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Original subtitles

¡Amo!

Allí, entre los árboles. ¡Dese prisa, por Dios!

Bienvenido a su despedida de soltero.

¡Muchachos!

Ciertos días cambiaría mi vida por otra más sencilla.

Hay que tener cuidado con lo que se desea,

puede hacerse realidad.

Dos días, dos, de puro goce y disfrute para el cuerpo.

¿Dos días?

Dos días con sus dos noches.

Va a ser la madre de todas las despedidas.

Gonzalo, no encuentro al niño.

He mirado por todas partes.

La última vez que le he visto no paraba de preguntar por Sátur.

¿Por mí?

¿Crees que ha podido salir sólo?

Si alguien lo encuentra digo yo que lo devolverá.

¡Pero si somos los únicos que tenemos un chino en casa!

¡Sátur, está aquí!

Tranquilo.

Hay que sacarlo como sea. ¡Hay que sacarlo, amo!

Háblale para que esté tranquilo.

Pero ¿cómo voy a hablarle, si no sé chino?

Hace mucho, mucho tiempo,

en un lugar muy lejano

existió una tierra llamada

La Comarca de la Felicidad.

Mensaje de su padre, el rey de la comarca.

Hijos Jorges míos:

he decidido que ha llegado el día

en que uno de vosotros se case.

Y ese día es hoy.

La Comarca de la Felicidad era así conocida por todos

porque en ella no había lugar para el mal ni la pena.

¡Que empiece la celebración!

¡Que ha metido la cabeza de nuestro padre en la tarta

como si fuera el regalo de roscón de Reyes!

En nombre de los tres Jorges y debido a los últimos acontecimientos

a partir de ahora mismo entran en vigor

30 procedimientos para evitar que nadie

vaya en contra de la ley de la felicidad.

¿Qué es esto? -Mis guardias.

¡Fuera de aquí! No quiero que vuelva a pisar…

Te estás equivocando.

Voy a reinar yo.

Yo, yo, yo, yo.

¡Yo!

Que dé comienzo el castigo.

Nos atacan.

¡Nos atacan!

¡Fuerza!

¡Arriba, arriba, venga!

¡Venga, muy bien!

¿Sátur?

Sátur, Sátur, sí, Sátur.

Amo, deberíamos refinar la técnica de llamar al Águila.

Poner un pañuelo rojo en los tejados puede hacerlo cualquiera.

De eso se trata, de ayudar a todos aquellos que lo necesiten.

Ayudar a quien lo necesite de verdad, no como esta noche:

esa señora que nos ha llamado para salvar a su gato.

Bueno, al menos lo hemos encontrado.

Pero es que los héroes deben ser épicos.

¿O se imagina usted al Cid Campeador

persiguiendo a un minino por las tapias?

Ya estamos en casa, Sátur. Y bien está lo que bien acaba.

Dirá usted su casa,

que yo me tengo que volver "pa" la mía con mi mujer.

Supongo que no está siendo fácil.

Pues no, amo, no.

Ya no sé qué hacer para evitarla.

Se me han acabando las técnicas de escapismo.

Ni siquiera hemos consumado.

¿Por qué no le dices la verdad, Sátur? Que te casaste sin quererla.

Pues porque...

es una mujer de ley, una...

una buena hembra, y no quiero hacerle daño.

A veces es mejor hacer daño que engañar

y, a la larga, te lo va a agradecer.

Con la de peleas que hemos pasado usted y yo...

Que si piratas, que si cosacos, que si panteras...

Y esto del casamiento es el mayor lío en que me he metido en mi vida.

Puedes anular el matrimonio si quieres.

¿Anularlo?

En determinadas circunstancias, el Papa puede anular un enlace.

¿No me diga que tengo que ir a Roma para hablar con el Santo Padre?

No, Sátur, puedes iniciar los trámites aquí, en la villa.

¿Vive aquí Gonzalo de Montalvo?

Sí, soy yo.

Debe acompañarme al Palacio Real.

(Sintonía de la serie)

¿Para qué le habrán traído a palacio, amo?

Estos de arriba cuando llaman nunca es "pa" "na" bueno.

No lo sé.

¡Ay Dios! ¿Y no ha pagado usted algún impuesto

y viene siguiéndole toda la Hacienda de Castilla?

No es eso.

Gonzalo.

Margarita. ¿Qué pasa? ¿Por qué me han hecho venir?

La reina quiere hacernos un regalo de bodas.

¿La reina?

Sí.

Quiere que... Bueno, no sé, que imagino que me habrá cogido cariño

y quiere que nos retrate uno de sus pintores de cámara:

Juan Bautista Martínez.

¡El mismísimo yerno de Velázquez!

(ILUSIONADA) Sí.

¿Qué? ¿No te hace ilusión?

Sí, pero que no... no me lo esperaba.

Amo, que un cuadro es un lujo al alcance de "mu" pocos.

Y más viniendo de un pintor famoso y "pariente de".

Claro. Además, que no podemos rechazar un regalo de la reina.

- Supongo que ustedes son la pareja que la reina me encargó retratar.

ELLA: Sí. PINTOR: Comenzaremos enseguida.

ELLA: Gracias.

Venga.

Mire qué carita, amo.

Hágalo por ella.

Además, a las mujeres les encanta esto de "estampar" el amor.

Tienes razón, Sátur.

Y estoy pensando que podemos sacarle... rendimiento.

Colgamos el cuadro ahí, en nuestra chimenea,

y organizamos unas visitas guiadas.

No somos tan importantes.

Bueno...

(Relincho)

(DESDE FUERA) ¡Abrid paso! ¡Abrid paso!

Muchacho,

¿no tendrás por ahí un toisón o un cuello de golilla? Es que...

Acaba de llegar alguien a palacio, parece que trae noticias graves.

Esto es un palacio real.

O finges nervio o te echan a la calle.

Venga, céntrese en él.

¿Puede ponerse junto a la novia, por favor?

Si es lo que le estoy diciendo yo.

- Mírense el uno al otro, por favor. ELLA: Sí.

Disculpe, yo es que soy el postillón de la pareja.

¿Podría pintarme en el fondo, "asín", en pequeñito?

Como hizo su suegro Velázquez en Las "Mininas".

(EL PINTOR SUSPIRA)

Dile al sastre que como hoy no tenga el vestido terminado

haré que lo cuelguen.

Sí, señora.

¿Y ahora adónde vas?

A... A avisar al sastre.

Primero debes lavarme el pelo.

La próxima vez elige una más lista, por Dios. ¡No la soporto!

Violetas...

Son mis flores favoritas.

Perfecto.

Todo perfecto.

A veces pienso que me lees la mente, Soledad,

siempre te adelantas a mis deseos.

Es mi trabajo.

(SUSPIRA)

(SE SIENTE ALIVIADA)

¡Estúpida! ¡Me has mojado el...!

¡No me mires! ¡Fuera! ¡Fuera!

(JADEA)

¡Ay, puedo ver!

¡Mi ojo!

¡Mi ojo está curado!

¡Ay, puedo ver! ¡Ay, puedo ver!

Sole...

- Ego te absolvo a peccatis tuis... - Majestad.

- ...in nomine Patris et Filii et Spiritus Sancti. Amen.

¿Cómo osáis interrumpir la confesión del mismo rey?

¡Deberíais ser ahorcado! MALASANGRE: Majestad,

traigo nuevas de Portugal.

- Esperemos que sean en verdad importantes.

- Lo son.

- ¿A qué esperáis? Hablad.

El cardenal Mendoza goza de mi total confianza.

- Por supuesto.

Alfonso, el hijo de la regente de Portugal,

ha apartado a su madre del trono.

- ¿Cómo es posible?

- Ha contado con la ayuda de los ingleses,

que le han prometido ayuda para proteger sus fronteras.

- Y amenazar las nuestras. - Majestad,

deberíamos tomar precauciones. - Deberíamos reforzar las tropas.

REY: ¡No tenemos suficientes soldados!

- Majestad,

los reclutaremos entre el pueblo.

- ¿No pensará que acudan voluntariamente a su llamada?

- Por supuesto que no, irán obligados.

Todo varón soltero capaz de empuñar un arma...

deberá defender los intereses de la Corona.

- Que la orden esté en la calle esta misma mañana.

Será un buen pintor, pero vaya mala leche se gasta el yernísimo.

No había motivo "pa" echarme de la sala.

Le has recomendado siete veces que me pinte encima de un caballo.

Y a la señora vestida de ninfa encima de la grupa, sí.

Pero era sólo por... por aportar.

¿Estás bien?

No, no estoy bien.

La mentira me tiene "sorbida" la vida.

Tengo que romper el matrimonio.

Es la primera vez que me "descaso".

¿A qué cura debo "de" remitirme?

Al de la archidiócesis de Toledo.

Debes señalar un motivo. La Iglesia anula un matrimonio

por bigamia, lazos consanguíneos o demencia.

No, no, no.

Demencia no. Encima de que la dejo, ¿la tacho de loca?

Entonces sí que no remonta.

Bueno, también puedes alegar que no has consumado.

¿Y cómo demuestro eso?

Habría un juicio y llamarían a testigos.

¿Y no hay una forma más discreta? ¿Tiene que enterarse el vecindario?

Sí.

Si alegas que nos ha podido consumar el matrimonio físicamente.

¿Cómo que "físicamente"?

Que eres impotente, Sátur.

¿Yo?

No, no, no, impotente no.

Yo no he fallado en mi vida. ¡Y "ésta" menos!

Si no quieres hacerle daño a ella, tendrás que mentir.

Pero... si escribo eso, alguien lo leerá, ¿no?

¿Impotente yo? ¡Eso no!

(Disparo)

¡Ya estamos! ¿Se ha traído usted el traje?

Siempre.

(MORIBUNDO)

- ¡So!

Era el embajador de Portugal.

Y lo ha matado alguien de nuestra Corona, amo.

Pero, ¿qué leches está pasando aquí?

¡Es una aberración! Y en tu propio palacio.

¿Qué hubiese pasado si te viera tu hijo?

No he hecho nada.

Te estabas besando con tu ama de llaves.

¡Desnuda! ¡Con una mujer! Es un acto contra natura y repugnante.

Yo no la besé, me besó ella a mí.

No me mires así, sabes de sobra lo mucho que me gustan los hombres.

Sí, demasiado.

Estoy harta de tus reproches.

Ni te has dado cuenta de que tengo el ojo sano.

Me he dado cuenta, pero me trae sin cuidado.

Voy a denunciarla ante el tribunal de la Santa Inquisición.

¿Y quedarme sin ama de llaves?

Esa mujer es una desviada y debe pagar por ello.

Ya lo sé, pero, desviada o no, hacía muy bien su trabajo.

Tienes problemas mucho más graves que buscar una sustituta.

¿Qué quieres decir?

Digamos que la Santa Inquisición no te tiene en alta estima.

Si ella declara y dice que eres su amante,

te condenarán también a ti.

No puede hacer eso.

Ya te he dicho que no es culpa mía.

Despídela inmediatamente, Lucrecia.

Y asegúrate de que no hable.

(SUSPIRA)

(PENSANDO) "A la santísima archidiócesis de Toledo.

Siendo yo Saturno García,

me pongo en contacto con ustedes para anular mi casamiento.

La causa es...

La causa es que...

La causa es que, aun siendo yo muy viril,

mi cuerpo se niega a...

a... Rematar,

o séase, consumar bíblicamente con mi esposa.

Adjunto la partida de matrimonio firmada por el párroco

y les ruego que anulen esta unión por esta causa física.

Añado: es la primera vez que me pasa."

PURI: Sátur.

¿Sí?

Mira, te he estado cosiendo estas noches una camisa nueva,

para que vayas más arreglado.

Gracias, Puri, pero...

Pruébatela.

Verás... Que yo quería decirte algo.

Pruébatela, a ver si te queda bien de sisa.

Venga.

Te lo agradezco, pero...

Pero nada, que soy tu mujer y quiero lo mejor para ti. Venga.

¿Te gusta?

Sí me gusta, sí.

Escucha, escucha, escucha...

Tenemos que hablar.

Tenemos que hablar de ti, de mí, de nosotros;

de nuestro matrimonio... Escúchame, que es muy importante.

No sigas, no sigas,

porque sé perfectamente lo que me vas a decir.

(RESPIRA HONDO)

¿Cómo que lo sabes?

Levanta los brazos, a ver si te tira.

No, no te tira.

No nací ayer, Sátur. Date la vuelta, anda.

Y sé perfectamente por qué estás

tan extraño conmigo,

tan raro, de vez en cuando. Y es normal.

Pero, ¿cómo que es normal?

Porque es normal. Ha sido todo muy rápido y...

Necesitamos tiempo para acostumbrarnos el uno al otro y...

Todavía somos como dos extraños.

Que yo no soy... yo no soy un buen marido.

Yo no soy el marido que tú necesitas, Puri.

¿Que tú no eres un buen marido? El amor es para críos.

Tú me cuidas, me tratas bien me das compañía,

¿qué más le puedo pedir yo a la vida?

Mira, Sátur, los días que yo...

he pasado contigo son los más seguros que recuerdo desde...

desde que murió Antonio.

Tú no sabes cuánto te lo agradezco.

Ay, Sátur...

(Llaman a la puerta)

¿Quién es?

No sé.

¿Qué quiere?

- "Por orden de la Corona, todos los varones solteros

deberán incorporarse mañana a nuestros ejércitos."

¿Cómo que a los ejércitos?

¡Qué ejército ni qué ejército!

¡Yo estoy casado!

Claro.

¡Puri!

Estoy casado con esta mujer.

Aquí lo pone: casado.

Que pase un buen día.

(RESPIRA ALIVIADA)

¿Varones solteros ha dicho?

Sí.

¡Mi amo!

¿Qué?

¿Te duele?

No, no, nada.

Se cerrará en un par de días si le da el aire,

pero faltó poco para que te diera en el pecho. ¿Qué pasó?

Fue un accidente.

Un borracho se puso violento.

Deberías dejar ese trabajo, Alonso.

Es peligroso.

- Sé lo que hago.

No me escucha.

Tiene su propia forma de ver la vida. Como tú y como yo, Gonzalo.

Pero se equivoca.

Cuando estemos juntos, yo te ayudaré.

Será más fácil, ya verás.

(Portazo)

- ¿Gonzalo de Montalvo?

Sí. ¿Qué ocurre?

"Por orden del rey,

todos los varones de esta casa que puedan empuñar un arma...

deben presentarse a la guardia antes del ocaso de mañana."

¿Qué?

"Quedan exentos los casados y enfermos,

los que estén sirviendo ya a la Corona,

los miembros de la guardia, y los religiosos.

De no obedecer, serán ajusticiados en la plaza pública."

No puede ser.

¡Amo, por Dios!

¡Dígame que no le han reclutado, que no le han llamado a filas!

Mañana parto a la frontera con Portugal.

En cuanto les vean allí,

los portugueses no se van a quedar con los brazos cruzados.

Lo sé. Es una declaración de guerra.

Yo también he combatido y he visto cómo los cañones reventaban

a hombres como mostrencos.

¡Los que no volvían en una caja de pino, volvían sin piernas!

No puedo hacer otra cosa, es un mandato real.

Usted cumple con el reino cada vez que se pone el traje de Águila Roja.

¡Que lucha por un presente y un futuro mejor!

Que no es justo.

Usted se merece ser feliz más que nadie.

¡Más que nadie se lo merece! Se lo digo yo.

No tengo alternativa, Sátur.

No puede ir.

Y mucho menos ahora, que iba a casarse.

¡Eso es!

Eso es, amo, casarse.

Sólo están llamando a los solteros. ¿Por qué no se casa?

No, Sátur, han prohibido todas las bodas en la villa

hasta que los hombres partamos hacia Portugal.

Mira, no sé cómo voy a hacerlo,

pero yo les voy a conseguir un cura que les case a Uds. Dos en secreto,

aunque me vaya la vida en ello.

(Portazo)

(Llaman a la puerta)

Adelante.

Estás despedida.

Supongo que ya lo sabes.

Ya he recogido mis cosas.

Serás condenada por tus...

inclinaciones tan inadecuadas.

Yo no tengo nada que ver con tus perversiones.

Como se te ocurra mencionar mi nombre en el juicio...

Jamás haría nada semejante.

Lo que me hiciste es...

es asqueroso.

Lo siento.

¿"Lo siento"?

Esa faceta tuya no venía en tus referencias.

Siempre he intentado luchar contra mi naturaleza...

y, hasta ahora, lo había conseguido.

¿Tenías que probar precisamente conmigo?

¿Por qué? ¿Por qué yo?

Estoy enamorada de usted.

¿Qué?

Me enamoré desde el primer día que la vi.

Yo nunca te había visto antes.

Yo a usted sí.

Fue en una recepción que dio la duquesa de Sepúlveda

hace dos años.

Serví allí.

Usted bailaba con Honoré Grimaldi,

el príncipe de Mónaco.

(OFF) "Las demás criadas hablaban de lo apuesto que era el príncipe...

y, sin embargo, yo sólo tenía ojos para usted.

No podía dejar de mirarla."

Pensé que era la mujer más hermosa que había visto nunca.

(SOLLOZANDO) Jamás había sentido nada parecido. Jamás.

No recuerdo esa velada.

Vamos, La Santa Inquisición se ocupará de ti.

¡Amo! ¡Amo!

¿Qué ocurre?

He buscado en todas las parroquias de aquí a Tomelloso

y ni un solo cura que casarles.

No, y es más: dos casi me denuncian.

Tienen miedo, Sátur, no les culpo.

¿Y si huimos?

¿Y si nos vamos usted, el chiquillo, la señora..., qué le digo yo,

"pa" las Áfricas? ¿Eh?

No es el tipo de vida que quiero para mi familia.

Amo, mañana le llevan a usted a la guerra.

Este puede ser el último día que vea a su familia. (JADEA)

Yo mejor los dejo solos.

¿Qué quieres?

Despedirme. Sé que mañana te llevan a proteger la frontera.

No hacía falta que vinieras para eso.

Llevo una vida buscándote...

y, ahora que te encuentro, vuelven a separarnos.

¿Y qué quieres? ¿Un abrazo?

No me importa lo que pienses de mí.

Si te ocurre algo en el frente, cuidaré de tu hijo.

Alonso ya tiene gente que le cuida, gente honrada.

Ahora, vete de mi casa.

Gonzalo,

conozco a un cura que puede casaros.

¿Quién?

Vive en un lazareto apartado.

Ayuda a los leprosos que están a punto de morir.

- (TOSE)

¿Se puede saber qué estamos haciendo aquí, amo?

A ver si le va a matar la lepra y no los portugueses.

Cipri dijo que el cura que podía casarme estaba aquí.

¿Pero desde cuándo le hacemos caso al Cipriano? ¡Vámonos de aquí!

(TOS)

¿Qué hace, amo?

¡Ni se acerque! A ver si se va a contagiar.

Tome.

Buscamos al padre Samuel, nos han dicho que podíamos encontrarlo aquí.

¿No ve que lo mismo se le ha caído la lengua a cachos?

¡Venga, vámonos de aquí, por Dios!

¡No deberíais estar aquí!

Padre Samuel.

Éste no es lugar para gente sana.

Le estábamos buscando.

¡Que tiene la lepra!

Cuando decidí servir a estos hijos de Dios,

sabía los riesgos que corría. ¿A qué habéis venido?

Necesito que haga algo por mí.

Amo, que le digo que tiene la lepra.

No imagino qué puedo hacer por ti.

Yo sólo cuido a aquéllos que lo necesitan de verdad.

Yo también necesito su ayuda.

No, amo, no. No haga eso. ¡No lo haga, por Dios!

Quiero que celebre mi boda.

INQUISIDOR (OFF): "Por la presente,

el tribunal de la Santa Inquisición...

condena a esta pecadora,

según su propia confesión,

por tener contacto carnal

con personas de su mismo sexo,..."

MUJER: ¡Guarrona! HOMBRE: ¡Degenerada!

INQUISIDOR: "...a todas luces, un atentado contra Dios

y contra la moral cristiana."

HOMBRE: ¡Pecadora! ¡Degenerada!

INQUISIDOR: "Por ello, se ordena que le castiguen con cien latigazos...

para que, en adelante,

enmiende su error."

- (GIME)

- Debería estar listo antes de la recepción.

Espero que no lo mojen tus lágrimas.

- Perdón, señora.

- ¿Qué te pasa? ¿No te gusta cómo va el cuadro?

- No, no es eso.

- ¿Es... por tu prometido?

- Sí, señora.

Le han llamado a filas.

- Debería llenarte de orgullo, luchará por su país.

- No le veo ningún orgullo a las guerras.

Sólo traen muerte y no deberían existir.

- Las guerras son tan necesarias como el aire que respiras.

Existirán siempre que haya reinos que envidien nuestros tesoros

o tierras que conquistar para mayor gloria de Dios.

- ¿Qué pasa con las familias?

¿Y con las mujeres que se quedan solas? ¿Y las madres?

- Que estarán orgullosas por traer al mundo hijos tan valerosos,

dispuestos a dar su vida por ellas.

Ésa es nuestra misión como mujeres...

y no, hacerles dudar.

Volveré cuando se te sequen las lágrimas.

- Tienes visita, Margarita.

- Cipri... Cipri... ¡Ay, Cipri! - Margarita, no llores.

Acompáñame. Coge tu capa, venga.

- ¿Que te acompañe adónde? Pero... Cipri,

¿adónde vamos? - Al bosque.

- ¿Para qué voy a ir yo al bosque ahora?

- Vas a casarte.

- ¿Qué?

- Venga, no hay tiempo que perder. ¡Vamos!

- Pero...

Amo, ¿ha visto usted los anillos?

¿Qué hace ahí "parao"?

Deberíamos ir tirando ya "pal" bosque.

¿Y si Cipri no ha podido hablar con Margarita?

A lo mejor no le han dejado entrar en palacio.

No se me ponga Vd. Nervioso, que ya sufro yo bastante por los dos.

Si es que esto no es boda ni es "na".

Casarlos ahí, en mitad del bosque, como... como dos ardillas.

Y con un cura leproso, que se cae el pobre hombre a cachos.

Soy el Águila Roja, Sátur.

Nunca he antepuesto mis necesidades a las de la gente. Nunca.

¿Qué dice ahora?

Mañana muchos hombres irán al frente.

No me vuelva usted con ese tema, se lo pido por favor.

Esa gente no va a tener mi suerte.

¡Pues claro que no van a tener su suerte!

La suerte de estar con la mujer a la que aman hasta los restos.

Sería un crimen no casarse esta noche.

(SUSPIRA RESIGNADO)

Tienes razón.

¿Cómo que tengo razón?

¿"Asín"? ¿Sin debatir ni "na"?

Hoy debería ser el día más feliz de mi vida, Sátur. Y va a serlo.

Diga Vd. Que sí, claro que sí. ¡Ésa es la actitud!

¡Ésa es la actitud, coño! ¡Basta de llantos!

¡Ésta va a ser la boda secreta más memorable de las Españas

y del mundo conocido! ¡Por mis santos huevos se lo digo yo!

¿Adónde vas?

A por unos farolillos,

no hay boda sin luz ni adornos.

Vamos a hacer una boda secreta, se trata de no llamar la atención.

Amo,

tengo yo más ganas que se casen ustedes dos que ustedes mismos.

Va a ser la boda perfecta, secreta a la par que alegre. Hágame caso.

¡Ya...!

No hay más que hablar, usted fíese de mi buen gusto.

REY: Estaremos preparados para lo que pueda pasar.

Enviaremos tropas

al centro y sur de la frontera,

y dejaremos que el grueso acampe cerca...

de Ciudad Rodrigo.

- Los portugueses pueden ver este movimiento como una provocación.

¿Y si nos atacan?

- Responderemos con todas nuestras fuerzas.

Podéis iros. - Majestad.

- Así, lo único que conseguiremos

es otra derrota como la de Elvas.

- No he pedido su opinión.

Me dijo que no me callara nunca, ni ante usted. Y eso hago.

Ahora, si lo prefiere... - Hable.

Si respondiésemos a una agresión, los portugueses

nos dejarían paso libre hacia Lisboa,

donde esperan los barcos ingleses, para cogernos entre dos fuegos.

- ¿Y qué propone?

- Matar al rey Alfonso, descabezarlos.

- ¿Y cómo pretende hacerlo?

- Aprovechando que están pendientes de nuestros soldados,

enviaremos un pequeño grupo de hombres a territorio enemigo

para acabar con su vida.

- ¿Quién sería capaz de hacer algo así?

Si fuese tan sencillo, yo mismo lo hubiera ordenado.

- Confíe en mí, elegiré a la gente adecuada.

Con cinco hombres y yo,

será suficiente.

- Seis hombres en territorio enemigo me sigue pareciendo una empresa...

descabellada. - Usted no tiene nada que perder.

Si fracasamos, acabaremos muertos.

Pero, ¿y si tenemos éxito?

La Corona volverá a su legítimo dueño:

su majestad.

- Hágalo.

Bien ajustado.

Ya está.

Éste es precioso, señora.

No, quiero ir sencilla.

¡Señora, acabo de pasarle las tenacillas!

Quiero ir natural. Llama al cochero.

La sentencia ha sido ejecutada.

¿Qué sentencia?

A veces me asusta tu capacidad para olvidar.

Acaban de torturar casi hasta la muerte a una persona que...

trabajaba a tu servicio.

¿A Soledad?

Cada vez van más deprisa en la Inquisición.

Se les acumula el trabajo, hay mucha pecadora por ahí suelta.

Bueno, está viva.

No todos los que pasan por ese tribunal pueden decir lo mismo.

Ha quedado marcada para toda su vida, no la contratarán jamás.

Entonces, todo en orden.

Tú has hecho cumplir la justicia,

yo me he curado, la noche sigue al día

y, en fin, la vida continúa.

Y ahora, si me disculpas...

Te has puesto muy elegante esta noche. ¿Vas al teatro?

Sí.

Quiero que... todo el mundo admire

mi nuevo y bonito rostro.

Que te diviertas.

Señora marquesa, ¿donde quiere que la lleve?

Vamos al barrio de San Felipe,

a la casa del maestro.

Sólo falta la novia.

Ya debería estar aquí.

La culpa va a ser de Cipriano fijo.

Lo mismo se ha confundido de bosque. Éste es...

No, tampoco está aquí el padre Samuel.

Con que ese hombre llegue de una sola pieza, yo me conformo.

Aquí está.

¡Padre!

Le agradezco que haya venido. Sé lo mucho que arriesga al casarnos.

No te preocupes, hijo, no te preocupes.

¡Aquí está la novia! (RÍE)

Por fin vas a ser mi esposa.

No me puedo creer que esto vaya a ocurrir.

Dejen las palabras bonitas para luego. ¡Venga!

Señora, vamos con la ceremonia.

Estamos aquí reunidos para unir en matrimonio a Gonzalo...

¡Un momento, un momento!

Un momento, padre, un momento.

(ELLA RÍE)

Respetemos por lo menos una tradición.

Gracias.

Adelante, cuando quiera.

Estamos aquí reunidos para unir en matrimonio

a Gonzalo de Montalvo y Margarita Hernando.

Según el Génesis, "la vida de la pareja

es un signo donde hombre y mujer alcanzan la plenitud,

dan vida, crean belleza,

perdonan siempre y aman por amar".

Los anillos, que dentro de poco intercambiaréis,

os recordarán que siempre estáis participando de la alianza

que Dios ha establecido con los hombres.

Margarita,

recibe esta alianza en señal de mi amor y mi fidelidad a ti.

Gonzalo,

recibe esta alianza en señal de mi amor

y fidelidad a ti.

- Margarita,

¿quieres recibir a Gonzalo por esposo

y prometes serle fiel

en las alegrías y en las penas,

en la salud y en la enfermedad,

y, así, amarle y respetarle

todos los días de tu vida?

- Sí, quiero.

- Gonzalo, ¿quieres a Margarita por esposa

y prometes serle fiel en las alegrías y en las penas,...

(Relincho)

...en la salud y...

- ¡Alto, en nombre de su majestad!

¿Qué vais a hacernos?

A ellos nada.

Sólo te quiero a ti.

Señora marquesa.

¿Qué...? ¿Qué hace aquí?

Buenas noches, Alonso. ¿Está tu padre?

No.

¿Sabes cuándo va a volver?

No.

¿Se puede saber dónde se ha metido a estas horas?

No lo sé.

Vamos a ver, Alonso,

¿sabes dar alguna otra respuesta que no sea "No, no lo sé"?

¿Quería algo?

Puedo dejarle un recado.

Pues... que me viera...,

quiero decir, verle. Sólo quería verle.

Ya no tiene el parche del ojo.

Qué observador, ¿no?

Ya estoy bien.

Le diré que ha venido a verle.

Buenas noches.

Buenas noches, Alonso.

Podéis iros.

¿Vas a decirme ya qué es lo que quieres?

Quiero.... que formes parte de algo importante,

histórico.

Acabas de sacarme de mi boda, ¿qué hay más importante que eso?

¿Tu boda?

¿Un hombre como tú casado? ¿A quién quieres engañar?

Ni tú ni yo nacimos para engordar ante un fuego.

Eso no es asunto tuyo.

Está bien.

Vamos a matar al rey de Portugal y te necesito.

No cuentes conmigo.

Tus habilidades pueden ser de gran ayuda para tu país.

¿Vas a darle la espalda?

Yo no estoy al servicio de nadie.

Eh,

no te estoy pidiendo nada.

Sólo te informo.

Si te niegas a colaborar,

todo el mundo sabrá quién eres en realidad.

Debí matarte cuando tuve ocasión de hacerlo.

(RÍE)

Y puede que pienses en hacerlo ahora, ¿eh?

Por eso,

he dejado una decena de cartas preparadas para ser enviadas,

por si me pasa algo, con información...

muy precisa sobre el "Águila Roja".

No tienes alternativa.

(JADEANTE) ¡Amo!

Amo, menos mal que está Vd. Aquí.

Llevo toda la noche buscándole por los calabozos de la villa.

Pensaba que le estaban estirando en el potro ése.

¿Y cómo es que le han soltado?

¿Cómo es que nos han dejado libres a todos?

No querían parar la boda, Sátur.

Me querían a mí, al Águila Roja.

¿Cómo que querían al Águila? Frene, que estoy perdiendo el hilo.

¿Qué tiene que ver el Águila en esto?

El traslado de tropas a la frontera de Portugal es una tapadera.

Quieren confundir a los portugueses.

¿Qué?

La verdadera misión es infiltrarnos en Portugal y matar a su rey.

¿Infiltrarnos? ¿Quiénes? No entiendo "na" de lo que me está contando.

Malasangre quiere formar un grupo de cinco personas que le acompañen.

Yo soy uno de ellos.

¿Cómo que cinco? ¿Cinco hombres contra todo el reino portugués?

¿Y usted qué les ha contestado?

Sabe quién soy, Sátur. No me he podido negar.

¡Lo sabía! ¡Lo sabía! Sabía...

Sabía que teníamos que pasar a cuchillo a ese hombre en su momento.

Parto con el grupo esta misma tarde.

¡Vd. No va a ningún lado! ¡Vd. Tiene que huir!

¿Qué hacen cinco hombres en campo enemigo?

¡Eso es meterse en la boca del lobo!

¿Crees que no lo sé? Si no lo hago, me denunciará.

¿Quiénes son los otros magníficos? ¿Con quién se jugará la vida?

No lo sé.

¿Cómo que no lo sabe? ¡La madre que me parió!

Usted... Usted tiene que huir, desertar, escapar...

¿No se da cuenta que esto es como un suicidio anunciado?

(EXCLAMACIÓN)

Acabo de leer vuestras referencias.

Son inmejorables.

Pero lo que de verdad importa,

no está escrito en esos pliegos.

¿Con cuántos señores te has acostado?

Oh, venga,

no os hagáis las estrechas conmigo.

Ya sabéis a lo que me refiero: vuestros señores,

los amos de las casas donde servíais.

Ninguno, señora.

¿Y tú?

Tampoco, señora.

(SUSPIRA)

Uno.

Tú te has acostado con los cuatro señores a lo que has servido.

Tú dejaste a tu bastardo abandonado en el orfelinato de la villa.

¿Pensabais que no me iba a enterar? ¡Fuera de mi palacio! ¡Vamos, fuera!

Eres la única que ha sido sincera.

Es un... buen comienzo.

Gracias, señora.

Pero hace falta mucho más.

La gobernanta de este palacio debe servirme día y noche,

llueva o nieve, esté enferma o agotada.

Harás lo que yo te diga, cuando yo te lo diga, sin dudar un instante.

Sí, señora.

Para que quede claro, serás...

prácticamente mi esclava.

Sí, acepto.

Empiezas ahora mismo.

¡Ayúdame!

¡Madre!

¡Déjame! ¡Quiero hablar con él! ¡Quiero hablar con él!

No sé cómo lo ha hecho, ha entrado hasta...

¡Quiero audiencia con usted!

Debo decirle algo importante, muy importante. ¡Déjame, déjame!

Déjanos solos.

Dame una buena razón para que no te mate.

No sé si se acuerda de mí, nos vimos cuando...

Yo soy el criado del Águila Roja.

No te recuerdo.

Los cronistas no me mencionan. Como casi siempre estoy escondido...

No tengo tiempo que perder.

¿A qué has venido?

No se lleve a mi amo a Portugal.

¿Qué sabes tú de la misión?

Nadie, absolutamente nadie,

puede conocer lo que vamos a hacer allí.

Sé guardar un secreto, señor.

Además, venía a ofrecerle algo.

Quiero entrar en el grupo, me cambio por mi amo.

(RÍE)

¿Tú...?

¿Tú quieres sustituir al Águila Roja?

Lo sé, no soy él, pero he visto todas sus peleas. Todas.

Llevo años a su servicio.

Le he salvado un par de veces.

¿Y estás dispuesto a morir para salvar su vida?

Siempre.

Admiro tu lealtad, pero mi respuesta es no.

Necesito a alguien excepcional...

y tú no lo eres.

Lo sé.

Sé que soy alguien normal, del montón, pero...

la historia la cambian mindundis como yo. No los altos y fuertes,

sino los que tenemos arrestos y cojones como los héroes.

Tus arrestos y cojones no están demostrados,

los de Gonzalo de Montalvo sí.

Usted no sabe lo que ha penado ese hombre.

Estaba a punto de casarse con la mujer de su vida.

¡Eh! No vas a hacerme cambiar de opinión.

Vete.

Se lo ruego.

Se lo ruego, señor, lléveme a mí.

Yo tengo un hijo en la Francia, pero ya está encarrilado.

Precisamente...

busco gente...

que tenga algo que perder.

Son ellos

los que lucharán hasta su último aliento por volver,

los que defenderán su vida hasta el final.

Y ahora vete. Márchate, vamos.

El grupo está cerrado.

¡Vamos!

- (RETOZAN)

- Oye, ¿adónde vas?

¿Adónde vas tú, eh?

- A beber un poquito de agua, que nos tienes agotadas.

- ¿Agotada?

Pues vuelve pronto, que si no, pierdo el ritmo, ¿eh?

Uy, y ahora la otra. ¿Adónde vas tú ahora?

- Pues seguro que todavía tiene fuerza.

- 3 años y 1 día en el penal de Basauri

dan para mucha imaginación, créeme.

Además, bueno, me tiene que dar tiempo para...

para todo... en la semana que os he pagado.

¡Uy, qué fresquito! ¡Uy, yo te lo seco!

- ¿Una semana entera aquí metidas?

- ¿Una semana?

A lo mejor...

me he quedado corto, ¿no?

- Oye.

Oye, ¿y por qué te condenaron?

- Digamos que...

Digamos que... tengo un don.

Robé el cáliz de la basílica de Loyola en la Misa del Gallo.

- Eso es verdad, ¿eh?

A mí me ha quitado las calzas sin ni siquiera enterarme.

- ¿Calzas? ¡Yo no he tocado ninguna calza, por favor!

- ¡Sí!

- No he hecho nada. De verdad que... ¡No he hecho nada!

- ¿Zigor Garoa de Lazcano?

- Sí, soy yo. ¿Qué pasa?

- El reino de las Españas le reclama.

- ¿Qué?

Son quemaduras superficiales.

Estoy bien.

Me encargaré personalmente de que esa malnacida arda en la hoguera.

Baja a la cocina y que te pongan un ungüento, así curarán antes.

Has tenido suerte, no te quedan marcas.

¿Suerte? ¡No hizo nada!

Me estaba quemando y no movió un dedo. ¡Casi ardo como una pira!

¿Y qué esperabas?

Que mis empleados den la vida por mí. ¡Para eso les pago!

Últimamente no has tenido mucha suerte con el servicio.

Sin mí, estarían abandonados en la calle.

Yo les doy un futuro mejor.

No es suficiente para que alguien arriesgue la vida por ti así.

Nuño se ha jugado la vida sin pensárselo un momento.

Nuño es tu hijo.

Sólo quien ama de verdad piensa antes en el otro que en uno mismo.

Y a ti, Lucrecia, excepto Nuño,

no te queda nadie que te quiera así.

Yo, pensando que sería el primero en unirse al ejército, y mira.

Espero estar listo para la siguiente remesa.

No tengas prisa, Cipri.

El que te tenga al lado en el campo de batalla será afortunado, Gonzalo.

Lo protegerás hasta el final.

Eres... el mejor compañero que he conocido.

Gracias por decirme esto, Cipri.

Si alguna vez no he sido justo contigo, lo siento.

Tú sólo preocúpate de mantenerte vivo hasta que nos encontremos.

Vale.

Yo... voy...

Yo voy a a buscar algo más de pan,

aunque sea duro. Para el viaje, nunca se sabe.

- Te he traído un par de camisas.

No sé si será suficiente, pero...

Deberías coger algo de abrigo. Me van a traer una pelliza...

Margarita, mírame.

Mírame, por favor.

No puedo, Gonzalo.

No quiero que me veas llorar.

Eres tú quien se va a jugar la vida y no te lo mereces.

Necesito que me mires. Quiero ver tus ojos

para recordarlos cuando esté fuera y saber por qué tengo que volver.

(SOLLOZANDO) Mírame.

Perdón.

Es que no quería que te fueses sin esto.

Lo he pagado con mi jornal.

Espero que te sirva.

Gracias, hijo.

Sentadla ahí.

Abridle la camisa.

Dadle la vuelta.

¡Menuda carnicería!

Que alguien le cure esto.

¿Por qué?

Vuelves a ser la gobernanta de este palacio.

(LLORA)

Gracias.

Te quiero lista en media hora. Vamos.

¿Qué hace aquí?

Vuelve a su antiguo puesto.

Es una condenada por la Inquisición.

Ya ha recibido su castigo.

¿Por qué lo haces, Lucrecia?

Podrías conseguir una gobernanta eficiente cuando quisieras.

Pero ninguna como ella.

Acuérdate de tus palabras, Hernán:

"Sólo los que aman, darían la vida por otro".

Ella está enamorada de mí.

Es para usted, la ha traído un emisario real.

¿Qué pasa?

Nada que te importe.

(No acierta)

¡Manda huevos! Ni tirar estrellitas sé.

(No se clava)

(Pasos acercándose)

¿Por qué no has bajado? Te estaba buscando para despedirme.

(Vuelve a caerse)

(Falla de nuevo)

Sátur, me voy a ir.

¿No vas a decirme nada?

No.

Sátur, eres incapaz de quedarte callado.

Así que dime lo que piensas.

Pues que va a morir.

Van a morir todos, eso es lo que pienso.

Por eso me fui a hablar con el Mala...

El... "Amazónico" ése.

¿Fuiste a hablar con Malasangre?

¡Malababa deberían llamarle!

Y sí, fui a hablar con él.

Fui para pedirle que...

que me dejara ir a mí a la misión en lugar de usted.

¿Y sabe qué me dijo?

Que sólo querían a gente extraordinaria,

que yo era más vulgar que... que un chusco de pan.

Sátur, te lo agradezco,

pero podrías haber muerto por lo que sabes.

¿Y qué hago entonces? ¿Le dejo marchar?

¿O me quedo aquí esperándole remendando los calzones?

No, quiero que te quedes aquí para que cuides de mi familia.

¿Y quién va a cuidar de usted, amo?

Que hemos estado juntos en...

en todas las misiones, en todas las aventuras.

Siempre le he protegido.

Tengo que irme, Sátur.

(BUFA)

Pues usted márchese, váyase.

Sólo piensa en usted.

¿Qué?

Pues lo que ha oído, que es usted un egoísta,

que sólo piensa en usted y no en mí.

Morirse es muy fácil: un tiro y al hoyo.

Lo jodido es para los que nos quedamos aquí esperando.

Sátur, estoy haciendo esto para protegeros.

Yo iba a sacrificarme por Vd., amo. ¿Qué ha hecho Vd. Por mí?

¿Por qué no me lleva?

Yo soy su legítimo escudero.

Me puede llevar en cualquier sitio, no abulto nada.

Sátur, yo no lo he elegido. Tengo que ir solo.

Ya...

Puede que sea la última vez que nos veamos.

Pues adiós, váyase.

(No se clava)

¡Joder!

Tres años y un día para esto.

¿Viene con nosotros? - Sí.

¡La madre que me parió!

Ése es el hijo de puta más grande que he conocido.

- Por eso viene.

- Fue él quien me hizo esto.

- Llegas tarde.

Hay una cosa que no se me va de la cabeza.

Me has contado todos los detalles de la misión,

pero no me dijiste por qué yo.

¿Porque no tienes escrúpulos

ni principios ni moral?

Me has definido a la perfección.

¿A qué esperamos?

Falta uno.

(Galope)

¿Qué hace él aquí?

MALASANGRE: Lo mismo que tú.

Él es sólo un maestro.

Su inteligencia nos será de gran ayuda.

No me dijiste que él también vendría.

¡No tengo que daros explicaciones a ninguno!

¡Señores!

A partir de este momento estamos solos.

Los ojos de uno vigilarán la espalda del otro como si fuera su hermano

y su espada luchará por sus compañeros.

Si no es así,

todos moriremos.

Vámonos.

- Lo siento, señora, pero el cardenal Mendoza no puede atenderle.

Está reunido con el rey.

He perdido toda la mañana en venir al palacio real.

¿Le has dicho que soy la marquesa de Santillana?

Sí, señora.

¿Qué es esto?

Es un regalo de la reina para su costurera,

por su próximo enlace.

- Mi nombre es Zigor. Como no nos han presentado...

Zigor, significa "castigo" en vasco.

No sé en qué estaría pensando mi madre cuando me lo puso.

Alguien nos está siguiendo.

¡No!

¡No me maten, por Dios, no! ¡No me disparen!

¡Soy yo! ¡No! ¡No me maten!

Escuche, señor.

Escuche, ya sé que para usted

soy un normal, un inútil, pero es que no lo soy.

Haré de señuelo, de escudo, me pondré delante de las balas,

pero yo voy con ustedes.

Tendrá que darme un tiro si no quiere que no le siga.

Si se convierte en un estorbo, tú serás el que lo mate.

Gracias. De verdad, no se arrepentirá. ¿Eh?

Yo siempre con usted, amo. (RÍE)

Monta.

(Disparo)

¡Nos disparan!

¡Sátur!

MALASANGRE: ¡Eh!

¿Estás bien?

¿Por qué nos han atacado? Si todavía no hemos salido de las Españas.

Sabían que íbamos a pasar por aquí, nos han traicionado.

Si saben nuestra ruta, saben también nuestro destino

y lo que vamos a hacer allí. Debemos abandonar la misión.

No.

¡Seguimos!

Estamos en territorio enemigo, nadie debe saber que somos españoles.

¿Ya estamos en Portugal?

Ningún hombre merece que se derramen lágrimas por él.

Si él no sabe de sus sentimientos, no podrá tomar partido.

Pruebe a expresárselos.

Tienes razón. Nos vamos a Portugal.

El maestro no es la persona adecuada para asesinar al rey de Portugal.

Voy a matar a una persona indefensa mientras duerme.

Amo, en tiempo de guerra, cabeza de guerra.

No me parece exagerado

coger un carruaje y poner rumbo a Portugal.

Cuando tomo una decisión, la llevo hasta el final.

Ya he perdido mucho tiempo.

Yo no tengo ningún inconveniente en matar a un indefenso.

Deja que sea yo quien lo haga.

Creo que ya has hecho demasiado por mí.

Quieras o no quieras, soy tu hermano mayor. Voy a cuidarte.

Amo, que yo no sé si me he intoxicado con el venado,

pero me he encontrado con una mujer

igualita que la marquesa se Santillana.

Lucrecia, si sabes lo que pasa, sabrás que estás en peligro. Vete.

No voy a irme de aquí hasta que no te diga lo que he venido a decirte.

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