All language subtitles for Aguila Roja 3x03 029 arranjar 123

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Original subtitles

Su cu�ado, el conde de Lizana, est� aqu�.

Es mi voluntad que mi hijo Nu�o comience carrera eclesi�stica en el monasterio de los Agustinos de Alc�ntara.

-S� qui�n es �guila Roja. -Demu�strelo.

No le condenes a un encierro de por vida.

Era la voluntad de mi hermano y yo voy a hacer que se cumpla.

Yo he cumplido con mi parte del trato, conf�o en que vos ahora hag�is lo mismo.

De verdad cre�is, eminencia, que vos, un solo hombre, podr�is obligarme?

He venido a pedirle que recapacite sobre el futuro de su sobrino, se�or conde.

D�nde est� el retrato?

Tienes que hacer algo para ayudarme.

La sobrina del cardenal vive en tu palacio. M�tala.

-D�nde est� Juan? -Despu�s de la bronca que tuvieron en la posada, pues, nadie lo ha visto.

Este ya no es tu hijo, ya no te pertenece.

Qu� le est�s haciendo a Juan para que te cediera todas sus propiedades?

Es todo tuyo, V�ctor, a cambio de que te vayas y dejes en paz a Margarita para siempre.

Lo �nico que quiero yo es a mi mujer.

Ojal� fueras t� mi padre.

V�ctor no se va a marchar si yo no me voy con �l, Catalina.

Ma�ana al atardecer, aqu� mismo, a pistola.

Ojal� la vida hubiera sido de otra manera.

Ojal�.

Y si a m� me pasara algo en alg�n momento

quiero que le entregues esto a Nu�o, en persona.

-Qu� le van a hacer? -Disciplinarlo.

Har� lo que sea necesario para sacarlo de aqu�, Ricardo.

Margarita, est�s segura de lo que vas a hacer?

Nos iremos ma�ana.

Necesito que me ayudes.

Amo!

Se lo ha llevado!

Creo que vos tambi�n lo sentir�ais si a Irene le ocurriese algo.

Qu� quer�is decir, eminencia?

Irene es vuestra hija.

Ella nunca te olvid�, t� fuiste siempre nuestro problema.

Vamos, dispara!

-Marquesa. -Majestad!

Nu�o es tu hijo.

Est� seguro de que quiere curarle?

Todo el mundo en la Villa sabr� que es un cobarde.

No deber�as haber vuelto, V�ctor.

V�ctor ten�a alg�n familiar?

Su madre muri� antes de que nos cas�ramos.

Hemos hecho todo lo posible por salvarle.

Eso es cierto, nadie hubiera podido hacer nada m�s.

S�.

Nadie.

Ea, pues, muerto el perro, se acab� la rabia.

Quiere decir: que el que siembra vientos, pues...

recoge granizadas, y esto es as�.

Descanse en paz.

Margarita.

Entiendo que despu�s de todo lo que ha pasado...

Nuestra boda es en San Isidro,

y as� va a ser.

Si t� quieres, claro.

Lo siento, amo,

pero que se haya muerto no quiere decir que fuera buena persona, el hijo de...

mala madre que estuvo a punto de matarle.

Ahora lo importante es que Margarita pueda seguir con su vida.

Lo que no entiendo es c�mo V�ctor acab� con el pu�al tan hundido.

Si usted vio, no lo ten�a tan clavado.

Bueno, S�tur, hubiera muerto de todas formas, estaba... estaba muy grave.

Qu� significa eso exactamente?

Que hubiera muerto de todas formas. Nos vamos?

No, espere!

Qu� pasa?

No, si... vaya tirando, que tengo un asuntillo que arreglar.

Que con los nervios se conoce que...

Tire, tire.

Esta noche no van a dormir aqu� los lobos.

Espera, espera, espera...

Espera, Saturno, espera.

Hombre precavido vale por dos.

Primero hay que encontrar algo para limpiarse.

Esto qu� es?

Amo!

Amo!

Amo!

Se ha desangrado por esta herida del cuello.

Pobrecilla. Ya hay que ser desalmado para dejarla tirada all�, en mitad del bosque.

Que lo mismo la podr�an haber devorado los buitres.

Lleva muy poco tiempo muerta. El cuerpo no presenta signos de descomposici�n.

Y ni siquiera sabemos qui�n es.

Ni por qu� la mataron.

Mira, tiene tumoraciones en la zona de las axilas,

en la zona inguinal,

tiene lo que llaman "el mal franc�s".

Era francesa?

No, "el mal franc�s" es como se llamaba la s�filis,

una enfermedad ven�rea.

-No es cierto, doctor? -S�.

Seguramente esta muchacha era prostituta.

Me cago en mi negra estampa!

Que siempre le tiene que pasar a las mismas!

-Tranquilo, S�tur, tranquilo. -No, d�jeme, d�jeme, que ese cuento ya me lo s�.

Que las tratan como, como...

como si fueran basura.

Lo siento.

Y lo de la herida del cuello?

Pues seguramente se lo han hecho con un punz�n o algo parecido.

Lo que s� est� claro es que esta muchacha ha sido brutalmente asesinada.

Yo, Felipe de Austria, rey de las Espa�as,

te tomo a ti, Laura de Montignac, como leg�tima esposa.

Era una mujer muy hermosa.

El documento que tengo que firmar.

S�, aqu� lo tengo.

Sirve para corroborar el apoyo de la corona espa�ola

a mi candidatura a la silla de San Pedro.

Sabes que ten�is en m� a vuestro m�s fiel esclavo, majestad.

Deb� haberte matado hace unos a�os,

cuando tuve la oportunidad.

Gracias a Dios que no lo hicisteis,

as� puede salvar a vuestra hija.

Fue un servicio a la persona de vuestra majestad.

Deseo que Irene entre en la corte como dama de compa��a de la reina.

Empezar� la pr�xima semana.

Como gust�is.

Procurar� que no interfiera en sus obligaciones matrimoniales.

Est� casada?

Hace poco celebramos sus bodas, felizmente.

Est� bien, olv�dalo.

El deber de una esposa es estar siempre junto a su marido.

Siento que vuestros otros dos hijos murieran.

Es una pena.

Lo s�.

De alguna manera siempre est�n presentes.

Buenos d�as.

Gonzalo, qu� sigiloso eres siempre.

Te has levantado temprano.

S�, con todo el ajetreo de anoche,

no he dormido muy bien.

Est�s bien?

S�.

Margarita, t�... t� no tuviste la culpa.

La mujer que os encontrasteis?

Est� muerta. No pudimos hacer nada m�s.

Bueno, bueno, bueno... el g�nero que traigo.

Criadillas reci�n cortadas.

Casi tengo que arranc�rselas al tendero

para que me las dejara a buen precio.

Qu� asco.

"Qu� asco", dice.

Qu� fino el ni�o! Pues te digo una cosa,

esto, con un poquito de ajo, es lo mejor para levantar el �nimo.

Y V�ctor?

-V�ctor... -Alonso,...

V�ctor ha muerto.

Le atacaron ayer en el bosque.

Lo siento.

C�mo est�s?

Yo estoy bien, mi amor.

Gracias.

Me voy a palacio.

Venga.

Vamos, a vestirte.

Esto digo yo que tendr�amos que haberlo preparado un poco, no?

Menos mal que el chico no le tiene mucho aprecio.

S�tur, acu�rdate que tenemos que averiguar si queda alg�n pariente vivo de los Montignac.

No estar� pensando en irse a Francia?

No. Existe un libro de registros con todos los nombres de los nobles que han estado en la villa.

Pues nada... nos acercamos all�, lo pedimos, y ya est�. Con un poco de educaci�n yo creo que...

Ojal� fuera tan f�cil, pero no.

Ese libro no se lo dan a cualquiera,

y adem�s, el edificio est� fuertemente custodiado.

Ya.

Y qu� significa para usted "estar fuertemente custodiado"?

Porque ac� no es lo mismo dos tipos as�, fuertes, que...

que gente en la madre!

No le parece?

Eh, amo?

Es la... la mala educaci�n y los buenos modales?

Catalina, ordena que traigan el desayuno.

Me lo tomar� aqu�, en la ba�era.

Enseguida lo dispongo.

Llama tambi�n a la peinadora.

Y que me hagan la manicura.

Ay! Necesito recuperar fuerzas despu�s de todo el ajetreo con lo de Nu�o.

S�, se�ora, se merece usted un descanso.

Y afortunadamente el se�orito Nu�o pudo volver del seminario.

Ya sabes que la vida de una madre est� llena de sacrificios, Catalina.

S�, se�ora.

Han tra�do esto para usted, se�ora marquesa.

Es del conde de Lizana.

Querr� disculparse por su comportamiento conmigo.

Es una llave, se�ora.

Esta es la llave de tu nuevo hogar.

Espero que lo disfrutes.

Malas noticias, se�ora?

Quieren quit�rmelo todo.

Se�ora, perdone mi intromisi�n, pero

qu� quiere usted decir con eso?

Que me quitan todo lo que tengo.

Mi palacio, mis tierras, todo.

Pero debe tratarse de un error.

Eso no pueden hacerlo.

S�, s� que pueden.

Mi difunto esposo dej� a Nu�o como �nico propietario.

Hasta que no sea mayor de edad la familia Santillana ser� la �nica heredera.

Que preparen una carroza inmediatamente, Catalina.

S�, se�ora.

Por qu� tarda este hombre?

Con lo que le gusta subir por las paredes, igual ha tenido un traspi� y se ha despe�ado.

Eso le pasa por no dejarme acompa�arlo.

Si me diera un traje como Dios manda, podr�a acompa�arlo a todos sitios, pero no.

Pero yo hablando con un caballo.

Corre, S�tur!

Vamos!

Amo, tiene el registro?

El registro, s� le tiene!

A lo mejor, como no hemos avisado con tiempo,

por eso tarda tanto.

La conozco. Lo est� haciendo a prop�sito.

Bueno, se�ora, el tiempo cambia a las personas.

A lo mejor a su se�ora suegra se ha ablandado el car�cter con los a�os.

Madre.

Veo que mi dinero te sienta bien,

aunque al final esa bonita cara se llenar� de arrugas, como todas.

Madre, vengo a rogarle que interceda con su hijo, el conde de Lizana.

Ahora necesitas la ayuda de una anciana?

Y su misericordia.

El conde pretende que abandone mi palacio y me instale en una m�sera casa,

de campo, a las afueras, alejada de todo.

M�sero!

T�malo por el lado bueno,

es una vuelta a tus or�genes.

Madre, s� que usted y yo hemos tenido nuestras diferencias en el pasado,

pero mi difunto esposo dispuso que nos qued�semos en ese palacio,

se est� faltando a sus deseos. -No te atrevas a nombrar a mi hijo.

No ha pasado un solo d�a en el que no hayas ofendido nuestro apellido.

Has mancillado su memoria,

por todas las alcobas de la villa.

Considera lo que te damos como un acto de caridad.

Por cierto, he mirado el libro de registros, all� hay cientos de nombres,

as� que habr� que mirarlo con cuidado a ver si encontramos a alguien con el apellido de Montignac.

Las vueltas que hay que dar para encontrar algo suyo!

Con lo sencillo que ser�a montar una comida en Navidad y que se vieran todos, no?

Ad�nde va?

Que me lleva como una vaca sin cencerro de un lado para el otro.

Hay que preguntarle a las prostitutas si conoc�an a la mujer que encontramos en el bosque.

Quiz�s la vieron salir con alguien.

T� pregunta por all�.

Yo empiezo por aqu�.

La chica que encontramos en el bosque, la conocen?

No es eso, Cipri, es que no soporto m�s que me hables de tu mujer desaparecida.

Lo siento, y no vengas m�s por aqu�.

No, no te vayas, no te vayas.

-No te vayas! -Cipri, me haces da�o, su�ltame!

Deja a la muchacha de una vez, hombre.

Vete a tu cuarto, haz el favor.

Se puede saber qu� te pasa?

Son todas iguales, eso es lo que me pasa.

Por qu� no le preguntamos a la marquesa?

-Te has vuelto loco? -Tenemos que saber qu� est� pasando.

Nuestras familias comen de lo que sacamos de aqu�.

Si te encarcelan tampoco podr�s ayudarles.

Que hay que tener un poco m�s de cabeza, Mart�n.

A ver, y t� qu� viste?

Una carta, era del conde de Lizana.

Dec�a que la marquesa deb�a abandonar el palacio.

Eso significa que nos quedamos sin trabajo.

Si piensas que la marquesa va a dejar que le quiten nada,

es porque no la conoces.

Unas cotillas es lo que sois todos.

T�a, sabes algo?

A ver, lo voy a decir una vez y para todos.

Yo no s� lo que va a ocurrir, a m� la marquesa no me ha informado de nada.

Lo que pasa, Catalina, es que est�n todos pendientes de su gente.

Ya sabes lo que se juegan.

Es posible que nos tengamos que ir de aqu�.

Pues, seg�n lo que dice la carta,

si no cambian mucho las cosas, s�.

Es posible.

Qu� voy a hacer, tengo que mantener a mi madre, est� muy enferma?!

Qu� hac�is todos aqu�, venga, a trabajar!

Vamos!

Venga!

Hay que estar todo el d�a azuz�ndoles, para que trabajen.

Harta, me tienen.

Me tomas por idiota?

De qu� carta hablabas?

Con todo mi respeto, se�or comisario,

eso deber�a usted hablarlo con la se�ora.

Yo no suelo meterme en asuntos que no son de mi incumbencia.

Catalina, no me obligues a hacer cosas que no quisiera.

Me hace da�o, se�or, me hace da�o!

Muy bien.

Soy todo o�dos.

S�tur!

-Pero, si est� muerta! -Qu� pasa?

Qu� ha pasado aqu�?

Est� muerta.

La han degollado.

La compa�era de Estuarda.

Qu� ocurre aqu�?

A qu� se debe todo este alboroto?

Nosotros no sabemos nada, se�or comisario.

Cuando llegamos estaba ya muerta.

Esta pobre mujer, que trabajaba en la calle, y...

Todo este revuelo por culpa de una fulana?

Llev�osla de aqu�.

Vamos!

Cuidado.

Ese mal nacido odia a las mujeres.

Vaya a saber qu� complejo tiene.

La chica que encontramos todav�a estaba caliente.

La acababan de matar.

Eso no puede ser, con lo desarrollados que tiene usted los sentidos,

algo habr�a notado.

No vi nada, ni me enter�.

No se me venga abajo, amo,

que usted es el �guila Roja,

el p�jaro.

Dicen que estaba cubierta de sangre.

Padre, qui�n ha matado a esa mujer?

Da igual qui�n la matara, se lo ten�a merecido.

Si�ntate.

Por qu� dices eso, Nu�o?

Por qu� crees que se lo ten�a merecido?

Porque lo que hacen es asqueroso.

Nu�o...

T� sabes lo que es pasar hambre?

Se te pone aqu�, un nudo en el est�mago,

y te duele tanto que s�lo tienes ganas de llorar.

Tienes calambres en las piernas de la poca fuerza que te queda.

S�tur.

Cuando ves que le est� pasando esto a un hijo tuyo,

haces lo que sea para alimentarle.

Lo que sea. -S�tur!

S�lo es un ni�o.

Lo siento.

Tiene que escucharnos, se lo ruego, se�or, por lo que m�s quiera.

Por favor, se�or comisario, las chicas est�n muy asustadas, s�lo un par de guardias.

Pretendes que mis hombres dejen de hacer su trabajo para cuidar a unas fursias?

Se lo ruego, por favor, por lo que m�s quiera.

Tiene que escucharnos.

Nos van a matar a todas.

El tuyo es un oficio muy peligroso, lo sab�as cuando empezaste.

Llev�osla.

No, no, no, tiene que escucharnos!

Que alguien nos ayude!

Nos van a matar a todas!

Ayuda!

Qu� sabes?

Nada, se�or. El conde de Lizana es una persona de conducta intachable.

No puede ser. Todos los hombres tienen alguna debilidad.

No tiene deudas, no juega, tampoco bebe, y, por supuesto, no va con prostitutas.

No soporto a los santos.

Amo!

Qu�?

Ah, que est� usted all�, leyendo?

No, que por un momento pensaba que...

hab�a ido a dar una vuelta para...

ver si ve�a al asesino de mujeres, pero ya veo que no, que est� usted all�...

mirando cosas suyas, de su familia, y eso.

Ese no es el libro de registros.

Estoy buscando informaci�n sobre los asesinatos.

Pues, perdone, amo.

Y usted cree que en un libro de "antiguas leyendas"

vamos a encontrar algo?

No lo s�. Lo �nico que s� es que nos enfrentamos a alguien muy peligroso.

No le import� arriesgarse y matar aquella muchacha delante de todos.

Sabe usted algo de las heridas en el cuello?

Yo no he visto cosa parecida en mi vida.

Yo tampoco, pero s� que lo he le�do.

Aqu�. Hace muchos a�os, en un paraje de la Europa Oriental y barrido por el fr�o,

un joven matrimonio lleg� a una peque�a aldea y se hospedaron.

Durante la noche oyeron unos extra�os ruidos que ellos atribuyeron al viento.

-Espere, espere, espere... -Al d�a siguiente...

Siga.

A la ma�ana siguiente, cuando el hombre despert�,

su mujer ya no estaba a su lado.

El hombre decidi� subir al camino para buscar a su joven esposa,

y fue entonces cuando crey� vislumbrar a lo lejos el contorno de una carroza.

�l se qued� mirando mientras la puerta de la carroza se abr�a lentamente,

y de ella cay� una mujer vestida de blanco.

La carroza sigui� su camino y se perdi� entre la niebla.

El hombre corri� lo m�s r�pido que pudo para corroborar que la que yac�a en el suelo

era su bella esposa.

Al darle la vuelta comprob� c�mo en el cuello ten�a una herida parecida a una dentellada.

Se hab�an bebido toda su sangre.

No!

Se�or, no.

Usted no puede hacerme esto.

Si empezamos a cambiarnos los papeles, esto es un sin Dios.

Usted es el que tiene los pies en el suelo, el que no cree en estas cosas.

Yo soy el otro.

As� que d�jese de leyendas y busque una explicaci�n l�gica.

No tengo ninguna, S�tur.

Pues yo s�: el asesino ese es un desgraciado que odia a las mujeres.

-Puede ser. -Claro que puede ser, como que es.

Lo de la herida en el cuello todav�a no lo tengo claro,

voy a encontrar el quid de la cuesti�n,

ya lo ver�.

Hay que cogerle, amo, sea quien sea ese asesino,

va a seguir matando.

Lo cogeremos.

Perdone, se�ora, es que estaba trancada.

Abre esa ventana,

quiero verla.

Se�ora, yo, no es por entrometerme, pero,...

No s� si aqu� le va a caber todo lo que usted tiene en palacio.

Bueno, la mesa de Flandes la podemos poner en aquella esquina.

Y luego aqu�, si acaso, los jarrones de N�poles,

puede quedar muy bien.

Y, ya lo dem�s, pues...

aprovechamos y hacemos limpieza,

que hab�a mucho trasto.

Catalina, no es todo.

Se�ora, llora por...

Est� todo a tu gusto, Lucrecia?

Deja mucho que desear.

No esperaba menos de ti.

De todas formas toma,

s�lo he venido a devolverte la llave.

No, qu�datela, te va a hacer falta.

Has visto ya los alrededores?

Tienes hasta un peque�o huerto.

No hay nada como recoger lo que uno siembra.

Tu hermano se revolver�a en su tumba si viera lo que est�s haciendo conmigo.

Ahora te acuerdas de mi hermano?

Soy la marquesa de Santillana y merezco un respeto.

Ten por seguro que no vivir� en esta pocilga.

Son preciosas.

Bueno, siempre he tenido buen gusto, no?

Y aparte de haberte vuelto loco,

a qu� viene todo esto?

T� qu� crees?

Que est�s loco.

Voy a ponerme algo y nos vamos de paseo.

Se ha llevado una buena sorpresa.

Gracias.

Gracias por permitirme preparar todo esto.

Por verla sonre�r, lo que sea.

Florinda.

Florinda, est�s all�?

Soy yo, Cipriano.

D�jame entrar, mujer.

Siento mucho lo de esta tarde.

Majestad, la marquesa de Santillana ha llegado que insiste en verle,

asegura que es un asunto vital,

sobre su familia.

D�gale que el rey no est� para resolver asuntos familiares.

Perd�n, majestad, pero parece importante.

La se�ora marquesa est� muy afectada.

No puedo tolerar tal abuso de mi confianza.

�chela sin contemplaciones.

Qu� haces?

Le escribo una carta a Gabi y Estuarda.

Alg�n d�a les encontrar�.

Gonzalo, se sabe algo de las dos mujeres muertas?

Me imagino que el comisario estar� buscando al asesino.

Nunca he tenido mucha confianza en lo que haga el comisario.

Me dijeron que se muri� en tus brazos.

Dos mujeres muertas, y las dos te las encuentras t�.

La primera la encontr� S�tur.

Pero s�, no ha sido un buen d�a, que digamos, no?

Es que ya no puede una andar tranquila en la villa.

Que no estamos seguras, Gonzalo.

Usted no se preocupe, que nos tiene a nosotros.

Bueno, y al otro.

A Juan, que ha debido pensar que esto es un campo santo,

venga a traer flores a casa, y flores y m�s flores...

A m� me gusta. Es la primera vez que la casa huele bien.

Pues, qu� quiere que le diga?

A m�, las flores, con todos los respetos, pero...

ser�n muy galantes, pero, donde huele a buen cocido, aunque se metan las flores...

Anda, que... vamos, Alonso, acomp��ame a traer agua.

Si es que no... no...

Esta noche voy a salir.

Tengo que encontrar a ese asesino.

Muy bien.

Muy bien dicho.

Yo no debiera haber dudado antes de usted,

pero aqu� hasta los santos dudaron tres veces.

O negaron?

-Negaron. -Dudaron.

-Negaron. -Eso.

Ay, perdone que le moleste a estas horas, maestro, pero...

S�tur, hay un hombre que est� gritando en la habitaci�n de Florinda, y...

se oyen golpes, y... creo que es Cipri, su amigo.

No, no, no me hagas esto!

Por favor!

-Por qu�, por qu�?! -Cipri!

Cipri, soy Gonzalo, abre.

Abre la puerta, Cipriano.

D�jeme a m�.

Aparte.

Uy, me har� da�o.

Pero, qu� has hecho, desgraciado?

Cipri.

Apenas has dicho una palabra en toda la noche.

No, es que... es la primera vez que cenamos t� y yo solos, sin madre.

Nu�o, tu madre... ha hablado contigo?

No.

Sabes que yo siempre he estado a vuestro lado.

Y las cosas no van a cambiar, pero,

quiero que sepas...

Nu�o, a dormir.

Ya es muy tarde.

Buenas noches.

No te preocupes.

No veo de qu� deber�a preocuparme.

Orgullosa hasta el final.

Por favor, Lucrecia, los dos sabemos perfectamente de lo que estamos hablando.

El rey no me ha recibido.

No voy a consentir que Nu�o y t� viv�is as�.

Ahora tengo una posici�n.

Tengo tierras, tengo dinero.

Puedo ocuparme de vosotros.

Y vivir como una mantenida?

Me insultas, Hern�n.

Me da igual lo que pienses.

Yo tambi�n soy responsable de Nu�o.

Es mi hijo.

Tu qu�?

No vuelvas a repetir eso nunca.

Si algo le queda a Nu�o, es su apellido.

En cuanto salga de este palacio ser� invisible para la nobleza.

Se acabaron los favores, las reuniones, los privilegios.

Lo he perdido todo.

Y ahora, si me permites...

me gustar�a tomar mi �ltima cena en palacio.

Sola.

Catalina!

Catalina!

Por qu� raz�n nadie acude a mi llamada?

D�nde est� el servicio, Catalina, contesta.

Se han ido todos, se�ora.

Pero, qu� estupidez est�s diciendo?

El se�or conde les pag� para que se marcharan.

Tranquila, Lucrecia.

Lo solucionaremos.

Desgraciados.

Ingratos.

Ego�stas.

C�mo se atreven a abandonarme?

Dile a esos mal nacidos que vuelvan a su trabajo o les arranco la piel a tiras.

Con todos mis respetos, se�ora,

se iban a la calle,

y tienen familia.

Muchos de ellos han crecido entre esas paredes,

y as� me lo pagan?

No me merec�an como se�ora, as� se pudran!

Entonces entr� en casa y estaba llena de flores.

Y t�a Margarita andaba arriba y abajo, nerviosa.

Hac�a tiempo que no la ve�a re�r as�.

Hasta padre parec�a feliz.

Bueno, que... yo...

como s� que a ti tambi�n te gustaban mucho, pues...

te he tra�do unas cuantas, no creo que a la t�a le importe.

Qu� es eso?

Se te fue de las manos, verdad?

Seguro que le hiciste eso

por lo que te hizo In�s.

Te juro que...

Y las dem�s, qu� te hicieron?

Eh, Cipri?

Qu� te hicieron las dem�s?

Siempre te he tenido por un blando de narices, y resulta que eres un degenerado.

Te aplastaba la cabeza con...

-Ya basta. -Que mat� a las compa�eras de Estuarda!

Bastante tienen las pobres con la vida que llevan como para que las desangren como a bestias.

Bastante. No dice nada?

S�tur, vete, vete.

-Perro... -Vete, vete.

Pues, c�mo me voy a ir y dejarle aqu� s�lo con este?

Pues entonces, c�lmate.

Estaba muerta.

Estaba muerta.

Yo no lo hice, Gonzalo.

Tranquilo, Cipri, tarde o temprano sabremos qui�n fue.

C�mo qui�n fue, todav�a tiene dudas?

S�tur.

Cipri, sabes si con Florinda hab�a alguien m�s antes?

Hab�a estado con alguien?

No lo s�.

Tranquilo, no te preocupes.

Conf�a en m�. Ahora descansa un poco.

Ya est�, ya est�.

Le deja irse as� de f�cil?

Es que estamos locos o qu�, amo?

S�tur, es inocente.

Mire, le voy a decir una cosa, que igual usted no sabe, pero yo s�.

Cuando el orgullo masculino ha sido herido,

es muy fiero, y puede perder uno la cabeza.

Le digo que Cipriano es un asesino.

Cipri no ha sido.

Yo le creo.

Pues yo no.

Se�ora, perdone que insista,

pero es que marchamos hoy y todav�a no s� qu� llevamos y qu� no.

Quiere que la ayude?

No, no hace falta.

Madre, qu� pasa hoy?

Catalina, d�nde est� mi lacayo?

Madre, no ha venido nadie a vestirme.

Y no me he ba�ado hoy, claro.

Puedo saber d�nde est� el servicio?

Tu lacayo est� enfermo, de eso precisamente hablaba con Catalina,

y al resto le he dado el d�a libre.

Libre?

Eres demasiado buena, madre.

Ve a desayunar, anda, enseguida te atiende Catalina.

Ya se lo dir�, m�s tarde.

Jam�s pens� que lo tuviera que volver a usar.

Es el vestido con el que lleg� aqu�.

Por qu� no te has ido con los dem�s?

Por qu� sigues aqu� conmigo?

Pues, porque soy su ama de llaves, su dama de compa��a...

Por favor, Catalina,

nunca te he tratado bien, he sido cruel contigo, no me debes nada.

Por qu� no te has ido?

Pues no lo s�, se�ora.

La verdad, no lo s�.

Puede que usted no lo comprenda,

pero mi madre me ense�� que a nosotros, los muertos de hambre, s�lo nos queda nuestro sentido del deber.

Ya s� que para lo �nico que sirve es para que los ricos

se aprovechen de nosotros.

Pero, ya ve, es lo �nico que tengo.

As� que me quedo.

Me gustar�a adecentar la nueva casa antes que mi hijo la viera.

S�, se�ora.

Avisa al cochero, y dile que necesito...

No, se�ora, no hay cochero, tambi�n se fue.

Estaba muerta.

Estaba muerta.

Estaba muerta, que no lo hice, Gonzalo.

Amo.

Qu� hace ah�?

Mira, huellas.

Eso es imposible, c�mo va a haber huellas en el techo?

Est� buscando donde no debe,

en la posada s� que hay huellas, y pruebas, y datos, y de todo.

All� s�, aqu� no.

Te lo pido por favor, d�jalo ya. Cipri no ha sido.

Cipri es inocente, no ha sido �l.

C�mo que no?

Padre.

Anoche un hombre estuvo en la habitaci�n de la t�a.

Qu�?

Bueno, vamos a ver, Alonso,

que... que anoche so�� que hab�a un hombre en mi dormitorio,

y que me estaba mirando fijamente,

pero... que fue un sue�o, ya est�.

Y... y c�mo era?

Pues... pues era... alto...

guapo, con los ojos azules y con la piel muy blanca.

Bueno, que me voy, que llego tarde a palacio.

Con Dios.

Con Dios.

Pues, yo ayer o� como un aleteo en el tejado.

Como un p�jaro grande.

El otro...

Ya estamos, que si una sue�a, que si el otro oye aleteos,

que si usted con lo suyo...

Esta familia est� perdiendo el norte.

Menos mal que estoy yo aqu� para ponerles los pies en el suelo.

Anda, tira para casa.

Alonso.

Y, qu� hac�as t� de noche, y en el tejado?

-A ver? -Ay�denme!

Ay�denme, por Dios.

Por caridad cristiana, que se me muere en mis brazos.

Ay�denme, por Dios, que se me muere en mis brazos.

-Juan! -Ay�denme, por caridad.

-Qu� pasa? -No lo s�, yo me la he encontrado tirada en el bosque.

Sali� esta ma�ana, y la he encontrado ahora.

D�nde est� Cipri, a ver, d�nde est� ese animal?!

Si no ha sido Cipri...

Qui�n ha sido?

Pobre Cipriano, las cosas que le dije.

Con la que tiene encima, yo acus�ndole de asesino.

Vio la cara de tristeza que ten�a, amo?

(Algo no la mar... ????)

Que si vas a acusar a alguien de ese modo, lo m�nimo, es pensar un poquito.

S�, amo, se me fue la cordura.

Seg�n el padre, la muchacha apareci� por aqu�.

Vamos a ver: estaban juntos, ella se separ� un momento, �l no le dio importancia,

debi� pasar todo muy r�pido.

El padre ni vio ni escuch� nada.

Muy raro, no?

Al verla tumbada se pens� que estaba descansando.

S�, descansando para siempre.

-A buscar. -Yo voy a llenar esto all� mismo.

Amo!

Que est� ah�, que est� ah� mismo, Santa Madre, prot�genos!

-Qui�n? -El del sue�o de Margarita, que est� ah� mismo!

S�tur, est�s seguro?

Se lo juro que lo he visto.

Igualito que lo relat� su cu�ada, igualito, exactamente ah�. All� est�.

-Qu�date aqu�. -No!

Yo no s� d�nde vamos a poner todo esto.

Es imposible.

No puede ser, madre.

No es cierto.

Aqu� vamos a vivir?

Por ahora s�.

Pero, bueno, todav�a estamos as�?

Mart�n, b�jate lo que queda en el carro,

y mete ese mueble en la alcoba de la marquesa,

y t�, Margarita, tr�eme estos dos cubos para adentro.

No te preocupes, hijo, esto...

no durar� mucho.

Mart�n, deja los muebles en el carro, y ll�valos de vuelta a palacio.

Aqu� no cabe nada m�s.

-No, se�ora. -Trae.

Pero, qu� haces, madre?

Nu�o.

Ayuda a tu madre.

Yo no pienso contribuir en esto.

Haz lo que te he dicho sin protestar.

S�tur, qu� est�s haciendo?

-Qu�? -Que qu� est�s haciendo?

Nada, por?

Por Dios!

Qu�?

No, hombre, no, que se est� bebiendo usted el agua bendita,

con lo que me ha costado encontrarla.

S�tur, quita los ajos, las cruces, y deshazte de eso.

No, no, no, no.

De eso, ni hablar.

Por qu�?

Vamos a ver: el deber de usted, como h�roe, es cuidar del pueblo, verdad?

Pues, el m�o, como criado, es cuidar de su familia, y punto.

As� que ni hablar.

Si quiere quitar usted las protecciones, las quita usted mismo.

Pero, ojo, bajo su responsabilidad.

Vamos a ver, S�tur, de verdad crees t� que un mont�n de ajos y unas cruces nos van a liberar de algo?

Pues s�, claro, efectivamente.

Bien.

Nos van a liberar de esos seres malignos, que lo he le�do en el libro.

-Qu� libro? -Qu� libro va a ser, el suyo!

Que lo he cogido, lo he vuelto a leer, y maldita la hora.

Que he perdido la cuenta de las veces que me he descompuesto ya, hoy.

Mira, lo que tenemos que hacer es encontrar a ese asesino,

eso es lo que tenemos que hacer.

Esos seres habitan en lugares oscuros, h�medos, y fr�os.

Bajo tierra, como Cipri.

Buscar en la guarida cualquier mapa de la zona donde apareci� la muchacha,

y ll�valo a mi habitaci�n.

Est� bien, yo voy a buscar el mapa, pero...

usted no me toque los ajos.

Ya lo vamos conociendo.

Arre!

Qu� pasa?

Qu� pasa, chico?

Venga, venga.

Puedo ayudarla?

Me dirijo hacia el norte, pero mis caballos no quieren seguir.

Yo le conozco.

Tendr�a que haberte dejado un lacayo.

Mi palacio es tan grande que me ha costado mucho llegar hasta aqu�.

Para qu� me has hecho llamar?

Toma.

Estas son las llaves maestras del palacio, ahora son tuyas.

Por qu� haces esto?

Todo lo que tienes es m�o,

y como m�o, quiero disfrutarlo.

Ricardo, por qu� me odias tanto?

T� no eres nadie,

no tengo ninguna necesidad de odiarte.

Recibir�s puntualmente tu pensi�n cada semana.

Te equivocaste al elegir a mi hermano,

yo era mejor que �l.

Es eso?

Toda esta intriga porque estabas enamorado de m�?

Qu� pasa?

Qu� pasa?

Qu� pasa, Ricardo?

Qu� pasa, est�s bien?

Escuche, escuche.

Escuche lo que pone aqu�.

"Si eres mordido por el mal, y el mal bebe tu sangre,

el mal habitar� eternamente en �l

cuerpo."

-S�tur. -No, espere, espere, espere.

"Y volver� a la vida eterna

entre las sombras".

O sea que primero te matan, y luego te condenan de por vida a chupar cuellos.

Qu� mala sangre, valga la redundancia.

En algunas civilizaciones antiguas pensaban que si te beb�as la sangre de otra persona

podr�as permanecer joven.

Por eso se la beben,

creen que as� vivir�n eternamente.

Pues ya me dir� usted, con lo jodida que est� la vida,

como para vivir para siempre!

Deja ese libro. Mira.

Aqu�.

Que no s� qu� quiere que mire.

Que encontraron aqu� a la chica?

Las grutas, S�tur, las grutas.

Usted cree que...

Que es aqu� donde est�n esos bichos?

S�tur, no estamos buscando bichos,

estamos buscando a un hombre.

Gonzalo!

Est�is por ah�?

Un segundo, voy.

Gonzalo, est�s visible?

S�.

Dime.

D�nde para Margarita?

No ven�a contigo?

Conmigo no, si hoy ella ten�a que llevar un carro cargado de muebles a Horcajo

y volver a palacio, y ya se ven�a para ac�.

No le habr� pasado algo?

No, no, no. En hacer ese camino se tarda bastante tiempo.

Es normal que no est� aqu�. No te preocupes, vuelve a casa. S�tur, acomp��ala.

Cuando la ve�is, decidle que ma�ana, antes de maitines salimos para palacio.

Con Dios, con Dios, Catalina.

-Con Dios, Catalina. -Con Dios.

Qu� mujer m�s pesada, por Dios!

El �nico camino entre Horcajo y palacio pasa por las grutas.

Lo has matado?

-No lo he matado. -Por favor, Lucrecia, en tu propia casa.

Que no lo he matado.

Pues est� muerto, y en tu cama.

-Se ha muerto solo. -Claro.

Mira, eso se lo podemos decir al tribunal superior de la corona de Castilla.

Les contaremos que despu�s de haber arruinado tu vida

ha venido a morir pl�cidamente a tu cama.

S�.

Eso est� bien, te creer�n.

Tienes que ayudarme.

Pero, c�mo se te ocurre?

Muri� encima de m�.

-Est�bamos en la cama y... -Lo metiste en tu cama?

S�, Hern�n, s�.

Esto es grave, Lucrecia.

Es muy grave.

O lo hacemos bien, o arruina tu vida.

Me vas a ayudar a deshacerme de �l, s� o no?

D�nde estoy?

Soltadme!

Soltadme!

Qui�nes sois?

Qu� quer�is?

Qui�nes sois?

Qu� quer�is de m�?

Qu� quer�is de m�?

Por favor, no, no!

No, dejadme!

Est� todo arreglado, no lo encontrar�n jam�s.

Est�s seguro?

Seguro. Ahora mismo los cuervos deben estar dando cuenta de �l.

Yo no hice nada, Hern�n.

Fue un maldito y desafortunado accidente.

Alguien vio al conde aqu�?

D�nde est� mi hijo?

Lo siento.

Qu� has hecho con �l?

Lo estuve esperando anoche para darle las llaves del palacio,

pero no vino, finalmente.

Se las doy a usted?

Mi hijo estuvo ayer aqu� porque t� lo hiciste llamar.

Despu�s no vino a la cena, y nunca falta a una cita conmigo,

jam�s.

Si me lo permite, soy Hern�n Mej�as, comisario de la Villa.

Mi esposa y yo estuvimos esperando con la marquesa, y puedo asegurarle que su hijo no ha aparecido por aqu�.

No s� d�nde pueda estar.

No creo una sola palabra que salga de ti.

Si le has hecho lo mismo que a tu difunto esposo, yo te juro que...

Am� a mi marido por encima de su maldita familia.

Sufr� su ausencia tanto m�s que ustedes, se�ora.

Si me permite,

tengo que preparar el traslado a la m�sera casa

donde su �nico nieto tendr� que vivir a partir de ahora,

ese es el futuro que le espera a su apellido,

desaparecer entre el esti�rcol.

Si me permite.

Se�ora.

Amo, mantenga la calma, por Dios,

mantenga la calma.

S�tur, la mula y el carro estaban abandonados en medio del camino.

A lo mejor a la se�ora le ha dado por ir andando.

A ver, si no, por qu� raz�n la iban a atacar a ella?

No te das cuenta? Todas las v�ctimas son mujeres j�venes

y hemos perdido toda la maldita noche buscando la entrada a la gruta,

as� que vamos.

Ya ver� c�mo la se�ora Margarita estar� asustada pensando a ver d�nde andamos.

Ya lo ver�.

Qu� ha sido eso?

Virgen santa, por tu hijo, no nos dejes solos.

Espere, amo, espere.

Se�ora, que digo que en un futuro,

deber�amos abrir una puerta en la cocina para salir a la calle,

porque como estamos pasando continuamente y �ste es el �nico sal�n,...

Catalina, d�janos solos, por favor.

Madre, que...

que sepas que yo te voy a acompa�ar en todo.

Cari�o,

puedes traerme un...

un pa�uelo de encaje que est� sobre mi cama? Gracias.

S�.

Se�ora marquesa.

El se�or viene de parte de su suegra, la condesa de Osuna.

Qu� pasa, madre?

Tu abuela quiere verte inmediatamente.

Y t� no vienes?

No, quiere verte a solas.

No, soltadme!

D�jenme.

No me haga da�o, por favor.

No, por favor.

Qui�n eres?

Bienvenida.

No me hagas da�o, por favor.

La �ltima vez que te vi...

eras un beb�.

Ahora est�s hecho todo un hombre.

Has recibido una buena educaci�n?

La mejor, gracias a mi madre.

No cabe duda de que eres un Santillana.

Volver�s a tu palacio para seguir instruy�ndote como debes.

No tengo duda de que en un futuro

honrar�s tu apellido.

Vamos!

No, no, no por favor!

Amo?

Amo!

Amo!

Amo!

No, no, no!

Quieto!

Qu� pasa aqu�?

�guila!

Amo, �guila!

Este ya no chupa m�s, amo.

Amo.

Que tengo algo que decirle.

No s� muy bien c�mo plantearlo, pero...

es que creo que es importante.

Dime.

Es que no s�...

Y si la se�ora es uno muerto?

-S�tur! -Que ese hombre no la chup� mucho,

pero s� un poco, que tiene aqu� una costrita, f�jese.

S�tur, es s�lo un ara�azo, nada m�s.

En esa gruta s�lo hab�a un grupo de degenerados.

Usted sabe igual que yo que ese hombre ten�a una fuerza descomunal.

S�tur, s�lo era eso, un hombre.

No existen los seres malignos que viven chupando sangre, no existen, de verdad.

Anda, av�same si se despierta.

Voy por un vaso de agua.

Qu� hago aqu�?

Qu� hago en la cama de Gonzalo?

Lo importante no es el d�nde, sino el c�mo.

Usted se encuentra bien?

Pues eso es lo importante.

Qu� problema hay con que usted est� en la cama del se�or si usted se encuentra bien, porque...

Ninguno, usted est� bien, pues.

Toma.

Por qu� estoy en tu cama, Gonzalo, qu� ha pasado?

Te encontramos desmayada en el camino y te trajimos a casa.

Con lo f�cil que era la explicaci�n, lo que me he liado.

C�mo te encuentras?

Lo ves? Lo importante es el c�mo, no el d�nde.

Desmayada en el camino?

-Y el hombre? -Qu� hombre ni qu� hombre?

Has pasado una noche muy agitada.

No. El hombre con que so�� me llev� a un sitio

y estuve en un lugar que...

Todo eso fue un sue�o?

Mujer, por la noche que ha pasado...

Ha debido tener una pesadilla...

Eso me parece a m�. O no?

S�, claro.

Venga, descansa.

Contando los �rboles de tu patrimonio?

Falta alguno?

No.

Est�n todos.

Siempre consigues lo que te propones.

C�mo lo haces?

Me limito a desear lo que quiero.

Cuando era ni�a escapaba de mi miseria

para venir aqu�.

La sombra de este �rbol me encantaba.

Me jur� a m� misma que todo esto ser�a m�o.

Y justo aqu� mi marido me pidi� matrimonio, a �l tambi�n le gustaba.

Se pasaba horas eternas leyendo aqu�.

Mientras yo te disfrutaba en su cama.

Nunca sabremos qu� fue exactamente lo que le ocurri�, verdad?

Yo no lo s�.

Desapareci� sin m�s.

Maldita sea la pu�etera hora en que se me ocurri� a m� leer este libro.

No puedo pegar ojo,

si siguiera siendo un ignorante

estuviera a mar de a gusto,

pero no,

para qu� has aprendido t� a leer?

Para qu�?

Para nada!

Bueno, v�monos a dormir.

Qu� te pasa, S�tur?

S�tur, para, para.

S�tur, yo s�lo quer�a beber agua.

Qu� tonter�a, que me he asustado yo solo conmigo mismo, hombre.

Venga, va, todos a dormir, venga, que no ha pasado nada.

A la cama.

Est�s bien?

Qu� te ha pasado?

Que me he dado la vuelta

y la he visto ah�,

se ha fijado el pelo que me lleva?

Como para no gritar un poquito!

No le parece?

Venga, a dormir.

A dormir, dice?

Como si fuera tan f�cil.

Que tengo un desvelo que... que no me lo merezco.

Por qu� no nos vamos usted y yo juntos a la guarida,

y nos ponemos a revisar a conciencia el registro,

que igual no s�, con un poco de suerte,

pues aparece un cu�ado suyo, una suegra de usted,...

Que no quieres dormir s�lo.

Efectivamente, no quiero dormir solo.

Venga, vamos.

Espere.

S�tur, no.

Venga, S�tur, S�tur.

Un grupo de conspiradores pretende atentar contra la vida de mi �nico hijo var�n.

He encontrado a un Montignac vivo,

el hermano de mi madre,

mi t�o, tengo que verle.

Una plaga de langostas, Cipri.

Esto da por el saco la cosecha del a�o.

Por Dios con su t�o, y esto es para �l solito?

Se�or, los campesinos est�n dejando el campo y entrando a la Villa.

Pero, qu� clase de hombres tengo que no son capaces de parar a cuatro campesinos?

Ac� no hay nada.

Me doy cuenta que va a dar poca guerra la ni�a.

El futuro de los Austrias est� ahora en tus manos, marquesa.

-Tenemos que hacer algo. -Ya me dir� usted el qu�.

No me deis m�s consejos en esta pu�etera vida!

Felipe?

Amo, mire, ah�, ah�, ah�.

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