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¿Qué sabes sobre los hombres? Se parecen mucho a los coches.
Los hay de lujo, normales, y de mierda.
Lo importante es que tengan dinero, dólares, billetes... ¿entiendes?
Para ti son todos iguales, menos los negros.
¿Y eso por qué?
- Es una larga historia. - Cuéntamela, quiero reírme.
Me pidió que la llevara a la fiesta de cumpleaños
de aquel rapero americano, que es muy famoso en Marrakech.
Era imposible entrar, gorilas en todas las puertas y gente por todas partes.
Vi a un grupo de americanos y me fui con ellos, en plan "hola, ¿cómo estáis?"
Vi el ambiente y me puse la minifalda inmediatamente.
Andó un poco por la piscina, se subió la falda, y le pegaron una buena follada.
Mira quién habla, la que iba follando por todas partes. En la cocina, en lo aseos...
- Menuda profesional. - Y que lo digas, se los tiró a todos.
Hasta que aquel tipo negro la destrozó.
¿Entonces tienes el coño roto?
- Mi coño está mejor que tú. - Tuvimos que ir al hospital.
No pude hacerlo en seis meses, de no ser por mis ahorros hubiéramos muerto de hambre.
- Comed antes de que se enfríe. - Siéntate, no comas de pie.
- Pásame eso. - Está bueno.
Soukaina.
¿Quién es?
- Su gorrón. - Qué incordio.
- ¿Cómo estás? Te he echado de menos. - Estoy bien.
- Piérdete, estamos ocupadas. - Déjame hablar con él.
Ahora estamos comiendo, acaba. Se nos hace tarde.
Said, tengo la regla, dame una botella para pararlo un poco.
¿No comes, Noha?
- No... toma, esto es para ti. - Bien.
Prepárate, nos vamos enseguida.
Randa, quiero que te muevas como nunca en tu vida.
Allí habrán montones de putas esta noche.
¿Preparada?
Pégate a mí. Si yo bailo, tú bailas. Si yo folla, tú follas.
¿Qué pasa? ¿No soy lo bastante poética?
Randa, ¿sabes hacer "el ocho" con el culo?
- Te estoy hablando. - No soy sorda.
Tenéis que hacerlo bien esta noche,
enseñad las piernas, los labios y esos bonitos culos que tenéis.
¿Está claro?
Ya me conoces, no te preocupes.
- Sé que eres una puta de primer nivel. - Nunca estaré al tuyo.
Gracias, cariño. Aprendes de tu maestra.
Said, súbelo un poco.
Un poco de sal, contra la mala suerte.
¿Has traído eso?
Solo le pido a Dios que me envíe un buen saudí, amable, con la polla pequeña,
y que tenga un montón de dinero para gastar en una noche de placer.
Vamos, chicas. Poned vuestra mejor sonrisa.
Deséanos suerte.
- Dejad los móviles aquí. - Yo quiero llevarlo.
No te lo van a dejar llevar dentro, dáselo a él.
Solo llevaremos el mío, espéranos dos horas, luego vete.
- ¿Y si te lo quitan? - Se lo daré a la encargada.
- Toma el mío. - ¿Cómo estoy?
¿Condones?
- Dame tres. - ¿Y tú?
- Yo quiero uno. - Guárdate dos.
¿Va todo bien?
Bueno, la que lleve móvil que me lo dé.
Si lleváis drogas, sacadlas. Conozco todos vuestros trucos,
así que no intentéis tomarme el pelo.
Tarifas: bailar 3.000 dirham, follar 6.000 dirham.
De cada 1.000, 200 son para mí.
Que aproveche, y hacedlo lo mejor que sepáis.
- Venga, baila. - No bailo bien...
Te he dicho que bailes, venga.
Vamos... gira...
¿Qué diablos? ¡He dicho "baila"! Mueve el culo.
¡No quiero!
¡No me toques! ¡Eres un imbécil! ¡Un animal!
¡Suéltame!
¿Quién se cree que es?
¡Idiota, vete a casa con Said! ¡Siempre la misma mierda contigo!
¡Harás algo bien el día que yo me vuelva virgen!
¡Abu Saad! ¡Abu Saad!
- Tengo que decir... - ¿Qué tienes que decir?
La sal es blanca, ¡pero su piel es aún más blanca!
¡Eres una gata salvaje!
Aquí estoy,
- emborrachándome con los saudíes. - ¡Sí!
Me hace estar resbaladiza... como una serpiente.
¡Sabias palabras!
¡Otro tequila!
¡Corre, yegua!
¡Que haga el gato! ¡Que haga el gato!
Más alto, no te oigo.
- ¿Estás en celo, gatita? - Ven aquí.
- Le encanta la leche. - Yo tengo una lechería.
Está llena de leche, ¡mírala!
¡Qué monada!
¡Voy a tirar esta joya a la piscina!
¡La que la encuentre, se la queda!
¡Venga! ¡Tenéis que bajar a buscarla, malditas putas!
Ah, amada mía,
llena mi corazón con tu amor.
Libérame de los dos mundos.
Deja que las llamas me consuman,
si alguna vez le doy mi corazón a otra que no seas tú.
Ah, amor sublime,
llévate todo lo que deseo.
Todo lo que sé.
Todo lo que necesito.
Llévate todo lo que pueda apartarme de ti.
- Me gusta tu poesía. - ¿Sí?
Para.
Creo que he bebido demasiado.
Yo también me he pasado.
Sí, pero tú lo llevas mejor que yo.
Me haces reír.
- Ahmed. - ¿Sí?
- No te enfades. - No lo estoy.
La próxima vez trae también a tu madre y a tu hermana.
Vosotras dos liaros.
Qué maravilla de culo.
- ¿Quién es? - Abre, soy yo.
Un segundo.
- Te ha costado. - Tranquila.
Me ha tocado un loco. Ha estado dándome por delante y por detrás,
y otra vez y otra vez...
Y al final he vuelto a sangrar.
- ¿No has acabado? - No sé si ese bestia habrá acabado.
Estoy pensando en darle pastillas para dormir.
Hasta luego.
Tendrías que haberle visto correrse, parecía un burro rebuznando.
También quería a mi madre y a mi hermana, quizá hasta a mi abuela de 90 años.
- Toma. - Gracias, Said.
Aún está caliente.
¿Cómo te ha ido la noche?
Fantástica, he ganado dinero, me ha leído poemas y luego se ha dormido.
¿Dinero, poemas y nada de follar? Tiene que ser gay.
Estaba cansado.
Por la mañana la encargada me ha dado 6.000 dírham,
ya sabes, me gustan los extras.
- ¿Cuánto has pillado? - No mucho, pero mejor eso que nada.
Eso no es nada. Mira lo que puede hacer un puta de verdad.
A ver.
Damas y caballeros, Noha, la reina de las putas.
Toma, Said, dinero para purificar.
Escóndelo bien, son unos 15.000.
¿No tienes miedo de que te descubran?
¿Miedo de qué? Habían billetes por todas partes.
Adiós, Said. Llama cuando te levantes, o ven aquí directamente.
Soukaina.
¿Vienes aquí hasta por las mañanas?
- Sube tú delante. - Gorrón.
- ¿Dónde has estado? - Trabajando.
Tu "trabajo" me está volviendo loco, he estado esperando toda la noche.
- Te deseo. - Ahora no, Katib.
He dicho que no.
Y yo he dicho que te deseo.
Llevas avergonzándome desde que te conozco, Me gustaría que pensaras un poco.
Me gustaría que me hicieras estar orgullosa por una vez.
Deja de agobiarme, no es asunto tuyo.
¿Quién crees que te paga el alquiler? ¡Tienes que dejar de comportarte así!
¿Quieres calmarte?
¡Vete a la mierda, estoy harta de tus modales!
- Métete en tus asuntos. - ¿Sí?
Hola, Jean Louis. Cariño, ya te he dicho que estoy demasiado cansada, no puedo.
No, no...
Lo intentaré, en dos o tres días.
Te prometo que nos veremos, no sé cuándo, pero nos veremos.
Ahora mismo me supone un problema salir de casa.
Estaba viendo eso.
Yo solo veo la tele por las mañanas.
No te preocupes, te llamaré. Muy bien, adiós.
Toma el número de tu poeta saudí.
Aún es por la mañana...
¿Y qué? ¿Soy la única que se da cuenta de que necesitamos dinero en esta casa?
Me acabo de levantar.
¿Dígame?
Hola, corazón. ¿Cómo estás?
Claro que puedo, ¿te acuerdas de Randa?
Hoy tengo cosas que hacer.
Iremos a tu casa mañana por la noche, lo vamos a pasar muy bien.
Dime qué regalo me has comprado.
No, el dinero es una cosa, los regalos otra.
¿Solo una blusa y un perfume?
Sí, y las bolas chinas.
Ah, eso está mejor, si ese es el regalo, te amo con locura.
- ¿Cómo estás? - Bien.
- ¿No me preguntas? - ¿Para qué?
- ¿A qué vienen ese tono? - ¿Prefieres otro diferente?
Sí. Te pago la ropa y el tabaco para que te puedas pasar el día sin hacer nada.
Niñato.
¿Cómo estás, mamá? - Bien.
- Qué bien huele, echo de menos tu cocina. - Puedes quedarte.
Te he llamado muchas veces, nunca contestas.
No tengo dinero para el teléfono.
¿Ya te has gastado todo lo que te di la otra vez?
Todo.
He traído algo de la tienda.
Tu hijo ha estado enfermo.
Le llevé al hospital y me he gastado una fortuna en medicamentos,
pero a ti te da igual.
- No sabía nada. - Ahora ya lo sabes.
Toma.
¿Qué le pasa a Sarah?
Nada, está cansada de tanto estudiar.
Siéntate con ella, mira a ver si necesita algo.
- ¿Cómo estás? - Muy bien.
- ¿Te ha pasado algo? - Nada.
Dale un beso a tu mamá.
¿Todo bien en la escuela?
Sí.
¿Sigues alejada de las malas compañías?
Eso no es asunto tuyo.
- ¿Necesitas dinero? - No.
Si hay algo que quieras comprarte para ti...
No quiero nada.
¿Qué hace ese? Están por todas partes.
Esta ciudad es una locura.
Es la misma historia de siempre, un historia de dinero...
Son todo tonterías, yo no me lo creo.
Si de verdad quisieran una solución, Arabia Saudí la encontraría.
Pero no la quieren.
Todo lo que quieren es seguir mendigando dinero.
No hables así de los palestinos, les han tirado a patadas de sus casas.
Lo que tenemos que hacer es ayudarles, no reírnos de ellos.
Se aprovechan de la gente de todo el mundo.
¿Qué hace ella hablando de política?
- ¿Cómo te atreves? - Les estás insultando.
Dejadlo estar.
- ¿Sabéis cuál es la solución? Bajbouji. - El gran Bajbouji.
Con lo pequeño que es, y todo lo que le quiero.
- ¿Dónde está tu amiga la loca? - ¿Mi amiga la loca?
Sí, ¿dónde está?
A ella no le gustan los árabes, prefiere los europeos.
Por supuesto, los europeos. Enfermedades, cerdo, tacañería...
No se sacan el dinero del bolsillo, es la gente más tacaña que he visto nunca.
Solo compran una fruta cada vez,
- medio plátano, media manzana... - Tienen que aprender a ser generosos.
La generosidad está en nuestra sangre. Espera, te doy yo de comer.
Aquí ha generosidad y amor. Mira cómo nos tratan estas dulces señoritas marroquíes.
No son como nuestras mujeres.
Nuestras mujeres están como esa carne, muertas.
Es por eso que los hombre que más quiero son los saudíes.
- ¡Así se habla! - Nosotros controlamos el mundo.
Pues los que mandan en el mundo han encontrado a sus dueñas...
las mujeres marroquíes.
No tenéis petróleo, por eso mandamos nosotros.
- Tenemos petróleo. - ¿Qué petróleo tenéis?
Nosotras somos nuestro petróleo.
El vuestro es negro y huele mal, el nuestro es suave, sedoso y perfumado.
Si este es el petróleo marroquí,
mañana mismo me vengo a vivir aquí e invierto todo lo que tengo.
¡En la Bolsa!
"Tu olor es horrible, nadie te quiere, le disgustas hasta a los cuervos negros."
"Eres un salvaje, criado en un garaje, todo el mundo te llama "salvaje"."
Salvaje y orgullosa de ello.
Escucha lo que dice, Ahmed.
"Que Dios me salve de un salvaje como tú."
Esta zorra quiere comerse a este saudí, pero es mío, mío, mío...
¡Qué bueno!
Llévate a tu puta, Abu Jassim.
Se mete en todas partes, así no se puede trabajar.
Así son las cosas, con lo de Shengen se puede ir a todas partes.
Pertenezco a toda la humanidad.
Saudíes, me encanta muchísimo vuestro dinero.
Saudí, eres el mejor follando.
¡Aún se acuerda de la viagra!
- Tú saudí se volverá una marioneta. - Ya lo es, sin tu brujería.
Tú sueñas. Sin esto, no conseguirás nada.
- Dame un pañuelo con su semen. - Aún no lo hemos hecho.
Ah, es verdad, que él solo te lee poesías.
Yo voy a hacérselo al mío, luego no me vengas suplicando.
- No te preocupes que no lo haré. - Peor para ti.
Hay un fantasma detrás de ti.
Está loca.
- ¿Dígame? - ¿Ya ha funcionado?
Mirad, chicas.
¡Amor mío!
Cariño.
Said. ¿A qué viene esa cara tan larga, Said?
Said, ¿quieres casarte conmigo?
Mirad a esos maricas.
- ¿Quieres venir con nosotras, señorita? - Vaya una gran puta que te has hecho.
Espéranos aquí, Said.
Esta noche huele a policía por aquí.
Documentación, pedidles la documentación.
- ¿Es que soy invisible? - No te he visto.
¿Qué has dicho?
- ¿Qué quieres? - ¿Qué has conseguido?
¿Te parezco un atracador? ¿Qué has conseguido?
- ¿Qué pasa? - Nada, ya los conoces.
Esta noche... disculpad, esta noche...
Disculpad... ¡esta noche follamos!
- Soukaina. - ¿"Suck" qué?
- Soukaina. [NT: "Suck"- chupar]
Eh, chicos... "Suckaina".
- ¿Cómo te llamas? - Randa.
¡Randa-da! ¡Randa-da!
Aparta, aparata.
¿Y si seguimos en nuestro hotel?
Fantástico, va a ser vuestra noche.
¡Eh! ¡Trae otro!
¡Esta noche mandamos nosotros! ¡Trae ríos de bebida!
¡Os quiero ver beber a todas!
Cómo me gusta esta chica.
Nadie tiene tanta clase como yo.
¿No quieres beber con nosotros?
- Déjanos en paz. - Hago lo que me da la gana.
- Hola. - Vaya, la preciosa Noha.
¿Qué tal? Ponme lo de siempre.
Ahora mismo. ¿Dónde has estado? ¿En la cárcel?
- No, en el infierno. - Había oído que estabas en la cárcel.
- ¿Quién es ese tipo gordo de allí? - Un traficante de cocaína de los grandes.
¿Del Riff? Vaya, vaya...
- Para ese llegas tarde. - ¿Quién se lo ha follado?
Un montón de chicas que ha convencido a base de pulseras, joyas, teléfonos...
- ¿Y ese grupo de allí? - Traficantes de coches.
¿De coches europeos?
Si quieres un Range Rover, esta es tu oportunidad.
¡Un Range Rover!
- ¿Y los tipos que están con nosotras? - Son unos muertos de hambre.
- No puede ser. - A esos solo les vais a sacar algún plato de sopa.
Siempre me estropeas los planes.
Te he buscado por todas partes. No puedo vivir sin ti.
¿Qué te parece? Esto es un trozo del paraíso.
Chicos, mirad y aprended.
Espera, aún no he acabado.
- Un poco más. - Todo lo que quieras.
Ha sido una noche genial, pero ahora, mi amor, nos tenemos que ir a dormir.
¿A dormir? ¿Es una broma?
- ¿Dónde vais? - Eh, deja de tocarme.
- Tenéis que quedaros. - Cálmate.
Ahora quiero follar.
¿Follarte el qué? ¿Qué bobada es esa?
Hemos estado pagando toda la noche, me he gastado 1.500 euros en vosotras.
Disculpe, apártese.
Puedes meterte tu dinero en el culo.
¡Déjame, donde lo voy a meter es en tu culo!
¡Ve y fóllate tú solo! ¡Tú y los piojosos de tus amigos!
¡Hijo de perra! ¡Piérdete!
Gracias.
¿Sabes quién soy yo? ¡Conozco a todo el mundo! ¡Hasta al ministro!
¡Chúpate esta!
Said, espera un momento. ¡Sarah!
¡Sarah!
- ¿Qué ocurre? - Nada. Vámonos, Said.
¡Noha!
¿Cómo estás, Oussama?
No me llames Oussama, en la calle soy Cherine.
¿Sigues buscando algo a las cuatro de la mañana?
No, cariño. Ya llevo seis.
Ahora estoy descansando. Tengo que descansar.
La cosita necesita descansar.
¿Qué pasa? ¿Te crees que mis clientes son como los tuyos?
Nunca estarás a mi nivel, mierdecilla.
¿Mierdecilla? Yo no pienso lo mismo.
Soy un pastel de crema con chocolate negro encima.
Te he echado de menos, perra.
Tengo hambre, ¿quieres que vayamos a comer algo?
¿Vamos al Ba Omar?
- Estaría bien un "Mac Omar". - ¿Invitas tú?
- Pues claro, sube. - No llevo dinero, no esperaba cenar.
- ¿Seis clientes y no llevas dinero? - Yo no me gasto el dinero en comida.
Quiero hacerme cantante.
¿Qué pasa? ¿Qué tiene de gracioso?
- Mejor hazte geisha. - ¿Yo una geisha? ¿Con esta cara?
- Es broma, eres demasiado guapo para eso. - Yo que tú me haría revisar la vista.
Se convertirá en una puta femenina normal.
No, soy un maricón y orgulloso de ello.
De esos hay un montón.
No los suficientes como para hacer que te retires.
Bien.
De todas formas, parece que todas la putas de Marruecos acaban en Marrakech.
Si por lo menos les sirviera de algo,
todas se van de aquí más miserables que cuando llegaron.
- ¿Conoces a ese poli? - Come y ocúpate de tus asuntos.
Sí, señora. Cómo eres.
¿Dónde están tus clientes europeos?
¿Qué clientes? Todos son para un rato, no hay nadie serio.
Lo único que van buscando es carne fresca de críos.
¿En serio?
Puedes apostar. Uno de eso chicos está aquí mismo.
- ¿Cómo lo sabes? - Sé de lo que hablo.
¿Le has visto?
Mil veces, en los bares, clubs, cabarets...
- ¿Tú te lo has tirado? - No digas tonterías, por el amor de Dios.
- Nunca se sabe... - Lo digo de verdad. Hablo en serio.
¿Quieren comprar algo?
- ¿Cuánto cuesta un chupachups? - Un dírham.
Déjame verlos.
Quiero este. Toma.
¿Has comido?
- Deja eso y siéntate. - Toma, Said.
Venga, come.
Siéntate bien y come.
- ¿Te vas con europeos? - No.
Di la verdad.
- ¿Te has ido con europeos? - Sí.
Cabrones.
- Mírame a los ojos, ¿cuánto te pagan? - 100 dírham.
Hijos de puta. Deberíamos meterlos en la cárcel 70 años
y quemarlos vivos cuando salieran.
Come, luego hablaremos de eso.
Dejadle en paz.
- Siempre metiéndote con nosotros. - No me he metido contigo.
Tenemos que encontrar un europeo, estas arruinado.
- Ya te tocará a ti. - Lo digo de broma.
Te voy a dar el número de uno.
- ¿Debería reírme? - Yo te enseño cómo se hace.
- ¿Qué ves? - Veo un avión.
¿Un avión?
Un avión, con nosotras tres dentro.
Nos reímos. Somos felices.
¿A dónde va ese avión?
A una isla muy lejana.
Donde seremos guapas, sin tener que ponernos maquillaje ni ropa elegante.
Allí seremos respetables y todos los hombres nos tratará como a verdaderas señoritas.
No nos llevaremos nada.
- Quizá un par de botellas. - Y hachís.
Y un poco de cocaína.
Tendremos todo lo que queramos, como princesas de verdad.
No le pediremos nada a nadie.
Me encantaría que el avión me llevara a ver a mi padre, me gustaría verle.
¿Le has visto alguna vez?
Sí, cuando tenía cuatro años.
¿Y si tu madre te mintió?
Eso no es asunto tuyo. Era mi padre e iré a verle.
Hay una cosa que tengo muchas ganas de preguntarte.
¿El qué?
- ¿No te lo imaginas? - No.
- Venga, dímelo tú. - No sé el qué.
- ¿Eres lesbiana? - Tu madre.
Puedes decírnoslo, porque esa isla,
estará llena de chicas guapas.
- Que os jodan. - Venga, dinos la verdad.
¿Quién ha sido la zorra que ha tocado mi licuadora?
Putas, vosotras no habéis visto una licuadora en vuestra vida.
¡Debería guardar mis cosas bajo llave!
¡Que os jodan a las dos!
- ¿Qué diablos le pasa? - Está loca.
En esta casa no hay nada a salvo. ¡Estoy harta de esta mierda!
- ¿Dígame? - Buenos días cariño.
- Hola, amor. - He pensado en ti toda la noche.
- Yo también pienso siempre en ti. - Cuéntame algo de ti, algo bueno.
- Yo estoy muy bien, ¿y tú? - Soukaina, no puedo vivir sin ti.
- Yo tampoco, te quiero tanto. - Estoy loco por ti.
Yo también. Cariño, espera un momento.
¡Has perdido la cabeza! ¡Deberías estar en tratamiento!
- ¡Se ha meado en mi batido! - ¿Qué dices?
Me he meado en tu batido porque estaba en mi licuadora.
- La próxima vez te lo pensarás dos veces. - ¡Estás loca!
- ¿Os habéis vuelto locas? - ¡Va tocando las cosas que no son suyas!
- Anda y que te jodan. - Zorra.
¿Qué coño te crees que haces? ¡Te voy a rajar la cara!
- ¡Ya vale, está loca! - ¡Psicópata!
Esto es un manicomio.
¿Dónde está su documento de identidad?
No lo tengo, pero tengo todos los demás papeles.
¿Tienes padres?
Mi padre vive en España, por eso necesito el pasaporte.
- ¿Y tu madre? - Ella también está allí.
- ¿En qué trabajas? - Soy estudiante.
¿Qué estudias?
Soy estudiante. Ayúdeme, por favor, debe haber una manera.
No se puede sin documento de identidad.
- Por favor. - Acaba tus estudios.
- Por favor. - La ley es así.
Ahora, hay más gente esperando.
- Por favor. - Adiós.
Aquí hay algunos modelos para que elijas.
Te dije que tenía una fiesta el día 28,
necesito un vestido elegante, no estos harapos.
- Algunos son caros. - A mí no me lo parece.
Fíjate bien.
¿Tú qué dices, Raja?
- Es lo que se lleva ahora. - Necesitaré tres.
Uno verde, uno blanco y uno como este.
- Será un placer. - ¿Cuánto?
- 1.000 cada uno. - ¿Estás loco? 500 por cada uno.
- 900. - 500 o nada.
- Déjalo, ya hablaremos más tarde. - Adiós.
900 dírham. ¿Te crees que el dinero me cae del cielo?
- Debería darte vergüenza. - Adiós, señoritas.
Debería ver lo que sudo yo para conseguir dinero.
No es fácil.
Y cada vez es peor, tengo que lidiar con más y más chicas
que son mucho más jóvenes que yo.
Quieren niñas, ya lo sabes.
A la próxima fiesta llevaré leche y pañales.
Tengo 28 años y me siento como si fuera su abuela.
Tú aún eres joven y guapa.
Les saco el dinero con los dientes, como si fuera un perro.
Eres joven y eres guapa. ¿Qué más quieres?
Quiero esperanzas, un apartamento, asentarme...
Que Dios te ayude, ten paciencia.
Mira quién habla. Solo cinco años en las calles y ahora tienes tu peluquería.
Dios me ha ayudado. ¿Sabes por todo lo que he pasado?
Comparada conmigo tú no has hecho nada.
Me he dejado la piel en cada país del golfo.
¿Crees que fue fácil? Dios te ayudará a encontrar tu camino en tu país.
Lo que yo quiero es un marido rico, insultar al chofer y pegarle a la criada.
Manicura, pedicura, cuidar de mis gatos e irme al norte en verano.
Tengo clientas así, pero son putas de lujo, no comida estropeada como tú.
- ¿Qué? Tú sí que eres comida estropeada. - ¿Ves? Ya te he hecho reír.
- Hola. - Hola.
Llegas tarde.
Tenía problemas con el pasaporte.
Desesperada. Siempre pensando en pasaportes España, su padre...
Eso no es asunto tuyo.
¿Qué te parecería esa escobilla de váter en tu cabeza?
Yo me encargo de eso. ¿Qué te parece ese corte?
Sabrían que es una puta a un kilómetro.
A mí me gusta.
Como si tú acabaras de salir de la mezquita.
Conozco a esta zorrilla. Es una perrilla esnifa semen.
- ¿Cómo es que has tardado tanto? - Retocaba en el maquillaje.
Estás muy guapa.
- Adelante, come. - No, te espero.
Cuéntame, ¿qué ocurre?
No pasa nada.
No nos hemos visto en un mes.
- Cariño, ya te dije que tenía problemas. - ¿Qué problemas?
Mi hermano otra vez. Drogas, sin trabajo...
Mi madre está enferma y todo cae sobre mis hombros.
Ayudaremos a tu hermano.
- ¿Necesitas dinero? - ¿Por qué siempre hablas de dinero?
Gracias.
- Buen provecho. - Gracias.
Es de mí de quien tienes que cuidar.
- ¿Y no lo hago? - No.
Cuando tu mujer y tu hija están aquí te olvidas de mí.
Era porque mi hija estaba de vacaciones.
Necesito estar con mi hija, ella nunca me ve.
A mí no me importa mi mujer,
es contigo con quien quiero estar.
Pasemos la noche juntos.
Noha, por favor.
Te necesito.
Te necesito a mi lado, por la noche,
por la mañana, todo el día.
Te necesito.
Te quiero.
¿Lo entiendes?
Por nosotros.
Bésame.
¿Cómo estás, mamá?
Bien.
- ¿Ocurre algo? - Nada.
¿Puedo pasar?
Te noto rara, ¿qué ocurre?
¿Ves la miseria en que vivimos y aún lo preguntas?
Ten paciencia, os sacaré de aquí.
Pronto tendré mi propia casa y viviremos allí, tendrás de todo.
No pierdas de vista a Sarah, la he visto en la calle con malas compañías.
No hace falta que me digas cómo educar a mi hija,
tú que eres incapaz de cuidar de tu propio hijo.
Escúchame bien.
Deja de venir a esta casa, ya hay muchos rumores sobre tu estilo de vida.
¿Quién es la hija aquí, yo o los vecinos?
Te necesito.
¿Cómo podré verte?
Creo que he sido bastante clara, no vengas más, no quiero tener problemas por tu culpa.
Adelante.
- Bienvenida. - Gracias.
- ¿Estás bien? - Sí, gracias.
¿Es tu primera vez?
- ¿En serio? ¿Tu primera vez? - No lo he hecho nunca.
No tengas miedo.
Casi se me olvida.
Es importante, ¿no?
No es tan importante.
- Te veo mañana. - ¿Usas tú mi perfume?
Te llamo luego.
¿Tu perfume apestoso? Creo que no.
Huele bastante mejor que tú, y es un regalo de Ahmed, no lo toques, ¿me oyes?
Que os jodan, a ti y a Ahmed.
¿Quién coño te crees que eres?
¡Que te jodan y déjanos en paz de una vez!
- Hola. - Qué prisa tiene.
- ¿Se va? - Necesita un buen polvo.
¿Qué tal?
- Nunca vienes a visitarnos. - Ya sabes, el trabajo.
- Y esta también. - Eh, eh, ¿has engordado?
No se lo digas.
Estoy mejor con estas curvas.
Haifaa, cariño, ¿cómo va tu belleza?
Muy bien, que Dios me la guarde, creo que nunca he estado tan guapa.
- ¡Salud! - Por todas nosotras, y mi belleza.
¿Levanto un vaso por mi belleza, y tú levantas un porro?
Mi belleza merece un brindis, no un porro.
- Tu belleza se merece un beso. - Entonces un beso.
¡Que Dios me guarde!
Vive en España.
- Entonces, ¿has estado en España? - Sí, por internet.
Es un país grande, bonito, nadie te dice lo que tienes que hacer, eres libre.
Mi padre me dijo que podía ir cuando quisiera.
- Le haría feliz. - ¿En serio? ¿Te vas a ir allí?
Te llevaré conmigo.
Imagínanos a ti y a mí en España, saliendo juntas.
Sin árabes insultándonos y molestándonos.
Sin tener a nadie queriendo estropearte el día constantemente.
Sales por la mañana y estás en paz.
Eso es vivir de verdad, ¿sabes, Randa? O mejor, "señorita" Randa.
Muchos de mis amigos suelen decirme que parezco más española que marroquí.
- Debe ser por el pelo. - También por los rasgos y el color.
Algún día iré.
Para ti es más fácil porque tu padre ya vive allí.
- ¿Qué pasa? - No puedo...
No puedo hacerlo.
- ¿Cómo es que nunca se te pone dura? - No puedo.
¿Puedo hacer algo para ayudarte?
- ¿Y si pongo una película? - ¿Una película?
Un película porno, sexo.
Creo que eso ayudaría.
Lo que tú quieras.
Esa.
Vamos a probar otra vez.
¿Qué estás viendo?
- Fotos de hombres desnudos. - ¿Qué fotos son esas? Da igual.
El ordenador no es mío.
¿Y entonces de quién es?
Da igual, no es asunto tuyo.
¡Sí es asunto mío! ¡Nunca se te pone dura y ahora encuentro fotos de hombres desnudos!
¡No es asunto tuyo! ¡No metas la narices en mi ordenador!
Quédate en la cama y ya está.
¿Qué haces? Vuelve aquí.
¿Dónde vas?
¿Dónde vas?
Contesta cuando te hablo.
Suéltame, ¡suéltame!
¿Qué te pasa?
¡Tengo dignidad! ¡Me has humillado!
¡Yo también tengo dignidad y tú no te vas de este cuarto!
¿Qué dignidad? ¡Te follas a tíos!
- ¡Soy yo el que decide cuando te vas!, ¿entendido? - ¡Me estás haciendo daño!
- Yo decido cuando te vas. - ¡Eres un maricón de mierda!
¡Cállate, cállate!
¡Puta!
No vales nada, ni un solo céntimo.
Un hombre de verdad no pasa la noche con una mujer sin ni siquiera tocarla, ¡maricón!
- ¡Cierra la boca! - ¡Maricón!
¡Cállate, puta, cállate!
Mantén la boca cerrada, ¿está claro? Cerrada.
- Hola, ¿estás mejor? - Sí, gracias.
- ¿Aún no lo ha visto el médico? - La enfermera ha dicho que esperemos aquí.
Esperaré fuera.
¿Qué te ocurre?
Un guardia intentó robarme el dinero, y me pegó un puñetazo en el estómago.
Estoy embarazada, así que...
¿Estás embarazada?
- Tú no eres de por aquí. - No, vengo de Tlate.
- ¿De dónde? - Tlate Sidi Bennour.
¿A qué te dedicas en Marrakech?
Trabajo en el servicio doméstico.
Abre.
Abre la boca.
- ¿Te duele al hace esto? - No.
Gracias.
- Toma, come. - Gracias.
- Debes tener hambre. - Sí, mucha.
- Que aproveche. - Gracias.
- Come un poco conmigo. - No, come tú.
¿Te has enterado?
¿Qué ha dicho el médico?
Tiene que tomarse unas medicinas y volver dentro de dos días.
- ¿Quieres comer? - No, gracias.
Voy a por el taxi.
- ¿Qué tal tu estómago? - Mejor.
- Bueno, ¿y dónde está el padre? - Se esfumó.
Huí del pueblo antes de que se empezara a notar.
¿De verdad eres sirvienta?
En realidad no soy una criada.
Voy por ahí, intentando ganar para vivir, hago lo que puedo.
Antes trabajaba en un bar.
Cuando el dueño consiguió lo que quería, me tiró de allí.
- ¿Dónde vives? - Aquí y allá... duermo donde puedo.
¿Dónde vas a dormir esta noche?
No lo sé, de todas formas ya he pasado media noche aquí.
- ¿Te gusta esta película? - Es bonita.
- Mira qué bien bailan. - Me encanta.
- Él la quiere. - No toques, los dos se quieren.
¿Un película romántica sin mí?
- Sale un chico muy guapo. - Ella también es guapa.
Le haría un descuento del 50 por ciento.
Quisiera ver yo eso.
Lo digo en serio, es muy guapo.
¿Qué le pasa?
Es una tarta de seis pisos que baila.
Un árbol de navidad bailarín, con esa ropa que lleva.
¿Así bailáis en tu pueblo?
No, tenemos nuestros propios bailes.
¿Dónde has aprendido baile hindú?
He aprendido yo sola. Soy la única que sabe hacer esto.
¿Has oído eso?
Qué modesta.
Imagínatela en una película con Shahrukh Khan, él le mira y le dice,
"Hlima, eres mi amor, Hlima".
- "Hlima, te quiero". - No suena bien con "Hlima".
Entonces le llamaremos Halouma.
"Halouma".
Espera, ya lo tengo.
Ahlame.
Ahlame, muy bonito.
A partir de ahora te llamarás Ahlame.
- Prefiero Hlima. - Ya no vives en el pueblo, Ahlame es mejor.
- Hlima. - Yo te lo explico.
¿Prefieres "Hlima, has ordeñado las vacas"?
¿O "Ahlame, llama al chofer"?
¿El chofer es Said?
- Ahlame, y Said. - Juntos.
Vale, seré Ahlame.
Sigue viendo la película, Ahlame.
Ha cambiado de opinión en cuanto has nombrado a Said.
Ahlame.
- Ahlame. - Tú también eres guapa.
Déjanos verla también.
Suavemente.
No puedo quitarme a esos cabrones de la cabeza.
¿Quién quiere follarme?
- ¿Cuánto? - Mírame bien y di un precio.
- ¿Cómo te llamas? - Hlima, pero las chicas me llaman Ahlame.
Me gustas.
Quiero verte otra vez.
Si de verdad quieres verme, tendrás que ser generoso.
Claro.
¿100 dírham? ¿Es una broma?
También puedo darte verduras.
100 es muy poco, pero de todas formas me llevo las verduras.
Te doy cinco kilos.
¿Y qué pasa con las otras chicas? Quiero 10 kilos, tenemos que comer.
¡Sal si eres un hombre, maricón de mierda! ¡Tú y los cabrones de tus amigos!
- Noha. - ¡O me ayudas o es mejor que te calles!
¡Ya has visto lo que le han hecho esos cabrones! ¡Hijos de puta!
¡Suéltame! ¡Mira lo que le han hecho!
Por favor, Dios, ayúdame.
Sabes cómo me siento.
Tú estás a mi lado.
Señor, no soy una chica inocente,
que se porta bien,
pero te pido tu perdón.
Te suplico que me perdones.
He estado muy perdida. Me han pasado muchas cosas.
He estado con muchos hombres, me he vendido.
Aunque tú siempre has estado ahí y sé que no vas a abandonarme.
Hola, cariño.
- ¿Qué plan llevas? - Toma.
- Voy a pasar un buen rato. - ¿Tú sola?
- Vámonos. - Déjame hablar con mis amigos. Te llamaré.
No me empujes. Espera.
Suéltame. Vete a la mierda. Viejo verde, baboso.
- ¿Qué está pasando aquí? - No pasa nada.
- Enséñame tu documentación. - No la llevo.
- Entonces vienes con nosotros. - ¿Dónde se la llevan?
- Es amiga mía. - No se meta en problemas.
- Yo no he hecho nada. - Cállate.
- Le han pegado a mi amiga y casi la matan. - ¿A tu amiga?
Yo aquí tengo una denuncia, y es contra ti.
- ¿Es que no nos podemos defender? - ¿Quieres callarte?
Dame la declaración.
Fírmala.
¿Qué lees? No nos inventamos nada, firma.
Cierra la puerta al salir.
Amin, por favor.
No estoy de humor para follar.
¿De qué tienes miedo?
¿De qué tienes miedo?
¿Quién ha dicho que yo quería tu coño?
Zorra.
Puedo cambiar el nombre de la chica de la denuncia.
¿Y acusar a una chica inocente?
Tú eliges.
Si quieres que lo haga, tendrás que darme 1.000 dírham, para los chicos.
Yo ya me lo he cobrado.
Come.
El asunto con los saudíes aún no se ha acabado.
No tiene buena pinta.
- Tenemos que irnos un tiempo. - ¿Y qué pasa con tu policía?
- Olvídate de él. - ¿Dónde podríamos ir?
A Agadir, a un hotel elegante recién estrenado,
para chicas elegantes como nosotras.
Cuando quieras.
Yo no voy, no tengo dinero.
- Seréis mis invitadas. - ¿De "Noha la Tacaña"?
- ¿Dos invitadas? - ¿Qué haces?
- Vamos a necesitar algo de hachís. - ¿Dónde lo vas a esconder?
Lo llevará Hlima, pensará que es chocolate.
Por lo menos dale uno de verdad.
Hola.
- Hola, Ahlame. - ¿Dónde habéis estado?
En Jamaa el Fna, hemos comido caracoles y zumo, y me ha hecho una foto con un mono.
Además me ha regalado esto.
- ¡Eh, eh, mira eso! - ¡Es rosa!
- Espera a vérmelo puesto. - Nos morimos de ganas.
¡Mira cómo te crece la barriguita!
Mira la gordita. ¿Es el embarazo o es grasa?
- A su lado soy un palillo. - Déjame ver lo sexy que estás.
La ratita de campo se ha hecho un ratoncito elegante de ciudad.
Va toda de rosa.
Siéntate.
¿Necesitáis algo?
Said, alquílanos un coche de lujo, como los de las películas.
Bien.
Y consíguete un uniforme de chófer elegante.
Comamos.
Que coma también Said.
- Ya no sabes dar un paso sin él. - No voy a comer si no está con nosotras.
- Esa cosa rosa se te ha subido a la cabeza. - A Said le gusta el rosa.
Tú y tu Said.
- Eh, qué tetazas. - Déjala en paz.
Vale, te dejo comer.
- ¡Qué cochazo! - Me encanta.
Señor Said, vaya un coche elegante.
- Estás muy bien con ese traje. - Gracias.
Un chófer de verdad.
- ¿Necesitas el dinero? - No, quédatelo para los gastos.
- Ya estás aquí. - Qué coche tan grande.
- ¿Te gusta? - Sí, y tú también.
Tú también estás muy guapa.
Eh, eh. Mira, la puta de los saudíes se ha transformado.
- ¿Y tus tetas? - En la nevera.
- Te echaré de menos, zorra. - No me iré mucho tiempo. ¡Soukaina!
- ¡Ya voy! - Dejad ya de besuquearos.
- ¿Qué prisa hay? - Vámonos, Randa.
- Tenemos que irnos. - ¡Vaya!
- Qué guapa. - La gorra.
Said, mete esto en las cosas de Hlima, escóndelo bien.
Bien.
- Hasta luego Oussama. - Llamad cuando lleguéis.
Vale.
¡Soukaina!
¡Date prisa!
- Adiós. - Adiós, Said, conduce con cuidado.
- Llamadme alguna vez. - ¡Adiós!
Said, oh, mi Said, cómo te quiero. Said, oh, mi Said, cómo te quiero.
"Te quiero!, "te deseo"... ¿y qué más?
¿Es que estáis en celo?
- Solo es una canción. - No cantéis esa canción,
Said es mío y solo mío.
- Lléname el vaso. - No te preocupes, es todo tuyo.
Entonces dejad de cantar "te quiero, Said". ¿Por quién me tomáis?
Y la próxima vez que le vayáis mandando, os doy un puñetazo en la cara.
Dile, "discúlpame". Díselo ahora, venga.
- ¡Díselo! - No sé cómo.
- Said. - Said.
Discúlpame.
- Perdóname, Said, amigo mío. - Discúlpame.
- Disculpas aceptadas. - Me caes bien y te perdono.
Gracias, hermana.
Tienes que cambiarte el pelo porque pareces una de esas les... ¿cómo les llamáis?
- Bolleras. - Bolleras. Lo que sea.
Me caes bien y me preocupo por ti.
¿Lo entiendes?
Está acostumbrada a la leche, no puedes beber whisky.
Está acostumbrada al té.
Tampoco está acostumbrada a los coches.
Es una puta de campo, allí aún usan carros y carretas.
La puta de campo dice que te vayas a la mierda.
Y sigue hablando.
No más alcohol, ¿está claro?
¡Te había dicho que pararas de beber!
Vámonos y que se quede aquí.
- Aquí tiene. - Gracias.
Aquí tiene.
- Aquí tiene. - Gracias.
- Esa es tu mesa camarera, Hlima. - Esa es mejor, lleva cajones.
Bien por ellos.
Ahlame, coge el cuchillo bien, esa no es forma de comer.
Me han dado un cuchillo que no corta.
Está bueno, gracias.
Por nuestra amistad.
- Por nuestra amistad. - Salud.
Por las Putas Unidas.
Por todas la putas del mundo.
Por las locas, como nosotras.
Por las románticas.
Y también por las baratas.
Camarero.
Déjalo en paz, no tiene dinero.
¿Qué tiene que ver el dinero? Estoy de vacaciones.
Déjalo tranquilo.
- Te menas la mano en la boca. - Me duele el diente, necesito clavo.
Tengo los dientes muy mal.
Te ha costado.
¿Las dos de la tarde y aún estáis en la cama?
Hace un día precioso, vámonos a nadar.
- Randa. - Mira esto.
- Despiértate, bebé. - ¿Es que estás hibernando?
¿Estás loca?
¡Ven aquí!
Uh... qué miedo me das.
- ¡Dame el osito! - Ven a cogerlo.
- Te voy a matar. - Primero píllame.
Devuélveme el osito, lo vas a romper.
- Yo no lo tengo, lo tiene ella. - ¡Cógelo!
¡El pelo no!
- ¡Vamos a bañarnos! - ¿Con la ropa puesta?
No estés triste.
No tener un niño es mejor que ser un mala madre.
Eres una zorra. Habías metido la droga en mi maleta.
¿Lo sabías?
- ¿Y si me hubieran registrado? - Pero no te han registrado. Toma, bebe.
¿Bebiendo sin nosotras?
Esta loca me ha mojado entera.
¿Estás fumando? Entonces también tienes que beber.
- Bebe con nosotras, estás de vacaciones. - No, gracias.
- Bebo yo primero. - Adelante.
Quiero beber de sus labios.
Está dulce.
Por las mujeres de mi país.
Bebida, tabaco, cuatro chicas... pareces un saudí.
Sí que lo parezco. Baila para mí.
¿Quieres que baile?
- Pero tienes que cantar. -Yo no sé cantar.
¿No sabes? Entonces aprende, y luego bailaré para ti.
- Vale, vete al infierno. - Al infierno.
Noha. ¿De verdad tenemos que ir a esa fiesta el día 28?
Toma una de mis noches de amor.
Mis noches de ternura.
Soy la señora de todo ello.
La señora de la soledad.
Una de mis noches de amor.
Mis noches de placer.
Una de mis noches de dolor.
Una de mis noches amargas.
Toma un momento de mi ternura.
De mi cálido cuerpo.
Toma un pedazo de mi alma.
Porque te pertenezco a ti.
Una de mis noches de amor.
Mis noches de placer.
Mis noches de dolor.
Una de mis noches amargas.
Toma una de mis noches de amor.
Una de mis noches de dulzura.
Soy, la señora de todo.
Señora de la soledad.
Traducción: Flautero
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