All language subtitles for The Great Sinner (1949)

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Original subtitles

EL GRAN PECADOR

El escenario es un famoso complejo con salas de juego,

en una Europa en paz y animada.

La �poca, los a�os 1860. La luz de gas es una novedad

y los escotes son osados, pero un tobillos a�n es secreto.

La historia est� inspirada en la historia de un gran escritor,

que apost� su vida y gan� la inmortalidad.

�Me deja ese espejo?

Veamos...

�Qu� es esto?

No puede ser dinero. Hace semanas que no da propina.

Es una medalla religiosa.

Tiene un eslab�n roto.

La arrancaron de una cadena.

- Necesito m�s luz. - Enseguida.

�Le sucede a menudo?

Siempre que toco el punto m�s bajo...

de mi vida.

�Lo ha tocado ahora?

He estado muy cerca.

S�lo en el nivel m�s bajo de la existencia humana...

�l extiende su mano...

para levantarme.

Ha dicho que alguien le tiende su mano. �Qui�n?

El que llama a su lado a los pecadores.

De repente, en la luz cegadora...

le veo...

a �l.

En el coraz�n de todas las cosas.

�De veras se imagina que ve a Cristo?

En el umbral de la destrucci�n todos le ven a �l.

Sin �l...

yo no podr�a vivir,

ni trabajar

ni escribir.

No ser�a nada.

Estar�a perdido...

en la oscuridad.

CONFESIONES DE UN PECADOR

Fedja...

Fedja... �Has escrito!

Nunca olvidar� nuestro primer encuentro.

Despu�s de la penuria de los primeros a�os,

por fin ten�a �xito y un poco de dinero en el bolsillo.

Estaba de vacaciones viajando al oeste, de Mosc� a Par�s,

cuando el tren se detuvo en una estaci�n del este de Alemania.

Al parecer, iba a tener compa��a.

A primera vista no parec�a interesante.

Pero luego...

luego comprend� que hab�a superado el Invierno ruso.

La primavera hab�a entrado de pronto en el vag�n.

La contemplaba, fascinado.

Era extra�o.

Durante el viaje apenas levant� la mirada de sus cartas,

excepto...

aquellas enigm�ticas miradas que parec�an prometer...

no s� qu�.

Y ahora se marchaba,

tan inesperadamente como hab�a llegado.

El resto del viaje me sentir�a solo, sin ella.

Y no le hab�a o�do la voz.

Perdone.

Gracias.

�Tambi�n baja aqu�?

No, Srta.

Voy a Par�s.

Qu� l�stima.

Mozo...

Mis maletas tambi�n, por favor.

Y as� es como acab� en Wiesbaden.

La busqu� por todas partes.

Pero tomara la direcci�n que tomara,

en este complejo todos los caminos llevaban al casino.

No va m�s, Sras. Y Srs.

30, par, rojo.

Hagan juego, Sras. Y Srs.

No va m�s, Sras. Y Srs.

18, par, rojo.

Hagan juego, Sras. Y Srs.

Al seis.

No va m�s, Sras. Y Srs.

Seis, par, negro.

�Usted otra vez!

Deb� suponerlo. Pero casi llega tarde.

�Tarde?

Hagan juego, Sras. Y Srs.

�Qu� me aconseja?

Que deje de jugar y venga conmigo.

Es muy tentador, pero diga: �qu� n�mero?

- Ninguno. Hablemos. - �Ninguno?

�Ninguno! �Al cero!

No va m�s, Sras. Y Srs.

A ver qu� sale.

26, par, negro.

A partir de ahora le obedecer� ciegamente.

Me alojo en el hotel Exc�lsior, suite 68. �Qu� hora es?

Casi medianoche.

Vaya a la una.

19, impar, rojo.

- Un co�ac, por favor. - Enseguida.

El servicio es muy lento.

Tenemos al hombre m�s rico y perdedor de Brasil

sin cr�dito para jugar.

- Podr�a haber perdido un dineral. - Las referencias tardan una semana.

Prefiero que me estafen diez timadores

a que un millonario est� sin jugar un d�a.

No se repetir�. Se lo aseguro.

Otra cosa: si no podemos evitar los suicidios,

al menos que no ocurran en las mesas.

Hay que detenerlos a tiempo.

Los jugadores son muy h�biles.

- A menudo sonr�en antes de matarse. - �Qu� desea?

Yo...

Seguro que esto le interesar�.

- �Otra vez? - La Srta. No ha tenido suerte.

Ya veo.

- Son nueve mil, �verdad? - Diez.

Va subiendo. �Los diamantes escasean?

Los diamantes no, pero s� las damas.

P�guele.

Tenga, se�or.

�Podr�a decirme qui�n se aloja en la suite 68?

- �En la 68? El general Ostrovsky. - Debe haber un error.

O...

- �El general... est� casado? - Es viudo, se�or.

Vive con su hija, la Srta. Pauline.

- �Es morena, joven y muy bella? - Es exquisita.

Suba directamente y entre.

Seguro que no se arrepentir�.

A prop�sito, ya que sube,

�puede llevarle este telegrama a la Srta.?

Disculpe, por favor.

Banca abierta a toda cantidad.

- �Me ayudar�a a...? - Lo siento. Tambi�n me he arruinado.

Gracias a Dios que est� aqu�. Ya le echaba de menos.

Me han dado esto para usted.

Siempre temo abrir los telegramas. �Le importar�a le�rmelo?

Abuela en estado grave. Es cuesti�n de d�as.

Final posible en cualquier momento. Doctor Smirnakov

Es muy personal.

No son buenas noticias.

L�alo usted misma.

Perdone.

Padre. Mira, lee esto.

Madre...

Carta.

Nada. Bacarr�.

- Banca abierta a toda cantidad. - 20 mil.

- �C�mo lo apuesta? - Le firmo un pagar�.

�No tiene l�mites?

Esto lo cubrir�.

Como dinero contante. Mi sincero p�same.

Un recibo para el Gral.

Que sean 25 mil.

Lo que usted diga.

Cinco mil a mano. Tomo yo las cartas. Por favor.

- Si me disculpa... - �Por qu�? �Ad�nde va?

A la cama. Buenas noches.

Nueve.

Seis.

- �Ve? Quer�a irse y he perdido. - Lo siento mucho. Es m�s de la una.

Mediod�a para un jugador, la hora del gran salto.

- �Qu� salto? - De la ruleta a las cartas.

El casino cierra, nosotros abrimos.

�Las malas noticias siempre la alegran?

�Prefiere las l�grimas?

- S�lo lloro de felicidad. - �No es feliz?

Pregunta demasiado.

Perdone. Es deformaci�n profesional...

S� qui�n es usted. Esta ciudad es muy peque�a.

Gracias por no haber ido a Par�s.

Disculpe, pero...

- Estoy desconcertado. - �S�?

Me pregunto por qu�...

por qu� estoy aqu�.

- �No lo ha notado? - �Si no he notado... qu�?

Y yo que estaba tan segura...

Parec�amos estar tan unidos...

Durante el viaje en tren con usted cerca de m�,

todos los solitarios me salieron bien.

Por primera vez me sal�an las cartas que quer�a.

Era muy excitante.

�Y yo era el responsable?

�Claro que s�!

Hoy en el casino estaba perdiendo hasta que usted me ha tra�do suerte.

Mire, se lo voy a demostrar. Ju�guelo por m�.

Se lo agradecer� mucho.

Perdone... Me estoy riendo de m� mismo.

De todas las razones por las que habl� conmigo en el tren,

�sta no la habr�a dicho.

- Qu� vanidosos sois los hombres. - Le gustar� mi presencia.

- Aunque alguna mujer... - O tal vez mi reputaci�n literaria.

Una vez empec� uno de sus libros.

He empezado a escribir muchos, pero nunca los termino.

Termine uno conmigo.

Con un final maravilloso.

�Promete leerlo?

Sin duda. Me encantan las historias sobre el juego.

No tratar�a de eso. No podr�a hacerlo.

Para m�, escribir es vivir.

No podr�a escribir una novela rom�ntica sin... estar enamorado.

Ni una sobre el juego sin convertirme en jugador.

Qu� teor�a tan alarmante.

�Acordamos una novela rom�ntica?

Por la suerte. Nuestra suerte.

�Ya no juega, Pauline?

�Armand!

No. Todo lo contrario, querido. He encontrado una nueva inspiraci�n.

Le estaba pidiendo la mano a este caballero.

�De veras?

No en matrimonio. Para cortar la baraja.

- �Conoce al Sr. De Glasse? - No tengo el placer.

Le invitamos al casino esta tarde.

Ah, s�. Usted trabaja para el casino.

Qu� gracioso. El casino trabaja para �l.

El Sr. De Glasse es la banca en persona.

El �nico que no pierde nunca.

Pero asumo otros riesgos.

- �No lo echaba de menos? - �Lo ha encontrado!

Se debi� soltar el cierre.

Har�a bien en repararlo.

No servir�a de nada.

Haga lo que haga, siempre parece separarse de m�.

Mientras siempre regrese...

Ahora, si me disculpa, Srta.

Me ha dado mucho material interesante... para un cap�tulo.

Casi demasiado.

Guard� la pieza de oro que me dio, y la pieza me retuvo en Wiesbaden.

Guard� la pieza de oro que me dio, y la pieza me retuvo en Wiesbaden.

Deb�a explorar la extra�a pasi�n que consum�a a aquella bella joven

y la alejaba de m�.

Ten�a curiosidad por sentirla yo mismo.

No era el juego en s�, lo que captaba mi atenci�n,

sino los jugadores.

El tipo jovial y confiado, con su cigarro.

El nervioso, que fumaba desesperado

y vagaba como un fantasma en un cementerio donde yace su suerte.

Los prestamistas, buitres incansables,

siempre al acecho de v�ctimas para asfixiarlas con viles tratos.

Y los que ya lo han visto todo mil veces antes. ;

los empleados del casino.

Altivos, mirando indiferentes al caballero de edad y a su joven dama.

Un mon�culo y un escote, un billete y un beso.

Me preguntaba a m� mismo. ;

"�Qu� los mantiene absortos en este juego sin sentido?".

Sent�a su fiebre en mi propio pulso.

Pero qu� la causaba era un misterio.

No pude resistirme a experimentarlo.

IMPAR

No va m�s, Sras. Y Srs.

25, impar, rojo.

Disculpe, �sa era mi apuesta.

S� seguro que era la m�a.

Debo haberme equivocado.

As� es.

Hagan juego, Sras. Y Srs.

No va m�s, Sras. Y Srs.

26, par, negro.

Hagan juego, Sras. Y Srs.

�Un cigarrillo?

Debes ser nuevo aqu�.

�Tanto se me nota?

A�n conserva su pitillera. Yo tambi�n ten�a una cuando llegu�.

- Creer� usted que le rob� su dinero. - Yo no lo dir�a as�.

Pues deber�a, porque se lo rob�.

Y ahora deje que me presente.

Me llamo Pitard, Aristide Pitard.

Profesor de matem�ticas y ladr�n.

Una combinaci�n fascinante. �Me permite invitarle a cenar?

- Prefiero que me d� el dinero. - �No tiene hambre?

S�lo los novatos gastan dinero en comer.

El dinero s�lo sirve para comprar una oportunidad.

Un jugador muere cuando no tiene apuestas que hacer.

- La bala es s�lo el toque final. - Pero usted no est� tan mal.

He agotado las historias conmovedoras.

Las inventaba a docenas para quitarle el dinero a la gente.

En cierto modo yo hago lo mismo.

Soy escritor.

Qu� l�stima.

- Las palabras no me ayudar�n. - La ayuda a veces est� cerca.

Lo s�.

Est� justo a media milla del casino: la estaci�n del ferrocarril.

S�lo hay que coger el tren e irse.

Pero nunca he podido recorrer esa media milla.

Si tengo dinero, no tengo voluntad.

Y si tengo voluntad, no tengo dinero.

Vuelva a casa, Sr. Pitard, y haga las maletas.

�Maletas? No tengo equipaje.

A�n m�s f�cil. Le acompa�o al tren.

�Le robo el dinero y quiere pagarme el billete a casa?

Me ha dado algo m�s que un billete.

Me ha dado una idea.

- Buenas noches, Sr. - Buenas noches.

- �Disfruta de su estancia? - M�s de lo que esperaba.

- Parece de muy buen humor. - Estoy satisfecho conmigo mismo.

Acabo de privarle de uno sus fieles clientes.

- �De veras? Es usted peligroso. - �Recuerda al Sr. Pitard?

Lo mismo, por favor.

A las 8 de la tarde se lo hubiera dado a usted todo excepto su vida.

Y a�n �sta se la hubiera vendido.

Pero en este momento est� en el tren camino de su casa y...

No va m�s, Sras. Y Srs.

�Si le acompa�� al tren yo mismo!

Antes le he robado y ya le he dicho que soy un ladr�n y un embustero.

14, par, rojo.

Hagan juego, Sras. Y Srs.

�Al rojo!

No va m�s, Sras. Y Srs.

18, par, rojo.

Hagan juego, Sras. Y Srs.

- �Todo al rojo! - �Est� loco!

Tome el dinero, salga de aqu� y no vuelva jam�s.

�Al rojo!

No va m�s, Sras. Y Srs.

26, par, negro.

Hagan juego, Sras. Y Srs.

�Qu� ha sido eso?

Voy a buscar al m�dico otra vez.

No. El m�dico, no. Un sacerdote.

Traiga al sacerdote. Tenga, Tome un taxi.

Vuelve a pagarme el billete.

Pero esta vez no le enga�ar�.

Esta vez no volver�.

No permita que me barran de la vida como una basura.

No, esperen al sacerdote.

Prom�tame una misa.

27, impar, rojo.

�Rojo!

Ten�a que salir. �Lo sab�a!

�sa es la se�al de que arriba no me rechazar�n.

Si...

Si pudiera reparar un pecado... Rob� una cosa.

Abra mi cartera.

- Un recibo de un prestamista. - Desemp��elo.

Vaya, desemp��elo y devu�lvalo.

�A qui�n?

�A qui�n?

En el nombre del Padre, del Hijo y del Esp�ritu Santo. Am�n.

Buenas noches.

- Se est� caliente, aqu�. - �Qu� desea? Iba a cerrar.

Quer�a desempe�ar esto.

Venga.

Una medalla religiosa. ; la imagen del redentor.

Empe�ado y redimido por los pecadores.

Ten�a que escribir sobre aquel lugar pecador,

donde Cristo yac�a olvidado en una casa de empe�o

y el Diablo vagaba por el casino.

Empec� a comprender que jugar es m�s que ganar o perder dinero.

El envite es siempre el alma.

- �Srta.! - �Puedo entrar?

Qu� placer tan inesperado.

Me preocupaba por su alma.

No se preocupe. No tengo alma.

- �No lo ha notado? - No.

Supongo que ha sido un error m�o. Por favor.

S�lo un momento. No tenemos mucho tiempo.

- Usted me invita a salir esta noche. - �En serio?

He consultado mis cartas. Me han dicho que viniera.

- �Y no me leer� el porvenir? - No, quiero que me lea el m�o.

Div�dalas en tres partes.

Tr�telas con cari�o, por favor. Son muy sensibles.

Tome una de cada parte y vu�lvalas.

- Muy misterioso. - �Algo excitante?

El diez de diamantes: dinero de una fuente inesperada.

El dos...

un amor.

�Y �sta?

La reina de diamantes: peligro.

Una mujer ego�sta e irresistible para usted.

Ya lo ve. No puede evitarlo.

Le har� jugador.

Tengo otra propuesta.

D�jeme hacerla mujer.

Lo que quiera. Pero tr�igame suerte.

Sepa que la moralidad se contagia.

Tambi�n el vicio, el juego sobre todo.

Quedamos avisados.

�Salimos a ver qui�n es el m�s fuerte?

�Qu� le dir� a �l?

La verdad.

Armand me acepta como soy.

�De veras?

Interesante.

De todas las sensaciones, �por qu� eligi� el juego?

�l me eligi� a m�.

De ni�a mi padre me cog�a mientras hac�a solitarios.

Mi primera pasi�n fue la sota de espadas.

�Y la �ltima?

�El Sr. De Glasse?

Qu� poco profesional.

Ning�n jugador desea suerte en el amor.

Mi relaci�n con Armand es mucho m�s profunda.

Somos enemigos.

Un d�a puede que nos casemos.

�Es eso necesario?

Por favor, no me considere una v�ctima.

Armand es muy atractivo.

�Qu� le atrae de �l?

Su dinero. Ese dinero me encanta.

Porque se ha ganado jugando.

No me aprueba, �verdad?

�Le importa?

No, la verdad es que no.

Mientras sea mi mascota...

Le arrastrar� al casino y me ayudar� a ganar una fortuna.

Mientras tanto... �brindamos por la novia?

No le parecer�a muy halagador.

Cuente con mi vanidad.

Diga lo que diga lo ver� como un cumplido.

De acuerdo.

Si insiste...

Por la mujer...

m�s corruptora que he conocido.

- �Corruptora? - Corruptora.

Confusa,

frustrada...

y vac�a.

Pero admitir� que de modo encantador.

Su encanto es el capital que apuesta.

Lo que arroja a la mesa.

Cualquier cosa,

hasta una abuela moribunda.

Cuando un hombre es tan descort�s con una mujer,

es que est� enamorado de ella.

Usted no es una mujer.

- Es un s�ntoma. - �De qu�?

De la enfermedad m�s mortal del mundo:

la sofisticaci�n.

�Un poco m�s de champ�n?

�Qu� m�s soy?

Es irritantemente bella.

Vaya... �Por fin!

Y es todo... lo que odio.

Tenga.

Lo siento.

No quer�a...

�Debe herir a una mujer para mostrarse humano?

Eso parece.

Lo curioso es que hoy me he esforzado por ser simp�tico.

Gracias.

�Probamos otra vez?

Es pronto para ir a alg�n sitio.

No me atrevo. Podr�as hacer otro brindis.

Bueno, �por qu� no? Me gusta que hablen de m�.

�Qu� m�s soy?

Empiezo a pensar que eres una embustera.

Fedja...

S�, eso es lo que eres:

una embustera.

Incluso tu debilidad es un fraude.

Tiene el sabor de la honestidad.

- Te equivocas. - No hables.

Dime la verdad de otra forma.

Buenos d�as.

Siempre te aparto de tu trabajo.

�Pauline! Te has levantado temprano.

Estaba inquieta.

Despu�s de lo que me dijiste, ten�a que ir a buscar mi alma.

Te acabo de dar una.

Gracias.

�Qu� se siente?

Estoy confundida.

�Por d�nde vas?

�La novela progresa?

No s� si hago lo correcto con mi hero�na.

�Es prudente cambiar a una persona tan...

perfecta a su modo,

tan terriblemente fr�vola?

Insultas dulcemente por la ma�ana.

No, Fedja, es tarde para arrepentirse.

Quer�as reformarme y lo has hecho.

Ahora soy una mujer virtuosa.

Me lo merezco.

Bueno, no soy tan virtuosa.

Buenas noches, querido.

- Ha sido un cap�tulo precioso. - Pero no el �ltimo.

Me temo que s�.

Ya he sido m�s feliz de lo que me merezco.

�Por qu� lo dices?

Porque me estoy enamorando...

y no puedo permit�rmelo.

�Cu�ndo volver� a verte?

Est�s destruyendo mi vida.

�Cu�ndo te ver�?

- Ma�ana por la ma�ana. - �D�nde?

En la fuente, a las 11.

- Padre. - �Querida!

No sab�a que estabas en casa. Iba a...

- Ya sabes d�nde est� el dinero. - Gracias, querida.

Armand ha preguntado por ti. �No piensas entrar?

Padre...

�Qu� dir�as si me estuviera enamorando?

Pauline, no puedo creerlo.

�Qu� he hecho yo para merecerme esto?

Primero madre y ahora...

- Este terrible golpe. - �Hay otro telegrama?

S�, esta noche. Est� mucho mejor.

No ser� de ese escritor...

Lo sab�a.

Por eso odio la literatura. Difunde ideas vulgares.

�Qu� te pasa, padre?

- �Y el sentido del humor? - El humor no pinta nada.

Mi hija cambia ante mis ojos...

- Vamos, pap�... - �Es verdad!

�ramos un equipo perfecto.

De ti depende detener esta escapada literaria.

No me inmiscuir�.

Pero recuerda esto: Armand no es tonto.

Si se pone desagradable,

me temo que ni yo podr� re�rme de las consecuencias.

Est� bien, padre.

No temas.

�Cu�ndo te he fallado?

�Hablas como la hija de un soldado!

Autodisciplina, hija m�a. �D�nde estar�amos sin ella?

Buenas noches, querida. Y recuerda:

El amor es un pasatiempo de la clase media.

�Se�or! �Un poco de agua mineral?

Es buena.

- �Buenos d�as! - Buenos d�as, general.

A su salud, se�or. Lo mejor para el reuma.

Me alegra verle. No hab�amos podido...

- Disculpe, general... - No hay motivo para apresurarse.

Ella no vendr�.

- �Eso es un mensaje? - Un padre tiene sus deberes.

�Nos sentamos?

�Sabe hacer solitarios?

Napole�n los hac�a antes de sus batallas.

Estoy listo para batallar. Hablemos claro.

Es por mi honor.

�No hablaremos de su hija?

Mi honor y mi hija est�n muy ligados.

Es terrible.

- �C�mo dice? - No logro sacar la sota del agujero.

Har� trampa.

Una soluci�n simple.

No s�lo soy el padre de Pauline.

Tambi�n soy su madre.

- Su felicidad... - Lo s�.

Reside en la banca del casino.

La edad y el reuma no me permiten contestarle con la espada.

Pero soy un buen tirador.

Acertar�a este as de espadas a 20 pasos.

Pero no acabar�a el solitario.

Cierto.

Dar�a igual. Mis cartas no han sido buenas �ltimamente.

Por favor, deje que un viejo soldado lleve su desgracia con dignidad.

Se lo pido en serio:

deje en paz a mi hija.

�Pauline as� lo desea?

Si no, no estar�a aqu�.

Es muy duro para ella y le ruega que no lo haga m�s dif�cil.

Ma�ana se marcha a Roma en su viaje de bodas.

Me ha pedido que le diga adi�s.

�Ella es responsable de sus deudas ante el Sr. De Grasse?

Acepta usted un sacrificio muy grande, general.

Tal vez, y con profunda pena...

�Pero as� somos nosotros!

Una familia orgullosa, unida en cuestiones de honor.

�Le ha quedado claro?

- Perfectamente. - �Bien! Como somos iguales,

�qu� le parece una partidita?

- No jugamos alto, por la ma�ana. - No, gracias.

Que saque la sota de espadas del agujero.

Hay un mensaje para usted.

�De qui�n?

Del cura de la parroquia.

MISA DE RECORDACI�N POR ARISTIDE PITARD

No sab�a que lo conocieras.

Sol�a verle en el casino.

Me ca�a bien.

Una vez me trajo suerte, igual que t�.

�l nunca tuvo mucha.

Ya no la necesita.

�T� le conociste?

Una noche.

S�.

Una noche puede unir mucho a dos personas.

Pauline...

Tengo algo tuyo.

�Mi medalla!

Me la robaron.

�C�mo es que...?

Nuestro amigo te la ha devuelto.

Fue su �ltimo deseo.

�Y ten�as que d�rmela t�?

Gracias.

Muchas gracias.

Tengo que irme.

Pauline, no tiene sentido.

No es s�lo el dinero, �verdad? Dime la verdad.

Actu�is como si ese hombre os poseyera.

�Por qu�?

No me gusta hablar de ello.

Hace un a�o, antes de que la abuela enfermara,

pap� le dio a Armand dos pagar�s, cada uno de cien mil.

Comprendo.

Ahora los pagar�s han vencido y la abuela no.

No es s�lo eso.

Pap� es un viejo distra�do.

Le pidieron un fiador y se invent� un coronel.

Oh, Pauline...

Esto es rid�culo. 200 mil d�lares no pueden separarnos.

S� cuando no se tienen.

Es in�til, Fedja. La banca siempre gana.

Era divertido antes de conocerte.

Ahora todo queda tan lejos...

Y es imposible hacer nada.

Adi�s, querido.

Un peque�o favor a pap�.

Dos pagar�s, cada uno de cien mil.

Dos firmas, dos pedazos de papel.

200 mil.

No quiero enamorarme, Fedja. No funcionar�a.

- 200 mil. - La banca siempre gana.

- El �nico que no pierde nunca. - 200 mil.

- Adi�s, querido. - 200 mil.

�Me da su sombrero, se�or?

Su resguardo: el n�mero uno. Es el primero de hoy.

Que le d� suerte.

Si�ntese donde quiera. Estamos arreglando las mesas.

- �Me cambia esto? - Enseguida, se�or.

Haga juego, se�or.

Al uno.

No va m�s.

35, impar, negro.

Hagan juego, Sras. Y Srs.

�Al uno!

No va m�s, Sras. Y Srs.

19, impar, rojo.

Hagan juego, Sras. Y Srs.

Al 26.

�Al 26!

No va m�s, Sras. Y Srs.

Uno, impar, rojo.

- Deb� seguir con el uno. - El 26 es inevitable.

En esta mesa lleva tres d�as sin salir.

- Hagan juego, Sras. Y Srs. - Al uno. Voy a repetir.

Al 26.

- 27 al rojo. - No va m�s, Sras. Y Srs.

26, par, negro.

La estad�stica, joven.

La estad�stica nunca falla.

Hagan juego, Sras. Y Srs.

�Me cambia esto, por favor?

21, impar, rojo.

25, impar, rojo.

Hagan juego, Sras. Y Srs.

�Me cambia esto, por favor?

Enseguida.

�Da igual! �Mil al rojo!

No va m�s, Sras. Y Srs.

Nueve, impar, rojo.

Hagan juego, Sras. Y Srs.

Mil al rojo.

No va m�s, Sras. Y Srs.

18, par, rojo.

Hagan juego, Sras. Y Srs.

Todo al rojo.

�Esperen! Cambio al negro.

De acuerdo, se�or. C�mbiala al negro.

No va m�s, Sras. Y Srs.

Diez, par, negro.

Qu� intuici�n.

Hagan juego, Sras. Y Srs.

Sigo con el negro.

No va m�s, Sras. Y Srs.

28, par, negro.

Hagan juego, Sras. Y Srs.

- Al negro. - �Yo tambi�n al negro!

�Fuera la estad�stica!

No va m�s, Sras. Y Srs.

�Un momento!

�Cambio al rojo!

- Lo siento, demasiado tarde. - �Si ha sido un segundo!

Despu�s del no va m�s no hay cambios.

Su apuesta es al negro.

17, impar, negro.

�Deme mi dinero! �No lo soporto!

�No pienso jugar con principiantes!

Hagan juego, Sras. Y Srs.

�Al negro!

No va m�s, Sras. Y Srs.

Diez, par, negro.

Hagan juego, Sras. Y Srs.

- Al negro. - Est� loco.

H�game caso. Pare ahora.

No va m�s, Sras. Y Srs.

Todo al negro.

- �La acepto, se�or? - Tarde otra vez.

- �He hablado antes que el crupier! - Lo siento. Apuesta inv�lida.

25, impar, rojo.

Hagan juego, Sras. Y Srs.

�Al uno!

Rebasa el m�ximo. No m�s de mil a un n�mero.

Pues mil al uno y mil al 26.

- Y dos... - No va m�s, Sras. Y Srs.

26, par, negro.

�Es usted genial! Pierde uno y gana 35.

Hagan juego, Sras. Y Srs.

Mil al uno.

Diez mil a la primera fila.

Quince mil al rojo.

15 mil a par.

�Apuesta contra usted mismo!

Quince mil a impar.

Diez mil a la primera columna.

- Y... - No va m�s, Sras. Y Srs.

Uno, impar, rojo.

�Es usted un mago! Gana en cada jugada.

Y as� transcurri� todo el d�a.

Fui ganando y ganando.

No pod�a cometer un error.

�Al uno!

Y todos me imitaban, apostaban a mis n�meros.

Era el jefe de un gran ej�rcito alzado contra el poder de la ruleta.

Al anochecer hab�a ganado una fortuna.

32, par, rojo.

Hagan juego, Sras. Y Srs.

No sab�a cu�nto hab�a ganado. Me daba igual.

Estaba aturdido, ciego, mareado.

Los n�meros flu�an. ;

rojo, negro, impar, par, uno, 26, 35.

Y luego cero, barri�ndolo todo como la muerte.

Por fin empezaba a sentir aquella pasi�n.

Era casi sensual.

Ve�a un n�mero (el 8), lo deseaba,

el general hac�a la apuesta,

mi ej�rcito me segu�a fan�ticamente.

No va m�s, Sras. Y Srs.

Ocho, ocho, ocho...

Ten�a que venir a m�.

Ocho, par, negro.

Era m�o. M�o.

Este sabor del poder era dulce, m�s dulce que el amor.

Un momento, Sras. Y Srs.

Debemos suspender el juego hasta recibir m�s dinero.

Ha saltado la banca.

�Lacayo! �Lacayo!

�Lacayo!

Cinco, diez mil...

15, 25 mil, 30 mil, 35, 50 mil...

55, 60 mil...

70 mil, 80, 90...

90 mil, 95...

95, 100 mil, 125, 150 mil...

231.750.

La suerte est� con usted, amigo.

- Perm�tame felicitarle. - Y a m� felicitarle a usted.

- �A m�? - Sras. Y Srs., se reanuda el juego.

- �Quiere continuar, se�or? - No.

Ya he jugado bastante.

�Quieren seguirme?

- Usted tambi�n. - �Yo?

Pasen, caballeros. �Van a beber?

- Eso siempre. - �Un co�ac?

Yo no, gracias.

Parece que viaja con mucho equipaje.

Tr�igame 253.750 en billetes grandes.

Se llevar� sus ganancias c�modamente.

Gracias, pero la cantidad es s�lo de 231 mil.

Quien haya contado su dinero se ha equivocado.

- Buen co�ac. �Me sirve otro? - Usted mismo.

Ha logrado algo espectacular. �Qu� puedo hacer por usted?

El Gral. Est� aqu� para recuperar los 200 mil de sus pagar�s.

- �Esto no era entre nosotros? - No ten�a ni idea.

Es toda una sorpresa.

Aunque es un alivio cambiar de acreedor.

Quiero decir que... me siento muy honrado por este gesto.

S�, un gesto amable. Ser� muy apreciado.

�Me entrega los pagar�s?

Est�pido de m�. Est�n en la caja fuerte del banco.

Y ma�ana es domingo. Lo siento.

Los pagar�s pueden esperar. Con el recibo bastar�.

El artista impetuoso. �sa no es costumbre, se�or.

En cuanto el lunes abra el banco dispondr� de los pagar�s.

Ser�a un placer guardarles el dinero hasta...

El lunes a las nueve.

Buenas noches.

A LA ESTACI�N CENTRAL DE ROMA

�Verdad que el fuego es hermoso?

Roma ardiendo.

No deshagas las maletas. Hay otras ciudades.

Casi demasiadas. No logro decidirme.

�Ad�nde vamos?

Una vez me impediste ir a Par�s.

- Reanudemos ese viaje. - Me encantar�a.

Es extra�o.

Me has ganado a la ruleta y no me ha molestado.

Gan� al Diablo en su juego.

Y no sabe perder. Debemos humillamos y rezar.

Rezaremos.

- �l nos guiar�. - Seguro.

Aunque no lo merezcamos.

Intent�moslo.

No volver� a jugar nunca.

�Cu�ndo salimos?

Vi los horarios por alguna parte. Aqu� est�n.

Trenes a Francia.

P�ginas 17 a 21.

El 17...

Buen n�mero.

Sigues en el casino.

He descubierto una curiosa uni�n entre personas y n�meros.

Mis n�meros de la suerte suman ocho.

El 17, mi favorito. Uno y siete, ocho.

O el 26. Dos y seis, ocho.

O el 35. Tres y cinco, ocho. Todos ocho.

Fedja...

�No podemos irnos esta noche?

�Y qui�n recoger�a los pagar�s?

�Pap�? �Dejarle solo en Wiesbaden con todo ese dinero?

Tienes raz�n, cari�o.

B�same.

Hagamos que esta noche sea maravillosa.

Hagamos que esta noche sea maravillosa.

- D�jame planearla. - La noche es suya, Srta.

Primero, a la �pera. Dan "La Traviata" esta noche.

Y luego un paseo a la luz de la luna hasta un lugar muy rom�ntico.

Pero ser� un secreto.

- �Puedo saber d�nde nos veremos? - En el vest�bulo, a las ocho.

A las ocho.

Ocho... Ocho...

A las ocho en el vest�bulo. En recepci�n.

Quiero hacer un dep�sito en la caja fuerte.

235 mil.

- El gerente ha salido. Ahora vuelve. - Ya me espero.

�Le pido un taxi?

No, gracias. Espero a la Srta. Ostrovsky.

- Un co�ac. - Enseguida.

Fue interesante.

El cero sali� tres veces.

Me pas� al 28 y me recuper� en el 4, 7 y 32.

Entonces apost� al 8 y sali� par.

�Incre�ble!

- Incre�ble, s�. - Su co�ac, se�or.

- �Quiere sentarse? - No, gracias. Tengo poco tiempo.

Fedja...

- Siento llegar tarde. - �Pauline!

- �Qu� hora es? - Veremos el final del primer acto.

Mil al 15.

S�lo es un momento.

Dos mil a la primera columna, dos mil al negro...

- Cre� que me esperar�as en el hotel. - �C�mo? Ah, estaba jugando.

- Y mil a... - No va m�s, Sras. Y Srs.

Coge algo de dinero. Si�ntate, juega un poco.

16, par, rojo.

- Fedja, v�monos, por favor. - Un momento. Est� saliendo todo mal.

- Hagan juego, Sras. Y Srs. - Mil al 15...

cuatro mil a la primera columna y cuatro mil a negro.

Ponte a mi izquierda. La derecha da mala suerte.

No va m�s, Sras. Y Srs.

- Cero. - Me he olvidado de cubrirme.

- Insin�as que te he distra�do. - No es eso. Es que...

siento que no est�s conmigo.

Hagan juego, Sras. Y Srs.

- Adi�s, Fedja. - Por favor, espera.

Te espero en la �pera. Palco n�mero cinco.

De acuerdo.

Al cinco.

�Pauline!

Felicidades, Pauline.

El ni�o ha aprendido r�pido.

Esta noche ha nacido un jugador.

La madrina puede estar orgullosa.

No entiendes a Feodor.

Es s�lo que... este ambiente le estimula.

Un escritor vive de experiencias.

- Una dieta cara. - �Cu�nto ha perdido?

M�s de lo que tiene.

Eso es lo que esperas, �verdad? Te equivocas.

- Es distinto. �l juega por... - Dinero.

Vulgar y corriente dinero. Deseng��ate.

No importa qui�n o qu� son. Lo prueban y se enganchan.

�No es cierto!

Es incre�ble c�mo has cambiado.

Te has convertido en mujer por este flojo.

�Qu� te dar� sino palabras? Vuelve conmigo, Pauline.

El sentimentalismo no te va, Armand.

Dec�as ser realista.

Lo soy.

Siempre me adapto a las situaciones cambiantes.

Y aqu� la situaci�n cambia a cada momento.

Yo no cambio al tomar una decisi�n.

Buenas noches.

Hagan juego, Sras. Y Srs.

Fedja...

�Qu� hora es?

M�s de las tres.

�Tan tarde? Debo de haberme dormido.

Me alegro de que est�s aqu�.

He tenido una pesadilla.

He so�ado con el Sr. Pitard.

�Pitard?

Estaba p�lido y extra�o.

Los ojos vidriosos.

Se iba acercando a m� y de repente me daba cuenta...

de que no era el Sr. Pitard, �verdad?

Echa le�a al fuego, querido.

Tu sue�o no era tan absurdo, Pauline.

Lo he perdido todo.

Todo lo que ten�a, lo que hab�a ganado para ti.

Lo sab�a.

Ten�a que suceder. Es culpa m�a.

No es culpa de nadie. Ten�a que ser as�.

Conmigo siempre es as�.

Ahora he de llegar al final.

�Qu� te ocurre? Fedja...

Nada.

Estoy un poco...

mareado.

- �Llamo a un m�dico? - No, no pueden hacer nada.

Estos desvanecimientos vienen...

y se van.

�Los sufres a menudo?

Son se�ales de peligro.

Me advierten de que debo parar.

Pero nunca puedo.

No entiendo lo que est�s diciendo. No entiendo nada.

No te preocupes. No acabar� conmigo con una bala.

- Tengo curiosidad por el futuro. - �Curiosidad?

Fedja, esto es una locura. Ma�ana nos vamos.

T� me importas, lo dem�s ya no:

los pagar�s de pap�... - Necesito dinero, Pauline.

- �Puedes darme algo? - Fedja...

Debo intentarlo una vez m�s.

Lo recuperar� todo, incluso esta noche.

- S� que voy a tener suerte. - No te lo permitir�.

Esc�chame: nada merece lo que eso nos costar�.

Cari�o, m�rame. Estoy aqu�, soy tuya.

Pauline...

�sta es mi �ltima banca esta noche. Mejor dicho, esta ma�ana.

- Banca abierta a toda cantidad. - Tres mil.

50 mil.

Todo un misterio.

Un reino en el Himalaya, diamantes, elefantes... y un har�n.

�Por qu� juega?

Quiere olvidar a su esposa n�mero 32.

- 500. - Dos mil.

- Cinco mil. - Dos mil.

Cinco mil.

Diez mil.

Cinco mil.

Mil.

Quince mil.

Usted es mano.

No m�s cartas.

Carta, por favor.

Cinco.

Cuatro.

Dos.

30 mil.

Usted y yo, �eh?

Carta, por favor.

Siete.

Seis.

60 mil.

Nueve.

Un hombre de recursos imprevistos.

Dele 60 mil.

Sobre la mesa. 120 mil a mi pr�xima mano.

Quiere recuperarlo todo, �no?

Acepto.

120 mil.

Carta.

Seis.

Siete.

Ha sido un placer.

�Cinco mil!

- Coloque su dinero. - Le firmo un pagar�.

- �Con qu� garant�a? - Los derechos de mi pr�ximo libro.

- �Cu�ndo lo escribir�? - Lo estoy escribiendo ahora.

Aqu�, en esta misma mesa.

Entonces ser� divertido.

Preparen los recibos para que los firme.

Ocho.

Nueve.

�Diez mil!

�Qu� garant�a?

Todas mis obras.

Sea m�s concreto.

�De todo lo que va a escribir o de lo que ha escrito?

Hablo de mis futuros libros.

Hipoteca su futuro.

Una inversi�n dudosa.

Est� bien: todo. Pasado, presente, futuro.

La obra de toda mi vida.

Muy tentador.

Si el primero de mayo que viene usted no ha abonado su deuda,

poseer� su obra completa y los derechos se abonar�n a m�...

- �Est� loco? - �Acepto lo convenido!

Enmiende los recibos as�.

Un momento.

Dej�moslo por escrito.

�Preparado?

Nueve.

Gana usted.

Y se acabaron las cartas.

�Que traigan otras! �15 mil!

Lo siento. Especular�amos con su inmortalidad.

�Quiero seguir! �Hasta el m�ximo...

o el m�nimo!

- �Tome mi pitillera! - No soy una casa de empe�os.

Seguro que encuentra muchas en esta ciudad.

�Est� en deuda conmigo!

Retuvo deliberadamente los pagar�s.

Rehus� aceptar el dinero para que lo perdiera.

�Tramposo!

Si desea pedirle una satisfacci�n al caballero,

ser� un placer representarle.

Tomar� la satisfacci�n con mi tiempo.

Y con mis armas.

Cobarde.

�Cobarde!

Por favor, Sr., no ante la Srta.

�Satisfecho, Armand?

A�n no.

S� que no soy una eminencia social o literaria.

Pago por ser visto como un caballero.

Amigo, sabe que le tenemos en alta estima.

Tan alta como sus pagar�s, Gral.

Aqu� tiene.

Me considerar�a la causa de la infelicidad de la Srta.

Ese privilegio es ahora enteramente suyo.

Con permiso.

Buenos d�as.

�Fedja!

�Es tan gracioso! �Tan extremadamente gracioso!

Nosotros tres mir�ndonos sin saber qu� decir

y esforz�ndonos por parecer humanos.

�Buenos d�as, general!

�C�mo est� hoy su dignidad?

Y t�, reina de corazones,

�qu� se siente al ser ganada y perdida en dos d�as?

Rid�culo.

Destino,

figuras pintadas, caras grotescas...

Por las que pierdes... la vida.

�No le hab�a visto antes?

Claro que s�.

Una vez desempe�� algo.

- Ten�a mejor aspecto. - �Cu�nto?

La pregunta de siempre.

Todos terminan siempre aqu�.

Pero usted muy r�pido.

�Qu� intentaba? �Ganar una fortuna?

�Cu�nto?

Un reloj, �eh?

S�, el reloj es siempre lo primero.

Odiaba su rostro feo y avaricioso.

Sab�a que me enga�ar�a.

Me dio lo justo para pagar mis facturas.

Pero no las pagu�.

No va m�s, Sras. Y Srs.

Jugu� al 17.

Pero no sali�.

Las facturas iban llegando.

Como el uno, el 26, el impar,

el rojo y el negro...

cuando no apostaba a ellos.

Empec� a rehuir a todo el mundo, sobre todo a Pauline.

La evitaba siempre que pod�a.

A veces sospechaba que me segu�a deliberadamente,

porque yo a�n la amaba.

Me hac�a sentir culpable,

y por hacerme sentir culpable

la odiaba.

Sal�a por la escalera de servicio. Deb�a dinero a medio hotel.

No daba propinas. No me saludaban.

Un d�a vi a otro hu�sped en mi habitaci�n.

Me hab�an mandado a los cuartos de servicio de la 5. � planta.

Era como la prisi�n de un r�probo.

Pero con un refinamiento para la tortura. ;

la vista.

La vista era siempre la misma.

�Amigo! �D�nde se ha ocultado estas semanas?

Apenas se le ha visto por el casino. �Por qu�?

Una pregunta tonta.

Tenga, con diez quiz� le baste.

No me d� las gracias.

Es por precauci�n: dales 10 antes de que pidan 15.

Ya s� qu� le pasa: se toma las cosas muy en serio.

Mire yo: si me arruino, doy una fiesta.

champ�n, caviar y visita al sastre s�lo para firmar m�s facturas.

�se es el gran secreto:

nunca deje que sus acreedores est�n pasivos.

Me gusta su filosof�a, general.

- Pero no tengo amigos influyentes. - Ni los tendr�, siendo as�.

�Por qu� ha descuidado a Pauline? Ella no dice nada, pero yo lo veo.

No olvidamos lo que hizo por nosotros, as� que...

puede que esto le interese.

Pobre madre. Ya ha encargado un ata�d de plata.

"Ata�d de plata". ;

lo grab� en mi cerebro con un sentido especial.

Pauline pronto ser�a rica.

Muy rica.

Y a�n me amaba.

Intent� acallar ese pensamiento para no perderme todo el respeto,

pero segu�a deseando la muerte de una inofensiva anciana.

�Qu� sucede?

�Qu� mira?

A mi madre.

�Mam�!

No vengo en coche f�nebre.

Pero mam�, �c�mo has podido hacer este viaje?

Traigan mi joyero aqu�.

No hice caso a los m�dicos y tom� un tren.

- �Y tu salud? - Mejor que nunca.

Quiero a Iv�n aqu�, a mi lado.

Ech� a los m�dicos.

S�lo me miraban por encima de sus gafas moviendo la cabeza.

Luego llam� a la comadrona con la que por desgracia naciste.

�Y ella te cur�, mam�?

Me dio unas hierbas, tres mantas...

y aqu� estoy.

- �D�nde lo quiere, se�ora? - En mi dormitorio.

�Abuelita!

Es maravilloso que hayas venido. No me lo cre�a.

Fedja...

- No te hab�a visto. - Vi a tu padre en la calle y...

M�rame, hijita.

Est�s enamorada.

S�, abuela.

�Y �l por qu� me mira...

tan sombr�o?

Porque es usted maravillosa.

Tonter�as.

T� eres uno de tantos.

Apostando tu dinero y esperando al m�o.

�Qu� dices a eso?

Nada.

Al menos es sincero.

Ser�n amigos. Seguro.

Seremos una familia.

Bonita familia...

Peque�a hip�crita...

Estar�a furiosa si no fueras tan bonita como yo.

Nadie es tan bonito como t�. Por favor, qu�date.

�Claro que s�! No dejaremos que se vaya.

Eso s� me lo creo.

�Qu� tienes ah�?

D�melo.

Cartas...

Me averg�enza tener un loco por hijo.

�No sabes tirar mejor el dinero?

Entiendo a los hombres como t�: las gitanas, el baile, el vino...

En mi boda bailaron durante tres semanas.

Algunos invitados siguen ebrios. Se divirtieron mucho.

Pero las cartas...

Que hable la suerte.

Con las cartas pueden hacerse muchas cosas, mam�.

- Tonter�as. Mu�strame una. - Es muy sencillo.

Por ejemplo:

una para ti, otra para m�,

una para ti y otra para m�.

Ahora vu�lvelas.

- �Y qu�? - 5 m�s 4, 9. 3 m�s 2, 5.

Ganas t�, mam�.

�De veras?

- Hazlo otra vez. - Como t� quieras.

Una para ti, otra para m�.

Una para ti, otra para m�.

Tres m�s cinco, ocho.

Dos. Ganas t� otra vez, mam�.

Es un juego de ni�os.

No entiendo c�mo un adulto puede perder una fortuna con esto.

Para que veas lo tonto que eres, probemos otra vez.

Muy bien, mam�. Pero...

hag�moslo m�s interesante.

�Jugamos con dinero?

A�n me queda algo de dinero del viaje.

- �A dos monedas la partida? - Muy caro. Una.

Como quieras.

No. Bar�jalas.

- No te f�as, mam�. - Conozco a mi hijo. Corto yo.

- Ocho. - Seis.

- La banca est� en medio mill�n. - La acepto: banca.

- No podemos dejarla. - Usted le ense�� a jugar.

No sab�a que se lanzar�a tanto.

Cinco.

Seis.

�Por qu� respiras as�?

�Por qu� Pauline perder� su dote?

La banca est� en un mill�n.

La acepto: banca.

Seis.

Ocho.

La banca est� en dos millones.

Mam�...

La acepto: banca.

Sus cartas, se�ora.

Siete.

Nueve.

La banca est� en cuatro millones.

Banca.

�Ocho!

Nueve.

La banca est� en ocho millones.

Tal vez sea un poco elevado.

�La Sra. Desea jugar una parte?

Si est� cansada,

ser� un placer volver a jugar cuando la se�ora disponga.

Tendremos que aplazar esta reuni�n, Su Alteza.

Al menos hasta el d�a del juicio final.

De todos nosotros ella era la �nica ganadora.

Hab�a ganado la paz eterna.

Yo casi la envidiaba.

Cu�nto deseaba librarme del juego, de aquella vida,

pero sobre todo de m� mismo.

Buenas noches.

�Se acuerda de m�?

�Un cigarrillo?

�Lo ha olvidado?

Su pitillera est� en la casa de empe�os.

Su mano est� vac�a.

Y usted tambi�n, amigo.

V�yase. Sea pr�ctico.

Permita que le pague el viaje.

No olvido que una vez usted me pag� el m�o.

�Estoy listo para eso?

No notar� usted nada.

Tenga.

Le ense�ar� el camino.

Fedja...

�Est�s bien?

C�llate.

- Te has mareado. - �No has visto a mi amigo?

Se ha ido.

- Estoy solo. - No lo est�s. Yo estoy contigo.

Pobre Pauline.

Todav�a me amas.

Amas a un hombre enfermo.

Debo de estar muy enfermo.

O no te har�a tanto da�o.

No es eso lo que deseas.

Deja que te ayude. Has de reposar.

La recuper� para ti. �Te acuerdas?

�Ahora la necesito!

Eres tan hermosa.

Adi�s, Pauline.

- �Usted otra vez? - Dese prisa.

�Una medalla!

- �De d�nde la ha sacado? - La desempe�� aqu�.

Ah, s�, y a�n la tendr�a si usted no hubiese venido.

No, no quiero otra vez recuerdos de santos.

Calle y deme el dinero.

�Dinero? �No vale ni el papel para envolverla!

Mire...

Hoy no estoy para bromas. M�s vale que me d� algo.

Conque mejor que le pague...

- �Pues no voy a pagarle! - Necesito algo para vivir...

�Por qu� ha de seguir viviendo?

�Y por qu� vive una bruja como usted?

Vive de la miseria de otras personas.

- Les roba su �ltima oportunidad. - �Es mi dinero!

Para ser tan listo no ha llegado muy lejos.

Quiero ese dinero.

- Ahora. - �No voy a d�rselo!

�No me gusta su cara!

�Tome su baratija y v�yase!

�A�n est� aqu�? �Le he dicho que se vaya!

�Auxilio! �Venga r�pido, Sr. Hubert!

�Hay un hombre muerto en mi tienda! �Le ha dado un ataque!

Si hubiera visto su cara...

Parec�a un perro rabioso.

�Mire! �Me ha roto el espejo!

�Fuera! �No quiero saber nada de �l!

Esc�chame.

Me conoces por lo que soy. ;

un pecador lleno de odio y oscuridad.

Pero es a m� mismo a quien m�s odio.

�No! No dejes que les oiga.

Dame fuerzas.

Ay�dame, Padre.

Piedad.

Donde hay odio...

dame amor.

Donde hay oscuridad...

dame luz.

S�lvame.

S�lvame del mal que hay en m�.

Se repartieron mis ropas

y echaron a suerte mi t�nica.

Aleluya.

Aleluya.

El coro a�n resuena mientras escribo este �ltimo cap�tulo.

Me dice que mi oraci�n ha sido o�da.

Ahora que he pagado mis deudas con el cielo,

s� que con este libro pagar� mis deudas en la tierra.

Todas...

excepto una.

La de Pauline no la podr� devolver.

La amar� humildemente durante el resto de mi vida.

No me merezco su amor.

S�lo deseo que alg�n d�a...

ella lea este libro...

y me perdone.

Oh, cari�o.

No, Fedja, �ste no es el �ltimo cap�tulo.

Pauline...

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