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Original subtitles

Entonces, ¿te sobra el dinero?

¿Me invitas a cenar, cariño?

¿Con qué, señora?

Oh, está bien, lo entiendo.

- Este es el momento. - Vamos.

Ayuda! Socorro !

¿Cómo está? ¿Vivo o muerto?

No está mal, ¿eh?

Me pregunto dónde vive...

Don Carlos de Santillana 33 Berkeley Square, Londres.

En pie, vamos a casa.

¡Dios del cielo! Qué ha pasado?

- Dígame si vive aquí. - Pero, ¡si es el señor!

- Perfecto, se lo dejo a su cargo. - ¿Qué pasó?

Está bien, nada serio.

- Tome esto. - Sí.

Ha sido asaltado en plena calle.

Aquí está su reloj... Su dinero...

Un collar...

Creo que eso es todo. Bien, buenas noches.

Adiós, señor.

¿Podría pagar al conductor? Yo no tengo dinero...

Sí, por supuesto. Corre a buscar al doctor, rápido!

¿Qué hay?

El caballero que le trajo anoche...

Hazle pasar enseguida.

Adelante, señor.

Sr. Richard Darrell.

No se levante. Después de lo de anoche, debe estar cansado.

Pero sin su ayuda, mi situación sería mucho peor.

- Tráenos un poco de jerez, Templeton. - Pero no quisiera importunar.

Al traerle anoche, olvidé aquí un manuscrito.

Un descuido que me da mucho gusto.

Pocas veces había leído algo tan lleno de encanto e imaginación.

- ¿Lo cree así de verdad? - Digo lo que pienso, señor Darrell.

Por favor, siéntese.

Bien, ¿cómo acabó con aquellos rufianes?

Con una patada en la cara a uno, y noqueando al otro.

Pero no tengo ningún mérito.

Estaban demasiado deslumbrados por su collar para verme llegar.

Podría deslumbrar incluso a personas más honestas.

Este collar lo llevaba la reina Isabel de Castilla...

... y me lo ha confiado su propietario para una exposición de joyas célebres.

Es Vd. un hombre honesto y valiente.

Aprendí mis principios en una dura escuela...

¿Pero no sería más razonable llevar un guardaespaldas con este collar?

Sin lugar a dudas, y como tratante en piedras preciosas...

... tendré que pensar en ello.

¿Le interesaría el puesto?

Soy escritor, no un boxeador.

Al parecer, es Vd. ambas cosas.

¿Sería indiscreto preguntar cómo adquirió esas habilidades?

Dudo que le interese...

Pues sí le aseguro que sería un placer para un hombre solitario.

- Pero realmente, señor... - No, no, hablo en serio.

Pero si no le gusta, suya será la culpa.

Ah, el señor habla español!

De hecho, somos casi compatriotas.

- Porque mi madre era española. - Ah, bueno, bueno.

Mi padre era un médico rural que gastó más en sus pacientes...

... de lo que le reportaban.

Debo admitir que no me le parezco.

De joven, yo llevaba una vida desordenada y me pasaba el día con los gitanos.

Aprendí a montar a caballo, a guisar como los gitanos...

Se me hace la boca agua solo de pensarlo.

Y también... a luchar.

Tuve una dura escuela...

Pero para vivir con los gitanos, tuve que usar mis puños...

... lo que con gusto hice a su costa.

En aquellos tiempos, disfrutábamos de un gran terreno...

cuyo propietario estaba en el extranjero y la casa, vacía desde hacía mucho tiempo.

La sorpresa fue verla habitada de nuevo...

Nuestros queridos bosques volvieron a ser propiedad de un noble.

Siempre recordaré: Mientras estaba poniendo trampas...

Mi tata dice que eres un maleducado, y tiene razón.

Escucha, ¿alguien silba?

Sí, eso creo.

- Ve a ver quién es. - Ve tú.

Si tú tienes miedo, por supuesto que iré.

Yo no tengo miedo. Estas son las tierras de mi padre.

- Chico... - ¿Quién eres?

- ¿Esto que pones es una trampa? - Claro.

Entonces eres un cazador furtivo, ¡y te enviaré a la cárcel!

- ¡Hablo en serio! - ¿Y quién eres tú, milady?

Soy Oriana Camperdene, la dueña de la mansión.

Eso es imposible. La familia está en Portugal.

La casa ha estado vacía desde hace años.

Bueno, pues ya no lo está. Mi padre y yo hemos vuelto.

¿Quieres decir que ya no podré pasear por mi bosque...

¿Ni bañarme en la piscina y poner mis trampas?

¡Exacto! "Tu bosque"...

Si vuelves a saltar nuestra verja...

haré que te metan en el calabozo más profundo...

... donde languidecerás y morirás....

¿Qué te hace creer que puedes hacer todo esto?

- ¡Puedo! - No basta con decirlo para que pase.

- Pues pasará. - Oh, vete.

¡Francis! Socorro !

Dilo, tú...

¡Especie de bestia! ¡Bruto!

Supongo que Vd. y Francis no se gustan demasiado...

Su padre es Sir Ernest Castleton, un hombre muy rico.

Francis me despreciaba porque yo no tenía dinero,

... y yo lo despreciaba a él por no tener otra cosa.

¿Cumplió la niña sus amenazas?

No, nos hicimos muy amigos.

Bien, esto no es muy exacto.

Porque pese a ser muy jóvenes...

Sabía que ella sería la mujer de mi vida.

Por supuesto, Francis era mi rival.

Me divertía haciendo cosas a las que él no se atrevía..

Francis era jactancioso, y Oriana lo sabía.

Un día, Oriana lo desafió a recuperar un huevo de un acantilado...

Él tenía miedo, y, yo, tonto de mí, le dije que yo iría..

Era un precipicio de unos 30 m.

No me tranquilizó saber que Francis controlaba el otro extremo de la cuerda.

En resumen, logro alcanzar el nido,

cojo un huevo, y me disponía a subir...

- Cógelos todos. - No, con uno basta.

- Espera, ahora subo. - No, aún no.

¿Ves lo que tengo en la mano?

¡Guarda ese cuchillo, no seas idiota!

No me detendré aquí. No debes volver a ver a Oriana.

O me prometes que dejarás de verla...

O este cuchillo podría... resbalar.

La caída sería larga, ¿no?

Voy a subir, Francis.

y te voy a dar una lección que no olvidarás. Levanta los brazos!

Francis, ¿dónde estás?

Aquí está tu huevo.

¿Lo logró?

Sí, lo logró.

Poco después de este episodio edificante,

Oriana y su padre se fueron de nuevo.

Él como encargado de negocios en Madrid, y ella a seguir sus estudios en París.

Acabados mis estudios, entré como pasante en un bufete de abogados.

Lo odiaba. El olor a polvo, el estar encerrado todo el día...

Quería viajar, y llevar un diario de viaje.

A la muerte de mi padre, abandoné el Derecho.

Y cuando volví a ver a Oriana, ya éramos adultos.

Pero ya debe tener bastante...

En absoluto. Es Vd. un narrador nato.

Casi he tenido la impresión de ver lo que estaba describiendo.

Eso es lo que me dijeron los gitanos. Yo era su narrador favorito.

Cuando el gigante estaba hambriento, trepaba a una nube negra,

Y tras haber recuperado el rayo naciente,

Se iba a los mercados de todo el mundo...

Y obligaba a la gente a darle su comida.

Y para beber, vaciaba un barril de vino...

Aquí termina la historia.

Oriana.

Bien, ¿me ayudas?

Llevo 2 días aquí, ¡y aún no has venido a verme!

He tenido que ir a buscarte, a ti... y a tus gitanos.

- Te lo puedo explicar... - ¡No quiero saber nada!

De acuerdo, Richard, explica.

Me encanta mirarte cuando me explicas algo.

Sabes, has estado fuera 4 años. Creciste... La gente cambia.

Pero en todas mis cartas, te dije que quería volver a casa.

Te pedí noticias de... nuestro bosque.

Y te las di, Oriana.

Me diste noticias de todo, salvo de ti... ¡De ti y de mí!

¿Por qué? Quería saber todo lo que pensabas, y lo que hacías...

Y sí, te añoré.

Tú no me añoraste, Richard?

- Si. - Entonces, ¿por qué no me lo decías?

¿Querías que te dijera lo hermosa que eres?

Puedo decíirtelo ahora.

Sigues siendo la más bonita que conozco.

Supongo que muchos hombres te lo habrán dicho ya. Me imagino que...

... Francis te lo dijo en Madrid.

Ahora es "Sir Francis".

Parece que es muy rico.

Todavía estás celoso de él, ¿no?

Sí, siempre estoy celoso. Sigo siendo muy absurdo...

No, deja que se vaya.

Él es como tú: abandona.

Como tú me has abandonado.

- Sí, es verdad. - Pero ¿por qué ?

Te lo acabo de decir... La gente cambia y...

... No quería saber hasta qué punto.

¿Recuerdas nuestra promesa, cuando éramos jóvenes, tú y yo?

Por supuesto. El bosque me lo ha recordado. No fui yo quien se fue.

Para amar... para siempre...

¿Ya lo crees?

Aunque lo sabes.

Regresaste demasiado pronto, cariño.

Mi libro no está acabado. ¿Qué puedo ofrecer? ¡Nada!

Mucho mejor. Tuve una vida muy fácil.

Estaba mimada, totalmente libre, y eso nunca es bueno a la larga.

Quiero compartir todo contigo, Richard.

No solo tu éxito, sino tu lucha por llegar, también.

Estoy lista para renunciar a todo, solo para estar contigo.

Porque te quiero.

Eres la persona más encantadora...

y te adoro.

Ahora necesitamos proyectos, proyectos interesantes.

Primero, debes ir a Londres y terminar tu libro lo antes posible.

Y en un año, me reuniré contigo y nos casaremos.

Espera un minuto, ¡no tan rápido!

Te casarás conmigo cuando pueda mantenerte, no antes.

Y por cierto, cuando te lo pida.

¿Y si me canso de esperar, y me caso con otro...?

Lo lamentaré mucho.

Eres odioso, orgulloso e independiente...pero te quiero

Es sorprendente cómo el amor de una mujer ayuda a superar todos los obstáculos.

Acababa de recibir un modesto encargo de un editor de Londres.

Nos pusimos de acuerdo y yo acepté,

... continuar escribiendo en serio durante mi tiempo libre.

Pensamos que en un año, me habría hecho un nombre...

... y lo bastante rico como para ofrecerle un hogar.

Mientras hablábamos, nos olvidamos del caballo de Oriana...

Y de cómo su vuelta solo a casa podría alarmar a su padre.

En el camino de regreso, Oriana se detuvo para recoger flores,

Y yo llegué primero, oí a Francis hablar con el padre de Oriana.

¡La vigilas tan mal como a tu dinero!

¿Es tu manera delicada de recordarme mis deudas para contigo?

No, pero os recuredo que Oriana será la futura Lady Castleton.

Me garantizará su vigilancia a cambio de sus deudas.

¡De ninguna manera!

Joven, realmente sobreestima su propia importancia.

Le debo dinero, pero no le debo a mi hija.

¡Ella es libre de hacer lo que quiera con su vida!

¡Gracias a Dios, aquí está!

Hija mía...

Cuando vi que el caballo volvía solo, empecé a buscarte.

Siento haberte preocupado, papá.

- ¿Cómo estás, Francis? - Cuan crueles son las mujeres...

Tu padre y yo hemos sufrido los tormentos del Hades.

Este granjero merece una guinea por haberte traído .

Gracias Francis, pero no te voy a dejar sin ella.

¿Francis, Francis?. Sus campesinos tienen extraños modales.

¿Campesinos? No pretenderás no reconocer a Richard.

Richard, un momento... ¡Cielos, eso sí que es divertido!

¿Qué es de tu vida Darrell? No gran cosa por lo que veo...

Más de lo que merezco.

Si me disculpas...

Le pregunté a su hija si quería casarse conmigo, y ella estuvo de acuerdo.

¡Santo Dios...! ¿Tienes los medios?

- No - Bueno, ¡pues vaya impertinencia!

Es cierto, pero el amor nos ha hecho perder la sensatez...

Esperamos recibir su bendición.

Muchacho, esto no es realmente una sorpresa, pero deberíamos...

La comida está servida.

Bien, lo que quiera que sea Richard, quédate a comer.

¿Y para cuándo se preve tan desafortunado evento?

En un año. Richard se irá a Londres para hacer fortuna.

En este caso, podemos ir a comer sin demasiada preocupación.

Sí, la comida! Vamos, vamos.

De esto hace 11 meses, y nada ha cambiado.

He escrito un libro, pero nadie quiere leerlo.

Mis escasos encargos me han permitido sobrevivir.

Estoy tan lejos de hacer fortuna como hace un año.

No estoy de acuerdo, Sr. Darrell.

"Por otra parte, espero que me invite a la boda en unos meses.

No lo creo...

Quiero su autorización para publicar este libro.

Y mientras tanto, tengo una propuesta que hacerle.

¿Aceptaría llevar el collar a mi cliente, en Granada?

- ¿Habla en serio? - Perfectamente.

Para demostrárselo, aquí tiene un adelanto sobre los derechos de su libro...

Además de un salario, mientras trabaje para mí.

Visitar Granada, ver España...

¡Lo he soñado durante años!

La chica de la izquierda acaba de enseñar el tobillo, Sir Francis...

Pero no a ti, Wycroft. Tu comentario, por lo tanto, está fuera de lugar.

Sí, lo siento.

Por cierto, revisé las cuentas esta mañana...

y encontré que faltaban 15 guineas.

Como no cogí ese dinero, supongo que fuiste tú.

Devuelve el dinero, Wycroft, devuélvelo,

... o podría estar tentado de entregarte a las autoridades

... que estaría encantadas de encerrarte allí donde deberías estar.

Deberíamos saludar a la señorita Camperdene...

... y presentarle nuestras condolencias por la pérdida de su padre.

La de la sonrisa atractiva, Wycroft. Quiero su dirección.

Sí, Sir Francis.

Me gustaría ser el portador de mejores noticias.

100 libras al año, no más...

Tu padre, que en paz descanse, no tenía suerte con las cartas.

Nunca conocí a un hombre con peores cartas...

o que hiciera peor uso de ellas.

No dudo que habré de ingeniármelas para sobrevivir.

No habrá necesidad de que te las ingenies si aceptas mi mano.

Un momento, cariño, o perderé el hilo...

Como ya dije, hay algo en tu casa...

Que no he visto en ninguna otra.

Y no me arriesgaré a asumir compromisos insostenibles en el altar.

Pero por ti, cariño, no hay nada que yo no hiciera.

Te quiero, Oriana, y me sentiría muy honrado si me dieras una fecha.

Francis, nadie podría haber hecho tanto...

... y haber sido tan bueno conmigo desde que papá murió.

Pero quiero a otro.

- ¿Richard Darrell? - Sí.

Esto no me interesa, pero ¿de qué vas a vivir?

- De sus ingresos. - Que por el momento son inexistentes.

Por ahora, pero todavía tengo mis 100 libras anuales.

Oh, ¿de veras? Esperaba no tener que decírtelo,

pero si insistes en casarte con ese individuo, no tendré otra opción.

De hecho, no habrá 100 libras, sino un déficit.

Verás, tu padre murió dejándome a deber 3000 libras.

¡Tres mil libras!

- Aquí tienes su reconocimiento de deuda. - A ver.

Escucha, tu felicidad es todo lo que me importa.

Si estuviera seguro de tu felicidad con Richard Darrell,

Yo sería el primero en desearte la felicidad desde el fondo de mi corazón.

Pero no lo creo Estás arruinando tu vida.

- Los celos te llevan a decir eso. - Los celos...!

No es más que un vulgar aventurero...

¡En busca de una mujer rica a quien coger como se coge un melocotón maduro!

¡No es verdadl! Si no fuera tan orgulloso, ¡ya llevaríamos un año de casados!

¿Qué ha hecho para demostrarte su amor? Mientras que yo...

No es digno de ti hablar así.

Te ofrezco mi corazón y mi mano.

No exactamente...

Vienes a anunciarme que estoy arruinada...

Y te sirves de ello para convencerme.

Si esta es la impresión que te di,

Debo corregirla lo antes posible.

Francis, ¿qué haces?

Se borra un descubierto, y te caen 100 libras al año.

Sr. Richard Darrell.

Oriana, tu carta se retrasó, Vine en cuanto pude.

Amor mío.

Lo siento mucho.

- Buenos días, Darrell. - ¿Cómo estás, Francis?

Muy triste. Como albacea testamentario del Sr. Camperdene,

he tenido la penosa tarea de anunciar a Oriana que estaba arruinada.

- ¿Es verdad? - Me temo que sí.

No debería decirlo, pero es una excelente noticia.

Ya puedes verlo, me prefiere pobre, Francis.

Pero no lo serás. Nuestra suerte ha cambiado.

He aceptado una misión en España, y cuando vuelva, saldrá mi libro.

Esto es increíble...

- ¿Puedo felicitarte? - Gracias.

Ya he recibido un anticipo de 200 guineas...

Imagino que os gustaría estar a solas.

Gracias. Debo volver a Londres de inmediato.

Deja que te lleve. Será un placer...

- Gracias. - En un cuarto de hora, entonces.

Veo que has cambiado de sastre. Pero te han engañado...

- Gracias. - Rápido, explícamelo todo.

¿Una misión en España...?

Don Carlos creyó que yo era la persona adecuada para traer los diamantes.

- ¿No será peligroso? - Nadie sabrá que los llevo.

Cariño, te echaré mucho en falta.

Te quiero tanto.

Escucha, no iré.

¡No iré! Soy un egoísta.

No sigas. Por supuesto que tienes que ir.

Imagina lo que representa. Solo ten cuidado.

Y vuelve pronto.

Oriana...

¿No verás demasiado a Francis durante mi ausencia...?

No eres justo con Francis.

Justo antes de que llegaras, se había mostrado muy generoso.

Le había ganado 3000 libras a papá jugando a cartas,

y echó al fuego el reconocimiento de deuda.

Así que ya ves, no es el sinvergüenza que te imaginas.

Espera, tengo algo para ti...

Hay una miniatura dentro...

Lo mandé hacer por Isobet en París.

Esto es casi tan encantador como tú.

¿Lo llevarás contigo?

- Hasta mi muerte. - ¿Estás a punto?

Sí, voy.

He de irme...

¡Vuelve pronto!

Te quiero.

No hace falta decir que te envidio, Darrell.

- Como buen perdedor, te felicito. - No te canses

¿Perdona?

¿Por qué no enviaste el reconocimiento de deuda al notario?

- Eso a ti no te importa. - Oh, sí.

Cuando nos casemos, también compartiremos deudas.

Qué lástima, así que quemé un documento que valía 3000 libras.

300, para ser exactos.

Antes de irme, te enviaré 100 libras a cuenta,

y te firmaré un reconocimiento por el resto.

No entiendo. ¿300?

Rescatado del fuego.

Sin comentarios.

Así que ya no verás a Oriana, ¿verdad, Francis?

Es sobre mí que debieras desahogarte, si puedes.

Sí. Gracias por recordárrmelo.

Levamos anclas en 10 minutos.

¿Arriba o abajo?

- ¿Habrá alguien más? - Sí, pero se le ve muy reservado.

- No debería molestarle. - Arriba entonces.

Puede molestarle tal vez tener que subir tan alto.

Disculpe. ¿Me permite?

- Por favor. - Me llamo Meakin.

- Sr. Meakin. - Soy Darrell.

Me han dicho que compartimos esta cabina.

Aunque soy un excelente marinero,

con su permiso quisiera acostarme ahora.

Como quiera. Voy al puente.

Le traigo su equipaje.

¿Qué quiere?

Perdone.

Perdone.

- Lo siento, no lo hice aposta. - No se apure, señor Darrell.

¿Mañana a la misma hora?

No ha sido nada, espero

No Yo soy un muy buen boxeador.

¿Puede ayudarme, por favor?

Por supuesto, con mucho gusto.

Deberíamos ver Finisterre de un momento a otro.

- ¿Alguna vez ha estado en España? - Oh sí. Varias veces.

¿Se va a quedar en Málaga mucho tiempo?

Justo el de encontrar un caballo y un guía para la siguiente etapa.

¿A saber...?

- Granada. - Ah, una ciudad inquietante.

Sin sus olores, es como el paraíso.

Puedo ayudarle con el guía y el caballo.

Tengo mis contactos en Málaga.

Gracias, muy agradecido.

Digame, señor Meakin, ¿a qué se dedica exactamente?

No es fácil responder a esta pregunta.

A muchas cosas, en realidad.

Algunas agradables, otras menos.

Pero un hombre bien debe vivir. Por último, algunos...

dirían que soy un intermediario...

entre los deseos de otros hombres y su realización.

Parece como si...

... careciera de vida propia.

No exactamente, pero he conseguido mucho placer a otros.

El mar es cada vez más azul, ¿no cree?

Sí, ¿no?

Si mira atentamente, verá peces voladores.

¿De veras?

¡Tiene razón! ¡Mire!

Me temo que perdió su oportunidad.

Sí, me temo que sí..

¿Siempre hay tanta gente en Málaga?

Hoy es día de fiesta, tiene suerte.

Bueno, tal vez no tanta.

- Hay fiesta casi todos los días. - Tenemos para horas.

Dios mío, ya deberíamos estar con el guía.

Le estoy muy agradecido por lo que hace...

¿Pero, por qué tomarse tantas molestias por un extraño?

Le prometí que le ayudaría a llegar a su destino.

Gracias. Espero poder devolverle el favor un día.

No lo dudo, Sr. Darrell.

¿Quién es?

Debe ser El Gañado, el torrero.

Esperaba que España fuera increíble, pero no tan genial.

Espero ser capaz de hacerle justicia en mi libro.

¿Sabe?, Meakin, podría ver esto durante horas.

Sí, pero tenemos que atravesar la multitud.

Ahora que lo pienso,

puede que me sea más fácil negociar si no está presente.

Propongo que nos encontremos en este café al anochecer.

- ¿A qué hora? - ¿A las 11?

Hasta luego.

Dile a esa chica que venga luego.

¿Rosal, señor? Nunca la he visto sentarse a la mesa con un hombre.

¿Qué está haciendo aquí, entonces?

Vive, señor.

¿Inglés?

No pareces un inglés.

Mi madre era española. Será por eso.

Tus ojos son muy oscuros y ardientes...

¿Cómo te llama tu novia?

- Richard. - ¿Es decir, Don Ricardo?

Sí, supongo.

¿Tiene algo para la pandereta de Rosal, señor?

Se lo ha merecido. Nunca había visto a nadie bailar así.

Me encanta su dinero, pero prefiero sus cumplidos.

- ¿Nunca había estado en España? - Nunca.

- ¿De dónde era su madre, Málaga? - Santander.

¿Y Vd?

De los acantilados... bajo las estrellas.

Pertenezco a los Usari, la gente de la bahía.

Mi cueva está en Granada, pero un bailarín puede ir a cualquier parte.

En Inglaterra, tengo muchos amigos gitanos.

Ahora que estoy en tu mesa, tienes amigos gitanos aquí también.

- Trae vino, Pablo. - Enseguida, señorita.

Nunca en la mesa de un hombre, ¿eh?

¡Esta es la primera vez, señor!

- ¿Te gusta que esté en tu mesa? - Sí, mucho.

La mayoría de los hombres harían lo que fuera por que Rosal estuviera en su mesa.

No lo dudo.

Al verme contigo, están locos de celos.

Será mejor que me siente en esta columna.

- Te burlas de mí. - Para nada, solo soy prudente.

- No crees que estén celosos. - Claro que sí. Yo también lo estoy.

- ¿De quién? - De alguien que no conoces

- No me gusta. - Porque no la conoces.

No quiero conocerla.

Si la quisiera un poco menos, Don Ricardo,

Tal vez me querría a mí un poco más...

No lo sé. No lo espero.

¿Pero me encuentras bonita?

Peligrosamente bonita.

Esto es muy amable.

¿Soy tan bonita como ella?

De una manera diferente...

¿Cómo?

¿De una manera que podría hacer...

... que por una hora, tal vez dos...

... pudieras olvidarla...?

Eres una mujer perturbadora y me niego a responder esta pregunta.

Ah. Aquí está tu amigo.

¿Cenamos juntos más tarde? No.

Hablé con el guía.

- Vendrá a presentarse. - Oh gracias.

Encantadora. ¿Le interesa?

Si así fuera, estoy seguro de que podríamos arreglarlo...

- "Arreglar"? - En Málaga, todo está en venta.

Honestidad, virtud, e incluso la vida humana.

Perdone.

Juan, cogeré tu yegua y el castrado negro de Diego.

- Llegaré con el inglés al alba. - Allí estaremos.

- ¿Pero por qué matarlo? - Una historia de mujer...

No importa, siempre que nos paguen.

Salid todos, Tengo que cambiarme.

- Estábamos hablando, Rosal. - Id a otro sitio.

¿Recuerdas la mantilla que vimos ayer?

- ¿Por qué? - Me gustaría regalártela.

¿Y la luna con ella? ¿De dónde sacarás 100 pesetas?

Bueno, se supone que no debo decir nada...

Este es nuestro hombre, señor Darrell.

- ¿Cómo te llamas? - Suiza, señor. Una guía excelente

- ¿Conoces el camino a Granada? - Al dedillo.

- Y los caballos. - Todo está listo.

¿Cuándo quiere que salgamos?

- A las 6 en punto? - A las 5 sería mejor.

- Por el calor. - Bien. Siéntate. ¡Otro vaso!

Estás loco. Tienes más posibilidades de acabar en el garrote vil que de ganar100 pesetas.

Aparte de prestar un caballo, No corro ningún otro riesgo.

- Y me pagarán por adelantado. - ¿Quién?

- Suiza, el guía. - ¡Ese hombre!

Estaré listo.

Gracias por todo. Me levanto temprano, así que creo que me voy a la cama.

Que duerma bien.

Señor, tengo que hablar con Vd.

No, gracias. Eres una chica peligrosa...

Es inútil que pruebes tus trucos conmigo.

Señor, escuche. ¿Es amigo de Don Ricardo?

Siéntese. Si mi gente sabe que hablo con Vd., ellos...

¿Qué hay?

- Él está en peligro. - ¿En peligro?

Yo me encargo, cariño, no te preocupes más.

Una modesta recompensa por tu acto de valentía y generosidad.

Espero...

Sinceramente espero que nos volvamos a ver.

Perdone...

Aquí está el caballo según lo acordado. ¿Dónde está el dinero?

Entiéndete con el inglés.

Aquí está el dinero. ¿Dónde están los hombres que se encargarán?

Alza la cabeza cuando hables con un caballero. ¡cerdo!

- Izquierda, ¿verdad? - A la derecha, señor.

- Habría jurado que era por allí. - Es más corto por la derecha.

Y más popular, parece que...

pasaron caballos por allí hace menos de una hora.

El señor se da cuenta de todo.

Te traje algo.

- ¿Qué es? - Adivina.

No me apetece.

Esto es para ti.

¡Qué bonito!

- ¿Cómo lo conseguiste? - Lo compré por 75 pesetas.

Con el dinero que me dio el inglés.

- ¿Qué inglés? - El flaco que va de negro.

¿No te dije que era él quien nos pagaba?

No, no me lo dijiste.

Ve a encender el fuego. Comeremos para celebrar mi mantilla.

Rápido, rápido!

- Necesito un caballo ahora. - ¿Ah si? No es mío, de todos modos.

¡Vuelve! Vuelve!

¿Está allá?

Sí. Desde allí, uno de nosotros podrá ver al inglés acercándose.

Yo me ocupo.

Me encanta una buena pelea, pero no debo ser visto.

Por suerte, somos menos delicados...

¿Por qué creéis que os pago?

¡Rápido, no debe estar muy lejos!

- ¿Alguien me llama? - Un zorro, señor.

Estas montañas están llenas de zorros.

Hola, señores. Si os pusiérais en fila india, podríamos pasar.

Ya veo.

Esto se va a complicar, ¿no?

¡Cuidado! Tiene un...

Esta ropa vale la pena.

- ¿Dónde está Alonso? - En el fondo del barranco.

- ¿Está muerto? - ¿Qué crees, con una bala en la cabeza?

Dadme el medallón y el bolso.

¡El dinero primero!

Aquí está tu dinero.

Se ha defendido muy bien.

Mucho mejor. Solo tendremos que dividir en 2 partes.

- ¿Quién era? - No quiero ni saberlo.

- En su cinturón, ¿eh? Sí, Sir Francis.

- Extraordinario. - Debe tener mucho valor.

Lo que me parece extraordinario, es que hayas vuelto con él.

- Yo le soy fiel. - Bla bla bla bla...

No me ha pasado por alto que me ha hecho vigilar todo el tiempo.

- ¿Te diste cuenta? - Eso me dolió, Sir Francis.

- Una criatura tan repugnante. - Vamos, una palabra tan desagradable...

- Ese parche en el ojo... - Ciertamente, el parche es un poco...

¿Qué te llevó a traer de vuelta un artículo robado a mi casa?

Tú debías deshacerte de él, no comportarte como un vulgar ladrón.

- ¿Cómo te atreves? - ¡Pero no podría tirarlo!

Por otra parte, pensé que le gustaría ver esta chuchería...

... en torno al blanco cuello de la señorita Oriana.

Sé que sois generoso con las mujeres hermosas, Sir Francis.

¿"Mujeres hermosas"? ¿Cómo te atreves, rata?

¿Cómo te atreves a meter a Oriana y a las demás en la misma bolsa?

Está tan lejos como la luna de la tierra.

Es única. Una criatura de fuego y belleza.

Una princesa entre las mujeres, y te atreves...

Efectivamente, Sir Francis. mil perdones!

Ha sido una monstruosa falta de gusto.

Guarda esta maldita cosa en mi cofre.

¿Seguiste mis instrucciones con respecto al medallón?

Sí, Sir Francis. La señorita Oriana debería recibirlo por correo mañana.

Lo retiré antes de rebanarle el pescuezo al Señor Darrell.

- ¿Se lo rebanaste? Sí, Sir Francis.

De izquierda a derecha. Y lo tiré al barranco.

- Fue muy desagradable. - Ya me lo imagino.

- Eres un personaje peligroso... - Intento darle satisfacción.

Y gracias a Dios, es el caso.

Pero no tenías que traer esos diamantes de vuelta.

Porque nadie te estaba vigilando, Wycroft...

Con o sin parche en el ojo.

Has estado más cerca que nunca de la fortuna, muchacho.

¡Encuentro que es diabólicamente divertido!

Señorita, este colgante me lo dio un hombre

quien me suplicó se lo enviara con su último aliento.

Murió con su nombre en los labios.

No sé qué pasó con él después,

porque si hubiera informado a la policía de su muerte,

podría haber sido sospechoso de haberla causado.

Este es también el motivo por el que firmo con mis más sinceras condolencias,

Anónimo.

Recibe mis condolencias, Oriana.

Qué terrible historia.

¿Cuáles son tus proyectos?

- No tengo ninguno. - Entiendo.

Pero tienes que mirar la realidad.

Estás sola ahora, sin protección ni dinero...

¿Qué vas a hacer?

¿Qué importa?

Ahora que perdí a Richard, lo perdí todo.

Pues alguien debe ocuparse de ti.

Y ayudarte a construir un mundo nuevo.

Vivir o morir tanto me da.

Ahora tal vez, pero el tiempo alivia el peor dolor.

No pretendo reemplazar a Richard en tu corazón...

Mi corazón está muerto, Francis.

Pero lo que quiero sobre todo, es ayudarte,

ofrecerte la protección de mi nombre...

y de mi amor.

Y trata de entender esto, Oriana:

No pido nada a cambio que tú no quieras ofrecer.

Francis, tu siempre fuiste tan bueno conmigo.

- Pero... - No, no respondas ahora.

Pero te advierto que

no dejaré de defender mi causa con toda la insistencia posible.

Ahora deja que te aompañe, cariño.

Despierta, Ricardo mío. Es la hora del caldo.

- Despierta.

Hola, Rosal.

¿Recuerdas que soy Rosal?

Vamos, toma un poco.

La fiebre ha bajado, amor mío.

Podrás dormir tranquilo.

¿Te encuentras mejor?

Pero sigo sin poder acordarme...

- ¿Qué pasó? - Estabas herido.

Ahí donde tu pelo se ha vuelto blanco.

Te he devuelto a la vida.

¿No te acuerdas de nada?

Nada excepto de que eres Rosal.

¿Dónde estoy? ¿Desde cuando estoy aquí?

Hace mucho tiempo. Yo te traje aquí.

Esta es mi cueva cerca de Granada.

El viaje fue largo.

¿Quién soy?

¿De dónde vengo?

¿Adónde iba?

No recuerdo más.

No recuerdo nada.

- ¡Ni siquiera mi nombre! - Ricardo.

Ese es tu nombre. Ricardo.

No pienses en eso.

Intenta dormir.

¿Por qué eres tan buena conmigo?

Te quiero.

Nos queremos los dos.

¿De veras?

No recuerdo nada.

Pero no creía estar enamorado de ti.

Si, sí lo estabas.

Trata de dormir.

Duerme.

¡Poco a poco!

Me gusta mucho.

Y lo has hecho con mi cuchillo de caza.

Mira lo que te traigo.

Te va a gustar, cariño.

Estarás contento de mí. Parecerás un gitano auténtico.

Esto es fantástico. ¿De dónde lo sacaste?

Se los compré a la madre de un hombre que ya no los va a necesitar.

Perdió una pelea a cuchillo, anoche.

Pero no los llegó a usar. Son los mejores que tenía.

Hay algunas corrientes de aire...

- ¿Cómo me encuentras? - Guapo, como un torero.

Pruébatelos todos. Quiero ver cómo te quedan.

Nunca podré agradecerte...

- Pronto, cuando esté mejor... - No, no digas nada.

Te quiero. Quiero dártelo todo.

- Y tú me quieres. - De hecho, Rosal...

Pronto, me querrás.

Verás.

Rosal, ¡está listo!

Rosal, desayuno...

Estoy aquí, y te quiero!

Has vuelto pronto.

Tú habrías hecho lo mismo. El agua de las montañas está helada.

Date prisa. El desayuno está listo.

- Estás lleno de virtudes. - No tiene muy buena pinta.

En ese caso, lo volveré a hacer.

Los hombres son todos iguales.

No traigo provisiones para que las eches a perder.

¡Alto! ¡No te muevas!

- ¿Por qué, qué hay ahí?

Arenas movedizas! ¡La muerte está a tu alrededor!

¿Qué debería hacer?

¡El montón de hierba a tu izquierda!

¡Ahora quédate en la hierba!

¡Ven hacia mí!

Atención, ¡no resbales!

No puedo hacer nada sin ti, ¿no?

¿Por qué me asusta tanto?

No tienes que tener miedo nunca más.

Me besaste.

Me pregunto por qué no lo haría antes.

Quizás acabas de descubrir que me quieres...

¿Tan importantes son estas palabritas para ti?

Es lo único que importa.

Realmente me quieres, ¿no?

Sí, Rosal.

Te quiero.

Más que a nadie en el mundo?

Mi mundo eres tú.

Querida Lady Castleton: A Richard Darrell le hubiera gustado

que fuera la primera en recibir un ejemplar de su libro.

Acéptelo como un modesto regalo de bodas.

Su atento servidor, Carlos de Santillana y Miraflores.

¿Qué pasa Celestine?

Sir Francis! Decían que ninguna mujer estaba a salvo aquí.

¡Pero tan pronto después de su boda...!

Baja, Celestine.

- Francis, ¿es eso cierto...? - ¿Y porqué no?

Pero es absurdo montar toda una historia por eso.

Los labios bonitos son para besarlos.

Es algo que te queda por aprender.

¿Qué debería concluir?

Un poco de competencia basta para despertar a una mujer, cariño.

Te gusta actuar a tu manera. Hasta ahora, has dado el "la",

y sonaba horriblemente falso.

Y entre nosotros, sugiero que pasemos a un aire más alegre...

Y yo te sugiero que recuerdes tus palabras de cuando nos comprometimos.

Y que has repetido una docena de veces.

Las historias antiguas me aburren un poco...

Dijiste que me darías tiempo, que serías tierno...

Pero desde la boda, eres otro hombre.

Durante la luna de miel, no aceptaste ninguna negativa.

Y desde que estamos aquí, y que te rechazo,

¡te vengas humillándome! ¡Como en este momento!

¡No has cumplido ninguna de tus promesas!

Sí, estoy de acuerdo, me olvidé de algunas de ellas.

Lo que todos hacen para obtener a la mujer que desean.

¿Pero no serás tan ingenua como para creer en ellas?

- ¡Qué tonta fui!

Quizás, pero no me gustaría tener que recordarte que...

He invertido 3000 libras, de las que aún espero dividendos.

¡Eres insoportable!

- Tal vez... - ¡Vete, por favor!

Sería inútil pretender que tu comportamiento me agrada,

... pero sé que te mostrarás de mejor talante la noche del 4.

Con el todo Londres celebrando nuestra boda...

- Me gustaría que creyeran que eres feliz. - "Feliz"!

Así que reflexiona sobre todo esto antes de que se me agote la paciencia...

Lo que está peligrosamente cerca...

El tiempo pasa, cariño.

Volveré un poco más tarde.

Cuando hayas pensado en lo que te he dicho.

Hasta luego...

Oriana, abre la puerta!

Abre la puerta o lo lamentarás!

Muy bien cariño...

Habrá que hallar la forma de inculcarte los deberes matrimoniales.

Buenas noches.

¿Me besas a mí o a la luna, Ricardo?

Pronto, brillará aquí, con todos los colores.

Hace tan solo un momento, todo estaba oscuro.

Solo el fuego sabía que estábamos aquí.

Escucha, Rosal.

Casi puede oírse el movimiento de las sombras.

Cuando estabas enfermo, soñé con esta noche.

Podría estar aquí sabiendo que me amabas.

Ahora mi sueño es realidad, amor mío.

Es tarde.

Muy tarde. Deberíamos dormir

¿Sabes lo que quiero más que nada en el mundo?

No, ¿qué?

Un vaso. ¿Tenemos vino?

Te mereces una botella en la cabeza.

Aquí hace más frío.

Es increíble no saber nada de ti mismo, de no ser nadie.

Sé que soy Ricardo, pero, de hecho, no sé nada.

Sabes que te quiero, Ricardo.

¿Ricardo? No tengo la impresión de ser un Ricardo.

¿Qué clase de hombre era yo? ¿Cuál era mi trabajo?

¿Voy a depender de ti toda mi vida?

- ¿Eso sería tan terrible? - No, pero no sería justo.

Y ahí tienes. ¿Cómo aprendí lo que está bien y lo que no?

A veces siento que me estoy volviendo un poco loco.

Creo que es eso: Estoy un poco loco.

Deja de hablar, y bésame.

A veces siento que voy a recuperarme.

Solo necesito una palabra, una mirada, un gesto...

Lo recordarás todo un día.

Sí, pero ¿cuándo? A los 80 años, ¿cuándo sea demasiado tarde?

¿Demasiado tarde?

Tengo la impresión de haber dejado algo a medias.

Esto me atormenta.

Lo sé. Te vi pelear.

Quería ayudarte, pero no podía hacer nada.

Pero ahora estás mejor.

- Has dejado de llamarla. - ¿A quién?

Al principio, la llamabas constantemente.

Y yo me ponía celosa.

Pero después de esta noche, ya no tengo que estar celosa.

No tengo que preocuparme más por Oriana.

No, no, tú eres mío Me quieres

Dijiste que me querías.

Estúpida, ¡tonta de haber pronunciado su nombre!

Este es el pasado.

Quiero que olvides, que sigas olvidando.

Necesitaba solo un nombre...

No tienes que recordar. ¡Olvídate de todos menos de mí!

Rosal, la vida no puede detenerse eternamente.

Durante meses, pensaste que sería posible, y que nos quedaríamos aquí.

Solo pensé en mi amor por ti.

Pero ahora no me quieres.

No es una cuestión de amor, sino de responsabilidad.

Un hombre debe cumplir con su trabajo. Tengo que hacer el mío.

Mucha gente depende de mí. No puedo dejarlos plantados.

Tú tampoco lo querrías para ti.

Cuando dices "gente"... Te refieres a Oriana.

- Me es igual si la dejas. - Pero no se trata de Oriana.

Piensa, Rosal. Me tomarán por ladrón.

Don Carlos confiaba en mí. Debo volver cuanto antes.

- Ricardo, dime que me quieres. - No sirve de nada, Rosal.

Tengo que irme.

¡Te matarán!

¿Matarme?

Hay varios. En Granada, cuando estabas enfermo...

Vi anuncios en la ciudad. anuncios de la policía!

Tú cabeza está puesta a precio.

¡No puedo dejar que te vayas! ¡No puedo!

Todo saldrá bien. No me cogerán, te lo aseguro.

Y esto me da una razón más para ver a Don Carlos.

- ¿Y si te pasa cualquier cosa? - No me pasará nada. Tengo mucho que hacer.

Me voy a ir.

Rosal, ven aquí.

Pase lo que pase, volveré.

Debes creerme. Volveré.

Te lo prometo.

- ¿El periódico, señor? - No gracias. Espera...

-"The English Times? - Sí, señor.

- ¡Y solo tiene 3 semanas! - Sí, señor.

¿Es esta la casa de Don Carlos?

Sí, señor. Esta es la casa de Don Carlos.

- ¿No hay nadie? - No, señor.

El mayordomo fue al mercado.

Dijo anoche que Don Carlos regresaría en 2 o 3 semanas.

¿Podría tomar un vaso de vino y recado de escribir?

- ¿Recado de escribir? - Con lo que se escriben las cartas.

Para escribir. Bien.

Aquí está señor, con qué escribir.

Anuncio de boda: Francis Castleton y Oriana Camperdene.

Acércate.

Llévese esto y tráigame brandy.

- ¿Brandy, señor? - Sí, brandy.

Acércate.

Me gustaría que me echara esta carta al correo.

Es muy importante, muy importante.

Sin demora, señor.

- No lo olvide. - No, señor.

¿Qué pasa? ¿Has visto a Don Carlos?

No, no vendrá antes de fin de mes.

- ¿Esperarás aquí conmigo? - ¿Todavía lo quieres?

Sabes bien que sí.

Hoy puedo dudar de todo.

- Pero ya te dije que te quería. - Ya ves de lo que te ha servido.

Estábamos juntos. ¿Me he quejado, Ricardo?

Este es el problema. Habrá que reajustar tus valores.

Pierdes el tiempo conmigo, Rosal.

Deberías aprender a distinguir lo que vale la pena conservar...

... y lo que debe desecharse.

Creo que estás un poco borracho.

Estoy más que un poco borracho, Rosal.

Siéntate y descansa.

- Traeré agua del lago. - No, no me dejes.

- Tardo un minuto. - No, ven y siéntate.

Dime Rosal, ¿qué quieres más que nada en el mundo?

A ti.

¿Y eso es todo?

¿Estás segura?

Bueno, pues me tendrás.

Vamos a casarnos, Rosal.

¿Por qué no?

¿Por qué no...?

Yo, Paco, el rey de todos los gitanos,

te declaro a ti, Ricardo, y a ti, Rosal,

unidos por los lazos del matrimonio.

Soy tan feliz, amor mío.

Eso es todo, Cumbermere. Lord Ripon a mi derecha, Sir Jocelyn a mi izquierda.

Has arreglado las flores maravillosamente.

Este es el trabajo de la Sra. Meadows, señora condesa.

Nunca supe cómo arreglar las flores.

lo que no deja de ser curioso, habiendo mi padre trabajado en la funeraria.

- ¿Señora? - ¿Qué hay Sr. Wycroft?

Sir Francis. Un impedimento profesional... le va a impedir

...estar presente en la cena.

Pero es absurdo. ¿Cómo voy a justificar su ausencia a los invitados?

Con su tacto habitual, Sir Francis ya ha informado a todos...

... de que la cena se suspendía.

- Cumbermere, ya puede deshacerlo todo. - Sí, milady.

Por favor, por favor. Déjeme hablar.

Sir Francis, previendo su decepción,

ha planificado una compañía femenina en su lugar.

¿Una compañía femenina?

Creo que ya han llegado, milady.

- Mira lo que has hecho. - ¿Qué pasa?

Silencio! No es porque seas una... que tienes que comportarte como tal.

Aquí chicas, ¡Conozco el camino!

¡Mira! Melocotones de invernadero! ¡Valen un chelín la pieza!

- ¿Qué son estos modales? - ¿Qué pasa contigo?

¿Qué debería hacer, milady?

Servirles una copa de jerez, Cumbermere.

- Pero... - Son nuestros invitados.

- ¿Quieres una copa de jerez? - Espumoso para mí.

¿Qué jerez? ¿Y no hay oporto?

Servimos el oporto más bien después de la comida.

¿Y el Borgoña en el desayuno?

Hay comida y bebida, pero ¿dónde están los hombres?

- Sí, ¿dónde están los hombres? - Sí, ¿dónde están los hombres?

Lo siento, Temo que no habrá ninguno.

Tendremos que pasar sin ellos.

- ¿De dónde eres? - Siempre he estado aquí.

- No eres de las nuestras. - Sin embargo, estoy invitada.

- Eso es lo que dices. - No nos gustan los extraños.

Y muchos lo han aprendido a su costa.

Vamos chicas, vamos a despeinarla. !Desnudadla!

Señoritas! ¡Compórtense!

Esta es Lady Castleton.

Puedo presentarme sola, Cumbermere.

- Sirve la cena de inmediato. - Sí, milady.

Disculpen por no haberme presentado antes. Tomen asiento, por favor.

No haremos nada.

Es verdad, ¿Eres Lady Castleton?

Por supuesto, de lo contrario no lo hubiera dicho.

Ciertamente. No veo por qué alguien se jactaría de eso.

- Te lo ruego... - Otra pregunta.

¿Sabía que estábamos invitadas esta noche?

No, fue... una sorpresa.

Pues ha salido del compromiso como una verdadera dama.

Conocemos a Sir Francis Castleton, y es un animal. No hay otra palabra

Muchos hombres son animales, pero él es el peor.

Vamos chicas, nos vamos.

Y si alguna ha robado algo, ya lo está devolviendo.

si no le sacaré los ojos...

Y espero que me creáis:

De haberlo sabido, no hubiéramos venido.

Es Vd. muy amable. Gracias.

¿Amable? ¿Yo?

Cualquier cosa. En realidad, solo soy una vieja cascarrabias.

Ni más ni menos. ¡Vamos chicas!

Lo siento... Le devuelvo su cuchara.

- Puede quedársela. - No me rebajaré a eso.

Devuelvo esto también.

¿Me permite un consejo, amiga mía?

Sí, por supuesto.

En su lugar, no me quedaría en esta casa ni un minuto más.

Totalmente de acuerdo.

Este hombre está realmente podrido.

- ¡Que viene! - ¡Escondeos!

Le daremos la noche. ¡Ya verá!

- ¿A dónde vas? - Te abandono.

- ¡Vuelve a tu habitación! - ¡Déjame pasar!

Si piensas en irte, te equivocas muy mucho!

Tuve que darte una lección. La primera no tuvo éxito.

La ley me permite castigarte, y eso es lo que voy a hacer.

- No te atreverás. - ¿De veras?

Después de eso, serás más tolerante y generosa conmigo.

Te odio

Mucho mejor. Si el amor no puede romper el hielo, probaremos con el odio.

- Me encanta esta llama en tus ojos. - Señora, una carta.

¡Dámela y vete!

- Pero señor... - Salga.

Señora, es para Vd. ¡Es la letra del Sr. Richard!

Entonces él está vivo. Dámela, Francis, dámela.

Mis felicitaciones, espero sinceramente

que serás tan fiel a tu esposo como a mí.

Tu confianza y tu amor tienen tan poco valor

Lady Castleton, para mí que carecen de él.

Tengo confianza en mi capacidad para olvidarme de vos

tan fácilmente como vos olvidasteis a quien fue tu devoto amante.

Aquí la tienes, cariño,

Él puede estar vivo para ti, pero para él también estás tan muerta...

... como un pescado disecado.

¡Qué experiencia más agotadora! Necesito un trago

Pero no quisiera decepcionarte.

Verás que ahora soy yo quien tiene la llave.

Estás vivo.

¡Vivo!

¿Quién es? No me gusta que me molesten a una hora tan tardía.

Harás una excepción por mí, espero...

Oh, Sir Francis, perdóneme!

Es fácil perdonar a un sirviente devoto.

Gracias, Sir Francis. Su opinión me resulta muy cara

Wycroft, ¿recuerdas el caso del señor Darrell?

¿Es necesario, Sir Francis?

Si mal no recuerdo, fue asesinado por uno de los gitanos.

Sí. La bala le perforó el cráneo.

Y luego, para asegurarte, completaste la tarea...

- Sí, Sir Francis. -Con un cuchillo.

Con una navaja de afeitar, Sir Francis, una navaja de afeitar.

¿Cortándole la garganta de derecha a izquierda?

De izquierda a derecha, Sir Francis.

¡Sucio bastardo mentiroso!

¿Cómo explicas, pues, que pueda escribir a mi esposa?

Bueno, ¡veamos! Wycroft!

Como le dije, cuando Richard desapareció con los diamantes,

Inmediatamente pensé que le habían robado y asesinado.

Gracias a Dios que este no es el caso.

Me ayudará a encontrarlo. Por favor, señor.

Será difícil, amiga mía. Seguramente se debe estar escondiendo.

Pero no entiendo. No robó el collar.

¿No lo cree de todos modos?

Por supuesto que no, pero la policía, sí.

Mi cliente me ha enviado esto. Tenían que advertir a las fuerzas del orden.

Es impensable que uno se atreva a creer...

Se va a España. Lléveme con Vd., señor.

Sabe lo que eso implica... Es Vd. una mujer casada.

Lo sacrificaría todo.

Una hora con Richard vale todo lo que podría perder.

¿Es razonable? La carta contenía más odio que amor.

Este tipo de odio, es amor.

Él me necesita, lo sé.

Estas sucias carreteras españolas... Y deja de moverte.

Estaba mirando si viajando por tierra

llegaríamos antes o después que la Condesa.

Me harás el favor de mantenerla fuera de tu sucia mente.

A menos que su barco se haya hundido, lleva ya 3 días en Granada.

- Me pregunto si esto es verdad. - Por supuesto que es verdad.

Que mi mente sea sucia, quiero decir.

- Entonces? - He fallado.

Mi cliente rechaza mi dinero.

Solo la devolución del collar le convencería de retirar su denuncia.

Pero, ¿qué vamos a hacer?

Un hombre pregunta por Vd, señor. Se niega a dar su nombre.

Dice que andaba "buscando su camino en el bosque".

- No sé a qué se referirá. - Pídale que se una a nosotros.

Oh, ¿puedo...?

Tengo cosas que hacer...

... eso me llevará una hora. Como mínimo.

"Un camino en el bosque"

Don Carlos le espera en el jardín, señor.

- ¡Cariño! Estaba segura de que todo saldría bien.

Sabía que nos veríamos de nuevo. Te quiero tanto.

Pero no lo suficiente como para rechazar un título y todos sus beneficios.

Lamento reaparecer en tu vida. Debe ser muy embarazoso...

Esto es cruelmente injusto. Solo me casé con él porque pensé que estabas muerto.

Una creencia muy práctica, en ausencia de cualquier prueba.

- Pero tenía una prueba. - ¿De quien?

De ti. Me dijeron que lo habían recuperado de tu cadáver.

El colgante que te había regalado.

¿Mi cadáver?

Me dijeron que te habían encontrado agonizante.

Y que querías que me lo dieran.

Me robaron y lastimaron. He sufrido de amnesia durante varios meses.

Sigo sin entender por qué te casaste con Francis tan rápido.

No lo sé.

Parecía cariñoso y amable, y mi destino me era indiferente.

En cierto modo, Creo que estoy muerta también.

Y la llegada de tu carta.

M devolvió a la vida, y ahora también a ti.

Un gesto muy lindo, querida.

Una recompensa ideal para la amabilidad y gentileza de Francis.

¿Cómo te atreves?

Tanto si estabas vivo como muerto, me habría ido igual.

Él cambió justo después de la boda.

Se volvió malo, Richard, malo.

A veces parecía casi loco. Fue una pesadilla.

Pero ahora estamos juntos de nuevo.

- No por mucho tiempo. - Para siempre.

Le advertí a Francis que quería irme contigo y le pedí el divorcio.

¿Por qué te ríes?

¡Deja de reírte!

Oriana, debes saber que las cosas rara vez ocurren como se espera.

De niña, adoptabas un aire orgulloso,

tan encantador, y te jactabas de poder meterme en la cárcel.

pero fui yo quien te arrojó al estanque.

Y el sinvergüenza sucio que despreciabas se convirtió en tu mejor amigo.

Entonces, al crecer , nos enamoramos.

Debimos habernos casado.

Pero te casaste con otro, Oriana,

y como este matrimonio es un fracaso, vuelves a mí.

Sí. Si, es verdad

Pero la felicidad no tiene más que un sentido, Oriana,

Aún no te has dado cuenta.

¿Por qué me estás diciendo todo esto?

¿Es porque... ya no me quieres?

No, cariño, no.

Pero ya ves, yo me casé también.

¿Casado?

Con una gitana.

¿Y por qué no? Yo también había perdido a la persona que quería.

Rosal me salvó la vida cuando fui herido. Estaba en deuda con ella.

¡Y te has atrevido a darme una lección!

¡Te atreviste a hacerme reproches!

Crees que yo podría haberme casado con él si hubiera sabido que vivías!

- ¿Pero qué debía pensar? - Aparentemente, no has pensado mucho.

Por supuesto que estabas herido, pero no has intentado averiguar más.

Deberías haber sabido que lo habría dado todo por ti.

Entonces todo es muy sencillo: ninguno de los dos confiaba en el otro.

Ambos nos casamos con otros.

Tal vez fue lo mejor que nos pudo pasar.

No hay nada que añadir, ¿no?

Excepto... adiós.

Cariño, perdóname. Lo siento.

- ¿Por qué se detiene este estúpido? - Voy a averiguarlo, Sir Francis.

Su Excelencia pregunta por qué se ha parado

Su Excelencia quería ver el Castillo de Don Carlos. Es este.

- Dijo que... - Ya lo oi.

Bueno, Oriana ha elegido un encantador nido de amor.

- ¿Es esto una especie de taberna? - Creo que...

Lleva el equipaje a la guarida de cucarachas que ellos llaman "albergue"...

Y ven a buscarme aquí.

Al albergue.

- ¿Qué desea el señor? - Tu mejor botella.

Y sírvelo contra el viento, si no quieres que tu espalda sienta mi bastón.

Contra el viento, muy bien.

Bueno... ¿y qué...

Bien, ¿Wycroft?

La cama es blanda, Sir Francis, y el piso está limpio.

Propongo que...

¡Bondad divina!

¿Qué le pasa a tu bondad divina?

Ve a buscar a la policía. Yo entretendré a nuestro amigo mientras tanto.

Buenos días, Darrell.

Veo que has cambiado de sastre.

Muy bonito, si se me permite decirlo. Te está muy bien

¿Qué haces aquí?

Estoy tratando de recuperar lo que perdí. Por cierto, ¿cómo está ella?

Más guapa que nunca.

Pero es desgraciada, Francis. Muy desgraciada.

¿Sabe que estás aquí?

Aún no. Pero será más feliz en cuanto lo sepa.

Lo dudo mucho.

Dios mío... ¿Tan mala es la imagen que tiene de mí?

Mi actitud quizá no haya sido ejemplar, pero no me gusta que me provoquen.

Tomarás una copa de vino...

Vinagre por descontado, pero no hay nada más.

Muy amable de tu parte, pero...

Por extraño que parezca, No bebo con nadie.

Verás, todo iba bien mientras estabas muerto.

Pero después de haber tenido el mal gusto de volver,

te has convertido en un elefante en una cacharrería.

Había olvidado lo contento que estarías con mi muerte.

Nunca nos hemos querido demasiado.

Sería muy indigno incluso de ti.

Admito que dediqué mis mayores esfuerzos a conseguir que ella te olvidara.

Pero tengo una duda...

Siempre has preferido que alguien hiciera el trabajo sucio por ti.

- ¡Esto no es realmente un diálogo! - No cambies de tema.

Si pudiera encontrar el enlace...

Pero, en fin, el presente es más importante que el pasado.

El colgante. Claro. El colgante.

Nadie más sabía que pensaría en enviarlo de vuelta.

- ¿Pero quién podría habermelo quitado? - Estas divagaciones me resultan molestas.

Alguien que sabía que me iba a Granada.

Admitamos por un momento que Oriana te quiere realmente...

¿Cuánto tiempo crees que durará?

¡Meakin!

Como mi esposa, disfruta de una posición única...

¡Meakin! Ese es el enlace.

¿Qué es este sinsentido de enlaces y colgantes?

¿Estás borracho o simplemente loco?

Tus enigmas me aburren.

No es mala idea la de aprovecharse de España para deshacerse de un rival.

No me puedo imaginar mejor lugar.

Francis, rata asquerosa, ¿lo negarás?

¡Policía! Policía!

Atrapadlo, estúpidos! ¡Atrapadlo!

¡Disparadle!

¡Dios mío!

Verás, cariño, tengo un sentido de la propiedad muy acentuado.

Y habiéndome esforzado para obtener algo,

y aunque se tratara de algo despreciable, tengo una curiosa tendencia a no soltarlo.

- Una actitud que tendrás que olvidar. - No estoy tan seguro, cariño.

No sé hasta dónde llegó tu aventura,

pero no puedo creer que una niña mimada como tú

pueda conformarse con el amor de un matón de baja estofa.

Nunca lo sabremos. No te voy a dejar por Richard ni por nadie más.

Simplemente, te abandono

Me temo que no te sigo...

Pues te diré algo que te divertirá.

Porque me casé contigo, Richard se casó con otra persona: una gitana.

¡Lárgate! ¡Sal de aquí!

Muy bien, cariño.

Pero, pronto volveré a Inglaterra.

Y...

Aburre tener que recordarte que no tienes dinero...

Pero hacerlo puede ayudarte a elegir entre ser mi esposa fiel,

o quedarte en España y ganarte la vida de una manera para la que...

como tuve la desgracia de comprobar, careces de talento.

- Buenos días. - Pedro.

Ricardo, ¿dónde estabas?

- Estaba preocupada. - Estuve en Granada.

¿Qué? ¿Pero por qué?

- Traté de ver a Don Carlos nuevamente. - ¿Lo has visto?

La policía me ha reconocido y he tenido que huir.

No me gusta verte infeliz, amado mío.

Si tu inocencia fuera probada, ¿volverías a ser feliz?

"Si"...

Esta noche tengo que bailar en el Baile Castilla. ¿Vendrás a buscarme?

¿Y agravar mis problemas con la policía?

No creo que tengas más problemas, amor mío.

Muy bien Rosal. Te recogeré.

Te quiero, Ricardo.

Te haré feliz.

Y ahora la policía reconoció a mi marido, señor.

Tiene que ayudarlo.

¿Cómo puedo ayudarle sin conocer a los culpables?

Le daré sus nombres.

Pero si se enteran, me juego la vida...

Y se ha vuelto valiosa desde que Ricardo forma parte de ella.

Te prometo no revelar mis fuentes.

Le creo. Pero tengo que darme prisa, bailo esta noche en la ciudad.

El ataque fue realizado por miembros de mi tribu: Usaris.

- ¿Cómo lo sabes? - Todo fue planeado en mi camerino.

- ¿Pero tú no estabas implicada? - Quiero a Ricardo, señor.

Quise advertirle cuando vi que se pagaba el ataque...

por el inglés que dijo ser su amigo.

¿El inglés? ¿Qué inglés?

El que cogió el collar, señor.

¿Pero quién era? ¿Su nombre?

No lo sé. Llegó con Ricardo en el barco.

Un hombre pequeño y malvado, de hombros caídos y ojos de comadreja.

Si es cierto, eso lo explica todo.

- Creo que ella dice la verdad, Oriana. - Por favor déjanos solos.

Oriana! ¡Así que es a ti a quien ha venido a ver, no al señor!

- Es tu amante. - Sí, le quiero.

- ¡Yo también le quiero! - Entonces le queremos las dos.

Entre los Usaris, cuando a 2 mujeres les gusta un hombre, pelean... ¡hasta la muerte!

Si una de nosotras muriera, ¿en que ayudaría a Richard?

Solo tú puedes demostrar su inocencia.

¿Para que luego tú te vayas con él?

Juro que ni siquiera lo intentaré.

Pero si le quieres como yo lo quiero, lo harás por él.

"Quererlo". ¿Qué sabes tú del amor, con tus fríos modales ingleses?

Una gran casa como una prisión donde estará encerrado sin ver el sol..

Tú no lo conoces, pero yo sí.

La luz en sus ojos, el fuego en sus labios...

La fuerza de sus brazos...

¡Es mío! ¡Le quiero!

¿Le quieres? No sabes lo que eso significa.

Quieres que arruine su vida como un ermitaño.

Es un escritor. ¡Debe ser libre, libre para viajar!

No para quedarse encerrado como una presa de caza.

Pero es mío, y me lo quedaré.

Para eso, tienes que demostrar su inocencia.

Y si te niegas, me lo llevaré.

¿Qué quieres que haga?

Vuelve aquí mañana por la mañana a las 10.

- Quizás. - Esto no es suficiente.

Es todo lo que tengo que decir, te guste o no.

Debes tenerte por una santa.

Prometes dejarlo en libertad para que se

convierta en un gran escritor y glorifique tu nombre de la mañana a la noche!

Pero olvidas que no te pertenece.

Soy yo, y no tú, quién puede dejar que se vaya.

Es mío.

¿Está buena la paella, Sir Francis?

Infecta. El arroz está sucio, y el ave debió morir de la peste

justo antes de que lo guisaran con aceite de motor.

En ese caso, estoy muy contento de no haber sido invitado.

- Lady Castleton, Excelencia. - Hazla pasar.

Bueno, recobras rápidamente la razón.

Esperaba que tú la recobraras.

Buenas tardes, Wycroft, mucho te ha de gustar España para venir tan seguido.

- Esta conversación parece ser privada... - No lo es.

Cuéntanos qué pasó con el collar que Richard llevaba.

¿Un collar? No comprendo.

Cállate. Cariño, no has venido para andarte por las ramas.

Así que si tienes algo que decir, dilo.

Me has propuesto volver contigo o morirme de hambre.

Propongo una alternativa, y te afecta, Wycroft:

Pudrirte en una cárcel española o devolverle a Richard el collar robado.

- ¿Estás delirando, amiga mía? - Tengo todos los hechos y un testigo.

- ¿Un testigo? - Sí. Rosal.

La bailarina que vio cuando Wycroft intentó que mataran a Richard.

Nunca había oído cuento chino semejante.

Muy bien. Tómatelo así si lo prefieres.

Pero quiero que se limpie el nombre de Richard,

y devolver el collar es la única manera de hacerlo.

Suponiendo que lo que dices sea verdad, que no es el caso...

Ninguna de estas 2 perspectivas resulta muy atractiva.

Por una de ellas, vamos a la cárcel,

y por la otra, perdemos un objeto de gran valor.

¿No puedes encontrar un premio de consolación, cariño...?

Sí, puedo.

Si haces lo que te pido, Seguiré siendo tu esposa en Inglaterra.

Mañana a las 10 te espero en casa de Don Carlos.

- Imagino que esta chica realmente existe. - Sí, Sir Francis. Rosal.

Por lo tanto, me parece que sería bueno que dejara de existir.

Todo lo que vive debe morir, como dice el poeta, mi querido Wycroft.

Un pasaje de la naturaleza a la eternidad.

Díle al criado que traiga otra botella.

Cuanto antes mejor, Wycroft.

Pero, Sir Francis, esta arma moderna...

Bla bla bla bla. Cuanto antes mejor, Wycroft.

- Bueno, aquí me tienes Rosal. - ¡Y aquí estoy!

- Pero qué ... - Déjame ir! ¡Sueltame!

¡Mentiroso! Traidor!

Antes de que me mates, podrías decirme por qué?

Te prefiero muerto antes que compartirte con otra mujer.

- Lo comprendo. - ¡Devuélveme mi cuchillo!

No. Eres más bonita sin él.

He acabado contigo. Sé la verdad.

Fuiste a casa de don Carlos para salvar tu honor,

pero de hecho fuiste para verla a ella!

¿Cómo sabes que Oriana está en España?

Fui lo bastante idiota como para quererte al extremo de ir a casa de Don Carlos

para traicionar a los míos pensando en protegerte.

¿Vas a negar que fuiste allí para verla?

No niego haberla visto, pero creía que estaba en Inglaterra.

¡Mentiroso!

He querido a Oriana desde siempre.

Debimos habernos casado.

Cuando supo que había muerto, se casó con otro.

¿Cuándo lo supiste?

El día que fui a Granada a ver a Don Carlos.

¿El día que me pediste en matrimonio?

Hice un buen negocio.

Lo siento, Rosal.

Pero a partir de ahora, respetaré mi compromiso.

Te prometo que no la volveré a ver.

¿Y debería estar agradecida?

No, pero sabe sin embargo que lo creo.

Qué brillante futuro, vivir con un hombre que ama a otra.

Date prisa, Rosal, es tu turno.

Quisiera estar muerta.

Confirman que una Rosal baila en el Baile Castilla.

¡Menuda idiota de haberle dado su nombre a Francis!

- Espero llegar a tiempo. - Dile que se apure.

A ver, ¿cuál es tu excusa ahora?

No estaba sola. Tendremos que esperar.

- Tenía razón, Francis. - ¿Qué quieres decir?

¡Atrévete a tocarme y te atravieso!

¡Te lo advierto!

Esperé este momento, Francis.

Ve a buscar a la policía, Rosal.

- ¡No te muevas! - ¿Qué significa?

¡Baja, tú!

No estés triste, amado mío

No habrá quien cuide de ti.

Hemos sido un poco felices...

¿Verdad?

Richard, se llevaron a Oriana.

Ni hablar, Milady. Es Vd. demasiado valiosa.

Con Vd. como rehén, estamos a salvo.

Sir Francis es inteligente. Muy inteligente.

Me gustaría que condujera más cautelosamente.

Esto es una locura.

¡Vaya más despacio!

¡Más despacio!

Sir Francis, ¿me oye?

vaya más despacio.

Lady Castleton, dígaselo Vd

A Vd. la escuchará. Él la quiere. Desde siempre.

Dígaile que tenga cuidado, por favor. ¡Dígaselo!

Escúcheme, loco. Escúcheme !

No puede. Me niego!

Siempre he estado a su servicio. ¡Pero no me matará!

¡No nos matará, Sir Francis!

Estamos a salvo ahora. No nos cogerán.

Además tenemos a la condesa como rehén, con eso basta, Sir Francis.

Piense en todo lo que he hecho por Vd, todas las maldades que me ha hecho hacer.

Arriesgué mi vida por Vd., ahora quiero vivir!

¡Sucio cobarde; cerdo!

¡Siempre te he odiado!

Para, ¿me oyes? ¡Para!

Oriana, vuelve, maldita!

Te digo que vuelvas...

¡o por Dios que acabo contigo!

¿Crees que voy a dejar que te vayas?

Oriana! ¿Dónde estás?

Gracias por la respuesta, Francis. Subo.

Vamos, vamos, Richard. Todavía tengo 4 disparos, ¡todos para ti!

Ya has desperdiciado dos.

¡Estáte quieta!

No me sorprende de ti, Francis. cerdo asqueroso.

No subas, Richard, Te lo ruego.

No te preocupes. Ya perdió la oportunidad de matarme hace años,

cuando no se atrevió a cortar la cuerda.

Eso es mejor, Francis. Mucho mejor.

- ¡No te muevas! - No pinta bien para ti...

- Desperdiciaste tu última oportunidad. - ¿Por qué?

No has contado el disparo que mató a Rosal, ¿no?

Y ahora, Francis...

¡Vuelve, imbécil!

¡Richard, estás herido!

No, estoy bien...

Estoy segura de que no has escrito nada en todo el día.

Pues te equivocas. Ya he terminado.

Solo me faltan unas palabras.

¿Cuáles?

Yo... te quiero...

Y además, es verdad.

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