.
Sr. McGregor, aún soy el capitán y sé bien lo que hago.
Si quería venir a Glasgow, ¿no podía esperar a que oscureciera?
No tenemos nada que temer de nadie.
Nos quedaremos hasta encontrar un cargamento y nos iremos.
Si Sarah o quien sea nos vigila, lo hará especialmente de noche.
Nadie nos creerá tan audaces de entrar a pleno día.
Después de las lámparas, engrasa las garruchas.
- Sí. - Y me faltan 4 botones en una camisa.
De acuerdo.
¡Eh, tú! ¿Quién hay ahí?
- ¿Dónde está el capitán McTaggart? - En Pollockshaws.
En el funeral de su madre. No volverá hasta dentro de 4 días.
Esperaremos.
Parecéis pavos con vuestros galones y vuestras pagas.
Y vuestros 5 días semanales.
Pero sólo sois empleados y debéis estar firmes como grumetes...
ante el escritorio del Sr. Campbell.
No tenéis libertad de movimientos como tengo yo.
Ni tampoco la dignidad de ejercer el mando.
Y mi barca es la mejor de toda la flota costera.
No hay barca mejor que la mía.
Han subido dos hombres a bordo, con bombín.
¡Inspectores!
Me debe 7 peniques.
No tengo suelto, págale tú.
- Atrápalos, si quieres cobrar. - ¿Qué te parece? ¡Paga el grumete!
Venga, he oído que te buscan los inspectores...
por haber escapado de la escuela para navegar.
No es cierto. Paso de los 15 años.
Podrás terminar tus estudios porque esa bañera no navegará más.
- Sí que navegará. - McTaggart deja de navegar.
- No podrá gobernar ni... - No hable así del capitán.
¿Capitán? ¿Ése?
¡Quítame las manos de encima! ¡Suéltenme!
- ¡Vamos, fuera de aquí! - ¡No me toque!
¡Pequeño diablo! 3 meses sin colegio y ya está hecho un canalla.
- ¿Le quitan el permiso de carga? - Sí.
Si se lo quitan, no podremos hacer ningún cargamento.
Sí.
- Hasta que se reparen las planchas. - Sí.
Para eso necesitamos las 300 libras.
Sí, exacto.
Le repito, McTaggart, que esta barcaza está acabada.
- Podríamos tomar prestado el dinero. - ¿De quién?
- Podemos... - Disculpe.
Podemos ofrecer la cuarta parte de la Maggie por 300 libras.
- ¿Y cómo arreglará lo de Sarah? - Podría decir que mi hermana...
tiene una especie de participación en la barca...
y que hay un consejo de familia y yo actúo en su nombre.
Es una buena idea.
Buenos días.
Buenos días. Querríamos hablar con el Sr. Campbell.
Está ocupado. Y llegará tarde a su cita para almorzar.
- Pero si quieren esperarle... - No podemos, no tenemos tiempo.
Dígale que estoy en camino.
Espere un momento, ya me dan la comunicación.
- Ya he oído al Capitán Jamieson. - Su barco llega mañana por la noche.
- No hay otro disponible. - Al Sr. Marshall no le gustará.
- Es muy impaciente. - Pues no se puede hacer otra cosa.
- ¿Aviación Internacional? - Búsqueme un taxi.
Póngame con el Sr. Marshall. Si, llamó desde Glasgow.
- Sr. Campbell, escúcheme. - Debía llegar a Kiltarra hace días.
Los constructores y arquitectos esperan.
Quiere la casa lista para el cumpleaños de su esposa...
y está dispuesto a pagar lo que sea. ¿Sr. Marshall?
Le habla Pusey, señor. Me temo que aún no ha salido.
Ha tenido otro retraso, Sr. Marshall. En la agencia dicen que...
Quisiéramos hablar con Vd. De negocios.
Lo siento, McTaggart, no puedo. Vuelva a partir de las 3.
Lo he intentado. No hay un solo barco disponible para cargar.
Nada hasta mañana por la noche. Y aún así, no me garantizan nada.
Ya lo sé, Sr. Marshall, pero es que no hay barcos.
Si tiene algún cargamento para Kiltarra, le ofrezco un barco.
¿Qué? No lo comprendo yo... Disculpe, Sr. Marshall.
Pero el Sr. Campbell dice... Lo siento, era un malentendido.
Ahora parece que hay un barco. Pero el Sr. Campbell... ¿Señor?
¿El capitán?
- ¿Es Vd. el capitán? - Sí.
Si, Sr. Marshall. Desde luego.
El Sr. Calvin B. Marshall, Director General de las Líneas...
¿Diga? Capitán McTaggart al habla.
Si, si, lo tenemos.
¿Quiere que esté en Kiltarra el martes al mediodía?
Si, fácil, sí.
¿El seguro?
¿4.000 libras?
Si, nos encargaremos de eso.
Sí.
¿Quién?
- Sr. Marshall, aún no estoy seguro. - Pusey, ya ha perdido 3 días.
Hay que sacar el cargamento. Mire que sea un barco sólido.
Es lo que importa. Apresúrese, puede tomar el avión de la tarde.
Creo que podré...
¿Por qué no le decía al Sr. Campbell que tenía un barco libre?
Me ha metido en una situación muy embarazosa.
Precisamente trataba de explicárselo, señor...
¿Dónde está anclado el barco? - A unas 200 yardas carretera abajo.
Si no tiene inconveniente, me gustaría echarle un vistazo.
- Bueno, ¿dónde está? - Por aquí, señor.
¿Puede darme una idea aproximada del coste?
Bueno...
resulta difícil decirlo exactamente.
Tal vez...
- 300 libras. - ¿Qué? me parece algo excesivo...
pero en fin, el cargamento está el almacén 17 de Aduanas...
revisado y empaquetado, listo para embarcar.
Es material de fontanería, algo de madera, una nevera...
y varios materiales muy valiosos.
Por eso he recibido órdenes de ver si el barco es seguro.
Muy bien, no veo motivo de preocupación en este aspecto.
¿Quiere que regresemos a la oficina? Quizá sea mejor resolverlo aquí.
Es una excelente idea.
Dadas las circunstancias, yo le puedo dar ahora las 300...
si me firma el inventario.
Por triplicado, por favor.
Otra cosa, deseo que el Sr. Campbell me llame mañana a la oficina...
- para saber si todo ha salido bien. - Todo saldrá perfectamente.
Le daré algo a cuenta. Le firmaré un cheque...
- Mejor en metálico, si no le importa. - Está bien.
- Es que sólo llevo encima 50 libras. - Es suficiente, señor.
El resto nos lo da cuando acabemos el trabajo.
- Bueno, nada más. Adiós- - Buenos días, señor.
Y buena suerte.
Estoy pensando, chicos, que aquí ha habido un malentendido.
No le he dicho ninguna mentira.
No quisiera verle envuelto en la CSS, se aprovecharían de él.
Es una estufa.
Oye, Hamish, ¿has visto esto?
Cuatro bañeras para una isla.
Vamos, señores, vamos. Ya es hora.
- Hora de cerrar. - Te echaré una mano.
- ¡Oiga! Mi concertina, ahí. - No te preocupes, yo lo cojo.
- Capitán. - ¿Qué hay?
- ¿No está la marea baja? - Si, un poco.
Llevando tanta carga a bordo...
- ¿no nos quedaremos sin fondo? - Bueno...
Es decir, señor, que es un poco...
peligroso bajar por esta parte del río...
- ¿Qué sabes tú? - Aún no eres el capitán.
Te estás volviendo curioso, prepáranos una taza de té.
¿Diga? Espere un momento.
- El Sr. Campbell al aparato. - Gracias.
Hola, Sr. Campbell, estaba impaciente por recibir su llamada.
Confío en que el cargamento estará bien.
¿Perdón?
Ya está en el barco, claro.
¿Qué barco? Pues el que contraté ayer.
Por fin se ha hecho con un barco, bien hecho.
¿Cómo? Es un hombre imposible.
Este hombre está chiflado. ¿Qué?
¿Con quién lo ha resuelto? ¿Con McTaggart?
¿McTaggart?
Pero si ese fue el que armó el gran lío del Broomilaw.
Sr. Campbell, mi experiencia...
Todavía está allí.
Sr. Pusey, McTaggart no tiene nada que ve con nuestra organización.
Es el capitán de una vieja bañera.
La bañera Maggie.
No, no es posible.
Envíeme a Pusey.
¿Oiga? ¿Oiga?
- Pero él firmó los papeles. - ¿Y qué?
Firmó el inventario. Y le di el cargamento.
- ¿Y qué? - No era quien dijo ser.
Según el Sr. Campbell, el cargamento está en Glasgow.
Y con quien Vd. habló no tiene un barco, sino una bañera.
No va a Kiltarra y la ha embarrancado en el metro.
Quiero comprobar algo. ¿Dice que un barco ha embarrancado en el metro?
Cuando Vd. aún cogía ranas, yo ya navegaba.
El metro pasa bajo el río por este punto.
- El metro es una amenaza. - Vd. no debió seguir navegando...
con la marea baja, ha podido causar daños al metro.
- ¿Y los daños causados a mi barcaza? - ¡Capitán McTarggart!
- ¿Qué? - Soy del "Evening News"
- ¿Quiere hacer alguna declaración? - Si, que pienso entablar un pleito.
Bien, bravo. ¿Cuál es su destino?
- Kiltarra. - ¿Y qué transporta?
Material muy valioso propiedad del Sr. Calvin B. Marshall...
de la Compañía de Aviación Internacional.
Kiltarra...
Dígame, capitán, ¿cómo piensa salir de aquí?
- Pues esperando que suba la marea. - ¡Capitán Carisen!
¿Piensa mantenerse firme?
La Sra. Marshall le recuerda que mañana tiene Vd. una cena.
¡ "Evening News"!
- ¡ "Evening News"! - Déme uno.
Gracias, señor.
BARCAZA ENCALLADA EN EL METRO.
De modo que está en Glasgow, Sr. Pusey.
Cuando estuvo en mi oficina, ¿se llevó mi pluma estilográfica?
No importa, quiero hablar con el gerente.
- Se trata de la barca Maggie. - No me gusta su tono, Sr. Pusey.
Pero, Sr. Campbell...
Pero si estaban en su oficina, Sr. Campbell.
Está bien, si su compañía no es responsable, ¿quién lo es?
- Pero si prácticamente... - Déjeme hablar con él.
¿Sr. Campbell? Calvin B. Marshall al habla. Perdone la molestia.
Siento haberle causado tantas preocupaciones.
Si, he venido a solucionar este asunto.
Si, en el Central.
Le agradecería que me concediera unos minutos de su precioso tiempo.
¿Aquí? Es Vd. muy amable. Gracias, Sr. Campbell.
Si Vd. está en una oficina y entran otros...
Cálmese, no se preocupe.
No creo que sea justo culpar al Sr. Campbell de sus errores.
Pero recuerde que Vd. Habló antes con McTaggart.
No importa quien tiene la culpa. Todo se arreglará en una hora.
Mande reservar unas camas para el tren de Londres.
¿Oiga? ¿Operadora?
Y aún se atreve a preguntarme por su pluma.
Me llamo Campbell.
- Buenas noches, Sr. Pusey. - Hola.
- Hay un periodista del "New". - Sígame.
Quiero ver al Sr. Marshall. No hace falta que me pida disculpas.
Dígale que está Sarah McTaggart, me recibirá enseguida.
¿Cómo está Vd. Sr. Campbell?
- Es muy amable por ayudarme. - Faltaría más, Sr. Marshall.
- ¿Desea tomar algo? - Tomaré un whisky, gracias.
- Para mi, agua con gas. Siéntese. - Gracias.
Dígaselo ahora mismo.
Es un barco original. ¿Es este McTaggart?
- El mismo. - Sí, parece astuto, desde luego.
No me extraña que pudiera engañar a Pusey.
Si me permite, Sr. Marshall...
no creo que haya que ser muy astuto para engañar al Sr. Pusey.
- Le aseguro... - La barcaza que contrataron...
- No... - Eso dicen los periódicos.
- ¿Transporta su carga o no? - ¿Pero muy pronto ya no?
- Quiero ver al dueño. - ¡No, no!
¡Yo no hablo con un subordinado!
Déjelo ahí.
No deseo acudir a la policía, pero quiero aclarar algo.
Por la pinta del barco y por cómo navega McTaggart...
quiero retirar mi carga de a bordo. Para mí, nada.
Si su barco está disponible mañana, telegrafiamos a McTaggart...
- Imposible no tiene radio. ¿Cómo puede ser que no tenga radio?
- Normalmente sólo carga carbón. - ¿Carbón?
Tengo 4.000 libras invertidas en esa carga y he tardado meses en reunirlo.
- ¿Cómo puedo dar con él? - Le daré una lista de los puertos...
y el teléfono de sus comandantes.
Haré que Pusey se ponga a trabajar ahora mismo porque es importante...
¡Al fin! ¿Cómo se atreve a arrebatarme el uso de mis derechos?
Le ruego que me disculpe, señora. ¡Un momento, por favor!
- ¿Quién es esta mujer? - Sarah McTaggart.
La legítima dueña de la barcaza. Y he venido a decirle...
que la cantidad que deba, me la debe a mí. Si no, iré a la policía.
- Sra. McTaggart. - Señorita.
Srta. McTaggart, siento informarle de que no le debo no un penique.
- Su padre me debe... - Es mi hermano, un bandido.
Quien sea prácticamente me ha robado 4.000 libras.
- Oiga... - ¿Quién es este hombre?
- No lo sé. - Me llamo Frazer, Sr. Marshall.
- Del "Evening News". - ¿Qué? ¿Cómo?
¿Es Vd. el que opina que la cosa tiene gracia?
¡McTaggart!
¡Tiene que telefonear al Hotel Central de Glasgow!
¡Al Sr. Marshall!
¡McTaggart!
¡McTaggart!
Sí, vida mía, un simple asunto de negocios.
¿Qué?
Bueno, iré en el tren de esta noche y mañana temprano tomaré el avión.
Si me quedo, te volveré a llamar esta noche. Eso es, amor mío.
Gracias por llamarme. Adiós.
- ¿Sí? - Han llamado del puerto de Greenock.
- Dicen que la barca ha llegado... - Bien, este es mi plan.
- Primero, dígale a Pusey... - Han dado media vuelta y se han ido.
A ver si puede subir medio nudo más. No va a más de 5.
- Va a 6 nudos. - 5 a lo sumo.
- Ya está en los 6. - ¡Pues trate de llegar a 7!
- ¡No podemos llegar a los 7! ¿Qué dices?
No quiere gastar ni un penique ni limpiar las calderas.
- Da igual, hay que llegara a Kiltarra. - ¿Quién tuvo la culpa de lo del met
¡No tolero insubordinaciones a bordo de mi barca!
¡Insubordinaciones!
¿Quién estaba tan borracho que no sabía salir de Campbeltoun?
¡Salga de ahí y enfréntese conmigo, viejo loco! ¿Me oye? ¡Abandono!
Estoy seguro de que es ése, dé otra vuelta.
Si vuelve a pasar, ¡vacía la escopeta!
Se dirigen hacia el Canal Crinan Ardrishaig.
- ¿Dónde podría aterrizar aquí cerca? - En Campbetown, señor.
Si allí alquila un coche, les pillará antes de entrar al canal.
Podría ser ese americano, el Sr. Marshall.
No creo. Y si lo fuera, apreciará lo lejos que hemos llegado...
y verá que no tiene por qué preocuparse.
Cuando lleguemos al canal ya estaremos a salvo.
¿Qué barco busca el señor? ¿No será uno de carga?
Sí.
Menudo son esos barcos, siempre se meten en líos.
¿Ha leído sobre el que encalló en el metro?
McTaggart se llama el capitán. Es todo un hombre.
El mes pasado en Campbeltoun se emborrachó 3 veces en un día.
- Hamish. - ¿Qué?
Faisanes.
Capitán.
La despensa empieza a flaquear.
A por ellos.
¡Caramba! ¡Nos han pillado!
Vaya, ¡quién está aquí! ¡Si es el Sr. Pusey!
¿Cómo está Vd.?
¿Qué le trae por aquí? Pensábamos que había regresado a Londres.
No esperábamos encontrarle aquí.
Su cargamento está sano y salvo. Ni un solo rasguño.
Creo que no conozco a ese caballero.
¿No será Vd. por casualidad el Sr. Marshall?
El mismo. Soy el dueño del cargamento que lleva en su bañera.
- La Maggie es vieja pero magnífica. - ¿Lo dice en serio?
- Una mano de pintura y queda... - ¿Y pensaba cruzar el mar?
- Estaremos en Kiltarra antes... - Puede, pero no con mi cargamento.
- No le comprendo bien, Sr. Marshall. - Escuche...
No diré nada de su mala interpretación de los hechos.
- Le enseño a Pusey otro barco. - ¿Otro barco?
- Será un error... - No quiero mis 50 libras.
Le habrá costado más a Vd. llegar aquí. Pero ahora dé la vuelta.
Vuelva a Ardrishaig y descargue. Cargaremos un buen barco...
y para su seguridad, el Sr. Pusey le vigilará.
- ¿Yo? - Si, Vd.
Sr. Marshall, somos los más capaces para este trabajo.
¿Para qué va a meterse en más gastos innecesarios?
¿Qué? No me hable de gastos.
Si por alguna razón, la que sea, no le lleva a Ardrishaig a las 5...
- avise Vd. a la policía, ¿entendido? - Si, señor.
Pase la noche en Ardrishaig si es necesario.
Asegúrese de que todo se carga en otro barco.
Le espero en Londres mañana.
Bueno, ¿listo para zarpar?
- Digo que si está listo para zarpar. - Aún no podemos.
- ¿Por qué no? - Esperamos al piloto y al grumete.
¿Dónde están?
- Está prohibido cazar. - Sí.
No creo que sea divertido quebrantar la ley.
No pueden estar lejos. Esta vez no se me escapan.
Avisa al guarda.
Vd. busque por ese lado y yo iré por aquí.
¡Sé que estás ahí!
¡Salid!
- Sr. Pusey, ¿qué hace aquí? - Debes volver al barco enseguida.
- Nos persiguen. - ¿Oyes? El barco debe zarpar ya.
- Déjame la solapa, me la deformas. - El guarda.
- ¿Quién? - Si nos cogen, iremos a la cárcel.
Yo no quiero tomar parte en nada ilegal.
Agáchese o nos verán. Si nos cogen, iremos a la cárcel.
- Esto es ridículo. - ¡Salid!
¡No tenéis salida!
¡Salid!
¡Sir Charles! ¿Dónde está, señor?
¡Por aquí!
Cuando pase la zanja, salga corriendo.
- ¿Dónde está mi...? - Llévemelo. No puedo con los dos.
No lo deje caer. Si nos pillan, estamos perdidos.
¡Ahí están! ¡A por ellos!
Por favor, no tengo nada que ver con esto.
¡Ven! ¿Qué haces en mis propiedades?
- Estabas cazando. - Se lo explicaré todo.
- Estabas cazando, ¿verdad? - No, yo no...
¡No sé nadar!
¡No sé nadar!
¡Detengan a ese hombre! ¡Detengan a ese...!
Aquí está.
Muy bien.
Bien, grumete.
- ¿Y el Sr. Pusey? - No sé. Tiró a un guarda al canal.
Buenas noches. Mi editor me dijo que el Sr. Marshall quería verme.
Buenas noches, Sr. Frazer, adelante.
- Sr. Marshall, si no me necesita... - Avíseme para tomar el tren.
Siéntese.
- Oiga, ¿no se pasa demasiado? - ¿Demasiado, Sr. Marshall?
Ayer se divirtió a mis expensas, de acuerdo.
¿Por qué insiste en hacerme aparecer como un tonto?
No he tenido intención de resultar ofensivo.
Frazer, me dedico a los transportes, es mi trabajo.
Disculpe la inmodestia, pero tengo fama de saber hacer bien las cosas.
La carga para Kiltarra es puramente personal, pero aún así...
si la gente lee sus historietas, yo no quedo muy bien, ¿entiende?
¿Por qué se ríe de mis dificultades?
Bueno, Sr. Marshall...
esas barcazas son características de Escocia y muy populares.
- Sí, pero la toman conmigo. - No, pero la gente les tiene gran...
yo diría, gran estima.
A la gente le gusta, les tiene afecto.
Admito que ofrecen cierto aspecto lamentable...
pero son como ancianos simpáticos.
Vd. es un hombre importante en los transportes.
A lo mejor no lo ve, pero son una tradición, Sr. Marshall.
De una época más sencilla, de "Vive y deja vivir", más humana.
El viejo McTaggart es un pícaro y Vd. lo sabe.
Esa bañera es una vergüenza, y Vd. se divierte...
- cada vez que me la juega. - Admito que...
Nunca me han acusado de no tener sentido del humor.
Sé gastar bromas y también aguantarlas como cualquiera.
- ¿Diga? - Siento molestarle...
pero me ha llamado el Capitán Anderson desde Ardrishaig.
Dice que nadie ha contactado con él. La barca no ha regresado.
¿Qué?
¿Qué?
Si son casi las 10. Debe haber un error.
Sí, pero...
Sr. Campbell...
Pusey estaba a bordo. ¿Cómo es posible que le hayan...?
- EL Sr. Pusey por la otra línea. - Espere, acaba de llamar Pusey.
¿Qué hay, Pusey? Ya era hora. ¿Han empezado a cargar?
¿Qué?
¿Dónde está?
¿Dónde?
Pusey, sólo quería que se encargase de...
¿Cómo es posible que le hayan detenido por cazar furtivamente?
Sí, señor. Sí, eso haré.
Sí, gracias. Adiós. Buenas...
Era el Sr. Marshall. Avisará a su abogado inmediatamente.
- ¿Cuánto tiempo debo quedarme? - Me debe 3 chelines, señor.
- ¿No puedo alquilar una habitación? - Creo que debe esperar al sheriff.
¿Al sheriff? Dirá al juez.
Oiga, no lo soporto más. Exijo hablar con el juez.
- ¿Quién es? ¿Cómo se llama? - Es el cazador, el que tiró al canal.
Si no está nuestro cargamento a bordo mañana por la tarde...
Gracias.
Tendrá que arreglárselas.
Les hará falta suerte para encontrarles.
Me encantaría ver ahora su cara.
Quiero un abogado para que vaya a Glasgow en avión.
Deberá conocer bien la legislación sobre la caza furtiva...
y esperar a que el Sr. Marshall hable con él.
- ¿Caza furtiva? - Póngame con la Sra. Marshall.
- ¿Es verdad que ella no sabe nada? - Sí.
- ¿Por qué? - Debe ser una sorpresa.
Pese a lo que se dice de él, es obvio que es generoso.
Sí, si no hay otro remedio.
El año pasado le amenacé con dimitir y me dobló el sueldo.
¿Adónde cree que se dirigen?
Parece que a Inverkerran, para pasar la noche.
Dígame, si pensaran que yo me pienso que van a Inverkerran...
- ¿adónde cree Vd. que se dirigirían? - A Strathcathaig, quizá.
Suena tonto, pero si creen que yo creo que van a Strathcathaig...
ya que aparentan que van hacia Inverkerran, ¿adónde cree que irían?
Pues supongo que a Penymaddy.
Si hay alguien tan astuto, apuesto a que es el mismo McTaggart
Bien, Penymaddy.
Ha adivinado que nos dirigíamos a Inverkerran.
- ¿Cree que se habrá ido hacia allá? - No, sabe que le hemos visto.
Ahora espera que vayamos al puerto de Strathcathaig.
Entonces, pongamos rumbo hacia Penymaddy.
Porque se habrá figurado que se nos ha ocurrido...
que él espera que vayamos a Strathcathaig.
Así que pensará que hemos ido a Penymaddy.
Entonces, pongamos rumbo hacia Pinwhinnoich.
No...
Pongamos rumbo a Inverkerran, como habíamos planeado.
Es lo único que seguramente no se figura.
- ¿Cuánto le debo? - Verá...
de Ardnamessan a Penymaddy, de ahí a Strathcathaig...
y de ahí a Inverkerran.
Serán 12 libras, por favor.
Bien, tenga 5 libras...
y 7 más para Vd., ¿de acuerdo?
Hijo...
Hijo...
Hijo...
¿Sabes si esa barcaza es la bella Maggie?
Sólo quiero preguntarte si conoces al Capitán McTaggart, el hombre...
¿Tú no eres de...?
Sí, ya los tengo. Están en Inverkerran.
¿Cuándo pueden mandarme un barco?
¿Oban?
Sí, Sr. Campbell, pero...
Si ahorramos tiempo, embarcaré con ellos. No les soltaré.
Si cree que nos ahorraríamos un día...
No se preocupe, estaré allí. ¿Qué?
¿Qué? Un momento, operadora.
¿Me da un chelín, por favor?
¡Estaremos allí!
No vale la pena navegar 30 millas hacia Oban...
es ir en dirección contraria. Podemos estar en Kiltarra...
Tengo muchas razones por las que debería estar en la cárcel.
Me ha estafado 50 libras con falsas promesas...
y Pusey ha ido a la cárcel por furtivo.
Llevo 2 días de avión y 16 libras la hora...
y me he gastado tanto en taxis...
¡que podría comprarme una flota! ¡Debería demandarle!
Si le he ofendido en algo...
Pero realmente le quito el cargamento...
porque no puedo tolerar que me tomen el pelo.
30 millas hacia Oban.
La de cosas que pueden suceder en 30 millas.
El motor.
He pensado en posibles accidentes que podrían impedirnos llegar a Oban.
Como una avería en el motor.
Les advierto que construí máquinas mejores que ésta a los 8 años.
Sr. Marshall.
- ¿Sí? - Presiento que tendremos niebla.
- ¿Niebla? - Sería prudente ponernos a resguardo.
- ¿Qué dice? ¿Cómo puede decir...? - Por la época...
la humedad del aire y cómo sopla el viento...
bueno, se podría llamar "instinto de marino".
McTaggart, ¿ha perdido la cabeza o intenta hacérmela perder a mí?
Niebla.
¿Para qué hace eso?
- Radar. ¿Cómo que "radar"?
Si hace "floc", vamos bien. Pero si ratea...
- Si ratea, ¿qué? - Entonces nos hemos equivocado.
Quiero preguntarle...
Echaré ancla en la bahía de Fiona. Tranquilo, la Maggie nació para esto.
¿Y cómo sabe que llegará y no chocará con las rocas?
No sabría explicárselo muy bien. Es lo que se llama "instinto de marino".
Son las cuatro. ¿por qué no me han despertado?
No se moleste, dígame dónde estamos ahora.
Pues justamente aquí, señor.
- Indíqueme el teléfono más próximo. - Podría volver a Inverkerran...
pero está al otro lado de la colina. Creo que sería mejor ir a Loch Mora.
- Es aquí señor. - Eso serán unas 10 millas.
- Eso mismo. - Está bien, en marcha.
- Vámonos. ¡Vamos! - ¿Quiere que le acompañe?
No le dejaré aquí para que se largue en cuanto me gire.
La marea no subirá en varias horas y la Maggie no anda con ruedas.
Venga, de todos modos, el ejercicio le sentará bien.
¡Vamos!
¿Qué hay, Alastair?
- Hola, ¿qué tal estás? - Está muy lejos.
¿En la playa?
Presumo que será imposible retener el barco de Anderson un día más.
No.
Loch Mora, está de suerte.
Un barco de ganado llega mañana por la tarde a cargar.
Hay un muelle abandonado que será desmantelado la próxima semana.
¿Qué?
Está más que abandonado, diría que está arrasado.
Es bonito pensar que el viejo Davie cumplirá 100 años.
Los muchachos piensan cruzar a Bellabegwinnie para la fiesta.
¿Piensas ir tú también, Peter?
- No estoy muy seguro. - Mañana a las 3 en el muelle.
Adiós y gracias. Andando, quiero regresar antes de que oscurezca.
¿No es mejor pernoctar aquí? Vd. estaría más cómodo.
- Traeremos a Maggie temprano. - Vamos.
Ya voy, ya voy.
Hemos pasado una buena tarde.
Tiene razón, el ejercicio me ha sentado muy bien.
- Buenos días. - ¿Dónde estamos?
- Hace un día precioso. - ¿Dónde estamos?
- Indíqueme dónde estamos. - Aproximadamente por aquí.
Esto es Ben Chareagach, al sur, y eso de allí es Ben Na Croise.
Estaremos en Loch Mora a media mañana, señor.
- Buenos días, señor. - Buenos días.
- Querrá desayunar, ¿verdad? - No, esperaré a llegar a...
- Puede repetir si quiere. - No, gracias, ya está bien.
- Hacía años que no comía así. - ¿Más té?
Bueno, sólo un poco más.
Gracias.
¿Siempre te llaman grumete? - Me llamo Douggie, señor.
Douggie.
Douggie, eres un gran cocinero.
¿Por qué no le deja al capitán llevar su cargamento?
Porque me ha causado muchas molestias y muchos gastos.
Pero, ¿por qué no le deja llevar el cargamento?
Verás, me ha engañado.
Ha desobedecido mis instrucciones, no hace caso de lo que le digo...
se ha comportado muy mal.
- ¿Por qué no deja llevarlo? - Douggie...
una persona como tú es lo que necesita mi negocio.
Deberías venir a trabajar conmigo.
No quiero abandonar al capitán.
Es el mejor marino de estas costas. Todo el mundo lo sabe.
- Hay pocos como McTaggart. - Tienes mucha razón.
¿Es verdad que el capitán nació en este barco?
Sí, nació aquí, en esta misma cabina.
¿Y cómo fue?
Verá, señor, la Maggie acababa de zarpar...
el capitán era el abuelo del nuestro y su padre el piloto.
Debería haber nacido en Applicross...
pero su madre necesitaba un médico y decidieron llevarla a Portree.
Estalló una tormenta...
y el capitán nació de noche en la Maggie.
¿Por qué no le deja llevar el cargamento?
Capitán.
- ¿Qué? - Mire lo inclinado que está.
Si sube la marea, ¿no se meterá debajo del embarcadero?
- Hamish, sácalo de ahí un poco. - Un momento, señor.
Si no se alejara y subiera la marea...
¿no cree que se produciría un accidente?
Eres muy listo. Eres un buen grumete. No lo negaré.
Algún día serás capitán.
Dígale a la Sra. Marshall que llegaré mañana sin falta.
Gracias, sí, eso es. Adiós.
Vamos, muchachos, os pago una ronda.
¿No quieren contarme de qué se ríen?
- ¡Mueva el barco! - Espere...
¡Está rompiendo el muelle! ¡Vengan! ¡Vengan!
¡Mire el barco! ¡El peso del embarcadero!
¡Vamos, capitán! ¡Aleje el barco de ahí!
Vamos, suba al barco. Muévalo.
- Hay un problema... - ¡Muévalo! ¡Sáquelo de ahí!
- Es que... - ¡Mueva el barco!
¡Muévalo! ¡Y ustedes hagan algo! ¡Fuera de aquí!
¡Atrás! ¡Atrás!
¡Sáquelo hacia atrás! ¡Muévalo!
- ¿No cree que sería mejor...? - ¡Sáquelo de aquí!
- ¡Está rompiendo el muelle! - Sr. Marshall...
- Ya basta. - Siga hacia atrás.
¡Hacia fuera! ¡Hacia fuera!
Vamos.
¡Marcha atrás! ¡Se está rompiendo! ¡Marcha atrás!
¡Ya basta! ¡Pare! ¡De marcha atrás!
- ¿Qué? No le oigo. - Que dé marcha atrás.
- ¡Hacia atrás! - ¡Otra vez!
Sr. Marshall, ¿cómo voy a ir marcha atrás si el muelle...?
¡Vuelva atrás! ¡El muelle! ¿No lo ve? ¡Vuelve atrás!
¡No! ¡Atrás! ¡Atrás! ¡Hacia fuera! ¡Fuera!
¡No! ¡Fuera!
¡Atrás!
Bueno, de todos modos iban a desmantelarlo.
Echaremos un vistazo.
Señor...
Perdone, señor. ¿Es Vd. el Sr. Marshall?
Ya no estoy completamente seguro.
Me temo que no podemos hacer nada por Vd., señor.
Es imposible sacar su carga de aquí.
No hay bastante fondo para acercarnos.
Lo sé.
Nada puede hacerlo excepto...
Una barcaza.
Quiero que comprenda que cuenta con mi simpatía en este momento...
pero no creo que nos interese hacer el trabajo...
a menos que sea para llevarlo a Kiltarra.
Además, con franqueza y no se ofenda, Sr. Marshall...
pero sería mucho más sencillo si Vd...
nos pudiera entregar la mitad del importe por adelantado.
Muy bien, John...
¡A bordo otra vez!
Habla con alguien de Londres.
No he conocido a un hombre que le guste más telefonear.
Actúa a la americana, siempre con prisas.
Pero no es un hombre que esté en paz consigo mismo.
¿Ocurre algo, Sr. Marshall?
Le interesará saber que Pusey ha salido de la cárcel.
Es una buena noticia, estaba preocupado.
También le interesará saber que mi mujer ha averiguado lo que hago.
Es lo último que hubiera deseado que pasase.
Quisiera afeitarme y he pensado que quizá Vd. podría...
Señor Marshall...
quisieron un aventón, pensé que no le molestaría,
los dejaremos en el camino.
¡Muévete, Harlem!
El señor Mc. Dougall, el señor Marshall...
- Si, diga. ¿por qué vamos tan lento?
- Vamos a descansar en Bellabegwinnie. - Pero eso...
El señor Roger MacDougall... El señor Marshall...
- Oh, ¿cómo está?
¿No está fuera de nuestro camino?
Un poquito, sí.
La señorita McDougall, el señor Marshall...
¿Usted alguna vez transportó carga?
Siéntese en aquel extremo señor.
El señor Angus McDougall.
Encantado de verle...
¿Señora McDougall?
Tengo que hacer un llamado importante
y me gustaría comprar una muda de ropa.
¿Tenemos tiempo para eso?
Oh, creo que haremos mucho tiempo, señor.
Cecilia...
¿cómo puedes decir que es una idea tonta
si ni siquiera has visto el lugar?
Te lo prometo, te encantará...
es hermoso, Lilia, querida.
Podemos pasar ahí casi todo el verano...
¿Qué?
No vamos a discutir un asunto como éste por teléfono.
Hazme un favor. Coge el avión y ve al Kiltarra.
Yo llegaré mañana y lo hablaremos para llegar a una solución razonable.
¿Oiga? Oiga, operadora...
Operadora, se ha cortado, operadora...
Lo siento, pero han colgado.
Gracias, gracias.
Le haré un paquete con todo esto.
- ¿Cuánto le debo? - 11 con 3.
- ¿Dónde están los demás? - Se han ido al pueblo.
¿Estamos listos para salir?
- ¿Han cargado el carbón? - No, señor.
Oye, ¿está Peter McTaggart a bordo o ha ido a la fiesta?
McTaggart.
Sr. Marshall, ahora mismo iba a buscarle.
Me temo que no hay carbón hasta mañana.
Siéntese, siéntese.
Sé que ha venido hasta aquí porque alguien da una fiesta.
Sólo quiero preguntarle una cosa.
El viejo McDougall navegaba conmigo...
Sí, navegaba con su padre, pero quiero preguntarle algo.
Con mi abuelo. Davie era piloto cuando se estrelló la Maggie.
Muy bien, pero aún no se lo he preguntado.
¿El trabajo que hace no significa nada para Vd.?
Mucho, podríamos arreglar la Maggie, pintarla...
- Le estoy muy agradecido. - ¿Y no debería cumplir el contrato'
¿Contrato?
Debería navegar conmigo y la carga rumbo a Kiltarra.
Lo estoy cumpliendo. Casi estamos allí, a un día de navegación.
Si madrugamos...
¿no se da cuenta de que si no cumple el contrato...?
¿puedo cancelar el cheque que le he firmado?
- No puede hacer eso, Sr. Marshall. - ¿No?
Pues si no vuelve al barco y zarpamos ahora mismo...
- No cancelaría ese cheque... - ¿Por qué no?
- ¿Por qué no?
Porque Vd. es un hombre de honor, Sr. Marshall.
Comprendí que era un hombre de honor desde que le vi.
No tiene por qué preocuparse, le llevaremos a su destino.
Sr. Marshall, me han ordenado decirle que está Vd. invitado.
¡Sheila, ven aquí! ¡Van a hacer un discurso!
Señor, ¿no quiere pasar y unirse a la fiesta? Es el Sr. Marshall.
Perdón. Sr. Marshall, entre tranquilamente...
- No, por favor. - Sí, pase...
el viejo McDougall cumple 100 años y Vd. debe quedarse.
Es un viejo lobo de mar.
Vamos, pase.
- Anna, traigo un amigo, trae tarta... - Y un vaso bien lleno.
Hoy cumple 100 años.
Davie, éste es el Sr. Marshall...
un caballero muy importante de América.
Ahora trabajamos con él. Es un buen hombre.
Déle un apretón de mano, señor.
Enhorabuena, señor.
Cuéntele...
que en mi país tenemos un dicho que reza que...
"Los primeros 100 años son los más duros".
El Sr. Marshall dice que en América...
tienen un dicho, "Los primeros 100 años son los más duros."
Que el primer siglo es más difícil que el segundo.
- ¡A tu salud, Davie! - Beba, Sr. Marshall.
- ¡Salud!
No entiendo por qué has pasado toda la velada conmigo...
- con tantos jóvenes para bailar. - Con esos puedo bailar siempre.
Es emocionante conocer a un forastero.
No vienen muchos forasteros a Bellabegwinnie.
- Y a ambos les vendrá bien. - No te pierden de vista.
¿Quiénes son?
El de la ventana es Donald McDougall, es pescador.
El de la puerta es McCullough, tiene una tienda junto al muelle.
La cuestión es, ¿con cuál debería casarme?
Con sólo 19 años, es difícil tomar una decisión así.
Sería sencillo si fuera mayor. Sabría más cosas.
- Me refiero a los hombres... - Bueno...
¿y cómo vas a elegir?
Dicen que debo a elegir a McCulloug porque tiene una tienda...
y ya tiene planes para comprar otra en Colonsay.
Muchos dicen que Ian McCullough será importante algún día.
- ¿Y el otro? ¿Donald McDougall? - ¿Él?
Ése es sólo un pescador...
que navega con sus hermanos, cuando no están bebidos...
peleándose o corriendo detrás de las chicas.
No tiene mucho dinero...
y no es tan guapo como Ian McCullough.
Todo el mundo lo sabe.
No quisiera influirte, Sheena...
- pero no parece muy difícil elegir. - ¿cree que debo casarme con Ian?
Sí, si quieres llegar a ser alguien. Pero si deseas subir por ti misma...
querrás uno que se ocupe de ti y te dé lo que necesitas.
Sí.
Debe ser maravilloso casarse con un hombre capaz de grandes cosas.
Un hombre que llegue lejos en la vida.
Debe ser bonito que te lleven a sitios nuevos.
Que te regalen trajes bonitos y regalos caros.
Sí, me gustaría tener todas esas cosas.
Pero, creo que me casaré con el otro.
- ¿Por qué? - Sencillamente...
aunque sale mucho a navegar con su hermanos...
tendrá más tiempo para mí.
No estará tan interesado en lo que tiene que hacer...
ni pensando siempre en el porvenir, porque siempre será un pescador.
Y cuando vuelva de pescar, se quedará a mi lado.
Cuando seamos muy viejos...
tendremos sólo lo que hayamos podido reunir...
por nosotros mismos.
Y pienso que tal vez, no necesitemos más.
Buenos días, Sr. Marshall.
He pensado que le apetecería un te.
¿Dónde estamos?
- ¿Dónde estamos? - Todavía estamos...
- en Bellabegwinnie, señor. - ¿Bellabegwinnie?
Es la una, mi reloj se ha parado.
La una.
¿Por qué no estamos en ruta? - ¿Dónde están todos?
- Creo que están en el pueblo, señor. - ¿En el pueblo?
Hay que organizarse, salgamos de aquí.
- McTaggart. - Buenos días, Sr. Marshall.
¿Quiere entrar a tomar algo? Solo un vasito, sabe...
- No, hay que zarpar. - Pero se puede tomar un vasito.
Anoche se fue de la fiesta precipitadamente.
- Pero un vaso no le hará daño. - McTaggart, tengo un problema.
Mi esposa me espera en Kiltarra y debo hablar con ella.
- Así que vámonos, hablo en serio. - Yo...
Me temo que no podremos zarpar ahora mismo, señor.
¿Sabe? Hamish no ha aparecido en toda la noche.
Y estoy muy enfadado con él, muy enfadado.
- Le dejaremos, ¡póngase en ruta! - Es que, verá...
como Hamish no estaba, creí que no le importaría...
y le di permiso a McGregor para visitar a sus primos.
- Está sólo a una milla. - Bueno, McTaggart...
le he soportado demasiado, se lo advierto...
si en un minuto no está en el barco, no sé lo qué haré...
Entiendo cómo se siente, pero si viene conmigo...
Oiga, déjeme. ¡Pero si ya está borracho!
¡Sr. Marshall!
- ¡Sr. Marshall! - ¡McTaggart, ven a tomar algo!
¡Ven a beber conmigo!
- Quiero poner una conferencia. - ¿Adónde, señor?
Déjeme pensar.
Hotel Central de Glasgow. Deseo hablar con el Sr. Pusey.
Bien, McTaggart, Vd. lo ha querido y al fin tiene su merecido.
He comprado esa chatarra que llama "su barca".
La he comprado, ¿lo entiende bien? Me pertenece.
- ¿Ha comprado la bella Maggie? - Sí.
¿Qué se propone hacer con mi barca?
Llevar la carga a Kiltarra.
Cuando me autoricen, me marcho. No me costará encontrar tripulación.
Puede venir o quedarse...
pero al llegar a Kiltarra venderé esa bañera como chatarra.
Sr. Marshall...
- No lo haga. - Lo siento, Douggie.
Pero estoy harto.
No me interesan los problemas de McTaggart, ya tengo los míos.
No me importa lo que opines, sólo es un fresco.
- No. - Es un cínico.
- No. - Un embustero, tú no lo comprendes.
Ha mentido una y otra vez, ha empleado todos los trucos posibles.
Pero conmigo ha terminado, no volverá a engañarme.
Venid a bordo. Creo que le he matado.
Douggie...
¿Podría hablar con el Sr. Marshall?
Calvin B. Marshall.
Me dijo que le llamara a este número tan pronto como...
- ¿Cómo dice? - Ahora no puede ponerse...
- pero deje el recado. - Mire, es muy urgente.
¿Hará el favor de tomar nota?
He hablado con con la Srta. McTaggart.
Y se niega a vender.
En ninguna circunstancia.
- ¿Cómo está, doctor? - No es grave, pero debe descansar.
Le he dado un fuerte sedante, no se despertará hasta mañana.
Capitán...
No ha querido vender.
Si tenemos suerte, podemos dejarle en Kiltarra antes de que despierte.
Vamos, en marcha.
Anda, Douggie.
¿Cómo se encuentra, Sr. Marshall?
Fue un accidente desagradable. El cierre se soltó...
¿El grumete está a bordo?
Dígale que venga.
Has podido matarme, Douggie.
¿Te das cuenta? Has podido matarme.
¿Por qué?
Vd. quería quitarle a Maggie al capitán.
- Tenía derecho. - No ha podido.
Da igual. La hermana del capitán no quiere vendérselo.
¿Por qué?
¿Por qué no?
Vd. no lo entendería.
- ¿Cuánto tardaremos en entrar? - Una hora, tal vez.
Quería dejar al capitán sin su barca, no le importaba.
- Ni a él lo que pudiera pasarme. - Le ha traído.
- Ha tardado 7 días. - Quería quitarle su barco.
Perdóneme, señor, siento lo ocurrido.
- ¿De veras? - Pero volvería a hacerlo.
Puede que el capitán tardara un poco en traer su carga a Kiltarra.
Y Vd. puede pensar que esta barca...
Quizá tampoco sea el mejor capitán de la costa, como dije.
Pero no es razón para hacer lo que ha hecho.
- ¿Qué ocurre ahora? - Le dije que podríamos llegar.
Todo el barco está atado con alambre.
- Ya le dije que si se calentaba... - ¿Cómo?
Se calienta siempre. Fíjese, mírelo.
Bueno, ahora hablo yo.
¡Y ahora yo! Estas aguas son peligrosas.
- ¡Mire ese pistón! - Se olvidó del aceite.
¡No puedo arreglarlo todo! ¡Nos hundimos!
¿Qué dice? McGregor, está loco. ¡No abandonaré el barco!
- No hay motivo para alarmarse. - ¿Qué ocurre?
- ¿Qué pasa? - Es una biela, no hay nada que hacer.
- ¿No se puede arreglar? - No tenemos herramientas.
Déjeme echarle un vistazo. Vamos.
Le digo que estamos perdidos. No se puede seguir adelante.
No quiere gastarse ni un penique. No hace nada de lo que le pido.
No se ha limpiado la caldera en un año y está llena de hollín.
- Las válvulas... - Sujete esa chaveta.
Todas las válvulas pierden, nunca me da un poco de parafina.
Los discos del aislador están casi quemados. Y mire los tabiques...
el carbón se cuela hasta el recogedor de ceniza.
No tengo ni jabón, ni sosa, ni un escoplo...
- basta oír a Hamish. - Sujete la chaveta.
Las cuerdas de amarre se caen a trozos, la sirena no funciona...
la chimenea no tira y no comemos ni una comida decente.
Las tuercas andan flojas y no tenemos ni pintura.
Todo está podrido, no conseguirá nada. Romperá el motor en pedazos.
¡Déme una llave inglesa! ¡Una llave inglesa!
Prepárese para ponerlo en marcha, ¡rápido!
- ¡Capitán! - ¿Qué?
¡Hamish!
¡Abre las escotillas y mira a ver si hace agua!
¿Hay avería en el cuarto de máquinas?
Hemos encallado.
- ¿Qué piensa hacer? - Aún no se ve nada...
¡Arriad el bote! ¡Douggie, echa una mano para arriarlo!
La marea está bajando, en una hora subirá.
Aún aguanta.
Pondré unas tablas debajo de la carga.
Ayuda a arriar el bote y ponlo de lado.
Sáquelo poniendo en marcha el motor.
Al menos eche el ancla para aguantar.
Imposible estando montado así en las rocas y con marea baja.
- ¿Abandonará la bella Maggie? - La carga quedará a salvo.
Una vez en tierra, llegará a Kiltarra en media hora.
¡Bien, Hamish!
Puede traer otro barco para transbordar la carga.
Tiene 12 horas. Hay muchos barcos por aquí.
Si sube la marea, se encajará más.
Ya estará hecho trizas, pero su carga no corre peligros.
Está a salvo hasta que suba la marea. Será mejor que se marche.
- Acompáñale. - No...
¡Esperadme!
¿Qué pasará cuando suba la marea?
No lo aguantará. Está ya muy vieja. La partirá.
Bueno, casi le hemos traído hasta Kiltarra.
Lástima de bañera.
¿Y si tirásemos la carga?
Señor...
- ¿Qué ocurriría si la tirásemos? - No puede hacerlo.
Conteste a mi pregunta.
La marea está subiendo, si el viento amaina...
puede ser que no ceda, habría una posibilidad.
Pero no habla en serio. Cuesta más que la barca.
Arrójenlo todo.
Tranquilos, lo estaba esperando. Era lo único que me faltaba.
Capitán.
Hay algo que se me olvidaba. Entre una cosa y la otra...
no hemos tenido tiempo de asegurar el cargamento.
Quiero que entienda una cosa y va en serio.
Sí se ríe de mí por esto, le mataré con mis propias manos.
Tírelo al agua.
¿Qué? No lo comprendo.
¿Y el cargamento?
Sr. Marshall.
¿Y el Sr. Marshall?
- Sr. Marshall... - ¿Llegó mi esposa?
Sí, se ha quedado en la casa.
Me han enviado para encontrar un final a la historia...
pero esto es sensacional. ¿Qué ha pasado?
No me lo pregunte, no podría decírselo.
Sr. Marshall, sólo hay un problemilla del que quisiéramos su opinión.
A parte de querer expresarle nuestro afecto...
- Basta ya, McTaggart, olvídelo. - Estábamos pensando...
que al existir un malentendido sobre si debíamos llevar el cargamento...
y debido a varias circunstancias hemos tardado más de lo previsto...
en llegar a Kiltarra...
y como desgraciadamente el cargamento no estaba asegurado...
y teniendo en cuenta que está en el fondo del mar...
- ¿Qué? - Nos preguntábamos si quizá...
Vd. creería...
que estaría bien que le ofreciéramos...
devolverle el dinero.
En 7 días que he vivido con Vd., es la primera cosa sensata que le oigo.
Si no piensa pagarnos y no hay modo de arreglar las máquinas...
¿por qué no dejó que la Maggie se hundiese? Hubiera sido mejor.
- Gracias, Sr. Marshall. - Gracias, hasta otra.
Si de nuevo nos necesitase...
- Adiós, Sr. Marshall. - Adiós, Sr. Marshall.
Que tenga mucha suerte.
¿Sabe algo de una barcaza llamada Calvin B. Marshall?
¿Me acusa de encallar el barco en las rocas?
¡Aún no he hecho formalmente una acusación!
¡Me está acusando!
¡Vd. no es capaz ni de gobernar un bote!
¡Sr. McGregor, le aviso por última vez!
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