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Original subtitles

¿Hernán Mejías Benavides?

A partir de ahora no podrá ejercer la ley.

Deberá limitarse a cumplirla como un simple y común civil.

¡Vamos, "condenaos"!

¿Qué va a ser de nosotros? ¿Qué va a ser de los hombres?

No conseguirá lo que se propone, cardenal.

No me parece que seáis vos quien lo vaya a impedir.

Mañana mismo seréis crucificado junto a él.

¿Qué le pasa a Catalina, Cipri?

Está encinta.

¡¿Quién ha sido el malnacido?!

Yo.

¿Adónde vas con ese cuchillo?

A recuperar el dinero que nos robaron unos ladrones.

Si la madre superiora me viera aquí,

a solas con un hombre en mitad del bosque, no sé qué pensaría.

Tampoco estás tan mal. Además, soy yo y nos conocemos de hace tiempo.

Sí, eres tú.

Invita a los nobles en nombre de la marquesa de Santillana.

Se hará una cena en su honor esta noche en palacio.

¡Es la guardia! ¡Corred!

Sois los culpables de que me hayan apresado después de diez años.

Guardia... Que nosotros no somos de ellos.

Dice la verdad.

Moriréis en la horca, todos, mañana por la mañana.

Ya tenemos al otro ladrón.

¿Quiere saber por qué se le ha condenado?

Me da igual lo que haya hecho.

¿Pretendías volar por los aires?

No sólo me has quitado todo lo que era,

también el derecho a irme con dignidad.

¿Qué hace usted aquí?

Esperar el mismo destino que tú. Nos van a crucificar.

Cumplirás el papel de el ladrón que murió junto a Jesucristo.

¿Usted es el maestro?

Sí.

Ayer estuve con sus criados. En el calabozo.

¿Qué ha pasado?

No sé. Los iban a ahorcar esta mañana.

¿Algún problema?

Si logro escapar, volveré. Tengo que salvarlo. Y a Vd. también.

Me ofrecen trabajo.

¿Quién?

No lo sé. No lo firma.

Debería estar en la iglesia de las Descalzas cuanto antes.

El ladrón ha escapado, eminencia. - Encontradlo,

aunque tengáis que desmontar el palacio piedra a piedra.

Ayúdanos, Señor.

Ayúdanos.

Nada es lo que parece.

Los ojos...

ven...

lo que quieren ver.

Todo puede ser... real.

O simplemente...

un sueño.

Bien,

pero estoy acostumbrado a ver espectáculos de encantos y prodigios

en el Buen Retiro. Y si esto es todo lo que tiene que ofrecerme...

Siempre reservo para el final mi número más vistoso.

Cinco espadas... atravesarán la caja.

¿Desea entrar en ella, Majestad?

Felipe, no deberías.

Me llaman "El Rey Planeta".

¿Qué dirían mis enemigos si pensaran que temo a un simple juego?

¿Quién ha dicho que sea... un juego?

¡Basta!

Abra la caja. ¡Ábrala!

Un espectáculo magnífico.

Sólo eran juegos de sombras, Majestad.

Pero no he venido a su palacio para eso.

¿Podemos hablar a solas?

Adelante.

Entonces, ¿a qué ha venido?

A ofrecerle algo real.

Algo que ningún monarca podría rechazar.

¿Qué daría por vivir... eternamente?

No se puede vencer a la muerte.

Creedme, Majestad.

Se puede.

Quizá deberíamos empezar a mirar en los hospitales de la villa.

Sátur podría estar herido.

O en casa durmiendo la mona. Estamos perdiendo el tiempo.

Te dijo que buscaría ayuda. Sátur jamás te abandonaría así.

Como si fuera la primera vez...

Cipri, lo conozco. Sátur puede tener muchos defectos, pero es leal.

Si no fuera por el Águila Roja, ahora estaría colgando de una soga.

Ésa es su lealtad.

No es justo que digas eso. No sabemos si le ha pasado algo.

Lo mismo que le pasó cuando el sello del Rey.

Cipri, ¿qué te pasa?

¿A qué viene todo esto?

A que te tiene engañado, Gonzalo. A eso viene.

No te entiendo.

Antes tú y yo éramos uña y carne.

Hasta que apareció él con sus risas y sus chistes.

Cipri, sigues siendo un gran amigo para mí. Te valoro igual que antes.

No, como antes no.

Sé que salís por ahí de noche los dos juntitos.

¿Alguna vez habéis contado conmigo?

Cipri...

Como cuando os pillo cuchicheando y os calláis en seco al verme.

¡En seco! Como si fuera un extraño.

Si te he hecho mal, lo siento.

¿Por qué no me has contado esto antes?

Porque yo aguanto y aguanto.

Pero ya no puedo más.

No tengo amigos, Gonzalo.

Estoy solo. Y yo soy mejor que él.

Debería ser a mí a quien contaras tus cosas.

Cipri, ninguno es mejor que otro.

Me voy a casa.

Si quieres encontrar a tu amigo,

búscalo en las mancebías del Alamillo.

Están esperando a que muramos.

Agua...

Agua.

Bajadnos de aquí.

¡Salvajes! Lo que estáis haciendo es una atrocidad.

No tendrán piedad de nosotros.

Lo siento.

No.

Debería haberte protegido.

Y no lo he hecho.

Esto no puede ser.

No puede ser, Dios mío.

Mis manos...

Ya no siento las manos.

Si quieres que te acompañe, saco el arpa, hijo. ¿Qué te pasa?

Nada.

Deja de hacerte el misterioso, ya no tienes diez años.

He oído que están trayendo candidatos

para sustituir al comisario. Llegarán hoy.

¿Hoy mismo?

Entonces, ¿conseguiste el empleo?

Eso parece. Estoy esperando instrucciones.

¿Y quién te contrata?

Nuño, estás agobiándole con tantas preguntas, ¿no crees?

Déjale, Lucrecia.

Todavía no sé quién me paga, pero, por el precio que recibí,

debe de ser alguien importante.

Quizá eso te ayudará a ascender.

¿Habéis oído hablar de Aníbal?

Se enfrentó a Roma con un ejército inferior

y ganó grandes batallas porque lo subestimaron.

Él nunca se rindió.

Y perdió la guerra, hijo. No olvides ese detalle.

Además, no deberíamos ir tan rápido. ¿Por qué no volvemos al desayuno?

Nuño tiene razón.

¿Qué?

Tengo una oportunidad y debo aprovecharla.

Con el dinero que me han dado, me compraré un buen caballo.

Un purasangre.

Hernán. Por favor. No hace falta que gastes todo ese dinero.

Tienes mis caballerizas.

No quiero tu ayuda, Lucrecia.

He conseguido este trabajo por mí mismo.

Alguien ha sabido apreciar mis méritos y no pienso fallarle.

Y ahora, si me disculpáis, debo labrar un futuro.

Volveré a estar arriba antes de lo que piensan.

Que preparen mi carruaje, Catalina. ¡Inmediatamente!

No puede salir así, si tiene el desayuno...

¡He dicho que lo preparen!

Éste es el secreto que guardábamos Sátur y yo.

Por eso salíamos cada noche.

No...

No puede ser. ¿Eres...?

¡Tú no puedes ser el Águila Roja!

¡La espada!

Su espada.

Bueno, tu... espada.

Será mejor que te sientes.

Siempre fuiste un hombre tranquilo. ¿En qué momento te dio por...?

Voy a responder a tus preguntas poco a poco. Pero cálmate.

¿Pero cómo quieres que me calme? Si eres... maestro.

Y yo volviéndome loco pensando que había ratones aquí arriba.

¿Eres consciente de la magnitud de lo que estoy compartiendo contigo?

¿De lo que representa?

Siempre... te vi reflejos rápidos.

Como aquella vez que cogiste una frasca al vuelo.

Pero de ahí a...

Escúchame, Cipri. Tengo que pedirte algo.

Sería un honor para mí...

que fueras mi nuevo escudero.

¿Qué?

Te necesito.

Yo no...

No sé, Gonzalo.

No creo que esté a la altura de Sátur.

Sátur ya no está entre nosotros, Cipri.

Murió sufriendo en esa cruz.

Pues hombre, estando muerto...

Además, tampoco se ha perdido mucho.

Olvidémonos de él.

Ahora somos tú y yo.

Y sé que vas a hacerlo bien.

Tú y yo.

"¡¡No!!"

Tengo que salir de aquí.

Tengo que salir de aquí.

¿Está muerto?

No. Aún respira.

Quiero agua.

Por favor, necesito beber agua.

Agua...

Agua...

No te van a dar nada.

Necesito bajar.

Quiero... rascarme.

Quiero correr como un conejo por el campo.

Estás delirando.

No. Si yo soy así.

Padre...

¿Por qué nos has abandonado, Dios mío?

¿Por qué?

Mi vida no puede terminar aquí.

Yo no puedo terminar así.

No puedo terminar así.

¿Eres tú?

¿Eres Nicolás?

¿Eres Nicolás?

¿Sátur?

Soy Sátur, sí.

¿Te acuerdas de mí?

Nos conocimos en la Francia,

en la vendimia. Nicolás...

Soy yo, Sátur. ¿Me conoces?

Ayúdame.

¡Dime que no es verdad lo que ha llegado a mis oídos,

que no vas a darle todo ese oro a un mago!

Lo haré.

Es el precio de la vida eterna.

¿De qué estás hablando?

La vida se está escapando de mi cuerpo.

Llévate de aquí este orinal. ¡Vamos!

Gozas de buena salud, Felipe.

No deberías tener miedo por algo así.

No tengo miedo por mí,

sino por mi reino. Si yo muero,

todo lo que fuimos morirá conmigo:

la grandeza...

Sabes que eso nunca pasará.

Siempre dominaremos Europa.

De nada vale engañarse, Mariana.

El futuro del continente será de los ingleses,

de los franceses.

Quizá de los germanos. - ¿Los germanos?

No me hagas reír, Felipe.

Esos muertos de hambre jamás nos plantarán cara.

Quizá algún día tengas que arrodillarte ante ellos.

Mi señor. Mi señora.

Muéstreme el prodigio del que me ha hablado,

quiero verlo con mis propios ojos. - Majestad,

he aquí el sueño perseguido por alquimistas durante siglos.

La piedra filosofal.

Nada en este mundo puede dar la vida eterna.

Nada.

Bien, ahora quiero pruebas.

¿Desea ver cómo alguien resucita ante sus ojos, Majestad?

Lo que sea necesario.

Os preguntaréis por qué os he traído aquí

desde vuestra sucia aldea.

Sé que sois actrices

y voy a daros una oportunidad en una obra muy especial.

¿De Lope, señora? - ¿De Calderón?

De Lucrecia de Guzmán.

Aquí tenéis los libretos.

Una obra maestra.

Se abre el telón.

El embajador de las Españas en Turquía tiene dos hermosas hijas:

Leonor y Griselda, vosotras.

Con el fin de apartaros de ciertos pretendientes, vuestro padre

decide enviaros a sus lejanas tierras de Granada.

¿Y tenemos que hablar mucho?

Vuestro papel es el de ricas tontas.

Intuyo que sabréis hacerlo bien.

En vuestro largo viaje, haréis noche aquí, en la capital.

El hombre que se encargará de custodiaros

es el hombre al que debéis engañar.

Pero... ¿tenemos madre? - ¿Nos marcó algo de pequeñas?

¿Y eso qué importa? No afecta a vuestro papel.

Éstos son los vestidos que utilizaréis.

Y además, si todo sale bien...

recibiréis otras bolsas como éstas.

¿Y si sale mal?

Podría decirse... que ésta es la función de vuestras vidas.

Literalmente.

Ahora... marchaos.

"Estimado Hernán Mejías:

Éste...

es el trabajo que debe realizar.

Mis dos hijas

llegarán hoy mismo a la villa.

Debe acompañarlas en todo momento."

Os he mandado llamar porque uno de vosotros

podría ser el nuevo comisario de la villa de Madrid.

Aquí tengo vuestros historiales.

Rodrigo Figueroa:

capitán de la Guardia Vieja de Castilla.

Expulsado por deshonor...

Aquí dice que abandonasteis vuestro puesto en una colina...

que deberíais haber defendido. Todos vuestros hombres murieron.

Les ayudé a ser héroes, eminencia.

Celebro vuestro cinismo.

Ruiz Expósito:

mercenario...

borracho y fracasado.

Alejandro Núñez:

traficante de esclavos.

Vuestras referencias son...

sencillamente perfectas.

Sólo quiero tres cosas

para un buen comisario de la villa:

que no tenga escrúpulos,

que no tenga moral

y, lo más importante,

que me obedezca a mí.

Me está definiendo a la perfección.

Me alegra.

Solo quería poner cara

a vuestras fascinantes historias.

Ahora podéis retiraros, pronto recibiréis noticias.

Eminencia.

¿Qué hacéis aquí? ¿Ha muerto ya el Sucesor?

Todavía no, pero lo hará pronto.

¿Qué hacemos con su cuerpo cuando suceda?

Quemadlo hasta hacerlo cenizas.

No quiero que ese mesías tenga una tumba donde vayan a adorarlo.

¿Qué ha sido eso?

La tierra ha temblado, eminencia.

Dejadme a solas. Marchaos.

Dios mío...

¿Dónde estás?

Traigo las sábanas limpias. No te molesto.

Cipri, espera.

Lo que has dicho antes... Tienes razón.

A la gente como tú hay que cuidarla.

Siento haberme alejado tanto de ti.

No, no te preocupes.

Fue un calentón mío.

Este sábado son las fiestas de Anchuelo.

Pensaba ir yo solo a dar una vuelta.

Por si querías venir. Vamos, que no es obligación.

Si puedo, por supuesto que sí.

Y...

de Sátur,

¿se sabe algo?

Nada.

¿Dónde estás, Sátur?

¿Dónde?

Aquí, amo.

¡Sátur!

¿Estás bien? ¿Qué te ha pasado?

Agua.

Sátur, ¿dónde has estado?

En una cruz. Que me han "crucificao".

¿Qué?

Y no solo a mí, amo, también al Sucesor.

Esos hijos de perra lo han clavado.

Está agonizando.

Tienen al carpintero.

Y al cura.

Al cura también lo han "crucificao".

No te entiendo. ¿De qué cura hablas?

Del que le ponía ojitos a la señora, amo.

El de la barba poblada.

¿Han crucificado a monseñor Adrián?

Acérqueme a la cama, por Dios.

Lléveme a la cama, amo.

Sí.

Acérqueme... a la cama.

Sátur, ¿cómo has conseguido escapar de allí?

Por un guardia

con el que vendimié ahí en la Francia.

Que un día le salvé de un incendio.

Y ahora él te ha salvado a ti.

A veces la vida nos devuelve estas cosas.

¿Pero qué devolver, amo?

Si por mi culpa prendió media plantación. "Me se" cayó un candil.

Lo que pasa que nunca se lo dije al guardia éste.

Al Sucesor, ¿cuántos hombres lo custodian?

Antes de escapar yo, pocos.

Pero aquello ahora debe de ser... el festival del guardia.

Eso... es misión imposible, amo.

Para mí no.

Mmm, qué bueno.

Respira un poco, que te vas a atragantar con tanta rosquilla.

Lo siento, es que tengo mucha hambre.

Al final voy a pensar que no has venido a hacerme compañía.

No, ya paro.

Si me lo vas a preguntar, te digo que sí a las dos cosas.

¿A qué? No te entiendo.

Que si has venido a preguntarme si me voy a ordenar pronto,

la respuesta es sí.

Pero, ¿tú estás segura de todo esto?

Ése era el segundo. Sí.

Ésta es la cocina, Majestad.

Gracias a la donación del Rey,

podremos levantar un ala que sirva de cobijo a los más necesitados.

Felipe siempre ha sentido cariño por las hermanas de este convento.

Y, dígame, ¿qué tal se encuentra Su Majestad?

Tan bien como siempre.

Me gusta el bordado.

¿Quién ha cosido estas puntillas?

Eh...

Yo... Yo, señora... Majestad.

¿Y... tú eres?

Eh... Margarita. La novicia Margarita.

¿Te gustaría coser para la Reina de las Españas?

Eh... Yo...

Por supuesto que lo hará, Majestad.

En ese caso, te espero hoy mismo en el Palacio Real.

Majestad.

Mi señor.

¿Qué significa esto?

¿Quién es ella? Quería pruebas.

Explíquese. Aquí las tiene.

¡¡No!!

¿Qué ha hecho?

Lo que me pidió, Majestad.

¡Yo no le pedí que matara a una mujer inocente!

La piedra filosofal

le devolverá la vida.

Y ahora, Majestad, si me acompaña...

Debemos esperar a que sane la herida.

Lo que tuvo que pasar nuestro Señor Jesucristo

en la cruz, amo.

El sacrificio que hizo por todos nosotros.

Es uno de los castigos más crueles que practicaban los romanos.

Nadie se merece morir así.

Pero usted no sabe... lo mal que se pasa ahí arriba.

Eso no lo cuentan los Evangelios.

No permitiré que el Sucesor muera de la misma forma.

Si a mí me pasara algo en acto de servicio, amo,

¿usted me cambiaría por Cipriano?

¿Cambiarte por Cipri?

Sí, como postillón del Águila.

Es que, verá...

Tuve una pesadilla... en la que usted me sustituía por él.

Y hasta se ponía mi gorrillo.

Nunca lo había pensado, Sátur.

Pero Cipri sería un buen escudero.

Habla y se queja menos que tú.

Perdóneme, pero con todos mis respetos,

formarían ustedes una pareja de mustios que... "cuidao"...

O de buenas personas.

Anda, pásame la katana.

Júreme que no se buscará a otro si me pasa algo.

Que nadie se pondrá mi gorrillo. Júrelo.

Sería difícil encontrar a alguien como tú.

No, ésa no es una respuesta, amo.

En mi sueño estaba usted "jijí jajá" y yo ahí muerto.

Necesito que me lo jure. Júrelo.

Está bien, Sátur. Te lo juro.

Pero, visto lo visto,

dudo de que alguien te sobreviva.

Y otra cosa.

El ladrón ése que usted decía que podía ser el Sucesor...,

y yo le decía que no y usted que sí,

...también tenía marcas en las manos.

Ese hombre está muerto, Sátur.

Entonces sólo nos queda un sucesor.

¿Ha pensado ya cuál va a ser el plan de "salvamiento"?

Si tienes razón, ese sitio estará lleno de guardias.

Esta vez no voy a acercarme.

No me líe Vd. con los razonamientos, que acabo de bajarme de una cruz.

¿Le estoy preguntando qué piensa hacer?

Seré rápido... y silencioso.

Ni siquiera sabrán quién les ha atacado.

Cómo se gusta usted a veces. ¡Pero cómo se gusta!

Descúbrala. Vamos.

Será un placer, Majestad.

Su cuello... Es imposible.

¡¿Dónde estoy?! - Tranquila.

Acompáñala a la salida.

Es real.

La Reina me llamó para un encargo importante. ¿Saben de qué se trata?

No, amo, no. Por aquí no es.

Por aquí no es. ¡Me cago en mi memoria de sardina!

Sátur, dónde está el monte con esas cruces.

Norte, sur... Piénsalo.

Es que no sé, no lo recuerdo.

Si salí de allí... "a cojón sacao".

Pero volviste a casa. Al menos debes recordar el camino.

Si yo soy como los caballos.

Sé regresar a casa, pero no me pregunte cómo.

Sátur, dos hombres están muriendo. Intenta recordar.

¡Hay que joderse!

Yo también vengo de estar todo un día crucificao, no de un balneario.

Lo recuerdo todo "asín", como... borroso.

Cuando estabas en la cruz, ¿qué veías?

Pues veía...

árboles, verdes,

con sus ramas, sus... troncos, sus...

¿Adónde quiere ir usted a parar?

¿Escuchaste alguna cosa, algo que te llamara la atención?

Es que no lo sé.

El Sucesor, que se moría a mi lado.

El hijo de Dios pues escuchaba sus... gemidos.

Sátur, si no recuerdas, morirá.

Pues escuché... cuervos,

el "regüeldo" de un guardia...

¡Eso es! ¡Agua! Un chorrillo.

Agua corriendo, amo. Eso escuché.

¿Cuervos? ¿Agua? Podría ser el Monte del Olvido.

Ha venido de ahí.

No, amo, no. Que no es momento.

Que usted mismo lo ha dicho. Que se están muriendo.

Ay, Dios mío, que cada vez son más violentos los robos, amo.

Esto no es un robo, Sátur.

Aún tiene la bolsa.

Entonces, ¿qué es lo que es?

¡¡Amo!! ¡¡Amo!!

No respires, Sátur. ¡No respires!

Si apretara el gatillo, acabaría con la causante de mis problemas.

Mala hierba nunca muere, Hernán.

Por eso tú y yo siempre sobrevivimos.

Márchate, Lucrecia, hoy no tengo tiempo para tus juegos.

Sólo...

venía a ver cómo estabas.

¿Ya sabes en qué consiste tu trabajo?

Tengo proteger a las dos hijas de un embajador,

sus vidas dependen de mí.

Hernán, solo son dos chicas, no el Rey de Francia.

¿Quién va a querer hacerles daño?

El duque de Bayona, enemigo a muerte de su padre.

¿Un enemigo?

Hace años el embajador mató a su hijo en un duelo.

El duque quiere vengarse.

Y por lo que sé, aún no ha olvidado la afrenta.

¿De dónde has sacado toda esa información?

Forma parte de mi trabajo, Lucrecia.

No, no sabía nada, Hernán.

¿Y por qué ibas saberlo?

El embajador ha mantenido a sus hijas fuera

para evitar represalias.

Esto es muy grave, Hernán.

Estás en medio de un asunto de honor.

Con las hijas del embajador en la ciudad,

el duque tendrá la oportunidad de vengarse.

No puedo bajar la guardia.

Hernán, piensa. Si el duque de Bayona aparece con sus hombres,

tú estarás solo. No puedes hacerlo.

Defenderé a esas chicas con mi vida si es necesario.

Tengo que demostrar mi valía para que vuelvan a confiar en mí.

¡Aún parece enfermo!

Ni todos los afeites del mundo pueden ocultar la verdad.

¿A quién quiero engañar? Si ni siquiera camina aún.

Perdone, Majestad, si quiere puedo volver en otro momento.

No, acércate.

No sé en qué consiste el encargo, no sé qué tengo que coserle.

No quiero que cosas para mí, sino para mi hijo.

¿Para el infante?

Le coserás un traje de luto.

Para un funeral donde los ojos de toda Europa le estarán mirando.

Pero Majestad, ¿un funeral? ¿Alguien ha fallecido?

Aún no.

Pero la muerte forma parte de la vida.

El traje que cosas debe darle porte y gallardía.

Será el Rey de las Españas, nadie puede dudar de él.

Bien, pues entonces le tomaré medidas

a Su Alteza.

Con permiso.

Lucía... Se llamaba Lucía.

¿Perdón?

No, nada. Perdone, Majestad, es que acabo de ver

a una conocida salir de la alcoba y no me venía el nombre a la cabeza.

¿Sabe la han cogido a su servicio?

En este palacio trabaja mucha gente. ¿Cómo es?

Muy guapa. La sorpresa fue para su madre, cuando vio que venían dos.

Eran idénticas, como dos gotas de agua.

Quizá la ha contratado el Rey,

porque me pareció verlo en la alcoba.

El Rey.

¿Y cuántos años has dicho que tiene tu amiga?

Pues unos veinte años.

Me gustaría saber si trabaja aquí, porque hace mucho que no la veo.

Sigue trabajando.

No tengo tiempo para hablar de las "criadas" de mi marido.

Si, Majestad.

Majestad.

Parto mañana.

Con su permiso, me gustaría realizar mi número una vez más

ante sus damas de confianza.

Considérelo un regalo.

¿Qué menos que hacer un regalo

después de todo lo que se ha llevado?

¿Usted acudirá?

¿Yo? No, yo sólo he venido a hacer un encargo.

No sé si podré. Además, no me gustaría

abusar de la confianza.

Le ruego que venga, lo que voy a hacer no se ve todos los días.

¿Qué ha pasado, amo?

¿Qué ha pasado? ¿Dónde estamos?

¿Qué es esto?

¿Cómo hemos llegado a este sitio tan blanco? ¿Eh?

Nos trajeron mientras estábamos inconscientes.

¿Quién?

¿Y para qué?

No lo sé, Sátur.

¿Por dónde nos han metido? No hay puertas ni ventanas ni na'.

Es un cubo perfecto.

Nunca había visto nada parecido.

No hay fisuras, está sellado.

¿Cómo que sellado?

No, amo, no. Si hay una forma de entrar, habrá una forma de salir.

Lógica básica de la suya.

No. Fíjate en estas paredes.

El que las construyó, sólo pudo hacerlo desde dentro.

Ay, Dios, su embozo.

¡Que le han visto la cara!

Madre mía, que le han cazado, amo.

Que después de tanto, le han cazado.

Este sitio "me barrunta" a mí que tiene que ser una celda.

Todo era una trampa. El hombre, el grito...

Si le han delatado, la guardia tiene que estar al llegar.

Hay que buscar una forma de salir. Piense, piense.

Tenemos que encontrar una salida, Sátur.

No tenéis nada que temer.

Haréis noche en esta posada. No me separaré de vosotras.

Según órdenes de vuestro padre, debo llevaros a una casa de postas

cerca de la Puerta del Sur. Allí os escoltarán hasta Granada.

Nuestro padre siempre se ha preocupado por nosotras.

Sí, es muy protector.

¡¿Qué llevas ahí?!

Limosna, sólo quería limosna.

Vamos, fuera. ¡Fuera!

No os separéis de mí.

¿Qué ocurre?

Tranquilas, no os mováis.

He venido a por las hijas del embajador.

Vamos, entrad. ¡Entrad!

Apártate de esa puerta.

No pienso apartarme.

¡He dicho que te apartes!

Me pagaron por salvar sus vidas.

En ese caso, pasaremos sobre tu cadáver.

¡Matadlo!

Amo, me he hecho las cuatro esquinas más de cien veces.

Y la guardia debe de estar al llegar.

No. Si el objetivo era entregarme,

ya deberían estar aquí.

Espere, espere, espere... ¿Qué quiere decir Vd. con eso?

Que el que me ha encerrado no quería delatarme.

Y entonces, ¿por qué nos han metido en este cubo?

¿Y si van a dejarnos morir?

¿Y si esto es... un suplicio en vida?

Todo esto no tiene sentido, Sátur.

¿Qué clase de mente crea un sitio así?

"Una mente superior a ti."

¿De dónde ha salido esa voz?

¿Quién eres? ¡Muéstrate!

"No soy nadie

y soy todos a los que hundiste."

Nunca le he hecho daño a un inocente. ¿Qué quieres de mí?

"Me apresaron por tu culpa.

Pero no me ajusticiaron.

Mi destino fue peor que la muerte.

Me llevaron a un lugar aislado,

escondido en la cumbre de una montaña.

Sus negros pasillos estaban llenos de salas.

Allí se practicaban los mayores horrores

que pueda concebir el hombre.

En ese lugar se inventan máquinas de tormento

que prueban con los cuerpos de los presos.

Nuevas formas de tortura

cada vez más creativas,

Cada vez más brutales.

Pero yo resistí durante años.

Y lo hice porque tenía un solo objetivo:

vengarme del Águila Roja."

Ay, amo, que es usted.

¿Qué pretendes?

Acabar contigo.

¿Vas a dejarme morir aquí?

Eres el héroe del pueblo.

Yo voy a masacrar a ese pueblo. Y lo haré en tu nombre.

Ay, amo, que tiene su espada.

Tiene su espada, amo.

¡Sátur!

¡Sátur!

¿Qué haces aquí? Vamos, vete.

No te dejaré.

Acabad con ellos.

¡Ah!

Lucrecia... ¡Lucrecia!

¡Se las están llevando!

¿De dónde habrá salido ese hombre?

¿De dónde habrá salido ese hijo de mala madre?

De mí.

Cada inocente que muera será por mi culpa.

¡Es que no entiendo esta venganza tan retorcida! ¡"Me se" escapa!

¿Por qué ese bastardo se habrá disfrazado de Vd.?

Porque quiere que el mundo recuerde a Águila Roja como un asesino.

Entonces esto va a ser una carnicería, amo.

Que el pueblo confía en Vd.,

le van a abrir las puertas de sus casas.

Y los va a matar con mi propia espada.

Si le sirve de consuelo,

no vamos a salir de este cuadrado.

No tendrá usted que vivir ese escarnio en vida.

No, Sátur, no quiere matarme.

Quiere que sufra aquí, encerrado,

imaginando lo que va a hacer.

Es que nunca nos habríamos enfrentado a alguien así, amo.

Si yo hubiera sido una persona normal,

nada de esto hubiera pasado.

Quizá nunca debió existir el Águila Roja.

¡No diga usted eso jamás!

¡Vd. ha sido la esperanza de mucha gente!

Y, si no, mire las calles.

Están llenas de chiquillos que... ya no tiran pa' lo malo,

que quieren parecerse a usted. Vd. es un ejemplo para todos ellos.

¡Escúchame!

¡Soy yo contra el que tienes que ir!

¡Hazme a mí lo que vas a hacer a esa gente! ¡Mátame a mí!

¿Me oyes? ¡Mátame a mí!

Partiremos mañana en cuanto tengamos el oro. Disponlo todo.

Cinco espadas

atravesarán la caja.

¿Quién se atreverá... a entrar?

¿Quién desafiará... a la muerte?

En ese caso, tendré que... elegir yo.

¿Yo?

Una novicia. Qué mejor que un alma pura.

Pero.. no sé, yo... no le quiero estropear el truco.

Confíe en mí.

Eh... Está bien.

¿Está bien ahí dentro? ¿Se encuentra cómoda?

Eh... Sí. Sí, sí, estoy bien,

muy cómoda.

¿Sigue bien?

Sí.

¡Pare, quiero salir!

Quizá me equivoqué de voluntaria.

¡Quiero salir!

Sáqueme de aquí, por favor. ¡Sáqueme!

¡Sáqueme de aquí!

Tranquila, sólo queda una espada.

¡Sáqueme de aquí! ¡Sáqueme de aquí! Sáqueme...

No, no, no... Sáqueme, por favor.

Amo.

Igual no contesta porque se está haciendo el sordo, amo.

¿Dónde se habrá metido?

Ya ha dicho todo lo que tenía que decir.

Pues yo no.

¡Si estás ahí, escúchame!

Yo no soy el Águila Roja. Yo soy la voz del pueblo, ¿me oyes?

¡Si tocas a alguien, te corto la hombría...

y te cuelgo del tronco más alto!

¡Vamos, sal!

¡Sal! ¡Sal y da la cara!

No va a contestar, Sátur. Se ha ido.

Sal. Solos tú y yo. ¡Sal!

No sé qué va a hacer ni cuándo va a empezar. Una cosa tengo clara:

mientras estamos aquí,

un hombre se está desangrando en una cruz.

Que "me se" había olvidado, amo.

"Me se" había olvidado el Sucesor.

Se mueve. ¡El suelo se mueve!

¡Cuidado, Sátur!

Señora, debería reposar. Su herida todavía sigue abierta.

¿Dónde está el comisario?

No lo sé, señora.

La dejó a Vd. y se fue como loco. Parecía ido.

¿Dijo adónde?

No.

¿Qué haces Hernán?

¿Qué estás haciendo, Hernán?

Mi trabajo.

No me sigas. Lo que le voy a hacer a éste es mejor que no lo veas.

¡Para, Hernán! Te vas a poner la soga al cuello.

Me da igual.

Catalina, prepara agua y trapos. Tendrás que limpiar mucha sangre.

Hernán... ¡Para, Hernán!

¿Estás loco? ¡Suéltalo!

Está bien...

Está bien, hablaré.

¿Qué has hecho con las hijas del embajador?

Las maté. ¡Igual que él mató a mi hijo!

Has destrozado mi oportunidad.

¡La has destrozado!

¡Para, Hernán, para! ¡Vas a matarlo!

¡Déjame! ¡Vete!

¡Hernán, esas chicas

no eran las hijas del embajador!

Eran actrices. Todo era una farsa.

¿De qué estás hablando?

Yo las contraté.

Las notas del embajador las escribí yo.

Esto no debía haber pasado.

Me has engañado.

Me has... humillado.

¡Señora! ¡Señora!

Dejadnos solos. ¡Fuera!

Como hombre de Dios y representante de la Iglesia:

¿qué está ocurriendo en mi reino?

Quiero saberlo.

Hay fenómenos

que escapan a nuestro entendimiento, señor.

La tierra ha temblado bajo mis pies.

¿Hay algo que hayamos hecho para ofender al Señor?

No lo sé, Majestad. - ¡Tiene que haber algo!

¿Por qué nos castigaría así el Señor?

¡Es por tu culpa!

¡Todo esto ha ocurrido por tu degeneración!

¿Mi degeneración? ¿A qué te refieres?

Ya te buscas las amantes de dos en dos.

Y además gemelas.

Te han visto entrar con una en la alcoba de invitados.

¡No!

¡No me vas a dejar con la palabra en la boca! ¡Esta vez no!

Eminencia, traigo noticias.

¿Ha muerto ya?

Agoniza. Pero uno de los que estaba con él ha escapado.

¿Monseñor Adrián?

No, eminencia. Monseñor sigue vivo.

Mayor será su tormento.

Que redoblen la guardia en el Monte del Olvido.

Primero me crucifican, luego me encierran

y ahora un terremoto.

¿Pero le puede pasar algo más...

a un ser humano en dos días?

Si no llega a ser por ese temblor, todavía estaríamos ahí dentro.

Y encima, al salir se lleva su caballo.

Su caballo blanco.

El degenerado ése tiene el equipo completo.

Y está ahí fuera, Sátur.

Puede que haya empezado ya a matar.

Pues se nos acumulan las pendencias, amo. ¿Qué hacemos?

Primero salvar al Sucesor, si sigue vivo.

Prepara tu caballo, iré con él.

¿Pero qué dice? No, no, no, mi caballo no, amo.

El suyo le ha salvado a Vd. más de una vez la vida.

Bueno, si hasta viene cuando lo llama.

Pruebe usted a llamar al mío, ya verá.

No tengo otra opción.

Claro que la tiene, amo.

A mí, si me dan a elegir entre la vida del Salvador y la suya,

pues elijo la de usted.

Sátur, me estás pidiendo que los deje morir para salvarme yo.

No voy a hacerlo.

Dios creó todas las cosas, amo. Pero usted me creó a mí.

Yo soy un hombre nuevo gracias a usted.

No vaya, se lo suplico, no vaya.

El temblor apenas ha causado desperfectos en palacio.

Claro que, en la fachada norte hay una grieta que cabe medio cuerpo.

¿Dónde está mi hijo?

En el establo, tranquilizando a los caballos.

Están desbocados desde el terremoto.

¿Y el comisario?

En el otro ala,

revisándolo todo.

Cuando lo veas, dile que quiero hablar con él.

Sí, señora.

Ayúdame.

Retírate.

Señora...

¡¿Qué estás haciendo, Hernán?! ¿Te has vuelto loco?

No quiero que te vuelvas a meter en mi vida. Dilo:

"No volveré a meterme en tu vida".

¿Qué? ¡No pienso decirlo!

¡No!

¡Suéltame! ¡Ya basta!

No pienso soltarte hasta que lo digas.

¡Ibas a matarte! ¡No soportaba verte así!

¿Y tu solución es hacerte pasar por embajador de Turquía?

¿Montar esa comedia?

Todo lo hice por ti.

Sólo pretendía ayudarte.

Te has reído de mí, has jugado conmigo.

Dilo: "No volveré a meterme en tu vida".

¡No! ¡No lo diré!

Sólo quería que recordaras quién eres.

¿Y quién soy según tú?

El mejor comisario que ha tenido esta villa.

Volverás a estar arriba... si nunca lo olvidas.

Crees que conoces a los hombres, Lucrecia.

Pero te equivocas.

No quiero tu piedad.

¿Quieres un poquito de vino, "hijo de Dios"?

Es sangre de tu sangre.

Pagaréis...

Caerá sobre vuestras almas...

...el peso... - ¡Cállate!

Y tú haznos un favor y muérete ya. Queremos irnos a casa.

Padre...

Sálvelo.

Sálvelo.

Por aquí no se puede pasar. Márchate.

Qué les estáis haciendo?

Te lo voy a poner fácil: o te vas

o nos entretienes.

¡Cobardes! ¡Sois... unos miserables.

¡Dejadla pasar! Es sólo una monja.

Margarita...

Vete.

Vete.

No quiero que veas esto. Vete. Vete, por favor.

No.

¡Resiste! ¡No, no!

¡El Águila!

¡¡No!!

¡¡No!!

¡No!

¡Padre!

¡¡No!!

Majestad.

¿Qué está haciendo?

Quisiera averiguar si realmente

la piedra filosofal funciona.

Ya lo vio, es real.

Por supuesto que funciona.

Quiero una segunda prueba antes de que se marche.

¿Una segunda prueba?

Le cortaré el cuello,

le acercaré la piedra

y revivirá.

No debe tener miedo.

¡No, espere, espere! Es falsa, le engañé.

Eran hermanas.

¿Cómo lo hizo?

Yo mismo cerré la alcoba.

Usted siempre estuvo junto a mí.

La... puerta no era la única forma

de entrar en esa habitación, Majestad.

Mi ayudante trepó hasta el alféizar.

"Y logró entrar.

La hermana estaba escondida en un baúl,

drogada con belladona.

Sólo hubo que ponerle las ropas de su hermana muerta,

colocarla en la mesa...

y esconder el cadáver en el baúl.

El resto ya lo conoce."

Era un engaño evidente.

¿Cómo he podido ser tan...

estúpido?

Se lo advertí, Majestad.

Los ojos ven...

lo que quieren ver.

En eso... tiene usted razón.

Todas las mañanas,

cuando abra esa ventana, querré ver con mis ojos

su cabeza clavada en aquella pica.

Y esta vez...

no será una ilusión.

¿Qué ha pasado? ¿Lo ha salvado, amo?

¡Dígame que lo ha salvado, por Dios! ¿Qué ha pasado? ¿Qué ha pasado?

Cuando lo bajé de la cruz estaba muerto.

¡No!

Pero luego volvió a la vida.

¿Está vivo? ¡La madre que me parió, amo!

No me dosifique usted la información, no haga paraditas.

No entiendo lo que ha pasado, Sátur.

Pero está vivo y eso es lo que importa.

¡Vivo! ¡Vivo, está vivo! ¡Se lo dije!

Se lo dije, que era el hijo de nuestro Señor.

¡Y ha "resucitao" antes, sin los tres días de rigor!

Ese hombre aún sigue estando en peligro.

Tienes que llevártelo lejos de aquí, ponerlo a salvo.

¿Y por qué yo?

Monseñor Adrián no está en condiciones de proteger a nadie.

Y si alguien tiene que hacer esto, eres tú. Darías la vida por él.

Si, amo, sí, daría hasta la última gota de mi sangre.

Ésa es mucha responsabilidad pa' un mindundi como yo.

A ver si lo que no le ha hecho la cruz, se lo hago yo.

Te diré adónde tienes que llevarlo.

¡¿No me diga que va a revelar su gran secreto?!

¿Qué secreto?

Pues el sitio adonde lleva usted a los que salva.

¿Dónde está ese paraíso, amo?

Sátur, detrás de unas montañas, cruzando un río,

hay un pequeño valle apartado del mundo.

Allí el clima es cálido y la tierra es fértil.

Qué bonito. Qué bonito, amo.

Si ha descrito usted el mismísimo paraíso.

¿Y cómo se llama ese lugar?

No tiene nombre.

Pues le ponemos uno. El valle, el valle, el valle...

¡El valle de Volver a Empezar! ¿Qué le parece?

Y digo yo: ¿qué hacemos nosotros viviendo aquí? ¡Vámonos p'allá!

Nosotros tenemos una vida.

A los que están allí se la quitaron.

Pues el carpintero les va a venir que ni pintado.

Y, siendo quien es,

en cuanto coja confianza... y se ponga a predicar...

Lo siento, amo.

Con la euforia, "me se" olvidó el otro asunto. Perdone, lo siento.

Eres el héroe del pueblo. Yo voy a masacrar a ese pueblo.

Y lo haré en tu nombre.

Le vi los ojos, Sátur.

Había decisión.

No le eche cuenta.

Igual era un farol y lo que quería era asustarle.

No.

Amo, usted estese tranquilo. Mire, vamos a hacer una cosa:

yo me llevo al Sucesor, lo dejo allí y vuelvo. ¿Eh?

Ya verá cómo lo del chalado ése lo recordamos de viejos y con risas.

Soy Santiago Merino, vengo desde Castro Urdiales...

No estamos interesados en comprar nada.

Queridos, recordad que más tarde, en los jardines,

se lanzarán cometas y palomas al vuelo

para dar paso a la esplendorosa piñata.

¡Águila!

Dos familias enteras han muerto.

¿Quién ha sido?

El Águila Roja.

Cuando el reloj marque las 5,

la fatalidad se cernirá sobre usted.

Te quiero.

No tengo ninguna relación con esto.

Escúcheme. ¡Quiero ayudarle, hostias!

¡Gracias!

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