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Original subtitles

Es un placer que me hay�is hecho llamar de nuevo a vuestros aposentos, majestad.

El placer es m�o, marquesa.

Un grupo de conspiradores pretende atentar contra la vida de mi �nico hijo var�n.

Felipe el Pr�spero.

He encontrado a un Montignac vivo,

el hermano de mi madre, mi t�o.

Tengo que verle.

Te har�s cargo del ni�o hasta que capturen a los conspiradores.

El futuro de los Austrias est� ahora en tus manos, marquesa.

Una plaga de langostas, Cipri.

Esto da por saco la cosecha del a�o.

Co�o con su t�o, y todo esto es para �l solito?

Mire, ah�, ah�, ah�, ah�.

Se�or, los campesinos est�n dejando el campo y entrando a la Villa.

Pero, qu� clase de hombres tengo, que no son capaces de parar a cuatro campesinos?

Esta lo que quiere es cruzarse con mi Mart�n.

Se�or Montignac?

Eso qu� es?

Cada vez que me cruzo contigo me vuelvo loco.

Y su familia, menudo cuajo,

marcharse para ah�, para la Francia, y dejar a ese pobre hombre s�lo!

Felipe?

-Tenemos que hacer algo. -Ya me dir� usted el qu�.

Ladrones, que me han robado, me lo han quitado todo!

Matad a todo el que intente entrar.

Fuera, fuera, fuera!

Nadie se va a re�r de m�!

Catalina...

Por Dios, y esta criaturita de d�nde ha salido?

Suelta la pistola.

Tiene que ser alguien de tu servicio.

Y este ni�o?

Lo han abandonado, al pobrecito m�o.

Est� claro que los conspiradores no se llevaron al pr�ncipe.

S�, est� claro, y d�nde est�?

Pues claro que estar� bien, va a estar fenomenal.

Pasar� a la historia como la mujer que acab� con la dinast�a de los Austrias.

Catalina!

Esta villa est� plagada de miserables, limpiadla.

Que no nos hemos llevado al hijo de unos campesinos.

El hijo del rey?

Son los campesinos. Se los han llevado al acantilado de Rivas.

No, no toques, no toques!

Os presento a mi hijo Felipe.

-El ni�o que muri�? -Era el hijo de una de mis doncellas.

Yo tambi�n conoc� a Laura de Montignac,

era mi madre.

Disculpe, amo.

F�jese en la tonter�a que me ha llevado encontrar la capucha de faena.

Total, para qu�?

Que esta parte de taparme las orejas del fr�o,

camuflarme, me camufla poco.

Ay, Dios, que ya est� casi llena.

Usted cree que el oscurecimiento traer� cat�strofes?

Ya s�lo quedan dos d�as.

Los eclipses son fen�menos naturales, S�tur,

no hay nada que temer.

Usted ha vivido alguno?

No? Pues, no est� tan seguro.

La luna se pondr� delante del sol, y bajar� la luz durante unos minutos, y ya est�,

y luego todo seguir� como si nada.

Ya. Y lo de la plaga de langostas?

Esa tampoco tiene nada que ver,

porque si juntamos las langostas con el eclipse...

La gente dice que son se�ales de Dios, amo.

Ya. Pero, t� conf�as en m�, no?

Yo? Supongo que s�, pero...

Pues conf�a, S�tur. Y ahora nos tenemos que ir a la ermita de la virgen de la verdad.

Quiero saber por qu� mi t�o me dio esta estampita.

Eso usted ya sabe, amo, que yo le sigo hasta el fin del mundo, si hace falta.

Asustadito perdido, pero le sigo.

Llevo la ballesta por si acaso.

Ya sabe usted el dicho: "noche de luna llena,...

noche de lobos plena".

Ll�vala t�.

Yo?

Gracias, amo, para m�...

para m� ser� un honor.

Est� usted seguro?

Ya estamos!

�guila!

Se�ora, la he frotado con un cepillo de cerdas y con aceite de linaza, como todos los d�as.

Repugnantes.

Se�ora, soy jardinero, es tierra.

Quiero que os esforc�is al m�ximo,

el servicio entero.

No todos los d�as nos visita al rey de Francia.

Por supuesto, se�ora.

Estamos muy preparados para recibir a su majestad, don Luis XIV,

con toda pompa y boato.

Vamos, venga!

Catalina.

S� discreta. Su majestad no viene en viaje oficial,

se trata de una visita personal,

y privada.

S�, se�ora.

Pasando revista, Lucrecia? Alg�n acontecimiento especial?

Estoy esperando al rey de Francia.

Luis XIV va a venir aqu�?

Ya est� aqu�.

Est� en la Villa, visitando su suegro, el rey Felipe,

y ha tenido la amabilidad de anunciar que viene a verme.

Creo que deber�a ir a cambiarme de vestido.

Los franceses valoran el buen gusto y la alegr�a de vivir,

no creo que encuentres nada en tu ropero para la ocasi�n,

pero ve a ver.

Esa virgen puede llevarme hasta mi madre.

Quiz� oculta algo.

O quiz�s no.

Quiz�s lo �nico que quer�a decirle su t�o

es que esa virgen era santa de la devoci�n de su madre,

por si usted quer�a seguir sus pasos.

C�mo se nota que su t�o no le conoce.

Podr�a ser.

Podr�a ser, pero de momento, usted va a enredar, no?

Amo, por Dios, que no siempre todas las cosas llevan a otra cosa,

que tambi�n hay callejones sin salida, como en el que usted se puede meter si profana.

Y en las fechas que estamos, con el eclipse encima...

Qu� quiere usted? Que se nos pongan en contra el Alt�simo y su Santa?

S�tur, si es que Dios existe y tiene madre, comprender� que yo busque a la m�a.

Amo, por Dios, h�galo por m�.

-Tranquilo, S�tur. -H�galo por m�, que hay que tener temor de Dios.

S�tur, suelta, S�tur!

Est�s bien?

S�.

Lo siento, amo, perdone.

Anda, dame.

Amo, no me haga ver este sacrilegio.

Que la virgen es virgen porque es virgen.

No s� si me explico.

Ay, Dios m�o!

Parece que por aqu� puede abrirse.

Parece que se acercan.

La virgen est� llorando sangre!

La virgen est� llorando sangre!

La virgen est� llorando sangre!

Oh, Dios m�o!

Todo el mundo sab�a que ven�a Luis XIV menos yo?

Me veo obligada a compartir mi casa contigo, pero de ah� a compartir a mis invitados...

Y t�, qu� relaci�n tienes con �l?

Eso tambi�n te lo tengo que decir porque vivas en mi casa?

No, claro que no,

pero apostar�a a que esa relaci�n no es mera cortes�a.

Hern�n, eso nunca lo sabr�s.

No se puede estar en misa y repicando,

y t� ya elegiste lo que prefer�as hacer cuando te casaste.

Se�ora, ya est� aqu�.

Su majestad, el rey Luis XIV.

Bienvenido, majestad,

es un gran honor.

Mi hermano, el duque D'Oz, me ha hablado mucho de usted.

S�? Y c�mo est� el duque?

Deseando que vuelva usted a casa.

Majestad, le presento al comisario de la villa.

Majestad.

No te preocupes, Hern�n, y m�rchate,

su majestad sabr� disculpar tu ausencia.

Espero que os gusten los vinos espa�oles.

Amo, que yo lo he visto con mis propios ojos.

Se lo juro por la salud de mi hijo, que esa virgen lloraba sangre.

S�tur, la madera no llora.

Ni sangre, ni nada.

Tiene que haber alguna explicaci�n, seguro.

Bueno, pero si nosotros no hubi�ramos estado all�,

hubi�ramos pensado que alguien hubiera puesto esa l�grima, pero es que est�bamos.

El revuelo que se ha montado en el marcado con la virgen que ha llorado sangre!

Que est� la gente como loca!

A m� me han metido un empuj�n que he perdido la alpargata.

Mejor no and�is mucho por la calle estos d�as,

al menos, hasta que pase el eclipse.

La superstici�n siempre lleva al p�nico.

A desayunar.

Pues, perd�n el atrevimiento, pero yo no creo que sea as�,

sino m�s bien, un aviso del cielo.

Qu� nos quiere decir, S�tur?

Me temo que nada bueno, Alonsillo,

porque cuando la Madre llora l�grimas de sangre, es que...

Es que el Alt�simo no est� contento con nosotros.

No vayas por ah�, S�tur.

A lo mejor S�tur tiene raz�n,

en la Biblia hay muchas historias de esas.

Esto es as� de toda la vida,

cuando Dios est� contento, pues,... pues,...

pues hace milagros, como el de los panes y los peces,

y cuando estaba ofendido manda se�ales,

y castigos.

Entonces, Dios nos va a castigar?

No, no nos va a castigar, Alonso.

Pues yo creo que s�.

Que la semana pasada fue lo de las langostas,

ayer lo de la virgen,

ma�ana lo del eclipse.

Y no creo que todas estas cosas pasen de una vez por casualidad.

Es verdad, padre,

son demasiadas casualidades.

Bueno, basta ya, no quiero que le inculques estas creencias.

Alonso, t� conf�a siempre en tu inteligencia y en tus sentidos.

Y no en las supersticiones,

eso s�lo lo hacen los ignorantes.

Vamos a ver,

no os va a pasar nada malo,

confiad en m�.

El mundo se acaba, el mundo se acaba.

La virgen ha llorado sangre.

El mundo se acaba.

Ma�ana, cuando el d�a se haga noche,

todos moriremos.

Los poderosos se han corrompido,

ellos son la causa del castigo.

Dios m�o, est�is oyendo lo que dice?

Vamos a ver, no le hag�is caso, lo que dice no tiene ning�n sentido.

Entonces por qu� lo dice?

Gonzalo, qu� pasa?

Nada, la gente, que se est� volviendo loca con la historia esta del fin del mundo.

Los poderosos se han corrompido.

Ellos son la causa del castigo.

La virgen ha llorado sangre.

Todos moriremos,

ma�ana, cuando el d�a se haga noche.

Vamos a ver, no tengas miedo, no va a pasar nada.

Venga, a desayunar.

Venga, vamos.

Vamos para casa, hijo.

Ese p�rroco es un vil manipulador.

Si la gente cree que va a morir, no habr� forma de controlarla,

y una villa repleta de altercados durante la visita del rey de Francia

podr�a dificultar el destino que Dios me tiene asignado en el Vaticano.

Ya he dado la orden de detener a ese p�rroco.

Y haced que ese hombre confiese que ha mentido, comisario.

Comisario.

Ah� est�.

Encerradlo hasta que decidamos cuando llega su hora.

Eso ya lo ha dispuesto el Alt�simo,

ma�ana moriremos todos.

La Iglesia todav�a no se ha pronunciado, hijo m�o,

el Santo tribunal del Vaticano no ha dado veracidad a esas l�grimas,

y t� no deber�as desobedecer a tus superiores.

Yo no tengo m�s superior que Dios, cardenal,

y usted es s�lo uno m�s de esos poderosos que han provocado el castigo,

y ahora todos pagamos por ello!

Azotadlo.

Sed moderado con el castigo, comisario,

lo �ltimo que necesitamos es ofrecer un m�rtir al pueblo.

No os preocup�is, cardenal, s� hacer perfectamente mi trabajo.

Vamos.

Ap�rtese, comisario.

No tenemos nada que perder.

Vamos, vamos!

Silencio!

Ay, la moda francesa, siempre tan atrevida.

Qu� gran naci�n, Francia.

Dadle las gracias a vuestro hermano por los obsequios.

Si fueras a Francia, ser�as una mujer refinada.

No puedo decir lo mismo de mi esposa, Mar�a Teresa.

C�mo est� vuestra esposa?

Ahora que est� embarazada, siente mucha nostalgia de Espa�a y de su familia,

especialmente su padre, el rey Felipe.

Un macarr�n?

Deliciosos,

no como esos horribles "huesos de santos" que hacen por aqu�.

Lo reconozco, soy una francesa de toda la vida,

por eso estoy tan contenta,

de poder estrechar lazos con vuestra naci�n.

Yo tambi�n, Lucrecia,

no creas que yo hago esto todos los d�as.

Estoy segura, majestad, y eso me honra.

Por eso querr�a agradecer este favor que hab�is tenido hacia m� eligi�ndome.

Corregidme si me equivoco, pero,

Francia y las Espa�as

son aliadas frente al enemigo com�n, Inglaterra, no es as�?

As� es.

Qu� me dir�a su majestad si yo le contara

que el primer ministro ingl�s, lord Clarendom (???),

y el marqu�s de Carpio, valido de nuestro rey,

tratan ciertos asuntos a vuestras espaldas?

De d�nde has sacado esta carta?

Tengo buenos amigos en la corte.

Por qu� haces esto?

Qu� esperas a cambio?

Esta monarqu�a est� acabada.

Espero y deseo que en las Espa�as reinen los Borbones,

y har� cuanto est� en mi mano por que eso ocurra.

Eres encantadora.

En franc�s?

"Tu est charmante".

"Tu est charmante".

No ha venido ning�n ni�o, padre.

Eso.

Eso, que todo el mundo cree que eso va a pasar.

Buena, pues, cuando vean que ma�ana no se acaba el mundo durante el eclipse,

ya vendr�n. Venga, adentro.

Venga, y no os preocup�is.

Yo... yo tengo miedo, padre.

Yo tambi�n.

Bueno, vamos a ver.

Cada vez que hay un eclipse, o alg�n acontecimiento especial, se anuncian desgracias, siempre.

Por ejemplo, hace tiempo la gente se volv�a loca porque se pensaba que se iba a acabar el mundo a llegar al a�o 1000.

Y, en qu� a�o estamos?

Se ha acabado?

Venga.

Qu� hacen aqu�? Que hoy no es d�a para dar lecciones.

Hoy es un d�a normal, un d�a m�s, a que s�.

Un d�a m�s? O sea el pen�ltimo d�a de su vida, y para usted es un d�a m�s?

Pero, usted ha visto c�mo anda la gente, amo?

Padre, t� est�s seguro de que el mundo no se va a acabar ma�ana?

Alonso, estoy completamente seguro.

Y t� qu� piensas, S�tur?

Qu� voy a pensar, Alonsillo?

Que de la misma manera que todo esto empez� un d�a, es la ley de Dios,

que otro d�a acabe.

Perd�neme, amo, pero es que en una cosa as� yo no puedo mentirle a su hijo.

Alonso! Murillo!

S�tur, no tienes ning�n derecho a entrar aqu� y hablarles de este modo.

No ves que est�n asustados?

Que yo tambi�n estoy asustado!

No ve que ma�ana lo mismo, no, no, no... estamos todos muertos?

Y eso asusta. Asusta a todo el mundo, menos a usted.

Se cree que es Dios y lo sabe todo, pero no lo sabe.

Si lo supiera no andar�a buscando sus or�genes, como un desgraciado,

ni habr�an matado a su esposa a dos metros de su casa.

-Has acabado? -S�, he acabado, s�.

Y ahora, si me permite, con su permiso, voy a...

a intentar aprovechar las horas que me quedan.

Y le aconsejo que usted haga lo mismo.

Lucrecia, abre, soy yo.

Pod�is salir por esta puerta.

Qu� es tan urgente como para molestarme en mis aposentos, Hern�n?

Se ha corrido el absurdo rumor de que el mundo se acaba.

En la villa ha cundido el p�nico, hay saqueos y vandalismo por todas partes.

El rey de Francia no debe arriesgarse a salir as� hacia el palacio real hasta que la situaci�n est� controlada.

Bien. Se lo har� saber.

Descuida.

Algo m�s?

Vosotros tampoco salg�is, Lucrecia.

Ni siquiera el servicio, es muy peligroso.

No tienes de qu� preocuparte, Hern�n,

no tenemos intenci�n de salir.

C�mo te atreves a husmear en mis asuntos?

Tengo la misma mala costumbre que t�.

O es que ahora firmas como lord Clarendom (???)?

Olvida esta carta.

No te preocupes, yo nunca ir�a contra ti.

M�s te vale, Hern�n.

Para ti toda la vida es negocio, verdad?

No hay lugar para el placer ni para el amor.

S�. Supongo que soy una mujer de lo mas... aburrida.

Y ahora, si no te importa, estaba ocupada cuando me has interrumpido.

-Lucrecia. -Hern�n.

Si quer�is hablo yo con la marquesa, un d�a as� no es para ir a trabajar.

A lo mejor no tenemos que ir a trabajar nunca.

Mujer, no digas eso.

Gonzalo dice que no va a pasar nada.

Claro que no va a pasar nada.

No, Juan, pero, y si pasara?

Y si realmente fuera el final de todo esto?

Y si fuera nuestro �ltimo d�a juntos?

Entonces, yo no volver�a a ver a mi marido.

Aunque, a lo mejor en las Am�ricas, no se acaba el mundo, como es nuevo...

No digas esas cosas, mujer.

Bueno, yo, por si acaso, me gustar�a que supieras que...

que eres el hombre m�s bueno que he conocido nunca, Juan,

y que me hubiera gustado pasar el resto de mi vida contigo.

A m� tambi�n.

Venga, dejadlo,

que con los lagrimones ya ni veo.

La pena es que vay�is a llegar al cielo por separado,

con la de gente que tiene que haber all�, que no os vais a encontrar, y con lo dif�cil que ser�.

C�sate conmigo,

ma�ana mismo.

Ma�ana?

Ma�ana, c�sate.

Pero, Juan, no dices que no iba a pasar nada?

Pase lo que pase me quiero casar contigo, ma�ana.

Mujer, dile que t� tambi�n.

S�, yo tambi�n.

Bueno, dejadme, que yo me bajo aqu�.

Que una boda no se prepara de un d�a para otro,

vosotros id a buscar a un cura, y a prepararlo todo,

que yo le dir� a la marquesa que te has ido a comprar hilos.

Pero, Catalina, que...

Que no os preocupes por m�, si yo tengo el palacio aqu�, a dos pasos.

-Venga, a girar. -A m�s ver.

Adi�s, pareja.

Adi�s.

Socorro!

No, por favor!

Lo que siempre he querido hacer: -tener una familia -tener un cargo p�blico.

No, no, no!

Si es que ya no me da el tiempo de hacer nada.

Pero, quieres parar ya?

Que ma�ana se acaba el mundo, que todo esto se va a convertir en cenizas.

No me gusta la suciedad.

T� sabes lo que hubiera dado yo por... por...

por poder ir a Egipto,

y conocer las pir�mides?

Pues, ya ni eso.

Ni siquiera...

ir a la Alambra.

Qui�n iba a esperar que la cosa acabara as�,

tan de repente?

Pues nadie, Cipri, nadie.

Y lo peor es que me da la sensaci�n de... de...

de haber desperdiciado mi vida.

No digas eso, hombre.

S�, que ten�a mujer e hijo,

y no he sabido ocuparme de ellos.

Me he dedicado a hacer cosas que no quer�a,

y las que quer�a, las he dejado para m�s tarde.

Y t� que?

Porque t� has sido posadero,

y has estado con In�s,

y nada m�s.

Qu� poquitos horizontes.

Qu� tristeza de existencia, Cipri.

Oye, S�tur,

me gustar�a pedirte una cosa.

Si est� en mi mano...

Ma�ana, cuando llegue el final,

podr�as estar conmigo?

C�mo?

Es que no tengo a nadie, y...

no me gustar�a pasar sin compa��a un momento as�.

Ya es triste la Navidad,

imag�nate morirte solo.

Claro, hombre, claro.

Sabes de lo que me alegro? De no estar en deuda con nadie.

Pues yo s�, yo le debo la vida a mi amo.

Y lo que me preocupa es...

Mira, Cipri,

si yo estoy contento con algo que he hecho en mi vida es con que...

con que siempre he sido sincero con mis sentimientos.

Cuando he querido a alguien se lo he dicho,

y cuando lo he odiado, tambi�n se lo he dicho.

Eso es importante.

Si no, menudo peso te llevas.

Es lo que le pasa a �l,

que no puede con ese peso que lleva.

Hablamos de lo mismo, no?

S�.

De su cu�ada.

Aunque te digo una cosa,

mi amo no se va de este mundo sin confesar lo que tiene que confesar.

Por mi santa madre que este cuento acaba bien.

Admita que minti�.

Diga que fue usted quien coloc� esas l�grimas a la virgen.

Eminencia, todav�a no ha hablado.

Hijo m�o, tienes vocaci�n de Santo?

Quien permite el sufrimiento de sus fieles no es digno de ser elevado a los altares.

Ac�rcate, muchacho.

Es s�lo un ni�o.

No se preocupe, lo tratar� con especial cuidado.

Sabes para qu� utilizamos esto?

No le hagan da�o.

Dir� lo que quieran.

Admitir� que todo es una mentira.

Fuera de aqu�, muchacho.

S�quelo a la plaza, comisario,

all� har� una confesi�n p�blica.

"Del humo salieron langostas sobre la tierra,

se oscureci� el sol,

y el aire..."

Es verdad, padre.

Lo dice la Biblia,

que se va a acabar el mundo.

Vamos a ver, hijo.

La Biblia no hay que tom�rsela al pie de la letra.

Ah, no? Entonces, c�mo me la tengo que tomar?

Pues, como lo que es, un relato.

Un relato, la Biblia?

S�. Alonso, la Biblia nos ense�a muchas cosas,

pero fue escrita por otros hombres.

Por hombres que viv�an y ve�an el mundo de otra manera.

No, padre, la Biblia no es de otro tiempo,

la Biblia es la palabra de Dios.

O es que no crees en Dios?

No crees?

No, no he dicho eso.

Padre, si Dios no existiera, todo ser�a un l�o.

Dar�a igual ser bueno que ser malo.

Y tampoco habr�a cielo, ni volver�amos a ver a madre.

Ven aqu�, hijo.

Gonzalo, Alonso, han cogido al p�rroco!

-Han cogido al p�rroco. -Tranquilo.

Qu� ha pasado?

Lo llevan a la plaza.

Dicen que ha mentido.

Llegas tarde.

Disculpe al retraso, se�ora.

Sabes que no lo consiento.

Alg�n buen motivo?

No, se�ora.

Qu� tienes aqu�, Catalina?

Est�s sucia!

C�mo te atreves a llegar as� a mi palacio?

Pareces una pordiosera.

-Lo siento, se�ora. -"Lo siento, se�ora".

Que no se vuelva a repetir.

No quiero que mi hijo enferme por la suciedad que traes a palacio.

Dispense, se�ora, ahora mismo voy a lavarme.

Haz el favor de sonre�r, est� de visita al rey de Francia.

Ay, Catalina, menuda cara que traes hoy.

Vamos, sonr�e.

Acomp��ame, hay mucho que hacer.

Acabe con esto cuanto antes.

La Iglesia no reconoce las l�grimas de la virgen,

ni apoya la idea del Apocalipsis.

El p�rroco de la ermita de la virgen de la verdad

es el que ha falseado las l�grimas de la virgen,

y est� aqu� para reconocerlo.

Traedlo.

Entonces, si el p�rroco ha mentido, no se va a acabar el mundo?

Escuchadme, la gente est� muy nerviosa,

no os separ�is de m�.

Es verdad,

os he mentido.

Mas alto.

Os he mentido.

Ya lo hab�is o�do,

�l fue quien os enga��,

pero no ten�is nada que temer,

as� que volved a vuestras casas, y seguid con vuestras vidas.

Ll�vatelo.

Padre, lo siento por no haberse cre�do.

De verdad.

Vamos.

Llor� sangre, s�, llor� sangre!

Yo no hice nada, la virgen llor� sangre!

Pueden hacerme lo que quieran, yo s�lo respondo ante Dios.

El mundo se acaba.

Padre!

Alonso, vamos!

Por Dios!

La calle se est� poniendo imposible.

Qu�date aqu�, voy a buscar un sacerdote.

No s� si con este l�o voy a encontrar uno que nos case ma�ana.

No, no, no, Juan, no vayas, no vayas.

Que es peligroso, qu�date aqu� conmigo.

Nos vamos a casar ma�ana, no?

Claro que s�.

No me importar�a que el mundo se acabara.

Qu� pasa?

Nada.

No es el fin del mundo,

ahora empieza un mundo nuestro,

tuyo y m�o.

Te amo.

Anda, ve por el sacerdote.

No te muevas de aqu�, por favor, eh?

En cuanto vuelva te acompa�o al palacio.

"Querida Margarita,"...

Como huevo y una casta�a.

Mi letra se parece a la del amo como huevo a una casta�a.

Qu� le dir�a el amo a la se�ora,

si tuviera lo que hay que tener?

Porque la quiere con toda su alma,

eso es lo que pasa.

Madre que me pari�, qu� l�o.

Ad�nde encuentro yo ahora otro papel?

Este ya est� escrito.

Qu� pone aqu�?

"Te escribo esta carta

porque apenas me atrevo

a mirarte y a

acercarme a ti.

... resto de mi vida

si t� quieres.

Te quiero, Cristina."

"Gonzalo."

Si lo veo, puedo hacerlo.

No puedo.

Pero es que si no es ahora, cu�ndo?

Est�s aqu�.

El p�rroco de la ermita... al final se ha suicidado,

y delante de todos.

V�lgame el cielo.

Amo,

perd�neme por lo que le dicho antes, me he pasado 100 pueblos,

pero es que esto del fin del mundo me tiene trastornado perdido.

-No te preocupes. -S�, s�, s� me preocupo.

Porque lo �ltimo que querr�a es que nos fu�semos de este mundo a las malas usted y yo.

D�game que me perdona,

y que entiende que todo lo que hago es por su bien,

ahora y cuando sea,

se acabe o no se acabe el mundo, d�gamelo.

S�tur, en una cosa tienes raz�n,

yo no lo s� todo,

soy como uno m�s,

pero hay una cosa que s� s�,

y es que t� me aprecias.

Socorro, por favor!

Perdona nuestros pecados, se�or.

Por qu� ha hecho eso, S�tur?

El miedo, que nos hace enloquecer, Alonsillo.

Y nos descompone el cuerpo.

Hijo.

No quiero morir, padre.

Tranquilo, hijo.

Es que s�lo tengo diez a�os,

y hay muchas cosas que no he hecho, y que no podr� hacer.

No me podr� casar, no voy a tener hijos, ni trabajar�.

Y es que yo me siento mal,

y es que s� que madre nos est� all� esperando, pero es que no me quiero morir.

No, Alonso, tu madre no quiere que te mueras,

quiere que vivas, y que seas muy feliz.

Conf�a en m�.

Todo est� bien, estamos a salvo.

Y si te equivocas?

Si el mundo se quemara?

No quedar�a nada.

No lo s�, hijo.

Quedar�an los mares,

y tambi�n todo lo que estuviera bajo tierra, supongo.

Pero eso no va a pasar.

No. T� no sabes lo que Dios ha decidido hacer.

Ven aqu�.

Disculpe por el retraso, se�ora marquesa.

Ha sido mi culpa, Lucrecia.

No ten�is por qu� darme explicaciones.

Puedes tomarte el d�a libre, Margarita.

Pero, est� segura que no necesita mi ayuda?

No, m�rchate.

Muchas gracias.

Est� cocinando usted?

La cocinera lo dejo puesto, s�lo tengo que apagarlo.

Supongo que sabr� hacerlo.

Con Dios.

Lucrecia.

He hecho lo que me ha pedido.

Suelte a mi hijo.

Estaba escondido en el desv�n.

-Qu� hago? -No nos sirve para nada, m�talo, como a los otros.

No, no!

D�jalo, deja al marquesito.

Que as� nos va a guiar para estudiar todo.

Rec�gelo, v�monos.

Tr�elo para ac�, vamos.

Tiene que estar bien profundo,

para que no se queme cuando todo arda.

Venga, vamos a ver si cabe ya.

"A la gente del futuro" Qui�n va a leer esta carta,

si vamos a morir todos abrasados?

A lo mejor sobrevive alguien,

un hombre y una mujer,

y tienen hijos, como Ad�n y Eva.

Y dentro de mucho tiempo, pues, vuelve a haber un mont�n de gente en la tierra.

Y para qu� van a querer el libro de lecciones de tu padre?

Pues... porque a lo mejor... se vuelven salvajes, y...

y ya no se acuerdan ni de leer ni escribir.

As� pueden volver a aprender.

Y el reloj?

Para que sepan que est� inventado, y no pierdan tiempo.

Bueno, pero...

todo esto se lo cuento en la carta a los hombres del futuro.

A m� tambi�n me gustar�a meter algo,

la navaja de barbero de mi padre.

Venga.

Ve por ella.

Qu� haces con esa caja, Alonsillo?

La entierro para las personas del futuro, para que no se queme cuando todo arda.

Si es que hay personas del futuro.

Oye, Alonsillo, que yo antes no... no he querido asustarte.

No pasa nada,

si no es culpa tuya.

Todav�a queda sitio, quieres meter algo?

Pues, querr�a matarme yo, Alonsillo.

Y a ti.

Y a las personas que quiero, pero...

Estoy pensando.

Qu�?

Alonsillo, es que estoy pensando que igual...

todav�a podemos salvarnos.

Atad a �stos.

Lucrecia.

Qu� quiere?

Si me sueltan, les dar� lo que me pidan.

Joyas, dinero.

Y si no te soltamos?

El comisario de la Villa vive en esta casa,

estar� a punto de llegar.

As� que m�s os vale que coj�is lo que quer�is, y marchaos,

si no quer�is acabar muertos.

Todos estamos muertos, el mundo se acaba, marquesa.

Ya no tenemos por qu� seguir aguantando tus amenazas, zorra!

As� que...

vamos a divertirnos un poco.

T�.

Luego tendr� algo para ti.

Pero ahora, qu� tenemos aqu�?

Arriba!

No, no!

Sabes que siempre he tenido debilidad por las j�venes nobles?

-D�nde est�n los dem�s? -Muertos.

-Todos, todos est�n muertos? -S�.

Como vas a estarlo t� ma�ana.

El rey de Francia!

Dios m�o, lo habr�n matado.

El comisario llega en punto, madre?

Ya no puede tardar.

De qui�n se trata?

El duque de Vadee lesa, se�or.

Esos locos!

Creen que el mundo se acaba por culpa de los poderosos.

Habr� m�s ataques como �ste, tenemos que estar preparados.

Muy bien.

Doblad la guardia, en los caminos y en las calles,

voy a pedir la ayuda de la guardia real.

S�, se�or.

...siete, ocho, nueve, diez, once, doce, trece.

Aqu� deber�a estar.

Trece pasos desde la roca de la esperanza hacia el Escorial.

Es mentira, S�tur.

Ya lo hemos hecho muchas veces, y ese refugio no existe.

Que s�, que existe, ya te lo he dicho antes.

Mi buen amigo Jacinto, al que conoc� una noche de tormenta en Cabo de Palos,

no paraba de contar la leyenda del refugio secreto de Felipe II.

Contaba que lo construy� aqu�,

a menos de una legua del Escorial, Juan de Herrera,

su arquitecto m�s famoso, para protegerlo de posibles ataques enemigos.

Que ya.

Si ya me lo has dicho como veinte veces, no hace falta que lo repitas.

Alonso, lo vamos a encontrar,

aunque tenga que pasarme toda la noche contando trece pasos a diestra y siniestra.

Ya me pueden salir unas ampollas del tama�o de Teruel en los pies que lo vamos a encontrar.

No, no lo encontraremos.

Y aunque lo hici�semos, c�mo convenceremos a padre para que venga?

�l no cree en nada.

Yo me encargo de traerlo, Alonsillo, aunque tenga que... que... arrastrarlo por los pelos.

Nueve, diez, once, doce, trece.

A ver si ahora hay m�s suerte.

Est� aqu�, S�tur.

Est� aqu�, ten�as raz�n.

Ay�dame.

Ay�dame.

Qu� haces aqu�, a estas horas?

La marquesa me ha dado el d�a libre.

Que Lucrecia te ha dado el d�a libre?

-S�. -No se encuentra bien.

-Tienes... -Qu�?

Lleno de jab�n.

Gracias.

Gonzalo,

ma�ana... -No, Margarita, no me digas t� tambi�n que ma�ana se acaba el mundo.

No.

Ma�ana me caso con Juan.

Margarita, qu� pasa, nos estamos volviendo todos locos?

-Gonzalo... -No, Margarita, es que no se acaba el mundo, no tienes por qu� cambiar de planes.

No hace falta que te cases ma�ana.

Por qu� te molesta, Gonzalo?

A m� no me molesta.

Por qu� tendr�a que molestarme?

Eso digo yo. Porque esto tiene que ver con ella, y conmigo,

pero no contigo.

Juan, por favor.

Margarita, por m�, podr�is casaros cuando quer�is.

Yo s�lo digo que teng�is en cuenta a Alonso,

ya est� bastante asustado con lo del fin del mundo para encima pensar que os cas�is por eso.

No te preocupes, Gonzalo, ma�ana se lo explico.

Esto es perfecto, S�tur.

Como para entrar a vivir.

Pues no, pero si traemos mantas, comida y agua, nos sirve.

Qu� pasa?

Pues, que no s� si es muy seguro.

Pero, c�mo no va a ser seguro,

si lo construy� el arquitecto de Felipe II?

Igual se equivoc� en los c�lculos,

que mucha pinta de aireado no tiene.

A ver si por vivir aqu� llegamos a morir de la asfixia.

No, pero, cu�nto vamos a estar sin salir?

Yo qu� s�?

Yo nunca he vivido un fin del mundo.

No s� cu�nto tiempo tarda la tierra en enfriarse.

Ya, pero es nuestra �nica oportunidad, S�tur.

Mira, adem�s, aqu� caben:

t�a Margarita, padre, t�, yo,

Murillo, Cipri, Catalina,...

Para, para, para, para.

Alonso, cuanta m�s gente haya aqu�, m�s comida y m�s v�veres habr� que traer.

Ya, los traemos.

Y de d�nde los sacamos?

En la villa no hay qu� llevarse a la boca.

Entonces, qu� quieres decir,

que aqu� no hay sitio para todos?

Pero es que yo no puedo decidir qui�n vive y qui�n muere, S�tur.

Ni yo, Alonsillo,

yo tampoco puedo.

Qu� dif�cil es esto, co�o.

T�, tu padre, y Margarita, sois tres.

Que entre Murillo, que es un ni�o, yo me quedo afuera.

No, no, no, S�tur, eres de la familia, vale?

Y Murillo y yo, no contamos por dos, sino por uno.

Que comeremos poco, de verdad.

Ya veremos.

Toca algo.

Va siendo hora de que las mujeres nos alegren un poco.

No, no, no!

Qu� quieres?

Que bailes para nosotros.

Y el cr�o tambi�n.

Yo os divertir�. Dejad a mi hijo, es s�lo un ni�o.

Mi hijo ni siquiera ten�a un a�o cuando se nos muri� de hambre,

y t� podr�as haberlo evitado.

Pero se vive mejor explotando los pobres, verdad?

Hija de perra!

Qui�n eres?

No lo sabe?

No, no. Somos tu escoria,

tus campesinos.

Y te juro por mi hijo que nos las vas a pagar todas juntas.

Toca.

Y vosotros, nobles de mierda,

bailad para nosotros.

Que bail�is, he dicho!

Yo no pienso moverme.

Te escribo esta carta porque apenas me atrevo a mirarte ni acercarme a ti.

C�mo voy a decirte entonces lo que siento?

Siempre fuiste especial para m�,

desde que �ramos ni�os.

T� me comprend�as y yo te comprend�a, incluso sin palabras.

Pero la vida es extra�a, y sigue su propio curso,

y a veces no es el que nosotros hubi�ramos planeado.

Amo, que...

que quer�a decirle algo.

Dime.

No, esto, vamos... que... como se ha liado la que se ha liado...

y la villa est� sin comida, pues...

que me han comentado que all� en la zona de Pinarejo, cerca del Escorial,

todav�a quedan liebres.

As� que pens� que pod�amos ir ma�ana, a eso de las diez, que es la mejor hora, le parece?

Me ha escuchado, que esto es importante?

Eh?

S�, s�, S�tur, te he escuchado, iremos, iremos.

Y esa cara?

Qu� cara?

Amo, no se me vaya por la tangente, que le conozco como si lo hubiera parido.

Vamos a ver, qu� le pasa?

Nada, que he tenido un peque�o enfrentamiento con Juan,

por... nada... un malentendido, S�tur.

Malentendido?

S�, da igual, Olv�dalo.

Amo, por favor, que soy su escudero, su hombre de confianza.

�brase un poquito, aunque sea en estos d�as.

Y perdone que le mencione lo que no tengo que mencionarle.

Vamos, S�tur, que yo le he dicho a Juan que no se casase ma�ana por lo del fin del mundo.

Pero Juan, lo que se ha pensado, es que yo quer�a que no se casasen.

Que Juan y Margarita se van a casar ma�ana?

S�.

La madre que me pari�!

Y a ti qu� te pasa ahora?

Eh, qu� te pasa?

No, qu�...

Amo, que he hecho una cosa que no est� bien,

pero yo lo he hecho con la mejor de las intenciones, se lo prometo.

Cre� que iba a servir de algo, pero no va a servir de nada,

y se va a montar una tan gorda, amo, que...!

No te entiendo nada, S�tur.

No, mejor as�, mejor que no lo entienda, porque si lo entiende, me mata.

Vamos a ver, S�tur, me est�s asustando, qu� has hecho?

No, que...

vamos, que...

Que he intentado aclarar sus asuntos con do�a Margarita,

y le he hecho saber que usted, pues...

No?

Okay, que la quiere.

C�mo?

-Que t� le has dicho que...? -No, no, no!

No, no. Yo no le he dicho nada.

Lo que pasa es que yo me he encontrado por casualidad con una carta en la que usted se declaraba,

le declaraba su amor a su difunta esposa,

co�o, con lo que le cuesta abrirse, y qu� carta tan bonita, amo,

y entonces yo pens� cambiarle el nombre,

porque as� pens� que... -No, S�tur, S�tur, no.

No me digas ni una palabra m�s.

No.

Lo que has hecho es imperdonable.

S� que te he hecho esperar mucho tiempo,

pero ha sido por cobard�a,

porque no pod�a superar el pasado,

pero todo eso se acab� ya.

Quiero pasar contigo el resto de mi vida,

si t� quieres.

Te quiero, Margarita.

S�?

Dime, S�tur.

Me temo que ya la ha le�do, no?

Qu�?

Que es cosa m�a,

que haga como que no ha pasado.

Te refieres... a esta carta?

Mi amo no le escribi� para usted.

Yo...

yo cambi� el nombre de la persona a la que le...

le hab�a escrito.

Era para mi hermana?

S�.

Pero, c�mo has podido jugar as� con mis sentimientos, S�tur?

D�jame sola.

Se�ora, yo lo siento mucho.

Que me dejes sola, S�tur, vete!

T�, cu�l es la llave de la bodega?

Rodrigo, ven conmigo.

Vamos por algo m�s de beber.

Esta noche parece que va a ser larga.

Ven tambi�n.

Madre.

El comisario deb�a estar aqu�,

por qu� no viene?

Vendr�, Nu�o.

No, no va a venir,

estar�a aqu� ya.

Con las revueltas que hay en la villa...

Nos van a matar.

-Nos van a matar. -Hazla callar, Catalina.

Haz algo.

Parece que est�s muerta ya.

Ya est�, Marta, ya est�.

Tranquil�zate.

No podemos venirnos abajo.

No podemos darnos por vencidas.

El comisario.

Abre la boca, ramera.

Ay�dame a beber todo.

Nos van a matar, madre?

No.

Perd�name, pero me gustar�a estar sola.

Parece que necesitas desahogarte.

A ti te gusta que te miren cuando lloras?

Perdona.

Tienes miedo de que se acabe el mundo?

Miedo? Es lo que m�s deseo en este momento.

No digas eso.

T� no lo entiendes.

Yo no s� por qu�, pero...

pero no consigo olvidar a alguien.

Deber�a haberle olvidado hace mucho tiempo, pero no puedo.

No puedo.

Te entiendo.

No creo, pero gracias.

Cierra los ojos.

Hazme caso.

Cierra los ojos y esc�chame.

Todo est� bien, Margarita.

Todo pasar�.

El dolor de ahora pronto quedar� atr�s,

y lo olvidar�s.

Olvidar�s a esa persona,

y ser�s feliz.

Hey!

Qu� vais a hacerme?

Soltadme!

Soltadme!

No te detengas por nada del mundo, vamos.

Corre.

Alonso, me gustar�a hablar contigo, si tienes un momento.

Buenos d�as.

Bueno, es que... yo me tengo que ir a un sitio, pero...

Por qu� no me acompa�as, y hablamos por el camino?

Y est� lejos?

Que no s� si tengo tiempo.

Y, qui�n tiene tiempo el d�a del fin del mundo?

Pero, es que, si su sobrino le pide que lo acompa�e un d�a tan se�alado, es que ser� importante para �l, no, Alonso?

S�, es importante, muy importante.

Bueno, pues venga, cuanto antes nos vayamos, antes volvemos.

Voy por un chal, que parece que hace fresco.

S�tur, no te olvides del agua, eh?

Y de Murillo.

Qu� le vas a decir a mi padre para que venga?

Ya se lo he dicho. Le he dicho que ten�amos que ir a cazar liebres.

-Lo que pasa es que... -Qu�?

Nada, que creo que est� un poco enfadadillo conmigo,

a ver si tenemos la fiesta en paz.

S�, pues menuda fiesta vamos a tener.

Tienes miedo, S�tur?

Yo?

No, no.

T�, tranquilo, Alonsillo, que va a salir todo bien, eh?

Vamos, Alonso.

Espera un momento, que cojo el zurr�n.

Buenos d�as.

Toma, Gonzalo.

Buenos d�as, padre.

-Vamos, t�a? -Vamos.

Amo, ins�lteme,

az�teme, si quiere, pero no me castigue con ese silencio suyo,

que ya le he dicho a la se�ora,

que la culpa era m�a.

Yo no puedo hacer nada m�s, lo siento.

Sigue en pie lo de ir a cazar liebres?

Que yo sea un imb�cil no est� re�ido con el comer, digo yo, no?

Ya te he dicho que s�.

Pues esp�reme aqu�, que tengo que hacer una cosa, y...

y vuelvo enseguida, esp�reme.

Mart�n!

Mart�n!

Despierta.

Te quiero.

Te quiero mucho.

Est� margarita?

No, no est�.

Bueno, ven�a a...

Volver� m�s tarde.

Gonzalo, sabes que han cogido al comisario en el prado del duque?

Y dicen que van a sacrificarlo.

Perdona, pero tengo mucha prisa.

S�tur, S�tur, espera.

Ad�nde vas con tanta agua?

Total, para el tiempo que queda...

Ya sabes, Cipri, mi amo, que no cree en estas cosas...

y que quiere que siga con la rutina de siempre, Cipri.

-Est�s bien? -S�. S�, s�.

M�rame a la cara.

Est�s llorando?

No, no es nada, esto es...

es una pesta�a que se me junta ah� con la ceja, y que no s� cu�l es cu�l.

Ya est�.

Adi�s, Cipriano.

Mira, recuerda que me has prometido que vas a estar conmigo,

ya sabes, cuando...

cuando se oscurezca. -S�, s�, s�.

Eres... eres un buen amigo.

Un amigo del cop�n, soy.

Para m�, uno de los mejores que he tenido en esta vida.

-Ve con cuidado, eh? -S�.

Que la gente est� como loca.

Dicen que han cogido al comisario.

Al comisario?

S�, van a sacrificarlo, cerca de la ermita.

No, Cipri, no!

Ven aqu�, muchacho.

Ven aqu�.

No te muevas, vale?

Agu�ntame esto, vuelvo enseguida. No te muevas de aqu�.

Qu� es todo esto?

Un refugio, para protegernos del fuego.

Como estamos bajo tierra no nos podemos quemar.

Y como no sab�amos cu�nto tiempo �bamos a estar aqu�, hemos tra�do todo eso para sobrevivir.

C�mo "hemos tra�do"?

Te ha ayudado tu padre a preparar todo esto, est� de acuerdo?

No, lo he hecho con S�tur.

Ya sabes que padre no cree que vaya a pasar nada,

de todas formas S�tur le va a traer,

aunque no quiera.

Es buena idea, no?

As� nos salvamos los cuatro.

Qu� cuatro, Alonso?

Alonso.

Qu� cuatro?

Los de la familia.

T�, padre, S�tur, y yo.

Bueno, y tambi�n Murillo,

que �l y yo, juntos, s�lo contamos por uno.

Y Juan?

T�a, yo tambi�n quer�a salvar a m�s gente,

pero es que no podemos, no podemos traer tantas provisiones.

Adem�s, no es de la familia.

S� es de la familia, Alonso,

de eso quer�a hablarte.

Juan me est� esperando para que me case con �l hoy mismo.

Que te vas a casar con �l?

Pero, t�a, que con el aqu� somos muchos,

se acabar�a la comida antes de poder salir de aqu�,

o el agua.

Alonso, no puedo dejarle fuera.

Lo quiero.

De acuerdo?

Venga, v�monos de aqu�.

Pero, t�a,...

Vamos, Alonso.

Qu� ha sido eso?

Un oso.

Qu�?

Que hay un oso, Alonso.

Qu� hacemos?

Se�or, ay�danos.

Dios los matar� hoy,

pero yo lo har� ma�ana.

Lo aseguro.

Saltadme, soltadme!

Soltadme, soltadme!

No, te arrepentir�s!

Soltadle.

Corre!

Vamos.

Madre, ya ha pasado mucho tiempo.

Irene debe haber conseguido salir.

No, no, no!

Est� muerto!

Mart�n est� muerto!

Est�pida, nos has condenado a todas, te dije que no pararas.

C�llate!

Desn�date.

He dicho que te desnudes.

No, por favor.

Rodrigo, hazlo t�.

No, no!

Podr�amos haberlo pasado muy bien.

El fin del mundo!

Vamos a morir solos, t�a!

Te he salvado la vida, no me obligues a quit�rtela.

Hoy era el d�a perfecto.

No las vamos a violar,

va a ser mucho peor.

Juan!

Tenemos que recuperar el tiempo perdido.

Pasar la noche de hoy...

No s� d�nde est� Margarita y tampoco Alonso, as� que tienes que recordar.

Se�ora, perdone, me conoce?

-S�tur. -Por qu� sabe mi nombre?

En mi cuarto hay una trampilla, y nos lleva... ya sabes!

T� y yo somos un equipo.

El �guila.

Tiene usted un �guila en casa?

S�lo un cobarde

dejar�a a un cr�o presenciar una violaci�n.

Estamos solos.

Respira, respira.

Las van a matar a todas.

T� no, por favor, t�a!

D�nde est�s, hijo?

La hora est� aqu�, la hora est� aqu�!

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