All language subtitles for The.Wife.2017.1080p.WEB-DL.DD5.1.H264-CMRG [EtHD]

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Original subtitles

¿Joe, qué estás haciendo?

- Tengo hambre. - No comas azúcar, te mantendrá despierto.

Si esto no ocurre, no quiero estar aquí para las llamadas de compasión.

¿Sabes lo que haremos? Nos iremos de aquí.

Alquilamos una casa de campo en Maine y nos quedamos mirando la chimenea.

Eso suena animado.

- No lo hagas. - ¿No haga qué?

No pretendas que quieres tener sexo sólo porque te estás trepando por las paredes.

Vamos... Sólo un rapidito. Luego nos dormimos más fácilmente.

- Estaba dormida. - Bueno, no deberías. No es natural.

Vamos, no tienes que hacer nada. Sólo quedarte allí.

¡Dios! ¡Esto es patético!

Sí. Soy patético. En el verdadero significado de la palabra. Pathos.

Eros.

De acuerdo, bien. Adelante.

Sólo imagina a un hombre joven que te encuentra desnuda en la playa.

Su gran mano está quemada por el sol...

rubio con el cabello largo.

Su dedo medio explora cuidadosamente...

Ahora él saca su enorme, colgante...

polla inflamada...

¡No, levántate!

¿Hola?

¿Hola? ¿Hablo con Joseph Castleman?

Sí... Sí.

Mi nombre es Arvid Engdahl. Estoy llamando de la Fundación Nobel en Estocolmo, Suecia.

Supongo que no es una broma.

No, no, Sr. Castleman, se lo aseguro. Si quiere le doy mi número y Ud. me llama...

No, no es necesario.

Antes de que continúe, le pediré a mi esposa que tome la extensión. ¿Está bien?

Sí, por supuesto. Esperaré.

- Hola, estoy aquí. - Hola, ¿es usted, Sra. Castleman?

- Mr. Castleman, ¿sigue ahí? - Sí, sí.

Es un gran honor y un placer para mí informarle, Sr. Castleman,

que ha sido galardonado con el Premio Nobel de Literatura de este año.

Gracias, gracias. Muchas gracias

Sr. Castleman, es un gran placer para nosotros otorgarle este premio.

Su carrera tiene verdaderamente una notable extensión.

No se limite a escribir con una intimidad excepcional, amplia y profunda.

También ha desafiado la forma de la novela en

un modo que afectará a los nuevos autores.

Sí, debería obtener algo del gris de mi barba.

Por cierto, sí. Y gracias por hacerlo, por el bien del mundo.

- ¿Sra. Castleman...? - Sí...

Debe saber que su marido recibirá hoy llamados de la prensa.

Le aconsejaría que maneje sus demandas porque es bastante agotador.

Sí, me encargaré de cuidarlo.

Mr. Castleman, seguro que querrá hacer algunos

llamados, así que dejaré que lo celebre en paz.

Volveremos a contactarlo con todos los detalles. Y otra vez: Felicitaciones.

Gracias. Muchas gracias.

- Adiós. - Adiós.

Adiós.

¡He ganado el premio Nobel! ¡He ganado el premio Nobel!

¿Qué...?

- Joanie, sólo estoy bromeando. - Voy a darme una ducha. Será un día largo.

Vamos, baja.

Joan...

Eso es.

LA ESPOSA

Así que se van a Estocolmo... ¿Cuándo?

- En diciembre. - ¡Se van a congelar allí!

- ¿Joe te comprará un abrigo de piel? - No.

Creo que voy a ser una primera dama decente y me compraré un buen abrigo.

¡Joanie, ven por favor! Ven...

- Hola, Hal... - ¡Hola, Joan!

- Estás hermosa, como siempre. - Gracias, Hal. Eso fue dulce.

- El New York Times está aquí. - ¿De verdad?

Cuéntale.

Su esposo ha desplazado a Bill Clinton de la portada del suplemento dominical.

¿Va a ser como una de esas fotos de Avedon, en las que se pueden ver todos los poros?

Cada uno de esos brillantes poros, amigo mío.

¡Dios mío, esto es tan irreal!

¿Cómo me veo? ¿No tengo migajas, pelos en la nariz?

- No, todo está bien. - Oh, Joanie...

- ¿No es esto una enorme broma? - Es todo real, amor.

Respira.

¡Joe, vamos...! ¡Te estamos esperando!

Vamos, hagámoslo.

Hola, hijito de mi hijito. Necesito una siesta.

Pobre mami...

- Bueno, muchacho... ahí estás. - Lo siento, llego tarde.

Estaba buscando algunos cigarros decentes para papá.

- No he comprado nada. ¿Debería hacerlo? - No, él se ha vuelto tan mimado.

- Hola, hombre-mono. - Hola, hermana.

Hola, hombrecito.

David...

Quería decirte que... tu padre me ha mostrado tu cuento.

¿Sí...?

Creo que está increíblemente bien escrito.

¿Y qué dijo él?

No lo hemos hablado todavía.

Otra más así, por favor. Genial.

- Te ves muy bien, Joe. - ¿Señor Castleman...?

Bien. Excelente. David, ¿acabas de llegar?

Sí.

- Felicitaciones, papá. - ¿Qué es esto?

Son cigarros Maduros.

¡Oh, Dios mío! ¡Esto es espectacular!

Es un placer.

Qué regalo tan maravilloso. Gracias David.

- Bueno, veo que todavía fumas. - ¿Te preocupa?

Por supuesto que sí, me gustaría que me sobrevivieras.

- ¿Así que has leído mi historia? - Sí, podemos hablar más tarde.

- O sea que es una mierda, ¿eh? - ¿Por qué haces eso?

- Porque estás evitando el asunto. - No, ahora tengo la cabeza en otras cosas.

Hablaremos en el momento apropiado. ¿De acuerdo?

Por favor, ve a ayudar a tu madre.

No, no, Joan, déjame hacerlo.

¿Joanie...?

Aquí, Joanie.

Champagne... ¿Dónde está Susannah?

- Aquí, papá. - Ven aquí, toma una copa.

- Yo no bebo. - Una copa de champagne no dañará al bebé.

¡Silencio! ¡Silencio, por favor! Joe...

Voy a citar de "Meditaciones del Quijote".

"Yo soy yo y mi circunstancia,

"y si no la salvo a ella no me salvo yo".

Hoy, soy el más feliz de los hombres.

Estoy sano, tomando en cuenta algunas operaciones de bypass.

Los tengo a ustedes, mis maravillosos amigos, mis estudiantes siempre curiosos.

Mi hijo, David, mi hermosa hija, Susannah...

y un próximo nieto.

Quien, en este instante, flota felizmente en el líquido amniótico de su madre.

Y finalmente...

Finalmente, tengo a mi bella esposa Joan. El amor de mi vida. Joan, ven aquí.

El amor de mi vida.

Sin esta mujer...

no soy nada.

En realidad, mi mayor logro es

haberla convencido de que se casara conmigo.

Hal, haz que se detenga.

Por Joseph Castleman, que en mi opinión es el mejor autor vivo del siglo XX.

¡Por Joe!

Gracias, gracias a todos.

- ¿Un poco más de pastel, Sr. Castleman? - Sí, gracias.

- ¿De dónde eres? - De Cambridge.

- ¿Ha estado allí? - No.

- ¿Un poco más de pastel, Sra. Castleman? - No, gracias.

- ¿Quieres un bocado del mío? - No, gracias.

- ¿Quieres otra almohada? - Tengo una.

- ¿Quieres darle una mirada a esto? - Realmente quiero hacer mi crucigrama.

Disculpe, Sr. Castleman...

Hay un caballero detrás, dice que le conoce, ¿Nathaniel Bone...?

- Dígale... - Lamento interrumpir. Gracias.

Solo quería felicitarte.

Hola, Nathaniel. ¿Has tomado un avión a Estocolmo sólo por el arenque?

No, nunca me perdería la ceremonia. Es un logro impresionante, Joe.

No se trata del premio, Nathaniel. Se trata de lograr

tener el coraje para escribir el próximo libro.

Por supuesto, es por eso que tú eres quien eres.

¿También puedo felicitarte a ti, Joan? El papel del cónyuge es muy poco apreciado.

Aprecio a mi esposa. La aprecio mucho.

Estaba pensando en el resto del mundo. Los críticos, los lectores...

Nathaniel, sé que debería estar impresionado

por cómo has logrado subir a este vuelo.

Pero te digo, no te doy permiso para escribir

mi biografía. Por favor, déjanos solos.

Has sido clarísimo, lo siento mucho. Solo quería felicitarte.

- Gracias por venir, te saludamos. - Lo digo sinceramente. Gracias.

- ¡Hey, David!, ¿cómo va la escritura? - Vete, Nathaniel.

Sólo duerme.

- ¡Qué pesado! - Fuiste grosero.

Tuve que serlo, de lo contrario nunca se habría dado por vencido.

No debes hacer un enemigo de alguien así.

Nada es más peligroso que un escritor herido.

¡Si no puede soportar un rechazo perfectamente justificado!

- Sólo he hecho una observación. - De acuerdo. Bien.

No te olvides de estirar las piernas, como dice el Dr. Krentz.

Sr. Castleman, bienvenido a Estocolmo. Es un honor tenerlo aquí.

Muchas gracias. Por favor, solo un momento...

- Por favor, sígame. - Por supuesto.

Bueno, es todo un viaje llegar aquí.

Sra. Castleman, quiero disculparme por haberlos

importunado. No quiero ser una molestia.

Bueno, te pido disculpas por la rudeza de mi esposo.

No es necesario hacerlo. Sé que está siempre abrumado por personas habladoras.

¿Podemos fingir que dije algo divertido y que parezca que te estás divirtiendo?

No, gracias. Estoy muy bien aquí con mis propios pensamientos.

¿Joanie...? Joanie, ¿vienes? Mi mujer.

Sra. Castleman, hola. Soy Arvid Engdahl, soy el que llamó por el premio,

despertándolos a una hora intempestiva.

No fue intempestiva en absoluto. Le agregó diez años a la vida de mi esposo.

Es la esposa del Sr. Castleman.

Sr. Castleman, permítame presentarle a Walter Bark,

quien le acompañará en sus compromisos.

Sr. Castleman, es un honor. Lo asistiremos en todo lo que necesite.

Gracias. Puedo asegurarle que no necesito mucho.

Sólo cuando está dormido.

Ella es la señora Lindelöf. Atiende a las esposas de los premiados.

Sra. Castleman, van a tener a su esposo muy ocupado...

yo puedo organizarle salidas de compras o tratamientos de belleza...

Gracias. Ya veremos...

Sr. Castleman, le presento a Linnea Engwall,

será su fotógrafa personal. De su editor.

Es un honor, Sr. Castleman. Soy una gran admiradora suya.

Gracias. Es muy amable de su parte.

Lo seguiré con la cámara, pero, por supuesto,

Ud. debe hacer como que no estoy allí.

Ella es la señora Castleman.

¿David...? Quiero que conozcan a mi hijo, David.

Hola, David. Nos alegra mucho que hayas podido venir.

Siempre nos agrada que los hijos de los premiados participen.

De hecho, te consideramos tan encantador como tus padres.

Sí. Está bien.

Les aseguro que mi hijo es muy encantador cuando no está afectado por el jet lag.

- ¿Les llevamos a sus habitaciones? - Sí, gracias, eso estaría bien.

Ve tú adelante. - Gracias.

Debe ser de mi abogado.

¿Tienes mis gafas para leer? - Sí.

Él siempre envía la misma mierda barata.

Aquí tienes.

Sí, es él. ¡Qué tacaño!

David, ¿quieres llevarlo a tu cuarto? - No, papá.

Chocolates...

¡Deliciosos! ¿David?

No.

"¡Disfruten, disfruten!", de Sylvia Fry. ¿Quién demonios es Sylvia Fry?

Es uno de tus personajes.

- ¡Por Dios, papá! - No seas duro con él, David. Está cansado.

Mi memoria está fallando un poco. También te pasará a ti. Antes, quizá, si fumas.

Sí, papá.

No te los comas todos. Te dará acidez estomacal.

¿Has visto la estantería, Joan? ¡Tienen todos mis libros!

¡Incluso tienen una copia de "La Nuez" en árabe!

¿Sabías de esta edición? - Sí, nos pagó el freezer.

¡Ten cuidado con eso! ¡Ten cuidado! ¿Qué...?

¡Dios! ¿Qué estás haciendo? ¿Qué te pasa?

- Voy a buscar mi cuarto. - Bien, cariño. Descansa un poco.

Llévate un poco de fruta.

- Está en vena. - Espero que le vaya bien aquí.

- Oh, Joe, no seas tan duro. - ¿Qué...?

Joan, ¿hay algo que te esté molestando?

No.

- No me atraía esa mujer. - No podría importarme menos.

Ten, cepilla tus dientes. Tienes mal aliento.

¿En serio?

¿Crees que lo notaron? - No, estaban muy ocupados admirándote.

Toda esta atención me pone un poco incómodo.

¿Podrías escuchar mi corazón?

- ¿Se detuvo? - No.

- Soy demasiado viejo para esto. - Los dos lo somos, cariño.

- ¿Y ahora qué vamos a hacer? ¿Salimos? - No. No, nos vamos a dormir.

- Joanie... - ¿Qué?

¿No podemos tratar de disfrutar esto?

PARA J. FASCINADO, J.

Hola, señorita Archer. Por favor, pase.

Su cuento...

Lo he leído dos veces, y francamente, ambas veces...

me pareció bastante bueno.

Gracias, profesor.

Pero aún tiene un largo camino para recorrer con esta obra.

Por supuesto, estoy más que dispuesta a hacer arreglos.

No le estoy pidiendo que arregle nada. Le estoy pidiendo que vaya más profundo.

Escribe con gran inteligencia, pero...

Ud. es emocionalmente distante. - Se supone que los personajes deben serlo.

Especialmente la madre. - Pero ella no siempre ha sido así, ¿verdad?

Ella ha sido hija de alguien alguna vez, alguien la ha amado...

Ella tiene anhelos, miedos, deseos secretos.

Probablemente ella también tenga gases. - Sí, pero ella la culpa a la criada.

Excelente.

Me parece que tendré que ponerle atención a Ud.

Puedo ser un poco problemática, profesor.

No trate nunca de adoptar una postura falsa.

Es suficientemente cautivadora tal cual es.

Me gustaría preguntarle algo.

¿Podría haber la menor posibilidad de que esté disponible el sábado por la noche?

Sí, lo estoy.

¿Estaría interesada en hacer de niñera?

Mi esposa y yo no hemos salido desde que Fanny nació.

Seguro. Amo a los bebés.

Un verdadero escritor no escribe para ser publicado.

Escribe porque tiene algo urgente y personal que necesita decir.

Un escritor tiene que escribir, al igual que tiene que respirar...

y continúa haciéndolo.

A pesar de la soledad, a pesar de la pobreza,

a pesar de las pilas de cartas de rechazo.

A pesar del padre o la esposa que dicen: "¡Consigue un trabajo de verdad!"

Un escritor escribe, porque si no lo hace su alma morirá de hambre.

"Su alma se desmayó lentamente

cuando escuchó la nieve caer débilmente a través del universo

y caer débilmente, como el descenso de su último final

sobre todos los vivos y los muertos".

James Joyce. No hace falta decir nada más.

- Deberías calentar una botella. - Lo hice...

- Está helada... - cuando me pediste que lo hiciera.

Te lo advierto, aquí hay caos. Entra.

- ¿Esa es la chica? - Sí, su nombre es Joan.

Hola. El bebé está aquí arriba.

Carol, ¿puedes traer mi corbata, por favor?

Está en la cama.

Ya lo sé, ¿puedes traerla?

Joan, ve arriba.

Esta es mi vida, que Dios me ayude.

Para Carol Te amo de verdad. J.

Por favor, está bien...

No pasa nada.

Me estoy enamorando de tu padre.

¡Buenos días, Sr. Castleman!

Ella es "Santa Lucía" que ha venido mostrar sus respetos a un gran escritor.

- Perdón, ¿Santa Lucía? - Sí, creo que ayer se lo informé.

Bueno, probablemente lo hizo, yo...

Oh, eso luce maravilloso, gracias. - Discúlpeme.

- ¿Adónde vas, cariño? - Tengo que refrescarme.

Lo siento mucho, si esto de algún modo fue inconveniente.

En realidad estoy agradecido, estaba en el medio de una pesadilla.

Estaba de regreso en Brooklyn viviendo con mi madre.

Vamos a cantar de nuevo.

Y ella dice: "Joe, Joe, tengo unas noticias terribles".

Y antes de que pudiera decirlo, mi pequeña

abuela rusa que era como un taburete, gritó:

"¡No antes de la cena! ¡Le estropearás el apetito!"

¡Su apetito...!

Lo siento, lamento interrumpir esta maravillosa conversación, pero...

me gustaría presentarles a los Castleman la familia de otro ganador del premio.

Excelente. Te veré, luego, Jim.

James Finch ha obtenido nuestro premio de Física. Él es muy talentoso y amable.

James Finch, permítame presentarle al novelista Joseph Castleman.

Un placer conocerlo, Joseph. Desearía poder decir que he leído todos tus libros.

Bueno, yo desearía poder decir que he entendido todas sus fórmulas.

He leído sus libros. Y le aseguro que son mucho

más interesantes que los garabatos de James.

Mi esposa, Constance, también es científica.

Como ven, es bastante crítica de mi trabajo.

Mi esposa no escribe, gracias a Dios. Si no sufriría un permanente bloqueo de escritor.

Hola, mi nombre es Joan.

Joan es el amor de mi vida.

Les presento a mis hijos. Ella es Ellen...

Cuento con ella, debe encontrar la cura del Alzheimer antes de que me llegue a mí.

Mi hijo, David, es escritor. Está desarrollando una interesante voz.

Sam está trabajando en polímeros conductores,

Peter está interesado por factores primos

y Chester está intentando refutar la teoría de cuerdas.

Está un poco fuera de esta Liga, pero lo consentimos.

Lo siento Sr. Castleman, pero es hora de su conferencia. Sígame, por favor.

Bueno...

Fue un placer conocerle, James. - Un placer para mí, Joseph.

Un placer, Jean. - Joan.

- Perdóneme. - No es nada.

- Hola. - Hola.

- ¿Cómo estás? - Estoy bien.

¿Y usted? - Estoy muy bien.

- ¿Puedo tomar una foto? - Por supuesto.

Nos vemos después.

David, hazme un favor, la próxima vez que te presente,

intenta establecer un poco de contacto visual.

Claro. Y la próxima vez no me describas como tu hijo, el escritor a medio terminar.

"¿Está desarrollando su voz?" ¿Qué se supone que significa eso?

Es un hecho. Estás desarrollando tu voz.

Y lleva un poco de tiempo. Así como me llevó desarrollar la mía.

No, no fue así. Tuviste una novela exitosa desde el comienzo.

Tuve un crecimiento duro, amigo.

Vive un poco, y mira qué sale de eso. Y no vas a fumar aquí.

- Puedo abrir la ventanilla. - Olvídalo. Hace cero grados afuera.

Y no deberías fumar en absoluto.

Sí, y tú no deberías atiborrarte con grasa animal.

- ¿Qué diablos te ocurre? - Ya basta, ambos.

¿Estás disgustado porque no hemos hablado de tu cuento?

¿Eso es lo que te aflige?

No necesito hablar de algo que has estado evitando como un montón de mierda humeante.

¡Hey! ¡He leído tu cuento, ¿bien?!

Y en mi opinión es un comienzo prometedor. Pero eso no es lo que tú quieres escuchar.

Quieres que te digan que es genial. - ¡No, en absoluto!

¡Basta! ¡Basta!

Es tan idiota...

David, ¿quieres el resto del día para ti?

Se perderá mi conferencia.

- David, ¿te gustaría? - Sí.

- ¿Qué es lo que vas a hacer? - Es Estocolmo, una metrópolis europea.

¿Quieres que te dejemos aquí? ¿En la calle? ¿Eso quieres?

- ¡Gustav, puede parar aquí por favor! - Muy bien, señor.

Te daré un poco de dinero. ¿Puedes encontrar el hotel?

Sí.

- Avísanos cuando regreses. - Sí. Gracias, mamá.

¡Jesús!

No es fácil ser tu hijo.

¡Oh, vamos! No es fácil ser hijo de nadie.

Podrías mostrarte un poco más orgulloso de él.

O él podría trabajar un poco más duro.

No le haríamos ningún favor diciéndole que es brillante.

Creo que tiene talento.

- Deberías decírselo. - No significa nada viniendo de mí.

Debe oírlo de ti.

Él no debería necesitar mi aprobación para escribir.

Todo el mundo necesita aprobación, Joe.

Sí.

Estos zapatos me están matando.

Ven, dame tu pie.

Joe, por favor no me agradezcas en tu discurso.

¿Cómo?

No quiero aparecer como la esposa sufriente.

- Lo entiendes, ¿verdad? - No, no. Tengo que agradecerte.

Todos agradecen a su esposa. Si no lo hago quedaré como un cerdo narcisista.

¡Lo eres!

Lo haré rápido, Joanie. Una frase. Será indoloro.

Vamos... - No. No.

¿Estás bien?

Haz lo que necesites hacer.

"La esposa del profesor".

Has arrojado una interesante luz sobre la Sra. Castleman.

No, no se trata de su esposa en absoluto. Es solo un estudio de personaje.

Señorita Archer... Ya le he dicho que su trabajo es bueno.

Pero no estoy seguro de haberme hecho entender.

Esto es de mi novela "Perros durmiendo".

Sé que la mayoría de ustedes no lo ha leído, porque sólo vendió 1000 copias.

La mayor parte fue comprada por mis familiares,

fueron pagados generosamente... por mí.

Entonces, aquí vamos. Capítulo uno.

- ¿Una copa de vino? - No, gracias.

- Son verdes - Si lo crees.

Déjame presentarte a la Srta. Archer, la joven

prometedora escritora de quien te hablaba.

Disculpa Joan, por favor.

- Joan, ella es Elaine Mozell. - Hola.

Su prosa es brillante. Es pura, vibrante y audaz.

Gracias. ¿Pero sabes qué? El público no tolera prosa audaz de una mujer.

Tienes talento, me han dicho.

Gracias. Me encanta escribir, es mi vida.

No lo hagas.

¿Discúlpeme?

¿Quieres saber dónde terminarán tus libros?

Justo allí.

En los estantes de los alumnos.

Adelante, ábrelo.

¿Has oído eso? Ese es el sonido de un libro que nunca ha sido abierto.

Nunca pienses que puedes llamar su atención.

- ¿La de quién? - La de los hombres.

Quienes escriben las reseñas, quienes dirigen las

empresas editoras, quienes publican las revistas.

Los que deciden quién debe ser tomado seriamente

y puesto en un pedestal por el resto de su vida.

- Un escritor tiene que escribir. - Un escritor tiene que ser leído, cariño.

¿Alguien tiene fuego?

¿Joe?

¿Joe?

¿Joe?

¿Joe?

¿Quieres hacerme compañía?

No. Debería irme a casa.

Vaya a la cama.

¿Sigue nevando ahí afuera?

Entonces... déjame despedirte con esto...

"Su alma se desmayó lentamente

cuando escuchó la nieve caer débilmente a través del universo

y caer débilmente, como el descenso de su último final

sobre todos los vivos y los muertos".

Es hermoso ¿Lo ha escrito usted?

No.

Bueno, es hora de irme.

Es tarde.

- Buenas noches. - Buenas noches.

Que duerma bien.

Lo sé. Sé lo que vas a decir.

Que me estoy matando comiendo toda esta grasa.

Lo harás.

¿Qué estamos haciendo?

¿Por qué no dejamos todo esto?

Refugiémonos en una cabaña en un fiordo. Brindemos por nosotros.

Aullemos ante la aurora boreal.

Si solo...

Adelante.

El Sr. Castleman almorzará aquí.

Joe, tienes que levantarte. Pasarán a buscarte en 40 minutos.

- Oh, Jesús... Bien, ya voy. - Tu almuerzo está aquí.

Aquí están tus gafas de repuesto.

Y aquí están tus pastillas. - ¿No vas a venir conmigo?

- No, quiero tener un tiempo sola. - ¿Qué vas a hacer?

No lo sé. Tal vez haga un tour por la ciudad.

¿En un horrible bus turístico?

Joe... Estaré de un mejor humor si me dejas ir.

Yo pensé que era algo que íbamos a hacer juntos.

Toma una de estas a las tres. He puesto la alarma en tu reloj.

Sra. Castleman...

- Nathaniel... - No te estoy acosando. Te lo prometo.

Pero sí tengo algo para ti, iba a dejarlo en la recepción.

Es algo que encontré en una librería en Smith cuando hice una monografía sobre Joe.

Casa Northrop. Era mi colegio.

Lo sé. Fue un poco antes de tu época, pero pensé que te gustaría.

Gracias, Nathaniel. Es muy considerado de tu parte.

Siempre has sido tan amable conmigo en mi fallido intento de llegar a Joe.

Me encantaría invitarte a una copa, si puedo.

Hay un bar encantador cerca, del siglo XIX...

Podemos imaginar a Strindberg emborrachándose allí.

- No sé si eso sería apropiado. - No, sería totalmente inapropiado.

Pero estamos en Suecia, en pleno invierno...

Creo que a ninguno de ambos nos gustaría estar

completamente solos con nuestros horrores

en este momento, ¿verdad?

Agradable.

En realidad... tengo una confesión.

Me han hecho una oferta para escribir un libro sobre Joe.

Quería decírtelo para que no creas que hago algo a sus espaldas.

¿Será un trabajo académico?

- Sí y no. - ¿Y eso significa...?

Bien sabrás que conozco de Joe muchas...

indiscreciones.

Estoy segura de eso.

Puedo imaginar que es un material muy jugoso para un biógrafo.

Uno podría pensar eso, pero, para ser honesto, es un poco predecible.

La mayoría de los hombres más brillantes parecen tener una libido hiperactiva.

Y gracias a las biografías de adoración lo encontramos encantador y perdonable.

Yo no, en realidad. Creo que es más bien horrible.

Por favor, no me pintes como una víctima. Soy mucho más interesante que eso.

Sé que lo eres.

No quiero sacar conclusiones erróneas sobre su relación.

Ahora tenemos una oportunidad para escuchar la verdad.

Eres tan transparente, Nathaniel. No puedo creer cómo dejé que llegaras hasta aquí.

Por supuesto, tienes la oportunidad de marcharte.

Y pasar el resto del día en un frío museo de oscuro arte nórdico.

O también podemos disfrutar estas exquisitas bebidas.

- Buenos días, Joseph. - El profesor Chen Ling, Química.

El Dr. Karl Seigler, Medicina, y Sir Randall Meade, Economía.

- Un placer. - Para mí también.

Ahora los dejo con el Sr. Lagerfelt quien les hablará del protocolo para mañana.

Señores...

Ocupen sus asientos que están identificados por sus nombres.

Cuando sea el momento de recibir sus medallas,

caminarán desde su asiento hasta aquí.

Y recibirán su medalla de manos del Rey.

Luego se inclinarán haciendo las tres reverencias.

De esta manera.

Empezaremos con usted, Sr. Castleman.

Está bien.

Lo siento... ¿Debo inclinarme primero?

Se aproxima al Rey, y luego se inclina.

- Lo siento. - No hace falta disculparse.

Por eso estamos practicando.

No es ciencia espacial, Castleman.

No, por supuesto.

Y ahora las tres reverencias.

- Walter, ¿puedo tener un momento? - ¿Está usted bien, Sr. Castleman?

- Solo necesito un pequeño descanso. - ¿Quiere algo? ¿Agua? ¿O algo más?

- Sólo... - No, estoy bien. Solo quiero...

Vamos a salir.

Vine desarmada.

Creo que tantas fotos afectaron sus nervios.

Estabas haciendo tu trabajo.

Bien, la buena noticia es que me dijeron que

si lo desea lo liberan por el resto del día.

Es lo que deseo.

¿Cuál de las puertas crees que ofrece la salida más rápida?

¿Las probamos y vemos?

- Supongo que Joe hizo que lo dejaras. - Sí, él quiere mantenerme sana.

Aquí viene mi siguiente pregunta emocionante.

¿Qué significa el Premio Nobel para Joseph Castleman?

Sí. Esa no es mía. Viene de la editorial.

Si no, puedo usar lo que me dijo en el avión.

"No se trata del premio. Se trata de lograr tener

el coraje para escribir el próximo libro."

Perfecto. Gracias.

¿Y qué hay de ti? ¿Cómo encuentras la inspiración?

- ¿Para levantarme por la mañana? - Para escribir.

- No soy una escritora. - Lamento discrepar.

Cuando iba a los archivos de Smith encontré algunos de tus cuentos

que fueron publicados en el periódico universitario.

Leí "La esposa del profesor". Exquisitamente bien escrito.

Gracias.

Tenía algún potencial.

¿Alguna vez te arrepentiste de haber dejado?

No.

Tenía muy pocas expectativas sobre lo que podría lograr siendo una mujer escritora.

Hay muchas escritoras de éxito de esa época.

Sí, pero no tenía la personalidad adecuada.

¿De verdad?

Soy bastante tímida No me gusta que me miren.

De acuerdo, entonces no te miraré.

¿Y qué ocurrió con Joe? ¿Te alentó para seguir escribiendo?

Sí, pero como dije...

elegí no continuar.

¿Porque él era el escritor de la familia?

Nathaniel, si estás buscando pepitas de amargura, no encontrarás ninguna aquí.

¡Maldita sea!

Hablando de amargura, he hablado con su ex, Carol.

¿Cómo está ella?

Está bien. Ella es psiquiatra.

Bien por ella.

- ¿Y su hija, Fanny? - Una dentista de éxito.

Y no te preocupes, Carol te perdona.

Me alegro.

Joe trató de mantenerse en contacto con ellas. Lo alenté, pero...

Nos sentimos muy mal con ese capítulo de nuestra vida.

Ella quiere asegurarse de que sabes

qué agradecida está contigo por habérselo quitado de sus manos.

Ella es muy agradecida.

Joan...

Espero que sepas que... sus aventuras no tienen nada que ver contigo.

Es compulsivo.

Quiero creer que es un miedo profundamente arraigado a su insuficiencia.

Celebro al terapeuta.

¿Tienes a alguien a quien hacerle una confidencia?

No.

Y tampoco lo quiero.

Probablemente sea eso lo que te hace tan atractiva.

Eres muy misteriosa.

¿Estás coqueteando conmigo?

Probablemente. ¿Por qué no?

Sabes que no confío en ti.

¡Mierda!

Mis pastillas. - ¿Pastillas?

Para la presión arterial. Creo que voy a volver al hotel.

Sostén esto. Me gustaría darte algo.

¿Dónde está mi pluma? Aquí.

Déjame ver... "Para..."

"Linea".

No, es con dos enes.

No importa. Debería irme.

- ¿Puedes encontrar la salida? - Sí.

¡Maldita sea!

He leído algunos de los primeros trabajos de Joe.

Unos cuantos cuentos cortos que encontré...

en unas bastante desconocidas revistas literarias y...

lamento decirlo, Joan, pero no eran del todo buenos.

Los primeros trabajos son raramente legibles. Deberías saberlo.

Sí, pero no hay el menor rastro de su voz madura.

De hecho, tu obra, "La esposa del profesor"

se parece ser mucho más al Castleman temprano que sus trabajos.

Es totalmente comprensible.

Joe dejó en mí una gran huella como profesor.

Parece razonable.

Cuando hablé con Carol, ella dijo que fue muy extraño

cuánto mejoró su escritura luego de haberte conocido.

Es muy generoso de su parte.

Con el debido respeto...

creo que estás harta de Joe Castleman.

Creo que estás cansada de sus aventuras, cansada de ser invisible.

Cansada de usar tu enorme talento para crear la leyenda Castleman.

Por el bien de tu familia, por la felicidad de tu familia,

no deberías estar haciendo esto.

David parece un joven muy infeliz.

No eres quién para estar hablando de mis hijos.

Tienes razón. Lo siento.

Pero creo que deberías hablar con alguien.

Te doy mi palabra, nunca revelaré mi fuente.

Yo seré el hombre malo, así no sientes que estás traicionando a Joe.

Entonces se sabrá la verdad, y serás libre de escribir con tu nombre.

Qué increíble historia, Nathaniel.

Deberías escribir ficción.

Joan...

Tú sabes dónde estaré.

Y quiero que sepas que realmente disfruto de tu compañía.

¿Joanie? ¿Joanie, eres tú?

Sí.

¿Dónde has estado? He estado preocupado por ti.

- ¿Por qué? Son sólo las cuatro y media. - Sí, pero ya está oscuro.

No me hagas esto. No desaparezcas de esta manera.

Yo no desaparecí. Estuve fuera un par de horas.

¿Qué has estado haciendo todo el día?

Caminé por ahí, estuve en algunas tiendas.

¿Cómo fue la prueba? - ¿Has estado fumando? Puedo olerlo.

Estuve en un café donde había mucho humo.

- ¿También has estado bebiendo? - Sí, tomé un vodka.

- ¿A mitad del día? - Sí, Joe, a mitad del día.

Joanie, no puedes hacer esto. No puedes ir a recepciones con olor a alcohol.

Tú eres la estrella del show, así que a nadie puede importarle.

- ¿Qué demonios te ocurre? - No quiero que me enseñen, no soy un niño.

Pero por Dios, Joe...

¿Puedes dejar de tirar tu ropa al suelo? Estoy harta de andar recogiendo a tu paso.

- ¿Qué es eso? - Tenía hambre y compré algunas nueces.

- Déjame verla. - Es sólo una nuez.

- ¿Puedo verla? - ¿Cómo que si puedo verla?

¡Dámela!

- Dámela. - No seas ridícula.

Así que mientras estaba fuera borracha,

¿estuviste seduciendo a la atractiva Linnea?

No pasó nada.

¡No te atrevas a insultar mi inteligencia!

No pasó nada. Le puse fin.

- Bien por ti. - Sí, bien por mí.

¿Y sabes por qué le puse fin? Porque estaba preocupado por ti

en un maldito bus turístico, sintiéndote abandonada.

Así que volví para que no estuvieras sola y ¿qué pasó? Terminé esperándote a ti.

Debería haberte dicho que regresaría tarde, para

que pudieras acabar follando a tu fotógrafa.

¡No quería echarle un polvo! Ni siquiera me siento atraída por ella.

Solo estaba preocupado por ti. - Oh, estoy conmovida.

Estoy demasiado viejo para esta mierda. Ya he terminado con esto. Soy todo tuyo.

- Suerte para mí. - Sí, suerte para ti.

- ¿Hola? - ¿Hola, mamá?

¿Susannah?

- El niño ha venido. - ¿Qué?

¡Oh, Dios mío! - ¿Qué?

Susannah ha tenido el bebé. Toma el segundo tubo.

- ¿Cuándo, cariño? - Hace unas horas.

¡Oh, Dios mío!

- ¿Estás bien? - Estoy bien.

Está haciendo algunos quejidos.

¿Es un niño?

- ¿Cómo van a llamarlo? - Max.

Max... ¿A quién se parece?

Papá, sé que quieres que diga que se parece a ti.

Ponle el auricular en el oído, quiero hablar con

él. - Toma el teléfono. Papá hablará con Max.

¿Está allí ahora?

¿Hola, Maxwell?

Es tu abuelo, Joe.

Hola cariño, es tu abuela.

Hola. Bienvenido.

Él habla con nosotros.

Eres el niño más hermoso del mundo. Desearía poder abrazarte ahora mismo.

Papá, mamá, los padres de Mark acaban de llegar. Tengo que cortar.

- Dale un gran beso de nuestra parte. - Lo haré.

- Te amo, querida. - Adiós, cariño.

Yo también te quiero, mamá. Adiós, papá.

¡Adiós!

Oh, Joanie. La vida es mucho mejor, ¿no?

¡Dios!

A pesar de todo eso que nos dijimos, aún tenemos una vida maravillosa.

Eres un escritor increíblemente talentoso, David, tú lo sabes.

Gracias papá, aprecio mucho lo que dices.

Me gustó tu cuento. Está bien construido.

¿Pero...?

Siempre hay un "pero" en el primer borrador.

Vamos... ¿Quieres escuchar esto?

Sí. Continúa.

No compro completamente lo que hiciste con la pareja.

El hombre que grita, la mujer estoica con la ira reprimida...

Lo hemos visto antes. Es un cliché.

Yo pienso que puedes hacerlo mejor que eso.

¡Jesús!

Está bien.

Es parte del proceso, David.

Es doloroso, lo sé. Escribir puede ser un infierno.

Sí, cariño, es terrible. Sufriste enormemente.

Hora de ir a la cama.

Voy a llevar a tu madre arriba.

Diviértete. No te quedes hasta demasiado tarde.

Buenas noches, cariño.

Llama a tu hermana. Le encantará oírte.

- ¿Cigarrillos? - Lo siento, no vendemos cigarrillos, Sr.

Toma uno de los míos.

Hola. Gracias.

Los he observado.

La niña se chupa el pelo y el chico tiene un extraño tic.

Sí, parecen bastante locos.

¿No estamos así todos? Mi padre enseñaba en Yale.

Solía obligarme a recitar "La Ilíada" en la cena. En griego.

¡Oh, eso es demasiado!

No has oído ni la mitad. La verdad es que no entendía ni una palabra.

¿Qué estamos bebiendo, David?

LA NUEZ

Tengo un escritor que creo que será el próximo Henry Miller.

Es un borracho pedido, y probablemente se autodestruirá en pocos años.

Así que sugiero que lo agarremos ahora. - De acuerdo, le daré una leída.

Cariño, llénamelo, ¿sí?

Tengo aquí una novela de una escritora. Sobre

una familia americana, por tres generaciones.

Fantásticamente escrita. Brillante. Pero tal vez un poco blanda.

¿Blanda?

Está narrada desde su perspectiva de mujer. No sé...

- ¿Es guapa? - Más o menos.

¿Qué tal un joven escritor judío? ¿No tienes un joven escritor judío inteligente?

Todos los grandes editores tienen uno. ¿Dónde está el nuestro?

¿Sr. Bower...?

Puede que tenga lo que busca.

LA NUEZ por Joseph Castleman

He ido a Harlem y he vuelto, bebí cinco espressos y fumé 30 cigarrillos.

Me pediste que fuera honesta.

Entonces habla.

Lo siento, Joe, pero para mí no funciona.

¿A qué te refieres?

Nunca toma vida.

El tema es demasiado cercano a ti. Necesito una opinión más objetiva.

Tus personajes son de madera, Joe.

Sin ofender, pero no los has hecho reales. - Eso no significa nada. Sé específica.

Para nombrar una cosa...

los diálogos. Déjame ver si puedo encontrar un ejemplo.

- Esto no va a funcionar. - ¿Qué?

Todo esto. Tú y yo. Nuestra historia de amor, o como quieras llamarla.

Joe, que no ame tu novela no significa que no te ame a ti.

¿Cómo puedes amarme si piensas que soy a un escritorzuelo?

¿Cómo puedo estar con alguien que no me respeta?

No tienes respeto por mí.

Yo te respeto. Te respeto en todas las formas posibles.

¿En todas las formas posibles? ¡A la mierda con eso! ¡Di que crees en mí como escritor!

- Es sólo tu primer borrador... - Joanie, nuestra relación se acabó.

¿Qué debo hacer, cuando vuelva a estar en...

a enseñar inglés en una universidad mediocre,

para tener sexo con una de mis alumnas?

- No soy sólo una de tus alumnas, Joe. - No, eres la chica con el toque mágico.

Te convertirás en un éxito literario, mientras me quedo en casa cocinando.

¡Nunca seré un éxito literario, desgraciado, nunca!

Nunca nadie publicará mis libros, y aun si lo hicieran, nadie los leería.

No tengo grandes ideas como tú. Tú eres quien tiene algo que decir, no yo.

Por favor, no me dejes.

Si te pierdo, mi vida se acabó.

- No me voy a ninguna parte. - No quiero vivir sin ti.

Y yo tampoco quiero vivir sin ti.

¡Joanie, la vida es tan injusta!

Bien, bien, bien... Ahora tranquilicémonos.

Todo estará bien.

Bien... bien...

¿Qué vamos a hacer?

No lo sé.

Déjame pensar...

¿Crees que no tiene remedio? ¿La mierda que he escrito?

No es una mierda, Joe.

Es una historia cautivadora.

Todas las ideas están ahí.

Puedo verlo.

Y puedo arreglarlo.

¿Quieres que lo arregle?

¿Joe?

¿Qué dijo?

- ¡Le encantó! - ¿Lo publicarán? ¿Lo publicarán?

¿Qué estás haciendo?

- Ven aquí. - Espera.

¡Nos van a publicar! ¡Nos van a publicar!

¡Nos van a publicar!

- ¿Dónde está él? - Joe, relájate.

- Sólo relájate, ¿de acuerdo? - Si no aparece, nos iremos sin él.

¿Lo ves? ¡Allí está!

- Hola, cariño. - Hola, mamá.

¡Qué guapo estás!

Llegas tarde. Tenemos que ir yendo.

- ¿Tienes mis gafas? ¿Y las invitaciones? - No creo que las necesitemos.

Nunca se sabe. ¿Qué diablos ocurre con tu moño? Ven aquí.

Déjame arreglarlo.

Quédate quieto.

¿Qué pasa?

- Has estado fumando hierba. - No.

Sí, lo has hecho.

Apestas. - ¡Joe, cálmate!

Míralo. ¡Mi Dios! El chico está completamente colocado.

- Sí, soy una vergüenza para ti, ¿eh? - ¿Qué tono de mierda hostil es ese?

Joe... David, ¿qué ocurre?

No sé, mamá, estoy tratando de averiguar si

he estado venerando a los padres equivocados.

¿De qué diablos estás hablando?

¿De qué estás hablando? Oh, Dios mío, el chico está en un lío. ¿Qué vamos a hacer?

No soy un pronombre, papá. Estoy aquí mismo.

¡Habla conmigo, santos cielos!

- No le grites. - Sí, lo haré.

Estamos retrasados.

Deberíamos estar en la limusina y estamos arruinando mi velada con él. ¡Mierda!

- ¿Es eso? - ¿Es eso qué?

Tu velada.

Porque de acuerdo a tu biógrafo, todo esto podría ser un brillante fraude.

¿Qué biógrafo?

Ese tipo del avión, con las gafas y el pelo.

Andy Warhol con pigmento. - ¿Nathaniel Bone?, no es mi biógrafo.

- Estaba en el bar anoche. - ¿Qué fue lo que te dijo?

Dijo que no debía compararme con el éxito de mi venerable padre,

porque de hecho hay una teoría de que tú, mi madre, eres el genio de la familia.

- Eso es ridículo. - ¿Por qué diría algo tan retorcido?

David, me está persiguiendo.

Porque no quiero autorizar su mediocre trabajo

sobre mi vida. No seas idiota, David.

- No soy un idiota. ¿Por qué me llamas así? - De acuerdo, cálmate.

Pero si lo que él dice es verdad, yo sería realmente un maldito idiota, ¿verdad?

David, odio decir lo obvio, pero creo que la hierba te ha vuelto paranoico.

¡No estoy paranoico!

David, Nathaniel Bone es un hombre insidioso

y no es quién para decirte esas cosas.

Dijo que tomaron una copa juntos.

¿Es así? - Sí.

Se me acercó en el vestíbulo, pensé que sería desatinado rechazarlo.

- Él dijo que confesaste. - ¿Confesar qué?

Dijo que tú le escribías los libros a papá.

Nunca he dicho eso.

¿Lo haces?

No, David, no lo hago.

No te creo.

Cariño, no puedo forzarte a creer en mí.

Debes decidir tú mismo qué es lo que crees.

David, son todas mentiras. Es una maldita atrocidad.

¿Por qué siempre me cerrabas la puerta cuando

ella estaba adentro, cuando yo era joven?

¿Qué hacía ella allí?

- ¿De qué estás hablando? - ¡De la puerta de tu oficina!

La cerrabas en mi cara con ella adentro. - Tu madre hacía las correcciones.

¿Correcciones? ¡No me lo creo!

¡Le preguntaste a mamá quién diablos era Sylvia Fry!

¡Ni siquiera sabes quiénes son tus personajes!

- Bueno, es suficiente. - ¡Vete a la mierda! ¡Vete a la mierda!

¡Esclavizaste a mi madre...! - David... David...

Cálmate... Tu padre no me controla.

- Todo es un desastre... - Vamos, David.

- Lo siento... - No, ven aquí. Está bien.

- Mamá... - Está bien, cariño.

Sé que no es fácil para ti, hijo.

Descansa un poco. Pediré que te traigan algo de comer.

¿Qué dices, eh?

Joan, no somos malas personas.

Esta parte donde describes cómo ella está doblando su ropa, es demasiado larga.

Es a propósito.

Es sobre el aburrimiento que siente mientras

espera que él aparezca. Tiene un ritmo.

Una repetición sin fin de lo trivial. - Ya veo. Es bueno.

¡Mami!

¿Es eso lo que haces?, deberías reforzarlo.

- Mamá, mamá, quiero mostrarte algo. - Veré qué es, regreso en un rato.

- David, ven aquí. - ¡Mami!

- Lo llevo abajo. - ¡Mami...! ¡Mami...!

¡Quiero mostrarte algo! ¡Mami...!

Nos han dado una amplia, constante y deslumbrante colección de obras.

Con cada libro, Sr. Castleman, ha desafiado la forma de la novela

y reinventado la naturaleza misma de la forma de escribir cuentos y de la prosa.

Es Ud. un maestro del estilo.

Y sin embargo, sus personajes son intensamente reales,

sus caminos desgarradores, sus representaciones íntimas.

Querido Sr. Castleman...

la humanidad de sus obras trasciende los límites entre clase y género.

Es Ud. un maestro de palabras.

Pero, más importante, un maestro en retratar la condición humana

en todas sus complejidades.

Sr. Castleman, desearía transmitirle las más

cordiales felicitaciones de la Academia Sueca

al pedirle que reciba el Premio Nobel de Literatura de Su Majestad, el Rey.

Doras la falda en la olla

agregas dos tazas de agua, un poco de ketchup, un poco de sal de ajo,

y finalmente, el ingrediente secreto: una cucharada de café instantáneo.

¿Esta es una receta típica de la cultura americana-judía?

No, es una típica muestra de lo terrible que era mi madre como cocinera.

Disculpe, Su Majestad, ¿puedo llevar al Sr. Castleman hasta el podio?

Sí, por supuesto.

- Disculpe. Regresaré. - Sí, hágalo por favor.

Hábleme sobre usted, señora Castleman.

- ¿Tienes una ocupación? - Sí, la tengo.

¿Y cuál es?

Soy hacedora de un rey.

Mi esposa le diría lo mismo.

Sus Majestades, Sus Altezas Reales, señoras y señores.

Es un honor presentarles al Premio Nobel de Literatura...

el Sr. Joseph Castleman.

Estoy profundamente agradecido por el honor que me han otorgado.

Pero en realidad este honor debería ser...

en realidad este honor debería ser para otra persona.

Mi esposa Joan.

Joan de verdad es, mi mejor mitad.

Ella hizo posible para mí encontrar la calma...

así como el ruido...

para crear mis obras.

Sin ella seguro no estaría aquí esta noche.

Estaría en mi casa...

mirando en una hoja de papel en blanco...

con la boca abierta por el desconcierto.

Mi esposa es mi sensatez...

mi conciencia...

y la inspiración para cada uno de los impulsos decentes que he tenido.

Joan, eres mi musa...

mi amor...

mi alma.

Y comparto este honor contigo.

- ¿Qué estás haciendo? - Me voy.

- ¿Qué estás haciendo? - No, no, lo siento. Tú puedes quedarte.

Disculpe... ¿Joan?

Joan, escúchame...

- Está bien... - Lo siento mucho.

- La llevaré al baño de damas. - Quiero regresar al hotel.

Si me dice su talla, puedo conseguirle un vestido limpio.

No, gracias. Ya he terminado por esta noche.

- Su premio... - Gracias.

Sra. Castleman, lo siento profundamente.

Gustav, pon la calefacción, por favor. ¿Y podrías darnos algo de privacidad?

Gracias.

Entonces, vamos al hotel, te cambias, y luego volvemos, haces una breve aparición,

y luego este maldito circo habrá terminado.

- Te voy a dejar. - ¿De qué estás hablando?

- No puedo seguir haciendo esto. - Estamos locos. No me vas a dejar.

No finjas estar sorprendido, desesperado, o conmocionado. Nada de eso es posible.

Sé que no querías que te agradeciera en mi discurso...

pero... ¿crees que todo lo que dije allí fue puro teatro?

Quise decir cada una de esas palabras. Dame un poco de reconocimiento.

- ¿Para qué? - Para amarte.

- ¡Oh, por Dios, Joe! - ¿Qué?

¿Qué?

- Ten... ten... - No lo quiero.

- Te pertenece. - ¡No lo quiero, es tuyo!

¡Tiene tu maldito nombre!

- ¡Maldita sea, tómalo! - ¡No lo quiero!

¡No quiero el maldito premio!

¿Qué estás haciendo? ¿Qué acabas de hacer?

- Lo encontré - Gracias a Dios. Gracias.

Joanie, ven, siéntate donde pueda verte. Quiero hablar contigo.

- ¿Quieres algo para beber? - No, gracias.

Escucha, Joanie...

Escucha, no hay nada terrible, o vergonzoso, o inmoral en lo que hacemos.

Somos socios de escritura. Así hemos creado una maravillosa obra juntos.

Tú editas, Joe. Es todo lo que haces. Soy yo quien se sienta ocho horas al día.

¿Así es como lo ves? ¿Realmente?

¿Todos estos años has estado incubando este enorme resentimiento?

¿Qué pasa con todos los años que he estado masajeándote la espalda,

llevándote el té, cocinando tu cena, cuidando a los niños,

para que pudieras trabajar sin distracciones?

¿No crees que hubo momentos en que me mataba

que tú fueras la que tenía el toque mágico?

¿Crees que me levanto cada mañana sintiéndome

remotamente orgulloso de mí mismo?

¿Pero alguna vez he dicho que he terminado con este matrimonio? ¿Te dejo?

No, has tenido aventuras.

¡Y me he arrepentido de cada una de ellas!

Tienes razón, sollozas en mi regazo y me ruegas que te perdone

y siempre lo lograbas porque, de alguna forma, me

convencías de que lo hacías a causa de mi talento.

Y cuando estaba demasiado enojada o furiosa o herida para escribir...

me dabas uno de tus famosos masajes de espalda

y me decías: "Úsalo, Joanie, úsalo, Joanie".

- Nunca he dicho eso. - Sí, lo dijiste.

Por suerte para mí, en algún sitio pude usarlo.

A los críticos les encantó la imagen de Sylvia Fry

fregando las manchas de lágrimas de su suéter. Les encantó.

"Otra obra maestra de Castleman". Tu pecho se henchía cuando leías esas críticas.

Y en lugar de estar enojada, en lugar de pensar

en cómo afectaría todo eso a nuestros hijos,

yo me preguntaba, oh Dios mío, cómo puedo capturar ese comportamiento,

cómo puedo ponerlo en palabras.

¿Y sabes qué? Lo conseguí. Lo conseguí, está aquí.

Justo aquí...

Otra obra maestra de Castleman. Y déjame ver...

Este lo escribí después de que te jodieras a

¿quién era? ah, sí, a nuestra tercera niñera.

Este libro no tenía nada que ver con la niñera.

Oh, sí, está en cada página.

Estas son mis historias, mi cultura, mi familia, mis ideas.

¡Mis palabras, mi dolor, mis horas a solas en esa sala

convirtiendo tu espantoso comportamiento en oro literario!

¿Qué ideas cautivadoras tuviste alguna vez? No

eras nada más que una alumnita privilegiada.

El único cuento decente que escribiste tú sola fue sobre Carol.

Me robaste de la vida incluso eso.

Debería darte vergüenza, Joe.

Te encantaba vivir en Greenwich Village con el judío malo.

Te encantaba escandalizar a tus padres.

Tenías la vida literaria y una casa junto al mar.

Te encantó conseguir ropas bonitas, y los viajes y todos los privilegios...

sin tener que casarte nunca con un payaso de una bolsa de valores.

Lo tuviste todo, mi niña. - Lo tendrás de nuevo. No lo quiero.

¿Qué estás haciendo?

Voy a pasar la noche en el cuarto de David, y

cuando llegue a casa voy a llamar a un abogado.

¡Esto es ridículo! Joanie, tenemos hijos. Tenemos un nieto.

Tenemos amigos que conocemos hace años, que comenzarán a morirse uno por uno.

¿Qué quieres hacer? ¿Quieres vivir sola y sentirte valiente? ¿Es eso lo que quieres?

- Espera... ¡No te vayas, maldita sea! - ¡No me toques!

¿Que no te toque?

- Joanie, tenemos que hablar de esto. - Ya no puedo hacerlo, Joe.

No puedo hacerlo. No puedo hacer frente a la humillación.

De sostener tu abrigo, organizar tus pastillas

y quitarte las migajas de la barba.

Y ser dejada de lado con todas las otras esposas para hablar de un viaje de compras.

Mientras tú... tú dices a todos los que te rodean

que tu esposa no escribe.

¡Tu esposa... que acaba de ganar el Premio Nobel!

Entonces, si soy un insensible y sin talento pedazo de mierda...

¿por qué demonios te casaste conmigo?

Mi Dios...

No, realmente quiero saberlo. ¿Por qué te casaste conmigo?

No lo sé.

Ya no puedo pensar más.

Sólo quiero quitarme este vestido. - Permíteme.

Joanie... - ¡Oh, Dios...!

- ¿Qué? - No. No...

Mierda, mierda, mierda...

¿Pero qué te pasa...?

- Oh, Dios - ¿Qué pasa?

Acuéstate.

Bien. Hago una llamada...

Sí, hola, estamos en la Suite Ejecutiva. Creo que

mi esposo está teniendo un ataque al corazón.

Envíelo lo antes posible. Gracias.

- Oh, Dios mío. - Muy bien, cariño.

Recuerda respirar. Muy, muy lentamente. Bien.

Estoy bien...

Vas a estar bien.

Oh, Joanie... Joanie...

Están en camino.

¿Me amas?

¿Me amas?

Si te amo, Joe. Te amo mucho.

Vamos...

Eres una buena mentirosa.

¿Cómo podré saberlo?

¿Joe? Bien, ¿Joe?

Quédate aquí, Joe. Quédate conmigo. Mírame, mírame.

Quédate aquí. Aguanta, Joe.

Aguanta, aguanta, Joe.

No me dejes, Joe. ¿Joe? ¿Joe?

¿Sr. Castleman?

Sr. Castleman, ¿puede oírme?

- ¿Quiere otra, señora Castleman? - No, gracias.

No sé si me recuerda, pero yo los atendí en el vuelo de llegada.

La recuerdo.

Mis condolencias.

Gracias.

Veo muchas parejas en mis vuelos...

y usted y su esposo...

solo quería decir que me di cuenta de que tenían una relación maravillosa.

¿Cómo?

Había algo en su manera de estar juntos.

Discúlpeme.

Nathaniel Bone quisiera hablar con usted.

¿Quiere que le diga que está durmiendo?

No, no, está bien.

No sé qué decir.

Estoy conmocionado.

- ¿Cómo están? - Todavía estamos en shock.

Sí. Creo que todos lo estamos.

Es mucho para procesar.

Nathaniel...

Sí.

- Lo que hablábamos el otro día... - Sí...

Quiero decir que lo que insinuaste, no es verdad.

Y si difamas el talento de Joe de cualquier manera, te llevaré a la justicia.

Buena suerte, Nathaniel. Seguro que escribirás un excelente libro.

- ¿Escuchaste algo de eso? - Sí.

Cuando lleguemos a casa me sentaré contigo y con tu hermana...

y les contaré todo.

Está bien, mamá.

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