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Esta es la trágica leyenda del s.XVl
sobre un laureado científico que vende su alma al diablo
a cambio de mayor poder y conocimiento de lo desconocido.
Ajusta tus estudios, Fausto.
Yempieza a sondear el fondo de lo que quieres procesar.
''Ajusta tus estudios, Fausto.
''Y empieza a sondear el fondo de lo que quieres profesar.''
Habiendo comenzado, preciso es continuar...
aunque el final sea igual en todas las artes.
Viva y muera...
en las obras deAristóteles.
DulceAnalítica, me has encantado siempre.
¿Es quizá el bien decir la meta de la lógica?
¿No ofrece este arte mayores portentos?
Deja de leerpues, ya has llegado al final.
Algo más importante conviene a tu talento.
Hazte médico Fausto, amasa dinero y que glorifiquen tus curas prodigiosas.
La meta de la medicina es la salud del cuerpo.
¿Harías vivir al hombre eternamente o una vez muerto...
serías capaz de resucitarle?
Sólo asívaldría la pena esta profesión.
Medicina, adiós.
La Santa Biblia, Fausto. Lo establece bien.
El pago del pecado es la muerte.
Esto es duro.
Si decimos que no hemos pecado nos engañamos,
y no hay verdad en nosotros.
Luego entoncestenemos que pecar...
y por consecuente morir.
Debemos ir...
hacia la muerte eterna.
¿Qué clase de doctrina es esta? ¿Qué será, será?
Lo que haya de ser, será.
Divinidad, adiós.
Que mundo de provechos y delicias,
de poder, honor y omnipotencia...
se le promete al estudioso artífice.
Todas las cosas que se mueven entre los polos estarán a mis órdenes.
Esas metafísicas de los magos y los libros de necromancia son celestiales.
Líneas, círculos, caras, signos y caracteres...
eso es lo que mas desea Fausto.
Emperadores y Reyes son obedecidos en sus diversas naciones.
Mas los dominios de aquel que triunfa en esto...
se extenderán tanto como pueda alcanzar la mente humana.
Un mago perfecto es como un Dios poderoso.
Aquí Fausto.
Fatiga tu cerebro para conseguir la dignidad.
¡Wagner!
Ve a vera mis queridos amigos, los dignos Valdés y Cornelio,
- con el ruego de que vengan a visitarme. -Así lo haré, señor.
Su conversación me será de gran ayuda, pues nunca mistrabajos...
me llevarían tan lejos.
- Mi señor Fausto os ruega... - Que vayamos a visitarle.
Lo sabemos muchacho, lo sabemos.
Fausto, deja ese libro maldito. Aparta tu vista de él porque...
que seduce tu alma y atrae sobre tu cabeza la ira de Dios.
Lee, lee las escrituras. Eso es blasfemia.
Sigue profundizando Fausto, en este arte notable.
Todos lostesoros de la naturaleza están contenidos en él.
Se en la Tierra como Júpiter en el cielo,
dueño y señor de los elementos.
¡Cuan empachado estoy con tanto engreimiento!
Haré que los espíritus me busquen cuanto desee,
resuelvan todas mis incertidumbres, lleven a cabo cuantas empresas intente.
Haz que vuelen a la lndia en demanda de oro.
Que se hundan en los mares para traerme perlas.
Que registren los rincones del nuevo mundo en busca...
de frutos y manjares delicados.
Haré que me lean extrañas filosofias,
y me digan los secretos de los reyes extranjeros.
Haré que amurallen Germania con bronce,
y fuercen al ancho Rin a circundar Wittenberg.
Haré también que llenen las escuelas publicas de seda,
para que los estudiantes luzcan ropas galanas.
Reclutaré soldados con el oro que me traigan.
Yseré Rey y único señor de todas las provincias.
Los doctos Valdés y Cornelio.
Pasad, ilustres Valdés y Cornelio,
hacedme merced de vuestra sabia conversación.
Valdés, querido Valdés, y Cornelio, sabed que...
vuestras palabras me impulsaron a practicar la magia y las ciencias ocultas.
Yno sólo vuestras palabras, sino mi propia fantasía,
que no acogía en mí otro pensamiento más que rumiar las artes necrománticas.
Esta magia se ha apoderado de mí.
Estos libros...
Tu talento...
...y nuestra experiencia.
...harán que todas las naciones nos enaltezcan.
Tal como los lndios obedecen a sus señores españoles.
Así los espíritus de todos los elementos...
estarán siempre al servicio de nosotrostres.
Nos guardarán como leones allá donde nos plazca.
Serán como guerreros que invencibles se alzan.
YdeAmérica nostraerán el oro...
que ahora llena las arcas de Felipe.
Si el docto Fausto se encuentra decidido.
Tan decidido estoy a ello como tú a vivir.Acepto portanto.
No dudes más, pues. Pon tu mayor afán y presta más atención...
a estos misterios que la que los griegos prestaban al oráculo.
Los espíritus me dicen que pueden secarel mar,
y buscar lostesoros de los barcos hundidos.
Ytodas las riquezas escondidas en las profundas entrañas de la tierra.
Entonces dime, Fausto, ¿podemos desear algo más?
Nada.
Aveces en forma de mujer, los espíritus acudirán a ti...
desplegando más belleza en su alados giros...
que tiene el blanco pecho de la Reina delAmor.
¡Cuanto me anima esto!
Quedaos a cenar conmigo,
y tras la comida examinemos hasta la más leve sutileza.
Porque aquí he de dormir e intentar lo que anhelo.
Esta noche haré el conjuro, aunque después perezca.
Dentro de este circulo esta el nombre de Jehová, al derecho y al revés,
los nombres abreviados de venerados santos,
figuras de todos los atributos del cielo, caracteres, signos y estrellas errantes.
Por ellos los espíritus serán forzados a surgir.
Dejadme para que haga mi conjuro a solas.
Nada temas Fausto, muestra resolución.
lntenta todo cuanto en magia sea posible.
Te ordeno que regreses y alteres tu forma.
Eres demasiado horrendo para servirme.
Ve y retorna de fraile Franciscano,
que ese santo aspecto cuadra mejoral demonio.
Veo que hay virtud en mis celestes palabras.
¿Quien no se perfeccionaría en este arte?
¡Cuán sometido está Mefistófeles, lleno de obediencia y humildad!
Tanta es la fuerza de la magia y de mis sortilegios.
Ahora Fausto, eres docto en conjuros,
y puedes mandar al gran Mefistófeles.
Dime Fausto, ¿qué deseas que haga?
Te ordeno que cuides de mí mientras yo viva,
y ejecutestodo cuanto te mande.
Bien sea acercar la luna a su esfera o que los océanos cubran el mundo entero.
Yo soy un siervo del gran Lucifer, y no puedo seguirte a ti sin su permiso.
No podemos hacer más que lo que él manda.
¿No te ordenó que comparecieras ante mí?
No, he venido por propia voluntad.
Quizá mi conjuro te impulsara a ello. Habla.
Esa fue la causa, mas sólo accidental.
Porque cuando oímos que alguien reniega de Dios,
abjura de las escrituras y de Cristo salvador,
vamos con la esperanza de conseguir su alma.
No acudimos si no ha utilizado medios que demuestran con claridad que es un réprobo.
Así pues, el conjuro más efectivo es abjurar con vigor de la Trinidad,
y pedir ayuda al Príncipe del lnfierno.
Así Fausto lo ha hecho ya, y defiende este principio:
No hay otro jefe más que el gran Belcebú, a quien Fausto se ofrece devotamente.
La palabra ''condenación'' no le causa temor.
Pero dejando esas minucias del alma a un lado...
dime, ¿qué es ese Lucifer, tu Señor?
El que rige y gobierna a todos los espíritus.
¿No fue el tal Lucifer antes un ángel?
Sí Fausto, y muy amado por Dios.
¿ Y cómo es ahora el Príncipe de los Demonios?
Su ambiciosa soberbia e insolencia...
hicieron que Dios le arrojara de la faz de los Cielos.
¿ Yqué sois vosotros, que vivís con Lucifer?
Desdichados espíritus caídos con Lucifer,
conspiradores contra Dios con Lucifer,
y condenados para siempre con Lucifer.
- ¿ Y dónde cumplís condena? - En el lnfierno.
¿Cómo entonces no estás en él?
Porque este es el lnfierno, y jamás he salido de él.
¿Crees que yo, que contemple el rostro de Dios,
y gusté de las dichas eternas del Cielo,
no estoy atormentado por miles de infiernos,
al verme privado de la gloria perdurable?
Fausto, deja ya esas frívolas preguntas...
que atormentan mi alma desfallecida.
¿El gran Mefistófeles se deprime tanto al verse privado de la gloria celestial?
Aprende de Fausto la viril fortaleza,
y desdeña esa dicha que nunca has de poseer.
Ve y lleva estas noticias al gran Lucifer.
Que Fausto ha incurrido en la muerte eterna...
por revelarse en contra de la suma deidad.
Y que le entregara su alma muy gustoso si él le concede aún 24 años,
dejándole vivir en plena voluptuosidad y teniéndote a ti de servidor mío...
para que me destodo cuanto pida, derrotes a mis enemigos, ayudes a mis amigos,
y acates siempre obediente a mis deseos.
Regresa junto al potente Lucifer,
y luego búscame en mi estudio a medianoche. Comunícame lo que ha resuelto tu amo.
Así lo haré, Fausto.
Aunque tuviera tantas almas como estrellas hay,
todas se las daría a Mefistófeles.
Gracias a él seré el gran Emperador del mundo.
Construiré un puente a través del aire y pasare el océano con mis tropas,
subiré por las costas africanas para incrementar así la grandeza de España.
Yambas serán contributarias de mi corona.
El Emperador sólo podrá vivir con mi permiso,
como todos los potentados de la Germania.
Ahora que he obtenido lo que quería,
continuaré meditando sobre este arte...
hasta que Mefistófeles regrese.
Sí Fausto, eres un réprobo.
Ya no podrás salvarte.
¿Para qué pensar entonces en Dios o en el Cielo?
Dejemostan vanos e inútiles pensamientos.
Desespera de Dios,
y confía en Belcebú.
No retrocedas ahora.
No Fausto, sé decidido.
¿Por qué te alejas?
Algo resuena en mis oídos.
Reniega de esa magia, vuelve de nuevo a Dios.
Fausto volverá de nuevo a Dios.
¿Dios? Ya no te ama.
El Dios al que has de servir estu propio apetito.
Yen eso consiste el amor a Belcebú.
Para él levantaré un altar y una iglesia,
y le ofreceré la sangre caliente de tiernos infantes.
Adéntrate Fausto, en tan nobles artes.
Buen Fausto, abandona tan execrables artes.
Contrición, presa, arrepentimiento, ¿qué es eso?
Son medios para llevarte al Cielo.
Son vanas ilusiones, frutos de la locura,
en las que solamente los lunáticos confían.
Buen Fausto, piensa en el Cielo y en las cosas celestiales.
No Fausto,
piensa en los honores y en las riquezas.
¡Riquezas!
Cuando Mefistófeles esté junto a ti, ¿qué Dios podrá dañarte?
Estas a salvo, no debes dudarmás.
¡Ven Mefistófeles! Tráeme alegres nuevas del gran Lucifer.
¿No es la medianoche?
¡Ven Mefistófeles!
Yahora dime,
¿qué ha dicho tu Señor Lucifer?
Que he de servir a Fausto mientras viva,
y él pagara mis servicios con su alma.
Eso ya te lo había ofrecido Fausto.
Pero Fausto debe hacerlo solemnemente,
y escribircon sangre la entrega de su alma.
Porque así es como lo pide el gran Lucifer.
Y si rehúsas, volveré al infierno.
¡No!
Quédate Mefistófeles,
y dime de qué servirá mi alma a tu Señor.
Extenderá su Reino.
- ¿Es la razón por la cual nostienta? - Consuela al miserable que los demás sufran.
¿Sientes tú algún placer con el dolor ajeno?
El mayor es apoderarme de las almas humanas.
Pero dime Fausto, ¿me entregarás la tuya?
Así seré tu esclavo, y te serviré,
y te daré mas de cuanto puedas pedirme.
Mefistófeles,
te la entrego.
Entonces pincha tu brazo con valor y ofrece tu alma,
que un determinado día el gran Luciferpodrá reclamar como suya,
y luego tú serás tan grande como Lucifer.
Por amor a ti, corto mi brazo.
Y con mi propia sangre hago donación de mi alma al gran Lucifer,
príncipe y señor...
de la noche eterna.
Mira ya la sangre que corre por mi brazo.
Que sea propicia para mis deseos.
Pero Fausto, debes firmar como se hace en todo legado.
Yasí lo haré.
¿Qué presagia el cese del fluir de mi sangre?
¿Algo se muestra reacio a que yo escriba?
¿Por qué no emana ligera y me deja escribir?
''Fausto tu alma te entrega.''
Hay quietud.
¿Por qué no has de hacerlo? ¿Acaso tu alma no es tuya?
Ahora nuevamente se aclara la sangre.
Aello y démosle fin inmediatamente.
Huye Fausto, huye.
¿Adónde?
Corre Fausto, corre.
¿Adónde he de correr?
Hacia Dios.
Si acudo a él me arrojara al lnfierno.
Mi alma es mía.
Fausto no retrocederá.
Yo te traeré algo que alegrará tu mente.
Hay suficiente para un millar de almas.
Qué no haré yo para obtener la tuya.
Ya está firmado.
Y Fausto ha vendido su alma a Lucifer.
Toma Mefistófeles, el pergamino en el que te entrego mi cuerpo y mi alma.
Pero siempre a condición de que cumplas todo lo que hemos pactado entre ambos.
Fausto, juro por Lucifer y el lnfierno...
que daré fiel cumplimiento a todas mis promesas.
Escucha cómo las recito:
''Bajo las siguientes condiciones:
''Que Mefistófeles será mi siervo, estará a mis órdenes,
''y me proporcionará cuanto desee en cada momento,
''y en la forma o manera que a mi me plazca.
''Yo, Doctor John Fausto de Wittenberg,
''cedo por la presente escritura mi cuerpo y mi alma a Lucifer...
''y a su ministro Mefistófeles.
''Yademás les garantizo...
''que una vez transcurridos 24 años...
''sin quebranto de las condiciones antes mencionadas,
''tendrán amplia protestad para llevar al citado John Fausto...
''en cuerpo y alma, carne y hueso,
''al lugarque le sea destinado.
''Firmado,
''John Fausto.''
Habla Fausto, ¿haces entrega de esto sin reservas?
Sí, cógelo y que el Diablo lo acepte por bueno.
Ahora Fausto, pide cuanto quieras.
Primero, te preguntaré por el lnfierno.
Dime, ¿dónde esta ese lugar que los hombres llaman así?
- Bajo los cielos. - Sí, ¿pero dónde?
En las entrañas de estos elementos donde se nostortura y retiene para siempre.
El lnfierno no tiene límites, ni está circunscrito a un solo lugar,
porque donde estemos estará el lnfierno.
Yen el lnfierno estaremos eternamente.
Y, para concluir, cuando llegue el fin del mundo...
y todas las criaturas sean purificadas,
todo lo que no sea Cielo, será lnfierno.
Creo que ese lnfierno es una fabula.
Puedes creerlo, hasta que te convenza la experiencia.
¿Entonces piensas que Fausto será condenado?
Forzosamente, este pergamino acredita que diste tu alma a Lucifer.
Ytambién el cuerpo, pero ¿qué importa?
¿Crees a Fausto tan ingenuo como para creer que después de esta vida haya dolor?
Eso son puerilidades y cuentos de beatas.
Fausto, yo soy la prueba fehaciente de lo contrario.
Ya que estoy condenado, y estoy en el lnfierno.
¿Es este el lnfierno? Pues si es así, yo deseo condenarme aquí.
Para pasear y charlartranquilo. Pero dejemos esto.
Debes darme una esposa, la más hermosa de Germania.
Porque yo soy lascivo y no puedo vivirsin una esposa.
¡Cómo, una esposa! Te lo ruego Fausto, no hables de una esposa.
Mefistófeles, debes darme cuanto quiera y yo quiero una.
Si tal es tu voluntad, te la daré.
Ven pues, te daré una esposa...
en el nombre del Diablo.
Dime Fausto, ¿te agrada tu esposa?
Apesta en ella el olor a ramera.
Fausto, el matrimonio es una simple ceremonia.
Si me aprecias, no pienses más en ello.
Yo elegiré a las más bellas cortesanas y todas las mañanas las llevaré a tu lecho.
Cualquier mujeren quien fijestu mirada será tuya.
Fuere tan casta como Penélope.
Tan sabia como Saba.
O tan hermosa como refulgente era Lucifer antes de su caída.
Cuando veo la creación en una flor,
me arrepiento y reniego de ti Mefistófeles,
porque tú me has privado de las dichas del Cielo.
¿Por qué crees que el Cielo es algo tan glorioso?
Yo te digo que no vale lo que tú,
o cualquier otro hombre que respire en la tierra.
¿Cómo demuestras eso?
Fue hecho para el hombre.
Así pues, el hombre es más perfecto.
Si fue hecho para el hombre, fue hecho para mí.
Renunciaré a la magia, y me arrepentiré.
Fausto arrepiéntete.
Dios aun tendrá piedad de ti.
Eres un espíritu.
Dios no puede apiadarse de ti.
¿Quién susurra en mis oídos que soy un espíritu?
Si fuera un Diablo, Dios se apiadaría.
Dios tendría piedad si me arrepiento.
Cierto, pero Fausto nunca se arrepentirá.
¡Fausto, estás condenado!
Mi corazón se ha endurecido, no puedo arrepentirme.
Cuando cito los nombres de Salvación, Fe o Cielo,
pavoroso ecos atruenan mis oídos:
''¡Fausto, estás condenado!''
Y siento grandes ansias de acabar con mi vida.
Yen el placer ahogo mi desesperación.
¿Por qué morir entonces, o así desesperarme?
Estoy decidido.
Fausto nunca se arrepentirá.
Vamos Mefistófeles.
Ven Mefistófeles, sigamos discutiendo.
Dime, ¿quién hizo el mundo?
No lo diré.
Querido Mefistófeles, dímelo.
No porfíes, no te lo diré.
Villano, ¿no estás quizá obligado a contestarme a todo?
No a lo que ataque nuestro reino, como esto.
Piensa en el lnfierno Fausto, porque estás condenado.
Fausto pensará en Dios, que hizo el mundo.
Recuérdalo.
¡Vete, maldito espíritu, al tenebroso lnfierno!
¡Huye!
Tú tienes la culpa de que Fausto se condene.
¿No será ya tarde?
Demasiado tarde.
Nunca es demasiado tarde, si Fausto se arrepiente.
Si te arrepientes, los demonios desgarraran tu cuerpo.
Arrepiéntete, y ni siquiera rozaran tu piel.
Fausto, estas condenado. No hay esperanza.
Fausto, vuelve a Dios, fuente de toda esperanza.
Cristo, mi salvador, te ruego que salves el alma angustiada de Fausto.
Ven acá, Fausto.
Cristo no puede salvartu alma, porque es justo.
Ahora sólo yo siento interés porella.
¿Quién eres tú, de aspecto tan horrible?
Soy Lucifer.
Y mi compañía, los príncipes del lnfierno.
Fausto, han venido a buscartu alma.
Hemos venido a decirte que estás injuriándonos.
Te diriges a Cristo faltando a tu promesa.
No debes pensar en Dios.
Piensa en el Diablo.
Ya no ocurrirá más. Perdonad mi desliz.
Fausto jura no mirar al Cielo, no invocar a Dios, ni suplicarle.
Quemar sus escrituras, matar a sus ministros,
y hacer que mis espíritus derriben sus iglesias.
Hazlo así, y nosotros te recompensaremos.
Hemos venido del lnfierno para enseñarte un pasatiempo.
Vas a verlos Siete Pecados Capitales...
en su debida condición y forma.
Yserá para mítan placentero como el Paraíso lo fue paraAdán...
el primer día de su creación.
No menciones el Paraíso o la creación y contempla este espectáculo.
Habla del Diablo y de nada más.
Recuerda Fausto,
que el placer ahoga la desesperación.
En el lnfierno hay toda suerte de delicias.
- ¿Quién eres? - Soy la Lujuria.
Ponte esta mascara que te mostrará todos los pecados.
Ahora puedes ver nuestro jardín, lleno de delicias y curiosas invenciones.
Cuántas maravillas hay aquí. ¿Quién erestú, en la jaula de oro?
Soy laAvaricia.
Mi precioso oro.
¿Qué te retiene entre esos barrotes?
lnfinitas riquezas en poco espacio.
Los barrotes no me encierran.
lmpiden que entren.
Yo he de tener poetas, lascivos y de agudo talento.
Músicos que al pulsar las cuerdas...
inspiren las emociones en las cuales me complazco.
Como ninfas de silvano, irán mis pajes aderezados.
Mis criados como sátiros pastando porlos prados.
O, a veces, como un hermoso doncel en figura de Diana,
con sartas de perlas en sus brazos desnudos.
Quien cualActeón atisbe entre el boscaje...
será por la irritada diosa transformado.
Tomará la apariencia de un corazón, será derribado...
y muerto.
Esta suerte de prodigios mucho agradara a su Majestad.
Todos estos placeres me arrebatan,
que la Lujuria sea mi continua compañía.
¿Quién eres?
Soy la Soberbia,
y estos son mis hijos:
la lra y la Envidia.
Juntos triunfaremos sobre todo el mundo.
vuestra Majestad realizara en breve su deseo,
y entrará triunfante en Persépolis.
''Entrartriunfante en Persépolis''
¿No es hermoso ser un rey, mi buen Fausto?
¿No es hermoso y bravo ser un rey y entrartriunfante en Persépolis?
Ser rey es casi como ser un dios.
Un dios no tiene tanta gloria como un rey.
Creo que los placeres que gozan en los Cielos...
no tienen parangón con los regios deleites en la tierra.
Pero habla ya, Fausto.
¿Desearías ser rey?
¿No es hermoso y bravo ser rey y entrartriunfante en Persépolis?
Entonces Fausto, en marcha. Porque lucharas con nosotros.
Quemad lastorres de la ciudad insolente.
Suban las llamas en alas de los vientos.
En mi mano la estrella refulgente ha de brillar hasta el fin de lostiempos.
Dadme un mapa, que ver quiero...
si pronto será mío el mundo entero.
Que venga el Doctor Fausto.
Maestro Fausto,
he recibido informes de su gran saber en la magia negra.
Yportanto pretendo...
que haga ante mí alguna prueba de su ciencia...
para que mis ojos puedan sertestigos que confirmen los rumores que a mi han llegado.
Afe que tiene aspecto de hechicero.
Mi gracioso soberano,
aunque me creo bastante inferior a lo que de mi se comenta y habla,
tendré mucho gusto en hacer cuanto su majestad ordene y pida.
Entonces Fausto, repara en lo que digo.
Estando algunas veces sentado a solas en mi cámara,
tuve raros pensamientos acerca del honor de mis antepasados,
entre los cuales está Alejandro el Grande.
Ahora bien, si tú, mediante tus artes,
puedes sacar a ese hombre de su tumba...
y presentartambién a su bellísima amante,
satisfarás con ello mijusto anhelo...
y me darás motivo para alabarte mientras yo viva.
Mi gracioso señor,
Dispuesto estoy a cumplir vuestros deseos hasta donde...
la magia y el poder de mi espíritu sean capaces de llegar.
Eso y nada, todo igual.
Con vuestra venia os diré que no está en mi mano el presentaros...
el cuerpo real y verdadero de aquellos dos príncipes que...
tantos siglos hace en polvo se convirtieron.
Muy bien, maese Doctor, se te tratara con indulgencia...
cuando confieses la verdad.
Pero dos espíritus que en un todo,
se asemejan aAlejandro y su amante sí comparecerán ante Vuestra Gracia.
Adelante Fausto, ansiamos verlos.
¿Lo oyes, Maese Doctor?
Que vengaAlejandro y su amada ante el Emperador.
¿Lo duda, señor?
Tan cierto será como que Diana va a convertirme en ciervo.
No, señor. Mas cuando murió Acteón te dejo a ti los cuernos.
Mefistófeles, vete.
Bien, si vas a conjurar yo me marcho.
despuéste diré algo por interrumpirme así.
Helos aquí, mi gracioso señor.
Maese Doctor,
oí decir que esa dama cuando estaba en vida...
tenía un lunar en el cuello.
- ¿Cómo podré saber si es cierto o no? - Vuestra alteza puede verlo de cerca.
En efecto, está.
¿Querrá vuestra suAlteza ahora hacer venir al caballero...
que tanto divirtiose conmigo poco ha?
Que venga el Caballero de Hallgart.
El Caballero de Hallgart.
Vaya, vaya, caballero.
Yo creía que estabas soltero,
pero ahora veo que tienes esposa...
que no sólo te regala esos cuernos sino que te obliga a llevarlos.
Tócate la cabeza.
Tú, perro maldito y execrable,
que moras en tenebrosa cueva de monstruosa roca.
¿Cómo osas a un caballero agraviar?
- Villano, te obligo a que deshagas lo hecho. - No tan presto, señor, menos urgencia.
Debéis recordar que vos...
interrumpisteis mi conversación con el Emperador.
Así que estamos en paz ahora.
Bien Maese Doctor, por mi ruego, libérale.
Ha hecho ya bastante penitencia.
Mi señor, no tanto porla injuria que él aquí me hizo en vuestra presencia,
que para deleitaros con estos juegos mágicos,
quise así castigar a este ofensivo señor.
Mas siendo ello cuanto deseaba, me complace liberarle de sus cuernos.
En adelante, caballero,
hablad bien de los letrados.
Mefistófeles,
deja libre su frente.
Caballero, tienes mi permiso para retirarte.
Créeme Maese Doctor, tu magia mucho nos ha placido.
Mi graciosa señora, nada mas grato que vuestro contento.
Venid, mi dama, entremos.
Que bien debemos dar un premio a este sabio...
por la amabilidad que nos ha mostrado.
Así lo haremos, mi señor,
y mientras vivamos, su cortesía recordaremos.
El curso inquieto del tiempo que trascurre con calma y en silencio,
acortando mis días y robando mi energía,
reclama el pago de mis últimos años.
Lo que queda hasta el fondo beberé.
Pasa el tiempo.
Pasa.
Dame vino, Mefistófeles.
- ¿Qué día es hoy? - El día de San Pedro.
¿Qué nos importa?
Sé que te placería ver al Papa, que en Roma está.
Ypuesto que no somos huéspedes vulgares, elegí su cámara privada para nuestro uso.
Su cámara privada.
lnterrumpiremos uno de sus festines.
Espero que Su Santidad no lo tome a mal.
Quisiera llevarles algún esparcimiento y con sus desatinos divertirme a la vez.
Encántame entonces, vuélveme invisible a fin de que pueda hacer a mi gusto...
mientras esté en Roma.
Así será Fausto.
Arrodíllate.
Que el fuego azul de Plutón y el árbol de Hecate...
con mágico hechizo te circunden...
y que ningún ojo mortal pueda verte.
Haz cuanto quieras Fausto,
nadie te percibirá.
Amen.
Monseñor de Lorena, ¿queréis porfavor acercaros?
Monseñor, este apetitoso manjar me lo ha enviado el Obispo de Milán.
Gracias señor.
¿Cómo?
¿Quién se ha llevado ese plato?
¿Nadie lo ha visto?
Mi señor, tal vez sea un espíritu...
que acaba de salir del Purgatorio y viene a pedir perdón a Vuestra Santidad.
Es posible.
Hermanos,
preparar un cántico que aplaque la furia de este espíritu.
Van a maldecirnos con vela, libro y esquila.
Vela, libro y esquila. Esquila, libro y vela.
Que sea maldito Fausto en Cielo y Tierra.
Oiréis gruñir a un cerdo, rebuznar un asno, mugirun becerro,
porque hoy es la fiesta de San Pedro.
Vamos hermanos, encomendemos nuestra tarea con gran devoción.
Maldito sea el que robo la carne de la mesa de Su Santidad.
Maldito sea el que dio un golpe en la cara a Su Santidad.
Maldito sea el que hizo volar el pastel.
Maldito sea quien disturbó a Su Santidad.
Maldito sea el que robo el vino de Su Santidad.
¡Decidle esto...
a San Pedro!
No puedo comer mucha carne,
mi estomago no esta bien.
Pero estoy seguro de que puedo beber
con aquel que lleva capucha.
Aunque vaya desnudo, no os importe,
pues no tengo nada de frío.
Tengo mi piel toda rellena
de alegre y buena cerveza.
Portodos los lados desnudo,
los pies y las manos se enfrían.
pero Dios nos envía cerveza
sin importarle tu edad.
Ven aquí, tabernero.
Otra jarra para mí,
y para estos doctos compañeros míos.
No más, Maese Doctor, no más.
¿No más vino dices?
Hasta que me paguéis la suma de 30 coronas...
que me debéis vos y vuestros amigos.
Pues escucha, bribón, sé mas comedido con tu lengua...
y trata con respeto a mí y a mi corte,
o tendré que llamar al Diablo para que te lleve.
No, Maese Doctor, basta ya de trucos.
- Quiero mi dinero. - Quiere su dinero.
Trucos, ahora verástrucos maldito truhán.
¡Tonto! ¡Granuja!
Maese Doctor Fausto, despertad y escuchadme.
¡Despertad!
¿No queréis despertad? ¡Hijo de perra!
¡Brujo del demonio, yo haré que despertéis!
Vamos, buen doctor,
aquí está el tabernero. Mi señor Bountiful,
metedlo dentro del barril de donde salio.
¡Atrás carroña!
¿creéis que soy un vinatero?
¿Qué erestú, Fausto,
mas que un hombre condenado a morir?
Morir.
Morir.
¿Qué erestú, Fausto, mas que un hombre condenado a morir?
La hora tremenda y fatal se acerca.
Y mi alma se llena de inquietud y desesperación.
Todo se esfumara con un tranquilo sueño.
Cristo llamó al ladrón desde la cruz.
Descansa Fausto,
sosegado y ufano.
¿Decíais algo, mi amo?
Nada muchacho, nada.
Como mandéis, señor.
Tres de vuestros jóvenes estudiantes os esperan.
Debéis vestiros.
Vamos, señor.
¿Querrías tenermis bienes terrenales, muchacho?
¿ Y quién no, señor?
Todo cuanto un hombre desea en el mundo, Fausto puede tenerlo.
Todo menos la luz imponderable de la fe con la que...
un pobre no podría comprar una vela.
¿ Vais a dejarme, señor?
No, ella me dejó a mí. Así pues, guarda el resto.
¿Pero qué es eso?
Nada, no es nada.
¿Nada me dais, señor?
Todas mis propiedades.
Creo que mi amo fallecerá pronto,
porque me ha regalado todos sus bienes.
Poraquí, caballeros.
Mi honorable amor, el doctor, os recibirá.
¿Caballeros?
Doctor Fausto,
hemos estado hablando de bellas mujeres,
discutiendo cuál fue la mas hermosa en el mundo,
y hemos convenido entre nosotros...
que Helena de Grecia fue la mujer mas hermosa que ha existido.
Así pues, Maese Doctor,
si queréis hacernos el favor de dejarnos ver a esa simpardama de Grecia,
a quien todo el mundo admira por su majestad,
os quedaremos por ello eternamente agradecidos.
Caballeros,
por cuanto veo vuestra amistad no es fingida.
Yno es costumbre de Fausto negarse a las justas peticiones...
de quienes le aprecian.
Contemplareis a la simpar dama de Grecia.
Sin escatimar su pompa y majestad,
igual que cuando Paris cruzó los mares con ella...
y trajo los despojos de la rica Dardania.
Os damos las gracias, señor.
- Estamos llenos de curiosidad. - Silencio entonces.
Que peligroso es hablar.
Muy simple soy para cantar alabanzas...
a la que el mundo admira por su majestad.
No maravilla que los irritados griegos persiguieran...
durante diez años al raptor de tal reina,
cuya divina belleza no tiene comparación.
Ya hemos visto la obra maestra de la naturaleza,
que no tiene paralelo en la historia.
Salgamos, pues.
Doctor Fausto,
ojala tuviera yo poder para guiar tus pasos por el camino de la vida.
Rompe tu corazón y mezcla la sangre con tus lagrimas.
Amable Fausto, abandona esas artes malditas.
Mi buen amigo,
aprecio tus palabras que confortan mi alma destrozada.
Déjame a solas sopesarmis pecados.
Me voy Fausto, pero entristecido.
Recelando que tu alma esté para siempre perdida.
¿Dónde está Fausto?
lnfeliz, ¿qué es lo que has hecho?
Condenado estás Fausto, condenado.
¡Desesperado y moribundo!
El lnfierno con voz rugiente te reclama. Grita: ''¡Fausto ven!''
''¡Tu hora está a punto de llegar!''
Y Fausto a la terrible cita acudirá.
Desdichado Fausto,
¿dónde hay misericordia?
Yo me arrepiento y sigo desesperado.
El lnfierno se ha instalado arrogante en mi pecho.
¿Qué haré para eludir tan horrendo destino?
Eres un traidor, Fausto.
Retengo tu alma por desobedecer a mi soberano señor.
Levántate o desgarrare tu cuerpo en finos pedazos.
Dulce Mefistófeles,
ruega a tu señor que perdone mi injusta presunción.
Ynuevamente con sangre confirmaré la promesa que ya hice a Lucifer.
Hazlo, sin dilación ni excusas, antes de que te alcancen daños mayores.
Una cosa, buen servidor,
he de pedirte.
Para saciar el anhelo de mi ansioso corazón,
haz que pueda tener junto a mi pecho a la divina Elena, a quien he visto antes.
Y cuyo dulce abrazo podrá alejar de mi...
estas necias ideas de quebrantar mis votos.
Eso o cualquier otra cosa que desees se realizará...
en un abrir y cerrar de ojos.
Fue este el rostro que lanzó al mar mil naves,
e hizo arder las torres de la orgullosa Troya.
Ven Elena.
Hazme inmortal...
con un beso.
Tus labios...
han absorbido mi alma.
Mira dónde vuela.
Ven Elena, ven.
Devuélveme mi alma.
Aquí me quedare.
Porque el Cielo está en estos labios y es escoria cuanto no sea Elena.
Yo seré Paris y por amor a ti en lugar de Troya será Wittenberg arrasado.
Yo combatiré con el débil Menelao llevando tus colores en mi cimera.
Sí, heriré en el talón aAquiles.
Yentonces volveré junto a Elena...
por un beso.
Eres mas clara que el aire de la tarde.
Tienes la belleza de mil estrellas.
Brillas aún mas que el flameante Júpiter cuando abraso en sus llamas a Semele.
Mas encantadora que el monarca de los cielos,
a quienAretusa estrechó entre sus brazos.
Nadie salvo tú...
será mi bien amada.
- Caballeros. - ¿Qué aqueja a Fausto?
Mis entrañables amigos, estando con vosotros...
hubiera vivido tranquilo, pero ahora muero eternamente.
¿No viene?
¿Que ocurre, Fausto?
Parece que sufre alguna enfermedad por vivirtan solitario.
Si tal fuese, traeremos médicos que le curen.
Eso es un hartazgo, no temáis.
Un hartazgo de pecados, que mi cuerpo y mi alma han condenado.
Aún así Fausto, confía en Dios.
Recuerda que su bondad es infinita.
Pero las ofensas de Fausto no pueden ser perdonadas.
La serpiente que tentó a Eva podrá salvarse, pero no Fausto.
Caballeros, oídme con paciencia y no tembléis ante mis palabras.
Late mi corazón estremecido...
al recordar que he sido aquí estudiante durante 30 años.
Ojala nunca hubieses visto Wittenberg,
ni leído libros.
De los prodigios que hice, toda Germania fue testigo. ¡Todo el mundo!
Y por eso Fausto lo ha perdido todo,
Germania y el mundo.
Sí, el Cielo mismo.
El Cielo, la vista de Dios,
la gloria de los bienaventurados y los santos,
y me espera el lnfierno porsiempre.
¡El lnfierno por siempre!
¿Qué será Fausto, amigos míos, cuando se vea en el fuego eterno?
Aún así, acude a Dios.
A Dios, de quién Fausto abjuró.
A Dios, de quién Fausto blasfemó.
Oh Dios, yo lloraría,
pero el Demonio mis lagrimas secó.
Todo se lo llevó, con vida y alma.
Él decide mi lengua.
Quisiera levantar mis brazos.
Pero ya veis,
ellos los sujetan.
¿Quiénes Fausto?
Lucifer y Mefistófeles.
Caballeros,
Les di mi alma a cambio de mis artes.
- ¡Dios lo impida! - Dios lo impediría, por supuesto.
Pero Fausto lo hizo.
Porlos vanos placeres de 24 años,
Fausto perdió felicidad y alegrías eternas.
Suscribí con mi sangre un documento.
El plazo ya ha expirado.
Se cumple el tiempo.
Yvendrán a buscarme.
¿Por qué no dijiste esto antes para que pudiéramos rezar porti?
Con frecuencia pensé en hacerlo así,
pero el Diablo amenazó con cortarme a pedazos si nombraba a Dios.
Con llevarme en cuerpo y alma si alguna vez recurría a la divinidad
Yahora ya estarde.
Marchaos caballeros,
o pereceréis conmigo.
¿Qué haríamos para salvar a Fausto?
Dejadme, marchaos y salvaos vosotros.
Dios querrá darme fuerza.
Yo me quedo con Fausto.
No tientes a Dios, amigo.
Pasemos a la otra habitación para rezar por él.
Rezad pormí.
Aunque ruidos oigáis, haced caso omiso.
Que nada puede salvarme.
Reza tú.
Que nosotrostambién lo haremos. Dios se apiadará de ti.
Caballeros...
adiós.
Si vivo hasta mañana, ya os visitaré. Si no...
Fausto.
... es que fui al lnfierno.
Adiós Fausto.
Condenado.
Ven a cumplirtu condena.
El Diablo te arrancará la carne.
El Diablo te cortará en pedazos.
Fausto,
ya no te queda mas que una breve hora de vida.
Y luego cumplirtu condena...
eternamente.
Detened vuestra marcha, esferas celestiales.
Que el tiempo cese y la medianoche no llegue.
Ytú astro rey, surge.
Surge de nuevo y haz perpetuo el día.
O que esta hora dure un año, un mes, una semana o un sólo día.
Para que Fausto pueda arrepentirse y salvarse.
Las estrellas se mueven,
el tiempo corre,
el reloj sonará,
el Diablo vendrá,
y Fausto será condenado.
¡Quiero elevarme hasta Dios!
¿Quién me sujeta?
Ved la sangre de Cristo en el firmamento.
Una gota salvaría mi alma, media gota.
¡Mi Cristo!
¡No se rompió mi corazón por nombrar a Cristo!
Aún puedo recurrir a él.
¡Líbrame de Lucifer!
¿Dónde está todo?
¡Se ha ido!
Yver cómo Dios extiende sus brazos y frunce sus cejas iracundo.
Montes y colinas, venid.
Caed sobre mí y ocultadme a la vista de la divina cólera.
No.
Será mejor hundirme en las simas de la tierra.
¡Tierra...
ábrete!
No.
No querrá albergarme.
Estrellas...
que reinabais en mi nacimiento.
Cuya influencia rige los humanos destinos,
llevaos a Fausto cual tenue niebla a las entrañas de nubestormentosas,
para que al vomitar sus rayos en el aire...
mis miembros sean lanzados por sus bocas humeantes,
y así mi alma pueda ascender al Cielo.
Media hora ha pasado. Pronto habrá pasado toda.
Dios, si no quieres tener piedad de mi alma,
por la sangre de Cristo que a redimirnos vino,
impón un fin a mi incesante pena.
Arrójame al lnfierno por 1 .000 años, por 100.000, mas que al final me salve.
No hay final para las almas condenadas.
¿Por qué no seré un ser que de alma carece? ¿Por qué será inmortal esta que tengo?
Si la transmigración de las almas fuese cierta, esta alma saldría de mí...
para albergarse dentro de cualquier animal.
Las bestias son felices,
porque cuando mueren sus almas en elementos se disuelven.
Mas vivirá la mía en las tinieblas del lnfierno.
¡Malditos los padres que me dieron la vida!
No Fausto, reniega de ti. Reniega de Lucifer,
que te ha privado de las glorias del Cielo.
Es la hora.
Cuerpo mío, hazte aire.
¡O Luciferte llevará al lnfierno!
Alma, transfórmate en gotitas de agua y cae en el océano donde jamás te encuentre.
¡Dios mío! ¡No me mires con cólera!
Lagartos y serpientes, dejadme respirar.
¡lnfierno, no te abras!
No vengas, Lucifer.
¡Quemaré mis libros!
Un año, un mes, una semana, un solo día,
para que Fausto pueda arrepentirse y salvarse.
¡Demasiado tarde Fausto!
No es demasiado tarde para engañar.
¿Adónde volaré?
¡Si voy hacia Dios me arrojará al lnfierno!
¡Estas condenado, Fausto!
¡Demasiado tarde Fausto!
¡Ved la sangre de Cristo en el firmamento!
Una gota salvaría mi alma, media gota.
¡Cristo mío!
¡El Diablo desgarrará tus carnes!
¡Demasiado tarde para arrepentirse!
¡Tu destino está fijado!
¡Condenación eterna!
¡Muerte eterna!
¡Muerte eterna!
El pago del pecado es la muerte.
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