All language subtitles for La religieuse (Jacques Rivette, 1966)

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Original subtitles

Libre adaptaci�n de una pol�mica novela de Diderot

que lleva el mismo t�tulo, esta es fruto de la imaginaci�n.

No pretende ser un retrato exacto de las instituciones religiosas,

ni siquiera del siglo XVlll.

Los espectadores la ver�n desde esa doble perspectiva

hist�rica y novelesca sin generalizar de forma apresurada,

injusta e indefendible.

1760. Denis Diderot tiene 47 a�os.

En pocas semanas, el director de la Enciclopedia

escribe "La Religiosa".

En el siglo XVIII, la vida en los conventos no conserva m�s

que los aspectos externos de una aut�ntica vida religiosa.

Muchos burgueses y arist�cratas pagan por internar a sus hijas

en conventos hasta que se casen.

Son lugares de retiro para viudas y mujeres solas.

Se compra una abad�a como hoy en d�a un bufete.

A esto se le llama "un beneficio".

La superioras suelen ser nombradas seg�n su grado de nobleza.

Abadesas muy j�venes, a veces menores de veinte a�os,

llegan a dirigir grandes conventos.

Muchos de ellos son el escenario habitual de fiestas y espect�culos.

Las reglas no se cumplen y pierden sentido

al contacto con esa vida mundana.

En su novela Diderot se inspira en personajes reales.

Louise Adela�de d'Orl�ans, hija del Regente Philippe

que fue Abadesa de Chelles en 1719, le sirvi� de modelo

cuando imagin� a la superiora de Saint Eutrope.

Suzanne Simonin, "La Religiosa" recuerda a Marguerite Delamarre

cuyo padre, para aumentar su fortuna,

intern� en un convento a los tres a�os.

Esta apel� contra sus votos forzados en 1752,

perdi� el pleito y permaneci� enclaustrada hasta su muerte

En la Abad�a de Longchamps que aparece en la obra de Diderot.

"La Religiosa" podr�a ser un comentario

de esas palabras de Bossuet:

"No entre temerariamente en una profesi�n tan dura

y si no siente un asco tremendo por el mundo,

salga, hermana, de ese encierro".

Ya que establecer a una hija cuesta dinero,

se opta por entregarla a la religi�n. No tiene vocaci�n alguna.

Son motivos suficientes el dinero y la necesidad.

Se conduce a la victima al Templo con las manos y los pies atados.

Se la presenta al Sacerdote y es objeto de un sacrificio

que lejos de glorificar y complacer a Dios, le resulta execrable

y provoca su venganza.

Louis Bourdaloue.

Serm�n sobre el deber de los padres respecto a la vocaci�n de sus hijos

LA RELIGIOSA

Marie-Suzanne Simonin, �promete decir la verdad?

Lo prometo.

�Est� aqu� por su propia voluntad?

Si.

Marie-Suzanne Simonin,

�promete a Dios castidad, pobreza y obediencia?

No, se�or.

Marie-Suzanne Simonin,

�promete a Dios castidad, pobreza y obediencia?

No, se�or.

Ser�nese y esc�cheme.

Me ha preguntado si promet�a a Dios castidad, pobreza y obediencia.

Le he o�do y le contesto que no.

Se�ores, y ustedes, padres m�os,

les tomo como testigos. �Estoy aqu� obligada!

�He fingido hasta ahora cumplir la voluntad de mis padres

para protestar en p�blico contra esa coacci�n!

iNo tengo vocaci�n alguna! �No quiero obedecer a mis padres!

Queridos padres... iHagan de m� lo que quieran!

�Pero, monja, no! iNo quiero serlo!

�No lo ser�!

�No! �No!

�No!

Sigo siendo su hija.

Lev�ntate, Suzanne.

Lev�ntate

Est�s llorando.

Eres ingrata.

Sabes que hemos perdido mucho dinero.

A tus hermanas, no les va bien. Nos arruinamos para casarlas.

Tu padre es abogado y no banquero.

No podemos reunirte una buena dote.

Tu ingreso en el convento supuso m�s gastos.

La gente sab�a que ibas a profesar.

Al negarte has provocado un esc�ndalo.

�Qu�?

�No dices nada?

�Qu� van a hacer conmigo?

S�game.

Padre, lleva tiempo siendo nuestro confesor.

Tiene que hablar con ella.

No la obligar� a ser religiosa.

Nadie m�s puede convencerla.

Es Dios quien tiene que llamarla. Ser�a peligroso entrometerme.

�Ha encontrado lo del caso Delamarre?

Lo estoy buscando.

Lleva tres meses encerrada en su habitaci�n.

Sabe que no conseguir� nada.

Hay que resolverlo ya.

�Podr�a ver a mi madre?

�Podr�a hablar con mi padre?

�Podr�a escribirles?

Sabe que no.

�Qu� d�a es hoy?

El segundo lunes del mes.

Seamos sinceros.

Me he arruinado por �sta.

Qu� podr�a hacer ahora por la otra

Que se lo piense.

�Qu� har� con esa chica?

No puede trabajar.

En el mundo no ser�a libre. Menos a�n que en un convento.

Conoce el destino de las chicas solteras o pobres.

- El hospicio. - O la c�rcel, el asilo.

S�lo le pido que la vea.

Hablar� con ella.

Ac�rcate.

Habla sin miedo.

Ac�rcate.

No tengo nada que decirle.

Entr� tarde en la orden.

Sabr� comprenderte.

Mi madre me odia.

No la acuses y compad�cela. Es una buena cristiana.

- Es muy a su pesar que... - �Qui�n la obliga?

Ella me pari�.

- �Soy distinta a mis hermanas? - S�.

�C�mo?

Escucha, t�matelo con paciencia. Si�ntate.

Oremos.

Ser�nate

No.

No, padre.

Ya no puedo rezar.

- Lo he intentado... - Hija m�a...

Soy m�s guapa que mis hermanas.

Eso molestaba a mis padres.

Cuando ten�a quince a�os,

un joven cortejaba a mi hermana.

Not� que yo le gustaba. Se lo dije a mi madre.

A los cuatro d�as me internaron en un convento.

Pas� all� dos a�os, hasta el momento de profesar.

Dicen que mis padres son gente honrada.

Se les quiere y respeta.

�Por qu� conmigo...?

Hija m�a, tengo que decirte algo.

Aunque se lo aconsej� muchas veces,

hay un secreto que tu madre nunca quiso revelarte.

Ya sabes c�mo es ella.

Pensaba convencerte sin confes�rtelo. Se equivoc�.

Me ha encargado decirte que el se�or Simonin no es tu padre.

Me lo imaginaba.

Ya ves que no puede tratarte como a sus otras hijas.

- No le puede decir a tu padre... - �Qui�n es mi padre?

No me lo ha dicho.

Tus hermanas han sido las favorecidas.

No te dejaron nada de lo que te correspond�a.

Si pierdes a tus padres, te quedar� muy poco.

Puede que te arrepientas luego de haber rehuido el convento.

No pido nada.

No tengo nada m�s que decirte.

Pi�nsatelo

y toma una decisi�n.

Padre...

tengo otra pregunta.

- �Saben mis hermanas...? - No.

�Y dejaron sin nada a su hermana?

Ya que si creen que lo soy...

No cuentes con ellas.

Tienen hijos. Ser� un buen pretexto para dejarte en la miseria.

As� no se vive.

Hazme caso. Reconc�liate con tus padres.

Obedece a tu madre. Hazte religiosa.

Te reunir�n una peque�a dote.

Tu vida ser�, si no feliz, al menos soportable.

Eres sensata y buena.

Pi�nsatelo bien.

Su madre le concede la entrevista.

Lev�ntate.

Tu padre no est�. Habla.

Has visto al Padre Seraf�n.

Sabes por fin qui�n eres y lo que puedes esperar de m�.

Entonces, Suzanne, �qu� decisi�n has tomado?

Mam�, s� que no tengo nada,

que no puedo aspirar a nada... lo s�.

Pero no olvide que es usted mi madre.

Quisiera olvidarlo.

Hija m�a,

no me sigas amargando la vida.

La pasi�n ha desaparecido

y ha vuelto la raz�n.

�Y el que me dio la vida?

Muri�.

Sin acordarse de ti.

El sufrimiento que me caus� hubiera podido matarnos a las dos.

Dios no lo quiso.

No tienes nada y nunca tendr�s nada.

Lo poco que te doy, se lo quito a tus hermanas.

Vend� mis joyas. He dejado el juego.

Ya no acudo a espect�culos. He renunciado al lujo.

Si te haces monja tal y como deseamos,

tengo reunida tu dote con mis ahorros,

Pero, mam�, a�n hay personas que nos siguen visitando.

Puede que alguien me acepte.

Ni lo pienses. No despu�s del esc�ndalo.

Si no encuentro marido, �debo encerrarme en conventos?

�Quieres que me mate el remordimiento?

Eres hija m�a a mi pesar.

Cuando me est� muriendo, �estar�s all� junto a tus hermanas?

�Podr� pensar, al comparecer ante Dios,

que me he redimido

y que no ir�s a reclamar lo que no te pertenece?

�Qu� quieres que piense al morir?

Le dir� a tu padre... �Qu� le dir�?

�Que no eres hija suya?

Si bastara con suplicarte...

Pero no tienes compasi�n.

�Eres como tu verdadero padre!

Sal.

No queremos volver a verla.

Dios m�o...

ilum�name.

Dame fuerza.

Su madre ha prometido al Sr. Simonin no volver a verla.

Pero puede escribirle.

"Mam�...

le pido perd�n.

Ord�neme lo que usted quiera. Si desea que me haga religiosa,

espero que sea tambi�n la voluntad de Dios".

Suzanne, �reconoces esta carta?

- S�, se�or. - �La has escrito libremente?

S�.

�Har�s lo que prometes?

Lo har�.

�Tienes preferencia por alg�n convento?

No.

Me dan igual.

Nada m�s.

Me cuesta recibir a una joven con tan poca vocaci�n.

No creo ser la primera en dec�rselo.

Es cierto, Madre,

pero aquello fue un arrebato del que Suzanne se ha arrepentido.

�Qu� opina nuestra Madre de Novicias?

Fue un esc�ndalo.

Aqu� no lo permitimos.

No se volver� a producir,

adem�s, el talento de Suzanne en este famoso convento

disculpar�a sus chiquilladas.

Sabe m�sica, canta bien

y la dote que traer�...

Sor San Juan se encarga de esos asuntos...

- Mil escudos... - ...y ya nos ha dado su opini�n.

Sor Santa Cristina, me gustar�a contestarle.

No temo el esc�ndalo.

Puede que sea nuestro deber acoger a los esp�ritus rebeldes

y ense�arles a aceptar nuestras reglas.

Esa joven es un alma dif�cil

que deberemos cuidar mucho.

- Acepto a su madre entre nosotras. - Madre...

No diga nada m�s, se�ora.

Le aconsejo que su hija escriba a nuestra querida Madre

y le d� las gracias por haberla acogido.

�sta es su nueva hija.

Ya ha sido novicia. Conoce los reglamentos.

El nuestro no es distinto, pero lo aplicamos estrictamente.

Se lo ense�ar� y no lo olvidar� jam�s.

Sabe tocar m�sica.

Su madre nos dijo que cantaba. Tenemos un clavicordio.

Vamos al locutorio.

Dec�dase, se�orita.

�Qu� tengo que cantar?

Lo que se le ocurra.

Eso.

Tristes aderezos...

Antorchas p�lidas...

Luz peor que las tinieblas...

Astro l�brego de las tumbas...

Astro l�brego de las tumbas...

No ver� otra claridad que la vuestra...

No... No...

Es perfecto.

Canta muy bien.

La felicito, se�ora.

Adi�s, hija m�a. No me hagas sufrir m�s.

- �C�mo est�s hija m�a? - Estoy resignada, Madre.

- �No sientes nada m�s? - Para serle sincera... nada.

Conozco tu historia. Te compadezco.

Entiendo tus problemas.

Me preocupa que dudes de tu vocaci�n.

Quiz�s m�s que a ti.

Intentar� animarte.

�Amas a Dios?

- Con toda mi alma. - Lo dem�s vendr� por a�adidura,

sin que te des cuenta.

Nuestro Dios es un Dios oculto.

Acude a nosotras como un ladr�n

sin anunciar su llegada.

�Y si no fuera mi destino ser monja?

Los dem�s estados tambi�n tienen sus espinas.

Uno s�lo siente las suyas. Deja que la gracia entre en ti.

Renuncia a tus pensamientos

incluso a los m�s simples y naturales.

Niega tus sentidos y tu voluntad.

Que la naturaleza muera en ti.

Acepta ver a Dios s�lo cuando quiera aparecer.

Vamos, hija m�a...

arrodill�monos y oremos.

Padre nuestro que est�s en el cielo,

santificado sea tu nombre.

H�gase tu voluntad

as� en la Tierra como en el Cielo.

El pan nuestro de cada d�a, d�nosle hoy.

Perd�nanos nuestras ofensas

as� como perdonamos a los que nos ofenden.

No nos dejes caer en la tentaci�n

y l�branos del mal.

Am�n.

Y l�branos del mal.

Am�n.

Vuelve a confiar, alma m�a.

Est�s en presencia de Cristo, tu esposo.

Jes�s...

el que se hizo hombre por amor a ti,

que quiso morir en una cruz para salvarte.

Ahora est� aqu� para escucharte,

perdonarte.

H�blale.

Dile que...

Dile...

No s� lo que me pasa.

Cuando te acercas

parece que Dios se retira

y enmudece.

Me encuentro ordinaria y limitada.

- No me atrevo a hablar. - Puede que sea una se�al.

Tal vez sea Dios que la enmudece.

Querida Madre, la comunidad aprueba la profesi�n

de nuestra postulada que ser� Sor Santa Suzanne.

El Eterno proveer�.

No conocer� la hambruna.

�l me permite descansar.

Me lleva por aguas apacibles.

�Qu� te ocurre, Suzanne?

�Has visto a nuestra Madre?

Creo que est� en el jard�n. Parec�a cansada.

Madre...

- �Qu� ocurre? - Ay�deme.

Yo tambi�n necesito ayuda.

- Ser� ma�ana, �verdad? - Ya lo sabe, Madre.

�Te encuentras indecisa, m�s desamparada que nunca?

No s� si podr� pronunciar mis votos.

S� que podr�s.

No te hablar� de los peligros del mundo

que se suelen mencionar en momentos como �ste.

Sabes que te tengo cari�o.

Dicen con raz�n que eres una de mis favoritas.

Siempre has cumplido con tu deber de religiosa.

- �Temes el futuro? - Con usted no, Madre.

No quiero dejarla.

Hija m�a...

tus obras, tus penas, tu vida pertenecen a Dios.

S�lo �l existe y nos ama. Nos gu�a.

Estamos en su mano.

La mano de Dios est� cerca de ti.

Te protege.

Te conduce hacia nuestro divino Esposo,

hacia la alegr�a eterna.

Hacia el descanso.

�Qu� has provocado en m�?

Que �l te hable ya que no quiere hacerlo por mi boca.

Estoy cansada.

Ped� a Dios no ver este d�a,

pero no es su voluntad.

Por segunda vez, te pedir�n

que le prometas castidad, pobreza y obediencia.

Hablar� con tu madre y pasar� la noche rezando.

Reza tambi�n y luego duerme.

Quiero rezar con usted.

S�lo hasta las once.

Luego descansar�s.

Quiero que duermas.

Eso es lo que deseo.

- Ave Mar�a. - Deo Gratias.

- Ave Mar�a. - Deo Gratias.

Ave Mar�a.

"Api�date de m�, Se�or. Api�date de m�.

Mi coraz�n conf�a en ti".

Tales son los gritos que dirig� al Se�or

que me ha colmado de bienes.

Me envi� su misericordia y su verdad.

Me rescat� de entre los leones

donde descansaba en medio del peligro.

Si me has dejado para castigarme, Se�or, que as� sea.

No me devuelvas el don que me quitaste,

pero auxilia a esa joven dormida.

H�blale, Se�or. Habla a sus padres.

Y perd�name.

�Te acostaste temprano?

A la hora que usted me dijo.

- �Dormiste? - Profundamente.

Eso esperaba.

�C�mo te encuentras?

Bien.

�Y usted?

Nadie entra sin dudas en la vida de religi�n,

pero nadie me ha preocupado tanto.

Quisiera que fueras feliz.

Si me sigue queriendo, lo ser�.

Si dependiera de eso...

�No pensaste en nada esta noche?

- En nada. - �No so�aste?

No.

�Qu� sucede ahora en tu alma?

Nada.

Cumplo con mi destino.

Me dejo llevar.

No me quedan fuerzas ni para llorar.

S�lo pienso que tengo que obedecer.

�No me dice nada?

He venido �nicamente para verte.

Tengo que permanecer callada.

Sigue descansando para que te vea.

Luego me ir� y Dios har� el resto.

�Qu� hora es?

Son las seis.

No estar� cuando te vistan Debo concentrarme.

S�lo quiero pensar en una cosa.

Levanta el brazo.

Levanta el brazo.

Gira la cabeza.

Gira la cabeza.

Sor San Juan.

- Ave Mar�a. - Deo gratias.

Te toca cantar en el coro, Sor Santa Suzanne.

- S�. - Durante el oficio.

- �En el coro? - Prep�rate.

Sor Santa In�s...

- �He profesado? - Desde ayer eres nuestra hermana.

Madre...

�Es cierto?

�A qu� te refieres?

�Me creer�, Madre si le digo...?

�Qu�?

No recuerdo lo que pas� ayer.

No s� lo que hice ni lo que dije.

- Hiciste y dijiste lo preciso. - �No me cree?

No tengo por qu�.

Eres Sor Santa Suzanne. Es suficiente.

�Cu�ndo muri�?

Despu�s de una estancia en casa de tu hermana.

Ya no gozaba de buena salud.

Sufri�.

- �No le dijo nada m�s? - Me pidi� que te diera esto.

- �Ud. no sabe qui�n era mi padre? - No.

�Te gusta la vida aqu�?

El tiempo pasa.

Ya est� acabando el oto�o.

"Hija m�a: Es poca cosa.

Mis �ltimos ahorros

Reza por m�.

Tenerte ha sido mi �nico pecado.

Ay�dame a expiarlo.

Mi destino en el otro mundo depende de tu conducta en �ste.

Adi�s, Suzanne. No le pidas nada a tus hermanas.

No esperes nada de tu padre. Ha muerto.

Adi�s.

Quema esta carta. No dejes los h�bitos.

Imaginarte en el mundo, desamparada,

amargar�a mi �ltimo instante".

�Por qu� llor�is?

Acercaos. Quiero besaros.

Venid...

Jes�s.

�sta es la lista de las celdas que visitar�is.

Algunas destruyeron los cilicios que les di.

Se quedaron con sus Biblias a pesar de tenerlo prohibido.

Me las traer�is.

- �Qu� quieres, hermana? - Visitar tu celda.

- �Te lo ordenaron? - Nuestra Madre me lo pidi�.

- �D�nde est� tu cilicio? - Lo quem�.

�Y tu disciplina?

La tir� y anim� a mis hermanas a que lo hicieran.

�Qui�n te lo permiti�?

La Sra. de Moni dec�a que esas penitencias

eran in�tiles y nos volv�an orgullosas.

La Sra. de Moni ha muerto.

Pero puedo llorarla y seguir sus ense�anzas.

�Podr�s cantar y tocar el �rgano ma�ana?

Ma�ana no es d�a festivo y no me toca cantar.

No har� nada fuera de las reglas.

�Las conoces?

Mira.

�sta es nuestra Constituci�n. Me la aprend� de memoria.

Es el �nico compromiso que he aceptado.

Una de vosotras ha pecado contra la santa obediencia.

Tendr� que castigarla.

Sor Santa Suzanne...

esta semana, cumplir�s el oficio de rodillas en el centro del coro.

S�lo tomar�s pan y agua.

Quedar�s encerrada en tu celda.

No saldr�s m�s que para desempe�ar las funciones m�s viles.

Te proh�bo que te acerques a nuestras hermanas

y que les hables.

Sor Suzanne, �qu� opina del jansenismo?

No lo conozco.

�Y del molinismo?

Tampoco lo conozco

ni quiero o�r hablar, ni bien ni mal.

- �Se somete a la Constituci�n? - Me someto a la Iglesia.

- �Acepta la Bula? - Acepto el Evangelio.

Tiene que tomar partido. No tema decir la verdad.

Me niego a tomar partido. Me conformo con ser cristiana.

Puede irse.

- �Qu� ocurre, hermana? - Sabes que se adelant� el oficio.

�C�mo iba a saberlo en mi celda?

Ten�as que saberlo. Ser�s castigada.

"Iba tan cargada de perlas y joyas

que hasta ornaban sus zapatos".

Si te acercas a m�

e intentas detenerme, llegar�s demasiado tarde.

Madre...

necesito tinta y papel para preparar mi confesi�n.

�Puede darme m�s? Tengo mucho que escribir.

Usted lo sabe.

Gracias, Madre.

S�gueme, Sor Santa Suzanne.

�sta ser� tu celda. Sor San Ger�nimo ocupar� la tuya.

Desn�date y ponte esa ropa.

Sor Santa Suzanne...

Tienes defectos, pero no sueles mentir.

Dime la verdad.

�Qu� hiciste con el papel que te di?

Se lo dije.

Es imposible.

Me pediste mucho y tu confesi�n me pareci� corta.

Es cierto.

- �Qu� hiciste con el papel? - Lo que le dije.

Jura por la santa obediencia que es cierto.

Si lo haces te creer�.

No puede exigirme que jure por algo tan nimio.

No me est� permitido hacerlo.

Me est�s enga�ando.

No sabes a qu� te expones.

�Qu� hiciste con ese papel?

Se lo dije.

- �D�nde est�? - Ya no lo tengo.

�Qu� hiciste con �l?

J�rame que s�lo escribiste en �l tu confesi�n.

Trat�ndose de algo sin importancia

no puedo jurar.

Jura...

o... - No jurar�.

- �No jurar�s? - No.

�Eres culpable?

- �De qu�? - �De todo!

�Eres capaz de cualquier cosa!

Alabaste a la Sra. de Moni para rebajarme.

Despreciaste las reglas que restablec�.

Dividiste a la comunidad y faltaste a tus deberes.

Me has obligado a castigarte a ti

y a las que sedujiste, con lo que me cuesta hacerlo.

Te trat� con consideraci�n. Cre� que admitir�as tus errores...

�Que volver�as a m�!

No lo hiciste.

Hay algo malo en tu mente.

Tienes proyectos.

Me enterar� por el bien del convento.

Te lo puedo asegurar.

Sor Santa Suzanne...

dime la verdad. - Ya se la dije.

Te doy cinco segundos para decidirte.

- Dame esos papeles. - Ya no los tengo.

J�rame que s�lo sirvieron para tu confesi�n.

No lo puedo jurar.

Muy bien.

Danos esos papeles o dinos lo que conten�an.

- No sea tan considerada. - No la conoce. All� ella.

Madre...

no hice nada que ofendiera a Dios o a los hombres.

- Se lo juro. - Quiero que jures otra cosa.

Escribi� al arzobispo para denunciarla.

- Ya ves... - Lo he visto todo.

Me estoy perdiendo,

pero antes o despu�s...

Haga conmigo lo que usted quiera.

Perm�tame besarlo una vez m�s.

Que repique la campana.

Que no venga nadie.

Obedece a la Superiora y saldr�s.

�No hice nada! �No s� lo que quieren!

�Hay un Dios!

Nuestra Madre es demasiado buena.

Han pasado tres d�as y ya te ha perdonado.

Ya es demasiado tarde. Dejadme.

�Dejadme!

Consult� a Dios por tu caso.

Ha tocado mi coraz�n y le obedezco.

Arrod�llate y p�dele perd�n.

Dios m�o, te pido perd�n por mis pecados

como lo pediste en la cruz por m�.

Qu� orgullosa. Se compara con Jes�s.

Otra cosa...

Prom�teme que no hablar�s nunca de lo que pas�.

Nadie sabr� nunca nada.

Lo juro.

Puede que no volvamos a hablar. Dios nos perdonar�.

No he le�do tu informe, pero me imagino lo que pone.

Conoces a mucha gente. Yo a nadie.

No quiero comprometerte.

Ser�a tu perdici�n.

�De que se trata?

De entregar el informe a un abogado y conseguir una respuesta.

�Quieres irte?

Si te responde, tendr�s que tratar con gente de leyes.

S�.

- Necesitar�s de una cierta libertad. - Es cierto.

- Te har�n la vida imposible. - Las leyes me amparar�n.

Comparecer�.

Tendr� la posibilidad de hablar y de quejarme.

�Y si fracasas?

Pedir� cambiar de convento

o morir� en �ste.

Se sufre mucho antes de morir.

Pase lo que pase,

no dir�n que me arrastra una pasi�n confusa.

No veo a nadie. Pido ser libre

porque el sacrificio de mi libertad no fue voluntario.

No te preocupes. No me olvidar�.

S� que eres mi amiga.

Pide a Dios que te gu�e. Rezar� contigo.

Lleg� la Semana Santa. Mucha gente acudi� al convento.

Mis cantos provocaron aplausos tales como los que se brindan

a los actores en el teatro y que nunca deber�an o�rse

en los templos del Se�or,

particularmente cuando se rememora a su Hijo.

Hija m�a...

Querida Suzanne...

Perm�tame.

Madre, �tendr�a la bondad de devolverme...?

�Tu medalla?

De acuerdo.

Suzanne, un tal Sr. Manouri quiere verte.

Es tu abogado.

Hemos obtenido el permiso de Roma.

Pronto se notificar� a su Superiora una retractaci�n de votos

a nombre de Suzanne Simonin con la petici�n de dejar los h�bitos

y de salir del claustro para disponer de su vida.

Pero para llevar su caso tendr� que poder verla.

- Tendremos que escribirnos - Estar� pendiente.

Otra cosa.

Cuando se inicie el proceso usted seguir� aqu�,

v�ctima de la crueldad de sus compa�eras.

Lo s�.

No ser� peor que la que ya he sufrido.

Se encontrar� con distintos obst�culos:

el de las leyes,

el del convento de Longchamps, el de sus hermanas

que recibieron todo el patrimonio familiar.

Una vez libre, usted podr�a reclamar su parte.

- Les dir� que renuncio a ella. - Si lo hace siendo a�n monja,

no tendr� validez cuando deje de serlo.

�Y podr�an ellas aceptarlo?

Dejar a una hermana sin amparo ni fortuna...

�Qu� dir�a la gente?

�Y si se le ocurre casarse y tener hijos?

Ellas procurar�n que nada de eso ocurra.

No se desanime.

Le ayudar� tanto como me sea posible.

- �Quieres dejarnos? - S�, Madre.

- �Te retractar�s de tus votos? - S�, Madre.

- �No los profesaste libremente? - No, Madre.

- �Qui�n te oblig�? - Todo.

- �Tu padre? - Mi padre.

- �Tu madre? - Tambi�n.

�Porqu� no protestaste al pie del altar?

Estaba tan inconsciente que ni siquiera recuerdo la ceremonia.

- �C�mo puedes hablar as�? - Estoy diciendo la verdad.

�Y piensas que el mundo te creer�?

Me crea o no, es la verdad.

- Acomp��ame, Suzanne. - Como usted quiera.

Si hici�ramos caso a semejantes pretextos, habr�a muchos abusos.

Est�s resentida por los castigos que me obligaste a infligirte.

El perjurio es el peor crimen.

No ser� perjura. No he jurado nada.

- �No hemos reparado el da�o hecho? - No fue �se el motivo de mi decisi�n.

- �Cu�l fue? - La ausencia de vocaci�n.

Haber pronunciado mis votos coaccionada.

�Por qu� no lo dijiste a tiempo?

La primera vez, tuve valor.

La segunda, no era consciente.

Es cierto. Usted lo sabe.

Si la tomo por testigo,

�jurar� que estaba en mis cabales? - Lo jurar�.

Ser� usted la perjura y no yo.

Vas a provocar un esc�ndalo in�til.

Esta clase de asuntos dan ocasi�n a eso.

- No ser� mi culpa. - La gente es mala.

Pensar�n lo peor de ti, de tu mente, de tu conducta.

�Que piensen lo que quieran! Mi coraz�n es puro.

- Es incre�ble. - �Por qu�?

Cada uno tiene su car�cter. Yo tengo el m�o.

Le gusta la vida de convento. Yo la odio.

Tiene todas las virtudes de su estado.

A m� me faltan todas.

En el mundo se habr�a condenado. Aqu� tiene su salvaci�n.

Me condenar�a aqu�. Espero redimirme en el mundo.

Mi amor por la Sra. de Moni me ceg�. �Estoy harta de ser hip�crita!

�Mi cuerpo est� aqu�, pero no mi alma!

�Siempre ser� una mala religiosa!

No me digas que dejar�s sin remordimiento

los h�bitos que te unen a Jes�s. - S�, Madre, porque los cog� obligada.

Quisiera desgarrarlos y tirarlos.

�Qu� dir�n nuestras hermanas?

- �Est�s dispuesta a condenarte? - �Quiero salir de aqu�!

- Si no te gusta este convento... - �Ni este convento ni ser religiosa!

�No quiero que me encierren en ninguna parte!

Est�s pose�da, hija m�a.

M�rate... Sat�n habla por tu boca.

�No! �No quiero llevar esta ropa!

Jes�s...

Madre...

no estoy ni loca ni pose�da.

Me averg�enzo de mis arrebatos.

Le pido perd�n.

Pero dese cuenta...

no quiero mentir m�s.

Haciendo lo que salva a las dem�s, me odio y me condeno.

�Quiere evitar el esc�ndalo?

Hay una forma:

No le pido que abra las puertas,

pero procure que nadie las vigile. - �Est�s loca!

�Escuche!

Si no recobro la libertad,

estar� tan desesperada...

�Me matar�!

�Me matar�! �Me matar�!

Ve a la iglesia.

P�dele a Dios que te devuelva tu esp�ritu de religiosa.

Pregunta a tu conciencia.

Te dispenso del coro.

Imploremos la misericordia de Dios para una religiosa que ha abandonado.

Est� a punto de cometer un sacrilegio,

un acto vergonzoso.

Sor Santa Suzanne,

hasta nueva orden, no desempe�ar�s ninguna tarea.

No se te servir�.

Asistir�s a misa de rodillas.

Nadie podr� hablarte, ayudarte,

acercarse a ti, ni tocar lo que habr�s usado.

�chate en el centro del coro.

Para su salvaci�n recitaremos las letan�as de los Santos

y las oraciones para los que agonizan.

Sor San Jos�.

No entres. Vete.

- �Qu� quieres? - Tengo hambre.

No mereces vivir.

Pisadla, no es m�s que un cad�ver.

Al�jate.

M�s.

�Qu� quieres?

Madre, ni Dios ni los hombres me condenaron a morir.

Ordene que me dejen vivir.

�Lo mereces?

S�lo Dios lo sabe.

Estoy aqu� esperando que decida mi destino.

Bien.

Har� lo necesario.

Su Superiora no quer�a que la viera.

No se sab�a nada de usted. No asist�a a misa.

Me encierran

para que no asista.

No me dan de comer.

Las hermanas me tiran basura.

De noche me echan cristales rotos.

Me quitaron el rosario.

Dicen que estoy... pose�da.

Quieren exorcizarme.

Habla m�s alto. No te oigo.

Se�or, no le haga caso. No son m�s que mentiras.

No le pueden prohibir que me vea. Har� que se respete la ley.

Al menos lo espero.

No puedo evitarle esos sufrimientos. Tenga paciencia.

Lo siento, se acab�. Adi�s, se�or.

- �Qu� dice? - Est� pose�da.

No me hagas da�o.

�Que le has hecho?

�Qu� quer�as hacerle?

- �Sat�n! - �Sat�n!

�Sat�n!

- �Impura! - �Sat�n!

Dios m�o, esc�chame...

Ay�dame...

Ya no hay Dios para ti

Muere, condenada.

As� sea para ella.

- As� sea para ella - As� sea.

Vayamos al grano, se�ores.

Se ha presentado una demanda a nombre de Suzanne Simonin

que reclama en contra de sus votos.

Hemos estudiado el caso y emplazamos ante esta audiencia

a los familiares de Suzanne Simonin y al convento de Longchamps.

Les pido que sean breves.

Aqu� tienen dos cartas escritas por Suzanne.

En una dice a su madre que desea abrazar la religi�n.

En la otra, da las gracias a la Sra. De Moni por acogerla.

Presento un informe para el exorcismo de Sor Simonin.

Hemos deliberado y tomado esta decisi�n un�nimemente.

Suzanne ha renunciado a su bautismo.

El demonio la posee y la aleja de los oficios divinos.

En el informe se desglosan estas acusaciones.

Suzanne no lleva su rosario Blasfema contra Cristo.

Agredi� a una de las novicias m�s jovenes.

Ustedes juzgar�n. Me remito al juicio del tribunal.

Estoy harto de los sempiternos problemas de los conventos.

Suelen pasar por alto nuestra autoridad.

Pero estos hechos son graves.

Adem�s est� la denuncia presentada por el Sr. Manouri

que nos entregaron los magistrados.

Puede que no sea importante, pero hay que prepararse.

Iremos a Longchamps. Veremos a Sor Simonin.

y decidiremos lo del exorclsmo.

Lev�ntate.

Arod�llate y encomienda tu alma a Dios.

Madre...

antes de obedecerle...

�qu� har� conmigo?

�Qu� debo pedirle a Dios?

�Qu� gracia debo pedirle?

P�dele perd�n por los pecados de toda tu vida,

como si fueras a comparecer ante �l.

Levantadla.

Ya que no quiere encomendarse a Dios,

sab�is lo que ten�is que hacer. - �Perm�tame besar este crucifijo!

Camina.

Dios m�o, api�date de m�.

Perd�name si te he ofendido.

�Api�date de m�!

Sor Suzanne, lev�ntese.

- Des�tenla. - Es peligrosa.

Des�tenla.

Qu�tenle el velo.

�Cree en Dios, Padre, Hijo y Esp�ritu Santo?

S�, creo.

�Cree en nuestra Santa Madre la Iglesia?

- S�, creo. - �Renuncia a Sat�n y...?

- �Qu� le pasa? - Me lastimaron mientras...

�C�llate!

- �Renuncia a Sat�n y a sus obras? - S�, renuncio.

Renuncio.

Adore a Nuestro Se�or en voz alta.

Dios m�o,

mi Salvador,

t� que has muerto en la cruz por mis pecados,

te adoro.

Vierte sobre m� una gota de tu sangre

y purif�came.

Perd�name, Se�or, como perdono a todos mis enemigos.

�Madre!

Qu�dese.

Lev�ntese, Sor Suzanne.

Tengo este informe en su contra. Conteste sin miedo.

- �Por qu� no se confiesa? - Me lo impiden.

�Por qu� no se acerca a los sacramentos?

- Me lo impiden. - �Por qu� no va a los oficios?

- Me lo impiden. - Ud. sabe...

�C�llese!

�Por qu� sale de su celda de noche?

- Me quitaron el agua y todo. - �Por qu� la ataron?

- No lo s�. - �Por qu� no cierra su celda?

- Romp� la cerradura. - �Para qu�?

Para ir a misa el d�a de la Ascensi�n.

- �Fue hasta la iglesia aquel d�a? - S�, se�or.

No es cierto. Todas las hermanas...

Jurar�n que la puerta estaba cerrada,

que me encontraron tirada y que usted les orden� pisarme.

- No es cierto. - Usted ya hablar� despu�s.

�Por qu� no tiene ni rosario ni crucifijo?

- Me los quitaron. - �Y el breviario?

- Me lo quitaron. - �Como reza?

Con el coraz�n y con el alma, aunque lo tengo prohibido.

�Qui�n se lo prohibi�?

La Madre.

Madre...

�Es cierto que le prohibi� rezar?

Pensaba...

con raz�n... - No le pregunto eso. Conteste.

Se lo prohib�, pero...

Sor Suzanne �por qu� est� descalza?

- No me dan medias ni zapatos - �Por qu� su ropa est� tan sucia?

- Llevo 3 meses durmiendo vestida. - �Por qu�?

- No tengo ropa de noche. - �Por qu�?

- Me la quitaron. - �Recibe alimentos?

Los pido.

�No se los dan?

�Qu� falta ha cometido para recibir tan severo castigo?

La de no tener vocaci�n y desdecirme de mis votos.

Las leyes decidir�n sobre eso.

Mientras tanto, deben dejar que cumpla con sus deberes.

�Tiene queja...

de alguien? - No, se�or.

No quiero acusar, sino defenderme.

- Puede irse. - �Ad�nde?

A su celda.

V�yase.

Interrogar� a su Superiora.

No me ir� sin haber restablecido el orden.

Tan variada y continua crueldad no es veros�mil.

Pero es cierta, Monse�or.

Cristianas... Esa mujer es indigna de su cargo.

S� Monse�or, merece ser depuesta.

- Pero no lo ser�. �Qui�n lo impide?

Nadie.

La Sra. de Tourmont cre�a estar cumpliendo con su deber.

Conoc� a su padre.

Es gente pobre, de estirpe militar, pero honrada.

Sus tres hermanos son excelentes oficiales.

El m�s joven muri� valientemente el a�o pasado.

Pero veo que Suzanne le ha conmovido.

No es ning�n crimen.

�Qu� pasar� con su demanda?

Creo que la jurisdicci�n eclesi�stica tendr� que rechazarla.

- �Sin estudiarla m�s - No hay otra soluci�n.

Los amigos de la Srta. Simonin airearon demasiado el caso.

Si fu�semos indulgentes �qui�n sabe c�mo se interpretar�a?

Por desgracia, vea lo que escriben ya algunos fil�sofos:

"Si se entornasen para una desgraciada,

las puertas de esas c�rceles,

la gente acudir�a para intentar forzarlas".

Habr�a que darles la raz�n. No tema por su protegida.

El Sr. Manouri apelar�. Habr� juicio ante el Parlamento.

Los magistrados saben lo que tienen que hacer.

- �Aceptar� su decisi�n? - Dios quiera que sea justa.

Sigamos estudiando el caso Simonin.

Suzanne ha perdido el proceso.

Suzanne ha perdido el proceso.

Alguien quiere verla.

Vengo de parte del Sr. Manouri.

- He perdido el proceso. - No lo s�.

Me dio esta carta.

- �Le va a contestar? - No. Puede irse.

Suzanne...

�Ha le�do mi carta?

La recib�, pero no la he le�do.

- Ignora... - No, se�or.

Lo s� todo.

Si puedo serle �til...

Hablar� con el primer presidente, con los grandes vicarios.

No lo haga.

Todo ha termlnado.

No. Puede cambiar de convento.

Hay gente honrada que se interesa por su caso.

Incluso adinerados. Reunir�n una dote.

No la retendr�n aqu� si lo deja todo.

La gente honrada ya me ha olvidado.

- Saldr� de aqu�. - Nada pido.

Nada espero. A nada me opongo

Si Dios pudiera cambiarme... pero es imposible.

Este h�bito se me ha pegado al cuerpo.

Odio esta vida.

Noto que la odio.

Tiene que cambiar de convento.

Volver�.

Saldr� de aqu�.

�Como la tratan?

- Estoy olvidada. - Mejor.

Le pido que llame a mi Superiora para que nos escuche.

- Hable. - Ser� mi perdici�n.

No tenga miedo. Ya no est� bajo su mando.

La trasladaremos esta semana a San Eutropio, cerca de Arpajon.

Tiene un buen amigo.

Su abogado.

- �El se�or Manouri? - El mismo.

Habl� con el se�or Arzobispo y con m�s gente piadosa.

Ha entregado una dote a ese convento.

Si vuelven a incordiarla, le ordeno que me lo diga.

Por ahora no.

Se lo ordeno, por la santa obediencia.

Bien.

Le pido que guarde el secreto.

- �De qu� conoce al Sr. Manouri? - Del proceso.

- Le habr� visto a menudo - No, se�or, lo he visto poco.

�Y despu�s del pleito?

- Una vez. - �Le escribi�?

- No, se�or. - �Y usted a �l?

No, se�or.

Vendr� a decirle lo que hizo por usted.

Le proh�bo verle.

Si le escribe, m�ndeme la carta sin abrirla.

�Ha entendido?

Sin abrirla.

S�, se�or. Le obedecer�.

�Qu� hermosa es!

Por favor.

Si�ntate, hija m�a.

- �Perd�n! - No es nada.

Ya conoce las desgracias sufridas por esta pobre...

Estaban equivocados. Es tan dulce.

- Ya ve que la Iglesia... - Disculpe.

...gracias a los muchos conventos permite a sus miembros...

- Te quiero con locura. - ...realizar su vocaci�n propia.

Hay sitio para todos en ese gran cuerpo y cada uno debe procurar...

Cuando esos pedantes se hayan ido, llamar� a las hermanas y cantar�s.

Cada uno debe procurar encontrar el sitio que le ha sido asignado

por el Creador.

Si�ntese...

y d�jenme hablar.

Ya que cambia de convento, ser� conveniente

que vuelva a pronunciar sus votos. - Lo haremos, se�or.

Ser� una ceremonia preciosa.

No olvide que su dote viene de la caridad.

- �Una taza de chocolate? - Alguien sinti� compasi�n por...

- �Una tostada con mermelada? - Si�ntese.

- Nunca se lo agradecer� lo suficiente. - Pobrecita... Ya pas�. Olvid�moslo.

La consolaremos. Har� lo que le apetezca.

- �Una copita? �Una fruta? - Gracias.

Es tarde.

Has sufrido mucho.

Conozco a tu Superiora Estuvimos internas...

...en la Abad�a de Port-Royal. �La odi�bamos!

Me contar�s todo luego.

�Aqu� est� la nueva!

- �Qu� hermosa es! - �Qu� figura!

�Tiene unos ojos preciosos!

Vengo a ver si est�s bien instalada.

Rezar�s aqu�, querida.

Quiero que te pongan un coj�n.

Aqu�...

�estar�s bien?

Las s�banas no son muy finas. No tenemos otras.

Los colchones son buenos.

Debes estar cansada.

Qu�date en cama el tiempo que quieras.

Deo gratias.

Es tarde, Suzanne. Nuestra Madre te est� esperando.

Hola, Suzanne. �Has dormido bien?

Este caf� lleva una hora esper�ndote.

Espero que est� bueno.

Est� frio.

Qu� pena.

Date prisa.

Luego hablaremos.

- �Hace mucho que murio tu madre? - Casi un a�o.

- �Y tu padre? - Poco antes.

Tengo dos hermanas, si se pueden llamar as�.

Dicen que tienes talento y mejor a�n, inteligencia.

�Ha o�do, mam�, c�mo Sor Ursula cant� el Gloria?

- No estaba. - Envidias a Dorotea.

Y Sor Clemente, durante el Evangelio, hac�a as�...

Entretennos, Suzanne. Toca algo, luego cantar�s.

Perm�teme.

Est� muy bien, pero ya tenemos suficiente santidad en la iglesia.

Estamos aqu� entre amigas. C�ntanos algo alegre.

- No conoce canciones de moda. - Estar� cansada.

Tiene la voz m�s hermosa del mundo. Quiero que nos cante algo.

No me s� canciones.

�No recuerdas lo que se cantaba en el mundo?

No hace tanto tiempo.

Me parece lejano Adem�s apenas he visto mundo.

- �Te sabes "Placer de amor"? - Mis hermanas la cantaban a veces.

- �"Placer de amor"! - �S�, "Placer de amor"!

Placer de amor...

es s�lo un instante.

Pena de amor...

es para toda la vida.

Lo dej� todo por la ingrata Silvia.

Ahora me deja por otro amante.

Placer de amor...

Es s�lo un instante.

Pena de amor...

Es para toda ia vida.

�Maravilloso!

- Me parece que Sor Ursula... - S�, Sor Ursula...

Callaos. Canta como un �ngel.

Vendr� aqu� cada d�a.

Sab�a algo de clavicordio. Quiero practicar.

- Es algo que no se olvida. - D�jame tu sitio.

Y bien, �qu� opinas de tu alumna?

Tiene las manos m�s ligeras que su profesor.

Pues yo admiro las tuyas.

Sor Teresa, mira qu� dedos m�s bonitos tiene.

No bajes los ojos.

M�rame.

M�rame.

Tendr� que saber todos tus pensamientos.

La regla te proh�be ocultarme cosas. �Me contar�s todo?

Si me ocultas algo, te dar�n la disciplina en mi presencia.

Puedes irte si te aburres, Sor Teresa.

No me aburro.

- �Tengo mil cosas que preguntarle! - Ya.

Quiero conocer su historia, las penas que le han hecho sufrir.

Llorar�, pero no importa.

- Suzanne, �cu�ndo lo sabr� todo? - Cuando usted lo ordene.

Si puede ser, ahora mismo. �Qu� hora es?

Son las diez. Va a empezar el oficio.

- Empieza igual. - Madre...

Prometi� escucharme.

Me preocupan ciertos pensamientos.

Si no le hablo antes, no podr� rezar. Me distraer�.

Me imagino esos pensamientos. Ya veremos ma�ana.

- �Querida Madre! - Madre... conc�dale lo que solicita.

Ya hablaremos de m�.

Cuando la haya o�do, dejar� de sufrir.

- Me irritas, Teresa. - Lo s�.

Esto me incomoda y no me gusta.

Lo s�,

pero no soy due�a de mis sentimientos.

Por m�s que quisiera, no podr�a serlo.

Querida hermana... �qu� te pasa?

�Por qu� me reh�yes?

�Nuestra Madre no puede amarnos a las dos?

No. Es imposible.

�Por qu� has venido aqu�?

Ser�s feliz por poco tiempo

y yo desgraciada para siempre. - �Qu� temes?

�Que abuse de su amistad? �Que la aleje de ti?

No me conoces.

S� que no tienes la culpa.

- Prom�teme... - �Qu�?

Prom�teme...

que la ver�s lo menos posible. - Pero, �por qu�? Te aseguro que...

Estoy perdida.

Hijas m�as... �qu� est�is conspirando?

Le pido perd�n por estar aqu� sin su permiso

Hubieras debido solicitarlo.

La hermana ten�a penas y quise consolarla.

�De qu�?

Le inquietaba su bondad hacia m�.

Teme que Ud. me quiera m�s a m�.

Esos celos, tan naturales y halagadores para usted,

le hac�an sufrir y la tranquilic�.

Sor Teresa, te he amado y te amo todav�a,

pero no soporto esas pretensiones de exclusividad.

Olv�dalas, si no quieres que deje de amarte.

Recuerda la suerte de Sor Agata.

Es la morena que se sienta ante m� en el coro.

Me conoces. Soy buena.

Sufrir�a si tuviera que castigarte.

Acomp��ame, Suzanne.

No salgas de tu celda sin que yo te lo permita.

�Querida Madre!

Perdone a mi hermana Teresa. Ya no sabe lo que hace.

�Perdonarle? De acuerdo.

- �Qu� me das a cambio? - No tengo nada.

Acerca tu frente.

Ya es tarde para que me cuentes, pero ven.

Me dar�s una lecci�n de clavicordio.

Vete.

Ser� mejor que vuelvas a tu celda.

Madre...

le doy las gracias. - �Por qu�?

Por el espejo.

No lo comentes. La regla lo proh�be,

pero...

Suzanne...

he pensado en lo de Longchamps.

Quiero proponerte algo.

- �Debes tu dote a la caridad? - S�, Madre.

�Las hermanas de Longchamps se quedaron con la otra?

- S�. - �No te devolvieron nada?

- No, Madre. - No es justo.

Tienes derecho a reclamarla.

�Qu� te parece?

�Qu� habr�a que hacer?

Denunciar, en tu nombre, al convento de Longchamps.

Pagaremos los gastos y si ganas nos dar�s la mitad. �Qu� opinas?

�Vamos, hijas!

�No dices nada?

Est�s pensativa.

S�... Pienso que mi nombre volver� a aparecer en informes

y audiencias, con detalles, maldades,

calumnias para que se me odie.

Ser� una resentida. Me avergonzar� de mi inocencia.

Y llorar�.

No lo quiero.

Olvid�moslo. No tiene importancia.

�Dejadla!

�Dejadla en paz!

- �Me quieres? - S�, es tan buena conmigo.

- No, no me quieres. - �No la quiero?

- No. - �Qu� debo hacer?

- Adiv�nalo. - Yo busco, no adivino.

Esta lana est� sucia.

Este velo est� apretado.

Vas muy lenta.

- �Cu�ntos a�os tienes? - No he cumplido los veinte.

�Me contar�s todo acerca de tu vida?

- S�. - �Todo?

S�, pero ser� largo y triste.

no te preocupes, me gusta llorar. A ti tambi�n te gusta.

Secar�s mis l�grimas y yo las tuyas.

Puede que ese triste relato nos haga felices.

�Hasta donde nos llevar� la ternura?

Cuenta.

Suzanne...

quer�as mucho a tu primera Superiora.

S�, mucho.

No te quer�a m�s que yo, pero la quer�as m�s que a m�.

�No contestas?

Yo era desdichada, ella alivi� mis penas.

�Quien te hizo odiar el convento? Me ocultas algo...

No me creo que nadie te haya dicho lo guapa que eres.

- Alguien me lo dijo. - �Alguien que no te desagradaba?

- No. - �Te enamoraste de �l?

- No. - �No fue una pasi�n secreta?

D�melo todo. Soy indulgente.

- No tengo nada que decirle. - �Y qu� te repugna de nuestra vida?

Sus condiciones. Odio el retiro y sus deberes.

Creo que estoy llamada a otra cosa.

- �Quien te lo hizo creer? - El aburrimiento que me agobia.

- Me aburro. - �Aqu� tambi�n?

S�, querida Madre. A pesar de su bondad conmigo.

Pero,

�sientes en ti est�mulos...

deseos?

- No. - Lo creo.

- Pareces una persona tranquila - Bastante.

- Fria, incluso. - No lo s�.

- �No conoces el mundo? - Lo conozco poco.

�Qu� atractivo tiene para ti?

No lo s�, pero lo siento.

- �Echas de menos la libertad? - S�, adem�s de otras cosas.

�Qu� cosas?

Habla sin reparos.

- �Desear�as estar casada? - Lo preferir�a a estar como estoy.

- �Y por qu�? - No lo s�.

�Lo ignoras?

�Qu� impresi�n causa en ti la presencia de un hombre?

Si tiene ingenio, lo escucho con agrado.

Si es guapo, lo miro.

- �Y tu coraz�n...? - No... De momento...

Y cuando tu mirada se cruzaba con la de un hombre,

�no sent�as...? - A veces, sonrojo.

Bajaba los ojos.

�Ninguna agitaci�n?

No.

�Tus sentidos no te dec�an nada?

�Los sentidos tienen un lenguaje?

- �No lo conoces? - No. �De qu� me servir�a?

- Matar�a tu aburrimiento. - O lo aumentar�a.

No la entiendo, Madre.

- Puedo ser m�s expl�cita. - Prefiero no saber nada.

�Que temes?

�Inocente!

S� lo soy, y preferir�a morir a dejar de serlo.

Madre, �qu� le pasa?

�La he ofendido?

Perd�neme.

Hablo sin pensar. Perd�name.

- Suzanne, �duermes bien? - S�.

- �Te duermes enseguida? - Casi siempre.

Y si no, �en qu� piensas?

En mi pasado.

En la tristeza de mi futuro.

O rezo a Dios, o lloro.

�Y cuando despiertas temprano?

Me levanto.

- �Enseguida? - Enseguida.

�No te gusta so�ar?

�Descansar sobre la almohada?

No.

�Gozar del suave calor del lecho?

No.

�Nunca?

�Nunca tuviste la tentaci�n de mirarte con placer

y ver cu�n hermosa eres? - No...

No s� si soy tan hermosa como usted dice.

Y no se es hermosa para una, sino para los dem�s.

�Nunca...?

El Padre Lemoine quiere verla.

Te hab�a prohibido dejar tu celda.

- �Que haces aqu�? - Obedezco a nuestra Madre.

- �Pasaste mucho tiempo con ella? - Tanto como ella quiso.

- No es lo que me prometiste. - No te promet� nada.

Dime lo que hicisteis.

Perd�name.

Tranquil�zate.

Soy yo.

�Qu� ocurre, Madre?

�Por qu� no duerme?

No puedo dormir. Los sue�os me atormentan.

Te veo en sus manos,

el pelo suelto y los pies ensangrentados.

Tiemblo y despierto.

Cre�a que el cielo me anunciaba alguna desgracia.

- Quise verte. - Querida Madre...

He cogido fr�o pero ya estoy m�s tranquila.

Creo que voy a dormir.

Dame la mano.

Qu� lento el pulso.

Nada lo altera.

Terminar� resfri�ndose.

Tienes raz�n.

Me voy.

�Que le pasa? �Est� llorando?

Es Teresa.

- S�, es ella. - No le haga da�o.

Adi�s, Suzanne.

Acu�state y duerme.

Vuelve a tu celda. No quiero que te confieses hoy.

- �Por qu�? - No quiero.

- �Qu� dir�n? - Lo que quieran, pero no ir�s.

Vienes a verme. Yo puedo absolverte.

�Qu� ocurre?

Venga. La escuchar�.

Ve, pero prom�teme...

Haz lo que quieras. Dios juzgar�.

Pero, Padre... es mi Superiora.

Puede entrar en mi celda o llamarme a la suya.

Lo s�.

Alabado sea Dios que la ha protegido.

No quiero ser m�s expl�cito

pues ser�a c�mplice.

Le ordeno alejarse de ella.

No entre sola en su celda.

Ci�rrele su puerta, sobre todo de noche.

Y si consigue entrar, salga al pasillo,

pida auxilio, que sus gritos llenen el convento.

Haga lo mismo que si fuese Sat�n quien le persigue.

S�, hija m�a... �Sat�n!

Ha tomado el aspecto de su Superiora.

Diga conmigo...

- �Goza de buena salud? - S�, Padre.

- �Puede pasar una noche sin dormir? - S�.

Esta noche, no se acueste.

Pase la noche rezando al pie del altar.

No sabe el peligro que ha corrido.

Dar� gracias a Dios por haberla protegido.

Su penitencia ser� alejarse de su Superiora.

Presiento las consecuencias de mi consejo,

pero se lo doy.

Dios es el Se�or y s�lo tenemos una ley.

Suzanne, �qu� haces aqu�?

Ya lo ve usted.

- �Sabes qu� hora es? - S�, Madre.

- �Por qu� no est�s en tu celda? - Me preparo para comulgar.

- �Piensas pasar aqu� la noche? - S�, Madre.

- �Qui�n te lo permiti�? - El confesor me lo orden�.

No puede ordenar contra la regla

y yo mando que te acuestes. - Me impuso esta penitencia.

La sustituir�s por otras...

- Yo no puedo elegir - Ven, hija m�a, el fr�o te sentar� mal.

Rezar�s en tu celda.

- �Huyes de m�? - S�, Madre.

- �Al�jate de m�, Sat�n! - �Que te pasa? Calla.

No soy Sat�n. Soy tu Superiora y tu amiga.

Perd�neme, Madre. No soy yo, es el Padre Lemoine.

�Qu� le dijiste?

Me pregunt� y tuve que contestarle.

Ahora te parecer� horrible.

No hab�a nada que contestar.

Mi amistad por ti es algo normal.

- El Padre lo ve de otra forma. - �C�mo?

Ve en ella las perfidias del pecado,

su perdici�n consumada y la m�a dispuesta.

No s�...

Ese Padre es un visionario. No es el primer ataque.

Cuando me encari�o con alguien, la trastorna.

Casi volvi� loca a la pobre Teresa.

Me molesta. Me voy a deshacer de �l.

Adem�s vive lejos. Nunca lo tenemos cuando queremos.

Subamos para hablar m�s c�modas.

No, Madre.

Si no me deja pasar la noche aqu�,

ma�ana no podr�...

�Usted ha comulgado, Madre?

Claro.

- �Y el Padre no le dijo nada? - No

Entonces, �por qu�...?

Se confiesa un pecado.

Mi amor por ti no lo es.

- Subamos a mi habitaci�n. - No, Madre.

He prometido a Dios que no ir�a a verla nunca m�s.

- Recemos antes, luego s�gueme. - No, Madre.

Perm�tame pasar la noche aqu�.

Te lo permito, pero que sea la �ltima vez.

Quer�a ver al Padre Lemoine.

No volver� a verle.

Soy el nuevo confesor.

�Qu� ocurri�?

- �Puedo contar con su discreci�n? - Totalmente.

Escribieron al arzobispo en contra suya.

�Qu� le dir�an?

Que vive lejos y que es demasiado estricto.

Que es jansenista. Ha dividido la comunidad

y alejado a las monjas de su Superiora.

�Qui�n se lo dijo?

�l mismo. Le veo a veces.

Me ha hablado de usted.

�Qu� le dijo?

Que la compadec�a,

que solo la hab�a visto un par de veces

pero que ten�a miedo por usted.

�Miedo de qu�?

Dej�moslo.

Soy su confesor.

Le ser� sincero.

Puede que mi ejemplo la anime.

Sor Suzanne, yo tampoco tengo vocaci�n.

Nunca la he tenido.

Yo tambi�n entr� en la religi�n a mi pesar.

Las persecuciones que ha sufrido, las he sufrido yo tambi�n.

- �Por qu� me dice eso? - Para que soporte su estado.

Es nuestro �nico recurso. Hay que resignarse a la tristeza.

Los buenos religiosos buscan con alegr�a las mortificaciones.

Cambian su dicha presente por la felicidad venidera.

Nosotros,

Sor Suzanne,

conocemos todas las penalidades,

�pero cu�l es nuestra recompensa?

Nos condenamos en la penitencia como el mundo en los placeres.

Nos privamos de todo. Ellos gozan.

Pero nos espera el mismo infierno.

Nos han atado con cadenas que no podremos romper.

lntentemos cargar con ellas.

Adi�s. Volver� a verla.

No, Madre. Lo he prometido.

Es mejor para ambas.

Estoy demasiado presente en su alma. Deje entrar a Dios.

�T� me lo reprochas?

- �No quieres entrar? - No, Madre.

�No quieres?

No sabes lo que puede ocurrir.

No lo sabes...

Me llevar�s a la muerte.

Suzanne...

Suzanne...

Reza por m�, Sor San Clemente.

Reza por m�, Sor Santa Teresa.

Es necesario.

Lo que me dijo el Padre Lemoine...

- Hizo bien. - �Por qu�?

Siga nuestros consejos

y trate de ignorar la raz�n de los mismos.

Si supiera cu�l es el peligro podr�a evitarlo mejor.

Tal vez suceder�a lo contrario.

�Tiene tan mala opini�n de m�?

Hay saberes que perjudican. Si fuese m�s instruida,

su Superiora la hubiese respetado menos.

No le entiendo.

Tanto mejor.

�Es peligrosa la ternura?

�Est� mal amarse y decirlo?

- Es algo tan dulce. - S�.

�Ser� habitual?

- Mi pobre Superiora... - No naci� para este estado.

Cuando uno se opone. a la naturaleza,

cae en la locura.

- �Est� loca? - S�, lo est�.

Y a�n lo estar� m�s.

�Es el destino que espera a los que no tienen vocaci�n?

A todos no.

Los hay que mueren antes.

Otros se adaptan

o albergan alguna esperanza. - �Qu� esperanza?

La de anular sus votos.

�Y despu�s?

La de encontrar la puerta abierta,

que arda el convento

o que caigan los muros.

Es bien cierto.

He tenido esa esperanza.

- La sigo teniendo. - Cuando se ha perdido,

uno se odia

y odia a los dem�s. Unas imploran al cielo.

Otras buscan una ventana alta,

un pozo

o una cuerda.

A veces los encuentran.

Las hay que se vuelven locas.

Las que esperan hasta la muerte son las m�s felices.

Y las m�s desdichadas, sin duda.

Cu�nto lamento haberle escuchado.

�Por qu�?

A�n no me conoc�a.

Ahora, me conozco.

Padre...

estoy condenada.

Sor Teresa...

�qu� tal est� nuestra Madre?

- Se morir�. - �Qu� debo hacer?

Pod�as haber hecho mucho.

Hermana... no entiendo.

�Usted?

No puedo esperar. Tengo que hablar con usted.

Padre, no quiero verle fuera del confesionario.

Esc�cheme.

Hoy me confesar� yo.

�Que le pasa?

D�jeme.

Por su culpa he perdido el valor que me quedaba...

y sin embargo...

V�yase.

�C�mo pod�a infundirle un valor del que carezco?

Esc�cheme.

Nunca dos seres se parecieron tanto como nosotros.

La historia de su alma es la de la m�a.

�Por qu� me dice eso?

V�yase.

�V�yase!

Nos condenaremos juntos.

Suzanne, usted tambi�n est� condenada.

C�llese.

Suzanne, tiene que huir. est� todo dispuesto.

Le esperar� un coche.

Unos amigos m�os la pondr�n a salvo.

Olvidar� sus sufrimientos.

Descubrir� ese mundo que se le quiso ocultar.

No le creo.

- No puedo creerle. - �Ya no quiere ser libre?

Lo quiero m�s que nunca, pero as� no.

Es la �nica forma.

Deme dos d�as.

Ma�ana por la noche en el fondo del jard�n entre las once y las doce.

- Suzanne. - S�, hermana.

Vaya al establo a rezar.

Hace como las monjas. �Sor Santa Mar�a!

- �Encontrar�an a la que escap�? - A�n no, pero cogieron al monje.

- �Qu� le hicieron? - Lo llevaron ante sus superiores.

Pasar� su vida en un calabozo. Y la chica tambi�n, si la encuentran.

Les est� bien. Se mofaron de la religi�n.

- �Qu� te pasa, Marie? - Nada, se�ora.

�Eres tan tonta como para compadecerla?

Comer, beber, rezar y dormir. Estar�a bien all�.

Si hubiera tenido que ir al r�o con este tiempo...

S�lo una sabe de sus sufrimientos.

Es una libertina. Dios la castigar�.

No te quedes aqu�. Ven a mi casa.

S�gueme.

�Has llevado mi mensaje?

�El del Sr. Manouri? Ha muerto.

No es posible.

- No llores. Quedan m�s... - M�s guapos.

- Y mejores amantes. - �No somos celosasl

Dios m�o, perd�name.

Subtitulado por Mart�n Bu�uelito y droid para www. divxclasico. com

Tal como ser�a la locura de un hombre que,

sin saber de navegaci�n se hiciese a la mar sin timonel

as� es la locura de una criatura que entra en la vida religiosa

sin tener la voluntad de Dios como guia.

JACQUES - BENIGNE BOSSUET

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