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�Qu� tal?
- �Qu� tal?
- Oh, Dios m�o.
Jeanne llega despu�s de que su novio la eche de casa.
- �S�? - Soy yo, pap�.
�C�mo est�s? - �Y t�?
- �C�mo est�s?
- �Qu� pasa? - �C�mo est�s?
- �Nada grave? - No.
- Entra.
Te hago un t�.
- S�, gracias.
Gracias.
�l me ha dicho que...
Pod�a quedarme en su casa
hasta que encontrara un lugar.
Pero he hecho las maletas y me he ido.
- Bien hecho.
- �l estaba completamente indiferente.
Mir� c�mo hac�a las maletas.
Hizo como si le diera igual.
�C�mo puede llegar a estar tan indiferente?
- No debe estar indiferente...
- S�, te lo juro.
Nunca m�s tendr� una relaci�n si termina as�.
- Si ya no te ama,
no le debes culpar, perder�s el tiempo.
- Pap�...
No s� qu� voy a hacer.
Es la primera vez que amaba a alguien as�.
- Bueno...
Ahora vas a beber un poco.
Est�s delgada como un cuco. Tienes que comer y dormir.
- �Por qu� dices que soy un cuco?
�Hay alguien?
- S�.
- �Y se va a ir?
- No, est� aqu� por un tiempo.
- Vale.
�Me puedo quedar de todas formas?
- Claro.
Acom�date en el sof�, te traigo una manta.
- Pero... Pap�...
Puedo irme si molesto.
- �Ad�nde ir�as?
Toma.
Intenta dormir.
- Buenas noches.
- Estoy aqu�.
Al tratar de conciliar el sue�o, Jeanne pens� en su vida
y en su padre, que dorm�a junto a esa mujer.
Ella pens� en el hombre que amaba, que ya no la quer�a.
Y fue como si la hubieran despellejado viva.
- Cuidado con las manos.
- Gracias.
- Te vas a recuperar.
Siempre lo hacemos.
- �Hablas por ti?
- Hablo por todas las mujeres. Tambi�n por ti.
- No eres tan incre�ble, en realidad.
- Yo nunca...
No he pretendido serlo. No s�.
- Eres menos guapa que mi madre.
- �En serio?
- Eso es bueno, en realidad.
- �Por qu� es bueno?
- Porque...
Perd�n.
Digo cosas sin sentido. Lo siento.
- No pasa nada.
- Lo siento. Lo siento.
- Voy a hacerte un sitio.
- Tu ropa es muy bonita. - �T� crees?
Puedes pon�rtela cuando quieras.
- �De verdad? - No lo dudes.
- T� tambi�n puedes ponerte la m�a. - Eres muy amable.
All� va.
- Al principio yo no quer�a.
Estuvo tanto tiempo diciendo que me amaba...
- Terminaste por cre�rtelo.
- S�.
Es una locura, porque...
Yo lo ten�a muy claro.
Desde el principio.
Tard� mucho tiempo en caer en sus brazos.
Present�a que iba a acabar mal.
�Qu� est�pida fui!
- Estabas enamorada, eso es todo.
- Aun as�, es insoportable.
Fue �l quien vino a buscarme.
Y de repente, �ya no queda nada?
Ya no estamos juntos.
No...
He sido enga�ada.
- No te enga��, fuiste importante para �l.
- Quiero decir...
Fui enga�ada por el amor.
No por �l.
- Si est�s triste, es porque estabas bien con �l.
- S�.
Pero para que terminara as�...
�Hace cu�nto tiempo que est�s con mi padre?
- Tres meses.
Es todo nuevo.
�Te importa?
- �El qu�?
- Tenemos la misma edad.
- No.
No s�.
�D�nde le conociste?
- En clase.
- �De verdad? �Eres una alumna?
- No, pero yo soy quien...
Corr� tras �l hasta que se rindi�.
Al principio estaba tan avergonzada.
- �Te lo ligaste?
- S�. Se resisti� durante un trimestre entero.
- Imagino su cara.
Me hace gracia.
- �Est� mejor?
- S�.
El d�a siguiente,
Jeanne hab�a cre�do reconocer
la cara del hombre que amaba.
- Est� bien, le di algo para dormir.
�Crees que estoy gordita?
- Ven a la cama, Narcisse.
- Una mujer que no ama su cuerpo no puede ser un buen partido.
- T� me ense�as cosas.
Ahora no.
- �Por qu�? - Jeanne podr�a o�rlo.
- Lo s�.
Tendr� cuidado, lo prometo.
Tengo tantas ganas que creo que voy a ser muy r�pida.
En la Universidad,
Se ignoraba que Ariane era la amante de Gilles.
Eran muy discretos.
- �La primera vez que me viste?
- No.
- Dabas tu curso de filosof�a.
Lo recuerdo muy bien.
Cuando dijiste...
"La filosof�a no es un divorcio con la vida".
�Te acuerdas?
Me miraste,
te paraste justo delante de m�.
No s�, me sent� totalmente desnuda.
Y ca� enamorada de ti.
Como ten�a miedo de perder,
Gilles le dijo a Ariane
que a pesar de las infidelidades que pudieran cometer,
permanecer�an juntos.
- �Volver�, pap�!
- �Hasta esta noche!
Ariane pens� que tal vez un d�a ella se ir�.
Que no podr� hacer otra cosa.
- Madre m�a...
- �Qu�? Hago cualquier cosa.
- Tienes que cortarlos a�n m�s peque�os.
As� no.
- Cuc�. - �Qu� tal, pap�?
- Bien.
- Hicimos las compras.
- Hola, hija m�a. - �Qu� tal?
Incluso hemos preparado la comida.
- �No me das un beso?
- Primero mi hija, �te importa?
Se cierra una puerta.
- �Qu� le pasa? Est� loca.
- Creo que est� molesta.
- �Lo dices en serio?
- S�, de verdad.
- �Has notado algo?
- S�, pero era demasiado tarde.
- �S�?
�Por qu� demasiado tarde?
�Porque la amas?
- Creo que s�.
- �Y la amas por eso?
Porque est� molesta.
- �Qui�n sabe?
Ten, esto es para ti.
- No quiero nada.
- �Est�s enferma?
- Te lo ruego, simplemente d�jame.
- Si cambias de opini�n, lo dejo en el horno.
Esa noche,
Gilles sali� solo con su hija.
- Pap�... - S�?
- En tu opini�n, �qu� es la fidelidad?
- Nadie lo sabr� nunca.
Es una palabra como cualquier otra.
Algunos son fieles a cosas que no le importan a los dem�s.
- �Por ejemplo?
- Recuerdos, detalles.
- Eso es.
Hay cosas m�s importantes que la fidelidad f�sica.
- Para algunos, no.
- �Y para ti? - �Para m�?
Para m�, no s�.
No s� a qu� le soy fiel. Ni a qui�n.
�Qu� vas a hacer con tu vida?
- �Por qu� me preguntas eso?
- Porque yo te la di.
- �Te arrepientes?
- En absoluto.
T� tampoco, espero.
- No s�, pap�.
No te preocupes, est� bien. Todo va bien.
No te preocupes por m�.
- No me gusta la gente que derrama el agua de las flores.
Para m�, ellos son la burgues�a.
- �D�nde estabas?
- Nada, est�bamos juntos.
�Tengo hambre!
- �Tem�as que no volviera?
- �No tienes hambre, pap�?
- No.
�Tomamos otra copa?
Voy a abrir una buena botella.
- �Qu� celebramos?
- No s�.
Vamos...
- Gracias.
- Os pido perd�n a las dos.
- �Perd�n por qu�?
- Est� bien, est� olvidado. No te preocupes.
- Os quiero.
Una noche, Gilles sali� porque empez� a discutir con Ariane.
Se cruz� con una chica de la universidad.
�l no sabe c�mo.
Camina por la plaza.
Por supuesto, ella sabe que �l ense�a en la universidad.
Sigue siendo una eminencia.
La chica tiene la edad de Ariane.
- �Qu� hac�as? - �Qu�?
- �Qu� hac�as?
- Le ense�aba el co�o.
- �Por un chicle?
- �T� no? - No.
- �Por qu�? No ense�abas t�...
Podr�as.
- Te toca.
No, te toca.
�l piensa en Ariane, tambi�n.
Y deber�a regresar porque es muy tarde.
Pero est� bien con ella y retrasa el momento de separarse.
- �Nos vamos?
- S�, me voy a ir.
- Yo cre�a que t�...
- �C�mo te llamas?
- impuestos.
- Yo soy Gilles.
- S�, lo s�.
- �Te pido un taxi? - No, vivo aqu� al lado.
- Bueno, adi�s.
- OKAY.
Hasta el lunes.
- �Maldita sea!
Esa noche, Jeanne so�� con Mateo,
su prometido esfumado.
* - �Hola?
�Hola?
�Jeanne?
Jeanne, �es usted?
�Jeanne?
- �Ariane?
Ha llamado.
- �Qui�n?
- Mateo.
No se ha atrevido a hablar, pero era �l.
- �Est�s segura? - S�.
He reconocido su aliento.
�No me crees?
- S�, te creo. Pero �por qu� iba a hacer eso?
-Ni idea.
El tel�fono suena.
- �Hola?
�Hola?
* �Hola?
Mateo, �eres t�?
- Mateo ha llamado a Jeanne.
- �En serio? - S�.
�l llama, t� dices "hola" y no responde.
- �C�mo es eso?
- Te lo juro. �l ya ha llamado 2 veces.
Esta ma�ana he respondido yo.
He o�do su respiraci�n, como si tuviera problemas para respirar.
Luego colg�.
- Si contin�a, ir� a por �l.
- Cuc�, �soy yo!
�Jeanne!
- �Vete! Dejame.
- Jeanne, te lo ruego, baja de ah�.
- Esto no te incumbe. �Vete!
- Tu vida no depende de un tipo que te ha dejado. Es demasiado est�pido.
Ha sido ego�sta, pero le sucede a todo el mundo.
Un d�a le har�s da�o a alguien a tu pesar.
Detente. - No puedo.
No puedo vivir de esta manera.
�Su�ltame! - �Detente, Jeanne!
Entiendo que est�s mal, pero se te va a pasar.
Te juro que se te pasar�.
- Quer�a que se diera cuenta.
Que supiera el da�o que me ha hecho.
- Jeanne, �para!
Si saltas, t� no lo ver�s. Tienes mejores cosas que hacer.
Jeanne.
Maldici�n...
Ven, Jeanne.
Ven aqu�.
Ella solloza.
- No se lo digas a pap�
J�rame que no se lo dir�s.
- �Quieres que lo guarde para m�?
Esto no es anecd�tico, lo que acabo de ver.
- Te prometo que no volver� a hacerlo
- Quiero que hagas todo lo posible para recuperar el gusto por la vida.
Vamos a empezar a ver gente, amigos, chicos.
Vas a escuchar mis consejos, �vale?
Vas a salir conmigo. �Me lo prometes?
- S�.
- Cuc�.
�C�mo est�n mis dos chicas? - Bien, �y t�?
- Bien.
�Qu� es esta historia de que Mateo te llama?
- No es nada. Es decir, no era �l.
"Lorsqu'il faudra", de Jean-Louis Aubert.
- �A qu� se dedica tu padre?
- Divorcios.
- �Es abogado?
- Es �l quien se divorcia.
Por tercera vez.
Creo que le encanta divorciarse. Le mantiene ocupado.
Es una rubia de bote.
- No. - Ella tiene el pelo gris ahora.
- Lleva una peluca.
- No estoy segura. Creo que no la he visto en mi vida.
- S�, la has visto.
- En la uni.
Has tenido que verla en la uni.
- Mi padre me cont�
que mis abuelos ten�an una tienda en Bouzareah.
Una vez que se declar� la guerra,
escribieron: "La maleta o el ata�d."
Fue entonces cuando mi padre se fue.
Toda su familia. A Marsella, desde Argelia.
Eran pies negros
- Cuando pensamos que el enemigo tiene raz�n
y que es la v�ctima.
el pensamiento cambia
y se alinea junto al enemigo hasta morir por �l.
- No se puede decir que es el enemigo.
No podemos llamarlo enemigo.
- No se debe confundir con el yihadismo. Es otra cosa.
En la �poca...
Pic�bamos sus tierras.
- Hac�a falta coraje.
- Hac�a falta coraje. Hac�a falta incluso estar inconsciente.
- Hab�a que estar de acuerdo con sus creencias.
- Yo estaba en contra de esta guerra.
- Ariane. - Ariane.
Yo no quer�a matar. Estaba obligado a hacerlo, como todos.
A pesar de que sintiera simpat�a
por la causa de argelina,
Yo nunca hubiese podido traicionar a mi pa�s.
- �A�n sabiendo que no pod�a hacer nada all�?
- S�, aun sabi�ndolo. S�.
- �Cu�ntos eran?
- En ese momento, m�s de un mill�n de reclutas.
Entre los estudiantes, aparte de Jeanne, nadie sab�a que Ariane estaba con Gilles.
- Una guerra que no era llamada guerra.
Lo que suscit� m�s...
Sin quererlo.
- �Tienes fuego?
- Toma.
La conversaci�n contin�a.
�Es tu truco?
No funciona conmigo.
- No es malo, este tipo.
- �Qu� tipo?
- �Crees que soy idiota?
Te ha tenido en sus brazos. Te ha apartado el pelo, tocado la nuca...
No parec�a desagradarte.
- Est�s completamente loco.
Eres t� quien fantasea.
- Conozco bien a ese tipo de t�os.
No dice mucho, pero envuelve a las mujeres con la mirada.
Te gustaba. S�lo hay que ver tus ojos.
- �Ah, s�?
- S�.
�l te miraba, no escuchaba nada. Te miraba y ya.
- �En serio?
- Lo sabes bien. Las mujeres notan eso.
- Veo que has prestado mucha atenci�n.
�No ser� a ti a quien le gustar�a?
Eso es lo que quieres, confi�salo.
Que excite a los dem�s y me acueste contigo.
- �D�nde vas?
- A casa de mi madre.
- �Le has contado lo nuestro? - S�.
- �No me das un beso?
- Hasta ahora.
- �Qu� ha dicho tu madre?
- A ella no le importa.
Adi�s.
Ese d�a, cay� en manos de Jeanne la portada de una revista porno
en la que Ariane aparec�a desnuda.
- �No duermes?
- �Est�s bien?
- S�.
- No, no puedo.
- �Has salido solo?
- Ya lo ves.
�Y t�?
- Igual.
- �Qu� has hecho?
- Nada.
He paseado.
He visto a amigos.
- �De qu� hablas con ellos?
- De la guerra.
- �De cu�l?
- La pr�xima.
Y de profesores.
Las peque�as historias.
Bueno...
Perdona, me voy a acostar, estoy cansada.
- Buenas noches, hija.
- Buenas noches, pap�.
- Hasta ma�ana.
- S�, nos vemos ma�ana.
Jeanne no va a decir nada.
Menos a�n a Ariane que a su padre.
Ella lo va a guardar consigo y no se lo dir� a nadie.
- Joder...
�Joder!
Lo siento, me he dormido.
- �En casa de tu madre?
- �No duermes?
- Estaba preocupado.
- Lo siento. Cuando he visto la hora, no he llamado por no despertarte.
- �Est� bien, tu madre?
- Escucha, no estaba previsto que ocurriera.
- �Lo puedes repetir? No he entendido eso.
No exageres.
- �De verdad quieres saberlo?
- Creo que no he sido suficientemente claro.
No quiero saberlo y me gustar�a ignorarlo todo.
Si quieres que seamos felices durante mucho tiempo,
vamos a aprender a no hacernos da�o.
Eres ego�sta, lo s�.
Te amo tal y como eres.
Pero yo no quiero sufrir.
Los conflictos, las peleas, las reconciliaciones en la almohada,
Me horroriza. No me interesa.
Quiero vivir contigo en armon�a.
�Lo entiendes? - S�, lo entiendo.
No pensaba que esto pudiera existir,
el acuerdo que tenemos t� y yo
Me siento libre contigo.
Debo cambiar algunas cosas, es verdad...
Pero contigo, me siento libre para ser yo misma.
Me siento bien.
Me conoces, no puedo ocultarte nada.
Ni siquiera quiero hacerlo.
Es incre�ble lo bien que me conoces.
Sabes cosas de m� que ni siquiera yo misma s�.
- Te conozco porque te amo.
- Tendr� que que tener cuidado.
- Te lo aconsejo.
Gilles estaba caminando por la noche en la calle
donde iba con prostitutas cuando era joven.
Luego se meti� en la cama.
Y la noche pas� sin Ariane, que estaba fuera.
Y la eternidad no se detuvo.
La felicidad dominaba su cabeza.
- �Qu� haces?
- Voy donde Mateo.
�l trabaja, no est� en casa.
- Cuidado, deber�as llamar.
- No hay nadie seguro. Voy a por mis cosas.
Todav�a tengo la llave.
- Soy yo quien va a ir.
- �Por qu�?
- Es mejor.
- Ariane tiene raz�n, es lo mejor.
- Vale, est� bien.
Toma.
- Hazme una lista.
Dime qu� quieres.
Y me das las llaves.
- Tome.
Listo. He puesto sus libros aqu�.
Y la ropa a su lado.
- Genial.
Podemos tutearnos.
- �C�mo est� ella, Jeanne?
- �T� qu� crees?
- Yo no quer�a que terminara as�.
Es ella quien se fue en plena noche.
- �Nunca le dijiste que se fuera?
- S�, una vez.
Pero no esta vez. En otra discusi�n.
- Nunca debes decirle a una mujer que se vaya.
Porque ella lo har�.
Ya sabes, si no quieres que acabe igual.
�Est�s con alguien?
- No.
Nada serio.
- Me lo puedes decir.
- No estoy enamorado de nadie m�s.
- �Qu� ocurre, entonces?
- Tengo mi parte de responsabilidad, pero ella es posesiva.
Lo ha echado todo a perder.
- Ella est� entera.
- S�, claro.
OK.
- �Sabes que eres su primer amor? - S�.
- �Lo sabes? - Me da miedo.
- �Miedo de qu�?
- No me siento lo suficientemente maduro para darle lo que quiere.
Ella es superfr�gil.
- Es una pena.
Cuando se es joven y as� de fr�gil...
Te puede marcar de por vida.
- Es larga, la vida.
- S�, es larga.
Adi�s. - Adi�s.
Ariane le dijo a Jeanne
que Mateo no viv�a con otra chica.
Esto alivia el coraz�n de Jeanne.
- Me cruc� con Mateo en la calle.
- �S�?
Cu�ntame.
- No hay nada que contar.
No, pero... le mand� a la mierda.
- �C�mo fue el volver a verlo?
- No s�.
Ten�a el est�mago un poco apretado.
La garganta completamente atascada.
Es por eso que no he podido hablar.
Es demasiado pronto, de hecho.
No puedo verlo otra vez.
Es imposible.
- ��l te ha dicho algo?
- No se lo digas a mi padre, �vale?
Jeanne y Ariane estaban unidas por sus secretos.
Ariane no hab�a revelado a Gilles
que su hija hab�a intentado poner fin a su vida.
- �No has visto un sobre? - �Qu�?
- Ah� est�.
Ariane hab�a tomado ese riesgo.
Voy a salir.
Jeanne le hizo el mismo favor con las fotos,
ella nunca habl� con Gilles.
- Tengo que mostrarte algo.
Mira.
- �De d�nde lo has sacado?
- De la calle, en un quiosco.
- Toma.
El a�o pasado necesitaba dinero. Me hice esas fotos.
- Espera, no te preocupes.
No se lo voy a decir.
Te lo prometo.
No le dir� nada a pap�. Te lo juro.
No me importa, lo borro.
- Me parece bien.
- Mira.
Ya est�.
- Sabes...
Los hombres
enga�an sin avisar y les parece bien.
Pero ellos no soportan
que las mujeres hagamos lo mismo.
S�lo hay una soluci�n. Hacer lo mismo.
y no dec�rselo.
- �Ah, s�? �Sin previo aviso?
Si me equivocara...
Si durmiera con otro hombre,
eso significar�a que mi historia est� arruinada.
- �Alguna vez has hecho el amor por placer?
- No.
- Vaya. - No, pero s�...
Una vez, al principio. Por curiosidad.
- �Y?
- Estuvo mal.
No horrible, pero no fue una buena idea.
- Hay que saber elegir a los amantes. Todo est� ah�.
- �En serio? �T� sabes? - S�.
- �Nunca te equivocas?
- Cada vez menos.
- Tengo un amigo en la universidad,
un tipo que tiene 25 a�os y...
Nunca ha amado a nadie.
No puede estar con nadie.
Dice que, de hecho,
cuando nos enamoramos,
uno empieza a amar todo. Para ver...
Para probar que la vida es realmente incre�ble.
Vagando por las calles, que es genial.
Nos volvemos d�biles.
Pero es triste, no enamorarse nunca.
�No te parece?
- Tal vez no ha encontrado a la mujer que puede dominar.
�No crees?
- No lo s�.
�l se tira a todas las chicas..
- Ah, �s�?
- Hemos hecho todo lo posible con Mateo.
Siempre estuve c�moda con �l por aquel entonces.
Es como si alguien nos hubiera hecho un truco...
muy tranquila, de hecho.
Es agradable, eso es todo.
- Por eso debemos tener cuidado.
- Es un truco de personalidad. No tiene por qu� ser as� necesariamente.
A lo mejor no es por nosotras.
Nos dejamos llevar.
No es que me moleste estar en una relaci�n.
Me encanta
y al mismo tiempo me parece una mierda porque...
es c�modo y de golpe,
es menos importante en tu interior.
Tus decisiones, tus cosas...
Puede ser un placer volver, recuperar a tu chico.
Es cierto.
En fin...
Est� muy bien, pero al mismo tiempo
no es ninguna locura.
- Te hace sentir menos sola,
pero tal vez nuestra soledad nos hace actuar y pensar.
- Eso es. Uno empieza a pensar m�s.
Te hace sentir bien,
ponerte un gran abrigo
para mantenerte caliente.
Mientras est�s sola, triste...
Puede doler mucho estar solo cuando amas a alguien,
pero al menos, en la soledad, enfrentamos el fr�o.
- S�.
- �Jeanne!
- �C�mo est�s? - �Paseando?
- Se te cae el pa�uelo.
- Gracias.
�Qu� haces?
- �Ahora mismo?
Voy a buscar a una amiga.
- �No nos damos un beso? - Perd�n.
Para, St�phane.
Jeanne se reuni� con su compa�ero, del que hab�a hablado con Ariane.
- Siempre tan salvaje.
- Eres muy pesado, lo sabes.
Disc�lpame, pero...
He quedado.
Jeanne, que nunca hab�a pensado acostarse con �l
iba a hacerlo por probar.
- �Te vienes conmigo? - S�.
- Hola.
�C�mo est�s? - Bien, �y t�?
- St�phane...
Ariane.
Nos hemos encontrado en la calle.
�Qu� tal si almorzamos los tres?
Le habl� de ti, ella habla de ti.
- �Ah, s�? - S�.
- Aqu�, �vale?
- �D�nde hiciste esta?
- En Tirol. - �Qu�?
- Tirol, en Austria.
Yo estaba haciendo un reportaje. - Pens� en un pastel.
- �Tirol? - �Qu� es?
- Una regi�n que me encanta.
- Es bonita. - En Europa.
- �Esa!
- Esta es en Estados Unidos.
Una cosa sobre el medio ambiente.
- El entorno es una locura.
- Me gusta mucho.
- Tienes buen ojo.
- �Has visto que las chicas son hermosas?
Si me quedo, acabar� con una estudiante.
�Est�s casado?
- Lo estuve.
- �Pudiste ser fiel?
- Bof...
Voy a hacer pis.
Bueno, hasta pronto.
- �Est�s bien?
- Hola.
- Olvidas tu bolso.
- Perd�n.
Jeanne, abrumada por el dolor de su padre,
y el sentimiento de culpabilidad, quer�a ayudar a Ariane
y los reconcili�.
- �Estabas al corriente?
- No, te lo prometo.
- Es cierto, ella no lo sab�a.
No pod�a saberlo.
- �Por qu�?
- Porque era la primera vez.
- �C�mo has conocido a este tipo?
- Pap�, es ...
Fui yo quien se lo present�.
- �Puedes dejarnos solos, por favor?
- S�.
- Te he visto.
Tan perdida, tan sensual con otro.
Soy imb�cil.
- Lo siento tanto...
Te pido perd�n.
- Me cre�a m�s fuerte que todos los dem�s.
No tengo miedo de la muerte, pero quiero envejecer con la persona que amo.
Esa persona podr�as ser t�.
- Estos chicos no significan nada para m�.
S�lo es deseo.
No es m�s que eso. Se va.
Yo te cre� cuando me dijiste
que si quer�a a un hombre m�s joven,
sin dec�rtelo...
�Te cre� cuando lo dijiste!
- �Qu� cambiar�a, honestamente?
- No s�.
- T� eres as�. Eres una (inserte femenino de Don Juan).
Quieres disfrutar a tu manera.
- �No es cierto! �No es cierto!
�Eres horrible!
- Eh...
S� exactamente c�mo te sientes cuando lo haces por placer.
Yo era as� hace tiempo.
Hac�a sufrir a mujeres que no lo merec�an.
- �Entonces se acab�?
�Quieres que me vaya?
- Voy a dar un paseo.
- Ven...
�Por qu� lo has hecho?
�Est�bamos tan bien!
- No s�.
Si tu padre me deja, creo que me mato.
- Para...
Venga...
Vamos...
- Ser� mejor que te haga un caf�.
Es la hora.
- S�.
Ariane sali� de la casa.
Y Jeanne se qued� sola con su padre.
- Mira qu� bonita es.
�Que haces?
- He terminado mi trabajo, vuelvo a casa.
- Parece que me queda muy bien.
- Es verdad que te queda bien.
Date la vuelta.
Ll�vatela, si quieres. - �S�?
Puedo devolverla si cambio de opini�n.
Gracias.
- �Nos vemos en casa? - S�.
- Est�s mejor.
- �Por qu�? �Estaba enferma?
Antes de separarse, Ariane le dijo a Gilles
que Jeanne trat� de saltar por la ventana.
Tres meses m�s tarde, la noche de su cumplea�os,
Jeanne le pidi� a su padre que se encontrara con ella en un restaurante.
- �C�mo est�s, pap�?
- Buenas noches, hija.
Hola, Mateo.
- �C�mo est�s? - �Est�s bien?
- Si, estoy bien.
- Espera, ahora vuelvo.
- Se lo dices t�.
- No, se lo dices t�.
- Quiero que se lo digas t�.
Vale, vale, se lo digo yo.
- Bueno...
Feliz cumplea�os, hija. - Gracias.
- Jeanne y yo estamos juntos de nuevo.
- Est� bien. Buena noticia.
- Y me he dado cuenta
de que siempre he atra�do a la gente loca y tonta.
Mira,
Estaba la chica, en la calle,
ella estaba all�,
en la acera de enfrente, me miraba.
Vi que ella me estaba mirando.
De repente, cruz� y se me ech� encima.
Ella me dec�a cosas, no entend�a nada.
Ella me solt�, y ya.
Francamente, yo no hab�a hecho nada especial.
�Por qu� yo?
- T�, al contrario que la gente, no esquivas la mirada.
- S�, no s�.
Y de repente,
esta semana...
Vuelvo a casa de Mateo. - �Cu�ndo vas a por tus cosas?
- Muy bien.
�Cu�ndo te quieres pasar?
- Me pasar�...
�La semana que viene?
- Ah� necesitar�s tus cosas, �no?
- S�, pero est� bien.
Todav�a tengo cosas en tu casa, �verdad?
- S�, ten�a que mantener algunas cosas.
- Bueno, mi ni�a.
Bueno...
- Adi�s, Gilles. - Adi�s, Mateo.
- Adi�s, pap�. - Adi�s, hija.
- Me pasar�.
- S�, cuando t� quieras.
Buenas noches.
- �Adi�s! - Buenas noches.
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