All language subtitles for Great Guy 1936 - James Cagney, Mae Clarke, Edward Brophy, Henry Kolker

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Original subtitles

EL GRAN TIPO

Los sucesos y los personajes de esta película son ficticios.

Cualquier parecido con personas reales es pura coincidencia.

EXCURSIÓN ANUAL ALDERMAN

- Joel está en el hospital. - ¿Joe?

- No, Joel. - ¿Qué Joel?

- Joel Green. - No me digas.

- Hola, chicos. - Hola. Cavanaugh quiere verte.

- ¿Qué hay, jefe? - Joel Green está en el hospital.

Sí. Le estaba diciendo a Al...

- Sí, es una pena. - Una pena que no fuera mortal.

Podría haberlo sido con un buen trabajo. Sentaos.

HOSPITAL SILENCIO

Tengo que... ¡Tengo que telefonear!

No puede llamar a nadie. Son órdenes del doctor.

- ¡Sólo una llamada! - Está enfermo, señor Green.

Prometo obedecerle si me deja hablar con Johnny Cave.

Debo hacerlo, es urgente.

De acuerdo. Sólo esa llamada, y ninguna más.

Conecte el teléfono.

''Funcionarlo de la ciudad herido en un accidente''

Departamento de Pesos y Medidas. Sí, señor Green...

No, señor. Hace un momento le ha llamado el fiscal.

Sí, en cuanto llegue le diré que le busca.

Sí, lo haré, y cuídese.

Y no se preocupe.

¿Sí? ¿Ha localizado al señor Cave?

Siga intentándolo, llamaré más tarde.

Por favor, ¿cuál es la habitación del señor Thornton?

- La 212, en el segundo piso. - Gracias.

- ¿El doctor Richards, por favor? - A la derecha, tercera puerta.

Información. Sí, doctor Richards, está subiendo.

- Disculpe, querría ver a Joel Green. - No se le permiten visitas.

- Pues dígale que ha venido Johnny Cave. - ¡Señor Cave! Le estaba buscando.

- Suba, está en la habitación 612. - ¿612? Gracias.

Dime que tiene razón, solo otro escándalo aquí.

Te lo aseguro, Johnny, estaban confabulados.

Estaba cruzando el puente de la vía...

y el coche de delante frenó de repente.

Se fue justo cuando el tranvía chocó.

Cuando volví en sí me acordé de un rostro.

Uno de ellos miró hacia atrás en el momento del choque.

- ¿Le reconociste? - Creo que es uno de la banda.

- De Cavanaugh. - Sí, de Marty Cavanaugh.

Nunca le he visto, pero pronto lo haré.

No, no. Ya no estás en el boxeo profesional.

Recuerda que estás en Pesos y Medidas.

- Me gustaría tomarle las medidas. - Te voy a dar una oportunidad...

pero el departamento quiere pruebas, no alborotos.

Estaré aquí varias semanas.

Te haré ayudante jefe.

- ¿A mí? - Sí, en mi lugar.

Sé que puedo contar contigo, Johnny.

- Gracias, me alegra que piense así. - De nada.

Recuerda: mantén la cabeza clara y el puño en el bolsillo.

Sí, seré sutil.

Tendrás que serlo. Ese Cavanaugh es muy peligroso.

Le agotaremos, y el problema se acabará.

Cavanaugh sólo es el principio. Lo mejor está por llegar.

- Hay alguien por encima de él. - ¿Quién?

- Ojalá lo supiera. - Su tiempo ha terminado.

Ya me iba.

Recuerda, Johnny: no dejes que ese puño se tope con una barbilla.

No te preocupes, no lo hará.

La próxima vez que te vea podrás jugar.

- Adiós. - Adiós.

Hola, Janet. Tienes una cita para comer.

- ¿Cuándo y con quién? - Hoy, con tu novio, ¿recuerdas?

Vagamente. Nombre, por favor.

¡Oh!, Jonny Cave, claro, el gran tipo. Me lo dijo él mismo.

No dudarás de él, ¿no? En el lugar de siempre, 12:30.

- Y no llegues tarde. - ¿Yo tarde?

¡Qué caradura! ¿De qué estás hablando?

Siempre soy yo la que espera veinte minutos a que aparezcas.

Está bien, está bien. Pero ya me has oído. No llegues tarde.

Muy picante.

DEPARTAMENTO DE PESOS Y MEDIDAS

Sólo sustituiré a Joel Green mientras esté en el hospital.

Ya sabéis, sin decir nombres, quién le ha enviado allí.

¿Y por qué? Porque sólo le dan órdenes los que se fían de él.

Sabía lo que quería decir timar al ama de casa.

No parece mucho estafar unas onzas sobre medio kilo...

o unas patatas de un saco...

pero fijaos: el 40 % de los ingresos de América se gasta en comida...

y si se tima a la gente un 5 %...

en un año es superior a la deuda de guerra.

Es un gran negocio, luchamos contra un gran fraude.

Los del otro lado tienen un gran negocio en juego...

y os lo pondrán muy difícil.

Si alguno de vosotros tiene miedo de enfrentarse a ello,...

es el momento de marcharse.

Gracias, eso es unanimidad.

Esto es un pequeño artilugio, uno de los más novedosos.

Aquí tenemos un kilo. Lo ponemos en la balanza...

y aún pesa un kilo. Pero mirad la mano.

Un pellizco para el ama de casa. Y os sorprenderíais...

de los nombres de los almacenes que usan esto para aumentar el peso.

... en un punto muy delicado.

Cada vez que los pilléis os ofrecerán un soborno.

Algunos ayudantes anteriores aceptaron sobornos.

Ahí está la respuesta.

¡Muy bien, chicos!

Cullen, Hopes y Barnes, tomad la lista detallada.

Morris, hay uno para ti, un hombre nuevo.

- Guíale, ¿eh? - De acuerdo.

- Ha llegado tarde. - No lo discuto, he llegado tarde.

¿Pero sabe dónde estaba?

He ido a los periódicos a ver si sabían quién era el nuevo jefe.

¿De dónde es?

Nací en la isla Great Blasket, en la costa suroeste de Irlanda...

pero pasé mi infancia en un pueblo del condado de Foxborough, Mayo.

No es adecuado para los judíos. Mejor que venga conmigo.

Si no te importa, te llamaré Aloysius.

Ese es. Tenemos muchas quejas de él.

Creo que voy a comprar fresas.

- ¿A cuánto están? - A 25 centavos.

- ¿Son frescas? - Cada una se coge según su tamaño.

- Me llevo una caja. - Sí, señor.

Un refrán irlandés dice que puedes coger los granos...

pero nunca debes cortar la rama...

porque debajo de ellas viven las hadas buenas...

y si cortas la rama les quitas el poder de hacerte el bien.

Es muy interesante, pero no hay fresas en Irlanda.

Habría jurado que había visto en la feria del condado...

Compraré 2 kilos de azúcar.

- Buenos días, señor. - Hola. 2 kilos de azúcar, por favor.

- ¿Cuánto es? -28 céntimos.

Aquí tiene. Bueno, Aloysius, ¿qué quiere para cenar?

Algo que se pegue a las costillas. Me apetece carne de vaca.

Tengo razones para preferir pollo.

Un pollo guisado de unos 2'5 kilos.

-2'5 kilos justos. ¿Se lo envuelvo? - Déjeme verlo.

- Un trozo de plomo. - La gallina lo puso. Toma.

¿Pero qué hace? ¡No puede...!

¡Señor Reed! ¡Señor Reed!

Muy astuto.

Cae en este cajón y no hace ningún ruido. No está mal.

- ¿Qué pasa? - intoxicación por plomo.

- ¿Cómo cree que ha llegado ahí? - Su opinión vale tanto como la mía.

Déjeme ver ese azúcar.

4 kilos y un cuarto. He pagado por 5 kilos.

- No lo entiendo. - Intentaremos ayudarle.

Fresas.

No pierde oportunidad, ¿eh?

- ¿Y si se lo compro? ¿50 dólares? - Sería malgastar el dinero.

Estaría malo cuando salga de la cárcel.

Aloysius, eso es una prueba.

No lo soltaré.

¡Dame ese pollo! ¡Dámelo!

Dámelo, ¿lo harás?

Aquí está el resto. Estoy sin aliento.

Por primera vez en la vida. Guarda bien esto.

¡Otro movimiento y te enseñaré!

Vamos.

- ¿Lleno, señor? - Veinte.

¿Te he hablado alguna vez del arrecife de los gigantes?

Había grandes gigantes en Irlanda. Tan grandes...

que se tiraban colinas unos a otros desde las cimas de las montañas.

Y también había duendes,...

seres pequeños como un pulgar que se podían ver paseando.

Mi abuela solía hablarme de Lucifer, el demonio...

que tenía una rodilla grande y otra pequeña. ¿Lo has visto?

- Muchas veces. - Lo suponía.

Serán 93.

- Hazme un recibo. - Bien, un momento.

Es el último trabajo antes de comer. He quedado con mi chica.

- Llévala a la Cafetería Echo... - Vamos al Ritz, es una celebración.

- Un evento. - Ah, ya veo.

- ¿Cuánto tenías ahí dentro? - Ni una gota.

El depósito está partido. Uno para circular, el otro marca 20 litros.

Como suponía, algo más de 16 litros.

Gracias.

El verano pasado se le advirtió. Ahora tendrá una citación.

Esperen un momento, chicos.

¿Puedo pagaros la multa y ahorrarme bajar a la ciudad?

- ¿Qué tal 20 dólares? - Los necesitará para la multa.

Ponle una etiqueta y mételo en el coche.

¡Ahora verás!

- ¿Te has roto la mano? - No.

Te lo prometo.

Janet, haz un cheque de 1.000 dólares para la misión Midnight y envíalo.

- Gracias de nuevo, señor Canning. - De nada. Adiós, señor Marvin.

¿Puedo hacerlo después de comer? Tengo una cita con mi novio.

- Claro. El cheque puede esperar. - Gracias, señor.

Johnny Cave, llegas cinco minutos tarde.

Tienes suerte. Otras han esperado durante días.

Cuando quieras volver con esas otras...

me parecerá muy bien.

Mi amigo es atropellado, hay una guerra civil en España,...

terremotos en Japón y tú llevas ese sombrero.

- ¿Qué pasa con él? - Me incomoda.

- ¿Te incomoda? - Sí, es como si lo llevase yo.

- A mí me gusta. ¿Dónde comemos? - Vamos al Ritz.

- No, vamos donde podamos pagar. - Querida, es una celebración.

- No vamos al Ritz. - Hablas con un ayudante jefe.

- No vamos a ir al Ritz. - Esta vez haremos lo que yo diga.

Vamos al Ritz.

- ¿Espinacas? - Judías.

Bonita imagen: el jefe de Pesos y Medidas empujando una bandeja.

- ¿Te escabulles de las espinacas? - Completamente.

- Otra ración, por favor. - Estás hablando con un ayudante jefe.

¿Quiere espinacas del ayudante jefe?

¿Qué estás musitando?

- Pollo asado. - Joel Green está en el hospital.

- No. - Sí, por un accidente de coche.

- ¿Es algo serio? - Estará varias semanas.

Tendré que enviarle algunas...

- Eso te pone al mando. - Sí.

- ¿Por qué no me lo has dicho? - Ahora iba a llegar a ello.

- Gelatina. Dos. - Gelatina no, tarta de manzana.

Tarta de manzana no, gelatina.

Dijo que viniera a comer al Ritz, el ambiente es más amistoso aquí.

Sí, es muy amistoso.

Ayer puse tu dinero en el banco.

Tengo una sorpresa. He recogido los anillos.

Sólo es una línea de oro puro, pero muy hermoso.

- Hay unos de diamantes. Costaría... - El dormitorio y la cocina.

No nos lo podemos permitir, Johnny, esperaré.

Tú que tomas las decisiones, ¿cuándo daremos el salto?

También he pensado en eso.

¿Qué te parece tres semanas a partir del sábado?

¿Tres semanas? Son dos días más de paga. Estaremos muy bien.

¿No te gusta ahorrar? Tenemos para amueblar un pequeño apartamento...

- pagado a plazos, pero... - ¿A plazos? ¡Es una estafa!

Para ti todo es una estafa. Todo el mundo es un ladrón y un criminal.

No crees en la filantropía, en el vigor de la gente...

- ni en hombres como el señor Canning. - Sólo sé que es tu jefe.

No tienes solución.

¿Y si te dijera que Joel Green era deshonesto?

Diría que eres bizca.

- Es honesto como largo es el día. - Eso digo yo del señor Canning.

Y llevo mucho con él.

Ya estaba años antes de que me hiciera su secretaria...

¡De acuerdo, de acuerdo, de acuerdo!

- Te quiero. - Yo también te quiero.

- Señor Haley. - ¿Sí, Wendy?

¿Podría darme una pequeña información para mi archivo?

- ¿Está casado? - Bueno, todavía no.

- ¿Tiene hijos? ¡Oh, qué tonta! - Sí... o sea, no.

- Quiero decir, ¿tiene el número? - Tengo su número.

Me preguntaba si no iría en mi dirección.

- ¿En qué dirección va usted? - Vivo en la calle 191...

¡Qué gracioso! Yo voy a menos de dos manzanas...

Estupendo. ¿Me sostiene el espejo?

Haley: es un nombre hermoso. Tiene un sonido especial.

¿No le he contado la historia de los Haley?

Carlomagno, el emperador, fue el primer Haley.

Y uno de los reyes de Irlanda fue un Haley.

¿Sabe que soy el primogénito del primogénito desde hace 600 años...?

- Halle Selassie. - Sí.

Son las 18:10 y no se pagan horas extras.

- Nos vemos mañana. - Con puntualidad.

- Siempre soy puntual, menos... - Buenas noches, Aloysius.

No trabajes tanto, Johnny. Yo siempre digo...

''Un tipo sólo es feliz si disfruta de su trabajo''.

Y la única manera de disfrutarlo es trabajar muy poco...

a no ser que tengas que hacer algo que no puedes aplazar...

pero siempre puedes dejarlo... - Adiós, Aloysius. Adiós, Hazel.

- Buenas noches. - Cuídate.

No te preocupes por ella, se las sabe todas.

Seguro, si dejáis de hablar para que pueda usarlas.

- Usted es Johnny Cave, ¿no? - Sí.

Soy Marty Cavanaugh, jefe del séptimo distrito.

imagino que debíamos conocernos. Tenemos mucho en común.

- ¿No entra, señor Cavanaugh? - Simplemente Marty para ti, Johnny.

- ¿Qué puedo hacer por usted? - Nada, chico, nada.

- Siéntese. - Gracias.

He venido a hacer algo por ti.

¿Qué te parece entrar en mi club? Podríamos usar jóvenes como tú.

No creo que al jefe le guste que estemos en partidos políticos.

Tienes que buscarte tu propio futuro.

- Podrías llegar a jefe de distrito. - No podría vestir así.

- Eso se podría arreglar. - Muy bonito.

Cave, un amigo me habló de ti. Te considera muy capaz.

Es estupendo, siéntese.

Me ha pedido con especial interés que haga algo por ti.

¿Qué te parece subdirector por 200 al mes?

Es sólo el principio, ya sabes. Escucha, puedes...

Un momento, ¿en qué está pensando?

Tengo una citación que diste en el Mercado Paradise.

- Y quiere que lo olvide. - Esa es la idea.

Haces algo por nosotros y te damos un trozo de pastel.

- No gracias, no lo quiero. - ¿Para qué eres tan noble?

Te paseas como un resentido.

Escucha, estas cosas no tienen importancia.

Un verdulero o un carnicero cobra 3 ó 4 céntimos más a una mujer...

¿Y qué? Ella no se da cuenta.

Mira, te lo mostraré. ¿Tienes tres monedas?

- ¿Para qué? - Vamos, dámelos.

Aquí tiene, tres monedas.

Sólo para demostrarte que no significan nada.

¿Ves? Has perdido 3 monedas. No las echas de menos, ¿no?

Bueno, depende. Se lo mostraré.

¿Ve? Pierde un sombrero. No lo echa de menos, ¿no?

Oye, Johnny, podemos hacer cosas por ti o a ti.

¿Me hará lo que le hizo a Joel Green?

La emprenderé con el que amenace a mis hombres o trate de sobornarme.

Es una calle de un solo sentido, y si empieza me encontrará al final.

Adelante, chicos, no atiende a razones.

- Hola, Red. - Aparta, chico.

- ¿Dónde creéis que vais? - Vamos en tu dirección.

- No, tú vas en la nuestra. - Eso es.

¿A qué estamos esperando? Vamos, acabemos de una vez.

Simplemente estamos sentados y pensamos. intenta pensar, Red.

¿Intentas suicidarte?

No os importa si estiro las piernas, ¿no?

Calma, Red, no es por nosotros.

Es por algún bobo que está infringiendo la ley.

Las once, nos vamos.

No me gusta este abrigo.

Ponte este modelito.

- ¿Para qué? - Póntelo.

- ¿Quién os ha dicho que hagáis esto? - El primer mirlo de la primavera.

- ¿Qué ha ocurrido? - Sólo es un borracho.

Su madre se lo podría haber dicho. ¿No lo ve salpicado de alcohol?

- Conducía borracho. - Seguramente.

No está tan mal como yo creía.

Un pelirrojo con abrigo a cuadros comete un atraco, ¿y no sabes nada?

- Y llevas una pistola. - Vamos, di algo.

¿Qué queréis que diga? Me han tendido una trampa.

Llenaron mis ropas de alcohol, me golpearon y me dejaron en la cuneta.

- Has dicho eso catorce veces. - Y lo diré catorce más.

De acuerdo, no vamos a ninguna parte. Traed al demandante.

- Hola, Johnny, ¿qué haces aquí? - Este es su hombre.

- ¿El que me ha asaltado? - Sí.

No lo es, es amigo mío. ¿Cómo estás, Johnny?

¿Qué?

Es Cave, ayudante jefe de Pesos y Medidas.

¿Y qué hay del pelo rojo y el abrigo?

No podéis detener a alguien por tener el pelo rojo.

Además, este no es el abrigo.

El del atracador era de otro color.

- ¿Y la pistola? - Cave tiene permiso, ¿no, Johnny?

Debes dejar este abrigo, Johnny. Te traerá problemas.

Debe ser una lección para ti.

Recuerdo el chico que después de casarse le pegó a su novia...

y le dijo: ''Esto es por nada. Ahora ve con cuidado.''

- ¿Está mejor tu cabeza? - Mucho mejor.

¿Sí? Me alegro.

Tú haces más que todas las aspirinas.

- Sabes, Johnny, es culpa tuya. - ¿Por qué?

Ese complejo de resentimiento.

Si pisas a la gente, no esperes que les guste. Eres muy agresivo.

- Eso es irlandés. - ¿Qué pasa con los irlandeses?

No he dicho nada de los irlandeses.

- Lo has dicho. - ¡No! Ya está, a la primera.

No sirve de nada ser amable. Te diré algo, Johnny Cave.

- Si escucharas a la gente... - Está bien, está bien, está bien.

- Te quiero, cariño. - Yo también te quiero.

¿Me permiten que les muestre este encantador sofá de amor?

Querida, debo estar en la oficina del alcalde en 5 minutos.

Escoge lo que quieras, pero que pueda poner los pies encima. Adiós.

¿Qué tenéis para los pies?

Un banquillo.

- ¿Sí? - El alcalde me ha llamado. Cave.

Lo siento, pero el alcalde se ha retrasado.

- ¿No quiere sentarse? - No. Tengo cosas muy importantes.

Señor Cave, el alcalde está impaciente por verle.

¿Podría esperar aquí?

El alcalde está volviendo del puente nuevo.

Ha hecho un discurso de apertura.

- ¿Quién se lo ha escrito? - ¡Señor Cave!

''El señor Canning ha llamado. Sugiere que la supervisora...

del Orfanato del Condado sea despedida inmediatamente.''

- Buenas tardes, señor alcalde. - Buenas tardes, chicas.

- Gracias. - Gracias.

- El señor Cave le está esperando. - Estupendo.

Que nadie me moleste, Helen.

Señor Cave...

Me alegro de que haya venido. Tengo buenas notlcas para usted.

Quiero felicitarle por su reputación.

Desde que está en Pesos y Medidas, es usted sinónimo de honestidad.

El año pasado hubo un incremento del 53 % en detenciones.

Lo atribuyo a sus incansables esfuerzos. Es magnífico.

- Colosal. - Exacto.

Queremos recompensarle adecuadamente.

Le nombramos para la comisión fiscal como investigador especial.

Eso comporta un salario que dobla el suyo actual.

- Muy bien, señor alcalde, pero... - Como hombre más viejo...

que ha dedicado la vida al servicio de la Commonwealth...

le aconsejo que acepte.

Necesitamos un hombre de su calibre en la comisión fiscal.

- Como se dice, ''la necesidad es... - ¿La madre de la privación?

¿Frivolidad, señor Cave? Mal tomada, creo.

Lo siento, señor alcalde. Le agradezco...

de veras esta oportunidad, pero no puedo tomarla ahora.

Me temo que el puesto no puede esperar.

¿De qué sirve ser sutil?

Yo también puedo serlo. Mire...

me quedaré en el departamento y no habrá ningún aprieto.

Sé que molesto a muchos en esta organización...

y también sé que los chicos quieren quitarme de en medio.

Esa es una afirmación temeraria.

- No lo dice en serio. - ¡Lo digo en serio!

Y dígale al señor Cavanaugh, que le mandó llamarme, lo que he dicho.

¿Está diciendo que el señor Cavanaugh dicta la política de esta oficina?

¿Usted qué cree?

Ponme con Abel Canning.

¿Sí?

Arrogante, engreído, alborotador, muy peligroso. Hay que detenerle.

No se preocupe. Encontraremos la manera.

¿Qué tal 18 agujeros por la mañana? Vale.

Justo a través del repentino aviso de mi destitución

de la oficina fue un gran espectáculo

me dejaste con un sentimiento de impotencia,

después de todos mis años de servicio.

Me temo que se opuso usted demasiado enérgicamente.

Señor Cave, nos estaban timando...

las entregas eran mucho menores que lo que teníamos que firmar.

Tengo fotos de todo.

Y esto es la lista de todos los que trabajan en el mercado.

Eso es todo, Joe.

Firma aquí, tengo que ir pasando.

- ¿Quién le ha dado permiso? - ¡Con calma!

Quiero ver si tu jefe sabe contar hasta diez.

Hay una pequeña diferencia entre lo recibido y lo entregado...

- Al menos un 50%. - Claro, siempre la hay.

Un momento. Quiero que firme esto.

No, señor, ¿quiere quitarme el trabajo?

Si no, podrá pensárselo en una celda. Aquí.

También vale para usted.

No firme con una X.

- Hola, encanto. - Johnny, ¿qué haces aquí?

Sólo quería hacer una llamada.

¿En horas de oficina? Tu idea es otra.

Soy un tipo enamorado. Quería verte.

- ¿Qué ha pasado con el alcalde? - Me ha ofrecido un trabajo.

- ¿Bueno? - Con el gobernador. Mucha pasta.

- ¡Estupendo, Johnny! - No lo sé.

No dejarás pasar esta oportunidad.

Es la tuya.

- Adiós. - Adiós, señor Canning.

¡Red, viejo colega!

No te veía desde que defendimos 15 puntos en Jersey City.

Me alegro de verte, Pete. Te estás volviendo blando, ¿no?

Me lo tomo con calma, y ahora más todavía.

Vendí mis alambiques de contrabando a unos manipuladores.

Quieren enriquecerse disminuyendo las mercancías, los muy ladrones.

- ¿Qué haces aquí? - Venía a por un pasaporte.

Me voy a Inglaterra, a divertirme con esos duques y sus muñecas...

ya sabes, beber cerveza, cazar zorros.

- ¿Por qué cazan zorros? - Se supone que es un deporte.

Paso. No quiero hacer deporte. Voy a ser un caballero.

Tengo 3 millones guardados, con diferentes nombres, en 22 bancos.

¿Y qué tiene que ver Canning? ¿Va a mandarte a su zapatero?

¿Zapatero? ¿Qué tengo que ver con botas? No voy a ponerme tacos.

- Ah, venías a por tu pasaporte. - Sí, Canning me lo ha conseguido.

- Muy amable. - ¡5.000 dólares! Podía regalármelo.

Oye, Red, en los últimos años les he pagado un millón de dólares.

No me lamento, quiero protección y me la dan.

No sabía que Canning cobrara eso. Nadie le ha pillado ahí.

Nadie le derribará, Red.

Nunca se sabe. Siempre hay una piel de plátano inadvertida.

No para él. ¿Y tú qué haces aquí?

El amor. La secretaria es mi chica.

- Vamos a casarnos. - ¡Fellcldades, tipo con suerte!

Janet, te presento a un amigo.

Pete Reilly. Estaba en el otro negocio.

- ¿Cómo está? - Solía darle muestras a Red.

Encantado. Tiene buen ojo.

Creo que sí.

Doy una fiesta está noche.

Tengo todo un piso y un montón de champán.

Quiero que vengáis. Será una estupenda comilona...

con adornos de lujo. También haré un discurso.

- No me lo perderé. ¿Cariño? - Gracias, ahí estaremos.

Estupendo. A las 21:30. Hasta luego, viejo colega.

Y sáltate la cena. Tengo mil dólares de comida que están al llegar.

- Hizo un discurso en la radio. - ¿Habló por la radio?

Dijo: ''Hola, mamá...

Estoy contento de haber ganado''. Mi cuidador me lo contó después.

Me alegro de que ya no seas boxeador profesional.

Oye, cariño, ese trabajo...

- Oye, ¿harías algo por mí? - Sabes que haré lo que pueda.

Si te demuestro que tu jefe no es un ejemplo de justicia...

¿fisgonearás un poco para mí?

¡Johnny! ¿Cómo puedes sugerir algo así?

Señor Canning, el señor Cave.

¿Del departamento de Pesos y Medidas?

- Encantado de conocerle. - Gracias.

- ¿Quiere pasar? - Gracias.

- No querría entretenerle. - En absoluto. Encantado. Siéntese.

Gracias.

Ayer jugué al golf con el señor alcalde.

Le puso usted en un aprieto con el gobernador.

- ¿Ah, sí? - ¡Ya lo creo!

Le prometió que podía encontrarle al hombre que quería y, bueno...

- le dejó usted frío. - Siento trastocar sus planes.

Creo que comete un gran error.

Mi experiencia me incita a aconsejarle.

Claro que puede tomarlo o dejarlo...

pero creo que debería considerar mejor esa oportunidad.

Es una oportunidad, señor Cave, créame...

que le puede abrir la puerta a un futuro brillante.

¿Qué me dice?

- ¿Usted cree que debería tomarlo? - Claro que sí.

- Déjeme anunciarlo a la prensa. - Espere.

Déjeme a mí.

Quiero felicitarle, señor Canning, por su caridad y gentileza.

He oído lo de su último donativo.

No, gracias.

Con Murphy, por favor.

¿Murphy? Soy Johnny Cave, de Pesos y Medidas.

Tengo una historia para tu edición de la tarde. ¿Caliente?

Bueno, ahí va el titular:

''Abel Canning roba el pan del Orfanato de la ciudad.''

''Recolecta víveres que no entrega.''

Envía dos hombres a mi oficina en 20 minutos.

¡No se atreverá!

Mejor que me vaya, tengo una cita.

¡Si sigue adelante, deseará no haber nacido!

¡Le veo en la cárcel, ladrón de pan!

- ¡Cómo hablas así al señor Canning! - Espera a que le hable el fiscal.

- Escucha, Johnny... - ¡Mantente fuera de esto!

Declararé esta tarde. Hasta luego.

Lo siento mucho, señor Canning.

No lo sienta por mí. Es ese chico el que sufrirá.

Si da su trama chantajista a la prensa, le...

No haré nada. La opinión pública le echará del cargo.

Tendrá suerte si se libra de la cárcel.

Te equivocas. No le conoces como yo. Es un hombre bueno.

Lo ha hecho todo por mí. Me hizo estudiar, me consiguió el trabajo.

Ha sido como un padre para mí.

No, Johnny, te equivocas.

No hagas nada que no pueda perdonarte.

No tendrás que perdonarme nada. Sé lo que me hago. Tengo...

- ¿Es ésta la historia? - Ya lo creo.

- Imprimidla. - Gracias, señor Cave.

Gracias, Johnny.

''Canning acusado de corrupción.''

''El público, víctima de un fraude.''

''Canning acusado de estafa al condado.''

¿Departamento de Pesos y Medidas? La oficina del fiscal al habla.

Dígale a Cave que nos envíe el dossier Canning enseguida.

Un momento.

Señor Cave, la oficina del fiscal quiere las pruebas del caso Canning.

- ¿Se las envío? - Se las llevaré yo ahora.

- Se las traerá él ahora. - Gracias.

Si alguien pregunta, vuelvo en media hora.

- ¿Qué le ocurre? - He tropezado. ¿Me ayuda?

Déjeme ir al otro lado.

¿Diga? Sí.

Buen trabajo, Burton, tráelos aquí enseguida.

Considerándolo detenidamente, señor Canning, hice un mal trato.

Estos documentos no valen 500 dólares. Valen mucho más.

Diría que alrededor de...

- Cinco de los grandes. - ¡Cinco de los grandes!

No te arriesgabas, conmigo detrás, te arriesgas ahora.

¿Sí? Escúcheme.

No tendré ningún accidente...

porque un compañero le diría al fiscal dónde están los documentos.

No, no, no me interesa.

O cinco de los grandes o venderé los documentos en otra parte.

¿Todavía nada, Pat? Lo he descrito como he podido.

Fue muy rápido. Me aturdieron. Aún lo estoy.

Haz lo que creas.

Sois el departamento de policía.

Sigue mirando esas fotos. Bajaré en un momento. Sí. Adiós.

En un momento como este llevas un sombrero así.

''Funcionarlo de la ciudad acusado de chantaje.''

''Abel Canning solicita el procesamiento de John Cave''

- Pinta mal, ¿no? - Es peor que eso.

- ¿Qué es esto? - Tu cartilla. Tus ahorros están ahí.

- Esta es tu especialidad. - Ya no.

- Querida, no querrás... - Hemos terminado. ¡Acabado!

- Cariño, debes... - ¡Ya he oído bastante!

No vale la pena, me has herido. Te pedí que no lo hicieras...

pero nunca escuchas.

Eres arrogante, terco. No podemos ser felices juntos.

Te quiero pero lo superaré. Y tú...

¡No quiero volver a verte nunca!

No.

¿Qué tal este tipo?

- Aquí hay uno grande. - ¡Ese es el tipo, Pat!

Como un furgón.

Joe Burton, alias Beldon, alias Belkowitz.

Ex-luchador, cuatro condenas.

Coge a ese tipo, Pat. ¿Cuánto tiempo tardarás?

Tengo que reunir a Charlie, Joe, un par de jóvenes, un coche...

Cuenta unos 20 minutos. Charlie, escucha...

No tienes nada contra mí, Hanlon, y lo sabes.

Me has pisado más de la cuenta. Podría denunciarte.

- Eso es una ventaja, ¿eh, Joe? - Sí, chico...

Déjame ese teléfono y estaré fuera en 5 minutos.

Hay tiempo. Las telefonistas estarán fuera toda la noche.

¿Recuerdas haberle asaltado y robado unos papeles?

- Nunca hago trampas con niños. - Cálmate, Johnny.

Hablará o se quedará hasta Navidad.

Seis entradas para el desfile de Marty Cavanaugh en el Moonlight.

- ¿Marty es amigo tuyo? - Sí, ¿qué pasa?

Nada. Mike, llévale abajo un rato.

Está cansado, necesita descansar.

No puede hacerme esto, tengo una cita importante.

Mike, cuéntale la historia del condenado a cadena perpetua...

que quería saber qué hora era.

Vamos.

- ¿Has visto cómo ha cantado? - Sí, lo he visto.

Pero tenemos su dirección. Me gustaría echarle un vistazo.

A eso iba.

Esta es la única llave. Mira esto.

- Su madre la debe haber mordido. - Gracias, Pat.

Tranquilo, y asegúrate de mirar en el desagüe del fregadero.

A mí no me engaña. Miraré hasta debajo de su almohada.

Buena suerte.

Y no hay peros que valgan. ¡Quiero a Burton ahora!

Bueno, veré qué puedo hacer.

¡No verás nada, lo harás!

Está bien.

- Margie, con el capitán Hanlon. - No tienen nada contra él.

He soltado a Burton. Órdenes de arriba.

- Lo que quiero son los papeles. - ¿Burton todavía los tiene?

- Por eso le han sacado de aquí. - Es verdad.

Me gustaría darle otras vacaciones por cómo me gritó antes.

Dijo que apenas tendría tiempo de arreglarse.

Va al banquete que Pete Reilly da esta noche.

- ¿Burton irá a la fiesta de Reilly? - Dice que tiene invitación.

Yo también.

Tengo el tiempo justo para vestirme. Quiero ver a Burton de nuevo.

- Cuidado, Johnny, Burton es duro. - Ya me di cuenta.

Debería estar bailando y no sentada decorando la pared.

Gracias. Espero al señor Parker. Volverá en un momento.

- ¿No se sienta? - Gracias.

¿Qué son esos rodeos que le da a mi compañero?

Señor Reilly, no le doy rodeos a nadie.

Estoy pensando en mis asuntos.

Recibido, quiere que me ocupe de los míos.

Es mi fiesta y les quiero a todos contentos, sobre todo a usted y Johnny.

Preferiría no hablar de ello. Además, no creo que lo entienda.

Quizá usted no entiende a Johnny.

¿No lee los periódicos? Este chico está en un lío.

¿Ve a esa mole?

Ahí estaba yo, en el corazón de la selva...

con un hipopótamo en un lado y un leopardo en el otro.

Detrás tenía un tigre y justo delante, un león.

- Estaba en una bonita situación. - ¿Qué ocurrió?

¿Que qué ocurrió? ¡Me mataron!

Hola, señor Canning. Me sorprende verlo.

Cuando me invitó, creía que iba en serlo.

Claro, es tan bienvenido como las flores en julio.

- Vamos, le presentaré a algunos. - No se moleste, ya me arreglaré.

Encuéntrese una pareja para bailar, hasta luego.

Si quiere beber, haga señales a un mayordomo.

- ¿Puedo verle un momento? - Sí, claro.

Es mí banquero. Empólvate la nariz. Ahora vuelvo.

- ¿Te he pisado? - Me estoy arreglando el vestido.

- ¿Todo bien? - Sí.

- ¿Nada roto? - No.

- Hola, señor Canning. - Janet.

El señor Parker. jefe, el señor Canning.

- Encantado, está en buena compañía. - Estoy de acuerdo, señor.

Gracias.

Un momento.

¿Dónde se ha metido ese tipo del pelo rubio?

Te refieres al que ha estado detrás mío toda la tarde, ¿no?

- Sí, ¿le has visto? - No, no últimamente.

No me asusta, Canning. Cinco de los grandes o no hay papeles.

- Es un atraco. - ¿Sí?

¿Y qué es esa travesura que me ha mandado hacer?

No creerá que me paseo con 5.000 dólares en el bolsillo.

Tomaré un cheque al portador...

por la llave de mi casa. Es un trato comercial justo,...

aunque a mí no me importa.

- ¿Te importa si te dejo aquí? - No, en absoluto.

- ¿Podrás encontrar a Haley? - Veré dónde hay un loco.

Hasta luego.

Déjame salir primero.

¡Perdóneme!

¡Estáis equivocados! Yo estaba al lado del rlng y lo veía todo.

Tonny lanzó una derecha. Clancy metió una izquierda al estómago.

Yo golpeé así a Johnny Cave en Jersey City. Os lo enseñaré.

- Sube la derecha. - ¡Qué fiesta, Pete!

Les contaba cuando te derribé en Jersey City.

Debías ganarme esa noche, pero yo era demasiado listo.

Cuéntame qué ocurrió. Nunca lo he sabido.

Tú lanzaste una derecha. Yo te metí la lzqulerda al estómago.

- No, yo te metí una izquierda. - No, fue una derecha, Johnny.

- No, no, fue una izquierda. - Una derecha.

No. Te lo enseño. Yo te metí una izquierda y tú también...

y yo lancé una derecha y fallé.

¡Atrás! Un poco de aire. Trae agua, ¿quieres, Pete?

¿Dónde está ese agua?

Vamos, un whisky. Y otro para mí.

Ocupaos de él. Explícale cómo ha sido. Hasta luego.

¿Quién ha sido? ¿Quién ha sido?

''Al portador. $5.000. Abel Canning.''

¡Todo el mundo se divertió!

- Aloysius. - ¿Sí?

- ¿Puedes venir? - Ahora mismo venía. Perdón.

- Sabes escoger tu lugar. - Sólo hacía comparaciones.

Ml padre decía: ''Hay que conocer el cardo para apreciar la rosa.''

Salgamos del jardín y préstame atención.

Sí, sí, sí...

- Sólo les contaba la suerte... - Hazel, discúlpanos.

Vigila a Burton. Tengo que salir corriendo. Voy al piso de Burton.

Canning tiene la llave. Ya te contaré.

- Disculpa. - Por supuesto.

- Perdón, ¿es amigo de Johnny Cave? - Y estoy orgulloso.

¿No es usted la chica con la que va a casarse?

Eso espero.

Con su voto y con el mío, saldría usted elegida.

- ¿Se ha ido a casa? - No, ha ido a buscarse problemas.

Tiene una cita con el señor Canning en el piso del señor Burton.

Eso me recuerda que debo ir con el señor Burton. Disculpe.

Me han robado.

¡Vamos! ¡Déjenme salir! ¡Me han robado! ¡Déjenme!

Johnny quiere que el señor Burton le espere aquí. Es muy importante.

- ¿Creéis que podréis retenerme? - ¡Vas a quedarte aquí!

Vigila que no se vaya. Quiero que se quede y se divierta.

Acercaos, chicos. Dave, Dave, rápido.

¿Comisaría de policía? Con el señor Hanlon, por favor.

Ah, bueno, pues capitán Hanlon.

Soy amiga de Johnny Cave.

Es aquí.

Allan y Tim lo registraron y no encontraron nada.

Deben estar en el ropero.

Tráeme la silla.

Quédate en la puerta.

Oh, el señor Cave, del departamento de Pesos y Medidas.

Sí, ayudante jefe.

Sería una pena que le encontrasen ileso y frío,...

muerto cuando cometía un robo.

No tiene valor para usar esa pistola, Cavanaugh.

¡Qué gracioso! Yo creía que sí.

Ocúpate de él mientras yo me deshago de esto.

Creía que la fiesta era de Reilly.

Oh, Marty, y sin permiso.

Mike, me temo que tendremos que detener al señor Cavanaugh.

Me temo que sí.

Un pirómano con sombrero de copa.

- ¿Todo bien, Johnny? - Sí.

Un poco quemado pero está todo aquí.

Tendremos que detenerle por... ¿Qué será, Johnny?

- lncendio frustrado. - Eso servirá por ahora.

No pueden arrestarme. Déjenme el teléfono.

No sería justo para el señor Burton, que debería pagar la llamada.

Enviaré un hombre a recogerle.

Tendremos una pequeña fiesta. Reilly puede enviar bocadillos.

Cuida del señor Canning, Mike...

y no lo dobles. Bueno...

- Vamos, Marty. - Te veo luego.

¡Déjeme salir de aquí!

¡Abre la puerta, Johnny!

- Ahora sabrás lo que es bueno. - No puede pegarme, estoy detenido.

¿Ah, no?

Vamos, Johnny, abre la puerta.

Abre la puerta. No puedes pegarle a mi detenido.

Abre la puerta, Johnny.

Abre la puerta o la tiraré abajo...

cuando me acabe este puro.

- ¿Has usado el dinero ahorrado? - Claro que no.

Está aquí, intacto.

- ¿Cómo has conseguido el anillo? - Comprándolo, claro.

Pero, ¿cómo?

Pagándolo a plazos.

- Pero, ¿y...? - Lo sé, lo sé...

Es una estafa.

Pero, Johnny...

Cariño.

- Te quiero. - Yo también.

¿Puedo mostrarles este estupendo sofá de amor?

sincronía: Kilo

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