All language subtitles for Latin American (SDH).spa

af Afrikaans
ak Akan
sq Albanian
am Amharic
ar Arabic
hy Armenian
az Azerbaijani
eu Basque
be Belarusian
bem Bemba
bn Bengali
bh Bihari
bs Bosnian
br Breton
bg Bulgarian
km Cambodian
ca Catalan
ceb Cebuano
chr Cherokee
ny Chichewa
zh-CN Chinese (Simplified)
zh-TW Chinese (Traditional)
co Corsican
hr Croatian
cs Czech
da Danish
en English Download
eo Esperanto
et Estonian
ee Ewe
fo Faroese
tl Filipino
fi Finnish
fr French
fy Frisian
gaa Ga
gl Galician
ka Georgian
de German
el Greek
gn Guarani
gu Gujarati
ht Haitian Creole
ha Hausa
haw Hawaiian
iw Hebrew
hi Hindi
hmn Hmong
hu Hungarian
is Icelandic
ig Igbo
id Indonesian
ia Interlingua
ga Irish
it Italian
ja Japanese
jw Javanese
kn Kannada
kk Kazakh
rw Kinyarwanda
rn Kirundi
kg Kongo
ko Korean
kri Krio (Sierra Leone)
ku Kurdish
ckb Kurdish (Soranî)
ky Kyrgyz
lo Laothian
la Latin
lv Latvian
ln Lingala
lt Lithuanian
loz Lozi
lg Luganda
ach Luo
lb Luxembourgish
mk Macedonian
mg Malagasy
ms Malay
ml Malayalam
mt Maltese
mi Maori
mr Marathi
mfe Mauritian Creole
mo Moldavian
mn Mongolian
my Myanmar (Burmese)
sr-ME Montenegrin
ne Nepali
pcm Nigerian Pidgin
nso Northern Sotho
no Norwegian
nn Norwegian (Nynorsk)
oc Occitan
or Oriya
om Oromo
ps Pashto
fa Persian
pl Polish
pt-BR Portuguese (Brazil)
pt Portuguese (Portugal)
pa Punjabi
qu Quechua
ro Romanian
rm Romansh
nyn Runyakitara
ru Russian
sm Samoan
gd Scots Gaelic
sr Serbian
sh Serbo-Croatian Download
st Sesotho
tn Setswana
crs Seychellois Creole
sn Shona
sd Sindhi
si Sinhalese
sk Slovak
sl Slovenian
so Somali
es Spanish
es-419 Spanish (Latin American)
su Sundanese
sw Swahili
sv Swedish
tg Tajik
ta Tamil
tt Tatar
te Telugu
th Thai
ti Tigrinya
to Tonga
lua Tshiluba
tum Tumbuka
tr Turkish
tk Turkmen
tw Twi
ug Uighur
uk Ukrainian
ur Urdu
uz Uzbek
vi Vietnamese
cy Welsh
wo Wolof
xh Xhosa
yi Yiddish
yo Yoruba
zu Zulu

Original subtitles

Downloaded from YTS.MX

Official YIFY movies site: YTS.MX

[música tranquila]

♪ ♪

♪ ♪

Listo.

[mujer hablando en la televisión]

Hola, mamá.

Ay, estamos tarde.

Luzmila, apúrate, estamos tarde.

Mamá, por favor, que no se quede todo el día

viendo televisión. Que salga a jugar,

- cualquier cosa. - Y aquella grandísima.

Sí, no, no.

- Puro mentira. No veas.

[mujer hablando en la televisión]

- Es que no hay nada qué explicar, ¿lo entiende?

Fernanda está embarazada de José Antonio.

[música dramática sonando]

[bocinas sonando]

- Oye. Por el puente.

- Y las fuerzas del orden la tendrán difícil

este fin de semana, amigo,

ya que no es una sino dos las marchas

que han sido anunciadas para mañana domingo.

Atentos. Y de ahora las marchas apoyan causas

directamente opuestas.

Ya regresamos para contarles de qué van las marchas,

pero por ahora les dejamos con lo nuevo

aquí en su radio Serena.

["Lima Animal" de Javier Fuentes-León]

♪ ♪

- ♪ Lima se levanta todos los días ♪

♪ Se mira al espejo y dice ♪

♪ Chesu, estoy fatal ♪

♪ Y se viste en trajes de fantasía ♪

♪ Pa' disimular el desenfreno ♪

♪ Vehicular ♪

♪ Y sale a pasear ♪

♪ Vapuleada y vanidosa ♪

♪ Va a ver si la vida de alguien hoy toca arruinar ♪

♪ ♪

♪ El que la atropella ♪

♪ La insulta a ella y a su mamá ♪

♪ El que orina en la esquina le echa la culpa al Viscosan ♪

♪ Y esa la del carrazo se siente dueña de la ciudad ♪

♪ Todos joden, todos vuelven ♪

♪ Todos mueren por Lima, Lima, Lima ♪

♪ ♪

♪ Lima sale al ruego con valentía ♪

♪ Llega al malecón pa' ver por dónde se va a tirar ♪

♪ Un aire virreinal, un río sin caudal ♪

♪ En Santa Rosa ♪

♪ La vamos a derrumbar de tanto progresar ♪

♪ Ay ♪

♪ Somos unos capos, unos falsos ♪

♪ Una especie sin igual ♪

♪ Somos hermanos ♪

♪ De turrón con miel ♪

♪ Y de sardinel ♪

♪ Pronto salvan el ye-ye-ye ♪

♪ ♪

♪ El que la atropella ♪

♪ La insulta a ella y a su mamá ♪

♪ El que orina en la esquina le echa la culpa al Viscosan ♪

♪ Y yo aquí cantando sin saber mucho qué hacer ♪

♪ Mi Lima adorada, mi Lima odiada ♪

♪ Ella es mi Lima animal ♪

[chiflido electrónico suena del auto]

[timbre sonando]]

[perro ladrando]

[timbre suena]

- ¿Quién es? - Luzmila, señora.

- Luzmila, ¿Peta está contigo? - Sí, señora.

No lo puedo creer.

Ahora mismo llamo a la Sra. Carmen.

- No, señora, yo paso por aquí nomás.

¿Pero qué le pasa a mi amiga

que no contesta el timbre nunca?

No entiendo.

Desde chica es la misma historia.

Se le pegan las sábanas y no hay manera de levantarla.

Le voy a llamar ahora mismo porque no puede ser

que cada vez que ustedes salen

Peta tenga que pasar por aquí.

[música intrigante]

♪ ♪

[perro ladrando]

♪ ♪

- Tarde. - Shh.

- Sabino. - Peta.

♪ ♪

[música de orquesta]

♪ ♪

ambas: Pasen.

- Buenos días. - Buenos días, señora.

- Buenos días. ambas: Buenos días. La puerta.

- Entonces, ¿actriz? - Sí, qué me dice.

- ¿Te imaginas si se presenta con una actriz famosa?

Me da un patatús ahí mismo.

Hay muchas mujeres regias allá.

- No, pero me dijeron que es actriz de teatro.

Parece que es muy buena. No es famosa.

- ¿Y dónde la vas a poner? - En el cuarto de Andrés.

¿Va a dormir con Andrés?

- Pero que si no se iban a un hotel.

Me lo dejaron bien clarito.

Pero los voy a poner en camas separadas,

porque tampoco, tampoco, ¿verdad?

- Estas españolas de ahora cómo han cambiado, ¿eh?

En los 20 años que yo viví en España--

- Diez años, Carmen. Un segundo.

Luzmila, ¿has ido a que te chequeen en la puerta?

- Sí, señora. - ¿Y?

No me mientas.

Está alta mi tiroides, dice.

- ¿Ves, cabezona? Tienes que tomar tu pastilla.

Por favor saca plata de mi cartera y ve a comprar.

- Que me compre mi vitamina de paso.

- Y el diazepam para la Sra. Carmen.

Esto está helado.

¿Hace cuántos años que trabajas en esta casa, Luzmila,

y todavía no te has enterado...?

Están regañando a tu hermana.

- Es como si hablara con las paredes.

- Parece como si fuera algo de familia.

Por Dios.

- Peta, dale de desayunar a los señores de la piscina

cuando vengan. Seguro van a llegar

- muertos de hambre. - Sí, señora.

Adoro a mi Luzmila,

pero a veces me provoca acogotarla.

Es como si no quisiera progresar.

¿Qué infancia habrán tenido?

La misma que Peta, hija.

Mi mamá dice que el papá era mala persona.

Qué habrán vivido las pobres todos estos años

que la mamá Yolanda trabajaba acá.

Cuánto daño ha hecho el trago al pueblo.

Sí, una maldición.

Ay, Carmen, tenemos tanto que agradecer, amiga.

Ay, se murió Sarita Alguera.

No te creo.

Ay, pobre vieja.

El mejor mazapán que he comido en mi vida.

No, cornuda, hija.

Ay, no seas mala.

Tantos años burlándome de mi mamá

y ahora estamos como ella, leyendo las defunciones.

- Sí, pero al menos ella conocía a los muertos.

Yo ya no conozco a nadie. ¿Quién es esta gente?

- Convéncete, Carmencita. Lima no es la de antes.

Ahora se muere cualquiera.

- Una tumba, hija, eso es lo que es.

Siete meses con la chica y no te ha contado nada,

ni una foto. Nada.

Es que es igualito a su papá.

Todo para adentro. Por eso es escritor.

- Estoy convencida. - Ni siquiera la pone

en internet. Bueno, eso dice Mariano,

porque yo de eso sí que no tengo ni idea.

Pues, ya mañana la conoceré.

No le pongas mucho picante,

que Meche no debe estar acostumbrada al ají.

- ¿Ya estás cocinando el ají de langostinos desde ahora?

- Sí. Es que es mucho más rico el día siguiente.

- Les gusta a tus hijos, ¿no? - Me cae como una patada.

¿Y de postre qué vas a poner?

- El que hacía mi abuela argentina.

- Le encantará. - ¿Temblor?

- No, hija, debe ser la construcción.

- Las odio. Se tiran todo lo bonito abajo

y construyen unos bloques horribles.

A varios arquitectos mandaría a fusilar yo.

[timbre suena]

Ah, no, era el timbre.

- Vienen todos, ¿no? - Sí. Me dijeron que sí,

pero ya sabes que la juventud de ahora...

- ¿Y Mariano también? - Sí. Me dijo que sí.

Papá Gallo incluido.

- Mariano o sabe que le dice "Papá Gallo" a su pareja, ¿no?

- Estás loca. Me mata.

Pero yo le rezo todos los días a la virgen

para que a Mariano le pase lo mismo que a Andrés.

- Lo importante es que sean felices, Carmencita.

- Eh. [toques en la puerta]

Momento. ¿Sí?

- Señora, ya llegó su clase de memoria.

Pero no era hoy.

- Está bien. Ya bajo.

- Te tengo que colgar, que ni me he cambiado.

Nos vemos mañana, ¿okay?

- A la 1:00 en punto. - Mm, no te aguanto

tan organizada.

Te llevo a Peta y a Sabino para que ayuden.

- Chao. - Chao, chao.

Para de hablar, por Dios.

No, esta no la calla nadie.

[música tranquila]

♪ ♪

[timbre sonando]

[mujer hablando en la televisión]

Yo no.

[toques en la puerta]

Pasa.

- Me llamó, señora. - No, llamé a Peta.

- Solo escuchamos un timbre. - Exacto.

¿Cuántas veces tengo que decirte, Sabino,

que Peta es un timbrazo y tú eres dos?

Es como si le hablara a las paredes.

- Sí, señora, ahora le digo que venga.

Okay.

Ya lo cambió de nuevo.

Cada día está peor.

[puerta abre, toques]

- ¿Sí, señora? - ¿Cuál te gusta más?

¿Pa' qué me pregunta, señora,

si nunca se pone lo que le digo?

- Es que tenemos gustos diferentes,

pero me ayudas un montón.

El zafiro.

Sí, me imaginé.

Ay, no, por favor.

¡Mamá!

Mamá. ¿Mamá?

Mamá, por favor, no vas a ir fumada

al almuerzo de Alicia.

- ¿Y cómo quieres que me aguante

semejante bodrio?

- Te tomas dos tragos como todo el mundo, pero esto no.

- Vamos. - ¿Rojo y negro?

¿Vas a torear, hija?

¿Por qué no te pones el collar de zafiro que te regalé?

- Porque está incompleto, mamá. Hace 30 años

que perdió la mitad. No se acuerda dónde

y siempre quiere que me lo ponga incompleto.

- Nunca deja de torturarme con eso.

Nadie se da cuenta, solamente tú que lo sabes.

- [a lo lejos] ¡Mamama!

Mamama.

- Hola, Álvaro. - Hola, Peta.

- Hola, Peta, ¿cómo estás? - Mamama.

Piquito.

Hola, señora.

- Carolina. - Álvaro y Coque.

¿Vamos a pasar por acá?

- Estás loco. Vamos a llegar a la casa de los Santisteban

por la puerta principal como gente decente.

- ¿Y qué hacías ahí? - Nada.

Pero voy a cerrar la casita. No la soporto más.

- Hola, señora, ¿cómo está? ¿Qué tal?

- Agotada, no paro. - Ah.

[música tranquila]

♪ ♪

♪ ♪

- Mamá, por favor, pórtate bien.

Hazme el favor. No quiero que Alicia

tenga el gusto de preguntarme que qué le pasa a mi mamá.

¿Okay, mamá?

♪ ♪

- Oh, no. No, no, te he dicho no.

¡No! No. No. Pero le he dicho que no.

¿Por qué?

Gracias.

[silbato sonando]

[celular vibra]

- Aló, ma. - ¿Mariano viene?

- No sé, desde que está saliendo

con el Papá Gallo ese, no se le ve mucho.

- Okay. Papá Gallo.

¡Mamá!

¡Mamá!

No entiendo. Le mandé un texto

que veníamos para ir juntos.

Se está olvidando de todo.

- ¿Le dijiste que yo venía? - Claro que sí.

Entonces se acordó.

Pasemos por la casita de allá.

[perro ladra] Sita.

Sita. [chifla]

- Ey, cierra la puerta, por fa, ¿ya?

Alucino con este lugar.

Es que se oye tan inocente eso de la casita.

- Ya. ¿Vamos? - ¿Y dónde?

- ¿Dónde qué? - Sacaste el huevón.

Tú y Andrés, ¿dónde?

Ya, la curiosa.

- Oye, pensándolo bien, yo sí me debía haber puesto

algo como más color puerta para estar a tono con ustedes.

- Na, de mantel español está perfecto.

Lo he hecho a propósito, tío,

para que la sucesora se sienta como en casa.

- Sucesora. Eres un huachafo. Ya, vamos.

- Es que ella es la que ha usurpado tu lugar,

- Mariano Francisco. - [risita] Mira, mi lugar

lo separan varios antes que ella.

Ella ha de ser la número 25 por lo menos.

- Mm, pero es la primera sucesora,

- con nada de mujer. - Sí, no, ni digas

que mejor me voy a mi casa, ¿eh? Ya estamos.

- No, no, no, no, no. ¿Te embobaste o qué?

No nos vamos a perder esto por nada del mundo.

- ¿Y tú por qué quieres ir tanto, eh?

- Porque quiero que te des cuenta de lo patético

que sea Andrés otra vez metido en el clóset.

A ver si dejas de idealizarlo como tu mamá.

- Oye, yo no lo idealizo, ¿eh? - Y no, yo no ronco, ¿verdad?

[risita]

[licuadora zumbando]

- Ah, no te puedo creer. Qué pena.

¿Y los separaron?

- ¿Qué tanto hablan ustedes, ah?

- Nada. - Ten cuidado con este,

que siempre se le pega a las nuevas.

- No le creas nada, porque todo se lo inventa.

- Uy, Bernardo, ¿verdad que el Sr. Andrés

y el Sr. Mariano... [tararea]?

- Ajá. - Sí, pero no los separaron.

- ¿Ya? - Bueno,

pero tampoco les hacía mucha gracias que estén juntos.

- ¿Ya ves? No te estaba mintiendo.

La Sra. Carmen no dejó que el Sr. Mariano

- se fuera de-- - [sisea]

Qué fecho ser tan chismoso.

- ¿Quién será la chismosa que me lo contó?

- ¿Y se podrá ver la casa de la Sra. Carmen?

La seño dice y dice que tiene un jardinsazo.

- Sí, pero pa'l perro nomás está,

porque nunca invita a nadie.

- ¿Qué te quejas? Yo ya quisiera estar

echada todo el día en mi cama sin hacer nada como usted.

Florentina, ven por favor,

que los chicos me están volviendo loca.

Ay, perdón.

Se lo das al Álvaro.

[parloteo]

- ¿En serio pensaba así? - Sí.

¿Allá iba a la marcha?

Oye, y papá no decía.

- Señorita, vivo en la marcha. En primera fila si pudiera.

Claro, pero me ve seria si no estoy aquí

para la llegada de Andresito.

- ¿Papá? - ¿Mm?

- A mí no me mires. - Ay.

- Tú cada día estás más caviar, ¿no?

- Ay, para ti todo es caviar, ¿no?

Todos los que no piensan como tú, claro.

¿Parece repugnante que seamos el tercer país del mundo

con más violaciones?

- ¿Y por qué no marchas por los niños de la puna

que se están muriendo de frío ahorita?

- Ese sería un buen motivo para marchar.

- Clásica. - ¿Clásica qué?

Que la típica táctica del que no sabe refutar

- una posición en un debate. - Eso.

- ¿Eso qué? - Eso.

- Que pones un ejemplo como si fuera más importante

que el otro para quitarle validez,

pero los dos podrían tener igual de importancia.

- Entendí todo, gracias. - [risita]

- A mí me da igual de dónde son.

- Pero Alicia, ¿cómo te va a dar lo mismo?

- Mucho mejor que sea de Castilla del norte.

Es conocido que las andaluzas no son nada refinadas.

Como en el sur de Argentina, supongo.

- No, en la Argentina son todos iguales.

Ay, mamá, ¿tú qué sabes?

Ni ha llegado la chica y ya la destruiste

- en dos segundos. - No.

- Además, he hablado hace un ratito por teléfono con ella

cuando Andy me llamó del aeropuerto

y no tiene nada de vulgar.

Es más, me pareció lindo su acento.

"Señora, me da mucha ilusión conocerla".

Ay, así igualito hablaba yo.

Ay, Carmen, por favor.

- Los españoles que trabajaban en la embajada en Madrid

me decían que yo hablaba como una infanta.

¿Verdad, mamá?

¿Ya ves?

Toma.

[risitas]

- Don Ernesto estaba pensando comprarnos una casa con jardín.

A mi mamá le encanta que sus nietos vengan a jugar aquí,

pero igual sería lindo que tuvieran su jardín.

- Más lindo, eh. - ¡Toma!

- Ah, ¿pero a ti sí te gustan los niños entonces?

- Ay, claro que me gustan. Ni que fuera un ogro.

- Ay, no sé, pensé que como no--

- Me encantan los niños. Mm.

- Zacate. Toma.

Ay.

- Perdona que me meta, Caro, pero...

¿cómo así decidieron no tener hijos?

Mm, en la misma forma

en la que ustedes decidieron tenerlos.

- Mm. - Ustedes lo decidieron, ¿no?

- Sí, obvio. - Nosotros igual.

[risita]

- Mira, ve, ya lo ibas a llevar todo sucio.

- Yo no. Ustedes que no lavan bien.

- Luzmila, acaba de llamar Andrés,

que ya pasaron la marcha. ¿Cómo van?

- Hace rato está todo listo, señora.

- Tres horas del aeropuerto a aquí.

Pésima primera impresión se va a llevar

- de Lima Meche. - ¿Ya ve, señora?

- Yo hubiera ido a recogerlos. - Andrés no quiso por nada.

En Europa nadie tiene chofer.

No sabes de la que te libraste.

Te hubieras quedado atrapado también.

Parmesano.

- ¿Y de qué es la marcha, señora?

- [risita] ¿Y yo que voy a saber, hijo?

Si todos los días sale alguien a quejarse de cualquier cosa.

- Aquí tiene, señora. - Deberían estar trabajando

en vez de estar de vagos pidiendo tantos derechos.

Pero es domingo.

- Bueno, si uno quiere salir adelante,

debe trabajar cuando le toque, domingos también.

Hoy es domingo, ¿no?, y ustedes están trabajando.

¿Ya ven?

Peta, por favor, más pisco sour.

Sí, señora.

- Nada que ver, mamá. - Podría ser.

- ¿Qué dice la vieja ahora? - Mejor no preguntes, hija.

- ¿Por qué no? ¿No sería lindo que estén esperando bebé?

- Ay, Carmen, tú te las das de avanzada

cuando se trata del hijo de otra.

- No, Andrés sería un lindo papá.

Sí, pero paso a paso.

Primero hay que ver si se casan,

si es la mujer con la que quiere

- pasar el resto de su vida. - ¿Pero no era

que lo escuchaban más feliz que nunca?

- Sí, felicísimo. - ¿Ya ves?

Pero de ahí a ser papá...

- ¿Quién hubiera dicho que el más...?

¿Más qué, mamá?

El más...

El más...

Ustedes saben.

El que más alarde hacía.

[risita]

No me vas a decir que no.

¿En serio?

- Aquí más pisco sour no necesitan.

- Si no estoy diciendo nada malo.

Así fue siempre.

- Para mí la única solución para que esa gente aprenda

es darle palo y bastante gas.

- O sea, para ustedes, ¿la solución es golpear

- a la gente? - ¡Gol!

- Hijo. - ¿James?

- Obvio. - ¿Ves?

- ¿En serio? - Sí, ahí está.

- Gracias. - ¿Ah?

[parloteo]

- Eso es suerte. - ¿Es suerte?

- Es suerte. - Eso es experiencia.

[risas]

Eso es experiencia.

- ¿Qué pasó? - ¿Tienes?

- ¿Y la que te di? - Carmen me la hizo tirar.

Cada día está más Talibán.

- Ya. Pero solo un par de pitadas.

- En la casita. - Sí, en el escritorio.

Debajo de unas fotos. Pero me dejas algo.

[ríe]

En serio, que no te vean.

Ay, nadie me va a ver.

- Mami, ¿cuándo van a llegar? Las flores se van a morir.

Reina, ven.

Mm, estás toda arrugada, mi amor.

Le voy a decir a Florentina que te planche el vestido.

¿Ya? Uf.

¿Y esas manos?

[música de piano]

¿Qué pasó?

♪ ♪

♪ ♪

Pero si estaba clarísimo.

- Pero no era que no querías hacer algo grande

para nuestros 65. Por eso hice el almuerzo.

- Pero Alicia, no digo algo grande.

Algo chico nomás. Serán un--unas 200 personas.

- ¿200? - Y tú 50 si quieres.

¿Y por qué yo 50?

- Porque conoces a todos mis invitados.

Además, los voy a pagar yo.

Carmen, ¿tú crees que porque tienes plata

puedes hacer lo que se te dé la gana, no?

- Claro, hija, ¿en qué mundo vives?

[timbre suena]

- Oy, llegaron. - Anda.

Primero yo.

[música emotiva]

♪ ♪

♪ ♪

♪ ♪

♪ ♪

Ay.

[parloteo]

Aquí.

Hermanito, cómo ha crecido.

- Carolina. ¿Cómo estás?

- ¿Cómo estás? - Ál--Álvaro.

Estoy encantada.

Pierre.

♪ ♪

[ríe]

Ay, Dios.

- ¿Cómo estás? - Bien, bien.

¡Oy!

Mariano, ¿cómo estás? Ah.

¿Qué tal?

Mi hijo, Mariano, Meche.

- [habla en inglés] - Jano.

- Ah, Jano, Jano. Jano, Jano, Jano.

[parloteo]

Mi mamá.

Estás igualito.

[parloteo]

- Andresito. - Sí.

- Ella es Florentina, la nana.

- Mucho gusto. - Ay, mi amor.

- Nos vamos a quitar esto. [risita]

Ah, gracias.

- ¿Sabían algo de la marcha? - Sí, claro.

- No. - Sí.

- Había un mogollón de gente. - Sí.

Por donde se metía el taxi aparecía cada vez más gente

gritando, cantando. Horrible.

- Es que la avenida del aeropuerto de Lima

es horrible. Un tráfico infernal.

Sí, pero hay cosas lindas.

La Plaza San Martín, por ejemplo.

Es una belleza, sí.

Tienes que llevarla al centro un día.

- Sí, a comer también llevarla. - Sí, es que aquí en Lima

se come delicioso. [risas]

- Te tenemos que llevar al club regional.

- Sí, claro. - Sí.

- Me llevan a mí también, que desde que murió Roberto

no he vuelto nunca, ¿eh?

- Solo te dejan entrar con un hombre bien bonito.

- Eso era en mi época. - Hasta ahora.

- Pero es un sitio bonito. Te va a gustar.

Sí, sí, a todo vamos a ir.

[música de piano]

♪ ♪

Aló, ¿mamá?

- Meche, ¿y tú eres española? - No, no, no Meche. Merche.

- Merche. - Sí, sí, soy española.

- Andaluza, ¿no? - No, de Madrid.

- Ah, hubiera jurado-- es que yo viví muchos años

en España, porque mi papá era embajador.

- Sí, hace 40 años, pero ella le parece

- que llegó ayer. - Mira quién habla, mamá.

- Bueno, pero yo voy todos los años a Buenos Aires

a visitar a las tías o las hermanas de mamá.

- ¿Ha venido antes a Perú? - No, primera vez.

Pasa que me hace mucha ilusión venir

porque mis padres biológicos eran de aquí.

- [traga saliva] - Ah.

- No te creo. - Sí.

- Con razón. - [traga saliva fuertemente]

- ¿Qué te pasa? - ¿Está bien?

- ¿Seguro? - Sí, ya vengo.

- ¿Estás bien, Álvarito, o qué? - Sí, ma.

- Es que es intolerante a la lactosa

y en esta casa todo es con leche.

- Bueno, a los únicos que les cae pesado es a ustedes.

Mamá.

[suspira]

[música intrigante]

♪ ♪

No puede ser.

- Bueno, esto tiene muy buena pinta, ¿no?

- Sí, son conchitas a la parmesana.

A Luzmila le salieron un poco secas,

pero me alegra que te gusten. Come, porque hay un montón.

¿Ustedes la han adoptado?

- No, no, papá. Ella es Meche.

- Es la amiga de Andrés. - Merche.

- Merche. - Ah, bueno.

- Andrés me ha dicho que--

que hay una casa de muñecas enorme aquí.

- Sí, mi hija Nicole te ha preparado una noche

- de bienvenida ahí. - Ah, qué mona, gracias.

- Sí. Dentro de un rato vamos a tener que ir de todas maneras,

porque si no, no nos va a dejar en paz.

- Vale. - Tengo que hacer...

- Dice la cascarrabias que te quedaron secas las concitas.

- ¿De qué hablabas con mi mamá? - Nada.

- Igual me has de contar, así que habla nomás.

- Es ella, yo siento que es ella.

¿Quién?

¿La Meche?

¿Shirley? ¿Tu Shirley?

[chasquido]

Creo que le vi la mancha.

- Tú le ves la mancha a todo el mundo.

- Ay, Luzmila. Una valeriana, por favor.

¿Mamá, qué haces?

- Tengo una migraña que me está matando.

- ¿Por qué? - Porque te fuiste de la sala

apenas Meche dijo que era adoptada, mamá.

- Estás que casi me--

Ay, por favor, Luzmila.

Estás con el equilibrio pésimo.

- No se preocupe. - Eso pasa por--por no comprar

las pastillas que te mandó el doctor.

- Acá tiene. - Mamá, escúchame.

- Escúchame, mamá. - ¿Qué?

- Vamos a salir y te vas a portar como debe ser, ¿okay?

- ¿Pe--pero qué hice? - Mamá, camina. Camina.

- Estoy caminando. - Anda. Y apúrate.

- Okay. - Ya.

Ya entró la villana.

Toma.

¿Todo bien?

- Sí. Genial. Nada incómodo.

- ¿Qué te pareció? - Bacán.

- Qué bueno. - ¿Estás contento?

- Sí, feliz, es lo máximo. - Bueno, es suficiente, ¿no?

- Sí, pero... - Oye, huevón.

Hasta hace tres semanas tú eras gay para todos ellos.

- Sigo siendo. - Ya, pero antes eras regay,

activista. Ahora eres gay con novia.

Con posas conchudo, ¿no?

Oye, 20 años que se han tenido que acostumbrar a la idea,

¿y ahora le sales con otra huevada?

Es normal que estén así.

Dales tiempo nomás.

Ya lo caro pasó.

[risita]

Ayúdame a que no se sienta incómoda.

Sí.

- Gracias, Queso Fresco. - De nada, Abrelatas.

- [risita] - Apúrate. Está sola.

Bien.

- Pero puede que no sea la Shirley, Luzmila.

Te digo que le vi la mancha.

- ¿Qué mancha? ¿Qué va a tener la mancha?

Ya han pasado 30 años, ya se ha de haber borrado.

- Sí, Carmen, invítame un vasito de agua, por favor.

- Cielo. - ¿Con hielo, señora?

- No, es para Álvaro, para que tome su pastilla.

Se siente mal. Gracias.

¿Ya ves?

¿Al?

- Ya estoy bien. Ya salgo.

Tu pastilla.

Dámela por aquí.

- Voy a pedir que te hagan un caldito de pollo, ¿ya?

- No tengo hambre. No es necesario.

- Okay, pero apúrate, que no se te olvide

- el almuerzo ahorita. - Ya voy, ya voy.

♪ ♪

- Es ella, ¿no? - ¡Luzmila!

¿Adónde vas? ¡Luzmila!

[música juguetona]

[parloteo]

Luz, yo quiero.

♪ ♪

Mierda.

♪ ♪

Mierda.

Mierda.

Pase.

- Bueno, pero es... [parloteo]

Sí.

- ¡Oy! - Qué bonito.

Qué lindo.

...A tu invitada.

- Ay, gracias. ¿Y esto qué es?

- Chicha. - Te va a encantar.

- Qué dulce. [risita]

- Le has servido poquito. Sírvele más.

- Está bien grande esta casita, ¿no?

- Sí. La habrías visto cuando éramos niñas.

Ven, que te la enseño.

Es una pena que poco a poco se haya convertido

en un depósito.

- Mi mamá ayudó a decorarla toda.

Nos hizo ropita para bebé.

Nos hizo cocinita, enfermería,

hasta unas latitas con comida. Era una belleza.

- Ay, qué bonita. - Hasta máscaras

por si caía una bomba atómica teníamos.

- No. - Sí, de verdad.

- Sí. - No.

Sí. Su papá nos las trajo

- de Nueva York en el 60. - 59.

- Ajá. - Y todavía deben estar

- por ahí. - Estaba obsesionado

- con el tema. - Lo que pasa es que era

la Guerra Fría y no se sabía cuándo podía caer

una bomba rusa.

- San Isidro era el blanco principal.

- ¿Y usted qué hizo en la casita, doña Tete?

- Convencer a mi marido para que pagara

semejante locura, ¿qué más?

[sopla]

- ¿Tequeño con tamarindo? - Eh, no gracias.

Ey.

Bueno material para una nueva novela aquí hay, ¿ya?

[risita]

- Veo que esta vez sí dejaste el pucho.

- Sí, claro, ahora decido yo cuándo fumo, no él.

- Pensé que ya te había dicho que no--

Sí. Merche no es fan tampoco.

Y ahora me toca fumar en el balcón.

- En Chueca. ¿Sigues ahí? - Sí, ahí estamos.

- Ah, bueno. Una vista espectacular.

Acá, papasito, ¿eh?

Así es.

- Pero en este libro me ha tocado investigar un poco,

así que me la he pasado encerrado en el--

¿En el clóset?

Disculpen, no interrumpo, ¿verdad?

¿No?

- Antes la casa de Alicia era la huerta de mi papá,

y ahí plantábamos de todo.

Pero después mi papá le regaló el terreno

a Fernando, su marido, para que se construyan

- su casa ahí. - No, no se las regaló,

se las cedió como pago de una deuda.

- Bueno, le cedió el terreno. Mira, Meche--

- Merche. - Está bien, queda igual.

- Meche, mira, esta puerta es la que da a mi casa.

Sí.

- Tengo que decirle a Sabino que limpie

- esta parte del jardín. - Esta es la tuya, ¿no?

- Ten cuidado que está lleno de pufis del Sultán.

¿Por qué no vamos a almorzar? Otro día ves la casa, Meche.

Por favor.

Vamos a almorzar.

Sí, sí, por favor.

- Mira, Meche, quería enseñarte...

- [grita] - ¡Ay!

¿Qué pasó?

- Pero... - Por favor, Luzmila.

- Perdón, señora. - No, pero estás

con el equilibrio en mal estado.

- No, no, deja. - Luzmila, por favor.

[todas hablando a la vez]

Algo para limpiar, rápido.

- Perdón, perdón. Perdón.

- Realmente no es nada en contra de tu libro.

Es que el punto crítico aquí es el clóset.

¿Cómo ha sido que te volviste a meter?

- Viejo, ¿ya terminó el partido?

- No. - No, no me he vuelto

a meter en el clóset. Sigo siendo gay,

solo que ahora estoy enamorado de una mujer.

- Claro, es como yo que me la paso a dieta,

pero ahora solo trago azúcar nada más.

Tu comparación no funciona.

Estar a dieta no define tu identidad.

- Es que precisamente estar a dieta es lo único

constante en mi identidad.

Oh.

¿Tú no vas a decir nada?

Sí, Mariano, dime.

Si tienes algo que decirme, dímelo en la cara.

- Nada, como siempre dijiste que los bisexuales no existen,

que son gays enclosetados,

entonces...

ahora nadie entiende cómo puedes estar con una mujer.

Sí, yo tampoco entiendo.

Pero que no entienda no quiere decir que lo que siento

por ella es falso, ¿mm?

Este man está jodido.

¿Qué le pasó?

Le cayó salsa.

- ¿No le vas a dar eso a Merche?

Se le ha de haber caído.

- Tú no dices nada de esto a nadie,

menos a ella, ¿me entiendes?

No, la verdad no entiendo.

- A ver, Sandra, si no quieres crear un problemón,

te quedas bien calladita.

- Yo creo que la va a tener un problema eres tú,

porque querrás quedarte sin tu hierbita, ¿no?

- Muchachita de miércoles. Espera, Sandra.

Te dije que no era un buen sitio para guardarlo.

- Cuéntale. - ¿Qué?

- Yo no quiero perder a mi díler por nada del mundo,

así que cuéntale todo en este instante.

- Lo del díler era un secreto entre tú y yo.

- Ay, hijita, tus secretos son chancay de a 20

comparado con el de él.

- ¿Y Merche? - Ah, está en el baño,

cambiándose.

Luzmila, enjuaga bien el vestido, por favor.

¿Camas separadas, mamá?

- Estoy feliz de que estés aquí.

Sí, yo también.

- Ay, dame un segundo porque me tienen loca

con el toldo para los huérfanos.

- No me has dicho nada. - ¿De qué?

- De Merche. - Sí te he dicho.

- No, viejita, no me has dicho nada.

- Se lo he de haber dicho a tu papá.

Estoy hasta las patas.

- Bueno, ¿y qué fue lo que le dijiste a mi papá?

- Que te veo bien. Eso es lo más importante.

Si tú estás feliz, nosotros también.

- Qué bueno, mamá, porque le voy a pedir matrimonio

en el Cusco.

¿Está embarazada?

Sí, de mellizos.

No, no, aquí no, por favor.

Luzmila, por favor, te dejo el detergente de ropa fina

en el pasamano.

Mellizos.

[música juguetona]

- No te preocupes, todo va a salir bien.

Ya, Mamama, gracias.

♪ ♪

- Ya, en cinco minutos apagas y sigues batiendo, hija, ¿ya?

Al, ¿cómo vas?

¿Álvaro?

Álvaro, ¿estás bien?

- Sí, ya estoy bien. Gracias.

Abre la puerta, ¿ya?

- Ya estoy mejor. Ya salgo.

Qué terco eres.

Voy a pedir que te preparen un caldito de pollo.

Ya. Qué lindo. Gracias.

- Peta, hazle un caldito de pollo a Álvaro.

Se siente mal.

♪ ♪

- [suspira] [olfatea]

Uf, qué fuerte.

¿Al?

¿Ya?

- Ya. Ya estoy. - Huele a mierda.

Voy a pedir que te quiten el pollo del caldo.

Está podrido, huele horrible.

- Vieja, ¿realmente crees que yo no te contaría

si estuviéramos esperando un bebé?

- Ay, no sé, Andy, tú te guardas todo

para adentro y de pronto sueltas una bomba.

- Perdón, pero no sabía cómo contarles.

- Ah, ¿no sabías cómo contarnos que somos unos monstruos?

- Bueno, la última vez no me fue muy bien que digamos, ¿no?

- Ya, pero hemos cambiado, ¿no te parece?

- Además, no es fácil. - Para mí tampoco, vieja.

- El matrimonio no es cual--

es un paso muy importante, amor.

- Estoy feliz. Merche es lo máximo.

Ya vas a ver una vez que la conozcan mejor.

Ya. Bueno.

Me alegro. ¿Y dime, no quiere conocer a sus papás?

- No lo sé. Yo creo que ni ella lo sabe.

Ella quiere mucho a sus papás de allá.

- Se llevan muy bien. - Ay, qué bueno.

- Vieja. Un favor.

Que Wilmer no salga a servir la comida con guante blanco,

- azafates y todo. - ¿Y por qué no?

Si así se come en esta casa. ¿Qué tiene de malo?

- Sí, pero Merche no está acostumbrada

y no quiero que se sienta incómoda.

- ¿No quieres que ella se sienta incómoda

o no quieres sentirte incómodo tú?

- Ay, no te preocupes. Todo va a salir bien.

[música emotiva]

♪ ♪

- Hola. - Disculpe que le manché

- el vestido. - Eh, no pasa nada.

Me lo iba a quitar de todas formas.

Venía viajando con él toda la noche.

- Está muy bonita, Srta. Meche.

Gracias.

- Luzmila, ¿verdad? - Sí.

Luzmila. Pero me puedes decir Luzma.

- El Andresito me dice así. - Vale.

¿Me ayudas, Luzma?

♪ ♪

¿Ya está?

- Sí, ya. - Gracias.

[risita]

- Eh... - Ah.

Gracias.

- Ahorita se lo lavo. - Sí. No--no hay apuro.

Cuando puedas.

- Yo lo quiero mucho al Andresito.

Él es muy bueno.

- Sí, el también te quiere mucho.

Te ha traído ese turrón que te encanta.

- [ríe] Él siempre es lindo.

- Ya los lavo. - Vale. Gracias.

Luzmila.

¿Cuál te gusta más?

♪ ♪

¿Cuál le va mejor al vestido?

Venga, no te cortes.

¿Cuál te gusta más con el vestido?

El azul me encanta.

- Sí, a mí también. Vale, gracias.

Luzmila.

¿Qué le has dicho a Meche?

- Al chile, no le he dicho nada.

- Tú no puedes decir nada. Nada de nada, ¿entiendes?

Piensa en la Sra. Carmen, en la Sra. Alicia.

Piensa en la Sra. Carolina,

en el Sr. Álvaro que está por morirse el pobre.

Esto podría afectar su matrimonio.

Y sobre todo, piensa en Andrés y en la Meche misma.

¿Te das cuenta lo que sería esto para ellos?

Sí, en todo pienso yo.

- A ese fin, yo sé que es difícil.

- ¿Y cuándo pienso en mí, señora?

- Esto también es por tu bien, Luzmila.

- Lo mismo me dijeron hace 30 años.

- Tu madre lo hizo pensando en ti.

Mira cómo está Meche ahora.

Mírale su cara, lo elegante que es.

- Ella nunca habría podido-- - Sí, ya sé.

Entonces...

quedamos en que no vamos a decir anda.

A mi mamá ya le dije.

[música juguetona]

♪ ♪

- Te vas a ir al infierno, Esther.

Aló, Yolanda.

- Llamó la Sra. Carmen, que vayas ahorita

- a ayudarle a vestirse. - Florentina.

- ¿Sí, señora? - Ven acá.

Prende esto bajito, para que se vaya calentando.

Ya vamos viendo, que no se te pegue.

- ¿Cuánto tiempo? - Yo ya le digo.

- Cuidado que se te queme, ¿ah? - Sí, sí.

- Deberíamos como volver al fútbol de los 70, ¿no?,

con pantalón que queda aquí.

Mm.

♪ ♪

- Ya vengo. - ¿Mm?

♪ ♪

¿Y Peta?

- Se fue a ayudar a la Sra. Carmen a vestirse.

- Señora, no sabe hacer nada sola.

Uy, si no se sientan a almorzar,

esto se va a poner como piedra y nos van a gritar a todos.

♪ ♪

[celular sonando]

[sonidos electrónicos]

[teléfono suena]

Contesten.

- Aló. - Aló, Peta.

Apaga, oye.

[licuadora aumenta velocidad]

¿Aló, me escuchas?

Peta, ¿estás con la Sra. Carmen?

- Me está esperando. ¿Qué quieres?

- Espe--espera.

Cuelga, ¿ya?

Ya cuelga, Wilmer.

[imita clic]

Se escucha la licuadora.

Puta madre.

Florentina, un favor.

- ¿Qué pasa? - Tienes que hacer algo.

No te va a gustar, pero lo tienes que hacer por mí.

¿Qué?

Ey.

- Oye, ¿y mi mamá? - Se fue a cambiar.

Luzmila le tiró la salsa encima.

- A Meche también. - Mm.

Uy, sí.

No, ¿sabes qué? Mejor no.

De repente me pongo más paranoico.

- Bueno, pero te recomiendo que te intoxiques con algo.

¿Por?

- Se viene una tarde inolvidable.

Ah, ¿sí?

Tú te has de haber torturado

pensando que eras la oveja negra de la familia,

¿no?

¿Qué?

Oye, oye, oye, aguanta, aguanta, aguanta.

¿Qué pasa?

Ven.

No puedes decir que yo te dije, ¿ya?

- Las dos marchas han sido desviadas por la policía

hacia barrios residenciales para evitar un choque frontal

entre los protestantes de los movimientos opositores.

Sin embargo, los manifestantes se han ido a cambiar

- su trayecto original... - Qué horror.

- Es muy probable que el encuentro...

- ¿Me llamaba, señora? - Ya no, Peta.

Del Perú no encontraba esta blusa,

- pero ya la encontré. - ¿Quién llamó?

- Uno de esos que vende por teléfono.

- Ay, qué insoportables. Son una plaga.

- ¿Qué collar se va a poner, señora?

¿Cuál te gusta más?

Los dos me gustan.

¿Los dos te gustan?

¿Pero no te gusta uno un poquito más que otro?

Los dos me encantan igualito.

No se vaya a poner el zafiro de la mañana nomás,

porque es muy muerto para esa blusa.

Pero cualquiera de los dos está lindo.

No se demore, porque ya vamos a servir.

Sí, sí, ya voy.

Wilmer, deja ahí.

- La señora dijo que ya saquemos el pan y el vino.

- Sí, pero nosotras los vamos a sacar.

- [risita] ¿Qué van a sacar ustedes?

Mírense al espejo, superadas.

[ríe] Superada, qué buena.

Mírense en el espejo.

Puta madre.

[música emotiva]

♪ ♪

♪ ♪

♪ ♪

[parloteo]

- Sandra, la campanita, por favor.

Ya.

- Ahora quieren venir a San Isidro.

- Ah. - No va a llegar acá,

- tranquilos. - ¿Qué ha pasado, eh?

- Se ha desviado la marcha, dicen, ¿no?

Ah, ¿sí?

[parloteo]

Con uno está bien, gracias.

- Se los dejo por si acaso. Tiene que alimentarse bien.

- No, acá no van a llegar. Tranquilo.

- Mami, ¿puedo estar con ustedes?

- Mm. Con el jefe de tienda.

- Pierre Paolo, ¿qué ha sido de tu tío Marco?

- Se murió hace como 10 años, señor, ¿no se acuerda?

- Por... Muy buen atleta era.

Ay, papá.

- ¿Haces lo que te dé la gana? - Chucha.

- ¿Qué pasó? ¿Tu estómago de nuevo, rey?

No, chicha.

- No, mi amor, es vino. No puedes tomar ni chicha

- ni vino. - Ah, bueno.

Buen atleta era Marco.

- El cuerpo que tenía. - No se puede prevenir...

- ¡Fuerte! - Mami, mira.

- Igualitos. - ¡Oh! Es verdad.

- [risita] - Ah.

- Ay, qué guay. - Oye, gracioso.

Estamos igualitas.

¿Te lo compraste en España?

- No, creo que es de aquí de Perú, como el suyo.

El mío es francés.

- Ah, es que yo no sé de dónde es el mío.

Pasa que me lo dio mi madre cuando cumplí 18 años.

Creo que es el único recuerdo

que tiene de mis padres biológicos.

- [tose] - ¿Qué pasa, amor?

- ¿Estás bien? - [tose]

- ¿Qué te pasa, Álvaro? Desde que hemos llegado,

cada vez que Merche habla, tú te atoras.

La conciencia sucia, pues.

¿Qué es este atrevimiento?

¿Dónde crees que estás, Luzmila?

¿Desde cuándo le hablas así al Sr. Álvaro?

Yo tenía solo 15 años.

Mi papá me dijo que no me meta, que no era mi culpa,

- que me fuera nomás. - ¿Qué hablas, Álvaro?

- Está delirando. ¿Vamos a la clínica?

- Sí, tu papá me echó la culpa a mí,

pero él no me dejaba en paz.

- Luzmila, por favor. ¿Qué--?

- Es verdad, señora. No me dejaba en paz.

Me perseguía. Todo el tiempo me decía que me quería.

- Cállense. ¿De qué hablan? - ¿Ah?

¿De qué hablas, Luzmila?

- Mamá, está es la otra mitad, ¿no?

Mamá, ¿por qué tiene Merche la otra mitad de mi zafiro?

Porque yo se lo di, Carmen.

- ¿Qué? - ¿Usted qué?

- ¿Qué está pasando? - Mejor no preguntes, mamá.

- ¿Por qué no? ¿Por qué no voy a preguntar?

¿Por qué tiene esta chica la mitad de nuestra joya?

- ¿No te das cuenta, mamá? - No, hijo.

Soy bruta. ¿Por qué no me iluminas tú?

- Álvaro, ¿vas a hablar o se lo digo yo?

Mariano.

Por eso te fuiste a terminar tu colegio a Miami, ¿no?

Y tú, Luzmila, a cuidar las tierras de tu papá.

- Pura mentira. - Mi papá no tiene tierra, ¿ya?

- Estoy preguntando por el zafiro.

- Sí. Por favor, Carmen, en otro momento.

- No te metas, Alicia. No tienes que controlar todo.

- Álvaro. - Álvaro.

Vamos a la clínica, ¿ya? Vamos.

¿No me van a decir nada?

Meche es tu nieta, mamá.

Es hija de Luzmila con Álvaro.

Me muerto.

- Ay, Mariano, ¿puedes dejar tus bromas pesadas

para otro momento?

¿Por qué tiene que ser todo tan retorcido contigo?

No todos tenemos que llevar una vida escandalosa, ¿okay?

¿Es en serio?

¿Usted está oyendo lo que le están diciendo?

Álvaro, ¿eso es verdad?

- Oye, pero sí parecen a rato, ¿eh?

- Cállate, imbécil. - No le hables así.

- Ay, hijita, nadie soporta tu marido.

Tremendo nuevo rico que te saca la vuelta cada jueves y domingo

y cree que porque le paga las deudas a tu papá

- tenemos que aguantarle todo. - ¿Qué deudas, papá?

- ¿Desde cuándo García-Ramírez es un apellido compuesto?

- Hazme el favor. - ¡Basta!

- ¿Qué dijo? - ¡Shh!

- Los brazos que tenía Marco. - Papá, por favor.

- ¡Fuertes! - ¡Por favor!

- Vámonos, Álvaro, vámonos-- - No, nadie se va

a ninguna parte. Vamos a comer

como familia decente que somos.

¿Me entendieron? El primer plato, por favor.

- Okay, vamos a pretender que nada de lo que acaba

de pasar pasó, ¿no, mamá?

Luzmila, ¿es verdad?

Es verdad, señora.

Luzma, ven.

¿Por qué haces esto?

- ¿Qué cosa? - Tú sabías quién era,

por eso la trajiste.

- Nada que ver. - ¿Qué? ¿Quieres que te creamos

que se conocieron de casualidad?

- ¿Crees que somos idiotas o qué? - Claro que sí.

- Ah, ¿sí? - O sea, claro que sí

que la conocí de casualidad. No "sí, claro, son idiotas".

- Andrés, por favor, eso solo le pasa a la gente pobre

en las telenovelas.

- A Merche le interesaba el Perú

y yo soy un escritor peruano en Madrid.

No tiene nada de raro que nos hayamos conocido.

- Primer plato, ¡mierda! [golpea la mesa]

- No le grites así a mi hija, muchachita engreída.

- ambas: Mamá. - Sra. Yolanda.

¿Qué hace acá? ¿Cómo entró?

- Yo le abrí, señora. - Ay, Wilmer.

Te tengo dicho mil veces que preguntes

antes de dejar entrar a cualquiera.

Parece que hablara con las paredes.

- Quedamos en que yo me encargaría de esto.

Ah, sí, Sra. Esther.

Pero ese fue mi error hace 30 años.

Luzmila, Peta, a la cocina.

- No, mamá-- - A la cocina, Luzmila.

- No, mamá. Detrás de mí estaba todo el tiempo.

Me decía: "Te quiero. Te quiero. Dame besitos.

Dame beso".

Y que nos íbamos a escapar, que nos íbamos a casar

y todo eso y yo le creí como una tonta,

entonces me pidió que por favor le dejara meter su cosi--

- Sabemos cómo se hacen los bebés, por favor, Luzmila.

¿Dónde pasó esto, Luzma?

- ¿Dónde va a ser, pues? En la casita.

- Odio esa casita. La voy a quemar.

Florentina.

- Aquí estoy, señora. - Yo también.

- Llévate a Nico. - ¿A la casita?

- Adonde quiera, pero llévatela.

Mamá, tú sabías esto.

- Álvaro le contó a tu marido. - Roberto, mamá. Roberto.

¿Lleva 30 años muerto y todavía no eres capaz

de llamarle por su nombre?

- Roberto vino a mí para que lo ayudara

a solucionar el problema.

Merche no es ningún problema.

Ella está aquí, ¿la ven?

¿No vas a decir nada?

- Tu marido no quería que tú sufrieras.

Era la época de tus pastillas verdes.

- ¿Qué pastillas verdes? - Sus vitaminas, hijo.

- ¿Entonces me han mentido todos estos años?

- Tú no tienes por qué escuchar esto, Merche, vamos--

- Ah, típico de Andresito Santisteban.

Tú siempre generas el problema y después eres el primero

en zafar, ¿no? Qué fácil.

- ¿Yo? - ¿De qué hablas?

- De tu hijito adorado, ¿de quién más?

Acosó a Mariano hasta convertirlo en tú sabes qué.

Como él. Y apenas nos enteramos de su secretito

y se largó a España. Claro. Muy conveniente.

Y ahora resulta que ha decidido ser hombre

y quiere hacer lo mismo. Viene con toda esta bomba,

la quiere tirar y se va.

- ¿Qué bomba? Si yo no sabía nada.

- Muerta de envidia. Eso es lo que pasa.

No soportas que mi hijo, mi Andrés,

- se haya convertido en hombre. - ¿Pero qué hombre, por favor?

Si aquí nadie le cree. Tremendo falso.

¡Basta, carajo!

Soy hombre, me gustan los hombres

y estoy enamorado de una mujer. ¿Es tan difícil de entender?

todos: Sí.

- Pues váyanse acostumbrando, porque le voy a pedir la mano

- en el Cusco. - ¿Qué dices?

- Genial. Acaban de cagar la sorpresa.

- Muchas gracias. - No, si contigo

todo es culpa nuestra.

- No--y no están esperando bebé,

por si acaso. Ya pregunté.

- Cómo miente, señora. Mellizos van a tener.

- No estamos esperando nada. - Arriba dijo mellizos.

- Era sarcasmo, Luzmila. - No, no dijiste "sarcasmo".

Dijiste "mellizos" bien clarito.

- Ah, por eso se casa tan rápido entonces.

- No, no, no nos casamos por eso.

Nos casamos porque nos queremos,

- ¿qué más? - ¿Y qué más?

Parece que aquí todo el mundo sabía menos yo.

¿Y ahora tú decides por los dos?

¿Es en serio?

¿Se me escapa que me quiero casar contigo y te indignas?

Te acabas de enterar de toda esta mierda,

pero yo te digo que me quiero casar contigo,

¿y ahora sí te indignas?

- A mí me parece que aquí matri no va a haber.

- Calla, pedazo de mierda. - Cuidado, Andrés, no le grites

que te va a decir que eres un caviar.

- Qué estúpida eres, Sandra. - Ah, y tú qué cornuda.

- ¡No soy cornuda! Yo también tengo mis cosas, ya.

- ¿Qué cosas? - [susurra] Cállate.

- ¿Qué cosas tienes? - ¡Ya cállense, carajo!

- Por favor, Luzmila, ¿qué es esto--?

¡Ya cállese!

Mi hermana va a hablar.

[solloza]

- Shirley. - Merche.

Hostia.

Mírame, Merche.

Mírame. Mírame, por favor.

Yo soy tu mamá.

Usted no es mi mamá.

Mi madre está en España y ella sí quiso tenerme.

- Yo--yo también quise. Yo sí quise, pero...

¿Pero qué?

Me prohibieron bien feo.

Me prohibió el esposo de la Sra. Carmen.

Me dijo: "Te meto presa" si no te entregaba

cuando nacieras.

Y él no dijo nada. Se quedó callado,

se quedó mudo, no me quería ver y hasta ahorita no me habla.

Y esta señora también.

Ella dice que lo hizo por usted, Sra. Carmen.

¡Mentira! Lo hizo por ella misma.

Por eso fuma su hierba tanto, ¿no?

Para olvidarse.

Y tú, mamá.

A ti también te dio vergüenza.

Tú no querías que yo tuviera la Shirley.

¿Y qué iba a hacer yo, Luzma?

No sé.

Defenderme a mí, ¿no? No a ellos.

- ¿Y--y tú qué hiciste?

Obedecí.

Ahí tiene su collar, señora.

Es tuyo, Meche.

Yo te lo di para que tuvieras un recuerdo de la familia.

- No lo quiero. Gracias. - Vamos.

- No. - Eh, yo quiero ir contigo.

No, yo quiero ir sola.

Quédate aquí con tu familia.

- Nosotros también somos tu familia, Merche.

[ríe]

Jode.

[campanilla suena]

todos: Sí, señora.

- Primer plato, por favor. - ¿Es en serio?

¿Quieres comer después de todo esto?

- Me muero de hambre y además es mi cumpleaños, ¿no?

- ¿Dónde guardas tu hierba? - ¿Vas a fumar ahora, mamá?

- Voy a hacer algo que debí haber hecho hace años.

- ¿Dónde está tu hierba? - No te lo voy a decir.

- ¿Dónde está, carajo? - En el segundo cajón

- del escritorio. - Gracias.

- Carmen. Carmen, ¿dónde vas?

Carmen, por favor. ¡Carmen!

- Señora, yo voy a ir a buscar--

- No, tú no vas a ir a ningún lado.

Tú vas a servir el almuerzo y después juntas tus cosas

y te vas de esta casa, porque ya no confío en ti.

- Y tú también, Peta. Me subes un caldito de pollo

a mi habitación y te vas, por cómplice.

- Carmen, por favor. Carmen...

- Déjame en paz. - El almuerzo está servido.

No te puedes ir.

- Ustedes no se van a ninguna parte.

Yo me encargo de estos monstruos.

A la casa, Álvaro, vamos.

- ¿Qué haces? ¿Qué haces?

Ey. ¿Qué haces?

¿Qué te importa?

¿Y el postre?

Aquí está, abuelo.

Ven.

- Luzma. - [solloza]

Luzma, ¿qué tienes?

¿Esto es en serio, huevón?

Dime que tú no sabías nada de esto.

- ¿Cómo lo iba a saber? - Carajo, no me huevees.

Mírame a los ojos y dime la verdad.

Te juro que no lo sabía.

[gente coreando a lo lejos]

- ¿Entonces sí estás enamorado de ella?

- Sí, huevón. Ya no sé cómo tengo que decirlo.

- Bueno, ¿entonces qué haces acá?

No sé.

Soy un imbécil. Sabía que iba a ir mal,

pero no sabía que iba a ir tan mal.

Me dijo--me dijo: "Tiene que venir--"

- No, huevón, ¿qué haces acá parado como un imbécil?

¿Vas a dejar que Merche se vaya así con la marcha afuera?

- ¿No lo oíste? Dijo que quería estar sola

y cuando se le mete algo en la cabeza--

Tú no captas nada, ¿no?

Ella te necesita.

¿Qué chucha lo que dijo?

La pobre no sabe ni qué pensar. Dijo lo primero

que se le vino a la cabeza.

- ¿Tú qué sabes de mujeres, huevón?

- Son una yuca. - No estoy hablando de ella,

estoy hablando de ti.

Yo sé.

[gente coreando, tambores sonando]

Porque yo estaba ahí parado donde estás tú ahora.

Y sé lo que es dejar que se te vaya...

tú sabes.

Gracias.

- Luzma. ¿Adónde vas?

- Me odia. Me odia bien feo.

- No, hija, lo que pasa es que no te conoce.

¿Qué esperabas, que saltara en una pata?

- Yo le voy a decir que no se vaya.

Que me perdone.

[marcha acercándose]

[tambores sonando, gente coreando]

[hombre habla en megáfono indistintamente]

[silbato suena]

Amor, ¿estás bien?

- No sé cómo salir. La reja no abre.

- No. Se abre de adentro. Es por seguridad.

Hay mucha rabia.

- ¿Mejor nos metemos? Me da miedo acá afuera.

- A mí me da más miedo allá adentro.

- Merche, por favor. - ...Me dejes en paz.

- Carme, ¿qué vas a hacer? Vas a fumar esa porquería.

- Ni se te ocurra cruzar esta línea.

A partir de aquí es mi casa

- y no quiero que entres. - No seas infantil.

Vas a fumar eso y encerrarte en tu cuarto como siempre.

¿Dónde está el encendedor?

Hace años que he debido mandar a quemar este lugar infecto.

- Pero la casita no tiene nada que ver.

Sal de mi zona. Sal de mi zona.

No tiene nada que ver.

Aquí, aquí es donde tu hijita convirtió a mi mamá

en una drogadicta, donde Andrés abusó de Mariano,

donde Luzmila se le tiró encima a Álvaro.

- Claro, ahora toda la familia Laiz

es víctima de la vida. ¿Qué te vas a inventar ahora?

¿Que Lici, mi Lici, sedujo aquí a tu marido?

- A mi marido no, pero a Sabino sí.

¿A tu mayordomo?

- Para que veas que yo también me sé algunos secretitos.

- ¡Deja eso! - ¡Ay, ay!

- ¡Deja eso! - Ay, vieja huachafa.

- ¿Huachafa yo? No te viste en el espejo.

- Déjame. - Frígida.

- ¡Déjame! - ¡Ah!

- Gorda y choncha, ¿qué haces? - Ay, cállate, terca.

- ¡Ah! - ¿Qué haces?

Tienes apellido prestado. ¡Ah!

- Dame mi pelo. - Mira cuántos pelos.

- Dame mi pelo. ¡Oh!

- ¡Pelos, tú! - Mi pelo.

¡Ay, histérica!

- ¡Suelta mi pelo! - ¡Uh!

- Todas tus joyas son falsas. ¡Maldita!

[ambas gritan]

- ¡Controladora histérica! - ¡Histérica frígida!

Frígida. Frígida.

- Tu marido te metía los cuernos. - ¿Qué dices?

- Sí. Te metía los cuernos. - Cállate.

- ¡Ah! ¡Suéltame!

- ¡Loca de la vida! - Suéltame.

- Eres una loca de la vida. - ¡Ay!

- Histérica frígida. Eres una--

¿Ese es el ejemplo que dan?

¿Ves lo que haces?

- Tú siempre echándole la culpa a los demás.

La tía Carmencita tampoco.

[suena puerta abriendo]

[música suave de piano]

♪ ♪

♪ ♪

♪ ♪

♪ ♪

♪ ♪

♪ ♪

♪ ♪

[tosidos]

- Quién habría dicho hace 30 años

que volveríamos a encontrarnos en este mismo lugar.

- 30 años de escupirle al cielo, Sra. Ester.

Ya tocaba que nos cayera en la cara.

- Quiero pedirle su ayuda otra vez, señora.

No, Sra. Ester.

No voy a ir en contra de mi familia.

- No volvería a pedirle eso. Venga.

¿Dónde vas?

- Quiero escucharlo de primera mano.

- Salgan. Salgan. Sal, por favor. - Ya, ya, ya.

- Mamá, ¿cómo pudiste tú hacerme esto?

El miedo, señora.

Ojalá nos puedan perdonar.

¿Qué pasa, mamá?

- Tu mamá tiene dolor de cabeza, hijo.

No, no me duele la cabeza.

Ni estoy alterada, ni nerviosa,

ni estoy con la regla, ni borracha.

- Estoy triste, mi amor. - ¿Por qué?

- Las cosas con tu papá no van bien...

Ni van a estar bien.

Perdóname.

Debí haberte contado.

- La reconociste desde que llegó, ¿no?

Sí.

¿Cómo sabías que era ella?

Y tu viaje a Madrid, ¿no fue para ver

- posibilidades de trabajo y eso? - Sí. Sí fui a eso.

- Pero escogiste España porque querías conocer a tu hija.

No la conocí.

Fui a verla a una obra de teatro.

No me atreví a acercarme.

Eh.

Álvaro, tú sabes que me puedes contar todo, ¿no?

¿Sí?

Entonces hazlo, pues.

- Te fuiste de la mesa con Andrés.

Ya. Dime. ¿Cómo es?

Bonita, pero...

prefiero a Jerónimo.

No me vuelvas a hacer eso.

- ¿Tú sí me crees que yo no sabía nada?

- Es una gilipollez. - Nada que ver.

Si hubiera sido tú, me tiraba del techo.

No es una sugerencia, por si acaso.

Me había hecho la película

de que mis padres eran campesinos

y que me habían entregado

para que Sendero Luminoso no me mate.

[ríe] Pero resulta

que soy la vergüenza de un niño rico y de su...

Y de su empleada.

No, no, Merche, no eres la vergüenza de nadie.

Yo me doy vergüenza.

¿Por qué?

No dejo de ser hija de él,

aunque debería.

Dejo de ser hija de ella.

[suspira]

En el fondo soy igual a la gente

que hemos criticado siempre.

Yo aquí también usaría esa campanita.

- Si quieres nos llevamos una. - [ríe]

Ya cuando te necesite...

[imita campanita] [risas]

- ¿No hay más postre? - No hay.

Pero ya comimos, ¿no?

[música dramática]

¿Dónde vas, Alicia?

- Alicia, ¿dónde vas? - Yo sé que lo tengo por acá.

¿Qué haces?

- Que yo sé que lo había escondido.

- ¡Alicia! - Lo había puesto...

- ¿Qué haces? - ¿Qué haces?

Señora, ¿necesita algo?

- Mamá, ¿podrías tranquilizarte y sentarte por favor?

- Déjame tranquila. - Alicia, sal de aquí.

Alicia, ¿qué haces? ¿Qué buscas?

Es una emergencia, ¿no?

Ah.

[música animada]

♪ ♪

- Señoras. - Yo las puedo ayudar.

Señora.

[suenan objetos cayendo]

Señora.

- Si la señora me dice para ayudarla.

- Yo las puedo ayudar. - Ay, qué asco por favor.

♪ ♪

Por aquí.

Acá tienen que...

Dale por acá. ¿Dónde está?

- ¿Dónde vas? ¿Estás loca?

Déjame pasar.

Y ustedes se quedan aquí.

Nicole, ven, mi reina.

- ¿Lista? - Lista.

♪ ♪

- [indistinto] - Acá, Carmen.

- ¿Adónde? - Acá.

Ten cuidado. Por acá, por acá, por favor.

Con cuidado. [golpe suena]

Ay.

Cuidado, Carmencita, cuidado.

♪ ♪

♪ ♪

[toques en la puerta]

[tosidos]

Muchas gracias, Nicole.

Tu mesa está muy bonita.

Aquí vamos a almorzar aunque sea lo último que hagamos.

- Señora, no se preocupe por mí, yo no tengo mucha hambre.

- Cállate y siéntate en la mesa.

¿Qué hacen?

¿Por qué no se sientan?

¿O quieren que les demos de comer en la boca?

Andrés, Merche.

- ¿Vamos? - Vamos.

[tintineo de platos]

[tosidos]

[carraspea]

Luzma.

No, yo estoy bien aquí.

- No, es que si tú no comes, yo tampoco.

[conversaciones de fondo]

Ponlo acá.

Esto. Acá está.

- Hay que levantar la mesa. ¿Ya? Para que entren todos.

Andrés, toma. Andrés.

- ¿Qué pasa, mamá? ¿No le vas a servir a Luzmila?

- Luzmila es alérgica a los langostinos.

Gracias, señora.

- Siéntate y come, por favor. Siéntate.

[tintineo de cubiertos]

- ¿Están todos? - Sí.

Y usted, señora, el pan.

Buen provecho.

- Buen provecho. - Buen provecho.

todos: Buen provecho.

Bon appétit.

[música suave de piano]

♪ ♪

Merche.

♪ ♪

- ¿Y ustedes cómo se conocieron?

¿Lo dices tú o lo digo yo?

En Casa América.

En la Conferencia de...de las Torres.

Había leído el libro y me había gustado mucho.

Y al final te dije para irnos a tomar un café.

- Y luego terminamos en... - Sí.

- ...En un concierto tomando unas cañas.

- Cañas se le dice a la cerveza.

- Unas--unas cervezas.

- Lo gozamos mucho. - Sí.

Y nos hicimos muy amigos.

Como un año así de--de amigos...

[inaudible]

♪ ♪

[música suave]

♪ ♪

[alarma sonando]

[música animada de piano]

♪ ♪

♪ ♪

- Pasa. - Pasa.

- ¿Segura que no te ayude en nada?

- No, hija, si no hay nada que hacer.

Pues a los mellizos me parece que los voy a poner

- en el antiguo cuarto de Sandra. - Buenos días.

Buenos días, señora.

- Sí, porque están lejos de la construcción.

- No hay tanto ruido. - Sí, es que esta casa

es helada y no quiero que se resfríen.

Hace un mes que no paro de estornudar.

- Oye, se casa la Rosanita Padilla.

Es una huacha.

- ¡Peta! - ¡Luzmila!

Puta madre.

♪ ♪

["Bájate del Pedestal" de Javier Fuentes-León]

♪ ♪

- ♪ Y dicen que María se ha fugado ♪

♪ Con el chofer de su papá ♪

♪ Y dicen que es un tipo sin dinero ♪

♪ Y ninguna posición social ♪

♪ Y la gente no se explica ♪

♪ Cómo esta desgracia llegó a pasar ♪

♪ Si María es una chica linda ♪

♪ Ella tan dulce, ella tan de su hogar ♪

♪ Y su papá y su mamá se quieren morir ♪

♪ Pero María está feliz ♪

♪ Y por primera vez es libre de verdad ♪

♪ Y es que hay amores ♪

♪ Que espantan a la sociedad ♪

♪ Y si no los entiendes ♪

♪ Y dicen que Manuel se cambió de equipo ♪

♪ Y ahora vive con un alemán ♪

♪ Y que van de la mano por la calle ♪

♪ Como si fuera lo más normal ♪

♪ Su papá y su mamá se quieren morir ♪

♪ Ah ♪

♪ Pero Manuel está feliz ♪

♪ Y por primera vez es libre de verdad ♪

♪ Y es que hay amores ♪

♪ Que espantan a la sociedad ♪

♪ Y si no los entiendes ♪

♪ Pues bájate del pedestal ♪

♪ Que a ti también te puede pasar ♪

♪ ¿Acaso no somos humanos? ♪

♪ ¿Quiénes somos para juzgar? ♪

♪ Si en el amor no hay leyes, no hay condiciones ♪

♪ No hay normalidad ♪

♪ Con tal que seamos sinceros ♪

♪ Con tal que sea de verdad ♪

♪ Que sean felices los dos ♪

♪ Ah ♪

♪ ♪

♪ Eh ♪

♪ Uh ♪

♪ Y dicen que Lucía se ha casado ♪

♪ Con un tipo el doble de su edad ♪

♪ Y que es un viejo divorciado ateo ♪

♪ Y se casaron por civil nomás ♪

♪ Y su papá y su mamá se quieren morir ♪

♪ Pero Lucía está feliz ♪

♪ Y por primera vez es libre de verdad ♪

♪ Y es que hay amores ♪

♪ Que espantan a la sociedad ♪

♪ Y si no los entiendes ♪

♪ Pues bájate del pedestal ♪

♪ Que a ti también te puede pasar ♪

♪ ¿Acaso no somos humanos? ♪

♪ ¿Quiénes somos para juzgar? ♪

♪ Si en el amor no hay leyes ♪

♪ No hay condiciones, no hay normalidad ♪

♪ Con tal que seamos sinceros ♪

♪ Con tal que sea de verdad ♪

♪ Que ser feliz es normal ♪

♪ Uh ♪

♪ Ah ♪

♪ Uh ♪

♪ Pedestal, bájate del pedestal ♪

♪ Bájate del pedestal ♪

♪ Bájate del pedestal ♪

♪ Bájate del... ♪

♪ Bájate y bájate y bájate ya ♪

♪ Bájate y bájate y bájate ya ♪

♪ Bájate y bájate y bájate ya, eh ♪

♪ Bájate, ah ♪

♪ Ah, ah, eh ♪

Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.