Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Corsican
Czech
Danish
Dutch
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
French
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Interlingua
Irish
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Polish
Portuguese (Brazil)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
VARSOVIA. ENERO DE 1942.
400.000 JUDÍOS DE TODA POLONIA
LLEVAN MÁS DE UN AÑO CONFINADOS POR LOS NAZIS
EN UN ESTRECHO GUETO EN MITAD DE LA CIUDAD.
NADIE PUEDE ENTRAR O SALIR DE SU PERÍMETRO.
FUERA DEL MURO, LA VIDA SIGUE.
DENTRO, SUS HABITANTES MUEREN DE ENFERMEDAD. HAMBRE. FRÍO.
O TRATAN DE RECORDAR QUE SIGUEN VIVOS.
Perdón.
¡Espera! ¡Para!
-Al teatro Fémina, rápido. -Dos eslotis.
-¿Estás loco? Ochenta groszy. -Un esloti y medio.
-Ochenta groszy. -Un esloti.
No me entretengas. Llego tarde. ¡Venga! ¡Venga!
¡Eh! ¿Tenéis guantes?
¿Tenéis guantes?
Espera. Detente.
-¿Estás de broma? Hay que salir de aquí. -En serio. Para o salto.
¡Corre!
No buscan mujeres.
¿Eso es piel?
Parece piel.
Tengo frío.
Deberías entregarla.
Alguien te denunciará, te matarán.
Dámela a mí.
La entregaré por ti.
Si me matan, dejaré de tener frío.
¡Atrás, quedaos quietos!
Silencio.
¿Estáis locos?
Callaos y no os mováis, ¿de acuerdo?
No tengo nada. No tengo nada.
Ya me voy.
Escondeos.
¡Escondeos, todos!
¡Estéis donde estéis, por favor, escondeos!
¿Control?
Control.
Mierda.
Querido amigo, ¿no se descubre? Sea tan amable. Vamos, vamos.
Venga aquí.
Se ha caído. Ya sabe qué hacer.
Y usted, por favor.
Usted.
Y usted.
Gracioso, ¿verdad?
Muy gracioso.
Sí...
Sonría, al menos.
Eso está mejor.
A ver esas sonrisas.
Quiero ver una sonrisa.
¿Gracioso?
Sí. Preciosa sonrisa.
Casi lo tenemos.
De acuerdo.
Escucha esto:
Yossel va a ver al rabino y le dice: "Rabino, tengo un problema:
me gustan dos mujeres, la mía y otra.
¿Puedo estar con las dos a la vez?".
El rabino le responde: "No". "Gracias, rabino. Muy sabio".
Al cabo de unos días, Yossel regresa a la sinagoga, muy enfadado:
"Rabino, le pedí consejo y su respuesta fue clara,
pero acabo de saber que vive con dos mujeres.
¿Cómo lo explica?".
A lo que el anciano contesta: "Yo no le pregunté al rabino".
Basta. Se acabó el espectáculo.
Yo me sé otro.
¿Cuál es el undécimo mandamiento?
-¿Cuál? -Elegirás con cuidado a tus abuelos.
Debería haberlo hecho.
Llegas tarde, Stefcia. ¿Dónde andabas?
Mejor no te lo digo, uno de los dos podría trabajar para la Gestapo.
Dando clase, ¿eh?
Me dan sopa.
-Yo no les cogería cariño a esos niños. -¡Me dan sopa!
-Llegas tarde. -Ha habido una cacería. Y un control.
Tú al menos has venido. Patryk no ha llegado aún.
¿Dónde está?
Nadie lo sabe.
Está todo vendido, chicas.
Es lo bueno de que no haya cine.
-A mí me gusta el cine. -"En primavera, sí, en la primavera..."
Ahora no, Sarah.
Ponte talco en las manos, querida.
Sarah, deberías leer esto.
Niusia...
No quiero ver esto por aquí.
Cambia de novio, no te conviene. Nos meterás en problemas.
-Es hora de revelar la verdad. -La verdad está muy clara.
-¡Estás loca! -No, tú estás loca.
Ahora sirven para algo.
Bien... Dos minutos para empezar, señoras.
Hoy sacarán las manos de los abrigos y aplaudirán. ¡Vamos allá!
Genial, Jozek ha vuelto a romper algo.
-¿Está borracho? -Tendrá mal aliento al besarnos.
-Edmund también tiene mal aliento. -¡No es verdad!
Parece que el amor no sólo ciega.
Comer mejora el aliento, si no recuerdo mal.
¿Qué? ¿De qué nos reímos?
De ti, Edmund, y del amor.
Ah, el amor es mi especialidad, Ada.
"Mi generosidad es inmensa como el mar, mi amor, tan hondo;
cuanto más te doy, más tengo, pues los dos son infinitos".
Vale. Para empezar, esa frase es de Julieta.
-Además, esa es la Julieta equivocada. -Eso iba a decir yo.
No sé en qué estaría pensando.
"Mi generosidad es inmensa como el mar, mi amor, tan hondo;
cuanto más te doy, más tengo,
pues los dos son infinitos".
Qué tonto eres.
¿Cómo estás, Sarah?
-¿Tienes fiebre? -No.
-Ni se te ocurra toser en escena. -No le hables así a mi hermana.
Vuelve al camerino y siéntate junto a la estufa.
-Romeo y Julieta eran idiotas. -¿Perdón?
¿Quién quiere morir por amor?
Tenemos que salir.
Espera. Tienes talco en la cara.
¡Ve!
Si la niña se carga la obra me oirá.
Basta. Estáis a punto de interpretar a una pareja feliz.
¡Dios! ¿Dónde está Patryk?
-¿Quién levantará el telón? -Jozek.
No acabaremos antes del toque de queda.
Yo me encargo.
-¿Con esas manos? -Con los pies seguro que no.
EL AMOR EN SU LUGAR
Hoy aplaudirán. Te lo prometo.
Hace demasiado frío.
Ya veremos.
¡Edmund!
-Estás colgando a la abuela boca abajo. -Así tiene mejor aspecto.
Dame el martillo, anda.
Podemos poner a tu abuela
detrás del busto de Chopin. Le gustará tener a un hombre cerca.
-Ese no es Chopin, es Julio César. -Después de una noche de juerga.
Patryk ha llegado ya.
¿Dónde estaba?
Y yo qué sé.
¿Estáis clavando clavos en la pared?
Mejor que en las ventanas, querida casera.
-Nada de eso, o las paredes se caerán. -Se caerán igualmente.
¿Qué hago con la abuela?
Ada, podemos dejarla debajo de la cama.
Y usarla como bandeja cuando tengamos vistas.
-¡Edmund! -¡Ada!
-Nada de visitas. -¿Cómo?
¡Nada de visitas!
Puede que no temáis el tifus, o que estéis vacunados.
Yo no me lo puedo permitir.
-¿Tocas el violín? -Lo uso para cazar ratas.
Claro que lo toco.
En ese caso, debo decir de entrada
que aquí no se permiten esa clase de cosas.
Ya tengo un personaje así.
Ese tipo del teatro Fémina que vive al lado
y se pasa el día aporreando el piano.
Si al menos tocara alguna melodía... Pero no.
¿Lo veis? Cacofonía pura.
Antes había dos familias enteras y hacían menos ruido.
Yo sólo toco melodías hermosas.
¿Tiene una favorita? Se la tocaré.
Hervimos agua sólo una vez al día.
No hagáis la colada o mojaréis el suelo.
No uséis el servicio más de dos minutos ni tiréis papel dentro, o se atascará.
Mejor no uséis papel.
Les encanta lo que has escrito.
Y no rompáis el Napoleón, era de mi marido.
Es Chopin, sin duda.
-Tenemos que hablar. -Nos toca ya.
¡Ahora!
Nos vamos del gueto.
-¿Qué? -Nos vamos. Tú y yo, esta noche.
¿Cómo que tú y yo? ¿Y Edmund?
No tengo dinero para él.
He sobornado a dos SS. No nos dispararán.
-Porque son de las SS. -Iremos a mi aldea, conozco gente.
-Nos esconderá algún granjero. -Estoy con Edmund, Patryk.
No quiero casarme contigo.
Sólo trato de salvarte la vida.
-¿De dónde has sacado el dinero? -No preguntes.
Esta noche.
¿Qué estáis haciendo?
Os toca.
Esta noche, al acabar la función.
De joven también tenía más de un pretendiente.
Me casé con el que me regaló la alianza de su abuela.
Mala elección.
¡Mundy!
¿Has puesto la nota en la puerta?
Claro, con nuestro nombre y "llamen cinco veces".
¿Cinco veces?
Claro. Ya me lo he aprendido.
Un timbrazo, Finkelstein. Dos, los Goldberg. Tres, el pianista.
Cuatro, el dentista, como se llame, no los aguanto.
Cinco, nosotros.
Ah...
Uno...
Dos...
-Tres. -Es el pianista.
Qué bien vamos a estar en nuestra habitacioncita.
No importa
si es demasiado grande o pequeña...
...si no tiene vistas al exterior.
No puede ser más agradable,
un hogar tan confortable con todo lo necesario,
sólo para nosotros, para mí y para ti. Para ti y para mí.
-Da igual qué. -Da igual qué.
-La colada en el vestíbulo. -Un sombrero en la pared.
Sopa, cuenco, escoba.
-Hay espacio de sobra. -Un sitio en el que descansar.
Soy tan feliz que podría llorar.
No importa...
No voy a dejar a Edmund.
...si no tiene vistas al exterior.
No puede ser más agradable,
un hogar tan confortable con todo lo necesario...
Entonces morirás aquí.
¡Oh!
Disculpadme, por favor.
-Se me ha asignado esta habitación. -Pero vivimos aquí.
Lo lamento mucho. De haberlo sabido no la habría aceptado.
Tampoco nosotros lo aceptamos.
Ya no me darán otra. Me gasté todo el dinero en sobornos.
No podemos echarlo a la calle, se helará,
o lo matarán de una paliza, o al revés.
-Un soltero no necesita mucho espacio. -Como si hubiera tanto.
¡Patryk, ¿me aguantas la caja, por favor?!
Dentro van el dominó, la plancha, el sombrero y el cactus.
-¿Seguro que no estás tú también? -¿Soltero?
¿Stefcia?
-¡Mundy! ¿Qué haces aquí? -Vivo aquí.
Ada, te presento a Stefcia. Actuamos juntos en el Greenspan.
Es una cantante increíble.
-Estoy segura. Encantada. -El placer es mío.
-¿También vives aquí? -¿También?
¿No hablaste con la comisión de alojamiento?
-Iba a hacerlo mañana. -Mañana, mañana, nunca hoy...
-Eso dice la gente sabia. -¡La sabiduría es otra cosa!
¿No encontraste una habitación libre?
La comisión pensaba que esta lo estaba.
Funcionarios que piensan, menuda contradicción.
-La culpa es de mi marido. -No, es del mío.
¿Para qué quiero uno si lo hago todo yo?
¡Muy cierto!
-¿Cuándo os casasteis? -Esta mañana.
-¿Y vosotros? -Ayer.
-¡El doble de tiempo! -Sí.
-Enhorabuena. -¿Puedo sugerir algo, Stefcia?
-Yo iba a hacer lo mismo. -Podemos vivir aquí los cuatro.
-Eso iba a sugerir yo. -Hablemos con la casera.
¡Vamos!
¿A ti qué te pasa?
-Estoy bien, gracias. -¡Te has perdido dos veces!
-Concéntrate. -Yo no...
Te lo digo en serio.
Una mujer feliz sería la octava maravilla del mundo.
Ada...
¿Qué?
¿Qué harías por salir del gueto?
Es fácil, si te da igual estar muerta.
¿Qué estarías dispuesta a hacer?
Cualquier cosa.
¿Y tú?
Vamos, chicas, no estamos de vacaciones.
La casera está de acuerdo. Dividiremos la habitación en dos.
-Excelente. -Pero pagaréis lo mismo que ellos.
-Pero es una sola habitación. -No tocas el violín, ¿verdad?
No, trabajo en el Consejo Judío.
En ese caso, tú pagas por adelantado.
-Perdone, el lavabo no funciona. -Os dije que no lo usarais.
Aquí seremos felices.
-Sólo necesitamos otra cama. -¡Oh!
-¡Edmund! -¡Ada!
-Dios mío, ¿qué haces? -Espero que tu Dios oiga más que el mío.
-¡Estás pisando la colcha! -¿La quito?
-¡Hay una colilla en el suelo! -¿Cómo? La puse bajo la cama.
-¡Edmund! -¡Ada!
La pondré en nuestro lado.
Así no habrá más peleas.
¿Sabéis qué?
Deberíamos estar de luna de miel, no encerrados, compartiendo cuarto...
Sin lavabo.
Aunque tuviéramos dinero, no nos dejan usar el tranvía.
El gueto no es lugar para romances.
Los judíos tenemos el coche de caballos. No llega lejos, pero es lento.
¡Tiene razón!
¡Vayamos de luna de miel!
Subimos en la calle Solna.
Está abarrotado y huele mal.
Hay que esperar a que el caballo decida parar para beber.
Tras una hora de silbidos, gritos y baches
los corazones de todos dan un vuelco cuando el bus hace...
Todos se zarandean,
todos se despiertan.
Aguanta y no hables,
sería mejor ir a pie.
Corre, caballito, no pares. Adelanta a los carritos.
Venga, que no hay para tanto.
¡Un aplauso por el ómnibus!
Y ahora, el viaje de vuelta.
Subimos en la calle Panska,
aún huele peor.
Tras una parada técnica,
el motor va más lento.
Tras una hora de silbidos, gritos, achuchones, peleas y empujones
los corazones de los impacientes dan un vuelco.
Y hay tantos que la policía judía empieza a reventar cabezas.
¡Hacía tiempo que no disfrutaba tanto de un viaje!
¡¿De qué vas, Edmund?!
-¿Y si hay chivatos en el público? -¿Y qué?
Los alemanes pueden cerrar el teatro.
Les da igual que nos riamos de los colaboracionistas.
Patryk, dile que no cambie el texto, por favor.
Déjalo.
¿Déjalo?
Déjalo.
¿Has visto las caras de los policías?
No lo han visto venir. ¿Has visto al público?
¡Les he roto!
Hay que cerrar mejor el acto, necesitas otra frase.
¡Estaban a punto de aplaudir!
-¡Edmund! -¡Stefcia!
Patryk quiere fugarse.
Esta noche.
Después de la función.
¿Esta noche?
-Ha sobornado a alguien. -¿A quién?
No puede... ¿Con qué dinero?
Quiere que me vaya con él.
¿Qué?
-¿Desde cuándo lo sabes? -Le he dicho que me quedaré contigo.
-¿Quieres irte? -¡No!
-¿Quieres quedarte aquí? -No, quiero estar contigo.
-¿Quieres que me vaya? -No.
Quiero...
No sé lo que quiero.
-Edmund. -Luego. Luego.
¿Podríais ir más despacio?
Sal de aquí.
¿Es inteligente beber antes de salir, Jozek?
Más bien sabio.
¿Quieres?
Es de verdad.
¿Está bien?
-Le va a llevar un rato. -Niusia...
Deja de jugar a la resistencia.
Lo digo en serio, no a todos nos apetece morir.
...no puede encontrar un buen hombre.
Ponte recta y firme.
No pienses en el público.
Canta para ti.
Prueba...
No falta mucho
para el invierno,
y el año terminará.
Y quién sabe, quién lo sabe,
si mayo nunca volverá.
Perfecto.
Stefcia...
¿Sí?
¿Por qué no te casas con Edmund?
No se nos permite casarnos.
-Nadie puede. -Algunos lo hacen.
¿Cómo lo sabes?
Irena.
Hay gente que hace cosas, sí.
Sin que nadie se entere. Pero tu hermano y yo no lo necesitamos.
¿Stefcia?
¿Qué?
Antes estabas con Patryk, ¿verdad?
¿Irena también?
Puta Irena...
Sí.
Estuve con Patryk.
Hace mucho tiempo.
Antes.
¿Le querías?
Me cuidó cuando mataron a mi padre.
-Estuvo a mi lado. -¿Crees que encontraré alguien así?
¿Como Patryk?
Sé de alguien que debería llevar dos minutos en el escenario.
¡Joder!
¡Mierda!
¡Mierda! ¡Mierda!
-Llegas tarde. -No me digas.
Están improvisando. Es como ver un naufragio.
Ada me arrancará la cabeza.
Stefcia... ¡Stefcia! Si estuvieses aquí...
-¿Puedo ayudarte? -No sé dónde Stefcia...
...ha dejado el...
...orinal.
Hay cosas que uno debe hacer por sí mismo.
¿Y si pruebas en el baño?
Acabo de estar. Está ocupado.
Pero lo intentaré otra vez.
Llevamos dos meses igual, Edmund.
Yo limpio, tú ensucias.
Yo limpio, tú vuelves a ensuciar.
¿Dónde está tu segundo calcetín?
No sé ni dónde está el primero.
¿Piensas estar así todo el tiempo?
¿Crees que me hace feliz quedarme? ¿Que quiero morir aquí?
¡Maldición! ¡Sigue ocupado!
¿Alguien sabe dónde está Stefcia?
Esa chica desaparece en cuanto te das la vuelta.
¡No toques eso!
Cálmate, Edmund...
...querido.
Creo que volveré a intentarlo.
-Si no te deja ir, quizá... -¿Quizá qué?
Quizá no te ame de verdad.
¿Y por qué estás tan seguro de que no me dejará?
¡Ocupado! ¡Ocupado! ¡Ocupado!
Si el gueto se quemara, barrerías las cenizas, Ada.
¿Sabes qué? Tienes razón. Me voy.
-¿Nadie para quieto en este cuarto? -¡Necesito aire fresco!
¡Yo también tengo que irme!
Es muy rápido para ser funcionario.
-¿Es que a nadie le importa esta obra? -Descansa. Sales después del dueto.
Despierta, Patryk. Ese tren partió hace tiempo.
Escríbele la próxima canción a alguien a quien le importes.
O, si no, a mí...
Anoche soñé contigo.
¿Conmigo?
Fue un sueño extraño.
Íbamos los dos en un carrito, por un callejón.
Todo estaba oscuro.
Daba miedo.
Entonces, detrás de nosotros, aparecía una luz, como de locomotora.
Nos perseguía a toda velocidad,
como si quisiera tragarnos y hacernos desaparecer.
Y recuerdo que pensé...
...que sería el toque de queda, y...
...no deberíamos estar fuera.
De repente, tuve mucho miedo.
Y la locomotora iba acelerando.
Su luz me cegaba.
-Quería gritar y gritar, pero entonces... -¿Entonces?
Me habría muerto de miedo si no hubieras estado allí.
¿La recuerdas?
La cantaba cada noche.
Lo recuerdo todo.
¿Todo?
Las partes bonitas.
Todo lo que he soñado en la vida
no sirve de nada si en ella...
...no estás tú.
Todo lo que he conseguido en la vida es estéril
cuando no estoy...
...a tu lado.
Todo lo que he ansiado decirte se desvanece
si a ti no te importa.
Todo lo que he conquistado carece de sentido
si tú no estás ahí.
No necesito el sol más cerca.
Yo no ansío la luna.
No anhelo la lluvia de verano.
Todo lo que quiero eres tú.
Todo lo que he soñado en la vida no sirve de nada si en ella...
Hacen buena pareja, ¿verdad?
...no estás tú.
Todo lo que he temido en la vida no significa nada
cuando en ella...
...estás tú.
Qué recuerdos.
Sí, qué recuerdos.
-¿Cómo está Patryk? -Bien.
-¿Cómo está Ada? -Bien.
Yo...
necesito aire fresco.
Stefcia, espera.
¡Stefcia!
-¿Adónde vas? -Fuera.
-¿Puedes ser más preciso? -¡Lejos!
Vamos.
Te vas con Patryk. Punto.
-Es mi decisión. -No pienso discutir.
-Si no te vas, me iré yo. -Escucha...
-Podemos irnos todos. -No.
No sé de dónde ha sacado el dinero, pero ni tú ni yo lo tenemos.
-Y no podemos conseguirlo. -Sí.
-Sí que podemos. -No, Stefcia.
No somos traficantes ni corruptos del Judenrat, somos actores.
Podemos pedírselo a Patryk.
-"...pero un borracho sí". -No.
Dices: "Dos personas de credos diferentes nunca se entenderán,
pero dos borrachos sí".
Encontraré la manera.
Ve.
De acuerdo.
¿Cómo estás?
-No voy a toser cuando cante. -Buena chica.
Parece que te hayan masticado y escupido.
Se diría que el público te ha lanzado tomates.
¿Lo han hecho?
-¿Qué has oído? -¿Oír?
No gran cosa.
¿Cuánto es eso?
He oído...
...que necesitas dinero.
¿Es que...
...ya no te gusta la sopa?
Podrías entregar a Niusia a los alemanes.
Pero entonces, quizá...
...te metan a ti en la cárcel y cierren el teatro, así que quizá...
...haya otro modo.
Eres muy guapa,
Stefcia.
Y eres actriz.
Así que...
...no tendrías que hacer la calle.
Podrías conseguir clientes en el Polonia.
No te pagarían mil eslotis, pero...
...tendrías una buena vida.
Bueno...
Una mejor.
Podrías comer.
Y ellos.
La pequeña no pasaría hambre.
Ni él.
Ni tú.
Me gustaría ayudarte, Stefcia.
¿A qué estás esperando?
Hay que entretener al público.
Tiene que reírse del texto, no de ti, Jozek.
-Es un exitazo. Quizá incluso apl... -Lo sé, lo sé.
Con el ir y venir de extraños, desaparecen cosas.
No puedes fiarte de nadie en el gueto.
Si alguien cuelga el abrigo, ¿quién sabe si lleva piojos?
¿Preferís carbón o electricidad para cocinar?
No tenemos ni lo uno ni lo otro.
Y, por favor, no hagáis ruido. Nada de fiestas.
Eso no era una fiesta.
El Sr. Finkelstein vive justo al lado. Trabaja. Necesita tranquilidad.
-Mala aspiración para un judío. -Ni una palabra más.
Silencio, silencio, silencio.
No es tuberculosis, tranquila. No debería fumar. Pero puede permitírselo.
¿Sabes con qué paga el tabaco? A ti te daría más.
-¿Hay alguien en casa? -Yo.
-¿Qué haces en ese lado? -Ada me invitó a desayunar.
Té falso sin azúcar y compota sin manzana. Hecha con rábanos de verdad.
-Y, ¿por qué te ha invitado? -Porque tú no estabas.
Esa mujer vale un potosí.
Aunque no tanto como tú.
¡Y es tan ordenada!
Vinieron unos amigos y...
¡Adelante!
Apolo, dame fuerzas.
Disculpen, me llamo Zylbermann.
-Lo siento. No podemos recibir visitas. -No soy una visita.
Soy el jefe del comité de vecinos.
Mi querida dama.
Estamos organizando una fiesta para el sábado.
Habrá baile, y una rifa con unos premios maravillosos.
Me preguntaba si podría pedirle
que nos hiciera el honor de cantar para nosotros.
-Me encantaría. -Le encantaría.
¡Maravilloso! Verá, el asunto es el siguiente:
Feinmesser, que vive en el 3, es nuestro inquilino más rico
y sufraga casi todos los fondos del comité de vecinos.
-¿Eso es malo? -No, pero tiene una hija que canta.
¿Y qué canta?
No canta normal.
Canta...
Lo que llaman "cotoladura".
¿Cólera...? No, Dios nos libre.
-¿Quiere decir coloratura? -¡Exacto, "culturalura"!
Así que me preguntaba si podría usted escucharla
y decirme si está cualificada para cantar para que se lo diga al comité.
-Me encantaría. -Le encantaría.
-No repitas lo que digo. -Trato de ayudar.
-No te enfades. -No lo hago.
-Estás enfadado conmigo. -No es verdad.
Sé cuándo estás enfadado.
-No lo estoy, maldita sea. -Sí lo estás.
¡Ahora sí que estoy enfadado!
¡Ya no lo soporto más!
-Puede ser muy susceptible. -Me he dado cuenta.
Bien...
Volviendo a lo de la "colectadora"...
-A la niña. -Eso.
A lo mejor sabe cantar, no digo que no, pero quizá...
Quizá crea que zikh a lung is a leber.
Que confunda...
...el pulmón...
...con el hígado.
-Disculpe, me expreso mejor en yidis. -No hay ningún problema, lo entiendo todo.
-¿En serio? -Incluso lo hablo.
Maestro...
Si realmente lo entiendes,
entonces debo ser muy franco,
si me permites decir...
...todas estas cosas a la manera yidis.
Zitst shabes, a makhaye,
metsieh, shvartse soss,
cholent mit kishkeh,
meshugener, ¡mazel tov!
¡Eso suena fabuloso! Tan sólo unas pocas palabras.
Hay otro caso del que he oído hablar.
Imagina que vas al ayuntamiento,
¿cómo consigues que respondan a tu llamada?
Zitst shabes, a makhaye,
metsieh, shvartse soss,
cholent mit kishkeh,
meshugener, ¡mazel tov!
¡Eso suena fabuloso! Pero qué haces...
...cuando tu Romeo está a tu lado,
la luna brilla y gira la cabeza.
¿Qué le dices para que venga a la cama?
Zitst shabes, a makhaye,
metsieh, shvartse soss,
cholent mit kishkeh,
meshugener, ¡mazel tov!
¡Eso suena fabuloso! Ahora ya veo...
...que tu yidis es provocador.
Ahora me temo que debo partir.
Me despido de ti y te deseo una buena noche.
Zitst shabes, a makhaye,
metsieh, shvartse soss,
cholent mit kishkeh,
meshugener, ¡mazel tov!
¡Sabes cantar en yidis!
¿Josek?
-¿Te conozco? -Yo a ti sí.
-He cantado en todos los bares del gueto. -¿Y Patryk? ¿No está?
-No puedes conocerlo, él no bebe. -Somos compañeros en el Consejo.
Hoy hemos desayunado aquí, con Ada y mi novia, Niusia.
-¿Conoces a Niusia? -¿Y tú?
-Somos pocos en el gueto. -Y cada vez menos.
Niusia y yo nos hemos peleado.
Yo quiero casarme, pero ella dice que debo estar sobrio para declararme.
En este mundo...
¿Tú la amas?
¿Quién sabe?
-¿Quién busca ya el amor verdadero? -Ya.
¿Quieres?
Inspirador. Al que no muera de hambre, lo matamos de pena.
Acabas los actos de forma triste. Así nunca aplaudirán.
Acabamos con un toque romántico, como acordamos.
-Te tomas el humor demasiado en serio. -No pienso mí, pienso en ellos.
¿De dónde has sacado el dinero?
-Ve a cambiarte. -¿De dónde?
-¿Qué más da? -Quizá haya más.
¿Lo has robado?
¿A quién?
¿A quién, Patryk?
Grocher.
¿Grocher, el dentista?
No. Grocher, el gnomo.
Sí, el dentista.
Te quita los dientes de oro por una miseria
y se los vende a los alemanes. Es escoria.
-¿Sabe que le has robado? -Olvídalo, Stefcia.
¿Lo sabe?
Le golpeé.
¿Le has hecho daño?
Le golpeé.
¿Le has hecho daño?
No lo sé.
Se cayó y se dio...
No lo sé. No lo sé.
-Tranquilo, tranquilo. -No lo sé.
-No va a pasarte nada. -Creo que puede...
¿Lo sabe alguien?
Está bien.
Todo va a ir bien.
-Todo va a ir perfecto. -Stefcia. ¿Adónde vas?
¡Joder!
¡Joder, joder, joder...!
-¡Mierda! -Perdona.
Soy yo.
No quería asustarte.
-¿Estás bien? -Sí.
Toma.
Ponte esto.
Así.
¿Qué hemos hecho?
¿Qué hemos hecho para qué?
Para vivir así.
¿Qué harías por mí?
Lo que fuera, ya lo sabes.
¿Harías algo malo?
¿Robarías por mí?
¿Matarías?
¿Qué estarías dispuesto a hacer para no perderme?
No voy a retenerte, Stefcia.
No morirás aquí.
-Debes irte con Patryk. -¡No!
No.
Sabes que debes hacerlo.
No.
-Stefcia... -No.
-Vamos. -No.
¡Stefcia!
Ven.
Stefcia.
Quiero el dinero.
-¿Estás loca? ¿Qué dices? -El que has robado, dámelo.
Tienes que calmarte.
-No puedo hablar ahora. -Te denunciaré.
-Lo has robado. -¡Para ti!
No hay nada entre nosotros, Patryk. Estoy con Edmund.
-Si de verdad me quisieras... -Te has vuelto loca.
-Si de verdad me quisieras... -¡Stefcia!
Stefcia.
-¿Problemas en el paraíso? -Cállate.
-Me estás aplastando. -No pasa nada. Es un segundo, ¿vale?
Lo siento, cariño. Sigue pintando.
¿Te gusta espiar a la gente?
-¿A quién no? -A mí.
He amado a muchos hombres.
Créeme, siempre hay otro.
Vete con Patryk.
No le amo.
Lo que cuenta aquí es ser amada, niña.
No amar.
¡Mierda!
No importa
si es demasiado grande o pequeña,
si no tiene vistas al exterior.
No puede ser más agradable,
un hogar tan confortable con todo lo necesario,
sólo para nosotros, para mí y para ti. Para ti y para mí.
Por fin, los dos solos.
Mira los tortolitos. Con lo formales que parecían esta mañana.
No, no, no.
-Patryk no es mi tortolito... -¡Echemos un trago, o cinco!
-¡Vodka! -¡Vodka!
-Justo a tiempo. -¿Quién es tu tortolito?
-Soy yo. -¿Niusia?
¡Stefcia!
Creí que Patryk...
Bebamos el vaso medio vacío. ¡Salud!
-¡Salud! -¡Salud!
-Disculpen. -Nuestra querida casera.
Beba con nosotros.
-Pero... -Así no nos deja hacer ruido...
Bueno, ya que insisten.
Sólo quería decirles que...
...yo también voy a celebrar algo muy pronto.
-¿Con qué motivo? -¿A quién le importa? ¡Salud!
-¡Salud! -¡Salud!
-En fin, damas y caballeros... -¿Qué?
Me vuelvo a casar.
¡Bebamos por el afortunado!
-¡Salud! -¡Salud!
Y, ¿quién es?
-El Sr. Finkelstein. -¿El de al lado?
-Un hombre trabajador. -Que necesita tranquilidad.
-Paz y tranquilidad. -¡Adelante!
Perturbemos la paz del Sr. Finkelstein.
Vamos, Niusia, Jozek. Vamos, señora casera.
¡Vayamos a armar alboroto!
¡Cuidado, señora casera, va a derribar el busto!
¡Nunca me gustó Napoleón!
¡Es el presidente del Consejo Judío, Czerniaków!
-Mundy, ¿por qué estás tan triste? -Porque...
Porque tienes una voz preciosa.
-¿Mi voz? -Hace que vivir no tenga sentido.
-Lo que no tiene sentido es este lugar. -No, basta de lamentos. Os equivocáis.
Veréis...
La vida es bella pero no tiene sentido.
Es así, aguántate y sonríe.
Debes entenderlo y no molestarte.
La sobriedad es el peor vicio.
Bebamos por ello y volvamos a beber
y bebamos una tercera copa y... ¿Entonces qué?
Entonces Steffi, mi querida Steffi
me regalará felicidad y me dará un beso.
¿Qué haces? Bésale.
¿Tantas ganas tienes?
Cuando hace frío y sopla una ventisca
y el abrigo que llevas está gastado y andrajoso,
no te preocupes demasiado, pues igual que la nieve es blanca,
la sobriedad es el peor vicio.
Bebamos por ello y volvamos a beber
y bebamos una tercera copa y... ¿Entonces qué?
Entonces Steffi, mi querida Steffi
me regalará felicidad y me dará un beso.
Stefcia.
Stefcia, ¿por qué...?
Esto es...
Y si pillas el tifus, no es tan grave.
Es lo que la vida...
Bebamos por ello y volvamos a beber
y bebamos una tercera copa y... ¿Entonces qué?
Entonces Steffi, mi querida Steffi...
¿Por qué has bajado el telón?
¿Es el alemán que trabaja con el dentista?
¿Te está buscando?
-No lo sé. -¿Qué no sabes?
¿Has puesto a Stefcia en peligro, hijo de puta?
-¿Qué coño pasa aquí? -¡Basta!
¡Ha dicho que basta!
Suéltalo.
Hay que esconderte ya.
En casa de la hermana de Jozek no te buscarán.
No podemos parar la obra, el alemán creerá que algo va mal.
-¿Y no es así? -No sabemos por qué ha venido.
Esto es lo que nos traen tus amigos de la resistencia.
Podría estar aquí por cualquiera. Para ver qué he escrito. Por Niusia.
Por ti, Irena.
Todos tenemos algo que callar.
Él está en Hashomer Hatzair.
-¿Qué coño estás diciendo, Niusia? -No es verdad.
Putos radicales... Deberíamos entregarlos a los dos.
-Te vi en la imprenta. -¡Mientes!
Niusia, ¿estás segura?
-No lo sé... -No sé nada de política.
Ni siquiera soy sionista. Díselo, Stefcia.
A los alemanes les gusta tanto estar aquí como a nosotros con ellos.
Venga...
Explícame qué hace aquí.
Está solo.
¿Y qué?
Quizá sólo haya venido a ver la obra.
Tiene razón, cuando vienen a por ti no vienen solos.
¿No es así?
¿No?
-Tenemos que irnos. -¡No!
Sospechará. Stefcia tiene razón.
Hay que mantener la calma.
No arrestarán a nadie hoy.
El intermedio ha terminado.
¡No es el puto intermedio!
Sube el telón.
Sí, vale.
¡Sube el telón!
Disculpen que les importune tan tarde.
-¿Viene con la niña? Stefcia no está. -No, no vengo por eso. Quizá mañana.
-¿Qué desea entonces? -Se trata...
¡Hola!
Se trata de...
...donaciones.
Este es un gran edificio, y la mayoría de los inquilinos...
-...es geyt mit der puter arob. -"Caen del lado de la mantequilla".
Para eso está el comité de vecinos. Ayudar a los pobres es nuestro deber.
-Por supuesto. -Desde luego.
Pero vaya donde vaya, la gente sólo dice:
-Ver rod gebrokhn. -"Estoy sin blanca".
¿Qué está pasando?
Nunca doy nombres...
Nada.
...pero el Dr. Rodbaum,
que vive en el piso de arriba,
no entiende que hay gente...
-...dos harts iz zej avek. -"Sin corazón".
Nosotros no somos de esos. Pagaremos nuestra cuota.
-Y contentos de hacerlo. -¡Así será!
¡Bien! Disculpen, ¿han dicho “cuota”?
Sí.
-¿Por qué? -No, es "cuotas".
¿Paga dos cuotas?
¿Cómo que dos?
-¡Veintidós! -¿Veintidós?
¡Sí!
Para el fondo y la comunidad.
Para nuestra comodidad y unidad.
Para la madre, el hijo y la nación. Para los enfermos, una pequeña donación.
Para la campaña sanitaria y para mantenernos con vida.
Para los animales, para expurgaciones, para celebraciones religiosas.
Para cantantes, poetas y actores.
De los pobres somos benefactores.
Contra la sarna, para despiojar y, en invierno, más alojamiento.
Ha venido a ver la obra.
Siempre he odiado esta estúpida canción.
Cuando acaba el reparto, la policía se queda con el resto.
-¿Lo entendéis ahora? -¡Sí, claro!
¡Vamos! ¡Más rápido!
Para el fondo y la comunidad. Para nuestra comodidad y unidad.
Para la madre, el hijo y la nación. Para los enfermos, una pequeña donación.
Para la campaña sanitaria y para mantenernos con vida.
Sí que es una canción estúpida.
Y quién sabe, quién lo sabe,
si mayo nunca volverá.
Muy bonito, Sarah.
Te va a salir muy bien.
Quiero que quede perfecto.
A veces, si te relajas, sale mejor.
¿Eso es verdad?
No.
Ven aquí, vamos.
-Quieres mucho a tu hermano, ¿verdad? -Sí. Y a ti.
Pero más a él.
-Y quieres lo mejor para él, ¿no? -No sé.
¿Qué es más importante para ti, estar conmigo o con tu hermano y cuidarlo?
No sé.
Vamos.
Descanso. El alemán se aburre, no me gusta.
-Igual quiere... -Da igual lo que quiera.
Ni lo que quiera nadie. Tenemos que hablar. Fuera.
¿No podemos quedarnos en el camerino?
No.
Espera.
¿Dónde ha sido?
Lejos. Vamos.
-Demasiado frío para Sarah. -Lo sé. Lo siento.
¿Quieres despedirte?
-Sarah. Dile a Edmund lo que has dicho. -¿El qué?
-Que prefieres estar con Edmund. -Stefcia, por favor.
-Que le quieres mucho y no vas a dejar... -¡Stefcia!
-Vuelve dentro, Sarah. -¿Puedo ensayar?
Sí.
Que te ayude Ada. Ve.
¿A qué juegas, Stefcia?
No estoy jugando.
No necesitas hacer esto. Lo sabes, ¿verdad?
No necesitas enfadarte para irte. Ni enfadarme a mí
¿Por qué te resulta tan fácil renunciar a mí?
-¿Cómo? -¿Por qué no luchas por mí?
¿Por qué no intentas retenerme?
-¿Por qué te resulta tan fácil? -¡Porque no quiero que mueras!
¡Todos vamos a morir!
Ya estamos muertos.
Nos matan de hambre, de frío.
-Nos dan esperanza y luego nos la quitan. -Podemos...
¡No podemos nada, Edmund!
¿Qué haces tú, salvo mirarme con esa cara de...
..."no te entiendo, te amo tanto que estoy dispuesto a dejarte ir"?
Es mentira.
Amar es hacer lo que hay que hacer.
Lo que sea necesario. ¿Qué es lo que quieres?
-Quiero que vivas. -¡Yo quiero vivir!
¡Contigo!
¿Qué quieres que haga, Stefcia?
¿Qué puedo hacer? ¿Quieres que le quite el dinero a Patryk?
Y abandonar a Sarah, para que muera.
¡Va a morir igualmente!
Entonces lo haremos juntos.
¿A qué estás esperando? Vete.
Toma.
-Hace frío. -Sí, ni un judío sin su abrigo.
Irena me ha dicho que te lo traería ella misma,
pero entonces no podría espiarte.
-¿Cómo lo hace? -Sólo los invisibles sobreviven.
Sí.
Dicen que te quedas ciego. Desgraciadamente, no es así.
¿Crees en la vida después de la muerte?
Me conformaría con que hubiera una antes.
¿Qué crees tú?
Sé que la hay.
Converso.
Tres generaciones.
Da igual, para ellos soy judío.
Mazel tov.
Toma.
¿Te preguntas alguna vez qué estarías haciendo si no hubiera guerra?
Nunca.
Yo tampoco.
Tú tienes...
Yo no tengo a nadie, Stefcia.
Lo sé.
-Lo sentí mucho por ti. -Sí, lo sé.
Era... una buena persona.
Los dos sabemos que no.
A mí me valía.
Me gusta así...
Me gustaba.
Es bueno amar a alguien.
Sí.
Amar o ser amado,
el eterno dilema.
Qué es mejor.
-Tampoco es que se pueda elegir. -¡Platón! ¡Aristóteles!
Último acto.
Si no estáis demasiado ocupados, igual el alemán aprecia el gesto.
A por ellos.
Stefcia.
Perdona.
La situación es funesta.
¿Qué puedo hacer? ¿Qué puedo hacer?
Funesta e insólita.
¿Qué es lo que puedo hacer?
Vivo con ella, pero te quiero a ti.
¿Qué puedo hacer? ¿Qué puedo hacer?
La situación me entristece.
¿Qué es lo que puedo hacer?
Te quiero, pero él también me gusta.
¿Qué puedo hacer? ¿Qué puedo hacer?
Además, me casé con él.
¿Qué es lo que puedo hacer?
¿Debería quedarme o debería irme?
¿Qué puedo hacer? ¿Qué puedo hacer?
¿Qué podemos hacer? Es un quid pro quo.
¿Qué es lo que puedo hacer?
¿Debería irme? ¿Debería quedarme?
¿Qué puedo hacer? ¿Qué puedo hacer?
Será horrible, haga lo que haga.
¿Qué es lo que puedo hacer?
-Me siento acorralada -Me siento acorralado.
¿Qué puedo hacer? ¿Qué puedo hacer?
-Voy a perder la cabeza. -Voy a perder la cabeza.
¿Qué es lo que puedo hacer?
Hace falta una respuesta.
¿Qué puedo hacer? ¿Qué puedo hacer?
¿Por qué es tan difícil amar?
¿Qué es lo que puedo hacer?
Tengo mucho que meditar.
¿Qué puedo hacer? ¿Qué puedo hacer?
Demasiadas dudas antes de que te vayas.
¿Qué es lo que puedo hacer?
Hay algo...
Hay algo que debo hacer, Stefcia.
Tengo que hacer esto.
-No puedo vivir sin ti. -Ni yo sin ti.
-Debes dejar a Patryk. -Y tú a Ada.
No dejo de pensar en ti, no controlo mis pensamientos.
Pero...
¿Pero?
Vamos. Continúa.
-Pero no podemos. -No.
-Seríamos gente espantosa. -Bárbaros.
Es horrible no poder hacer cosas horribles.
-Quizá debería irme. -Sí.
Quizá deberías.
Hola.
Esta es Sarah...
Esta es Sarah, le hablé de ella.
-Encantada de conocerte. -Hola, Sarah.
Señorita Sarah...
¿Serías tan amable de cantar para esta dama?
-Preferiría no hacerlo. -Por favor.
Me gustaría muchísimo.
De verdad.
El árbol florecerá. El árbol florecerá.
El pájaro cantará tan bien como sabe.
Pero la encantadora chiquilla
no puede encontrar un buen hombre.
Pajarito, pajarito,
trinas feliz en tu rama,
pero la encantadora chiquilla
llora y anhela un buen hombre.
No falta mucho para el invierno,
y el año terminará.
Y quién sabe, quién lo sabe,
si mayo nunca volverá.
¿Y bien?
¿Le ha gustado?
Ha sido precioso.
¿Quieres decir gracias?
No querríamos robarle más tiempo.
No te retendré, Stefcia.
-Quiero estar contigo. -No sé lo que quiero.
¿Quién quiere morir por amor?
-¿Quieres quedarte aquí? -¡No!
¡Ya sé qué hacer!
-Lo siento, tengo que irme. -Stefcia.
-Jozek quiere leernos algo. -Lo sé, sí.
-¡Stefcia! -Ahora vuelvo.
Se ha ido. Se ha ido.
-¿Estás loca? -Sabes que sí.
Se ha ido. Se ha ido. Se ha ido.
¡Se ha ido!
-¿Puedo irme ya? -Sí, vámonos.
No, no. No tan deprisa. Quédese a hacerme compañía.
A ver qué nos dice Jozek...
Tal vez... Tal vez podríamos...
Espérame aquí.
"...llegados a este punto, me temo..."
¡Edmund!
Ven conmigo, te necesito.
No puedo.
Jozek nos está leyendo una carta de Ada.
"...me temo que nuestra relación es imposible y debo irme."
Ya lo has oído, te deja. Andando.
-Pero... -¡Cantad!
-¡Stefcia! -¡Cantad! ¡Cantad!
Bien. Escuchadme los dos.
-Stefcia... -¡Cállate!
Te he querido mucho. Ya no. Estaba equivocada.
-Siempre te he querido. -Pero...
-Silencio. He estado pensando. -¿Cuándo?
Todo el rato.
Lo harías todo por mí, Edmund. Lo he visto, lo sé.
Me conmueve, pero él haría cosas que no están bien.
-Y eso también cuenta. -Yo no...
No pasa nada, Patryk, ya he dicho que te quiero.
-No es verdad. -Si digo que sí es que sí.
-Y tú me amas más que él. -Pero le quieres a él.
¡Estaba equivocada! No es nada personal, mi vida.
¿Qué estáis haciendo ahí?
-Ya llega el gran final. -Que salga Niusia en mi lugar.
No puede. Dice que el alemán la busca.
Pues sal tú.
-No es mi escena. -¡Por el amor de Dios, Ada!
¡Improvisa!
Nada empeorará lo que esté pasando ahí.
Te vas después de la función.
-No me voy. -Yo no me voy.
Me quedo en el gueto.
No me voy con este idiota. A quien amas.
-Te amo a ti. -No puedo dejar a Sarah.
Claro que no.
Por eso se irá contigo.
-¿Qué dices? -¿Qué?
Piénsalo, Patryk.
¡Olvídate de mí!
Olvídate de Edmund.
-¿No lo ves? -No, no lo entiendo.
Deja que Edmund y Sarah se vayan.
Sarah aún no ha vivido.
-Edmund sí. -Ella le necesita.
Y yo me quedaré.
A tu lado.
Tenemos tanto que dar a la gente.
Necesitan reír.
Tú escribirás y yo seré tu actriz.
Les haremos olvidar el dolor por un rato.
Y ¿quién sabe? Quizá sobrevivamos.
Quizá los rusos nos liberen.
Quizá podamos tener una larga vida juntos.
-Tener niños... -¿Quieres tener hijos?
Quiero vivir.
Quieres hacerme creer que podemos estar juntos, ¿verdad?
Sí.
Eres buena actriz.
Lo sé.
Amas a Edmund más que a tu propia vida.
Sí.
Y yo te quiero más que a la mía.
Hagámoslo.
-¿No tengo nada que decir? -No.
Jozek hará tu papel. Tendremos que eliminar su personaje.
Y tú harás la canción de Sarah.
-A Ada no le gustará. -No, no le gustará.
¿Estás segura de esto?
Por supuesto que no.
¿El gran final?
El gran final, vamos.
El gran final...
¡Escuchadme, tengo la solución!
Debemos ser honestos.
Ada se quedará con Patryk.
Lo aprovecharás mejor.
Ni una palabra. Está decidido. Y tú, Edmund...
Si me amas...
-Sí, te amo. -Y yo a ti.
Y Niusia y Jozek, ¡juntos también!
Si este idiota deja la botella. Y si no...
Muchas gracias. Gracias a todos.
Siento interrumpir en el mejor momento.
Aunque ¿no es siempre el mejor momento cuando nos interrumpen?
Otra vez no.
Es lo malo de empezar a disparar. Sabes cuándo empiezas, pero...
Ya está.
Me gustaría hablar con usted, señorita.
No, no... Usted no.
No.
Tiene mala cara, ¿se encuentra bien?
¿Seguro?
Me alegro.
Señorita. Usted...
Si no le importa que la llame señorita. ¿Está casada?
-Lo estuve. -Lo estuvo, dice.
Los matrimonios no duran hoy en día, ¿verdad?
¿Verdad?
No.
Cuánta razón.
Señora, me dirijo a usted porque...
...parece inteligente, alguien a quien los demás escucharían.
Me dirijo a usted porque creo que así los demás me prestarán atención.
Qué tontería, ¿no?
Muy prudente.
Yo tampoco diría nada en su lugar.
A saber qué quiero oír.
Pero no estoy en su lugar, ¿verdad?
Ni en el suyo. O el suyo.
O el de ustedes.
Estoy en mi lugar.
Querría que hoy, ustedes y yo, amigos míos,
nos entendiésemos un poco mejor.
Entiendo que necesiten entretenerse haciendo cosas de judíos.
Bailes.
Rezos.
Obritas. A mí también me gusta reír, de verdad.
¡Sí!
¡Sí!
¡Sí!
Muy gracioso.
He venido esta noche...
¿Estás en la resistencia, Edmund?
Ya no.
-¿Qué? -Y es imposible que él lo sepa.
Te juro que si le pasa algo a...
¡Silencio! ¡Silencio!
¡Silencio!
¡Por favor!
Disculpen. Es que, si no, me pierdo.
Soy un hombre razonable.
Entiendo, por ejemplo, que lean. ¿A quién no le gusta leer?
A mí, pero qué importa eso.
Y claro, si no hay mucho que leer, algo habrá que imprimir.
Como cuentecitos.
O algún periódico prohibido en esa lengua tan graciosa suya.
Y...
...como es natural...
...algún panfleto de vez en cuando.
No estoy enfadado, no se confundan, ¿quién soy yo para juzgar a nadie?
Yo nunca...
Otra vez no...
Debo ser cuidadoso, ¿verdad?
Si no, me quedaré sin balas.
Aunque...
...siempre hay más balas.
Esos folletitos, decía, no están escritos a mano.
Y no son cinco o seis.
¿Quién querría cinco folletitos? "Cinco judíos", me dirán.
Pero, ¿son ustedes sólo cinco?
Quizá algún día.
No seamos impacientes.
Así que necesitarán una imprenta.
Para los folletitos.
Y si oigo que tienen una imprenta, me pongo nervioso.
Y si la encuentro, me pongo más nervioso y empiezo a hacer preguntas.
Nervioso.
Y entonces llego aquí, se me escapa el dedo y, ¡pum!
¡No!
Porque estoy nervioso.
Y porque se diría que este fusil tiene algo suelto, y eso no es bueno.
Así que...
...lo dejo aquí
y saco esta pistola,
que es más sólida y fiable.
Sólo dispara si yo quiero.
Porque los folletitos me dan igual, pero la imprenta no, ¿saben por qué?
Porque con ella pueden imprimirse folletos,
propaganda repugnante, o salvoconductos,
y no puedo permitir que nadie imprima salvoconductos
que perturben esta armonía que hemos alcanzado.
Su gente, mi gente.
Usted lo entiende.
¿Verdad, señora?
Es más lista que su marido.
Así que...
...ahora que mi postura está clara para todos...
Está cometiendo un error.
Por favor...
Yo no he hecho nada.
No, claro que no.
Muy gracioso.
Creo que nos hemos entendido.
Una función fantástica.
Me alegro de haber venido. Por favor, sigan.
¿Qué coño ha pasado aquí?
¿Qué has hecho?
¿Eh?
¿Qué has hecho?
No lo conocía.
Hay más grupos disidentes que judíos.
No puedes fiarte de nadie.
¿Qué hacemos?
Nada.
-Acabemos la función. -¿Qué?
Ha dicho que acabemos la función.
¿De qué hablas?
No podemos continuar.
-Acaban de... -¡Es lo que somos!
¡Lo que nos queda!
Si Irena dice que acabemos...
...¡acabamos la función!
Hagámoslo.
-Somos actores. -Sí.
-Sigamos con la función. -¡Que todo el mundo se siente!
¡Podemos acabar antes de toque de queda!
-¡Aún podemos tener eso! -Sentaos, joder.
¡Vamos!
¡Y será mejor que aplaudáis, maldita sea!
-¡Vamos! -Patryk...
...ama a Ada.
Y yo te amo a ti.
¿Cuál es el drama? Divórciate y cásate conmigo.
¡Tampoco es que seamos católicos!
-¿De verdad no te importa, Ada? -Si no te importa que ame a Patryk...
Bésame.
Bésame, mi amor.
Bésame, Patryk.
¿Sabéis qué?
Si Niusia y yo nos casamos mañana, tendremos que vivir los seis juntos.
Conseguiré otro biombo. Pero pagaréis lo mismo que ellos.
-Es muy generoso por su parte. -Adiós, amor mío.
Aunque Jozek y yo no podremos irnos de luna de miel...
No estés triste, Niusia.
Cuando nada puede hacerse...
¡Siempre queda el amor!
Todo lo que he soñado en la vida no sirve de nada si en ella...
Tienes que irte ya, debes llegar al muro antes del toque.
-No quiero dejarte aquí. -Lo sé. Tienes que irte.
Adiós, cariño.
-Recuerda lo que te dije: firme y recta. -¿Te vas?
No, no me voy. Tú no te mueras y cuida de tu hermano.
¿Vale?
Escúchame...
Te quiero.
Te quiero.
Si no os vais ya os juro que me voy con Jozek.
Calle Franciszkanska, 21.
-¿Por el muro o por debajo? -Por el muro. Sal por el sótano.
Vete.
Espera.
-¿Era de tu abuela? -De la abuela de alguien, seguro.
Si encuentro la manera, volveré...
Corre, amor mío, corre.
Adiós.
Todo lo que he soñado en la vida no sirve de nada si en ella...
...no estás tú.
No anhelo la lluvia de verano.
Todo lo que quiero eres tú.
Todo lo que he soñado en la vida no sirve de nada si en ella...
...no estás tú.
Todo lo que he temido en la vida no significa nada
cuando en ella estás tú.
Estás tú.
Están...
Están aplaudiendo.
¡Están aplaudiendo!
Subid el telón.
¡Vamos!
¡Subid el telón!
¿Qué pasa?
No pasa nada.
Vámonos de aquí.
No sé ni qué ha pasado, ¡pero mañana aplaudirán también!
¡Así sea!
¡Stefcia!
¡Stefcia!
EL AMOR EN SU LUGAR, DE JERZY JURANDOT,
SE ESTRENÓ EN EL TEATRO FÉMINA DEL GUETO DE VARSOVIA EL 16 DE ENERO DE 1942,
Y SE REPRESENTÓ DURANTE CUATRO SEMANAS,
CINCO MESES ANTES DEL INICIO DE LAS DEPORTACIONES.
DE LAS 400.000 PERSONAS QUE VIVIERON EN EL GUETO,
SÓLO 50.000 SOBREVIVIERON AL FINAL DE LA GUERRA.
EL AMOR EN SU LUGAR
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.