All language subtitles for La Dolce Vita (Mario Salieri) XXX ITALIAN (DVDRip(1)

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Original subtitles

Lucy, ¿qué es eso?

¡Mira! Es Jesús. ¿Adónde van?

¡Mira! Están bajando.

¿Y esa estatua? ¿Adónde la llevan?

- ¿Qué? - ¿Adónde la llevan?

Al Papa.

La llevan al Papa.

Quieren nuestro número de teléfono. ¡No!

Ven aquí, muchacho.

¿Qué comieron en la mesa 16?

El príncipe comió caracoles.

- ¿Y qué bebieron? - Soave.

Perdón, los príncipes bebieron Valpolicella.

- Hola, Marcello. - Hola, Pierone.

Caracoles y Valpolicella. Giulio, déjame tomar una foto.

No es posible.

¿Por qué le pagas tanto? Yo puedo darte información.

¡Director! Detenga a ese fotógrafo.

- Entrégueme el rollo. - Está vacío.

Tenemos derecho a nuestra imagen. Se lo enseñaré.

¿Me das fuego?

- Oye, ven aquí. - ¿Quién, yo?

- Sí, tú. - ¿Qué ocurre?

Quiero hablarte.

Buenas noches, ¿cómo está?

- ¿Y bien? - Siéntate.

- ¿Dónde? No hay silla. - En cuclillas.

- Perdón. - Pícaro, pícaro.

- ¿Por qué? - Porque lo eres.

Te romperé la cara, ¿sabes?

Mi trabajo es informar al público. Además, un poco de publicidad--

¿Publicidad? Ahora tendrá problemas con su marido.

¿Acaso me meto con tus enredos?

- No eres periodista. - Si eso es periodismo...

- Cállate. Cuídate, Marcello. - Me vas a matar.

- ¿Llegó? - No lo vi, señorita.

Cuando llegue, dile que es un idiota. Dame un whisky.

¿Qué esperan para cerrar este antro? ¡Es insoportable!

Buenas noches, Maddalena. ¿Cómo está? ¿Sola?

- ¿Quiere bailar? - No.

¿Tomamos un vodka?

No, hoy todo me sale mal. Me voy.

- ¿La acompaño? - Bueno.

Ahí están sus amigos al acecho.

- Sra. Maddalena... - Por favor, déjenme en paz.

Aquí está. Más fotogénica que una diva.

Todas las noches lo mismo. ¿No se aburren?

¡Basta!

Debería estar acostumbrada. Es un personaje público.

Marcello, ¿adónde van? Dinos adónde la llevas.

Quisiera vivir en otra ciudad y no ver a nadie.

A mí, Roma me gusta mucho.

Es como una selva tibia y tranquila, donde uno puede esconderse.

Yo también quisiera esconderme pero no puedo.

- ¿Qué hacemos? - Damos una vuelta, nos quedamos.

Hasta Roma es aburrida. Necesito una isla.

Cómprese una.

Ya lo pensé.

Pero luego, ¿iría?

Su problema es que tiene demasiado dinero.

Y el suyo que no tiene suficiente.

Aquí estamos, los dos.

No es un problema. Estamos entre los pocos inconformes que quedan.

- ¿Qué le sucedió allí? - Nada.

No se preocupe. Con tanto dinero, siempre caerá de pie.

- ¿Lo cree? - Sí.

Ni siquiera me sostengo en pie.

Carezco de la vitalidad necesaria para llevar la frente alta...

Cuando hago el amor-- Sí, en el amor hay tensión.

- Sólo el amor me da fuerza. - Viva el amor, entonces.

¡Annamaria! Mira eso.

No es un auto, es un apartamento.

- ¿Quién eres? ¿Liliana? - No, no soy Liliana.

- ¿Y tú, quién eres? - Buenas noches.

- Buenas noches. - ¿Con quién hablas?

¿Quién es?

Liliana ya no vive aquí, se fue a Milán.

¿Viene a pasear con nosotros?

- ¿Yo? - Sí. Vamos.

Ven.

Una señora quiere llevarme a pasear en su auto. ¿Voy?

Demos una vuelta con esa muchacha.

¿Qué quiere hacer?

Nada, dar un paseo. Después la llevamos a su casa. ¿La conoces?

No.

Al menos, no creo.

Voy a comer algo. Te espero ahí.

¡Apaga esos faros, fanático!

Que te paguen bien, tienen más plata que Onassis.

¿Viene con nosotros?

Si no parezco descarada, llévenme a casa y me harán un favor.

- Y tú, ¿vienes? - No.

Pero vivo bastante lejos.

- Sube atrás. ¿Puedes? - Sí, gracias.

- ¿Está cómoda? - Sí.

- ¡Adiós, Ninni! - Adiós.

- ¿Dónde vives? - En Cessati Spiriti, imagínate.

- ¿Es suyo este auto? - Sí.

- ¿Lo compraste tú? - No, su padre.

¡Dios, qué padre! Mi padre sólo me pegaba.

- ¿Conoce a mi padre? - Sí, una vez me lo presentó.

Y sus padres, ¿dónde viven?

- En Cesena. - ¿Hay mar?

No.

¿Y, cómo va?

¿Cómo quieres que vaya?

No le fue bien esta noche.

Me tocó un pobre tipo. Me dio mil liras y un paquete de cigarrillos.

¿Era joven o viejo?

No le miré la cara.

¿Saldría con una mujer como ella?

No.

¿Por qué? No es peor que muchas otras.

¿No sale con esta clase de mujeres?

Sí, a veces.

Oye, Gregory Peck. ¿Pueden explicarme?

¿Qué hacemos?

- ¿No querías ir a tu casa? - Sí.

Te llevamos a tu casa.

- ¿Por qué, qué pensaste? - ¿Yo? Nada. ¿Qué puedo pensar?

Silencio, todos duermen. Baja la radio.

Nos vamos enseguida.

¿Con quién vives aquí?

- ¿Qué dice la señora? - Si vives con alguien.

Tengo un sobrino que está en Velletri por una investigación.

¿Nos invita con un café?

Con gusto. Hago buen café.

No esperen encontrar un palacio.

Les mostraré el camino.

El café.

Cuidado con la escalera. El otro día, un señor muy amable--

¡Qué desastre! Volvió a inundarse. ¡Qué vida! Maldita sea.

Esperen un momento.

¡Ingeniero! Debería haber sido sepulturero.

¿Qué espera, la Navidad? Pago por todos los pecados del diablo.

¡Vamos!

Pasen al dormitorio. ¡Dios!

Aquí también se inundó. Pónganse cómodos mientras preparo el café.

Hoy hay que tener contactos.

Hace dos años que presenté mi solicitud...

- ...y aquí estoy. - No te preocupes.

Mientras tanto, enciendo la cocina.

¿Podrías cerrar la puerta?

¿Quieres hacer el amor aquí?

¿No?

El café, lo dejo aquí.

¿No arreglaste el precio antes? ¿Ahora haces favores?

No sé, fue idea de ellos.

¿Debería haberlos echado?

- Ojalá me den un par de miles. - ¿Un par de miles? Yo fijo los precios.

- ¿Es un matrimonio? - Sí, un matrimonio.

Tome. Muchas gracias.

¿Doy marcha atrás o puedo girar al frente?

Vaya hacia atrás y luego gire a la derecha.

¿Puedo darle un beso? Muchas gracias.

- Regresen cuando quieran. - Adiós.

¡No corran con ese auto!

¡Dios mío! ¡Dios mío!

¡Emma!

¡Emma!

¡Emma! ¿Qué ocurre? ¡Contéstame! ¿Qué sucedió?

¿Qué hiciste, loca desgraciada?

Emma.

No es nada, Emma, cálmate. Ahora te llevo.

¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué eres tan loca?

¿Quieres arruinarme?

Un día de éstos te dejaré morir.

Emma, contéstame. Ya basta.

Emma, querida.

Mi amor. Emma.

¡Rápido!

Rubini. ¿Tú trajiste a la mujer que se envenenó?

Giannelli, no escribas nada.

Ya tendré bastantes problemas con la policía.

- ¿Qué sucedió? - Nada.

- ¿Quién es? - No puedo decírtelo.

¡Por favor, déjame en paz!

Puede pasar, señor.

Sí.

- Emma. - No la fatigue, necesita descansar.

En unas horas podrá llevarla a casa.

Mientras tanto, vaya a declarar.

Emma.

Emma, ¿por qué lo hiciste? Dímelo. ¿Por qué?

Lo espera el sargento.

Ya regreso.

Espere aquí, por favor. Enseguida viene.

- ¿Puedo usar el teléfono? - Por supuesto.

- Baje. - ¡Sólo quiero tomar una foto!

¡Suélteme!

¡Sylvia! ¡Sylvia!

¡Sus anteojos! ¡Sus anteojos!

¡Quítese los anteojos!

¡Vuelva a entrar!

¡Sylvia, quítese los anteojos!

¡Vamos, sonría!

¿Primero las flores o la pizza?

- ¡La pizza! - Cuidado, que no se caiga.

Hola, señora.

¡La pizza! ¡La pizza!

Atrás, atrás.

Aquí está.

Llegó el productor cinematográfico Totò Scalise...

...que contrató a la estrella para una coproducción que será filmada...

¿Ésa es la sueca?

Mejor no la miro o esta noche mato a mi mujer.

¡Viva Suecia!

Scalise le ofrece una pizza.

Con su hermosa dentadura...

...Sylvia come el típico plato italiano...

...cuyos colores y aromas resumen la alegría de vivir de nuestro país.

Hola, Marcello. Linda carne, ¿no?

El productor acompaña a la diva a la aduana.

Los admiradores quieren ofrecerle...

Está fresca como una rosa.

¡Clementelli, corre a la aduana!

- ¿Qué tal el viaje? - Muy bien, gracias.

Qué alboroto, ¿no?

Edna, mira cuántos pollos.

- ¡Adelántate, Marcello! ¡Vamos! - ¿No ves que no puedo pasar?

¡Pásales por encima!

¿Es verdad que cada mañana se baña desnuda en el hielo?

- ¿Le gustan los niños? - Claro.

¿Practica yoga?

Srta. Rank, ¿cuánto tiempo se quedará en Roma?

¡Bienvenido!

Pregúntale qué personaje italiano quisiera representar.

¿Le gustan los hombres de barba?

- ¿Quieren tomar algo? - ¡Sí, por favor!

¿Qué le parecen las actrices italianas?

¿Qué piensa de la cocina italiana?

¡Me encanta! Sobre todo los espagueti y los canelones.

¿Duerme en pijama o en camisón?

Sólo con dos gotas de perfume francés.

¿El neorrealismo italiano está vivo o muerto?

Diga: Vivo.

¿Cree en la amistad entre los pueblos?

¿Qué le gusta más en la vida?

Muchas cosas, especialmente tres:

Amor, amor y amor.

¿Cuándo vendrá a filmar a Inglaterra, Srta. Rank?

Deja ese teléfono.

No te llamé antes porque no pude.

¿Qué crees que estoy haciendo? Trabajo.

¿Tomaste tus gotas?

¿Estás solo con ella?

Hay por lo menos 5o personas aquí.

¡Júralo por tu madre! ¡Vamos!

Lo juro por mi madre.

¿Hermosa? Para el que le guste el tipo de belleza americana.

Parece una muñeca gigante.

¡Qué emocionante! ¿Me puedo probar ésta?

¿Cuál fue el día más feliz de su vida?

- ¿Cuál era la respuesta, Edna? - Fue una noche, querida.

Fue una noche, querida.

¿Por qué trabaja en el cine?

Porque descubrieron que tengo un enorme talento.

Sí.

Si voy allá, te saco los ojos.

Marcello, ¿por qué no vienes ahora mismo?

No puedo.

- ¡Quiero hacer el amor! - ¿Qué?

¡Quiero hacer el amor!

- Un momento. - ¿Adónde la llevamos?

A San Pietro y luego al Quirinale. Yo me ocupo.

No es mala idea.

¡Buen día a todos!

¡Hola, Robert! Aquí está nuestro Robert.

Te esperé en el aeropuerto. ¿Qué te sucedió?

Estaba durmiendo.

¿Qué piensa de los hombres italianos?

- Marcello. - ¿Qué quieres? ¿Sales?

No, te espero aquí. Me quedaré en casa todo el día.

¿Qué te gustaría comer? ¿Algo liviano?

¿Un buen plato de ravioles?

Tengo la masa, la ricota. Sólo falta comprar la verdura.

Después vamos al cine. O nos quedamos en casa.

Marcello, ¿me amas?

Qué lugar curioso. Mira, son de madera.

¿Por qué el ascensor no llega hasta aquí?

¡Cuántos nombres! Edna, dame un lápiz, quiero escribir el mío.

¡No la dejen sola!

¡Edna, mira!

Parece un barco.

- ¿Cuánto mide? - Muy, muy alto.

Está torcida.

¿Sabías que hay 700 escalones?

- Cállate, estamos en una iglesia. - Maldición.

Quiero poner mi nombre aquí. Un lápiz, por favor.

Maravilloso. Otra.

Es incansable.

- Disculpe, necesito pasar. - Adelante.

Es una buena manera para perder peso. Se lo diré a Marylin.

Se me terminó el rollo. Iré a buscar otro al auto.

- ¿Adónde fue? - Ella parece un ascensor.

Ven.

¡Ven!

¡Increíble! Muéstrame el campanario de Giotto.

No está en Roma, está en Florencia.

¡Mira!

Lo eres todo, Sylvia. ¿Lo sabes?

Eres la primera mujer del primer día de la creación.

Madre, hermana, amante, amiga, ángel, demonio...

...la tierra, la casa.

Eso eres: La casa.

Sylvia.

¿Por qué viniste aquí?

Regresa a EE. UU., por favor. ¿Qué hago ahora?

Robert también es pintor. Muy bien.

Debo verte a solas, hablarte a toda costa.

¿Todo esto era el baño del emperador?

¡Hola, Frankie!

- ¿Quién es ese loco? - Frankie Stout, un actor divino.

¿Qué es esto? ¡Denme Caracas!

Bien, Caracas.

Es loco, ¿no lo crees?

¡Oye, loco! ¿Quién te dejó entrar?

¡Cariño!

- ¿Qué haces en Roma? - Una película.

- Te ves horrible. - ¿Te gusta mi barba sexy?

- Tranquila, nena. - Por favor.

Me quito los zapatos.

Y ahora el otro.

- ¿Me disculpan? - Vete, boquita linda.

Está bailando con la señora.

¿Se me parece? ¿Puedo verlo?

Creo que le pondré bigotes, ¿sabe?

Lo único que me faltaba.

Te ves mejor con bigotes.

¡No, Frankie! ¡Bájame!

No olvides que mañana debes trabajar.

Tienes razón. Tienes mucha razón.

Hola, querido.

- Qué buen bailarín. - Es un dulce.

- Muy bueno. - ¿Eso crees?

- ¿Pediste banana flambé? - Así es la vida.

- Los zapatos de la señora. - Dámelos.

- Los encontré en el suelo. - Ya entendimos. Gracias.

Disculpe. Un momento.

Es una mezcla de romano y fenicio.

El ruedo está mal hecho.

Éste es el diseño exacto.

¡Queremos rock!

¡Adriano!

- ¿Qué te pasó? - ¡Rock para Sylvia!

¿Qué te pasó?

¡Vamos, síganme!

¡Vamos, jovencito!

Julio César está encorvado.

¡Vamos, Frankie!

¡Muy bien, Frankie! ¡Muy bien!

¡Maravilloso, estoy llorando! ¡Muy bien!

Es divino, señora.

Peligroso, pero bello.

Gracias, señor.

¿Por qué no pasan la gorra?

Marcello, dame champán.

Robby, ¿te acuerdas de Frankie?

Eres el único estadounidense que aún no había visto en Roma.

¿No es maravilloso?

¿Cuándo dejaste de trabajar con las viudas ricas, Frankie?

Ésa es buena.

¿Ves ese romano? Trajo tus zapatos.

Ahora esperamos algo más íntimo.

¡Borracho estúpido! ¡No quiero volver a verte!

Por favor, Sylvia. Robbie bromeaba.

- Robbie, ¿por qué lo hiciste? - Lo siento.

Damas y caballeros, me cansé de esta mesa.

- Me despido. - Muy bien. ¡Adiós!

Iré a buscarla, no te preocupes. Enseguida la traigo.

Dame los zapatos. Ya regreso.

- ¿Por qué se enojó tanto? - Quédate, yo me ocupo.

¡Ahí está!

- Sylvia. Los zapatos. - ¿Qué ocurrió?

Nada, váyanse.

Yo voy en tu moto.

- Sylvia, por favor. - ¡Espérame, Marcello!

Vamos en mi auto.

Buena idea, Marcello.

Siéntate.

Llevémosla a Ostia.

- ¡Sylvia! Regresa, por favor. - ¡No quiero regresar!

¡Bajen del auto!

Será una gran foto. Se venderá en todo el mundo. Te daré el 50%.

¡Qué me importa el 50 %! ¡Fuera!

- Te daré el 30. - No te preocupes, Sylvia.

¡Sylvia! ¡Por favor!

- ¡Lárgate! - Marcello, dime adónde vas.

Ya me lo dijo. ¡Vamos, rápido!

¡Estoy harta! ¡Harta!

Todos los hombres son iguales.

- Con sus barbas y uñas largas. - Ya los perdimos.

¿Adónde me llevas? No quiero regresar al hotel.

- Sí... no. Claro. - ¡No quiero! ¡No puedo!

- Todo es tan difícil, Marcello. - Sí... sí.

Bajémonos.

Sí.

Nunca conocí a una mujer como tú.

Escucha.

¿Qué pasa?

Llama a alguien.

Sylvia, ten cuidado, porque...

Está lleno de pozos.

Sylvia, vámonos.

Sylvia... Mejor nos vamos.

Todos los perros se han despertado.

En otro momento.

Sergio no está, regresa el doce. ¿Qué le digo? Soy la madre.

- ¿Tiene la llave? - No, la llave del estudio la tiene él.

Soy la madre. ¿Es por un trabajo?

Sí, una cuestión de trabajo.

Pero llamaré--

Lo llamaré el doce. No es importante.

Discúlpeme, señora. Buenas noches.

Disculpe, ¿no es la actriz estadounidense?

- Sí. - Qué hermosa.

Buenas noches.

No puedo llevarte a mi casa. Esa loca no entendería.

¿Entendería?

Espera, tengo una idea, que tal vez--

- Señorita, teléfono para usted. - ¿Sí?

¡Marcello! ¿Seguro que no te equivocaste de número?

Maddalena, ¿puedo ir a tu casa con una persona?

- ¿Una persona? - ¿Quién llama a esta hora?

Una persona...

¿Por qué, no estás sola?

Estoy jugando a las cartas con mi padre.

Está tu padre.

Dime.

¿Qué quieres?

Nada. Te llamaré pronto. Disculpa. Buenas noches.

Sylvia. ¿Qué haces?

Sí, encontraremos leche para ti.

Marcello, debemos encontrar un poco de leche.

¿Dónde la encuentro a esta hora?

Vi un bar. ¡Allí!

Sylvia, ¿adónde vas con ese gato?

Roma está llena de gatos, si buscamos...

- Ven aquí. - No, aquí no.

- Vamos. - Debe ser por allí.

¿Cómo sabes dónde hay una lechería? Espérame en el auto.

Espera en mi auto.

Iré yo. Vete.

Disculpe, ¿sabe dónde hay una lechería?

Está bien, gracias.

¿Por qué lloras tanto?

¡Hola!

Marcello, ¿dónde estás?

¿Adónde fue por la leche?

¡Por Dios!

Marcello, ven aquí.

Apúrate.

Sí, Sylvia. Yo también voy.

Yo también voy.

Tiene razón, me equivoco en todo.

Todos nos estamos equivocando.

Sylvia, ¿quién eres?

Escucha.

Gíralo.

Así. Quieto.

- Pensar que hacía de Tarzán. - Acomódalo.

Quiero tomarlo por el espejito.

Quietos, quiero tomarle otra.

Aquí viene Marcello.

- Sr. Robert. - No empiecen, váyanse.

Despiértese.

Sr. Robert. Sylvia. ¡Mire!

Marcello, después nos cuentas todo.

- Vete, por favor. - Tengo que trabajar.

- ¡Basta! - ¡Vete!

¡Basta!

- ¿Por qué tiene el vestido mojado? - No sé.

Aquí volarán las bofetadas.

Buenos días, Robert.

Buenos días.

- Buenas noches. Gracias. - Espera un minuto.

Robert, Robert, de lo que te perdiste.

¿Por qué no viniste con nosotros?

He visto la fuente más hermosa y--

- Ve a dormir. - Tú no haces cosas de ese tipo...

- ...especialmente frente a otros! - ¡Ve a dormir!

¡No he hecho nada malo, Robert!

Vaya tras ella, Sr. Robert.

- ¿Cómo se dice en inglés? - Esto no terminó.

Hola, Robert.

Marcello, ¿sabes golpear en inglés?

Te entiendo, pero...

- ¡Muy bien! - Defiéndete, Marcello.

- Levanta la cabeza, Marcello. - ¿Se va? Sr. Robert.

¿Qué sucedió?

Marcello, ya la tomé. ¿Y ahora qué hago?

Pon el caballo sobre la mesa y a ella en el piso.

Ahora regreso.

¿Qué haces esta noche? ¿Paso a buscarte?

- ¡Qué arrogante! - No soy arrogante, estoy trabajando.

¡Steiner!

Me pareció verte entrar.

¿Cómo estás? ¿Qué haces aquí?

¿Y tú? Me alegro tanto de verte.

Soy prácticamente de la casa.

Padre Franz encontró el libro que busqué durante años.

Una antigua gramática sánscrita.

Tanto tiempo sin vernos. ¿Cómo va tu libro?

Está progresando. Estoy reuniendo material, casi terminé.

Cuando tengas tiempo, quiero que lo leas. ¿Y tú?

Leí tu artículo. Me gustó mucho.

- No. - ¿Por qué? Es muy bueno.

Es lúcido, apasionado.

Encontré lo mejor de ti.

Esas cualidades que ocultas pero que a pesar de todo te pertenecen.

- Creo que no sé escribir. - Vivo aquí cerca.

¿Por qué no vienes una noche?

- ¿Puedes quedarte 5 minutos más? - Claro.

- Padre, ¿puedo subir con un amigo? - Sí, suban.

- ¿No lo molestamos? - En absoluto.

Como ves, estos curas no le temen al diablo.

Al contrario.

Hasta me permiten tocar el órgano.

Por favor, no haga mucho ruido.

No tema. A lo sumo escuchará algo de jazz.

- ¿No puede cerrar la iglesia? - A mí también me gusta el jazz.

No, disculpe. Prometo no volver a hacerlo.

¿Quieres probar, Marcello?

Ya no estamos habituados a escuchar estos sonidos.

Voces que parecen salir de las entrañas de la tierra.

- ¿Qué quieres escuchar? - Lo que tú digas.

¿Qué te dijeron? ¿Está al final de un muro?

- ¡Paparazzo! - Me dijeron que estaba en el km 47.

- ¡No quiero huevo duro a esta hora! - Come.

- ¡No tengo ganas! - Come.

- Y mastica despacio. - Sí.

Tendríamos que haber ido ayer. Ahora ya habrá fotógrafos de todo el mundo.

- ¿No queda café? - Sí, pero muy poco y es para Marcello.

¡No quiero esa banana!

- ¡No tengo ganas! - Come.

- Y mastica despacio. - Sí.

¿Dónde están los niños de la Virgen?

- ¿Dónde está el "Campo del Milagro"? - Por allí.

Espérame aquí, hay demasiado alboroto.

¡Norman! ¡Norman!

Toma y no te muevas. ¡Norman!

Hola, Norman. ¿Y los niños?

Los encerraron en la comisaría.

Llévame y te contaré lo que hicieron los comunistas.

- ¿Ése es el árbol del milagro? - Al fondo.

¡Malditos! ¡Malditos!

¡No pueden encerrar a esas criaturas! ¡Déjenlos salir!

- Dice que están ahí arriba. - Entremos, vamos.

- ¿Dónde es? - Por aquí.

- ¿Dónde están los niños? - No lo sé.

- ¿Y el comisario? - ¿Quién sabe?

- No me dio un centavo. - ¿Y el dinero del periodista?

- ¡Los padres! - ¿Puedo irme a casa?

La extranjera te dio 200.

Sufro tanto, tengo frío.

Sí, parece invierno.

Si me da dinero, no se lo diga a mi marido porque bebe.

Mire hacia allá. Así.

- Muy bien. - ¡El abuelo!

¿Cómo se llaman los niños?

- Dario. - ¿Qué?

- Dario y María. - Lindos nombres.

Bien. ¡Llore!

Es un verdadero milagro. La Virgen se acuerda de todos.

- ¿Estoy bien así? - Perfecto.

- Un cigarro. - Después, ahora cante.

Entonces, no sería un milagro.

Dios hace milagros en cualquier parte. Suelen ocurrir con los más humildes.

- Pero una vez en millones. - ¿No podría ser ésta?

Los niños actúan de mala fe.

Quien ha visto a la Virgen tiene otro semblante. Y no especula.

Los milagros surgen en la meditación, el silencio. No en semejante alboroto.

Iban a la escuela...

...y cerca de ese árbol, ¿qué vieron?

- A la virgen. - ¿Quién la vio primero?

¡Yo!

- ¿Ambos al mismo tiempo? - No, primero él.

- ¿Qué ocurrió después? - Mis sobrinos.

Nos arrodillamos. La virgen sonreía y nos miraba.

No tocaba el suelo con los pies.

¿Cómo sabían que era la virgen? ¿Se los dijo?

No quieren creerlo.

¿Cómo creerlo? ¿Habrá sido la Virgen?

No importa si era la Virgen o no.

¿Cómo que no importa? ¿Por qué lo dice?

No importa.

Italia es una tierra de antiguos cultos...

...llena de fuerzas naturales y sobrenaturales.

Y todos sienten su influencia.

Quien busca a Dios lo encuentra dondequiera.

- ¿También vino a pedir una gracia? - No, estoy con mi novio.

Es periodista. Vino a trabajar.

Toda esta gente y este griterío me impresionan.

Quédense aquí. Sin mirar a cámara y sin reírse.

Alberto, sube todo lo que puedas. ¡Más alto!

Perdón, me equivoqué. Baja.

Primero filmamos a los niños.

Recuerda que son muy pequeños. Dime si están en cuadro.

Vamos, las mujeres, todos. Rápido.

Adelante, por favor.

- Ahí está mi novio. - Bien, vaya con él.

Permiso.

¿Listos? ¡Adelante!

¡Más fuerte! Pidan una gracia. ¡Griten todos, imploren!

¡Pidan más! ¡Pidan más!

Son las siete. Nos vemos dentro de unas horas.

Vayan a comer algo. Gracias. Hasta luego.

Alessi, Emilio. Alessi, Stefania. Bertolucci Eugenio.

Bertone, Mario. Bertone, Letizia...

Virgen Bendita, Madre Santa. Cura a mi hijo.

Concédeme esta gracia, te lo ruego con toda mi alma.

Marcello.

Tranquilo, querido. La Virgen nos escucha. Es buena.

Una gran multitud se reunió en este lugar antes desierto y desconocido.

Hay muchos creyentes y muchos curiosos.

Entre los curiosos están todos los periodistas y fotógrafos...

...de periódicos de todo el mundo.

Una inmensa cantidad de autos.

Una noche húmeda pero estrellada.

Luego de la lluvia, el tiempo mejoró.

Nos dicen que los niños siguen detenidos.

No hay nuevas órdenes de Roma al respecto.

Ahora vamos a entrevistar al tío de estos niños.

Queremos preguntarle cuándo vieron el...

...milagro por primera vez.

Mis sobrinos vieron la aparición de la Virgen el 15 de marzo del año...

...próximo.

Del corriente año.

Dentro de poco llegarán los niños.

Roma dio el permiso.

- Sí, ya vienen. - ¡Ahí vienen! ¡Los liberaron!

Emma, no te muevas de aquí. Ya regreso.

- ¿Adónde vas? - Quiero ir a ver una cosa.

- Voy contigo. - No, quédate con la señora, cariño.

Vamos.

Espera.

Baja, Marcello.

Acabo de subir. Tranquila.

¿Subo yo también?

Amilcare, dile al técnico que retroceda más.

Prueben todos los canales, manténgalos al mínimo.

Prueben todos los canales, manténgalos al mínimo.

Marcello, ¿por qué cambiaste tanto?

¿Por qué ya no me amas?

Virgen Santa, si se casa conmigo...

...vendré todos los días a pie para agradecerte.

Pero ni siquiera te pido eso.

Sólo quiero que siga amándome. Que sea mío, como antes.

- ¡Llegaron! - ¡Los niños!

¡Ahí están! Sube, Alberto.

Cuando lleguen al árbol, enfócalos.

¡Espera! ¡Te haré una señal con mi pañuelo!

Hola, niña. ¿Cómo estás?

¡Luces centrales! ¡Iluminen a la multitud! Está oscuro.

Mi mujer también está ahí.

A veces me irrita y a veces, en cambio...

¡Cúrame! ¡Dame salud!

Tranquilos.

Uno a la vez.

- Llueve. - Es peligroso aquí.

¡Massimo! La lluvia hace explotar las lámparas. ¡Apaga todo!

Apaguen todas las luces.

Apaguen todas las luces.

Tuvimos que refugiarnos en las camionetas porque vuelve a llover.

¡Mario! ¡Mario!

¡Mario! ¿Dónde estás, Mario?

¡La Virgen!

Los niños volvieron a levantarse.

Ahora corren en la dirección contraria.

Dicen que ven a la Virgen.

La multitud los sigue, enloquecida.

Vuelven a cambiar de dirección. Se dirigen a otro lugar.

¡Ahí está!

¡Déjenme pasar! Los niños se van a enfermar.

¡Atraparán una neumonía!

La Virgen no regresará...

- ...si no construyen una iglesia aquí. - ¡Silencio!

La Virgen no volverá...

...si no construyen una iglesia aquí.

Buenas noches. Regresen a casa. ¡A dormir!

¡Suéltame!

- ¡Basta, Paparazzo, no empieces! - Será una gran foto.

¡Suéltame! No me hagas esto. ¿Cómo pueden comportarse así?

¡Hienas! ¡No respetan a nadie!

¡Cobarde! ¡Sinvergüenza!

¿Por qué lloras? ¿Dónde lo dejaste?

¡Ya no me acuerdo!

¡Falleció!

¡Falleció!

¡Falleció!

De lo más profundo clamo a ti, Señor. Señor, escucha mi voz.

Que estén atentos tus oídos a la voz de mi súplica.

Si tú, Señor, tienes presente los pecados...

...a ti, Señor, te presentamos el alma humilde de tu hijo, Aloisio...

...que vivirá contigo para siempre.

Otórgale descanso eterno, Dios, y que la luz perpetua brille sobre él.

Buenas noches. Soy la mujer de Steiner.

Pasen, los estábamos esperando.

Hola, Marcello. ¿Cómo estás?

Bien. Qué hermosa casa.

¿Ella es Emma? Hace mucho que deseaba conocerla.

- Gracias por venir. - Disculpen.

Marcello, ven aquí.

- ¿Cómo estás? - ¿Terminaste tu libro?

Ella es Margherita. Conoces sus cuadros.

Claro.

- Ni siquiera fuiste a mi exposición. - Qué linda mano.

Te admira mucho.

No, mentira, no sabe italiano.

Sólo dijo que eres muy decorativo.

Tiene razón.

Le parecerá extraño pero siento que la conozco mucho.

El día que sepa que ama a Marcello más que a sí misma...

...será feliz.

Siempre dije que la única mujer auténtica es la oriental.

Además, ¿de dónde vino Eva? Del paraíso terrestre.

¿Y dónde estaba? En Oriente.

- Ahí el amor es-- - ¿Y por qué te casaste conmigo?

No sé. Fue un gran error.

Misteriosa, materna, amante e hija...

La mujer oriental se acurruca a tus pies como una tigresa enamorada.

Hace quince años que habla de Oriente.

¿Por qué no se queda allá?

- ¿Me presentas a Emma? - Claro.

¡Qué bello rostro! ¿Puedo decirle algo?

No sea débil con este pícaro.

Lo digo por él, no por usted. Si no, le aconsejaría dejarlo.

La mujer oriental se somete espiritual y físicamente.

Completamente.

Les presento a Marcello, ya le hablé de él. Y su novia, Emma.

Buenas noches.

Coincido con su concepto.

Debemos aprender de las mujeres orientales.

Siguen cerca de esa naturaleza...

...conquistada después de siglos de civilización.

- ¿Para qué sirve la civilización? - ¿Qué quieres?

Ustedes ya no saben hacer el amor.

Vamos, no te metas con los demás.

- ¿Tomas algo? - Sí.

Lo envidio mucho.

Seguí todos sus artículos a través del mundo.

Yo también quisiera viajar.

Encontrar gente excepcional, mujeres de todas las razas.

Quisiera tener hijos de todos los colores.

Como un ramo de flores silvestres.

¿No sabes decir otra cosa?

Debe tener recuerdos extraordinarios.

Un hombre de mi edad no se conforma con recuerdos.

Tengo proyectos.

Qué bella criatura, ¿es la novia de nuestro amigo?

- Sí. - Debe ser del sur.

Qué gran hombre.

Escribió decenas de libros y conserva un candor infantil.

Me pregunto de dónde obtiene tanto optimismo, tanta fe.

Me agrada que venga, siempre me sorprende.

Hasta me pregunto si no lo envidio.

Tienes un Morandi maravilloso.

Sí. Mi pintor favorito.

Sumerge los objetos en una luz onírica.

Los pinta con tanta objetividad, precisión y rigor...

...que se vuelven tangibles. Puede decirse que es un arte...

...donde nada sucede por casualidad.

Steiner dijo que tienes dos amores.

Y que no puedes elegir ninguno.

Periodismo y literatura. No te encierres.

Sé libre, disponible. Como yo.

No te cases y nunca elijas.

Hasta en el amor, es mejor ser elegido.

El arte es quemarse y no congelarse.

Hace años leí sus poemas, cuando quería escribir.

Son fuertes.

- No parecen escritos por una mujer. - ¿Qué sabes de mujeres?

Es mi arte preferido. El que servirá para el futuro.

Un arte claro, limpio...

...sin retórica, que no mienta ni halague.

No me gusta mi trabajo pero pienso mucho en el futuro.

Todos debemos pensar en el futuro sin olvidar de vivir el presente.

Si uno vive intensamente...

...en plenitud espiritual, cada momento vale un año...

...y cada año se rejuvenece cinco.

- Iris, hoy eres un oráculo. - Un oráculo alcohólico.

Amigos, piensan demasiado en el futuro.

Pero tú pareces muy distinta. ¿Cómo pasas tus días?

Quiero decir, ¿qué te gusta hacer?

No lo sé. ¿Y usted?

- Lo sé muy bien. Las tres grandes evasiones:

- Tabaco, bebida y cama. - ¿Ésa es tu sabiduría?

Lees mis poemas, pero nunca me entendiste.

Tú eres el verdadero primitivo. Primitivo como una aguja gótica.

Eres tan alto que ya no puedes oír voz alguna desde arriba.

Si conocieras mi verdadera estatura, notarías que no soy más alto que esto:

Silencio, por favor.

Diálogo entre la sabiduría femenina...

...y la incertidumbre masculina.

Primitivo como una aguja gótica.

Eres tan alto que ya no puedes oír voz alguna desde arriba.

Si conocieras mi verdadera estatura...

...notarías que no soy más alto que esto:

Es una cinta vieja. Disculpen, la quitaré.

¿Qué es? ¿No podemos escucharlo?

Son sonidos sin importancia.

Sonidos que grabó de la naturaleza.

- Dígale que vuelva a ponerlos. - No vale la pena.

Por favor.

Entonces, ¿por qué los grabaste?

Me parecieron bellos. ¿Quieren oírlos?

Ya los conozco. Son muy estimulantes.

Como quieran.

Sonidos y un aire dulce que deleita...

...sin lastimar.

Pajaritos.

Son exactamente así.

Un bosque.

¿Qué hacen aquí?

- ¿Por qué se levantaron? - Disculpen.

¿Qué haces descalzo? Vas a resfriarte.

Oyó el temporal y se despertó.

- En realidad, querías darme otro beso. - Papá cabezón.

- ¿No te da vergüenza? - Ahora todos saben...

- ...que tu papá es un cabezón. - ¡Qué hermosos niños!

- ¡Qué ojos inteligentes! - Sí, ¿verdad?

Si dices algo que lo impacta...

...piensa, se pone serio. Y luego se ríe de golpe, feliz.

Si uno le da una flor, la mira desde cada ángulo...

...y luego se ríe porque comprende que es bella.

Como haces tú, cuando escuchas música hermosa.

Sean buenos, vayan a dormir.

Prometo que después pasaré a saludarlos.

Díganle buenas noches a todos.

La niña es totalmente distinta.

Le gustan las combinaciones de palabras.

Le encantan las frases nuevas.

A veces, las inventa ella, son bellísimas. Anoté algunas.

Por ejemplo: "¿Quién es la madre del sol?"

Es realmente hermosa. La frase de un poeta.

¿Duermen con ustedes en la misma cama?

Quisieran, pero no lo permitimos.

A veces el pequeño entra en nuestro dormitorio...

...y se mete en la cama entre su madre y yo.

Me toma un dedo y lo aprieta fuerte.

No saben qué dulce es dormirse al lado de una pequeña criatura.

¿Hace mucho que conoces a Steiner?

Sí, aunque sólo nos vimos tres o cuatro veces.

Marcello... algún día tendrás una casa como ésta.

Estamos bien juntos, ¿no? Somos el uno para el otro.

- Permíteme venir más seguido. - Te dije, ven cuando quieras.

¿Qué ocurre, Marcello?

Necesito cambiar de ambiente. Necesito cambiar muchas cosas.

Tu casa es un refugio.

Tus hijos, tu mujer, tus libros, tus amigos extraordinarios.

Estoy perdiendo el tiempo, ya no hago nada.

Tenía ambiciones, pero-- Quizás esté perdiendo todo...

...olvidando todo.

Encerrarse en casa no es la salvación. No hagas como yo.

Soy serio para ser un principiante...

...pero no lo suficiente para ser un profesional.

La vida más miserable es mejor...

...que una vida protegida por una sociedad organizada...

...donde todo está previsto, perfecto.

Sólo puedo ser tu amigo, me es imposible aconsejarte.

Pero si quieres mi ayuda...

...puedo presentarte un editor que te ofrezca un trabajo decente...

...y la posibilidad para hacer lo que más te interesa.

Sería mejor que escribir para diarios medio fascistas, ¿no?

¿Lo piensas y después lo hablamos?

Sí.

Cestas, paquetes, bolsillos

Para espejos y lápices labiales Con dedos de guantes

Ven.

Dedos de guantes que llaman con señas

Dejando caer los boletos Por fichas olvidadas

Mientras el autobús se esfuerza En dar la vuelta del camino

Libros de oración y rompecabezas Dejados para salvar

Guardados en una caja al fondo...

A veces, en la noche, me pesan este silencio y la oscuridad.

Me asusta la paz.

Me asusta la paz más que cualquier otra cosa.

Parece sólo una ilusión que oculta el infierno.

Pienso en el futuro de mis hijos.

Dicen que el mundo será maravilloso.

¿Cómo? Si basta una llamada telefónica...

...para anunciar el fin.

Habría que vivir sin pasión, más allá de los sentimientos.

En la armonía de una obra de arte lograda.

En ese orden mágico.

Deberíamos saber amarnos tanto...

...como para vivir fuera del tiempo, alejados.

Alejados...

¡No puedo pasar la vida llamándote!

¡Quiero trabajar en paz! No sé.

Por favor, apaguen esa música.

¡No te diré dónde estoy y no sé cuándo regreso!

¡Vete al infierno! Loca desgraciada...

¿Puedes callar esa vocecita?

- Paola, está roto. - Trae otro.

- ¿Va a comer aquí? - No... sí. No lo sé.

Se come bien.

- ¿Es difícil escribir a máquina? - ¿Quieres ser dactilógrafa?

Me gustaría.

- Eres bonita. - Bonita, qué exagerado.

Vamos, sabes muy bien que eres bonita.

- Está bien. - Éste también está roto.

Pero no eres romana. ¿De dónde eres?

- De Umbria, cerca de Perugia. - ¿Por qué estás aquí?

Mi padre trabaja en Anzio.

Pero después de Navidad tal vez me vaya a Ostia o a Roma.

- ¿Es tu hermano? - No, mi ayudante.

Entonces, te tratan bien aquí.

Sí, pero no estoy a gusto.

No veo la hora de regresar a casa.

El domingo vi un auto con la placa de Perugia.

Tuve deseos de llorar.

Ponte de perfil.

- ¿Por qué? - De perfil.

- ¿Por qué? - Sólo un momento.

Pareces un ángel...

...de los cuadros de las iglesias de Umbria.

- Ya te lo habrán dicho. - No.

¿Por qué ríes?

Porque sí.

- ¿Tienes novio? - Un novio, ¿yo?

¿No escribe más?

- ¿Puedo volver a poner la música? - Claro.

Arroje el papel aquí.

¿Qué quieres?

- Marcello, llegó tu padre. - ¿Mi padre?

- Dice que es tu padre. - Basta, ¡qué tontería!

Está comiendo. Ahí, en esa mesa. Hace dos horas que te busca.

¿No dijo que era el padre?

En esa mesa, Marcello.

- ¿Dónde? - Al lado del negro.

Papá. ¡Papá!

Marcello. ¡Por fin!

Llegué a Roma esta mañana.

Te busqué en tu casa, en la redacción.

Ya me iba, pero tu amigo me dijo que te esperara aquí.

Sí, Paparazzo.

Mi trabajo me lleva de acá para allá. A casa sólo voy a dormir.

¿Qué haces en Roma?

Tuve que ir al Ministerio por ese expediente.

No se apuran demasiado. ¿Cómo estás? Se te ve bien.

- Tú también. - Bueno...

¿Y mamá?

Te manda una carta.

Está bien. Con sus problemas de respiración, como siempre.

Esas cosas empeoran con la edad. Aquí está.

Pobre mamá.

Sí, hijo, pero podrías escribir más seguido...

...o venir a vernos.

- ¿Cuánto hace que no vienes? - Estoy ocupado...

- Hola, Marcello. - Hola.

- ¿Te saludó? - Sí.

- ¿Es una actriz? - ¿Qué?

Eso quisiera. Una extra barata, Sr. Rubini. ¡Actriz!

Papá, ¿quieres un Gin Fizz?

¿Qué es un "Gin Fritz"? Mi cerveza es excelente.

Dios, cuánto movimiento hay aquí de noche. ¿Todas las noches es igual?

- Sí. - A esta hora, en mi pueblo...

...es todo oscuro. Qué tristeza.

- Estás bien, te adaptaste. - Ahora sí.

¿Y tu trabajo? ¿Te pagan bien?

Si eres bueno puedes ganar bien en el periodismo.

Me abrí camino. Conozco a todos, entro en los ministerios, el Vaticano...

Me compré un auto y un apartamento.

A propósito...

...cada vez que te llamo me responde una mujer.

- ¿Quién es? - ¿Cómo?

No digo nada, eres un hombre.

Pero no hagas tonterías. Diviértete, no somos santos.

Pero el matrimonio es algo serio. Si vive contigo...

No, ya entiendo. Hablaste con la mujer de la limpieza.

- Buenas noches. Lo encontró. - Sí, gracias.

- ¿Conoces a mi padre? - Claro, somos amigos.

El señor dijo que te esperara aquí.

¿Fotógrafo? Reportero.

Un trabajo interesante. Artístico, en cierto sentido.

¿Trabaja con mi hijo?

Sí, lamentablemente.

¿Sabes adónde fue el príncipe?

Lo perseguí pero se escapó.

- Echaré un vistazo. Adiós. - Tal vez estén ocupados.

- No, papá. - Si estás ocupado, dímelo.

- También trabajo aquí. - ¿Sí?

Vienen personajes interesantes. Notas, fotos...

- Mi periódico está ahí. - Entiendo.

¿Se quedan esperando aquí?

¿Vamos al cine?

No, voy siempre. Allá no hay otra cosa.

No importa. Me voy, los dejo libres. Son jóvenes.

No, papá. No estamos ocupados.

¿Qué podemos hacer? Para pasar el tiempo, antes de ir a dormir.

Sólo quedan los locales nocturnos.

Un amigo que estuvo aquí...

...me habló de un buen lugar. Una especie de cabaret...

Cicia... Kitkat.

El Cha-Cha. Pero es un lugar viejo.

- Eso es, el Cha-Cha. - ¿Quieres ir?

Bueno, sólo para ver. Nunca tengo la ocasión.

- ¡Paparazzo! - ¡Bien! Invita a tu amigo.

- Yo pago. - No, papá. Deja.

- Antonio, ven aquí. - ¡Camarero!

¡Paparazzo!

- Ven, vamos con mi padre. - ¿Adónde?

- ¡Vamos! - ¿Y el príncipe?

Ya veo, aquí se paga todo junto. Está bien.

Paparazzo, sube al auto. Por aquí, papá.

- Muévete. - ¿Adónde vamos?

Al "Cha-cha-cha".

- Sube al auto. - Ve en la motocicleta.

Dile al director que luego lo llamaré.

- Vamos, muchachos. - Paradisi, nos vemos en la morgue.

- ¿Les gusta esta mesa? - No ha cambiado nada.

Está como lo recordaba. Mira.

- ¿Usted estaba aquí en 1922? - No, en Turín.

Hace sólo dos años que estoy en Roma.

¿Quieres tomar algo, papá?

¡Por supuesto!

- ¿Un whisky? - Sí, tomemos un whisky.

Traiga tres vasos de whisky.

- Bien. ¿Qué marca? - Black & White.

Hagamos una nota para el periódico. Parece un cementerio.

Hermosa mujer. Piernas largas.

- ¿Qué? - Tiene piernas largas.

- ¿Ha estado en París? - No.

Yo sí.

Una vez entré en un cabaret como éste.

Había una muchacha bonita con largas piernas, como ella.

Empezó su striptease, y cuando quedó desnuda, era un hombre.

- ¿Vive su padre? - Sí.

Aún debe ser joven, usted lo es. ¿Qué hace él?

Es un vago. No hace nada en todo el día.

Fastidia a mi madre y a mi hermana.

Canta y discute. Quiere que lo lleven al cine.

- No es verdad, papá. - Podría serlo.

¿No es Fanny?

- Lily, mira quién está ahí. - No está mal.

Quisiera ver mi foto en tu periódico.

Eres muy hermosa.

- ¿Cómo se llama? - Fanny.

- ¿La conoces bien? - ¡Y cómo!

- Es francesa. - Qué simpática.

¿Es francesa?

Mentiroso.

Piojo miserable.

¿Cómo puede estar con un tipo así?

- Cuidado, es mi padre. - Vamos.

- No me cree, papá. - ¿Por qué no?

- ¿De veras? - Sí.

- Bonsoir, mademoiselle. - Bonsoir, monsieur.

Prometí publicar su foto en el diario.

- Es una buena muchacha. - Te creo. No lo dudo.

- ¿La invitamos a la mesa - ¿Por qué no?

Invitémosla. Muchachos, pidamos una botella de champán.

- Con una gaseosa, alcanza. - Tomaremos champán, papá.

Pediré un Veuvelicquot. Permítanme.

Yo sé de eso.

Le vendí champán a media Italia.

Mientras tanto, beba un trago de whisky.

Salud, hijo.

- Salud, papá. - Gracias.

- Es bueno. - Sí.

- ¿Pidieron champán? - Claro.

Aquí está. Y también la camarera. ¿Qué más quieren?

- Fanny. - Un gusto.

No te molestes. A ustedes no los saludo.

- ¿Viste cómo trabaja tu hijo? - Sí, veo.

¡Lindo trabajo! Mándalo al diablo.

- No puedes ser su padre. - ¿Cómo no?

Imposible, eres demasiado joven.

Por favor, no hable de la edad.

"No renovemos el dolor desesperado que oprime mi corazón".

Lo que nos envejece es el aburrimiento.

Antes viajaba a todas partes por negocios.

Me sentía fuerte como un león.

También ahora, cuando viajo, no hay joven que me gane.

Pero cuando me quedo en casa... es como si tuviera 80 años.

¿Qué hace? No, use su habilidad con los refrescos.

Yo me ocupo del champán.

Mira.

Es tan hermoso. Siempre me hace llorar.

¡Sí, me hace llorar!

Señorita. Sírvase.

Por sus bellas piernas, que tuve la suerte de admirar.

Muy bueno.

Pero... tomemos otro trago.

Primero brindé por sus piernas...

...ahora vamos a brindar...

No pensaba decir nada escandaloso.

Tu padre es mucho más simpático que tú.

- No. - Eres mucho más simpático.

Prefiero hacerle un truco muy difícil. Veamos si también lo logra.

Atención. Póngase una moneda en la frente. Así.

Y hágala caer sin que toque la nariz.

- Es muy fácil. Un juego de niños. - ¿Quiere probar?

Tomo una moneda y la pongo en su frente, aprieto.

Así. Ahora hágalo usted.

- Espera. - Espero.

Espera, tal vez no está...

Me tomó el pelo. Te contaré una historia.

Es una linda historia.

Escucha bien. Es la historia de una señora...

...que manda a su marido al mercado...

...a comprar tres camisas, seis pares de pañuelos y un...

¿Cómo se llama esa cosa para las mujeres?

Sostén.

El hombre va, toma unos vinos por el camino y olvida todo.

- Cuando regresa, la maestra... - ¿La maestra?

Su mujer.

Le dice: "¿Compraste todo?"

"Sí", contesta, y saca su pañuelo.

"¿Y los pañuelos?", dice ella. "Aquí están.

Uno, dos, tres, cuatro, cinco y seis".

"¿Y las camisas?" "Aquí, querida: Una y dos".

Luego ella dice: "¿Y dónde está el sostén?"

"Lo compré, espera un segundo...

Lo tengo, lo tengo.

¡Aquí está!"

- Usted no lo necesita. - Papá.

Son maravillosas.

Se terminó el champán, pidamos otra botella.

¡Camarero!

Esto es un vals.

Casi, casi...

- ¿Me permite, señorita? ¿Bailamos? - Aquí estoy.

Yo también estoy listo.

¿Qué sucede? Yo puedo.

Cuando era niño...

Toma, Paparazzo.

Mi padre nunca estaba en casa.

Se iba por una semana, veinte días... no regresaba.

Cómo lloraba mi madre.

No lo veía casi nunca. No lo conozco.

Pero hoy me alegró volver a verlo.

- Es simpático, ¿no? - Muy simpático.

Procura que esta noche se divierta.

Sí, pero...

Tal vez no se baile así.

No te preocupes. Así me gusta más.

¿Sí? ¡Bailemos entonces!

- Qué ojos maravillosos. - ¿Sí?

No sé cómo tomarlo.

Como una muestra de infinita admiración.

Eres igual a tu hijo.

- ¿Soy como mi hijo? - Sí.

Tal vez seamos una buena raza.

No, no, tu papá viene conmigo.

Marcello, sígueme.

Cuidado, voy muy rápido aunque no tenga un auto inglés.

Papá. ¿Quieres ir a comer espagueti a su casa?

Sí. Quiere comer espagueti a la boloñesa conmigo.

¡Aquí estoy!

¿Vas cómodo en mi carroza?

- Papá... - ¿Qué pasa?

- ¿Todo bien? - Claro, estoy bien acompañado.

Déjame en paz.

Si hicieras el amor como yo conduzco, serías muy feliz.

- Compórtate. Tranquila. - Hay gente durmiendo.

No corran.

Mi padre todavía es apuesto, ¿verdad?

Despiértate, Gloria. Llegamos.

Tomaste el camino más largo. ¡Mis pies!

¿Por qué dimos tantas vueltas?

- ¿No bajas? - No voy.

¿Por qué? ¿Qué tienes que hacer?

Estoy cansado. Oye, Paparazzo.

Te dejo el auto, así llevas a mi padre a casa.

Vamos...

Oye... Dile que tuve que ir a la imprenta.

Que me llame mañana antes de irse.

Vamos.

No tengo ganas. Quiero caminar un poco y despejarme.

¿Dónde estaban? Hace media hora que llegué.

- Marcello, tu padre se siente mal. - ¿Qué?

Tal vez bebió demasiado.

- Voy a la farmacia. - ¿Lo dejaste solo?

Quiere estas gotas.

Paparazzo, corre a comprar estas gotas.

- ¿Qué? - ¡Apúrate, corre!

- ¿Qué piso? - Tercero.

¿Qué puerta?

No grites. Éste es un lugar decente.

Papá.

Apaga la luz.

- ¿Dónde está el interruptor? - Ahí.

Espera ahí.

Mi amigo fue a la farmacia. Ahora viene.

No es nada. Debo haber bebido demasiado.

Claro que no es nada.

¿Quieres un vaso de agua?

No, ya pasa.

- ¿Qué ocurrió? - No sé. Se sintió mal.

Me asusté mucho. Marcello está con él.

- ¿Puedo entrar a preparar café? - No, dijo que esperara aquí.

¿En qué barrio estamos?

Barrio italiano.

No lo conozco. ¿Es lejos?

Cuando venía a Roma...

...siempre iba a un hotel cerca de Piazza Fiume.

¿Qué hora es?

Casi las cuatro.

A las 5:30 hay un tren.

Debo tomarlo.

Tengo tiempo. Sí, llegaré a tiempo.

Oye, papá. ¿Por qué no vienes a casa? Te acuestas y descansas.

No, prefiero irme. A las diez estaré en casa.

- Mi reloj. - Puedes irte más tarde.

No, no.

Estoy mejor. Ya me siento bien.

¿Por qué no te quedas mañana también? Por favor, papá.

Si no quieres ir a mi casa... tal vez prefieres el hotel.

¿En qué hotel estás?

Mañana no voy a trabajar. Podemos pasar el día juntos.

Hablar...

No nos vemos nunca.

Tengo que irme. Debo irme.

El taxi.

- Marcello, llegó el taxi. - ¿Qué taxi?

Yo lo llamé. ¿Dónde está mi sombrero?

Podemos cancelar el taxi. Baja tú, por favor.

- No te vayas, papá. - No, quiero regresar a casa.

- Buenas noches. - Adiós, mucha suerte.

Adiós, Marcello.

Bueno, hijo. Me alegro de haberte visto. Escribe.

No me acompañes, prefiero ir solo.

¡Te rompo la cara!

¿Crees que todos son como su marido que se calla cuando los engañan?

Quiere impresionar a las mujeres.

- ¿Qué dijiste? - ¿Qué ocurrió?

No sé, pero fue grandioso.

Ahora me dices.

Todo lo que escribió es verdad.

- ¡Ven aquí, tuberculoso! - ¡Mi madre tiene mucho dinero!

- ¡Nico! - Marcellino.

- Marcellino, feo y malo. - ¿Qué tal?

- ¿Adónde vas? - A Bassano di Sutri...

- ...al castillo de mi novio. - ¿Por qué no me llevas?

- Claro. - Paparazzo...

...quiere tomarte fotos para Jardin de Mode.

Hace un año que no hago fotos para revistas.

- ¡Nicolina! - El auto.

Nicolina, estamos aquí.

¿Hay lugar para nosotros?

- No, prueba con el de atrás. - Qué pena.

- Nos vemos en el castillo. - Adiós.

¿Hay lugar para dos personas desdichadas?

- Atrás hay un 1400, suban ahí. - ¡Dios mío!

Detente, Oliviero. ¿Mi amigo puede ir también?

- Siempre te enamoras de un rufián. - Ven.

Cuando salgamos de Roma, conduces tú.

Después de Capranica tomamos un atajo.

¡Sígannos! El dinero...

¿Habrá gente aún en casa de tu padre?

Esperemos que no.

Pero a esta hora, sólo quedarán los fósiles.

Nuestras fiestas tienen fama de funerales de primera clase.

Tu hermano fue de caza.

- Irene, toma tu monstruito. - Dámelo.

Desperté y mi cama comenzó a temblar.

- ¿Qué pueblo es éste? - Tal vez sólo estaba nerviosa.

- Perdón, ¿qué pueblo es? - Bassano di Sutri.

Tal vez me visiten otros fantasmas.

¿Por qué lloras? ¿Qué idioma hablas? ¿De dónde eres?

Soy esquimal.

Hermosa noche para todos.

Hola.

¿Qué haces? ¿Adónde vas con ese?

Cuidado, vas a volcar todo. ¿Para qué este paseo?

Hola, Giulio. Mira lo que te traje.

Hola, prostituta.

¿Quién te pidió que vinieras?

Vinieron de toda Italia.

Estábamos todos. Fue una hermosa ceremonia, triste y conmovedora.

Era el auténtico pueblo llevando flores a la tumba de su líder.

No tengo el gusto.

Soy el tercer hijo.

Naturalmente, el menos importante.

¿Quiere conocer a otro miembro de mi familia o ya está harto?

- ¡Abuela! - No, déjala.

Abuela.

- Te presento al señor... - Rubini, encantado.

Bien, bien.

No quiere hablar con nadie.

Seguimos subiendo el árbol genealógico.

Papá, te presento al Sr. Rubini, parece que trabaja de verdad.

¿De veras? Buenas noches, ¿cómo está?

Nina, te presento a un amigo de mi hijo, es encantador.

- ¡Qué joven apuesto! - ¿Es periodista?

Necesito una nodriza que me lleve a la cama.

¿Quieres hacerlo tú, Jane?

- ¡Jane! Sé mi nodriza esta noche. - ¡No!

Lady Rodd, ¿nunca baña a estos perros? ¡Apestan!

Huelen maravillosamente.

Nuestra histórica Irene, la gloriosa debutante de este año.

Quiero casarme con ella...

- Ya sé quién es. - Disculpen.

Bailemos.

¿Quién empezó, él o tú?

Yo, por supuesto.

Te gustaría ver tu nombre en los periódicos, ¿no?

- ¿Nos vamos a un lugar tranquilo? - ¿Dónde sería eso?

- ¿Es Ud. realmente un periodista? - Sí, señora.

Mi primer marido era periodista pero siempre exageraba sus noticias.

Recién lo entendí cuando había terminado la luna de miel.

Bueno, Ud. sabe lo que Shakespeare decía, ¿no?

Mejor tener noticias exageradas a no tener noticias.

Mi marido piensa lo mismo.

Muchas veces, el público pide exageraciones.

Si me permite...

...puedo darle noticias que no son tan exageradas.

¿Está seguro?

Conozco este perfume.

¡Maddalena!

¿Dónde te encontraron?

Estoy bien y estoy borracha. ¿Conocías a Jane?

No.

Una pintora estadounidense que vive en Roma.

Todos la reciben...

...para escuchar sus groserías. Es muy divertida, ya verás.

Ésos son los Montalbani.

Federica, la loba. Le gusta amamantar a los jóvenes.

Los Confalonieri:

Dueños de media Calabria y de los mejores garçonnières.

La pequeña Eleonora: 80 mil hectáreas, dos intentos de suicidio.

Los Sanserverino: Hermoso castillo en Toscana.

Don Giulio y Nico, su amiga sueca.

El año próximo será princesa.

No pongas esa cara. ¿Crees que son mejores?

Sólo saben hacer ciertas cosas con más elegancia.

¿Quién vive en la mansión del parque?

Nadie, está vacía.

Como estilo, es la más hermosa.

Yo también estoy vacía, ¿sabes?

¿Y este gineceo?

Bisabuelas, sus madres...

Qué hermosas. ¿Notaste que todas tienen los mismos ojos?

Maddalena, muchas veces pienso en ti.

- No te entiendo. - ¿No?

Yo tampoco.

Pero no importa.

Si vas a hablar en serio, no quiero escucharte.

¿Cómo está tu amiga?

- Tienes miedo de hablar en serio. - No.

Pero no sabes hacerlo. ¿O sí?

¿Adónde me llevas?

Ésta es la sala donde se habla en serio.

- Siéntate. - ¿Qué hacemos?

¿Adónde vas?

¿Marcello?

Marcello... ¿Me escuchas?

¿Alguna vez me escuchaste tan cerca?

¿Dónde estás?

- ¿Y tú, me escuchas? - Sí.

¿Desde dónde me hablas?

Desde muy lejos. Muy lejos.

Como si ya no existiera.

Maddalena. ¡Maddalena!

Sigo estando aquí, no te muevas.

Marcello... ¿Te casarías conmigo?

- ¿Y tú? - Yo sí. Estoy enamorada de ti.

¿Desde cuándo?

Escucha...

- ¿Conoces este ruido? - No.

Adivina.

- ¿Un beso? - Para ti, Marcello.

¿Te casarías conmigo? ¿O temes contestarme?

¿Por qué me lo preguntas? Estás borracha, ¿no?

Sí, un poco.

Te amo, Marcello.

Quisiera ser tu mujer y serte fiel.

Quisiera todo. Ser tu mujer y divertirme como una prostituta.

No sé por qué, esta noche siento que te quiero, que te necesito.

- ¿Es verdad? - Sí.

No sé si hablas en serio o si te estás burlando. No importa.

Te amo, Maddalena. Quisiera estar siempre contigo.

Después de un mes, me odiarías.

¿Por qué te odiaría?

No se puede tener todo.

Y ya no puedo elegir, es muy tarde. Además, nunca supe elegir.

Siempre seré una prostituta. Es irremediable.

- ¡Y no quiero ser otra cosa! - No es verdad.

Eres una muchacha extraordinaria, lo sé.

Eres valiente y sincera.

Te necesito realmente.

Tu desesperación me da fuerzas. Serías una compañera maravillosa...

...porque uno puede decirte todo.

¿Me escuchas, Maddalena? Contéstame.

Basta con este juego, regresa. Quiero seguir hablándote.

¡Hola, cariño!

¡Hola, querido! Vamos a la caza de fantasmas.

¿Maddalena está con ustedes?

Vamos.

Giulio, diles que tengan cuidado. Sabes que el puente está podrido.

Cuando vine a Roma...

...pasé la noche en un castillo así, cerca de Genzano.

En el castillo de mi cuñada vimos aparecer una niña con una vela.

- No era una niña. - ¿Cómo?

- Tampoco había una vela. - Qué dicen... vamos.

- Apuesto que cuando haya muerto-- - Escuchen el silencio.

- Miren. ¡Una luz! - Es el reflejo de las velas.

Qué poca fantasía.

¿Recuerdan la historia del jorobado que cuentan los campesinos?

- Giulio, ¿no hay luz eléctrica? - Cuidado, hay murciélagos.

Mis criaturas preferidas.

Nicolina, cuidado con el Honorable.

Querido, la puerta está cerrada. No tenemos llave.

Debe estar en el piso. Alumbra.

No la encuentro.

- Aquí no hay nada. - ¿Entonces?

Entonces regresemos.

- Aquí está la llave. - Dámela.

- Bien, Nicolina. - ¿La encontró Nicolina?

¿Hace cuánto no entran?

Más de dos años.

- ¿Para qué la usan? - Yo haría una linda garçonnière.

¿Qué nos prepara el periodista?

¿Un artículo sobre aristocracia corrupta?

Me dedico a otras cosas. Y usted no es muy interesante.

- ¿Quién trajo a Maddalena? - ¿Quién es ella?

Cuidado, está lleno de ratas...

...cucarachas, víboras... y vampiros.

- Y ahora prostitutas. - Muchas gracias.

Voy adelante para alumbrar el lugar.

- ¿Cuándo la construyeron? - Hace cinco siglos. Año 1500.

- ¿Quién la hizo? - El Papa Julio II.

- ¿Había un Papa en la familia? - Dos.

- Condesa... - Si tienes miedo, úsame, Irene.

Dos Papas, mi amor.

Vengan, yo los guío. Por aquí.

Estamos barriendo el piso con los vestidos.

- Irene, aquí podría amarte. - ¡Payaso!

Usted es una aparición maravillosa.

Parece salida de un cuadro.

Produciendo pequeños pulpos.

Todas las pruebas biológicas Dicen que los pulpos...

...aman aparearse.

¡Qué desastre!

Haría falta una viga de una pared a otra.

Giulio, qué tristeza ver que todo se cae a pedazos.

No vienes nunca, siempre estás en Roma. No te ocupas.

- ¿Qué quieres que haga? - Algún día serás el propietario, ¿no?

- Soy tu antepasado, Giulio. - Vete, imbécil.

Si ves un fantasma, salta a mis brazos.

Éste es el tipo de tapicería que me gustaría tener en mi estudio.

¿A quién quieres hablarle?

¡Basta, Eugenio! Compórtate y déjanos en paz.

- ¿Tu tía es una médium? - ¿No lo sabías?

Su marido la dejó porque siempre encontraba fantasmas en la cama.

Lo recuerdo.

La conozco de algún lado. Un rostro así no se olvida.

Trabajo, me habrá visto en alguna oficina.

- ¿Trabaja? - Sí.

¿Quién debería manifestarse?

- Eugenio, idiota. - Cristina me hace reír.

¡No es cierto!

¿Quién eres?

Por favor, dime quién eres.

¿Con quién quieres hablar?

Siento una gran energía.

Condesa, hay contacto. No se ría.

No me río.

¿Tienes un mensaje? Contesta, por favor.

¿Qué es esa luz en el campo que se enciende y se apaga?

No se asuste, es un tractor. En verano, trabajan de noche.

- Llamen a Sor Edvige. - ¿Quién es?

Una monja que camina por aquí...

- ...con su cabeza en un plato. - ¡No me digas!

¿Otra vez tú? ¡Déjame en paz!

- ¡Vete, te lo ruego! - ¡Asombroso!

Pregúntale si es el mismo de la otra vez.

Siento tu aliento en mis pulmones, tu sangre en mis venas...

Sólo está ebria. Está ebria.

Tranquila, cálmate.

- Apaguen las velas. - Mamá, quiero vida.

Apaguen.

Quiero el amor, quiero la vida... todo lo que existe...

- Dime quién eres. - ¡Quiero la verdad!

¿Quién eres? ¿Quién eres?

¿Con quién quieres comunicarte?

- Giulio. - Con Giulio.

Giulio, un mensaje para ti.

Esa cerda está enamorada de ti.

Giulio, no puedes huir de mi amor.

- Ya basta. Enciendan la luz. - No seas tonta. Estamos bromeando.

Irene, ven aquí.

¿Quién eres, pobre alma?

¿Por qué lloras?

¿Por qué lloras?

Espera, traeré una luz.

Qué coincidencia.

No, querida.

No, aquí no.

¿Qué estás haciendo? ¡Estás loco, mi amor!

¿Saben que es la primera vez que veo el amanecer?

¿Cómo estás, querido? No te vayas a enfermar.

Marcello, ¿conoces a mi hijo?

Hola, buenos días.

¿Vamos a comer espagueti?

¡Es un ladrón! 45 liras por un huevo.

Tenemos que hacer las compras en Capranica.

Buen día, madre.

¿Todavía paseando a esta hora?

Buen día.

Voy contigo.

- ¿Dormiste bien? - Pareces un niño. ¿Qué hacen?

Fuimos a la vieja mansión.

Ahí está la loca de Francesca. Que venga a misa.

- ¿Quién es? - La madre de la princesa.

¿Qué hice para que me trates así?

Ni a un perro se le hace esto. ¿Quién te crees?

Si me quisieras la mitad de lo que te quiero...

- ...entenderías. - Sí.

No entiendes porque no quieres a nadie.

- No grites. - No sabes lo que es amar.

¿Lo sabes tú?

¡Egoísta! Tienes el corazón vacío.

Sólo te interesan las mujeres. Crees que eso es amor.

Ya lo sé. Hace cuatro horas que lo repites. ¡Estoy harto!

- ¡Quiero ir a casa! - No todos son como tú.

Hay hombres que son felices si alguien los ama.

No buscan otras mujeres.

¡Sólo tú eres así! ¡Es una desgracia!

Sí, y mi desgracia es haberte encontrado. ¿Entiendes?

¡Ya no soporto tenerte cerca!

¡Vete! ¡Vete para siempre de una buena vez!

¿Adónde vas, idiota? Ven aquí.

¡No! ¡Déjame en paz! ¡Déjame vivir!

Camina, imbécil. Vamos.

¡No!

Cuidado, Emma...

Vamos, sube.

¿Qué es lo que quieres de mí?

Eres un gusano, un miserable.

Acabarás solo como un perro.

Ya verás.

¿Quién te cuidará si yo te dejo?

¿Qué harás con tu vida? ¿Quién te querrá como yo?

No puedo pasar la vida queriéndote.

Siempre dices que la loca soy yo. Que vivo en un sueño, fuera de la realidad.

Pero tú equivocaste el camino.

¿No entiendes que encontraste lo más importante?

Una mujer que te ama, que daría la vida por ti...

...como si no hubiera otro en el mundo.

Lo arruinas todo.

Siempre ansioso e insatisfecho.

Marcello...

Marcello, cuando dos personas se aman, el resto no importa.

¿De qué tienes miedo?

De ti, de tu egoísmo. De tus ideales mediocres.

Me propones vivir como una lombriz.

Sólo hablas de comida y del dormitorio.

¡Un hombre que acepta vivir así...

...está acabado! ¡Es realmente un gusano!

No creo en tu amor agresivo, pegajoso y maternal.

¡No lo quiero, no me sirve!

¡No es amor, es embrutecimiento!

¿No entiendes que no quiero vivir así...

...ni estar contigo? ¡Quiero estar solo!

- ¡Baja del auto! - ¡No!

¡Eres malvado, cobarde! ¡Me das lástima!

Yo te doy lástima y tú me das asco. Baja.

No me iré. Estoy contigo.

Ya no, Emma. Baja.

¡No!

- Baja del auto, Emma. - No.

¡Baja! ¡Se terminó!

- Se terminó. Lárgate. - ¡Delincuente!

- ¡Fuera! - ¡Delincuente!

- ¡Sinvergüenza! ¡Te maldigo! - No quiero verte nunca más.

- ¡Vete al infierno! - ¡Vete con tus prostitutas!

Hola.

¿Dónde?

¿Adónde va? No se puede pasar.

Está bien.

¡Déjenlo pasar!

- Es monstruoso, Marcello. - ¿Qué sucedió?

¡Tiziano!

Mató a sus dos hijos y luego se suicidó.

¡Marcello! A ti te dejan entrar. Diles que soy tu fotógrafo.

Aunque paguen menos, venderé las fotos a tu periódico.

Déjame entrar contigo. Anda, Marcello, hazme entrar.

- Soy un amigo, déjeme pasar. - Un momento.

Oficial, hay un joven que dice ser amigo del Sr. Steiner.

Déjalo entrar.

Sólo él. Después, muchachos.

Del piso al orificio de la bala: Un metro con cincuenta.

De la pared izquierda al orificio de la bala: Cuatro metros.

¿Anotaste?

La esposa no sabe nada. Vuelve a la una.

Antes de la masacre...

...Steiner llamó a un amigo pidiéndole que se encontrara con su mujer.

De la pared trasera al orificio de la bala: Cinco metros.

Déjeme escuchar. Rebobine.

Tú eres el verdadero primitivo. Primitivo como una aguja gótica.

Eres tan alto que ya no puedes oír voz alguna desde arriba.

Si conocieras mi verdadera estatura...

...notarías que no soy más alto que esto.

Usted era amigo de la familia Steiner.

Era amigo de Steiner.

- ¿Desde cuándo? ¿Amigo íntimo? - ¿Lo vio últimamente?

¿Puede hablarnos?

Era su amigo pero no nos veíamos mucho.

No sé nada.

Absolutamente nada.

3,1 o metros.

¡Foggia!

¿No sabe si había algo extraño en su vida?

- ¿Problemas económicos u otros? - No creo.

¿Alguna vez habló de suicidio?

No sé.

Bien, manténgase a disposición. Podría sernos útil.

Mondini, recoja el arma.

Una persona alegre, llena de amor y atención a la familia que adoraba.

La suya era casi una adulación mórbida.

El arma usada, un revólver nuevo de tipo Browning .675...

...fue hallada junto al cuerpo, que yace en un sillón junto al hogar...

...en una posición peculiar.

- Terminé. - Voy a la morgue.

De acuerdo, gracias.

- ¿Podemos cubrirlo, doctor? - Sí.

De Angelis.

¿Terminaron con las fotos?

¿Quieren ir al cuarto de los niños?

Por aquí.

Son las 12:15. Debo encontrarme con la Sra. Steiner.

Iré con alguien del edificio porque no la conozco.

- Lo acompaño yo. - Gracias.

Ya vamos.

Luego vaya a la parada del autobús.

Si llega alguien de la estación, me llaman a la oficina.

Muchachos, un poco de comprensión, al menos por esta vez.

Dígale a sus colegas que están exagerando.

Quizá sólo tenía miedo.

¿Habla de Steiner? ¿Había recibido amenazas?

No en ese sentido.

Tal vez tenía miedo de sí mismo.

De todos nosotros.

¿Cuándo llega?

Ahí está, es ella.

Acompáñeme, por favor.

¿Qué sucede? ¿Me tomaron por una actriz?

¿Qué hacen? ¿Qué quieren?

Váyanse.

- Hola, Marcello. ¿Qué ocurre? - Soy el Dr. Lucenti.

- Debemos hablarle a solas. - ¿A solas? ¿Sucedió algo?

No, sígame, por favor. Acompáñenos.

- ¿Por qué? - Ocurrió una desgracia.

- ¿Qué? - No se asuste.

- ¿Los niños? - Así no, acompáñenos. Váyanse.

¿Qué ocurrió? ¡Díganmelo!

Después verá a los niños. Sólo están heridos. Le prometo--

- ¡Basta! - ¿Cómo heridos? ¡Dígame!

¡Fuera, muchachos!

¡Marcello!

- ¡Detente! - ¿Dónde está la llave?

No quisieron esperar.

¡Vamos, rompe el portón con el auto!

¡Lárguense!

¡Hola! ¡Ya llegamos!

Está abierto.

- ¡Qué colores, qué maravilla! - ¿Qué hacen?

Carlo, mira como Marcello rompe la ventana.

Atención. Uno, dos y tres.

¡A la salud de Nadia que reencontró la libertad!

¡Por la anulación de su matrimonio!

La anulación de su marido y la anulación de todo.

Gracias a todos.

La experiencia matrimonial me devolvió a mis amigos...

...cargada de deseos.

- Es como volver a ser virgen. - Sí, es una sensación maravillosa.

Para sentirla, primero hay que casarse. ¿No?

- Es privado. - Quiero oírla.

Pon Jingle Bells.

¿Terminaron de confesarse?

Hoy, el amor en privado me insulta.

¡Aquí están!

No se burlen, uno es amante del Senador.

¡Muy bien!

¿Y a éstos, quién los trajo?

Éstos no llegan a Navidad, los matan antes.

¿Usted era escritor o me equivoco?

Dejé la literatura y el periodismo.

Felizmente, ahora soy agente publicitario.

Uno escribe cualquier cosa para vivir. Pero todo tiene un límite.

Escuchen:

"Tiene un perfil griego pero sus rasgos modernos...

...lo acercan al actor más moderno: Paul Newman".

- Marcello, eres un gusano. - Oye.

¿Acaso no harías cualquier cosa por un reportaje?

Te gustaría que escribiera eso sobre ti.

Arruinaría mi carrera.

Si te diera 300.000 liras en lugar de 250.000...

...¿qué escribirías?

- Que eres Marlon Brando. - ¿Y por 400.000?

- John Barrymore. - ¿Un millón?

Dámelo y después te digo.

No saben nada. Vayan a la escuela.

¿Qué clase de broma es ésta? Lo lastimó.

¿No viste que le hizo una zancadilla?

Es un maldito. Nos obligó a venir.

Ahora nos vamos. ¿Éstas son sus fiestas?

Nunca vi gente más aburrida que nosotros.

¿Por qué no entretenemos a los invitados?

¿Por qué no haces un striptease?

No puedes, tienes el pecho del intelectual.

Si ponen música persa, lo haré yo.

No, ya te vimos desnuda.

Déjenme hacerlo.

Yo no te vi, pero sugiero que lo haga la pantera.

Caterina hará el striptease.

Mucha técnica, es una profesional.

Entonces, sigo comiendo pollo.

Si todos se aburren, ¿por qué no lo hace ella?

Con mucho gusto.

Por fin una buena idea.

Nadia, si lo haces, juro que dejaré de fumar.

Pongan "Patrizia". Voy a apagar la luz.

- Sí. - Pon "Patrizia".

El striptease inaugural de nuestra querida Nadia...

...para celebrar el comienzo de su nueva vida.

- Hay que dar el ejemplo. - ¡Es un dicho!

- Por eso lo hago. - ¡El visón!

En una hora te lleva el dinero a tu casa, Marcello.

¿Te has acostado con esa mujer?

- ¿Sí o no? - No.

Al menos, no me acuerdo.

¿Te gusta?

¿Qué? No entiendo idiomas extranjeros.

Te preguntó si te gusto.

Es para mí, Nadia, me corresponde. Lo quiero. Vamos.

Hiciste un gran negocio con ese auto.

Es magnífico, verás.

Suéltalo.

¿No es suficiente? No diviertes a nadie.

¿Ya empiezas a fastidiar? Me divierto yo.

No te atreves a llegar hasta el fin. Tienes miedo.

- Termínala. - No. Ya verás.

No debería haberse sacado primero el sostén.

El sostén es la penúltima pieza.

Lo hace muy rápido. ¿Me das fuego?

Muy bien. Felicitaciones.

En EE. UU. tiene que ser muy despacio.

Cúbrete con el visón y te lo quitas desde abajo.

¿Nunca estuviste con una mujer?

Perdón, no entiendo.

¿Nunca?

¿Nunca, nunca, nunca?

- Entonces no bromea. - Buena chica.

Ruggero, ¿qué haces? ¿Qué te sucede?

No estás de humor. No mereces una mujer como ella.

Nadia, quítate el visón.

Vamos, Nadia. Llegó el momento. Queremos ver.

¿Cómo pudo concederle el divorcio su marido?

- Notable, ¿no? - Maravillosa. Muy buena.

¡Dios, Riccardo!

Llegó el dueño de casa.

Hola, Riccardo.

Nadia se deshizo de un marido millonario...

...y quiere divertirse.

¿Qué me importa el divorcio de esa loca?

Nada de chismes, fotos o publicidad.

Dijiste que podíamos venir. Un besito.

¿Quién fue el idiota que rompió los vidrios?

Mañana, a las 6 a.m. viajo a Niza.

En media hora se largan todos o los echo a patadas.

Encantado.

- La vi en Spoleto. - ¿Llamaste a esa persona?

No. No bromeo, en media hora, todos afuera.

Qué nos importa si tienes que viajar. No nos movemos.

Somos todos amigos. Puedes irte.

¿Por qué no nos entretienes con algo? Te aumento el sueldo.

Nadia lo intentó. Pero no logró caldear el ambiente.

Vamos, inventa algo.

Tengo miles de ideas.

Podría tenerlos aquí una semana sin que se aburran.

Pero deben hacer lo que diga.

- Lo que quieras. - Primero, cerremos las cortinas.

Quedémonos aquí, en esta bella intimidad.

Propongo que la bailarina estadounidense haga el amor.

Maravilloso.

Apuesto a que nunca lo hiciste.

¿Alguna vez tuviste un hombre sólo para ti?

- ¿Qué dice? - ¿Que te abrace, te bese?

- ¿Qué dice? - Un momento.

- ¿Qué quiere? - Está borracho.

¿Están satisfechos?

Debemos ser hospitalarios con una extranjera. Es un deber turístico.

¿Elijo yo?

Tito, el bruto, te enseñará las delicias de la primera vez.

¡No hacemos nada, nos falta coraje! Pon música, no podemos irnos así.

Tito, quítate eso.

¿Crees que es un hombre?

Elegí bien. Apagamos la luz y la conviertes en mujer.

El tunecino se ocupará del abogado...

- ...que vive de recuerdos-- - Tú vives de recuerdos.

Todo está permitido.

Nos vamos. Gracias por la velada.

No. Nadie se va. Aún no es de día.

Tú, medio impotente como hombre y como artista.

Cuando apague la luz, pega el salto.

- De acuerdo. - Esta noche...

...te acoplarás con Mariuccio.

Luego Liza...

...que sólo pinta para tener relaciones con sus modelos.

¿Sabes que imaginé para ti?

Ya me harté.

¿A quién quieres herir? ¡Te echaré a patadas!

¿Quién lo invitó? ¿Por qué rompe?

Ahora te vas a divertir. La fiesta no debe terminar nunca.

Quedémonos todos, siempre puede ocurrir algo.

Qué buena frase. Nueva, además.

Oye...

Te mueres por hacer el amor conmigo.

Nadie quiere tener relaciones contigo.

Sólo cantas jadeando en un par de discos.

Me das lástima, Marcello.

¡No! Esto ni siquiera sucede en el teatro napolitano.

Cerdo, ya es demasiado. No tolero estas cosas.

Pídeles disculpas.

Déjalo en paz.

Quiero agradecer a mis amigos...

...por la buena carrera que me hicieron hacer.

¿Quieres hacerme compañía?

Quiero dar las gracias.

¿A quién quieres agradecer?

Gordita linda, campesina, montañesa. Seguro que eres de mi pueblo.

¿De dónde es usted?

Ven aquí. Mostrémosles a estos impotentes. Abajo. Eres fuerte.

¿Viniste a Roma a probar suerte?

Si supieras qué desafortunada soy.

¿Qué ocurre? ¿Te sientes mal? ¡Abre los ojos! Vamos.

Tráiganle agua, está enferma.

Andrea. Empieza a apagar las luces.

- ¿Y los cheques, Riccardo? - No firmo nada.

- Estoy filmando una película. - Y gastaste todo.

- No, lo juro. - No firmo nada.

La audiencia se postergó hasta el quince.

¿Qué sucede? ¿Te sientes mal? Se siente muy mal.

¿Quieres agua?

¿Qué es esa música?

¿De qué te ríes? ¿Por qué apagan la luz?

- ¿Me llevas, Riccardo? - No voy a Roma.

Vístanse y lárguense.

Tengo esto para la borrachera.

Debes pasárselo debajo de su nariz y detrás de las orejas.

Cariño, no te preocupes. Esto te ayudará.

Te hará bien. Son sólo unas gotas.

¿Qué hay de tu primer esposo? Hace tiempo no lo veo.

Para resolver lo del garaje, hice la piscina al final de la escalera.

Esa muchacha está mal. Llévenla a tomar aire. Menos mal que encontré...

- ¡Arriba! - Me siento mal.

- Hagamos una linda gallinita. - No quiero una gallinita.

- Seguro eres de Fano. - Cerca de Fano.

¿Qué le están haciendo?

Está haciendo una gallina con ella.

¿De verdad no te importa?

No, no me importa nada.

- Ven aquí. - Si no me hace una nota...

Cuántas tonterías dicen en Roma.

Ven aquí. Levanta la cabeza.

¡Levanta la cabeza!

¡Estúpida!

¿Qué hace? ¿Publicará en su periódico...

...que quise hacer un striptease?

- ¿Bailamos? - Sí.

Una broma masculina.

- Vayamos a saludar al pintor. - No está.

El pintor se fue a Riccione con su mujer.

- Hagamos autostop. - No, quiero estar solo.

- Me siento melancólico. - Yo también.

- ¿Cómo me veo? - Como una prostituta.

- Fue muy malo con Odette. - ¿La conocía?

Le dejé el apartamento.

- ¿Quién es esa desgraciada? - Me duele el estómago.

Ya es de día.

Yo tengo las dos. Tal vez mi reloj se detuvo.

¿Qué hora es?

- Las cinco y cuarto. - A las nueve debo ir al tribunal.

- ¿Me llevas a Roma? - No, voy a Civitavecchia.

Fue una hermosa fiesta, pero ya basta. De veras.

Basta, basta, basta.

¿Dónde están mis zapatos?

¡Caterina!

¡Sondra y Daniela!

Paul Newman.

- Buen viaje, Riccardo. - Adiós. Disculpen, no era el momento.

- ¡La bella Nadia! - ¿Nos vamos?

- Adiós, Riccardo. Te llamo mañana. - Te llamo yo cuando regrese.

- Adiós, Nadia. Suerte. - Gracias, adiós.

- Buena suerte a ambos. - ¡Gracias!

Y ahora, el gran final con el abogado.

- ¡El gran final con el abogado! - ¿Por qué no haces un striptease?

¡Muy bien, abogado!

- ¿Qué hay allá? - ¿Dónde?

La naturaleza.

El amanecer me estimula. Y mucho.

Me sentía bien, maquillada. Y ahora me siento pegajosa.

Pero ya no me interesa. Quiero retirarme.

Pero cuantos más se retiran, más aparecen.

Se retiran dos y aparecen diez.

En 1965 será la perversión total.

¡Cuánta basura saldrá a la luz!

¡Atrás! ¿Qué hacen aquí?

¡Ganarán una fortuna con este pez, vale millones!

¡Vengan, hay un monstruo!

Dios mío.

- Está vivo. - Hace tres días que está muerto.

- ¿Es macho o hembra? - ¿Qué mira?

¿Por qué no lo compramos? ¿Nos lo venden?

- ¿De dónde será? - De Australia.

- ¿Por qué? - No se sabe cuál es...

...la parte trasera o delantera.

Pobrecito.

Insiste en mirarnos.

¡No entiendo, no se escucha!

No entiendo.

No te escucho.

- ¿Vienes, Marcello? - Sí, ya voy.

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