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Una de las hayas del infante abandonar� el palacio real,
y su majestades los reyes buscar�n una sustituta a partir de entonces.
Nadie llama cornudo al conde sin pagar por ello.
Se ha muerto mi padre.
Lo han tra�do desde Florencia.
No se ocup� de nosotros en su pu�etera vida
�y ahora me env�a esta miserable herencia?
�Es que nadie tiene imaginaci�n en todo el reino para entretener a su rey?
El rey ha anulado todos los compromisos por su onom�stica.
Voy a organizar algo grande: un circo romano.
Una llave.
�Qu� diantres abre eso ahora?
�C�mo vamos a conseguir que el rey acepte?
No hay circo romano que se precie sin un emperador que lo encabece.
Hay que llevarla al joyero para que grabe nuestros nombres.
S�.
Y esto es por mi madre, por haberla dejado morir sola.
Y esto...
�S�tur, S�tur!
�D�nde est� el ata�d de tu padre?
�Hab�is o�do hablar del dedo de San Pedro?
�La reliquia robada hace un mes en Italia?
La persona que la rob� deb�a tra�rmela en un carruaje desde Florencia
pero hubo problemas en el intercambio.
La corona, que la hab�a dejado aqu�, que me la han robado.
-�No me lo digas! -�Que me la han robado!
Te presento a los que van a morir en la arena, hijo.
Y �de d�nde los ha sacado?
Son mis presos. Ll�vatelos al calabozo.
S�, se�or.
�Qui�n querr�a llevarse el ata�d de un criado?
No tiene sentido.
D�jelo estar, amo, d�jelo estar.
He perdido la corona de oro que le iban a regalar al rey.
Buscan actores para una representaci�n que se celebra ma�ana.
Circo romano.
Suena bien.
Yo ven�a a apuntarme a lo de la representaci�n.
�Oiga, no, no! �Qu� hacen? �Su�ltenme! �Su�ltame!
He perdido algo muy importante y necesito dinero para recuperarlo.
�No!
�Por qu� me encerr�is aqu�?
�Qu� nos van a hacer?
�Se puede saber qu� os pasa?
Nada, se�ora.
No se ha dado cuenta.
La se�ora no, pero el rey s�.
Son cuatro hierros cubiertos con pan de oro, Catalina.
S�tur.
�D�nde est� la reliquia?
�Recuerdas esto? Lo ten�as aqu� dentro.
Si recordaras d�nde est� la reliquia d�selo a mis hombres.
�Socorro!
Os presento a una de las candidatas a ser la nodriza de nuestro hijo: Beatriz de Lens.
�Anda que menuda tarea que ha tocado a ti,
lavarle los calzoncillos al se�orito Jacobo!
S�, y anda que no me est� costando dejarlos en lustre.
Vamos, que tiene los palominos bien incrustados, como no hace otra cosa que comer garbanzos...
Anda, vete para palacio que la se�ora quer�a que la vistieras.
Pero �c�mo te voy a dejar aqu� sola? Me espero, mujer.
Que no, que no te preocupes, venga.
Venga, pues tira. No tardes que se est� poniendo el d�a muy malo. Vente pronto.
Venga, con Dios.
Danos todo lo que tengas.
�Pero si yo no tengo nada, si s�lo soy una criada!
Pues no nos vamos a ir con las manos vac�as.
-�Por favor! -Cogedla.
�No, no, por favor!
�Ayuda!
�Ayuda, socorro!
-�Est� bien? -S�, gracias.
De nada. Soy el capit�n Patrick Walcott.
Yo soy Margarita.
Un placer.
�Quiere que la lleve a alg�n sitio?
No, gracias, no es necesario.
De verdad, insisto.
No quiero que le pase nada m�s.
Aqu� le traigo el aseo matutino, amo.
Que se mete aqu� usted nom�s salir de la cama y luego acaba oliendo como un tigre.
�Esa cara de frustraci�n?
Por mucho que la miro es imposible.
Ni siquiera s� lo que estoy buscando.
�Quiere usted que consulte a Paqui, la gitana?
No, S�tur, no.
Es que esa mujer adem�s de ofrecer servicios �ntimos
dicen que quita el gafe.
Y nosotros que estamos buscando a la mendiga noble, nada,
y luego esta llave, que no sabemos ni lo qu� abre.
Tenemos que averiguarlo si queremos encontrar el tesoro.
�Madre del amor hermoso!
�Amo!
�Qu� pasa?
La llave, que ha abierto el arc�n.
Tambi�n sirve para este.
Es una llave maestra.
�La madre que pari� a los templados! Pero, �c�mo que maestra?
Lo abre todo.
Pero amo, si abre todo no tenemos nada.
�C�mo vamos a saber qu� cerradura esconde el tesoro?
Es que parece que esto lo haya preparado alguien que nos est� siguiendo
para descojonarse del periplo que llevamos.
Espera, espera.
Aqu� parece que hay una inscripci�n.
No, lo que yo le diga, y ahora una inscripci�n.
Y �qu� pone?
Fontem veritatis.
Fontem veritatis,
la fuente de la verdad.
�No, amo, no!
Que dicen que un hombre mat� all� a su hijo
y desde entonces esa fuente est� maldita.
Que se puede escuchar los llantos del beb�
y tambi�n se le puede ver reflejado en el agua.
Iremos.
�Qu�?
Loquita me tienes todav�a con la entrada que has hecho en los jardines del palacio.
Encima ese caballo, con ese pedazo de ingl�s.
S�, menos mal que pasaba por el lago,
que yo no s� qu� hace un ingl�s en las Espa�as.
Pero chica, �c�mo no se lo has preguntado cu�ndo ibas ah�, encaramada en su grupa?
Ah, que estabas pendiente de otras cosas. Te comprendo.
A ver, �qu� te crees t� que hemos hecho? Que s�lo me ha tra�do hasta aqu�.
Hombre, yo lo digo porque como ibas meti�ndole mano...
�Yo? No, perdona, yo iba agarrada para no caerme del caballo.
Ah. �Qu� va a ser por eso, para no caerte!
Vamos al tajo, que es muy de ma�ana para que empiece ya a darle vueltas a la cabeza y se me salgan las calores.
�Que no puedes m�s? �Si s�lo llevas 10 minutos!
Vuelve, pero ya, que yo no pago al mejor profesor de armas de la corte para que t� lo desaproveches.
Madre, la esgrima no es tan importante, �eh?
Para ti s�. Alguien de tu condici�n tiene que saber manejarse en este tipo de situaciones.
Madre...
�Que te calles, que t� ni siquiera sabes mantenerte erguido sobre un caballo!
Madre, yo no soy de batallas y porf�as, yo tengo otros talentos.
Pues t� me dir�s cu�les.
Mira, hijo, yo te he parido y a m� me duele m�s que a nadie, pero es as�:
t� no tienes nada especial.
Se�ora, lo siento, no he podido detenerla.
La has matado t�.
Mi madre se ha ahorcado.
Pero, �qu� dice, se�orita?
La acusaste de ad�ltera y no ha podido soportarlo.
Se ha ahorcado.
Madre, es la hija del conde de Abrantes.
Estaba colgada en su alcoba, con su vestido de novia.
La has matado t�.
La has matado t�.
La has matado t�.
La ha matado, madre.
Nu�o de Santillana y Guzm�n.
Majestad, gracias por recibirme.
El hijo de Lucrecia siempre es bienvenido en mi palacio.
�Por qu� has pedido audiencia para ver a tu rey?
Majestad, quiero que me mande a la guerra.
Tienes el valor de los Santillana, no hay duda, pero eres demasiado joven.
Perdone mi insistencia, Majestad, pero llevo a�os recibiendo instrucci�n. Estoy preparado.
Recurrir� a ti cuando lo necesite.
En la guerra la experiencia es muy importante y t� todav�a debes adquirirla.
Le demostrar� que estoy preparado.
Majestad.
Puedes retirarte.
Majestad.
Eminencia.
El rey de Inglaterra informa que est� atravesando las Espa�as con destino a Francia
en compa��a de su futura esposa la infanta Catalina de Portugal.
Si quiere pisar mis territorios no deber�a informar, deber�a pedir permiso.
Ciertamente, Majestad.
Una afrenta como esta podr�a ser motivo para declarar la guerra,
pero como sab�is las arcas del reino no lo podr�an permitir.
El dinero se puede suplir con inteligencia.
Disculpad, Majestad, pero no os entiendo. �A qu� os refer�s, exactamente?
Organizar� unos juegos de la concordia entre ingleses y espa�oles.
El rey Carlos no saldr� vivo de ellos.
Teniendo en cuenta la escolta y la guardia personal
que habitualmente acompa�an al rey
incluso el simple hecho de acercarse a �l podr�a resultar sumamente complicado.
Conozco su avaricia;
nunca rechazar� un obsequio valioso,
y eso le llevar� a la muerte.
Padre. Padre, �te has enterado?
�Qu�?
El rey ha organizado una justa contra los ingleses.
Esas justas no deber�an celebrarse,
lo �nico que van a conseguir es acrecentar el odio entre ambos reinos.
Pues para m� ser�a un honor participar
y escarmentar a los ingleses.
El chiquillo tiene raz�n.
Esos m�steres se merecen que alguien les aclare un par de temas.
�D�nde estabas? Tenemos que ir a la fuente de la verdad.
Que ten�a que hacer una cosilla.
Es que me temo, amo, que cuando le diga lo que estaba haciendo
me va a pegar tales gritos que me va a dejar un pitido en el o�do para d�as.
Que le he apuntado ah�, a las justas.
�Que has hecho qu�?
Apuntarle a usted como representante del pueblo.
�No sabe usted que tiene que haber uno?
Sabes que no puedo hacerlo.
�C�mo que no?
Que los espa�oles nos merecemos una alegr�a.
Compensar lo que esos ingleses nos han hecho en el pasado.
Y �qui�n mejor que usted? �No?
S�tur, soy el maestro de la villa, no s� luchar.
-�O sea que no va a hacer nada? -No.
Pero �se le ha borrado de la mente lo de la armada invencible,
cuando el pueblo espa�ol cay� ante los ingleses?
Removiendo el pasado no vamos a conseguir nada,
s�lo abrir viejas heridas que ya estaban cerradas.
�Cerradas? D�gale usted eso al abuelo de mi amigo Pedro,
que le arrancaron las piernas y tuvo que arrastrarse como un reptil toda su pu�etera vida.
D�gaselo a �l y a todos los que sufrieron esa guerra, que las heridas est�n cerradas, d�gaselo.
La guerra no tiene nada que ver con las justas.
Amo, la memoria de esos muertos s�lo descansar� en paz
cuando los espa�oles nos sintamos... �C�mo cojones se dice eso?
-Resarcidos. -�Resarcidos!
Que usted gane esas justas,
es lo �nico que tenemos.
Sigues sin entenderlo, �no?
La vida de mi hijo depende de que la gente crea que soy un cobarde.
Esto no ten�a que haber pasado nunca.
Madre, �por qu� no confesamos?
Ha sido un accidente, tienen que entenderlo.
El conde de Abrantes nos odia,
nunca se creer� que hemos matado a su hija por accidente, nunca.
Ya, madre, pero �si nos descubren?
Si nos descubren estamos muertos.
La sacaremos de palacio esta noche.
Aparecer� en el bosque.
Que piensen que alguien le ha hecho algo.
Soy el comisario.
Abre, abre.
�Qu� se le ofrece?
La hija de los condes de Abrantes ha desaparecido.
Esta ma�ana cuando se despidi� de sus padres les dijo que ven�a ac�. �La han recibido?
S�, as� es, pero se march� hace ya un rato.
�Ha mencionado a d�nde iba?
No, no, no.
Estaba muy afligida.
Bueno, dijo que quer�a respirar el aire fresco del bosque. �Verdad, hijo?
Que s�. Al bosque.
Su caballo ha vuelto solo a palacio. Le ha pasado algo.
�Vaya! Si podemos hacer alguna cosa, Comisario...
Con que est�n aqu� es suficiente, por si les necesito.
Mis hombres ya est�n buscando por los alrededores de palacio.
Yo voy a interrogar a los criados.
Muy bien.
Madre, con el palacio lleno de guardias, �c�mo la vamos a sacar?
No quiero molestarlo,
pero ya lo he retirado de las justas.
-Gracias. -Bueno, s�lo quer�a que lo supiera.
Me vuelvo a casa a barrer, que es lo m�o.
-S�tur. -�Qu�?
No tienes por qu� irte.
Ah, no s�, d�gamelo usted.
Como no puedo tomar ninguna decisi�n por m� mismo, pues...
No, yo no he dicho eso, he dicho que debes tener cuidado.
Ya deber�as saber que la costumbre hace que perdamos el miedo y bajemos la guardia.
�Bajar la guardia?
Y �usted me dice eso a m�,
que desde que le conozco duermo con un ojo abierto y otro cerrado?
Pero obvio, si lo estoy diciendo, que es que no duermo.
�El ni�o, el beb�!
S�tur, aqu� no hay nada.
O sea que yo ni siento, ni oigo, ni veo, ni padezco.
Porque hago de vientre, que si no �qu� soy yo, una acelga?
Vamos a ver, aqu� tiene que haber una cerradura donde poner la llave.
Aqu� yo s�lo veo este orificio.
Espera, puede que la cerradura est� dentro.
�Qu� hace?
�S�tur!
�Amo!
Amo, que esto est� lleno de serpientes. S�queme de aqu�, por Dios.
No te muevas.
�D�nde va? No me deje solo.
�Amo, por su madre, s�queme de aqu�!
Toma.
Ah� abajo hay algo.
No me diga que va a meterse ah� dentro, amo.
No lo haga, por Dios, vamos.
Si est� todo a su gusto, Majestad,
preparar� los juegos de la concordia contra los espa�oles.
No es lo �nico que debe preparar, Capit�n.
Pero �c�mo conseguir� que el rey espa�ol participe en las justas?
Ya est�n aqu�, Majestad.
Bienvenido, Majestad.
Siempre es un placer coincidir con mis hom�logos de las cortes de Europa.
Con el permiso de vuestras Majestades
resulta muy tranquilizador observar c�mo dej�is de lado
las peque�as diferencias surgidas �ltimamente
para disfrutar de los juegos que nos ocupan, obviamente.
Los juegos de la concordia son una inmejorable ocasi�n
para fortalecer la armon�a entre pueblos.
Brindemos por ellos.
Whisky; diferente a su vino espa�ol pero una bebida de hombres, sin duda.
Espero que le guste.
Le presento: Captain Patrick Walcott.
Si quiere apostar en las justas por alguien, h�galo por �l.
Los ingleses siempre tan aficionados a invertir su dinero en el juego.
Puede que le resulte m�s estimulante que una simple apuesta
participar usted mismo en las justas enfrent�ndose a m�.
Ser� un placer encontrarnos ma�ana.
Que gane el mejor.
Conoce bien el orgullo de los espa�oles, Majestad.
Sab�a que aceptar�a el desaf�o.
Rechazarlo ser�a un signo de debilidad impensable.
Un rey no har�a eso jam�s.
Si el rey de las Espa�as resulta herido en la justa
y muere alg�n tiempo despu�s
nadie sospechar� que la lanza estaba envenenada.
Y si nos preguntan �qu� decimos? Porque yo no s� nada.
Lo mejor que podemos hacer es mantener la calma,
que el comisario vea que no tenemos nada que ocultar.
El caso es que yo la vi subir, pero bajar, no.
Catalina, �qu� te han preguntado?
Que si hab�a visto salir de palacio a la hija de los condes de Abrantes.
�Dios m�o! �Qu� le habr� pasado a esa pobre muchacha?
Pues no lo s�, pero Dios quiera que nada.
Srta. Irene, �est� usted bien?
El caballo me ha tirado al estanque.
V�lgame Dios Se�or.
Ande, suba para su cuarto que yo le mando a alguien que le prepare el ba�o.
Qu�tese esa camisa, que va a pillar un enfriamiento.
S�, primero sequ�se.
Si�ntese ah�. Voy a prepararle una copita, por lo menos para que caliente del cuerpo.
Ah� est�.
Si�ntese.
Ande, tome.
Espere, que le doy una toalla.
-Aqu� tiene. -Gracias.
�V�lgame!
Ser� mejor que vaya a vestirme.
Margarita, mira lo que han tra�do para ti.
�Es hermoso!
�Hola, mi amor!
Oye, �esto de qui�n es?
�Qu� cosa m�s bonita!
�Ay, qu� precioso!
�Qu� cosa tan bonita!
�Ay, mi amor! Hola.
�Qu� cosa tan bonita! �Ay, quiere besitos!
Tira.
Bueno, �qu�?
�Qu�? Que de qui�n es.
Es el capit�n Patrick.
Dice que me espera en el lago a las ocho,
que est� encantado de conocerme.
�Claro, el muy brib�n, y m�s a fondo que le gustar�a conocerte!
Ahora, �que sabes lo que te digo? Que me parece muy bien
esa alegr�a que te llevas para el cuerpo.
Pero, �que dices, Catalina? �Que yo no voy a hacer eso! Eso no es apropiado.
Ah, no es apropiado.
Y �qui�n dice lo que es apropiado y lo que no es apropiado?
Me parece que en esta vida ya demasiadas penas tenemos como para encima ponernos normas.
T� vete al lago y disfruta, mujer.
La alegr�a de hoy ser� el llanto de ma�ana.
�Que no sabes a qu� vienen aqu� los soldados de tierras extra�as?
Prometen a las mujeres el cielo y la luna
y cuando se quieren dar cuenta est�n solas y pre�adas.
As� que vas a hacerme trabajar m�s de la cuenta:
no viste salir a la hija de los condes de Abrantes de palacio.
�Sabes lo que creo?
Creo que t� o alguno de los desgraciados que trabaja contigo la cogi� y se le fue la mano.
Quiz�s la oscuridad te ilumine la mente y sepas contestarme.
Ll�vatelo, y luego sigue buscando con los que trabajan fuera de palacio.
S�, se�or. �Vamos!
�Ha descubierto algo, Comisario?
Ninguno de los empleados ha visto salir a la hija de los condes de Abrantes de palacio.
Y �eso c�mo puede ser?
Cuando termine de interrogar a los mozos de cuadra y al jardinero estar� seguro,
pero parece que no ha salido de aqu�.
Eso es imposible, yo misma le mostr� la salida.
Si me disculpa, tengo mucho trabajo.
Cierra la puerta, corre. �Cierra la puerta!
Nos va a descubrir, madre.
�Qu� est� haciendo? �Qu� hace?
Ay�dame a quitarle la ropa.
�A quitarle la ropa? Pero, �para qu�?
-Tranquilo, no tienes nada. -Mejor.
Si te llega a morder una serpiente te aseguro que lo hubieras notado en el mismo momento.
Bueno, pues nada, muchas gracias, amo.
Y ahora, si no me necesita, he de hacer algo.
�D�nde vas?
A apuntarme a la justa.
Como usted no va a ir y nadie se ha apuntado,
pues alguien tendr� que representar al pueblo.
S�tur, t� nunca has luchado, no vas a aguantar ni un envite.
S�, ya s� que nunca he blandido la lanza,
que en la guerra s�lo he aprendido el arte de tocar el tambor y no el de batallar,
pero yo s� voy a hacer todo lo que est� en mi mano, amo.
La justa no es ning�n juego. �T� sabes la fuerza que lleva una lanza?
Pero usted, �qu�, ni lucha ni deja luchar, o qu�?
No, lo �nico que quiero es que vivas.
Si te alcanzan te van a reventar por dentro.
A usted lo que le pasa es que no es patri�tico,
a usted le da lo mismo la China que la Francia, pero a m� no.
El mundo son las Espa�as, para m�.
Si por defenderlas pierdo la vida, pues mire...
Muy bien.
Los ha forjado para ti Genaro, el primo del panadero.
No ha dormido en toda la noche.
Pues ha perdido horas de sue�o para nada, porque no va a ir a luchar.
�C�mo que no, si los vecinos est�n emocionados?
Hasta han hecho una colecta para pagarlo.
-Voy a ir yo. -�T�?
S�, yo. �Qu� pasa?
Luchar�.
Anda, hija, que t� tambi�n tienes lo tuyo.
�T� te crees que dejar el muchacho ah� plantado como si fuera una seta
que no le has dado ni el beneficio de la duda?
No sigas, Catalina,
que no quiero ir al lago, ni estar con ning�n hombre, ni darme ninguna alegr�a para el cuerpo,
yo quiero estar sola.
Pues nada, chica, si piensas as� lo que tienes que hacer es dejar de vivir la vida y meterte de monja.
Pues mira, quiz�s me lo piense.
�T� sabes lo que te pasa a ti?
Que no tienes ganas de ser feliz, eso es lo que te pasa.
Ya te lo he dicho. Buenas noches.
-Con Dios. -Con Dios.
Mi padre me ense�� a hacer las cosas correctamente
y contigo las he hecho mal.
Empezar� de nuevo.
Mi nombre es Patrick Walcott,
capit�n ingl�s.
Nac� en York, soy el menor de tres hermanos,
estoy soltero, y no busco una aventura.
�Ah, no? Pues yo pensaba que los soldados iban dejando una mujer en cada puerto.
No me han educado as�,
y veo que a ti tampoco.
Pues no,
no voy por all� diciendo que s� a cualquier desconocido que me pida ir al lago.
El trabajo me deja poco tiempo para lo verdaderamente importante.
Te pido perd�n.
He sido demasiado directo.
�La que me ha ca�do por apuntarle!
En cambio se lo dice el Cipriano, y ah� va usted y se tira de cabeza.
�Me est� oyendo?
Entonces, si no quer�as, �por qu� me invitaste a ir a dar un paseo?
Te lo dir� ma�ana.
�Qu� hace la se�ora con un ingl�s?
Buenas noches.
Buenas. Gonzalo, �l es...
Patrick, el capit�n Patrick.
Me salv� esta ma�ana.
�l es mi cu�ado.
�Salvado?
No me hab�as contado nada, Margarita.
OK, me voy.
Ma�ana he de madrugar, participo en la justa.
Mi amo tambi�n.
-Hasta ma�ana. -Adi�s.
Margarita, �qu� ha pasado? �Est�s bien?
S�, esta ma�ana, que intentaron robarme, pero estoy bien.
Buenas noches.
Buenas noches.
�Manda huevos!
Teniendo el h�roe en casa, y la salva un ingl�s.
�Si es que en casa de herrero cuchillo de palo, amo!
No, y hablando del herrero, tenemos que acercarnos,
a ver si nos deja una piedra para pulir los cantos del escudo.
A ver si va a estar haciendo de cuerpo,
o apa��ndose ah� con la pariente, y nosotros dando por saco.
Se ha cortado las venas.
Es imposible que nadie haya visto ni sepa nada.
El conde ha perdido a su mujer y a su hija el mismo d�a,
no puedo decirle que no encuentro al culpable.
Algo tendremos que hacer.
B.A.
Beatriz de Abrantes.
�De qui�n es esto?
Contesta: �de qui�n es?
Del jardinero.
Traedlo. Nos ha mentido.
�Qu� has hecho con la hija del conde?
Yo no s� nada, se�or.
Clemencia.
�La forzaste?
La mataste,
y le robaste su ropa interior para qued�rtela como recuerdo.
Eres un despiadado.
No, se�or, yo no he hecho nada.
�Ah, no?
�No!
La pr�xima vez la piel te va a caer jirones.
�Quieres pens�rtelo un poco m�s y contestar?
�No, lo juro!
�D�nde se habr� metido este hombre?
Que queda una hora para la justa y todav�a hay que vestirle.
Alonso, s� m�s generoso con el tocino.
A ver si le va a dar una p�jara a tu padre en plena l�a. �M�s gordo!
-Buenos d�as. -Amo.
Padre, te estoy preparando el desayuno.
Bien.
Coma usted r�pido, que no hay tiempo.
Estoy muy orgulloso de ti.
Gracias, hijo.
Voy a ensillar el caballo, mientras t� desayuna.
Yo no quiero decirle nada, amo, pero es la primera vez que el chiquillo se siente muy orgulloso de usted.
Lo s�.
�Qu� le pasa?
�Le dice eso el chiquillo henchido de satisfacci�n y usted pone esa cara de r�bano?
-He ido al velatorio del herrero. -No, no, no, no, no.
No me pierda usted el foco y c�ntrese en la justa,
que no estamos para misterios.
Un hombre ha muerto, no puedo olvidarlo.
A ver, amo, no me crea usted insensible,
que yo tambi�n siento mucho lo del pobre Tom�s,
pero no le busque tres pies al gato, se ha suicidado y punto.
No,
ah� hay algo raro, S�tur.
Pero, �qu� raro ni qu� raro?
�Se ha suicidado usted alguna vez?
No, �verdad?
�Usted sabe c�mo es un suicidio normal?
Tampoco. Pues d�jese de elucubraciones.
Espera, S�tur.
La herida en la mu�eca de Tom�s era de dentro hacia afuera.
Si hubiera sido �l ser�a de fuera hacia adentro.
Lo han matado.
Amo, por favor, que no hay tiempo.
Usted es el �nico representante del pueblo,
as� que luche, gane por esa gente,
y si quiere averiguar algo del pobre Tom�s, h�galo,
pero hoy no, ma�ana.
Irene,
te escribo esta carta para decirte que te quiero.
Siento que estoy traicionando al que ha sido como un padre para m�,
y no puedo hacerle eso.
Quiero irme lejos de aqu� en cuanto pueda.
Nu�o.
Si me disculpa, dispongo de poco tiempo.
Os recuerdo que soy yo quien dispone de vuestro tiempo, Comisario. Cerrad la puerta.
�Hab�is o�do hablar del caballo de Troya?
Los griegos lo usaron como se�uelo contra los troyanos,
penetraron en sus murallas y los liquidaron.
De igual modo los espa�oles eliminaremos al rey de los ingleses. Acercaos.
Este es el dibujo del toro de oro
con el que nuestro rey obsequiar� hoy durante los juegos de la concordia
a Carlos II de Inglaterra.
Lo forj� el herrero, por eso me mand� matarlo, para que no hablara.
Nuestro plan es el siguiente:
un hombre se esconder� en su interior,
dos guardias lo escoltar�n desde mi residencia hasta su destino.
Despu�s de la justa, esa misma noche,
nuestro hombre saldr� sigilosamente del interior del toro,
como hicieron los griegos del caballo de Troya,
y dar� muerte al monarca.
Y �qui�n ser� el elegido?
Escoged a uno de vuestros hombres,
pero retened a su madre hasta que �l concluya la misi�n.
Buenas.
�Has venido a verme?
No, he venido a ver a mi cu�ado.
�As� que no vas a desearme suerte?
-Entre familia y... -Y un desconocido...
Vente conmigo a Inglaterra.
Eso es lo que quer�a decirte.
Mi rey me reclama.
Parto ma�ana al mediod�a.
Te esperar� donde nos conocimos.
Desde la ignorancia que me persigue
he le�do en un libro de caballer�a que el escudo hay que llevarlo protegi�ndose siempre el pecho y el coraz�n.
Tranquilo, s� lo que tengo que hacer,
pero gracias por tu consejo, S�tur.
Vamos hacer un recuento. Llevamos todo, �no?
El traje me lo lleva puesto, el yelmo,
yo llevo el ung�ento para las escoseduras, y el agua...
�Que me pari�, el agua la tra�a Cipri! �D�nde est�?
Estoy aqu�.
�Y el agua?
Se me olvid�.
�Que se ha olvidado! Por una cosa que te pido...
No, pues ya lo est�s buscando aunque sea bajo de las piedras, Cipri.
Gonzalo.
Est�s... Vamos, que nunca te he visto as� vestido.
No s� si lo lucir� tanto como el capit�n Patrick, pero...
Bueno, �l es m�s militar y t� eres m�s maestro.
S�.
Ten mucho cuidado, Gonzalo.
Lo tendr�.
Madre, �d�nde estaba? La he buscado por...
Pero, �qu� hace ah�, tan tranquila?
Y �por qu� tendr�a que estar nerviosa,
si hace un tiempo estupendo, el caf� est� de mi agrado,
y ya han encontrado al culpable?
�C�mo que ya han cogido al culpable?
S�, fue el jardinero,
y el muy idiota se dej� la prueba del delito en el capazo.
Madre, es usted la mente de un delincuente encerrada en el cuerpo de una se�ora.
�Por qu� est� tapiada la chimenea?
Bueno, todo el mundo sabe que el tiro estaba fatal.
-�Pero si funcionaba bien! -�No, ni se te ocurra tocarlo!
Madre, �ha metido usted ah� dentro el cuerpo
de la hija del conde?
Y �qu� quer�as que hiciera?
Siguen buscando el cuerpo; era la �nica forma de ocultarlo.
Comisario, le agradezco mucho que haya encontrado al culpable.
Ahora lo que resta es que ese malnacido tenga un justo castigo.
Me temo que el conde de Abrantes ya se ha ocupado de ello.
Los atributos de jardinero son ya comida para los buitres.
Perdone, se�or, pero el padre Eusebio quiere verle.
Comisario, siento molestarle, pero tengo que decirle algo sobre Francisco, el jardinero.
Ese pobre hombre est� pagando por algo que no hizo.
�Est� insinuando que me he equivocado haciendo mi trabajo?
�l no pudo ser, estuvo toda la ma�ana en nuestro monasterio.
Viene cuando puede a ayudarnos en el huerto.
Es un buen hombre.
�Est� seguro que no pudo ausentarse en ning�n momento?
Yo estuve con �l mano a mano todo el d�a plantando semillas.
�l no fue.
Puede retirarse.
Perdone, Comisario, otra vez, pero es urgente.
Presentaos en mi palacio de inmediato.
�Ocurre algo, Comisario?
La hija del conde de Abrantes muri� aqu�.
Antes de dar comienzo a las justas quisiera obsequiarle con un presente.
Las Espa�as han de estar orgullosas:
no s�lo tienen un rey valeroso sino tambi�n magn�nimo.
Le agradezco sus palabras.
Su Majestad el rey Felipe IV
declara oficialmente el inicio de los juegos de la concordia
entre las Espa�as e Inglaterra.
El duque de Zafra y el sargento Wells
ser�n los primeros en desafiarse.
Esta tampoco es la tienda de suministros. Vamos.
Ay, Cipri, esp�rate, que acabamos de llegar y ya te quieres ir.
D�jame que mire un poquito.
Venga, v�monos.
�Qu� pasa?
Ay, Cipri, no s�, que entre tanto uniforme y tanta lanza
te estoy imaginando vestido de caballero...
Vestido as� ya estar�a muy poca cosa como ellos ganan.
Oye, de poca cosa nada, que t� eres muy grande, Cipri, muy grande.
T�, que me ves con buenos ojos.
De verdad es que hab�a pensado apuntarme a las justas,
pero como eso lo llevo muy mal...
Que est�s convaleciente, Cipri.
Claro que te hubieras apuntado, pero as� no se puede.
�D�nde vas?
Recuerde reforzar su flanco izquierdo, Majestad.
Felipe IV conoce las flaquezas del rival, es un buen soldado.
Y tu rey, �no lo es?
Por supuesto, Su Alteza, no pretend�a...
Capit�n,
valerme de un ardid para vencer una batalla
me hace mejor estratega,
no peor soldado.
Por supuesto.
Ponga el veneno en la lanza.
Majestad,
Dios e Inglaterra est�n de su lado.
-�Me ha mandado llamar, Eminencia? -S�.
He sido informado que la persona encargada de matar al monarca ingl�s
ha aparecido inconsciente en mis establos.
Alguien nos ha descubierto, Comisario.
�A qui�n m�s hab�is informado nuestros planes?
A nadie. S�lo lo sab�a el que iba a la misi�n, y �l no ha hablado.
Tengo a su madre, como usted orden�.
Si lo saben los ingleses pronto declarar�n la guerra.
�Sab�is a qui�n va a culpar nuestro monarca?
�El hombre pudo ver al atacante?
Iba embozado,
pero pudo ver que era rubio y le arranc� este bot�n.
NS.
No puede ser.
El agresor pudo haber escuchado la conversaci�n que mantuvimos vos y yo
en su propio palacio.
NS, Nu�o de Santillana.
Me consta que quiso hacer m�ritos ante Su Majestad
para que lo enviase a la guerra.
�l es el que est� dentro del toro.
Impedir� esa locura.
No.
Su Majestad no est� enterado del percance, todav�a.
Vamos a seguir adelante con nuestros planes.
No pienso consentirlo.
�Comisario!
�Qu� es lo que no pens�is consentir?
La situaci�n es perfecta:
si el muchacho consigue matar al rey ingl�s
habremos conseguido nuestro objetivo.
Si no lo hace ser� considerado como la travesura de un chiquillo
y las Espa�as quedar�n libres de toda sospecha.
Es un ni�o.
No est� preparado, usted sabe que lo matar�n.
�Tan poco confi�is en la instrucci�n que le hab�is dado?
Tendr�is que disparar.
Guardias.
�Que te vayas con �l a Inglaterra?
Espera mi respuesta ma�ana, en el lugar donde me salv�.
Bueno, pues ves, donde t� ve�as malas intenciones s�lo hab�a un querer ir de frente.
S�, �y tan de frente!
Margarita, si te vas yo te voy a echar mucho de menos.
Pero vamos, lo entender�,
porque encontrar un hombre que te respete,
que te quiera,
no es f�cil.
Me gustar�a que por una vez en la vida me pasaran cosas normales.
No s� por qu� todo tiene que ser tan complicado siempre.
Pues bienvenida a la vida.
Anda, vamos a coger sitio para ver bien la justa.
Quien caiga de los dos se levante con honor.
As� sea.
Menos mal que s�lo ha sido un pinchazo.
Que ni uno solo de los espa�oles ha dado la talla, amo,
s�lo le tenemos a usted.
No voy a atacar, s�lo voy a defenderme.
�C�mo que no va a atacar?
No, no, no puede hacerse el flojeras a estas alturas.
S�tur, s�lo soy un maestro. �Recuerdas?
Jam�s he empu�ado una lanza.
�Y dale! �Con la que nos est� cayendo!
Amo, por Dios se lo pido: salga ah� y reponga el orgullo espa�ol.
�Por las Espa�as!
�Mi lanza!
No, amo, no, d�jelo, por Dios, d�jelo.
�Su�ltame, su�ltame, su�ltame!
�Un fantasma! �Te he matado!
�Estabas muerta!
�Te he matado, te he matado!
Madre, �est� usted bien?
Tenga un poco de agua.
Rel�jese y expl�queme qu� le pasa.
He tenido una pesadilla.
�Una pesadilla?
Lo que no puedo entender siquiera es c�mo ha podido dormir.
Y �el comisario ha descubierto algo m�s?
No, todav�a no, pero sabe que la chica muri� ah�.
Madre, es cuesti�n de tiempo que nos descubran. Tenemos que sacarla de ah�.
T� c�llate.
-Pero, madre... -�Que te calles!
-Madre, tenemos que sacarla... -Ni t� ni nadie va a tocar esa chimenea. �Est� claro?
�Est� claro?
S�, madre.
El generoso rey que me lo regal� yace enfermo en su cama.
No volver� a levantarse.
Esta victoria merece un brindis. �No crees?
Por Inglaterra.
Yo no he visto nada, lo juro. Yo no s� nada.
De rodillas.
�De rodillas!
Por favor, no, por favor.
C�llate.
Yo no he hecho nada, lo juro. Yo no he hecho nada, por favor, de verdad.
Toma.
Bebamos.
Por Inglaterra, y vas a disfrutar del pis de tu rey.
Por Inglaterra.
Vamos, dilo:
�por Inglaterra!
Por Inglaterra.
M�s alto.
M�s alto: �viva Inglaterra!
�Viva Inglaterra!
Y ahora bebe.
Bebe.
Ser�s ejecutado al anochecer.
�Por favor, no me maten, por favor!
�No, no me maten! �Por favor! �No me maten!
�Por favor!
Tr�eme a mi prometida.
Y aseg�rate de que nadie nos moleste.
S�, Majestad.
�Soltadme, soltadme!
�Soltadme!
Es incre�ble: has ganado las justas, padre, has ganado.
Ten�ais que haberle visto, el Cid campeador a su lado parecer�a un titiritero de circo.
�Qu� es eso?
Petardos en tu honor, padre,
todo el mundo est� celebrando la victoria sobre los ingleses.
Y no le van a poner su nombre a una calle de milagro.
�Seguro que est�s bien, padre?
S�, no te preocupes, es s�lo una herida por el golpe.
Anda, vete a quitarle la silla al caballo,
que se ha ganado un buen descanso.
�La madre que me pari�, pero eso no pinta nada bien!
Igual le ha enchascado los huesos por adentro, que el golpe ha sido de a�pa.
Lo extra�o es que se me est� durmiendo el brazo.
A m� una vez me dieron un costalazo aqu� en la pierna
que me la dejaron dos d�as enteros tolili.
A ver si va a ser lo mismo.
No, lo siento como cuando me mordi� aquella serpiente.
No amo, no.
No diga eso, por Dios, que luego vienen los sudores, la fiebre, y el no poder moverse.
�Gonzalo?
Gonzalo, �est�s bien?
Estoy bien, estoy bien.
No, no, no, no est� bien.
Est� mal. �C�mo va a estar? Ese demonio del ingl�s, que le ha dejado el brazo a la Virulais.
S�, el rey tambi�n est� mal.
La hermana de la cocinera trabaja en el palacio real,
y dice que despu�s de la justa cay� enfermo.
Mi lanza.
La lanza que hiri� al rey
es la misma que el capit�n Patrick utiliz� despu�s contra m�.
Creo que estaba envenenada.
�C�mo envenenada?
Margarita, pon agua a calentar. Tengo que limpiarme la herida.
S�.
Entonces, �qu� hacemos ahora?
�Quiere que le chupe para adentro del brazo, as� igual le saco el veneno?
No, S�tur, no servir�a de nada,
el veneno se est� extendiendo ya por todo el cuerpo.
Adem�s, sin conocer con qu� nos han infectado
tampoco podemos saber cu�l es la cura.
Entonces, amo, si han envenenado al rey eso quiere decir
que no ser�a para dejarle postrado en la cama, sino m�s bien para...
para matarle.
Eso quiere decir que usted...
Cipri, Gonzalo.
Oye, �ya ha llegado Cipri a casa?
No es el momento, Catalina.
Pero S�tur, que la �ltima vez que lo vi estaba en la tienda del rey ingl�s buscando agua, y no ha vuelto.
Que le digo que no es el momento, Catalina.
No te preocupes, Catalina, se habr� retrasado volviendo a pie.
Y �t� c�mo est�s?
Estoy bien, estoy bien.
�Y dale que est� bien!
No te preocupes, te avisamos cuando vuelva.
Pues eso, avisadme. �Eh?
Con Dios.
De verdad, amo,
que el Cipriano nunca volvi� con el agua.
V�monos.
�Majestad, despierte!
�Despierte!
No quiero morir.
No quiero morir.
Soltadme.
�Soltadme!
Lo siento.
�l es noble, tiene derecho a un juicio justo.
�A un juicio justo?
Ha estado a punto de matar a mi rey.
Seguid con el plan.
�Corre! �Corre!
�Por qu� no has huido?
Estar� contigo hasta el final.
No voy a dejarte solo.
Preparen las armas.
Apunten.
Nu�o, hay algo que tienes que saber.
�Qu�?
Yo...
Hay que salir de aqu�.
Yo s� que vi ese libro.
Vi ese libro que trataba de venenos y c�mo curarlos.
Tiene que andar por aqu�.
�Amo!
Amo, �c�mo se encuentra?
�Est� mejor?
Estoy bien, S�tur.
No, no, no, no est� bien. Si�ntese.
Si�ntese, por Dios.
Est� usted empezando a marearse.
El veneno est� empezando a extenderse por todo el cuerpo.
-Pronto llegar� al coraz�n. -�No!
No, no, eso no puede ser, amo.
Seguro que alguno de sus libros
dice c�mo curarle.
Que hab�a uno por aqu� que lo dec�a,
�pero es que no lo encuentro!
S�tur...
�S�tur, S�tur!
�Amo!
Amo...
�Y ese perro?
No lo s�, madre, pero mire d�nde est�.
Ha olido el cad�ver.
Pero madre, �no ve d�nde est�? �Que no se mueve de ah�!
Muerto el perro se acab� la rabia.
P�same los bollos.
�Maldito seas!
Margarita.
Por tu culpa el rey y mi cu�ado est�n a punto de morir.
Eso no tiene nada que ver con lo que siento por ti.
�Ah, no? �Matar a mi cu�ado no tiene nada que ver conmigo?
�T� piensas que me gusta poner en riesgo vidas inocentes?
Y entonces, �por qu� lo haces?
Porque soy un militar y me debo a mis superiores.
Pero �t� no piensas ni act�as por ti mismo?
�T� s�lo eres fiel a un cargo?
Pues yo la �nica lealtad que conozco es la que le debo a mi familia.
Margarita, he recibido una orden. Deb�a cumplirla. Enti�ndelo.
Me debo a mi rey.
Tu padre,
que te ense�� a hacer tan bien las cosas,
�qu� crees que pensar�a ahora de ti?
Espera.
S� c�mo puedes salvarles.
�Seguro que va a funcionar lo que dijo t�a Margarita?
Es que lleva mucho rato as�. �Respira?
�Pues claro que respira!
Que tu padre al dormir es de respirar ligero, no de tronar.
�Lo ves?
Padre.
�Est�s bien?
Estoy bien, hijo.
�S�tur, el rey! Hay que llevarle la cura.
No se preocupe, que ya lo he hecho yo.
Pero �usted est� bien?
�Siente todas las partes de su cuerpo,
las extremidades mayores y las menores?
Estoy bien, S�tur, las siento todas.
D�jeme ver a ver si es cierto.
A ver.
-Estese quieto. -�Qu� haces?
�La madre que me pari�! Pues s� que est� bien, s�.
S�tur, perdona, pero has sido t�.
Menos mal que ya he avisado al rey,
que si ya me cost� entrar con estas u�as,
imag�nese as�, encorvado y con las manos en las pelotillas.
Yo esto tengo que cont�rselo a Gabi. �Puedo?
Anda, ve.
Tira.
�Est�s bien?
�Qu� hace?
La piedra que encontramos en la fuente de la verdad. Es de �mbar.
��mbar? Perd�neme, amo, pero �eso es tesoro o baratija?
Lo digo m�s que nada por no hacerme ilusiones.
Digamos que tesoro.
Pero �c�mo que tesoro? �Eso significa que el tesoro est� por ah�,
desperdigado por todas partes?
Que es de Dios que los tesoros est�n api�ados y recogidos en un mismo sitio, digo yo.
Parece que hay algo dentro.
�Y ese bicho?
Un escarabajo.
�C�mo se ha metido ah� dentro ese desgraciado?
Le cay� el �mbar encima y se fosiliz� a lo largo de los a�os.
Es una especie egipcia.
�Egipcia? �Amo, venga!
�No me diga que usted y yo vamos a tener que ir ahora ah�, al Egipto?
�Catalina?
Espera, espera, espera. Qu�date ah�. Qu�date ah�.
-�Que no me mueva? -Qu� te muevas.
�Qu� pasa?
-�Y esto? -La he hecho yo para ti.
Pero �para m� por qu�, si mi cumplea�os no es hasta mayo?
�C�mo que por qu�? Anda, ven. Si�ntate.
Muchacha, �t� eres consciente de lo que has hecho?
Que no le has salvado la vida al pollero, Margarita,
que le has salvado la vida al rey.
Y no te han hecho ning�n monumento.
Pues tu amiga te ha hecho una tarta, as� que venga.
No ten�as que haberte molestado, Catalina.
Venga.
A ver.
Al final el ingl�s se ha portado bien.
Le ha salvado la vida a tu rey, y lo ha hecho por ti.
�Qu� m�s prueba de amor quieres?
�Madre que la...!
�Qu� tripa se le habr� roto? �Voy, se�ora!
Sigue, porque no s� lo que voy a tardar con esta.
No me esperes.
Quer�a darte las gracias por lo que has hecho.
S� que te has arriesgado mucho y...
Querido Gonzalo, te escribo esta carta porque no tengo el valor de dec�rtelo cara a cara.
Me voy con el capit�n Patrick a empezar una nueva vida.
�Que se ha ido con el ingl�s?
Es cuesti�n de tiempo que encuentre el cad�ver de la hija del conde de Abrantes
y cuando lo haga sus cabezas rodar�n por la plaza de la Villa.
Buscar� un cura. Nos casaremos en este mismo castillo.
�La madre que me pari�! �Que no tiene usted un enemigo que sea normal?
Conoc� yo a una contorsionista;
sub�a una pierna retorcida, sub�a la otra, y se le ve�a toda la carpa que...
S�tur, nos hacemos una idea.
�S�came de aqu�!
�Socorro!
Pero �qu� hace usted aqu�?
Pare, pare inmediatamente. �Pare!
Prefiero morir a enfrentarme a lo que me espera.
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