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LA PATRULLA PERDIDA
Es la tarde del 18 de marzo de 1849.
Tres dragones del regimiento Piamonte Real llevan una orden
a un destacamento del XVllI de Infanter�a Acqui.
En cuarenta y ocho horas el Piamonte entrar� en combate
con el ej�rcito austriaco por la libertad de Italia.
Dos d�as despu�s, a mediod�a del 20 de marzo,
la imprevista ruptura del frente por parte del mariscal Radetzky
y la fracasada resistencia ante Pav�a del general Ramorino
conducir�n al Piamonte a la fatal batalla de Novara,
donde concluye, entre luto y l�grimas, la breve guerra de 1849.
Los int�rpretes de esta pel�cula no son actores profesionales.
En su vida cotidiana son profesionales, intelectuales, campesinos, obreros,
hombres como los que, desde el Risorgimento y hasta nuestros d�as,
han sido siempre los protagonistas de la historia de Italia,
le fuera la suerte propicia o adversa.
Estos son sus nombres y sus personajes...
Ocho hombres del XVllI de Infanter�a Acqui
en un fr�o amanecer de marzo de 1849,
marchan desde un caser�o, al norte del puente de Bereguardo,
por la orilla piamontesa del Ticino,
para realizar una batida a lo largo del frente
y establecer contacto con la divisi�n del teniente general Ramorino.
Es la patrulla del capit�n Salviati.
�Patrulla, alto!
�Izquierda, ar!
�En marcha, de a dos!
�Patrulla, de dos en fondo, por la izquierda...!
�Adelante, march!
Sargento, �sabe ad�nde vamos?
Eres soldado para obedecer �rdenes y cumplir con tu deber, Capai...
No para hacer preguntas.
�Te das cuenta de c�mo es la vida militar, voluntario Valfr�?
Nada de entusiasmo...
Aqu� eres soldado y, adem�s, de infanter�a.
A m� no me gusta ser soldado, Barra, pero ahora no hay m�s remedio.
Esta guerra, como la del a�o pasado, es necesaria para todos.
Tambi�n para ti y para m�.
Dicen que si ganamos,
el rey har� construir una v�a f�rrea de Tur�n a Mil�n.
�Ser� maravilloso! �Har� falta mucha mano de obra!
En marzo, la veleta ni dos horas est� quieta.
Ayer hac�a un sol de torrarse y hoy hace un fr�o del demonio...
Esta niebla se puede cortar con un cuchillo.
Hace falta buen tiempo para arar los arrozales.
�De qu� pueblo sois? �Ad�nde vais?
Huimos. Ma�ana la guerra llegar� tambi�n aqu�.
�No teng�is miedo! �Confiad en la corona de Saboya!
- Ten, peque��n... Come. - Gracias, soldado.
- �Mira qu� rubia! - �Eh, guapa!
Eh, sargento, �te acuerdas de la batalla de Goito?
��nimo, hijos, ahora os toca a vosotros!
Mi capit�n, creo que �ste es el mejor punto para atravesar el r�o.
Ah� est� Bereguardo, a pocos kil�metros de mi casa.
- Sargento, paramos aqu�. - �Alt! �Macutos a tierra!
Mi padre me informar� de los movimientos de los austriacos en la llanura lombarda.
Est� bien.
- Toma. - S�, ya me encargo yo.
Sargento...
�Sargento!
- �Hacemos una fogata? - �Est�s loco?
�Qu� pena! Era un recuerdo del caser�o.
El caldo de gallina se repite.
Sargento, �puedo descalzarme? �Me lo permite?
- S�, te lo permito, pies planos. - Gracias.
Teniente, s�lo puedo dejarle a un hombre. Lo dejar� cuidando la barca.
- A sus �rdenes. - �Sargento!
- A sus �rdenes. - Hace falta un buen remero.
Listo, mi capit�n. Aqu� estoy yo.
- Est� bien. Ve con el teniente. - A sus �rdenes.
Coge s�lo el fusil.
�Fanfarr�n! Tienes prisa por hacer la guerra, �eh?
Le esperar� hasta las doce y cuarto, no m�s.
Luego, seguiremos el r�o y marcharemos al encuentro de la divisi�n Ramorino.
Hasta pronto, teniente.
�All� abajo est�n las barcas!
- Cojamos �sta. - A sus �rdenes.
Es usted de por aqu�, �verdad, mi teniente?
S�, los m�os viven a tres kil�metros de aqu�, en la orilla lombarda.
Los ver� dentro de poco.
Y t�, Malan, �de d�nde eres? �Eres de los valles?
S�, de Val Pellice.
S�lo me queda mi madre. Se ha quedado all�.
Despu�s de la guerra me gustar�a venirme a Tur�n.
Dicen que en las f�bricas hay trabajo todo el a�o. �Lo ha o�do usted?
Me gustar�a que mi madre viviera bien sus �ltimos a�os.
Malan, si no he vuelto a medianoche, regresa con la patrulla al otro lado.
- Adi�s. - Buena suerte, mi teniente.
- �Qui�n es? - Soy yo, Andrea.
�Andrea? �Entra, aprisa! �Aprisa!
�No, Andrea, no! Te lo aseguro. Aqu� todos lo saben.
Los austriacos no van hacia Mil�n. Van hacia el sur.
Han trasladado ya cinco cuerpos de ej�rcito y m�s tropas cruzan el Brennero.
Cada d�a confluyen en Pav�a nuevas tropas.
Por los caminos de la llanura s�lo se ven caras de croatas y de bohemios.
�Es una verdadera plaga!
Vuelven.
Por suerte, aun no es tiempo de cosechar.
Andrea querido...
Recuerde, doctor, justo ayer pas� otro regimiento del Genio.
Esta vez para Radetzky no se trata de una revancha por la derrota del 48,
Quiere de la corte de Viena los laureles del Conquistador.
Pero, vosotros...
�El mando piamont�s no sabe nada de esto?
Y defendiendo Pav�a s�lo hay una divisi�n...
La divisi�n lombarda... Tengo que irme.
Espera, voy a ver si el camino est� despejado.
�Qu� tal, mi general?
�Ya te marchas? Andrea m�o...
�D�nde anda Pinin? �Sigue trabajando en el horno?
Fusilado. Todos los d�as fusilan a alguien en Lombard�a.
�Pobres!
La poblaci�n, a pesar de la decepci�n del 48, est� listo para levantarse.
Aqu� lo han comprendido todos.
Liberarnos de los austriacos supondr�a unir nuestras v�as f�rreas e intereses
a los del Piamonte y llegar hasta el mar.
- Madre. - Andrea m�o.
Adi�s, doctor.
- �Padre! - Andrea...
P�rtate bien.
El camino est� libre. S�lo pasan campesinos pr�fugos.
Ten cuidado, �eh? Piensa en tu madre.
�Vuelve con mam�, Franco!
�Mam�! �Mam�!
�Despierta, gandul!
- �Ha llegado el teniente? - Todav�a no. Venga, levanta.
Podr�amos esperarlo un poco m�s.
�se siempre se queja.
Sargento, la patrulla lista para la marcha.
Venga, daos prisa. Preparaos.
- Eh, Ronco. - Dime.
�chame una mano.
Gracias.
Sargento, vamos.
En marcha. ��nimo!
�Por aqu�, teniente!
�Vamos, Malan! �Aprisa!
- �Madre! - �Malan!
�Malan! �Malan!
Malan...
�Patrulla! �Capit�n Salviati!
�Patrulla!
�El teniente, mi capit�n! �El teniente!
�Y el soldado Malan, teniente?
Malan ha muerto. Le dispararon en el r�o.
Informe, teniente.
Las tropas austriacas avanzan desde hace una semana.
Se han concentrado cinco cuerpos entre Melegnano, Binasco y Cortedona.
Parece que Radetzky no se retirar� m�s all� del Adda,
sino que intentara atravesar el Ticino frente a Pavia.
Las tropas austriacas, reforzadas por artiller�a y caballer�a ligera,
dicen que suman m�s de setenta mil hombres.
La divisi�n del teniente general Ramorino tendr� que contener el primer choque.
Me he enterado de que el segundo cuerpo de ej�rcito,
al mando del general D'Aspre, est� formado por la divisi�n Archiduque Alberto
y por las brigadas Stadion y Kollowrath.
La brigada Liechtenstein,
con doce piezas de artiller�a, forma parte del cuarto cuerpo.
La brigada Festetis,
con un regimiento de alpinos y uno de cazadores croatas.
Tambi�n se ha advertido que desde Mil�n convergen hacia el Ticino
numerosos aprovisionamientos.
�Madre m�a, no puedo m�s!
Voluntario, �te gusta la guerra?
Dentro de poco llegaremos a la ciudad.
Es raro que no hayamos visto las tropas de Ramorino.
Yo siempre he dicho que los generales s�lo sirven para los desfiles.
�No, d�jalo!
�D�jalo, es m�o!
�Es m�o!
�Quiero volver a casa! �D�jalo!
�Quieto!
�Su�ltame!
�Qu� haremos? �Ad�nde iremos?
El cr�o tiene fiebre.
Valor, Angela.
Esperemos que podamos llegar pronto a casa de tu hermano.
�Soldados piamonteses!
- �De d�nde ven�s? - De un caser�o cercano a la ciudad.
Los austriacos han atravesado el r�o y vienen por todas partes.
Van hacia el Po y los arrozales.
Pero, vosotros, �de d�nde ven�s
- Eh, Barra, dame de beber. - �Y la divisi�n lombarda?
Las tropas del general Ramorino, �no han combatido?
�No han opuesto resistencia?
Eran s�lo unos cuantos tiradores.
Cuidado...
Dentro de poco los austriacos llegar�n aqu� tambi�n.
En la guerra los hombres se convierten en l�grimas...
�Pobrecillos!
Entonces, �Ramorino...?
Por eso no hemos o�do los ca�ones.
Todo nuestro ej�rcito ser� sorprendido por la espalda.
Ahora s� que estamos buenos.
Sorprender�n a Ramorino.
Pero a�n no hemos dicho la �ltima palabra.
Hay que volver atr�s.
Tenemos que reincorporarnos a nuestras filas.
- �Sargento, en marcha! - Venga, muchachos, vamos.
Ay, ay...
FIN DE LA PRIMERA PARTE
SEGUNDA PARTE
�sta es la situaci�n... Nuestras tropas avanzan sobre Zerbolo y Vigevano.
Nuestras tropas avanzan sobre Mortara.
Nuestras tropas avanzan por toda la llanura padana.
��nimo, venga!
�Pobres de nosotros, volveremos mas destrozados que antes!
1849 terminar� como 1848.
Venga, �nimo...
Durante ocho meses hemos vigilado la orilla del Ticino,
pero no dejaremos que lo toquen.
- D�jame, no puedo seguir. - �Adelante!
��nimo! �No querr�s que te deje aqu�, en mitad de los arrozales, Jes�s!
��nimo! �Venga, valor!
��nimo, vamos!
�Qu� haces? �Qu� haces?
�Basta! �Dejadme! �No puedo m�s!
Es in�til, hace m�s de doce horas que caminamos.
No podemos seguir.
- Mi capit�n... - �C�mo est�?
No puede m�s.
Hay austriacos por todas partes.
Es dif�cil que consigamos incorporarnos a nuestro ej�rcito.
S�lo nos queda intentar encontrar alguna v�a de escape.
Puede que seamos los �nicos en muchas millas, en medio de estos arrozales,
que llevemos todav�a el uniforme italiano.
Aunque sab�a que nuestra misi�n no ser�a f�cil,
he querido conservar la esperanza de conduciros hasta nuestras filas,
donde junto a otros hombres como nosotros
habr�amos podido vivir los d�as y las horas decisivos.
Ahora ya no puedo transmitiros esa esperanza.
Me lo dice el cansancio, el fr�o, la desconfianza,
la tristeza que leo en vuestros ojos.
S�lo nos queda intentar buscar una salida.
�T�, Ronco! �Conoces esta zona?
�Qui�n, yo? Soy bracero y cazador, mi capit�n.
Desde Vercelli hasta Pav�a toda la planicie es m�a.
Entonces, intenta buscar un camino para sacarnos de aqu�, Ronco.
Nosotros te esperaremos pasada aquella hilera de �rboles.
- Ve, Ronco. - A sus �rdenes.
Y pensar que �bamos a cazar al enemigo y a entrar en Mil�n entre flores,
y en vez de eso tenemos que huir, escondernos...
Y siempre este barro...
Sargento, Valfr�... Ayudad a Capai.
Usted y Barra qu�dense en la retaguardia.
A sus �rdenes.
Adelante, en marcha.
- �Qui�n va? - Soy yo, mi, sargento.
- Soy yo, sargento. - Ronco, �qu� has encontrado?
Por nuestra izquierda el camino est� libre, capit�n.
�Qu� cansancio!
He llegado casi hasta el caser�o de las dos torres.
Delante de nosotros, a unos mil pasos,
hay un parque de artiller�a austriaco, del cuarto cuerpo, mi capit�n.
- Est� bien, Ronco. Descansa. - Gracias. A sus �rdenes.
�Lo ha o�do, teniente?
Hay un parque de artiller�a.
Habr� un dep�sito de municiones.
Pero, mi capit�n, ser�a una ratonera.
Teniente, nuestro deber es atacar.
�Valor, muchachos!
�sta es vuestra prueba de fuego.
Puede que pasen a�os antes de que nuestro ej�rcito pueda volver a combatir.
Vamos, recoged las armas.
Usted har� explotar el dep�sito, sargento.
Nosotros le cubriremos las espaldas.
- Escoja a un hombre. - A sus �rdenes.
Voluntario Valfr�, ven t�.
Vamos.
Venga, en marcha.
�Ya estamos!
�Recuerda bien lo que te he dicho!
Ve por la izquierda y vigila al centinela.
Cuidado, muchacho. �Venga, ve!
Ya debe haber pasado un cuarto de hora.
�Por aqu�! �Por aqu�, mi capit�n!
Esa campana suena como la de mi pueblo.
Las campanas suenan igual en todos sitios, tambi�n en Liguria.
Pero all� tenemos el mar, los olivos...
�Tambi�n los olivos crecen en hileras?
En mi tierra utilizamos las hileras para tender trampas para las liebres.
Durante el verano se trabaja todo el d�a en los arrozales.
Luego, por la noche, se tienden las redes de �rbol a �rbol.
Las liebres, perseguidas, corren toda la noche.
Pocas se salvan. �Te acuerdas, Capai?
�Ah� est�n los austriacos!
Ven.
�Bajo el p�rtico!
�R�pido, corre!
Comprueba si es posible la retirada por all�.
- Teniente. - Nada, nada.
�Ya llegan, sargento!
Capit�n, vienen tambi�n por aqu�.
Atravesaremos la plaza. Primero usted, teniente.
�Sal, Capai! �Sal, Barra!
Sal, Valfr�.
Sal, Ronco.
�Valfr�! �Valfr�!
- Valfr� ha muerto. - Corre.
- �D�nde est� Valfr�? - Valfr� ha muerto.
�Entrad en ese portal�n, r�pido!
�Mi teniente, all�! �Aquel caser�o!
Intentaremos llegar. El terreno est� despejado.
Cerrad el port�n. Haced una barricada.
�R�pido!
Colocadlo contra el port�n.
- �Aprisa! �Apuntaladlo! - �Jes�s!
�R�pido, r�pido!
Los austriacos llevan sigui�ndonos toda la noche.
Por desgracia, vuestro caser�o tendr� que ser nuestra defensa.
Es la guerra. Hagan lo que tangan que hacer.
�A la casa! �A las ventanas!
Vosotras subid a casa. Nos toca a nosotros.
Renzo, lleva el caballo al establo.
�Por la escalera, muchachos! �R�pido!
Barra, Capai, sargento... �Al primer piso!
Est� herido.
Amalia, trae vendas y agua..
Despacio, despacio.
Perdone, capit�n, pero con la panza llena se dispara mejor.
Ronco, sube a la buhardilla. T� trae a los dem�s hombres.
�Qu� hace aqu�?
�Vosotros sois de la Acqui?
Tengo dos hijos en la brigada Regina y otro en artiller�a.
�Suerte, eh!
Eh, chica, �me das de beber?
- �C�mo te llamas? - Maria.
Como la Virgen.
�Me haces compa��a mientras espero?
- �Tienes miedo? - No.
Maria...
�Tambi�n tu quieres hacer la guerra?
No ser� la primera vez que empu�e un fusil.
Tengo muy buena punter�a.
Toma, mocet�n.
Dime... �Conoces a Garibaldi?
�A Garibaldi? �Qui�n, yo?
Le habr� visto en cien batallas.
Con su camisa roja, sobre su caballo blanco...
Yo de mayor quiero ser garibaldino.
�Muy bien! �As� me gusta!
�Atento all�, eh!
Es como si hubieran desaparecido.
�All� vamos!
�Est�s herido!
�Aparta de ah�!
No lo lograremos, capit�n.
Hay que resistir hasta que se haga de noche.
Qu�dese aqu�, teniente. Voy a ver a los hombres.
�Maldita sea!
�Barra!
Al que no muere en la cuna, siempre le pasa algo, capit�n.
Est�n tomando posiciones en el flanco.
Barra, �puedes quedarte en la ventana y vigilar esta esquina?
Muy bien.
- �Tabaco, sargento? - Gracias.
Van a colocar un ca��n.
Retir�monos a la otra parte del caser�o.
- Re�na a los hombres, teniente. - A sus �rdenes.
Ayer hubo combates en Mortara.
Estaba tambi�n la brigada Regina. Puede que Paolo y Tonio...
Yo sigo aqu� y no he visto ninguna batalla. El a�o pasado en...
Tenemos que bajar. Traen artiller�a, nos defenderemos dentro.
Fuera, Capai.
�Aprisa! �Corred! �Salid de ah�!
�Entrad, r�pido!
Venga, fuera de aqu�.
�Vamos, vamos! �Aprisa!
�Renzo! �Renzo!
�Capit�n, mi hijo est� con un soldado all� arriba!
�Ronco! �Ronco!
Un molino se ha ido a moler harina. Dame tu fusil.
�Ronco! �Ronco!
- �Est� muerto! - �Baja, aprisa!
�Vamos, chico!
�Renzo!
- �Renzo! �Renzo! - Salga! �Salga de aqu�!
- �Renzo! - �Fuera de ah�!
�No, no! �D�jame!
- �Fuera! - �Quiero ir con Renzo!
- Tranquila... - �Quiero ir con Renzo!
Tambi�n Ronco ha muerto. Est� en el altillo.
No podremos resistir hasta la noche.
Moriremos todos.
Hay que intentar salir de aqu� inmediatamente.
Qu�dese aqu�. Yo ir� a ver.
- �Qui�n era ese chico? - El mozo.
Vino al caser�o con su madre.
A�n no hab�a cumplido los diecis�is.
Mejor que hubiera sido yo. Total, la muerte es el pan de los viejos.
Me gustar�a que vieras el mar. Las barcas con las velas...
�Si vieras qu� bonito!
Tenemos que abandonar la casa.
Detr�s hay un bosquecillo. Aprovecharemos la niebla.
Hay que darse prisa. Avisa a los hombres.
T�, busca una escalera y col�cala en la ventana que da al bosque.
A sus �rdenes.
D�jeme una escalera.
Vigila t� a los austriacos. Yo voy con el chico.
�Se�or, Se�or!
Apartad de ah�. Resguardaos.
Dentro de nada estar�n aqu� los austriacos.
Eso es... Trae.
�Ve, Barra!
Adi�s.
�Ve a avisar al capit�n, r�pido!
Dame.
Ten el fusil.
Cuidado, sargento.
Mi capit�n, la escala est� lista.
�Sal de aqu�, chica! �Esc�ndete!
El hombre que estaba con vosotros en el caser�o �d�nde est�?
No lo s�. Vendr� detr�s.
Espabilad. Se van por otro lado.
�Qu� tal, teniente?
D�jalo en el suelo... Despacio.
Mala suerte, teniente.
�Giovanna!
�Madre! �Madre!
Se�or...
�Tommaso!
- �Renzo! �Renzo! - �D�jalo!
�Giovanna! �Ni�os, por aqu�!
Nuestro caser�o...
Un general, treinta mil infantes,
Cien ca�ones y un trompeta.
Malan...
En las ventanas, muchachas rubias.
Las morenas se quedan mir�ndome.
La barca... en el r�o.
En las ventanas, muchachas rubias.
Las morenas se quedan mir�ndome.
Pasan los d�as, auroras y crep�sculos,
Uno a uno los vi caer.
En los arrozales est�n sepultados,
De los arrozales no volver�n.
En los arrozales est�n sepul...
Mi capit�n...
El teniente ha muerto.
�En qu� piensas, Barra?
Pienso en qu� hacemos aqu�, capit�n.
Es cierto, Barra.
Ahora que todo va mal es dif�cil decir para qu� estamos aqu�.
Y sin embargo, piensa en nuestro pasado,
en estos cuantos d�as que hemos pasado juntos.
Puede que estemos aqu� para que Malan pueda cruzar el r�o sin que le disparen.
Para que el teniente Airoldi vuelva a ver su hermosa llanura lombarda.
Para que Valfr� pueda retornar a sus libros.
Para que Ronco vuelva a poner trampas para liebres y a trabajar en el arrozal.
Y t�, en tu Liguria.
T� eres ligur, Barra...
Y en la Liguria fue donde comenc� yo mi exilio.
Hu� de N�poles, donde dej� a mi amigo Settembrini y a muchos otros...
Tambi�n ellos, con nuestros mismos sufrimientos, dudas, esperanzas...
Y con ellos y con nosotros, otros hombres y mujeres...
Campesinos, estudiantes, burgueses, plebeyos...
De Venecia y de Calabria, de Sicilia y de las Marcas...
Unidos por los mismos dolores y esperanzas.
Separados s�lo por una franja de tierra,
por una colina, por unas pocas brazas de agua.
Creo, Barra, que s�lo para esto estamos aqu�...
aunque s�lo quedemos cuatro.
para que esa franja de tierra, esa colina, esas brazas de agua...
no vuelvan a separarnos.
El ca��n truena por el norte. Se combarte en Novara.
�Vamos, muchachos!
Y al atardecer del 23 de marzo,
en la planicie de Novara se combati� con dureza.
El ej�rcito piamont�s conquist� y perdi�,
y volvi� a conquistar y volvi� a perder la posici�n de Bicoca.
Aqu�, en esta planicie, termina la breve guerra del 49
y la historia de nuestra patrulla, del capit�n Salviati y de sus hombres.
En Brescia, en Venecia, en Roma...
soldados y ciudadanos a�n combaten y resisten.
Gracias a estas luchas, a estas derrotas, a este sacrificio com�n,
se borraron las barreras entre una y otra regi�n.
M�s all� de la derrota, nac�a una naci�n.
F I N
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